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El creacionismo gana terreno en el Vaticano

El creacionismo gana terreno en el Vaticano

«Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas que, como el cardenal Christoph Schoenborn, arzobispo de Viena, sostienen que “el darwinismo es incompatible con el credo católico” y se muestran comprensivos con el movimiento creacionista, según el cual el mundo y el hombre fueron creados exactamente como cuenta la Biblia en el Génesis.

Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas.

Juan Pablo II pareció aceptar la teoría darwiniana de la evolución de las especies, cuando la definió como “algo más que una hipótesis”. Pero en el Vaticano de Benedicto XVI causan incomodidad el evolucionismo y quienes lo defienden. Como el padre jesuita George Coyne, apartado de la dirección de la Specola Vaticana (el observatorio astronómico papal) después de criticar en diversas ocasiones a las autoridades católicas que, como el cardenal Christoph Schoenborn, arzobispo de Viena, sostienen que “el darwinismo es incompatible con el credo católico” y se muestran comprensivos con el movimiento creacionista, según el cual el mundo y el hombre fueron creados exactamente como cuenta la Biblia en el Génesis.

El cese del padre Coyne, de 73 años, director del observatorio vaticano desde 1979, ha tenido una razón inmediata: sufre un cáncer de colon, está recibiendo quimioterapia y ha pedido la baja por razones de salud. Pero fuentes vaticanas citadas ayer por el Corriere della Sera reconocieron que la marcha de Coyne era deseada, para acabar con sus declaraciones “polémicas”. El sucesor de Coyne, el padre José Gabriel Funés, de 43 años, argentino, jesuita, declaró al mismo diario italiano que, como director del observatorio, debía hablar “de estrellas y planetas, y sólo de eso”.

La incomodidad vaticana con el padre Coyne, que asesoró a Juan Pablo II en el proceso de rehabilitación de Galileo Galilei y en el reconocimiento del error cometido con él por la Iglesia católica, está relacionada con las dificultades suscitadas por el debate entre evolucionistas y creacionistas. No porque el catolicismo sea incapaz de convivir con las teorías de Darwin: el propio cardenal Schoenborn se desdijo el jueves y declaró en la reunión anual de Comunión y Liberación que la “escala de Darwin” describía “un proceso evolutivo horizontal”, compatible con lo que llamó “la escala de Jacob”, que según Schoenborn aseguraba el control divino de la evolución. El problema con Darwin no es teológico, sino estratégico, y procede de Estados Unidos.

El creacionismo es cada vez más vigoroso entre los protestantes estadounidenses y empieza a calar hondo en la comunidad católica. Para no enajenar a los católicos creacionistas, el Vaticano se ve obligado a realizar equilibrios. El año pasado, en un artículo publicado por The New York Times, el cardenal Schoenborn pareció abrazarcreacionismo bíblico. Luego matizó, pero el jueves, tras proclamar la compatibilidad, criticó sin citarlo al padre Coyne -“No comprendo cómo un científico con formación teológica  el puede defender el darwinismo”, dijo- y criticó la teoría de la evolución.

El titular de la crónica publicada ayer por el diario vaticano, L’Osservatore Romano, era significativo: “Laicismo y evolucionismo, peligros siempre presentes”.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/creacionismo/gana/terreno/Vaticano/frente/evolucionismo/elpporintcor/20060826elpepisoc_1/Tes/, citado enhttp://proyectodarwin.blogspot.com/2006/08/el-creacionismo-gana-terreno-en-el.html

Benedicto XVI: Descubrir al Creador a través de la creación

Benedicto XVI: Descubrir al Creador a través de la creación

Audiencia con motivo de un encuentro organizado por la “Specola Vaticana”

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 30 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que Benedicto XVI dirigió este viernes a un grupo de astrónomos de todo el mundo, que participan en un encuentro promovido por el Observatorio Astronómico Vaticano con motivo del Año Internacional de la Astronomía.

***

Eminencia,

Señoras y Señores,

Me complace saludar a esta asamblea de astrónomos distinguidos de todo el mundo, reunidos en el Vaticano para la celebración del Año Internacional de la Astronomía, y doy las gracias al cardenal Giovanni Lajolo por sus amables palabras de introducción. Esta celebración, que conmemora el cuarto centenario de las primeras observaciones de Galileo Galilei del cielo con telescopio, nos invita a considerar los grandes progresos del conocimiento científico en la edad moderna y, de modo particular, a dirigir la mirada nuevamente a los cielos con un espíritu de asombro, contemplación y compromiso con la búsqueda de la verdad, dondequiera que se encuentre.

Esta reunión coincide también con la inauguración de las nuevas instalaciones del Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo. Como ustedes saben, la historia del Observatorio está vinculada de una forma muy real a la figura de Galileo, a las controversias que rodearon su investigación, y al intento de la Iglesia por lograr una comprensión correcta y fructífera de la relación entre ciencia y religión. Aprovecho esta ocasión para expresar mi gratitud no sólo por los cuidadosos estudios que han aclarado el contexto histórico preciso de la condena de Galileo, sino también por los esfuerzos de todos aquellos comprometidos con el diálogo permanente y la reflexión sobre la complementariedad de la fe y la razón, al servicio de la una comprensión integral del hombre y de su lugar en el universo. Estoy especialmente agradecido al personal del Observatorio, y al Grupo de Amigos y Benefactores de la Fundación Observatorio del Vaticano, por sus esfuerzos para promover la investigación, las oportunidades de educación y el diálogo entre la Iglesia y el mundo de la ciencia.

