La ciudad que vive en el infierno canta a dios

Cuadernos de Haití

La ciudad que vive en el infierno canta a dios

La capital de Haití se llena los domingos de pastores cristianos que imitan a los predicadores estadounidenses

RAMÓN LOBO | Enviado especial a Puerto Príncipe

22/02/2010

Puerto Príncipe se colma los domingos de cánticos y palabras vociferadas por pastores cristianos que imitan a los predicadores estadounidenses. Unos fueron a cursillos de declamación y miedo; otros, aprendieron con la televisión. Aquí no hay tanto negocio como allá aunque sean muchos los fieles pues las colectas son míseras donde abunda la miseria. Tampoco ayudan en exceso las circunstancias ambientales, que a nadie le asusta la amenaza del infierno cuando ya vive en él.

Cerca del cine Capitol, el pastor Yves Saint Fard se desgañita micrófono en mano en convencer a sus feligreses que todo lo ocurrido es una prueba que les envía el cielo y que los vivos tienen el deber de levantar de nuevo la ciudad en homenaje a los muertos y por respeto a la divinidad. Los fieles escuchan medio adormilados por la humedad y de vez en cuando parecen despertar y gritan “Aleluya” y aplauden. No sólo es una catarsis colectiva, un exorcismo de miedos y penas, es también una forma de sentirse unidos, acompañados, en una ciudad zarandeada en la que los muertos aún andan perdidos en ese espacio que los africanos creen que existe entre la vida y la no vida.Pese a estas limitaciones dogmáticas y crematísticas de fondo, la estética y las canciones resultan emocionantes. Lo es, y mucho, escuchar esas voces cálidas y siempre armoniosas que parecen depositar en las notas su última confianza de redención de los pecados. Los servicios religiosos se celebran en callejones, calles cortadas por los escombros y bajo lonas improvisadas que protegen de la solana pues el seísmo no distinguió las casas de los hombres de las de dios.

Ana Korkette levanta las manos y cierra los ojos. Viste de blanco y lleva la cabeza cubierta por un pañuelo blanco. No busca dentro de sí ni fuera respuestas o culpables. Sólo reza en para obtener un poco de paz. “Tengo tres hijos y están vivos. El terremoto destruyó mi casa. Sé que ha sido la voluntad de dios y no puedo hacer otra cosa que acatarla”. Mujeres y hombres se acercan a contar su historia, es lo único que les quedó.

Al término del servicio pentecostista, muchos abandonan el callejón con su Biblia en la mano y la camisa más limpia puesta. No importa qué pobreza azote lo importante es la dignidad. El porte, los detalles, la corbata o en pañuelo sobre el cabello. Han recargado energía para una semana. Hace varios años, un niño congoleño respondió a un periodista estúpido que preguntaba cómo se podía creer en dios si sólo le había regalado miseria y muerte: “Es que es lo único que tengo”.

En Cité Soleil, otro arrabal de Puerto Príncipe con fama de violento y cuna de bandas de gatillo fácil en el negocio de la droga, los habitantes se dividen entre la fe en el mercado, el de comida, que del otro no se tienen ni noticias, y en la iglesia. Ambos están a rebosar.

En el templo baptista que dirige un pastor llamado León se canta y también se baila, sin exagerar. Fluye una extraña alegría sin sonrisas. La familia Denizie está compuesta por una madre y tres hijas de 11, siete y seis años llamadas Djennulove, Esmeralda y Fanaral. El terremoto no mató a nadie en su casa. Alguna ventaja tenía que tener malvivir en una chabola de hojalata. Son tres niñas simpáticas que aspiran a ser enfermera, informática y médica. No cayeron en el lugar adecuado para cumplir sus sueños.

