El Nombre Real Del Hijo de Dios

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Jesús, Zoroastro, Buda, Sócrates y Mahoma

Jesús, Zoroastro, Buda, Sócrates y Mahoma
Enviado por Héctor Orellana el viernes, 14 diciembre, 2007 a las 11:34:00 PM

La vida, la muerte, y las enseñanzas de Jesús comparadas con otras figuras religiosas destacadas

por Edwin M. Yamauchi, Ph.D.

Se oyen opiniones contradictorias sobre Jesús. Los cristianos creen que es incomparable, sin par, pero frecuentemente son muy ignorantes de las vidas de los otros grandes líderes espirituales. Al contrario, algunos hablan de Jesús, Buda, Sócrates, u otros sin reconocer alguna diferencia. Walter Lippmann, por ejemplo, dice, “No hay duda de que en alguna forma u otra, Sócrates y Buda, Jesús y San Pablo, Plotino, y Espinoza, enseñaron que la buena vida es imposible sin el ascetismo…”1 Arnold Toynbee pregunta, “Pues, ¿quienes son los individuos quienes han sido los mayores benefactores de esta viviente generación de hombres? Yo diría: Confucio y Lao-tse; el Buda; los profetas de Israel y Judá; Zoroastro, Jesús, y Mahoma; y Sócrates.” 2 Se puede citar muchos movimientos sincretistas en los EEUU, Japón y otros sitios, tales como Baha’i, que tratan de combinar las enseñanzas de varios lideres religiosos.

El propósito de este ensayo es poner de relieve la vida, la muerte y las enseñanzas de Jesús comparándolas y contrastándolas con Zoroastro, Buda, Sócrates, y Mahoma. Hemos escogido estos cuatro porque mucha gente hoy en día, en su búsqueda por la verdad, confían en esos hombres y las tradiciones que han engendrado. Vamos a dividir la investigación en cinco categorías: (1) las fuentes disponibles para reconstruir las vidas de estos maestros, (2) su nacimiento y familia, (3) su vida y enseñanza, (4) su muerte y (5) su relación con la deidad. Después de clarificar todos estos detalles, podremos ver en que consiste lo único de Jesús.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Desde el punto de vista de un historiador hay disparidades serias en las fuentes disponibles para reconstruir las vidas de Zoroastro, Buda, Sócrates, Mahoma y Jesús.

Se debe distinguir plenamente entre fuentes de primera mano o casi contemporáneas y materiales legendarios y apócrifos.

Zoroastro (629-551 a.C.). Tenemos lo que parecen ser los dichos verdaderos de Zoroastro en el Gathas de la Avesta. La cantidad de textos de Zoroastro, sin embargo, se encuentran en recensiones tardes de Pahlavi (noveno siglo d.C.). Inscripciones cuneiformes contemporáneas en Perseo antiguo muestran, a lo más, solamente alusiones al zoroastorianismo temprano. Algunos autores griegos y árabes también mencionan a Zoroastro. La épica nacional persiana, el Shah Nomah por Firdausi (c. d.C. 1000), incluye tradiciones del profeta.

Buda (563-483 a.C.). Las enseñanzas de Buda, después de muchos siglos de ser transmitidas oralmente, fueron escritas por primera vez en el primer siglo a.C. en Ceylon. Los textos más tempranos que han sido preservados están en Pali, un dialecto Indio-Ariano que pudiera ser el dialecto de Buda mismo. El canon de Pali de la escuela de Hinamaya (la rama meridional del Budismo, también llamado la escuela de Teraveda) es conocido como el Tipitaka (Sánscrito Tripitaka) que significa “Tres Cestas.” Porciones de esta colección, tales como la Samyutta Nikaya, Majjhima Nikaya, Anguttara Nikaya originaron dos siglos después de la muerte de Buda, pero otras porciones originaron mucho después.

El canon Sánscrito de la escuela de Mahayana, que esparció al noreste a Tibet, China, Corea, y Japón, tiene fecha, a lo más temprano, al primer o segundo siglo d.C. Según Christmas Humphreys, “las Sutras posteriores de la escuela Mahayana, aunque puesto en la boca del Buda, son claramente la obra de mentes que vivieron de quinientos a mil quinientos años después de su muerte. 3

En los origines tardíos uno observa una exageración notable de los elementos sobrenaturales en la vida de Buda. Pero aun en las tradiciones más tempranas, separadas así como son por un siglo o dos del tiempo de Buda, no son libres de amplificaciones. Como observa M. Winternitz, “Lo que generalmente se considera uno de nuestros documentos más antiguos, los textos del Pali Tipitaka, hablan del Buda con mucha frecuencia como un ser sobrenatural y nos dicen más del hombre legendario que del Buda histórico.” 4
Sócrates (469-399 a.C.). Afortunadamente tenemos las declaraciones de dos de los discípulos de Sócrates, Platón y Xenofón, al igual que noticias coleccionadas por Diógenes Laertio (tercer siglo a.C.). No podamos aceptar estas declaraciones sin análisis critico porque es difícil saber cuántos de los diálogos platónicos son socráticos y cuantos son platónicos. Otro problema es que la Memorabilia de Xenofón y otros escritos fueron compuestos para refutar ataques de los sofistas contra Sócrates. 5

Mahoma (570-632 d.C.). En el Corán tenemos los dichos auténticos de Mahoma, los cuales primeramente fueron escritos en cuero, en hojas, en cerámica, y en el omoplato de ovejas. Poco después de la muerte del profeta, el calí Utman (644-55) coleccionó estos dichos en una edición canónica. En el Hadit tenemos numerosas tradiciones orales referentes a las palabras y hechos de Mahoma, tradiciones que contienen tales detalles como su frecuente cepillar de sus dientes. Aproximadamente dos siglos después de la muerte del profeta Al-Bukhari escudriñó 600.000 tradiciones para obtener 7.000 Hadit los cuales el consideró genuinos. La primera vida de Mahoma, basada en el Corán y el Hadit, es el Sirat ar-Rasul escrito por Ibn Hisham.

Jesús (5 a.C.- d.C. 30). Nuestra principal fuente de información sobre la vida de Jesús son los Evangelios canónicos de Mateo, Marcos, Lucas, y Juan. Hay algo de disputa referente la identidad de los autores, pero se piensa generalmente que Mateo, un cobrador de impuestos convertido, y Juan, un pescador, fueron dos de los apóstoles de Jesús. Marcos fue un testigo ocular ya que Jesús y sus apóstoles se reunieron en su casa, y luego él aprendió más sobre Jesús de Pedro, a quien sirvió como intérprete, según Irenaeo. Lucas era un médico quien acompañó a Pablo y utilizó testigos oculares para su Evangelio. Marcos, el Evangelio más temprano, podía haber estado escrito tan temprano como 50 d.C.; 6 Lucas probablemente fue escrito antes de 64 d.C. y Mateo fue escrito un poco después de 70 d.C. 7 Aunque ha sido la costumbre fechar el Evangelio de Juan aproximadamente en 90 d.C., algunos investigadores han favorecido una fecha en los 70 o 80. 8 Jesús habló en Arameo, pero los Evangelios están escritos en griego.

A parte de los cuatro Evangelios canónicos y algunos datos que se pueden adivinar de las epístolas de los apóstoles Pablo, Pedro y Juan., poco más es útil o fiable. Las referencias a Jesús en la literatura rabínica son veladas y hostiles. El pasaje famoso en los escritos del historiador judío, Josefo del siglo I (Antigüedades VIII: 63-64) es auténtico, pero hay interpolaciones en el texto griego actual. 9 Las referencias hechas por escritores romanos del segundo siglo como Tácito, Suetonio, y Plino el Menor, dan testimonio al hecho que el Cristianismo había extendido por todo el Emperio Romano tan temprano como el reino de Claudio. La cantidad de Evangelios apócrifos del segundo y tercer siglo son interesantes, pero sin valor histórico. Algunos investigadores creen que el recién descubierto Evangelio Cóptico de Tomás, una obra nóstica de aproximadamente 140 d.C. quizá haya preservado algunos dichos genuinos de Jesús. 10

NACIMIENTO Y FAMILIA

Zoroastro. Zoroastro (o Zaratustra) nació en el clan de Spitama, evidentemente en el noroeste de Irán aunque ministró en el noreste de Irán. Según fuentes Árabes vivió desde 628-555 a.C. lo cual acordará con la tradición de que convirtió a Histaspes, el padre de Darío que reinó en el emperio de Persia desde 522-486 a.C. (¡Las fuentes griegas se equivocaron grandemente en fechar a Zoroastro 6.000 años antes que Platón!) Zoroastro se casó tres veces y tuvo varios hijos e hijas.

Buda. Buda, también conocido como Siddharta, Gautama (su nombre de familia) y Sakyamuni (sabio del Sakyamuni) nació en Kapilavastu, ahora situada en el sur de Nepal. Su padre, Suddhodana, fue un raja del clan de Sakya. Su madre, Maya, murió pocos días después de su nacimiento. A los 19 años Gautama se casó con la bella princesa Yadodhara quien le dio un hijo, Rahula. Después de 10 años Gautama salió de su hacienda enclaustrado y según las tradiciones, vio por primera vez a un hombre viejo, un hombre enfermo, un hombre muerto y un asceta. Fue tan afectado por lo que vio que abandonó a su familia para ser un monje andante.

Sócrates. Sócrates nació en Atenas a Sofroniseo, un artesiano-escultor, y a Fenarete, una partera. No sabemos nada sobre su juventud. Alguien ha dicho, “Uno pensaría que el Maestro nació como un viejo sin niñez.” Su esposa fue la mujer de mal genio, Xantipe. Sócrates dijo que si pudiera dominar a Xantipe, fácilmente se adaptaría al resto del mundo. Pero Sócrates debiera haber prestado más atención a las necesidades de sus tres hijos.

Mahoma. Mahoma nació en Meca alrededor de 570 d.C. en la tribu de Quraish. Dado que su padre murió antes de su nacimiento y su madre falleció cuando él tenía seis años, el joven fue criado por una abuela y luego un tío. Durante su juventud trabajó en las caravanas de Khadija, una viuda rica con la cual se casó luego, aunque ella era 20 años mayor que él. Aunque los musulmanes pueden tener solamente cuatro esposas, Mahoma mismo no obedeció este límite y tuvo diez esposas y varias concubinas. Una de sus favoritas fue A’isha quien vino a Mahoma cuando ella tenía solamente nueve años , llevando consigo sus juguetes. Mahoma recibió una revelación especial (Corán 33:37) para justificar su matrimonio con la bella Zainab, la esposa de su hijo adoptado, Zaid. A pesar de estas uniones frecuentes el profeta nunca tuvo un hijo crecido, un hecho que afectó las luchas para el califato (la sucesión).

Jesús. El monje, Dionisio Exiguus(533 d.C.), quien ideó nuestro calendario moderno con su cálculo de a.C. y d.C., no calculó bien el reino de Octavio Augusto. Hay un error de por lo menos cuatro años. Dado que Herodes el Magno murió poco después de un eclipse de la luna el cual puede ser fijado en 4 a.C. y puesto que aun vivía durante el nacimiento de Jesús, Jesús debía haber nacido antes de esta fecha.

Según Lucas y Mateo, Jesús fue concebido por una virgen llamada María mientras que ella fue legalmente comprometida pero no casada con José de Nazaret. Ambos fueron judíos en el linaje real del Rey David, de donde el Mesías profetizado en el Antiguo Testamento vendría. Cuando estaba al punto de dar a luz, María viajó aproximadamente 70 millas al sur de su hogar ancestral de Belén porque el emperador Augusto había mandado un censo en todo el imperio (Lucas 2:1). Por eso Jesús nació en Belén cumpliendo una profecía escrita desde hace siete siglos (Miqueas 5:2). José y María eran muy pobres, lo cual es ejemplificado por sus ofrendas en el Templo (Lucas 2:24 y Lev. 12:28).

Los Evangelios canónicos cuentan que María y José volvieron a Nazaret y tuvieron otros hijos. Estos hermanos y hermanas no creyeron en la misión de Jesús (Marcos 3:31-35; Mateo 13:55-56).Sin embargo, más tarde su hermano, Santiago, jugó un papel importante en la iglesia. Santiago, y otro hermano, Judas, escribieron epístolas que son incluidas en el Nuevo Testamento.

Los Evangelios canónicos relatan solo un incidente en la niñez de Jesús. Cuando tenía 12 años él impresionó a los rabinos en Jerusalén con sus preguntas y respuestas (Lucas 2: 41-52). En contraste, los Evangelios apócrifos de la infancia de Jesús (que son del segundo siglo en adelante) atribuyen todo tipo de milagros absurdos al joven Jesús. Por ejemplo, lo representan como uno que hace palomas vivas del barro y petulantemente mata algunos de sus compañeros de juego. 11

Aunque el casamiento fue considerado un deber religioso por la mayoría de los Judíos (los Hesenos fueron la excepción), Jesús nunca se casó.

VIDA Y ENSEÑANZAS

Zoroastro. Zoroastro sirvió como sacerdote de la religión politeísta Iraniana antes de convertirse a la edad de 30 años a la única adoración de Ahura Mazda. Tuvo éxito en convertir algunos de sus compañeros y también Histaspes, un rey, del noreste de Irán. Cuando sus nuevas enseñanzas recibieron fuerte oposición, respondió por pronunciar maldiciones sobre sus opositores. Zoroastro también denunció el culto intoxicante de la planta haoma y exhibió gran preocupación por el cuido del ganado. En la opinión de Zoroastro la prosperidad material y la santidad iban uno con el otro, un rasgo quizás reflejado hoy en la prosperidad notable de los Pareceos (zoroastrianos modernos) en Bombay, la India.

Buda. Después de seis años buscando la paz por medio del ascetismo, Gautama vino al pueblo de Uruvela en el noreste de la India. Allí se sentó debajo del árbol Bodhi (una higuera gigante) y determinó quedarse allí hasta que recibiera la Iluminación. 49 días después él fue iluminado, llegando a ser el Buda, que significa “El Iluminado.” Buda predicó su primer sermón en Benares cuando tenía 35 años. Él tuvo éxito en convertir a sus compañeros ascéticos, luego sus padres y su esposa, y últimamente el Rey Bimbisara.

Se puede resumir las enseñanzas de Buda en las Cuatro Verdades Nobles y el Sendero de Ocho Pasos.. Las Cuatro Verdades Nobles son (1) el sufrimiento existe, (2) el sufrimiento tiene una causa, (3) se puede eliminar el sufrimiento, (4) modos de eliminar el sufrimiento. Buda enseñó que todo lo que existe es impermanente y que no se puede encontrar la felicidad duradera en la samsara, el mundo temporal de cambio. El camino a la Nirvana es eliminar el deseo, lo cual es la causa del sufrimiento. El deseo no es eliminado ni por satisfacción ni por la mortificación, sino por el Camino Mediano del Sendero de Ocho Pasos que incluye (1) perspectiva recta, (2) aspiración, (3) discurso, (4) conducta, (5) subsistencia, (6) esfuerzo, (7) atención y (8) contemplación.

Las leyendas atribuyen todo tipo de milagro a Buda: lavarse las manos sobre la semilla de un mango maduro, hizo que un árbol subiera hasta una altura de 50 manos. Una vez voló en el cielo con fuego y agua que corría de varias partes de su cuerpo. El hizo estos milagros, según el relato Jataka, para eliminar las dudas de los dioses sobre su misión.

Sócrates. Un relato del Oráculo Délfico proclamó que Sócrates era el hombre más sabio del mundo. Creyendo que esto no podía ser la verdad, Sócrates fue impelido a una vida de constante inquirir a muchas personas para encontrar a alguien que fuera verdaderamente sabio. Mientras interrogaba ciudadanos en las calles e gimnasios de Atenas, atrajo a si mismo un grupo de hombres jóvenes de buenas familias. Desafortunadamente algunos de sus discípulos llegaron a ser tan pícaros que este factor jugó un papel en su condenación. 12

En vez de enseñar una serie de doctrinas, Sócrates quiso que los hombres pensaran por si mismos. Los filósofos que lo precedieron se habían enfocado en la naturaleza del universo, pero Sócrates recurrió su atención al hombre y el comportamiento del hombre. Aristóteles y Cicerón le dieron crédito por haber fundado la ética. Su enseñanza principal, a lo más que podemos determinar de sus intérpretes, fue que se puede reducir todos los valores a una virtud singular, el conocimiento. La virtud, pues, puede ser enseñada. La maldad es ceguera. Nadie hace maldad de propósito. Él que sabe la verdad la hará.

Mahoma. Después de que Mahoma recibió su revelación inicial cuando tenía más o menos 40 años, empezó a predicar un monoteísmo sin compromiso, lo cual enfureció tanto a los paganos de Meca que le hicieron huir a Medina en la famosa Hijrs de 622 d.C. Después que los Judíos de Medina rechazaron sus propuestas, él cambió la qibla, o dirección de la oración, para volverse a Meca en vez de Jerusalén. Las fuerzas de Mahoma lucharon contra varios oponentes y mataron muchos, incluso cientos de judíos. El Profeta, quién no luchó en persona, mostró misericordia a los cautivos después de la derrota de Meca.

El Corán no dice que Mahoma hizo ningún milagro. Pero hay tradiciones que atribuyen numerosas maravillas a él: La mantequilla, una parte de la cual Mahoma había comido, incrementó continuamente. “Un árbol movió de su lugar de su propio esfuerzo y sombreó a Mahoma mientras que él dormía.” “Un lobo habló y convirtió a un judío.” Según Francesco Gabrielli, “Para la tradición y piedad posterior su carácter pareció ser como la suma de todas las virtudes morales…a fuerza del añadir a los testimonios genuinos de la vida y carácter del Profeta las fantasías de los apologéticos.” 13

Los cinco pilares del Islam son (1) el Shahada, o creencia, que afirma, “No hay ningún dios sino Alá, y Mahoma es su profeta,” (2) Salat, oración cinco veces al día mirando hacia Meca, (3) Zakat, o limosnas, (4) ayuno durante Ramadan, el noveno mes lunar que consiste de una abstinencia estricta de comida y bebida durante la luz del día, y (5) para los que puedan hacerlo, el Hajj, un peregrinaje a Meca. Cuando el peregrino está en Meca, él debe caminar alrededor del edificio Kaaba y besar la piedra negra de meteoro encerrada en sus paredes.

