Arminianos Evangélicos

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Redención

“Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20:28

Redención

Redención (gr. lutrosis, apolutrosis -forma intensificada del primero-)

En el año 1884 el Gobierno francés dio orden de que las imágenes de Cristo Crucificado fueran quitadas de las escuelas. Eran días de persecución religiosa. Un joven fanático e impío iba él mismo de escuela en escuela arrancando violentamente las imágenes, las tiraba al suelo con verdadera furia, y las pisoteaba. Allí quedaban rotas y aplastadas las figuras de nuestro Redentor.

Este joven tenía una madre piadosa y buena, que no cesaba de rezar por la conversión de su hijo.

Un día llegó el joven impío a una escuela, donde encontró un crucifijo empotrado en la pared. Como no podía arrancarlo, cogió un pesado tronco y con violentos golpes empezó a destruir la sagrada imagen. En esta labor estaba cuando, de repente, el joven sufrió un ataque de corazón, cayendo al suelo sin sentido. Lo cogieron y lo llevaron a su casa. El dolor de la pobre madre fue inmenso al ver el estado lamentable de su hijo. La gente murmuraba que había sido un castigo de Dios.

Llegó el médico y diagnosticó que recobraría el sentido, pero que un segundo ataque le quitaría la vida.

La madre, ante la gravedad de su hijo, pedía a Dios la salvación eterna de su alma. Y mandó llamar a un sacerdote.

El joven despertó del ataque. Al ver al sacerdote dijo que quería hablar con él y también con su madre. Se acercaron en silencio y el joven les dijo:

«Madre, dé gracias a Dios por su misericordia para conmigo».

Y les contó cómo estando furioso dando golpes al rostro del Señor, le pareció que la cara de Cristo se movía. Esto le encendió más en ira y siguió con más saña destrozando la imagen. De pronto, los ojos de Cristo le miraron con tal expresión de ternura y amor que el joven quedó perplejo, con el tronco levantado. Sintió una pena tan grande por lo que había hecho que, arrepentido de su bárbara impiedad, se le cayó el tronco de las manos. Dio un grito pidiendo perdón a Cristo, y en aquel instante fue cuando le sobrevino el ataque al corazón.

No había sido castigo de Dios. Habla sido misericordia de Dios. Suplicó al sacerdote que le perdonara sus pecados. El sacerdote, en nombre de Dios, le absolvió de todos ellos. El joven cerró los ojos y con la paz y la gracia en su alma quedó muerto.

Aunque no creo que ningún ser humano tenga la facultad de perdonas pecados salvo Cristo, creo que el ejemplo es interesante. Cristo es nuestro Redentor.

La Redención no es un concepto simple sino complejo, por lo tanto se explica mediante varios términos griegos, cuyos significados se complementan, para mostrarnos la dimensión redentora de la obra de la cruz hacia los pecadores.

Todos necesitan de la redención. Nuestra condición natural fue caracterizada por la culpa:

  • “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” (Ro. 3:23)

La redención de Cristo nos ha librado de la culpa:

  • “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Hch. 13:39)

Los beneficios de la redención incluyen la vida eterna (Ap. 5:9-10), el perdón de los pecados (Ef. 1:7), la justificación (Ro. 5:17), libertad de la maldición de la ley (Gál. 3:13), adopción dentro de la familia de Dios (Gál. 4:5), liberación de la esclavitud del pecado (Tito 2:14; 1 Pe. 1:14-18), paz con Dios (Col. 1:18-20), y la morada permanente del Espíritu Santo (1 Cor. 6:19-20). Entonces, ser redimido es ser perdonado, santificado, justificado, bendecido, liberado, adoptado y reconciliado. (Ver también Sal. 130:7-8; Luc. 2:38; y Hch. 20:28).

La palabra redimir significa “comprar.” El término era usado específicamente con referencia a la compra de la libertad de un esclavo. La aplicación de este término a la muerte de Cristo en la cruz, significa exactamente eso. Si somos “redimidos,” entonces nuestra condición previa era la de esclavitud. Dios ha comprado nuestra libertad, y ya no estamos bajo la esclavitud del pecado o de la ley del Antiguo Testamento. Este uso metafórico de la redención es la enseñanza de Gál. 3:13; y 4:5.

La palabra rescate está relacionada con el concepto cristiano de la redención. Jesús pagó el precio de nuestra liberación del pecado (Ma. 20:28; 1 Tim. 2:6). Su muerte fue ofrecida a cambio de nuestra vida. De hecho, la Escritura dice claramente que la redención solo es posible “a través de Su sangre” (esto es, por Su muerte), Col. 1:14.

Se usa para designar las intervenciones salvíficas de Dios, que viene en ayuda y salvación de los individuos o del pueblo. La idea de la redención supone al hombre sujeto a la miseria y a la muerte.La redención es una acción liberadora y salvadora de Dios, quien se decide a realizar la redención movido por su misericordia, su justicia o su santidad.

1. El concepto de redención en el A.T.

  • El verbo “ga’al implica el rescate para devolver a su dueño objetos, cosas o personas (Ex. 6:6; Lv. 25:25; Rut 4:4,6; Sal. 72:14; 106:10; Is. 43:1).
  • De ese verbo deriva el sustantivo “go’el que se usa para designar al “pariente redentor”, quien, por tener proximidad de lazos familiares tenía los derechos para adquirir (p. ej. con Rut la moabita; Rut. 4).
  • La figura es que Cristo se hace “pariente cercano” de los pecadores, mediante su encarnación (He. 2:11-14).
  • Él es el Redentor perfecto, por cuanto puede cumplir las demandas establecidas para ello en la ley.

a.Ser pariente.

b.Ser capaz de pagar el precio (Hch. 20:8).

c. Estar libre de la situación de quien tenía que ser rescatado (He. 4:15;7:25; Jn. 8:46; 1 Pe. 2:22).

d. Estar en la disposición de hacerlo (He. 10:5-7).

  • El término “paraq”, que implica rescatar rompiendo las ataduras del esclavo (Sal. 136:24).
  • El sustantivo “ge’ullah” (procedente del verbo “ga’al”), tiene la idea de rescate o derecho al rescate (Lv. 24:24,26,29,31,48,51,52; Rut. 4:6,7; Jer. 32:7).
  • El término “ganah”, que equivale a redimir comprando algo por precio (Is. 11:11; Neh. 5:8).

2. El concepto de redención en el N.T.

El sentido general neotestamentario de la redención tiene que ver con la acción do liberar a aquellos que están en estado de esclavitud. Hay varios términos que comprenden la idea general de la redención:

a. agorazo

Tiene que ver con la acción de comprar (Mt. 13.44; 14.15; Lc. 14.18).

Específicamente, a comprar en el “agora” o mercado público -entre otras cosas, donde se vendían los esclavos-.

Aplicado a la salvación, es el acto por el cual Dios, mediante el precio de la obra de Cristo, compra para sí un pueblo antes esclavo, pagando el precio del rescate (1 Co. 6.19-20; 7.22,23; 2 Pe.2.1; Ap.5.9 “nos has adquirido”).

b. exagorazo

El énfasis de este término es en el precio pagado con vistas a la redención. Pero implica algo más que pagar el precio de compra; además, en forma intensificada, significa sacar al esclavo por el que se pagó el precio de rescate del lugar de esclavitud con vistas a otorgarle la libertad.

En relación con la salvación añade al anterior el concepto de libertad por Cristo (Gá. 3.13; 4.5; Ef. 5.16; Col.4.5).

c. lutroó

El significado del término es “desatar”.

