Búsqueda en fuentes externas a la Biblia de las evidencias de la permanencia de Israel en Egipto previas al Exodo (IV)

Búsqueda en fuentes externas a la Biblia de las evidencias de la permanencia de Israel en Egipto previas al Exodo (IV)

Autor:Paulo Arieu

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Conclusión

El tema del origen del Antiguo Testamento es objeto de una controversia entre dos tendencias, minimalistas (centro en Dinamarca) y maximalistas – que defienden la veracidad “histórica” de lo narrado en la Biblia. 

Hasta el presente no son pocos los que desprecian la Biblia como fuente de información antigua, pero otros muchos arqueólogos e historiadores la tienen en gran aprecio. No es que la arqueología desmienta lo que dice la Biblia, más bien es que algunos países antiguos de los que habla la Biblia no tenían como virtud registrar la verdad, y si no la siguiente evidencia:

En la gran estela funeraria del faraón Menefta (este faraón puede dar la sorpresa a más de uno), quienes escribieran en su nombre se atrevieron a decir que Israel había sido aniquilado, que Israel ya no existia, cosa que como todos sabemos es una gran mentira histórica pues Israel sigue existiendo en nuestros días. Si los escribas egipcios mintieron en cuanto a esto ¿cómo podemos pensar que tambien dijeron la verdad (por omisión) en cuanto al desastre egipcio del mar Rojo? Ellos no hablaban núnca de sus derrotas, y menos si estas tenían un caliz religioso como es el caso de su relación con Israel.

En la tumba del faraón Ramsés VI, en el Valle de los Reyes, hay un jeroglífico que dice: “Menefta peleó contra el Libertador de los hebreos”. Esta es la segunda vez en un documento egipcio que se relaciona a Israel con los egipcios, y se da el nombre de un faraón, se menciona al pueblo hebreo y se habla de su Libertador.

Los arqueólogos de la Univ. Hebrea de Jerusalén van hoy incluso más lejos en su de-construcción de los mitos creados por los hebreos a su vuelta de Babilonia. 

Para ellos, El Pentateuco constituiría el bloque más moderno de esos escritos. Adan resulta ser una transposicion del Adapo de los mitos del pais entre los dos grandes rios.

Moisés, sería para ellos otra figura creada posiblemente por hebreos que se habían asentado en el Delta egipcio (del éxodo desde luego no hay huella historica ni arqueológia alguna) y que conocían la leyenda que recoge Maneto sobre la figura, transformada luego, de Akhenaton el faraón hereje que inventó no sólo el monoteismo sino tambien “la distinción” entre religión verdadera y religiones falsas (y que fue un tirano asesinando a los que no creían en su dios-sol como dios único).

De Moisés,se habla en el Antiguo Testamento un monton de veces :

— Josué, primer libro Historico: 1:1-17 Total=9 veces; 3:7; 4:10-14 Total =tres veces; 8:31-35 Total=4 veces; 9:24; 11:12-23 [4 veces]; 12:6; 13:8-33 Total =9 veces; 14:2-11 Total =7 veces; 17:4; 18:7; 20:2; 21:2-8 Total =2 veces; 22:2-26 Total =seis veces; 23:6; 24:5. Total: 51 veces se menciona a Moisés.
— Jueces: 1:16-20 [2 veces]; 3:4; 4:11; 18:30. Total: 4 veces
— 1ª Samuel: 12:6-8  Total=2 veces
— 1ª Reyes: 2:3; 8:9; 8:53; 8:56. Total= 4 veces.
— 2ª Reyes: 14:6; 18:4; 18:6; 18:12; 21:8; 23:25 Total= 6 veces.
— 1ª Crónicas: 6:3; 6:49; 15:15; 21:29; 22:13; 23:13; 23:14; 26:15; 26:23. Total= 9 veces.
— 2ª Crónicas: 1:3; 5:10; 8:13; 23:18; 24:6; 24:9; 25:4; 30:16; 33:8; 34:14; 35:6; 35:12. Total= 12 veces.
— Esdras: 3:2; 6:18; 7:6. Total= 3 veces.
— Profeta Nehemías: 1:7; 1:8; 8:1; 8:14; 9:14; 10:29; 13:1. Total= 7 veces.
— Salmos: 77:20; 99:6; 103:7; 105:26; 106:16; 106:23; 106:32. Total= 7 veces.
— Profeta Isaías: 63:11-12. Total= 2 veces.
— Profeta Jeremías: 15:1 Total= 1 vez.
— Profeta Daniel: 9:11; 913. Total= 2 veces.
— Profeta Miqueas: 6:4. Total= 1 vez.
— Profeta Malaquías: 4:4. Total= 1 vez

También habla el Nuevo testamento de él en reiteradas ocasiones, e incluso fue citado por Jesús.

