La ultima plaga de Egipto. Parte 1

“Distinguid las edades y las Escrituras armonizarán. San Agustín

La ultima plaga de Egipto Parte 1

COMO PUEDE SER?
Los israelitas tienen que marcar sus casas con sangre para que Dios vea cuales son sus casas y “pase encima de” ellos.

Éxo. 12:13  “Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.”

Pro. 15:3 ” Los ojos de Jehová están en todo lugar,   Mirando a los malos y a los buenos.”

Jer. 16:17 “Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.”

Jer 23:24-25¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra? Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé.

Heb. 4:13 “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.”

Dios está en todas partes. Él ve todo. Nada le está oculto.Es la omnisciencia de Dios

Una comentarista en un debate anterior me dejó estos versos bíblicos y me pregunta sobre esta aparente contradicción.¿Como es posible que Dios, siendo omnisciente y que todo lo ve, tenga que pedirle al pueblo de Israel que marque sus casas con sangre para no caiga el juicio divino sobre ellos?

Cual es cierta? Como puede haber tantas contradicciones en el libro del Dios Perfecto? (Ver ¿No está la Biblia llena de errores?)

Rta:

La aparente contradicción surge de la incomprensión del texto bíblico.

«La Biblia es un libro que contiene muchos recursos literarios que han sido usados de manera distinta a través de la historia. Además la Biblia es un libro que se debe leer de forma interpretativa, ya que fue escrito en circunstancias culturales y de fe distintas a nuestra época. Debido a lo anterior la Biblia no contiene errores, cada situación histórica que se plasma en ella o cada dato científico, biológico o de conocimiento universal no debe interpretarse o tomarse como referencia exacta y mucho menos como base de nuestra fe en Dios; cada hecho o afirmación tiene su explicación en la época en que fue escrito.

Hay que recordar que los autores de la Biblia fueron personas que de alguna forma tomaron conciencia de la existencia y acción de Dios en sus vidas y por lo tanto, los que creemos en Dios tenemos fe en que todo lo que ellos escribieron fue inspirado por el mismo Dios.

Es perfectamente comprensible que al leer la Biblia tengamos dudas o no nos “cuadren” muchas cosas, pero lo importante no es leer sino trasladar esas enseñanzas a nuestra vida y sorprendernos por la forma en que nos transforman y maduran nuestros pensamientos y sentimientos. Para poder entender la Biblia en cuanto al mensaje que Dios quiso darte para que funcione en TU propia vida es necesaria una conciencia abierta a Su amor. Si no la tienes es muy difícil que puedas enriquecerte por este medio, aunque Dios no dudará en ofrecerte la sabiduría por otros.» [1]

Veamos ahora un análisis del texto

1. Introducción:

400 años había estado y Israel esclavo en Egipto. Pero Dios ya había preparado a un hombre para lograr la independencia de esta nación, que gemia bajo el peso de la dureza del corazón del Faraón de Egipto.

Moisés, un hombre de origen hebreo, había sido escogido por el Señor para esta empresa de tan gran magnitud: enfrentarse al faraón de Egipto, la potencia número uno de aquella época y liberar a su pueblo., e introducirlos en un nuevo destino: Canaán, “La Tierra prometida, una tierra en la que fluye la miel y la leche en abundancia”

Pero esta dificil misión se había encontrado ya con la férrea y obstinada oposición del Faraón egipcio, quien había endurecido su corazón de tal manera que Dios deteminó enviar fuertes castigos sobre la nación egipcia a fin de lograr que el Faraón afloje su voluntad y acepte dejar ir libre a los hebreos.

Al momento que se comenta en este texto bíblico, ya habían caído sobre Egipto nueve tremendas plagas, y ya Dios preparaba la décima, que sería el golpe final y decisivo.

El Señor, dio claras instrucciones a su pueblo Israel para evitar las consecuencias de esta última plaga, que castigaria los hogares de los egipcios.

Dios había decidido castigar ahora con la muerte de los primogénitos de la nación egipcia.

Para evitar que el juicio de Dios también cayera sobre Israel, Dios les ordena que mataran a un cordero y colocaran su sangre en los marcos y dinteles de las puertas de las casas, a fin de evitar que el ángel de la muerte entrara a los hogares isarelitas.