Puesto que los seguidores de Mahoma no lo adoran, no deben de ser llamados “mahamutenses”. Deben de ser llamados “Musulmanes,” de la palabra “Islam” que connota su sumisión a Allá.

Jesús. Hasta que tenía 13 años Jesús se quedó en Nazaret, supuestamente trabajando como un carpintero. (Lucas 3:23). Luego empezó su ministerio sometiéndose al bautismo de Juan el Bautista. Jesús, quien no tuvo entrenamiento formal como rabino, no habló como los rabinos de su tiempo; ellos citaron sus predecesores como sus autoridades mientras Jesús habló por su propia autoridad (Mateo 5:27-28, 7:28-29).

Puesto que sabemos que Jesús apareció a tres o cuatro fiestas de Pascua, su ministerio público debe haber durado de tres años a tres años y medio. Durante este período él entrenó a un grupo de doce apóstoles y muchos otros discípulos. Él iba de un lugar a otro enseñando, sanando a los enfermos y resucitando a los muertos (por ejemplo, Juan 11). Las fuentes judías rabínicas no niegan estos milagros sino que los atribuyen a la magia de demonios. Al hablar de los milagros atribuidos a Cristo en los Evangelios canónicos, F.F. Bruce comenta, “En general, son normales, lo que quiere decir que son el tipo de obras que uno esperaría de una Persona tal como los Evangelios lo representan.” 14

Como su antecesor, Juan el Bautista, Jesús predicó que los hombres deben arrepentirse de sus pecados (Lucas 13:3-5) o sea, el hombre debe reconocer el juicio de Dios contra su maldad y buscar su perdón y lavamiento. Él enseñó que el hombre debe buscar la voluntad de Dios y su reino, en vez de otro reino mundial o meta temporal (Mateo). Él insistió que el hombre deba amar no solamente a sus prójimos sino aun a sus enemigos (Mateo 5:44).

Sobre todo, Jesús enseñó que Dios ama al hombre tanto que ha mandado a su único hijo, Jesús mismo, para tomar la forma de hombre (Juan1:1,14) para morir en su lugar para que no perezcan eternalmente sino que recibirán la vida eterna (Juan 3:16); Mateo 20:28). Para que un hombre reciba la vida eternal debe “nacer de Nuevo” (Juan 3:3) por entregar su vida a Jesús (Juan 1:12; cf. Apocalipsis 3:20).

La indiferencia que Jesús mostró ante las regulaciones menudas de los Fariseos (por ejemplo, prohibir el saneamiento los sábados) despertó oposición de ellos, quienes eran los líderes más respetados entre los Judíos. Jesús denunció fuertemente la hipocresía de estos antagonistas. Aun en la época de su mayor popularidad Jesús dijo a sus discípulos que él sería condenado a muerte, crucificado y resucitado (Marcos 8:31; 9:31; 10:33-34

LA MUERTE

Zoroastro. Según el Al-Biruni (DIC. 973-1048) Zoroastro fue matado por los invasores Turcos. El Shah Namah (ca. d.C. 1000) describe el evento:

Y todos ante el Fuego los turcos  mataron y a esa secta arrastró. El Fuego, que
anteriormente Zardusht (Zoroastro) había encendido, de su Sangre murieron;
Quien mató a ese sacerdote yo no sé.

Buda. A la edad de 80 años mientras que viajaba cerca de Benares, se enfermó mortalmente después de una cena de puerco, quizá por disentería. Según el Mahaparanibbana Sutta sus últimas palabras a un discípulo fueron las siguientes:

He alcanzado mi suma de días….. Es solamente, O Ananda, cuando la Tatagata [Un título de Buda] cesa de atender a las cosas exteriores, o experimentar cualquiera sensación, llega a ser sumergido en la meditación devota del corazón que se concierne con ningún objeto material–es cuando, luego, que el cuerpo de Tatagata está tranquilo.

En otra parte de esta “sutta” se dice que el Buda añadió,” Mas, O Ananda, sé lámparas a si mismo. Sé un refugio a si mismo. No huya a ningún refugio externo. Agarra la verdad como una lámpara,” Después de su muerte el Buda fue incinerado y las cenizas fueron distribuidas entre ocho ciudades. Sus supuestos restos son venerados en varios stupas, o capillas por toda Asia.

Sócrates. Sócrates fue llevado a la corte en 399 a.C. con cargos de “ateísmo” y de corromper a la juventud de Atenas. Esta instrucción de cargos tuvo, por lo menos, dos causas inmediatas: una reacción política que ocurrió en Atenas después de una larga guerra con Sparta y las piezas satíricas del escritor cómico Aristopaneo. Aunque Sócrates se defendió elocuentemente (la defensa está apuntada en la Apología de Platón) el jurado votó 281 a 220 a condenarle a la muerte.

Sócrates podía haber huido de Atenas antes del proceso, pero decidió quedarse.. Él no tenía miedo de la muerte porque le daría o la aniquilación o una oportunidad agradable de tener compañerismo con los que ya se habían muerto. En el tiempo elegido Sócrates bebió animosamente la cicuta. Según el Faedo sus últimas palabras fueron, “Le debo un gallo a Asclepius (el dios del saneamiento); no olviden pagárselo.

Mahoma. En el año 632 Mahoma se enfermó con fuertes dolores de cabeza y fiebre. Antes de morir el profeta exhortó a los Árabes que mantuvieran su unidad, él proclamó los deberes de los casados y abolió la usura y la contienda sangrienta. Cuando él anunció que si le debiera a alguien alguna cosa aquella persona podía reclamarla, un silencio cayó sobre la muchedumbre. Un hombre vino hacia el frente para reclamar algunas monedas. Mahoma finalmente sucumbió y fue enterrado en la casa de su esposa, A’isha, quien le había cuidado durante sus últimos días. La tumba del profeta está en Medina, el sitio más venerado por los Musulmanes después de Meca.

Jesús. Cuando Jesús fue dado un bienvenido tumultuoso dentro de Jerusalén el Domingo de Ramos, los principales sacerdotes y otros líderes religiosos do los judíos conspiraron con Judas Iscariote, uno de los discípulos de Jesús, para arrestarle. Finalmente fue arrestado jueves en la noche (temprano en la mañana del viernes de cálculo judío) en un jardín donde estaba orando con sus discípulos. Después de interrogatorios preliminares durante la noche por Anás el principal sacerdote [emérito] (Juan 18), por Caifás el principal sacerdote (Marcos 14; Mateo 26; y Lucas 22) y por parte del concilio (la asamblea de los judíos que gobernaba), Jesús fue llevado de madrugada al gobernador Poncio Pilato y acusado de guiar por mal camino la nación judía, prohibiendo el pago de impuestos a Roma y afirmando ser un Rey (Lucas 23:2). 15

Aunque encontró inocente a Jesús, Pilato mandó azotarlo y crucificarlo para pacificar una turba que fue acogido y agitado por los líderes judíos (Mateo 27:20, Marcos 15:11). Aunque Jesús padeció humillación y dolor inmenso en la cruz, el rogó que Dios perdonara a los responsables (Lucas 23:24). Este “Viernes Santo,” mientras aproximaba el sábado, 16 los soldados romanos apresuraron las muertes de los criminales con quienes Jesús estaba crucificado, rompiéndoles las piernas. Los soldados aseguraron que Jesús estaba muerto metiéndole una lanza en la costilla..

El cuerpo de Jesús fue enterrado por José de Arimatea en un sepulcro nuevo que había labrado en la peña. Se hizo rodar una gran piedra en frente de la entrada, y soldados romanos aseguraron el sepulcro (Mateo 27:62 – 66). Cuando algunas mujeres discípulos vinieron a la tumba temprano en la mañana el día domingo para completar el ungimiento del cuerpo de Jesús, ellas descubrieron que los soldados se habían ido, la piedra quitada y la tumba vacía. Al tener noticias de esto, Juan y Pedro corrieron a la tumba (Juan 20) y descubrieron que todo que quedaba dentro de la tumba era la ropa de entierro de Jesús, aseadamente en su lugar (evidencia, de paso, que habla en contra de un robo de tumba.)

No fue solo la tumba vacía que convenció a los discípulos que Jesús estaba vivo, sino que Jesús apareció a sus discípulos por lo menos diez veces después de esto. Todas estas apariencias están escritos en el Nuevo Testamento; haremos mención de solo cuatro de ellos.

Jesús apareció primero a María Magdalena el domingo por la mañana cerca de la tumba. Los otros discípulos no creyeron su reporte (Juan 20:18, Marcos 16:11). Luego esa noche en Jerusalén, Jesús apareció repentinamente en medio de los discípulos, quienes se habían hecho fuerte detrás de puertas cerradas. Después de permitir que estos hombres aterrizados le tocaran y examinaran sus heridas para probar que él no era aparición, él comió una comida con ellos (Juan 20:19; Lucas 24:39, 43). Jesús también apareció a una multitud de sus discípulos en una montaña en Galilea (Mateo 28:16 – 18) y en Jerusalén antes de su ascensión (Lucas 24:44 – 49; Hechos 1).

Luego Saulo de Tarso, en su paso de Jerusalén a Damasco para perseguir a los cristianos allí, encontró al Jesús resucitado (Hechos 9). Esto transformó a Saulo, un perseguidor fanático de la cristiandad, a Pablo, un ferviente propagador de la cristiandad. 17
RELACION A LA DIEDAD

Zoroastro. Parece que Zoroastro predicó la alabanza monoteísta de Ahura Mazda, quien fue el creador de dos otros espíritus — uno bueno y el otro malo. 18 El Zoroastrianismo dualístico clásico, que puso Ahura Mazda contra el malévolo Ahriman, desarrolló en el período Sassianiano (d.C. 226-652). Luego el Zoroastrismo también desarrolló una doctrina de un Saoshyan (Salvador) quien resucitaría a los muertos. Según Jacques Duchesne-Guillemin:

Zoroastro no se presentó como el redentor. Cuando sus oraciones llaman al redentor que va a renovar la existencia, se refiere al príncipe que aceptará a su doctrina y realizará el Dominio de la Justicia y la Buena Mente. Él hasta permite que el papel de redentor lo juega cualquier hombre, con tal que practique la justicia. 19

Buda. Aunque no es correcto hablar del Budismo como una religión “ateísta,” es una religión cuya mayor enfoque está en el hombre más que en algún dios. El Annual Budista de Ceylón define el Budismo como “aquella religión que, sin comenzar con Dios, dirige al hombre a un nivel donde el sostén de Dios no es necesario.” Buda mismo, que vino de un ambiente de Hinduismo politeísta parece haberle tratado a aun Brahmán, uno de los dioses más altos, con un desdén frío. Junjiro Takakusu de la Universidad de Tokyo explica que, “el Buda no negó la existencia de dioses (Devas), pero él los consideró solamente como un nivel más alto de seres humanos que también serían enseñados por él.” 20

Está claro que a través de los siglos el concepto original de Buda como un hombre iluminado fue radicalmente cambiado así que “él ya no era un maestro ordinario de valores morales sino un Mahapurisa {un superhombre}, mayor que los dioses mismos. 21 Las transformaciones en el arte Budista revelan esta evolución en la doctrina. Del tercer siglo hasta el primer siglo antes de Cristo, Buda fue representado en el arte de India simplemente por un símbolo, tal como su huella, paraguas, o trono. 22 De allí en adelante el Buda mismo es representado. Según Mortimer Wheeler, “No fue menos apropiado representar al Buda deificado que incluir las divinidades tradicionales del panteón Hindú.” 23

En el segundo o tercer siglo después de Cristo el Budismo de Mahayana había producido una doctrina de Boddhisatvas, innumerables Budas perfeccionados y distribuidos por el espacio y el tiempo que ayudan al hombre por sus méritos. Según el Lotus del Amor Verdadero el Buda fue un ser eterno y sublime que apareció en forma humana como el salvador del hombre.

Sócrates. Aunque Sócrates no suscribió completamente a las deidades antropomórficos Homéricos, él fue profundamente devoto en su propia manera. Él fue escrupulosamente obediente a su daimonion, un espíritu guiador personal. En la Apología de Xenofón afirma, “Para mi, lo he descrito así como fue: tan religioso que no hizo nada sin consejo de los dioses…”

Mahoma. El Corán enfatiza fuertemente la unión de Divinidad, no solamente para negar el politeísmo sino también para refutar la Trinidad Cristiana. En el Corán 112:1-4 leemos:

Diga: Él es Allá, el Único! Allá, el eternalmente Buscado de todos! No engendra ni fue engendrado. Y no hay nadie comparable a Él.

Mahoma mismo no pretendió ser nada más que un mensajero mortal (Corán 7:188; 17:95). En una ocasión se narra que dijo: “O, Dios, yo soy solo un hombre. Si he lastimado a alguna persona en cualquiera manera entonces perdóname y no me castigues.” Se ve su debilidad en el Corán, sura 80, donde Allá lo regaña por desviarse de un ciego.

Tampoco pretendió Mahoma tener el poder de salvar a otros. Según una tradición mencionada por Athar Husain, Mahoma dijo:

O Pueblo de Quraish sean preparados para la vida venidera.
No puedo salvarlos del castigo de Dios, O
Bani Abd Manaf… no puedo
protegerlos tampoco, O Safia, tía del Profeta,
No puedo ayudarlos; O Fátima, hija de Mahoma, aun no
puedo salvarte a ti. 24

Cuando murió Mahoma, Abu Bakr, que fue uno de los califas que lo sucedieron anunció, “O, Hombres, quienquiera que adoró a Mahoma, sepan que está muerto; cualquiera persona que adoró el Dios de Mahoma, sepan que Él es vivo e inmortal.”

Jesús. En distinción a los otros lideres espirituales quienes estamos investigando, Jesús vino de una cultura monoteísta. El concepto de “dioses” en la religión es muy antropomórfico; no hay una diferencia fija entre hombres y tales dioses. 25 En el monoteísmo judaico la distinción entre Dios como ser trascendente e infinito y el hombre como ser finito es casi absoluto.

Por lo tanto, es muy notable que Jesús declaró ser uno con el Padre (Juan 10:30), una blasfemia por lo cual los Judíos lo querían apedrear (Juan 10:31, 33: Juan 5:17-18). Este anuncio de ser uno con Dios fue expresado en la declaración de Jesús de ser libre del pecado (Juan 8: 46), ser el único camino al Padre (Juan 14:6), tener autoridad para perdonar los pecados (Mateo 9: 5-6) y tener el derecho de demandar lealtad completa (Lucas 14:26). Él aceptó adoración (Juan 20:28; Mateo 28:9; Lucas 24:52; como contraste tenemos el rehúso de aceptar cualquier adoración por parte de Pedro, Hechos 3:12; 10: 25-26; y Bernabé y Pablo, Hechos 14: 14-15), y él creyó que mereció igual honor con Dios Padre (Juan 5:23). Jesús osó dirigirse a Dios como Abba, un término íntimo Arameo para “padre,” el cual ninguno de los rabinos usó. Como ha notado Joachim Jeremias, “… este Abba implica afirmar una revelación única y una autoridad única.” 26

A veces se sugiere que la deidad de Jesús sea una doctrina tardía, importada a la Cristiandad por conversos del paganismo. 27 Este tesis no puede ser sostenido en vista de las declaraciones del apóstol Pablo, un Judío farisaico convertido. 28
CONCLUSIONES

Al repasar esta información, vemos que estos hombres importantes si comparten algunas características.

Todos predicaron contra la corrupción de la religión de su día.
Todos percibieron agudamente las necesidades de sus compatriotas.
Todos fueron tan captados por convicciones personales que intentaron transmitir a otros lo que creían ser verdad, aunque el intentarlo despertó oposición y los ocasionó sufrimiento.
Los hechos y palabras de cada hombre han atraído admiradores y seguidores que han extendido su impacto sobre muchos continentes y por muchos siglos.
Sin embargo, decir que cada uno de estos líderes son equivalentes, no es argüir de la tolerancia sino de la ignorancia. Cada uno tuvo su propio mensaje y misión distinta. Y al comparar Jesús con Zoroastro, Buda, Sócrates y Mahoma, descubrimos un número de características únicas en la vida y ministerio de Jesús.

Primero, solamente Jesús vino de una cultura que ya fue monoteísta.

Segundo, su muerte por crucifixión es única. George Bernard Shaw dijo una vez muy cínicamente: “Esta gente refinada alaba a Jesús y comparativamente no tienen en cuenta ni Sócrates ni Mahoma, por ninguna razón discernible excepto que Jesús fue horriblemente torturado, y Sócrates fue humanitariamente drogado, mientras Mahoma murió sin renombre en su cama.” 29

Al contrario, Jean-Jacques Rousseau en “Profesión de fe del Vicar Savoyard, Emile escribió:

Que prejuicios, que ceguera se necesita para comparar al hijo de Sofroniscus con el hijo de María! Que distancia entre los dos! Sócrates, muriendo sin dolor, sin deshonra, fácilmente mantuvo su carácter hasta el fin… La muerte de Sócrates, filosoficando tranquilamente con sus amigos, es la más dulce que uno podía imaginar; la de Jesús expirando bajo torturas, injuriado, ridiculizado, maldicho por su pueblo entero, es lo más horrible que uno podía temer… De veras, si la vida y muerte de Sócrates son los de un sabio, entonces la vida y muerte de Jesús son los de un dios.

Pero la muerte de Jesús en la cruz es única no solo en su forma sino también en su alegado significado redentora. Ni Zoroastro, Buda, Sócrates ni Mahoma declaran que su muerte salvaría a los hombres de sus pecados.

Tercero, si excluimos cuentos legendarios y apologéticos tardíos, nos damos cuenta que estos cuentos tempranos atribuyen milagros solamente a Jesús.

Cuarto, solamente Jesús habló de su propia autoridad indudable. Zoroastro y Mahoma actuaron como mensajeros para Dios, mientras Sócrates y Buda rogaron que cada hombre consultara a su propia conciencia.

Quinto, solamente Jesús predicó que resucitaría después de su muerte, y solamente sus seguidores colocan su fe en tal evento.

