ASUNTOS HERMENÉUTICOS EN LA CARTA A LOS ROMANOS

ASUNTOS HERMENÉUTICOS EN LA CARTA A LOS ROMANOS

JUAN DAVID GÓMEZ

SANDRO GUTÍERREZ

ABEL LÓPEZ

JOHAN LUQUE

Docente: Dr. DAVID FORD

FUNDACIÓN UNIVERSITARIA SEMINARIO BÍBLICO DE COLOMBIA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

AREA DE HERMENÉUTICA

MEDELLÍN

2006

INTRODUCCIÓN

1. El CONTEXTO CULTURAL

1.1 PABLO

1.2  LA IGLESIA EN ROMA

1.3  JUDÍOS Y GENTILES

2.         EL ESTILO ARGUMENTATIVO EN EL LIBRO DE ROMANOS

2.1  LA TESIS

2.2  LA DIATRIBA

2.3  LAS APARÉNTES CONTRADICCIONES

2.4  LA SECUENCIA LÓGICA DE IDEAS

2.5  LA IMPORTANCIA DE CIERTAS CONJUNCIONES

3.          LEXICOGRAFÍA

4. EL ANTIGUO TESTAMENTO EN ROMANOS

5. TIPOLOGÍA, ANALOGÍAS

BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN

A continuación se trabajaran 5 asuntos hermenéuticos que se consideran importantes para el entendimiento de la carta a los romanos. 

1.         El CONTEXTO CULTURAL

Para una correcta comprensión del libro es importante entender quien era Pablo, los judíos, los gentiles y la iglesia en Roma.

1.1 PABLO

Pablo fue el escritor de esta carta. “De la tribu de Benjamín, y miembro celoso del partido de los fariseos (Ro. 11.1; Fil. 3.5; Hch. 23.6), había nacido en Tarso como ciudadano romano (Hch. 16.37; 21.39; 22.25ss). Perseguidor de la iglesia (Hch 26:10), poseía dos nombres; uno Judío “Saulo” y el helenista ” Pablo” (Hch. 13:9) [1] , es llamado por revelación en Damasco (Hch. 9:1-19) donde inicia su ministerio. Discípulo de Gamaliel, buen conocedor del A.T. y de las enseñanzas rabínicas. Pablo puede beneficiarse de la cultura griega en el sentido de poder citar a autores clásicos (Hch. 17:28; 1Co. 15:33) y de elaborar argumentos en diatriba, Cínico – Estoico[2] . Esto permite entender que se identifique como judío y que conozca acerca de los gentiles.

1.2 LA IGLESIA EN ROMA.

Roma era una ciudad portuaria y capital del imperio Romano. En la época del NT Roma se encontraba en pleno apogeo de su crecimiento con una población de más de un millón de personas procedentes de todas partes.

No se sabe como inicio la iglesia en Roma, ni cuales eran sus características [3] . Aunque parece que muchos de los fundadores de la iglesia en Roma eran judíos Cristianos (Hch. 2:10). En el tiempo de Pablo, estaba formada por judíos y gentiles. La expulsión de los judíos de Roma (que seguramente había incluido a judíos cristianos, Lc.18:2) muestra que ser cristiano en Roma significaba persecución y luchar con la idea de una liberación del yugo de los romanos. Al respecto Pablo habla en 13:1-7 de la importancia de someterse a las autoridades ya que ellas han sido establecidas por Dios en un contexto de que esa es la voluntad de Dios (12:2b) y que se debe hacer lo bueno delante de los hombres (12:17b).

1.3 JUDÍOS Y GENTILES

Las tensiones que se presentaban entre judíos y  gentiles son una de las razones por las cuales esta carta fue escrita.

·        Judíos. (VIoudai/oj aparece 11 veces en Romanos): Pablo se refiere a los judíos como grupo étnico al cual ha sido revelada la Palabra de Dios (Rom. 2:17-20), los presenta como la primicia histórica (1:16-17)  por medio de los cuales llega a todo hombre la acción salvadora  de Dios en el Evangelio, testificado por las Escrituras (3:1-8 y Cap. 9-11). Pertenecientes al pueblo de Israel, ahora con iguales derechos que los gentiles.

·        Gentiles (e;qnosj, aparece 26 veces en Romanos: pueblo, nación, gentiles). Los gentiles son considerados por Pablo como todos aquellos hombres que no hacen parte del pueblo Judío.

Pablo usa estos términos en un sentido universal, para conciliar las diferencias que se estaban dando en la iglesia en Roma; dejando claro que ya no hay diferencia entre judíos y gentiles (10:12)

Arqueólogos descubren la tumba de San Pablo… en su propia Basílica

Arqueólogos descubren la tumba de San Pablo… en su propia Basílica

ROMA, 17 Feb. 05 / 09:58 pm (ACI)

Un sarcófago que podría contener los restos de San Pablo fue identificado exactamente bajo el epígrafe “Paulo apostolo mart” que está siempre visible en la base del altar de la Basílica San Pablo de Extramuros de Roma.

Giorgio Filippi, un arqueólogo especialista que trabaja para los Museos Vaticanos y dirigió el equipo a cargo de las excavaciones, declaró al diario italiano Avvenire que “hemos descubierto un sarcófago o contenedor de reliquias. En el año 390 se sabía que los restos eran del apóstol Pablo, es decir, en la época de la ampliación de la Basílica constantina por parte de los emperadores Teodosio, Valentiniano II y Arcadio”.

El sarcófago tiene un agujero que permite “comunicar” las reliquias con el altar. Bastaría remover la “tapa” para introducir una microcámara. Pero por el momento Filippi opina que el “descubrimiento es suficiente”.

Entre el altar mayor y el antiestante de San Timoteo, Filippi abrió una pequeña cavidad para no dañar el presbiterio y luego excavó un túnel horizontal de un metro de largo con lo que consiguió descubrir el sarcófago.

El descubrimiento fue hecho por un equipo de expertos de los Museos Vaticanos en respuesta al pedido del entonces administrador pontificio de la Basílica, el Obispo Marcello Costalunga, junto con el abad Paolo Lunardon.

La iniciativa surgió porque muchos peregrinos durante el Jubileo del Año 2000 preguntaban por la ubicación de la tumba y Mons. Costalunga decidió hacer el pedido formal para iniciar los trabajos.

El sarcófago fue descubierto durante las excavaciones realizadas entre junio de 2002 y mayo de 2003, y constituye un descubrimiento inédito que está a punto de ser dado a conocer.

