Miguel de Servet (XII)

Raíces de la teología de Servet

Miguel de Servet (XII)

No podríamos terminar esta serie sobre Servet sin saber, aunque sea fugazmente, aquellas raíces de las ideas teológicas de Servet, que como ya hemos dicho arrancan del texto bíblico. La Restitución del cristianismo, comienza con el texto de Apocalipsis Ap 12:7. “y se desató una lucha en el cielo, Miguel y sus ángeles para pelear con el dragón”, en el que Miguel Servet es ese Miguel que lucha (πόλεμος) contra el Anticristo que no era otro que Roma, según lo entendían los reformadores de entonces. 

 
En la primera parte, “Sobre la Trinidad divina” “De Jesucristo hombre y sus falsas representaciones” el texto es de Phi 2:6-7 “en Cristo Jesús, que existiendo ya en forma de Dios, no consideró una usurpación ser igual a Dios, sino que se vació a sí mismo tomando la forma de siervo, deviniendo en semejanza a los hombres”. Tres vocablos usa Servet en una larga refutación para afirmar la forma divina de Cristo, desde la eternidad, junto con su gran humildad de espíritu. La palabra “forma” es igual en ambos casos que aspecto yfigura, sin embargo significa “igualdad” y es “semejanza”. También el sustantivo que se traduce por usurpación tiene el sentido de “rapto” o “robo” pero este se descarta por tener un sentido negativo. Cristo es el Hijo de Dios, Cristo es Dios por ser la forma, la especie de Dios que tiene en si la potencia y la virtud de Dios. 

Otra palabra que usa Servet es “economía de Dios” o, según Ireneo y Tertuliano, de tres modos de administración o disposición de la Trinidad. Término original que nos remite a reparto odistribución de tareas como en una casa o de una misma entidad. Servet analiza también otros dos términos: “hacienda” y “poder”. Los textos son Lucas 15:12 “Padre, dame la parte correspondiente de la hacienda”Juan 12:2“Padre..pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste.” Mat 28:18“Jesús se acercó y les habló diciendo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”” 

En el libro segundo, desarrolla Servet algunos pasajes entre los que destaca la explicación del Logos, como Palabra o Sabiduría de Dios, que se identifica con Jesucristo, pero que a veces Servet la usa en sentido de economía como Ireneo y Tertuliano, definiendo Palabra como dispensación o disposición divina. Juan 1:1En el principio era el logos. El Logos era (…) la locución, la expresión en el sentido propio del verbo, que significa, digo, hablo. El mismo Cristo con la palabra es esplendor o representación luminosa. Será en el libro tercero el que desarrolla un discurso en lenguaje filosófico con términos que desarrollan la relación eterna entre la Palabra y el hombre Jesús, su persona, su imagen. Entiende Servet como aspecto o figura en el sentido de persona como modo de manifestación, pero muy diferente del latín donde persona originalmente es máscara teatral (per-sonare) y del verbo parecerse.” El Logos era la representación, la razón ideal de Cristo que relucía en la mente divina, el resplandor del Padre. El Logos, como sermo externus, se manifestó en la creación del mundo y en todo el Antiguo Testamento; como persona, en Cristo. Por eso está escrito: Iesus Primogenitus omnium creaturarum. La creación fue la prolación del Verbo como idea, porque el Verbo es el ejemplar, la imagen primera o el prototipo a cuya imagen ha sido hecho todo, y contiene no sólo virtual, sino realmente, todas las formas corpóreas. Y como Cristo es la Idea, por Cristo vemos a Dios: in lumine tuo videbimus lumen; es decir, por la contemplación de la Idea. Y así como en el alma humana están accidentalmente las formas de las cosas corpóreas y divisibles, así están en Dios esencialmente. (Menéndez y Pelayo, 2007, pág. 650) 

“Sobre la filiación de Cristo, al igual que fue declarado hijo de Dios, con todo poder, por su resurrección, es dado al hombre un nuevo espíritu de adopción (establecer). Y otro paralelismo para el carácter de fuerza, poder tanto del reino de Dios como del Hijo, cuya expresión con el mismo sintagma Servet enfatiza.” Tres textos usa Servet fundamentalmente: Rom 8:15.“Pues no recibisteis el espíritu de esclavitud para el temor de nuevo sino que recibisteis el espíritu deadopción en el que clamamos Abba, Padre”. Rom 8:15. También el de Mc. 9:1“En verdad os digo que hay algunos de los aquí presentes que no probarán la muerte hasta que vean llegar en poder el reino de Dios”Rom 1:4. “definido Hijo de Dios con poder según el espíritu de santidad a partir de la resurrección de entre los muertos”

