Doscientos años negando a Charles Darwin

07:53 14/05/2009, Ojo Adventista

En el corazón del movimiento creacionista de EEUU, el científico inglés es considerado “un hombre peligroso”
“Creemos firmemente que Dios creó al hombre y todo lo que hay sobre la faz de la tierra. Y en mi opinión, es lo suficientemente poderoso como para haberlo hecho en un par de días”. Rob Koke, pastor de Shoreline Christian Center , no duda ni un segundo. Estamos en Texas, uno de los estados donde la teoría del creacionismo tiene más seguidores y donde Darwin es considerado por muchos “un hombre peligroso”.

Enfundado en americana y vaqueros negros, camiseta roja y botas de cowboy, el fundador de esta megachurch a las afueras de Austin encabeza una congregación de 12.000 fieles. Un soleado domingo de febrero, el salón principal del inmenso recinto acoge a 5.000 creyentes que han venido a escuchar su sermón, claro y directo, sin liturgia, salpicado con anécdotas y bromas. Nada que ver con una misa al uso, y mucho con una charla de autoayuda y superación personal. Los asistentes entregan donaciones a golpe de chequera mientras los pastores auxiliares reparten kleenex a quienes lloran después de confesarse en esta enorme iglesia a medio camino entre un centro comercial (con cafetería y tienda de recuerdos cristianos) y una sala de conciertos (el sermón es amenizado por seis cantantes y una banda completa que interpreta canciones religiosas a ritmo de rock, rap y reggae).

Ya sin micrófono inalámbrico y más relajado tras bajarse del escenario, Koke se muestra prudente, sin querer molestar a ninguno de los miembros de su iglesia. Por eso es comprensivo con quienes se alejan del creacionismo clásico y admiten que ha habido algún tipo de evolución (eso sí, dirigida por Dios), frente a los que creen ciegamente en lo que cuenta el Génesis: es decir, que Dios creó al mundo y al hombre en una semana.

“Dentro de nuestra amplia familia hay diferentes opiniones, pero nadie duda de que somos producto de un Creador Divino. Nosotros no nos posicionamos sobre el cómo, sino sobre el quién, y en eso no hay discusión posible. Todo tiene un autor, un creador: este bolígrafo, la grabadora, una botella de agua… De hecho, yo necesitaría más fe para creer que todo es producto del azar y la evolución que para creer que lo ha hecho Dios”. Koke, de origen holandés, se disipa cuando trata de explicar las “pruebas” que sostienen sus afirmaciones, que echan por tierra la teoría de la evolución de las especies.

Más claro lo tiene Carl Baugh, director del Museo de Evidencias del Creacionismo en Glen Rose, un pueblecito a una hora al sur de Dallas. Este paleontólogo con varios títulos en Teología lleva desde 1985 trabajando para demostrar científicamente que el mundo fue creado por Dios, algo de lo que tampoco tiene ninguna duda. Su discurso es sólido, plagado de tecnicismos científicos.

Modelo bíblico

Durante el tour por su minúsculo y destartalado museo repite que sus experimentos, tanto sobre el terreno como en el laboratorio, han sido certificados y contrastados. Una de las principales pruebas que aporta para desmontar a Darwin son dos huellas que demostrarían que los dinosaurios y los hombres coexistieron. De ser cierto, los evolucionistas estarían en serios aprietos. Una de las huellas, encontrada cerca del museo en los años cincuenta, muestra la pisada de un humano sobre la de un dinosaurio. La otra, hallada en el año 2000, es la de un dinosaurio sobre la de un humano.

Con un currículum de varias páginas y decenas de excavaciones a sus espaldas, Baugh reconoce que antes de llegar a Glen Rose era un “moderado” seguidor de la teoría de la evolución. Pero sus descubrimientos le hicieron cambiar de idea. “Cuando me di cuenta de que los dinosaurios y los hombres habían vivido juntos no pude dormir en cuatro días. Todas mis creencias se vinieron abajo”, explica con voz pausada, arqueando las cejas.

Otro de sus experimentos, ya en el laboratorio, le ha llevado a descubrir que toda la información genética viene dada y que no son las condiciones atmosféricas ni la selección natural -como expone Darwin- lo que explicaría la evolución. Pero, entonces, ¿qué pasó con los dinosaurios? Se extinguieron, dice, en el Diluvio Universal que narra el Génesis. “Los únicos seres vivos que se salvaron gracias al Arca de Noé son los que existen actualmente en el mundo”. Y es aquí donde Baugh, que ha dado conferencias para científicos de la NASA, tira de la Biblia y se posiciona en el creacionismo clásico, el que cifra en entre 6.000 y 8.000 años la edad del planeta Tierra. “Nosotros demostramos científicamente que el modelo bíblico de la creación es cierto”, apunta con una amable sonrisa.

Más combativos son los expertos del Institute for Creation Research o Instituto para la Investigación de la Creación (ICR), situado en un polígono industrial en la periferia de Dallas, a tres horas en coche de Austin. Bruce Wood es el director de comunicación del centro fundado por Henry Morris, considerado el padre del movimiento creacionista moderno. Es el ala dura, la derecha ultrareligiosa que no disimula su agenda política. No sólo desprecian a Darwin, sino que descalifican a aquellos cristianos que creen que Dios no hizo el mundo en seis días y que utilizó algún tipo de evolución en la creación del hombre. “Les han lavado el cerebro”, insiste Wood.

“¿Cree en Dios?”

En el ICR, puntero en la investigación y promoción del creacionismo, están a la defensiva. Y piden sin disimulo la unión a su causa. Al finalizar la visita por el centro -tres edificios donde trabajan unas 40 personas- aparece el director, Lawrence Ford, que con tono áspero lanza varias preguntas. “¿Cree en Dios? ¿Cree en el Génesis? ¿A quién apoya su periódico, a Obama o a Bush?”. Con recelo, da por acabada la charla, después de soltar: “La prensa europea siempre nos malinterpreta”. “Todo lo que tengo que decir está en la revista”, concluye Ford en referencia al último número de Acts & Facts , dedicado a contradecir a Darwin en su 200 aniversario.

Desde el ICR aseguran que su fe “no es ciega”, que se basa “en evidencias y hechos”. “Miramos a la tierra, a los animales, al hombre, y no encontramos la forma de que la evolución pueda explicar todo lo que existe, su increíble complejidad”, explica Wood, quien, ante un cuadro con mariposas disecadas, afirma: “La naturaleza no puede ni tiene necesidad de crear tanta riqueza de colores, tanta belleza… Todo esto no puede ser fruto de la casualidad”. El resto de sus pruebas para demostrar que están en lo cierto las sacan, de nuevo, de la Biblia. Ahí, en la interpretación literal del Génesis, es donde están todas las respuestas.

