Bibliología

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Spurgeon – cuál es el texto bíblico apropiado

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El Canon- Pautas

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¿Qué es el Evangelio?

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Serie La Biblia Parte 13/ 14 /15

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Serie La Biblia 11/12

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El Poder de un Libro

El Poder de un Libro

  • El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.Marcos 13:31.
  • La palabra del Señor permanece para siempre.1 Pedro 1:25.

Se estima que en el mundo se hablan más de 6.000 lenguas. Hasta 2007, la Biblia completa fue traducida a 430 idiomas, el Nuevo Testamento a 1.140, y algunas porciones de la Biblia a otras 860 lenguas. Esto quiere decir que se puede leer la Palabra de Dios en parte o en su totalidad en 2.430 idiomas. Si usted la puede leer en su propia lengua, es un privilegio que otros 3.500 etnias todavía no tienen.

En muchas partes donde este Libro ha sido leído se han producido efectos extraordinarios. La Biblia nos da a conocer los pensamientos y el amor de Dios; penetra en nosotros, forma nuestro corazón y espíritu, nos muestra cómo vivir conforme a la voluntad divina.

¿Ha oído alguna vez a alguien que dijese: «Yo era un bebedor, la vergüenza de mi familia y una plaga para la sociedad, pero me puse a estudiar las matemáticas, la botánica o un libro de moral y desde ese momento cambié completamente?». Sin embargo podríamos hallar no una, ni diez, ni cien, sino miles de personas que le dirán: «Yo era un desdichado, vivía atormentado y sin esperanza hasta el día en que conocí el maravilloso poder de la Biblia. A través de él mi vida cambió, fui liberado de mis vicios, la paz entró en mi corazón y en mi hogar». Es un milagro que ese Libro hace diariamente.

¿Pensamos que los «progresos de la civilización» van a traer los mismos resultados? Aun si somos de aquellos a quienes se les llama «buena gente», todos somos pecadores ante Dios y necesitamos un Salvador.


Serie La Biblia Parte 10

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Serie La Biblia Parte 8 / 9

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Serie La Biblia Parte 6

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Serie La Biblia Parte 2

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Serie La Biblia Parte 1

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Descubren códice hebreo del libro de Jeremías

Descubren códice hebreo del libro de Jeremías
Se encontró un códice en hebreo de la biblia, del siglo XII o XIII, en Monteagudo.
España | Lunes 28 de Diciembre, 2009 | Por Felipe Poblete

(NoticiaCristiana.com).


Agustino Recoleto Enrique Eguiarte Bendimez un religioso fue quien descubrió un pergamino escondido en las tapas de un libro llamado de la cofradía de Santa Catalina , esto fue en la parroquia de Monteagudo.
El lugar llamado como La citada cofradía se fundó en 1507 fue lo que dijo el alcalde, Mariano Herrero, el cual se refirió diciendo: «al tratarse de una fecha próxima a la expulsión de los judíos de Navarra en 1498, no es de extrañar que los judíos sefarditas guardaran el documento en las tapas de un libro religioso hecho para su duración en el tiempo.»
Dicho documento en este momento se encuentra ubicado en el Palacio Decanal de Tudela.
“Adquiere una significación importante al tratarse del único vestigio bíblico hebreo hallado en la Ribera”, destacó Herrero. Este pergamino es parte de un códice* del profeta Jeremías, en sus capítulos 34 y 38.
Añadió también el alcalde: “es una joya de valor incalculable por su condición de documento único y por la importancia de constatar la existencia en la localidad de una comunidad judía en la Edad Media.”
Este también destacó que dichas características del texto y su textura y además la calidad del pergamino afirma que la comunidad de Monteagudo que es Judía era de economía bastante floreciente debido a que pocos eran los que tenían la oportunidad de tener de estos ejemplares hechoe por copistas expertos, como el que se ha encontrado.
Por lo demás aunque no hay una prueba de que haya existido una iglesia de esos tiempos, Herrero dijo que este descubrimiento “parece a apuntar a esa posibilidad”
*Códice
Se denomina códice (del latín bloque de madera, libro) a un documento con el formato de los libros modernos, de páginas separadas, unidas juntas por una costura y encuadernadas. Aunque técnicamente cualquier libro moderno es un códice, este término se utiliza sólo para libros escritos a mano, manufacturado en el periodo que abarca desde finales de la Antigüedad Clásica hasta los inicios de la Edad Media. (Wikipedia).

¿Por qué podemos estar seguros de que poseemos un texto fidedigno del Nuevo Testamento en griego?

¿Por qué podemos estar seguros de que poseemos un texto fidedigno del Nuevo Testamento en griego?

En 1853, dos grandes eruditos de la Universidad de Cambridge, B. F. Westcott y F. J. A. Hort emprendieron la tarea de compilar un texto corregido del Nuevo Testamento, basado en los mejores manuscritos griegos. Después de 20 años de trabajo arduo y dedicado, publicaron el fruto de sus labores en El Nuevo Testamento en el Griego Original* (1881), una obra autoritativa usada por generaciones de estudiantes del Nuevo Testamento en griego.

No es igualmente conocido el Tomo 11 de la misma obra Introducción y Apéndice escrito por Hort. Allí dice él lo siguiente del texto griego del Nuevo Testamento: La proporción de palabras virtualmente aceptadas por todos como fuera de duda es muy grande nada menos, en un cálculo aproximado que 7/8 partes del total. Luego observa que, -poniendo a un lado las diferencias de ortografía, las palabras sujetas a alguna duda componen solamente 1/60 de todas.” Pero concluye con esta apreciación significativa: “Al final de cuentas, el número de palabras que en algún sentido puede considerarse una variación considerable e importante es una fracción tan minúscula del total de variaciones, que apenas puede formar más que una milésima parte del texto completo.

La mayoría de los eruditos de hoy día concuerdan en que la declaración de Hort es un tanto demasiado optimista. Sin embargo subraya la verdad que, básicamente, el texto griego del Nuevo Testamento, tal como lo tenemos ahora, es digno de la mayor confianza.Con tal abundancia de material manuscrito como tenemos a nuestra disposición, podemos estar seguros que el texto del Nuevo Testamento que poseemos, es lo más cercano posible al texto original Aunque no comparto la teología de los Testigos de Jehová en muchos puntos importantes, rescato su opinón respecto de las Escrituras hebreas y griegasEscrituras Hebreas: “Se puede decir sin temor a equivocarse que ninguna otra obra de la antigüedad se ha transmitido con tanta exactitud (W. H. Green) [1]

Escrituras griegas:
“El intervalo entre las fechas de la composición original y las de los primeros testimonios existentes es tan corto que no merece quisiera considerarse, y el último fundamento de cualquier duda de que las Escrituras llegaron hasta nosotros sustancialmente como fueron escritas ha sido removido. Tanto la autenticidad como la integridad general de los libros del Nuevo Testamento se pueden dar finalmente por establecidas. No sobra recalcar que, en sustancia, el texto de la Biblia es fiable […] No es posible decir lo mismo de ningún otro libro antiguo del mundo” (Revista Despertad, Noviembre de 2007, Pág. 13, Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania). Tiene notables diferencias con respecto a los manuscritos tradicionales coincidiendo solo un 5%. Presenta gran cantidad de palabras mal escritas, muchas veces unas escritas sobre otras, a manera de corrección y frases sin terminar. Tiene correcciones hechas por aproximadamente una decena de personas, realizadas a partir del siglo VI en adelante. Se dice que con respecto al textus receptus, que solamente examinando los evangelios, se omiten como “cuatro mil palabras, añade mil, y se cambia de lugar y altera otras tres mil”.[2]

El apóstol Pablo citó con frecuencia de la Septuaginta
El valor de la Septuaginta todavía perdura, pues es útil para descubrir errores de los copistas que se han introducido inadvertidamente en los manuscritos hebreos más recientes. Tomemos por caso el relato de Génesis 4:8, que dice así: “Después de eso, Caín dijo a Abel su hermano: [‘Vamos allá al campo’.] De modo que aconteció que, mientras estaban en el campo, Caín procedió a atacar a Abel su hermano y a matarlo”.En el texto hebreo aparece la palabra que suele introducir el parlamento; sin embargo, no hay nada que le siga. ¿Qué pudo haber sucedido? En vista de que Génesis 4:8 contiene dos oraciones consecutivas que concluyen con la expresión “en el (o al) campo”, la Cyclopedia de McClintock y Strong da la siguiente hipótesis: “El transcriptor hebreo probablemente se vio inducido a error por el hecho de que la [misma] palabra […] finaliza ambas oraciones”. Tal vez por ello pasó por alto la primera oración en la que aparece la expresión “Vamos allá al campo”. Está claro, pues, que la Septuaginta y otros manuscritos anteriores existentes son de utilidad para hallar incorrecciones en las copias más recientes del texto hebreo.

Como ya comenté, aunque no comparto la teología de los testigos de Jehová, rescato esta opinión sobre la Septuaginta: “Por otra parte, los ejemplares de la Septuaginta también tienen inexactitudes, y a veces el texto hebreo ayuda a corregir el griego. De modo que la labor de comparar los manuscritos hebreos con los griegos y con versiones a otros idiomas ayuda a descubrir errores cometidos por los traductores y los copistas, lo que nos proporciona una reproducción exacta de la Palabra de Dios.”[3]

Un descubrimiento realizado en Palestina hace unos cincuenta años arrojó luz sobre el asunto. Un equipo de arqueólogos que exploraba las cuevas cerca de la ribera occidental del mar Muerto descubrió fragmentos de un antiguo rollo de piel que reunía los escritos de los doce profetas (desde Oseas hasta Malaquías) en griego, fechado entre los años 50 a.C. y 50 d.C. En estos fragmentos anteriores no se había reemplazado el Tetragrámaton por las palabras griegas para “Dios” y “Señor”, lo que confirmó la utilización del nombre divino en la versión original de la septuaginta. [4]

Manuscritos del Mar Muerto [5]

Los Manuscritos del Mar Muerto o Manuscritos o Rollos del Qumram (llamados así por hallarse los primeros rollos en una gruta situada en Qumram, a orillas del mar Muerto) son una colección de casi 800 pergaminos de origen hebreo, escritos en hebreo y arameo por la secta judía de los Esenios. Los primeros siete pergaminos fueron encontrados por un beduino en una cueva de Qumram (se cuenta que utilizó algunos de los rollos en una hoguera para calentarse, al carecer del conocimiento de la importancia del hallazgo). Estos Egipto, algunos, y en Estados Unidos, otros pergaminos fueron vendidos en el mercado local, extraviándose un tiempo.

