¿Qué significa comer su cuerpo y beber su sangre?

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¿Qué debemos conocer (creer) para ser salvos?

¿Qué debemos conocer (creer) para ser salvos?

Pablo Santomauro

Una pregunta fundamental en el campo cristiano es: ¿Cuánto debemos conocer para ser salvos? Puesto de otro modo: ¿Cuál es el conocimiento mínimo irreducible que un pecador debe entender y aceptar para ser salvo?

Las Escrituras no nos dan una lista completa de las doctrinas que debemos creer antes de que podamos ser salvos. Sin embargo, existen pasajes que señalan algunas de las verdades esenciales que se deben creer para recibir la salvación.

1) Hebreos 11:6 dice que la verdadera fe salvífica tiene que ser una fe que acepta un teísmo bíblico general.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

El texto expresa que debemos creer en:

a) La existencia del Dios infinito y personal de la Biblia.

b) Que Dios es el juez del universo, ya que es un Dios que otorga recompensas. Esto significa que debe existir un entendimiento básico del carácter moral de Dios, así como de su existencia.

Esto elimina automáticamente a ateos, agnósticos, marxistas, y humanistas seculares. También elimina a humanistas religiosos, existencialistas cristianos (modernistas teológicos), hindúes, taoístas, budistas, jainistas, shintoístas, confusionistas, nueva eristas, paganos animistas, santeros, musulmanes, etc., en otras palabras, a los que aun llamándose religiosos rechazan al Dios bíblico.

Sin embargo, las categorías “a” y “b” parecerían incluir a grupos como los Testigos de Jehová, mormones, unicitarios, sectas pseudo-cristianas en general, los cuales en apariencia aceptan que Dios es el Juez de todo el universo. La duda queda despejada cuando comparamos las creencias de estos grupos con lo que la Biblia enseña y analizamos cual es el concepto que ellos vierten dentro del término “Dios”. Recordemos que el punto “a” es que la persona debe creer en el Dios de la Biblia para ser salva. Consecuentemente, los creyentes en la doctrina de estos grupos, no pueden ser considerados salvos.

2) Otro requerimiento bíblico para la salvación es que la persona debe buscar a Dios con un corazón sincero:

Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 29:13

De acuerdo con este pasaje y otros, Dios no puede ser encontrado por personas hipócritas o insinceras. De este tipo de gente hallamos en todas las denominaciones cristianas, y entre aquellos que sin congregarse reclaman ser cristianos.

3) En Romanos 10, tenemos otras verdades que deben ser aceptadas (creídas) para recibir la salvación:

a) La Deidad de Cristo y Su resurrección corporal son creencias indispensables.

Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeses en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:9

¿Quién es el “Señor” de este versículo? Romanos 10:13, paralelo con Joel 2:32, indica que este Señor es Jehová. Por lo tanto, es innegable que el Señor de Romanos 10:13 es el mismo de Romanos 10:9. Obviamente, Pablo está afirmando la Deidad de Cristo en el versículo 9.

b) En relación con la resurrección de Jesús y la doctrina de la salvación, queremos analizar para el lector otro aspecto de Romanos 10:9:

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

De este pasaje se pueden desgranar varias proposiciones, pero a los efectos del punto que queremos establecer, sólo digamos que:

1. Jesús es el Señor
2. Dios le levantó de los muertos

En estas dos proposiciones, lo dicho es verdadero o falso, no hay una tercera alternativa. Jesús es el Señor, o no es el Señor. Jesús fue resucitado corporalmente o sigue muerto. Los autores de la Escritura no participaban en juegos mentales en los que afirmaban y negaban la misma proposición, al mismo tiempo o por separado.

Hay una segunda persona claramente mencionada en el pasaje, es Dios (en contexto, el Padre). Los autores de la Biblia creían firmemente que lo que escribieron era verdad. Cualquier intento de explicar que no existe una segunda persona en el pasaje, raya en el delirio. Como dijo un amigo mío, para darse cuenta que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son tres personas distintas, sólo hace falta saber leer.

Lamentablemente, si no creemos en la segunda proposición, o sea, que Dios (el Padre, segunda Persona en la proposición) levantó de los muertos a Jesús (primera Persona de la proposición), por deducción lógica, la salvación de la persona es más que discutible.

Promover el modalismo (una sola persona en la Deidad), por ejemplo, es negar las verdades proposicionales dadas por Dios en la Escritura, es predicar otro Jesús y otro evangelio en otro “espíritu” (2 Co. 11:4), y por ende perder la vida eterna, ya que un falso Jesús no puede salvar. La Biblia nos habla de un Dios personal, infinito y triuno. Este Dios nos habla en la Biblia con el singular “yo” y el plural “nosotros”, sin caer en los errores del unicitario (modalista) o del politeísta.

Esta es la razón por lo cual la teología trinitaria expresada en la Escritura es de crucial importancia. Trasciende y nos libera de la dicotomía pagana de lo infinito versus lo personal y el Uno versus muchos.

La Trinidad no es el producto de la mente del hombre, las experiencias o las emociones. No es un preferencia subjetiva, sino que tiene sus raíces en la revelación especial y es única en la historia y el mundo de las ideas. Esto es prueba de que viene de Dios. Es cierto que para ser salvo no es necesario un conocimiento exacto de la doctrina de la Trinidad, pero es aun más cierto, valga la hipérbole, que negar la doctrina resulta en separación de Dios en estado consciente por la eternidad.

c) Romanos 10:13, dice: Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Es evidente que si no conocemos o creemos en el Cristo bíblico, es imposible para una persona poder invocar el nombre del Señor. Si no invocamos su nombre, la salvación es imposible.

d) En los versículos siguientes, Pablo indica que la fe salvífica sólo puede existir dentro del contexto de la Palabra de Dios.

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no hay oído? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuál hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Romanos 10:14-17

Resumen parcial: Un conocimiento teístico general y bíblico, un corazón sincero, el contexto de la Palabra de Dios, y un conocimiento básico de la persona y la obra de Cristo son necesarios para la salvación.

4) ¿Qué tanto de la persona y la obra de Cristo debe ser entendido y recibido?

Un estudio del capítulo 3 del Evangelio de Juan nos llevará a concluír que un pecador debe entender que Cristo es el Salvador de los pecadores y que esa salvación es recibida de El por medio de la fe. Esto es indisputable.

A estas alturas, es esencial marcar la distinción entre la ignorancia y el rechazo conciente. Un pecador puede ser sincero, pero ignorante al mismo tiempo. Puede que no sepa del nacimiento virginal, la Trinidad, la dinámica de la Encarnación, el rol del Espíritu Santo, la Segunda Venida, etc. Todo lo que puede saber es que él es un pecador sin remedio y que Jesús es un maravilloso Salvador. Una vez que acepta eso por fe, aceptará luego todas las verdades y doctrinas bíblicas cuando se le expliquen, ya que está sinceramente dispuesto a recibir toda la Palabra de Dios. Pero en un principio, él no conoce ni ha recibido ciertas doctrinas porque simplemente no se le han enseñado.

Por otro lado, alguien puede saber o conocer del nacimiento virginal y muchas más verdades de la Biblia, pero rechazarlas conscientemente. Un ejemplo claro sería el cristiano liberal que niega el nacimiento virginal, los milagros, la inspiración verbal y plenaria de la Biblia, etc. Esta persona rechaza la luz que ha recibido, por lo tanto no puede ser ubicado en la misma categoría del pecador sin instrucción bíblica que humildemente recibe la poca luz que le ha sido dada. El que rechaza intelectualmente las verdades bíblicas no debe ser considerado como una persona salva, ya que Cristo dijo en Juan 10: 26-27:

Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.

