Somos Iglesia: Carta abierta

Es el momento de iniciar reformas que eran urgentes desde hace tiempo.
Somos Iglesia ante el 5º Aniversario del pontificado de Benedicto XVI
IMWAC

El Movimiento Internacional Somos Iglesia (IMWAC) hace un llamamiento a todos los fieles católicos para que apoyen la reciente Carta Abierta a los Obispos del teólogo Hans Küng. IMWAC lamenta que el quinto aniversario de la elección del Papa Benedicto XVI se vea tan perturbado por la crisis más profunda que está atravesando la Iglesia desde la Reforma a causa de los escándalos de abuso sexual y de su encubrimiento durante décadas.

“Las razones de esta profunda crisis en nuestra Iglesia no tienen su origen en la creciente secularización sino en la incapacidad del Pontificado para leer los signos de los tiempos” declara Raquel Mallavibarrena de Somos Iglesia España, actual Coordinadora del Movimiento Internacional Somos Iglesia. “El gran número de casos de violencia sexual y su encubrimiento son producto de una concepción inhumana de la sexualidad y de estructuras de poder patriarcales caducadas. La crisis mundial actual evidencia que una jerarquía formada por clérigos ya no es válida como fundamento y justificación de la estructura institucional de la Iglesia católica y su autoridad”.

Somos Iglesia aprecia las actuaciones recientes del Papa para combatir la pederastia en la Iglesia. Pero la tragedia de Benedicto XVI reside en que estas iniciativas han empezado a activarse demasiado tarde, con demasiada timidez y no reciben suficiente apoyo de todos los cardenales, obispos y en la Curia romana. Hoy cosecha lo que sembró cuando en el 2001, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina y la Fe (CDF), ordenó a todos los obispos de la Iglesia universal que ocultaran a las autoridades civiles los casos de abusos sexuales contra menores cometidos por miembros del clero limitándose a informar a dicha congregación.

Josef Ratzinger, quien asumió en las últimas tres décadas la máxima responsabilidad institucional en la definición de la doctrina oficial católica, carga en última instancia con la culpa por el fracaso de la Iglesia en responder adecuadamente a los desafíos de nuestro tiempo. Ignoró con determinación las preocupaciones que le presentaron obispos, teólogos y muchos feligreses laicos del mundo entero en múltiples ocasiones. Su hostilidad fue particularmente clara frente a la teología de la liberación. El primer quinquenio de su pontificado evidencia cada día más la debilidad fundamental de la estructura de la Iglesia católica romana – su constitución jerárquica en “sociedad bi-clasista” compuesta por sacerdotes por un lado y laicos por el otro, así como el centralismo romano que no le concede a las iglesias locales prácticamente ninguna autonomía.

La resistencia explícita a todo tipo de acto bélico, que caracterizó a Juan Pablo II, ha sido abandonada por Benedicto XVI. Ha mostrado gran amabilidad con el ex – Presidente George W. Bush cuando han coincido, a pesar de ser éste responsable del ataque a Irak en completa infracción del Derecho internacional. El Papa debería retornar a una resistencia enérgica contra los responsables de los estados que consideren la guerra como medio legítimo para resolver conflictos entre los diferentes pueblos. Debería pronunciarse contundentemente a favor del desarme global y en contra del comercio de armas.

“El escándalo que causó en la Iglesia a nivel mundial la decisión solitaria del Papa, síntoma de una falta total de respeto al principio de colegialidad, de levantar la excomunión de cuatro obispos de la Sociedad de Sacerdotes Pío X, fue recibida como clara señal de la relativización del Concilio Vaticano II lo cual conmocionó profundamente a la Iglesia” declara Pedro Freitas de Somos Igreja en Portugal, quien asumirá próximamente la Coordinación del Movimiento Internacional Somos Iglesia.

“La extrema centralización del poder y el total desacato del principio de subsidiaridad en la Iglesia que han caracterizado el pontificado de Benedicto XVI hasta la fecha, tienen consecuencias alarmantes y son responsables en gran medida de los crecientes desafíos a los que tienen que hacer frente las Iglesias locales: el aumento de la escasez de vocaciones a un tipo de sacerdocio anticuado así como la cada vez mayor deserción de fieles que dejan la Iglesia”.

El Movimiento Internacional Somos Iglesia apoya con determinación la Carta Abierta a los Obispos de Hans Küng. En ella les anima a que presionen para que haya reformas. Somos Iglesia insta a todos los fieles a enviar correos electrónicos y cartas a sus obispos y a los nuncios expresando su apoyo a la Carta Abierta de Küng. La presente crisis y la inadecuación de la respuesta que le dan las autoridades eclesiales, evidencian la urgencia sin precedentes de reformas estructurales conformes al espíritu del Concilio Vaticano II que Somos Iglesia viene reclamando desde hace 15 años. No pueden seguir posponiéndose:

1. El pueblo de Dios debe participar, a todos los niveles de la Iglesia, en la toma de decisiones para que puedan darse las innovaciones necesarias que respondan adecuadamente a los desafíos de nuestro tiempo. Los fieles deben participar en la elección de sus obispos. De no ser así Roma seguirá nombrando obispos más preocupados por defender la institución que por cuidar a su pueblo.