Posteriormente, copias de los pergaminos fueron publicadas, causando un masivo interés en arqueólogos bíblicos, cuyo fruto sería el hallazgo de otros seiscientos pergaminos, y cientos de fragmentos. Lo más importante de este hallazgo es su antigüedad.

Los manuscritos datan entre los años 100 A.C y el año 66 d.C., siendo los textos más antiguos en lengua hebrea que se tenga del Antiguo Testamento bíblico. Se cree que fueron ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra los romanos en esos años. Entre los manuscritos se encuentran la mayoría de los textos judíos anteriores a nuestra era y otros libros religiosos propios de la comunidad esenia. Una de las atribuciones que con más frecuencia se han difundido alrededor de estos manuscritos es la de relacionar a Jesús de Nazaret con los mismos pero el nombre de Jesús no se menciona ni una sola vez, mediante alusión o clave. La hipótesis que sustentaba esta relación provenía de la identificación con el personaje que los manuscritos denominan “Maestro de Justicia”

Qumrán es el nombre árabe contemporáneo dado a unas ruinas, donde habría habitado una comunidad de la secta judía de los esenios, situadas en una terraza a cerca de dos kilómetros del Mar Muerto y 13 Km. al sur de Jericó, sobre los acantilados que se hallan tras la estrecha franja costera, cerca del oasis de Ayin Feshja, a 375 metros bajo el nivel del mar Mediterráneo.

Cerca de estas ruinas, entre los riscos al occidente, se encuentra un conjunto de cuevas, donde en 1947 unos beduinos descubrieron casualmente rollos (libros) con textos religiosos.[6]

Excavaciones arqueológicas realizadas desde 1950 en once cuevas, han permitido encontrar diversos manuscritos sobre la historia, tesis, estatutos y reglamentos de la Comunidad de la Alianza, que habitó el sitio; libros apócrifos intertestamentarios, y las versiones de libros de la Biblia, en hebreo y arameo, más antiguas que se conocen. Desde 1951 fueron excavadas también las ruinas.[7]

Notas
1. Publicación de la Revista Despertad, Noviembre de 2007, pag. 13,Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
2. Comprendamos como se formó la Biblia, Pág. 61-62, Neil R. Lightfoot, Editorial Mundo Hispano.
3. http://watchtower.org/s/20020915/article_01.htm
4. http://watchtower.org/s/20001201/article_01.htm
5. http://es.wikipedia.org/wiki/Qumr%C3%A1n
6. http://es.wikipedia.org/wiki/Qumr%C3%A1n
7. http://es.wikipedia.org/wiki/Qumr%C3%A1n

¿El vaso o el agua?

¿El vaso o el agua?

Posted on 21 April 2005
 
Es el contenido, más que la forma del envase, lo que refresca al que beba de él. La Biblia nos trae el agua de vida, y lo anterior es como una parábola de lo que pasa cuando ella es traducida. Cualquier mensaje en lenguaje humano, incluso el de la Biblia, tiene su propia forma lingüística, es decir, su estructura léxica, gramatical y retórica. Esta forma sirve de vehículo o “envase” para comunicar su contenido, es decir, su significado.

El contenido es lo que realmente importa al lector, lo que hace que el mensaje le sea de valor y servicio. Pero como en el caso del agua en el vaso, el contenido puede ser manejado o transmitido sin que tenga alguna forma. Cada idioma tiene su forma propia. La forma del mensaje de la Biblia en el original hebreo o griego es diferente a la del español al cual se traduce. Consideremos la simple pregunta: “¿Cuántos años tiene usted?”, que en inglés traducimos por “How old are you?” (literalmente ¿Cómo viejo es usted?). En ambos idiomas el significado (o el contenido) es el mismo: se pregunta la edad de la persona; pero la forma lingüística es muy diferente. Sin embargo, la expresión inglesa es una fiel traducción de la frase castellana.

Toda traducción de un idioma a otro implica alteraciones de la forma, a veces muy radicales, sin las cuales no sería posible comunicar el contenido. Hay versiones de la Biblia, especialmente las tradicionales, que han tratado de dejar traslucir en la traducción todo cuanto fuera posible de la forma o estructura de las lenguas originales, lo cual, desafortunadamente, ha conducido muchas veces a algún oscurecimiento del contenido. Por otra parte, hay versiones que, siguiendo los principios actuales de la ciencia de la comunicación, ponen su énfasis principal en comunicar el contenido, aun cuando la forma del original deje de ser evidente en la traducción. La primera clase de traducción, la que enfatiza la forma, tiende a representar el original palabra por palabra, con un mínimo de ajustes para acomodarlo al idioma al cual se traduce.

Esta forma fue especialmente evidente en la llamada Biblia de Ferrara (1553), una versión en español del Antiguo Testamento hecha por judíos, la cual, por su traducción casi palabra por palabra podía ayudar a las personas en la sinagoga a que siguieran la lectura hecha en hebreo. (Una edición de esta Biblia tenía el hebreo y el castellano en columnas paralelas, con esta finalidad) Pero el lenguaje de esta versión es muy forzado y en algunos pasajes apenas inteligible. Nótese, por ejemplo, la siguiente traducción de Génesis 37.3-7 (con la grafía modernizada), en la cual, además de las expresiones arcaicas del español, se ven varias distorsiones que se deben a la traducción según la forma hebrea:

  • “E Israel amaba a José más que todos sus hijos que hijo de vejeces él a él. Y hizo a él túnica de sedas. Y vieron sus hermanos que a él amaba su padre más que todos sus hermanos y aborrecían a él; y no pudieron hablarle a paz. Y soñó José sueño y denunció a sus hermanos; y añadieron más aborrecer a él. Y dijo a ellos: Oíd agora el sueño este que soñé. Y he nos agavillantes gavillas entre el campo y he se levantaba mi gavilla y también se paraba; y he se arrodeaban vuestras gavillas y encorvábase a mi gavilla”.

Una traducción de esta clase, aunque trata de ser fiel a la forma del original, deja de comunicar con fidelidad su contenido.

Casi por la misma época de la Biblia Ferrara, empezaron a aparecer otras traducciones al español, principalmente protestantes, como las del Nuevo Testamento de Francisco de Enzinas (1543) y de Juan Pérez de Pineda (1556), y luego la Biblia de Casiodoro de Reina (1569), en las que seguía una pauta menos literalista, aclarando más el contenido, aunque todavía apegada a la forma gramatical, lo que no ocurre en las versiones más recientes. (De hecho, San Jerónimo, en su preparación de la Vulgata, había insistido siglos antes en traducir de acuerdo con el contenido más que a mantener la forma.) Sin embargo, aun en la versión original de Reina el apego a la forma del hebreo o del siglo impidió, en muchos casos, una fiel y clara comunicación del contenido. Por ejemplo, en Zacarías 4.14, la Biblia de Reina-Valera traducía literalmente hijos de aceite que es una forma retórica hebrea que oculta por completo el significado. No fue sino hasta la revisión de 1909 que se tradujo por ungidos, forma castellana correspondiente que expresa fielmente el significado de este giro semítico.

Como muestra de los problemas que surgen cuando se intenta una traducción literal, apegada a la forma, presentamos a continuación una aproximación a una transcripción palabra por palabra de Hebreos 1.1-4:

  • “Muchas veces y de muchas maneras antiguamente el Dios habiendo hablado a los padres por los profetas, en últimos los días estos habló a nosotros mediante Hijo, a quien designó heredero de todas cosas, por quien también hizo los mundos; quien siendo resplandor de la gloria e imagen de la sustancia suya, y sosteniendo las cosas todas por la palabra del poder suyo, purificación de los pecados habiendo hecho, se sentó a la diestra de la grandeza en alturas, tanto mejor siendo hecho que los ángeles como más excelente que ellos ha heredado nombre”.

Lo anterior, aunque refleja la forma o estructura del griego en cuanto al orden de las palabras, carece de muchas de las indicaciones gramaticales que en griego se expresan por sufijo. El español no tiene manera de traducir estas indicaciones gramaticales sin que se redacte todo en una forma o estructura castellana, que no aparece ciertamente en la transcripción palabra por palabra que presentamos arriba. Nótese que todo este pasaje (versículos 1-4) es una sola oración en griego, con una serie de frases subordinadas muy propias de las estructuras gramaticales en griego; pero que el lector del castellano difícilmente puede entender.

Veamos ahora la versión Reina-Valera (revisión 1960) del mismo pasaje:

  • “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos”.

En este ejemplo, la RVR ha conservado, básicamente, la forma y estructura sin táctica del griego, haciendo solamente un mínimo de ajustes para que no esté en total desacuerdo con la gramática castellana. Sin embargo, el resultado no es realmente un castellano normal y fluido, pues conserva las intrincadas construcciones subordinadas y mantiene todo el pasaje como una sola oración, larga y complicada. Es más fiel a la forma del original que a la comunicación de su contenido.

En cambio, veamos el mismo pasaje en la Versión Dios Habla Hoy:
“En tiempos antiguos Dios habló a nuestros antepasados muchas veces y de muchas maneras por medio de los profetas. Ahora, en estos tiempos últimos nos ha hablado por su Hijo, mediante el cual creó los mundos y al cual ha hecho heredero de todas las cosas. Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de limpiarnos de nuestros pecados se ha sentado en el cielo, a la derecha del trono de Dios”.

Aquí se ha intentado transmitir fielmente el contenido del original en una forma que sea la del castellano normal, sin insistir en que trasluzca la forma del griego. La larga oración se ha dividido en cuatro, usando formas directas de los verbos en lugar de las formas subordinadas, con el fin de comunicar al lector con mayor claridad y exactitud el significado del mensaje.

El erudito que quiera encontrar en la traducción un calco de la forma griega (o del hebreo) se verá desilusionado con una versión como la Dios habla hoy; pero aquél que tiene interés primeramente en saber lo que la Biblia dice y en beber de aquella agua de vida, sin tener que ocuparse de los pormenores de la estructura del idioma original, encontrará en una versión de este tipo un camino más accesible al contenido del mensaje de vida. Será como el caminante sediento que bebe del agua sin preguntar si está contenida en un vaso, una botella o una taza. Lo que le interesa es el contenido refrescante y vivificante, sin importarle la forma del envase.