Conclusión

Si bien hemos visto que un conocimiento básico del teísmo general de la Biblia y de la persona y obra de Cristo son necesarias e imprescindibles para la salvación, es imposible determinar el conocimiento mínimo irreducible. Lo que debe evitarse a toda costa, es determinar el mínimo irreducible desde nuestra torre de marfil y de esa forma juzgar la madurez espiritual de los cristianos. Lo que debemos poner en práctica es una actitud comprensiva y dispuesta a edificar a nuestros hermanos sin instrucción doctrinal. En otras palabras, recibir al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones, y soportar las flaquezas de los débiles (Ro. 14:1; 15:1). Por supuesto, cuando la tiranía del débil se transforma en tropiezo dentro de la iglesia, deber ser confrontada. Es lo que se llama amor firme. <>

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Obras de apoyo:

Studies on the Atonement, Robert Morey.
Orthodoxy and Heresy, Robert Bowman.
Elemental Theology, Bancroft.
A History of Defending de Truth, Alister McGrath

Palestinianismo Cristiano

Palestinianismo Cristiano gana terreno entre evangélicos

por Pablo Santomauro

Como alguien que sigue de cerca el avance de posiciones antijudías y anti-Israel en diferentes organizaciones  religiosas o seculares, siempre que pudimos hemos denunciado el antisemitismo execrable que éstas transpiran con total inmunidad y con la complicidad del mundo en general. Entre los nombres que vienen a la mente tenemos la Cruz Roja Internacional , Amnistía Internacional, la FIFA (sí, la del fútbol), el National Council of Churches (NCC), la WEA (Alianza Evangélica Mundial) y otras organizaciones misioneras de denominaciones cristianas liberales.

El fraude de las citas de los anti-trinitarios

El fraude de las citas de los anti-trinitarios

Ejemplos de un artículo del apologista sectario Mario Olcese

Pablo Santomauro
Pablo Santomauro

Por Pablo Santomauro

Nunca subestimemos la capacidad de un antitrinitario para mentir. Los enemigos de la Trinidad de toda gama, arrianos, liberales, unitarios universalistas, unitarios socinianos, apologistas del islam, etc., pueden llegar a exhibir un lamentable grado de deshonestidad en el terreno de los argumentos. Esta falta de integridad se hace especialmente notoria cuando citan a diversos autores para poner peso a sus posiciones teológicas. En muchos casos las citas son recortadas y presentadas en forma aislada de su contexto, para que de ese modo se extraiga una conclusión opuesta a lo que el autor intentó decir. En otras ocasiones el arte del engaño alcanza su clímax cuando de una frase se corta el comienzo, el final, o alguna(s) palabra(s) en medio para darle a la frase un sesgo antitrinitario, a pesar de haber sido escrita por un autor trinitario. En algunas instancias la cita es impecablemente exacta, pero no le hacen saber al lector que el autor es de la misma persuasión teológica que ellos, o en su defecto, comparte con ellos su fobia por la doctrina de la Trinidad. Otras veces presentan la cita en forma exacta y sin ocultar su procedencia, es decir, los autores son de su mismo grupo o afiliación. Ridículamente, parecen no darse cuenta que la cita no tienen ningún valor argumentativo porque es igual que citarse a sí mismos.

Ejemplos claros de lo que venimos diciendo los encontramos en un escrito publicado por Mario Olcese, el apologista sectario más ocupado que hemos conocido. Digo esto porque nunca había conocido a una persona con tantas herejías que defender. Olcese acaba de publicar este año un artículo llamado “Sorprendentes declaraciones de eruditos bíblicos con relación a la doctrina de la Trinidad” [1]. La mayoría de las citas que presenta tienen su origen en publicaciones de la Watchtower Society. Los Testigos de Jehová son los maestros por excelencia cuando se trata de pervertir y tijerear textos para presentarlos luego como apoyo para sus doctrinas. Ellos son realmente los líderes en la materia, los otros herejes como Mario Olcese sólo se dedican a copiar las citas directamente de las publicaciones de los Testigos de Jehová. “Flojera”, que le dicen.

De aquí en adelante paso a mostrar algunas de las citas tal como aparecen en el artículo de Olcese, y de inmediato procedo a denunciar la artimaña sectaria.

Desenmascarando a Mario Olcese

1) Olcese cita:

“En el libro Una Declaración de Razones, Andrews Norton dice de la Trinidad: ‘Podemos rastrear la historia de esta doctrina, y podemos descubrir su fuente, no en la revelación cristiana, sino en la filosofía platónica. . . La Trinidad no es una doctrina de Cristo y su Apóstoles, sino una ficción de la escuela de los posteriores platónicos (”Una Declaración de Razones, Andrews Norton, 1872, Quinta edición, Asociación Unitaria Americana, Boston, Massachusett, p 94, 104).

La verdad:

Esto sí es para reírse. No podemos dejar de agradecer a los trinifóbicos por su habilidad para divertirnos. Andrews Norton es un teólogo Unitario. Citar a un teólogo Unitario que niega la Trinidad como una autoridad para probar que la doctrina de la Trinidad es de origen pagano, es igual que citar a un Obispo Católico para probar que Pedro fue el primer Papa. Estimado amigo Olcese, su cita no vale nada, es como citar su propia opinión. Los testigos de Jehová, de quienes usted copió la cita, probablemente no tenían la menor idea de la afiliación unitaria de Norton y es posible que hayan sido más honestos que usted porque pensaron que estaban citando a un trinitario. Pero usted, don Olcese …

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2) Olcese cita:

“La Biblia no enseña la doctrina de la trinidad. Ni la palabra trinidad misma, ni tal lenguaje como uno en tres, tres en uno, una esencia o sustancia o tres personas, es lenguaje bíblico. El lenguaje de la doctrina es el lenguaje de la Iglesia antigua, tomada no de la Biblia sino de la filosofía Griega clásica Shirley C. Guthrie, Jr., Doctrina Cristiana, p 92.

La verdad:

Esta es otra maniobra ridícula. Shirley era un un teólogo liberal (sí, era un caballero a pesar del nombre)  con los trofeos y medallas colgando a sus espaldas. Era antitrinitario y hereje por excelencia. No podía ser de otra manera, ya que se educó bajo la influencia del hereje Karl Barth. La cita de Guthrie es tan inválida como la de Norton.

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3) Olcese cita:

“No hay prueba de que los Apóstoles de Jesús alguna vez oyeron de una trinidad [H. G. Wells, Bosquejo de la Historia, 1920 Edition, p 499 ]“.

La verdad:

¿Recuerda el lector el título del artículo de Olcese? Es “Sorprendentes declaraciones de eruditos bíblicos con relación a la doctrina de la Trinidad”. He subrayado “eruditos bíblicos” porque H.G. Wells fue todo menos un erudito bíblico. Fue un escritor de novelas, considerado junto con Julio Verne como uno de los padres del género de ciencia ficción, y  socialista-pacifista entre otras cosas. Señor Olcese, su cita tiene tanto valor como una declaración de Pelé hablando de energía termonuclear.

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4) Olcese cita:

“La doctrina de la Trinidad es considerada más allá de la comprensión del razonamiento humano. [La Enciclopedia Americana]”.

