La Sincronicidad en la Naturaleza

La Sincronicidad en la Naturaleza
Publicado por Malena el 29 de Diciembre de 2009

Estamos tan acostumbrados a ver la perfección con que se manifiesta la naturaleza que hemos perdido nuestra capacidad de asombro.

Cuando percibimos cómo los pájaros vuelan en formaciones perfectas, cómo se turnan para ocupar los lugares que les exigen mayor esfuerzo y cómo cambian de dirección sincronizadamente, sin chocarse jamás unos con otros, es un espectáculo que inquieta nuestra mente y nos obliga a cuestionarnos sobre nosotros mismos.

Lo mismo ocurre con los cardúmenes de peces que forman verdaderos organismos vivientes al moverse al unísono en una danza ancestral.

¿Cómo hacen las aves y los peces para informarse mutuamente su intención de cambiar la dirección o para saber cuál de las aves es la indicada para ocupar el lugar dejado por otra?

Todavía los científicos no pueden contestar estas preguntas y aventuran hipótesis que no pueden ser confirmadas.

Las aves disponen de un mecanismo natural para no chocarse entre sí, mientras los seres humanos, supuestamente más inteligentes, no podemos evitar los accidentes de tránsito.

Deepak Chopra nos dice que la comunicación entre los animales proviene de una dimensión espiritual, una inteligencia no circunscripta con capacidad organizadora que reside en ese ámbito virtual.

Casi todo el mundo animal muestra alguna forma de comunicación fuera del espacio y del tiempo, dado lo inmediato de las respuestas.

Rupert Shaldrake dedicó gran parte de su vida en investigar minuciosamente la comunicación entre los perros y sus amos y la capacidad de estos animales de predecir su vuelta al hogar aún cuando lo hagan en horas inesperadas.

Shaldrake demostró que no se trata de ningún sentido físico sino de una capacidad no física que tienen los perros de percibir las intenciones de sus dueños, cuando piensan en volver a casa.

Según Chopra, esta es una comunicación que se produce en otra dimensión que no conocemos.

Los gemelos idénticos pueden experimentar lo que está pensando o sintiendo el otro y también las personas que tienen estrechos vínculos afectivos; como si ambos estuvieran sumergidos en una sustancia común capaz de transmitir información.

El cuerpo humano es un ejemplo de sincronicidad, porque cada parte se relaciona con la totalidad y el pensamiento y la intención pueden mover todo el cuerpo.

Ningún científico pudo aún descubrir de dónde provienen los pensamientos. La hipótesis de Chopra es que su origen es el campo virtual, o realidad no circunscripta.

La sincronicidad es perfecta en un cuerpo saludable; y cuando ésta se perturba, por ejemplo por el estrés, se pierde el equilibrio y se interrumpe la conexión con esa dimensión.

Las emociones también intervienen provocando rupturas entre la realidad material y el campo virtual, como la ira y la hostilidad que actúan como agentes desintegradores y como inhibidores del sistema inmunológico.

Estos sentimientos humanos también son percibidos por los animales y los llevan a actuar con agresividad.

El Universo mantiene un equilibrio que se manifiesta en forma de ritmos y toda la naturaleza actúa según el ciclo que corresponda como un solo organismo, inclusive nosotros, porque no somos ajenos a este proceso.

La inteligencia no circunscripta está dentro nuestro y también nos rodea, fuera del espacio y el tiempo.

Toda la realidad es una proyección, una apariencia de esa inteligencia, única, poderosa, eterna e infinita.

Fuente: “Sincro Destino”, Deepak Chopra, Edit. Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A., 2003.

Darwin y su importancia en la consolidación del pensamiento científico…Ciencia y religión

Darwin y su importancia en la consolidación del pensamiento científicoCiencia y religión

Revista Digital Universitaria(RDU)

Ana Barahona Echeverría:(ABE)

RDU: Actualmente existen grupos, sociedades religiosas e incluso sociedades científicas que mantienen posturas que contradicen la teoría de Darwin. Frente a este fenómeno cuál es la postura que adopta la biología y la ciencia en general, ya que es un fenómeno que limita entre aspectos científicos, sociales y religiosos.