Tiene que ver la liberación misma, el acto de poner en libertad

al esclavo, mediante el pago del rescate (1 Ti.2.6; Tit.2.14; 1 Pe. 1.18). El pago del rescate es la sangre de Cristo (Heb.9.12).

d. Apolutrosis ,

Expresa la idea de liberación.

Se usa para demostrar la redención del creyente (1 Co. 1.30).

También para referirse a la liberación del pecador que recibe a Cristo como Salvador personal (Ro. 3.24; Ef. 1.7,14; Col. 1.14; He. 9.14).

e. Peripoiesis

Equivale a adquirir como posesión propia (Hch. 20.28; 1 Pe. 2.9).El creyente viene a ser, como resultado de la obra de redención, propiedad particular de Dios.

Las calles del cielo estarán llenas de ex-cautivos, quienes a través de ningún mérito propio, se encuentran perdonados y libres. Los esclavos del pecado son convertidos en santos. No sorprende que cantan un nuevo cántico-un cántico de alabanza al Redentor que fue inmolado (Ap. 5:9). Nosotros éramos esclavos del pecado, condenados a una separación eterna de Dios. Jesús pagó el precio para redimirnos, resultando en nuestra liberación de la esclavitud el pecado, y nuestro rescate de las consecuencias eternas de ese pecado.

Conclusión:

Por el primer pecado de Adán perdió éste para si y todos sus descendientes la amistad con Dios y se nos cerraron las puertas del Cielo. Eramos una familia desheredada, al igual que un padre de familia comete una falta gravísima y en castigo le despojan de todos sus bienes y lo mandan al destierro. Las consecuencias de ese pecado la sufren también sus hijos, que se ven privados de gozar de los bienes que poseía su padre. Lo mismo nos ocurrió con nuestros primeros padres. Es el misterio del pecado original. Pero Dios, que es infinitamente misericordioso, tuvo compasión del hombre caído. Y quiso que volviéramos a su amistad, a ser sus hijos y a que se abrieran las puertas del Cielo para gozar con El eternamente.

El hombre había ofendido a la Majestad Infinita de Dios, pero el hombre, finito, no podía reparar una ofensa inferida a un Dios Infinito. La gravedad del pecado era en cierto modo infinita. Un hombre, el más ignorante, destruye la más bella estatua, pero no puede repararla y hacerla de nuevo. Lo mismo ocurrió con el pecado del hombre. Sólo Jesucristo podía reparar a la Justicia Infinita de Dios con reparación de valor infinito digna de Dios.

  • «Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna.» (Jn. 3.)

Si un hombre comete un horrendo crimen y es condenado a muerte, ¿le perdonarán porque él pida perdón? ¡No! ¡Sólo cabe el perdón si lo pide una persona dignísima, de mucho prestigio ante el Jefe del Estado. Así pasó con el pecado de Adán y pasa con todos nuestros pecados; éramos polvo, nada, y Dios es Infinito. Pero la segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Verbo que era Dios, se hizo Hombre. Y Cristo, desde la Cruz, sufriendo dolores cruentísimos, pide al Padre eterno perdón y misericordia para todos los pecadores. Y en aquel instante de la Redención, Dios nos vuelve a hacer hijos suyos y las puertas del Cielo se abren para que entraran por ellas todos los hombres una vez arrepentidos de sus pecados.

“Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” — Mateo 20:28

Es imposible que nosotros sepamos cuán grandes fueron los dolores que el Salvador soportó; sin embargo, una mirada a ellos no dará una pequeñísima idea de la grandeza del precio que Él tuvo que pagar por nosotros. Oh, Jesús, ¿quién podrá describir Tu agonía?

“¡Que se reúnan en mí todos los manantiales,
Y habiten en mi cabeza y mis ojos; vengan, nubes y lluvia!
Mi dolor necesita de todos esos líquidos,
Que la naturaleza ha producido. Que cada vena
Absorba todo un río para alimentar mis ojos,
Mis ojos cansados de llanto; demasiado secos están
A menos que se liguen a nuevos conductos y suministros,
Que los humedezcan, y reflejen mi conciencia.”
(Spurgeon)

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Fuente bibl:

Porqué Somos Protestantes?-Sola Scriptura

Porqué Somos Protestantes?-Sola Scriptura
OCTUBRE 26, 2009

by Eduardo
Cuando escuchamos la palabra protestante siempre entendemos algo negativo. Es decir, es alguien que está protestando en contra de algo, sin embargo la palabra tiene un significado muy diferente. Este término es una palabra compuesta que se origina del latín pro testare, pro significando “por” y testare que quiere decir “testificar.” Y esta semana deseo, estando tan cerca la celebración de la Reforma, inciar un análisis de lo que fue logrado en la protesta.

Como protestantes debemos entender el término no como algo negativo, sino como algo positivo, implicando que estamos testificando a favor de la verdad. Y esto es lo que confirma la historia de la iglesia.

Durante la Edad Media la iglesia se había corrompido de tal manera, que la fe que había sido entregada por los apóstoles prácticamente era desconocida en el mundo. Se habían promulgado gran cantidad de edictos con el fin de engrandecer y enriquecer a los líderes eclesiásticos. Para poder afirmar estas cosas estos hombres habían evitado que el pueblo pudiera tener acceso a las Escrituras, habiendo mantenido la Biblia en latín. Así el pueblo común no podía objetar sus enseñanzas y podía ser fácilmente engañado.

Johann Tetzel

La fe que ahora compartimos se originó en un tiempo convulso, cuando un monje dominicano llamado Johann Tetzel, apareció en Alemania vendiendo indulgencias. En el año 1517 este monje andaba prometiendo la remisión de pecados a aquellos que escuchaban su mensaje y compraban estos certificados y además hasta prometía el perdón de pecados de aquellos que habían muerto y estaban, supuestamente, en el purgatorio.

Esta doctrina, por supuesto, había originado por la necesidad del papado de inventar alguna manera de enriquecerse. Es decir, si las personas estaban en un lugar intermedio, en donde eran purificados por los pecados que no habían sido remitidos en la tierra, podían engañar al pueblo para que por dinero ayudaran a que esta purificación fuera más rápida, y así estos muertos pudieran ir al cielo con mayor prontitud.

Cuando Tetzel llegó a Alemania la gente corría con su dinero para comprar estas indulgencias firmadas por el papa. El monje dominicano llegó hasta el punto de asegurar que con el simple depósito de sus monedas en la caja los pecados podían ser perdonados. Para hacer la venta más popular Teztel cantaba, “So bald der Pfenning im Kasten klingt, die Selle aus dem Fegfeuser springt.” (Tan pronto la moneda en la caja suena, el alma del purgatorio vuela).

La gente venía de todas partes de Alemania para que sus pecados fueran perdonados. Pronto las actividades de Tetzel llegaron al conocimiento del Dr. Martín Lutero quien era profesor de Teología de la Universidad de Wittemberg, quien recibió las noticias con mucha preocupación.

Lutero se enfureció y para salvar al pueblo de este perverso negocio redactó 95 tesis las cuales fue personalmente a clavar en las puertas del castillo de la ciudad. Estas tesis formaban un documento en contra de las indulgencias. Lutero ardientemente contendía que estos certificados no servían para remitir los pecados ni de ellos ni de los muertos, pero debido a que estos documentos papales venían en latín, el pueblo no podía comprender lo que verdaderamente decían y tenían que confiar en las palabras y promesas de Tetzel.