El Año Internacional de la Astronomía pretende nada menos que recuperar para las personas en todo el mundo la maravilla y el asombro extraordinario que caracterizaron la gran época de los descubrimientos, en el siglo XVI. Pienso, por ejemplo, en la alegría que sintieron los científicos del Colegio Romano, que a pocos pasos de aquí desarrolló las observaciones y los cálculos que llevaron a la adopción a nivel mundial del calendario gregoriano. Nuestra propia época, situada en el umbral descubrimientos científicos que quizá tienen un alcance aún mayor, podría beneficiarse de la misma sensación de admiración y el deseo de alcanzar una síntesis verdaderamente humanista del conocimiento, que inspiró a los padres de la ciencia moderna. ¿Quién puede negar que la responsabilidad del futuro de la humanidad, e incluso el respeto por la naturaleza y el mundo que nos rodea, demanda – hoy más que nunca – la observación cuidadosa, el juicio crítico, la paciencia que son esenciales al método científico moderno? Al mismo tiempo, los grandes científicos de la era de los descubrimientos también nos recuerdan que el verdadero conocimiento se dirige siempre a la sabiduría, y, en lugar de restringir los ojos de la mente, nos invita a levantar nuestra mirada hacia el reino superior del espíritu .

El conocimiento, en una palabra, debe ser entendido y aplicado en toda su amplitud liberadora. Ciertamente puede reducirse al cálculo y la experimentación, pero si aspira a ser sabiduría, capaz de dirigir al hombre a la luz de sus primeros inicios y sus fines últimos, debe estar comprometida con la búsqueda de esa verdad última que, aunque esté más allá de nuestro completo alcance, sin embargo, es nada menos que la clave de nuestra auténtica felicidad y libertad (cf. Jn 8,32), la medida de nuestra verdadera humanidad, y el criterio para una relación justa con el mundo físico y con nuestros hermanos y hermanas en la gran familia humana.

Queridos amigos, la cosmología moderna nos ha demostrado que ni nosotros, ni la tierra que pisamos, es el centro de nuestro universo, compuesto por miles de millones de galaxias, cada una de ellas con miríadas de estrellas y planetas. Sin embargo, al tratar de responder al reto de este año -el de levantar los ojos al cielo para redescubrir nuestro lugar en el universo – ¿cómo no podemos quedar atrapados en la maravilla expresada por el salmista hace tanto tiempo? Contemplando el cielo estrellado, exclamó con admiración al Señor: “Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que fijaste tú, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides? ” (Salmo 8,4-5). Mi esperanza es que el asombro y exaltación que están destinados a ser los frutos de este Año Internacional de la Astronomía lleve más allá de la contemplación de las maravillas de la creación a la contemplación del Creador, y del amor, que es el motivo subyacente de la creación – el amor que, en las palabras de Dante Alighieri, “mueve el sol y las estrellas” (Paraíso XXXIII, 145). El Apocalipsis nos dice que, en la plenitud de los tiempos, la Palabra por quien todo fue hecho vino a habitar entre nosotros. En Cristo, el nuevo Adán, reconocemos el verdadero centro del universo y de toda la historia, y en él, el Logos encarnado, podemos ver la mayor medida de nuestra grandeza como seres humanos, dotados de razón y llamados a un destino eterno.

Con estas reflexiones, queridos amigos, les saludo a todos ustedes con respeto y estima, y les ofrezco mis oraciones de buenos deseos por su investigación y enseñanza. Sobre ustedes, sus familias y sus seres queridos, invoco de corazón las bendiciones del Dios Todopoderoso de sabiduría, el gozo y la paz.

[Traducción del original inglés por Inma Álvarez

©Libreria Editrice Vaticana]

¿Fue Adán un individuo histórico real?

¿Fue Adán un individuo histórico real?
Luego continuamos con escatologia.Aprovecho este post para colocar un articulo muy interesante,sobre Adan, el de la biblia, el que los evolucionistas no creen que existio,ya que ellos creen que provenimos de un antecesor comun,alguna especie de mono.

Posted: 23 Sep 2009 02:58 PM PDT

Dr. James Anderson

Dr. James Anderson

El 12 de septiembre, la Wilberforce Fellowship publicó un video del Dr. Tremper Longman III llamado “¿Existe un Adán histórico?” En este video Longman expresó sus dudas sobre la existencia de Adán como un personaje histórico, sugestión que va contra la interpretación histórica del evangelicalismo y que trajo algunas respuestas de teólogos consevadores. Una de estas respuestas fue escrita por el Dr. James Andreson, profesor de teología y filosofía en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, Estados Unidos, en su blog. A continuación está mi traducción del artículo del Dr. Anderson.

En un video clip que sin duda traerá discusión en la blogósfera evangélica, el Profesor Tremper Longman III expresó dudas acerca de si los primeros capítulos de Génesis nos deben llevar a pensar que Adán fue un individuo histórico real (en el mismo sentido que Jesús, dice, fue un individuo histórico real). No voy a comentar aquí la visión particular de Longman o sus razones para su afirmación, sólo voy a ofrecer doce razones preliminares del porque la visión evangélica de la Biblia nos obliga a creer en la existencia de Adán como un individuo histórico real.

1. Para comenzar, el género literario básico de Génesis 1-4 es el de narrativa histórica (opuesta de, por ejemplo, poesía, código legal o apocalíptico). Esto no quiere decir que aquellos capítulos no pueden contener lenguaje figurado; muchos estudiosos conservadores del AT afirmaría que de hecho lo contiene. Pero esto implica que aquellos capítulos (como el resto de Génesis) fueron escritos por el autor con la intención de reportar eventos importantes en el espacio-tiempo histórico. Como tal, debería haber la fuerte presunción de que el Adán de los capítulos 1-4 no es menos una figura histórica real que el Abraham de los capítulos 12-25.