__________________
El doctor Guillermo L. Wonderly, misionero, científico, dedicó su vida al ministerio de la traducción bíblica; participó en la traducción de la Biblia en diferentes lenguas indígenas en las Américas. Formó parte del comité de traducción del Nuevo Testamento «Dios llega al hombre» y de la nueva versión de la Biblia «Dios habla hoy». Ya se encuentra en la presencia del Señor.

Fuente: http://labibliaweb.com/?p=317

– ¿Se habrá descubierto el muro de Nehemías?

– ¿Se habrá descubierto el muro de Nehemías?

  • “Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de elul, en cincuenta y dos días. Cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra”. Así escribió Nehemías, gobernador de Judea en el siglo quinto a.C. (Nehemías 6:15-16).

Hasta ahora se han encontrado muy pocos restos de la época de Nehemías (444-432 a.C.). Pero hace poco, Eilat Mazar, arqueóloga de la Universidad Hebrea, declaró que cree haber identificado algunos remanentes del famoso muro que protegió a la ciudad después de que los judíos volvieron del cautiverio en Babilonia.

Aunque la muralla había sido descubierta con anterioridad, los arqueólogos supusieron que se remontaba al período asmoneo (141-37 a.C.), muy posterior al tiempo de Nehemías. Pero mientras estabilizaban una torre que formaba parte del muro para prevenir su colapso, los excavadores encontraron exactamente debajo de ella restos de cerámica y cabezas de flechas pertenecientes al período de la destrucción de Jerusalén a manos de los babilonios (586 a.C.) y otros restos de cerámica, además de una impresión de sello perteneciente al período persa (siglos sexto al quinto a.C.).

No se hallaron restos de épocas posteriores, lo que indica que la torre y el muro datan del tiempo en que Nehemías construyó murallas defensivas alrededor de la ciudad. En esa época Judá era una provincia del Imperio Persa, razón por la cual los restos de aquel tiempo se consideran como pertenecientes al período persa.

“Este hallazgo abre un nuevo capítulo en la historia de Jerusalén —dijo la Dra. Mazar—. Hasta ahora, nunca habíamos contado con semejante riqueza arqueológica del período de Nehemías”.

La Biblia registra que Nehemías, copero del rey persa Artajerjes, recibió autorización del rey para reconstruir los muros alrededor de Jerusalén, que habían sido destruidos por los babilonios un siglo y medio antes. Nehemías también repobló Jerusalén y restauró su condición de capital de Judea. Cuando Jesús vivió en ella, aproximadamente cuatro siglos después, era una ciudad pujante.

La torre mencionada se encuentra detrás de las murallas de una gran estructura de piedra que la Dra. Mazar había desenterrado en el 2005, y a la que identificó provisionalmente como el palacio del rey David. Esto indica que la estructura tiene que haber sido construida primero y esto apoya su afirmación de que era el palacio del rey David. Y aunque las conclusiones son preliminares, estos hallazgos parecen confirmar aún más la precisión histórica de los relatos bíblicos. BN

– Encuentran el sello del acusador del profeta Jeremías

– Encuentran el sello del acusador del profeta Jeremías

Una impresión del sello de un funcionario de la corte del rey bíblico Sedequías ha sido hallada durante una excavación arqueológica en la antigua Ciudad de David en Jerusalén. Proviene de un estrato geológico fechado al tiempo de la destrucción de Jerusalén a manos de los babilonios.

La impresión de arcilla, que probablemente selló alguna vez un documento gubernamental oficial, lleva el nombre “Gedalías hijo de Pasur”, uno de los funcionarios que trató de hacer ejecutar al profeta Jeremías por traición cuando Jerusalén se encontraba bajo la amenaza de los ejércitos babilónicos antes de su destrucción alrededor del año 586 a.C. Este funcionario es mencionado en Jeremías 38:1-4:

  • Oyeron Sefatías hijo de Matán, Gedalías hijo de Pasur, Jucal hijo de Selemías, y Pasur hijo de Malquías, las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo . . . Y dijeron los príncipes al rey: Muera ahora este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal”.

Jeremías sobrevivió al asedio, pero al rey Sedequías no le fue tan bien. Sus hijos fueron asesinados y él fue llevado cautivo a Babilonia, donde finalmente murió.

Hay varias cosas extraordinarias en el descubrimiento de esta impresión de sello. Tal vez lo más asombroso sea el hecho de que este es el segundo hallazgo que prueba la existencia de una figura bíblica mencionada en este mismo pasaje.

Hace tres años se encontró una impresión de sello con el nombre de “Jucal hijo de Selemías hijo de Sevi” a sólo unos cuantos metros de ésta. Este mismo Jucal es mencionado en Jeremías 38:1, al igual que en Jeremías 37:3.

Aún más asombroso es el hecho de que esta es la sexta persona mencionada en el libro de Jeremías (sin contar a Nabucodonosor, rey de Babilonia) cuya existencia ha sido confirmada por la arqueología.

También se han hallado otras dos impresiones de sellos con el nombre del escriba de Jeremías, Baruc hijo de Nerías, además de otra con el nombre del funcionario gubernamental judío Gemarías hijo de Safán escriba, ambos mencionados en Jeremías 36. Recientemente se descubrió que una tabla cuneiforme excavada en la antigua ciudad babilónica de Sipar a comienzos del siglo pasado lleva el nombre del funcionario babilónico Sarsequim, mencionado en Jeremías 39:3. Y cuatro tablas excavadas en Babilonia alrededor de ese mismo tiempo se refieren al rey Joaquín (mencionado en Jeremías 52:31-33) y su familia.

Los detractores de la Biblia no tienen respuesta ante la increíble exactitud de las profecías contenidas en los escritos de algunos profetas bíblicos como Jeremías, de manera que argumentan que deben haber sido escritas mucho después de la época en que afirman que fueron escritas.

Pero ahora esos críticos que arguyen a favor de una fecha más tardía se ven enfrentados a un enorme y creciente problema: ¿Cómo pueden explicar el registro en esos libros de nombres de funcionarios gubernamentales y personajes extranjeros de relativamente poca importancia, y que se hayan encontrado pruebas de la existencia de esas mismas personas 2600 años más tarde, exactamente en los lugares específicos mencionados en la Biblia?

Claramente, el autor del libro de Jeremías conocía detalles minuciosos y específicos respecto a la época en la que escribió. La conclusión obvia derivada de estos numerosos hallazgos arqueológicos es que el verdadero autor de este libro fue el profeta Jeremías, quien lo escribió alrededor del tiempo en que los babilonios invadieron a Judá, justo antes de la destrucción de Jerusalén.

Las pruebas revelan claramente que el libro de Jeremías describe la historia real, tal y como estaba desenvolviéndose en aquellos días. BN

“El Código Real” – Engañosa versión hebraica del Nuevo Testamento

“El Código Real”
Engañosa versión hebraica del Nuevo Testamento

Autor: Pablo Santomauro

Hace no mucho tiempo recibí esta carta de un hermano solicitando información sobre una nueva versión del Antiguo Testamento:

Mi pregunta es si el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en hebreo. Me interesa saber porque circula entre algunos hermanos un Nuevo Testamento que presume ser traducción del hebreo, y se llama “El Código Real”. Me gustaría poder encontrar algún comentario serio al respecto. (www.elcodigoreal.com <http://www.elcodigoreal.com&gt; )

Nuestra respuesta no se hizo esperar.

Estimado hermano en Cristo:

No existe ninguna prueba para demostrar que el Nuevo Testamento fue escrito en hebreo. El peso de la prueba radica en los que sostienen tal reclamo sensacionalista. Los elementos de prueba, por el contrario, firme e inequívocamente demuestran que el NT fue escrito en griego. Sólo existen ciertas indicaciones de que el Evangelio de Mateo pudo haber sido originariamente escrito en hebreo, pero aun así la teoría es bastante especulativa.

Muchos que promueven la versión hebrea han afirmado que el NT en griego es un fraude. Los distribuidores de El Código Real, en particular, afirman que el NT fue modificado muchas veces por los gentiles. La página sostiene que “algunos errores fueron cometidos por copistas, algunos versos fueron añadidos para fortalecer alguna doctrina de la iglesia, algunos textos fueron mal interpretados debido a su desconocimiento de las raíces …”. No solamente el Nuevo Testamento fue distorsionado y alterado, sino que con las traducciones sucesivas, el pensamiento, la sustancia y la esencialidad hebraicas fueron contaminados por las preconcepciones de los traductores. Para volver a recuperar lo perdido, y ya que los originales fueron escritos en hebreo y no en griego, es necesario volver a las raíces hebraicas con una traducción como El Código Real. Esta versión es presentada como una rectificación a los errores cometidos a través del tiempo, y según ellos, es más confiable que cualquier otra versión hasta el momento (http://www.elcodigoreal.com/8.htm). Veamos lo que dice la portada de la página promotora de El Código Real:

Desde nuestra perspectiva, no es posible captar el mensaje del texto bíblico del Nuevo Testamento, y expresar su riqueza de forma clara y entendible a nuestra generación, ignorando su realidad hebraica. Toda versión del Nuevo Testamento que desconozca su raíz hebrea, no podrá presentar nunca la mejor versión posible, porque estaría pasando por alto la esencia misma del mensaje original que viene de una fuente hebrea, no helenista. (www.elcodigoreal.com)

Si lo anterior es cierto, hemos creído una mentira, Dios no pudo preservar los manuscritos en hebreo (no hay ninguno) y nuestra salvación corre peligro. También dicen que Dios quiere que solamente lo llamemos por sus nombres en hebreo. Sin embargo, si esto fuera verdad y de tanta importancia, los escritores del NT nos hubieran advertido de ello. Es significativo que los traductores de la Septuaginta, que tradujeron el AT del hebreo al griego, y que eran judíos ellos mismos, siempre tradujeron Elohim como Theos.

Ni siquiera un solo libro del NT ha sido preservado en hebreo. La evidencia a prima facie nos dice que no existe un lenguaje más santo que otro para comunicar el mensaje de Dios. Tomemos por ejemplo a Lucas, quien escribió el Evangelio de Lucas y Hechos. Lucas escribe su evangelio al excelentísimo Teófilo, al igual que el libro de Hechos. A juzgar por su nombre, Teófilo era griego, por lo tanto es natural deducir que ambos libros fueron escritos en griego. Dios inspiró a Lucas a escribir sus libros en griego, y en ninguno de ellos aparecen los nombres hebreos para Dios, y además sabemos que  Lucas escribió primariamente para el mundo gentil greco-parlante.