Lutero clavando sus tesis

Estas enseñanzas eran reforzadas por la enseñaza de la iglesia católico romana iniciada con el papa Sixto IV en 1460 acerca del Tesoro de los Méritos (Treasury of Merits), en donde se promulgaba la idea que la Iglesia era el custodio de los méritos de los santos quienes habían excedido en estos y por lo tanto la iglesia podía disponer de el sobrante de estos méritos y otorgárselos a otros hombres para que pudieran salir del purgatorio. Lo único que debían hacer las personas era ir al Tesoro de los Méritos y adquirir aquello que les hacía falta.

Lutero estaba tan enfurecido que retaba a los académicos a discutir y debatir sus 95 tesis para mostrar la mentira de las indulgencias. Aquellos que se unieron a la causa luterana fueron llamados protestantes. Fue entonces el 31 de octubre de 1517 cuando Lutero protestó contra los abusos de la iglesia católica. En la tesis número treinta y dos escribió,

“Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.”

Lutero inició una ardua lucha para que la iglesia volviera a la fe verdadera, sin embargo en su lucha se dio cuenta que todas estas falsas enseñazas venían con el consentimiento del papa Leo X, así como del arzobispo de Mainz, Albrecht.

Lutero protestó contra la corrupción de los líderes de la iglesia así como contra las falsas enseñazas que estaban presentes en ella, pero además como protestante testificó a favor de la verdad de Jesucristo y la Biblia. Esto es lo que caracteriza a aquellos que profesamos estar en contra de la Iglesia Católico Romana.

Esta pequeña introducción nos servirá para entender lo que salió de la Reforma. Pero, qué fue formulado en la Reforma? Cuáles son las bases del protestantismo? En los próximos días estaremos viendo las 5 Solas de la Reforma, pero el día de hoy iniciaremos con la primera, Sola Scriptura.

Sola Scriptura

El protestantismo afirmó la verdad acerca de la Palabra de Dios, es decir que es theopneustos, griego para “exhalada por Dios.” Los protestantes afirmamos que la Biblia es la Palabra que salió de la boca de Dios mismo, y por ello es lo único que puede equipar al creyente para toda buena obra (2 Timoteo 3: 16-17). Este concepto fue lo mismo que enseñó Jesucristo. En Mateo 5 el evangelista registra las siguientes palabras de nuestro Señor,

  • “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.” Mateo 5: 18

Debido a que la Biblia es la Palabra de Dios, los protestantes negamos la autoridad de las tradiciones humanas. Porqué? Porque nuestra guía es la Biblia y en ella encontramos a Jesús confrontando a los fariseos por nulificar la Palabra de Dios con sus tradiciones (Mateo 15: 6). La condenación que hizo el Señor de los fariseos y escribas era que habían malinterpretado las Escrituras y enseñaban sus tradiciones como la misma autoridad. Además la Biblia dice de sí misma lo siguiente,

  • Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.”Salmo 119: 18
  • Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.”Salmo 138: 2
  • 7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. 8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. 9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. 10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. 11 Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.”Salmo 19: 7-11

Lutero luchó contra las indulgencias precisamente porque no tenían ningún fundamento bíblico, sino que eran enseñanzas supersticiosas de hombres, con un fin malvado. El papa enfurecido exigió a Lutero ir a Roma para retractarse. Sin embargo debido a que su vida corría peligro, pues ya se había declarado a Lutero un hereje y a que fuera encarcelado si era atrapado, Federico el Sabio contendió para que el juicio fuera en Alemania.

Dieta de Worms

Fue en 1521 en la ciudad de Worms que se reunieron los líderes de la iglesia, así como príncipes alemanes y el Rey Carlos V, para que Lutero, un monje, se retractara de todo lo que había dicho. Johann von Eck le dio 24 horas a Lutero para que así hiciera, pero al día siguiente Lutero se paró frente a la Dieta y dio un discurso que cambió la historia de la iglesia para siempre. Este monje, sin ser rico, y sin poder se paró frente a estos líderes y exclamó,

“Debido a que su serena majestad y sus señores buscan una simple respuesta, la daré de esta manera: A menos que yo sea convencido por el testimonio de las Escrituras o por la clara razón (pues no confío sólo en el Papa ni en los concilios, debido a que es sabido que han errado y se han contradicho), estoy atado por las Escrituras que he citado, y mi conciencia está cautiva a la Palabra de Dios. Yo no puedo y no retractaré nada, debido a que no es seguro ni correcto ir en contra de la conciencia.” Luther’s Works. Volumen 32.

Al terminar estas palabras probablemente Lutero estaba temblando pues sabía que había puesto su vida en peligro. Lutero conocía la historia de Jan Huss quien había sido quemado en la hoguera un siglo antes por intentar reformar la iglesia. Sin embargo el emperador le dio un salvoconducto para que Lutero regresara a su pueblo sin problemas.

Lo más importante y lo que cambió la historia fue el hecho de que Lutero se aferró a la doctrina de Sola Scriptura. Como este monje agustino, los protestantes estamos cautivos “a la Palabra de Dios.” La revolución que inició Lutero luego de estas palabras fue inmensa. Pronto la Biblia fue traducida al alemán y la gente se volvió a la Biblia para encontrar las verdades que habían estado escondidas por tanto tiempo.

Hombres como Juan Calvino también se esforzaron por enseñar esta preciada doctrina, argumentando que la Biblia es la Palabra autoritaria e infalible de Dios para Su pueblo. La confesión Bautista de Londres de 1689 a la cual me adhiero dice,

“(1)Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y obediencia salvadoras.1 Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; (2) por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia;3 y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto mas cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.” CBL 1689

Hace más de 500 años Dios providencialmente causó una revolución a manos de un monje a quien le reveló la verdad. Con él, Dios continúo reuniendo a sus ovejas perdidas.

Aplicación para nuestros tiempos

La doctrina de Sola Scriptura defendida por Lutero y los reformadores durante el siglo XVI debe hacernos reflexionar. Primero, esta doctrina no surgió durante la Reforma, sino que es una verdad bíblica, creída por los apóstoles y los primeros cristianos. El pasaje más claro es 2 Timoteo 3: 16-17, en donde Pablo deja claro que las Escrituras, inclusive aquellas que así como él, los apóstoles estaban escribiendo en ese momento, eran la palabra que Dios había hablado. Por esta razón son la única regla de fé y práctica para los creyentes.

Por esa simple razón debemos rechazar cualquier doctrina de hombres, ya sea para dirigir el modo en que el creyente debe vivir su vida para Dios, así como para conocer la verdad de Dios mismo. Es por ello que el catolicismo romano debe ser rechazado y categorizado como una falsa religión. La Iglesia Católica Romana es una falsa iglesia por la simple razón que predica un falso evangelio. Porqué? Porque en lugar de someterse a la Biblia, la cual es la máxima autoridad para la Iglesia, se han sometido a la sabiduría de hombres a quienes la historia muestra como hombres que iban tras sus vientres.

Además, debemos rechazar toda aquella enseñanza que asegure que Dios continúa hablando hoy en día fuera de la Biblia. Y esto es muy común dentro del evangelicalismo, específicamente dentro del pentecostalismo y el movimiento carismático. Es común escuchar a hombres argumentar que Dios sigue dándole profecía a la Iglesia. Por ello hay tantos autodenominados profetas hoy en día. Pero si la Biblia es lo que Pablo dijo que era, entonces nada puede dirigir la vida del creyente fuera de la Biblia. Es más, si las palabras de Cristo dadas al apóstol Juan en el libro de Apocalipsis son ciertas, no hay más palabras que deban ser escritas o agregadas a la Biblia. Si realmente existiera la profecía en la actualidad, estas palabras deberían ser escritas y agregadas a la BIblia y entregadas a todos los creyentes a través de todo el mundo. De no ser así, la Iglesia se está perdiendo la verdad revelada por Dios. Pero, por supuesto, esto no es cierto.