Pero la Pascua se celebró y la Ley se siguió guardando hasta la resurrección de Jesús.Esto es una evidencia clara de hecho histórico del Éxodo.

La festividad de la Pascua es la celebración de la libertad [1]

El Rabino Sergio Bergman, nos explica el significado de la Pascua para el pueblo hebreo:

La festividad de la Pascua es la celebración de la libertad. El libro de Éxodo tiene dos pilares fundamentales: uno es la celebración de la familia y el otro, la constitución del pueblo en Nación.

La piedra angular en la celebración de la familia reside no sólo en festejar su origen, sino en destacar el sentido que adquiere. Cada familia es convocada por sus ancianos; fiel a la tradición oriental,el pueblo judío los instala en el centro de la sabiduría de la vida,—más allá de las, pequeñas y necesarias, tradiciones que cada generación practica en ellas al transmitir las pautas culturales— man tienen sagrado el texto y su vigencia, cuando preservan y recrean el sentido que tiene la existencia.

Pesaj es la fiesta de la libertad y se inicia como pacto de celebración familiar. Memoria no sólo del momento en que sus antepasados salieron de Egipto, sino que, en ese acto, cada generación y cada uno de nosotros es liberado una y otra vez del Egipto en el que vive, al que se somete o es sometido. Esa noche, cada familia toma un simbólico cordero para ser sacrificado;remembranza de aquel otro que Abraham había sacricado en reemplazo de su hijo Isaac. El ángel de la muerte y de la destrucción que sacrificó a los primogénitos egipcios en tiempos de moises, saltea (en hebreos pasaj) las casas de los hebreos que están marcadas con la sangre del cordero que, ofrendado a Dios, será consumido —tribal y totémicamente—por cada familia en esa noche previa a la liberación. Dos acciones ocurren simultáneamente: sacrificar el cordero y consumirlo, y marcar los dinteles de las casas como señal. De aquí el precepto hasta nues tros días para el pueblo judío, de fijar, en los dinteles de las casas, mezuzot:texto que proclama la unidad y unicidad de Dios. La casa identificada es hogar y habitación no solo del ser,sino también del espíritu.Una protección que no es superstición ni acción mágica, sino más bien una forma de otorgar valores al hogar, cuidar de la casa y sus habitantes.

Una segunda dimensión del Pesaj la constituye la familia reunida en torno a la mesa que compart el cordero y adquiere sentido en esta ofrenda, que es memoria en cada generación,de una redención que,aún sin ser completa, puede ser posible.

Jesús es "El Cordero"
Jesús es el Cordero de Dios

La noche del seder —cena ritual de Pesaj— fue la Ultima Cena para Jesús y sus discípulos. El pan ázimo,Matzot, será partido y compartido sobre el vino del cáliz, tiempo sagrado de la liberación que será santificado en el kidush. Este mismo pan y este mismo vino de Pesaj serán los que Jesús ofrece como pacto en la Eucaristía, siendo él mismo quien ocupa el lugar del sacrificio. Tomando esta misma figura de Pesaj, la tradición cristiana establece que, Jesús como hijo de Dios, debe ser sacrificado para redimir los pecados de la humanidad y, como tal, en ese sacrificio del hijo hacer posible que el Padre y el Espíritu Santo se hagan uno, en la familia humana.

Jesús es el cordero de Dios y en su sacrificio, su sangre, que se transforma en cruz, es señal de identidad y marca por generaciones. Así como el mezuzot —el texto en el dintel de las casas judías— son el símbolo que anuncia el pacto del pueblo con Dios; en el mismo sentido, la cruz es símbolo del pacto cristiano entre el hijo del hombre con el Hijo de Dios.

Su sacrificio es un anticipo de que un mundo mejor será posible cuando —resucitado— anuncie el reino de Dios en la tierra, la misma expresión de lo mesiánico que, en la noche del recuerdo de la liberación de Egipto, el pueblo judío continúa esperando. Lo mesiánico es la celebración de la Pascua, expresada en la singularidad de las tradiciones respectivas, Pesaj o Semana Santa. Ya sea que el Mesías regrese o venga por vez primera, judíos y cris tianos afirmamos que lo mesiánico se realiza en la obra de nuestras manos.

Ser diferentes no impide estar unidos cuando —estar unidos— no es ser lo mismo, sino reconocidos en la unidad de lo común y en la diversidad de la propia identidad.

Así, marcar la casa con mezuzot, o llevar el símbolo de la cruz, son mandatos de encarnar la propia tradición y hacer de la esperanza un proyecto común, en lugar de una ilusión. Sin identidad,valores y afirmación de la propia raíz, no hay posibilidad de crecimiento, de dar los frutos, de asegurar la trascendencia. El sacrificio y la sangre son recuer dos de lo que sucedió en el pasado, es cierto; pero también son memoria vigente y actual de lo que nos sucede. 