El lunes 21 de febrero, Filippi presentará el descubrimiento en el Instituto Arqueológico Germánico de Roma.

Cuando se descubrieron los restos de San Pedro en 1941 en la basílica que lleva su nombre, la Iglesia demoró 35 años en determinar que los restos descubiertos eran los del Primer Papa. Probablemente tenga que pasar un tiempo similar para determinar si los restos hallados pertenecen al llamado “Apóstol de Gentes”.

La muerte del Apostol San Pablo

La muerte del Apostol San Pablo

Descargar ( La-muerte-del-apostol-san-pablo.pdf )

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

San Pablo de Tarso

Este relato, es de la tradición cristiana. Seguramente hay cosas que son verdad y otras que son parte de fábulas y leyendas. Les ruego sean caustos al considerar literalmente y como válido toda esta ilustración acerca de la muerte del apóstol Pablo.

Bendiciones.Paulo Arieu

Cuando este apóstol llegó a Roma, Nerón, que aunque ejercía ya como emperador aún no había sido coronado ni confirmado definitivamente en el cargo, no prestó mucha atención a los comentarios de la gente sobre los conflictos que existían entre Pablo y los judíos y entre éstos y los cristianos; por eso el apóstol pudo libremente predicar y moverse por la ciudad. San Jerónimo dice en su libro los Hombres ilustres, que Pablo llegó a la capital en calidad de prisionero, en el año 25 después de la Pasión del Señor, cuando ya Nerón llevaba dos ejerciendo como emperador, y que, aunque siempre estuvo vigilado, durante un bienio gozó de cierta libertad de movimientos y pudo sostener frecuentes controversias con los judíos; pasados estos dos años primeros, Nerón suprimió la vigilancia a la que le tenía sometido, permitióle actuar libremente, y el apóstol aprovechó aquella circunstancia para predicar por los pueblos de occidente.

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La existencia de Dios es afirmada sin ambages por los escritores bíblicos

La existencia de Dios es afirmada sin ambages por los escritores bíblicos

Autor: Paulo Arieu

«La existencia de Dios es afirmada sin ambages por los escritores bíblicos; es importante que aquí notemos tres cosas importantísimas:

1.Primero, la historia de la Biblia es inexplicable sin Dios, especialmente la historia de la nación de Israel.(Num. 12:6 RV 1960; Juan 8:58 RV 1960; Heb. 1:1 RV 1960)


Desde San Pablo, los testimonios de la tragedia

Desde San Pablo, los testimonios de la tragedia

Lunes 19, Enero 2009 17:43 | Clarin.com

“El techo se cayó como si fuera de telgopor”, contó una joven que estaba en la iglesia evangélica donde hubo 9 muertos. Por Eleonora Gosman, corresponsal de Clarín

“El techo se derrumbó como si fuera de telgopor y nadie pudo correr porque no hubo ningún ruido que nos alertara”, declaró, sin dejar de temblar, Priscila Alves, una joven de 30 años que participaba, junto a otras 400 personas, del servicio religioso de la Iglesia Renacer en Cristo. Este culto, fundado en 1986 por el matrimonio Estevam y Sonia Hernández, fue fundado en 1986 en la casa de la pareja y registró un crecimiento exponencial en los últimos 20 años. 

Priscila relató que los fieles que estaban próximos a la salida pudieron escapar, pero la mayoría quedó presa entre los escombros en el medio del templo y debió aguardar el rescate de los bomberos. La catástrofe causó 9 muertos y 106 heridos, según dijeron las autoridades de San Pablo. Y basta mirar los restos de la sede mundial de la iglesia, ubicada en un barrio de la zona sur de la capital paulista, para ver que fue un milagro que no hubiera más víctimas fatales. 

Algunos de los accidentados, como también vecinos del edificio, contaron que hace tiempo había demandas sobre las condiciones en que se encontraba la construcción. “Había rajaduras y goteras del techo”, señaló uno de los asistentes a la misa del domingo. Rebeca, una estudiante de 15 años, estaba junto a su hermana de 17 cuando ocurrió el accidente. Era a eso de las 19. “Con los golpes recibidos en la cabeza ella se desmayó”, relató la joven. La hermana es una de las internadas en estado reservado, con traumatismo craniano. 

Otra fiel, la arquitecta Maricelma, de 47, contó que estaba rezando una oración cuando un pedazo del techo le pegó en la cabeza. “Fue todo muy rápido y cuando el derrumbe terminó había una nube de polvo que impedía toda visibilidad”. Dijo que varias madres empezaron a gritar en busca de sus hijos pequeños, que durante la celebración permanecían en una sala reservada especialmente para ellos. 

Un chico que se aproximó a la iglesia para ayudar a las víctimas dijo: “Quedé muy asustado con lo que vi. Mi preocupación era mi familia que estaba adentro. Cuando los encontré sanos y salvos me dediqué a llevar agua a los heridos”. El padre del joven, que no quiso dar el nombre, señaló que el templo “fue reformado hace poco tiempo”. Sin embargo, la Iglesia Renacer negó esta versión. El gobernador de San Pablo, José Serra, atinó a decir en el momento en que comenzaba el rescate de las víctimas: “Se les cayó el cielo”.

Nueve muertos y un centenar de heridos tras el derrumbe del techo donde se congrega Kaká.

· Brasil | Amen-Amen.net

iglesia_cristiana_apostolica_renacer_en_cristo_190109Sao Paulo, Brasil – El balance aumentó este lunes a por lo menos nueve muertos y un centenar de heridos tras el derrumbe del techo de una iglesia el domingo en Sao Paulo, informó la prensa brasileña.

El techo de este enorme templo, la Iglesia Cristiana Apostólica Renacer en Cristo, situada en el barrio de Cambuci, en el sur de Sao Pablo, se derrumbó al caer la tarde y el primer balance daba cuenta de siete muertos y 76 heridos.

Unos 400 fieles se encontraban al momento del siniestro sobre los 1.800 que puede albergar el templo, pero el accidente sucedió entre dos oficios y muchos feligreses lograron escapar a tiempo cuando el techo se comenzó a mover.

La iglesia es un centro religioso neopentecostal, famoso por ser el lugar donde se casó el astro brasileño de fútbol Kaká en diciembre de 2005.