A la puerta de la iglesia unos blancos vestidos de cazadores de leones se dan la mano. Son misioneros baptistas que han venido a ayudar a Haití a su manera: además de comida y techo de lona ofrecen a los más pobres unos metros cuadrados de paraíso. De momento pocos compran. A pesar de la superpoblación de Puerto Príncipe y su ruina palpable aún queda un hilo de esperanza en la capacidad de superación de los hombres y un poco menos en las promesas de la llamada comunidad internacional. El más allá, de momento, tendrá que esperar.

copiado de

http://www.elpais.com/articulo/internacional/ciudad/vive/infierno/canta/dios/elpepuint/20100222elpepuint_3/Tes

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Puerto Príncipe se entrega a la fe un mes después del Sísmo.

16:49 12/02/2010, admin,

¡Amén-Amén! Noticias – Haití se ha convertido en una gigantesca iglesia y una fiesta de recogimiento, cantos y oración al cumplirse un mes del terremoto que dejó la capital reducida a un montón de cascotes. El Estado ha decretado tres días de luto oficial y poca gente trabaja en esta jornada en Puerto Príncipe, una situación no excepcional cuando cerca de un 70% de la población se encuentra en paro.

Decenas de miles de personas se han reunido en distintos puntos de la capital en señal de duelo. Un duelo que los haitianos celebraron abriendo los brazos, cerrando los ojos, apuntando su rostro al sol y cantando durante horas hasta el llanto.

Católicos y protestantes llenan iglesias y campos religiosos improvisados en la calle para orar a sus más de 217.000 muertos. En muletas, en sillas de ruedas o cojeando decenas de mutilados se sumaron a la gran marea blanca que se concentró en la plaza en el ‘Camps de marts’ de Puerto Príncipe, epicentro de una celebración que durará tres días.

“Me siento bien, esta es la mejor ayuda que tengo” explica un joven con aspecto de ‘hip-hopero’ llegado desde un parque cercano en el que duerme. Su aspecto de pandillero violento nada tiene que ver con los ojos llorosos con los que habla después de escuchar ‘la palabra de Dios’ desde el improvisado púlpito.

En una de las calles de Siver La Plane una Congregación Protestante ha montado un escenario y una enorme carpa donde cientos de haitianos también mezclan cánticos y oraciones a Dios, que acompañan con bailes y palmas. Algunos visten sus mejores galas, pantalones y zapatos, y las mujeres lucen túnicas blancas y pañuelos del mismo color.

En el dialecto creole, el Pastor habla de que “Dios quiere Haití”, pero lo ha puesto a prueba “para demostrar su fe”. Muchas mujeres parecen sumidas en un trance. Con las palmas mirando al cielo, balancean la cabeza con los ojos cerrados en una especie de meditación. Continuarán así durante el día y la noche.

Desde el sismo, algunos seguidores del vudú se convirtieron al cristianismo, algunos atraídos por la ayuda que brindan las misiones evangélicas y otros por temor a Dios.

“El terremoto me asustó”, admitió Veronique Malot, una mujer de 24 años que dice haberse incorporado a una iglesia evangélica hace dos semanas cuando tuvo que alojarse en uno de los muchos campamentos improvisados.

“El vudú ha estado en mi familia, pero el gobierno no nos ayuda. Los únicos que nos ayudan son las iglesias cristianas”.

El vudú se desarrolló en el siglo XVII cuando los franceses trajeron a Haití esclavos del Africa occidental. Los esclavos obligados a practicar el catolicismo se mantuvieron leales a sus espíritus africanos en secreto, adoptando santos católicos para que coincidieran con los africanos, en lo que se conoce en religión como sincretismo. Hoy, muchos practican ambas religiones.

Desde el temblor, bautistas, evangelicos, protestantes y otros misioneros han llegado a Haití para alimentar a los desamparados, curar a los heridos y predicar el Evangelio en campamentos donde se apiña un millón de personas.

En muchos de los campamentos, camiones con altavoces difunden música con mensajes evangélicos mientras los misioneros hablan con las familias.

La Agencia para el Desarrollo Internacional, AID, de Estados Unidos, canaliza cientos de millones de dólares en ayuda al exterior cada año por medio de grupos religiosos, aunque no se conoce una cifra concreta de cuánta ayuda llega a Haití por medio de los grupos cristianos.