ABE: Yo pienso que la discusión entre científicos y religiosos acerca de por qué los seres vivos existimos y de si nos transformamos o no es una discusión entre sordomudos, es decir, esta discusión que ha tenido por siglos la Iglesia con la ciencia es irreconciliable. La Iglesia basa sus principios en la fe y la ciencia se fundamenta en el conocimiento probado. La fe no tiene cabida en la ciencia, por ejemplo, yo no puedo validar la ley de la gravitación universal tan sólo porque tengo fe en ella, existen suficientes evidencias empíricas que afirman que existe la gravedad como fenómeno natural que es explicado por la ley antes mencionada; la manifestación de la gravedad la vemos en los cuerpos celestes —cómo es que la Tierra gira en torno al Sol, por qué la Luna gira alrededor de la Tierra- o por qué no salimos volando del planeta y tenemos cierto peso, o el efecto de la gravedad terrestre sobre los seres vivos, por mencionar algunos.

Las discusiones entre la Iglesia y la ciencia, tienen una historia larga, y como mencioné antes, son irreconciliables porque estamos hablando de dos cosas completamente distintas. Creo que la postura que ha mantenido la religión, sobre todo la Iglesia católica, que ha polemizado con la teoría de la evolución, en concreto sobre si hemos evolucionado o no, y si compartimos o no rasgos con los primates, es persistente. Pero esta es una cuestión meramente científica y existen evidencias desde muchas disciplinas, como la paleontología, la antropología, la biología molecular o la genómica en la actualidad, que nos dan muy buenas razones para creer que lo que sostiene la teoría de la evolución como selección natural ha sucedido, es decir, nos permite creer que la evolución es un hecho. Mientras que la Iglesia se basa en principios que no son comprobables; la ciencia al enfrentarse a las religiones lo hace con argumentos que son incompatibles con la fe. El conocimiento científico es probado, existen diferentes metodologías para poder explicar los fenómenos y poder inferir las leyes, que son los marcos explicativos de estos fenómenos naturales, y la religión no funciona así.

Por supuesto que uno de los grandes conflictos en general con la ciencia, en particular con la biología y la propuesta evolutiva, es que de esta forma la Iglesia pierde poder en la explicación del mundo, pues ya existe una explicación de por qué el humano es de cierta forma, o por qué comparte un ancestro con el chimpancé, o por qué las plantas son de uno u otro color. Dentro de la biología encontramos explicaciones científicas y ya no tenemos que apelar, como Newton propuso hace tres siglos, a entidades metafísicas, que no tienen una corroboración empírica; ésto debilita de cierta forma el poder que tiene la religión sobre la sociedad y sobre las explicaciones del mundo. No podemos explicar cómo fue la creación, el diluvio universal y si hay un Dios. No hay formas de explicar científicamente si esto existió, aunque como individuo sí puedo tener fe en ello, de hecho hay biólogos, evolucionistas o científicos físicos, químicos, etcétera, que muy personalmente tienen una creencia religiosa y hay una polémica alrededor de esto.

También existen posturas radicales como la de Richard Dawkins que piensa que si uno es un biólogo evolutivo es incongruente con que tenga sentimientos religiosos. Pero hay posturas mucho más moderadas que dicen que un científico no tiene por que abandonar sus creencias religiosas para estar convencido de una teoría científica, en este punto siempre habrá mucha diversidad; no está todo dicho, es un debate que sigue estando presente en la sociedad. Pero por otro lado la iglesia católica recientemente aceptó la evolución pero anteponiendo al origen de todo a Dios: Dios creó al mundo incluyendo la evolución de las especies.

Basados en la creencia de Dios, antes de las propuestas de Darwin, la visión hegemónica era el creacionismo, pero a partir del arraigo de la visión darwinista sobre la evolución, el creacionismo cayó en descrédito, porque cada día se encontraban más evidencias del cambio en los seres vivos. De hecho recientemente, en el año 2004, se descubrió un organismo llamado Tiktaalikque de la misma forma al Arqueopterix, el cual es un referente que liga la evolución de los reptiles con las aves, este Tiktaalik es un tertrápodo que relaciona de una manera muy sugerente a los peces con los anfibios. Es una especie de pez que vivió en el agua pero también salía a tierra, tiene branquias, pero también cuenta con pulmones, además de cuello movible y un tipo de patas, es decir, está repleto de rasgos intermedios entre los peces crosopterigios y los primeros vertebrados con patas, con los que comparte varias características únicas. Este fósil nos proporciona una evidencia más de la evolución, específicamente de los linajes que se originaron en el agua hasta los que salieron a la superficie terrestre.