Debido a que el don de profecía ya cesó, una vez que se terminaron de escribir los libros del Nuevo Testamento, ya no necesitamos de otra cosa que no sea la Biblia para conocer a Dios y Su voluntad. Es por ello que como protestantes debemos adherirnos firmemente a la doctrina de Sola Scriptura.

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El Problema con la Tradición

El Problema con la Tradición
ABRIL 14, 2010

by Eduardo
Me estoy refiriendo al tema de la interpretación de la Biblia. Todos nosotros debemos aceptar la realidad que afirma que ningún intérprete es neutral frente a un texto. Todos llevamos con nosotros presuposiciones que nos hacen interpretar un texto de una u otra manera. Sin embargo, el principio básica de la hermenéutica es aquel que nos dice que toda persona que quiera interpretar la Biblia, debe dejar que el texto hable, evitando imponer sus creencias, tradiciones (presuposiciones) sobre el mismo. Esta es la diferencia entre hacer exégesis vs. eiségesis, en la cual se le introduce al texto las creencias del intérprete.

Y deseo el día de hoy comentar un poco sobre este artículo, publicado en la sección de Opiniones de uno de los periódicos más importantes de Costa Rica. En él, el autor cae como intérprete de la historia, al atar las cruzadas católico-romanas con el verdadero cristianismo. El autor erra al creer que el llamado que hace esta iglesia misionera en Costa Rica de, “Cristo murió por todos. Y usted ¿por cuántos?,” está llamando a los cristianos del país a sacrificar sus vidas de la misma manera en la que lo hacen los terroristas musulmanes. El autor escribe,

Me deja un sentimiento de desasosiego pensar que incitar así a la muerte activa no está lejos del suicidio guerrero que tan perplejos nos deja en el fundamentalismo islamista.”

En realidad yo no sé cuál es el contexto en el que se escribió ese anuncio en dicha iglesia, pero queda claro que el escritor cayó esclavo de sus tradiciones humanistas (ateas) e intenta por medio de ellas refutar el verdadero cristianismo. Porqué digo que son tradiciones lo que han esclavizado la interpretación del autor? Porque esto no es lo que enseña el cristianismo bíblico.

Sin embargo, tenemos otros dos ejemplos de tradiciones humanas en los comentarios. Dos comentaristas cometen graves errores que demuestran sus ataduras a sus propias tradiciones “cristianas.” El primer ejemplo es el de un hombre llamado José Mauricio Quesada escribió lo siguiente,

La pregunta esta tremendamente mal planteada, porque nadie mas excepto Jesus podria haber dado su vida para que nosotros pudieramos ser salvos. No es necesario que ninguno de nosotros muera por otros como una forma de imitar el sacrificio de Jesus, lo que Dios espera de nosotros es que aceptemos a Jesus como nuestro Senor y Salvador, ya que el sacrificio ya fue hecho por el. Una vez que le aceptamos como nuestro Salvador, el Espiritu Santo habitara en nosotros y sera alli cuando empieza la verdadera vida en nosotros por medio de nuestro Senor Jesucristo.”

Ciertamente debemos reafirmar las palabras suyas al inicio, “nadie mas excepto Jesus podria haber dado su vida para que nosotros pudieramos ser salvos. No es necesario que ninguno de nosotros muera por otros como una forma de imitar el sacrificio de Jesus.” Como bien escribe el comentarista, ningún hombre pudo haber servido como sacrificio para propiciar a Dios (Salmo 49: 7-8). Sino que, como bien sentenció Anselmo de Canterbury en su obra Cur Deus Homo?, solamente Cristo, Dios-hombre, pudo servir como sacrificio perfecto para aplacar la ira del Dios Santo y Justo contra pecadores (Salmo 49: 15; 1 Pedro 3: 18; Hebreos 7-10).

El problema del ateo es que en su filosofía humanista niega la realidad que le es tan claramente visible: el hombre no es bueno. Si el autor del artículo hace un auto-examen de su propia vida se dará cuenta que es un pecador, y su misma conciencia le dice que merece ser castigado por cada pecado cometido (Romanos 2:14-15). El problema del ateo es ignorar la depravación de los hombres y su patético estado espiritual.

Ahora, José Mauricio cae en otra trampa de sus tradiciones. En su comentario dice lo siguiente,

lo que Dios espera de nosotros es que aceptemos a Jesus como nuestro Senor y Salvador, ya que el sacrificio ya fue hecho por el. Una vez que le aceptamos como nuestro Salvador, el Espiritu Santo habitara en nosotros y sera alli cuando empieza la verdadera vida en nosotros por medio de nuestro Senor Jesucristo.“

Cuál es esta tradición? José Mauricio cae en la trampa de aquella doctrina humanista que se ha infiltrado en la iglesia que enseña que el hombre es un ser con la capacidad de hacer tanto el bien como el mal. Esta doctrina fue inicialmente enseñada por Pelagio, pero que luego entró en la iglesia como semi-pelagianismo. Esta doctrina es lo que enseña Roma y lo que enseña el Arminianismo, tradición que forma parte de la doctrina de la gran mayoría de las iglesias evangélicas del mundo. No es esto lo que a usted le han enseñado desde niño?

Sin embargo, el comentarista erra al juzgar las Escrituras por sus propias tradiciones. En lugar de dejar que la Biblia le explique el estado espiritual del hombre, de la salvación, y del mismo caracter de Dios, José Mauricio ha decidido apelar a lo que ha sido enseñado por tantos años: “el hombre es el soberano en su salvación. Dios está simplemente ofreciéndole la salvación a todos los hombres, esperando que algunos la encuentren por sus propias decisiones.“

El arminianismo podrá apelar a la búsqueda de la gloria de Dios, pero borran con el codo lo que escriben. Sus doctrinas rechazan la soberanía de Dios en la salvación de los hombres. Al final, según su sistema teológico, Dios estará frustrado por toda la eternidad, pues nunca pudo cumplir con su propósito de salvar a toda la humanidad.

Pero, la Biblia enseña algo muy diferente. La Biblia enseña que Dios es soberano y que Su voluntad será una realidad. El profeta Isaías dice cosas como, “9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antig:uedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; 11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isaías 46: 9-11). O el mismo Nabucodonosor, de quien escribe la Biblia que afirmó lo siguiente, “Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4: 35).

Y en el Nuevo Testamento tenemos al apóstol Pablo afirmando lo siguiente, “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad” (Efesios 1: 11). Cuál es la verdad? Estará Dios frustrado por toda la eternidad porque quería salvar a todos los hombres, pero sólo pudo salvar a algunos? O será que Dios salvará perfectamente a aquellos a quienes Él, en Su misericordia, ha decidido rescatar de la esclavitud al pecado a la que ellos mismos se sometieron voluntariamente?

La verdad bíblica es que el hombre en su estado natural es totalmente depravado (Jeremías 17: 9; Génesis 6:5), muerto en sus delitos y pecados (Efesios 2: 1-3) y por lo tanto sus enemigos (Romanos 5: 10; Colosenses 1:21). La verdad bíblica es que ningún hombre en su estado natural puede o quiere obedecer a Dios (Romanos 8: 7-8). Es por ello que no le buscan, ni le aman (Romanos 3: 9-12).