El libro tercero “En que se explican la prefiguración de la Persona de Cristo en la Palabra, la visión de Dios y la hipóstasis de la Palabra”, desarrolla la relación eterna entre la Palabra y el hombre Jesús, su persona, su imagen. Entiende Servet del texto 2ª Cor 4:6“para hacer resplandecer el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo”, en el sentido de persona como de manifestación, muy distinto al significado original latino de persona, máscara teatral. «Cuanto hay en el mundo, si se compara con la luz del Verbo y del Espíritu Santo, es materia crasa, divisible y penetrable. Esa luz divina penetra hasta la división del alma y del espíritu, penetra la sustancia de los ángeles y del alma y lo llena todo, como la luz del sol penetra y llena el aire. La luz de Dios penetra y sostiene todas las formas del mundo, y es, por decirlo así, la forma de las formas”. “Dios es incomprensible, inimaginable e incomunicable; pero se revela a nosotros por laIdea, por la persona, en el sentido de forma, especie o apariencia externa. Dios es la mente omniforme y de la sustancia del espíritu divino emanaron los ángeles y las almas; es el piélago infinito de la sustancia, que lo esencia todo, y que da el ser a todo, y sostiene las esencias de todas las cosas. La esencia de Dios, universal omniforme, esencia a los hombres y a todas las demás cosas. Dios contiene en sí las esencias de infinitos millares de naturalezas metafísicamente indivisas.” 

Con estos simples ejemplos de su crítica filológica, teológica y textual, queremos que nos sirvan para ilustrar la profundidad del pensamiento de Servet y la importancia del pensamiento protestante y reformado, pues no solo nos sobrepasa el dato histórico, sino que tampoco sabríamos definir bien todo un pensamiento tan revolucionario e ingente.(*) 


*) Para una consulta más exhaustiva de la exégesis bíblica de Servet ver “Miguel Servet, Restitución del cristianismo,”(ed. de Ángel. Alcalá, F.U.E., Madrid 1980) 
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Miguel de Servet (XI)

Servet y la polémica de la Trinidad

Miguel de Servet (XI)

La afirmación de los escritos de Servet (el libro Christianismi restitutio con las treinta Cartas a Calvino y una Apología contra Melanchton), en resumen es que Cristo no es eterno. Lo que es eterna es la intención del Padre de engendrar al Hijo y de un modo más sublime del que somos nosotros engendrados por Dios.” (Bas, 2004, pág. 69). 

 
En el libro Christianismi restitutio con las treinta Cartas a Calvino y una Apología contra Melanchton, impugna Servet lo que él considera errores de los luteranos y hace notar la contradicción en que incurrían persiguiéndole después de haber rechazado el yugo de Roma. Es en estas cartas donde se concentra la dialéctica del debate teológico, con el propósito de “restituir el verdadero cristianismo”. En las ocho primeras el tema nuclear es la Trinidad. 

Ya vimos en el artículo anterior el contenido de las cartas primera, segunda y tercera. En las cartas cuarta y quinta se lee: “Crasa herejía mía piensas que es ésta de creer que Jesús hombre es verdadero y natural prefigurado en la Palabra y en el Espíritu pues “Dios se hizo perceptible por la Palabra y el Espíritu”. O también: “Te molesta también que… haya llamado etérea a la forma humana del Cristo, según la cual estaba él en la forma de Dios. Pero préstame un poco de atención…: Como ahora es verdaderamente real lo que antes era figurado, así es ahora verdaderamente natural al hombre Cristo aquella forma que antes por disposición de Dios estaba figurada en la Palabra”. 

Con lo cual Servet afirma que el Cristo Hijo de Dios tenía que ser hombre y no otra forma existencial. Y para ello presenta diez argumentos o “inducciones”. 

En la carta sexta se lee: “Ni en la creación ni en la encarnación se realizó cambio alguno de Dios, sino una manifestación de su sustancia. En la creación se hizo visible Dios, abrió su tesoro, las puertas de la eternidad, pero no por eso hay que decir que ha cambiado de algún modo… y en la Encarnación no se mudó la Palabra, sino que la carne asumida se transformó en Palabra. La idea del Cristo antes imperceptible se hizo perceptible, visible y tangible como cuerpo de la Palabra. Una forma del hombre, fulgor divino, quien como hombre había de ser visto y como hombre se mostraba. También el espíritu divino existente arquetípicamente… se hizo perceptible tras la creación y lo llenó todo. Pero todo esto no arguye acción real alguna de Dios hacia sí mismo ni inspiración alguna, sino hacia las criaturas… Ahí tienes la verdadera igualdad entre Hijo y Espíritu Santo… El mismo tipo de manifestación correspondía también en la creación de la Palabra y al Espíritu sin alteración de sí mismo: señalaba la Palabra para ser vista externamente, comunicaba el Espíritu interiormente… ahora en el cuerpo del Cristo está toda y totalmente la plenitud del Padre y del Espíritu. ¿Entiendes toda esta gloria de Cristo? ¿Qué el Hijo contenga plenamente la Palabra y el Espíritu hipostáticamente? ¿Entiendes además cómo fue en otro tiempo hijo en potencia formal quien ahora es en acto?”. (Bas, 2004, pág. 69) 