En camisa blanca y con un brazalete negro, el presidente de Haití, René Preval, durante otra ceremonia organizada en la Universidad de Notre Dame de la capital, pidió a los ciudadanos “limpiar sus rostros de lágrimas” para reconstruir el país, aunque tampoco él pudo reprimirlas durante el acto. “Haití no morirá, no debe morir”, dijo el mandatario, quien prometió a los ciudadanos seguir movilizando a la comunidad internacional en busca de ayudas para la reconstrucción.

Una iglesia baptista de EEUU protesta por la detención de los traficantes de niños

Una iglesia baptista de EEUU protesta por la detención de los traficantes de niños

NUEVA YORK, 1 (EUROPA PRESS)
La Iglesia Baptista del Centro del Valle, con sede en Meridian, Idaho (Estados Unidos), manifestó este lunes su protesta por el arresto en Haití de diez de sus feligreses que fueron sorprendidos cuando intentaban sacar ilegalmente del país a 33 menores de entre dos meses y 12 años.

Los religiosos fueron “detenidos con falsedades” y ahora los miembros de la iglesia intentan “aclarar el malentendido”, según recoge el diario “The New York Times” citando fuentes de la organización religiosa.

La Iglesia asegura que los diez estadounidenses viajaron a Haití para rescatar a menores que vivían en orfanatos destruidos por el fuerte terremoto del 12 de enero y que iban a ser trasladados a un orfanato en República Dominicana.

El autobús que transportaba a los estadounidenses y a los 33 supuestos huérfanos fue registrado el viernes por la noche en el control de Malpasse, el principal paso fronterizo entre Haití y República Dominicana. Los agentes detuvieron a los estadounidenses por no tener documentación alguna que justificara la tutela de los menores y más tarde las autoridades haitianas revelaron que la mayoría de ellos tenían en realidad familia.

Los 33 menores estaban alojados coyunturalmente antes del terremoto en un orfanato de Santo, a las afueras de Puerto Príncipe, que era gestionado por la ONG austriaca SOS Children”s Village. El domingo SOS informó en su web de que al menos uno de los menores, una niña de ocho años, dijo a los cooperantes que no era huérfana y que creía que su madre la había enviado de vacaciones.

Previamente, SOS informó de que los menores iban a ser adoptados a través de un grupo vinculado a los diez baptistas estadounidenses, New Life Children Refuge, una organización que ya había ofertado estas adopciones en Estados Unidos.

Una de las baptistas arrestadas, Laura Silsby, asegura que New Life Children”s Refuge no ha pagado ningún dinero y que los conocieron a través de un religioso haitiano, Jean Sanbil, de los Sacerdotes del Anuncio de Jesús.

El grupo, del que también forman parte religiosos originarios de Texas y Kansas, se encuentra ahora detenido en la sede central de la Policía Judicial en Puerto Príncipe.

El objetivo, explicó Silsby, era trasladar a los menores a un hotel de 45 habitaciones de Cabarete, en República Dominicana, que habría sido convertido en orfanato provisional hasta que se construyera uno definitivo.

Diputado cristiano en México realiza fuertes declaraciones xenofóbicas y racistas en contra de Haití

Diputado cristiano en México realiza fuertes declaraciones xenofóbicas y racistas en contra de Haití

“Como todos son negros y se parecen tanto, habría que marcarlos con tinta indeleble para que no se les repita la ayuda; la tinta tiene que ser blanca porque la que usa el IFE (Instituto que regula las elecciones) no se les notaría por ser tan negros”, expresó el diputado. Mas tarde en otra entrevista dijo que todo fue una broma. México | Lunes 1 de Febrero, 2010 | Por Delfino Martínez

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(NoticiaCristiana.com).

Ariel Gómez León, diputado del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y locutor de un conocido programa de radio popular en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, reprochó el descuento de su sueldo que la Cámara de Diputados efectuó para los damnificados de Haití:

“En los medios como en la televisión observamos la cara de la gente (damnificados) cuando les reparten ayuda. ¡No son caras de necesidad! Más bien son de abusivos insaciables”.