La verdad:

Note el lector que la cita no incluye año, página, ni título de artículo. Sólo dice “Enciclopedia Americana”. Nosotros sabemos que la cita apareció en el pasquín de los Testigos de Jehová titulado: ¿Debería usted creer en la trinidad? Olcese solamente la toma prestada probablemente sin saber que los Testigos han aislado malévolamente la cita de su contexto. A continuación citamos el contexto y resaltamos en rojo lo citado en el artículo de Olcese:

“Se aduce que no obstante la doctrina [de la Trinidad] está más allá de la comprensión del razonamiento humano, es, como en muchas de las formulaciones de la ciencia física, no contraria a la razón, y puede se conceptualizada (aunque no comprendida totalmente) por la mente humana”. (Enciclopedia Americana, Trinidad, p. 116)

Como vemos, lejos de ser una declaración crítica de la Trinidad, la cita en su totalidad es sólo un comentario que expresa un punto de vista convencional sobre la doctrina. La trampa de los herejes como Olcese consiste en llevar al lector a la conclusión de que lo que está más allá del razonamiento humano no puede ser verdad o existir. La falla del argumento está en que un Dios todopoderoso como Jehová también está más allá de la comprensión humana, por lo tanto tampoco puede existir o ser verdad. Concluimos que la cita sólo prueba la absoluta ingenuidad de los antitrinitarios como Olcese.

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5) Olcese cita:

“La palabra trinidad no es encontrada en la Biblia [El Diccionario Ilustrado de la Biblia”].

La verdad:

Esta es otra cita de los testigos de Jehová. Aparentemente, Olcese no puede hallar nada de su propia cosecha. Esta cita en particular fue recortada de tal forma que conduce al lector inadvertido a pensar que Hodder y Stoughton (los autores del artículo) están diciendo que la doctrina de la Trinidad no está basada en la Escritura, cuando en realidad es todo lo contrario. Para avergonzar al antitrinitario paso a mostrar la cita recortada en su contexto más amplio:

“Se debe recordar que el AT fue escrito antes de que la revelación de la doctrina de la Trinidad fue dada claramente …. La palabra Trinidad no es encontrada en la Biblia … No encontró formalmente un lugar en la teología de la iglesia hasta el cuarto siglo … No obstante la Escritura no nos da una doctrina de la Trinidad formulada, ella [la Escritura] contiene todos los elementos a partir de los cuales se construyó la doctrina”. (The Illustrated Bible Dictionary, Hodder and Stoughton, 1980, Part 3, p. 1597)

Lo sentimos mucho, señor Olcese, pero su juego de la mosqueta ha quedado al descubierto.

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6) Olcese cita:

“La trinidad platónica, misma meramente una nueva disposición de trinidades anteriores datando de regreso a anteriores pueblos, parece ser la trinidad filosófica racional de atributos que dieron nacimiento a los tres hipostasis o personas divinas enseñadas por las iglesias cristianas. … Esta concepción filosofal Griega de la trinidad divina… puede ser encontrada en todas las religiones antiguas del paganismo” (French Nouveau Dictionnaire Universel New Universal Dictionary, Vol. 2, p. 1467).

La verdad:

Todo lo que la cita dice es que un pagano (Platón) copió su “trinidad” (que en realidad es una tríada) de otros paganos, nada más. Los trinitarios no tenemos la necesidad de refutar la declaración de este diccionario como si éste fuera una autoridad suprema. El problema con esta acusación es que nadie puede indicar en cuál escrito de Platón aparece una Trinidad o un concepto primario de ella. Los antitrinitarios citan por lo general a autores liberales y de otras tendencias para acusar a los cristianos de creer en una doctrina influenciada por Platón, pero éstos en ningún lugar citan a Platón. Podemos asegurar que en los escritos de Platón no existe absolutamente ni sombra de algo que se parezca, ni siquiera tangencialmente, a la Trinidad cristiana. ¿Será ésta la razón por la cual nadie puede aparecer con una cita de Platón? Dejamos el desafío planteado. Quizá Olcese pueda producir una cita de Platón. La noción de que la Trinidad cristiana deriva de la filosofía griega [2] y de las religiones paganas de antaño [3] ya ha sido refutada fehacientemente por muchos autores, incluyendo éste, su humilde servidor.

Concluimos que la cita de la Watchtower que Olcese pide prestada (para no perder la costumbre) pretende crear en la mente del lector la impresion de que los cristianos imitaron a las religiones paganas con sus supuestas trinidades. Su deshonestidad es obvia porque ellos saben que aun en sus propias creencias existen muchas similitudes con las religiones paganas, tanto que si usamos su lógica defectuosa podemos probar que la Watchtower (y Olcese por añadidura) tomaron doctrinas como el nacimiento virginal, la encarnación, la ascención, el juicio final, y hasta el nombre de la madre de Jesús ….. ¡de los paganos!

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7) Olcese cita:

“El Antiguo Testamento no nos cuenta nada explícitamente o por implicación necesaria sobre un Dios trino que es Padre, Hijo, y Espíritu Santo. No hay prueba que algún escritor sagrado aun sospechó la existencia de una trinidad dentro de la Divinidad. Aun ver en el Antiguo Testamento, sugerencias o prefiguraciones o señales disimulados de la trinidad de personas, es ir más allá de las palabras e intenciones de los escritores sagrados. Los escritores del Nuevo Testamento no nos dan una doctrina formal o formulada de la trinidad, ninguna enseñanza explícita que en un Dios que hay tres personas divinas co-iguales. En ninguna parte encontramos alguna doctrina trinitaria de tres bien definidos sujetos de actividad y vida divina en la misma Deidad [El Dios Triuno, por Edmund Fortman, Jesuita] .

La verdad:

Antes que nada conviene decir que esta cita (con origen en los Testigos de Jehová) es un poco más extensa y además provee las páginas de donde fue tomada. La razón por la cual Olcese omite mencionar las páginas es para evitar ruborizarse ante el fraude perpetrado del cual él es cómplice voluntario. Las páginas son la número 6 y la número 15. ¿Bastante distantes verdad? Ahora veremos el porqué.

La maniobra de tomar cláusulas y combinarlas para formar un solo párrafo y sin puntos suspensivos para separarlas, es como mínimo, sospechosa, y a lo más, deshonesta. Se trata de un “cut and paste” digno del mejor hereje. Para beneficio del lector, vamos a ver el texto inmediato del cual son extraídas las declaraciones que forman el párrafo. Hemos resaltado aquellos textos que fueron aislados con mala intención para formar la cita en cuestión. Vayamos por partes:

1) El Antiguo Testamento no nos cuenta nada explícitamente o por implicación necesaria sobre un Dios trino que es Padre, Hijo, y Espíritu Santo.

Ahora veamos lo que Fortman dice en la página 15 (resaltadas las palabras de la cita de Olcese):

“La doctrina del Dios Triuno posee una historia asombrosa. Convencido que esta doctrina es una doctrina cristiana que se originó en la revelación divina, yo comienzo a estudiar en el registro auténtico de la revelación divina que se encuentra en los sagrados escritos del Antiguo y Nuevo Testamento. ¿Qué nos dice el Antiguo Testamento? Nos dice que hay un Dios, un maravilloso Dios de vida, amor, justicia, poder, gloria y misterio, quien es el creador y señor de todo el universo, quien está intensament involucrado con el pequeño pueblo de Israel. Nos dice de su Palabra, Sabiduría, Espíritu, del Mesías que El enviará, de un Hijo del Hombre y el siervo sufriente que vendrá. Pero no nos dice nada explícitamente o por implicación necesaria, de un Dios Triuno que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Como podemos observar, la Watchtower ha omitido 114 palabras del documento para cambiar así el significado original que Fortman intentó darle a su declaración.