A partir de todas las evidencias que han proporcionado las ciencias como la biología, la sistemática, la génica y la biología molecular, el creacionismo no sólo fue cayendo en descrédito sino que fue abandonado.

Es importante destacar que la enseñanza en las clases de ciencias, antes de la separación entre la iglesia y el estado, por ejemplo en México, era lo impuesto por la Iglesia de acuerdo a sus cánones. En México, a partir de las Leyes de Reforma con Benito Juárez, donde se da la separación entre la iglesia y el estado, éste toma la educación de los mexicanos y además decreta la formación del registro civil, pues antes de la Reforma la Iglesia llevaba los registros de matrimonios, nacimientos y defunciones. Desde ese momento el Estado lleva las riendas de la educación.

En el caso específico de Estados Unidos, cuando se empieza a promover la teoría de la evolución, inician los conflictos a principios del siglo XX. En México no nos cuestionamos la enseñanza de estas teorías científicas, al menos seriamente; y tampoco en los salones de clase nos cuestionamos que estos temas formen parte de los libros de texto, porque justamente el estado es laico y ha establecido la educación laica en la Constitución. Pero en lugares como en Estados Unidos, donde si se cuestiona la enseñanza de la evolución, es diferente porque no existe la hegemonía de una iglesia sino que hay muchas iglesias, donde a diferencia de México, sus influencias en la esfera pública son muy grandes. En nuestro país persiste la hegemonía de la Iglesia católica, pero el Estado la mantiene al margen de aspectos como el político y el educativo, y ha confinado la religión al ámbito privado donde no puede decidir lo que se enseña en las escuelas o los libros que se publican, con respecto a la enseñanza de la evolución. De la misma forma en que el estado no interfiere con el culto religioso.

El problema de Estados Unidos es muy paradójico, porque al haber muchas religiones tienen gran presencia pública, lo que significa poder ante el estado. Además, como ya no se puede hablar del creacionismo, pues fue sumamente refutado, ahora se quiere introducir de nuevo la discusión y la enseñanza del creacionismo en las escuelas a través del llamado diseño inteligente, que es disfrazar esa postura dogmática con apariencia científica, “el viejo vino en botella nueva”, por decirlo de alguna manera. El diseño inteligente defiende una complejidad irreducible en los seres vivos, que no se explica con las leyes de la física, la química o la biología, y apela a que hay un ‘diseñador’y un ‘diseño inteligente’. Esto no es más que enseñar el creacionismo disfrazado de esta nueva disciplina, haciendo pasar el creacionismo como científico. Por ejemplo hay estados de la unión americana donde se enseña evolución, pero no se enseña la Biblia; hay otros donde no se da evolución, pero sí este nuevo tipo de creacionismo. Hay muchas variantes en Estados Unidos, y afortunadamente en México no tenemos estas inquietudes de sacar la evolución de las escuelas y meter el estudio de la Biblia, para eso existen en algunas escuelas privadas clases de catecismo en horarios extra oficiales donde los padres deciden si llevan o no a sus hijos.

http://www.revista.unam.mx/vol.10/num6/art36/int36-1.htm

¿Existe conflicto entre Ciencia y Fe?

¿Existe conflicto entre Ciencia y Fe?

Mientras que para la Iglesia Católica no existe motivo alguno para un conflicto entre fe y ciencia, existen muchos científicos que se han empeñado en señalar la imposibilidad de entablar un diálogo sano entre ambas. Un estudio publicado en Estados Unidos mostraría que el problema no sería por causa de la fe ni de la ciencia, sino más bien de algunos científicos, quienes en su mayoría rechazan el dato revelado y se declaran ateos. con sus consecuentes prejuicios y vicios metodológicos.