2. La misoginia en la Iglesia debe acabarse. Las mujeres deben ser admitidas en todos los ministerios eclesiales los cuales deberán transformarse en ministerios de servicio dejando de ser ministerios de ejercicio de poder.

3. El celibato deberá ser opcional, para que el amor marital deje de ser tabú para el clero.

4. Deberán reconocerse los avances realizados por las ciencias humanas en el campo de la moral sexual y se respetará el principio de la primacía de la conciencia individual informada.

5. El Evangelio deberá ser proclamado como invitación a la vida en plenitud en vez de servir como medio para amonestar a las personas intimidándolas.

El Papa Benedicto debería entender la creciente critica mundial a su pontificado como expresión de una profunda preocupación por el bienestar de toda la Iglesia. Pues el mismo Derecho Canónico
estipula en el Can. 212: “ § 2. Los fieles tienen derecho a manifestar a los Pastores de la Iglesia sus necesidades, principalmente las espirituales, y sus deseos. § 3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestar a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres, la reverencia hacia los Pastores y habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas.”

Información sobre IMWAC:

El Movimiento internacional Somos Iglesia fue creado en Roma en 1996 y está presente en más de 20 países en todos los continentes y tiene lazos con organizaciones afines en el mundo entero. Somos Iglesia es un movimiento internacional dentro de la Iglesia católica comprometido con su renovación sobre la base del Concilio Vaticano II (1962-1965), Nació en Austria con un manifiesto eclesial que se realizó en respuesta al escándalo de pederastia provocado por el entonces Cardenal de Viena, Mons. Hans-Hermann Groer.

Contactos:

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Hans Küng reafirma su esperanza por la “atmósfera relajada” en que tuvo la entrevista con el Papa

Hans Küng reafirma su esperanza por la “atmósfera relajada” en que tuvo la entrevista con el Papa

El teólogo suizo revela a la revista VIDA NUEVA algunos detalles del encuentro del 24 de septiembre con Benedicto XVI, del que valora sobre todo el clima de entendimiento reflejado en el posterior comunicado conjunto

Fomentar activamente el ecumenismo cristiano, avanzar en la colegialidad entre el Papa y los obispos, descentralizar más la dirección de la Iglesia y garantizar plenamente la igualdad de derechos entre hombre y mujer dentro de la propia institución son algunas de las tareas que, según Hans Küng, debe y puede afrontar el Papa Benedicto XVI. Así lo explica el teólogo suizo-alemán en una interesante entrevista que publicaba la revista VIDA NUEVA en su edición del 3 de diciembre, conversación en la que revela algunos detalles poco comentados sobre su reunión con Joseph Ratzinger el pasado 24 de septiembre en Castel Gandolfo. Küng reitera su esperanza tras el encuentro, y valora de manera especialmente positiva la “atmósfera relajada” en que transcurrió. Se refiere principalmente al comunicado de prensa emitido conjuntamente tras la reunión de 4 horas, con cena incluida y paseo por el jardín de la residencia pontificia, un texto que refleja el clima de entendimiento y “el nuevo talante del Papa”, dice el teólogo.

Para Küng, la entrevista fue una respuesta ejemplar del Santo Padre ante la petición recibida tras ser elegido. Aunque no esconde la decepción que sintió y manifestó públicamente cuando Ratzinger fue elegido en el cónclave el pasado 19 de abril, el teólogo suizo pidió la entrevista desde la esperanza y la convicción de que “el encuentro sería muy importante”. En este sentido, aclara que dejó claro desde el principio que no iba a pedir “la restitución de la missio canonica (licencia eclesiástica para enseñar)”. También propuso al pontífice “dejar entre paréntesis las viejas cuestiones de disputa”, explica Küng refiriéndose a la retirada en 1979 de la licencia para enseñar Teología en centros católicos.

Por otro lado, el profesor y teólogo, viejo amigo de Ratzinger desde que le llevó al Concilio Vaticano II como catedrático cuando él era decano de la Facultad de Teología de Tubinga, asegura que confía mucho en Benedicto XVI. “No está fijado en el pasado, sino que mantiene abiertas sus opciones y está dispuesto a llevar adelante cuestiones poco convencionales, que incluso el círculo íntimo del Vaticano no espera”, comenta. Ante la insistencia del entrevistador, Küng se muestra convencido de que el Santo Padre va a tomar algunas decisiones en cuanto al diálogo entre las religiones, algo que siempre tiene consecuencias en otros planos, y valora muy positivamente la apertura que le mostró el pasado 24 de septiembre en relación con la necesidad de defender y promover, desde la Iglesia, unos valores éticos comunes a todas las creencias y filosofías.