2. Los primeros cinco versículos de Génesis 5 no sólo describen eventos en la vida de Adán, ellos contienen datos numéricos específicos de esos eventos. Lo que sería extraño si el autor no considerara a Adán como una figura histórica real. (¡Este punto se aplica igualmente para el autor humano como el divino!) Por ejemplo, se nos dice que Adán vivió 930 años. ¿Por qué alguien podría hacer una afirmación de un hecho tan preciso acerca de la vida de cierto individuo si el individuo en cuestión nunca vivió realmente? (Ref. Gén. 25:17; 50:26; Num. 33:39; Deut. 34:7; Jos. 24:29; etc.)

3. El autor de Génesis presenta el libro como una descripción histórica perfectamente integrada. No existen pasos obvios entre una narrativa no histórica a una narrativa histórica. Es más, somos enfrentados con una serie de secciones narrativas, todas introducidas con alguna variante de la fórmula “Estas son las generaciones de…” (Gén. 2:4; 5:1; 6:9; 10:1; 11:10; 11:27; 25:12; 25:19; 36:1, 9; 37:2). La implicación es que Adán y Eva no son menos figuras históricas que Noé, Sem, Abraham, Ismael, Isaac, Esaú y Jacob.

4. Adán es mencionado en la genealogía de 1 Crónicas 1. La presunción es que Adán es tan individuo histórico como la demás gente que aparece en la genealogía. Una cosa a conceder (como muchos estudiosos conservadores del AT harían) es que existen espacios en las genealogías del AT; las palabras hebreas para ‘padre’ e ‘hijo’ ciertamente permiten aquello. Lejano a eso es sugerir que estas genealogías se deslizan imperceptiblemente entre no históricas e históricas.

5. La interpretación de Oseas 6:7 está en disputa, pero un buen caso puede ser ofrecido al tomar a ‘Adán’ como una referencia al primer ser humano, en lugar del nombre de un lugar o como ‘humanidad’, lo que toma sentido en el contexto. (Las notas en la Biblia de Estudio ESV resumen la racionalidad de esta lectura.) Sería tonto descansar sobre este versículo; pero por otro lado, no puede ser menospreciado. Si esta es de hecho la lectura correcta, presta un gran apoyo al caso preliminar sobre el Adán histórico.

6. La genealogía de Jesucristo dada en Lucas 3:23-38 traza todo El camino de vuelta a Adán. Aunque parece que la genealogía no está completa (ni pretende estarlo), es difícil creer que Lucas podría haber aceptado la idea que su lista mesclara lo histórico con lo no histórico. ¿Si Adán no fuera un individuo histórico, no minaría el punto de Lucas, a saber, que Jesús es la segura esperanza para todo ser humano, tanto judíos como gentiles? ¿Cómo podría una genealogía parcialmente ficticia llevar a un punto teológico verdadero?

7. En Mateo 19:3-9, como respuesta a la pregunta acerca del divorcio, Jesús refiere a los fariseos de vuelta al relato de la creación de Adán y Eva en Génesis 1-2. Jesús toma como garantizado que el relato de Génesis describe un evento e individuos históricos reales. ¿Si la pareja de esposos paradigmática nunca existió no dejaría sin sentido el argumento de Jesús?

8. En Romanos 5:12-21, Pablo bosqueja su famoso paralelo entre Adán y Jesús. La transgresión de ‘un hombre’ (Adán) trajo juicio y muerte, pero la obediencia de ‘un hombre’ (Jesús) trae justicia y vida. Si Adán no existió realmente, el paralelo de Pablo – sobre el cual depende su argumento teológico – se caería.

9. En el mismo pasaje, Pablo afirma que “reinó la muerte desde Adán hasta Moisés” (versículo 14). Pablo claramente se refiere a un periodo específico de la historia de la humanidad; pero si Adán no fuera una figura histórica real, entonces no existe tal periodo, en cual caso la afirmación de Pablo falla en su referencia (y por lo tanto falla en expresar una verdad).

10. El paralelo de Pablo entre Adán y Cristo reaparece en 1 Corintios 15:21-22 (también en el versículo 45). La misma consideración de Romanos 5:12-21 se aplica aquí. Si el pecado de Adán no es un evento histórico, el argumento de Pablo falla.

11. En 1 Timoteo 2:12-14, Pablo se refiere a detalles específicos acerca de la creación y caída de Adán y Eva para apoyar su instrucción acerca de la enseñanza de la mujer en la iglesia. La coherencia del argumento paulino depende crucialmente de la historicidad del evento al cual apela.

12. Judas 14 alude a “Enoc, séptimo desde Adán”; es una presunción razonable que el autor de Judas veía tanto a Enoc como a Adán como individuos históricos. Sí, entiendo que surgen complicaciones con el uso de Judas del libro pseudoepigráfico 1 Enoc, y yo no podría querer poner más peso en este punto que el de la interpretación de Oseas 6:7, pero los evangélicos deberíamos mantener en la mente tres simples puntos: (1) toda la Escritura es verbalmente inspirada; (2) Judas es escritura; y (3) el autor de Judas no estaba obligado a mencionar que Enoc era el “séptimo desde Adán”.

Tomados juntos, estos doce puntos añaden un fuerte caso preliminar para la visión cristiana tradicional de que Adán fue un individuo histórico real. Cualquier erudito que sostenga la autoridad e inerrancia de la Escritura, pero niegue estos puntos, tendrá un montón de cosas por explicar. Si todos tenemos que lidiar con los primeros capítulos de Génesis, apelar a género y otras consideraciones literarias puede proveer suficiente agitación. Pero las doce observaciones de arriba indican que la historicidad de Adán es un cordón permanente en la historia, teología y ética bíblica. Tira ese cordón y, tarde o temprano, todo el tejido se desarmará.