El Informe

El informe elaborado por los historiadores Edward Larson de la Universidad de Georgia y Larry Witham del Instituto Discovery de Seattle, reveló que sólo el 40 por ciento de los científicos en Estados Unidos cree en un ser supremo y en la existencia de una vida después de la vida, mientras que la mayoría rechaza la sola posibilidad de la existencia de un ser trascendente. Así, según el informe, el 45 por ciento de científicos encuestados niega la existencia de Dios y se declara atea, mientras que un 15 por ciento de “indecisos” se declara agnóstico.

Siguiendo a Leuba

Las cifras, publicadas en la revista científica Nature, coincidieron sorprendentemente con unas presentadas por el investigador James Leuba, hace más de ocho décadas, en 1916. Tal como lo hiciera Leuba a principios de siglo, los dos historiadores realizaron encuestas a 1.000 personas elegidas del American Men and Women of Science, que consigna una relación general de los científicos norteamericanos.

Las cifras

Los científicos respondieron a preguntas acerca de si creían en la existencia de un Dios que responde a las plegarias, en la inmortalidad del hombre, o en la vida después de la muerte. Sorprendentemente los resultados coincidieron con los de Leuba: la mayoría de científicos se proclama abiertamente ateo y niega las verdades fundamentales de la fe. En efecto, en ambas encuestas, cerca del 45 por ciento se declaran “ateo” y el 15 por ciento “agnósticos”.

La única diferencia entre la investigación de principios de siglo y la de Larson y Witham está en la distribución de los creyentes en las diferentes disciplinas. Así, mientras que en 1916 los más escépticos frente a la existencia de Dios fueron los biólogos con un 69,5 por ciento; en el reporte de Larson y Witham, la mayoría atea se ubicó entre los físicos y astrónomos.

Prejuicios

De este modo, mientras que la gran mayoría de los norteamericanos se reconoce creyente, en el ambiente científico domina el escepticismo. Así, el trabajo de Larson y Witham vendría a comprobar una vez más el hecho de que muchos científicos tienen ya prejuicios acerca de algunas verdades que enseña la fe tales como la creación, la vida después de la vida o la existencia de Dios, sobre las cuales la ciencia no tiene competencia.

Una muestra de la existencia de este tipo de prejuicios es un episodio producido en Australia y que raya con lo tragicómico. Recientemente un geólogo australiano demandó judicialmente a una compañía que elabora y provee material educativo cuyos contenidos presentan la creación como hecho histórico. En efecto, la institución Creation Science Foundation enfrentó un juicio porque un profesor de geología de la Universidad de Melbourne, Ian Plimer, cree que hablar de la creación como un hecho es simplemente “anticientífico”. La fundación científica demandada ha afirmado no tener ningún problema en someter el tema al examen de una entidad científica “neutral” que demuestre la veracidad de sus afirmaciones en el plano meramente científico. El problema ahora será encontrar una institución auténticamente neutral, ya que para muchos científicos lo “neutral” es justamente la incredulidad, mientras que la fe es una “distorsión”.

Vicio metodológico

Científicos cercanos a la Creation Science Foundation señalan que “la radicalidad del punto de partida ateo revela prejuicios que pueden distorsionar el propio trabajo científico” y destacan que “el informe de Larson y Witham es otro botón de muestra de cómo los científicos suelen adoptar el ateísmo como una postura natural del quehacer científico, cuando en realidad es un vicio de método que ha llevado a desarrollar la ciencia en términos materialistas a lo largo de este siglo”.

Debate abierto: Evolución versus Biblia

Estimado Paulo:

Quedo muy agradecido por tus amables palabras que me sirven de aliento y me dan ánimo para continuar en esta difícil tarea de escribir. Me alegro mucho que te hayan gustado esos artículos. Muchas gracias por tu felicitación.

Tienes razón en lo que me aconsejas, trataré de corregirlo. Por supuesto que seguiré dándote  noticias de todo lo que publique.

Por último, te hago una petición aun arriesgándome a pecar de atrevido, ¿podrías ayudarme a que mi modesta web sea más visitada? ¿Sería posible que pusieras en tus estupendos blogs algún enlace a mi web y/o que publicaras algunos de mis artículos haciendo referencia a mi web? Perdona mi atrevimiento.

