Nuevo blog de cristianismo evangelico

Quiero agradecer sinceramente a todas aquellas personas que me han apoyado desde los comienzos de este blog. Por razones de salud personal tuve que discontinuar este blog. Luego de meditarlo un buen tiempo, decidi volver a las reflexiones. En estos momentos he decidido no continuar con este blog. Pero hace ya casi tres meses inicie otro blog similar a este, donde continuo con los comentarios desde nuestra cosmovision teologica evangelica.

El blog se llama El Teologiyo y desde ya estan todos invitados a participar con comentarios, con sugerencias y también con vuestras oraciones.Respecto a este blog,no seguiré actualizando, pero si respondiendo a cualquier inquietud que surga.

Dios continúe bendiciendo a todas aquellas personas de buena voluntad.

¿Qué es la Semana de la Pasión / la Semana Santa?

Pregunta: “¿Qué es la Semana de la Pasión / la Semana Santa?”

Respuesta: La Semana de la Pasión (también conocida como la Semana Santa) es el tiempo desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Pascua (el Domingo de Resurrección). La Semana de la Pasión se llama así debido a la pasión con la que Jesús voluntariamente fue a la cruz para pagar por los pecados de su pueblo. La Semana de la Pasión se describe en los capítulos 21-27 de Mateo, los capítulos 11-15 de Marcos, los capítulos 19-23 de Lucas, y los capítulos 12-19 Juan. La Semana Santa comienza con la entrada triunfal del Domingo de Ramos cabalgando sobre un asno como fue profetizado en Zacarías 9:9.

La Semana de la Pasión incluye varios eventos memorables. Jesús purificó el templo por segunda vez (Lucas 19:45-46), y disputó con los fariseos en cuanto a Su autoridad. Luego, Jesús entregó su Discurso de los Olivos sobre los últimos tiempos y enseñó muchas cosas, incluyendo las señales de Su segunda venida. Jesús comió la Última Cena con sus discípulos en el aposento alto (Lucas 22:7-38), y luego se fue al huerto de Getsemaní para orar mientras esperaba la llegada de Su Hora. Fue aquí que Jesús, después de haber sido traicionado por Judas, fue arrestado y sometido a varios juicios farsas ante los principales sacerdotes, Poncio Pilato, y Herodes (Lucas 22:54-23:25).

Tras de los juicios, Jesús fue azotado a manos de los soldados romanos, y luego, se vio obligado a llevar su propio instrumento de ejecución (la Cruz) a través de las calles de Jerusalén a lo largo de lo que se conoce como la Vía Dolorosa (el camino de los dolores). Jesús fue crucificado en el Gólgota el día antes del día de reposo, fue sepultado y permaneció en la tumba hasta el domingo, el día después del día de reposo, y luego resucitó gloriosamente.

Es conocida como la Semana de la Pasión (Semana Santa) porque en ese tiempo, Jesucristo verdaderamente reveló Su pasión por nosotros en lo que sufrió voluntariamente en nuestro lugar. ¿Cuál debe ser nuestra actitud durante la Semana Santa? ¡Debemos ser apasionados de nuestra adoración de Jesús y en nuestra proclamación de su Evangelio!

¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
http://www.GotQuestions.org/Espanol

Respuesta: La Semana de la Pasión (también conocida como la Semana Santa) es el tiempo desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Pascua (el Domingo de Resurrección). La Semana de la Pasión se llama así debido a la pasión con la que Jesús voluntariamente fue a la cruz para pagar por los pecados de su pueblo. La Semana de la Pasión se describe en los capítulos 21-27 de Mateo, los capítulos 11-15 de Marcos, los capítulos 19-23 de Lucas, y los capítulos 12-19 Juan. La Semana Santa comienza con la entrada triunfal del Domingo de Ramos cabalgando sobre un asno como fue profetizado en Zacarías 9:9.