El apóstol Pablo hablaba griego fluidamente y usó el idioma profusamente durante sus viajes. Sólo cuando estuvo en Judea y Jerusalén usó el hebreo (Hch. 22:2). En sus epístolas con destino a Roma, Corinto, Galacia, Efeso y Filipos, sin lugar a dudas, Pablo escribió en griego, como el sentido común lo indica.

El historiador antiguo Eusebio narra que cuando Pedro fue por primera vez a Roma y predicó el evangelio, la gente se entusiasmó tanto que le rogaron que registrara el evangelio que predicó por escrito. Los romanos apelaron insistentemente a Marcos, compañero de Pedro, para que plasmara las instrucciones que recibieron por boca de Pedro por escrito, y el producto resultante fue el Evangelio de Marcos que hoy tenemos. Marcos escribió, sin duda, en griego, ya que éste era el lenguaje universal de la época comúnmente hablado en las regiones del Mediterráneo. Todo esto se puede leer en detalle en “La Historia de la Iglesia de Cristo hasta Constantino”, p. 88.

Juan, por su parte, fue el último en escribir su evangelio, y en el tiempo que lo escribe se encontraba en Efeso, donde probablemente murió. La lengua hablada en Efeso era el griego y además, Juan escribió para toda la Iglesia, no sólo a los judíos en Jerusalén.

Irineo, a su vez, comentando sobre el libro de Apocalipsis hace mención del número 666 y alude a los caracteres numéricos griegos en referencia a la bestia (p. 211). Obviamente, el Apocalipsis fue escrito en griego.

Lo anterior, sumado a que el idioma griego común (koine) era la lengua franca de la región y la época, de acuerdo a los más conocidos eruditos, nos revela que el NT fue escrito en griego, no en hebreo ni tampoco en arameo. Aun cuando la Iglesia en un principio estuvo confinada en Jerusalén, el idioma griego era común entre los primeros cristianos. Recordemos que Hechos 6 relata la presencia de cristianos judíos de idioma griego entre los primeros convertidos. ¡Los primeros diáconos escogidos por la iglesia en Jerusalén tenían nombres griegos! ¡Los siete!

Aun más, el hebreo en esa época ya estaba en desuso entre muchos de los judíos. Un gran número hablaba griego y/o arameo. Jesús, de seguro hablaba hebreo, arameo y griego. Los cuatro evangelios narran la conversación entre Pilato y Jesús. ¿Qué idioma usaron? No se menciona nada de un intérprete. La inferencia es que siendo Pilato un oficial romano, no hablaba ni hebreo ni arameo. El griego debió haber sido el lenguaje de la conversación. Es de suponer que durante el juicio frente a Pilato, mucho más de lo que registra la Biblia fue dicho. Es obvio que Jesús habló en griego frente a Pilato.

Jesús también tuvo una conversación con un centurión romano (Mt. 8:5-13, Lc. 7:2-10; Jn. 4:46-53), un gentil. El diálogo por seguro fue conducido en el idioma griego. Lo mismo debió haber sucedido con la mujer griega en la región de Tiro y Sidón (Mr. 7:26). Los griegos que querían hablar con Jesús (Jn. 12) primero hablaron con Felipe, el mismo Felipe que era de Galilea de los gentiles y quien obviamente hablaba griego. Habiendo crecido en Galilea, tanto Jesús como sus discípulos, por seguro hablaban arameo, hebreo y griego. Esto se debió a que la zona de Galilea era un centro comercial de intercambio internacional muy activo. En lugares como estos, la lengua comercial (de negocios) era el griego. Dos de sus discípulos fueron conocidos por sus nombres griegos, Andrés y Felipe.

Entre muchas otras evidencias, encontramos que la palabra usada por Jesucristo para referirse o los fariseos – hipócrita – es de raíz griega y no tiene traducción al hebreo o arameo (hypo-krites).

Conclusión: El idioma griego fue la tercer lengua hablada por Cristo y los apóstoles, y era muy popular en Galilea, como ya hemos visto. Sumado esto al hecho de que existen cientos de manuscritos, entre ellos los más antiguos, todos en griego y ninguno en arameo o hebreo, inferimos con un alto grado de certidumbre que los documentos originales del NT fueron escritos en griego.

Por último, deseamos alertar a los cristianos acerca de estas nuevas teorías como el Código Real, que no tienen un solo elemento de prueba para respaldar sus reclamos. No interesa que sus escritos y declaraciones tengan un matiz académico y que la fuerza de sus reclamos aparente ser seria. Una vez que sus argumentos son analizados a la luz de la Biblia, la historia, los documentos y la lógica aplicada, nos damos cuenta de que todo se trata del producto de la mente febril de ciertos individuos. Estos por lo general proponen no sólo falsedades en cuanto a los manuscritos bíblicos, sino además sostienen muchas falsas doctrinas que engañan a los cristianos con poca preparación y discernimiento. Basta decir que estos editores del Código Real son definitivamente antitrinitarios. Ante la pregunta de si creen en la preexistencia de Cristo, contestan evasivamente:

La pre -existencia del nombre del Mesías es un asunto firmemente establecido en nuestra fe hebrea. Estamos convencidos que Yeshua (Jesús) es el Mashiaj (Mesías) del cual hablaron Moisés y los profetas. Si no tuviéramos esa convicción nunca habríamos puesto manos a esta difícil y demandante tarea. Como judíos que creemos en el Mesías judío, afirmamos que él es la puerta, la única puerta de salvación y redención para el mundo. (http://www.elcodigoreal.com/8.htm)

Observe el lector que no contestan directamente, sino que creen en la pre-existencia del nombre del Mesías. Esto es clara indicación de que NO creen en la preexistencia de la 2da. Persona de la Trinidad, lo que abre la puerta para una discusión teológica que no abordaremos aquí.

El Código Real es un fraude teológico y sus promotores son, definitivamente, falsos maestros que deben ser repudiados por el pueblo evangélico. <>

Dios te bendiga

Pablo Santomauro

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¿Qué versión de la Biblia debo usar?

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Libro prodigioso. . . en que el género humano comenzó a leer. . . siglos ha, y con leer de él todos los días, todas las noches y todas las horas, aún no ha acabado su lectura. Juan Donoso Cortés, Primer Marqués de Valdegamas Escritor y estadista español (1809-1853)

(Debido a las diferencias obvias entre ambos idiomas, este capítulo fue preparado en castellano por Editorial Vida y sustituye a su equivalente en inglés con la aprobación de Here’s Life Publishers, Inc. y del autor, Josh McDowell.)

La Biblia y el idioma castellano

Nuestro idioma, considerado por muchos una de las lenguas más elegantes y flexibles de Occidente, podría trazar a lo largo de su historia y su desarrollo toda una línea casi continua de traducciones parciales o totales de las Escrituras, cada una de ellas con un origen y un propósito definidos.

Han sido numerosos los traductores del amplio ámbito hispano que han trabajado sobre los Libros Santos. Unos lo han hecho tomando como texto básico el texto latino de la Vulgata, versión de la Biblia originada por San Jerónimo, que ha sido durante mucho tiempo el texto oficial seguido por la Iglesia Católica. Otros traductores, tanto del campo evangélico como del católico e incluso del mundo judío sefardita, y en ambas márgenes del océano, han preferido acudir directamente a los mejores textos que han tenido a su disposición en los lenguajes en que la Biblia fue escrita originalmente, es decir, hebreo, arameo y griego.

El que estemos habituados al uso de una de las traducciones más vapliosas y exactas, la de Casiodoro de Reina revisada por Cipriano de Valera, no quiere decir que desechemos las demás, puesto que son esfuerzos valiosos e ilustrativos. Por este motivo, vale la pena que deslicemos al menos la mirada sobre las principales traducciones castellanas completas o casi completas, para comprender que la Biblia tiene también historia propia y fuerte arraigo en la literatura hispana.

Queremos hacer la salvedad de que no es nuestra intención prepsentar una historia detallada de la Biblia en nuestro idioma, sino ofrecerle al lector datos, material e ideas suficientes para que, al final de este capítulo, pueda responder por sí solo la pregunta que se Ie hiciera al principio: ¿Qué versión usar?

1. La Biblia alfonsina. Incluida por el rey Alfonso X el Sabio en su   Crónica General. Data del año 1260, y es la primera traducción al castellano de que tenemos noticia. Comprende casi toda la Biblia. Su texto base fue el texto latino de la Vulgata.

2. En los siglos XIV y XV, los judíos españoles (sefarditas) hicieron por lo menos seis versiones de la Biblia. De éstas se conserva sólo una: la llamada Biblia de Alba, fechada en 1430. Esta notable obra, anterior también a la invención de la imprenta, fue hecha por el rabino judío Moisés Arragel a petición de don Luis Guzmán, Gran Maestre de la Orden de Calatrava. No fue publicada hasta 1922, año en que se sacó en Madrid una tirada de 300 ejemplares en dos tomos, patrocinada por el duque de Alba.

3. En 1553 apareció la Biblia de Ferrara, traducción del Antiguo Testamento hecha “palabra por palabra” en esta ciudad italiana por judíos sefarditas exiliados. Impresa por Yom Tob Ahías bajo el patrocinio del duque de Ferrara, es en realidad una nueva edición de la antígua versión de Abraham Usque. Se hicieron dos ediciones: una destinada a los judíos y la otra a los católicos.

4 El Primer Nuevo Testamento. Aparecido ya en pleno ambiente de reforma y en medio del exilio, este Nuevo Testamento se debe al esfuerzo del insigne reformador búrgales Francisco de Enzinas. Fue impreso en Amberes, Bélgica, en 1543, y le costó a su traductor dos años díe cárcel. Su prisión hubiera sido más larga si no se hubiera logrado escapar. La versión del Nuevo Testamento que publicaría más tarde el reformador andaluz Juan Pérez en Ginebra, es considerada por algunos como una simple revisión de esta traducción.

El mérito de este último Nuevo Testamento se centra en la diminuta figura del valiente Julianillo Hernández, que astutamente burló repetidas veces la vigilancia para introducir subrepticiamente ejemplares en España. Finalmente fue delatado y quemado vivo en Sevilla, después de dar testimonio de su fe ante los verdugos. Debido a su intencion de introducir ejemplares clandestinamente en España,el pie de imprenta es un seudónimo destinado a burlar la vigilancia de la Inquisicón: Juan Philadelpho; Venecia.