Y es aqui donde se instituye la conocida pascua hebrea.

Éxodo 12: Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.  Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura. Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.  Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón. Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho. Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí. Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado. Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida. El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto. Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones. Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella. Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado. El extranjero y el jornalero no comerán de ella. Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. Toda la congregación de Israel lo hará. Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros. Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Jehová a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.  Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos. “

Notas:

[1] http://www.blog.com.mx/archives/religion/matematicas_ii_unidades.php#comments

Continúa…

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SANGRE

SANGRE  

Sinónimo de vida y de alma en el Antiguo Testamento, Gn 9.4 (BJ) dice: «Dejaréis de comer la carne con su alma [en hebreo, nefes], es decir con su sangre» (cf. Lv 17.11; Dt 12.23).

En toda la Biblia la sangre es símbolo de la vida y de allí la prohibición de comer la sangre de los animales, de derramar la sangre humana y el uso cultual de la sangre.

La prohibición de comer sangre es anterior a la Ley (Gn 9.4, 5). El homicidio es considerado un crimen desde el principio (Gn 4.11) y la sangre derramada clama venganza (Gn 4.10). El sacrificio de animales es igualmente primitivo y está directamente relacionado con el pecado del hombre (Gn 4.4).

Es necesario destacar la diferencia fundamental entre el pensamiento griego y el hebreo. En el primero la sangre está asociada a la reproducción y representa el centro emocional del hombre. En la religión hebrea, es la sangre derramada la que adquiere significado ritual y como tal es medio de Expiación; adoración, consagración y aun llega a simbolizar la concertación de un Pacto (Éx 24.6–8).

La expresión «carne y sangre» (cf. Mt 16.17) se refiere a la debilidad, limitación y contingencia del hombre, además de su condición mortal y perecedera. Es la idea opuesta a lo que será la naturaleza incorruptible y de gloria que recibirán los creyentes en la resurrección (1 Co 15.35–54).

Todo el simbolismo cultual de la sangre del Antiguo Testamento halla su cumplimiento en la sangre de Cristo, expresión que en el Nuevo Testamento equivale a la muerte del Señor Jesucristo. La sangre de Cristo, es decir su muerte en la cruz, es el símbolo del precio de nuestro rescate (Ef 1.7); nos reconcilia con Dios (Ro 3.25 y 2 Co 5.19); nos redime de nuestros pecados (Ap 1.5); nos purifica (Heb 9.14); nos santifica (1 P 1.2); establece una nueva alianza (Heb 9.11–22). Por la sangre de Cristo somos justificados ante Dios (Ro 5.9), tenemos un vestido limpio (Ap 7.14), y podemos entrar con confianza en el santuario de Dios (Heb 10.19).

La «comunión con la sangre de Cristo» ilustrada por la participación de la copa en la Cena del Señor, expresa la identificación del creyente con la muerte de Cristo.

SANGRE, Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Moisés

MOISÉS  

Ver Moisés

Caudillo y legislador que sacó de Egipto a los hebreos, los organizó como nación y los condujo a la tierra prometida. La princesa egipcia le puso por nombre Mosheh (Éx 2.10), término cuyo origen quizás sea egipcio. Los egiptólogos lo consideran una derivación de mesu (hijo) vocablo que más tarde se hebraizó (mashah que significa, sacar).

Su Niñez Y Preparación

Como padres de Moisés la Biblia menciona a Amram y Jocabed, ambos de la tribu de Leví (Éx 6.20), y como sus hermanos mayores a Aarón y María. Su madre, que se opuso a la orden del faraón de arrojar el niño al Nilo, lo escondió primeramente por tres meses en su casa, pero luego se vio obligada a deshacerse de él. Lo puso en el Nilo, y allí lo descubrió la hija del faraón cuando descendió a bañarse. Ella le brindó un hogar en su residencia.