La Semana de la Pasión incluye varios eventos memorables. Jesús purificó el templo por segunda vez (Lucas 19:45-46), y disputó con los fariseos en cuanto a Su autoridad. Luego, Jesús entregó su Discurso de los Olivos sobre los últimos tiempos y enseñó muchas cosas, incluyendo las señales de Su segunda venida. Jesús comió la Última Cena con sus discípulos en el aposento alto (Lucas 22:7-38), y luego se fue al huerto de Getsemaní para orar mientras esperaba la llegada de Su Hora. Fue aquí que Jesús, después de haber sido traicionado por Judas, fue arrestado y sometido a varios juicios farsas ante los principales sacerdotes, Poncio Pilato, y Herodes (Lucas 22:54-23:25).

Tras de los juicios, Jesús fue azotado a manos de los soldados romanos, y luego, se vio obligado a llevar su propio instrumento de ejecución (la Cruz) a través de las calles de Jerusalén a lo largo de lo que se conoce como la Vía Dolorosa (el camino de los dolores). Jesús fue crucificado en el Gólgota el día antes del día de reposo, fue sepultado y permaneció en la tumba hasta el domingo, el día después del día de reposo, y luego resucitó gloriosamente.

Es conocida como la Semana de la Pasión (Semana Santa) porque en ese tiempo, Jesucristo verdaderamente reveló Su pasión por nosotros en lo que sufrió voluntariamente en nuestro lugar. ¿Cuál debe ser nuestra actitud durante la Semana Santa? ¡Debemos ser apasionados de nuestra adoración de Jesús y en nuestra proclamación de su Evangelio!

¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
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Eugenesia: ¿existen las razas?

Antonio Cruz Suárez
Eugenesia: ¿existen las razas?
Eugenesia (VII)


Durante mucho tiempo los antropólogos mantuvieron la hipótesis de que a los seres humanos se les podía clasificar básicamente en tres razas: blanca, negra y amarilla.
3 de abril de 2011
El color de la piel, los rasgos faciales, el aspecto de los cabellos o la forma de la nariz eran algunos de los caracteres morfológicos que permitían dividir a las personas en subespecies o razas distintas.

La clasificación propuesta en 1944 por el director del Museo del Hombre, Henri V. Vallois aumentaba ligeramente este número. Según su clasificación habría cuatro grupos raciales: australoide, negroide, europoide y mongoloide. También era esta la opinión del famoso genético evolucionista Theodosius Dobzhansky, quien en 1962 escribía que: “las razas son un tema de estudio científico y de análisis simplemente porque constituyen un hecho de la naturaleza” (Gould, S.J., Desde Darwin, Hermann Blume, Madrid, 1983: 258).

Hasta aquella época la mayoría de los científicos veían las razas humanas como algo evidente en sí mismo. No obstante, en 1964 once autores se empezaron a cuestionar la validez de este concepto de raza humana en el libro The concept of race editado por Ashley Montagu.

Actualmente la mayoría de los investigadores considera que la existencia de razas distintas entre las personas, a pesar de las apariencias, no es algo evidente en absoluto. Lo que resulta evidente es la variabilidad geográfica y no las razas.

Es verdad que hay una gran diversidad humana por lo que respecta al grado de pigmentación de la piel, la estatura, la forma de la cabeza, el pelo, los labios o los ojos, pero esta gran variedad no se delimita a grupos geográficos distintos, sino que se da en casi todas las poblaciones. El color de la piel, por ejemplo, presenta una variación tan grande, no sólo entre grupos sino también dentro de cada grupo, que resulta imposible utilizarlo como criterio para establecer una clasificación racial. Como escribe Albert Jacquard:

“El laboratorio de genética biológica de la Universidad de Ginebra ha demostrado que podemos pasar de manera continua de una población muy oscura, como los saras de Chad, a una población clara, como los belgas, mediando tan sólo dos poblaciones: los bushmen y los chaoias de Argelia. Existe un gran número de chaoias que son de piel más clara que muchos belgas, y también hay gran cantidad de chaoias más oscuros que muchos bushmen. La dispersión de esta característica proviene tanto de las diferencias entre individuos de un mismo grupo como de las que existen entre la media de los grupos” (Jacquard, A., Los hombres y sus genes, Debate , Madrid, 1996: 84).