5. La Biblia del Oso. Llamada así por el famoso grabado que aparece en la portada de su primera edición. Data del año 1569 y es la primera Biblia completa en castellano. Su autor fue el famoso ex-fraile andaluz y reformador Casiodoro de Reina (1520-1594).

El incansable — y genial — “morisco andaluz” a quien Don Marcelino Méndez y Pelayo se ve obligado a reconocer, tardó numerosos años en terminar su obra debido a lo mucho que tuvo que cambiar de residencia por toda Europa después de huir de España, donde peligraba su integridad física. Se sirvió de la Biblia de Ferrara como poderoso auxiliar, yendo a consultar el hebreo cuando tenía dudas sobre  la exactitud o el sentido de su traducción.

La primera edición, que constaba de 2.600 ejemplares, vio la luz en Basilea, Suiza. Con ella comienza la larga historia de la famosa “Biblia protestante”, el libro más difundido de la lengua castellana, cuyas tiradas han llegado mucho más allá en número y en difusión que las del mismo Don Quijote de Cervantes.

El autor de esta versión, altamente elogiada por Menéndez y Pelayo Gomo un clásico de nuestra lengua, afirma: “Exceptuando el tiempo empleado en viajes y el que estuve enfermo, no se me cayó la pluma de la mano durante nueve años enteros.” Su esfuerzo se ha visto compensado con creces.

6. Cipriano de Valera (1532-1602) publicó en el mismo año de su muerte, después de veinte años de trabajo según él mismo afirma, una segunda edición revisada de la Biblia del Oso. Esta es la forma definitiva de la “Biblia protestante” que, en distintas revisiones, especialmente en la de 1909 y la de 1960, y últimamente en la de 1977, ha llegado hasta las manos ansiosas del pueblo evangélico de habla castellana en más de una veintena de naciones para alimentar y fortalecer su fe.

Así se expresa Menéndez y Pelayo de la labor de Valera: “En general mejoró el trabajo de su antecesor y su Biblia, considerada como texto de lengua, debe tener entre nosotros la misma autoridad que la de Diodati entre los italianos. Al fin y al cabo está hecha en el siglo de oro, por más que no le falten galicismos, nacidos de la familiaridad del traductor con las personas y libros de los calvinistas de Ginebra” (Historia de los Heterodoxos Españoles, tomo II, Cap. X, p. 466).

7. Una vez modificada la legislación de la Iglesia Católica, que desde el siglo XVI había prohibido formalmente la lectura e impresión de la Biblia en la lengua del pueblo, se inicia una nueva era de traducciones. Esta vez serán eruditos católicos los que llevarán el peso del trabajo. La de Felipe Scío de San Miguel, obispo de Segovia y miembro de la Congregación de las Escuelas Pías (escolapios), tiene como texto base el de la Vulgata latina y fue publicada completa en Valencia, entre los años 1791 y 1793. Su significación histórica es la de haber sido la primera Biblia en castellano publicada completa en España.

8. Otra traducción católica de esta época, inspirada también en la Vulgata, fue la de Don Félix Torres Amat, obispo de Barcelona y después de Astorga. Publicada en Madrid entre 1823  y 1824, se considera menos fiel al original. Una edición corregida circuló desde 1853 en México bajo el nombre de “Edición estereotípica”.

9. Por primera vez pasa el océano el interés en el mundo católico por las traducciones de las Escrituras a nuestro idioma. Entre los años 1831 y 1833, vio la luz el primer fruto de estos esfuerzos. Ocho sacerdotes mexicanos trabajaron arduamente en la preparación de esta obra, la primera versión completa de la Biblia que se publicara en la América española, producto del esfuerzo latinoamericano. Constaba de veinticinco tomos, y en ella se incluían el texto latino en que se inspiró y el castellano, además de prefacios introductorios a todos los libros y una serie de estudios sobre temas especiales. En la colección había además un tomo de tamaño mayor con mapas y planos.

10. El reverendo KL B. Pratt, misionero norteamericano de la Iglesia Presbiteriana residente en Colombia, quiso realizar por encargo de la Sociedad Bíblica Americana de Nueva York una nueva traducción al castellano. Buscó para ello un equipo en el que había norteamericanos, españoles e hispanoamericanos. Después de una serie de vicisitudes, terminó por fin su obra, publicada en 1893 bajo el nombre de Versión Moderna. Aunque considerada como muy fiel a los idiomas originales, esta traducción abundaba en anglicismos, nombres arcaicos y faltas de elegancia en sus primeras ediciones. Aún se encuentra en algunas regiones del ámbito hispano. Abundan en su texto las palabras en letra cursiva que han sido añadidas al texto original. Sobre ellas advierte una nota que aparece al principio de la obra y antes de que comience el texto del Nuevo Testamento: “En vez de indicar las palabras enfáticas, designa, al contrario, las menos importantes, introducidas en la traducción para suplir las elipsis del original, y para aclarar el sentido.” Esta obra significa un serio y encomiable esfuerzo por actualizar el lenguaje de las Escrituras para hacerlo más comprensible.

11. Sobre los textos de los idiomas originales, se publicó en Madrid en 1944 una traducción que ha tenido notable difusión en el mundo católico. Es obra de los sacerdotes Eloína Nácar y Alberto Colunga.

12. También teniendo como base los textos en los idiomas originales, José María Bover y Francisco Cantera publicaron su traducción católica en Madrid, año de 1947.

13. La Biblia de Jerusalén, prestigiosa traducción hecha por eruditos católicos, también ha tomado como base los textos mejores en los idiomas bíblicos originales. La edición castellana aprovecha la labor de investigación y redacción de notas realizada para la edición francesa, que fue la primera en aparecer.

Sin embargo, el texto no es traducido del francés, sino de los idiomas originales, “teniendo presentes los actuales avances críticos y exegéticos”.

14.En 1979 aparece la traducción popular Dios habla hoy, de las Sociedades Bíblicas Unidas, cuyo Nuevo Testamento, Dios llega al hombre, se había publicado previamente solo, en 1966.

15. En ese mismo año aparece también La Biblia al día, versión castellana de la famosa paráfrasis The Living Bible.

La lista se haría interminable, y nos llevaría hasta personajes de la categoría literaria y humana de un Fray Luis de León, si incluyéramos en ella todas las traducciones de menor alcance o de tendencias sectarias, además de los Nuevos Testamentos y las versiones particulares de libros o grupos de libros.

Lo ya expuesto le bastará al lector para dar por válido nuestro argumento y comprender cuan amplia y extensa es la relación entre nuestro idioma y la Palabra de Dios. Veamos a continuación con más detalle las traducciones que más circulan por nuestros países. De esta manera, aunque sea de forma muy somera, podremos poner en sus manos suficientes datos para tomar su propia decisión sobre la traducción (o las traducciones) que debe usar.

La versión Reina-Valera

El titánico trabajo de traducción y consulta llevado a cabo por Casiodoro de Reina en medio de tantos obstáculos y persecuciones ha ido recibiendo a través de los años una serie de revisiones que han tenido siempre la intención de actualizar su lenguaje para hacerlo más comprensible a las personas de habla castellana en las distintas épocas de nuestra lengua.

Desde la más famosa de todas sus revisiones, la que hiciera Cipriano de Valera en 1602, se pueden encontrar listas de ediciones y revisiones que llegan a enumerar veintiuna de ellas.

Esto atestigua dos cosas. En primer lugar, lo viva y dinámica que es la lengua castellana. En segundo lugar, y de mayor importancia para nuestros propósitos, que esta versión, por su fidelidad a los textos originales y por su sonoridad que la convierte en un clásico de nuestra literatura, ha sido desde su publicación la favorita del pueblo evangélico de habla hispana.

Aun hoy, después de tantos adelantos, y después de tantos descubrimientos de textos cada vez más antiguos y por tanto má cercanos a los originales, vamos comprobando cómo esta versiór hecha por sólo dos hombres, faltos de materiales e instrument idóneos para hacer su labor y oprimidos por la persecución, supera e muchos puntos a otras traducciones famosas contemporáneas con el! e incluso posteriores.

Al respecto, escribía en 1923 el conocido escritor evangélico argentino Daniel Hall: “En una respetable cantidad de casos, hemos hallado que — hasta donde el que escribe es capaz de juzgar —• nuestra versión Reina-Valera… es superior a la ‘Authorized Versión’ inglesa y a la ‘Revised’ a pesar de la cantidad de eruditos que en éstas tomaron parte y de las innumerables ventajas de toda índole que tuvieron sobre aquellos dos pobres perseguidos españoles…”

Después de haber aparecido tantas versiones nuevas, sigue siendo la favorita del pueblo evangélico, además de haber penetrado notablemente el mundo católico. En el momento actual, además de las numerosas impresiones realizadas con el texto solo, se están haciendo otras con auxiliares de estudio.

De la Biblia Reina-Valera hemos de decir que, no obstante las numerosas revisiones, y debido en gran parte a su esfuerzo por guardar la mayor fidelidad posible a los textos originales, su lectura no es siempre de fácil comprensión para el hombre de hoy, y en especial para las personas más sencillas. Esto no ha sido obstáculo para que reciba justos elogios incluso de personas como el religioso oratoriano P. Bernardo Lamy, que hablando en su “Apparatus ad Biblia Sacra” de las versiones de Enzinas, Pérez y Reina afirma: “Estas tres… son muy excelentes en el concepto de los hombres doctos que las han examinado… Están tan bien desempeñadas que hacen un grande honor a la nación española y la colocan por esta razón en grado superior a todas las naciones cultas de Europa…”

Tanto la revisión de 1909 como la de 1960 son publicadas con notas en las cuales se hace referencia a otros versículos bíblicos que ayudan a explicar o completar el sentido de los textos. Además, se incluyen una serie de notas aclaratorias referentes a las traducciones. Estas notas aparecen en una columna central en la revisión de 1909 y al pie de página en la de 1960.

Se acaba de publicar en España una revisión fechada en 1977, que ha tenido presente la versión original de 1569, cotejándola con los originales. La intención de esta revisión ha sido actualizar el texto “de acuerdo con las normas que rigen el castellano vivo de nuestros días. Se ha conservado su fondo, así como la belleza y cadencia de su forma castellana, sacrificando sólo las palabras arcaicas y las formas en desuso, para la claridad del lenguaje actual”. Los revisores también  pudieron consultar en su labor los descubrimientos bíblicos mas recientes y los textos más actualizados en los idiomas originales, en lo cual llevan ventaja sobre las limitadas posibilidades y fuentes con que se tuvo que hacer el trabajo original.