Reformado reformándome

Creacionismo en el Parlamento Europeo

Creacionismo en el Parlamento Europeo

«El debate sobre la enseñanza en la escuela del llamado creacionismo o diseño inteligente, que rechaza a Darwin y su teoría de la evolución, ha llegado, aunque sea tímidamente, a Europa. En Estados Unidos, los llamados creacionistas –cristianos evangélicos que opinan que la complejidad de formas de vida como la humana no puede deberse a la mera evolución de un microorganismo, sino a alguna inteligencia superior– han vuelto a la carga para denunciar la falta de peso científico de la teoría de la evolución y eliminarlas del sistema educativo o equilibrarlas con otras teorías. Y la primera discusión en un foro europeo sobre este tema se produjo la semana pasada en el Parlamento Europeo, en un debate organizado por el diputado polaco Maciej Giertych, que pidió acabar con el monopolio de las teorías darwinistas de las aulas europeas. “Es una teoría que debe rechazarse porque no refleja la realidad”, reclamó.Giertych, que en julio protagonizó una encendida defensa del franquismo ante la Eurocámara, no es en absoluto una figura marginal en Polonia. Pertenece a la ultraconservadora Liga de las Familias y fue candidato presidencial en el 2005. En su país, el debate ha llegado a las esferas gubernamentales a través del Ministerio de Educación, que dirige su propio hijo, Roman Giertych. Su viceministro, Miroslaw Orzechowski, reabrió este fin de semana el debate sobre la enseñanza de la teoría de la evolución, muy cuestionada en los antiguos países comunistas. “La teoría de la evolución es una mentira, un error legalizado como si fuera una verdad cotidiana. No deberíamos enseñar mentiras”, dijo.

Orzechowski anunció que el Ministerio de Educación polaco va a empezar a debatir la conveniencia de que en las clases de biología se siga explicando esta teoría, que considera una idea débil fruto de la mente de un anciano ateo y vegetariano. Desde su nombramiento como ministro, Giertych, también miembro de la Liga de las Familias, ha sido muy cuestionado por los estudiantes polacos, que se han manifestado pidiendo su dimisión.

Giertych padre es profesor de biología especializado en genética poblacional y miembro honorario de la Daylight Origins Society, asociación creacionista con sede en el Reino Unido que tiene como fin informar a los católicos de las pruebas que apoyan la creación especial, en oposición a la teoría de la evolución. y de que “los verdaderos descubrimientos de la ciencia son conformes con la doctrina católica”. Según Giertych, las investigaciones que apuntan en esa dirección están de alguna manera censuradas en Europa. “Hay muchos trabajos de centros académicos de todo el mundo que están siendo ignorados en los libros de texto, que no se autorizan en la escuela por razones políticas e ideológicas”, dijo en una entrevista a este diario. La semana pasada, Giertych invitó a dos científicos europeos y uno americano a presentar varios estudios críticos con la teoría de la evolución, preocupado por que “los niños europeos estén siendo adoctrinados en las escuelas” con esas ideas.

El debate, celebrado en el Parlamento Europeo, giró en torno de los habituales caballos de batalla de los creacionistas. En primer lugar, demostrar que los estratos terrestres y los accidentes geográficos no se han formado en diferentes eras geológicas, sino que son el resultado de hechos concretos, como una inundación o un meteorito, y de la ordenación natural de la materia en función de su densidad como consecuencia del movimiento. En definitiva, que los estratos geológicos más bajos no son los más viejos, según explicó el geólogo francés Guy Berthault. En cuanto a los fósiles, su edad tampoco puede fijarse por su profundidad, dijo, ya que también se organizan en capas con el resto de la materia.

A continuación, el científico alemán Hans Zillmer explicó que el neanderthal no es un antepasado del ser humano, sino una variante más; esta corriente científica es utilizada por los creacionistas para probar la falsedad de la teoría de la evolución. Para demostrarlo, Zillmer recurrió a fotos de personas actuales, como un boxeador norteamericano, con un prominente hueso frontal. Otra idea básica de los creacionistas es que el ser humano es demasiado complejo para ser el fruto de la selección natural. Giertych argumentó que “la formación de la raza es un paso en la dirección opuesta de la evolución”. “Es una parte del material seleccionado y es genéticamente más pobre que la población a la que pertenece, porque se pierde información”, afirma.

Cerró las presentaciones Joseph Mastropaolo, profesor emérito de la Universidad de Long Beach (California), detractor de Darwin y científico de cabecera de los neocreacionistas. Mastropaolo ha desafiado con un premio de 10.000 dólares al científico que demuestre que la evolución es ciencia y la creación, una religión. Mastropaolo presentó su teoría antievolutiva sobre cómo la humanidad, en lugar de evolucionar, degenera hasta la extinción, lo que ocurrirá en torno al 2080. “Los humanos hemos sido humanos desde el inicio de los tiempos. Cada especie es un invento de enorme originalidad, completamente diferente del resto”, dijo.

La pregunta de qué papel tiene el creacionismo en todo este debate no fue del agrado de Giertych. “Disculpe, usted está hablando de ideologías. Nosotros hablamos de ciencia, de la manera en que a los niños se les informa de procesos biológicos, no de ideologías”, contestó a este diario. En el debate, ni el diputado polaco ni los científicos invitados reivindicaron el neocreacionismo o la enseñanza de su teoría del diseño inteligente (de la mano de un ser superior). El objetivo del coloquio era otro: “Demostrar que el darwinismo es una teoría, nada más. No es una conclusión que pueda derivarse de la observación de la naturaleza. Nosotros luchamos contra la manera inadecuada de enseñar la ciencia, para adecuar las enseñanzas a la realidad científica que sí está demostrada”.