Sexto, solamente Jesús hizo afirmación de igualdad con un deidad supremo y único. Según E.O. Jones, una autoridad en las religiones contemporáneas, “No se ha afirmado en ningún otro lugar que un fundador histórico de cualquiera religión fuera la única deidad suprema.” 30

Ahora uno puede sostener que Jesús fue un engañador, pero pocos han hecho esa crítica. O uno puede querer creer con G. Bernard Shaw que Cristo fue sincero pero engañado:

Si usted cree con los evangelistas que Cristo podía haberse rescatado por un milagro, o, como un Secularista moderno, afirmar que se podía haberse defendido eficazmente, el hecho queda que según todas las narrativas no lo hizo…El consenso en este punto es importante porque comprueba la sinceridad absoluta de la declaración de Jesús que él fue un dios. Ningún impostor habría aceptado tales consecuencias espantosas sin hacer el esfuerzo de salvarse. Ningún impostor habría tenido el valor de aguantarlas por la convicción de que él resucitaría de la tumba y vivirá de nuevo después de tres días. 31

C.S. Lewis dice que la declaración de Jesús de ser igual con deidad nos deja solamente una otra opción:

Un hombre que fue meramente un hombre y dijo tales cosas como las que dijo Jesús, no sería un gran maestro. Él sería o un loco — en la misma categoría del hombre que afirma ser un huevo sancochado — o sería el Diablo del Infierno. Usted debe hacer su decisión. O este hombre fue, y es, el Hijo de Dios: o, al contrario, es un loco o algo peor. Usted puede callarlo como un tonto, usted puede escupirlo y matarlo como un demonio; o usted puede humillarse a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no vengamos con ninguna tontería altiva de que Él es un gran maestro humano. Él no nos ha dejado esa puerta abierta a nosotros. Nunca fue su intención. 32

Traducción por Holly Bekius y Mike Sullivan

NOTAS

1 Walter Lippman, A Preface to Morals [Un prefacio a morales] (1929), p. 155.

2 Arnold J. Toynbee, Civilization on Trial [Civilización en juicio] (1948), p. 156.

3 Christmas Humphreys, Buddhism [Budismo] (1955), p. 14.

4 M. Winternitz, “Gotama the Buddha, What Do We Know of Him and His Teaching?” [Gotama el Buda, ¿Qué sabemos de él y su enseñanza?] Archiv Orientalni, I (1929), 235.

5 Cf. Anton-Hermann Chroust, Socrates Man and Myth [Sócrates hombre y mito] (1957).

6 Jose O’Callaghan, Biblica, 53 (1972), 91-100 ha identificado un fragmento griego de cueva VII en Qumran como manuscrito de Marcos con fecha de c. d.C. 50 aunque la mayoría de eruditos han dudado sus interpretaciones y rechazado su identificación.

7 F.F. Bruce, The New Testament Documents: Are They Reliable? Los documentos neotestamentarios, ¿son confiables?] (1960), p. 12.

8 W.F. Albright, New Horizons in Biblical Research [Nuevos horizontes en investigaciones bíblicas] (1966), p. 46; Leon Morris, Commentary on the Gospel of John [Comentario sobre el Evangelio de San Juan] (1971), pp. 34-35.

9 Cf. P. Winter, “Josephus on Jesus,” [Josefo sobre Jesús] Journal of Historical Studies, I [Jornal de estudio históricos] (1968), 289-302. En el 1971 el Profesor Shlomo Pines de la Universidad Hebrea en Jerusalén, tradujo un manuscrito árabe del décimo siglo d.C. que contiene una versión de un pasaje de Josefo que el cree representa el texto original y no interpolado. El texto árabe lee en parte: “En este entonces había un hombre sabio llamado Jesús. Su conducta fue bueno, y fue conocido como virtuoso. Y muchas personas de entre los judíos y las otras naciones se hicieron sus discípulos. … Ellos [sus discípulos] reportaron que el les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; de acuerdo, fue el tal vez el Mesías de quien los profetas han contado maravillas.” S. Pines, An Arabic Version of the Testimonium Flavianum and Its Implications [Una versión árabe del Testimonium Flavianum y sus implicaciones] (1971), pp. 9-10.

10 Cf. A. Helmbold, The Nag Hammadi Gnostic Texts and the Bible [Los Nag Hammadi textos gnósticos y la Biblia] (1967).

11 Cf. M.R. James, The Apocryphal New Testament [El Nuevo Testamento apócrifo] (1924).

12 Un punto que no debe ser ni dado demasiado énfasis, ni ignorado es el hecho de que el amor socrático, como discutido en el Simposium por Plato, fue un tipo de pederastia o amor homosexual en que un hombre mayor buscó instruir e inspirar un hombre joven. Cf. H.I. Marrou, A History of Education in Antiquity [Historia de educación en la antigüedad] (1964), pp. 50-59.

13 Francesco Gabrielli, Muhammad and the Conquests of Islam [Mahoma y las conquistas de Islam] (1968), p. 11.

14 Bruce, p. 62.

15 Cf. Edwin Yamauchi, “Historical Notes on the Trial and Crucifixion of Jesus Christ,” [Notas históricas sobre el juicio y la crucifixión de Jesucristo] Christianity Today, XV (April 9, 1971), 6-11.

16 Los judíos consideraron que el comienzo del séptico día era desde el atardecer el viernes.

17 Para discusión adicional de las evidencias vea, J.N.D. Anderson, The Evidence for the Resurrection [La evidencia para la resurrección] (1965); Frank Morison, Who Moved the Stone? [¿Quien movió la piedra?] (1930).

18 Cf. R. C. Zaehner, The Dawn and Twilight of Zoroastrianism [La alba y el crepúsculo del Zoroastrismo] (1961).

19 Jacques Duchesne-Guillemin, The Hymns of Zoroaster [Himnos de Zoroastro] (1963), p. 19.

20 Cited in F.H. Hilliard, The Buddha, the Prophet and the Christ [El Buda, el profeta y el Cristo] (1956), p. 60.

21 B.G. Gokhale, “The Theravada-Buddhist View of History,” [Historia del punto de vista Teravada-Budista] Journal of the American Oriental Society, LXXXV (1965), 359-60.

22 Tamara T. Rice, Ancient Arts of Central Asia [Artes antiguas de Asia central] (1965), p. 150.

23 Mortimer Wheeler, Flames over Persepolis [Llamas sobre Persepolis] (1968), p. 163.

24 Athar Husain, Prophet Muhammad and His Mission [El profeta Mahoma y su misión] (1967), p. 128.

25 Cf. Edwin Yamauchi, “Anthropomorphism in Ancient Religions,” [Antropomorfismo en religiones antiguas] Bibliotheca Sacra, CXXV (1968), 29-44.

26 Joachim Jeremias, The Central Message of the New Testament [El mensaje central del Nuevo Testamento] (1965), pp. 29ff.

27 Por ejemplo, H.J. Schonfield, The Passover Plot [El Complot de la Pascua] (1966), pp. 21, 200. Vea en comparasion, la resena por el escritor en The Gordon Review, X (1967), 150-60; también reimpreso en Journal of the American Scientific Affiliation, [Jornal de la afiliación científica Americana] XXI (1969), 27-32.

28 H.J. Schoeps, Paul: The Theology of the Apostle in the Light of Jewish Religious History [Pablo: la teología del apóstol a luz de la historia religiosa Judea] (1961), pp. 152, 158.

29 G. Bernard Shaw, Everybody’s Political What’s What [El que es que político para todos] (1944), p. 129.

30 E.O. James, Christianity and Other Religions [Cristianismo y otras religiones] (1968), p. 170.

31 G. Bernard Shaw, Androcles and the Lion [Androcles y el león] (1951), p. 50. First published 1913.

32 C.S. Lewis, Mere Christianity [Mero cristianismo] (1955), pp. 52-53.

Derechos reservados © 1971 Edwin M. Yamauchi. Usado y traducido con permiso. El autor, Edwin M. Yamauchi, es profesor de historia en la Universidad Miami, Oxford, Ohio. Este articulo fue publicado originalmente como “Historical Notes on the (In)comparable Christ,” [Notas historicas sobre el Cristo (In)comparable] en Christianity Today, October 22, 1971, pp. 7-11.

http://fefundamental.bligoo.com/content/view/105697/Jesus-Zoroastro-Buda-Socrates-y-Mahoma.html

Un hallazgo arqueológico apoya la teoría de Kepler sobre la estrella de Belén

Una curiosa y extraordinaria revelación arqueológica se encuentra contenida en una tablilla acuñada en caracteres cuneiformes en el Museo estatal de Berlín. Se trata de un auténtico documento astronómico y astrológico que revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo.

Y existen grandes coincidencias entre los datos de la conjunción astral sumamente inusual que contiene la tablilla y el relato bíblico sobre la estrella de Oriente. Algo que ya el astrónomo Kepler había adelantado como teoría, resultado de sus estudios pero son el apoyo de este hallazgo arqueológico, producido en 1925.

Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en tiempos del censo ordenado por César Augusto, cuando Quirino era gobernador de Siria, y en los últimos años del rey Herodes, quien falleció en el mes de marzo del año 4 a.C. Para los historiadores, Jesús nació unos siete años antes del año «0» del calendario actual.

El evangelista Mateo (2Bastardo Kitty pone en relación el evento del nacimiento de Jesús en Belén y la adoración de los “sabios de Oriente” con la aparición de una estrella particularmente luminosa e inusual en el cielo de Palestina. Y es precisamente en relación a este momento que la tablilla de arcilla ofrece un testimonio particular que apoya en muchos detalles una teoría sobre la veracidad del relato bíblico. Algo ya conocido, pero que traemos como información al hilo de las fechas que se celebran en todo el mundo, con el 6 de enero como “día de los reyes de Oriente”.

Existen muchas hipótesis sobre la estrella que vieron los magos (“magoi” en griego era la palabra con que se denominaba a la casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía y de la astrología) y que les llevó a afrontar un viaje de más de mil kilómetros con el objetivo de rendir homenaje a un recién nacido. La que apoya esta teoría es sin duda una de las más verosímiles.

APORTACIONES DE LA ASTRONOMÍA

Fue el 17 de diciembre de 1603 cuando Johannes Kepler, el conocido astrónomo y matemático de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, al observar con un modesto telescopio desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, se preguntó por primera vez si el Evangelio no se refería precisamente a ese mismo fenómeno.Con esta idea hizo concienzudos cálculos hasta descubrir que una conjunción de este tipo tuvo lugar en el año 7 a.C. Recordó también que el famoso rabino y escritor Isaac Abravanel (1437-1508) había hablado de un influjo extraordinario atribuido por los astrólogos hebreos a aquel fenómeno: el Mesías tenía que aparecer durante una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Kepler habló en sus libros de su descubrimiento, pero la hipótesis cayó en el olvido, perdida entre su inmenso legado astronómico.

Faltaba una demostración científica clara. Llegó en 1925, cuando el erudito alemán P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias de escritura cuneiforme acuñadas en una tabla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del sol, en la escuela de astrología de Sippar, antigua ciudad que se encontraba en la confluencia del Tigris y el Éufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. La tablilla se encuentra ahora en el Museo estatal de Berlín.

Entre los numerosos datos de observación astronómica sobre los dos planetas, Schnabel encuentra en la tabla un dato sorprendente: la conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis tiene lugar en el año 7 a.C.. Además, se produjo una circunstancia excepcional para un hecho ya de por sí nada frecuente: la conjunción se repitió en tres ocasiones durante un periodo de tiempo de unos pocos meses: del 29 de mayo al 8 de junio; del 26 de septiembre al 6 de octubre; del 5 al 15 de diciembre. Además, según los cálculos matemáticos, esta triple conjunción se vio con gran claridad en la región de la cuenca del Mediterráneo.

UNA PREGUNTA VEROSÍMIL

Si este descubrimiento se identifica con la estrella de Navidad de la que habla el Evangelio de Mateo, el significado astrológico de las tres conjunciones hace sumamente verosímil la decisión de los Magos de emprender un largo viaje hasta Jerusalén para buscar al Mesías recién nacido.Según explica el prestigioso catedrático de fenomenología de la religión de la Pontificia Universidad Gregoriana, Giovanni Magnani, autor del libro “Jesús, constructor y maestro” (Gesú costruttore e maestro, Cittadella, Asís, 1997), “en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo y la constelación de Piscis como el signo del final de los tiempos. El planea Saturno era considerado en Oriente como la estrella de Palestina. Cuando Júpiter se encuentra con Saturno en la constelación de Piscis, significa que el Señor del final de los tiempos se aparecerá este año en Palestina. Con esta expectativa llegan los Magos a Jerusalén, según el Evangelio de Mateo 2, 2”. “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle”, preguntan los magos a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.

La triple conjunción de los dos planetas en la constelación de Piscis explica también la aparición y la desaparición de la estrella a los ojos de los observadores, un dato claramente confirmado por el relato del Evangelio.

La tercera conjunción de Júpiter y Saturno, unidos como si se tratara de un gran astro, tuvo lugar del 5 al 15 de diciembre. En el crepúsculo, la intensa luz podía verse al mirar hacia el Sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían en frente. La estrella parecía moverse, como explica el Evangelio, “delante de ellos” Mt 2:9

Fuente:

El Manifiesto. Redacción: ACPress.net

http://historiaparaeldebate.blogcindario.com/2008/01/00076-un-hallazgo-arqueologico-apoya-la-teoria-de-kepler-sobre-la-estrella-de-belen.html

Descubren calle de Jerusalén por la que podría haber andado Jesús

2009
Descubren calle de Jerusalén por la que podría haber andado Jesús

Escrito por entreCristianos


Arqueólogos israelíes han descubierto lo que creen que fue una de las calles principales que empleaban los peregrinos judíos para dirigirse al Segundo Templo de Jerusalén hace 2.000 años, informó la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Las losas de piedra, de origen romano, llevaban hasta el Segundo Templo. Se trata de una sección de una calle pavimentada con baldosas de piedra de diferente tamaño, al sur del santuario, en dirección a la piscina de Siloé, en una zona conocida como la Ciudad de David y aledaña a la actual ciudad antigua de Jerusalén.

La sección hallada en la actualidad se ubica a unos 550 metros al sur del ‘Monte del Templo’, la explanada donde hoy se erigen las mezquitas de Al-Aksa y de Omar.

Los arqueólogos creen que el sendero era una vía pública central de la antigua Jerusalén, que ascendía desde la esquina noroeste de la piscina de Siloé hacia la parte norte del santuario judío.

El arqueólogo Ronny Reich, responsable de las excavaciones, cree que durante este período “los peregrinos comenzarían su ascenso al santuario desde aquí. Se trata del extremo más meridional del camino, del cual una sección ya fue descubierta junto al muro occidental del Monte del Templo”.

La sección de la calle fue construida según las pautas arquitectónicas de la época, y alternaba baldosas anchas y angostas. La Autoridad de Antigüedades de Israel continuará sus investigaciones para determinar qué relación había entre la sección descubierta, otros tramos del camino y un canal de drenaje o desagüe encontrado en la misma zona hace dos años.

Fuente: La Voz Libre

fuente bibl:http://www.entrecristianos.com/200909271114/Descubren-calle-de-Jerusalen-por-la-que-podria-haber-andado-Jesus

Hallan inscripción en urna que podría ser la primera mención de Jesús

Fue descubierta en Jerusalén. Data del año 63 d.C. y está escrita en arameo. Cita a un Santiago “hermano de Jesús”. Hay dudas sobre su verdadero significado

Hallan inscripción en urna que podría ser la primera mención de Jesús

(AP, CNN) Según la Revista de Arqueología Bíblica, una inscripción hallada en una urna fúnebre recientemente descubierta en Israel es “la primera aparición del nombre de Jesús en el registro arqueológico”. Al menos así lo expresó su director, Hershel Shanks. En la nueva edición de la revista arqueológica, Andre Lemaire, especialista en inscripciones antiguas en la Escuela Práctica de Estudios Superiores de Francia, consideró “muy probable” que se trate de una referencia auténtica a Jesús de Nazaret y la fecha sería el año 63, unas tres décadas después de la crucifixión.

Kyle McCarter, arqueólogo de la Universidad Johns Hopkins, dijo en una conferencia de prensa que la identificación es probable aunque tiene “una pizca de duda”. El arqueólogo agregó que incluso “puede que nunca tengamos la certeza”.

Los expertos no niegan la existencia de Jesús, pero lo que se sabe de él proviene casi exclusivamente del Nuevo Testamento. Hasta ahora no se ha descubierto ningún artefacto del primer siglo relacionado con Jesús. La inscripción descubierta está en idioma arameo y aparece en una urna fúnebre. Dice: “Santiago, hijo de José, hermano de Jesús”.

El arqueólogo francés dice en su artículo que el estilo de escritura y el hecho de que los judíos practicaran entierros con esas urnas únicamente en el período entre el año 20 antes de Cristo al año 70 después de Cristo coincide con la época de Jesús y Santiago, que condujo la Iglesia primitiva en Jerusalén, según el Nuevo Testamento.

Andres Lemaire afirma que nombrar al hermano como también al padre en un osario era “muy inusual”, y que sólo hay un precedente en arameo. Según el especialista bíblico, esto sugiere que “ese Jesús en particular tuvo algún papel destacado o era muy conocido, pero es imposible demostrar con certeza que fuese Jesús de Nazaret”.

El propietario de la urna pidió a Lemaire que no revelase su identidad ni dónde encontró el objeto.

El historiador judío Flavio Josefo, del primer siglo, escribió que “el hermano de Jesús, el llamado Cristo, Santiago de nombre”, fue lapidado como hereje en el año 62. Si sus huesos fueron depositados en una urna tendría que haber sido al año siguiente, en el 63.

http://axxon.com.ar/not/119/c-119InfoPrimerCristo.htm

Sepultura de Jesús

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Una lección de una higuera

Una lección de una higuera

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Jesús el mesías de Israel

Jesús el mesías de Israel

Autor:Paulo Arieu

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Jesús, intercesor y ayudador de nuestras debilidades

Jesús, intercesor y ayudador de nuestras debilidades

Autor:Paulo Arieu

pasion

La pasión de cristo (2004), de Mel Gibson, mostró con crudeza el sufrimiento del Calvario. En los flash-backs, vemos a Dios en su faceta humana: el amor a los apóstoles, la dulzura con su madre, la sencillez de un artesano

El Nuevo Testamento presenta a Jesús en varios pasajes como intercesor y ayudador de nuestras debilidades.