Uno de esos cristianos impuros de los que hablan en el ICR sería Justin Marston, británico de 31 años que se mudó hace dos a Texas. Este químico de formación, que fue el científico más joven en publicar con 18 años en Nature, va cada domingo a la iglesia que dirige Rob Koke. Marston es de los creacionistas que creen en la evolución. “Pero dejando claro que fue Dios quien escogió la evolución natural para crearnos. Y yo no voy a ser quien para contradecirle”.
“En estos tiempos de crisis, lo más rentable es invertir en el Reino de Dios”

Marston, que insiste en recordar que la fe y la ciencia no siempre están reñidas, intenta responderse a la pregunta clave: ¿de dónde venimos?. “Los evolucionistas seguidores de Darwin no se detienen en esa cuestión. Es más, niegan la existencia de Dios”. Antes de marcharse a casa a ver la Super Bowl, hace su donación a Shoreline Christian Center, con las palabras de su fundador aún en el aire. “En estos tiempos de crisis, lo más rentable es invertir en el Reino de Dios”.

Fuente: Público.com
Autor: Óscar Santamaría / Texas

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Desde Siberia, la Mujer X

05:18 08/04/2010, Celedonio García-Pozuelo,

Cuando está a punto de publicarse la secuencia completa del genoma del núcleo celular de los neandertales, la comunidad científica se ha visto sorprendida con el descubrimiento de la que parece ser una nueva especie, subespecie o variante humana, fósil.

Un equipo de científicos acaba de publicar el hallazgo en la revista Nature. El ADN secuenciado pertenece a un orgánulo celular, la mitocondria, y lo han aislado de un único y minúsculo hueso fósil, una falange de los dedos.

El fósil ha sido datado mediante los métodos estándar en unos 40.000 años. Se encontró en la cueva Denisova, en Rusia, y no encontraron más restos humanos que hayan permitido atribuirlo con seguridad a neandertales o humanos actuales. Con tan escaso material, se decidió trabajar sobre material genético de las mitocondrias, que en número de 8.000 orgánulos por célula, supera el par de copias de ADN que posee un núcleo celular.

A pesar de que se desconoce si la falange perteneció a un hombre o a una mujer, el ADN mitocondrial pertenece a una línea de transmisión materna, dado que las mitocondrias se transmiten sólo a través de las mujeres. Este ha sido el motivo para la denominación: Mujer X.

Los resultados de la secuenciación presentan un ADN más próximo al humano que al de cualquier otro primate. Las divergencias en la secuencia respecto de humanos actuales y neandertales situarían a los tres ‘humanos’ divergiendo de un ancestro común hace un millón de años, según la teoría de la evolución.

El caso es que los tres tipos humanos habrían coexistido en la zona durante la misma época, porque en las proximidades de la cueva Danisova se encuentran restos de humanos actuales y neandertales.

Los científicos que han llevado a cabo la investigación han presentado el hallazgo como una nueva especie humana, pero no todos los paleoantropólogos están de acuerdo. Por una parte hay quienes se preguntan si se puede definir una especie nueva sin restos fósiles que pongan cara al ADN. Los candidatos para antecesores de la nueva ‘especie’, podrían ser Homo erectus, o quizá el H. antecessor descrito en Atapuerca. Además, hay quien ha señalado que los relojes moleculares no van siempre al mismo ritmo en unos seres vivos y en otros, con lo cual, el momento de la separación entre los tres tipos humanos quizá no corresponda al millón de años que se propone.

Por otra parte, algunos investigadores, como Milford Wolpoff, están convencidos de que la Mujer X es tan humana como nosotros o los neandertales. Las tres especies, como algunos las califican, serían realmente tres grupos étnicos o razas. Dice Wolpoff que si a principios del siglo XX se consideraban especies diferentes a las distintas razas humanas, hoy se está cometiendo el mismo error con estos fósiles, al establecer su relación biológica con los humanos actuales.

El asunto no está cerrado, tan sólo se ha abierto y se espera con ansiedad la luz que pueda arrojar la secuencia del genoma de núcleo celular del neandertal y de la Mujer X, para resolver las relaciones entre los diferentes humanos, actuales y fósiles.

BIBLIOGRAFÍA
KRAUSE, J. y otros. (2010). The complete mitochondrial DNA genome of an unknown hominn from southern Siberia. Nature 464: 530-534.

http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2010/04/08/desde_siberia_la_mujer_x

Doscientos años negando a Charles Darwin

07:53 14/05/2009

Ojo Adventista
En el corazón del movimiento creacionista de EEUU, el científico inglés es considerado “un hombre peligroso”
“Creemos firmemente que Dios creó al hombre y todo lo que hay sobre la faz de la tierra. Y en mi opinión, es lo suficientemente poderoso como para haberlo hecho en un par de días”. Rob Koke, pastor de Shoreline Christian Center , no duda ni un segundo. Estamos en Texas, uno de los estados donde la teoría del creacionismo tiene más seguidores y donde Darwin es considerado por muchos “un hombre peligroso”.

Enfundado en americana y vaqueros negros, camiseta roja y botas de cowboy, el fundador de esta megachurch a las afueras de Austin encabeza una congregación de 12.000 fieles. Un soleado domingo de febrero, el salón principal del inmenso recinto acoge a 5.000 creyentes que han venido a escuchar su sermón, claro y directo, sin liturgia, salpicado con anécdotas y bromas. Nada que ver con una misa al uso, y mucho con una charla de autoayuda y superación personal. Los asistentes entregan donaciones a golpe de chequera mientras los pastores auxiliares reparten kleenex a quienes lloran después de confesarse en esta enorme iglesia a medio camino entre un centro comercial (con cafetería y tienda de recuerdos cristianos) y una sala de conciertos (el sermón es amenizado por seis cantantes y una banda completa que interpreta canciones religiosas a ritmo de rock, rap y reggae).

Ya sin micrófono inalámbrico y más relajado tras bajarse del escenario, Koke se muestra prudente, sin querer molestar a ninguno de los miembros de su iglesia. Por eso es comprensivo con quienes se alejan del creacionismo clásico y admiten que ha habido algún tipo de evolución (eso sí, dirigida por Dios), frente a los que creen ciegamente en lo que cuenta el Génesis: es decir, que Dios creó al mundo y al hombre en una semana.

“Dentro de nuestra amplia familia hay diferentes opiniones, pero nadie duda de que somos producto de un Creador Divino. Nosotros no nos posicionamos sobre el cómo, sino sobre el quién, y en eso no hay discusión posible. Todo tiene un autor, un creador: este bolígrafo, la grabadora, una botella de agua… De hecho, yo necesitaría más fe para creer que todo es producto del azar y la evolución que para creer que lo ha hecho Dios”. Koke, de origen holandés, se disipa cuando trata de explicar las “pruebas” que sostienen sus afirmaciones, que echan por tierra la teoría de la evolución de las especies.