Diálogo en una reunión “muy diferente”

“Hay una sustancia común de no matar, no torturar, no violar…, de no robar, no corromper, no traicionar, no mentir, no abusar de la sexualidad. Éstos son principios que se encuentran en todas las religiones. En general, los católicos están absolutamente de acuerdo”. Así ejemplifica Küng su tesis sobre la base del diálogo interreligioso, una idea de fondo que compartió en muchos puntos durante la entrevista con Benedicto XVI, una reunión que también calificó de “muy diferente a la mantenida en 1983 antes de quebrarse el diálogo”.

Lógicamente, el nuevo libro del teólogo suizo-alemán, titulado El comienzo de todas las cosas, estuvo presente en la conversación de Küng con el Papa. Se trata de una obra sobre la relación entre la religión y las ciencias naturales. Benedicto XVI escuchó los comentarios del autor y no criticó nada del texto, que incluye páginas críticas con la Iglesia por determinadas actuaciones a lo largo de la historia, entre ellas el caso de Galileo. “Hablé del origen del mundo. Y cuando mencioné las ciencias, el Papa reaccionó inmediatamente para decirme que es algo muy importante y agradecerme que le enviase el libro”, explica el teólogo. Su esperanza en este pontificado se fundamenta en algo que para él es básico y muy alentador: “La elección de Benedicto XVI deja abierta la posibilidad de que adopte un rumbo moderado”.

En cuanto a la nota conjunta emitida tras el encuentro, Küng explica que “Ratzinger sugirió la redacción común, teniendo en cuenta que la reunión suscitaría muchas reacciones y podría ser objeto de manipulaciones diversas”. En tono más distendido, el teólogo revela que dio plena confianza al Papa para que redactase él el texto, y añade que no le defraudó.“Sólo le corregí un pequeño error gramatical”, explica.

Europa y la presencia pública de los católicos

En otro momento de la entrevista con VIDA NUEVA, el profesor habla del futuro de Europa y de la ética que pueden defender los cristianos. “Necesitamos un fundamento moral. Pero eso no puede ser el laicismo, ni el clericalismo, ni la restauración de una Europa cristiana como la veía el Papa Wojtyla. Tampoco puede ser la restauración de un Estado ateo como después de la Revolución francesa. Necesitamos un fundamento ético, o sea, la aceptación de unas normas básicas que apoyen todas las religiones importantes y las tradiciones filosóficas, y que también pueden aceptar los no creyentes”, resume el teólogo. En la misma línea, concluye que son necesarios, ahora más que nunca, “líderes en política y economía, también en cultura y ciencias, que de nuevo tengan convicciones éticas”.

Finalmente, no falta una referencia de Hans Küng a algunos temas de actualidad en España.“En principio, no se puede excluir el derecho de los católicos a protestar porque, si fuera así, habría que haber prohibido a la gente de Berlín oriental protestar contra el Gobierno comunista”, asegura. Sin embargo, también se muestra crítico con las últimas actuaciones de la Conferencia Episcopal Española ante cuestiones de interés público, en una referencia implícita a la reforma educativa del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y a la reforma del Código Civil que permite casarse a dos personas del mismo sexo. Pero sobre esto último, aclaró que el matrimonio es una institución de miles de años y que tiene la impresión de que, con su equiparación a las uniones entre gays o lesbianas, “se está manifestando una especie de fiebre izquierdista” que califica de innecesaria. Por lo que respecta a la financiación de la Iglesia, Küng defiende el sistema suizo “porque el dinero va a la comunidad local”. Dice que lo prefiere al alemán, que se basa en la aportación de todos los creyentes a su Iglesia a nivel nacional, en este caso la católica o la evangélica.

El encuentro de 4 horas entre Benedicto XVI y Hans Küng es uno de los referentes de la personalidad propia que muestra este Papa, basada en pequeños detalles, frases concretas y gestos significativos. Su carisma no es otro que el de unir la apertura universal con la identidad católica y el testimonio íntegro de la verdad de Cristo con la dulzura del amor fraterno. En definitiva, el Papa Ratzinger fundamenta su método evangelizador en el diálogo respetuoso y no en el deseo de imponer la verdad a sus interlocutores. Éste es el gran reto de toda la Iglesia, y el profesor Küng lo sabe muy bien a pesar de su manifiesta lejanía con la doctrina y el Magisterio. Por eso muestra su esperanza, que en el fondo es un deseo personal de comunión.

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=4925&PHPSESSID=

Comunicado Vaticano sobre el encuentro de Benedicto XVI y Hans Küng

Benedicto XVI es el papa de “las oportunidades perdidas”, dice teólogo suizo

Benedicto XVI es el papa de “las oportunidades perdidas”, dice teólogo suizo

22 de Mayo de 2010, 01:59pm ET
PARIS, 22 Mayo 2010 (AFP) –
Benedicto XVI es el Papa de “las oportunidades perdidas”, juzga el célebre teólogo suizo Hans Kung, declarándose en “oposición leal” a Roma, en una entrevista que aparecerá el domingo en el parisino Journal du Dimanche.