Encontramos en Luc.22:31-34 un pasaje único en los evangelios acerca del ministerio de Jesús como intercesor y ayudador de nuestras debilidades. “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces. “

El NT. nos habla de esto en otros lugares:

(Ro.8:34) “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”

“Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.” (He.2:18)

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. “(Heb.4:15)

“por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. “ (Heb. 7:25)

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. “(I Jn.2:1).

Es el Hijo del Hombre, que ha probado las debilidades, luchas y tentaciones de la carne, que se compadece y extiende su ayuda a los humanos. ¡Aleluya!.

Al final del libro encontramos otro pasaje único en los evangelios: Jesús acompaña a dos hombres en el camino a Emaús, y les abre el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras

Fuentes:

1. Notas Libro de Lucas Instituto Bíblico Casa de Israel

2. http://www.biblegateway.com, RVR 1960

Marcos 13:32 ¿Prueba que Jesús no es Dios?

 

Marcos 13:32 ¿Prueba que Jesús no es Dios?

Cómo puede Jesús ser co-igual con el Padre si él mismo manifestó que sólo el Padre sabe el día y la hora de su Segunda Venida (Mr. 13:32)?

 

Pablo Santomauro

Pablo Santomauro

por Pablo Santomauro

 

Sectas como los Testigos de Jehová, los Cristadelfos, los Unitarios (liberales) y religiosos como los musulmanes, pretenden desestabilizar la doctrina de la Trinidad, la cual propone que las tres personas de la Deidad son omniscientes, señalando a Marcos 13:32, donde Jesús dice que nadie sabe, ni aun los ángeles, el día y la hora de la segunda venida de Cristo, excepto el Padre.

Los Unicitarios o Pentecostales del Nombre, a su vez, usan el mismo pasaje para “probar” que el Espíritu Santo no es mencionado porque en realidad es otro nombre para el Padre, tal como ellos lo enseñan en su herejía tan peculiar.

Con respecto a que Jesucristo no conoce la hora de su propia venida, suficiente es mencionar que durante su estadía aquí en la tierra, Jesús limitó el uso pleno de sus atributos de Deidad. Luego de su resurrección, sin embargo, cuando preguntó  a Pedro “¿me amas?”, éste finalmente le contestó: “Señor, tú lo sabes todo” (Jn. 21:15), Jesucristo no lo contradice, admitiendo de esa manera su omnisciencia, un atributo perteneciente a Dios solamente.

Una vez resucitado, las limitaciones autoimpuestas desaparecen, su Deidad ya no está encubierta y su humillación llega a un final. Todos sus atributos son ejercidos a plenitud, los mismos atributos que tuvo que velar por un tiempo durante su ministerio aquí en la tierra, pero que sin embargo se traslucieron y pudieron ser apreciados por los que convivieron con él.

Ahora bien, ¿qué podemos decir respecto al Espíritu Santo? Cuando Jesucristo dice que nadie sabe del día y la hora, ¿está incluido el Espíritu Santo en ese “nadie”?

En primer lugar, cuando aplicamos el principio hermenéutico que dice que la Escritura interpreta la Escritura, encontramos que ésta sí presenta al Espíritu Santo como omnisciente en el contexto general (Sal. 139:7; 1 Co.2:10-11). Y naturalmente, lo presenta como Dios en varios pasajes. Tomando en cuenta lo anterior, es evidente que Jesucristo no pudo haber incluido al Espíritu Santo en el radio de alcance de la palabra “nadie”. Respecto a esta proposición, los eruditos toman diferentes posiciones para interpretar el verso:

1. Es posible que el Espíritu Santo haya, voluntariamente, al igual que la segunda Persona de la Trinidad, sufrido una kenosis (un vaciamiento voluntario) que lo llevó a no ejercer uso pleno de sus atributos durante el tiempo que estuvo ministrando aquí en la tierra junto con Jesucristo. De la misma forma que Cristo tuvo que velar su gloria a los efectos de que los hombres y el mundo material no fueran destruidos con su mera presencia, lo mismo hizo el Espíritu Santo.

2. Teniendo en cuenta 1 Corintios 2:10-11, donde se nos dice que:

a. El Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios (reclamo de omnisciencia).
b. El espíritu del hombre conoce las cosas del hombre, así como las cosas de Dios son conocidas por el Espíritu de Dios.

Se concluye que el Espíritu Santo está incluido implícitamente en la mención del Padre en Marcos 13:32, pero de ninguna manera es la misma persona que el Padre, como dicen los Unicitarios.

3. Jesucristo no menciona al Espíritu Santo ya que los discípulos aun no tenían un concepto claro y definido de su ministerio. Esto sería coherente con el principio bíblico de Revelación Progresiva. Los escritos de los apóstoles traerían nueva información o revelación acerca del Espíritu Santo así como lo hacen en diversos temas.

4. Ha sido acertadamente señalado que el término “nadie” (al igual que “ninguno”) puede ser usado en sentido limitado como en esta descripción de Jesús, por ejemplo: “Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas, y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo (Ap. 19:12)”.  Es obvio que Juan no está diciendo que el Padre no conocía este nombre, ya que en la misma apertura de Apocalipsis se nos dice que todo el libro es la revelación de Jesucristo que el mismo Padre le dio (Ap. 1:1).

Personalmente nos inclinamos hacia la opción número 2, sobre todo cuando la reenforzamos con el Salmo 139:7: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?” El paralelismo en el idioma hebreo es rotundo en cuanto a que doquiera Dios esté presente, el Espíritu está presente. No podemos escaparnos de Dios y no podemos escaparnos del Espíritu. Esto significa que ambos son omnipresentes, y como la omnipresencia de Dios está ligada con su omnisciencia (v. 6), y teniendo en cuenta que si uno de los dos tiene un atributo “omni”, por definición los tiene todos, concluimos que lo que sabe el Padre, lo sabe el Espíritu.

Concluimos que  el pasaje de Marcos 13:32 no prueba que Cristo no es Dios, ni tampoco que el Espíritu Santo es la misma persona que el Padre. <>

Dios te bendiga

Pablo Santomauro

 

 

 

QUIEREN DECLARAR A JESÚS REY DE POLONIA

QUIEREN DECLARAR A JESÚS REY DE POLONIA

LA VIRGEN MARÍA YA ES VENERADA COMO REINA EN POLONIA  

El Parlamento Polaco tendrá que decidir en breve sobre la petició realizada por 46 legisladores de aquel país, que piden que se declare a Jesucristo “rey de Polonia”. 
Ya se ha presentado un proyecto de ley con este fin, según informó el diario local “Rzeczpospolita”. 
Los parlamentarios del nacionalista y conservador partido gubernamental Ley y Justicia (PIS) (no es broma), la nacionalista Liga de Familias Polacas y el partido campesino PSL se basan para su proyecto en la tradición católica de Polonia. 
Después de todo, argumentan, la Virgen María ya es venerada desde hace 350 años como reina de la corona de Polonia. El entusiasmo de los obispos católicos por la idea, sin embargo, se mantiene en límites. 
“Los legisladores deberían ocuparse de lo que les encarga la constitución y dejar a las instituciones religiosas sus ámbitos”, dijo el obispo Tadeusz Pieronek, haciendo referencia a la separación entre Estado e Iglesia. “Cristo no necesita una declaración para ser el rey de los corazones”. 
También el obispo de Varsovia, Leszek Glodz, instó a los parlamentarios a ocuparse de asuntos que comprenden mejor, aunque les dio un consejo sobre cómo manejarse con la religión: “Los legisladores deberían rezar y expiar sus culpas. Eso les hará bien”. 
Ojo, hay que diferenciar, porque estos santos pueden ser reyes, pero ni mucho menos los reyes son santos… aquí el orden de los factores sí que altera el producto. 
Fuente: milenio.com

¿Cómo consideró Jesús el Antiguo Testamento?

¿Cómo consideró Jesús el Antiguo Testamento?

Se podrían citar muchas razones por las cuales el Antiguo Testamento es Palabra de Dios, pero es el Señor Jesús mismo quien presenta el argumento más fuerte. Como Dios humanamente encarnado, Jesús habla con autoridad definitiva y su testimonio con respecto al Antiguo Testamento no deja lugar a dudas.

Los discípulos de Jesús XIII -Judas Iscariote

Los discípulos de Jesús XIII -Judas Iscariote

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

(En hebreo יהודה איש־קריות YəhûḏΚ-ṯ)

«Uno de los apóstoles de Jesús de Nazaret, siguió a su maestro durante su predicación por Judea y Galilea (hoy conocida como Palestina) y, según los Evangelios, fue el apóstol traidor que reveló a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían capturar a su Maestro sin que sus seguidores interfiriesen, tal como había anunciado el propio Jesús durante la Última Cena. (Mateo 26:14-75 y Lucas 22:20). El Evangelio de Juan expone un antecedente importante de la traición de Judas: la malversación de fondos. Judas era el tesorero y robaba el dinero destinado a los pobres (Juan 12:6). Según todos los evangelios canónicos, Judas guió a los guardias que arrestaron a Jesús hasta el lugar donde lo encontraron y según los sinópticos, les indicó quién era besándole (Marcos 14:43-46). Por su traición fue recompensado con treinta siclos de plata (Mateo 26:15), pero al poco tiempo se arrepintió de sus actos, intentó devolver las monedas a los sacerdotes que se las habían dado, y al no aceptarlas éstos, las arrojó en el templo. Luego, desesperado ante la magnitud de su delación, se suicidó ahorcándose (Mateo 27:5) de un árbol (abril de 29–33).» (1)

«Posiblemente Iscariote se deriva del hebreo, ish queriyot que significa varón de Queriot» (2)

Según explica el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, «Judas se distingue del otro discípulo del mismo nombre por la referencia a su origen, Queriot (Jos 15.25; Queriyyot JesroŒn, en BJ), ciudad situada 19 Km. al sur de Hebrón; era, pues, el único apóstol oriundo de Judea. Fue hijo de Simón Iscariote (Jn 6.71), y, al mencionarse en la lista oficial de los apóstoles (Mar 3.16–19//), siempre es el último, no sin algún calificativo como “el que entregó (a Jesús)”. Es de suponer que participara en la labor y misiones de los discípulos, ya que se dice que era “uno de los doce” (Mar 14.10–20; Jn 6.71; 12.4), y además el tesoro del grupo, quizás a causa de su capacidad administrativa (Jn 12.6).

El evangelista Juan revela que Jesús distinguía a Judas de los demás discípulos. Estos caían en muchas equivocaciones, pero nunca se cuestionó su amor; en cambio, con referencia a Judas, Jesús comenta:

“¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?” (Jn 6.70s RVA 1960).

Para entender la acción de Judas en la víspera de la pasión (véase también «Sus móviles», a continuación) es necesario recordar que el sanedrín había determinado la muerte de Jesús, pero que, por temor de un alboroto de la multitud, buscaba la manera de prenderle secretamente (Mr 14.1s; Luc 22.2; Jn 12.10s, 17ss). La costumbre de Jesús de retirarse al monte de los Olivos proporcionó a Judas la oportunidad de hacer a los principales sacerdotes una oferta que estos no rechazarían (Mr 14.10s). En la escena de la unción de Jesús en Betania se revela el hecho de que Judas era ladrón y no podía comprender la devoción de María por Jesús (cf. Jn 12.1–8 con Mar 14.1–9).

Cada evangelista trata de manera diferente el tema del traidor que ensombrecía la cena, excepto Lucas que lo omite. El Señor predice tres veces el hecho en términos generales, pero la entrega del “pan mojado” que Jesús hace a Judas (señal de distinción especial, entendida solo por Juan y posiblemente Pedro), suele interpretarse como una última apelación a la conciencia del traidor (Mat 26.21–25; Mr 14.18–21; Jn 13.21–30). Cuando falla esto, Jesús aconseja rapidez en la ejecución del plan funesto (Jn 13.27). Con gran tropel de gente (cohorte romana, guardia del templo, alguaciles y miembros del sanedrín), Judas va al huerto de Getsemaní y besa a Jesús (Mr 14.43ss//; Jn 18.2–9). Entre los evangelistas, solo Mateo menciona el remordimiento y suicidio de Judas, pero Lucas intercala en el discurso de Pedro una referencia posterior a la tragedia (Hch 1.18s). Según Mateo, Judas devolvió arrepentido las treinta piezas de plata (cf. Zac 11.12) a los sacerdotes, pero estos se lavaron las manos del asunto, aunque determinaron emplear “el precio de sangre” en comprar el campo del alfarero para sepultar allí a los extranjeros. Judas salió y se ahorcó (Mr 27.3–10). La nota parentética de Hch 1.18s atribuye la compra del campo a Judas, y su nombre Acéldama (campo de sangre) al hecho de que Judas cayó allí y se reventó. Las dos explicaciones armonizan.

La psicología y trayectoria de Judas ofrecen uno de los misterios más profundos de la Biblia. No menos difícil de determinar el porqué de su elección como apóstol, los propósitos divinos y la intervención de Satanás, ya que no puede haber una solución simplista. He aquí algunas observaciones al respecto:

1. Es de suponer que Jesús atrajo a Judas y este le confesó con los demás como Mesías.
2. Parece difícil creer que se hubiera rendido personalmente al Señor, ya que Cristo lo llama (instrumento del) Diablo (Jn 6.70; cf. 17.12; véanse también Luc 22.3; Jn 13.2, 27; Hch 1.25).
3. La participación en el ministerio de los doce corresponde a un acto soberano de Dios (cf. el caso de Balaam). Judas es el apóstata que profesa la verdad que traiciona deliberadamente, y Jesús no lo ignora (Jn 6.64).

4. El idealismo mesiánico de Judas podía ser real, pero, al ver que el Maestro excitaba el antagonismo de los líderes de la nación, su mente sin regenerar no veía solución. Por fin Judas, satánicamente inspirado, codicia hasta el dinero.

5. Su “arrepentimiento” fue metaméleia, “cambio de parecer”, y no metánoia, “cambio de mente (o corazón)”, y el remordimiento le mostró que lo había perdido todo sin recompensa alguna. La elección de Judas como instrumento predeterminado en el plan divino (Hch 2.23) no le excusa de su delito, ya que, si se hubiera humillado ante Dios, se habría salvado y Dios habría utilizado otros medios.» (3)
Judas,era junto con Mateo el único apóstol instruido del grupo. El resto eran pescadores y campesinos

Bautismo:

No se conocen referencias del momento en que fue bautizado

Ministerio:

Era el tesorero del grupo, pero la Biblia nos dice que era ladrón.
«Es de suponer que participó de la labor y misiones de los discípulos, ya que se dice era “uno de los doce”, y además era el tesorero del grupo, quizás a causa de su capacidad administrativa. Juan lo denomina “ladrón”, en el sentido de que se apropiaba del dinero que se le confiaba. En la escena de unción de Jesús en Betania se revela el hecho de que Judas era ladrón y no podía comprender la devoción de María, la hermana de Lázaro, por Jesús.»(4)

Recepción del Espíritu Santo:

No participó de ningún acto de recepción del Espíritu Santo, ya que se suicidó antes de la resurrección de Jesús, y del evento de Pentecostés.

Por su testimonio, deducimos que nunca se convirtió verdaderamente.

La traición de Judas:

«Jesús profetiza la traición de su apóstol incluso antes de estar en Jerusalén. Después de la multiplicación de los panes enseña en la sinagoga de Cafarnaún. Sus palabras no son bien entendidas por sus discípulos que llegan a criticar las palabras del Señor. Juan nos cuenta (6, 64) que Jesús entre otras cosas dice: “Pero entre vosotros hay algunos que no creen” (Jesús ya sabía desde el principio quienes eran los que creían y quién lo iba a traicionar).Y durante la última cena dice: “Os aseguro que uno de vosotros me entregará” (Mateo 26, 21). De hecho, Juan nos cuenta que antes de anunciar la traición de Judas, Jesús dice: “Os lo digo ahora antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy el que soy”. Vemos pues que Jesús sabía de la traición de Judas y no solo la profetiza sino que lo hace para que cuando suceda sepamos que “yo soy el que soy”. Marcos (14, 10-11) nos cuenta como ocurrió esta traición: “Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los sumos sacerdotes para poner en sus manos a Jesús. Ellos, al oírlo, se alegraron mucho y prometieron darle dinero. Y él buscaba oportunidad de entregarlo”. Todos conocemos la actuación de Judas en el prendimiento de Jesús y su posterior arrepentimiento y suicidio.»(5)

«En un foro de yahoo a la pregunta si Judas Tadeo = Judas Iscariote, un comentarista responde acerca de Judas la siguiente información: Judas Iscariote, hijo de Simón y apóstol infame que traicionó a Jesús. La Biblia suministra poca información directa sobre su familia y sus antecedentes. Tanto él como su padre se llamaban Iscariote. (Luc 6:16; Jn. 6:71.) Por lo general se ha entendido que este término indicaba que eran de Queriyot-hezrón, un pueblo de Judea. De ser así, entonces Judas era el único de los doce apóstoles que procedía de Judea, ya que los demás eran galileos. La primera vez que se menciona a Judas en los relatos evangélicos es en la lista de los apóstoles, algún tiempo después de la Pascua de 31 d.C. y alrededor de un año y medio después que Jesús empezó su ministerio. (Mar 3:19; Luc 6:16.) Es lógico pensar que Judas había sido discípulo por cierto tiempo antes de que Jesús le hiciese apóstol. Aunque muchos escritores presentan una imagen totalmente negativa de Judas, es obvio que durante un tiempo fue un discípulo favorecido por Dios y por Jesús, como lo prueba su elección para apóstol. Además, se le confió el cuidado del dinero que tenían en común Jesús y los doce, lo que habla favorablemente de su confiabilidad en aquel tiempo y de sus aptitudes y cultura, pues aunque Mateo tenía experiencia en la administración de dinero y en matemáticas, no recayó en él esta responsabilidad. (Jn 12:6; Mat 10:3.) Sin embargo, Judas se corrompió por completo y sin remisión alguna. Esta debe ser la razón por la que se le coloca el último en la lista de los apóstoles, y se le llama Judas “que más tarde lo traicionó” o “que se volvió traidor”. (Mat 10:4; Luc 6:16.) »(6)

Intentos de reivindicación contemporánea de Judas, mediante obras literarias. (7)

En el siglo XX, algunos autores ensayaron, como ejercicio de ingenio o por convicción sincera, la posible reivindicación del personaje. Así, en el año 1944 Jorge Luis Borges publica el cuento Tres versiones de Judas, en el que presenta a un teólogo convencido de que Dios no encarnó en Cristo, sino en Judas. Posteriormente Juan Bosch, en su libro de 1955 Judas Iscariote el calumniado, revisa la tradición evangélica sobre el personaje, presentándolo como víctima de una interpretación errónea de los hechos.