Más claro lo tiene Carl Baugh, director del Museo de Evidencias del Creacionismo en Glen Rose, un pueblecito a una hora al sur de Dallas. Este paleontólogo con varios títulos en Teología lleva desde 1985 trabajando para demostrar científicamente que el mundo fue creado por Dios, algo de lo que tampoco tiene ninguna duda. Su discurso es sólido, plagado de tecnicismos científicos.

Modelo bíblico

Durante el tour por su minúsculo y destartalado museo repite que sus experimentos, tanto sobre el terreno como en el laboratorio, han sido certificados y contrastados. Una de las principales pruebas que aporta para desmontar a Darwin son dos huellas que demostrarían que los dinosaurios y los hombres coexistieron. De ser cierto, los evolucionistas estarían en serios aprietos. Una de las huellas, encontrada cerca del museo en los años cincuenta, muestra la pisada de un humano sobre la de un dinosaurio. La otra, hallada en el año 2000, es la de un dinosaurio sobre la de un humano.

Con un currículum de varias páginas y decenas de excavaciones a sus espaldas, Baugh reconoce que antes de llegar a Glen Rose era un “moderado” seguidor de la teoría de la evolución. Pero sus descubrimientos le hicieron cambiar de idea. “Cuando me di cuenta de que los dinosaurios y los hombres habían vivido juntos no pude dormir en cuatro días. Todas mis creencias se vinieron abajo”, explica con voz pausada, arqueando las cejas.

Otro de sus experimentos, ya en el laboratorio, le ha llevado a descubrir que toda la información genética viene dada y que no son las condiciones atmosféricas ni la selección natural -como expone Darwin- lo que explicaría la evolución. Pero, entonces, ¿qué pasó con los dinosaurios? Se extinguieron, dice, en el Diluvio Universal que narra el Génesis. “Los únicos seres vivos que se salvaron gracias al Arca de Noé son los que existen actualmente en el mundo”. Y es aquí donde Baugh, que ha dado conferencias para científicos de la NASA, tira de la Biblia y se posiciona en el creacionismo clásico, el que cifra en entre 6.000 y 8.000 años la edad del planeta Tierra. “Nosotros demostramos científicamente que el modelo bíblico de la creación es cierto”, apunta con una amable sonrisa.

Más combativos son los expertos del Institute for Creation Research o Instituto para la Investigación de la Creación (ICR), situado en un polígono industrial en la periferia de Dallas, a tres horas en coche de Austin. Bruce Wood es el director de comunicación del centro fundado por Henry Morris, considerado el padre del movimiento creacionista moderno. Es el ala dura, la derecha ultrareligiosa que no disimula su agenda política. No sólo desprecian a Darwin, sino que descalifican a aquellos cristianos que creen que Dios no hizo el mundo en seis días y que utilizó algún tipo de evolución en la creación del hombre. “Les han lavado el cerebro”, insiste Wood.

“¿Cree en Dios?”

En el ICR, puntero en la investigación y promoción del creacionismo, están a la defensiva. Y piden sin disimulo la unión a su causa. Al finalizar la visita por el centro -tres edificios donde trabajan unas 40 personas- aparece el director, Lawrence Ford, que con tono áspero lanza varias preguntas. “¿Cree en Dios? ¿Cree en el Génesis? ¿A quién apoya su periódico, a Obama o a Bush?”. Con recelo, da por acabada la charla, después de soltar: “La prensa europea siempre nos malinterpreta”. “Todo lo que tengo que decir está en la revista”, concluye Ford en referencia al último número de Acts & Facts , dedicado a contradecir a Darwin en su 200 aniversario.

Desde el ICR aseguran que su fe “no es ciega”, que se basa “en evidencias y hechos”. “Miramos a la tierra, a los animales, al hombre, y no encontramos la forma de que la evolución pueda explicar todo lo que existe, su increíble complejidad”, explica Wood, quien, ante un cuadro con mariposas disecadas, afirma: “La naturaleza no puede ni tiene necesidad de crear tanta riqueza de colores, tanta belleza… Todo esto no puede ser fruto de la casualidad”. El resto de sus pruebas para demostrar que están en lo cierto las sacan, de nuevo, de la Biblia. Ahí, en la interpretación literal del Génesis, es donde están todas las respuestas.

Uno de esos cristianos impuros de los que hablan en el ICR sería Justin Marston, británico de 31 años que se mudó hace dos a Texas. Este químico de formación, que fue el científico más joven en publicar con 18 años en Nature, va cada domingo a la iglesia que dirige Rob Koke. Marston es de los creacionistas que creen en la evolución. “Pero dejando claro que fue Dios quien escogió la evolución natural para crearnos. Y yo no voy a ser quien para contradecirle”.
“En estos tiempos de crisis, lo más rentable es invertir en el Reino de Dios”

Marston, que insiste en recordar que la fe y la ciencia no siempre están reñidas, intenta responderse a la pregunta clave: ¿de dónde venimos?. “Los evolucionistas seguidores de Darwin no se detienen en esa cuestión. Es más, niegan la existencia de Dios”. Antes de marcharse a casa a ver la Super Bowl, hace su donación a Shoreline Christian Center, con las palabras de su fundador aún en el aire. “En estos tiempos de crisis, lo más rentable es invertir en el Reino de Dios”.

Fuente: Público.com
Autor: Óscar Santamaría / Texas

Pero… “¡el Génesis no es un libro de ciencia!” Por Jonathan Sarfati

21:41 11/09/2009, ojoadventista@gmail.com (Ojo Adventista),
Pero… “¡el Génesis no es un libro de ciencia!”
¿Cuántas veces ha escuchado esto?

Mi respuesta breve favorita es: “Gracias a Dios que no lo es. Los libros de ciencia siempre tienen errores y se vuelven obsoletos en pocos años. La Biblia no tiene errores y es siempre actual”

Historia versus ciencia

En realidad, el Génesis trata más de historia que de ciencia (no obstante toca aspectos relevantes para la antropología, la biología la geología, etc). La ciencia (operativa) normal, que coloca hombres en la Luna y cura enfermedades, está basada en observaciones repetibles en el presente . El Génesis pretende ser el relato de un testigo ocular acerca del pasado , el cual no se puede repetir. En particular, el Génesis es un relato sobre la historia mundial, desde la creación hasta el comienzo del pueblo Mesiánico, Israel.