Veamos ahora la segunda cláusula de Fortman:

2) No hay prueba que algún escritor sagrado aun sospechó la existencia de una trinidad dentro de la Divinidad.

A continuación mostramos lo que Fortman dijo en su totalidad. Resaltamos las palabras en la cita de Olcese:

“Para los autores del Antiguo Testamento … no hay prueba que algún escritor sagrado aun sospechó la existencia de una paternidad y filiación divinas dentro de la Divinidad. […] Quizá puede decirse que algunos de estos escritos sobre la palabra y sabiduría y espíritu proveyeron un clima en el cual la pluralidad dentro de la Deidad fuera concebible para los judíos. No obstante, estos autores definitivamente nos dan las palabras que el Nuevo Testamento usa para expresar la trinidad de personas, Padre, Hijo, Verbo, Sabiduría, Espíritu. Y la forma de entender estas palabras nos ayuda a ver cómo la revelación de Dios en el Nuevo Testamento va más allá de la revelación de Dios en el Antiguo Testamento.”

Como podemos apreciar, Fortman es trinitario en toda su exposición, pero la cita de Olcese muta sus palabras para convertir sus escritos en un manifiesto antitrinitario. La deshonestidad aquí llega a extremos inusitados cuando notamos que las palabras “paternidad y filiación divinas” son reemplazadas con la palabra “trinidad.”

3) No hay prueba que algún escritor sagrado aun sospechó la existencia de una trinidad dentro de la Divinidad.

Este es otro retazo tomado para formar esta cobija de remiendos. En lo personal, opinamos que las palabras de Fortman no fueron las más acertadas para expresar el concepto que quiso transmitir. Pero lo que Olcese (y antitrinitarios en general) no toman en cuenta es que lo dicho aquí por Fortman está en la misma página donde Fortman expresa que el Antiguo Testamento proveyó un “clima en el cual la pluralidad dentro de la Deidad fuera concebible para los judíos”. Es obvio que el mismo autor no va a contradecirse en la misma página, ni siquiera por el uso desafortunado de algunas palabras, y si ese fuera el caso, el contexto inmediato debería corregir la noción distorsionada.

Por último, veamos las dos cláusulas restantes de la “cita” de Olcese:

4) Los escritores del Nuevo Testamento no nos dan una doctrina formal o formulada de la trinidad, ninguna enseñanza explícita de un Dios en que hay tres personas divinas co-iguales. En ninguna parte encontramos alguna doctrina trinitaria de tres bien definidos sujetos de actividad y vida divina en la misma Deidad.

El lector con discernimiento comprende que las palabras “formal”, “fórmulada” y “explícita” son clave para sobreentender que sí pueden existir en el texto bíblico inferencias, indicaciones que no consisten en declaraciones doctrinales oficiales, y expresiones donde la existencia de Dios en tres personas divinas co-iguales está implícita. Ahora, para destacar la deshonestidad intelectual de Olcese y otros autores antitrinitarios, leamos el contexto del cual fue extirpado con bisturí este texto.

Los escritores del Nuevo Testamento nos dicen que hay sólo un Dios, el creador y Señor del universo, quien es el Padre de Jesús. Llaman a Jesús el Hijo de Dios, Mesías, Señor, Salvador, Verbo, Sabiduría. Le asignan funciones divinas de creación, salvación, juicio. Algunas veces le llaman Dios explícitamente. Ellos no hablan tan clara y definitivamente del Espíritu Santo como lo hacen del Hijo, pero en momentos le coordinan con el Padre y el Hijo, y le sitúan en el mismo nivel con ellos en lo que tiene que ver con divinidad y personalidad. No dan [los escritores del Nuevo Testamento] en sus escritos un plan triádico básico y fórmulas triádicas. Ellos no hablan en términos abstractos de naturaleza, sustancia, persona, relación, circumincessio, misión, pero presentan en su propio estilo las ideas detrás de estos términos. Ellos no [nos] dan una declaración formal o formulada de la Trinidad, ninguna enseñanza explícita de un Dios en que hay tres personas divinas co-iguales. Pero sí nos dan un trinitarismo elemental, la información de la que la doctrina del Dios Triuno puede ser formulada … En los sinópticos y en Hechos existen trazas del patrón triádico de Padre, Hijo y Espíritu. La expresión más clara de este patrón se encuentra en la fórmula baptismal donde Mateo presenta a los tres juntos como una tríada y una unidad al mismo tiempo. Pero en ninguna parte nosotros encontramos alguna doctrina trinitaria de tres bien definidos sujetos de actividad y vida divina en la misma Deidad”.

Es evidente que cuando las citas aisladas son vistas en su contexto, de ninguna manera militan contra la doctrina de la Trinidad, y mucho menos carecen de apoyo bíblico. La maniobra de distorsión revela la verdadera naturaleza de la fuerza y la mente que se esconde en los planteamientos y doctrina de herejes como Olcese y otros.

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8) Olcese cita

“Ni la palabra trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento” [La Nueva Enciclopedia Británica]”.

La verdad:

Como no podia ser de otra manera, la cita es otra distorsión de la Watchtower que Olcese no sólo repite, sino que además acorta para que el lector se lleve la impresión de que la Enciclopedia Británica expresa que la doctrina de la Trinidad es una creación pagana. Para mejor comprensión de nuestros lectores, vayamos más allá de la versión recortada de Olcese y veamos la cita como aparece en el pasquín de los Testigos de Jehová, ¿Debería creer usted en la Trinidad? :

Ni la palabra Trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento, ni Jesús y sus seguidores intentaron contradecir el Shema en el Antiguo Testamento: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4) ….. La doctrina se desarrolló gradualmente a través de varios siglos y muchas controversias”. (¿Debería usted creer en la Trinidad? Agosto 1, 1984, p.21; cita de la Enciclopedia Británica – Micropedia, Vol X, p. 126)

El lector podrá apreciar que la cita es mucho más extensa de lo que Olcese usó en su artículo. La deshonestidad de los testigos de Jehová resurge una vez más (y la de Olcese no se queda atrás) cuando vemos el párrafo que el pasquín omitió a propósito para engañar a sus lectores. Ahora mostramos la cita resaltando la parte omitida:

Ni la palabra Trinidad ni la doctrina explícita aparecen en el Nuevo Testamento, ni Jesús y sus seguidores intentaron contradecir el Shema en el Antiguo Testamento: “Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4) ….. De esta forma, el Nuevo Testamento estableció las bases para la doctrina de la Trinidad. La doctrina se desarrolló gradualmente a través de varios siglos y muchas controversias”. (¿Debería usted creer en la Trinidad? Agosto 1, 1984, p.21; cita de la Enciclopedia Británica – Micropedia, Vol X, p. 126)

Cosas como éstas son las que restan credibilidad académica a organizaciones como la Watchtower y personas como Mario Olcese.

Conclusión:

Hay muchas más citas fraudulentas en el artículo de Olcese. Estas pocas sirven para para denunciar la deshonestidad intelectual y la mediocridad académica de sectarios como Olcese, quienes siguen mintiendo para poder engañar a los incautos que caen en su maraña retórica. Satanás, por supuesto, totalmente agradecido con don Mario. <>

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Referencias:

1) http://apologista.wordpress.com/2009/02/19/sorprendentes-declaraciones-de-eruditos-biblicos-con-relacion-a-la-doctrina-de-la-trinidad/

2) ¿Fue la Trinidad derivada de la filosofía griega?

http://www.recursosevangelicos.com/showthread.php?threadid=10596

3) La Trinidad – Orígenes Paganos?

http://www.calvarychapelamistad.org/modules.php?name=News&file=print&sid=535

¿Puede un anti-trinitario llamarse cristiano?