Giertych trató de ceñir la discusión “al terreno científico y no filosófico”. Un intento vano por momentos, como cuando un parlamentario rebatió una de las afirmaciones más polémicas de Mastropaolo. Entre las consecuencias más dramáticas de la enseñanza de la evolución, el profesor norteamericano citó “189 millones de muertes por parte de los evolucionistas nazis, soviéticos y comunistas durante la Segunda Guerra Mundial”. El diputado polaco, que lamenta que las críticas a sus ideas vengan sobre todo de filósofos y no de científicos, intentó no caer en el debate visceral que acompaña a la cuestión y que suele acabar con descalificativos entre ambos bandos. Como muestra de ese total desencuentro, el turno de preguntas se abrió con las protestas del diputado británico Roger Helmer. “La verdad es que no sé ni por dónde empezar. Nunca antes, en siete años en el Parlamento Europeo, he oído tantas tonterías juntas”.

La polémica ha alcanzado a algunas instituciones académicas. En junio, el Interacademy Panel, en el que están representadas las academias de ciencias de 67 países, advirtió a padres y educadores de que “las pruebas científicas, los datos y teorías verificables sobre el origen y la evolución de la vida en la tierra” en algunos centros de enseñanza “son enmascarados, negados o confundidos con teorías no verificables por la ciencia”, en referencia a la penetración del neocreacionismo en Europa. En Francia, según recogía Le Monde, las sospechas se centran en la Universidad Interdisciplinar de París (UIP, un centro privado que organiza cursos complementarios). Recibe financiación de la Fundación John Templeton, institución norteamericana especializada en estudios que combinan ciencia y religión. Éste es el terreno predilecto del fundador de la UIP, Jean Staune, que califica de “oscurantistas” a quienes se oponen a la posibilidad de un ser creador superior.

En Inglaterra, el debate no es nuevo y ha llevado a la Royal Society a pedir a los sindicatos de profesores y al mismísimo arzobispo de Canterbury que se posicionen públicamente contra la enseñanza del neocreacionismo en las escuelas.»

Creacionismo islámico en Francia

Miles “de ejemplares de El Atlas de la Creación, por la creacionista turco llamado Harun Yahya, recientemente fueron enviados a las escuelas francesas, colegios y universidades, según Le Figaro (2 de febrero de 2007). El periódico informó que el “ricamente ilustrada” 770-libro pretende mostrar la página “los vínculos secretos entre el darwinismo y las ideologías sangrientas como el fascismo y el comunismo.” También contiene una fotografía del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center, con la leyenda de una “asombrosa” culpar al terrorismo de “darwinismo” y llamándolo la “única ideología que valora, por tanto, alienta el conflicto”.

El ministro francés de educación, Gilles de Robien, respondió rápidamente, dice el informe, la dirección no administradores académicos para distribuir el libro, que “no tiene correspondencia con” el plan de estudios nacional francés. »

Referencia

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La Creación de Adán, de Miguel Ángel

Se denomina creacionismo a la creencia, inspirada en dogmas religiosos, según la cual la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por un ser divino, habiendo sido creados ellos de acuerdo con un propósito divino.1 Por extensión a esa definición, el adjetivo «creacionista» se ha empezado a aplicar a cualquier opinión o doctrinafilosófica o religiosa que defienda una explicación del origen del mundo basada en uno o más actos de creación por un Dios personal, como lo hacen, por ejemplo, las religiones del Libro. Por ello, igualmente se denominacreacionismo a los movimientos pseudo-científicos y religiosos que militan en contra del hecho evolutivo.2

El creacionismo se destaca principalmente por los “movimientos antievolucionistas”, tales como el diseño inteligente, cuyo principal objetivo es obstaculizar o impedir la enseñanza de la evolución biológica en las escuelas y universidades. Según estos movimientos creacionistas, los contenidos educativos sobre biología evolutiva han de sustituirse, o al menos contrarrestarse, con sus creencias y mitos religiosos o con la creación de los seres vivos por parte de un ser inteligente. En contraste con esta posición, la comunidad científica sostiene la conveniencia de diferenciar entre lo natural y lo sobrenatural, de forma que no se obstaculice el desarrollo de aquellos elementos que hacen al bienestar de los seres humanos.3

Las cosmogonías y mitos de caracter creacionista han estado y permanecen presentes en muy distintos sistemas de creencias, tanto monoteístas, como politeístas o animistas. El movimiento creacionista políticamente más activo y conocido es de origen cristiano protestantey está implantado, principalmente, en los Estados Unidos.

Fuente: wikipedia

ciencia-y-fe1

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Teorías sobre el “Big Bang”, con Dios al fondo

Teorías sobre el “Big Bang”, con Dios al fondo

No es de esas noticias que provocan grandes titulares, pero resulta relevante para cualquier interesado en las cuestiones fronterizas entre ciencia, filosofía y fe. Este año, el telescopio “Boomerang”, dedicado a explorar las regiones más remotas del cosmos, ha proporcionado observaciones que apoyan la “teoría del universo inflacionario”. Es decir, parece que el universo está en expansión ininterrumpida desde su inicio con el “Big Bang”, hace 12.000 ó 15.000 millones de años. El asunto tiene notables implicaciones. Pues en el ya largo debate en torno al origen del universo, las hipótesis alternativas a la inflación se han formulado, en gran parte, para intentar explicarlo prescindiendo de Dios.

Firmado por Carlos A. Marmelada
Fecha: 15 Noviembre 2000

Boomerang, un telescopio montado en un globo aerostático que vuela sobre la Antártida, ha captado radiaciones llegadas desde una distancia de miles de millones de años-luz. Las imágenes resultantes vienen a ser como instantáneas sacadas del “álbum familiar” del universo, pues lo muestran tal como era en su infancia, cuando solo tenía 300.000 años. Las estructuras que aparecen en esas fotografías revelan pequeñas variaciones en la densidad del universo primitivo y que el cosmos se expande a determinado ritmo. Ambas cosas coinciden, con notable precisión, con las predicciones hechas hace veinte años por Alan Guth, el autor de la moderna “teoría del universo inflacionario”. Las observaciones permiten deducir también que el universo es casi “plano” (dos rayos de luz que salieran paralelos viajarían indefinidamente sin cruzarse ni separarse nunca): otro punto a favor de la inflación (1).

