Consideraciones Teológicas Sobre la Definición Humana (Primera Parte)

14:15 10/12/2008, Pável,

El hombre como problema

“… queda un hecho negativo: una asamblea numerosa, y que no se reunía por primera vez, de intelectuales europeos de todas las especialidades y tendencias, ha estudiado y discutido a lo largo de diez días el problema del nuevo humanismo sin haber llegado más que a informes y sugerencias contradictorias, sin que de ningún lado haya surgido una visión clara y convincente para todos los participantes y mucho menos directamente beneficiosa para el mundo de hoy (…) para no hablar de propuestas concretas. Sobre el “nuevo humanismo” cada uno de los congresistas tuvo como quien dice sus propias ideas, si es que creían en las mismas. Finalmente, ni siquiera estuvimos de acuerdo en si se podía esperar en nuestro tiempo “un nuevo humanismo”, y ni tan siquiera si era deseable.“
“Y aun falta lo peor, ya desde el primer día se puso de manifiesto, cosa que resultó evidente el día último, que hasta el concepto y definición de humanismo estaban rodeados de la mayor oscuridad y contradicción”[1]

El hombre, en principio, es susceptible de ser entendido como problema. Esa distinción es subjetiva e implícita. Con esto se quiere decir que no se trata de una problematización artificial o aprendida. La cuestión es que el hombre, sin importar época, edad o clase social se percibe, de modo universal, como una pregunta no respondida. “Conócete a ti mismo”, decía Sócrates sugiriendo, en cierta forma, que toda la información acerca del ser humano está inconclusa, las ideas que se tienen no constituyen un verdadero conocimiento, o por lo menos, no llegan a ser un conocimiento relevante o significativo. De allí que, al margen de la respuesta teológica, no hay otro modo de entender la realidad humana sino a través del reconocimiento de su problemática. Se puede percibir en el asunto, el sabor de lo inconcluso, queda la sensación de que todavía es necesario descubrir el significado verdadero de lo humano, no solamente en su composición ontológica, sino que, además, en cuanto a sus implicancias teleológicas.

Es común en ciertas disciplinas establecer un límite entre ser y finalidad. La definición clásica de corte aristotélico así lo sugiere; ya que la indicación de género próximo y diferencia específica se refiere – al menos aparentemente -, a cuestiones relacionadas de manera exclusiva con el ser. Sin embargo, no es posible hacer una definición del hombre en la que podamos decir lo que “es” sin ocuparnos de su “fin”. Cuando el hombre se pregunta acerca de sí, realmente se pregunta acerca del sentido de su propio ser. Es menos relevante para él entender su composición que entender su función.

“¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria?” Se pregunta el salmista Biblia. Puede notarse que no se está haciendo una pregunta ontológica o biológica. La pregunta acerca del hombre está formulada en relación con Dios y el resto de lo creado, la pregunta tiene que ver con el significado de lo humano. Similar implicancia moral la encontramos en el cuestionamiento Socrático, “conócete a ti mismo” está destinado a establecer “quién eres” antes de “qué eres”
El hombre es un problema cuya solución es fundamental. Hay una relación entre la convicción y la acción. La conducta humana no está conformada por una serie de eventos inconexos; de hecho, la conducta y la voluntad son el resultado de la interacción del conocimiento y la afectividad. Nuestras creencias determinan nuestras acciones.

Ortega y Gasset lo define al establecer una distinción entre ideas y creencias. Las ideas son posesiones humanas, mientras las creencias poseen a los hombres. Las ideas están en el hombre, pero los hombres están en sus creencias, de modo que su conducta es regida por aquellas.

“Con las creencias propiamente no hacemos nada, sino que simplemente estamos en ellas. Precisamente lo que no nos pasa jamás – si hablamos cuidadosamente – con nuestras ocurrencias.”[2]

Las ideas deben ser pensadas, pero las creencias rigen nuestra vida de un modo no consciente. Si alguien elije salir a la calle, ni siquiera tiene que pensar que la calle existe, no lo duda. Existe el convencimiento de que la calle estará allí cuando salga, por lo tanto puede tomar la decisión de salir. La creencia de que la calle estará afuera, no tiene que ser declarada, hace ya mucho tiempo que se alojó en nuestra mente y determina gran cantidad de nuestra conducta diaria. Este mismo mecanismo afecta toda la vida humana. El hombre se conduce de acuerdo a lo que cree.
De esto se deriva la importancia de la respuesta que se de al problema del hombre, ya que la convicción respecto de su naturaleza determinará la conducta humana de un modo radical. Si el hombre se observa así mismo como un producto de la naturaleza, entonces su existencia es simplemente necesaria en un sentido natural. El mundo como producto de la necesidad natural no es un objeto calculado ni pensado; simplemente, es el resultado de un proceso seguido por fuerzas inconscientes y por lo tanto, no tiene sentido la libertad ni la responsabilidad.

Tolstoi desarrolla esta idea en “La Guerra y la Paz”. Libro que pretende ilustrar la relación de identidad entre el determinismo histórico y el supuesto mito de la libertad individual. La historia, según su pensamiento, no es el producto de la voluntad de los gobernantes ni de la voluntad de un individuo. El liderazgo, desde esa perspectiva, es un espejismo. El hombre sin excepción está cautivo de sus circunstancias, y es tanto más prisionero cuanto más poder supone tener. De ese modo, para Tolstoi, Napoleón no tuvo la idea de invadir Rusia, Napoleón fue arrastrado por una fuerza superior hacia un destino más allá de todo cálculo. Él, como los demás combatientes, como el resto de sus personajes viven vidas que están determinados a vivir, sin poder sustraerse a su destino. Los hombres, según Tolstoi, están condicionados por sus limitaciones temporales y espaciales, así como por la necesidad de sus propias circunstancias físicas y sociales. Caminan y ven del modo que les permiten sus cuerpos y sus propios pensamientos. Toda “elección”, en verdad, es una aparente elección. Hasta en las decisiones más sencillas están ausentes las opciones. Decidimos hacer lo único que realmente podemos hacer. Nuestras circunstancias objetivas y subjetivas determinan nuestra vida, simplemente. En este contexto la libertad no existe. Tolstoi compara la sensación de libertad con la percepción que tenemos de la Tierra. Sabemos que el planeta es curvo y que está en continuo movimiento. Sin embargo lo percibimos plano y quieto. La aparente forma y quietud del suelo es solamente una ilusión que hace posible nuestra vida. Del mismo modo, nuestra facultad de elegir es solamente una ilusión que nos ayuda a permanecer con vida. La libertad, entonces, sería el gran autoengaño de la especie humana.