Este es un comentario de un creacionista Tierra Joven, que opina que la creación tiene 6.000 años, aproximadamente.

«Cada vez que la Biblia se confronta con la Arqueología, sale bien parada; un ejemplo de esto es que estaba enseñando sobre los egipcios, miles de años antes de que se realizaran las primeras excavaciones. El texto bíblico hebreo llama a un milenario faraón por su nombre: Ramsés, ya desde el libro de Éxodo, uno de los primeros. ¿No aporta credibilidad este planteamiento socio-histórico, verificado milenios más tarde?

Pero bien, una vez aclarada la nota discordante, y con esta evidencia bíblica sobre historia egipcia, permítanme presentarles una tabla con la edad de la Tierra, según la Biblia:

Según pueden ver; el tiempo bíblico hasta la muerte de José, corresponde al año 2316 de la Creación de Dios. Si analizamos que José llegó a Egipto siendo aún un muchacho, alrededor del 2236 bíblico, y que los hebreos permanecieron esclavos 400 años, tendremos que la etapa libertaria corresponde al 2636 bíblico… Y ese suceso coincidió en el tiempo con la llegada al poder de Ramsés II, quien había esclavizado a los israelíes para terminar la obra del padre, referida en Éxodo 1:11:

Fue así como los egipcios pusieron capataces para que oprimieran a los israelitas. Les impusieron trabajos forzados, tales como los de edificar para el faraón las ciudades de almacenaje Pitón y Ramsés.”

Según la Biblia, este Ramsés es el que atrae las plagas de Dios, por no querer liberar a Moisés, y muere al intentar perseguir a los hebreos, mientras cruzaban el mar Rojo. Y según los historiadores, Ramsés II, murió en el 1213 aC; de modo que, si sumamos los 2636 años bíblicos hasta Moisés, más los 1213 desde ese punto de la historia, hasta Cristo, y luego le agregamos los 2009 hasta la actualidad, tenemos:

2636 + 1213 + 2009 = ¡5858 años!

Aproximadamente el mismo resultado que arroja, el sumar la cronología desde Adán a Cristo, según lo refiere Lucas. Es decir; se mire como se mire, la Tierra bíblica jamás acreditará los 15000 años que algunos seudo cristianos pretenden endosarle. No importa bajo que cronología se sume; el registro de la obra del Creador según los tiempos bíblicos, no llega a los 6000 años… 

La exactitud de los años es importante, pues lo que defiendo es que cada persona que decida entregarse a Cristo, debe estar convencida que la Biblia es un Manual de Conducta fiable y creíble. Debe estar convencida que se podrá acceder a Sus promesas, si se es fiel a sus postulados.

Por eso es que insisto con sus coherencias, vistas al derecho y al revés; incluso al contrastarlas con la historia de la humanidad, para que cada nuevo cristiano sepa que al leer, no está frente a un libro de ficción, de suposiciones o de posibilidades teóricas, sino ante un amplio compendio garantizado por el propio Jesús, pues el Señor dijo:

  • Yo soy el alfa y la omega

El Hijo de Dios nos garantiza desde la primera a la última letra de su legado escrito, como una guía fiable hasta su regreso. Y esto no lo digo yo, sino el propio Señor:

  • Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” [Apoc 2:10]

¿A qué tenemos que ser fiel? Quien tenga el Espíritu de Cristo, sabe perfectamente cuál es la única referencia para lograr esa fidelidad que espera: Su Santa Palabra, cuya Credibilidad fue sellada por un personalísimo cuño rojo, desde la Cruz del Calvario.

Asimismo, la resurrección a la vida eterna anunciada, fue certificada por quien resucitó para entregarla a todo el pueda acreditar la fidelidad exigida… a todo el que haya sido merecedor de recibirla, en la hora del momento inevitable. »[2]

No se si es exacto esta antiguedad, ni si es correcto utilizar la biblia para calcular la antiguedad del planeta. Pero si es importante darnos cuenta que la Biblia no miente cuando habla y da referencias historicas.

Notas:

[1] Rabino Sergio Bergman,Argentina Ciudadana, con textos bíblicos Ediciones B,p.97-102

[2] http://jolimu.wordpress.com/2009/03/10/el-peligro-del-seudocristianismo

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La PASCUA

PASCUA  

Ver La Fecha de Pascua

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Principal Fiesta de los judíos. Se celebraba juntamente con la Fiesta de los Panes sin Levadura, y se prolongaba siete días. El nombre viene del vocablo hebreo pesakh, que literalmente significa «pasar por alto» o «encima», y figuradamente «preservar», «mostrar misericordia». Los principales pasajes bíblicos en los que se narran la institución y el mandato de la Pascua son Éx 12.1–28; Lv 23.1, 2, 4–8 y Dt 16.1–8.