Se le ha acusado de panteísmo a Servet por expresiones como estas: “Dios está en todas partes, lleno de la esencia de todas las cosas”. De tal modo contiene la esencia de todas las cosas, que con su sola esencia, sin otra criatura puede mostrársenos como fuego, viento, piedra…flor u otra cualquiera”. “Dios ni cambia de lugar ni se muda por manifestar nuevas formas, se trata de nuevos modos de dispensación o manifestación divina”. 

En la carta séptima escribe: “Es de dominio vulgar que en Dios no hay accidentes y que nada le acaece, por más que ciertos sofistas pongan en su Trinidad ciertas relaciones, entidades imaginarias, que a nada responden en la realidad”. (Se refiere a las relaciones de paternidad, filiación y procesión con que la escolástica intenta explicar la vida trinitaria y es proclamada por todos los cristianos desde antes del Concilio de Nicea). También: “Todo lo que acaece en la naturaleza siempre le acaece a Dios, en Dios recae; no se disipa, sino que Él lo asume. Mas no se altera Dios por eso: son las cosas que acaecen las que se alteran”. “Ningún absurdo contiene todo esto… Que ponéis varias mutaciones en Dios mismo os lo demostraban con toda eficacia Arrio y Macedonio contra todos vosotros, sofistas”. “Arrio y Macedonio dijeron que Dios no engendró Hijo en sí, sino fuera de sí, e hicieron del Espíritu Santo una mera criatura”. “Otro es el camino de la verdad, no conocido de los metafísicos, sino de los idiotas y los pescadores, que enseña que el Hijo de Dios verdaderamente engendrado es el hombre cuya generación se consumó en María. Todas las acciones reales de Dios son hacia las Criaturas. Por esta razón, Dios hizo desde la eternidad en sí mismo y engendró lo que reflexionando constituyó en sí. Decretó una Palabra príncipe y un Espíritu príncipe, sin esas acciones reales vuestras, y al decretarlos así, engendró por ellos a este hombre. La única generación era en Dios el decreto de la generación que tendía a la generación, y la única creación, el que a la creación”. (Bas, 2004) 

En la carta octava, Servet, basándose sobre todo en Prov.8 Pro 8:22 “Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras. Pro 8:23 Eternamente tuve la primacía, desde el principio, antes de la tierra. Pro 8:24 Fui engendrada antes que los abismos, antes que existieran las fuentes de las muchas aguas. Pro 8:25 Antes que los montes fueran formados, antes que los collados, ya había sido yo engendrada, Pro 8:26 cuando él aún no había hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo”. En particular en los versículos 22-25, así como en otros textos, identifica la “sabiduría” bíblica con aquel “relumbrar al hijo futuro” de Dios (Carta I) y con la “prefiguración” de Cristo en Dios (Carta IV). “En consecuencia, sabiduría era el predesignio y referencia del Cristo, que contenía todas las cosas en Dios y se había de comunicar a todas las gentes”, y “ahora es el Cristo mismo… y es también la definición de las cosas en el Cristo”. Hay que precisar que “Palabra” y “Espíritu” entendidas estas tradicionalmente por las dos personas de la Trinidad – Hijo y Espíritu Santo- para Servet son tan solo aspectos de Dios, correspondientes a dos modos de dispensación. La “Palabra” manifiesta a Dios en el universo y el Espíritu vivifica y da aliento. Jesús hijo de María es la encarnación de la Palabra, pero como es concebido por obra del Espíritu Santo es hijo de Dios, aunque no eterno, puesto que tuvo un nacimiento dentro del tiempo. Terminará diciendo Servet: “Los filósofos inventaron una tercera entidad desvinculada de los otros dos y realmente distinta, que llaman tercera persona o Espíritu Santo y, de este modo, maquinaron una trinidad imaginaria, tres entidades en una sola naturaleza… como yo no quiero hacer un mal uso del término “personas”, las llamaré primera entidad, segunda entidad, tercera entidad, pues en las Escrituras no encuentro ningún otro nombre para ellas… los que admiten esas tres personas, admiten absolutamente pluralidad de seres… de entes… de esencias… de substancias, de ousias, y en consecuencia, entendiendo rigurosamente la palabra de Dios, habrá para ellos pluralidad de Dioses”. “Y si esto es así…, nosotros somos triteístas y para nosotros Dios es tripartito: nos hemos convertido en ateos, esto es, sin Dios”. 