En el año 2006, esta lectura positiva de Judas cobra nuevos bríos con la publicación en abril de la traducción del Evangelio de Judas, un texto gnóstico que data posiblemente del siglo II. Según este texto, el propio Jesucristo pidió a Judas que lo traicionara, a lo cual Judas cumplió la orden como supremo acto de obediencia. Para los gnósticos esto representaba un acto sagrado, pues ayudaba a liberar del cuerpo el Espíritu Santo de Jesucristo.

Representaciones de Judas en el cine (8)

Año

Película

Director

Actor

2004

La Pasión de Cristo

Mel Gibson

Luca Lionello

2004

Judas & Jesús

Charles Robert Carner

Jonathan Scarfe

1988

La última tentación de Cristo

Martin Scorsese

Harvey Keitel

1977

Jesús de Nazareth

Franco Zeffirelli

Ian McShane

1973

Jesucristo Superstar

Norman Jewison

Carl Anderson

1954

El beso de Judas

Rafael Gil

Rafael Rivelles

1927

Rey de reyes

Cecil B. DeMille

Joseph Schildkraut

“La Desesperación”, Capilla de la Arena.

Judas traiciona a Jesús con un beso,

Ya sólo el nombre de Judas suscita entre los cristianos una instintiva reacción de reprobación y de condena. El significado del apelativo «Iscariote» es controvertido: la explicación más utilizada dice que significa «hombre de Queriyyot», en referencia al pueblo de origen, situado en los alrededores de Hebrón, mencionado dos veces en la Sagrada Escritura (Cf. Jos.15:25; Am. 2:2). Otros lo interpretan como una variación del término «sicario», como si aludiera a un guerrillero armado de puñal, llamado en latín “sica”. Por último, algunos ven en el apodo la simple trascripción de una raíz hebreo-aramea que significa: “aquel que iba a entregarle”. Esta mención se encuentra dos veces en el cuarto Evangelio, es decir, después de una confesión de fe de Pedro (Cf. Jn. 6:71) y después durante la unción de Betania (Cf. Jn. 12:4). Otros pasajes muestran que la traición estaba en curso, diciendo: «aquel que le traicionaba», como sucede durante la Última Cena, después del anuncio de la traición (Cf. Mat. 26, 25) y después en el momento en que Jesús fue arrestado (Cf. Mat. 26:46,48; Jn. 18:2,5). Sin embargo, las listas de los doce recuerdan la traición como algo ya acontecido: “Judas Iscariote, el mismo que le entregó”, dice Mar. 3:19; Mat. 10:4 y Luc 6:16 utilizan fórmulas equivalentes. La traición, en cuanto tal, tuvo lugar en dos momentos: ante todo en su fase de proyecto, cuando Judas se pone de acuerdo con los enemigos de Jesús por treinta monedas de plata (Cf. Mat. 26:14-16), y después en su ejecución con el beso que le dio al Maestro en Getsemaní (Cf. Mat. 26:46-50). De todos modos, los evangelistas insisten en que le correspondía plenamente su condición de apóstol: es llamado repetidamente «uno de los doce» (Mat. 26:14.47; Mar. 14:10.20; Jn. 6:71) o “del número de los doce” (Luc. 22:3). Es más, en dos ocasiones, Jesús, dirigiéndose a los apóstoles y hablando precisamente de él, le indica como “uno de vosotros” (Mat. 26:21; Mar. 14:18; Jn. 6:70; 13, 21). Y Pedro dirá que Judas “era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio” (Hch. 1:17).

Se trata, por tanto, de una figura perteneciente al grupo de aquellos a los que Jesús había escogido como compañeros y colaboradores cercanos. Esto plantea dos preguntas a la hora de explicar lo acaecido. La primera consiste en preguntarnos cómo es posible que Jesús escogiera a este hombre y confiara en él. De hecho, si bien Judas es el ecónomo del grupo (Cf. Jn.12:6b; 13:29a), en realidad también se le llama “ladrón” (Jn.12:6a). El misterio de la elección es todavía más grande, pues Jesús pronuncia un juicio muy severo sobre él: «¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!» (Mat. 26:24). Este misterio es todavía más profundo si se piensa en su suerte eterna, sabiendo que Judas “fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: “Pequé entregando sangre inocente”” (Mat.27:3-4). Si bien él se alejó después para ahorcarse (Cf. Mat. 27:5), a nosotros no nos corresponde juzgar su gesto, poniéndonos en lugar de Dios, quien es infinitamente misericordioso y justo.

Una segunda pregunta afecta al motivo del comportamiento de Judas: ¿por qué traicionó a Jesús? La cuestión suscita varias hipótesis. Algunos recurren a la avidez por el dinero; otros ofrecen una explicación de carácter mesiánico: Judas habría quedado decepcionado al ver que Jesús no entraba en el programa de liberación político-militar de su propio país. En realidad, los textos evangélicos insisten en otro aspecto: Juan dice expresamente que “el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle” (Jn. 13:2); del mismo modo, Lucas escribe: “Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los doce” (Luc. 22:3). De este modo, se va más allá de las motivaciones históricas y se explica lo sucedido basándose en la responsabilidad personal de Judas, quien cedió miserablemente a una tentación del Maligno. En todo caso, la traición de Judas sigue siendo un misterio. Jesús le trató como a un amigo (Cf. Mat. 26:50), pero en sus invitaciones a seguirle por el camino de las bienaventuranzas no forzaba su voluntad ni le impedía caer en las tentaciones de Satanás, respetando la libertad humana. De hecho, las posibilidades de perversión del corazón humano son realmente muchas. El único modo de prevenirlas consiste en no cultivar una visión de la vida que sólo sea individualista, autónoma, sino en ponerse siempre de parte de Jesús, asumiendo su punto de vista. Tenemos que tratar, día tras día, de estar en plena comunión con Él. Recordemos que incluso Pedro quería oponerse a Él y a lo que le esperaba en Jerusalén, pero recibió una fortísima reprensión:

“¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres” (Mar. 8:32-33)

La Tumba de Jesús vacía

Tras su caída, Pedro se arrepintió y encontró perdón y gracia. También Judas se arrepintió, pero su arrepentimiento degeneró en desesperación y de este modo se convirtió en autodestrucción. Es para nosotros una invitación a recordar siempre lo que dice san Benito al final del capítulo V, fundamental, de su “Regla”: “no desesperar nunca de la misericordia de Dios”. En realidad, “Dios es mayor que nuestra conciencia”, como dice san Juan (I Jn.3:20). Recordemos dos cosas:

a.La primera: Jesús respeta nuestra libertad.
b. La segunda: Jesús espera que tengamos la disponibilidad para arrepentirnos y para convertirnos; es rico en misericordia y perdón.

De hecho, cuando pensamos en el papel negativo que desempeñó Judas, tenemos que enmarcarlo en la manera superior con que Dios dispuso de los acontecimientos. Su traición llevó a la muerte de Jesús, quien transformó este tremendo suplicio en un espacio de amor salvífico y en la entrega de sí mismo al Padre (Cf. Gál.2:20; Ef. 5:2-25). El verbo “traicionar” es la versión griega que significa “entregar”. A veces su sujeto es incluso el mismo Dios en persona: él mismo por amor “entregó” a Jesús por todos nosotros (Cf. Ro. 8:32). En su misterioso proyecto de salvación, Dios asume el gesto injustificable de Judas como motivo de entrega total del Hijo por la redención del mundo. Al concluir, queremos recordar también a quien, después de Pascua, fue elegido en lugar del traidor. En la Iglesia de Jerusalén se presentaron dos a la comunidad, y después sus hombres fueron echados a suerte:

“José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y Matías” (Hch. 1:23).
Precisamente este último fue el escogido, y de este modo “fue agregado al número de los doce apóstoles” (Hch. 1:26).

No sabemos nada más de él, a excepción de que fue testigo de la vida pública de Jesús (Cf. Hch. 1:21-22), siéndole fiel hasta el final. A la grandeza de su fidelidad se le añadió después la llamada divina a tomar el lugar de Judas, como compensando su traición.» (9)

En un portal de la fe católica llamado semanasantacriptana.com, en una nota que analiza la vida de Judas Iscariote, comenta que: «Hay multitud de versiones por las que Judas traicionó a su maestro. ¿Estaba Judas predestinado a traicionar a Jesús o fueron los acontecimientos los que llevaron a Judas a vender a su maestro?    -Fue un traidor desde el principio. Los celos y la envidia corroían su alma y robaba del dinero común que administraba de todos los apóstoles.  -Jesús, al principio, lo consideró potencialmente seguidor y discípulo. Ninguna otra presuposición haría justicia al carácter del Señor, y a sus repetidos llamamientos a Judas. Actuó por avaricia, treinta siclos de plata equivalían a 120 denarios, el precio de un esclavo. -Era un nacionalista exacerbado que pretendía una revuelta popular contra los romanos. Pensaba que Jesús en un momento dado lideraría al pueblo y usaría su poder divino para ello. Para entender la acción de Judas en la víspera de la pasión es necesario recordar que el sanedrín había determinado la muerte de Jesús, pero que, por temor de un alboroto de la multitud, buscaba la manera de prenderle secretamente. La costumbre de Jesús de retirarse al monte de los Olivos proporcionó a Judas la oportunidad de hacer a los principales sacerdotes una oferta que estos no rechazarían. Judas les dijo:

“¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?”

Ellos le dieron 30 monedas de plata, lo que equivalía al precio de un esclavo o a unas cuatro veces el salario de un campesino. Ya en la última cena, Jesús señala a Judas como traidor diciéndole:

“Lo que vayas a hacer, hazlo pronto”.

Judas se va del lugar para encontrarse con los sacerdotes. En el huerto de Getsemaní Judas señala a su maestro mediante un beso, mientras Jesús le dice: -¡Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre!-Judas al ver lo que ha hecho, se derrumba y vuelve desesperado al sanedrín para devolver las 30 monedas. Les dice que entregó sangre inocente pero ellos le ignoran. Les tira las monedas, y desesperado se va de allí. El único alivio ante lo que ha hecho es desaparecer…, y se suicida ahorcándose en una higuera.» (10)

El evangelio según Judas (11)

«Al parecer los escándalos teológicos están de moda. Ahora se trata de Judas Iscariote.  “National Geografic” se ha propuesto reivindicarlo, porque supone verosímil  la versión del Evangelio según Judas, que data 300 años D.C. La tesis es divulgar que Judas no traicionó a Jesús, sino que El Señor pidió ser traicionado, para que se cumplieran sus fines religiosos. Esta es una versión distinta a la de los Evangelios canónigos, pero adolece de parcialidad, omite que existen otras  versiones del evangelio  de Judas; sus pruebas son inconsistentes, porque, ni la antigüedad del documento, ni los misterios detectivescos sobre su origen, prueban que Judas sea su autor, ni demuestra que el texto no sea otra  falsificación.  Según el Evangelio de Marcos, existe una advertencia significativa de Jesús, sobre la traición
“¡Ay de aquel hombre por quien el hijo del hombre será entregado mejor le fuera a aquel hombre, no haber nacido!  (Mar. 14:21)”

Esta no parece la actitud de  quien pide ser traicionado. Es extraño que el reportaje la haya olvidado, para decir que Judas no era considerado traidor, antes del Evangelio de Juan. Lo cual indica parcialidad porque  el beso de Judas, que es la representación emocional de la traición aparece en Mar.14:43,52, Mat. 26:47-56, Luc.22:47-52

Lo que sí es cierto es que Juan, quien describe el carácter de Judas, dice que Judas Iscariote criticó la unción de María de Betania porque era ladrón y llevando él la bolsa hurtaba, de lo que en ella  echaban (Jn.12:2-8) Después Jesús es juzgado por el Sanedrín violando las propias leyes judías, condenado por Caifás y entregado a los romanos para ser crucificado. Judas se arrepiente y su actitud no es compatible con la de alguien que cumple una tarea sagrada a petición de la víctima. Judas cae bajo la maldición del Deuteronomio

“Maldito quien reciba dones para herir de muerte una vida
Los judíos, ante sus remilgos de conciencia, le dicen que ese es su problema. Judas devuelve las monedas que le pagaron y se ahorca. (Mat. 27:3-10). El reportaje se parcializa cuando omite que la crucifixión es el resultado de una cadena de hechos que se inicia con la delación de Judas. El reportaje de National Geografic no presenta el texto completo, lo que no permite hacer comparaciones, por otra parte  omite que existen dos versiones más de un Evangelio según Judas escrito por la secta de los cainitas, llamados así porque se dedicaron a exaltar a los personajes negativos de las escrituras, escribiendo evangelios apócrifos. También escribieron el Evangelio según Caín. (Emil G. Kraeling, Los Discípulos, Plaza Janes Barcelona 1968) ¿No será este el Evangelio de National Geografic? Los cainitas eran parte de una corriente gnóstica, que era la forma dominante del cristianismo en el alto Egipto. Paul Johnson en su libro Historia del Cristianismo consigna que eran una especie de parásitos espirituales que falsificaban documentos de otros grupos religiosos para promover su ideología.

Otra versión del Evangelio según Judas, proviene de  unos Papiros encontrados  en las ruinas de Herculano, de la cual existe una versión moderna escrita por Petrucelli Della Gattina, conocida como Las Memorias de Judas

Publicada en París en 1866.  En este texto Judas aduce que Jesús sospechaba que él iba a traicionarlo. Pero que esto no era así. Dice que fue al huerto de los Olivos para decirle a Jesús que un consejo popular judío deseaba salvarle, (Deseaban que liderase  una insurrección contra los romanos). En ese momento llegaron los romanos y según Judas, los seguidores de Jesús pusieron pies en polvorosa, menos él por supuesto. Judas para salvarlo se le acerca  y le dice al oído que negara ser quien era. Pero Jesús no acepta y es apresado.    Es por eso que Renán, el ateo, y  Strauus  en su Vida de Jesús, asumen como verdadera la versión de Judas y sostienen  que este hecho fue el que originó todos los absurdos de los evangelistas contra Judas; también ataca a San Juan  diciendo que entre ellos había una rivalidad.

Es conveniente decir que no solo el Evangelio de Juan, considera a Judas como traidor,  también  lo hace  el Evangelio de Nicodemo un supuesto testigo del juicio de Jesús. El copista data el texto para la misma época en que se cree que se escribió el Evangelio de Judas. También lo hace el Evangelio según San Pedro, que es más antiguo que  el Evangelio de Judas. Ambos tienen un sesgo contra los judíos. Por lo que decir que el texto es verdadero porque es antiguo, sin confirmar si es apócrifo o no, es una perogrullada, basura ideológica para ingenuos, propaganda anticatólica.

El  reportaje también omitió que la traición de Judas  cunde como el pánico en una conciencia  aterrada, porque cada uno de los apóstoles tuvo a su Judas, a excepción de Juan, el hijo de Zebedeo,  promotor de la imagen de Judas como traidor. Pedro tuvo a su “Judas” en Simón el Mago y en Albino Consejero de Agripa, debido a que Pedro convirtió al Cristianismo a una concubina llamada Jantipa; debido a esto fue crucificado. Tomás tuvo a su “Judas” en Carisio, quien pidió al rey que lo asesinara porque había convertido a su esposa Migdonia, y esta actuaba como una persona y no era una cosa. Lo atravesaron con cuatro lanzas; Santiago, el hijo de Zebedeo, encontró a su “Judas” en el sumo sacerdote Abiatar, quien por medio del soborno levantó un motín contra Santiago, por lo que Herodes Agripa lo decapitó. Matías,el apóstol que sustituyó a Judas Iscariote, tuvo a su “Judas” en el rey Bulfano, quien lo mandó a quemar  incitado por un soldado que tenía nombre de demonio, Asmodeo, a pesar de que Matías salvó a su esposa y a su hija;  Andrés encontró a su “Judas” en el Procónsul Agrates, quien estaba dispuesto a suicidarse si su esposa fallecía, pero Andrés logró  salvarla. En agradecimiento Agrates lo crucificó;Felipe encontró a su “Judas” en Nicanora, la esposa del Procónsul Romano, quien después de haberla curado de la vista, le produjo grandes dificultades con su esposo; quien lo mandó a colgar de un gancho cabeza abajo.

Bartolomé encontró a su “Judas” en Orgoi, una hermana del rey de Persia, primero fue desollado vivo y después crucificado.  El “Judas” de Mateo fue Hirtaco, quien le pidió que intercediera para que Ifigenia, la abadesa de un convento, abandonara sus votos y se casara con él. Mateo se negó e Hirtaco mandó a sus secuaces a que lo apuñalaran  frente al altar.  Santiago, hijo de Alfeo,  encontró a su “Judas” en  Ananías que reunió al Sanedrín y lo condenó a ser lapidado. A pesar de que Ananías fue destituido como sumo sacerdote por esto, sus seguidores ejecutaron la sentencia cuando Santiago se dirigía a la muchedumbre en las almenas del templo; Simón,  y Judas de Santiago, (Marcos: 6, 3)  tuvieron de “Judas” a los magos Zaroes y Arfaxat, a pesar de que ellos le salvaron la vida, los persiguieron por toda Persia hasta que lograron traicionarlos para que el pueblo les diera muerte por no adorar a dioses paganos.