También conocido con el sobrenombre de El Chunko, Gómez León continuó: “Como todos son negros y se parecen tanto, habría que marcarlos con tinta indeleble para que no se les repita la ayuda; la tinta tiene que ser blanca porque la que usa el IFE (Instituto que regula las elecciones) no se les notaría por ser tan negros”.

El diputado, quien se jacta de ser un hombre que dice la verdad, advirtió que no le importaba lo que se pensara de él: “A nosotros no nos preguntaron, nos descontaron del cheque”.

Extrañeza causó al líder nacional del PRD, Jesús Ortega quien dijo se buscará que el diputado chiapaneco Ariel Gómez León sea severamente sancionado:

“Un diputado ha hecho declaraciones espantosas, racistas y el PRD no puede consentir ese tipo de opiniones, de comentarios y voy a pedir a la Comisión Política de que este diputado sea severamente sancionado por este tipo de comportamiento”.

Incluso podría ser expulsado este personaje que contradice al partido izquierdista y liberal tras sus declaraciones sobre los ciudadanos de Haití.

Asimismo en entrevista a nivel nacional en el noticiero matutino con el periodista Carlos Loret de Mola, El Chunko mencionó que todo fue una broma y que uno de sus micrófonos no estaba apagado. El periodista al cuestionarlo de xenófobo y racista Gómez León argumentó “No soy racista ya que mi papá es muy moreno y no podría serlo” y añadió “Soy un hombre cristiano que tengo mucho temor a Dios después de haber sufrido cáncer”.

No es la primera vez que muestra su irresponsabilidad mediática, hace algunos años se contradijo muchas veces ya que se enorgullecía de ser cristiano afirmando que era un discípulo de Jesús pero que apoyaba la vida homosexual además de celoso pro abortista.

En la dinámica de su programa recibe llamadas al aire y da consejería legal, de sexualidad, amistad, amor, entre otros a sus fans y si el que está al otro lado de la línea telefónica no está de acuerdo lo insulta o lo humilla.

fuente bibl:

http://www.noticiacristiana.com/sociedad/2010/02/diputado-cristiano-en-mexico-realiza-fuertes-declaraciones-xenofobicas-y-racistas-en-contra-de-haiti.html

Naturaleza y sociedad

Naturaleza y sociedad
Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Publicado en Milenio Diario, 27 de enero de 2010


Al reflexionar sobre el reciente sismo en Haití y sus terribles consecuencias, conviene tomar en cuenta lo mucho que la ciencia tiene que ver con este tipo de desgracias.

Se podría preguntar: ¿de qué sirve la ciencia, ese “lujo” intelectual que sólo los países ricos pueden darse, ante la imparable furia de la naturaleza?

De mucho.

En primerísimo lugar, para entender. Gracias a las modernas ciencias de la Tierra, hoy conocemos con precisión la causa de los terremotos. Sabemos que la superficie terrestre está formada por una pequeña costra sólida, más delgada en proporción que la cáscara de un huevo, flotando sobre un mar de roca fundida, el magma que forma el manto terrestre.

La corteza está partida en placas tectónicas, como un rompecabezas. Como el magma circula lentamente, las placas se mueven y rozan unas con otras. Cuando se acumula suficiente tensión (lo que puede llevar varias décadas), los puntos de fricción se desmoronan como galletas saladas al rozar unas con otras.

Pero además de entender, la ciencia también sirve para prevenir. El desastre de Haití había sido predicho por varios geofísicos desde 2006. Aunque no podían, por supuesto, adivinar la fecha precisa, sí podían asegurar que tarde o temprano la energía acumulada por la fricción entre las placas de Norteamérica y del Caribe —sobre cuya frontera justamente se halla la isla de La Española— tendría que liberarse en forma de sismo.