“No hay alma ni libertad porque la vida de un hombre se expresa mediante movimientos musculares, sometidos a su vez a la actividad nerviosa; no hay alma ni libertad porque en cierto periodo de tiempo, desconocido, descendimos del mono. Así dicen y escriben estos hombres, sin imaginar siquiera que, hace miles de años, todas las religiones y los pensadores todos, no sólo reconocieron, sino que ni siquiera negaron esa ley de la necesidad que tan celosamente intentan ahora probar por medio de la fisiología y la zoología comparada. No ven que en esta cuestión el papel reservado a las Ciencias Naturales se reduce a servir de instrumento para esclarecer el único aspecto, puesto que si bien desde el punto de vista de la observación, la razón y la voluntad no son más que secreciones cerebrales y el hombre, según las leyes generales, pudo descender de animales primitivos en cierto tiempo que nos es desconocido, ninguna de estas cosas explica más que un aspecto nuevo de esta verdad reconocida desde hace miles de años por todas las religiones y disciplinas filosóficas: que, desde el punto de vista de la razón, el hombre está sometido a la ley de la necesidad. Pero nada de esto supone el más mínimo hacia una solución del problema, que tiene otra vertiente opuesta, la del reconocimiento de la libertad.”[3]

El postulado de Tolstoi, parte de la idea de necesidad social, que en la práctica viene a ser semejante a la necesidad natural. El hombre en esa perspectiva es ajeno a cualquier otra obligación que la que imponga la propia naturaleza, es ajeno a propósito alguno, a no ser que sea el que el mismo se auto-imponga, sin embargo este propósito será una comisión artificiosa por no decir falsa.

Por el contrario, si el hombre se concibe así mismo como un ser creado, entonces, su existencia no es producto de la necesidad natural (evolución), sino de la voluntad de un ser superior, con quien deberá entablar una relación. Está relación trae consigo el sentido de la responsabilidad individual y la noción del propósito personal. Es observable está interacción entre creación y propósito en toda la revelación. Por ejemplo en el salmo 51, David exclama: “Crea en mí un corazón limpio, Oh Dios (…) Entonces enseñaré tus caminos a los transgresores, y los pecadores se volverán a ti” Es evidente que la idea de propósito está muy ligada, con la idea de haber sido formado por Dios.

En la concepción naturalista del hombre, no hay propósito alguno, ya que la naturaleza, entendida desde la perspectiva materialista, carece de propósitos propios; desde ese enfoque los hechos se dan sin mediación de voluntad, por lo que el hombre sería un ser sin significado. En la concepción creacionista, en cambio, el hombre posee un propósito de vida del mismo modo que la naturaleza cumple con un propósito determinado por el creador.

La dificultad de la autodefinición humana radica en su trascendencia intelectual. El hombre es un sujeto que puede objetivarse a sí mismo. No solamente puede establecer un discurso del “yo”, si no que puede realizar un discurso acerca del “yo”, en donde el “yo” pasa a ser visto como “aquél”. Es en esa relación subjetividad – objetividad donde se manifiesta la distorsión de su visión. El hombre no es capaz de verse realmente como es. Tal cuestión, obedece a un principio teológico de importancia radical, como se verá más adelante, pues está ligada al origen del mal en la naturaleza humana y a la consecuente afectación de esta.

El hombre como problema no solamente es la adjetivación de una incógnita estática, sino que el hombre como problema, es a la vez una invitación a su solución. ¿En dónde radica la respuesta al ser de la humanidad? John Stott refiriéndose al libro Man in the Natural World, que había hecho una recopilación graciosa de los diferentes intentos de determinar lo humano, dice lo siguiente:

“Señala Tomas que el ser humano fue descrito por Aristóteles como un animal político, por Thomas Willis como un animal que se ríe, por Benjamín Franklin como un animal religioso, y por James Boswell, el gastrónomo, como un animal que cocina. Otros escritores se han centrado en algún rasgo físico del cuerpo humano. Platón dio preponderancia a la postura erecta, de modo que los animales miran hacia abajo, mientras que solo los seres humanos miran hacia el cielo, mientras que Aristóteles agregó la peculiaridad de que los seres humanos son incapaces de mover las orejas. A un médico de la época de los Estuardo en la Gran Bretaña le impresionaron grandemente nuestros intestinos, debido a sus ‘circunlocuciones, enroscamientos, y retorcimientos anfractuosos’, en tanto que en las postrimerías del siglo XVIII Uvedale Prince llamó la atención a la nariz: ‘El hombre, es entiendo, el único animal que tiene una marcada proyección en el centro del rostro’.” [4]

Entre la cita de Barth hecha al iniciar este artículo, y en la de Stott, se puede vislumbrar la problemática del hombre. La ciencia ha hecho que los seres humanos puedan entender procesos tan complicados como la fisión nuclear y la trasmisión genética; sin embargo entre los grandes y pequeños descubrimientos, hay una pregunta sin respuesta, una identidad desfigurada, un conocimiento perdido: el conocimiento de uno mismo.

Roberto Pável
Jáuregui Zavaleta

[1] Parte de una conferencia pronunciada por Karl Barth en Zurcí el 02 de febrero de 1950, en la que comenta el Reencuentro Internacional de Genova de 1949. Vid: Barth, Karl; Ensayos Teológicos; p. 53
[2] Ortega y Gasset, José; Ideas y Creencias; Madrid – España; Espasa Calpe; 7° Edición; 1964; p.19
[3] Tolstoi, León; La Guerra y la Paz; Colombia; Ed. Oveja Negra; Tomo II; 1985; p.565
[4] Stott, John; El Cristiano Contemporáneo; Gran Rapids – EE. UU.; Ed. Nueva Creación; 1995; p. 33

extr. de

http://cristianismohoy.blogspot.com/2007/03/consideraciones-teolgicas-sobre-la.html

Reina el asombro: Marineros entre los antecesores humanos «primitivos»

21:29 18/02/2010,

Santiago Escuain

18 febrero 2010 — ¿Acaso sería más chocante el titular si dijese: «Aparece un iPod en la Tumba de Tutankamón»? Heather Pringle comenzaba un reportaje en National Geographic News con estas palabras: «No se suponía que fuese a ser así». Se han descubierto en la isla de Creta herramientas de piedra a las que se atribuye una edad de hasta 130.000 años.

La navegación es una característica cultural del hombre. El hallazgo de restos culturales en islas comporta consecuencias de peso contra las especulaciones de la antropología evolutiva. Grabado que representa una nave hawaiana, obra de John Webber, artista a bordo del barco de James Cook, ca. 1781.

Como se cree que Creta ha estado rodeada por las aguas del Mediterráneo durante cinco millones de años, esto significa que antecesores humanos que se creían demasiado primitivos para exhibir una conducta moderna fueron navegantes intencionales. Además, los cientos de herramientas de piedra que se han descubierto en nueve yacimientos sugieren que hubo grupos de ellos que llegaron para establecer poblaciones sostenibles. No llegaron allá por un acaso. Esto implica intención, propósito, «curiosidad y el deseo de explorar». ¿De qué manera afectará esto a las actuales teorías acerca del origen de los humanos?