Bendiciones.

Carlos Aracil Orts.

www.amistadencristo.com

Respuesta:

A pedido de Carlos Aracil Orts,quien amablemente me envió sus artículos para que los publique, me pareció bien darle entrada y trascendencia a estos trabajos por el alto nivel teológico y filosófico de los trabajos. No a fuerza de dogma,sino de investigación, dejo las inquietudes a resolver en forma amistosa.

bendiciones.

Paulo Arieu

Debate abierto: Evolución versus Biblia

Versión 16-10-08

Antecedentes

Con el artículo de Don Javier Moreno, Licenciado en Filosofía y Teología, iniciamos “El debate evolución versus Biblia”, quedando invitados a participar en él, todos los que lo deseen y envíen un correo electrónico, con la aportación que les gustaría fuese publicada en esta sección.

Este primer artículo escrito por Don Javier Moreno se produce en respuesta al deseo que le expresé que quedaría muy complacido si pudiera darme su opinión respecto al estudio bíblico publicado en esta web titulado: Por qué Jesucristo es el único que puede salvarnos de la muerte”.

La idea de realizar este debate fue sugerida por Don José Luis Mira, Licenciado en Geografía e Historia. Aprovecho, desde aquí para agradecer a Don Javier Moreno su amabilidad al aceptar mi petición, y a Don José Luis Mira, por su magnifica idea, la cual espero sea bien acogida por la generalidad de los lectores de esta web, a los que agradeceré también todas sus aportaciones.

Carlos Aracil Orts

EVOLUCIÓN “versus” BIBLIA, UNA DISYUNTIVA EQUIVOCADA
(Aportación a un estudio de Carlos Aracil)

Javier Moreno, Licenciado en Filosofía y Teología


Querido Carlos: 
Inicias tu estudio bíblico con un alegato en contra de la teoría de la evolución, para justificar a continuación que hemos de atenernos a la Biblia en su comprensión literal. Creo que es apresurado el descrédito global en que sitúas la teoría de la evolución. La evolución es sólo una “teoría científica”. Como tal, comporta una base de construcción conceptual, que es un elemento arbitrario, elegido, y por otro lado una apoyatura experimental. Si no hubiera tal confirmación experimental, en este caso los restos paleontológicos, ya no podría presentarse como ciencia. Creo que este apoyo existe, si bien no hay una correspondencia exacta entre todas y cada una de las afirmaciones o implicaciones de la teoría y los restos que se han estudiado.  Quiero decir que la teoría siempre va más allá de lo que cabalmente puede demostrar. Pero esto ocurre con cualquier teoría científica. En el caso de la evolución, tratándose de una teoría típica del campo de la biología, su alcance es mucho mayor, pues se ha convertido, desde el siglo XIX, en una especie de paradigma que abarca todas las ciencias y aun determina la visión global del mundo. No sólo lo biológico sino también lo geológico y lo cosmológico se ven como un gigantesco proceso de diversificación, complejización y adaptación. Lo que el capítulo primero del Génesis atribuye a un tiempo de siete días, de medida humana ordinaria, la visión evolutiva lo extiende a un tiempo de muchos millones de años, medida que se escapa a lo que normalmente podemos concebir o imaginar. En este descomunal proceso se insertan incluso, en su últimísima etapa, todos los productos de la cultura humana, también la religión. En ésta se ha “evolucionado”, por ejemplo, de un fetichismo a un politeísmo, de éste a un henoteísmo y por fin al monoteísmo. La idea de progreso está presente en la política que precisamente se llama “progresista”…

Admito lo que de arbitrario y aun impuesto –algunos dirán que se trata de una “tiranía”– tiene este paradigma. Por cierto que los paradigmas son necesarios, si vamos a hacer caso al filósofo de la ciencia Thomas S. Kuhn (1922-1997), no en el sentido de que se mantengan por siempre sino, más bien al contrario, en cuanto que cada cierto tiempo (un tiempo que puede durar varios siglos), hay uno que domina –de acuerdo con él se elabora la ciencia en ese periodo–  para después ser sustituido por otro, una vez que se ha comprobado el anterior como ya insostenible por la presencia creciente de “anomalías” experimentales inasumibles. Digo que, de todos modos, a pesar de la relatividad de los paradigmas y visiones del mundo, no me parece mal el paradigma evolutivo y no veo su alternativa.