La teoría de Guth ya recibió antes otro espaldarazo. Según el paradigma cosmológico dominante (el “modelo estándar del Big Bang o Gran Explosión”), el cosmos ha estado expandiéndose durante miles de millones de años, pero ahora la atracción gravitatoria debería producir una deceleración, así que las galaxias deberían alejarse unas de otras a velocidad más lenta. Sin embargo, los estudios más recientes sobre las supernovas (estrellas que explotan) del tipo “Ia”, realizados por dos equipos internacionales (uno dirigido por el físico Saul Permutter, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California; el otro, al cargo de Brian P. Schmidt, de la Universidad Nacional Australiana), dicen otra cosa. Los investigadores comprobaron que el brillo de esas supernovas era un 25% más débil de lo que predecían los cálculos teóricos: hallazgo que la revista Science, en 1998, eligió como “descubrimiento del año” (2). La sorprendente debilidad de estas supernovas se debe a una propiedad inesperada del cosmos: la expansión del universo no se detiene. ¿Cómo es posible? Según los autores, el vacío no está tan vacío como indica su nombre, sino que alberga una energía que expande el universo cada vez más, sin que la gravedad logre frenar el proceso.
Universo en expansión acelerada

Guth propuso la teoría del universo inflacionario en 1979. Según él, 10-35 segundos después del Big Bang, el universo entró en un estado de falso vacío y comenzó una expansión acelerada hasta que escapó de ese estado en virtud de un suceso denominado efecto túnel cuántico. A finales de 1982, el propio Guth propuso una imagen alternativa que denominó “nuevo modelo inflacionario”, en el que el falso vacío ya no tiene un papel tan determinante. Criticada por Stephen Hawking en su Historia del tiempo (3), la teoría del universo inflacionario vuelve a cobrar vigor gracias a los recientes descubrimientos.

Teóricamente, la atracción gravitatoria, al cabo de miles de millones de años, debería haber colapsado el universo. Según Einstein, si no ha sucedido así, se debe a que existe una fuerza de repulsión que contrarresta los efectos de la gravedad. Einstein denominó a dicha fuerza que equilibra el universo “constante cosmológica”, y la representó con el término L. Esta es, precisamente, la fuerza que hoy se cree que acelera la expansión del universo, para satisfacción de los teóricos de la inflación, como ha dicho el propio Guth: “La constante cosmológica es una buena noticia para los teóricos de la inflación, ya que la mayoría de las versiones de la teoría de la inflación exigen una densidad de materia y energía que hace plano el universo” (National Geographic, octubre 1999, p. 33).

Todos estos desarrollos han aparecido en la estela de Georges Lemaître (1894-1966). En 1927, este sacerdote católico belga, partiendo de las teorías de Einstein, De Sitter y Friedmann, propuso la hipótesis de que las galaxias procediesen de un núcleo inicial que denominó “huevo cósmico” o “átomo primigenio” (4). En efecto, si Friedmann estaba en lo cierto y el universo se hallaba en expansión, al recorrer el tiempo del presente hacia el pasado deberíamos llegar a un instante en que el tiempo fuera igual a cero. En ese momento, toda la materia del universo estaría concentrada en un punto del espacio-tiempo, denominado “singularidad cósmica” o “singularidad del Big Bang”, lo que significa que tanto su densidad como su temperatura serían descomunales.

Se encuentra la radiación de fondo

Hasta principios de los años 30 todo esto no era más que pura teoría, sin ningún indicio experimental que la avalara. Pero fue por esas fechas cuando el astrónomo norteamericano Edwin Hubble (1889-1953) comenzó a publicar los resultados de sus trabajos experimentales llevados a cabo en la década anterior. Hubble analizó la luz procedente de las galaxias y llegó a la conclusión de que las más alejadas de nosotros sufrían en el espectroscopio un “corrimiento hacia el rojo” más acelerado que las que estaban más cerca (5). Esto significaba que cuanto más distante de nosotros se hallase una galaxia, a mayor velocidad se iba alejando (6). Por primera vez se tenía una prueba experimental a favor de la expansión del universo.

En 1948, George Gamow, Ralph Alpher y Robert Hermann publicaron una reformulación de la teoría de Lemaître, en la que predecían teóricamente la existencia de una radiación cósmica de fondo (RCF) fruto de la explosión inicial: algo así como el eco del Big Bang. Pero la teoría del Big Bang continuaba siendo demasiado hipotética y, además, no lograba resolver serias dificultades, como la datación del universo, al que atribuía menor antigüedad que al sistema solar.

Sin origen en el tiempo

Frente a tales objeciones, también en 1948, Hermann Bondi y Thomas Gold, con la posterior incorporación de Fred Hoyle, propusieron una teoría cosmológica alternativa. Según estos autores, el universo estaba en expansión, pero no tenía ningún origen en el tiempo. No existió ningún tiempo cero: el universo era eterno y, aunque se hallaba en expansión, siempre había permanecido igual, fuera cual fuera la región del espacio que observáramos. Lo cual se justificaba afirmando que se crea materia continuamente, de manera que la nueva materia va ocupando el hueco dejado por las galaxias en expansión. Es la llamada “teoría del estado estacionario” (Steady State), que rechazaba de plano la hipótesis de la RCF, puesto que negaba que hubiera habido una explosión inicial.