Se creía que los antiguos humanos de este período no eran capaces de inventar barcos, o siquiera unas simples balsas —siendo que la tecnología se considera como una expresión de conducta moderna. El Homo sapiens con su práctica de conductas modernas, como la ornamentación con joyas y la expresión artística no comenzó a aparecer hasta hace alrededor de cien mil años.

Pero los nuevos descubrimientos indican que estos antecesores humanos eran capaces de una planificación, cooperación y construcción de mucha mayor sofisticación —en este caso, la construcción de barcos— que lo que se sugeriría con sus simples herramientas de piedra.

«Me quedé atónito«, decía [Curtis] Runnels [de la Universidad de Boston]. «La idea de descubrir herramientas de este período tan remoto en Creta era casi tan increíble como encontrar un iPod en la tumba del Faraón Tut».

Según la línea cronológica evolucionista, los navegantes deben haber sido Homo neanderthalensis o incluso Homo erectus. La suposición es que los antecesores humanos llegaron caminando desde África. Ahora esto deja patente que pudieron también haber llegado en barco. Sin duda, este descubrimiento respaldará las polémicas afirmaciones de que el Homo erectus era capaz de construir embarcaciones (véase, por ejemplo, 20/10/2003, en inglés), y que los «Hobbits» llegaron a la isla de Flores por vía marítima.

Los antropólogos que nunca pensaron en buscar indicios en las islas tendrán que comenzar a investigar. «Si humanos antiguos estaban atravesando el Mediterráneo, dice Runnels, entonces podrían desde luego haber atravesado otros obstáculos marítimos, como el Mar Rojo o el Golfo de Adén», escribe Pringle. Y Runnel añade: «Y esto significa que las suposiciones que aceptábamos —que la colonización de Eurasia fue realizada por homíninos primitivos desplazándose por vía terrestre a través del Próximo Oriente en dirección a la India y más allá— tendrán que ser revisadas».

Unas cuantas sorpresas como esta son equivalentes a un conejo en el precámbrico (véase Más sorpresas para Darwin). Si los evolucionistas se niegan a prestar atención al elefante en medio del salón, no es de esperar que se den cuenta de los conejos saltando alrededor de sus pies, y menos de los faraones con iPods.

Una sencilla aplicación del Teorema de Bayes puede valorar el peso de la hipótesis evolutiva a la luz de estos nuevos datos. La hipótesis es que el hombre moderno emergió procedente de antecesores primitivos a lo largo de millones de años. La mayoría de antropólogos evolutivos consideraba que la anterior probabilidad de esta hipótesis era elevada. Los datos nos hablan de herramientas de piedra en una isla, lo que exige unas sofisticadas capacidades de navegación marina. La probabilidad de los datos es 1, por cuanto son materia de observación. La probabilidad de estos datos en base a la hipótesis es sumamente baja. La probabilidad de la hipótesis ha quedado considerablemente reducida. Por tanto, la probabilidad posterior de la hipótesis, dados los datos, que es el producto de la probabilidad de que apareciesen estos datos si se concedía la hipótesis, por la probabilidad de la hipótesis, dividido ello por la probabilidad de los datos, ha quedado considerablemente reducida. La hipótesis darwinista queda rechazada.

Si usamos la misma actualización de las probabilidades, podemos valorar la probabilidad de la hipótesis de la creación. Afirma que el hombre ha sido siempre inteligente y capaz de una conducta deliberada y simbólica. Un accesorio de la hipótesis de la creación es que la tecnología humana sufrió un considerable retraso desde el Diluvio, de modo que hubiera mostrado un avance lento donde se encuentre, al haber tenido que volver a empezar desde cero. Debido a que la probabilidad de los datos concediendo la hipótesis es elevada, aumenta la probabilidad de la hipótesis, dados los datos. La probabilidad posterior de la hipótesis de la creación aumenta así dados los nuevos datos. La hipótesis de la creación queda confirmada.


Lecturas adicionales

Arthur C. Custance:

y también

Frank W. Cousins

Benedicto XVI: Descubrir al Creador a través de la creación

Benedicto XVI: Descubrir al Creador a través de la creación

Audiencia con motivo de un encuentro organizado por la “Specola Vaticana”

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 30 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que Benedicto XVI dirigió este viernes a un grupo de astrónomos de todo el mundo, que participan en un encuentro promovido por el Observatorio Astronómico Vaticano con motivo del Año Internacional de la Astronomía.

***

Eminencia,

Señoras y Señores,

Me complace saludar a esta asamblea de astrónomos distinguidos de todo el mundo, reunidos en el Vaticano para la celebración del Año Internacional de la Astronomía, y doy las gracias al cardenal Giovanni Lajolo por sus amables palabras de introducción. Esta celebración, que conmemora el cuarto centenario de las primeras observaciones de Galileo Galilei del cielo con telescopio, nos invita a considerar los grandes progresos del conocimiento científico en la edad moderna y, de modo particular, a dirigir la mirada nuevamente a los cielos con un espíritu de asombro, contemplación y compromiso con la búsqueda de la verdad, dondequiera que se encuentre.

Esta reunión coincide también con la inauguración de las nuevas instalaciones del Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo. Como ustedes saben, la historia del Observatorio está vinculada de una forma muy real a la figura de Galileo, a las controversias que rodearon su investigación, y al intento de la Iglesia por lograr una comprensión correcta y fructífera de la relación entre ciencia y religión. Aprovecho esta ocasión para expresar mi gratitud no sólo por los cuidadosos estudios que han aclarado el contexto histórico preciso de la condena de Galileo, sino también por los esfuerzos de todos aquellos comprometidos con el diálogo permanente y la reflexión sobre la complementariedad de la fe y la razón, al servicio de la una comprensión integral del hombre y de su lugar en el universo. Estoy especialmente agradecido al personal del Observatorio, y al Grupo de Amigos y Benefactores de la Fundación Observatorio del Vaticano, por sus esfuerzos para promover la investigación, las oportunidades de educación y el diálogo entre la Iglesia y el mundo de la ciencia.