Es verdad que el evolucionismo, particularmente el biológico, se ha desarrollado movido de hecho, en muchos de sus representantes, por una intención desacreditadora de la religión tradicional. Pero esto es resultado del “cientificismo”, visión reductivista según la cual sólo habría que admitir como verdadero o válido aquello que entra dentro del método científico, pretendiendo extrapolar dicho método a todos los ámbitos de la realidad. El cientificismo no respeta la amplitud y diversidad del saber humano, no distingue los “niveles”, como tú también señalas. De todos modos, hay una evolución que sí puede se integrada con los contenidos más genuinos de la tradición cristiana, aunque no con la Biblia entendida en su literalidad. Yo pienso que el relato del Génesis, poseyendo unos profundos contenidos teológicos, corresponde a una visión del mundo muy superada, la cual, vista desde la actualidad, es sin duda “ingenua”. En la Iglesia católica nos hemos hecho conscientes de los “géneros literarios” de la Escritura. Cada uno tiene su estilo, sus exigencias y su contexto. Hay una historia de la redacción, un a veces complicado proceso de formación de los textos tal como los poseemos en la actualidad. Quiero tan sólo preguntarte si tienes en cuenta que en los primeros capítulos del Génesis encontramos dos o tres documentos distintos (por la época, por los autores primitivos y en consecuencia de todo ello por el estilo) que fueron posteriormente engarzados unos con otros para resultar el texto actual. Difieren en gran medida el relato sacerdotal (hasta el capítulo 2 en el versículo 4a), que supone ya una cierta abstracción en la consideración del origen del hombre, hecho “a imagen” de Dios, a pesar del antropomorfismo evidente de los siete días,  y el relato yavista (de 2,4b en adelante), más colorista, plástico e ingenuo, más antiguo también. Aunque reconozcamos en los libros de la Biblia una expresión del mismo Dios, por la inspiración, no podemos dejar de considerarlos como documentos humanos que son, porque esto último es lo evidente e inmediato, siendo lo primero una asunción de fe, que se puede admitir, como paso ulterior, siempre que de alguna manera se justifique dicha asunción con motivos racionales, es decir, comprensibles en principio por todos los humanos.

Dices que “también se necesita mucha fe para aceptar la teoría de la evolución”. Estoy de acuerdo. ¿Cómo de simples mutaciones al azar podría haber surgido la maravillosa complejidad de nuestro mundo? Para mí, el contemplar el gigantesco proceso de la evolución cósmica, planetaria y vital me lleva a reconocer una dirección inteligente, una presencia de Dios en todo el proceso, en toda la extensión del ser. El que haya una presencia de Dios no excluye que dicho proceso tenga sus causas naturales, más o menos discernibles: ahí está la labor de la ciencia. Y precisamente con la teoría de la evolución adquiere un sentido más preciso y cabal la quinta vía de Santo Tomás (expresada ya por los mejores filósofos de la Antigüedad): la del orden y finalidad en este mundo. Y no sólo aprecio en todo esto una inteligencia portentosa sino también una “paciencia” que sólo de naturaleza divina podría ser. Creo que es más digno de Dios, y mueve más a admiración y pasmo,  una Creación que dura 13.700 millones de años que una que se hace apresuradamente en siete días: alguien podría decirnos que un dios que hiciera así las cosas sería un dios chapucero y estresado, como lo somos los pobres humanos. Efectivamente, con una evolución bien entendida, aparece más a las claras la grandeza de lo divino y la pequeñez de lo humano.