La Pascua conmemora para los israelitas su propia liberación (Libertad) realizada por la intervención divina, y el día en que Jehová Dios los sacó de la esclavitud en Egipto, por mano de Moisés, para introducirlos en Canaán, la tierra de promisión. Sin embargo, la Pascua no recordaba solo la liberación en sí, sino también al cordero o víctima del sacrificio, cuya sangre, untada en los postes y en el dintel de la puerta de los hogares israelitas, evitó que el ángel de la muerte matara al primogénito de cada familia del pueblo de Dios. Así que la Pascua es también el acto redentor más grande de Dios, en cuanto a su antiguo pueblo.

Moisés instituyó la Pascua por orden de Dios, la misma noche en que el pueblo de Israel salió de Egipto, después de ser esclavos por más de 400 años. Debían celebrarla todos los israelitas, incluyendo los extranjeros circuncidados que vivieran entre ellos, por estatuto perpetuo (Éx 12.24). En la primera Pascua hubo algunos detalles que no se practicaron después sino solo simbólicamente, tales como las instrucciones que se dan en Éx 12.11, y la sangre que se untó en los postes y en el dintel de la puerta (Éx 12.7); en tiempos posteriores esta se rociaba en el tabernáculo o en el templo, como símbolo de expiación.

La Pascua se celebraba a la puesta del sol el día 14 del mes de abib o nisán (Éx 13.4; 34.18; Est 3.7), el cual corresponde más o menos a abril. Este era el primer mes del calendario sagrado judío y el día 14 coincidía con la noche de luna llena. El día 10 de ese mes cada familia debía apartar un cordero o un cabrito, macho, de un año, sin defecto alguno. Si la familia era pequeña, se podían juntar varias familias para las que un cordero fuera suficiente. El cordero debía inmolarse y con su sangre untarse los postes y el dintel de las casas en recuerdo de que un día así se había evitado la muerte del primogénito de la familia.

El cordero debía asarse, y su carne comerse con hierbas amargas y panes sin levadura. El padre de familia era el que presidía la celebración, y Moisés dio órdenes precisas para que al preguntar los hijos qué era la Pascua el padre les explicara su significado. Debía recalcarse la intervención amorosa y poderosa de Dios al dar libertad a su pueblo. Lo que sobrara del cordero, al que no se le debía quebrar los huesos, debía quemarse aquella misma noche (Éx 12.46; Nm 9.12; Dt 6.20–23).

Si alguien por alguna razón justificada no podía celebrar la Pascua en la fecha establecida, tenía permiso para celebrarla en el segundo mes; pero si el descuido era voluntario, al infractor se le castigaba con la muerte (Nm 9.6–14). A las mujeres se les permitía participar en la celebración, pero no estaban en la obligación de hacerlo (1 S 1.3, 7; cf. Lc 2.41).

Aunque la Pascua debía celebrarse todos los años, en el Antiguo Testamento solo tenemos registradas algunas de estas celebraciones: la que se celebró en Egipto (Éx 12.28); una en el desierto de Sinaí (Nm 9.1–5); otra, la primera en Canaán (Jos 5.10, 11); la del rey Salomón (2 Cr 8.13); la del rey Ezequías (2 Cr 30.1–22); la del rey Josías (2 R 23.21–23); y otra que se celebró después de la cautividad, en tiempos de Esdras (6.19–22).

En el Nuevo Testamento se mencionan varias Pascuas a las que Jesús asistió (Lc 2.42, 43; Jn 2.13), y especialmente la que para Él fue la última, en el aposento alto, la noche de la víspera de su muerte (Mt 26.17–30; Mc 14.12–16; Lc 22.7–23; Jn 13).

En la actualidad los judíos todavía celebran la Pascua, pero solamente con panes sin levadura, hierbas amargas y otras cosas, sin sacrificio de cordero.

Pablo dice: «nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros» (1 Co 5.7b). Según el Nuevo Testamento Cristo reúne las condiciones del cordero pascual: Él es el Cordero de Dios (Jn 1.29), inmolado por nuestra libertad espiritual «desde antes de la fundación del mundo» (1 P 1.18–20); en Él no hubo mancha alguna (Heb 9.14; 1 P 1.19b.); se ofreció voluntariamente (Jn 10.17, 18; Hch 8.32–35); no le fueron quebrados los huesos (Jn 19.36). Los panes sin levadura simbolizan la limpieza moral con que los cristianos debemos acercarnos a la mesa del Señor (1 Co 5.8). Después de participar con sus discípulos en la celebración de su última Pascua, Jesús, usando los elementos del pan y del vino, estableció para los cristianos la Cena del Señor, que es la fiesta correspondiente a la Pascua judía. Esta cena conmemora hoy la muerte vicaria de Cristo en la cruz, mediante la cual nosotros somos libres y salvos por la fe.

Fuente:

Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.