Por ello es necesario, como le enseñó el Señor Jesucristo a Nicodemo, que el hombre nazca de nuevo (Juan 3: 1-8). Ahora, la tradición de José Mauricio le dice que una vez que el hombre cree, Dios le hace nacer de nuevo. Volvemos a la supuesta soberanía del hombre en su salvación. Pero, es esto lo que enseñó Cristo en Juan 3? O es esto lo que enseñó el Señor por medio del apóstol Juan en 1 Juan 5: 1? No está claramente demostrado que la regeneración precede a la fe? Qué escribió Juan?

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” 1 Juan 5: 1

La verdad es que Dios debe regenerar a un pecador antes de que éste pueda creer. Y Además, esa fe salvadora y al arrepentimiento necesario para la salvación son un regalo de Dios (Efesios 2: 8-10). Entonces, de que se jactará un hombre? La respuesta bíblica es: de nada! Toda la gloria es para Dios.

Y hago otra pregunta: Dónde vemos en el Nuevo Testamento a Pablo, Pedro o a algún otro apóstol llamar a las multitudes diciendo, “Todo lo que tienen que hacer es aceptar a Cristo en su corazón para ser salvos!” La verdad es que nunca! El llamado de los apóstoles era “Arrepiéntase y crea.” Porqué? Porque si la salvación es de Dios, y Él es quien trae a los pecadores al arrepentimiento y a la fe salvadora (Juan 6: 37-44; Efesios 2: 8-10), los apóstoles sabrían que sería Dios, quien mediante la predicación del evangelio regeneraría a los que Él había escogido para formar parte de SU pueblo y les otorgaría lo necesario para su salvación.

Otro error de Carlos Mena, otro comentarista es el de caer en el universalismo. Carlos escribe lo siguiente,

Cristo murio por nosotros , para salvarnos de nuestros pecados, aun para los que no creen en EL, tal ves algun dia crean, Resucito y vencio a la muerte y es Misericordioso con Todos, es un Dios de Vida, los fundamentalismos no caben aqui, llamase Fundamentalisno Islamista, O Fundamentalismo del mercado o fundamentalismo del ateismo que se esta poniendo muy de moda….Cristo es un Dios de Vida y Amor.”

No creo que este comentarista sea un universalista, sin embargo está atado a esas tradiciones que enseñan que la expiación de Cristo es universal o ilimitada. Pero, es esto lo que enseña la Biblia? No dijo el Señor que vino a dar su vida por sus ovejas? No dijo el Señor que vino a dar su vida por muchos? No oró el Señor sólo por los que Dios le había entragado? O Oró por toda la humanidad? (ver Juan 10, Juan 17, Marcos 10:45). Este es otro ejemplo de la tradición afectando la interpretación bíblica.

Nuestra meta como intérpretes de la Biblia es dejar de lado nuestras presuposiciones y tradiciones y permitir que la Biblia corrija todos nuestros errores. La Biblia debe ser la que construya nuestra cosmovisión.

sujetosalaroca.org

Consideraciones Teológicas Sobre la Definición Humana (Primera Parte)

14:15 10/12/2008, Pável,

El hombre como problema

“… queda un hecho negativo: una asamblea numerosa, y que no se reunía por primera vez, de intelectuales europeos de todas las especialidades y tendencias, ha estudiado y discutido a lo largo de diez días el problema del nuevo humanismo sin haber llegado más que a informes y sugerencias contradictorias, sin que de ningún lado haya surgido una visión clara y convincente para todos los participantes y mucho menos directamente beneficiosa para el mundo de hoy (…) para no hablar de propuestas concretas. Sobre el “nuevo humanismo” cada uno de los congresistas tuvo como quien dice sus propias ideas, si es que creían en las mismas. Finalmente, ni siquiera estuvimos de acuerdo en si se podía esperar en nuestro tiempo “un nuevo humanismo”, y ni tan siquiera si era deseable.“
“Y aun falta lo peor, ya desde el primer día se puso de manifiesto, cosa que resultó evidente el día último, que hasta el concepto y definición de humanismo estaban rodeados de la mayor oscuridad y contradicción”[1]

El hombre, en principio, es susceptible de ser entendido como problema. Esa distinción es subjetiva e implícita. Con esto se quiere decir que no se trata de una problematización artificial o aprendida. La cuestión es que el hombre, sin importar época, edad o clase social se percibe, de modo universal, como una pregunta no respondida. “Conócete a ti mismo”, decía Sócrates sugiriendo, en cierta forma, que toda la información acerca del ser humano está inconclusa, las ideas que se tienen no constituyen un verdadero conocimiento, o por lo menos, no llegan a ser un conocimiento relevante o significativo. De allí que, al margen de la respuesta teológica, no hay otro modo de entender la realidad humana sino a través del reconocimiento de su problemática. Se puede percibir en el asunto, el sabor de lo inconcluso, queda la sensación de que todavía es necesario descubrir el significado verdadero de lo humano, no solamente en su composición ontológica, sino que, además, en cuanto a sus implicancias teleológicas.

Es común en ciertas disciplinas establecer un límite entre ser y finalidad. La definición clásica de corte aristotélico así lo sugiere; ya que la indicación de género próximo y diferencia específica se refiere – al menos aparentemente -, a cuestiones relacionadas de manera exclusiva con el ser. Sin embargo, no es posible hacer una definición del hombre en la que podamos decir lo que “es” sin ocuparnos de su “fin”. Cuando el hombre se pregunta acerca de sí, realmente se pregunta acerca del sentido de su propio ser. Es menos relevante para él entender su composición que entender su función.

“¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria?” Se pregunta el salmista Biblia. Puede notarse que no se está haciendo una pregunta ontológica o biológica. La pregunta acerca del hombre está formulada en relación con Dios y el resto de lo creado, la pregunta tiene que ver con el significado de lo humano. Similar implicancia moral la encontramos en el cuestionamiento Socrático, “conócete a ti mismo” está destinado a establecer “quién eres” antes de “qué eres”
El hombre es un problema cuya solución es fundamental. Hay una relación entre la convicción y la acción. La conducta humana no está conformada por una serie de eventos inconexos; de hecho, la conducta y la voluntad son el resultado de la interacción del conocimiento y la afectividad. Nuestras creencias determinan nuestras acciones.

Ortega y Gasset lo define al establecer una distinción entre ideas y creencias. Las ideas son posesiones humanas, mientras las creencias poseen a los hombres. Las ideas están en el hombre, pero los hombres están en sus creencias, de modo que su conducta es regida por aquellas.

“Con las creencias propiamente no hacemos nada, sino que simplemente estamos en ellas. Precisamente lo que no nos pasa jamás – si hablamos cuidadosamente – con nuestras ocurrencias.”[2]

Las ideas deben ser pensadas, pero las creencias rigen nuestra vida de un modo no consciente. Si alguien elije salir a la calle, ni siquiera tiene que pensar que la calle existe, no lo duda. Existe el convencimiento de que la calle estará allí cuando salga, por lo tanto puede tomar la decisión de salir. La creencia de que la calle estará afuera, no tiene que ser declarada, hace ya mucho tiempo que se alojó en nuestra mente y determina gran cantidad de nuestra conducta diaria. Este mismo mecanismo afecta toda la vida humana. El hombre se conduce de acuerdo a lo que cree.
De esto se deriva la importancia de la respuesta que se de al problema del hombre, ya que la convicción respecto de su naturaleza determinará la conducta humana de un modo radical. Si el hombre se observa así mismo como un producto de la naturaleza, entonces su existencia es simplemente necesaria en un sentido natural. El mundo como producto de la necesidad natural no es un objeto calculado ni pensado; simplemente, es el resultado de un proceso seguido por fuerzas inconscientes y por lo tanto, no tiene sentido la libertad ni la responsabilidad.