Para el desarrollo de Moisés, fue de mucha importancia lo particular de su salvación, pues la princesa que lo adoptó procuró que le enseñaran y educaran en la corte egipcia (Hch 7.22). La afirmación de Filón de que a Moisés lo instruyeron en toda la sabiduría helenística y oriental que se acumuló en Alejandría, no corresponde en este sentido a la realidad de los hechos. El helenismo y Alejandría son de tiempos bastante posteriores. Aun más fantástica resulta la teoría mencionada por Josefo de que Moisés haya sido un sacerdote de Osiris en Heliópolis y que solo más tarde adoptó el nombre de Moisés, o la otra de que él haya intervenido militarmente y con éxito en una guerra contra Etiopía. De todo esto la Biblia no dice nada.

Con respecto a la juventud de Moisés, las Escrituras se limitan a informar que no obstante su posición social en la corte, no se avergonzó de su origen (Heb 11.24) y que huyó de la ira del faraón a Madián, por causa de un incidente violento (Éx 2.11ss) que un compatriota le descubrió y recriminó. Madián se encuentra en la parte sudeste de la península de Sinaí. Aquí se casó con Séfora, la hija del sacerdote Jetro (Éx 2.21), que según 2.18 se llamaba Reuel. En su destierro le nacieron a Moisés dos hijos, Gersón y Eliezer. Este período le fue de no menor importancia que el tiempo de su educación en la corte del faraón.

Su Llamamiento

Moisés fue llamado, mientras pastoreaba las ovejas de su suegro, a ser el salvador de su pueblo. Habían pasado cuarenta años desde su huida (Éx 7.10; cf. Hch 7.30), y ya tenía ochenta años cuando se le apareció el Señor en la zarza ardiendo (Éx 3 y 6). Como paso inicial debía exigir que el faraón dejara salir a Israel al desierto por tres días para celebrar allá una fiesta a su Dios. Todos los argumentos que Moisés presentó para rebatir su llamado, Dios los rechazó, aunque por fin se le otorgó la ayuda de su hermano Aarón (Éx 4).

El éxodo

La situación de Israel en Egipto no había mejorado entretanto Moisés se presentaba ante el faraón. No obstante, no encontró en el pueblo una acogida favorable. Es evidente que la liberación no tuvo su punto de partida en el pueblo, sino en los designios de Dios.

Una vez de vuelta en Egipto, la transformación de la vara de Aarón frente al faraón fue el preludio de los milagros que, por mano de Moisés, Dios haría en medio del pueblo opresor. El juicio contra las costumbres egipcias tenía como propósito demostrar que Jehová era Señor también en Egipto (Éx 8.10). Las diez Plagas confirmaron el inmenso poder del Señor de Israel, aunque una vez pasado el efecto de cada una el faraón volvía a endurecer su corazón (Elección).

Cuando murieron los primogénitos y el lamento inundó todas las casas de los egipcios, Israel salió apresuradamente. En lo sucesivo la Fiesta de la ® Pascua recordaría esta salvación del ángel de la muerte y la salida apresurada; los primogénitos se dedicarían a Jehová también en recuerdo de la salvación de los primogénitos israelitas en Egipto.

Al éxodo siguió pronto un hecho salvador aun más impresionante: la liberación definitiva del pueblo en el mar Rojo. Este acontecimiento fue de carácter tan trascendental que tanto en la literatura profética como la poética del Antiguo Testamento se menciona repetidamente. Basándose en esta intervención, Dios reclama a Israel como propiedad suya (Sal 77; 78; 105; 135; 136; Is 11.15s; 63.11; Miq 7.15, etc.).

En El Monte Sinaí

El «monte de Dios» o «monte de la manifestación divina» fue la meta inmediata después del éxodo. En el camino se manifestaron la poca fe, la impaciencia y la desconfianza de la muchedumbre. A cada una de estas manifestaciones, no obstante, correspondieron demostraciones de la omnipotencia y benignidad de Dios, las señales de la columna de fuego y de humo, el don del maná, de las codornices, del agua que brotaba de la peña, de la derrota de los amalecitas por el poder de la oración de Moisés y la manifestación divina en el Sinaí (® Peregrinación por el desierto).