“El pontificado de Benedicto XVI es el de las oportunidades perdidas y no el de las oportunidades aprovechadas”, deploró el teólogo, que se ha convertido en los últimos diez años en uno de los más férreos críticos de la Curia romana.

Al detallar esas “oportunidades perdidas”, citó: “el acercamiento con las Iglesias protestantes, el acuerdo durable con los judíos –habla de ellos como del pueblo deicida- el diálogo abierto con los musulmanes -calificó al islam de religión violenta e inhumana- y la oportunidad de ayudar a los pueblos africanos en su lucha contra la sobrepoblación mediante la contracepción y la utilización de los preservativos para luchar contra el sida”.

El teólogo reprocha también al Papa el fomentar el retorno a la misa tridentina en latín y la práctica de la eucaristía dándole la espalda a la asamblea de fieles. “No son para nada signos de apertura”, juzga.

Hans Kung, conocido por sus posiciones liberales, en especial sobre el celibato de los sacerdotes, afirma que está en “oposición leal” con el Papa, por quien dice no obstante sentir estimación.

“Es porque tengo estima por Ratzinger que me opongo a él. Tenemos caminos paralelos, venimos ambos de familias católicas, conservadoras. Hicimos nuestros estudios de teología al mismo tiempo. Eramos los dos más jóvenes expertos conciliares de Vaticano II. En 1968, nuestros caminos divergieron. Los movimientos contestatarios de los estudiantes chocaron profundamente a Ratzinger”, recordó.

“El regresó a Baviera y tomó un giro cada vez más conservador. Se convirtió en obispo y asumió la dirección de la Congregación para la doctrina de la fe. El se ha encerrado desde hace treinta años en esa burbuja conservadora que lo ha aislado de la realidad humana”, añadió Kung.

ao/nr/jo

http://www.univision.com/contentroot/wirefeeds/world/8216839.shtml

Valor, mesura y libertad de Hans Küng

Valor, mesura y libertad de Hans Küng

Javier Corral Jurado | 15-05-2010

Los enormes personajes de la Iglesia Católica de nuestro tiempo, han vuelto a separar sus posiciones doctrinales y reafirmar que, en la ruta que cada quien escogió, no habrá posibilidad de que los caminos se junten. Por más que así lo quiera Dios.

Joseph Ratzinger y Hans Küng, los dos teólogos más jóvenes del Concilio Ecuménico Vaticano II, de 1962 a 1965, hoy en día los de más edad y, “los únicos aún completamente en activo”, están de nuevo enfrentados sobre el futuro de la Iglesia y la manera en que la curia romana está respondiendo a esta etapa de enorme desprestigio para el catolicismo, manchado centralmente no sólo por los abominables y documentados casos de pederastia clerical, sino también por la enorme, brutal, red de complicidad y ocultamiento de esos hechos, de los que el caso Marcial Maciel es el mayor ejemplo.

Ratzinger es hoy El Papa Benedicto XVI, y Küng, un sacerdote católico, profesor emérito de teología ecuménica en la Universidad de Tubingen, en Alemania. No tienen la misma jerarquía, me dirán los detractores del segundo, pero no podrán negarme que en ellos se entraña la división doctrinal contemporánea más importante de la Iglesia Católica que se coloca en el mismo nivel. Tan es así que, la prensa vaticanóloga se dividió prácticamente en dos grandes pools de cobertura mediática cuando el cónclave del colegio cardenalicio eligió a Joseph Ratzinger como nuevo Papa de la Iglesia Católica.

Un grupo de reporteros estaba en Roma, al lado de la chimenea de la capilla Sixtina, por la que salió el humo blanco. El otro se trasladó hasta el poblado de Tubingen, donde Hans Küng, el teólogo suizo que desde 1979 se había enfrentado con el nuevo Pontífice, hasta ser incluso suspendido por él, para el ejercicio de la enseñanza católica, leía un pequeño texto en el que dio su punto de vista.

Contrario a lo que muchos pensábamos que sucedería, Küng no arremetió en contra de quien fuera su gran amigo y compañero perito de los proyectos y los debates conciliares, pero que luego con el paso del tiempo se convirtió en su más decidido perseguidor. Aunque se mostró decepcionado, Hans Küng tuvo palabras de aliento y esperanza para el nuevo jefe de la Iglesia:

“Hay que darle tiempo”, “démosle una oportunidad”, fueron las frases que se destacaron en las notas informativas complementarias al nombramiento papal.

Propuso que

“habría que conceder a los nuevos Papas 100 días, igual que se hace con los presidentes de EU”, y desde entonces marcó los retos del nuevo pontificado: “De lo que no cabe duda es de que tendrá que acometer tareas descomunales que su predecesor no ha resuelto y que llevan mucho tiempo estancadas. Entre ellas, fomentar activamente el ecumenismo de las iglesias cristianas, implantar la colegialidad entre el Papa y los obispos así como esa descentralización de la dirección de la Iglesia y garantizar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres dentro de la Iglesia”.