Volviendo a las dos revisiones más usadas, las de 1909 y 1960, hay de ellas diversas publicaciones, entre las que se encuentran varias utilizadas por la Editorial Vida, que incluyen notas introductorias a los diversos libros. La Biblia de Estudio Vida ha sido hecha con el propósito de poner una pequeña biblioteca de consulta elemental en in.inos del creyente y del ministro. En ella hay, además de las introducciones y bosquejos de los libros, una sección con la famosa y ampliamente utilizada Concordancia Breve hecha por Don Carlos P. Denyer en Costa Rica a base del texto Reina-Valera de 1960, y otros auxiliares más que pueden favorecer y orientar el estudio bíblico personal y en grupo. Don Carlos Denyer, de origen inglés, vivió en dicha nación centroamericana desde los 14 años y fue el secretario coordinador del comité de revisores que trabajó en la revisión de 1960. A él se debe en gran parte también que el texto de esta revisión esté tan libre de erratas y haya significado un gran paso de mejora lingüística con respecto a la revisión de 1909.

La Editorial Vida acaba de publicar además una nueva Biblia de Estudio Ampliada. Este valioso esfuerzo editorial, también con el texto Reina-Valera de 1960, pone en manos del creyente de habla hispana, además de todos los auxiliares de estudio anteriores, un ensayo sobre cómo estudiar la Biblia, un diccionario bíblico, una cronología, un índice temático, un atlas histórico-geográfico y numerosos artículos más. Esto equivale a reunir en un solo tomo una verdadera biblioteca de referencia inmediata, estudio y orientación sobre las Escrituras.

La Biblia anotada de Scofield

Aunque el texto que aparece en esta Biblia es el mismo de la versión Reina-Valera en su revisión de 1960, es necesario mencionarla aparte por tratarse de un trabajo muy especial.

La labor fundamental fue realizada en los Estados Unidos hacia el año 1909 por el reverendo C. I. Scofield, D.D., asistido por un amplio grupo de consultores. Se publicó en castellano por primera vez en 1966.

En primer lugar, las referencias “cruzadas” de unos versículos bíblicos a otros se hallan agrupadas en forma temática, tratando de seguir por toda la Biblia el rastro de los grandes temas de la fe. Al final de cada línea de referencias temáticas se hace un resumen analítico del asunto tratado.

También se reúnen los resultados de numerosas investigaciones y labores bíblicas en notas, resúmenes y definiciones, tratando de rechazar las novedades y las interpretaciones personales.

Cada libro de la Biblia lleva su introducción y su análisis, que se desarrolla a través de todo el texto a base de subtítulos.

No obstante, como siempre que se trata de explicar la Biblia, el autor tiene que hacer referencias a su propio cuerpo doctrinal. En este caso, nos encontramos con una interpretación dispensacionalista de la historia de la Salvación. No todos los puntos que el autor expone son compartidos por personas de otros fondos doctrinales. Al hablar de su punto de vista en la introducción a su obra, Scofield cita a San Agustín: “Distinguid las edades y las Escrituras armonizarán.”

Por supuesto, este punto de vista hace que reciban una notable importancia los pactos divinos centrales y el estilo de relaciones entre Dios y el hombre que éstos inauguran.

De gran utilidad y hecha con amor y dedicación, los puntos controvertibles que presenta esta obra hacen que no sea aceptada por todos. Sin embargo, no se pueden negar ni su gran mérito ni su utilidad.

Dios habla hoy

La Biblia “Dios habla hoy”, cuyo texto es llamado “Versión popular”, corresponde en castellano en cuanto a esfuerzo y motivación a la llamada “Good News Bible” en inglés.

Publicada igualmente por las Sociedades Bíblicas Unidas, la anima un mismo propósito: hacer una versión fácilmente legible de la Biblia que todos puedan comprender. Los traductores han evitado con toda intención las palabras y expresiones del idioma que se emplean raramente o que han caído en desuso, para sustituirlas con un lenguaje que quieren que sea natural, claro, sencillo y sin ambigüedades.

El principio utilizado en su traducción es el de la llamada “equivalencia dinámica”. Esto quiere decir que, en lugar de utilizar el método ordinario de traducción, que es pasar al nuevo idioma lo que el autor dijo, tratan de hacer una “equivalencia”, al traducir lo que el autor quería decir. La meta final es que el lector pase por las mismas experiencias que los lectores originales del texto.

En su afán por hacer comprensible el texto bíblico, los traductores hacen cambios interesantes. Por ejemplo, la clásica y conocida palabra “centurión” ha sido traducida por la expresión “capitán de batallón”. Cuando la Biblia hace referencia a los “publicanos”, nos encontramos la descripción de su oficio: “los que cobraban impuestos para Roma”.

Además de resultar muy comprensible el texto, los ya famosos dibujos de Mlle. Annie Vallotton, que lo acompañan y explican con su •rncillez llena de vida tan característica, lo ayudan notablemente.

Sin embargo, hemos de advertir que este trabajo tiene serias limitaciones. En primer lugar, el concepto de “equivalencia dinámica” es altamente discutible como sistema para traducir las Escrituras. Cuando un traductor intenta dar el significado de un original, más que sus palabras; lo que el autor quería decir, más que lo que dijo realmente, se está yendo más allá de sus atribuciones, puesto que ya no es un traductor, sino más bien un intérprete, con todas las limitaciones humanas y doctrinales del caso.

De esta forma, la exactitud es sacrificada en aras de la facilidad de lectura. Además, el lector puede llegar a quedarse con la impresión de que lo traducido por “equivalencia dinámica” es lo que dice realmente el texto.

Los editores señalan en la introducción general el motivo que los ha llevado a trabajar así: “Las lenguas en que se escribió la Biblia tenían, como todas las lenguas, formas propias y a veces peculiares de expresarse. Cuando éstas se traducen al pie de la letra, con frecuencia se oscurece y hasta se pierde el significado de los escritos en sus lenguas originales. Por lo tanto, a veces ha sido necesario usar otras formas de expresión con tal de conservar con toda fidelidad el significado. Además, el trabajo de traducción se ha hecho a la luz de los mejores conocimientos que hoy se tienen sobre los escritos bíblicos originales. Por todo ello, esta versión puede resultar, en su manera de traducir, diferente de otras versiones.”

Afirman además que la traducción se ha hecho en el Antiguo Testamento teniendo como base el texto masorético de la Biblia Hebraica de Kittel y cuando estuvo ya disponible, el de la Biblia Hebraica Stuttgartensia. En algunos casos, afirman, sigue a la Septuaginta, la siríaca, o la latina, o adopta un “texto probable” reconstruido conforme a la opinión que prevalece entre las autoridades bíblicas. Para el Nuevo Testamento la base fue la tercera edición del Nuevo Testamento Griego publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas, aunque en algunas ocasiones se aparta de él y así lo señala en notas al pie de página, exponiendo el motivo.

Es necesario tener cuidado con las simplificaciones, que pueden resultar excesivas o incluso proporcionar terreno propicio para que el lector se forme ideas doctrinalmente erróneas.

Tomemos por ejemplo el famoso texto de Juan 3:16, donde se traduce: “Para que todo aquel que cree en él no muera.” La palabra “muera” no es totalmente inexacta. Es una de las traducciones posibles; la más débil de todas. El original griego apóletai es una forma de un verbo que se puede traducir “perderse, perecer, ser ejecutado”, además de morir.

Esta traducción, en manos de una persona desconocedora, puede convertirse en argumento para las ideas extrañas a la Biblia que siempre andan tratando de capturar la mente de los creyentes, como la de que los condenados serán totalmente aniquilados.

Por todo lo expuesto, creemos que esta Biblia resulta una buena manera de introducir al esquema básico de las Escrituras a alguien que no lo conozca, pero no debería ser utilizada como Biblia fundamental de estudio. Tampoco debe servir de fuente o de autoridad para aclarar puntos doctrinales.

Se han hecho de esta Biblia ediciones especiales con los libros apócrifos (llamados deuterocanónicos por la Iglesia Católica) colocados entre ambos Testamentos, y con la aprobación eclesiástica del Celara, Consejo Episcopal Latinoamericano de dicha Iglesia.

Tiene al final un glosario, un índice de materias, una tabla cronológica de la Biblia y otros artículos menores, mapas y planos.

La paráfrasis “La Biblia al día”

Publicada por Living Bibles International, apareció primeramente el Nuevo Testamento en 1973, para aparecer después toda la Biblia en 1979. Corresponde en castellano a la famosa paráfrasis en inglés llamada “Living Bible” (Biblia Viviente).

La sección del Nuevo Testamento se publicó primeramente bajo el nombre de “Lo más importante es el amor”. Algunas de sus ediciones, publicadas por la Liga Bíblica Mundial del Hogar, son “ediciones subrayadas”, preparadas para ir llevando a la persona a conocer directamente a Cristo y a aceptarlo como Señor y Salvador.

Los mismos editores de este Nuevo Testamento definen la labor de parafrasear como “decir lo que un escritor presentó con anterioridad, usando palabras diferentes”. Al ser publicada la Biblia completa, prefirieron decir que es “expresar el pensamiento de un autor en palabras más comprensibles a las empleadas por él originalmente”. La historia de la Biblia Viviente nació hace varias décadas con una idea de Kenneth Taylor, su autor principal, quien entonces era director de la Misión de Literatura de la Editorial Moody. Taylor sentía vivamente la necesidad de poner en manos del hombre moderno una Biblia que estuviera en un idioma comprensible. Entonces decidió utilizar el tiempo que tenía disponible en sus idas y venidas al trabajo en el tren para producir una edición de las Escrituras en inglés moderno.

En 1962 se publicaron las epístolas del Nuevo Testamento, bajo el nombre de “Epístolas Vivientes” (Living Letters). Después fueron viendo la luz pública las Profecías Vivientes (Living Prophecies, 1965), los Evangelios Vivientes (Living Gospels, 1966), el Nuevo Testamento Viviente (Living New Testament, 1967), los Salmos Vivientes (Living Psalms, 1967); poco después, Lecciones Vivientes de Vida y Amor (Living Lessons of Life and Love, 1968), los Libros Vivientes de Moisés (Living Books of Moses, 1969) y en 1970, la Historia Viviente de israel (Living History of Israel). La Biblia Viviente completa (Living Bible) fue publicada por primera vez en inglés en 1971.