Por intermedio de Moisés se realizó en el Sinaí la conclusión del pacto, y fue esta una ocasión más para demostrar su grandeza como jefe. Cuando el pueblo se entregó a la idolatría, Moisés se ofreció a sí mismo como ofrenda de inmolación en lugar de los rebeldes (Éx 32.31s; cf. Ro 9.3) y no descansó hasta que el Señor prometió de nuevo ir con el pueblo. Después de haber acampado frente al Sinaí casi un año, partieron de este lugar guiados por el cuñado de Moisés y se dirigieron al norte. Sin embargo, las sublevaciones del pueblo se repetían, y cuando su falta de fe llegó a tal extremo que se negaron a ir a Canaán, ni aun Moisés con su acceso a la presencia de Dios pudo cambiar el fallo del Señor de que la generación presente no vería la tierra prometida.

Muchos puntos de la peregrinación de cuarenta años a través del desierto permanecen oscuros, porque no siempre es posible determinar con certeza las diferentes jornadas. Además, no siempre el pueblo estaba en marcha. Se menciona una larga permanencia en Cades. Al final, cuando llegó el momento en que debieran haber entrado en Canaán, y cuando por causa de los moabitas y edomitas debieron hacer un largo rodeo hacia el sur y después al este del monte Seir, siguiendo en dirección de Transjordania, de nuevo el pueblo se rebeló y tuvo que ser castigado. Por cuanto en un acto de rebelión aun Moisés y Aarón perdieron su fe, tampoco ellos podrían entrar en Canaán.

En otra oportunidad, las murmuraciones se castigaron con serpientes venenosas, pero Dios mismo facilitó el remedio mediante la serpiente de bronce. Después de ganar dos batallas en el Arnón contra los amorreos, quedó abierto el camino para ocupar el país al este del Jordán. Los moabitas trataron de corromper a Israel mediante el hechicero Balaam sin medirse en una batalla campal. Cuando se malogró esto, consiguieron despertar en ellos los deseos carnales a través del culto sensual del dios Baal, lo cual provocó el juicio divino tanto sobre Israel como sobre Madián.

 

 

 

Foto de Ben Chapman

 

Estatua hecha por Miguel Ángel del gran legislador y líder del pueblo hebreo, Moisés.

 

 

En El Río Jordán

Al terminar los cuarenta años de peregrinación, también llegó a su fin la vida de Moisés. El territorio ocupado al este del Jordán, Moisés se lo adjudicó a las tribus de Rubén y Gad y a la media tribu de Manasés, pero con la condición de que al tomar el país prestaran ayuda a sus hermanos. En las llanuras de Moab, según nos informa Deuteronomio, Moisés repitió la Ley con las modificaciones que se hacían necesarias porque los hijos de Israel estaban a punto de radicarse definitivamente en el país y porque era inminente el fin de la peregrinación.

Con un himno profético Moisés predijo los caminos del pueblo y de Dios, y fue un profeta del agrado divino (Dt 32). Bendijo a las tribus individualmente como antaño lo hiciera Jacob antes de morir (Dt 33). Desde el monte Nebo contempló el país prometido que fuera la meta de su esperanza y de su conducción del pueblo. Después murió en la comunión con Dios, tal como había vivido, a los 120 años de edad (Dt 34.7). Su sepulcro nunca se descubrió. Israel lamentó su muerte durante treinta días.

La Persona de Moisés

A lo largo de toda una vida con Dios, Moisés, que originalmente tenía un temperamento violento, llegó a ser el «varón de Dios» y aun el «siervo del Señor». No hay ningún otro en el antiguo pacto que se haya subordinado tan completamente a la voluntad de Dios (Nm 14.11ss). Aprendió a dominarse y humillarse, de modo que con razón pudo llamársele «muy manso más que todos los hombres» (Nm 12.3). Comprendió toda la carga de su vocación, y fue como un «padre» del pueblo, aunque esta carga se le hizo siempre más pesada por cuanto el pueblo era de dura cerviz. Siempre estuvo dispuesto a cargar de nuevo con las faltas del pueblo como sacerdote frente a Dios, a defenderlo con intercesión y a cubrirlo atrayendo sobre sí mismo la ira justa de Dios.