Finalmente, la ciencia sirve para actuar… pero sólo si las circunstancias lo permiten. Haití, como país pobre, carecía de reglamentos de construcción decentes, y de maneras de hacer que se cumplieran. El derrumbe de tantos edificios con un sismo de sólo 7 grados —que normalmente se considera moderado— muestra algo que se ha sabido desde hace mucho: que los desastres naturales no son sólo desastres naturales. Su manifestación depende también de decisiones sociales y de las circunstancias socioeconómicas que muchas veces determinan estas decisiones.

Que Haití sea pobre tiene que ver con factores histórico-sociales… entre ellos la falta de un desarrollo científico-tecnológico-industrial que le permita tener un buen nivel de vida y proporcionar condiciones de seguridad a sus habitantes.

Sí, la ciencia tiene mucho que ver con desastres como éste. Lástima que a veces no pueda hacer gran cosa al respecto.

bibl:

http://lacienciaporgusto.blogspot.com/2010/01/naturaleza-y-sociedad.html

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Reflexión de un biologo sobre la tragedia de Haiti.

Reflexión  de un biologo sobre la tragedia de Haiti.

Esta es la reflexion de un biologo  pro-derechos de los simios, alguien con una concepción cientifica y materialista del mundo.Sin embargo, sus reflexiones no son tan inhumanas como podrían parecer y tiene mucho  de coherentes, aun cuando sea un enfoque particular de lo sucedido.Muchas de sus criticas tienen su fundamento.

El articulo me dejó con la sensación de que hay muchas preguntas que tenemos que responder y de manera correcta. No todo es una interpretación fundamentalista de la vida.

Creo que lo sucedido es como un prisma, donde hay muchas caras. Muchas son las reflexiones que surgen sobre lo sucedido y todas tienen un núcleo de verdad el cual debemos reflexionar para dar respuestas acertadas a aquellos que nos las demandan

Esperemos que entre todos los lectores podamos ordenar nuestros pensamientos a fin de poder comprender mejor lo sucedido.

Acá los dejo con el relato:

“Existen males mayores que el que está sufriendo el pueblo de Haití tras el terremoto, nuestra pobre situación espiritual y nuestra concepción materialista de la vida”, palabras del Obispo de San Sebastián Munilla y que ahora dice fueron sacadas de contexto.

También fueron sacados de contexto todos los asesinatos llevados a cabo por la iglesia en la llamada “Santa Inquisición”.

Son palabras que salen de un corazón impuro como el suyo, que sólo ve en la espiritualidad, un negocio de almas, un caldo para seguir viviendo de la palabra de Dios, sin saber que esta maldiciendo a Dios con lo que ha dicho.

Es impensable que la Iglesia no haya tomado cartas en el asunto rápidamente y lo hayan desterrado a la ignorancia. Muchos sacerdotes no lo quieren como obispo y esta claro que esta haciendo un flaco favor a esa Iglesia de Dios que ya no existe por culpa de muchos que como él, se regodean en hábitos morados creyéndose seres elegidos por El. Que ignorancia. Él mismo, ese obispo Munilla, tendría que haber dimitido y como penitencia (ellos nunca se ponen penitencias), tendría que haber ido a Haití, a Puerto Príncipe, y ayudar con sus manos a desenterrar a tantos miles de personas que han quedado sepultadas y que han muerto lentamente en la desesperación del abandono, y mirarles a los ojos, que vea el sufrimiento cara a cara, para que se olvide de la espiritualidad y se sienta más humano derramando al menos lágrimas por el infierno en que se ha convertido una ciudad de por sí castigada por el odio y el poder.