Hans Küng basó su esperanza en que al ser nombrado Papa, el cardenal Ratizinger actuaría como padre, que alberga y da cobijo a todos sus hijos. “La experiencia nos enseña que ocupar el lugar de Pedro en la Iglesia católica de hoy en día supone un reto capaz de transformar a cualquiera: se puede llegar al cónclave como cardenal progresista y salir convertido en Papa conservador (Montini-Pablo VI), o bien llegar al cónclave como cardenal conservador y salir convertido en un Papa progresista (Roncalli-Juan XXIII)”, fue la explicación y la apuesta que hizo por el milagro transformador, o mejor dicho, por el milagro de devolver al cardenal Ratzinger a sus posiciones reformadoras originales.

Ese gesto comprensivo, sin duda fue lo que propicio que ambos personajes se reencontraran de nuevo, pues desde 1979 no habían vuelto a cruzar palabra personalmente, pues fue cuando a Küng se le privó del título de profesor de teología católica por discutir, entre otras cosas, la infalibilidad papal y la doctrina sexual de la Iglesia. Mediante la publicación de un libro titulado “¿Infalible?, una pregunta”, Hans Küng rechazó la infalibilidad pontificia y alzó también su voz para criticar lo que considera «falta de libertad» dentro de la Iglesia.

De esta manera Küng tocó uno de los ejes del dogmatismo católico, por virtud del cual se ejerce una disciplina que, de entrada, acepta la restricción de la libertad de pensamiento, y en ello, el principal mecanismo de control como poder eclesial.

La infalibilidad del Papa es explicada por la Iglesia Católica como efecto de una especial asistencia que Dios hace al romano pontífice cuando éste se propone, por un acto definitivo y solemne, definir y enseñar como cierta y divinamente revelada una determinada doctrina sobre la fe o la moral.

La enseñanza de la infalibilidad pontificia no sostiene que el Papa no se equivoque en cualquier materia; tampoco sostiene que el Papa sea infalible cuando da su opinión particular sobre algún asunto; ni que el Papa esté libre de tentación ni de pecado.

De este modo la Iglesia entiende que es preciso que Dios preserve a la Iglesia, y al Papa que es su Cabeza Suprema, de cometer error en materia de fe o de moral, a fin de que pueda guiar correctamente a los pastores y los fieles y de que todos tengan seguridad de que la doctrina enseñada por ella es cierta.

No sólo Hans Kung ha postulado una obediencia racional al sumo pontífice. El entonces Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, escribió en 1968: “por encima del Papa se halla la propia conciencia, a la que hay que obedecer incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica”.

La respuesta del Vaticano sólo vino en contra de Hans Küng, en 1980, porque fue dada precisamente por Ratzinger, que en ese momento era Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, quien le prohibió seguir enseñando teología.

Pasaron treinta años para que se volvieran a encontrar. En la residencia veraniega de Castengandolfo se reunieron los dos teólogos por más de cuatro horas en septiembre de 2005. Hubo un escueto boletín que dio cuenta de un diálogo cordial y sincero, y el reinicio de sus conversaciones sobre las diferencias doctrinales en diversas posturas de la Iglesia.

Pero hace tres semanas parece haber culminado esa tregua que ambos se dieron para dialogar, y la espera que Küng recomendó a la feligresía católica, que por supuesto duró más que 100 días. Al cumplirse el quinto año del pontificado de Ratzinger, el fundador del Foro para una Nueva ética mundial, ha llamado mediante carta abierta a todos los obispos católicos a que se animen a promover la convocatoria para un nuevo Concilio, o por lo menos, un sínodo de Obispos representativo, ante lo que el advierte es “la peor crisis de credibilidad de nuestra Iglesia, desde la Reforma”.

Dice:

“Mis esperanzas, y las de tantos católicos, de que el Papa pueda encontrar su manera de promover la renovación continua de la Iglesia y la reconciliación ecuménica en el espíritu del Segundo Concilio Vaticano desgraciadamente no han sido cumplidas. Su pontificado ha dejado pasar cada vez más oportunidades de las que ha aprovechado: se perdieron las oportunidades para el acercamiento con las iglesias protestantes, para la reconciliación a largo plazo con los judíos, para un diálogo con los musulmanes en una atmósfera de confianza mutua, para la reconciliación con los pueblos indígenas colonizados de Latinoamérica y para el suministro de asistencia al pueblo de África en su lucha contra el sida. También se perdió la oportunidad de hacer del espíritu del Segundo Concilio Vaticano la brújula para toda la Iglesia Católica”.

La dolencia que más irrita a Hans Küng en el presente, es la pederastia clerical: “hoy, además de estas muchas crisis, surge una serie de escándalos que claman al cielo: la revelación de que varios clérigos abusaron de miles de niños y adolescentes en todo el mundo. Para empeorar las cosas, el manejo de estos casos ha dado origen a una crisis de liderazgo sin precedentes y a un colapso de la confianza en el liderazgo de la Iglesia. Las consecuencias para la reputación de la Iglesia Católica son desastrosas. Importantes líderes de la Iglesia ya han admitido esto. Numerosos pastores y educadores inocentes y entregados a su labor están sufriendo bajo el estigma de sospecha que ahora cubre a la Iglesia”.