Pero ¿por qué fijarse sólo en el color de la piel? Si las poblaciones humanas presentan variaciones para unos veinticinco mil pares de genes, según se cree ¿por qué tener en cuenta sólo los cuatro pares que determinan el grado de pigmentación cutáneo?

¿No sería más lógico estudiar también aquellos genes que controlan otras características como, por ejemplo, los grupos sanguíneos, el factor Rh, la hemoglobina o ciertas proteínas enzimáticas? Esto es precisamente lo que se ha hecho y el resultado ha sido la constatación de que la distribución mundial de las frecuencias con que aparecen tales caracteres no presenta ninguna coherencia geográfica.Se ha descubierto que a nivel de los genes que controlan los grupos sanguíneos ABO, un europeo puede ser muy diferente de su vecino que vive en la casa de al lado y, sin embargo, muy parecido a un africano de Kenia o a un mongol de Ulan Bator, tomados al azar.

La unidad de la especie humana es mucho más profunda de lo que hasta ahora se pensaba y el color de la piel se muestra insuficiente para justificar una clasificación racial.

Esto provocó, a partir de mediados de los 60, que el concepto de “raza” fuera sustituido por el de “población” o “grupo étnico”.

Por lo tanto, no hay “razas superiores” ni “razas inferiores”, como postulaba el eugenismo, porque tampoco existen genes raciales puros. No hay variantes genéticas propias o exclusivas de una determinada etnia que estén completamente ausentes en las demás. De ahí que resulte imposible desde el punto de vista genético clasificar razas.

Los antropólogos consideran que esta inexistencia de razas en las especie humana se debe probablemente a los importantes flujos migratorios. El mestizaje que ha caracterizado siempre a las poblaciones humanas a lo largo de la historia habría impedido el aislamiento genético y por tanto, la aparición de verdaderas razas.
Autores: Antonio Cruz Suárez
© Protestante Digital 2011

Jordania batalla con Israel por recuperar “los textos cristianos más antiguos”

Jordania batalla con Israel por recuperar “los textos cristianos más antiguos”
Se conservaron unos 2.000 años en una cueva de Jordania y podrían ser los textos cristianos más antiguos con que contamos. Podrían, además, transformar radicalmente nuestra visión de la crucifixión y resurrección de Cristo o del nacimiento del cristianismo, dice la BBC Mundo.
Israel | Miércoles 30 de Marzo, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña|

(NoticiaCristiana.com).


Se trata de un grupo de setenta o más “libros”, encuadernados con anillos de plomo, descubiertos en un remoto y árido valle del norte de Jordania, entre 2005 y 2007.
El país árabe reclama a un beduino israelí que devuelva la valiosa reliquia porque “tal vez sea el descubrimiento más importante en la historia de la arqueología”.