Tolstoi desarrolla esta idea en “La Guerra y la Paz”. Libro que pretende ilustrar la relación de identidad entre el determinismo histórico y el supuesto mito de la libertad individual. La historia, según su pensamiento, no es el producto de la voluntad de los gobernantes ni de la voluntad de un individuo. El liderazgo, desde esa perspectiva, es un espejismo. El hombre sin excepción está cautivo de sus circunstancias, y es tanto más prisionero cuanto más poder supone tener. De ese modo, para Tolstoi, Napoleón no tuvo la idea de invadir Rusia, Napoleón fue arrastrado por una fuerza superior hacia un destino más allá de todo cálculo. Él, como los demás combatientes, como el resto de sus personajes viven vidas que están determinados a vivir, sin poder sustraerse a su destino. Los hombres, según Tolstoi, están condicionados por sus limitaciones temporales y espaciales, así como por la necesidad de sus propias circunstancias físicas y sociales. Caminan y ven del modo que les permiten sus cuerpos y sus propios pensamientos. Toda “elección”, en verdad, es una aparente elección. Hasta en las decisiones más sencillas están ausentes las opciones. Decidimos hacer lo único que realmente podemos hacer. Nuestras circunstancias objetivas y subjetivas determinan nuestra vida, simplemente. En este contexto la libertad no existe. Tolstoi compara la sensación de libertad con la percepción que tenemos de la Tierra. Sabemos que el planeta es curvo y que está en continuo movimiento. Sin embargo lo percibimos plano y quieto. La aparente forma y quietud del suelo es solamente una ilusión que hace posible nuestra vida. Del mismo modo, nuestra facultad de elegir es solamente una ilusión que nos ayuda a permanecer con vida. La libertad, entonces, sería el gran autoengaño de la especie humana.

“No hay alma ni libertad porque la vida de un hombre se expresa mediante movimientos musculares, sometidos a su vez a la actividad nerviosa; no hay alma ni libertad porque en cierto periodo de tiempo, desconocido, descendimos del mono. Así dicen y escriben estos hombres, sin imaginar siquiera que, hace miles de años, todas las religiones y los pensadores todos, no sólo reconocieron, sino que ni siquiera negaron esa ley de la necesidad que tan celosamente intentan ahora probar por medio de la fisiología y la zoología comparada. No ven que en esta cuestión el papel reservado a las Ciencias Naturales se reduce a servir de instrumento para esclarecer el único aspecto, puesto que si bien desde el punto de vista de la observación, la razón y la voluntad no son más que secreciones cerebrales y el hombre, según las leyes generales, pudo descender de animales primitivos en cierto tiempo que nos es desconocido, ninguna de estas cosas explica más que un aspecto nuevo de esta verdad reconocida desde hace miles de años por todas las religiones y disciplinas filosóficas: que, desde el punto de vista de la razón, el hombre está sometido a la ley de la necesidad. Pero nada de esto supone el más mínimo hacia una solución del problema, que tiene otra vertiente opuesta, la del reconocimiento de la libertad.”[3]

El postulado de Tolstoi, parte de la idea de necesidad social, que en la práctica viene a ser semejante a la necesidad natural. El hombre en esa perspectiva es ajeno a cualquier otra obligación que la que imponga la propia naturaleza, es ajeno a propósito alguno, a no ser que sea el que el mismo se auto-imponga, sin embargo este propósito será una comisión artificiosa por no decir falsa.

Por el contrario, si el hombre se concibe así mismo como un ser creado, entonces, su existencia no es producto de la necesidad natural (evolución), sino de la voluntad de un ser superior, con quien deberá entablar una relación. Está relación trae consigo el sentido de la responsabilidad individual y la noción del propósito personal. Es observable está interacción entre creación y propósito en toda la revelación. Por ejemplo en el salmo 51, David exclama: “Crea en mí un corazón limpio, Oh Dios (…) Entonces enseñaré tus caminos a los transgresores, y los pecadores se volverán a ti” Es evidente que la idea de propósito está muy ligada, con la idea de haber sido formado por Dios.

En la concepción naturalista del hombre, no hay propósito alguno, ya que la naturaleza, entendida desde la perspectiva materialista, carece de propósitos propios; desde ese enfoque los hechos se dan sin mediación de voluntad, por lo que el hombre sería un ser sin significado. En la concepción creacionista, en cambio, el hombre posee un propósito de vida del mismo modo que la naturaleza cumple con un propósito determinado por el creador.

La dificultad de la autodefinición humana radica en su trascendencia intelectual. El hombre es un sujeto que puede objetivarse a sí mismo. No solamente puede establecer un discurso del “yo”, si no que puede realizar un discurso acerca del “yo”, en donde el “yo” pasa a ser visto como “aquél”. Es en esa relación subjetividad – objetividad donde se manifiesta la distorsión de su visión. El hombre no es capaz de verse realmente como es. Tal cuestión, obedece a un principio teológico de importancia radical, como se verá más adelante, pues está ligada al origen del mal en la naturaleza humana y a la consecuente afectación de esta.

El hombre como problema no solamente es la adjetivación de una incógnita estática, sino que el hombre como problema, es a la vez una invitación a su solución. ¿En dónde radica la respuesta al ser de la humanidad? John Stott refiriéndose al libro Man in the Natural World, que había hecho una recopilación graciosa de los diferentes intentos de determinar lo humano, dice lo siguiente:

“Señala Tomas que el ser humano fue descrito por Aristóteles como un animal político, por Thomas Willis como un animal que se ríe, por Benjamín Franklin como un animal religioso, y por James Boswell, el gastrónomo, como un animal que cocina. Otros escritores se han centrado en algún rasgo físico del cuerpo humano. Platón dio preponderancia a la postura erecta, de modo que los animales miran hacia abajo, mientras que solo los seres humanos miran hacia el cielo, mientras que Aristóteles agregó la peculiaridad de que los seres humanos son incapaces de mover las orejas. A un médico de la época de los Estuardo en la Gran Bretaña le impresionaron grandemente nuestros intestinos, debido a sus ‘circunlocuciones, enroscamientos, y retorcimientos anfractuosos’, en tanto que en las postrimerías del siglo XVIII Uvedale Prince llamó la atención a la nariz: ‘El hombre, es entiendo, el único animal que tiene una marcada proyección en el centro del rostro’.” [4]

Entre la cita de Barth hecha al iniciar este artículo, y en la de Stott, se puede vislumbrar la problemática del hombre. La ciencia ha hecho que los seres humanos puedan entender procesos tan complicados como la fisión nuclear y la trasmisión genética; sin embargo entre los grandes y pequeños descubrimientos, hay una pregunta sin respuesta, una identidad desfigurada, un conocimiento perdido: el conocimiento de uno mismo.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

[1] Parte de una conferencia pronunciada por Karl Barth en Zurcí el 02 de febrero de 1950, en la que comenta el Reencuentro Internacional de Genova de 1949. Vid: Barth, Karl; Ensayos Teológicos; p. 53
[2] Ortega y Gasset, José; Ideas y Creencias; Madrid – España; Espasa Calpe; 7° Edición; 1964; p.19
[3] Tolstoi, León; La Guerra y la Paz; Colombia; Ed. Oveja Negra; Tomo II; 1985; p.565
[4] Stott, John; El Cristiano Contemporáneo; Gran Rapids – EE. UU.; Ed. Nueva Creación; 1995; p. 33

extr. de

http://cristianismohoy.blogspot.com/2007/03/consideraciones-teolgicas-sobre-la.html

La Fiesta de las Primicias o Primeros Frutos (Bikkurim)

La Fiesta de las Primicias o Primeros Frutos (Bikkurim)

El quince de Nisán da inicio el Hag HaMatzah (la Fiesta de los Panes Sin Levadura), el cual es un gran sábado, un shabbaton. Es una fiesta para el Señ-r que dura siete días. El día siguiente al sábado de la semana de la Pascua es llamado la Fiesta de las Primicias (Levítico [Vayikra] 23:10-11).