El propósito de la obra es simplificar las palabras y las expresiones para que aparezcan en el lenguaje que le habla con eficacia al hombre contemporáneo. También se usa de la amplificación en términos técnico como “justificación”, “redención” y “santos”, para que el lector pueda captar de forma más completa el significado de cada uno de ellos. Se hizo esto para que la Biblia fuera más comprensible, y la meta final es llevar al lector a una relación más profunda e íntima con Dios.

Ken Taylor sabía que hay peligro en las paráfrasis, como hizo notar en el prefacio de la primera edición de las Epístolas Vivientes: “Hay peligros en las paráfrasis, como también hay valores. Siempre que no se traducen las palabras exactas del autor en el idioma original, existe la posibilidad de que el traductor, por honrado que sea, le esté dando al lector de habla inglesa algo que el escritor original no quiso decir. “Por este motivo, una paráfrasis no se guía solamente por la habilidad del traductor para simplificar, sino también por la claridad con la que comprenda lo que el autor quiso decir y por su teología. Cuando el griego o el hebreo no es claro, entonces el traductor debe guiarse por su teología, unido a su sentido de la lógica, o exponerse a que la traducción no tenga claridad ninguna en su sentido. La teología que ha guiado este libro ha sido la de una rígida posición evangélica.”

Lo que hace única a “La Biblia al día” es que se puede considerar la presentación más legible y comprensible del relato bíblico que tenemos en la actualidad. Es una paráfrasis simplificada de las Escrituras que puede ser comprendida por personas de todas las edades y de todos los niveles de instrucción.

Las declaraciones que chocan con la mentalidad actual son puestas en forma educada, de tal manera que ayudan a hacer más aceptables las Escrituras. Hay una notable excepción en 1 Samuel 20:30, donde el rey Saúl insulta groseramente a su hijo Jonatán y la Biblia al día lo repite de forma muy gráfica.

La Biblia Viviente ha experimentado una gran circulación desde que fue publicada por primera vez en 1971, e incluso ha sido traducida a varios idiomas, entre los que se encuentra el castellano. Su gran valor se funda en que tiene la capacidad de comunicar el mensaje de la Biblia de forma notablemente comprensible. Es una forma excelente de introducir las personas al relato bíblico.

Sin embargo es necesario que notemos ciertas dificultades de esta paráfrais, lo cual equivale a decir que es un comentario. No es una biblia de estudio, ni para que sea estudiada. Usa altamente de la interpretación como instrumento en sus paráfrasis, y a veces no  responde en su interpretación a la realidad de los textos originales.

Taylor tuvo que añadir y omitir algunas cosas para aclarar una serie de pasajes. Por supuesto, la base para estas adiciones y comisiones es el criterio personal del propio Taylor con respecto a significado del pasaje. Por lo tanto, hallamos insertada en él una expresión de la teología personal de Taylor, y hasta pudiera no ser del todo correcta.

Esto motiva que el lector, lamentablemente,no tenga la oportunidad de escoger por si mismo, puesto que se halla encerrado en la terologia y el juicio de valores del autor de la paráfrasis. La Biblia al Dia se debería utilizar solamente para lectura devocional, y nunca como Biblia de estudio, o como fundamento para establecer  doctrinas bíblicas o aclararlas.

La Biblia de Jerusalén

El valor de la Biblia de Jerusalén se halla en dos cosas: en primer lugar, que es una traducción fácil de leer. En segundo lugar, en sus notas, que son una gran ayuda para comprender las Escrituras Sin embargo, debemos hacer resaltar que es una Biblia católica. Por este motivo, las notas tienen una clara inclinación hacia la teología del catolicismo romano.

Aunque no son tan objetables para el mundo evangélico como lo han sido las notas de otras Biblias católicas, es razonable quecontengan enseñanzas con las que las iglesias nacidas de la Reforma están en respetuoso desacuerdo. Entre ellas hemos de señalar doctrinas como el Purgatorio, la primacía de Pedro, y la perpetua virginidad de María (véanse, por ejemplo, las notas sobre 1 Corintios 3:15, Mateo 16:19 y Mateo 1:25).

 

Debido a todo esto, en la mayoría de los casos, las personas de otras iglesias no encontrarán satisfactoria esta traducción. Podría ser para consultar textos e incluso notas, en el caso de que las personas, especialmente aquella puesta en autoridad y ministerio sobre su iglesia, tenga los conocimientos bíblicos y teológicos suficientes para discernir la interpretación correcta de la simple opinión teológica de grupo. No sería prudente ponerla en manos de quienes no tengan conocimientos suficientes para esto, por la confusión que podrían provocar. En cambio, los miembros de la Iglesia Católica la han recibido con los brazos abiertos, y es mucho el bien que ha realizado en medio de ellos, al servirles de instrumento y medio para comenzar un estudio personal de las Escrituras que se ha convertido en un encuentro personal también con el Espíritu Santo y con Cristo mismo.Siempre hemos de poner de relieve el excelente trabajo de los autores, realizado dentro de su contexto teológico de grupo.

Ellos afirman: “La presente versión ha puesto particular empeño en reflejar esta unidad (de las distintas partes de las Escrituras entre sí). Este empeño ha exigido una minuciosa compulsación de tos textos Y una constante labor de equipo, tratando de unir la variedad de estilos con la identidad de fórmulas…”

Las exigencias pastorales han pedido que se procure aquella corrección, claridad y pulcritud del idioma castellano que vienen exigidas por un lector moderno… La versión ha tenido también en cuenta a los lectores latinoamericanos evitando algunas expresiones que disuenan del modo de escribir usado en Hispanoamérica.”

Nos felicitamos por tan notable esfuerzo escriturístico en el campo católico y sabemos que el Espíritu Santo está utilizando grandemente esta versión en aquel medio.

La “Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras”

¿Por qué traemos a colación la “biblia verde” de los Testigos de Jebová? Porque estamos tratando de orientar al creyente, y precísamente una de las peores cosas que le pueden suceder es que le caiga en las manos un texto torcido. En especial si este texto pretende, no sólo ponerse a la par de las obras eruditas logradas tras numerosos años de amoroso esfuerzo y estudio, sino constituirse en la única “traducción correcta”.

En el momento actual, este grupo de extrañas ideas, que tanto se complace en confundir y ridiculizar las doctrinas cristianas ortodoxas, está presente en todos nuestros países con agresivos programas de «estudios bíblicos” y “visitación casa por casa”. Su “biblia verde” ya no es verde, sino negra, como suelen ser las nuestras. Su meta no es tanto “convertir” al incrédulo, sino “instruir”, “iluminar” al que ya ha creído- Los Testigos de Jehová y su pretendida “biblia” son una amenaza, especialmente para quienes aún son infantes débiles en la fe- Estos son su objetivo favorito.

¿Qué le sucede a esta traducción? El lector se preguntará: ¿Por qué es un ataque frontal? En Apocalipsis 22:18,19 encontrará la respuesta. Las traducciones de las que hemos hablado anteriormente, podrán ser más o menos acertadas, y depender de principios más o menos eficaces, pero siempre han tratado de ser honradas, como corresponde a la manera de tratar el texto más sagrado que el hombre tiene en estas manos: la Palabra del mismo Dios.

Felizmente, su “traducción” no lleva el nombre de Biblia. Tampoco se conocen ni los nombres ni el grado de preparación lingüística e intelectual de los miembros del “comité de hombres dedicados” que hízo la traducción, con excepción del actual presidente del grupo, Federick W. Franz, quien tuvo que representarlo en un proceso legal.

Esta obra apareció completa primeramente en inglés en el año 1961. Posteriormente fue traducida del inglés al español, “pero consultando fielmente los antiguos textos hebreo y griego”.

La calidad de su  castellano es deplorable desde todo punto de vista. Es un texto dificil, farragoso, lleno de tedio y poco comprensible. SI esto fuera todo, aún tendría excusa.

Lo mas terrible de esta “traducción” es que en muchos pasajes ha sido amañada para que sirva a las ideas difundidas a través de Atalaya y otras publicaciones similñres de la Watchtowe Bible and Tract Society”. Es un texto bíblico hecho para explicar sus doctrinas y no viceversa.

Podríamos poner muchos ejemplos, pero hay muy buenas obras sobre el tema. Bástenos  por muestra con uno que es clásico y les sirve de maravila para eliminar los posibles estorbos a la doctrina del grupo sobre los muertos. El texto de Lucas 23:43 está traducido así: “Y el le dijo: Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso”. La Biblia Reina-Valera, revisión de 1960 traduce: “Entonces Jesús le dijo:De cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso.”   La Biblia de Jerusalén traduce “Jesús le dijo: Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraiso”. En el griego original no hay nada que autorice el cambio de puntuación que trae a su vez un cambio completo de sentido.

De esta forma tan sencilla y sutil, con un signo de puntuación, se elimina la posibilidad de que el ladrón arrepentido entrara en aquel mismo día memorable a la Gloria acompañando a su Salvador. ¿Por que? Basta con rebuscar un poco en sus doctrinas oficiales “…Los informes bíblicos… muestran que murieron y que en la muerte estaban inconscientes como dormidos y que serán despertados del sueño de la muerte al debido tiempo de Jehová”. Esto está tomado de uno de sus libros básicos, “Sea Dios Veraz”, cap. XXI, La resurrección, pag. 271, párrafo segundo.

El creyente, sobre todo el recién llegado a la novedad de vida, ha descubierto el valor de la Palabra y está ansioso de conocerla, de profundizar en  ella; de beber el agua de vida.

Los dirigentes de la Iglesia necesitan hacer un esfuerzo especial y cuidar de las ovejas mas débiles para que no sean engañadas con promesas de estudios bíblicos maravillosos. Esto sería, en el contexto bíblico, al equivalente a que un pastor que no es el legítimo pastor las robe del rebaño y las saque de las fuentes de agua viva para conducirlas a charcos de aguas estancadas e infectadas.

Por supuesto, no nos podemos quedar con la simple prohibición de que no asistan a este tipo de estudíos heréticos. Es necesario que les brindemos agua fresca y el alimento abundante, implementando en nuestras iglesias unos estudios bíblicos profundos y llenos de vida. A su vez, es necesario que los cristianos estén cosncientes de algo: la Palabra de Dios adulterada es como el agua que antes servía para  beber y ahora está corrompida. Lo mejor es apartarse de ella y de los que la utilizan como arma de captación y proselitismo.