Se conservaron unos 2.000 años en una cueva de Jordania y podrían ser los textos cristianos más antiguos con que contamos. Podrían, además, transformar radicalmente nuestra visión de la crucifixión y resurrección de Cristo o del nacimiento del cristianismo, dice la BBC Mundo.
El hallazgo consiste en un grupo de setenta o más “libros”, cada uno de entre cinco a quince hojillas de plomo, encuadernados con anillos del mismo material, descubiertos al parecer en un remoto y árido valle del norte de Jordania, entre 2005 y 2007.
Una inundación inesperada dejó al descubierto dos nichos dentro de una cueva, uno de ellos marcado con una menorah, el candelabro religioso judío.
Un beduino jordano, abrió los nichos y lo que encontró podría constituir la más rara reliquia de los primeros cristianos. Al menos eso es lo que defiende con firmeza el gobierno de Jordania, según el cual las reliquias fueron contrabandeadas a Israel por otro beduino.
El beduino israelí, en cuyo poder se encuentran los libros en la actualidad, niega haberlos sacado clandestinamente de Jordania y sostiene que han estado en poder de su familia por un siglo. Pero Ammán hará “todos los esfuerzos a todos los niveles” para repatriar las reliquias.
El director del Departamento de Antigüedades de Jordania, Ziad al-Saad, sostiene que la autoría de los libros puede deberse a seguidores de Jesús en las décadas inmediatas a su crucifixión.
Los textos “podrían coincidir o, tal vez, ser más importantes que los Rollos del Mar Muerto”, añade.
“La información inicial con que contamos es muy alentadora y parece que estamos ante un descubrimiento muy importante y significativo, tal vez el descubrimiento más importante en la historia de la arqueología”.
Pero, ¿cuál es la evidencia ante reclamos de tal magnitud? Los libros, o “códices” están hechos de láminas de plomo en su mayoría del tamaño de una tarjeta de crédito, con textos en hebreo antiguo. Si son de origen cristiano primitivo, y no judío, su importancia es enorme.
Una de las pocas personas que ha visto la colección es David Elkington, un estudioso de arqueología religiosa antigua, quien encabeza un equipo británico dedicado a conseguir que los libros sean llevados a un museo de Jordania.
Elkington, asevera que podría ser “el mayor descubrimiento de la historia cristiana”, y agrega: “Es impresionante pensar que hemos tenido en las manos estos objetos que podrían haber estado en las manos de los primeros santos de la iglesia”.
Él cree que la evidencia más elocuente de un origen cristiano primitivo, se encuentra en las imágenes de la decoración de las cubiertas de los libros y de algunas de sus páginas.
Según el experto, en las reliquias se observan signos que estarían aludiendo a “la venida del Mesías”.
“En la parte superior de una de las cubiertas tenemos, la menorah con sus siete brazos que a los judíos le fue prohibida representar ya que residía en el lugar más sagrado de la presencia de Dios en el Templo”, explica.
“Así que observamos (en la ilustración) la venida del Mesías aproximándose al Santo de los Santos para obtener la legitimidad de Dios”.
Philip Davies, Profesor Emérito de Estudios del Antiguo Testamento, de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, dice que la evidencia más poderosa del origen cristiano se encuentra en las placas de yeso que representan un mapa de la ciudad santa de Jerusalén.
“Tan pronto como lo vi, quedé estupefacto. Pensé que era obviamente una imagen cristiana”, manifiesta. “Hay una cruz en el primer plano, y detrás de ella está lo que tendría que ser la tumba (de Jesús), un pequeño edificio con una abertura, y detrás, las murallas de la ciudad. Hay murallas representadas en otras páginas de estos libros y casi con toda seguridad también representan las de Jerusalén”.
La cruz, con la forma de una T mayúscula, como las utilizadas por los romanos para las crucifixiones, es la característica más reveladora.
Lo que se representa “es una crucifixión cristiana que tiene lugar fuera de las murallas de la ciudad”, dice Davies.
Margaret Barker, especialista en historia del Nuevo Testamento, señala que el sitio donde supuestamente aparecieron los libros es una prueba cristiana, más que puramente judía, del origen.
“Sabemos que en dos ocasiones grupos de refugiados de los disturbios en Jerusalén huyeron hacia el este, cruzaron el Jordán cerca de Jericó y luego huyeron hacia el este hasta muy cerca de donde estos libros se dice que fueron encontrados”, señala.
Otro elemento que apunta a un “un origen cristiano, es que no se trata de rollos, sino de los libros. Los cristianos estaban asociados en particular con la escritura en forma de libro, los que sellaban como parte de una tradición secreta de los primeros cristianos”.
El libro del Apocalipsis se refiere a tales textos sellados. Otro posible vínculo con la Biblia se encuentra en uno de los pocos fragmentos del texto de la colección que ha sido traducido.
El texto aparece con la imagen de la menorah y dice: “Yo caminaré con los justos”, una frase que también aparece en el libro del Apocalipsis.
Aunque podría ser simplemente un sentimiento común en el judaísmo, aquí se podría referirse a la resurrección.
No obstante, no es en absoluto seguro de que todos los libros de la colección sean de la misma época. Pero las pruebas en el plomo corroído sugieren que los libros no se hicieron recientemente.
La arqueología de los primeros cristianos, es particularmente escasa. Poco se sabe de la nueva fe después de la crucifixión de Jesús hasta las cartas de Pablo décadas más tarde, y que ilustran la difusión del cristianismo fuera del mundo judío.
Y nunca ha habido un descubrimiento del movimiento cristiano primitivo a esta escala, en la tierra de su origen y en fase tan temprana de su historia.
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Galton y la religión de la eugenesia