Alguien podría decir, “Pero… el Génesis tampoco es un libro de historia – fue escrito para gente sencilla que no habrían entendido las largas eras geológicas o la evolución”. Pero, como hemos demostrado en ‘El Génesis de acuerdo a la evolución’ ( Creation , Vol. 26, No 4, págs. 50-51) hay numerosas formas de comunicar esa supuesta ‘verdad’ en lenguaje sencillo, si esa hubiera sido la intención de Dios .

El Génesis y la ciencia

Los historiadores de la ciencia están de acuerdo en que la ciencia moderna floreció en realidad en la Europa Cristianizada, cuando en otras culturas todavía no se desarrollaba. ¿Sorprendido? ¡No debiera estarlo! La ciencia requiere que nuestros pensamientos sean racionales, que el universo esté ordenado, que el hombre pueda investigar el mundo, y que los resultados sean reportados honestamente. La Biblia explica que: estamos hechos a la imagen de un Dios racional (Génesis 1:26-27), que Dios es un Dios de orden y no de confusión (I Corintios 14:33). Dios le dio al hombre el dominio sobre la creación (Génesis 1:28) y Él ordenó honestidad (Éxodo 20:16). Pero si la evolución fuera cierta, no habría base lógica para todo esto.

Es por eso que casi cada número de la revista Creación, tiene artículos dando a conocer a científicos creyentes en la Biblia. Esta vez presentamos un sobresaliente científico en satélites (misma revista, págs. 18-23) y a uno de los pioneros de las imágenes por R. M., Resonancia Magnética, (págs. 40-42).Este último muestra también la discriminación que hoy en día existe contra los científicos creacionistas, a menudo acusados de no ser “verdaderos científicos”.

Afortunadamente estos discriminadores no existían en la época de Newton, Faraday o Pasteur, ¡para nombrar sólo unos pocos de los grandes creacionistas fundadores de la ciencia moderna!

¿Sólo acerca de fe y moral?

“Pero… la Biblia es un libro acerca de la fe y la moral –eso es lo importante”.

Sin embargo, la doctrina y la moral de la Biblia no pueden ser separadas de sus aspectos científico/históricos. Sin la Resurrección de Jesús, no habría Cristianismo –y es un hecho histórico que Jesús abandonó la tumba al tercer día, y se apareció luego a 500 personas en una ocasión (I Corintios 15:-6). Pero esto también entra en colisión con la ciencia -la ciencia naturalista afirma que es imposible que los muertos resuciten.

Además, el significado de la ‘muerte y resurrección de Jesús’, depende por completo de la realidad histórica del capítulo 3 del Génesis. Esto es, un verdadero primer hombre, Adán, realmente pecó e introdujo la muerte física. Por lo tanto, el Último Adán, Jesús, verdaderamente murió por nuestros pecados y realmente por Él, vino la resurrección física de la muerte. (1 Corintios 15:1-4, 21-22, 45)

¿Qué diremos del matrimonio? Ésta sí que es una enseñanza moral, si es que alguna vez hubo una. Y sin embargo, cuando Jesús respondió sobre el tema, Él citó Génesis 1:27 y 2:24 como historia real, no como alegoría (Mateo 19:3-9: Marcos10:6-9). Además, Jesús dijo que la primera pareja humana estaba allí ‘desde el principio de la creación’, y no miles de millones de años después. Este es un problema mayúsculo para los cristianos que han reinterpretado la Biblia para que encaje con la “Gran Explosión” (Ver “‘La Gran Explosión’ no puede explicarlo” en la página 7 de la revista 26, para conocer los problemas científicos que harían que estos cristianos ¡tengan que reinterpretar sus reinterpretaciones!)

Incluso los Diez Mandamientos, que son obviamente acerca de moral, no tienen sentido sin la historia. El cuarto mandamiento, acerca del día de descanso, está completamente basado en la historia de la Semana de la Creación, ‘Seis días trabajarás y harás tu tarea porque en seis días el Señor hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que está en ellos y descansó el séptimo día’ (Éxodo 20:9-11).

Jesús le preguntó a Nicodemo: ‘Si hablando de cosas terrenas, de cosas terrenas no creéis, ¿cómo creeríais si os hablase de cosas celestiales? (Juan 3:12). De manera que si no podemos confiar en la Biblia acerca de cosas terrenales (tales como el tiempo de la creación), ¿por qué deberíamos confiar en ella acerca de cosas celestiales (fe y moral)?

¿De qué se trata en última instancia?: de la autoridad

¿Alguna vez les han preguntado por qué le dan tanta importancia al significado del Génesis, y no dedican el mismo tiempo a discutir acerca del bautismo, del día de descanso semanal, de la predestinación versus el libre albedrío, de los últimos tiempos, sobre si los dones carismáticos son apropiados hoy, o de las formas de gobierno de la iglesia?

Esta es la diferencia: todos estos debates presuponen que la Biblia es la autoridad y discuten sobre lo que significa. El debate acerca de la creación estriba en si la autoridad sobre lo que sucedió en el pasado de la Tierra pertenece a la Biblia, ó a la ciencia ‘moderna’.

Pero la Biblia es el testimonio ocular del Hacedor que estaba allí, que lo conoce todo y que nunca se equivoca. Jesús aceptó que la Escritura no puede fallar (Juan 10:35). Pero los científicos no estaban allí (Job 38:4), no saben nada y cometen errores.

Esto demuestra la insensatez de exigirles a los creacionistas que ‘dejen la Biblia afuera’. De la misma manera que ‘el que calla otorga’, aceptar el ‘dejar la Biblia afuera’ es ‘responder a un tonto acorde a su tontería’. Aceptándolo, efectivamente abandona las pretensiones de que la Biblia es la verdad, concediendo la derrota. Confirma al no creyente en su inicua opinión de que el hombre es el árbitro final de la verdad y coloca a Dios en tela de juicio. ¿Qué cristiano querría a sabiendas aceptar algo así?

Fuente: InvestigacionesCreacionistas.com
Autor: Jonathan Sarfati, .Sc. (Hons) en Química y el doctorado (Química Física) de la Universidad Victoria de Wellington, Nueva Zelanda. Es co-autor de trabajos en las principales revistas científicas entre ellos uno sobre los superconductores de alta temperatura publicado en Nature, cuando tenía 22 años de edad. Co-fundador de la Wellington Christian Apologetics Society (New Zealand) Su primer libro “Refuting Evolution” (Refutand la evolución) para hacer frente a una guía de los profesores de la Academia Nacional de Ciencias (EE.UU.), la enseñanza acerca de la evolución y la naturaleza de la ciencia. Trabaja a tiempo completo para la creación de Creation Ministries International, Brisbane, Australia, donde es co-editor de la revista de “Creation” y también escribe artículos y reseñas en “Journal of Creation” (antes TJ), así como activo ministerio de predicación.
Traducción: Raúl Leguizamon

El creacionismo gana terreno en el Vaticano

El creacionismo gana terreno en el Vaticano

«Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas que, como el cardenal Christoph Schoenborn, arzobispo de Viena, sostienen que “el darwinismo es incompatible con el credo católico” y se muestran comprensivos con el movimiento creacionista, según el cual el mundo y el hombre fueron creados exactamente como cuenta la Biblia en el Génesis.

Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas.

Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas que, como el cardenal Christoph Schoenborn, arzobispo de Viena, sostienen que “el darwinismo es incompatible con el credo católico” y se muestran comprensivos con el movimiento creacionista, según el cual el mundo y el hombre fueron creados exactamente como cuenta la Biblia en el Génesis.

El cese del padre Coyne, de 73 años, director del observatorio vaticano desde 1979, ha tenido una razón inmediata: sufre un cáncer de colon, está recibiendo quimioterapia y ha pedido la baja por razones de salud. Pero fuentes vaticanas citadas ayer por el Corriere della Sera reconocieron que la marcha de Coyne era deseada, para acabar con sus declaraciones “polémicas”. El sucesor de Coyne, el padre José Gabriel Funés, de 43 años, argentino, jesuita, declaró al mismo diario italiano que, como director del observatorio, debía hablar “de estrellas y planetas, y sólo de eso”.

La incomodidad vaticana con el padre Coyne, que asesoró a Juan Pablo II en el proceso de rehabilitación de Galileo Galilei y en el reconocimiento del error cometido con él por la Iglesia católica, está relacionada con las dificultades suscitadas por el debate entre evolucionistas y creacionistas. No porque el catolicismo sea incapaz de convivir con las teorías de Darwin: el propio cardenal Schoenborn se desdijo el jueves y declaró en la reunión anual de Comunión y Liberación que la “escala de Darwin” describía “un proceso evolutivo horizontal”, compatible con lo que llamó “la escala de Jacob”, que según Schoenborn aseguraba el control divino de la evolución. El problema con Darwin no es teológico, sino estratégico, y procede de Estados Unidos.

El creacionismo es cada vez más vigoroso entre los protestantes estadounidenses y empieza a calar hondo en la comunidad católica. Para no enajenar a los católicos creacionistas, el Vaticano se ve obligado a realizar equilibrios. El año pasado, en un artículo publicado por The New York Times, el cardenal Schoenborn pareció abrazarcreacionismo bíblico. Luego matizó, pero el jueves, tras proclamar la compatibilidad, criticó sin citarlo al padre Coyne -“No comprendo cómo un científico con formación teológica  el puede defender el darwinismo”, dijo- y criticó la teoría de la evolución.

El titular de la crónica publicada ayer por el diario vaticano, L’Osservatore Romano, era significativo: “Laicismo y evolucionismo, peligros siempre presentes”.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/creacionismo/gana/terreno/Vaticano/frente/evolucionismo/elpporintcor/20060826elpepisoc_1/Tes/, citado enhttp://proyectodarwin.blogspot.com/2006/08/el-creacionismo-gana-terreno-en-el.html

Michael Shermer: “Necesitamos escepticismo por todo el mundo”

Michael Shermer: “Necesitamos escepticismo por todo el mundo” 

Marzo 26, 2009

michaelshermer1

Visto en Tercera Cultura.

El Dr. Michael Shermer es Editor Fundador de la revista Skeptic. Director ejecutivo de la Skeptics Society, columnista en Scientific American, anfitrión de la Skeptics Distinguished Science Lecture Series en Caltech, y Profesor Adjunto de Económicas en Claremont Graduate University. Es autor de más de diez libros, entre ellos, Why Darwin Matters, y el más reciente, The Mind of the Market. Michael nos concedió una videoentrevista desde Altadena, California. Versión de la entrevista en inglés: aquí.

Vicente Carbona

vicente.carbona@terceracultura.net

Tercera Cultura: Recientes investigaciones apuntan hacia una base genética para las religiones, y algunos investigadores incluso han afirmado que las creencias religiosas son quizás más naturales que la ciencia, que requiere mayor esfuerzo e instituciones más complejas. Desde tu experiencia, ¿dirías que un ateo nace? ¿O se trata más bien del resultado de la educación y el desarrollo del pensamiento crítico?

Michael Shermer: Pienso que tu idea inicial es correcta. La ciencia no viene de manera natural porque requiere pasos cognitivos adicionales, más allá del comportamiento que busca patrones, conecta patrones, que funciona a base de conectar los puntos, algo que todos hacemos, y que es la base del pensamiento supersticioso. Es lo que llamo “patronicidad” (en How We Believe – Cómo creemos), la tendencia a encontrar patrones significativos en el ruido aleatorio. Bien, a veces los patrones son reales y a veces no lo son. Y cometemos dos tipos de error. El del Tipo 1 es un falso positivo: piensas que el patrón es real y sucede que no lo es. Y el del Tipo 2: piensas que el patrón no es real y sucede que es real. Veamos un ejemplo. Imaginemos que estamos en un entorno del paleolítico, en un mundo peligroso, y oímos un susurro en la hierba. ¿Es el viento, o es un depredador peligroso? Bien, si cometes un error del Tipo 1 y piensas: “Bueno, probablemente es un depredador, así que me debo alejar y tener cuidado”; y resulta que sólo es el viento, no pasa nada. No ha requerido una gran inversión de energía. Pero si cometes un error del Tipo 2 y dices que sólo es el viento y resulta que es un depredador, te quedas parado y te conviertes en almuerzo, acabas de desaparecer del acervo genético.

Así que mi argumento es que existe selección natural para un supuesto como: “Asume que todos los patrones son reales, y funciona consecuentemente”. Pero claro, esto es sencillamente pensamiento mágico. Es aprendizaje por asociación, es sencillamente conectar A con B y suponer que existe siempre la conexión.

Y también hacemos otra cosa, infundimos agencia e intención en el patrón. No sólo imagino que el susurro en la hierba es un depredador, sino que es un depredador peligroso, un depredador que pretende comerme, que tiene intención y agencia y va a actuar en consecuencia. Pienso que ésta es la base del animismo, del espiritualismo, de las creencias en dioses o en dios, de las creencias en alienígenas y en las teorías de la conspiración. Ya sabes: existen cábalas secretas que controlan el mundo, poderes allí arriba que tiran de las cuerdas… ese tipo de cosas.