El único que no tuvo a su “Judas” fue Juan, quien murió en la más extrema ancianidad y nos dio la versión de Judas como traidor.  Pienso  que el único argumento válido que posee  National Geografic es que su propaganda anticatólica  tiene  más de 20 millones de receptores y hacer llegar otra opinión con tanta difusión es improbable. Por lo demás, opino  que la batalla ideológica por reivindicar a Judas Iscariote, la gana San Juan, porque National Geografic tendrá  que ensillar un gallote»

Como nota de actualidad en nuestro país, cito una reflexión personal del Padre Christian Federico Von Wernich desde su Monasterio-Cárcel de Marcos Paz, del día martes 9 de Octubre del 2007. Este sacerdote católico acusado de colaborar con la junta militar represora, escribió el siguiente comentario acerca de Judas, relacionándolo con su proceso político judicial: «Recordemos que aquel “Judas se arrepintió y lleno de remordimiento, devolvió las 30 monedas de plata diciendo “He pecado entregando sangre inocente”. Ellos respondieron (los Sumos Sacerdotes y los Ancianos) “que nos importa, es asunto tuyo”. Entonces él (Judas) arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó” (Mat. 27:3-6). Así fue el fin de Judas Iscariote 2000 años atrás, triste fin de un traidor, pero con algo muy importante en su actitud: se arrepintió. Se arrepintió de su mentira que llevó a la condena a un inocente, pero a pesar de esa actitud su nombre Judas es sinónimo de traición, de mentira, de negociado humano, de muerte.»(12)

Un párrafo antes este sacerdote escribió en la misma nota que «así como todo comenzó con una traición y sabemos cómo terminó, también hoy día pasa. Frente a esa realidad, alma y fruto de una traición, Jesucristo nos advirtió que nosotros la sufriríamos y dijo:“gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo” (I Pe. 5:14 RVA 1960)

También “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.” (Jn.15:20 RVA 1960)

“¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Más también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.” (I Pe. 3:13-17 RVA 1960)

Pasaron más de 2000 años de aquel Judas y ahora nuevos Judas se presentan cada día –con o sin 30 monedas de plata en sus manos- en los “Tribunales Populares” llamados “Tribunales” tratando de difamar y ensuciar a los que sirven al Señor desde el ministerio Sacerdotal con toda clase de mentiras. Aquel Judas fue un “instrumento” permitido por Dios, para llevar a término Su Plan en su Hijo Jesucristo Nuestro Señor. Los nuevos Judas, los que ahora nos han “vendido” también están siendo “instrumentos” permitidos por Dios para llevar a los “Tribunales” a sus elegidos y tratar de “probarlos” en la humildad, en la humillación, en el sufrimiento, en su santidad, en su fortaleza y en su consagración a Jesucristo, en su vida toda ya pública o privada. “Acusar y mentir”, ese es el lema de los Judas 2007.- De estos nuevos Judas podemos decir que “acá hay uno que está preñado de malicia, concibe maldad y da a luz la mentira” (Sal. 7:15) Pero el verdadero Tribunal, el de Dios, será el lugar donde la verdad saldrá a la luz y allí entonces se conocerá que “fuimos vendidos” y el valor de esa transacción, que ahora desconocemos desde lo material, pero si conocemos desde la impunidad de la mentira que a diario desparraman y que producen un gran dolor en Cristo que nos dijo que era “el Camino, la Verdad y la Vida”.» (13)

Lamentablemente, este sacerdote católico se equivoca cuando opina que Judas se arrepintió. Al menos, no fue el arrepentimiento para cambio de vida, del cual nos habla la Biblia (metanoea), solo fuertes remordimientos de conciencia, una gran amargura se agarro la ver que se había equivocado, que había entregado a un inocente. Pedro, si se arrepintió de verdad de haber negado a Jesús, y por eso el Señor luego lo restauró.

Notas:

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Judas_Iscariote(2) http://piloobandocr.com/index2.php?id=verArticulo&art=868
(3) Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, op. cit.
(4) http://www.semanasantacriptana.com/jesus/personas/judasiscariote.htm

(5) http://www.lastresnegaciones.org/documentos/otras_profecias.pdf
(6) http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20071230131812AAzfplu
(7) http://es.wikipedia.org/wiki/Judas_Iscariote
(8) Ibíd.
(9) http://www.zenit.org/article-21452?l=spanish
(10) http://www.semanasantacriptana.com/jesus/personas/judasiscariote.htm
(11) http://www.tragaluzpanama.com/02/literatura/ensayos_06.html
(12) http://radiocristiandad.wordpress.com/2007/10/10/carta-del-padre-christian-federico-von-wernich/
(13) Ibíd.

Los discípulos de Jesús X – El apóstol Felipe

Los discípulos de Jesús X – El apóstol Felipe

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

Introducción

«No debe ser confundido con el diácono de igual nombre, que aparece en los Hechos de los Apóstoles (Hch.6:5)- figura en quinto lugar en las listas de los Doce. El Evangelio señala expresamente que:

“era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro” (Jn. 1:44).

Esa circunstancia, sumada al hecho de que Andrés y él son los únicos apóstoles que tienen nombres griegos, y la intercesión conjunta de ambos por los griegos que querían ver a Jesús, hace suponer a algunos autores que Felipe y Andrés eran parientes o amigos.»(120)

“Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.” (Jn. 12: 21-22 RVA 1960)

«Su nombre significa “que ama a los caballos”»(121)

«De los griegos trae su origen este bello nombre. Filippo (Filíppos) es como antiguamente decían, y de ahí derivó Filipo, que es la forma más antigua de este nombre en nuestra lengua. Compuesto de jilov (fílos), que significa amante o amigo, y de ippov (híppos), que significa caballo, el nombre en su conjunto significa amante de los caballos, aficionado a ellos. Cuando empezó a aparecer este nombre, más bien como sobrenombre, hace casi tres milenios, el amor a los caballos era una gran cualidad y sigue siéndolo hoy. Ese nombre fue popular entre los griegos, pero hasta el siglo XII no llegó a ser usado en toda Europa. En España entró con Felipe el Hermoso, el esposo de Juana la Loca, hija de los Reyes Católicos.”»(122)

San Felipe, escultura de la Archibasílica de San Juan de Letrán (Roma).

Llamado divino:

Juan relata el llamado a Felipe el día posterior del llamado de Pedro y de Andrés y cómo éste, a su vez, invita a Natanael a conocer a Jesús

“El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.” (Jn 1:43-51 RVA 1960)

«Felipe también era seguidor de Juan el Bautista y estaba con él cuando lo señaló a Jesús como el Cordero de Dios. Fue el quinto apóstol y llamado por el mismo Jesús a que lo siguiera y luego de ese llamado, trajo consigo a su amigo Bartolomé (Natanael).»(123)

«Un siglo y medio más tarde, Clemente de Alejandría sostuvo que Felipe fue el joven que respondió al llamamiento del Señor, con estas palabras: “Permite que vaya, primero, a enterrar a mi padre”. A lo cual contestó Cristo: “Deja que los muertos entierren a los muertos; tu ven a predicar el reino de Dios” (Luc. 9:60). Es probable que Clemente de Alejandría no tuviese mas argumento que el hecho de que el Señor había dicho en ambos casos: “Sígueme”. De todas maneras, tanto en el Evangelio de San Lucas como en el de San Mateo, el incidente parece haber tenido lugar algún tiempo de que Cristo había empezado su vida pública, cuando ya los apóstoles estaban con él. Por otra parte, consta que San Felipe fue llamado antes de las bodas de Caná, a pesar de que, como lo dijo el mismo Cristo, su hora no había llegado aún, es decir, todavía no había empezado su vida pública. De la narración del evangelio se deduce que Felipe respondió sin vacilaciones al llamamiento del Señor. Aunque aún no conocía a fondo a Cristo, puesto que afirmaba que era “el hijo de José de Nazareth”, inmediatamente fue en busca de su amigo Natanael (casi seguramente el apóstol Bartolomé) y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quién escribieron Moisés, en el libro de la ley, y los profetas”. Esto prueba que Felipe estaba ya plenamente convencido de que Jesús era el Mesías. Sin embargo su celo no era indiscreto, ya que no trataba de imponer, por la fuerza su descubrimiento. Cuando Natanael le objetó: “Pero, puede salir algo bueno de Nazaret?, no puso el grito en el cielo, sino que invitó a su amigo a convencerse por sí mismo: “Ven a ver”. » (124)

Su ministerio:

Juan menciona la participación del apóstol en la multiplicación de los panes

“Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.” (Jn. 6: 5-14)

Juan relata su intervención (“Muéstranos al Padre”) durante el discurso de la Última Cena

“Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.” (Jn. 14: 8)

Alberto Durero realizó esta cabeza de santo al mismo tiempo que la efigie de Santiago Apóstol. San Felipe aparece como una anciano de rostro poderoso, muy expresivo, pero con la mirada triste. El rostros está cruzado de profundas arrugas y la piel tiene el tono terroso del que ha pasado la vida trabajando al aire libre. Los rizados cabellos son de un gris metálico muy oscuro y duro, en perfecta armonía con el color del raído vestido del santo, que parece un hábito religioso. Arriba, rodeando la cabeza, aparece una inscripción admonitoria en latín, pidiendo a San Felipe que rece por nosotros, junto a la fecha y el monograma del artista.

Su Bautismo:

Felipe era seguidor de Juan el Bautista, seguramente fue bautizado por él.

Recepción del Espíritu Santo:

En un lugar donde ellos estaban reunidos:(Juan capitulo 20:19-23 )

En Pentecostés, ver Hechos Capitulo 2

Su prueba final: Su martirio:

«Luego de su mención junto a los demás apóstoles en la espera de Pentecostés, no vuelve a ser nombrado, y nada sabemos a ciencia cierta acerca de su vida. La tradición lo presenta como evangelizador de Frigia o Escitia, situando su tumba en Hierápolis. Una leyenda cuenta que los paganos querían obligarlo a hacer un sacrificio a una estatua de Marte, pero un dragón, colocado bajo el pedestal, mata con su aliento al sacerdote que ordena el sacrificio y a dos soldados. Felipe, apiadado de ellos, pone en fuga al dragón y resucita a los tres muertos. La tradición cuenta asimismo que murió crucificado tras haber sido lapidado. Se lo suele representar llevando una cruz en forma de “T”, instrumento con el que, según la leyenda, obró durante su vida muchos milagros. También se suele representar su crucifixión.» (125)

Martirio de San Felipe

«Según los relatos de los Evangelios podemos ver a Felipe como un hombre cándido, timorato pero de mente sensata. Al pertenecer al Colegio Apostólico (Hechos) va a predicar Hierápolis (hoy Turquía) que pertenecía antiguamente a Grecia y en la cual muere en edad avanzada. La tradición no se pone de acuerdo, se dice que tuvo dos hijas que llegaron vírgenes a la vejez y están enterradas junto a él según la carta de San Víctor en el año 189 dirigida a Polícrates de Éfeso. En los Hechos 21, 8-9 refiera a cuatro hijas “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, estuvimos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban”. Aquí hay una de las confusiones, quizás este sea el Felipe Evangelista que se supone que muere en Cesarea y Felipe el Diácono el de Hierápolis, existiendo dos de ellos diferentes. En el libro apócrifo “Hechos de Felipe” refiere a que el apóstol murió en la región de Asia y sus restos enterrados en Hierápolis Según la tradición los restos fueron más tarde trasladados a Constantinopla y de allí a la iglesia de los Dodici Apostoli de Roma. Existiendo en la actualidad dos tumbas de un mismo apóstol o bien de dos “Felipes” diferentes.»(126)

«La tradición del Siglo II referente a él es insegura, tanto más cuanto que se registra una tradición similar respecto a Felipe el Diácono y Evangelista – un fenómeno que debe ser resultado de una confusión causada por la existencia de dos Felipes. En su carta a San Víctor, escrita hacia 189-98, el obispo Polícrates de Éfeso menciona entre las “grandes lumbreras”, a quienes el Señor buscará “el último día”, a “Felipe, uno de los Doce Apóstoles, que está enterrado en Hierópolis con sus dos hijas, que llegaron vírgenes a la vejez”, y una tercera hija, que “llevó una vida en el Espíritu Santo y descansa en Éfeso”. Por otro lado, según el Diálogo de Cayo, dirigido contra un montanista llamado Proclo, éste afirmó que “hubo cuatro profetisas, las hijas de Felipe, en Hierópolis en Asia donde aún está situada su tumba y la de su padre”. Los Hechos de los Apóstoles (21, 8-9) en realidad mencionan cuatro profetisas, las hijas del diácono y “Evangelista” Felipe, como viviendo entonces en Cesarea con su padre, y Eusebio, que da los extractos arriba citados (Hist. Eccl., III, xxxii), refiere a éste último la afirmación de Proclo. La afirmación del obispo Polícrates tiene en sí misma más autoridad, pero es extraordinario que se mencione a tres hijas vírgenes del Apóstol Felipe (dos enterradas en Hierópolis), y que el diácono Felipe haya tenido también cuatro hijas, y que se diga que hayan sido enterradas en Hierópolis. Aquí también quizá debemos suponer que se haya producido una confusión entre los dos Felipes, aunque es difícil decidir cuál de los dos, el Apóstol o el diácono, fue enterrado en Hierópolis. Muchos historiadores modernos creen que fue el diácono; sin embargo, es posible que el Apóstol fuera enterrado allí y que el diácono también viviera y trabajara allí y fuera allí enterrado con tres de sus hijas y que estas fueran después erróneamente consideradas como hijas del Apóstol. Los apócrifos “Hechos de Felipe”, que son, sin embargo, puramente legendarios y un tejido de fábulas, también se refieren a la muerte de Felipe en Hierópolis. Los restos del Felipe que fue enterrado en Hierópolis fueron más tarde trasladados, (como los del Apóstol) a Constantinopla y de allí a la iglesia de los Dodici Apostoli de Roma. ».(127)

«Los narradores antiguos dicen que este Apóstol después de Pentecostés se fue a evangelizar a Bitinia, en el Asia Menor (cerca del Mar Negro). Papías, un autor del siglo II afirma que San Felipe logró el milagro de resucitar a un muerto. Y San Clemente de Alejandría dice que lo hicieron morir crucificado en una persecución contra los cristianos».(128)

«San Felipe se dedicó a predicar en las regiones de Frigia, actualmente Turquía, y Escitia, actualmente Moldavia, Ucrania, Hungría y el este de Rusia. Fue martirizado y muerto en Hierápolis. Su martirio consistió en ser crucificado y apedreado. Posteriormente sus reliquias se trasladan a Roma.» (129)

«Al igual que la mayoría de los apóstoles poco se conoce con certeza sobre su vida con posteridad a Pentecostés. Los testigos de la tradición lo confunden a veces con Felipe el Diácono. Según el testimonio de Eusebio en su Historia eclesiástica habría muerto en Hierápolis al norte de la actual Asia Menor, lo mismo que dos de sus hijas vírgenes. Papías, obispo de Hierápolis, las había conocido y escuchado de ellas el relato de la resurrección de un muerto. Según otra tradición de la que se hace eco el Breviario romano, había predicado el evangelio primero en la Escitia y en Lidia, antes de pasar a Frigia, donde todos los documentos colocan su martirio en Hierápolis bajo Domiciano crucificado cabeza abajo y rematado luego a pedradas. Una inscripción de su posible tumba en Hierápolis dice: al glorioso apóstol y teólogo Felipe.. Sus reliquias habrían sido trasladadas a Roma, donde se veneran junto a las de Santiago el Menor en la iglesia de los Doce Santos Apóstoles.» (130)

Este ícono que se encuentra sobre la puerta principal de la Iglesia Ortodoxa de San Felipe (Pennsylvania), muestra al apóstol abrazado por Jesús, representando así la protección del Señor sobre su apóstol y sobre la iglesia que lleva su nombre. “Ven y verás” es lo que dice San Felipe, a lo que Jesús responde: “Verás el cielo abrirse”.

«Sobre los últimos años de San Felipe falta información. Eusebio, historiador de la iglesia, cita a Polycrates – obispo de Éfeso a fines del siglo II – quien ubica al apóstol en Asia (en la actual Turquía) estableciendo que murió y fue enterrado en Hierápolis. Otras tradiciones señalan que murió mártir, siendo crucificado. Leyendas hagiográficas lo reportan evangelizando en puntos tan lejanos como el norte de Francia. Polycrates también señaló que Felipe era un hombre de familia, y que tenía 3 hijas, dos de ellas habrían sido enterradas en Hierápolis mientras que la tercera habría muerto en Éfeso.»(131)

«Una inscripción de su posible tumba en Hierápolis dice: al glorioso apóstol y teólogo Felipe..» (132)

Notas:

(120) http://www.labibliaonline.com.ar/WebSites/LaBiblia/Revista.nsf/Indice/SanFelipe?OpenDocument

(121 Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

(122) http://www.elalmanaque.com/santoral/mayo/26-5-felipe.htm

(123) http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_el_Ap%C3%B3stol

(124) http://www.arecibo.inter.edu/biblioteca/Arecibo/sfelipe.htm

(125) http://www.labibliaonline.com.ar/WebSites/LaBiblia/Revista.nsf/Indice/SanFelipe?OpenDocument

(126) http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_el_Ap%C3%B3stol

(127) Ibíd.

(128) http://www.ewtn.com/spanish/saints/Felipe_Santiago_5_4.htm

(129) http://www.aciprensa.com/catequesis/apostoles/felipe.htm

(130) http://arecibo.50megs.com/sf.html

(131) http://psfa.bizland.com/id9.html

(132) http://juaank.tripod.com/id13.html

Los discípulos de Jesús VIII – Santiago el menor

Los discípulos de Jesús VIII – Santiago el menor

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

Introducción

El portal de la fe católica labibliaonline, nos comenta acerca de este apóstol: «Santiago, hijo de Alfeo” (Mar. 10, 3 y paralelos; Hch. 1, 13) aparece en noveno lugar en todas las listas de los Doce, es apodado “Santiago el Menor” (Mar. 15, 40) -probablemente porque era de baja estatura-, para distinguirlo del otro Santiago, el hijo de Zebedeo y hermano de Juan.”(76)

Continúa diciendo que «La tradición cristiana siempre lo ha identificado con el “hermano del Señor”» (77) pero se equivoca, ya que Santiago, hermano del Señor, se convirtió luego de la resurrección de Jesús”

“Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;” (1 Cor. 15:7 RVA 1960)

Luego sigue diciendo que «como era “hermano” del Señor, es decir, primo o pariente cercano, se lo representa con rasgos parecidos a los de Cristo (según algunos autores, se le parecía tanto que ese fue el motivo de que Judas tuviera que darle un beso al verdadero Jesús para que sus perseguidores atraparan a la persona correcta)» (78)

La iglesia católica niega que Santiago, hermano del Señor, ser realmente hijo de María. Esta actitud, es para mantener la perpetua virginidad de María.