Por fin, ¿qué traducción usar?

Después de unas cuantas páginas, aún no hemos respondido directamente a la pregunta que las originó. Hemos preferido exponer lo más notable y conocido de la actualidad en todo el ámbito hispano, para que el lector sepa a qué atenerse. Hemos evitado intencionalmente las traducciones de acceso difícil o limitado a una zona geográfica, o aquellas traducciones que han sido hechas con propósitos expresos de mentalización, que lamentablemente existen y descarrían a muchos por senderos que parecen de luz y no lo son, manifestando ideas y tendencias teológicas pseudocristianas en sus notas especialmente… “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

La única excepción ha sido el desastre literario y bíblico de la traducción de los Testigos del inglés al castellano, y se ha debido a la difusión que ha logrado en nuestros medios.

Es posible que ya en su mente se haya suscitado otro interrogante: Si el texto es uno, ¿por qué tantas traducciones? ¿Qué sentido y qué utilidad tienen?

Debemos tener en cuenta una realidad: todo aquel que ha de traducir, necesita tomar una decisión. Cada idioma tiene su propio genio. La distancia mental se hace muy grande con el tiempo y las diferencias étnicas y ambientales. A veces las palabras y los giros de un idioma, o son casi intraducibies al nuestro, o tienen diversos sentidos que, en nuestra propia genialidad castellana — o en este momento peculiar del idioma — suenan muy diferentes entre sí. Aquí es donde el traductor debe tomar partido por una sola de las traducciones. Ahora bien, desde el mismo momento en que se decide por una de ellas, está renunciando automáticamente a todas las demás, que muy bien podrían ser tan valiosas como ella, e incluso más.

Esto es cierto cuando se traduce de un idioma occidental moderno a otro. Mucho más si se ha de traducir del hebreo antiguo o del griego “koiné” a idiomas tan distantes a ellos en el tiempo y en el espacio como el castellano del siglo XX.

Con esto queremos decir que no es posible que exista una traducción totalmente perfecta. Creemos sinceramente que el Señor ha protegido su Palabra incluso en las traducciones más honradas de ella que se han hecho.

Sin embargo, esto no quiere decir que hayamos de limitarnos a una sola traducción y desechar las demás como espurias o corruptas. No sería una posición inteligente en un cristiano que quiera adentrarse

¿Qué versión de la Biblia debo usar?

Después de unas cuantas páginas, aún no hemos respondido directamente a la pregunta que las originó. Hemos preferido exponer lo mas notable y conocido de la actualidad en todo el ámbito hispano, para que el lector sepa a que atenerse. Hemos evitado intencionalmente las traducciones de acceso difícil o limitado a una zona geográfica, o aquellas traducciones que han sido hechas con propósitos expresos de mentalización, que lamentablemente existen y descarrían a muchos por senderos de luz y no lo son, manifestando ideas y tendencias teológicas pseudo cristianas en sus notas especialmente… “Y no es maravilla , porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”(2 Corintios 11:14)

La única excepción ha sido el desastre literario y bíblico de la traducción de los Testigos del inglés al castellano, y se ha debido a la difusión que ha logrado en nuestros medios.

Es posible que ya en su mente se haya suscitado otro interrogante: Si el texto es uno, ¿por qué tantas traducciones? ¿Qué sentido y qué utilidad tienen?

Debemos tener en cuenta una realidad: todo aquel que ha de traducir, necesita tomar una decisión. Cada idioma tiene su propio genio. La distancia mental se hace muy grande con el tiempo y las diferencias étnicas y ambientales. A veces las palabras y los giros de un idioma, o son casi intraducibies al nuestro, o tienen diversos sentidos que, en nuestra propia genialidad castellana — o en este momento peculiar del idioma — suenan muy diferentes entre sí. Aquí es donde el traductor debe tomar partido por una sola de las traducciones. Ahora bien, desde el mismo momento en que se decide por una de ellas, está renunciando automáticamente a todas las demás, que muy bien podrían ser tan valiosas como ella, e incluso más.

Esto es cierto cuando se traduce de un idioma occidental moderno a otro. Mucho más si se ha de traducir del hebreo antiguo o del griego “koiné” a idiomas tan distantes a ellos en el tiempo y en el espacio como el castellano del siglo XX.

Con esto queremos decir que no es posible que exista una traducción totalmente perfecta. Creemos sinceramente que el Señor ha protegido su Palabra incluso en las traducciones más honradas de ella que se han hecho.

Sin embargo, esto no quiere decir que hayamos de limitarnos a una sola traducción y desechar las demás como espurias o corruptas. No sería una posición inteligente en un cristiano que quiera adentrarse con sinceridad en el sentido más profundo de la Palabra, y no de una versión determinada, por perfecta o venerada que ésta sea.

Quienes, por causa de sus estudios, tienen la posibilidad de consultar los mejores textos griegos del Nuevo Testamento, o incluso los hebreos del Antiguo Testamento, tienen la suerte de contar con una poderosa arma de comprensión y profundización.

Esto no se halla al alcance del creyente común, pero sí puede tener a mano las mejores traducciones disponibles, ya sea porque las vaya adquiriendo bajo la orientación de sus maestros en la Palabra, o porque la iglesia local organice algún tipo de biblioteca de consulta.

Siempre sigue siendo necesario que en los estudios bíblicos se use como base el texto de una de las traducciones. Hoy por hoy, parece ser la Reina-Valera la más acertada y utilizada para esto. Sin embargo, arrojará también mucha luz sobre el texto bíblico el tener la posibilidad de leer las diversas formas en que otros traductores han vertido las palabras originales al castellano, o incluso a otros idiomas, si se halla al alcance de algún miembro de la comunidad consultar traducciones a otros idiomas.

Lo que acabamos de decir es válido para el estudio personal, pero también nos parece una buena sugerencia para los círculos de estudio bíblico.

Nuestros pastores y maestros, por razón misma de la vocación a la que fueron llamados, tienen la obligación de estar al día en cuanto a material bíblico y a traducciones de la Biblia. No sólo dependen de ello su predicación y su enseñanza, sino también la orientación que les puedan dar a los miembros de la comunidad cristiana para ayudarlos en la empresa más fascinante que puede emprender un ser humano: la lectura y el estudio de la Palabra de Dios.

Lic. Ángel A. Carrodeguas

Fuente:

Josh McDowell – Don Stewart, Razones – ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy? , edit.Vida, pp.39-55,4ª impresión, 1992,Deerfield,Florida

¿Como puedo entender la Biblia?

¿COMO PUEDO ENTENDER LA BIBLIA?

  • (1) Orar que Dios le apunte el texto/tema. Hágase apuntes de las ideas que se levantan.
  • (2) Escoger UN SOLO pasaje bíblico contundente. Ocupa los otros pasajes en las etapas # 10 b&c.
  • (3) Léalo a lo menos tres veces, orando/meditando en el texto.
    • a. Ore usted contínuamente mientras estás tratando con la Palabra de Dios para que usted tenga la presencia y ayuda del Espíritu Santo para la correcta interpretación de la Biblia.
    • b. Lea el pasaje a lo menos tres veces en cada versión y traducción que está disponible.
    • c. Anote puntos de interés que se levanta durante su lectura. (Preguntas, diferencias entre versiones/traducciones, etc.) (…)
  • (4) Identifique el contexto:
    • a. El libro en su totalidad (autor, fecha, destinatarios, contexto socio-político-histórico, propósito/tema)
    • b. Anote los temas de los versículos que preceden y lo siguen al texto.
    • c. Anote otras citas bíblicas (sin leerlas) donde se trata la misma cosa.
  • (5) Identifique el tipo de literatura. (narrativa, discursiva, poética, apocalíptica, parabólica, sapiencial).
  • (6) Identifique el contenido general (personas, circunstancias, el dato central, resultados/consecuencias).
  • (7) Identifique las divisiones principales (por cambios de tema, de palabras claves, personas, ambiente, lugar, o de tema).
  • (8) Identifique la estructura: (repeticiones, comparaciones, contrastes, proporciones, el punto mas critico, climax, causa y efecto, afirmación seguida por ejemplos).
  • (9) Observaciones en detalle de palabras/frase difíciles, curiosas, de conceptos profundos, culminantes, figuradas, cambiantes, y de claves gramaticales. Haga preguntas (sin contestarlas) sobre lo observado como: ¿Qué significa? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Qué implica?
  • (10) Conteste las Preguntas usando:
    • a. Principios de mantener toda la Biblia en perspectiva, buscar el sentido “literal” (Significa lo que Dios estaba comunicando cuando fue escrito el pasaje), y enfocar la atención en el significado original del texto.
    • b. Reglas de leer la Biblia como cualquier otro libro; leerla “existencialmente” (como si usted hubiera estado como el lector original); interpretar lo histórico por lo didáctico; interpretar lo implicito por lo explicito; determinar el significado original de las palabras; buscar paralelismos; notar las diferencias entre el proverbio y la ley; observar la diferencia entre el espíritu y la letra; tener cuidado con las parabolas; tener cuidado con la profecía predictiva.
    • c. Distintas y múltiples fuentes de información: El texto bíblico en varias versiones de la Biblia; el contexto general y contexto especifico; pasajes paralelos en otras partes de la Biblia; y fuentes auxiliares como diccionario de idiomas (castellano, hebreo, griego, etc), concordancias; diccionarios, manuales y comentarios bíblicos, y mapas, etc.
  • (11) Haga un resumen borrador cuidadoso y prolijo de todos sus apuntes de los datos en #1 a #10 arriba.
  • (12) Haga la técnica de aplicación:
    • a. Determine si el pasaje enseña una costumbre local limitada a una sola época o si enseña un principio eterno válido para todas las generaciones. Anote el principio eterno.
    • b. Anote situaciones reales y actuales a las cuales es aplicable el principio eterno. (Vida personal, familia, sociedad, iglesia, nación, etc.).
    • c. Aplique el principio eterno a cada uno de las situaciones reales y actuales. Hágase apuntes de cada aplicación.
    • d. Anote como la(s) persona(s) (si mismo, familia, sociedad, iglesia, nación, etc.) pueda poner en practica el principio aplicado.
  • (13) Ore que Dios le ayude vivir lo que acaba de entender.

Fuente:

http://www.thirdmill.org/files/spanish/98283~2_16_01_1-07-33_PM~Cmoenten.html

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