El Año Internacional de la Astronomía pretende nada menos que recuperar para las personas en todo el mundo la maravilla y el asombro extraordinario que caracterizaron la gran época de los descubrimientos, en el siglo XVI. Pienso, por ejemplo, en la alegría que sintieron los científicos del Colegio Romano, que a pocos pasos de aquí desarrolló las observaciones y los cálculos que llevaron a la adopción a nivel mundial del calendario gregoriano. Nuestra propia época, situada en el umbral descubrimientos científicos que quizá tienen un alcance aún mayor, podría beneficiarse de la misma sensación de admiración y el deseo de alcanzar una síntesis verdaderamente humanista del conocimiento, que inspiró a los padres de la ciencia moderna. ¿Quién puede negar que la responsabilidad del futuro de la humanidad, e incluso el respeto por la naturaleza y el mundo que nos rodea, demanda – hoy más que nunca – la observación cuidadosa, el juicio crítico, la paciencia que son esenciales al método científico moderno? Al mismo tiempo, los grandes científicos de la era de los descubrimientos también nos recuerdan que el verdadero conocimiento se dirige siempre a la sabiduría, y, en lugar de restringir los ojos de la mente, nos invita a levantar nuestra mirada hacia el reino superior del espíritu .

El conocimiento, en una palabra, debe ser entendido y aplicado en toda su amplitud liberadora. Ciertamente puede reducirse al cálculo y la experimentación, pero si aspira a ser sabiduría, capaz de dirigir al hombre a la luz de sus primeros inicios y sus fines últimos, debe estar comprometida con la búsqueda de esa verdad última que, aunque esté más allá de nuestro completo alcance, sin embargo, es nada menos que la clave de nuestra auténtica felicidad y libertad (cf. Jn 8,32), la medida de nuestra verdadera humanidad, y el criterio para una relación justa con el mundo físico y con nuestros hermanos y hermanas en la gran familia humana.

Queridos amigos, la cosmología moderna nos ha demostrado que ni nosotros, ni la tierra que pisamos, es el centro de nuestro universo, compuesto por miles de millones de galaxias, cada una de ellas con miríadas de estrellas y planetas. Sin embargo, al tratar de responder al reto de este año -el de levantar los ojos al cielo para redescubrir nuestro lugar en el universo – ¿cómo no podemos quedar atrapados en la maravilla expresada por el salmista hace tanto tiempo? Contemplando el cielo estrellado, exclamó con admiración al Señor: “Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que fijaste tú, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides? ” (Salmo 8,4-5). Mi esperanza es que el asombro y exaltación que están destinados a ser los frutos de este Año Internacional de la Astronomía lleve más allá de la contemplación de las maravillas de la creación a la contemplación del Creador, y del amor, que es el motivo subyacente de la creación – el amor que, en las palabras de Dante Alighieri, “mueve el sol y las estrellas” (Paraíso XXXIII, 145). El Apocalipsis nos dice que, en la plenitud de los tiempos, la Palabra por quien todo fue hecho vino a habitar entre nosotros. En Cristo, el nuevo Adán, reconocemos el verdadero centro del universo y de toda la historia, y en él, el Logos encarnado, podemos ver la mayor medida de nuestra grandeza como seres humanos, dotados de razón y llamados a un destino eterno.

Con estas reflexiones, queridos amigos, les saludo a todos ustedes con respeto y estima, y les ofrezco mis oraciones de buenos deseos por su investigación y enseñanza. Sobre ustedes, sus familias y sus seres queridos, invoco de corazón las bendiciones del Dios Todopoderoso de sabiduría, el gozo y la paz.

[Traducción del original inglés por Inma Álvarez

©Libreria Editrice Vaticana]

George Bush: “Mi creencia de que Dios creó el mundo es compatible con las pruebas científicas de la evolución”


George Bush: “Mi creencia de que Dios creó el mundo es compatible con las pruebas científicas de la evolución”
Miércoles 10 de Diciembre de 2008
Política
Estados Unidos

 


En una entrevista del lunes con la televisora ABC, el mandatario saliente hablo sobre sus creencias religiosas. Argumentó que la decisión de ir a la guerra en Irak no estuvo relacionada con sus creencias religiosas.

(NoticiaCristiana.com) El presidente George W. Bush dijo que su creencia de que Dios creó el mundo es compatible con las pruebas científicas de la evolución.

En una entrevista del lunes con la televisora ABC, el mandatario saliente dijo que quizá no tome literalmente a la Biblia, aunque como persona se puede aprender mucho, incluyendo la enseñanza del Nuevo Testamento sobre que Dios envió a su único hijo a la Tierra.

Cuando se le preguntó sobre la creación y la teoría de la evolución, Bush dijo: “Creo que se pueden tener las dos, creo que la evolución puede … me estas sacando de mis asuntos. Sólo soy un simple presidente. Pero bueno, creo que Dios creó la tierra, creó el mundo, pienso que la creación del mundo es tan misteriosa que se necesita de algo tan grandioso y poderoso y no considero que sea incompatible con las pruebas científicas sobre la evolución”.

Después dijo: “Sucede que no creo que la evolución explique completamente el misterio de la vida”.

El presidente dijo que Dios es tan grande como para amar a personas con diferentes creencias religiosas. “Sí creo que hay un Todopoderoso que es suficientemente grande y suficientemente amoroso para incluir a mucha gente”.

Cuando se le preguntó si pensaba que no podría haber sido presidente si no fuera por su fe, Bush respondió: “No lo sé, es difícil decirlo. No sé qué podría haber sido de mí. Estoy muy seguro de que habría sido una persona bastante egoísta”.

Bush, que pondrá fin el 20 de enero a su gobierno de ochos años, indicó que en muchas ocasiones se le pregunta si considera que fue elegido por Dios para ser presidente de Estados Unidos.

“No lo puedo saber”, dijo, “No tengo tanta seguridad acerca de conocer al Todopoderoso como para decir, ‘Sí, dios me quería para todas esas personas”’.

También dijo que la decisión de ir a la guerra en Irak no estuvo relacionada con sus creencias religiosas.

“La basé en la necesidad de proteger a la población estadounidense del peligro”, dijo Bush.

La creación en la Biblia

La creación en la Biblia

Autor: Paulo Arieu

GÉNESIS

1:1-27; 2:1-3

1:1 En el 
principio Dios creó.

1er día: Creó la Luz——————————-Gen.1:3-5
llamó:Luz–Día—Gen.1:5
llamó: Tiniebla—noche

2do día: Creó la expansión———————Gen.1:7,8

llamó: Cielos

3er día: Creó la seca——————————–Gen. 1:9-13
llamó: Tierra

llamó: Mares—Reunión de las aguas. Produzca la tierra la hierba verde y arboles frutales.

4to día: Las lumbreras——————————-Gen. 1:14-16

Hizo: Sol y la Luna; también las estrellas.
Y púsolas Dios en la expansión de los cielos para apartar la luz y las tinieblas; (Gen. 1:18). Jeremías 31:34 , Job 9:9; 38:31,32 , Amos 5:8; 9:5,6

5to día: Creó las animas vivientes—————-Gen. 1:20-25

Toda clases de animales en el cielo y en la tierra.

6to día: Crea al hombre……………………………………………Gen. 1:26-31

Creó Dios al hombre a su imagen.
Varón y hembra; dándole el dominio de toda cosa creada, Gen.1:27.