«En 1854, se produjo la proclamación, por parte del Papa Pío IX del dogma de la Inmaculada Concepción: María fue liberada del pecado original en su propia concepción, de manera que vivió una vida completamente sin pecado, cuestión que tampoco es aceptada por los protestantes. Por tanto, la Iglesia Católica considera dogma de Fe que “la Santísima Virgen, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio concedido por Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Jesucristo Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original” Finalmente en 1950 se declaró el dogma de la Asunción de la Virgen: María no necesitó esperar la resurrección como los demás, sino que fue Ascendida al Cielo al finalizar sus días en la tierra, tomando una posición privilegiada en la que incluso le es posible interceder ante Dios. Las iglesias protestantes y sus derivadas también niegan esta proposición.»(79)

Surge esta concepción a partir del Concilio Constantinopolitano II (año 553). Y su origen va ligado al aprecio constante que había en ese tiempo a la vida monástica y al menosprecio del matrimonio.
Un falso ascetismo condujo a representar a José, en el arte y en la literatura como un anciano desposado con la joven María, y a ambos ligados por sendos votos de castidad perpetua.

«Los hermanos de Jesús no creían en él, dudaban de su Deidad, y aun podrían estar deseosos de que muriera, un día le dijeron:

’’ Sal de aquí, y vete a Judea para que también tus discípulos vean la obra que haces, porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él’’ Juan 7:3-5

Nótese la ironía e hipocresía de ellos, bien sabían que los judíos querían matarle, aun así trataron de convencerlo de subir a Jerusalén, esto estaba escrito el la profecía del Rey David cuando dijo

’’ Extraño para mis hermanos (el pueblo judío) y desconocido para los hijos de mi madre(los hijos de Maria)”

Jesús en su grande sabiduría sabía esto, Dios sabía todo esto y a través de David dejo este mensaje para el futuro, que se cumpliría en la familia en donde habría de nacer el Amado Maestro. Judíos, fariseos y escribas conocían muy bien su familia, el pueblo conocía de donde él era, estando el enseñando en su tierra se le acerco uno y le dijo

’’he aquí tu Madre y tus hermanos y te quieren hablar’’ Mateo 12:47; Marcos 3:22; Lucas 8:19-21

El no quiso hablar con ellos, él sabía que no era para pedir un deseo que lo buscaban sino para encarar y tratar de detener su ministerio porque no creían en él.

“Aconteció que cuando termino Jesús y venido a su tierra les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que maravillaban, y decían: ¿de donde tiene este esta sabiduría y estos milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre Maria y sus hermanos Jacobo (Santiago), José; Simón y Judas? ¿No están sus hermanas con nosotros? ¿De donde pues, tiene este estas cosas? Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: no hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. Y no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos. Mateo 13:54-58; Marcos 6:1-6; Lucas 4:16-30; Juan 4:44

Entonces Jesús si tuvo más hermanos, Maria si tuvo más hijos. » (80)

En un blog titulado “bloc de notas 2”, cuyo autor, Pedro Barahona, de creencias católicas, vemos un comentario acerca de este apóstol, y vemos que comete el mismo error al confundir a este apóstol con Santiago, hermano del Señor.

«Hijo de Alfeo, hermano del Señor, -pariente muy cercano, podría ser hijo de una de las Marías del Evangelio-.Sabemos muy poco de su vida, San Pablo le nombra en Jerusalén en dos ocasiones y algunos historiadores judíos le mencionan y hablan de su martirio y sepultura. Fue Obispo de Jerusalén. Las envidias de escribas y fariseos hicieron que fuera obligado a subir a una de las almenas del Templo desde donde le arrojaron muriendo luego lapidado. Fue figura importante en el primer concilio de Jerusalén, San Pablo le define como “Columna de la Iglesia” junto a San Pedro y San Juan. Es autor de la llamada Epístola de Santiago.»(81)

La enciclopedia Wikipedia dice que «era hijo de Cleofás (Alfeo), hermano de José, y de María, y hermano de Judas Tadeo » (Marcos 15:40).(82)

Esta misma enciclopedia dice que «algunas tradiciones le han identificado con el Santiago que Pablo de Tarso denomina en sus cartas “Santiago el hermano del Señor”, una de las tres columnas de la Iglesia y que presidía la comunidad cristiana de Jerusalén, siendo su primer obispo, a partir de la tradición transmitida por Eusebio de Cesarea que los identificaba. Sin embargo, los modernos exegetas tienden a distinguir ambas figuras. Sí que le consideran autor de la Epístola de Santiago»(83)

Yo no estoy de acuerdo con darle la paternidad de la Epístola de Santiago a este Jacobo, sino a Santiago, hermano del Señor.

Al respecto, podemos transcribir el comentario que hace el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia:

«Esta carta no recibió la aceptación de las iglesias sino hasta el siglo IV. La reserva se debía a la incertidumbre acerca de la identidad de su autor, que se describe (Stgo. 1.1) meramente como “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo”. Reconociendo que Jacobo, hijo de Zebedeo, murió prematuramente para ser autor de epístola alguna, la iglesia atribuyó la Epístola de Santiago a Jacobo de Jerusalén, el hermano del Señor. Aparentemente llevaba el título de Apóstol (Gál 1.19) y así se satisfizo el requisito de paternidad apostólica que era imprescindible para la aceptación de cualquier escrito en el Canon.» (84)

Pero no todos opinan igual respecto a esta epístola:

«Los escritores cristianos más antiguos presentan un laberinto de discrepancias, contradicciones y conclusiones personales acerca del autor de esta epístola. Sus errores se deben principalmente a una incorrecta identificación de Jacobo “de Alfeo” con Jacobo “de José”, y a la conclusión no probada de que el Jacobo de Gálatas 1:19 es el mismo de Gálatas 2: 9.

Este comentarista comenta de la opinión de la tradición:

a. Josefo: declara que la muerte de Jacobo, “el hermano de Jesús, que era llamado Cristo”, ocurrió después de la muerte de Festo y antes de la llegada de Albino, su sucesor (62 d. C.), y que Jacobo fue apedreado (Antigüedades xx. 9. 1). Tomada al pie de la letra, esta afirmación parece ser un registro fidedigno de la muerte de Jacobo “de José”,

Eusebio: aplica esto a Jacobo “el justo”, dirigente de la iglesia de Jerusalén (Historia eclesiástica ii. 23), y usa otra cita que no se halla en ningún otro texto conocido de Josefo. Además, Eusebio declara que los libros divinos muestran que Jacobo, que primero recibió de Cristo y de los apóstoles el episcopado de Jerusalén, era “un hermano de Cristo” (Id. vii. 19), y presenta a la Biblia como autoridad. Cita a Pablo como si identificara a Jacobo “el justo” con Jacobo “el hermano del Señor” (Id. ii. 1), con lo que hace decir otra vez a sus fuentes de información más de lo que dicen. Sin embargo, en otro lugar Eusebio se refiere a Jacobo como a uno de los supuestos hermanos del Salvador, y afirma que era uno de los setenta. Identifica a Jacobo como “hermano del Señor”, “hijo de José” y “el justo” (Ibíd.). Afirma que Jacobo fue martirizado inmediatamente antes de la caída de Jerusalén (70 d. C.), y dice que Simeón, hijo de Cleopas, y según algunos primo del Salvador, fue su sucesor en el “trono de la diócesis” de Jerusalén (Id. iii. 11). Así contradice la fecha que da Josefo para la muerte de Jacobo. Presenta otras referencias a Simeón como hijo de Cleopas y a Judas como hermano de Cristo según la carne (Id. iii. 19-20, 22, 32). Cita a Hegesipo en apoyo de sus conclusiones, de que Simeón era hijo de Cleopas, y que Cleopas era tío del Señor (Id. iii. 32). Otra vez cita a Hegesipo como que hubiera afirmado que Simeón era primo de Jacobo (Id. iv. 22). Cita el famoso relato de Hegesipo en cuanto a la vida y la muerte de Jacobo, aunque por el contexto fácilmente se ve que esa narración es mutilada y sumamente exagerada (Id. ii. 23).Eusebio cita a Clemente en apoyo de su teoría de que hubo dos hombres de nombre Jacobo: uno, “el justo”, muerto a golpes con un palo de batanero; el otro, decapitado (Id. ii. 1). Identifica al primero como hermano del Señor, aunque Clemente mismo no lo dice. En el mismo pasaje cita a Clemente como que hubiera dicho: “Después de la ascensión del Salvador… Pedro, Santiago [Jacobo de Zebedeo] y Juan no por ello disputaron entre sí acerca del primer grado de honor, sino que eligieron obispo de Jerusalén a Santiago [Jacobo], apellidado el justo”.En la obra apócrifa denominada Evangelio según los hebreos, se dice que Jacobo el justo había hecho un juramento de no comer pan desde el tiempo en que el Señor bebió de la copa hasta que lo viera resucitado de los muertos. Esto evidentemente lo coloca entre los doce en la última cena. Después se registra en esa obra la aparición de Jesús de la siguiente manera: Jesús “tomó pan, lo bendijo, lo partió, lo dio a Jacobo el justo, y le dijo: ‘Mi hermano, come tu pan, pues el Hijo del Hombre ha resucitado de los muertos”‘. El uso de las palabras “mi hermano” se interpreta que quiere decir que este Jacobo era el hermano del Señor. Es obvio que nada de este material extrabíblico puede ser de mucha ayuda para identificar al autor de esta epístola. El problema más serio que quizá está implicado en la identificación del autor de la epístola como el hermano del Señor, es el hecho de que el lenguaje y el estilo de la carta indican que su autor era un hombre de ciertos conocimientos en composición literaria griega. No sólo posee un rico vocabulario, sino que su estilo sigue a propósito la forma literaria griega conocida como “diatriba”: una plática popular de tono ético. Hasta donde se sepa del hermano del Señor, nada indica que tenía antecedentes para una obra tal, pues era el hijo de un carpintero galileo y, sin duda, completamente judío en su cultura. Sin embargo, no se puede llegar a una conclusión definida en este punto, pues los argumentos se basan más en lo que no se sabe que en lo que se sabe. En conclusión, se puede decir que aún no se ha definido la paternidad literaria de la Epístola de Santiago. El autor era probablemente uno de los tres principales personajes que llevan el nombre de Jacobo (Santiago) en el NT.”»(85)

Biblicamente, se lo nombra 4 veces de manera específica:

a) veces en la lista de apóstoles:

1. “Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo”(Mat. 10:3 RVA 1960)

2. “Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista,” (Marcos 3:18 RVA 1960)

b)Una tercera lo nombra Lucas, junto a otros discípulos del Señor

“Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote,” (Luc 6:15 RVA 1960)

c)La Cuarta, Lucas lo nombra en el Aposento Alto, esperando la venida del Espíritu Santo, en el libro de los Hechos:

“Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo.” (Hch 1:13 RVA 1960)

El Nuevo Diccionario Bíblico de editorial Clie, escribe que: (86)

«No sabemos nada de él que sea absolutamente cierto; pero por lo general se admite que es el Jacobo mencionado en::»

“entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.” (Mat. 27:56 RVA 1960)

” También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé,” (Marcos 15:40 RVA 1960) Mateo 25:46

“Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.” (Mar. 16:1 RVA 1960)

“Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.” (Luc. 24:10 RVA 1960)

«Su madre, llamada María, era una de las mujeres que acompañaban al Señor» (87)

“También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.” (Mar 15:40-41)

«Las mujeres estuvieron a su lado desde Galilea, donde inició su vida pública, ayudándole y ocupándose amorosamente de que nada le faltase y ya nunca lo abandonaron, ni en la cruz, ni cuando José de Arimatea, el hombre rico y de buena posición que creyó en Jesús, se encargó de su cadáver. Son una constante en su vida y en su muerte “María Magdalena y María la madre de José estuvieron mirando donde lo ponían” (Mar 15:47). Como esposas, como madres o hermanas, se preocuparon de saber en qué lugar reposarían sus restos, destinados, empero, a la gloriosa resurrección. Igualmente, el primer evangelista, en el momento que narra la muerte de Jesús, hace notar la numerosa presencia de las mujeres que fueron testigos del escándalo y la tristeza de la cruz, así como, antes y durante meses, lo habían sido de la predicación del Divino Maestro: “Había también allí, mirando desde lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo. Entre ellas estaba María Magdalena, María la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo” (Mat 27:55-56). Del mismo modo que San Mateo, y recoge San Lucas (23:49,55-56), afirma que algunas de estas mujeres se preocuparon de conocer el lugar donde dieron sepultura al crucificado, “Estaban allí María Magdalena y la otra María sentadas frente al sepulcro” (Mat 27:61).»(88)

«La elipsis de los pasajes de Luc. 6:16; Hch. 1:13 puede interpretarse de manera que el apóstol Judas, no el iscariote, sea el hermano de Jacobo. Por otra parte, es posible identificar a María, mujer de Cleofás (Jn. 19:25) como hermana de la madre del Señor. En tal caso, Jacobo, hijo de Alfeo, sería primo hermano de Jesús. Pero ello solo son conjeturas.» (89)

Bautismo:

No se conocen datos

La recepción del Espíritu Santo

En un lugar donde ellos estaban reunidos:(Juan capitulo 20:19-23 )

Participó con el resto de los discípulos en Pentecostés (Hechos Cáp. 2)

La prueba final

«Apenas se sabe nada de él, excepto que después de la muerte de Jesucristo fue visto en Jerusalén por san Pablo y que, según La guerra de los judíos, obra del historiador Flavio Josefo, sufrió martirio.»(91)

Los que lo confunden con Santiago, hermano del Señor, respecto a su muerte, citan a la tradición que se refiere a su muerte. «Cuando estaba predicando el Evangelio cerca del Templo de Jerusalén, es arrojado de allí (o desde el pináculo del Templo) por orden del sumo sacerdote. Santiago sobrevive, pero es lapidado y rematado por un batanero, que le aplasta el cráneo de un mazazo. Este episodio le vale su principal atributo, que es una maza de batanero.»(92)

La cuestión de los Jacobo

«1. Cuestión de los Santiagos. En el N. T. además de Santiago el Mayor (v.) hay otro Apóstol con el mismo nombre, Santiago el hijo de Alfeo (Mat 10,3; Mar. 3:18; Luc. 6:15; Hch. 1:13), identificado por algunos con el S. «hermano» del Señor (Mat. 13:55; Mar 6:3). Muy poco sabemos de su vida y actuación por la Sagrada Escritura; los datos obtenidos de otras fuentes suman una mezcla confusa, sumamente difícil de coordinar. San Pablo «lo vio» en Jerusalén (Gál 1:19) a su regreso de Arabia y años después al finalizar su tercer viaje (Hch. 21:18). Hegesipo (PG 20, 195-206) y F. Josefo (Ant. lud., XX, 9, 1,200; De Bello lud., 11, 20,20) facilitan datos y noticias acerca de su piedad, de la veneración que por él sentía el pueblo, de su martirio y sepultura.
Favorecido por el Señor con una aparición individual (1 Cor 15:7), el llamado Santiago el Menor por San Marcos (Mar 15:40) puede ser muy bien el hijo de una de las Marías (v.), fue hombre de intensa oración. Nombrado obispo de Jerusalén por los Apóstoles, desarrolló una celosa actividad sobre todo en la tarea de acercamiento entre judíos y cristianos. El prestigio, acrecentado con ocasión del Concilio de Jerusalén (v.), desató odios y envidias por parte de escribas y fariseos, quienes, instigados por el sumo sacerdote Anás II, lograron llevarle a una de las almenas del Templo, desde donde lo arrojaron, muriendo luego lapidado el a. 62.

2. Identificación del Apóstol con el «hermano» del Señor. Nada se puede decir de modo definitivo, ni hay argumento apodíctico alguno, ni la tradición es unánime, acerca de si S. el Menor, hijo de Alfeo, es el S. hermano del Señor («hermano» en el uso bíblico es sinónimo de pariente más o menos cercano).

Los que afirman la identificación se basan en:

a) “y no vi ningún otro Apóstol fuera de Santiago, hermano del Señor” (Gál 1,19).

b) Santiago aparece como figura muy importante en el Jerusalén (Hch. 15:13-22), hasta el punto de determinar una decisión del Colegio Apostólico y que San Pablo le llame “columna de la Iglesia” (Gál 2,9) junto a Pedro ‘y Juan, relevancia sólo explicable por su condición de Apóstol.

c) San Lucas, que acostumbra presentar a sus personajes, no hace así con el hermano del Señor (Hch. 12:17; 15:13) porque ya lo supone presentado como Apóstol en Hch. 1:13; además a partir de la muerte de Santiago el Mayor (v.), hijo de Zebedeo, habla ya de Santiago sin especificarle, señal de que sólo queda y hay uno (Hch.12:17; 15:13; 21:18).

d) Finalmente, ante la dificultad que surge al constatar “Santiago Apóstol, hijo de Alfeo” y “el hermano del Señor, hijo de Cleofás”, los partidarios de la identificación resuelven diciendo que se trata de dos formas, hebrea y griega, del mismo nombre (lo que es muy poco probable), o que Cleofás era sólo padrastro, o que es muy difícil la identificación de María de Cleofás con la María madre de Santiago el Menor

Compañero de San Mateo, San Lucas o San Juan Evangelista, este Santiago el Menor forma parte del Apostolado que elaboró El Greco posiblemente para el cardenal Sandoval y Rojas, guardado en la actualidad en la Catedral Primada de España. El apóstol aparece presenta un libro, viste túnica amarilla y manto azulado. Su mano derecha se dirige al libro, aunque el centro de atención vuelve a ser el rostro iluminado, de elegante belleza. Los pesados ropajes, con sus acentuados pliegues, impiden la contemplación de la anatomía de la figura, modelando a través de la luz y el color según los dictados de la Escuela veneciana que tanto admiró Doménikos.(90)

e) Por otro lado, la corriente de autores y exegetas que niegan la identificación, argumentan diciendo que:

1) El grupo de los hermanos de Jesús aparece formando como grupo distinto al de los apóstoles (Hch. 1:13-14; I Cor 9:5).