Antonio Cruz Suárez
Galton y la religión de la eugenesia
Eugenesia (IV)

Desde luego las ideas de Galton tenían más de ideología religiosa que de verdadera ciencia.
13 de marzo de 2011
En la mayor parte de sus obras, tales como: Hereditary talent and characters (1865); Hereditary Genius (1869); English Men of Science, their Nature and Nurture (1874); Inquiries into Human Faculty and its Development (1883); Natural Inheritance (1889) y Essays in Eugenics (1908), Galton consideró la eugenesia como una verdadera religión, en el sentido de que este convencimiento por mejorar la especie humana era algo tan noble que debía dar lugar a un entusiasmo y casi a un fervor de carácter religioso.

Si se asumían como científicas las ideas de que las facultades mentales se transmiten de forma rígida a la descendencia y que existen razas superiores y razas inferiores desde el punto de vista intelectual, moral e incluso social ¿por qué no asumir la obligación de difundir tal credo y luchar por instaurar una política de eliminación del mal, encarnado en forma de taras hereditarias?

La creencia de Galton acerca de de que el talento se hereda a partir del de los padres que constituyó siempre el motivo principal de sus investigaciones estadísticas, nunca pudo ser confirmada pero la mantuvo a lo largo de la vida como un acto de fe personal, una convicción apriorística indemostrable. Estaba convencido de que sus concepciones eran de vital importancia para Inglaterra.

Galton era leal a la reina Victoria y como buen ciudadano deseaba ver aumentado el poder del imperio inglés. Había viajado mucho y de las múltiples experiencias vividas llegó a la conclusión de la existencia de razas superiores e inferiores. En su mente se había elaborado lentamente una jerarquía de tales razas. Los negros estaban situados varios peldaños por debajo de los blancos, mientras que entre los europeos los ingleses figuraban a la cabeza y de entre ellos, los buenos industriales, los hombres de ciencia, los religiosos, militares, banqueros y estadistas constituían la flor y nata de la especie humana.

El problema era que tales personajes “superiores” resultaban ser poco fecundos, justo al revés que los representantes de las clases “inferiores”.

Había, por tanto, que cambiar las cosas. Era menester invertir la tendencia. De ahí que Galton se propusiera fomentar la supervivencia y el desarrollo de las castas altas e impedir la reproducción de los mediocres, a quienes habría que considerar como auténticos “enemigos del Estado” y tratar sin piedad. Le reprochaba a la Iglesia que frenara la reproducción de los mejor dotados intelectualmente, impidiendo a los clérigos que contrajeran matrimonio y tuvieran hijos. Galton estaba convencido de que en el futuro las religiones tradicionales desaparecerían para dejar paso a la eugenesia, que se convertiría así en el principal dogma científico-religioso de la humanidad.
Autores: Antonio Cruz Suárez
© Protestante Digital 2011