El techo se derrumbó completamente, quedando en pie la estructura básica del edificio apostado en la avenida Lins de Vasconcellos, a donde llegaron 50 unidades de bomberos y en donde trabajan para rescatar víctimas bajo los escombros al menos 150 hombres del cuerpo.

Además de bomberos, personal de Defensa Civil, ambulancias y patrullas policiales también fueron enviadas para participar en los rescates y atender a los heridos.

La mayoría de los heridos tenía fracturas generalizadas, básicamente en miembros superiores, muchos con escoriaciones y heridas en la cabeza.

Por el momento se desconocen las causas del accidente, aunque la iglesia estaba realizando algunas reformas y en los últimos días hubo fuertes lluvias, lo cual podría haber contribuido en el siniestro.

La Renacer en Cristo, uno de los cultos neopentecostales –vertiente del pentecostalismo– más extendidos del país, tiene sedes en Argentina, Uruguay, Estados Unidos y Japón, y cuenta con unos 1.500 templos.

Fue fundada en 1986 por el matrimonio Estevao y Sonia Hernandes, que desde entonces formó un fuerte imperio de medios de comunicación y se vio envuelto en acusaciones de utilizar la iglesia para engrosar sus cuentas, pero además estuvieron detenidos en Miami en 2007 por contrabando de dinero.

¿QUIÉN FUE SAN PABLO? ¿CÓMO TRANSMITIÓ LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS?

¿QUIÉN FUE SAN PABLO? ¿CÓMO TRANSMITIÓ LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS?

Pablo es el nombre griego de Saulo, hombre de raza hebrea y de religión judía, oriundo de Tarso de Cilicia, ciudad situada en el sureste de la actual Turquía, que vivió en el siglo I después de Cristo. Pablo fue, por tanto,
contemporáneo de Jesús de Nazaret, aunque presumiblemente no llegaron a encontrarse en vida.
Saulo de Tarso fue educado en el fariseísmo, una de las facciones del judaísmo del siglo I. Como él mismo narra en uno de sus escritos, la Carta a los Gálatas, su celo por el judaísmo le llevó a perseguir al naciente grupo de los cristianos (Ga 1,13-14), a los que consideraba contrarios a la pureza de la religión judía, hasta que en una ocasión, camino de Damasco, Jesús mismo se le reveló y le llamó para seguirle, como antes había hecho con los apóstoles. Saulo respondió a esta llamada bautizándose y dedicando su vida a la difusión del evangelio de Jesucristo (Hch 26,4-18).
La conversión de Pablo es uno de los momentos clave de su vida, porque es precisamente entonces cuándo empieza a entender lo que es la Iglesia como cuerpo de Cristo: perseguir a un cristiano es perseguir a Jesús mismo. En ese
mismo pasaje, Jesús se presenta como “Resucitado”, situación que espera a todos los hombres tras la muerte si uno sigue las huellas de Jesús mismo, y como “Señor”, remarcando su carácter divino, ya que la palabra que se usa para denominar al “señor”, kyrie, se aplica en la Biblia griega a Dios mismo.
Podemos decir, pues, que Pablo recibió el evangelio a predicar de Jesús mismo, aunque luego, también ayudado por la gracia y la propia reflexión, supo sacar de esa primera luz muchas de las principales implicaciones del evangelio, tanto para una mayor comprensión del misterio divino como para mostrar sus consecuencias para la condición y el obrar de los hombres sin fe y con fe en Cristo.
Pablo, en el momento de su conversión, es presentado con rasgos de profeta al que se le asigna una misión muy concreta. Como dice otro de los libros del Nuevo Testamento, los Hechos de los Apóstoles, el Señor dijo a Ananías,
el que había de bautizar a Pablo: “Vete, porque éste es mi instrumento elegido para llevar mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que deberá sufrir a causa de mi nombre” (Hch 9,15-16).
El Señor también dijo al mismo Pablo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate y ponte en pie, porque me he dejado ver por ti para hacerte ministro y testigo de lo que has visto y de lo que todavía te mostraré. Yo te libraré de tu pueblo y de los gentiles a los que te envío, para que abras sus ojos y así se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, y reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados por la fe en mí” (Hch 26,15-18).
San Pablo llevó a cabo su misión de predicar el camino de la salvación realizando viajes apostólicos, fundando y fortaleciendo comunidades cristianas en las diversas provincias del Imperio Romano por las que pasaba: Galacia, Asia, Macedonia, Acaya, etc. Los escritos del Nuevo Testamento nos presentan a un Pablo escritor y predicador.
Cuando llegaba a un sitio, Pablo acudía a la sinagoga, lugar de reunión de los judíos, para predicar el evangelio.
Después, acudía a los paganos, esto es, los no judíos.
Después de dejar algunos lugares, ya sea por haber dejado la predicación inconclusa, ya sea para responder a las preguntas que le enviaban desde esas comunidades, Pablo empezó a escribir cartas, que pronto serían recibidas en
las iglesias con una particular reverencia. Escribió cartas a comunidades enteras y a personas singulares. El Nuevo Testamento nos ha transmitido 14, que tienen su origen en la predicación de Pablo: una Carta a los Romanos, dos Cartas a los Corintios, una Carta a los Gálatas, una Carta a los Efesios, una Carta a los Filipenses, una Carta a los Colosenses, dos Cartas a los Tesalonicenses, dos Cartas a Timoteo, una Carta a Tito, una Carta a Filemón y una Carta a los Hebreos. Aunque no son de fácil datación, podemos decir que la mayoría de estas cartas fueron escritas durante la década que va del año 50 al 60.
El centro del mensaje predicado por Pablo es la figura de Cristo desde la perspectiva de lo que ha realizado cara a la salvación de los hombres. La Redención obrada por Cristo, cuya acción se pone en relación muy estrecha con la del Padre y con la del Espíritu, marca un punto de inflexión en la situación del hombre y en su relación con Dios mismo. Antes de la redención, el hombre caminaba en el pecado, cada vez más alejado de Dios; pero ahora está el Señor, el Kyrios, que ha resucitado y ha vencido la muerte y el pecado, y que constituye una sola cosa con los que creen y reciben el bautismo. En este sentido, se puede decir que la clave para entender la teología paulina es el concepto de conversión (metánoia), como paso de la ignorancia a la fe, de la Ley de Moisés a la ley de Cristo, del pecado a la gracia. 