La Fiesta de las Primicias se encuentra en Levítico (Vayikra) 23:9-14, como está escrito:

Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis. (Levítico [Vayikra] 23:9-14)

Entendimiento de la Ceremonia de la Fiesta

La celebración se realizaba de esta manera, cuando la cebada y el trigo estaban listos para ser cosechados. Los participantes tomaban una sola gavilla de la cosecha y la llevaban delante del sacerdote. La gavilla recibía el nombre de “la gavilla de los primeros frutos”. El sacerdote entonces la tomaba y la mecía delante del Señ-r en Su casa. Esto debía hacerse “el día después del sábado”. También debían presentarse las demás ofrendas prescritas junto con la gavilla.

La Gavilla de Primeros Frutos en la Biblia

Di-s mandó al pueblo a que presentara una gavilla de la cosecha (Levítico [Vayikra] 23:10). La palabra hebrea da “gavilla” es omer. Un omer se define como “una medida de productos secos, con un contenido de una décima parte de una efa”. La definición en la que se señala que un omer es la décima parte de una efa se encuentra en Exodo (Shemot) 16:36. Una efa contiene 10 omers de granos. Recordemos que Di-s ordenó al pueblo a que se presentara tres veces al año en Jerusalén (Yerushalayim), para celebrar las fiestas de Pascua (Pesach), Pentecostés (Shavuot) y Tabernáculos (Sukkot). Estas tres fiestas son fiestas agrícolas de cosecha. La Pascua (Pesach) es en la cosecha de cebada. Pentecostés (Shavuot) es la cosecha de trigo. Ambas fiestas se celebran en las vendimia de los primeros frutos, antes de la última gran cosecha que había de venir al final del año durante la fiesta de los Tabernáculos (Sukkot): la cosecha de las frutas.

La cosecha representa a todos aquellos que ponen su fe y confianza (emunah) en el Mesías Yeshua (Mateo [Mattityahu] 13:39; Marcos 4:26-29; Lucas 10:1-12; Apocalipsis 14:14-16). Por lo tanto, la gavilla es la primicia de los primeros frutos. Dado que la gavilla en la Biblia es representativa de una o varias personas (Génesis [Bereishit] 37:5-11), espiritualmente una gavilla representa a las personas que han aceptado al Mesías en sus corazones.

La nación de Israel estaba familiarizada con el concepto de los primeros frutos y el primogénito. Las primicias o primeros frutos siempre eran los mejores, los primeros y los escogidos de la cosecha que estaba por venir. Las primicias eran santas ante el Señ-r. El concepto de las primicias o el primogénito constituyen un tema principal en la Biblia. Esto puede observarse en las siguientes escrituras: Exodo (Shemot) 23:16,19: 34:26; Levítico (Vayikra) 2:12,14; 23:20; Números (Bamidbar) 18:12-15,26; Deuteronomio (Devarim) 18:1-5; 26:2-4,10; 2 Crónicas 31:5; Nehemías 10:35-39; Proverbios (Mishlai) 3:9; Jeremías (Yermiyahu) 2:3; Ezequiel (Yechezekel) 44:30; 48:14; Malaquías 3:8-14; Hebreos 6:20; 7:1-8.

Todo sobre la tierra, tanto hombre como bestia, era presentado ante el Señ-r como primicia a El.

El primogénito, tanto de hombre, como de bestia, era santificado (hecho santo) y presentado al Señor (Exodo [Shemot] 13:2; 22:29).

Las primicias o primeros frutos de toda la tierra era presentados al Señ-r ante Su altar en alabanza y acción de gracias (Deuteronomio [Devarim] 26:1-11).

El Diecisiete de Nisán —Resurrección y Salvación

El tema de la fiesta de las Primicias es la resurrección y la salvación. Hay varios acontecimientos importantes que sucedieron en este día en la Biblia:

El arca de Noé (Noach) reposó sobre el Monte Ararat (Génesis 8:4).
Israel cruzó el Mar Rojo (Exodo [Shemot] 3:18; 5:3; 14).
Israel come de los primeros frutos de la Tierra Prometida (Josué 5:10-12). El maná que Di-s enviaba del cielo cuando ellos viajaron a través del desierto dejó de caer el dieciséis de Nisán, luego que el pueblo comió del grano viejo de la tierra. El día siguiente era el diecisiete de Nisán, el día en que los hijos de Israel comieron de los primeros frutos de la Tierra Prometida.
Amán fue derrotado (Ester 3:1-6). En el libro de Ester, Amán conspiró para matar a todos los judíos que vivían en Persia y Media. Amán tenía diez hijos (Ester 9:12). Con esto podemos ver que Amán es una figura del Mesías falso (el anticristo). El trece de Nisán se emitió un decreto por medio del cual se ordenaba la muerte de todos los judíos (Ester 3:12). Al oír estas noticias, Ester proclamó un ayuno de tres días, que iban del 14 al 16 de Nisán (Ester 4:16). El día dieciséis de Nisán, Ester arriesgó su vida al presentarse ante el Rey Asuero. Pero, al hacerlo, el rey le preguntó: “Dime, ¿Qué deseas?” Ester le dijo: “Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he preparado para el rey” (Ester 5:4). Ese día era el dieciséis de Nisán. En el banquete, el rey volvió a preguntarle a Ester lo que quería y ella le pidió al rey que asistiera a otro banquete al día siguiente, el diecisiete de Nisán. En ese día, Amán (un tipo de Mesías falso o anticristo, así como de satanás [Ha satan]) fue colgado.
La resurrección de Yeshua, el Mesías (Juan 12:24; 1 Corintios 15:16-20). Yeshua celebró la fiesta de las Primicias al ofrecerse a sí mismo como la primicia a todas las generaciones futuras (Mateo [Mattityahu] 27:52-53).

Yeshua es la Primicia de la Cosecha de Cebada

Yeshua es el primogénito de María (Miryam) (Mateo 1:23-25).
Yeshua es el primogénito de Di-s Padre (Hebreos 1:6).
Yeshua es el primogénito de toda la creación (Colosenses 1:15).
Yeshua es el primogénito de entre los muertos (Apocalipsis 1:5).
Yeshua es el primogénito de muchos hermanos (Romanos 8:29).
Yeshua es la primicia de los resucitados (1 Corintios 15:20,23).
Yeshua es el principio de la creación de Di-s (Apocalipsis 3:14).
Yeshua es el preeminente (Colosenses 1:18).
Ciertamente Yeshua es el Santísimo de Di-s, quien fue santificado por el Padre. Yeshua es el primogénito, el primero, el escogido, el preeminente. El es, tanto el primogénito de Di-s, como la primicia para Di-s. Yeshua es la gavilla de los primeros frutos.