Conviene advertir que los motivos ideológicos no estuvieron ausentes en la formulación de esta teoría. En efecto, la hipótesis del Big Bang, al afirmar que el universo tuvo un inicio en el tiempo, parecía sugerir la existencia de un Creador. En cambio, la teoría del estado estacionario prescindía de Dios: el universo, entonces, sería eterno o -por decirlo con una expresión de Stephen Hawking- carecería de borde en el tiempo.

Tras más de una década de fuerte crisis, en 1964 la teoría del Big Bang recibió un impulso inesperado. Dos ingenieros norteamericanos, Arno Penzias y Robert Wilson, hallaron casualmente la célebre radiación cósmica de fondo. Esto significó, a la vez, un golpe funesto para la teoría del estado estacionario. En 1992 el satélite COBE confirmó el hallazgo, al detectar más radiación de fondo. Naturalmente, no desaparecieron de golpe todas las dificultades por el hecho de haber hallado la RCF, pero lo cierto es que la teoría del Big Bang adquirió gran solidez.
El universo pulsante

Para negar el origen temporal del universo, superando a la vez el desprestigio en que había caído la teoría del estado estacionario, en los años 70 se propuso una nueva hipótesis cosmológica que acepta el Big Bang pero descarta cualquier referencia a un Creador. Se trata de la “teoría del Big Crunch” (Gran Colapso): el universo se expandiría fruto de una gran explosión, pero al haber una cantidad de materia superior a un determinado valor, denominado “densidad crítica de materia” (representado por la letra griega W, la atracción de la gravedad primero detendría la expansión, y luego contraería el universo hasta colapsarlo sobre sí mismo. La disminución del volumen del universo provocaría un aumento de su temperatura, densidad y presión, produciendo una nueva explosión cósmica que daría lugar a otro universo. Este nuevamente vería frenada su expansión por la acción de la gravedad, para contraerse y volver a iniciar un nuevo ciclo. Este proceso se repetiría infinitas veces. Resultado: un universo pulsante, sin origen ni fin.

Pero los estudios más recientes indican que la cantidad de materia (visible, oscura y antimateria) existente es inferior a la densidad crítica de materia. Por tanto, la fuerza de la gravedad no podrá detener la expansión cósmica, de manera que el universo no podrá colapsarse dando lugar a un nuevo Big Bang y, con ello, a otro universo.

En segundo lugar, cabe destacar la objeción formulada por el premio Nobel de Física Steven Weinberg. Según este autor, cada uno de los ciclos de explosión-implosión debería comenzar con una cantidad de fotones (luz) mayor que la del ciclo anterior. Si el universo no tuviera inicio ni fin temporal, deberían haberse producido un número infinito de ciclos (pues la teoría del Big Crunch postula que no hubo ningún ciclo inicial), y ahora tendría que haber una cantidad de luz infinita. Así, de ser cierto el argumento de Weinberg, no existiría la “oscuridad de la noche” (7).
El problema del Génesis

Además, si son correctas las conclusiones de Saul Permutter, la energía del “vacío” que impulsaría al universo hacia una expansión acelerada haría que fuese L (constante cosmológica) y no W (densidad crítica de materia) lo que determinase el futuro del universo. La teoría del Big Crunch supone tres universos posibles. Si la cantidad de materia del universo es igual a la densidad crítica (W =1), el universo sería “plano”: llegaría un momento en el que permanecería en equilibrio, sin expandirse ni contraerse, lo que implica que ahora debería ir decelerando. Para W >1, el universo sería “cerrado”: se frenaría hasta iniciar un proceso de contracción que le llevaría a un colapso gravitatorio y un nuevo Big Bang. Y para W <1, el universo sería “abierto”: su expansión sería indefinida. Pero todas estas hipótesis se basan en una premisa: que la constante cosmológica es nula (L =0). Sin embargo, si L tiene un valor positivo, el escenario hasta ahora descrito cambiaría por completo.

En el fondo, el atractivo que presenta para algunos la teoría del Big Crunch obedece a motivos ideológicos. “Algunos cosmólogos se sienten atraídos por el modelo de las oscilaciones porque, como el modelo del estado estable, evita bien el problema del Génesis”, dice Weinberg (7). En realidad, ni el Big Crunch (oscilaciones) ni el modelo del Steady State (estable) evitan, ni bien ni mal, el “problema del Génesis” (la necesidad de un Creador). Decir lo contrario es incurrir en el error filosófico de suponer que un universo sin origen temporal no sería creado. En efecto, la creación no consiste en la simple posición del ente en el tiempo, sino en la donación del ser al ente. Para que el universo fuera “eterno”, tendría que llegar a ser en primer lugar.

Un universo que se crea a sí mismo

Aún ha habido otro intento de evitar la creación salvando los escollos en que encallan el Big Crunch y el estado estacionario. En la década de los 80, algunos científicos, entre los que destaca Stephen Hawking (8), propusieron la “teoría de la auto-creación del universo”. Este habría tenido un comienzo en el tiempo (contra la teoría del estado estacionario), pero no estaría sometido a continuos ciclos de expansión y contracción (contra la teoría del Big Crunch). Sin embargo, tampoco cabría pensar en ningún Creador: el universo se habría creado a sí mismo.

¿Cómo? Según estos autores, el universo podría haberse originado a partir de fluctuaciones topológicas de la gravedad cuántica, ocurridas sin causa alguna, que habrían dado lugar a estructuras espacio-temporales creadas a partir de la nada cuántica: este proceso es denominado “transición topológica”. A partir del espacio-tiempo vacío se producirían partículas materiales mediante fluctuaciones del vacío cuántico; finalmente, el universo se crearía a partir de esas partículas de acuerdo con las leyes físicas que producirían el Big Bang.