San Pablo: lugar y fecha de nacimiento

 

San Pablo: lugar y fecha de nacimiento

28 Agosto, 2008

Las señas biográficas de Pablo en lo que se refiere a lugar de nacimiento de nacimiento no hay duda: Pablo nació en Tarso. Respecto a la fecha de nacimiento solo podemos decir que es muy probable que naciera dentro de la primera década de nuestra era.

Más en concreto en torno al 6-8 d.C., ya que en el momento de la lapidación de Esteban (muy probablemente entorno al año 36) se le considera todavía como “joven” (cfr. Hech 7, 58: neanías; es decir de unos 28-30 años: entre 24 y 40). Además él mismo se llama anciano (presbýtes) en Filemón 9, por lo que no puede ser tampoco después del año 10 d.C, ya que se entonces se consideraba anciano al que llegaba a los sesenta, y además como su muerte con mucha probabilidad debió de ocurrir en torno al año 67, después del incendio de Roma (64 d.C.), pues todo esto nos lleva a  suponer que  su fecha de nacimiento sería en torno al 6-8 d.C. Por eso se celebra el años paulino en el 2008.

El buen conocimiento que tiene del griego invita a pensar que Pablo pasó en esta ciudad universitaria por lo menos hasta la adolescencia. Y esta es nuestra opinión. Otros sin embargo opinan desde Hech 22, 3 que Saulo “creció” en Jerusalén, en casa de sus padres, a pesar de que había nacido en Tarso. Sin embargo, si sólo paso algún año de su infancia en Tarso ¿por qué se va a Tarso con tanta frecuencia y por qué en los momentos difíciles se retira allí? (Gal 1, 21; Hech 9, 30; 11, 25).

En este video se ve como sería la ciudad en aquellos años de su infancia y adolescencia:

 

Fuente:

http://rsanzcarrera2.wordpress.com/2008/08/28/san-pablo-lugar-y-fecha-de-nacimiento/

La misión estratégica de Pablo parte 1

La misión estratégica de Pablo parte 1

Basándonos en textos paulinos como Romanos 4, Gálatas 2 y Romanos 15 como base, podemos afirmar que Pablo mantuvo que los creyentes judíos debían continuar observando tanto la ley ceremonial como la ley moral.  Su estrategia fue comenzar varias congregaciones gentiles independientes paralelas a las sinagogas.  Cuando eliminamos las distintas corrupciones de los textos en el libro de Hechos que sugieren que los judíos eran los principales enemigos de Pablo y que fue forzado a predicar a los gentiles como consecuencia de su rechazo, encontramos la estrategia de la que estamos hablando.

Ver La misión estratégica de Pablo (II)

¿Cómo fue la conversión de san Pablo?

¿Cómo fue la conversión de san Pablo?

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

Todos queremos saber lo que le pasó a San Pablo, si cayó de caballo, si vio, si sintió, si cambió, si estaba en sus cabales…
La caída sin caballo
La conversión más famosa de la historia es, sin duda, la de san Pablo. Cómo fueron los detalles de aquél hecho lo sabemos gracias a san Lucas, que lo inmortalizó en un conmovedor relato conservado en Los Hechos de los Apóstoles.
Cuenta este libro que Pablo era un joven y fogoso judío, llamado entonces Saúl, y que observaba con preocupación cómo se expandía en Jerusalén el cristianismo, que él consideraba una secta peligrosa. Resolvió, por lo tanto, combatirlo y no descansar hasta aniquilarlo por completo.
Cierto día decidió viajar a Damasco con una autorización especial para encarcelar a todos los cristianos que encontrara en esa ciudad. Damasco distaba unos 230 kilómetros de Jerusalén y era una de las ciudades más antiguas del mundo, en la que habitaba una importante comunidad cristiana. El viaje debió de haberle llevado a Pablo y a sus compañeros alrededor de una semana.
De pronto, y casi ya en las puertas de la ciudad, una poderosa luz lo envolvió y lo tiró por tierra. (Conviene aquí recordar que los viajes en esa época se hacían a pie, por lo que la famosa imagen de Pablo cayendo “del caballo” que tanto hemos visto en cuadros y pinturas, no corresponde a la realidad). Entonces oyó una voz que le decía: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?” Pablo respondió: “¿Quién eres, Señor?” La voz le contestó: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad. Allí se te indicará lo que tienes que hacer”.
Luz para el ciego
Pablo se levantó, y comprobó que no veía nada. Entonces con la ayuda de sus compañeros pudo ingresar en la ciudad. Así, aquél que había querido entrar en Damasco hecho una furia, arrasando y acabando con cuantos cristianos encontrara, debió entrar llevado de la mano, ciego e impotente como un niño.
En Damasco se alojó en la casa de un tal Judas, y permaneció allí tres días ciego, sin comer ni beber, hasta que se presentó en la casa un hombre llamado Ananías y le dijo: “Saúl, hermano, el Señor Jesús que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recuperes la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. Entonces le impuso las manos, y al instante cayeron de sus ojos una especie de escamas y recuperó la vista.
A partir de ese momento Pablo fue otra persona. Un cambio impresionante sucedió en él. Ananías lo bautizó, le explicó quién era Jesús, lo introdujo en la comunidad local, lo instruyó en la doctrina cristiana y lo mandó a predicar el evangelio.
De este modo Pablo conoció el cristianismo, y llegó a ser miembro de la Iglesia a la que en un principio combatía.
Sin contar las intimidades
Ahora bien, resulta curioso que este relato tan detallado del libro de los Hechos no coincida con la versión que el propio Pablo da en sus cartas.
En primer lugar, en ninguna escrito suyo Pablo cuenta a nadie lo que experimentó aquél día camino a Damasco. Ni siquiera a los Gálatas, los cuales habían puesto en duda su apostolado, y para los que hubiera sido un excelente argumento contarles ese suceso extraordinario. Sólo menciona su conversión de pasada (Gal 1,15).