¿Puede un anti-trinitario llamarse cristiano?

Una respuesta al unitario-sociniano Mario Olcese

Pablo Santomauro

Pablo Santomauro

por Pablo Santomauro

Es bueno comenzar el año en tono positivo y optimista, siempre y cuando esta actitud se ajuste a la realidad. La cosa es diferente cuando esas esperanzas son fundadas en las arenas movedizas de nuestra fantasía, y peor aun cuando engañándonos a nosotros mismos también llevamos a otros por el camino del error.  Tal parece ser el caso del señor Mario Olcese, un apologista sectario quien el 1ro. de Enero acaba de publicar en su blog un artículo titulado Usted no necesita ser trinitario para ser un cristiano [1]. El diminuto ensayo se basa solamente en el discurso del apóstol Pablo frente al rey Agripa en Hechos 26. Olcese dice que  “cuando uno examina cuidadosamente el encuentro personal que tuvo Pablo con Agripa, verá que el apóstol no le presenta al rey en ningún momento la necesidad de creer en un Dios Trino para ser un cristiano”.  Sin embargo, señala Olcese, sobre el final de la defensa de Pablo, Agripa expresa “Por poco me persuades a ser cristiano”. Esto parece ser para Olcese, prueba irrefutable de que no es necesario creer en la Trinidad para ser cristiano.

Corresponde señalar que la teología del señor Olcese es Sociniana [2] y se caracteriza por rechazar la definición ortodoxa de la Trinidad. En esta teología, Dios es unipersonal y la existencia de otras dos personas en su esencia es una imposibilidad. Dios es uno, no sólo en esencia sino también numéricamente. De acuerdo con los socinianos, Jesús, a pesar de ser sólo un hombre durante su estadía en la tierra, puede ser llamado “Dios” en el sentido de que ha recibido de Dios “toda potestad en el cielo y en la tierra”, lo que lo transforma en una especie de hombre deificado. Los socinianos creen que no existe una proporción entre lo infinito y lo finito, por lo tanto la encarnación de lo divino no es posible, i.e., ninguna persona divina puede unirse a una persona humana porque la unidad entre dos individualidades no es posible. En otras palabras, Jesús no pudo poseer dos naturalezas, la humana y la divina juntas. Tampoco existió en ninguna forma antes de su nacimiento.

Luego de esta breve introducción al sistema doctrinal sociniano, podemos volver al pueril argumento de Olcese, o sea, “el apóstol Pablo no presentó a ningún Dios trinitario como condición para ser cristiano”. Si con esta afirmación Olcese quiere decir que Pablo no usó específicamente una fraseología directa implicando la existencia de tres personas en Dios, Olcese tiene razón. Pero si Pablo realmente no necesitaba ahondar en el particular porque la existencia de más de una persona en la Deidad ya era inherente en el pensamiento judío, entonces Olcese está equivocado. La llave para entender esto está en el verso anterior a las palabras de Agripa. Cuando Agripa dijo “Por poco me persuades a ser cristiano”, estaba dando respuesta a una pregunta del apóstol formulada en el verso anterior: “¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees” (Hch. 26:27). ¿Qué creían los profetas acerca de la persona de Jesús? ¿Qué naturaleza poseería el tan ansiado Mesías que esperaba Israel? ¿Sería sólo un hombre ungido con autoridad delegada por Dios? ¿Un hombre deificado? ¿O poseería la misma naturaleza divina de Dios exactamente con todos los atributos de Deidad? ¿Sería una persona con dos naturalezas, la divina y la humana al mismo tiempo? ¿Sería preexistente o no? Estas preguntas son respondidas con claridad en el Antiguo Testamento.

Si el hijo es divino en la misma y exacta forma que el Padre, es lógico esperar que los autores del AT le atribuyan nombres, títulos y atributos divinos igual a los del Padre. Las pruebas por la perfecta deidad del Hijo, (proporcional y correspondiente con la del Padre) deben ser las mismas pruebas que demuestran la deidad del Padre. El que niega la validez por la deidad total de Jesús (como en el caso de Olcese), debe por proceso lógico negar la validez de las pruebas por la deidad del Padre. Lo que es válido para UNO, es igualmente válido para el OTRO. Destacamos esto porque los Unitarios aceptan las evidencias de los nombres y títulos divinos cuando se trata del Padre, pero cuando la misma evidencia es presentada para probar la deidad del Hijo, la rechazan. Esto es indicativo de que contrario a lo que ellos reclaman, sus enseñanzas son irracionales.

¿Habla el Antiguo Testamento del Hijo?

“¿Crees a los profetas? Yo sé que sí crees”, afirmó Pablo frente a Agripa. ¿Dijeron los profetas que existía una segunda Persona llamada “el Hijo” en la Deidad y que era exactamente de la misma naturaleza y atributos que el Padre? El profeta Agur contesta la pregunta en el afirmativo:

“¿Quién ha subido a los cielos y descendido de ellos? ¿Quién puede atrapar el viento en su puño o envolver el mar en su manto? ¿Quién ha establecido los límites de la tierra?  ¿Quién conoce su nombre o el de su hijo? Proverbios 30:4 “(NVI)

El texto describe a Dios como soberano del universo y además dice que tiene un Hijo. Este Hijo es una persona, no una metáfora, no un plan en la mente de Dios, ni una fuerza o poder impersonal, ni tampoco es la nación de Israel. El paralelismo del texto hebreo revela que lo que es verdad relativo al Padre, es igualmente verdad relativo al Hijo. Agur pregunta si alguien conoce el nombre del Padre y del Hijo. La pregunta es retórica; la obvia respuesta es: “No, nadie comprende la naturaleza del Padre, ni la del Hijo”. Ambos son descritos como incomprensibles en su naturaleza, debido a que en el idioma hebreo conocer el nombre de alguien es conocer su naturaleza. El profeta Agur declara que nosotros no podemos conocer el divino e inescrutable nombre de Dios o de su Hijo, por lo que la deidad del Hijo de Dios queda establecida en este texto. El Hijo es tan incomprensible como el Padre. Negar la deidad del hijo en este texto, requiere por lógica necesidad negar también la deidad del Padre. Tampoco existe en el texto ningún indicio de que estemos ante una profecía de alguien que iba a nacer en el futuro. Ese Hijo es una persona real en el momento que Agur escribe. Agur no pudo haber acuñado estas palabras a menos que conociera de alguna forma la naturaleza multipersonal de Dios. Es obvio que los antiguos judíos tenían una idea, aunque no completamente desarrollada, de la pluralidad en la Unidad divina.

El Hijo de Dios es presentado también en el Salmo 2 y su naturaleza divina igual a la del Padre salta a la vista del lector imparcial. El espacio designado para este trabajo no nos permite extendernos en el comentario de este Salmo, pero baste decir que si bien existe una profecía en el Salmo, en los los tres últimos versos se habla del Hijo de Dios claramente en tiempo presente, i.e., como existente en el momento que el Salmo es compuesto.