Darwin y el origen de la eugenesia

Antonio Cruz Suárez
Darwin y el origen de la eugenesia
Eugenesia (III)

El padre de la teoría de la evolución de las especies por selección natural sostenía que los hombres civilizados, al construir hospitales y centros sanitarios para curar a los enfermos, estaban haciendo un flaco servicio a la evolución biológica del ser humano.
6 de marzo de 2011
Si los lisiados, minusválidos o deficientes eran preservados y se les permitía llegar activos a la edad reproductora, con ello se posibilitaba que sus genes portadores de anomalías se transmitieran a la descendencia y se perpetuaran entre la población.

Esto, además de alterar la marcha de la selección natural ya que los débiles no eran eliminados, atentaba claramente contra la pureza y el futuro de la raza. Naturalmente, a partir de tales ideas concebir un programa eugenésico era tarea fácil.

Hubo, por tanto, una gran afinidad entre el pensamiento galtoniano y la teoría de Darwin. Una de las evidencias de esta relación se muestra en que los principales científicos eugenistas fueron también fervientes partidarios del darwinismo.

Si un personaje de la talla de Darwin compartía y elogiaba en sus trabajos las concepciones de Galton, era razonable esperar que los seguidores del evolucionismo acogieran también con buenos ojos los argumentos eugenésicos.

El famoso biólogo inglés, Julian Huxley, que fue uno de los fundadores de la moderna teoría sintética de la evolución y primer director general de la UNESCO, escribió en 1946: “Cuando la eugenesia se haya convertido en práctica corriente, su acción (…) estará enteramente dedicada, al principio, a elevar el nivel medio, modificando la proporción entre los buenos y malos linajes, y eliminando en lo posible las capas más bajas, en una población genéticamente mezclada” (Thuillier, P., Las pasiones del conocimiento, Alianza Editorial, Madrid, 1992: 162).

El propio hijo de Darwin, el mayor Leonard Darwin, fue presidente de la Sociedad para la Educación Eugenésica, durante diecisiete años. En sus trabajos proponía que se convenciera a los individuos mejor dotados a tener un elevado número de hijos, mientras que por otro lado se persuadiera a los considerados “inferiores” desde el punto de vista biológico, para que se abstuvieran de descendencia. Y en este sentido, la esterilización forzosa se veía como una medida acertada y eficaz.

No obstante, resulta sorprendente la postura tan poco crítica que Charles Darwin mantiene hacia los trabajos de su primo Galton. Siempre se expresó en términos muy laudatorios hacia las teorías de éste, incluso las que mantenían que facultades morales o intelectuales como el genio y la inteligencia se transmitían claramente mediante herencia biológica.

Galton no había demostrado esto, ni mucho menos, lo único que se había limitado a constatar fue que los hijos de personajes ilustres terminaban siendo también, en buena parte, ilustres. Sin embargo, Darwin consideraba que estas afirmaciones constituían ya una demostración suficiente de la herencia del talento. Además creía que el tamaño del cerebro estaba directamente relacionado con el desarrollo de las facultades intelectuales.

Si bien es verdad que Darwin reconoció que la no eliminación de los individuos débiles podría tener consecuencias negativas y conduciría a la degeneración de la humanidad, la puesta en práctica de las medidas eugenésicas le pareció un proyecto utópico que resultaba inviable desde el punto de vista moral: “Despreciar intencionadamente a los débiles y desamparados, acaso pudiera resultar un bien contingente, pero los daños que resultarían son más ciertos y muy considerables. Debemos, pues, sobrellevar sin duda alguna los males que a la sociedad resulten de que los débiles vivan y propaguen su raza” (Darwin, Ch., El origen del hombre, EDAF, Madrid, 1980: 135).

De manera que, aunque las opiniones de Darwin sobre la eugenesia tuvieran muchos puntos en común con las de Galton, lo cierto es que no fueron siempre completamente coincidentes.