Y cuando en otras partes cuenta sus visiones y revelaciones lo hace en tercera persona (“Sé de un hombre…”; 2 Cor 12,2), como si no le gustara hablar de ese tema ni a sus más íntimos. En cambio en los Hechos Pablo aparece divulgándolo varias veces, con toda libertad, y una vez nada menos que ante una verdadera multitud de gente desconocida (Hch 22). ¿Es éste el mismo Pablo de las cartas?
En segundo lugar, los Hechos no dicen que Pablo haya visto a Jesús. Cuentan que sólo “vio una luz venida del cielo” y “oyó una voz” que le hablaba (9,3-4). En cambio Pablo en sus cartas asegura, aunque sin entrar en detalles, haber visto ese día personalmente a Jesús. A los corintios les advierte: “¿Acaso no he visto yo a Jesús, Señor nuestro?” (1 Cor 9,1). Y también: “Se le apareció a Cefas y a los Doce… y finalmente se me apareció también a mí” (1 Cor 15,8).
¿Conversión o vocación?
En tercer lugar, Pablo asegura haber recibido tanto su vocación como el evangelio que predicaba, directamente de Dios, sin intermediario alguno. En sus cartas afirma: “Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por medio de hombre alguno, sino por Jesucristo” (Gal 1,1). Y dice: “Les cuento, hermanos, que el evangelio que les anuncio no es cosa de hombres; pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno sino por revelación de Jesucristo” (1,11). En cambio en Hechos se dice que fue Ananías quien explicó a Pablo el significado de la luz que lo envolvió, y quien le enseñó la doctrina cristiana (9,6-19).
Hay otras diferencias entre la versión de Los Hechos de los Apóstoles y la de Pablo. Por ejemplo, Hechos presenta la experiencia de Damasco como una “conversión”; en cambio Pablo nunca dice que se haya convertido, sino que habla de su “vocación” (Gal 1,15). Hechos dice que su conversión estuvo acompañada de fenómenos externos (una luz celestial, una voz misteriosa, la caída al suelo, la ceguera); en cambio Pablo nunca menciona tales fenómenos exteriores fantásticos, sino más bien sostiene que la revelación que él tuvo fue una experiencia interior (Gal 1,16).
¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Por qué Lucas parece no ajustarse a lo que Pablo señala en sus cartas? Para responder a esto debemos tener en cuenta la intención de los Hechos de los Apóstoles.
Como un militar griego
Lucas, al momento de componer su libro, conocía una tradición que contaba que Pablo, camino a Damasco, había vivido cierta experiencia especial, y que un tal Ananías había desempeñado un papel importante en ella. Y con estos datos compuso un relato siguiendo el esquema de las llamadas “leyendas de conversión”.
¿Qué eran las “leyendas de conversión”?. Eran narraciones estereotipadas en las que se mostraba cómo a algún personaje, enemigo de Dios, se le manifestaba éste con señales extraordinarias y terminaba convirtiéndolo.
Un ejemplo de ellas es la conversión de Heliodoro, relatada en el 2º libro de los Macabeos. Cuenta esta leyenda que Heliodoro, ministro del rey Seleuco IV de Siria, en su persecución contra los judíos intentó saquear el tesoro del Templo de Jerusalén. Cuando estaba a punto de lograrlo, Dios se le apareció en una impresionante manifestación. Heliodoro cayó al suelo envuelto en una ceguera total, mientras sus compañeros presentían lo sucedido sin poder reaccionar. Al final Heliodoro, que había entrado al Templo con tanta soberbia, debió ser sacado en una camilla mudo e impedido. Luego de varios días, y gracias a la intervención de un judío, el ministro recuperó sus fuerzas, se convirtió y recibió la misión de anunciar en todas partes la grandeza de Dios (2 Mac 3).
Tres veces lo mismo
Existen muchas otras leyendas judías que cuentan de idéntico modo la conversión de algún personaje enemigo de Dios. Por lo tanto, no debemos tomar los detalles de la conversión de san Pablo como históricos, sino más bien como parte de un género literario convencional.
¿Y por qué a Lucas le importaba tanto de la conversión de san Pablo, al punto tal de no sólo ampliarla en detalles sino de repetirla ¡nada menos que tres veces! (9,3-19; 22,6-16 y 26,12-18)? ¿Por qué contar tres veces lo mismo, en un libro como los Hechos que se caracteriza por la sobriedad y economía de detalles narrativos, y cuando otros episodios más importantes, como el de Pentecostés, aparecen una sola vez?
Porque Lucas, a lo largo de todo su libro, intenta mostrar cómo se cumple una profecía de Jesús: que la Palabra de Dios se extenderá por todo el mundo de aquel entonces. En efecto, al principio, Jesús se les aparece a los apóstoles y les dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, hasta los confines de la tierra” (1,8). ¿Y cuál era en aquel entonces “los confines de la tierra”? Era precisamente Roma, la capital del Imperio. Por lo tanto su objetivo es mostrar cómo la Palabra de Dios llega justamente hasta Roma.
La profecía que cumplir
Pero Lucas no sabía de ninguno de los doce apóstoles que haya llegado hasta Roma. En su libro de los Hechos, Pedro, la cabeza del grupo, nunca sale más allá de Judea y Samaria. Juan, compañero de Pedro, tampoco viaja más que hasta Samaria. Santiago el Mayor es asesinado temprano. Santiago el Menor no se mueve de Jerusalén. Matías, elegido en lugar de Judas, desaparece inmediatamente después de su elección. De los demás apóstoles no hay ni noticias. ¿Cómo mostrar que la profecía de Cristo se cumple y que la Iglesia llega “hasta los confines de la tierra”?
La solución fue hacer recaer sobre Pablo el cumplimiento de esta misión. Pero el problema estaba en que Pablo no era un verdadero apóstol. Porque para Lucas “apóstol” era el que había conocido personalmente a Jesús, y había recibido de él la misión de anunciar el evangelio (Hch 1,21-26), cosa que no había sucedido con Pablo.