Termina Josefina Bas el análisis de la Trinidad en la obra de Servet con este comentario: “Hay que decir que la doctrina relativa a la Trinidad no podrá jamás presumir del derecho de ser una comprensión adquirida sobre Dios. Será más bien una afirmación límite, un gesto indicador que señala a lo Inefable, pero nunca una definición encasillada en los ficheros del conocimiento humano, ni siquiera de un concepto que sitúa a la cosa en el radio de captación del espíritu humano” (Diccionario Teológico). Así pues, como dice San Agustín, “busquemos con el ánimo del que está a punto de encontrar y encontremos con el ánimo del que está buscando todavía. Cuando se comprende esto, al final la última palabra de nuestras palabras se hace silencio y la primera palabra de nuestro silencio se hace adoración”. Añadimos, de nuestra parte, esa especial devoción al Servet que quiere asimilar toda sabiduría divina emanada de la Biblia y aunque entendemos que para Servet, Jesucristo es hecho hombre por Dios Padre y su naturaleza humana le impide ser Dios y participar de la eternidad del Padre, no minusvalora la importancia de Cristo.“Yo no separo a Cristo y a Dios más que una voz del hablante o un rayo de sol. Cristo es el Padre como la voz en el hablante. El y el Padre son una misma cosa, como el rayo y el sol son la misma luz. Un tremendo misterio hay, por lo tanto en que Dios pueda unirse con el hombre y el hombre con Dios. Una sorprendente maravilla, en que Dios haya tomado para sí el cuerpo de Cristo con el fin de hacer de él su morada especial.(59b). Y porque su Espíritu era totalmente Dios, es llamado hombre, lo mismo que por su carne es llamado hombre. No os maravilléis de que lo que vosotros llamáis humanidad yo lo adore como Dios, pues habláis de la humanidad como si estuviera vacía de espíritu y pensáis en la carne según la carne. No sois capaces de reconocer la calidad del Espíritu de Cristo, que confiere el ser a la materia: El es el que da vida cuando la carne nada aprovecha.” (59a) 

Miguel de Servet (X)

La Trinidad según Servet

Miguel de Servet (X)

“Servet participa de varias inspiraciones características de la Reforma, pero con geniales muestras de originalidad. Opera en la base su convicción, a la vez experimental y teórica, de la corrupción del cristianismo oficial, debida no sólo a la general aquiescencia en los vicios personales y colectivos, sino a la «caída de la Iglesia» desde tiempos de Constantino por la unión del genuino espíritu cristiano con la fuerza del poderío material de los Estados y del dinero; por la contaminación de la «simple religiosidad» y la «simple vía de la verdad» con elementos filosóficos paganos a ellas ajenos; por la proclamación como dogmas de doctrinas antievangélicas —sobresalientemente, la Trinidad, y secundaria pero sintomáticamente, el bautismo de niños incapaces de tener fe personal—; por la preeminencia de la actitud autoritaria, sobre la guía y el mero consejo, en la conducta secular y persistente de la jerarquía burocratizada; por el ejercicio de un culto paganizante, ostentoso y sin margen para la interioridad.” ((GEA), 2000) 

 
La inquietud de Servet por entender y encajar este misterio de la Trinidad en las Sagradas Escrituras, le llevó con apenas veinte años a escudriñar los textos sagrados y los textos patrísticos en busca de una evidencia, acerca del misterio de la Trinidad. Servet advierte que la Biblia no contiene ninguna referencia a la Trinidad, lo cual le inquieta más de lo normal por lo que se siente obligado a esa “restauración del cristianismo” desde el principio de “ecclesia semper reformanda”. 

Pero para una mente tan inquieta, dicho dogma trinitario resulta incomprensible e incompatible con el monoteísmo cristiano y para profundizar en el tema Servet le dedica básicamente tres de sus obras. La primera, bajo el título “Sobre los errores de la Trinidad” (De Trinitatis Erroribus) fue impresa en Estrasburgo en 1531. Un año después aparece un nuevo tratado sobre el mismo tema “Dos Diálogos sobre la Trinidad” (Dialogorum de Trinitate, libri duo). Finalmente, en la obra que constituye el compendio de su sistema teológico, “La Restitución del Cristianismo” (Christianismi Restitutio- 1553), Servet le dedicará al tema de la Trinidad siete libros, además de las cartas con los Reformadores. 