7mo día: Fué creado para el hombre y lo bendijo y lo santificó, Gen. 2:1-3
Vea: Éxodo 20:11; Marcos 2:27,28

DIOS CREADOR

Por muchos siglos, los rabinos han debatido con pasajes como Génesis 1:26, donde Dios dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” La forma plural del nombre Elohim [Dios], usada en conjunción con los pronombres en plural “hagamos” y “nuestra,” argumentando persuasivamente por la existencia de una pluralidad en la Deidad. ¿Contradice la pluralidad en la Deidad el Shema Judío de Deuteronomio 6:4: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es?”

De ninguna manera. Cuando consideramos que la palabra en Hebreo echad (uno) es frecuentemente usada para designar una composición unitaria mas que una simple unidad. Note que la misma palabra es usada en Génesis 2:24 cuando Adán y Eva se casaron y se volvieron basar echad, o “…una sola carne.”

“Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva.Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones?(A) Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño. Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo. Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación. Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría;a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se averg:uenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella.Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán. No es así la porción de Jacob; porque él es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre.” (Jer. 10:1-16 RVR 1960)

La Creación de los Ángeles:
Dios creó a los ángeles antes de la fundación del universo. Es un hecho que ellos fueron testigos de la Creación.

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia… Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?” Job 38:4,7

La frase Hebrea benai Haelohim, traducida “los hijos de Dios,” ocurre cinco veces en el Antiguo Testamento (Génesis 6:2,4; Job 1:6; 2:1 y 38:7), y recursos rabínicos antiguos concuerdan en su mayoría en que estos pasajes se refieren a los ángeles en cada una de las ultimas tres referencias. Cuando observamos con cuidado el contexto de las mismas; concluimos pues que las ultimas tres citas bíblicas se refiere a los ángeles con la excepción de Génesis 6:2,4 en donde los hijos de Dios se refiere claramente a los hombres que vivían en los tiempos de Noé.

Antes de la caída del pecado, Satanás era conocido como Lucifer o “Lucero, hijo de la mañana!” Isaías 14:12-15, un ser angelical de la mas alta magnitud.

Dios dijo a el: “Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” Ezequiel 28:14-15.

Creo Dios otros universos con mundos poblados de seres vivientes antes de Génesis 1:1? ¿Habrá vida en o ros planetas? El hecho que Dios estaba involucrado en actividad creativa antes de Génesis 1:1 ha llevado a algunos expositores especular que El pudo haber creado otros universos junto con el nuestro, con mundos poblados de seres vivientes. Sin embargo, observando bien en detalle el contexto del libro de Génesis capitulo uno y viendo el orden creativo de Dios podemos concluir que Dios no creo otros universos sino hasta el día cuarto de la creación (Génesis 1:14-19) y no antes como lo confirmaGénesis 1:1 diciéndonos que el primer astro físico en existencia fue la tierra “En el principio Dios creo los cielos y la tierra”.

No hay vida física en otros planetas: El propósito de Dios haber creado los demás astros del universo no fue el de poblarlos con seres vivientes sino mas bien para que sirvieran a la tierra. Por ejemplo, el Sol y la Luna los creo Dios “…para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra” Génesis 1:14-15.

Y las estrellas en el firmamento, no solo “…las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra” Génesis 1:16-17; sino también con el propósito de que nosotros como Sus criaturas le demos la gloria y la honra a nuestro Creador. Observe los siguientes versículos:“los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” Salmo 19:1

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”Romanos 1:20

“El extiende el norte sobre vacío, Cuelga la tierra sobre nada” Job 26:7

“El cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres. Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; Y su entendimiento es infinito” Salmo 147:4-5

“El solo extendió los cielos, Y anda sobre las olas del mar; El hizo la Osa, el Orión y las Pléyades, Y los lugares secretos del sur; El hace cosas grandes e incomprensibles, Y maravillosas, sin número” Job 9:8-10

“Porque en él [Jesucristo] fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él [para Su gloria]” Colosenses 1:16

“Diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” Apocalipsis 14:7

¿En que estado se encuentran los demás astros del universo? Los demás astros del universo se encuentran tal como se encontraba la tierra antes de Dios hacerla propicia para crear la vida “…la tierra estaba desordenada y vacía” Génesis 1:2.


Job 22:12 ¿Cuan altas están las estrellas?

Jeremías 33:22 El ejércitos de los cielos no puede ser contado.

Isaías 40:26 Levantad …y mirad quien creo estas cosas.

Isaías 46:9,10 No hay otro Dios debajo de los cielos.

DIOS Cuidador

Génesis 28:15 Yo soy contigo y te guardaré.

1Pedro 5:7 Dios cuida a todo.

Salmos 121 Desde el mas allá de la estrellas El se interesa por ti y por mi.

Salmos 62:1-2 Él es mi refugio.

Salmos 65 Dios cuida toda la tierra.

El Universo no es eterno

El universo no es eterno, ya que solo Dios es eterno.Si fuera eterno, seria Dios o de la clase de Dios (clase es un concepto de lógica)

Y eso seria endiosar al universo, o acercarse a un concepto panteísta del cosmos.

Pasajes bíblicos que demuestran que el Universo es creado, y que tuvo un comienzo

Génesis

Cap. 1

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Evangelio según San Mateo

Cap. 17

1-2 Tres de sus discípulos experimentaron un preludio de la gloria en el Monte de la Transfiguración: “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz”

Esta fué la misma Presencia o Shekinah gloria, que apareció a Moisés en la nube del Tabernáculo: “Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo. Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba” Éxodo 33:8-10 [ver también 13:21; 14:19; 16:10 y 40:36].

También será la misma gloria con que vendrá Jesús en Su segunda venida: “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria” Lucas 21:27

Evangelio según San Juan:

Cap 1
1En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Cap. 17

5. “Ahora pues, Padre, gloríficame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”

1 Juan

Cap. 1
1 Lo que era desde el principio,llo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida 2 (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);3 lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.1 Epístola de Juan

Cap. 5
19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.Epístola de Pablo a los Colosenses

Cap. 1

v. 15-20
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz..

Epístola a los Hebreos

Cap. 11

v.1-3,6

1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

No importa que nos pase físicamente;cuando El venga lo restaurara mucho mejor de lo que fue. Pensemos mas en una relación con Jesús. Que es lo único que no puede ser quitado. Al sonido de las trompetas el vendrá y nada lo detendrá.