Con todo esto, ni el pueblo ni sus parientes más cercanos comprendieron y ayudaron a Moisés. Hasta sus hermanos se confabularon contra él. Nada pudo amargarlo permanentemente, sin embargo, porque su humildad no era debilidad. Donde se trataba del honor de Dios, podía ser inexorablemente severo (Éx 32.27). Cristo le llamó «profeta». De Moisés se afirma con más frecuencia que de otros hombres de Dios, que Dios le haya hablado. Más a menudo que a otros se le llama «siervo del Señor», o incluso «siervo de Dios». De este modo era el profeta sin igual (Nm 12.6s) que hablaba con Dios «cara a cara» (Dt 34.10), que podía ver al Señor sin verlo. Por eso su rostro irradiaba la gloria de Dios de modo que debía cubrirlo delante del pueblo (Éx 34.29).

Como «mediador del pacto», que imprimió a Israel su sello teocrático e hizo que fuera llamado el pueblo de Yahveh, Moisés estableció el arca del pacto en el santo tabernáculo. Instituyó la tribu de Leví como la tribu sacerdotal, y en medio de esta distinguió particularmente a la casa de Aarón. A ellos entregó el oficio del sumo sacerdocio y estipuló lo esencial para los sacrificios y ofrendas, según las indicaciones divinas.

Con bastante frecuencia se destaca la intervención personal de Moisés al comunicar las disposiciones divinas (Éx 24.3; 34.27; Dt 31.9), ya se tratara de escribir las leyes (Éx 24.4–7), de datos históricos, como la batalla contra los amalecitas (Éx 17.14) o de referencias a los jornadas (Nm 33.2). Con razón se le atribuye en el Nuevo Testamento una posición singular como mediador del antiguo pacto. Cristo y los apóstoles lo consideran el autor del Pentateuco (Mc 12.26; Lc 24.44), o el mediador de la Ley, pero también se presenta junto con los profetas como dador de la Ley, especialmente junto con Elías (Mt 17.3). A los profetas correspondía inculcar de nuevo la Ley recibida en tiempos anteriores. En este sentido el Nuevo Testamento concluye que «la ley fue dada por Moisés, pero la gracia y la verdad llegaron por Jesucristo» (Jn 1.17).

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

– Preparan Vestidos Sacerdotales para el Tercer Templo Judío.

– Preparan Vestidos Sacerdotales para el Tercer Templo Judío.

Concepción, Chile – Los pueblos que se han alejado de Dios y no han sabido interpretar los tiempos y que a su vez han procurado vivir bajo el sol durante el tiempo de su existencia, han debido vagar ciegos en su derrotero, ajenos a la verdad de Dios para la humanidad. Hoy día vivimos en un mundo que se identifica mucho más con vivir más de lo inmediato que de lo eterno; las cosas materiales han pasado a ocupar las prioridades dentro de la vida diaria y el obtener lo bienes modernos se ha transformado en un objetivo de vida.

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La PASCUA

PASCUA  

Ver La Fecha de Pascua

Ver Pascua

Principal Fiesta de los judíos. Se celebraba juntamente con la Fiesta de los Panes sin Levadura, y se prolongaba siete días. El nombre viene del vocablo hebreo pesakh, que literalmente significa «pasar por alto» o «encima», y figuradamente «preservar», «mostrar misericordia». Los principales pasajes bíblicos en los que se narran la institución y el mandato de la Pascua son Éx 12.1–28; Lv 23.1, 2, 4–8 y Dt 16.1–8.

La Pascua conmemora para los israelitas su propia liberación (Libertad) realizada por la intervención divina, y el día en que Jehová Dios los sacó de la esclavitud en Egipto, por mano de Moisés, para introducirlos en Canaán, la tierra de promisión. Sin embargo, la Pascua no recordaba solo la liberación en sí, sino también al cordero o víctima del sacrificio, cuya sangre, untada en los postes y en el dintel de la puerta de los hogares israelitas, evitó que el ángel de la muerte matara al primogénito de cada familia del pueblo de Dios. Así que la Pascua es también el acto redentor más grande de Dios, en cuanto a su antiguo pueblo.

Moisés instituyó la Pascua por orden de Dios, la misma noche en que el pueblo de Israel salió de Egipto, después de ser esclavos por más de 400 años. Debían celebrarla todos los israelitas, incluyendo los extranjeros circuncidados que vivieran entre ellos, por estatuto perpetuo (Éx 12.24). En la primera Pascua hubo algunos detalles que no se practicaron después sino solo simbólicamente, tales como las instrucciones que se dan en Éx 12.11, y la sangre que se untó en los postes y en el dintel de la puerta (Éx 12.7); en tiempos posteriores esta se rociaba en el tabernáculo o en el templo, como símbolo de expiación.