La madurez intelectual de Servet coincidía con la publicación de su obra cumbre, Christianismi restitutio (1552-53), compendio de su saber teológico, filosófico y también científico. Pero está claro que lo hacía partiendo de la Biblia, única autoridad, única regla de creencia, pero también conteniendo la sabiduría y toda filosofía necesaria para que la vida no sea una ficción, vanidad, ni mentira. La tarea que Servet se había echado sobre sus hombros era triple: primero, desarrollar sus tesis acerca de la Trinidad, la Iglesia y el hombre; segundo, sistematizar la teología cristiana con ciertas fuentes filosóficas paganas; y en tercer lugar, agrupar dentro de este sistema sus investigaciones en el estudio del cuerpo humano. 

Servet sabe el valor de la palabra para representar una idea y por eso usará un verdadero florilegio de términos y verbos con sus formas. Fundamentalmente deduce que “todo es uno, porque en Dios, que es inmutable, se reduce a unidad lo mudable, se hacen las formas accidentales una sola forma con la forma primera, que es la luz, madre de las formas; el espíritu y la luz se identifican con Dios, las cosas con sus ideas, y las ideas con la hipóstasis primera; por donde todo viene a ser modos y subordinaciones de la divinidad”. De todos modos este modalismo servetiano no es el que se opone fuertemente al trinitarismo como iremos viendo. 

Se completa el libro Christianismi restitutio con las treinta Cartas a Calvino y una Apología contra Melanchton, en la que impugna el errores de los luteranos y hace notar la contradicción en que incurrían persiguiéndole después de haber rechazado el yugo de Roma. Es en estas cartas donde se concentra la dialéctica del debate teológico, con el propósito de “restituir el verdadero cristianismo”. En las ocho primeras el tema nuclear es la Trinidad. En la primera carta Servet mantiene que solo puede llamarse “hijo engendrado” aquel que es de forma natural de la sustancia del padre en una madre y que por tanto, llamar a Jesús de Nazaret, Hijo de Dios, solo puede ser en sentido metafórico, aunque “la sabiduría divina conformadora de todo” en cuanto a Cristo “era el relumbrar al hijo futuro y tendía sustancialmente a la generación del Hijo”. En la segunda carta reitera la imagen del rayo de luz para explicar cómo procede el Hijo del Padre. De este párrafo Calvino deduce que Servet afirma que en Cristo tiene que haber dos personas en las dos naturalezas (nestorianismo) y también le acusará de monofisismo, esto es de una sola naturaleza. Pero en esta carta describirá la Trinidad así: “Se trata de la tricéfala ilusión del dragón que a instancias del reino del Anticristo se introdujo furtivamente entre los sofistas… De verdad, esos tres son los espíritus diabólicos de los que están poseídos quienes reconocen a la Trinidad de la Bestia”…”Falsos son, pues, esos dioses invisibles de los trinitarios, falsos como los dioses de los babilonios. Y más aún porque esos tres dioses son adorados en Babilonia”, refiriéndose a Roma y el Papado. “La carta tercera empieza así: “Varias veces te he aconsejado que no admitas en Dios esa gran monstruosidad de tres realidades, tan imposible… no probada por ningún testimonio de Escritura”. Para Servet “Cristo es Hijo de Dios según el Espíritu”. 

Su afirmación, en resumen, es que Cristo no es eterno. Lo que es eterna es la intención del Padre de engendrar al Hijo y de un modo más sublime del que somos nosotros engendrados por Dios.” (Bas, 2004, pág. 69). 

¿Permaneció Jesús tres días en la tumba?

¿Permaneció Jesús tres días en la tumba?

Ver Jesus y la señal del profeta Jonás
Ver sabbath
Ver Debemos Mantener el Credo Apostólico?
Ver ¿Permaneció Jesús tres días en la tumba?

 

Escrito por Impacto  (*) 

¿CÓMO PUDO HABER PERMANECIDO JESÚS EN LA TUMBA TRES DÍAS Y TRES NOCHES, SI ÉL FUE CRUCIFICADO EL VIERNES Y RESUCITÓ EL DOMINGO?

Jesús dijo en Mateo 12:39-40 “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”.
Los relatos de su muerte y resurrección que presentan los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan indican que Jesús fue crucificado y enterrado el viernes, antes de la puesta del sol, que es el principio del día siguiente para los judíos, y resucitó el primer día de la semana, que es nuestro domingo, antes de la salida del sol.
Esto pone a Jesús en la tumba durante parte del viernes, todo el sábado y parte del domingo. En otras palabras, dos noches completas, un día completo y parte de dos días, estuvo Él en la tumba. Como está claro que no son tres días completos de 24 horas, ¿tenemos conflicto con la profecía de Jesús en Mateo 12:40?
En Marcos 8:31 y Mateo 16:21, Jesús dijo: “Era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días”, y “le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho… y ser muerto, y resucitar al tercer día”.
Jesús también, además del pasaje de Mateo 12:40, habló de su resurrección en Juan 2:19-22, declarando que sería levantado en tres días (no al cuarto día): “Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas Él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho”.