Pienso que esto lo llevamos cableado naturalmente. Tomemos un ejemplo tan sencillo como la reciente preocupación sobre si las vacunaciones causan el autismo. Esta idea se basa puramente en datos anecdóticos. Los padres que tienen niños autistas recuerdan que los llevaron a vacunar y creen que tiene que haber alguna conexión entre A y B. Pero la ciencia médica ha dedicado mucho tiempo a esto: la única manera de saberlo, en realidad, es haciendo experimentos controlados, o al menos algún tipo de estudio epidemiológico, con dos grupos distintos para poderlos comparar…Se requiere mucho trabajo “extra” para hacer eso, en lugar de simplemente “notar” algún tipo de conexión en tu entorno. La ciencia requiere pasos congitivos adicionales que son laboriosos, requieren energía y esfuerzo para averiguar cómo es el mundo en realidad…Y debido a esto, ya sabes, tú y yo tenemos seguridad laboral como escépticos (risas). Siempre va a haber gente que cree en cosas raras, y nuestro trabajo será corregirles ya que estas cosas pasan porque nuestros cerebros simplemente han evolucionado para poder hacer eso.

TC: En The Mind of the Market (La mente del mercado) dices que la economía es un “sistema adaptativo complejo”, que se basa en el empuje y el esfuerzo individual, y que está estructurado “de abajo arriba” en lugar de ser un producto de diseño político. Pero dado el ambiente actual de ayudas a la banca (bailouts), ¿el concepto de la “mano invisible” ha desaparecido realmente?

MS: La analogía entre evolución y economía es ciertamente real, pero se tiene que modificar un poco. Es decir, un mercado libre sólo puede funcionar dentro de un sistema, en una sociedad basada en un estado de derecho y en el refuerzo continuo de esas leyes, de la Constitución, del sistema jurídico…Un sistema bancario funcional requiere un sistema monetario funcional, y esto requiere un gobierno funcional. Así que, es cierto, es preciso que existan controles “de arriba abajo”, mientras que la naturaleza no tiene nada parecido.

Pero a lo que me refiero (en The Mind of the Market) es a que la mayor parte de lo que sucede en el mercado no está dirigido y controlado de arriba abajo; sí es como la evolución. La gente sencillamente intenta ganar algo de dinero y conseguir la mejor vida posible para ellos y para sus familias para pasar sus genes a la próxima generación. Y eso es, de hecho, lo que la evolución describe. Así que, una vez que esos controles de arriba abajo están en su sitio dejas que el mercado funcione. Evidentemente, el truco es: bien, pero ¿exactamente cuántos controles de arriba abajo necesitamos? Y últimamente no parece muy atractiva la idea de que necesitamos el menor número posible de controles de arriba abajo. Porque la gente engaña y la naturaleza humana incluye a algunos que manipularán el sistema, mentirán a la gente y montarán estafas y ardides. Y tiene que haber alguna manera de controlar eso. Ahora mismo estamos en un tipo de ambiente en el que existen demasiados engaños – en realidad, no es que las cosas hayan cambiado, es que el sistema estaba estructurado de manera que permitía que eso sucediera, especialmente a través de derivados e instrumentos financieros que eran tan complejos que la mayoría en realidad no los comprendía, y eso eliminó algunas de las señales que de otro modo recibiríamos cuando alguien no es digno de confianza, o cuando algo raro ocurre en el sistema. Porque queremos vivir en una sociedad de propietarios, en la que todo el mundo debe tener el derecho a comprar una casa, la misma gente al cargo, como el responsable de créditos, no tenía necesidad de sentir los riesgos normales, apresurado en dar préstamos “subprime” a personas cuyo crédito no era muy bueno. Esto está muy bien, pero alguien, en realidad, necesita hacer ese préstamo. Ahora, si el responsable de préstamos va a recibir su porcentaje, va a recibir su comisión aunque el prestado vaya a ser moroso, entonces ¿qué le importa? Su motivación es pasar el papeleo a otros porque el próximo ya se hará responsable. Él ya no es el responsable, se lo ha pasado a otro… la entidad inmediata vende las hipotecas a otra entidad y al final acaban en Freddie Mac o Fannie Mae, que son agentes del gobierno. Y… ¿quién se hace cargo del riesgo?: todos nosotros. Así que no estaban en su sitio ningunas de las garantías y controles que están basados en el conocimiento nuestra naturaleza humana.

TC: Muchos expertos consideraron que la caída del muro de Berlín marcó el fin de las ideas históricas de la izquierda; pero hoy día, varios teóricos económicos, especialmente economistas comportamentales, son casi seguidores izquierdistas de Adam Smith. ¿Qué piensas de esta tendencia?

MS: A Adam Smith no se le entiende muy bien. Sucede lo mismo con Darwin. Por eso hay mucha gente que asocia el darwinismo con “la naturaleza roja en diente y garra” (Tennyson), con “cada uno a por lo suyo”, con competencia al degüello, y con la supervivencia del más adaptado (survival of the fittest), cuando “el más adaptado” significa fuerte, tacaño, malvado, agresivo, enérgico, rápido, etc…Ya sabes, el mejor “adaptado” en la teoría evolucionista no es otro que el que deja más descendientes para la próxima generación. Nos entusiasmamos hablando de nuestros cerebros grandes, pero seamos serios, miles de millones de especies en la historia de la Tierra han sobrevivido muy bien -muchas gracias- con cerebros muy pequeños. Tener un cerebro grande no es una cosa tan importante, son caros de operar, se dañan y esto estropea el sistema…Es posible arreglárselas muy bien sin tener un cerebro. Hasta puede que ser pequeño, enclenque, lento y bien camuflado signifique “más adaptado”; y que ser cooperativo, y no competitivo, ser un animal grupal más prosociable, signifique ser más adaptado (”fit”).

Hemos evolucionado muchas cosas que parecen ser contraintuitivas al darwinismo, a no ser que se amplíe el concepto de darwinismo y se comprenda que estas cosas siguen formando parte de él. Pienso que somos cooperativos por naturaleza, que somos una especie social, etcétera. Bien, pues lo mismo sucede con Adam Smith. Smith era profesor de filosofía moral, no existían “económicas” entonces. Había gente que estudiaba economía política, pero en realidad no eran profesiones distintas, y Smith no hizo ni eso. Su primer libro fue La teoría de los sentimientos morales, en el que habló sobre la naturaleza humana, y sobre cómo somos: buenos, malvados, cooperativos, competitivos…En realidad, de algún modo tienes que deconstruir La riqueza de las naciones, que es una obra tan masiva, tan larga, tan pesada de leer… la mayoría no la lee. No está abogando a favor de la abolición del gobierno, que sea todo mercados libres…Tiene un pasaje largo en el que explica que no hay que fiarse de los empresarios, que manipularán el sistema si pueden y que emplearán su poder de influencia con el gobierno para obtener favores especiales para sus empresas contra las demás empresas…No te puedes fiar de las corporaciones y de las empresas, para nada. Lo que debes hacer es proteger a los consumidores ante esas empresas que usan al gobierno para obtener favores especiales.