La Pascua se celebraba a la puesta del sol el día 14 del mes de abib o nisán (Éx 13.4; 34.18; Est 3.7), el cual corresponde más o menos a abril. Este era el primer mes del calendario sagrado judío y el día 14 coincidía con la noche de luna llena. El día 10 de ese mes cada familia debía apartar un cordero o un cabrito, macho, de un año, sin defecto alguno. Si la familia era pequeña, se podían juntar varias familias para las que un cordero fuera suficiente. El cordero debía inmolarse y con su sangre untarse los postes y el dintel de las casas en recuerdo de que un día así se había evitado la muerte del primogénito de la familia.

El cordero debía asarse, y su carne comerse con hierbas amargas y panes sin levadura. El padre de familia era el que presidía la celebración, y Moisés dio órdenes precisas para que al preguntar los hijos qué era la Pascua el padre les explicara su significado. Debía recalcarse la intervención amorosa y poderosa de Dios al dar libertad a su pueblo. Lo que sobrara del cordero, al que no se le debía quebrar los huesos, debía quemarse aquella misma noche (Éx 12.46; Nm 9.12; Dt 6.20–23).

Si alguien por alguna razón justificada no podía celebrar la Pascua en la fecha establecida, tenía permiso para celebrarla en el segundo mes; pero si el descuido era voluntario, al infractor se le castigaba con la muerte (Nm 9.6–14). A las mujeres se les permitía participar en la celebración, pero no estaban en la obligación de hacerlo (1 S 1.3, 7; cf. Lc 2.41).

Aunque la Pascua debía celebrarse todos los años, en el Antiguo Testamento solo tenemos registradas algunas de estas celebraciones: la que se celebró en Egipto (Éx 12.28); una en el desierto de Sinaí (Nm 9.1–5); otra, la primera en Canaán (Jos 5.10, 11); la del rey Salomón (2 Cr 8.13); la del rey Ezequías (2 Cr 30.1–22); la del rey Josías (2 R 23.21–23); y otra que se celebró después de la cautividad, en tiempos de Esdras (6.19–22).

En el Nuevo Testamento se mencionan varias Pascuas a las que Jesús asistió (Lc 2.42, 43; Jn 2.13), y especialmente la que para Él fue la última, en el aposento alto, la noche de la víspera de su muerte (Mt 26.17–30; Mc 14.12–16; Lc 22.7–23; Jn 13).

En la actualidad los judíos todavía celebran la Pascua, pero solamente con panes sin levadura, hierbas amargas y otras cosas, sin sacrificio de cordero.

Pablo dice: «nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros» (1 Co 5.7b). Según el Nuevo Testamento Cristo reúne las condiciones del cordero pascual: Él es el Cordero de Dios (Jn 1.29), inmolado por nuestra libertad espiritual «desde antes de la fundación del mundo» (1 P 1.18–20); en Él no hubo mancha alguna (Heb 9.14; 1 P 1.19b.); se ofreció voluntariamente (Jn 10.17, 18; Hch 8.32–35); no le fueron quebrados los huesos (Jn 19.36). Los panes sin levadura simbolizan la limpieza moral con que los cristianos debemos acercarnos a la mesa del Señor (1 Co 5.8). Después de participar con sus discípulos en la celebración de su última Pascua, Jesús, usando los elementos del pan y del vino, estableció para los cristianos la Cena del Señor, que es la fiesta correspondiente a la Pascua judía. Esta cena conmemora hoy la muerte vicaria de Cristo en la cruz, mediante la cual nosotros somos libres y salvos por la fe.

Fuente:

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Extremistas hindúes realizan ‘reconversiones’ forzadas a cristianos

Extremistas hindúes realizan ‘reconversiones’ forzadas a cristianos

 

Jueves 14 de Agosto del 2008
Persecuciones
 India

JAJPUR, India (Compass Direct) Extremistas hindúes que pertenecen al Bajrang Dal y Vishwa Hindu Parishad (VHP) raparon la cabeza y “reconvirtieron” forzosamente a cristianos en la aldea de Kantapala, distrito de Jajpur, Estado de Orissa.