Mitos sobre la creación y ciencia contemporánea

Mitos sobre la creación y ciencia contemporánea


Donna J. Cox

National Center for Supercomputing Applications (Centro Nacional de Aplicaciones con Superordenadores), Universidad de Illinois en Urbana-Champaign cox@ncsa.uiuc.edu

Resumen:

En este artículo Cox describe la tecnología virtual, denominada Grid, que utiliza para crear las animaciones que se exhiben en el museo. Asimismo, presentará avatares que “vuelan” por vastas simulaciones donde se muestran fenómenos científicos y describe la alta tecnología que permite crear el modelo científico más popular del nacimiento del universo, sin olvidar los trabajos realizados en calidad de Productora Asociada / Directora de Arte para Visualización Científica en la película en formato IMAX Cosmic Voyage, candidata a un Óscar en 1997. Estas experiencias de inmersión están vinculadas tanto desde el punto de vista formal como conceptual a estudios mitológicos y metafóricos. La autora indaga la relación entre tecnología, visualización y estructura mitológica. En esta presentación se muestra cómo la imaginería digital actual participa en el “gran arte” de la ciencia.

Desde 1985 he colaborado con científicos y tecnólogos informáticos en el Centro Nacional de Aplicaciones con Superordenadores (NCSA, National Center for Supercomputing Applications) con el fin de visualizar datos astrofísicos de simulaciones con superordenadores. Trabajo en calidad de artista con un grupo de especialistas cuyo objetivo es resolver problemas en el campo de la visualización de datos científicos. En 1986 introduje el término “grupos de renacimiento” (Renaissance teams) para describir este tipo de colaboración. La visualización científica implica la traducción mediante un procedimiento informático de valores numéricos en gráficos según una pauta temporal. El artista participa en las distintas fases del proceso, por ejemplo, en el diseño, la coloración, la secuenciación y la edición de las imágenes.

Con el paso del tiempo se ha hecho evidente que estas visualizaciones han adquirido gran aceptación entre el público en general y han influido enormemente en la manera que tenemos de ver el universo. He participado en muchas visualizaciones de la formación inicial del universo. Los científicos teóricos actuales del Big Bang creen que el universo se formó hace más de 15.000 millones de años y que las galaxias surgieron a partir de filamentos que posteriormente conformarían el universo que hoy conocemos. He participado en tres grandes proyectos que tienen como objetivo la visualización de datos del Big Bang obtenidos a partir de simulaciones con superordenadores. Uno de estos proyectos se inauguró el 15 de junio de 2001, en el nuevo espacio dedicado al Big Bang del Hayden Planetarium, en la ciudad de Nueva York. Más de 10 millones de personas se han sumergido en estas imágenes en un entorno de grandes dimensiones abierto al público en general. Lo interesante de mi investigación es cómo estas imágenes desempeñan un papel similar al de las imágenes mitológicas utilizadas a lo largo del tiempo para explicar la historia de la creación. Al igual que las imágenes de las mitologías de nuestros antepasados, estos modelos científicos dibujan una nueva cara del universo y constituyen el mito moderno de la creación.

La investigación que estoy realizando en el marco de CAiiA versa sobre el estudio de las correspondencias existentes entre las mitologías de la creación y los modelos científicos modernos. Si nos remontamos a los mitos históricos de la creación que hablan de diosas, encontramos narraciones sobre cosmología protagonizadas por heroínas y héroes. Por otro lado, según los estudios de Carl Gustaf Jung, la mitología se explicaría mediante un elemento psicológico. Este autor define el mito como toda creencia generalizada que no puede ser demostrada. Tal definición abarca muchas posibilidades, tales como las mitologías modernas (por ejemplo, la creencia en alienígenas sobrehumanos) o la historia de la creación.

Los mitos de la creación están presentes en todas las culturas: la Venus de Willendorf y una historia gráfica aborigen


Según Jung, la creación de mitos es un proceso en constante evolución. Los humanos creamos mitos tanto desde el punto de vista personal como social a partir de la última tecnología digital. Como investigadora y especialista en visualización, he detectado similitudes entre las representaciones visuales de los mitos ancestrales y las visualizaciones cosmológicas contemporáneas. Estas similitudes visuales se encuentran en la ramificación de las formas y las estructuras en árbol que surgen de las imágenes. Los antiguos mayas eran grandes astrónomos y utilizaron la visión que tenían del cielo nocturno como inspiración de historias mitológicas sobre un “monstruo cósmico” y la creación del universo. Estos pueblos se sirvieron de la mejor tecnología que tenían a su alcance y de una ciencia primitiva para transmitir estas historias al público en general, al igual que hoy en día, cuando los humanos recurrimos a la última tecnología y a la ciencia para contar la historia de la creación a amplios sectores de la población.

Venus en el tiempo, de Donna Cox, 1990

El mitólogo Claude Levi-Strauss defendía que la función de las mitologías era proporcionar una solución imaginaria a los problemas del mundo real. Las visualizaciones científicas modernas también ofrecen este tipo de soluciones. Los científicos observan el mundo natural y sus fenómenos, tales como el comportamiento de las tormentas, y crean modelos matemáticos en los que se basan los superordenadores para describir y hacer pronósticos de dichos fenómenos naturales. El proceso de crear modelos matemáticos informatizados de la naturaleza se denomina ciencia computacional, y el arte de la visualización científica se basa en la traducción de esta ingente cantidad de números en información visual que los humanos podamos comprender.

Chorro astrofísico, de Donna Cox y Michael Norman
La ciencia computacional y la visualización científica tuvieron una gran importancia en la creación de Cosmic Voyage (Viaje cósmico), una película en formato IMAX sobre la escala relativa de las cosas en el universo. Estas nuevas tecnologías de supercomputación y visualización se utilizaron para interpretar desde un punto de vista artístico las imágenes de la película. La colisión de galaxias formando remolinos como si de pintura esparcida se tratara son algunas de las bonitas imágenes de este film que contribuye a explicar la historia de la creación. Además de la visualización y la supercomputación, se utilizaron otras técnicas en la creación de Cosmic Voyage.

Red de alta velocidad de la infraestructura computacional Grid creada por la asociación Alliance para enlazar entornos virtuales
Robert Patterson, Marcus Thiebaux y la autora de este artículo creamos Virtual Director, una plataforma informática que opera en un entorno virtual CAVE. Virtual Director es un sistema de secuenciación de imágenes y de navegación, el cual no sólo permite crear visualizaciones, sino que también facilita la colaboración virtual remota a través de Internet. Utilizamos este programa para crear escenas de la película Cosmic Voyage. Virtual Director ofrece la posibilidad de conectar a través de la red a diferentes personas que están físicamente separadas y funciona en el entorno CAVE, un sistema de retroproyección del tamaño de una habitación que permite ver las imágenes en tres dimensiones y en tiempo real. Cuando se unen varios de estos entornos virtuales CAVE a través de la red tiene lugar la denominada teleinmersión. Virtual Director nos ha permitido trabajar de forma interactiva con científicos situados en lugares remotos y encontrarnos en el ciberespacio para crear las visualizaciones. En este entorno, conservamos nuestros puntos de vista personales y podemos navegar de forma independiente, aunque compartimos el medio, donde estamos representados por avatares. También vemos el recorrido y el punto de vista de las cámaras de los otros usuarios en televisiones virtuales colgantes.