Luego el reto:

“Ustedes, reverendos obispos, deben hacer frente a la interrogante: ¿qué pasará con nuestra Iglesia y con sus diócesis en el futuro?”.

Lo interesante sería saber que opinan los obispos mexicanos de esta invitación.

P.D. El secuestro de Diego Fernández de Cevallos, que se dio a conocer al momento de concluir esta colaboración, consterna a la Nación completa porque, además de la cobardía y la injusticia intrínseca del plagio, señala la vulnerabilidad en la que se encuentra la sociedad en su conjunto frente a la acción del crimen organizado.

Nadie está a salvo, es el duro mensaje al país que mandan las mafias, para sembrar el terror entre la población y la confusión en el Gobierno, precisamente cuando la lucha contra el narco toca momentos cruciales. Así fue en Colombia, cuando el Estado empezó a ganar la batalla: se ensañaron en crueldad las ejecuciones, se secuestraron a personajes con un alto nivel de fama pública, y continuaron con líderes ligados a la política y a políticos en el Gobierno. Que Diego esté con vida y las autoridades puedan rescatarlo, es mi más profundo deseo.

http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=a1da6ff6948a0546fa4f5930066dbbc1

El fuego de Küng divide a la Iglesia

El fuego de Küng divide a la Iglesia

Hans Küng. Sergio Barrenechea
La “carta abierta” del teólogo a los obispos levanta ampollas

J. MORÁN VALENCIA Hans Küng es el teólogo suizo que habló de tú a tú con el teólogo pontífice Benedicto XVI, pero su última “Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo” ha generado fuerte división de opiniones. Küng, teólogo del Concilio Vaticano II, al igual que Ratzinger, pide a los mitrados que tomen las riendas de la Iglesia porque “la política de restauración de Benedicto ha fracasado”. En síntesis, les pide que le aparten del timón de barca de Pedro porque “Roma trata de exhibir una Iglesia fuerte con un “representante de Cristo” absolutista”.
La misiva es considerada por unos como “tremenda, rígida; echa fuego”, al tiempo que otros la ven “perfectamente asumible”. La carta ha sido secundada, e incluso llevada más lejos, por la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, que expresa cómo “el pontificado de Benedicto XVI está agotado y el Papa no tiene la edad ni la mentalidad para responder a los graves y urgentes problemas que hoy tiene la Iglesia; pedimos por ello, con el debido respeto, que presente la dimisión de su cargo”.
En el lado contrario, Pier Giordano Cabra, editor de las obras de Küng, ha difundido en L’ Osservatore Romano -vespertino oficioso del Vaticano- la carta “Querido Hans”, en la que le dice al teólogo que “necesaria es la veracidad, pero más grande es la caridad”. Cabra agrega que “tal vez si tu carta hubiera respirado un poco el himno a la caridad, se habría convertido en una felicitación más elegantemente evangélica hacia tu antiguo colega” en un momento en el que la Iglesia “está sufriendo por las debilidades de sus hijos” (en referencia a los casos de pederastia).
Hans Küng expone en su carta que con este Papa “se ha desperdiciado la oportunidad de un entendimiento perdurable con los judíos; de un diálogo en confianza con los musulmanes; de la reconciliación con los pueblos nativos colonizados de Latinoamérica, o la oportunidad de ayudar a los pueblos africanos en la lucha contra la superpoblación, aprobando los métodos anticonceptivos, y en la lucha contra el sida, admitiendo el uso de preservativos”.
El teólogo rememora que “aprecié mucho que el papa Benedicto, al poco de su elección, me invitara a mí, su crítico, a una conversación de cuatro horas, que discurrió amistosamente”. El encuentro “me hizo concebir la esperanza de que Ratzinger encontrara el camino hacia una mayor renovación de la Iglesia y el entendimiento ecuménico en el espíritu del Concilio Vaticano II”. Küng lamenta que “a las muchas tendencias de crisis de la Iglesia se añaden escándalos que claman al cielo: sobre todo el abuso de miles de niños y jóvenes por clérigos ligado a una crisis de liderazgo y confianza sin precedentes”.
La Asociación Juan XXIII reclama un gesto, “la petición pública de perdón del papa por el encubrimiento y complicidad del Vaticano en los casos de abusos sexuales”.