Entonces para explicar por qué Pablo es el que cumple la misión de llegar a Roma, encargada en realidad a los apóstoles, Lucas lo muestra recibiendo del propio Jesús este encargo en el camino de Damasco. Y lo repite tres veces a lo largo del libro, mientras va camino a Roma, como para que no queden dudas.
El arte expositor de Lucas
Pero Lucas no cuenta tres veces lo mismo, sino que con gran habilidad narrativa presenta los relatos de manera diferente, con pequeños cambios graduales, que sirven para exaltar de manera progresiva la figura de Pablo. Veámoslos.
Sobre la luminosidad que envolvió al apóstol, el primer relato habla de “una luz del cielo” (9,3). El segundo, de “una gran luz” (22,6). Y el tercero, de “una luz más luminosa que el sol” (26,13).
El primer relato no dice a qué hora fue aquella luz. Pero el segundo aclara que fue “cerca del mediodía”, lo cual resalta el esplendor luminoso. Y el tercero ya dice “en pleno mediodía”, mostrando cómo el brillo de la luz superaba al sol cuando éste brilla con mayor fuerza.
En el primero y en el segundo relato dice que la luz envolvió sólo a Pablo (9,3 y 22,6). En el tercero dice que la luz envolvió también a “todos sus compañeros” (26,13).
¿De pie o en el suelo?
También las persecuciones que realizaba Pablo antes de convertirse aparecen descritas con esta técnica de graduación. El primero dice que Pablo a los cristianos los “conducía a la cárcel” (8,3). El segundo agrega que los “perseguía a muerte” (22,4). Y el tercero, que los metía en la cárcel, los torturaba para que renunciaran a su fe cristiana, los perseguía hasta en ciudades extranjeras, y cuando eran condenados a muerte él contribuía con su voto (26,10-11).
Lo mismo ocurre con la misión encomendada a Pablo. El primer relato sólo anticipa que Pablo llevará “el nombre de Cristo ante los gentiles, los reyes y los judíos” (9,15). En el segundo ya aparece enviado “ante todos los hombres” (22,15). Y en el tercero Pablo no sólo es enviado sino que se especifica los detalles de su misión (26,16-18).
Con respecto a los fenómenos que aparecieron, el primer relato dice que los compañeros de Pablo oyeron la voz pero no vieron la luz (9,7). El segundo dice que vieron la luz pero no oyeron la voz (22,9). Y el tercero, que ni vieron ni oyeron nada. Es decir, cada vez se va centrando más en Pablo el mensaje divino.
Sobre el efecto de la conmoción, la primera y la segunda vez dice que sólo Pablo cayó al suelo, mientras sus compañeros quedaron de pie (9,7; 22,7). Pero la tercera vez dice que ellos todos cayeron al suelo (26,14).
Así, también los compañeros de Pablo se unen gradualmente a la adoración de la teofanía.
Y sobre la ceguera, en el primer relato Pablo queda ciego durante tres días (9,9). En el segundo, sólo permanece ciego durante el tiempo que brilla la luz divina (22,11). Y en el tercero no se menciona la ceguera, de modo que no hace falta que sea llevado por sus compañeros, ni que lo cure Ananías. Así, cada vez hay menos oscuridad en Pablo.
Un diálogo conocido
Un único elemento se mantiene siempre igual en los tres relatos: el diálogo entre Pablo y Cristo en el momento de la aparición. ¿Por qué fue conservado este diálogo con tanto cuidado? ¿Porque reflejaba quizás una conversación real entre Jesús y el apóstol?
Hoy los biblistas sostienen que se trata de un diálogo también artificial, muy común en el Antiguo Testamento, llamado “diálogo de aparición”. Los escritores sagrados lo emplean cada vez que quieren contar la aparición de Dios o de un ángel a alguna persona.
El “diálogo de aparición” consta normalmente de cuatro elementos: a) la doble mención del nombre de la persona (¡Saúl, Saúl!); b) una breve pregunta del personaje (¿Quién eres, Señor?); c) la autopresentación del Señor (Yo soy Jesús, a quien tú persigues); y d) un encargo (Levántate y vete).
Este mismo “diálogo” lo tenemos, por ejemplo, cuando el ángel le encarga a Jacob regresar a su patria (Gn 31,11-13); cuando Dios autoriza a Jacob a bajar a Egipto (Gn 46,2-3); en la vocación de Moisés (Ex 3,2-10); en el sacrifico de Isaac (Gn 22,1-2); en la vocación de Samuel (1 Sm 3,4-14).
Utilizando este “diálogo” artificial, empleado oficialmente para estas ocasiones, Lucas quiso decir a sus lectores que Pablo realmente había conversado con Jesucristo camino a Damasco, y que no había sido una mera alucinación.
Pablo y nosotros
Siempre nos han resultado lejanos y misteriosos los personajes bíblicos, precisamente porque aparecen viviendo experiencias extrañas y especialísimas, que ningún cristiano normal vive hoy en día.
También Pablo, en cierto momento de su vida, experimentó un encuentro íntimo y especial con Jesús, que lo llevó a abandonar todo y a centrar su existencia únicamente en Cristo Resucitado. Fue una experiencia interior inefable, imposible de contar con palabras. Pero el autor bíblico la describe adornada con voces divinas, luces celestiales, caídas estrepitosas, ceguera, para exponer de algún modo lo que nadie es capaz de comunicar.
En realidad la experiencia paulina fue semejante a la de muchos de nosotros. Seguramente nuestra propia vocación cristiana fue también un encuentro grandioso con Jesús resucitado. Pero no oímos voces extrañas, ni vimos luces maravillosas. Y por eso no la solemos valorar. Y muchas veces languidece anémica en algún rincón de nuestra vida diaria.
Por eso hace bien reconocer que tampoco Pablo vio nada de aquello. Que no nos lleva ventaja alguna. Recordarlo, y pensar luego en la cantidad de veces que podemos experimentar a Jesús resucitado en nuestra vida, puede ser la ocasión para animarnos a hacer cosas mayores que las que hacemos ordinariamente. Como las que hizo Pablo.
Fuente: ¿Cómo fue la conversión de san Pablo? (Ariel Álvarez)