Una observación más profunda consistía en que la economía debe basarse en los consumidores y no en los productores. Es decir, la riqueza de una nación está en toda la gente, no sólo en un puñado de productores y sus lacayos en el gobierno. La riqueza de las naciones está en toda la gente y en todas las “cosas” que tienen, así que si alguna empresa está recibiendo algún tipo de protección monopolística de parte del gobierno, para poder cobrar precios más altos porque no son capaces de competir con algunas empresas extranjeras…eso les ayudará a ellos, pero no nos ayuda a nosotros, los consumidores.

Así que cuando piensas en Adam Smith de esa manera, te dices: “¡Rayos! ¡Eso no suena como el señor laissez faire!” Ya, pues, correcto.

TC: En Why Darwin Matters (Por qué importa Darwin), dices que muchos ciudadanos estadounidenses rechazan a Darwin debido a un “miedo al ateísmo” y a que perciben la pérdida de un “sentido último”. El presidente Obama, en su discurso inaugural, mencionó a los no-creyentes como gente que no debería asustar a nadie…

MS: ¡Sí! ¿Qué te pareció eso? ¡Hay esperanza! (Risas).

TC: …Dado que estamos celebrando el bicentenario del nacimiento de Darwin, ¿cómo podemos los no-creyentes trabajar para demostrar que la evolución es una manera elegante y bella de buscar ese “sentido último”?

MS: Evidentemente, con el ejemplo, y diciendo simplemente: “Está bien no creer”. Ese ha sido básicamente el propósito de los anuncios en los autobuses que han aparecido aquí, en el Reino Unido, y en otros lugares. Y parece que la típica respuesta es: “¿Cómo? ¿De veras?” Una de las cosas buenas de Richard Dawkins es que debido a quién es, a su reputación y a que es un pensador tan sofisticado, un catedrático de Oxford y todo eso, cuando él dijo: “¿Sabéis qué? Está bien no creer”, entonces la gente pensó: “Ah, pues vale”. Creo que parte de la razón de su éxito, y también de las ventas de sus libros, es que ahí fuera había mucha gente que ya creía eso. Sencillamente estaban en el armario. Así que cuando alguien como Obama dice: “Escuchad, podéis ser no-creyentes y seguiremos considerándoos ciudadanos americanos” (risas), ya sabes, eso es un gran paso hacia delante. Significa que está bien no creer, pero también que no está bien que los creyentes tengan prejuicios contra los no creyentes.

TC: Has criticado a “Los Cuatro Jinetes” (Richard Dawkins, Daniel Dennett, Sam Harris y Christopher Hitchens) por ser quizás demasiado estridentes, demasiado negativos en sus posicionamientos. ¿Sigues pensando así?

MS: Supongo que sí. Es decir, depende sencillamente de la actitud que prefieras emplear cuando interactúas con las personas, lo agresivo que quieras ser al criticar sus creencias. Yo no trato a la gente religiosa de manera distinta que a los demás. Si estoy hablando con un ufólogo, o con alguien que cree en la medicina alternativa, o lo que sea, no los trato de manera distinta a como trato a un cristiano, a un musulmán, o a un hindú cuando me hablan de sus creencias religiosas. La religión tiene algo, últimamente, que la ha convertido en un blanco especialmente potente para nuestros dardos escépticos. Supongo que lo que ha hecho que la religión fuera señalada como algo diferente ha sido en parte el 11 S y el auge del movimiento evangélico, tan descarado que incomoda a la gente.

Uno de los argumentos de Dawkins es que la religión estaba protegida contra la crítica en una especie de cáscara, y que eso no está bien: hay que tratarla como trataríamos, por ejemplo, un punto de vista político o económico. Quiero decir que nadie me permitiría escaquearme después de decir: “Pienso que deberíamos abolir todos los gobiernos y tener mercados totalmente libres” diciendo simplemente: “Respeto tu punto de vista en este tema, es tu fe, y la mía es que debemos tener una sociedad marxista”, o algo por el estilo. No. No tenemos ese tipo de diálogo: discutimos unos con otros y tenemos debates rigurosos.

¿Por qué no podemos hacer lo mismo con la religión? Bien, por eso pienso que estuvo bien lo que hizo Dawkins. Pero claro, es fácil pasarse y considerar la religión como algo especial que verdaderamente queremos atacar, cuando lo cierto es que…Por ejemplo, pienso que es posible que existieran algunos componentes religiosos relacionados con el 11 S, claro, como cuando se le ofrecen 72 vírgenes a un tipo (risas) y todo eso, ya sabes…Vale, esa es una creencia supersticiosa, religiosa… pero la mayoría de los problemas, por ejemplo en Oriente Próximo, tienen más que ver con la política, con expropiar territorio y con hurtar propiedades que con la religión. Pero si nos deshiciésemos de la religión mañana, la gente seguiría siendo tribal, todos seguiríamos siendo tribales y xenófobos, y encontraríamos otras razones para matar a la gente, perseguirlos, quitarles los bienes, robarles la tierra…La religión es simplemente una excusa, en mi opinión, para hacer lo que estaríamos haciendo de todos modos.

En muchos aspectos, yo tengo una visión más oscura del lado oscuro de la naturaleza humana que Dawkins. De alguna manera, Los Cuatro Jinetes son como John Lennon diciendo “imagínate que no hay religión” y todo acabará estupendamente…Creo que no (risas).

TC: Dawkins advierte contra “la falsa ilusión de que la fe, aunque sus resultados sean detestables, tiene que ser respetada simplemente porque es fe”. ¿Existe el peligro de que esta llamada al “respeto” por parte de líderes de opinión, políticos e intelectuales pudiera ocultar un miedo al terror y servir asus fines?

MS: Uno de los argumentos de Dawkins con los que sí estoy de acuerdo, sin duda, es que donde existen obvias violaciones de derechos civiles y libertades por culpa de la religión debemos levantarnos y decir algo. Pero ya sabes, es preciso escoger tus batallas con cuidado. Todo el asunto de “Bajo Dios” (Under God) en la Promesa de Lealtad (Pledge of Allegiance), “Nos Fiamos de Dios” (In God we Trust) en el dinero, y el “Que Dios Bendiga a los Estados Unidos de América” (God Bless the United States of America) que dicen todos los políticos, hasta Obama…no deberían estar ahí en un foro público. Tenemos separación entre estado e iglesia, no deberían estar ahí. Pero esto es tan insignificante, tan banal, que pienso que a la gente en realidad no le importa. Ni piensan en ello hasta que un ateo se levanta para decir que eso no debería estar ahí. Entonces se excitan y se convierte en evento público, cuando no creo que nadie lo haya pensado dos veces.