El libro de Isaías es considerado por muchos eruditos judíos como el adalid en materia de profecía mesiánica en toda la Biblia. Si en algún lugar de la Biblia podemos encontrar referencias a la deidad de Cristo correspondiente al uno por uno con la deidad del Padre, su eternidad (preexistencia), su naturaleza o sustancia divina, poder y autoridad, etc., ese lugar es el libro de Isaías. Es en este libro donde se anuncia que “un niño no es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Is. 9:6). ¿Quién es este niño? El Targum de Isaías inserta la palabra “Mesías” en el versículo para que la identidad del “Hijo” quede clara:

   Porque un niño no es nacido, un hijo nos es dado …. y su nombre será Admirable Consejero, el Dios Fuerte, el que siempre vive, “El Mesías en cuyos días la paz abundará sobre nosotros”. (The Isaiah Targum [Wilmington: Glazier, 1988], 21)

Este “Hijo” de Isaías 9:6 es el mismo “Hijo” de Proverbios 30:4 y Salmo 2. Por medio del paralelismo hebreo se nos dice que el Hijo que será nacido es el mismo Hijo que será dado, y que es visto desde dos perspectivas. Por un lado, este Hijo nacerá como hijo de David, y por el otro, es un Hijo que será dado por el Padre. Este es el tipo de lenguaje que originó el desarrollo de la doctrina de las dos naturalezas de Cristo (algo que es negado por los socinianos como Mario Olcese).

Los nombres adjudicados a este Hijo en Isaías 9:6 son títulos divinos que revelan su absoluta Deidad, no una divinidad adquirida por decreto de Dios como dicen los unitarios socinianos (recordemos que para ellos Jesucristo no tenía una naturaleza o sustancia divina durante su vida en este mundo – era solamente humano). Citemos a Isaías una vez más:

        “….el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. (Is. 9:6)

Analicemos esto por un momento. Primero, el nacimiento de este Hijo será una “señal”, algo fuera de lo común, i.e., un milagro. De esta forma se daba a
entender que este nacimiento sería un acontecimiento sobrenatural, un acto de Dios no totalmente comprensible a los sentidos humanos. Segundo, el niño debe nacer de una joven virgen y no de una mujer casada. La esposa de un profeta o cualquier otra mujer casada no califican para el evento. Tercero, la madre debe considerar al niño como “Emanuel”, “Dios con nosotros”, nombre que implica la deidad del niño. Calvino correctamente sostuvo que el nombre Emanuel no puede ser aplicado a nadie que no sea Dios. Nadie más en el AT lleva ese nombre. La única razón por la cual los unitarios se rehúsan a interpretar el nombre Emanuel como “Dios es ahora con nosotros en este niño”, es que ellos han decidido a priori que la deidad del niño es una imposibilidad. Su negativa a aceptar el significado natural de la Escritura se debe a sus ideas preconcebidas de lo que Dios puede y no puede hacer.

Como vemos, la anunciación revela que el nacimiento humano de la persona de Jesús es una operación llevada a cabo donde participan la Deidad y la humanidad. Ambas naturalezas, la humana y la divina se iban a encontrar presente en la Persona de este Mesías, Dios encarnado. Esto es lo que anunciaron los profetas. El rey Agripa creía lo que los judíos de la época creían, que el Mesías sería divino, y eso es lo que Pablo le mostró en la persona de Jesucristo. El concepto mesiánico de los judíos incluía por inferencia lógica la multipersonalidad de Dios. No hubo necesidad de que Pablo lo codificara para Agripa. Es por ello que el rey dijo, “Por poco me persuades a ser cristiano”. Pablo demostró que Jesús era ese Mesías tan esperado por Israel, el mismo que anunciaron los profetas.

Señor Olcese, ¿por qué no cree a los profetas? Usted no puede llamarse cristiano, no tiene derecho a hacerlo. <>

Notas:

1. http://apologista.wordpress.com/2009/01/01/usted-no-necesita-ser-un-trinitario-para-ser-un-cristiano/

2. Socinianismo: Una seria desviación de la verdad bíblica. Niega la Deidad plena de Criso, la predestinación, el pecado original, la incapacidad total del hombre para lograr salvación, el sacrificio sustitucional de Cristo y la justificación por fe. La salvación es lograda por obras, algo similar al catolicismo romano.

Evolución: ¿Y las Pruebas?

Evolución: ¿Y las Pruebas?

 

Pablo Santomauro

Pablo Santomauro

Por Pablo Santomauro

¿Respalda la evidencia la teoría de la evolución o nó? Aparentemente el paso del tiempo y el aumento de conocimiento no ha ayudado a los evolucionistas, sino que los ha lastimado severamente. La evolución fue popular en sus inicios porque en realidad había muy poca información acerca del proceso en sí. Ahora ya se conocen los detalles de la bioquímica y la genética, también de la teoría de información, y la increíble complejidad del más pequeño organismo viviente.

Para muchos científicos honestos ya es evidente que la evolución no tiene la capacidad de explicar la vida. ¿Quieren prueba de ello? Es muy simple. He aquí la forma sencilla de refutar la evolución y de probar que no está basada en verdades empíricas sino en filosofía.

Para que la evolución sea verdad, debemos tener como mínimo dos cosas.

Primero debe de haber vida viniendo de algo sin vida – abiogénesis.

Segundo, debe de haber un cambio de esa vida partiendo de formas simples yendo a formas mas complejas con el tiempo.

Entonces, debemos tener el puntapié inicial, y luego el resto del partido.

Ahora, ésta es mi pregunta: ¿Cómo se originó la vida a partir de la “no-vida”? ¿Cómo comenzó el juego mediante procesos evolucionarios?

¿Alguien sabe? Adivinen qué? Nadie sabe.

Hay algunas ideas que han sido sugeridas, posibilidades, pero nadie tiene una respuesta aceptable. Hay muchas complicaciones y problemas. Todo lo que tenemos son modelos competitivos, lugares donde comenzar. Es como decir: “comencemos aqui, a ver donde esto nos lleva”.

Ahora, aquí esta el detalle. Si no sabemos como ocurrió en el principio, ¿cómo sabemos que el resto del proceso ocurrió por medio de procesos naturalísticos evolucionarios?

Se reclama que la evolución es una verdad, pero no podemos tener la verdad de la evolución sin tener primero la verdad de la abiogénesis.

Si no puede ser demostrado que la vida se originó de lo que no tiene vida, entonces el juego no puede dar inicio.

¿Por qué entonces llamamos verdad a la evolución si ni siquiera puede despegar basada en la información actual? La respuesta es siempre la misma: “Porque estamos aquí, debe de haber ocurrido así”. Esto se llama razonamiento circular, mis amigos, basado en un compromiso previo con el naturalismo típico de aquellos que no son movidos ni aun frente a las evidencias.

Un dicho popular dice: No me molesten con las pruebas, yo ya decidí creer en lo que creo.

¿Ven que no se trata de algo científico?

La Evolución es una filosofía.

Pablo Santomauro y sus Cortinas de Humo

Pablo Santomauro y sus Cortinas de Humo

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Pablo Santomauro

Pablo Santomauro

 

por Pablo Santomauro

¿Se le hace extraño el título? Usé este título ex-profeso porque es el mismo que usó Julio César Clavijo en uno de sus artículos donde intenta desprestigiar mi persona. El señor Clavijo es un vocal proponente de la herejía modalista sostenida por los Pentecostales del Nombre, también llamados Pentecostales Unicitarios, Modalistas, Apostólicos y Sólo Jesús (o Jesús Sólo).

Creo que es imposible vencer la tentación de contestar un artículo cuyo título lleva el nombre de uno. Debido a que yo soy capaz de resistir cualquier cosa menos la tentación, me veo obligado a responder.