Mateo 27:63 da peso a este uso idiomático. Después que los fariseos le hablan a Pilato de la predicción de Jesús diciendo: “Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré”, piden una guardia para asegurar la tumba hasta el tercer día.

Si la frase “después de tres días” no fuera intercambiable con “tercer día”, los fariseos habrían pedido una guardia para el cuarto día.

En el Antiguo Testamento también se puede ver que la expresión “un día y una noche” era empleada por los judíos para indicar un día, aunque se refirieran sólo a una parte del día.
Por ejemplo, en 1Samuel 30:12,13 dice: “Porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches” y en el versículo siguiente “me dejó mi amo hoy hace tres días”.
Con la misma claridad, Génesis 42:17 muestra este uso idiomático: “Entonces los puso juntos en la cárcel por tres días”; en el versículo 18, les habla y los deja libres “Y al tercer día les dijo José: Haced esto, y vivid: Yo temo a Dios”.
Las frases “después de tres días” y “al tercer día” no son contradictorias, entre sí ni con Mateo 12:40, sino idiomáticas, intercambiables, modo común y claro de expresión entre los judíos.
 
Se puede ver que la expresión “un día y una noche” era empleada por los judíos para indicar un día, aunque se refirieran sólo a una parte del día.
Fuente:
http://www.impactoevangelistico.net/preguntas-y-respuestas/permaneci-jes-s-tres-d-as-en-la-tumba/
(*) Nota del Administrador:
Pablo Santomauro

Este artículo es un plagio casi verbatim de un artículo escrito en Noviembre del 2004, por el Hno. Pablo Santomauro: ¿Permaneció el cuerpo de Jesús tres días y tres noches en la tumba? 

¿Es la Biblia única en su supervivencia?

¿Es la Biblia única en su supervivencia?

Escrito por Impacto
martes, 17 de junio de 2008

SUPERVIVENCIA A TRAVÉS DEL TIEMPO

Escrita en materiales perecibles, teniendo que ser copiada y recopiada durante centenares de años antes de la invención de la prensa de imprimir, sin embargo esto no perjudicó su estilo, su corrección ni su existencia. La Biblia, comparada con otros escritos antiguos, tiene más evidencia manuscrita.

A. T. Robertson, el autor de la gramática más completa del Nuevo Testamento griego, escribió, “Existen unos 8000 manuscritos de la Vulgata Latina y cuando menos 1000 de las otras versiones primitivas. Añádase unos 4000 manuscritos griegos y tenemos 1300 copias manuscritas de porciones del Nuevo Testamento. Además de todo esto, gran parte del Nuevo Testamento puede reproducirse de las citas de los escritores cristianos primitivos”.

John Warwick Montgomery (History and Christianity), dice que, “el manifestarse escéptico respecto del texto resultante de los libros del Nuevo Testamento equivale a lanzar a la oscuridad todos los clásicos de la antigüedad, pues ningún documento del período antiguo está, como este, tan bien respaldado bibliográficamente como el Nuevo Testamento”.

Bernard Ramm (Protestant Christian Evidences, Moody Press), habla de la precisión y número de la autoridad manuscrita bíblica:

“Los judíos lo preservaron como ningún otro manuscrito ha sido preservado jamás. Con su masora (parva, magna, y finalis) llevaban la cuenta de cada letra, sílaba, palabra y párrafo. Tenían clases especiales de hombres dentro de su cultura cuya exclusiva misión era preservar y transmitir estos documentos con fidelidad prácticamente perfecta -escribas, abogados, masoretas-. ¿Quién contó jamás las letras, sílabas y palabras de Platón o Aristóteles? ¿De Cicerón o de Séneca?”.

“En relación con el Nuevo Testamento, existen alrededor de trece mil manuscritos, completos e incompletos, en griego y en otros idiomas, que han sobrevivido desde la antigüedad. Ninguna otra obra clásica de la antigüedad cuenta con tal respaldo”.