Esto no significa que muchos de sus seguidores, los darwinistas que militaron en movimientos eugenésicos, no asumieran todas las ideas galtonianas y las llevaran después a la práctica, incluso hasta derroteros que ni el propio Galton hubiera jamás soñado.

Pero de Galton trataremos la próxima semana.

Eugenesia: antecedentes históricos

Antonio Cruz Suárez
Eugenesia: antecedentes históricos
Eugenesia (II)

Las preocupaciones eugenésicas son en realidad casi tan antiguas como la propia humanidad.
27 de febrero de 2011
Algunos pueblos primitivos mostraron sus inquietudes por la mejora del linaje practicando el infanticidio. En la antigua Grecia se eliminaba sistemáticamente a aquellos recién nacidos que eran considerados débiles o con determinados defectos físicos.

Los espartanos, por ejemplo, tenían la costumbre de presentar sus bebés a los ancianos para que éstos los examinaran y decidieran si merecían vivir o tenían que ser arrojados por el desfiladero de Taigetos. Ya antes de tal examen las madres de Esparta lavaban a sus hijos en vino, orina o agua helada con el fin de determinar su carácter y, en cualquier caso, robustecerlos.

Platón (428-348 a.C.) escribe en La República los siguientes consejos: “…, harás una selección entre las mujeres, como la has hecho entre los hombres, y aparearás éstos con ellas, teniendo en cuenta todas las semejanzas posibles (…). Poner en manos del azar los apareamientos carnales y demás actos en una sociedad en donde los ciudadanos traten de ser dichosos, es cosa que ni la religión ni los magistrados permitirían (…).
(…) es necesario criar los hijos de los primeros (los individuos escogidos), no los de los segundos (los inferiores), si se quiere mantener el rebaño en toda su excelencia” (Platón, La República, Clásicos Bergua, Madrid,1966: 312-314).

Incluso el propio Aristóteles (384-322 a.C.) opinaba que “en lo que se refiere al matar o criar a los hijos, la ley debe prohibir que se críe cosa algunatarada o monstruosa” (Aristóteles, Política, vol. II, Orbis, Barcelona, 1985: 124).

Los romanos por su parte tenían también prácticas similares y arrojaban a los bebés deformes desde la roca Tarpeya, situada sobre un extremo del Capitolio.

Algunos autores han creído ver un cierto trasfondo eugenésico en las listas del Levítico que prohíben los casamientos entre personas consanguíneas (Lv. 18:6-13). Sin embargo, un estudio más detallado de las mismas demuestra que tales prohibiciones respondían exclusivamente a cuestiones morales y de carácter religioso.

Otra cosa son las prescripciones posteriores que aparecen en el Talmud y las prohibiciones de que determinados individuos con enfermedades como la lepra o la epilepsia contrajeran matrimonio. Aquí sí se detectan medidas eugenésicas. De hecho, tales recomendaciones han influido durante muchos siglos en las legislaciones eclesiásticas posteriores, impidiendo los matrimonios entre personas con un determinado grado de parentesco. El tabú del incesto tiene también un claro significado eugenésico.

No obstante, aunque los planteamientos eugenésicos subsistieron de forma latente a lo largo de la historia, no fue hasta la publicación de los trabajos de Galton, en pleno siglo XIX, cuando la eugenesia fue reconocida como ciencia y adquirió carta de ciudadanía.

Las ideas de Francis Galton (1822-1911) acerca de la pureza de la raza y su posible mejora, estuvieron muy influenciadas por las que tenía su primo, Charles Darwin, sobre la cría de animales domésticos y su selección artificial.

De esto hablaremos en el próximo artículo.

Artículos anteriores de esta serie:
1. Eugenesia: mejorar la raza humana
Autores: Antonio Cruz Suárez
© Protestante Digital 2011

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