Avatares que se encuentran en el ciberespacio a través de la infraestructura Grid mediante el programa Virtual Director
Los avatares son metáforas visuales de los humanos en el ciberespacio. El término proviene de la mitología oriental y está relacionado con la idea mitológica de la encarnación de los dioses en la Tierra. En la realidad virtual, el término se atribuye a la encarnación de los humanos en el espacio virtual. Las culturas antiguas crearon entornos arquitectónicos y elementos artísticos para diseminar la información a grandes capas de la sociedad. De igual modo, el hombre moderno ha creado entornos arquitectónicos similares que permiten sumergirse en ellos para transmitir narraciones históricas e información a amplios sectores de la población.

Hayden Planetarium, Museo Americano de Historia Natural, Nueva York, donde millones de personas ven la ciencia en un entorno virtual
Hemos colaborado con el Hayden Planetarium del Museo Americano de Historia Natural, en la ciudad de Nueva York, para presentar nuestro trabajo en la gran cúpula digital, que alberga a 400 personas y ha ofrecido durante los últimos dos años a más de dos millones de personas la posibilidad de sumergirse en estas imágenes. La presentación Passport to the Universe (Pasaporte para el universo), de 17 minutos de duración, está narrada por Tom Hanks y en ella aparecen muchas de nuestras visualizaciones virtuales de la estructura a gran escala del universo, así como de la estructura galáctica más cercana a nuestra Vía Láctea. Trabajamos con el personal del Hayden Planetarium mediante colaboración virtual remota entre nuestro espacio CAVE situado en Illinois y la cúpula ubicada en Nueva York. Además de la mencionada exposición, colaboramos con esta institución para ofrecerles imágenes destinadas al espacio dedicado al Big Bang, que ocupa otra parte de la gran cúpula. Aquí se trataba de crear simulaciones científicas del Big Bang para explicar la evolución del universo a gran escala. La historia de la creación se está contando al público en general mediante el uso de la tecnología y la teoría científica más avanzadas.

Colisión de galaxias en el espacio intergaláctico
Estas exposiciones llegan a millones de personas y proporcionan metáforas visuales de forma edutenida (educativa y entretenida). Además de las exposiciones, hemos aportado muchas visualizaciones de astrofísica a las televisiones de alta definición y gran difusión. Estas narraciones cumplen una función social similar al arte mitológico del pasado, ya que contribuyen a crear una visión de la realidad para el gran público con ayuda de la tecnología más avanzada del momento. Jung y Levi-Strauss nos ofrecieron definiciones contemporáneas de la relación que guardan las mitologías con la cultura. Los modelos científicos actuales también desempeñan en gran parte esta función. Las nuevas tecnologías de la visualización por ordenador, la supercomputación, la realidad virtual e Internet son el sustrato que permite contar estas historias de la creación, las cuales conforman nuestras realidades y tienden un puente entre las mitologías antiguas y los modelos científicos modernos.

Árbol de ceiba como representación del universo: cielo, tierra e infierno


Enlaces relacionados
Página web de Art(n): http://www.artn.com/

 

 

Programa Next Step de Discovery Channel que presenta el sistema Virtual Director: http://www.nextstep.com/stepback/cycle9/113/virtualdirector.html

Comunicado de prensa de la inauguración en el Hayden Planetarium
http://access.ncsa.uiuc.edu/Headlines/00Headlines/000201.Hayden.html

Selección de arte informático:
http://www.ncsa.uiuc.edu/SCMS/DigLib/text/artgraphics/Art-Computer-Graphics.html


Profesora Donna J. Cox: http://www.ncsa.uiuc.edu/People/cox/

Página web del programa Virtual Director: http://virdir.ncsa.uiuc.edu/virdir/

Cursos: http://www.ncsa.uiuc.edu/VR/RELNL/classes/artgd332/

Cursos: http://www.ncsa.uiuc.edu/VR/RELNL/classes/artgd333/

COPIADO DE: http://www.emagister.com/

Carta sobre “El debate de los orígenes”

Carta sobre “El debate de los orígenes”

Pablo de Felipe, Publicado en Alétheia (1998) 

Señor director:

He venido leyendo con gran interés los artículos publicados en los últimos números deAlétheia en relación al debate de los orígenes. Algunas de mis ideas sobre este interesante tema son recogidas en varios de estos artículos; pero hay ciertos aspectos importantes que creo que no han sido desarrollados suficientemente.

Cuando considero de forma global el Antiguo Testamento, una de las líneas vertebradoras de la predicación profética que más se destaca es la lucha contra la idolatría. Una doble idolatría llenaba el mundo antiguo. Lo más evidente era el mundo de las imágenes religiosas que abarrotaban los templos paganos. Pero todavía peor era la idolatría de la naturaleza que daba lugar a un mundo sacralizado en el que todo era de carácter divino: el cielo, los astros, la tierra, el mar, las tormentas, los ríos, los lagos…

Los profetas denunciaron durante siglos la sacralización de las obras de la creación divina y de la creación artística humana. La crítica profética alcanza altas cotas de ironía en las palabras de Elías a los profetas de Baal (1 R. 18:26-28). Baal, el poderoso dios de las tormentas, de los viajes, ligado a los ciclos de la naturaleza, dormido en invierno y que era despertado en primavera… es ridiculizado por un hombre solitario y de rústico aspecto (1). En Is. 44:9-23, la crítica profética llega a unas insospechadas cotas de elaboración intelectual. Como señaló José Grau hace años (2), el autor marxista Erich Fromm veía en la predicación profética el origen de la descripción y denuncia del fenómeno de la alienación, que tan importante sería en el marxismo (3). En ese pasaje de Isaías, se recoge el proceso por el que un hombre convierte un leño destinado al fuego en una imagen que luego eleva sobre sí y adora como un dios.

Pero la polémica profética no se limitó a la denuncia del sistema idolátrico. La Biblia elaboró un sistema espiritual alternativo. Llaman la atención aquellos personajes dotados de tanta fuerza que fueron capaces de desafiar a los poderosos dioses y sacerdotes que habitaban en Ur, Karnak, Luxor, Tiro, Babilonia, etc. Cuando vemos lo imponente de las ruinas que aún hoy, varios milenios después, subsisten, más apreciamos la fortaleza de los que despreciaron todo aquello para seguir al que no habita en templos hechos de manos.