Milagros del Apostol san Pablo

Milagros del Apostol san Pablo

LA CEGUERA DEL MAGO EMILIAS

Al llegar a Salamina, se pusieron a anunciar la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.Tenían también a Juan como auxiliar.Atravesaron toda la isla de Pafos y encontraron a un mago seudo profeta judío llamado Bar Jesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, hombre prudente, el cual llamó a Bernabé y a Pablo deseoso de oír la Palabra de Dios. Pero Emilias, el mago ( tal es el significado de su nombre), se les oponía procurando apartar al procónsul de la fe.(…)

COMPARACIÓN DE SAN PABLO CON OTROS PERSONAJES BIBLICOS

COMPARACIÓN DE SAN PABLO CON OTROS PERSONAJES BIBLICOS

Juan Crisóstomo, en un libro titulado Elogio de san Pablo, dedica grandes alabanzas, todas ellas muy justificadas, a este glorioso apóstol. He aquí algo de que en esa obra dice: “No se equivocó en nada quien comparó el alma de san Pablo ameno prado de virtudes y con un espiritual Edén La mayor alabanza que a alguien podemos tributar es reconocer que no hay palabras adecuadas suficientes para ponderar las grandezas y virtudes de su alma

Abel fue elogiado porque ofreció a Dios sacrificios. Pues bien, si nos fijamos en las oblaciones ofrendadas al Señor por san Pablo, advertiremos que fueron tan superiores a las de Abel como superior es el cielo a la tierra. En efecto, san Pablo ofreció diariamente a Dios un doble sacrificio: el de su cuerpo y el de su corazón. No ofrendó ovejas, ni bueyes; se ofreció a sí mismo de la doble manera indicada, y, no contento con eso, hizo cuanto pudo para consagrar al Señor el mundo entero: el mar y la tierra; por eso, inquieto y como si volara, recorrió los pueblos de Grecia, los de los países bárbaros y todas las regiones alumbradas por la luz del Señor, y convirtió a los hombres en ángeles; más aún: Hizo verdaderos ángeles de verdaderos demonios, porque como demonios se comportaban antes de ser convertidos a la fe muchos de aquellos a quienes él iluminó y transformó con su predicación.¿Dónde hallar una hostia equiparable a la que san Pablo inmoló con la espada del divino Espíritu y ofreció en aquel altar colocado por encima del cielo? Si Abel fue víctima de los engaños de su hermano y murió golpeado por él, Pablo acabó su vida asesinado por aquellos a quienes quería librar de innumerables calamidades. San Pablo murió tantas veces como días vivió sobre la tierra.

Leemos en la Escritura que Noé construyó un arca en la que se salvaron únicamente él y sus hijos. Para salvar al mundo de un diluvio mucho más horroroso, construyó san Pablo otro arca no con tablas de madera sino con la doctrina de sus cartas, y mediante este arca evitó que el mundo pereciera ahogado en otro género de oleaje. El arca construida por san Pablo ha navegado no por solo un mar concreto y determinado, como la de Noé, sino por todos los océanos del universo. Quienes se embarcaron en esta nave, calafateada no con betún, sino con la gracia del Espíritu Santo, abandonaron su antigua condición de seres casi más necios que los animales irracionales y se transformaron en imitadores de los ángeles. El pájaro que con naturaleza de cuervo entró en el arca de Noé, cuervo siguió siendo en ella y cuervo de ella salió; y el lobo, lobo, sin perder su condición de fiera; en cambio en el arca de san Pablo los gavilanes y milanos convirtiéronse en palomas, sustituyendo su anterior rapacidad por la mansedumbre de espíritu.

Abraham es universalmente admirado porque acatando la voluntad del Señor se desligó de sus parientes y emigró a otra tierra. Pero, ¿no fue acaso más meritorio lo que hizo san Pablo? Porque san Pablo, además de abandonar patria y parientes, vivió desprendido del mundo, del cielo, y hasta del cielo de los cielos. Este apóstol renunció a todo por seguir a Jesucristo y dedicarse exclusivamente a amarle y servirle como él mismo declaró a través de estas palabras:“Ni lo presente, ni lo futuro, ni cuanto hay en las alturas y en las profundidades, ni criatura alguna, ni nada ni nadie conseguirá jamás separarme del amor de Dios”.Verdad es que Abraham se puso en peligro de caer en manos de sus enemigos por librar de ellos al hijo de su hermano; pero Pablo corrió innumerables riesgos y mucho más graves por sacar al mundo entero de entre las garras del diablo; y para asegurar a los demás un alto grado de seguridad no vaciló en sacrificar infinidad de veces su propia vida. Cierto también que en una ocasión Abraham se mostró dispuesto a inmolar a su hijo; pero no es menos que Pablo se inmoló a sí mismo millares de veces.

Hay quienes ponderan la tolerancia de Isaac porque soportó que le aterraran los pozos poco antes abiertos por él; mas ¿no fue mayor la de Pablo? Pablo soportó, no sólo que llenaran de piedras el pozo de su propia vida, sino que procuró llevar al cielo a los mismos que le maltrataban; y cuanto más se empeñaban algunos en obstruir el manantial de su actividad apostólica, más impetuosamente y por más sitios brotaban las aguas y se extendían por la superficie como corrientes de ríos.

La Escritura habla con veneración de la longanimidad y paciencia de Jacob; pero ¿ha habido alma alguna cuya diamantina resistencia pueda compararse con la paciencia de que dio pruebas san Pablo? Si Jacob sirvió siete años a su tío por conseguir una esposa, Pablo sirvió toda su vida a Cristo, aguantando en tal servicio, además de los calores del día y los fríos de las noches, miles de penalidades, puesto que padeció en su carne unas veces las desgarraduras de las flagelaciones, otras los golpes de las pedradas, sin dejarse abatir por tantas pruebas; al contrario, aprovechándolas para rescatar las ovejas de las fauces del diablo.

Adornado, ciertamente, con la virtud de la pureza estuvo José; pero mucho me temo que yo haría el ridículo si tratara de ponderar aquí y ahora en este terreno a san Pablo, de quien sabemos que crucificó sus pasiones y se crucificó a sí mismo. Sobradamente nos consta que esta santo apóstol sentía por la belleza de los cuerpos humanos y por todas las cosas calificadas por la gente de hermosas y bonitas la misma indiferencia que nosotros sentimos hacia el humo y la ceniza. Respecto a todo esto se condujo con la misma impasibilidad que tendría un muerto colocado junto a otro muerto.