2) Los Evangelios narran la oposición e incredulidad de los «hermanos» del Señor, después de elegidos los apóstoles, que no podían permanecer en tal actitud (Luc. 7:3-5; Mar. 3:21-35).

3) Finalmente, Gál 1:19 no es prueba de identificación, pues la partícula griega el me tiene también sentido adversativo (pero) y no sólo de excepción (fuera de). Además el pronombre griego heteras (otro) puede incluso sugerir la idea de diferente o distinto de los apóstoles. Decir “y no vi a ningún otro Apóstol pero sí a Santiago, el hermano del Señor” no incluye identificación. » (93)

En el blog si-claro.com, en una nota titulada ¿Quién moriría por una mentira?, se explica como murieron los apóstoles:

«Ellos fueron torturados y flagelados y finalmente se enfrentaron a la muerte, la cual se les aplicó por medio de algunos de los métodos más crueles entonces conocidos:

  • Pedro crucificado.
  • Andrés crucificado.
  • Mateo a espada.
  • Juan murió de muerte natural.
  • Santiago hijo de Alfeo crucificado.
  • Felipe crucificado.
  • Tadeo asesinado por flechas enemigas.
  • Santiago, el hermano de Jesús, apedreado.
  • Tomás con una lanza.
  • Bartolomé crucificado.
  • Santiago (Jacobo) , hijo de Zebedeo, a filo de espada »(94)

Como podemos apreciar, este comentarista cita que Santiago hijo de Alfeo, murió crucificado, pero desconozco la fuente histórica de la información

En otro estudio acerca de los apóstoles se nos dice que: «Santiago, el menor o más joven, hijo de Alfeo, o Cleofás y María, vivió en Galilea. Fue el hermano del Apóstol Judas. De acuerdo a la tradición él escribió la Epístola de Santiago, predicó en Palestina y Egipto y fue crucificado en Egipto. Santiago fue uno de los discípulos menos conocido. Algunos estudiosos creen que fue el hermano de Mateo, el recaudador de impuestos. Santiago fue un hombre de carácter fuerte y un tipo de los más ardientes. La tradición nos cuenta que él también murió como un mártir y su cuerpo fue cortado en pedazos. La sierra se convirtió en su símbolo apostólico.»(95)

Respecto a los hermanos de Jesús hay comentaristas que creen en mi opinión incorrectamente, que eran hijos de otro matrimonio anterior de José:

«Parecería que los Evangelios sugieren que se trata de hijos de José tenidos en un matrimonio anterior. El que Jesús confiara a su madre al cuidado de Juan (Juan 19: 26-27) podría indicar que los hermanos (y las hermanas) de Jesús no eran hijos de María. Por su proceder para con Jesús y por la forma en que lo consideraban, parecería que eran mayores que él. Intentaron impedir su obra (Marcos 3: 21), le hablaron con palabras hirientes (Juan 7: 3-4) y en otras formas interfirieron su misión (cf. Marcos 3: 31), como sólo se habrían atrevido a hacerlo hermanos mayores. La tradición cristiana afirma que los hermanos eran hijos de José pero no de María. Aunque estos “hermanos” no siempre creyeron en Jesús (Juan 7: 3-5), al menos algunos más tarde lo aceptaron y se contaron entre sus seguidores (Hechos 1: 14) »(96)

En un foro donde se discutía el tema de los hermanos de Jesús alguien comento acerca de la discrepancia con los hermanos de Jesús, diciendo que la palabra hermano «proviene de la palabra del término adelphos, que es una palabra griega que se puede referir tanto a hermano carnal como adoptivo, como a primo, pariente y aun paisano. Esto tiene lógica, pues en la sociedad judía los hermanos menores no podían tratar con tamaña insolencia al mayor. Vemos a los “hermanos menores” de Jesús diciéndole que “se fuera de Judea”… cuando siendo judíos, no podían hablarle de ese modo a su hermano mayor. Todo eso hace pensar, por el contexto, que esos “adelphos” no son hermanos carnales sino primos, parientes, o paisanos. A esta opinión, alguien del foro le respondió: La cuestión de su parentesco con Cristo ha sido sumamente debatida, y se han presentado diversas teorías para afirmar que no eran más que sus primos:

(a) Habrían sido hijos de Alfeo (o Cleofás) y de María, hermana de la Virgen María. Pero el término “primos” nunca se emplea para ellos, a pesar de que el término “anepsios” es un término utilizado en tales casos en el N.T. (Col. 4:10; Marcos, primo de Bernabé).
Además, en Hch. 23:16 se usa la precisa expresión «hijo de la hermana», empleado del sobrino de Pablo; asimismo, se encuentra también el término «pariente» (o primo), que se halla once veces en el N.T. (Mar. 6:4; Luc. 1:36, 58; Jn. 18:26; Hch. 10:24; Ro. 9:3; 16:7, 11, 21).
Así, parece anómalo que los “hermanos del Señor” no hayan sido nunca llamados primos si en verdad lo eran. Por otra parte, Jacobo el hijo de Alfeo se hallaba entre los apóstoles (Mat. 10:3). ¿Cómo se podría decir, en este caso, que los «hermanos» de Jesús no creían en Él? (Jn 7:5).

(b) Por otra parte, se ha lanzado la suposición de que estos “hermanos” procedieran de un matrimonio anterior de José con una cierta Escha o Salomé. La única razón de esta suposición es la aparente diferencia de edad entre José y María.

(c) Serían hijos de un matrimonio de levirato entre José y la viuda de su hermano Cleofás. Aquí, de nuevo, no tenemos nada más que una mera especulación sin fundamento. En realidad, todos estos esfuerzos para transformar o manipular los textos de las Escrituras provienen del deseo de demostrar el dogma de la virginidad perpetua de María. Por otra parte, hay numerosos y poderosos argumentos para demostrar que se trata realmente de hermanos de Jesús, hijos de María y de José. Cristo recibe el nombre de «hijo primogénito» de María (Luc 2:7). En la época en que Lucas escribía su Evangelio, el Señor era el primogénito, no el hijo único de María. El pasaje de Mat. 1:25 da a entender claramente que después del nacimiento de Jesús, María pasó a ser realmente la mujer de José (“Y no la conoció [José] a ella hasta que dio a luz al hijo de ella, el primogénito Mateo 1:25).

Los habitantes de Nazaret se sorprendían al ver tal diferencia entre «el hijo del carpintero» y sus hermanos y hermanas, precisamente porque eran miembros de la misma unidad familiar (Mat. 13:54-56). Cuando se habla de “los hermanos de Jesús”, se menciona constantemente a María con ellos (dándole el título de madre), sin dar jamás la mínima indicación de que no eran hijos de ella (Mat. 12:46; Mar. 3:31; Luc. 8:19; Jn. 2:12; Hch. 1:14).» (97)

«Todo el argumento descansa en un empleo inusitado del vocablo «hermano», cuando solía usarse otro término específico para «primo». En el fondo se percibe el afán de Jerónimo, campeón del celibato, por establecer la virginidad tanto de María como de José.»(98)

El origen de esta contienda:(99)

Estas son las tres posiciones del siglo IV:

«a. San Jerónimo, el traductor de la Vulgata del griego y del hebreo, participó en una controversia con Epifanio y Helvidiano sobre los hermanos de Jesús en el siglo IV d.C. Para 383 d.C. San Jerónimo propuso una nueva interpretación de los textos, pero no hay indicios de la existencia de esta interpretación antes de él. A pesar de su novedad, San Agustín, su contemporáneo, y más tarde Martín Lutero, el reformador alemán la aceptaron. Para San Jerónimo, los hermanos de Jesús eran primos (primos hermanos), y Santiago (Jacobo) fue identificado como el hijo de la hermana de María y de Alfeo que también se llamaba Cleofás. Argumenta San Jerónimo que Santiago era apóstol y hermano del Señor (Gál 1:19), y ya que había solamente doce apóstoles, hay que identificar a este Santiago como el hijo de Alfeo y como Santiago (Jacobo) el menor (Mar 15:40). Se trata de una sola persona. Según San Jerónimo se sabe que la madre de Jesús tenía una hermana que se llamaba María, porque es identificada en Juan 19:25 como “la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás,” una de las tres mujeres junto a la cruz de Jesús.

b. Epifanio y Helvidiano y sus partidarios proponían varios argumentos en contra de esta interpretación. Primero, insistían en que la palabra griega para hermanos (“adelphos”) se usaba para referirse a un hermano de sangre, a uno de la misma confraternidad de fe religiosa o hermandad y a una persona con cariño, pero nunca para primo. Pero los partidarios de San Jerónimo responden que la palabra griega en el Nuevo Testamento es una traducción de la palabra original en hebreo o arameo, la cual se usó para referirse a primos y a otros parientes en el Antiguo Testamento (véase Gén 14:14). Segundo, insistían ellos que había más que solamente doce apóstoles; otros eran Pablo (Ro 1:1), Bernabé (Hch 14:14) y Matías (Hch 1:26). Como consecuencia Santiago no era necesariamente uno de los Doce, y no es menester identificar a Santiago, el hijo de Alfeo, como la misma persona. Además, en Juan 19:25 Juan menciona cuatro — no tres — mujeres junto a la cruz, porque la hermana de María se llamaba Salomé, la madre de los hijos de Zebedeo (Mat 27:56 con Mar 15:40). Hay que sumar a todo esto el hecho de que según Juan, antes de su crucifixión, ninguno de los hermanos creían en Jesús como el Mesías; así que ninguno era apóstol antes de la muerte de Jesús. También los dos protagonistas notaron que esta era una nueva interpretación de San Jerónimo, y para ellos esto debilitada el argumento, porque no podía basarse en ninguna tradición anterior.

La posición de Epifanio (370 d.C.) se apoyaba en una tradición muy antigua; los padres griegos Orígenes y Clemente de Alejandría la sostenían; para ellos los hermanos del Señor eran sus hermanastros. También el “Libro de Santiago” o el “Protoevangelium” que data desde c. 150 d.C. al apoyar esta posición, afirma que antes de casarse con la Virgen María a la edad de doce años, José tenía hijos en un matrimonio anterior. Así que los hermanos del Señor en realidad eran hermanastros o medios hermanos de Jesús, hijos de José en un matrimonio anterior.

Esta posición se apoya principalmente en evidencia bíblica indirecta. Se argumenta: si María hubiera tenido otros hijos además de Jesús, éste no la hubiera entregado a Juan para que la cuidara (Jn 19:26-27), sino a uno de ellos. Pero responden los adversarios, preguntando, ¿cómo podría Jesús haberla entregado a un incrédulo que ni siquiera se encontraba junto a la cruz en ese momento? Los hermanos ni siquiera apoyaban a María cuando más los necesitaba; tampoco comprendieron a Jesús. Epifanio continuaba con otro argumento: que los hermanos de Jesús lo trataba a él como un hermano menor — no mayor — porque cuestionaban su sanidad mental y querían llevarlo a la casa; así que le eran hostiles. Pero responden los adversarios, preguntando, ¿Es cierto, no, que en un caso cuando el buen nombre de la familia está a punto de perderse, aun un hijo puede llevar a un padre “borracho” a la casa? Continuaba Epifanio con evidencia adicional, insistiendo en que José tenía que estar más viejo que María, pues desapareció de la narración, probablemente debido a su muerte antes de Jesús comenzar su ministerio público. María fue sola a la boda de Caná y a veces se le llama a Jesús, el hijo de María, así implicando la muerte de José. Pero responden los adversarios de Epifanio, “Sí, es probable que José era mayor y que se murió mucho antes de María y del ministerio público de Jesús, pero ¿pruébame que por estar más viejo, tenía que tener hijos en un matrimonio anterior?

c. Helvidiano, el tercer adversario del siglo IV, defendía una tradición más antigua que la de San Jerónimo. Además, era un laico — no un sacerdote o monje como San Jerónimo y Epifanio. El insistía que los hermanos eran hijos de María y de José, hermanos de sangre de Jesús.
Para evidenciar esta posición, insistía él y sus partidarios que una lectura del Nuevo Testamento con una mente abierta y sin prejuicios y sin supuestos doctrinales preformados convencerían a uno de ella. Las narraciones del nacimiento de Jesús especialmente en Mateo y Lucas la apoyan. En Mateo 1:24-25 el verbo “conocer” se refiere a relaciones matrimoniales sexuales (véase Gén 4:1) y sugiere de que después del nacimiento de Jesús, José y María vivían en Nazaret como esposos ejemplares, pero típicos. Además, en Lucas 2:7 María, la fuente más probable de esta información de Lucas quien escribía en mejor griego que los otros tres evangelistas, menciona a Jesús como el “primogénito” (“primer hijo”); esta expresión sugiere que tuvo otros hijos después. Había una palabra en griego para único hijo engendrado (“unigénito”; véase Jn 3:16) que Lucas y María pudieran haber usado, pero a propósito no la usaron. Además, ¿por qué permanecía Jesús en la aldea de Nazaret como un carpintero hasta la edad de treinta cuando comenzó su ministerio público (Luc 3:23)? Definitivamente se debe a que era el hijo mayor que tenía la responsabilidad de sostener económicamente a la familia hasta que los hermanos menores pudieran sostenerse, ya que su padre había muerto. Además, ¿por qué querían insistir San Jerónimo y Epifanio en que María nunca tuvo relaciones sexuales con José, su legítimo esposo? Para Helvidiano la respuesta fue obvia. Ellos eran monjes y sacerdotes y como tal creían en la tradición de que el estado de celibato era más santo que el del matrimonio. Esa tradición, decía él, era contraria a la enseñanza bíblica hebrea del Antiguo Testamento donde el hecho de nunca casarse, o vivir como esposos y no dar a luz era una tragedia (véase, por ejemplo, los casos de la hija de Jefté, Ana, la madre de Samuel, y Elizabet y Zacharías). Al mismo tiempo esta interpretación ennoblece y glorifica la vida en familia, y santifica la maternidad con todas sus preocupaciones y luchas como algo más santo que una egoísta separación del mundo.»

«Las dificultades relacionadas con la diferenciación de su linaje o familia, o sea, la relación familiar posible de los apóstoles entre si, son tan grandes, que tenemos que renunciar a toda esperanza de llegar a alguna conclusión cierta.» (100)

Los detalles sobre la genealogía de los apóstoles y la ordenación varia de sus nombres en los evangelios, aunque siempre queda una cierta incertidumbre, permiten ver algunos puntos en estos relatos que están claros, respecto a lo referido al llamado al apostolado de algunos personajes bíblicos.

Notas:

(76) http://www.labibliaonline.com.ar/WebSites/LaBiblia/Revista.nsf/Indice/SantiagoElMenor?OpenDocument

(77) Ibíd.

(78) Ibíd.

(79) http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_(madre_de_Jes%C3%BAs)

(80) http://es.shvoong.com/books/holy-scriptures/1727857-tuvo-cristo-hermanos-terrenales/

(81) http://blocdenotas2.blogspot.com/2007_08_01_archive.html

(82) http://es.wikipedia.org/wiki/Santiago_el_Menor

(83) Ibíd.

(84) Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, op. cit.

(85) http://eltextobiblicont.blogspot.com/2007/05/3102-santiago-autor.html

(86) Nuevo Diccionario Bíblico ilustrado, Pág. 1067, edit. Clie, Vila – Escuain

(87) Ibíd.

(88) http://www.mariologia.org/reflexionesmarianas720.htm

(89) Nuevo Diccionario Bíblico ilustrado, Pág. 1067, op. cit.

(90) http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/6355.htm

(91) http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_961536649/Santiago_el_Menor.html

(92) http://www.labibliaonline.com.ar/WebSites/LaBiblia/Revista.nsf/Indice/SantiagoElMenor?OpenDocument

(93) http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=11377&cat=religioncristiana

(94) http://si-claro.com/blog/?p=542

(95) http://www.misioncarismatica.es/estudios-doce_discipulos.html#9

(96) http://eltextobiblicont.blogspot.com/2007/05/3102-santiago-autor.html

(97) http://antesdelfin.com/foro/printthread.php?t=27361

(98) Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, op. cit.

(99) http://www.angelfire.com/bc2/sanadoctrina/SDHNOSJE.html

(100) La Vida y los Tiempos de Jesús el Mesías, Pág. 575, Libro I, edit. Clie, Alfred Edersheim

JESÚS Y CREACIÓN

¿DIJO JESÚS QUE LA CREACIÓN FUE EN SEIS DÍAS LITERALES?

El valeroso Cronus.

Jesús dijo: “No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras? (Juan 5:45-47). En este pasaje, Jesús deja claro que hay que creer lo que Moisés escribió. Y uno de los pasajes en las escrituras de Moisés en Éxodo 20:11 dice: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. Este, por supuesto, es la base de nuestra semana de siete días – trabajo de seis días y un día de descanso. Obviamente, este pasaje se pretendió para ser tomado como que habla de un total de siete días literales basados en la semana de la Creación de seis días literales del trabajo y un día literal del descanso.

De hecho, en Lucas 13:14, en su respuesta a la cura de Jesús de una persona en sábado, el gobernante de la sinagoga, que sabía la ley de Moisés, obviamente se refirió a este pasaje cuando él dijo, hay seis días durante los cuales los hombres deberían trabajar; por lo tanto vengan y sean curados en ellos, y no durante el día de sábado. El día de sábado aquí fue considerado un día ordinario, y los seis días del trabajo fueron considerados días ordinarios. Esta enseñanza está basada en la ley de Moisés como está registrado en Éxodo 20, donde encontramos a los Diez Mandamientos – la semana de la creación de seis días siendo una base para el Cuarto Mandamiento.

www.elevangeliodelreino.org

www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y español)

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Fuente: JESÚS Y CREACIÓN