Para poder crear una cultura alternativa al mundo pagano, la Biblia debió enfrentarse a la elaborada cultura pagana. Aquella teología se articulaba mediante unos complejos ciclos míticos escritos en las primeras lenguas conocidas. Los relatos de los orígenes no eran meros adornos en ese esquema religioso, sino textos clave. En ellos se trazaba el origen genealógico de los dioses (teogonía), se relataba la formación del mundo (cosmogonía) y, finalmente, se describía la estructura y situación actual tanto del mundo material como divino (cosmología). En aquellos textos aparecían integrados gran parte de los conocimientos “científico-religiosos” de la época. El esquema del mundo plano con un techo-cúpula rodeado de un océano aparecía junto a las minuciosas genealogías divinas o a la situación geopolítica de la época en la que el texto era compuesto (4).

¿Qué iban a hacer los profetas ante esa situación? Abraham, Moisés, el pueblo de Israel entero habían salido del paganismo, de ese paganismo que los estuvo siempre rodeando. Y frente a eso, ¿qué? Los relatos del Génesis sobre los orígenes, y muy en especial el Gn. 1, son la respuesta. No son mitos, no son bellas historias poéticas, no son meros cánticos espirituales, no son descripciones científicas que entrevén la ciencia de nuestro siglo XX… La primera página de la Biblia es una declaración de guerra. Sí, de guerra teológica, de guerra contra la poderosa y horrible Tiamat, el abismo primigenio que había vencido el hábil Marduk y con cuyo cuerpo dividido en dos había hecho el cielo y la tierra que así siempre conservarían algo divino. Dios domina el abismo con su palabra en Gn. 1 y no hay allí nadie para oponer resistencia. Sí, de guerra contra los poderosos dioses lunares mesopotámicos, como Sin, adorado en la patria de Abraham. De guerra contra el poderoso Sol, Ra, de Egipto. ¡Y el faraón es el hijo de Ra! ¿De qué? ¿De una lámpara que ni siquiera merece un nombre propio? Declaración de guerra teológica contra las poderosas estrellas que indican el destino humano y que afanosamente observan los astrólogos babilonios. A propósito, el Gn. 1 casi las deja olvidadas y, con un pelín de ironía, las recoge al final: “Hizo también las estrellas”. La guerra teológica alcanza también aquí a Baal y a todos los dioses de la fertilidad tan adorados en Canaán. La fertilidad, tan cara de obtener al precio de sacrificios y prostitución sagrada, es aquí regalada a todos los seres vivos por el Creador. Y tampoco se libran los aterradores monstruos marinos: Leviatán, Rahab, etc. que son creados por Dios. Su clasificación sistemática en el contexto del Gn. 1 les resta grandeza: seres acuáticos, destinados a ocupar las aguas y creados el quinto día. Ni más ni menos.

Al terminar ese breve capítulo, el hombre y la mujer, Adán (Gn. 1:26, 27; 5:1, 2), están solos delante de Dios. La teogonía fue destruida ya en el título, en el primer versículo: “En el principio Dios…”. Todos los elementos constituyentes del universo (el abismo acuoso, la tierra, el mar, el firmamento, los astros y los seres vivos) han sido despojados de cualquier vestigio divino. Con este relato en la mano, la idolatría carece de sentido. No hay sitio para ningún añadido divino, sagrado, etc. Todos los falsos dioses, diosecillos y semidioses que aterraban al mundo antiguo han sido echados a patadas del universo.

Y ahora, nosotros, libres ya de esos tenebrosos poderes, y con la bendición de haber podido desarrollar la ciencia en ese mundo que quedaba todo él para nosotros y nuestro ingenio, nos olvidamos. Nos olvidamos de donde hemos salido, de lo que hemos sido liberados, y vagamos en el desierto. Comparamos ese texto, el primer antimito (5), a los mitos desenterrados ayer de las llanuras mesopotámicas. Miramos con un ojo por el microscopio o al telescopio y con el otro al Génesis e intentamos convencernos de que se ve lo mismo. Intentamos completar un puzzle a martillazos con páginas de la Biblia y del último tratado de física. Contemplamos con paternalismo a aquellos hombres “primitivos” que hablaban de cosas tan absurdas como un cielo duro con ventanas. Nos exprimimos el cerebro para explicar, eso sí, científicamente, dónde están las dichosas columnas de la tierra, o por qué se crearon la luz y las plantas antes que el sol.

El lector moderno no debería perder el tiempo por esos andurriales. No debería buscar a tientas la explicación a una tierra circular (Is. 44:22), a las compuertas del firmamento que lo recubre (Gn. 1:7, 8; 7:11; 8:2; Job 37:18; Is. 24:28), al abismo acuoso que lo rodea todo como un vestido (Gn. 1:6, 7; Sal. 104:6; 148:4), a los cimientos del cielo (2 S. 22:8; Job 26:11) y a los de la tierra (1 S. 2:8; 2 S. 22:16; Sal. 104:5), al subterráneo Sheol (Nm. 16:30-33; Job 17:13-16; Is. 14:9), a los astros colgados del cielo (Gn. 1:14-18), que se mueven alrededor de la tierra (Jos. 10:12, 13; Sal. 19:4-6)… La luz de Dios nos ha iluminado hace milenios y nos ha enseñado lo fundamental respecto al universo: todo él, todas sus partes, fueron creadas. Así que hoy el cristiano debería dejar de pelearse por buscar las cosquillas a los científicos y declarar con firmeza que también ahora el universo con todas sus partes, debe ser visto como creación de Dios. Los planetas, las estrellas, los agujeros negros o las galaxias y todo lo que aún no ha sido descubierto, todo ha salido de las manos del Creador, y nosotros daremos cuenta por lo que hemos hecho con esas obras.

¿Qué fe es aquella que puede sobresaltarse por el último hallazgo científico, cuya fuerza descansa sobre una referencia científica a pie de página? Desterremos, pues, de nuestra apologética, de nuestra doctrina, toda referencia a modelos científicos (creacionistas, evolucionistas, concordistas, etc.), que mañana habrán sido superados por la propia ciencia, con lo que quedaremos nosotros en ridículo y, lo que es peor, la propia Biblia.

Notas:

  1. Vardaman, J. La arqueología y la palabra viva. Casa Bautista de Publicaciones, 5ª ed., 1988, pp. 50-54.
  2. Grau, J. ¿Por qué, Señor, por qué…? Ediciones Evangélicas Europeas, 1984, pp. 131-134
  3. Una traducción del texto completo citado por Grau aparece con el título deAlienación y capitalismo en Fromm, E. y otros. La soledad del hombre. Monte Ávila Editores, s.f.p.
  4. Se pueden encontrar traducciones de los principales textos sobre los orígenes de los pueblos que rodeaban a Israel en: Seux, M.-J. y otros. La creación del mundo y del hombre en los textos del Próximo Oriente Antiguo. Verbo divino, 1982.
  5. Flori, J. Genèse ou l’antimythe. Editions vie et santé, 1980. Existe traducción española, Los orígenes. Safeliz, 1983.

http://www.centroseut.org/cienciayfe/Carta_sobre_origenes.htm

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