Julio César Clavijo trata en su breve ensayo de contestar mi crítica al primer capítulo de su libro en línea “Un Dios Falso llamado Trinidad” [1]. Yo titulé mi crítica, La Deshonestidad Intelectual de los Pentecostales Unicitarios [2], algo que obviamente no le agradó a Clavijo. En su respuesta, Pablo Santomauro y sus Cortinas de Humo [3], mayormente escrito para su propio público, Clavijo afirma que Pablo Santomauro:

1. Acepta que la Santa Escritura no posee una declaración formal relacionada con la Trinidad.

2. Reconoce que la Escritura no contiene la doctrina formada de la Trinidad.

3. Afirma que el Nuevo Testamento no es suficiente en materia de fe, pues se quedó en una etapa de “infancia embrionaria” en sus declaraciones doctrinales, específicamente con relación a la naturaleza de Dios. (Una declaración absolutamente sectaria que aborrece por completo la verdad bíblica).

4. Reconoce que el dogma de la trinidad tuvo un desarrollo extrabíblico, en un tiempo post-bíblico, y que la formulación que hoy en día conocemos de este dogma no se encuentra en la Biblia.

5. Promueve la falsa doctrina de la “Sagrada Tradición”, reclamando para las formulaciones post-bíblicas una autoridad igual o superior al Nuevo Testamento, pese a que el concepto o la idea del dogma trinitario no se encuentra en la Biblia, y otras  muchas cosas más, que son típicas de las sectas, que se caracterizan por confiar más en las tradiciones humanas que en la Biblia misma.

(Todas las anteriores afirmaciones son hechas por Clavijo en su artículo Pablo Santomauro y sus Cortinas de Humo.) [4]

¿No es sospechoso el hecho de que Clavijo afirme que Pablo Santomauro “acepta”, “reconoce”, “afirma” y “promueve” los 5 puntos anteriores, pero no presente ninguna cita de Santomauro específica?

Quizá ayude leer lo que Pablo Santomauro escribió, para luego analizar las palabras de Clavijo. He aquí el texto de Santomauro al que aluden los comentarios de Clavijo:

En cierto punto del Capítulo 1, el señor Clavijo expresa:

“A continuación vamos a presentar cuatro declaraciones explícitas de lo que es la trinidad, tal y como lo han hecho algunos escritores trinitarios de las ramas protestante y católica. Usted podrá apreciar que absolutamente nada de lo que ellos afirman, se encuentra de una manera explícita en las Sagradas Escrituras.”

A continuación, Clavijo presenta cuatro definiciones de la doctrina de la
Trinidad. La primera de ellas es una cita directa de un escrito mío, honor
que me hace:

“Definición de Trinidad. Dentro de la unidad de un único Dios existen tres personas, Padre-Hijo-Espíritu Santo, y los tres comparten los mismos atributos y la misma naturaleza, por lo tanto estos tres constituyen el único Dios.”

Acto seguido, Clavijo presenta tres definiciones más, para luego escribir:

“Como puede apreciarse, las anteriores definiciones explícitas de la trinidad, brillan por su ausencia en la Palabra de Dios.”

¿Qué quiere decir Clavijo con esto? ¿Acaso piensa que para que lo anterior (la definición de la Trinidad) sea verdad debe estar registrado en la Biblia literalmente de esa forma? ¿Acaso insinúa que Jesucristo o los apóstoles debieron haber dicho exactamente las mismas palabras (de la definición de la Trinidad), ya sea desde una barca en el Mar de Galilea o desde las instalaciones del Areópago en Atenas?

La trampa de Clavijo consiste en exigir que las definiciones de la Trinidad aparezcan en la Biblia exactamente en la misma forma, con las mismas palabras o al menos en forma similar. Si no es así, si la doctrina de la Trinidad no aparece totalmente formada (formulada), entonces, según Clavijo, la doctrina no está en la Biblia.

Todo esto es una cortina de humo con el fin de evitar discutir si la doctrina puede o no encontrarse en el Nuevo Testamento en la etapa de su “infancia”. El unicitario va a escabullirse como pueda de tratar con este planteo. Por supuesto que el objetivo final de argumentos como el de Clavijo es hacerle pensar al lector que la Trinidad no está en la Biblia y que fue inventada o creada por la iglesia católica. Es la misma falacia cometida por el liberal Alvan Lamson en 1869 (autor que Clavijo va a citar de apoyo más adelante, a pesar de que Lamson era un inconverso). Por supuesto que Lamson, así como los unicitarios, no tenía el menor concepto del comienzo y el desarrollo de la doctrina.

El Surgimiento y Desarrollo de la Doctrina

La Teología es el lenguaje vivo de la iglesia. Este se profundiza y se enriquece con el paso del tiempo. La revelación progresiva encontrada en la Biblia requirió, naturalmente, una progresión de doctrina en la historia. La gente de Dios siempre buscó profundizar en lo que Dios ha revelado.

Esto significa que los formulaciones post-bíblicas de la Trinidad deben ser apreciadas como parte de la progresión histórica de la doctrina que fue revelada originalmente en el Nuevo Testamento. La formulación de la doctrina de la Trinidad es la flor que se abrió del capullo que se encuentra en la Biblia.

Como en todo proceso, tenemos un comienzo y luego el desarrollo. La Trinidad no fue una doctrina tardía, la Iglesia siempre creyó en la Trinidad ¿Por qué lo comenzó a declarar oficialmente en el concilio de Nicea? Porque hasta ese entonces no fue necesario hacerlo oficial.

Cuando los errores se introducen, los concilios se tienen que reunir para definir las doctrinas. La persona de Cristo estaba siendo atacada en su deidad y entonces se convocó el concilio. Si un grupo de teólogos  hubiera atacado la persona de Adán, la Iglesia  hubiera respondido con una doctrina acerca de quién fue Adán bíblicamente. La persona de Jesucristo fue atacada, la iglesia defendió la deidad de Cristo, y por consiguiente, la doctrina de la Trinidad comenzó a ser definida, bien sencillo.
Unos atacan la doctrina diciendo que la Trinidad no surgió hasta el Concilio de Constantinopla, en 381 d.C., otros van más adelante, hasta el credo de Atanasio. Cometen el fatal error lógico de confundir el origen de una doctrina con sus formulaciones posteriores. Algunos llegan a argumentar que la doctrina fue inventada cuando la palabra “Trinidad” se usó por primera vez. En realidad, hasta demandan que los autores del Nuevo Testamento tienen que haber usado terminología aun no desarrollada en sus días. Esto es ridículo. Es ingenuo esperar encontrar la terminología final de la formulación de la doctrina en las páginas del Nuevo Testamento.

Al decir que la doctrina de la Trinidad fue creada en cierto punto de la historia y que no existió hasta ese entonces, los enemigos del cristianismo cometen el argumento del suicidio. Paso a explicarme, para que la doctrina de la Trinidad fuera definida o formulada y defendida contra herejes que la atacaban, es obvio que la doctrina ya existía. ¡Los herejes primitivos estaban atacando algo! Estaban, obviamente, desafiando doctrinas (Trinidad, Deidad de Cristo y Espíritu Santo) que ya estaban en existencia. En otras palabras, los herejes estaban poniendo objeciones a algo que la Iglesia ya creía. El hecho de que la Iglesia defendió la Trinidad al definirla detallada y cuidadosamente a los efectos de responder a los herejes, y al desarrollar terminología nueva como parte de la defensa, prueba que la Iglesia creyó en la Trinidad desde el principio.[5]

Una simple lectura del texto anterior explica por qué Clavijo no usa ninguna cita en su refutación. El texto no contiene el mínimo apoyo para las conclusiones de Clavijo. Veamos otra vez los dos primeros puntos de Clavijo en los que afirma que Pablo Santomauro:

1. Acepta que la Santa Escritura no posee una declaración formal relacionada con la Trinidad.
2. Reconoce que la Escritura no contiene la doctrina formada de la Trinidad.