John Lea en The Greatest Book in the World comparó la Biblia con Shakespeare:
“En un artículo en el North American Review, un escritor hizo algunas comparaciones entre los escritos de Shakespeare y las Escrituras, donde muestra que mucho mayor cuidado debe haberse tenido con los manuscritos bíblicos que con otros escritos, aun cuando había mucha mayor oportunidad de preservar el texto correcto por medio de copias impresas que cuando todas las copias tenían que hacerse a mano. El dijo:‘Parece extraño que el texto de Shakespeare, que ha estado en existencia menos de doscientos ocho años, sea mucho más incierto y corrupto que el del Nuevo Testamento, que ahora tiene dieciocho siglos de antigüedad, durante casi quince de los cuales existió solamente en forma manuscrita… Con solamente doce o veinte excepciones, el texto de cada versículo del Nuevo Testamento puede decirse que está de tal manera establecido por el consenso general de los eruditos que cualquier disputa en cuanto a sus lecturas debe atribuirse más bien a la interpretación de las palabras que a cualquier duda respecto de las palabras mismas. En cambio, en cada una de las treinta y siete obras teatrales de Shakespeare hay probablemente un centenar de lecturas todavía en disputa, una gran porción de la cual afecta el significado de los pasajes en que ocurren’ ”.

 http://www.impactoevangelistico.net/preguntas-y-respuestas/es-la-biblia-nica-en-su-supervivencia/

¿Es cierto que Jesús sufrió una de las formas más dolorosas y duras de pena capital jamás imaginada?

¿Es cierto que Jesús sufrió una de las formas más dolorosas y duras de pena capital jamás imaginada?

   

Escrito por Impacto   
martes, 17 de junio de 2008

EXPERTOS MÉDICOS, HISTORIADORES Y ARQUEÓLOGOS HAN EXAMINADO EN DETALLE LA EJECUCIÓN QUE JESUCRISTO VOLUNTARIAMENTE SOPORTÓ.

Todos coinciden en que Él sufrió una de las formas más duras y dolorosas de pena capital jamás imaginada por el hombre. He aquí un breve sumario de algunas cosas que sabemos de la historia, la arqueología y la medicina acerca de sus últimas horas…
Un sufrimiento intenso, incluso antes de que se iniciara la vejación
Jesús tenía el peso del mundo sobre sus hombros. Incluso antes de que la crucifixión empezara Él mostraba claramente síntomas físicos relacionados con un intenso sufrimiento. La noche antes de la ejecución sus discípulos dicen haber visto a Jesús en agonía sobre el Monte de los Olivos.
No tan sólo no durmió en toda la noche, sino que parece haber estado sudando abundantemente…tan grande era el sufrimiento, que pequeños vasos sanguíneos se rompían en sus glándulas sudoríparas y emitían gotas rojas tan grandes que caían al suelo (Lucas 22:44). Este síntoma de intenso sufrimiento se llama hematohidrosis.
Jesús estaba físicamente agotado y en peligro de sufrir un colapso si no recibía líquidos (lo cual aparentemente no sucedió). Este es el hombre al cual los soldados romanos torturaron.
Torturado y azotado con látigos romanos
Habiendo pasado por manos judías, ahora era el turno de los romanos. Se sabe que los golpes infringidos por los soldados romanos, eran muy sangrientos, dejando heridas por todo el cuerpo.
Los romanos diseñaban sus látigos para cortar la carne de los cuerpos de sus víctimas. Estos golpes fueron creados para ser dolorosos hasta el extremo. También causaría una concentración de líquido alrededor de sus pulmones. Además, una corona de espinas fue impuesta sobre su cuero cabelludo la cual era capaz de irritar gravemente los nervios más importantes de su cabeza, causando un dolor cada vez más intenso y muy agudo, a medida que las horas pasaban.
En el estado de sufrimiento de Cristo, estos golpes eran suficientes para matarle.

 

Su cuerpo estaba horriblemente magullado, cortado y sangrante. Tras no haber tenido ningún alimento durante muchas horas, y después de haber perdido líquidos por medio de abundantes hemorragias, Jesús estaría gravemente deshidratado. Esta tortura brutal ciertamente le habría llevado a lo que los médicos llaman colapso (shock), y el colapso mata.