Esta concepción cosmológica se basa en teorías altamente hipotéticas: alguna de ellas ni siquiera tiene un estatuto epistemológico claramente definido (tal es el caso de la teoría de la gravedad cuántica, que intenta unificar la relatividad general y la mecánica cuántica), como admiten aun sus propios partidarios. Además, combina múltiples elementos procedentes de diversas teorías científicas, lo que constituye su aspecto más polémico.

Sobre todo, debemos recordar que el método científico no hace más que relacionar un estado físico con otro, de modo que el origen absoluto del universo, entendido como creación a partir de la nada, cae fuera del terreno de la ciencia: la nada absoluta no es un estado físico, experimentalmente analizable. Así pues, cuando algunos científicos dicen que el universo pudo haberse creado a sí mismo desde la nada no se están refiriendo al concepto de nada usado por la metafísica o la teología creacionistas.

En definitiva, la teoría de la auto-creación del universo se basa en meras hipótesis y en discutibles combinaciones de elementos teóricos. Además, opera una transmutación de significado de algunos términos, a los que se pretende dotar de un determinado sentido físico, cuando su significado original es filosófico, o son tomados de otras teorías científicas en las que tenían un significado y una función diferentes.

“Expulsar al Creador”

“Expulsar al Creador”, por usar una expresión de Hawking, ha sido una de las prioridades de los defensores de la teoría de la auto-creación. Ahora bien, si se quiere ser racionalmente riguroso, dejando al margen los prejuicios ideológicos, veremos que, aun aceptando la hipótesis de que el universo se autocreara, no queda excluida la referencia a un Creador. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el universo tiene el origen -sea cual sea- y la estructura que tiene gracias a que existen unas leyes físicas que le hacen ser como es. Pues bien, si el universo se crea a sí mismo, será porque unas determinadas leyes físicas le hacen originarse de este modo.

Ahora bien, ¿cuál es el origen de esas leyes físicas? No pueden originarse con el universo, puesto que han de serle, de alguna manera, anteriores para poder originarlo. Tampoco pueden originarse a sí mismas, pues ¿cómo desde la nada absoluta podrían auto-originarse las leyes de una Naturaleza que aún no existe, leyes que -en el mejor de los casos- coexistirían con la Naturaleza a medida que esta fuese llegando a la existencia? Esta cuestión es una aporía que ni los científicos ni los filósofos de la ciencia han logrado resolver. Así pues, incluso aceptando la hipótesis de que el universo se hubiera creado a sí mismo, no resultaría irracional admitir la existencia de un Creador.

Al hacer un repaso de las modernas concepciones cosmológicas, se observa que las hipótesis rivales al universo inflacionario han sido propuestas, en buena medida, con el propósito de eliminar al Creador. Pues las teorías del Big Bang y de la expansión indefinida parecen concordar mejor con la filosofía y la teología creacionistas. De todas formas, la teoría del universo inflacionario -como ninguna otra teoría física- no puede probar ni refutar la creación o la existencia de Dios: esos temas están fuera del alcance de la ciencia experimental.

Las ciencias naturales no pueden responder satisfactoriamente las preguntas últimas que se plantea el ser humano. Si tenemos en cuenta que estas son, precisamente, las preguntas que más le afectan e interesan, entenderemos por qué la razón humana no puede detenerse en el horizonte científico-experimental, sino que naturalmente se ve llevada a trascender lo sensorial para buscar el fundamento no empírico de la realidad empírica. Por eso mismo, los abusos epistemológicos de algunos físicos, que han pretendido apoyarse en su ciencia para “expulsar al Creador”, resultan comprensibles, aunque no se pueda justificarlos. Con eso muestran que la filosofía es inevitable, y que ellos hacen filosofía, si bien una mala filosofía. Pues no se les puede pedir que no se planteen las preguntas últimas, aunque sea para dar una respuesta atea. También a ellos, como a todos, les interesa la cuestión sobre Dios más que todas las galaxias.

Carlos A. Marmelada_________________________

(1) Los resultados del proyecto BOOMERANG (Balloon Observations of Millimetric Extragalactic Radiation and Geophysics) se han publicado en: P. De Bernardis et al., “A flat Universe from high-resolution maps of the cosmic microwave background radiation”, Nature 404 (2000), pp. 955-959.

(2) Cfr. James Glanz, “Breakthrough of the Year: Astronomy: Cosmic Motion Revealed”, Science 282 (1998), pp. 2.156-2.157.

(3) Stephen Hawking, Historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros, Crítica, Barcelona (1989), pp. 170-176. T.o.: A Brief History of Time: From the Big Bang to Black Holes, Bantam Books, Nueva York (1988).

(4) Ver servicio 79/95: Mariano Artigas, “Georges Lemaître, el padre del Big Bang”.

(5) A medida que una ambulancia se aleja de nosotros, la sirena suena más grave, porque la onda acústica que nos llega tiene cada vez menor frecuencia; si la fuente sonora se aproxima, ocurre al revés (efecto Doppler). Análogamente, la luz procedente de galaxias que se alejan presenta un corrimiento hacia el rojo, es decir, hacia la zona de frecuencias más bajas del espectro visible.

(6) Más precisamente, lo que sostiene la teoría del Big Bang no es que las galaxias se alejen en el espacio, sino que el propio espacio-tiempo se dilata y, al hacerlo, aleja a las galaxias, como al hincharse un globo se van separando los puntos situados en su superficie.

(7) S. Weinberg, Los tres primeros minutos del universo, Alianza, Madrid (1988), pp. 131-132. T.o.: The First Three Minutes, Basic Books, Nueva York (1988).

(8) Cfr. S. Hawking, Historia del tiempo, cit., pp.181, 186-187 y 222-223.

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