Me refiero a que decir “Que Dios Bendiga a América” es como decir -ya sabes- “¡Aleluya!”, o “¡Somos los Número Uno!”, lo que sea. Sólo es algo que se dice, no tiene mayor significado. Sin embargo, “Vamos a enseñar el creacionismo en una escuela pública”, donde pretenden que se cambie el plan de estudios, y se obligue a los maestros a hacer algo, so sí está convirtiéndose en algo bastante serio. O los matrimonios homosexuales: ahora estamos hablando de contratos, de la Constitución, de libertades civiles y de derechos que las personas tienen sobre sucesiones, de testimonios y decisiones médicas. Esto es incomparablemente más serio que el “Nos Fiamos de Dios” de las monedas. Así que yo aconsejaría a las personas que se ocupasen de luchar por asuntos políticos más serios.

TC: Parecemos estar en una encrucijada existencial global, y dada la importancia de Estados Unidos como la nación más influyente del mundo, ¿qué consejos ofrecerías al presidente Obama?

MS: Pienso que está en el buen camino, hay pocas cosas que necesitemos contarle. Parece estar bastante a favor de la ciencia, a favor de la razón. Ya ha tomado medidas sobre el asunto de las células madre: Hoy (Viernes 23) ha eliminado las prohibiciones sobre la financiación federal para organizaciones que tienen que ver con el aborto, por ejemplo. Así que pienso que sencillamente debemos darle un par de semanas más (risas) para que solucione las cosas. Simplemente, que sea pro-ciencia como lo somos siempre nosotros.

TC: Como Director Ejecutivo de la Skeptics Society y Editor Fundador de la revista Skeptic, ¿dirías que el movimiento va creciendo? ¿Ves que tenga un efecto directo sobre la opinión pública? ¿Existe esperanza para el pensamiento crítico?

MS: Absolutamente. Sin duda alguna. Aquí en nuestro mundo, con la revista Skeptic, nuestra tirada sigue creciendo. Comenzamos con menos de mil y ya estamos en unos 58.000 ejemplares ahora mismo. Ya sabes, crecimiento lento pero estable, y estamos hablando de personas dispuestas a poner el dinero sobre el mostrador para comprar la revista, o pagar una suscripción. Y también las ventas de los libros de Dawkins y de Harris…Son los indicadores de cómo va el mercado: cuando alguien está dispuesto a gastarse veinticinco pavos en un libro, eso te dice algo. Los que lo hacen no son todos curas que quieren saber lo que dice el Diablo (risas). Pienso que la gente los lee por lo que contienen. Es un proceso lento, gradual. Simplemente compáralo con, digamos, hace quinientos años, o hace cien años…Sí, hemos progresado mucho. Hay bloqueos y retrasos de vez en cuando, la administración de Bush se basaba demasiado en el evangelismo y todo eso, pero como vengo diciendo: “Esto también pasará”.

Una de las bellezas del sistema en el que vivimos es que Bush se largó el martes, no hubo ni un disparo, los tanques no salieron a las calles, simplemente se fue de paseo, ¡y todo el mundo de fiesta! (risas). Bien, ¡esto es muchísimo mejo mejor de lo que era en el pasado! Y cada vez hay más países que funcionan así. Pienso que, a largo plazo, lo del matrimonio gay sencillamente desaparecerá, será como la conversación sobre los lugares para beber separados por razas, que cuando ahora recordamos cómo era aquello, decimos: “¡Vaya! ¿En qué estaban pensando?” Y creo que eso sucederá con las bodas de gays, con los ateos, con todo eso, y será simplemente una parte más de la historia. Esto sucederá más temprano que tarde.

TC: Y, finalmente, ¿qué hay en el futuro inmediato para Michael Shermer? ¿En qué proyectos estás trabajando; qué te ocupa el tiempo?

MS: ¡Ja! Bueno, siempre estoy escribiendo libros y artículos y todo eso, pero quiero hacer más con los medios, los medios electrónicos, televisión, documentales, vídeos en YouTube, cosas así. Sencillamente porque de esa manera puedes llegar a más gente. Es decir, yo podría seguir escribiendo libros durante mil años, pero puedo llegar a más gente en un episodio de Larry King Live – ese es el mundo en el que vivimos. Si quieres cambiar el mundo, tienes que estar en televisión, todo el mundo lo sabe. Y necesitamos llevar el mensaje al mundo entero.

VISTO EN OLDEARTH.WORDPRESS.COM

Un dinosaurio herbívoro cubierto de plumas

Un dinosaurio herbívoro cubierto de plumas

Marzo 20, 2009
dino-herviboro
Recreación de un Tianyulong confuciusi, un dinosaurio con plumas encontrado en China. / Nature

Rosa M. Tristán – El Mundo

El hallazgo de los fósiles de un dinosaurio ‘heterodontosaurus’ con plumas en su cuerpo puede dar un vuelco a lo que se sabía sobre el origen de estos filamentos, característicos de las aves. Se trata de un Tianyulong confuciusi, que vivió en el Cretácico inferior (hace entre 144 y 99 millones de años) y que ha sido localizado en la provincia china de Liaoning, una mina en restos de este periodo.

Hasta ahora todos los fósiles de dinosaurios con plumas encontrados eran del grupo de Saurischia, un suborden del que forman parte los terópodos, de quienes se cree que descienden las aves. Sin embargo, el Tianyulong pertenece al otro gran subgrupo, el de los Ornithischia, según el exhaustivo análisis que el equipo de Xiao-Ting Zeng publica esta semana en Nature.

La hipótesis que lanzan los investigadores chinos es que las plumas primitivas fueron un rasgo común en todos los dinosaurios desde su origen, hace más de 200 millones de años, pero que acabó por desaparecer en el transcurso de la evolución en el resto.

Primero de su grupo en Asia

Además, se trata del primer heterodontosaurio que se encuentra en Asia, aunque ya hay descritos ejemplares en África, Europa y América. Estos dinosaurios eran pequeños bípedos herbívoros que llegaban a medir 1,3 metros de largo.

En el fósil del ejemplar de Tianyulong confuciusi, un individuo joven que sólo medía 70 centímetros, se han conservado tres estructuras similares a los filamentos de las plumas. Las de las vértebras cervicales y dorsales habrían sido cortas, pero las de la cola tenían seis centímetros de largo.

Para el experto americano Lawrence M. Witmer lo importante es averiguar si esos filamentos están en la superficie exterior o interior de la piel, posibilidad esta última que sería la que cambiaría el panorama evolutivo de aquellos habitantes del Cretácico.

Visto en http://oldearth.wordpress.com

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