Además, Jesús fue obligado a cargar con el travesaño de madera sobre el cual moriría. ¡Imagine el efecto de llevar con una carga pesada si usted estuviera en esa condición!
Crucifixión
Al ser colgado completamente desnudo ante la multitud, el dolor y el daño causado por la crucifixión fue concebido para ser tan sumamente intenso que uno anhelaría constantemente la muerte, pero podría perdurar días sin ningún desahogo.
Según el Dr. Frederick Zugibe, la perforación del nervio medio de las manos por un clavo puede causar un dolor tan increíble que ni siquiera la morfina sería de ayuda, un dolor intenso, ardiente, horrible, como relámpagos atravesando el brazo hacia la médula espinal. La ruptura del nervio plantar del pie con un clavo tendría un efecto así mismo horrible.
Además, la posición del cuerpo sobre una cruz pesada hace extremadamente difícil la respiración.
Frederick Farrar describe el efecto torturador pretendido: “Porque de hecho una muerte por crucifixión parece incluir todo lo que el dolor y la muerte puedan tener de horrible y espantoso: vértigo, calambres, sed, inanición, falta de sueño, fiebre, tétano, vergüenza, publicación de la vergüenza, larga duración del tormento, horror de la anticipación, mortificación de las heridas no cuidadas; todo intensificado hasta el punto en el que puede ser soportado, pero llegando hasta un poco por debajo del punto que daría al suficiente el consuelo de la inconsciencia.
Un médico lo ha llamado “una sinfonía del dolor” producida por cada movimiento, con cada inspiración; incluso una pequeña brisa sobre su piel podría causar un dolor intenso en ese momento.
El médico, Dr. Frederick Zugibe, cree que Cristo murió de un colapso debido a la pérdida de sangre y líquido, más un choque traumático por sus heridas, además de una sacudida cardiogénica que causó que el corazón de Cristo sucumbiera.
En la hora novena (el instante en el cual un cordero era sacrificado cada día en el templo judío), Jesús clamó a gran voz, diciendo, “Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?” que traducido es “Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” Y poco después murió tras decir “Todo está cumplido”. Más o menos en ese momento es probablemente cuando se hacía sonar el cuerno de carnero sacerdotal ese día, anunciando que el sacerdote había completado el sacrificio del cordero por los pecados de Israel.

También en ese momento, la grande y gruesa cortina que cerraba el lugar Santísimo se desgarró de arriba a abajo. Marcos 15:34 y Mateo 27:46.

James Thompson cree que Jesús no murió por agotamiento, ni por los golpes o por las tres horas de crucifixión, sino que murió por agonía de la mente la cual le produjo el rompimiento del corazón. Su evidencia viene de lo que sucedió cuando el soldado romano atravesó el costado izquierdo de Cristo. La lanza liberó un chorro repentino de sangre y agua (Juan 19:34). No tan solo prueba esto que Jesús ya estaba muerto cuando fue traspasado, sino que Thompson cree que ello también es una evidencia del rompimiento cardíaco. El renombrado fisiólogo Samuel Houghton cree que tan solo la combinación de crucifixión y ruptura del corazón podría producir este resultado.

Cerca del fin, un criminal junto a Él se burló, “Si tu eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Poco sabía este pecador que el hombre al cual él hablaba estaba colgado allí voluntariamente.

Jesús permaneció en su agonía y vergüenza, no porque era impotente, sino por su increíble amor por la humanidad.

http://www.impactoevangelistico.net/preguntas-y-respuestas/es-cierto-que-jes-s-sufri-una-de-las-formas-m-s-dolorosas-y-duras-de-pena-capital-jam-s-imaginada/

 

 

¿Qué asegura la Biblia acerca de sí misma?

¿Qué asegura la Biblia acerca de sí misma?

Escrito por Impacto   
sábado, 21 de junio de 2008

La Biblia dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”

(2 Pedro 1:21). “La Escritura no puede ser quebrantada” (San Juan 10:35).
La Biblia asegura que es inspirada por Dios. Fue escrita por hombres que fueron guiados por el Espíritu Santo. No puede ser quebrantada o probada falsa.
¿Cómo fue que Jesús demostró su confianza y su creencia en la Escritura?
Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. “Escrito está también: No tentarás al señor tu Dios”. “Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (San Mateo 4:4,7,10). “Tu palabra es verdad” (San Juan 17:17).
Jesús citó la Escritura cuando enfrentó las tentaciones de Satanás. También declaró que la Biblia es verdad. Jesús a menudo citó las Escrituras como la fuente de autoridad para sus enseñanzas.
 
¿Confirman su inspiración las profecías de la Biblia?
La Biblia dice: “Yo soy Dios… que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho” (Isaías 46: 9-10).
Las predicciones de la Biblia acerca de las cosas que ocurrirían en el futuro confirman la inspiración de la Escritura cuando suceden:
A. Cuatro imperios mundiales que habrían de surgir: Babilonia, Medopersia, Grecia y Roma (Daniel capítulos 2,7,8).
B. Ciro habría de conquistar a Babilonia (Isaías 45:1-3).
C. Después de la destrucción de Babilonia, ésta nunca jamás sería habitada (Isaías 13:19-20; Jeremías 51:37).
D. Egipto nunca volvería a tener una posición prominente (Ezequiel 29:14-15; 30:12-13).
E. Calamidades sacudirían la tierra y habría temor en el tiempo del fin (San Lucas 21:25-26).
F. Habría degeneración moral y disminución de la espiritualidad en los últimos días (2 Timoteo 3:1-5).

 

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