Si, un abandono de la Comunidad Internacional que no ha sabido o querido reaccionar ante esta catástrofe de dimensiones apocalípticas. ¿Cómo es posible que con tanto ejército internacional de EEUU, de la OTAN, de la Naciones Unidas no se hubieran movilizado desde el primer momento y llegar en horas al lugar de la catástrofe? ¿Cómo es posible que no se den cuenta que las ayudas que están llegando se quedan en el aeropuerto porque no hay nadie que las lleve a los lugares donde el sufrimiento es máximo? ¿No son capaces de organizar rápidamente caravanas de camiones militares y carros acorazados para abrirse paso entre las ruinas y llegar a la gente que esta caída en el suelo? Han pasado cuatro días y la ayuda literalmente no ha llegado. Hay escasas máquinas para desescombrar y rescatar las miles de personas que enterradas se están encontrando con una de las muertes mas horrorosas, una muerte lenta, con sufrimiento, con soledad, con esperanza perdida.

Ante tan tamañas injusticias, he perdido por completo la confianza en el hombre, en la religión y tal vez en Dios, que sigue ciego ante tanta injusticia en la Tierra y castigando siempre a los más pobres, a los más humildes y magnificando a los poderosos.

El hombre ha perdido el sentido y el dolor del corazón. Si en lugar de un terremoto, hubiera sido una ofensiva militar, a estas alturas habría miles de soldados en Haití, miles de carros de combate, de tiendas de campaña, de suministros……pero claro, hay que ayudar a una población que se desespera, que ve volar a los helicópteros y marcan en el suelo un SOS de desesperación, de impotencia. Hay que ir despacio, no es objetivo de guerra. ¿Cómo se puede organizar la ayuda sin existir una infraestructura que lleve esa ayuda a los lugares donde la muerte y los gritos de dolor se entremezclan con la desesperación?. ¿De que sirve el dinero si toda una capital con su gobierno, han quedado sumidos a la nada o desorientados con todas las estructuras básicas rotas y hundidas?.

No entiendo ni se quien puede estar al mando de la ayuda internacional. Pienso que la misma ayuda es un caos, no hay orden, no hay grúas en el aeropuerto para bajar las mercancías, no hay vehículos ni gasolina para arrancarlos. Lo primero que debían haber mandado son a miles de hombres con maquinas pesadas y carros blindados para formar una infraestructura sólida de salvamente, para desenterrar a los máximos posibles. Pero no, solo llegan aviones con paquetes y poco personal. Esto no es una ayuda internacional, es un caos y con el, miles de personas más están muriendo.

Desde estas páginas y con los ojos llorosos de ver escenas dantescas y niños asustados, chillando, personas heridas que son operadas sin anestesia y gritos de dolor que continuamente se escuchan por todos lados, como un altavoz sonoro e infinito perdido en la más absoluta de las soledades, SUPLICO que las Naciones Unidas formen un Organismo Mundial de Emergencia, con técnicos preparados en los diferentes escenarios que se pudieran presentarse en cualquier punto de la Tierra (terremotos, tsunami, incendios, inundaciones…), de las características de Puerto Príncipe, y que fueran los encargados de organizar una infraestructura teniendo a su disposición miles de hombres y material para acudir en pocas horas al lugar del desastre. Por desgracia esta estampa nos la seguiremos encontrando cada vez con más frecuencia ante el cambio climático al que nos estamos sumiendo, sin que los gobiernos y políticos no hagan nada y estén traicionando a la humanidad.

Mientras, el dolor de lo inaudito, sigue tiñendo de sangre Puerto Príncipe, con cadáveres descomponiéndose en medio de las calles, con gentes atrapadas que se encuentran en sus ultimas horas de aliento, en niños perdidos de mirada gris que deambulan por las calles sin saber donde van a parar, siendo vulnerables y corriendo otros peligros como el rapto para fines oscuros.

¿Por qué se consiente tanto dolor? ¿Por qué Dios si lo hay, deja que millones de niños mueran de hambre, de enfermedades curables? ¿Por qué permite que un pueblo que sufre, siga sufriendo en un infierno, en una pesadilla mortal?.

Mientras, el infierno de la nada, sigue mostrando al mundo que los hombres no saben ser humanos, que hemos dejado de llorar con el corazón y por ese motivo estamos perdiendo la humanidad.

fuente

:HAITÍ -PUERTO PRINCIPE: EL INFIERNO DE LA NADA

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