Aparentemente, según Clavijo, el hecho de que el NT no contenga en sus páginas una declaración exactamente igual (verbatim) a la definición de Trinidad tal cual fue expresada en los Credos, es prueba de que la doctrina de la Trinidad es falsa.

Clavijo parece implicar que cualquier deducción teológica surgida luego de que el NT fue escrito no es válida, a menos que encontremos esa deducción con las mismas palabras en la Biblia. Por ejemplo, veamos estas declaraciones doctrinales que son parte de los artículos de fe de la Iglesia Pentecostal Unida:

1. “Como fue explicado anteriormente, Padre, Hijo y Espíritu Santo no son nombres de personas separadas, sino títulos de posiciones sostenidas por Dios”.

2. “La base y doctrina fundamental de esta organización es el estándar bíblico de salvación total, el cual es arrepentimiento, bautismo en agua por inmersión en el nombre del Señor Jesucristo para la remisión de pecados, y el bautismo del Espíritu Santo con la señal inicial de hablar en otras lenguas dadas por el Espíritu Santo”. (énfasis nuestro)

Estas palabras exactas, o la formulación de estas doctrinas, no aparecen en el NT. Son deducciones (erróneas, dicho sea de paso) hechas por los líderes de la secta de los Pentecostales del Nombre, en cuyo caso Clavijo tendría que:

1. aceptar que la Santa Escritura no posee una declaración formal de que Padre, Hijo y Espíritu Santo no son nombres de personas separadas sino títulos de posiciones sostenidas por Dios.
2. Reconocer que la Escritura no contiene la doctrina formada de la “salvación total”.

Es obvio que la Escritura no dice formalmente u oficialmente nada parecido a los artículos de fe de la Iglesia Pentecostal Unida (IPU). La diferencia con la doctrina de la Trinidad consiste en que ésta refleja una verdad bíblica, mientras que las declaraciones de la IPU reflejan falsedades. Los ejemplos dados sólo tienen la finalidad de mostrar que el estándar de exigencia requerido por Clavijo para la doctrina de la Trinidad, una vez que se aplica a sus propias creencias, es tan  inefectivo como fraudulento.

Clavijo también dice que Santomauro:

3. Afirma que el Nuevo Testamento no es suficiente en materia de fe, pues se quedó en una etapa de “infancia embrionaria” en sus declaraciones doctrinales, específicamente con relación a la naturaleza de Dios. (Una declaración absolutamente sectaria que aborrece por completo la verdad bíblica).

¿Acaso yo digo en algún lugar que “el Nuevo Testamento no es suficiente en materia de fe, pues se quedó en una etapa de ‘infancia embrionaria’ en sus declaraciones doctrinales”? Aparte de que la palabra “embrionaria” no fue usada por mí, y menos en conjunción con la palabra “infancia”, ambos términos siendo incompatibles, la conclusión a la que llega Clavijo es mal intencionada. La prueba de que el NTes suficiente en materia de fe, es que cuando la doctrina de la Trinidad fue atacada por los modalistas primero, y los arrianos más tarde, los Padres de la Iglesia defendieron y definieron la Trinidad basados en el Nuevo Testamento. Clavijo confunde infancia con insuficiencia.

Clavijo y los unicitarios en general parecen negar o no conocer que muchas de las doctrinas esenciales de la fe cristiana se formaron a través de un desarrollo histórico similar al de la Trinidad. Entiéndase bien, y aclaro porque el antitrinitario tiene usualmente dificultades de comprensión, que no estoy diciendo que tales doctrinas fueron “inventadas” en determinado momento de la historia. Más bien estoy diciendo que a medida que el tiempo avanzaba surgían nuevos ataques a la fe cristiana original, lo que llevaba a los defensores de la fe a codificar o formular estas doctrinas en sucesivos concilios y declaraciones.  Por ejemplo, los libros del Canon del Nuevo Testamento no fueron listados hasta recién el siglo cuarto. Hubo que hacer esto porque muchos herejes agregaban o sustraían libros de la Escritura. Del mismo modo, la Escritura no dice explícitamente que su contenido es inerrante en asuntos históricos y temas científicos. La inerrancia de la Escritura fue formulada recién en el siglo 19 como respuesta a aquellos teólogos liberales y escépticos que propusieron que la Biblia no era inspirada y contenía errores. Fue así como ciertas doctrinas que son enseñadas en la Escritura fueron finalmente “formuladas” (recibieron una estructura y definición formal u oficial) como respuesta a ciertas herejías.

Finalmente, las dos últimas brillantes conclusiones de Clavijo expresan que Santomauro:

4. Reconoce que el dogma de la trinidad tuvo un desarrollo extrabíblico, en un tiempo post-bíblico, y que la formulación que hoy en día conocemos de este dogma no se encuentra en la Biblia.
5. Promueve la falsa doctrina de la “Sagrada Tradición”, reclamando para las formulaciones post-bíblicas una autoridad igual o superior al Nuevo Testamento, pese a que el concepto o la idea del dogma trinitario no se encuentra en la Biblia, y otras muchas cosas más, que son típicas de las sectas, que se caracterizan por confiar más en las tradiciones humanas que en la Biblia misma.

Con respecto a la conclusión no. 4, digamos que es lo mismo que Clavijo expone en los puntos 1 y 2, con la adición de la cualificación de “tiempo post-bíblico”. Lo interesante es que si tomamos en cuenta la obsesión de Clavijo de eliminar toda conexión entre sus creencias y los primeros modalistas, nosotros podemos decir que los artículos de fe de la IPU detallados anteriormente, también tuvieron un desarrollo extrabíblico y la formulación que hoy en día conocemos de este credo no se encuentra en la Biblia. Ni que mencionar el tiempo transcurrido entre la finalización del NT y los artículos de fe de la IPU, unos 1900 años nada más. Bastante post-bíblico, ¿no diría usted?

En el punto no. 5, suficiente es decir yo nunca he reclamado que los Credos de la Iglesia tuvieran la misma autoridad que la Biblia. A lo sumo podemos decir que respecto a la Trinidad, la naturaleza de Dios, la Deidad de Cristo y el Espíritu Santo, contienen una clara y exacta descripción correspondiente con la Biblia. Todo el punto 5, además, puede darse vuelta y ser usado contra las creencias de la secta unicitaria.

Como hemos visto, todos los argumentos de Clavijo son reversibles. Nosotros no los usaríamos contra él simplemente porque son mal intencionados, persiguen un objetivo demagógico a los efectos de que los lectores no razonen, carecen de citas que los apoyen y más que cortinas de humo, son emisiones contaminantes del peor grado. <>

1. http://pentecostalesdelnombre.com/x/index.php?option=com_content&task=view&id=84
2. http://salvacioneterna.com/clavijo_02.pdf
3. http://www.pentecostalesdelnombre.com/humo.pdf
4..http://pentecostalesdelnombre.com/x/index.php?option=com_content&task=view&id=84
5. Ibid.

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