Los Primeros Frutos son Profecía de la Resurrección del Mesías

La fiesta de la gavilla de los primeros frutos es profecía de la resurrección de Yeshua. Yeshua profetizó que resucitaría tres días y tres noches luego de haber sido crucificado en el madero (Mateo [Mattityahu] 12:38-40; 16:21; Lucas 24:44-46). En el Tanach (Antigua Testamento) ya había aparecido la sombra y figura de este gran acontecimiento (Génesis [Bereishit] 22:1-6; Exodo [Shemot] 3:18; 5:3; 8:27; Ester 4:15-17; Jonás 1:7; 2:1-2).

Dado que Yeshua fue crucificado en el madero el día de la Pascua (Pesach), el catorce de Nisán y resucitó de los muertos tres días y tres noches luego de haber sido muerto, se puede afirmar que Yeshua resucitó el día diecisiete de Nisán, el día de la fiesta de las Primicias. Esta cayó el día después del sábado semanal durante la semana de la Pascua (Marcos 16:1-6). De hecho, Yeshua es llamado la primicia de aquellos que han de resucitar de los muertos.

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15:20-23).

Fue profetizado que Yeshua, el Mesías, sería sepultado en la tumba de un hombre rico (Isaías [Yeshayahu] 53:9; Mateo [Mattityahu] 27:57; Lucas 23:51). ¿Por qué fue puesto Yeshua en la tumba de José de Arimatea? Arimatea es otro nombre que se le da a Ramá, donde vivió Samuel. Se encuentra a cinco millas al norte de Jerusalén (Yerushalayim). De hecho, a este lugar aun se le conoce como Ramá, el día de hoy. En los tiempos antiguos, los judíos tenían la costumbre de ser enterrados en Jerusalén (Yerushalayim). De hecho, aun se tiene esta práctica en el presente, ya que en el judaísmo tradicional se cree que la resurrección de los muertos tendrá lugar primero en Jerusalén (Yerushalayim).

En el Libro de Génesis (Bereishit), José (Yosef) el hijo de Jacob (Ya’akov), hizo que los hijos de Israel prometieran que cuando fueran a la Tierra Prometida, se llevaran sus huesos con ellos (Génesis [Bereishit] 50:24-26). Ramá era un término que representaba la idolatría. Dos naciones eran conocidas como centros de idolatría en el mundo antiguo: Babilonia y Egipto. José (Yosef), el hijo de Jacob (Ya’akov), también era conocido como José de Ramá. Moisés (Moshe) llevó los huesos de José (Yosef), cuando viajó a Sucot con los hijos de Israel (Exodo [Shemot] 13:19-20). Por lo tanto, la tumba de José (Yosef) en Egipto quedó vacía. La tumba vacía de José (Yosef) de Arimatea (Ramá), que significaba maldad, era un cumplimiento de lo que está escrito en Isaías (Yeshayahu) 53:9.

José (Yosef) era una figura de Yeshua en Su primera venida, cuando vino a cumplir el papel del Mesías sufriente, conocido como el Mesías ben Yosef (hijo de José). Los huesos de José (Yosef) fueron llevados a Sucot. Sucot es una figura de la era mesiánica, también conocido como el Milenio. También esta es una imagen de Yeshua siendo tanto el Mesías ben Yosef (hijo de José) como el Mesías ben David (hijo de David). Así como Yeshua sufrió en Su primera venida, El regresará a la tierra para ser Rey en Su segunda venida a la tierra.

Entendimiento Espiritual de las Primicias

Entendimiento Espiritual (Halacha). En la Biblia se usa una gavilla para tipificar a una persona o grupo de personas (Génesis [Bereishit] 37:5-11). Yeshua regresará a la tierra (Zacarías 14:4) en Su segunda venida como el Rey de toda la tierra. En esa oportunidad, también traerá consigo a las gavillas, es decir, a aquellos que crean que Yeshua es el Mesías (Salmo [Tehillim] 126; Jeremías [Yermiyahu] 31:9-14; Joel 3:11-13; Zacarías 14:3-5; Mateo [Mattityahu] 13:37-39; Marcos 4:26-29; Hebreos 12:1; Judas 14; Apocalipsis 1:7).

Los 144,000 testigos judíos que den testimonio de Yeshua durante Chevlai shel Mashiach (los dolores de parto del Mesías, también conocido como la tribulación), serán las primicias para Di-s durante estos tiempos (Apocalipsis 14:1-4).

Veamos algunas de las Escrituras en la Biblia que se refieren a las primicias:

Lo natural es antes de lo espiritual (1 Corintios 15:46).
Israel fue el primogénito de Di-s (Exodo [Shemot] 4:22). Pero, los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros (Marcos 10:31). Por lo tanto, los gentiles (goyim) fueron los primeros que recibieron al Mesías (como grupo, hay muchos no judíos que no lo han recibido) (Isaías [Yeshayahu] 60:1-3; 62:1-3; Hechos 15:14-16). Al final de esta era, los judíos como un grupo, van a aceptar también a Yeshua como Mesías.
El evangelio (basar) fue predicado primero al judío y luego a los gentiles (Romanos 1:16; 2:9-10; Mateo [Mattityahu] 10:5-6; 15:21-28; Hechos 1:8).
Nosotros somos llamados a buscar primeramente el Reino de Di-s (Mateo [Mattityahu] 6:33).
Yeshua ya había resucitado el primer día de la semana (Marcos 16:1-6).
Yeshua fue el primer en resucitar de los muertos (Hechos 26:23).
Los primeros creyentes fueron un tipo de primeros frutos o primicias (Santiago [Ya’akov] 1:17-18).
Aquellos que resucitaron de los muertos con Yeshua en su resurrección se convirtieron en los primeros frutos de todos aquellos que resucitarán de los muertos (Mateo [Mattityahu] 27:52-53; Efesios 4:8; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
Yeshua nos amó primero a nosotros y El debe ser nuestro primer amor (1 Juan [Yochanan] 4:9; Apocalipsis 2:4).
Yeshua es el primero (alef, alfa) y el último (tav, omega) (Apocalipsis 1:8,11,17; 22:13; Isaías [Yeshayahu] 41:4; 44:6; 48:12).

http://www.hebroots.org/ch5span.html

Un Cristo hecho con Tostadas.

Un Cristo hecho con Tostadas.

¡Amén-Amén! Noticias – La Iglesia Anglicana de San Pedro en Great Limber, Lincs, Reino Unido, muestra una enorme figura de Cristo hecha a partir de tostadas. La idea ha sido del artista Adam Sheldon, que a sus 33 años, ha gastado mucho pan y muchas horas en tallar a Jesús en la cruz.

Los ciudadanos de Great Limber, Lincolnshire, que acudan a la Iglesia de San Pedro a partir de ahora podrán ver la obra de Adam Sheldon: un Cristo hecho con pan de molde. El artista, cuidadosamente y con un cuchillo, ha raspado el pan y creado la imagen del hijo de Dios.

Felicity Couch, de 50 años, ha explicado al diario The Sun que la obra, “única”, solo podrá permanecer expuesta dos semanas. “Un número importante de miembros de la congregación pensaron al ver la figura que estaba hecha sobre azulejos pintados; se quedaron atónitos al conocer que era de pan”.

“Adam ha estado muchas horas de rodilla frente a la imagen tallando cada rebanada de pan”, ha explicado la pastora. Esta obra es fruto de la fe del artista, como otras tantas obras de arte religiosas a lo largo de la historia, ha asegurado Felicity. La imagen de Cristo aún permanece intacta.

http://amen-amen.net/noticias/?p=422

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