El Concilio Global de Cristianos de la India (GCIC) reportó que Ashirbada Mahanta y Kailash Mahanta fueron obligados a pasar por un rito hindú que duró desde las 10 a.m. hasta las 3 p.m., con casi 500 extremistas hindúes presentes. Unas 100 mujeres hindúes habían aplicado bermellón en las frentes de la esposa e hijos de Ashirbada y de Sabita Damayanti, otro convertido cristiano, antes de llevarlos a la ceremonia de reconversión.

Asit Mohanty, coordinador regional del GCIC, dijo a Compass que los extremistas hindúes habían estado amenazando a los cristianos desde que se bautizaron en junio pasado.


Distrito de Jajpur, Estado de Orissa, India.

Casi 100 hindúes intolerantes arrastraron a Ashirbada y su esposa a la estación local de policía, maldiciéndolos por convertirse al Cristianismo. La policía les gritó insultos en la estación, amenazando con arrestarlos bajo el Acta de Libertad de Religión de Orissa.

Los extremistas hindúes habían golpeado a Ashirbada con palos y bastones de madera después del culto dominical en la Iglesia de Dios en Cristo, y una muchedumbre de casi 75 había gritado cánticos hindúes frente su casa. “Todo el área está tenso, los extremistas están andando por la aldea, llevando en la cabeza fajas color azafrán y flameando banderas color azafrán,” dijo Mohanty a Compass.

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Lunes 25 de Agosto del 2008
Persecuciones
 México

CHIAPAS, México (La Jornada/ACPress.net) Los indígenas evangélicos de San Juan Chamula tienen que pagar 30 mil pesos para poder construir su templo. Fue la única forma de dejar resuelto el conflicto después que los católicos tradicionalistas dejaran sin agua potable a 40 familias evangélicas en represalia por haber iniciado la construcción de un templo.

Indígenas católicos de la comunidad Satzú, municipio de San Juan Chamula, suspendieron el pasado lunes 18 de agosto el servicio de agua potable a 40 familias evangélicas como represalia porque éstas construían un templo, informó Sebastián Patishtán Méndez, representante de la asociación civil Palabras Esperanza Miel. 

Luego de cerrar las válvulas de la conducción de agua que surtía a los hogares evangélicos, los católicos exigieron 300 mil pesos para dejar que siguiese la construcción del templo, argumentando que ese era el precio justo ya que desde hace siete años la asamblea local había acordado no permitir la construcción de ningún templo evangélico o protestante. 

Los evangélicos interpusieron una demanda penal y advirtieron que continuarían con la edificación del templo, en tanto que los católicos retuvieron a dos funcionarios del gobierno del Estado que habían llegado a Satzú para mediar en un diálogo en busca de solucionar el conflicto. 


Mapa del Estado de Chiapas en México.

Ambos grupos enfrentados se reunieron finalmente en la cabecera municipal de Chamula el pasado miércoles. Los funcionarios fueron liberados y se volvió a conectar el suministro de agua a las familias evangélicas tras acordar por escrito el pago de 30 mil pesos por parte de los evangélicos. Sólo así los católicos tradicionalistas de San Juan Chamula “autorizaron” que los indígenas evangélicos del paraje Satzú construyesen su templo. 

Eso sí, con la condición de no realizar cultos en los domicilios, y prohibiendo que vaya alguien desde otra comunidad de Chiapas para asistir a los cultos religiosos. 

En la firma del acuerdo participaron integrantes del ayuntamiento de Chamula y funcionarios de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos del gobierno del estado, así como representantes de los católicos tradicionalistas y de los evangélicos. 

Es decir, que para ejercer un derecho que les corresponde como parte de la libertad religiosa y de cultos, los indígenas evangélicos han tenido no sólo que sufrir represalias y recurrir a las autoridades, sino que finalmente han tenido que pagar para poder vivir en libertad ¡y con condiciones! Todo un pequeño ejemplo de la grave situación actual de la libertad religiosa en Chiapas.

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