Pasmase el mundo ante el espectáculo de Job, y se pasma con razón, porque este hombre fue un atleta admirable. Mayor pasmo, empero, deben de producirnos los combates de san Pablo, que no duraron meramente unos meses, como los de este Patriarca, sino muchos años, y de todos ellos salió triunfante; y si no se vio en la precisión de tener que raer con un cascote de teja la podredumbre de sus carnes ulceradas, sí estuvo repetidas veces metido, como solemos decir, en boca del león, y fuéle menester pelear contra innumerables enemigos, y soportó sin quebranto de su ánimo lo que no hubieran soportado sin quebrarse las más duras rocas; tuvo que hacer frente, no ya por las incompresiones de cuatro amigos, como le ocurrió a Job, sino a las de sus mismos hermanos en la fe, que en ocasiones hubo que se sintió despreciado y maldecido por todos. Job, ciertamente, fue hospitalario y muy generoso con los pobres, proporcionando alimento a los hambrientos; pero aún más generoso fue san Pablo, de quien sabemos que socorría sin medida a las almas macilentas; y, si Job abría las puertas de su casa a cuantos a ella llegaban, Pablo tenía siempre abiertos de par en par los postigos de su corazón para acoger afablemente al mundo entero. Job, por otra parte, podía mostrarse liberal y dadivoso con los pobres por que era rico y poseía infinidad de vacas y ovejas; san Pablo, por el contrario, carecía de bienes materiales, hasta el extremo de no poseer absolutamente nada a excepción de su propio cuerpo; y, sin embargo, se ingeniaba para socorrer con largeza a los necesitados, como él mismo hizo constar cuando en cierta ocasión dijo:” Con estas manos he procurado atender a mi subsistencia y a la de los que andan cerca de mí”.También es verdad que los gusanos y las llagas pulurentas produjeron a Job espantosos dolores; pero pasemos revista a la serie de azotes, hambres, cadenas, peligros, situaciones difíciles en que Pablo se vio metido por favorecer a los suyos, a los extraños y al mundo entero; reparemos en las inquietudes y desasosiegos que le causaban las cristiandades, en el fuego que le devoraba cuando se enteraba de que alguien había sido encandalizado, y llegaremos a la conclusión de que tuvo que tener un alma más fuerte que las piedras más duras, más indomable que el hierro y más resistente que el diamante. Cuanto Job pudiera haber padecido en su cuerpo padeciólo Pablo en su espíritu. Las debilidades y caídas de los demás producíanle tal pena y tristeza tanta, que a menudo sus ojos se convertían en fuentes de lágrimas y hacíanle llorar amargamente de día y de noche. Los pecadores causábanle en su alma angustias y dolores más fuertes que los que siente una mujer en el trance de su parto; por eso decía él: “¡Hijitos míos! Sufro tanto por vosotros como si os estuviese pariendo”.

Moisés consistió en ser borrado de entre los vivientes por salvar la independencia de los judíos, y se ofreció a morir con ellos. Pero san Pablo le superó, puesto que se brindó a morir no precisamente con otros, sino en lugar de ellos, y llevó su caridad hasta el extremo de mostrarse dispuesto a renunciar a su eterna salvación si esta renuncia contribuía a que los demás salvaran sus almas. Moisés se enfrentó con el Faraón, y san Pablo luchó constantemente día tras día con el diablo. Moisés buscó el bien de los de su raza, y san Pablo batalló en favor del mundo eterno, no sólo soportando en esas lides fatigas y sudores corporales, sino vertiendo su sangre por esa causa.

Juan se alimento con saltamontes y miel silvestre, pero Pablo, que no vivió en la placidez del desierto como Juan, sino en medio de los torbellinos de la gente, entregado plenamente al ministerio de la predicación, redujo su alimentación a lo estrictamente necesario para poder subsistir, y utilizó como alimento cosas más viles que la miel silvestre y que los saltamontes. Si Juan dio pruebas de enteraza mostrándose irreducible en el asunto de Herodíades, san Pablo corrigió, no a uno ni a dos ni a tres, sino a numerosos tiranos no menos poderosos que Herodes y algunos mucho más crueles que él.

Si, finalmente comparamos a san Pablo con los ángeles, advertiremos que destacó magníficamente sobre ellos en el exquisito cuidado que puso en obedecer a Dios. Pasmado de admiración ante los espíritus angélicos, exclamaba el profeta David:” vosotros poderosos en virtud, ajustáis vuestra voluntad a la voluntad divina, ect.”El que semejantes criaturas y naturalezas angélicas sirvieron al Señor con la velocidad del viento y con la presteza con que el fuego produce su acción de quemar. Pues bien, esas mismas cualidades de prontitud y celeridad se dieron en san Pablo, quien con una llama, como una ráfaga de viento, recorrió toda la tierra y la purificó; esto es tanto más admirable cuanto que él no era un ser espiritual, como los ángeles, sino un hombre de carne y huesos; ni participaba como ellos de las prerrogativas de la vida gloriosa del cielo, sino que estaba sometido a las condiciones de la existencia temporal y terrena. Su naturaleza y su alma no fueron distintas de las nuestras, ni vivió en un mundo diferente, sino en esta misma tierra y en las mismas zonas que nosotros nos movemos, superó en grandeza de ánimo y en virtud a cuantos actualmente existimos, a los que antes de nosotros existieron, y a los que existirán en el futuro. Por eso, no sólo debemos admirar en él el hecho de que su entrega absoluta a Dios le permitiera soportar los sufrimientos que en el ejercicio de su misterio llovieron sobre él, y soportados como si no fuesen dolorosos, sino el que aceptara con alegría los padecimientos, y los asumiera como si se tratase de recompensas. Verdad es que también nosotros, si nos ofrecen un galardón, competimos con vistas a conseguirlo; pero él se supera cada día a sí mismo con total mansedumbre, venciendo sin necesidad de ese estímulo todos los enojosos obstáculos que hacían laboriosa su carrera; y cada mañana se levantaba con fuerzas nuevas y proseguía su marcha con renovado denuedo; y luchaba por sobreponerse a las dificultades que le salían al paso, y lograba dominarlas y, cuanto más peleaba, más notable y esclarecidas eran sus victorias.

Fuente:

http://html.rincondelvago.com/san-pablo-de-tarso.html

CONSTRUCTORES DE TIENDAS:

CONSTRUCTORES DE TIENDAS:

Ver Enlaces relacionados con “Los discípulos de Jesús”

Por causa del mucho uso de las tiendas por el pueblo hebreo, había grande demanda de constructores de tiendas. Además de tienda ordinaria usada como morada, muchas tiendas portátiles se hicieron para el uso de los viajeros.

En tiempos del Nuevo Testamento era costumbre enseñar a cada joven judío algún oficio.

Como Jesús fue carpintero, así el apóstol Pablo era constructor de tiendas. Pablo ejerció su oficio en compañía de Aquila en Corinto (Hech, 18:1-3). El pelo hirsuto de las cabras se usaba para fabricar estas tiendas. El apóstol Pablo aprendió a cortar rectamente la tela, así como seguía en línea recta la interpretación de la Palabra de Dios (cf. 2 Tim. 2:15).

El doctor Edersheim dice: En Alejandría los que tenían diferentes oficios comercios se sentaban en la sinagoga arreglados en gremios, y Pablo no tendría dificultad en encontrarse en el bazar con su giro, con un Aquila y Priscila que eran de su misma profesión con quienes alojarse”.

Fuente:

http://www.ministros.org/Estudios/usos/022.htm