Hans Küng: teología en libertad

Hans Küng: teología en libertad

“Solo me cabe esperar que en el éxito y en el fracaso me pueda siempre mantener una cosa: esa absoluta confianza en Dios que precisamente supone la fe cristiana.” Hans Küng

Hans Küng nació el 19 de marzo de 1928 en Sursee (Cantón Lucerna, Suiza). En 1951 se licencia en filosofía por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma con un trabajo sobre el humanismo ateo de Jean Paul Sartre, y en 1955 se licencia en teología por la misma universidad con un trabajo de licenciatura sobre la doctrina de la justificación del teólogo evangélico Karl Barth. En 1957 consigue su doctorado en teología por la Universidad Sorbona de París con la tesis Justificación. La doctrina de Karl Barth y una reflexión católica, que aparecen simultáneamente tanto en francés como en alemán. Sin embargo, el departamento del Indice del Santo Oficio del Vaticano incluye el “Dosier Küng” (nº de protocolo 399/57/i) con la intención de censurar su libro sobre la “justificación”, pero ésta finalmente no se produce.

En 1959, participa en la conferencia “Ecclesia semper reformada” en la Universidad de Basilea y a propuesta de Karl Barth. Escribe y publica Concilio y unión de los cristianos con grandes reparos del profesor Volk y del cardenal Döpfner. Entre 1960 y 1962, participa en numerosas conferencias preparatorias del Concilio Vaticano II, en Alemania, Austria, Suiza, Holanda e Inglaterra sobre los temas: ¿Llega el concilio demasiado pronto?, ¿Qué esperan los cristianos del concilio?

En 1962 es nombrado oficialmente por el papa Juan XXIII consultor (perito) teológico del Concilio Vaticano II, realizando numerosas conferencias a grupos de obispos de distintos continentes y a miembros de la prensa internacional sobre programa, realidad y esencia del Concilio. Un año después inicia una gira como conferenciante por los Estados Unidos e Inglaterra. Sin embargo, la Catholic University of America de Washington le prohibe que imparta clases allí. A finales del año 1963, tiene lugar el proceso del Santo Oficio contra su libro Estructuras de la Iglesia. Se le interroga en Roma bajo la presidencia del cardenal Bea y en la presencia de los obispos de Basilea y Rotemburgo. Sigue publicando nuevas obras, entre ellas La Iglesia e Iglesia en Libertad.

En 1965 recibe la amonestación del Santo Oficio a través del cardenal Ottaviani a causa de un informe negativo sobre el Concilio y de la conferencia sobre el mismo con el título Veracidad de la Iglesia. Pero en 1967, por decreto del Santo Oficio, cambiado ya su nombre por el de Congregación para la Doctrina de la Fe, queda prohibido difundir y traducir el libro La Iglesia mientras no tenga lugar un coloquio en Roma.

En mayo de 1970, como resultado del artículo Aufruf zur Selbsthilfe sobre el tema de los matrimonios mixtos, provoca la primera censura pública de la Conferencia Episcopal Alemana. En el mes de julio, la publicación del libro ¿Infalible? Un Interrogante desencadena un debate a escala mundial.

En 1971, en Stuttgart, tiene lugar un interrogatorio por parte de los obispos H. Volk (Maguncia) y F. Wetter (Spira) y los profesores J. Ratzinger y H. Schlier de la comisión para la Fe de la Conferencia Alemana en relación a su libro ¿Infalible? La Conferencia Episcopal Alemana se declara contra el libro, así como la Comisión de la Fe de la Conferencia Italiana y distintos teólogos. Sin embargo, en agosto de ese mismo año, 300 teólogos católicos y protestantes de lengua alemana e inglesa escriben una Declaración de solidaridad con Hans Küng. En 1974 publica el libro Ser Cristiano y se recogen en Suiza 20.000 firmas contra el proceso por los libros La Iglesia e ¿Infalible? Finalmente en 1975 se anula el juicio.

Entre los años 1975 y 1977 se producen tres declaraciones de la Conferencia Episcopal Alemana en contra de Ser Cristiano. Finalmente, en 1979, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano le revocó su facultad para la enseñanza como católico. La polémica fue menor debido a que se llegó a un acuerdo para que pudiera seguir enseñando desde una posición secular. Es el mismo año en que se publica su interesante libro ¿Existe Dios?

Algo de su pensamiento

“La norma suprema de mi comportamiento y actuación no puede ser una autoridad o disciplina terrena, mundana o eclesiástica del tipo que sea, sino solamente la voluntad de Dios. Después, el cristocentrismo, es decir, el ir centrándome progresivamente en la persona de Jesucristo, en la que yo descubro en concreto la voluntad de Dios; esta orientación que se ha visto reforzada por la teología de Barth y el contínuo estudio del Nuevo Testamento. Finalmente, lo que concierne a la vida en el mundo y la sociedad actual: la “indiferencia activa” en todas las cosas humanas, que son importantes, pero no decisivas…indiferencia …frente a todas las cosas del mundo, frente a todo aquello que no es Dios. Así, pues, desde el dinero, los bienes y el prestigio hasta las relaciones humanas.

Hans Küng y Karl Barth, autor de ‘Carta a los Romanos’, Basilea 1966.
“Esto es lo que de contínuo me ha movido… no el afán de sobresalir y el engreimiento… He criticado a la Iglesia no por haberme distanciado de ella, sino por haberme compromentido con ella. La iglesia ha sido y sigue siendo importante para mí, pero nunca ha sido la instancia suprema, ni lo será en el futuro. La Iglesia solo tiene sentido en el servicio al hombre y, en definitiva, al mismo Dios. Y la iglesia cristiana solo tiene sentido cuando no se ordena según leyes y dogmas autofabricados, sino según la norma del evangelio de Cristo Jesús. “Karl Barth me ha dado acceso a la teología evangélica. Y por encima de todo, ha desatado mi entusiamo por la teología en general… Desde mi primera visita pude entenderme con él mucho mejor que con casi todos los demás con quienes me he encontrado en mi vida. Le he considerado siempre como un amigo paternal… Barth me dijo repetidas veces: ‘¡Cuánto me gustaría ahora volver a ser tan joven como usted; otra vez volvería a saltar a las barricadas!’. Y no lo dudo: si Barth volviera ahora, con mi edad, a saltar a las barricadas, lo haría otra vez de forma muy distinta – bajo la censura de sus maestros y colegas mayores-, como de forma muy distinta lo hizo también en 1919 con su Carta a los Romanos.
“Ahora, como siempre, estoy en contra de una interpretación subjetivista de la Escritura y nunca dejo de tomar postura contra tal peligro de la exégesis y sistemática protestantes… De la Escritura no trato de ofrecer una opinión personal, sino de poner de relieve el consenso de los estudiosos… No se puede suponer como cosa obvia que todo concilio está de antemano de acuerdo con el testimonio cristiano, más en concreto con el mismo Cristo Jesús. Y él es para mí la norma irrevocable. Cristo Jesús, tal como está atestiguado en los documentos originales del Nuevo Testamento, es la “norma normans”, la norma normativa, que no solo vale para el teólogo particular sino también para toda la comunidad eclesial y sus representantes y concilios… En suma, Cristo Jesús es la norma primaria; la iglesia, sus autoridades y documentos son solo norma secundaria.

“Es posible que no agrade a los actuales jerarcas y teólogos oír que Jesús no estuvo al lado de la jerarquía, sino que fue liquidado por ella en colaboración con los poderes políticos. Sin embargo, tal aserto representa una verdad histórica que nadie niega hoy y de la que podrían sacarse consecuencias prácticas. Que uno tenga a Jesús de su lado en determinados casos no es razón de disculpa, sino más bien de compromiso… el Jesús de la historia presentado en Ser Cristiano tiene tras de sí, en sus rasgos principales, el consenso de los exejetas neotestamentarios.

“La Iglesia necesita un criterio para saber lo que en la iglesia cristiana debe ser verdadero: el mensaje cristiano como consta en el Nuevo Testamento; en último término, Jesucristo mismo.” Hans Hüng, Itinerario y Obra. Cristiandad, 1978.

“La Iglesia puede y debe ser a todos los niveles una comunidad de hombres libres. Si quiere servir a la causa de Jesús, nunca puede ser una institución de poder o una Santa Inquisición. Sus miembros han de estar liberados para la libertad: liberados de la esclavitud a la letra de la Ley, del peso de la culpa, del miedo a la muerte, liberados para la vida, el servicio y el amor. Hombres que no tienen que estar sometidos más que a Dios, y no a poderes anónimos ni a otros hombres.

“Donde no hay libertad, no está el Espíritu del Señor… Nadie en la Iglesia tiene derecho a manipular, reprimir o suprimir, abierta o solapadamente, la libertad fundamental de los hijos de Dios y establecer la soberanía del hombre sobre el hombre, en lugar de la soberanía de Dios. En la Iglesia debe manifestarse esa libertad en la libertad de palabra (franqueza) y en la libertad de acción y renuncia (libertad de movimientos y liberalidad en el sentido más amplio de la palabra)… la misma iglesia debe ser a la par ámbito de libertad y abogado de la libertad en el mundo. Ser Cristiano. Trotta, 1996.

José Gómez Caffarena, profesor de metafísica en la Universidad Comillas de Madrid, escribió:

“La teología de Hans Küng da sin duda prevalencia a los orígenes cristianos. En segundo lugar, a la actualidad que vive el creyente de hoy; solo en tercer lugar a la tradición doctrinal.”
La vasta erudición teológica y filosófica de Hans Küng se percibe cuando el lector se familiariza con sus escritos. Aunque es verdad que algunos de sus planteamientos podrían ser objeto de discusión, él mismo defiende la necesidad de que el teólogo pueda realizar su labor de investigación libre de ataduras dogmáticas cuando escribe:
“El teólogo no debe permitir que nadie le frene en su trabajo. Ni siquiera la dirección de su Iglesia, a la que se siente lealmente ligado. El teólogo debe -tal es su gozoso deber y obligación- buscar mediante el estudio serio y sin jactancia respuestas sinceras de las que pueda responder ante la Iglesia y la sociedad… Así se interesará cada vez más por la causa de la teología, sin reivindicar jamás para sí mismo la infalibilidad.” ¿Existe Dios?, pág. 462.

Esteban López

Enero 2000

http://www.pensamientoycultura.com/kung.htm

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