Creo que la ciencia y la religión han de integrarse, buscándose siempre síntesis fecundas. “Ciencia” no equivale sin más a “objetividad”, pero sí supone una tensión hacia ella: aunque no se da la “observación” pura, pues la observación y la experimentación siempre se realizan desde el prisma de unas concepciones teóricas discutibles y mejorables, no se pierde en la ciencia la referencia a la realidad constatable. En este sentido, no se hace ningún servicio a la verdad negando las aportaciones científicas. La religión, por su parte, es un saber eminentemente tradicional, cuyas afirmaciones han de ser con frecuencia reformuladas, aceptando los retos que plantean otros saberes. Creo que no es bueno el planteamiento apasionado y excluyente del “versus”, del “o lo uno o lo otro”. Es mejor el planteamiento del “y” ( aunque tiene el amargo inconveniente de que requiere más esfuerzo y acarrea encima la incompresión de muchos).

El intento de Teilhard de Chardin de encontrar una síntesis superior, que aunara los resultados de la ciencia y las convicciones de la religión, a pesar de las dificultades y de las críticas que ha recibido, me parece muy loable. Con unas palabras suyas, que reflejan un estilo de vida y de pensamiento que son también los míos, quiero terminar: 

“Desconfiad especialmente de todo lo que aísla, de todo lo que rechaza y de todo lo que separa. Cada cual en vuestra línea de conducta, obrad y pensad en universal, es decir, en total.”

Javier Moreno

Si deseas hacer algún comentario a este estudio, puedes dirigirlo a la siguiente dirección de correo electrónico: carlosortsgmail.com

Si Verdaderamente Jesucristo Fue Efecto de Clonación: ¿Descartaremos el Milagro?

Si Verdaderamente Jesucristo Fue Efecto de Clonación: ¿Descartaremos el Milagro?
Viernes 31 de Julio de 2009
Escatología
Chile

Pruebas reales y científicas actuales nos demuestran que enfrentando los temas referentes a clonación, inseminación artificial o asistida, con la teoría del nacimiento virginal de Jesús y la creencia religiosa que Dios es el único que da la vida, nos hacen poner en tela de juicio nuestra fe cristiana. Es la razón principal por la cual he elaborado este artículo, en el cual dilucidaré el punto como teólogo e investigador en los renglones siguientes.

Es verdad que una gran tensión se eleva sobre el ambiente creando una confrontación entre lo místico y religioso con lo técnico y científico, cada vez que se descubren o alcanzan mayores niveles de conocimiento en cuanto a la biotecnología y mas específicamente en el caso de la Inseminación Artificial, Clonación, o Estudios Científicos Avanzados en Células Madres.

Es por ello que debemos preguntarnos:

  1. ¿Fue Jesús el primer humano que nace efecto de una clonación?
  2. ¿Es un milagro divino su nacimiento?
  3. ¿Aún hoy podemos seguir creyendo en un evangelio que expone un hecho tan misterioso?
  4. O simplemente, ¿La ciencia avanza hacia los brazos de la inmensa profundidad de la sabiduría eterna de Dios?

Lo que tengamos que responder al respecto, no puede ser el efecto emotivo y parcial de emociones propias, o particularidades de fe personal, sean estas inclinadas a la creencia o increencia, se necesita de un exámen sólido que evidencie una respuesta efectiva a tales interrogantes.

– En el dogma cristiano se considera que Jesús nace por un fenómeno llamado Partenogénesis, es el momento en el cual el enviado de Dios (un ángel) se le aparece a Maria y confiesa “el benedictus” o la bendición de ser la elegida para que el depósito eterno de Dios este en ella (el Verbo de Dios la segunda persona de la Deidad) y además para que el mismo Espíritu de Dios la cubra con su presencia en todo este proceso; esto es básicamente lo que enseña la doctrina cristiana en el nuevo testamento y que fielmente lo muestra el evangelio según Sn. Lucas en el capítulo 1, versículo 35.

(“Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado hijo de Dios”) Ver. Reina Valera 1960

Es así como el Hijo de Dios, Jesús, se hace humano, de allí parte toda una construcción teológica y dogmática acerca del Misterio de la Encarnación, La Unión Hipostática, Kenosis de Cristo, y la misma historia y pedagogía de la salvación las cuales no trataremos ahora en detalle, por su basta extensión y complejidad, para quedarnos simplemente en el punto de la forma del nacimiento, que es el modo en cuestión.

-Por otro lado, la ciencia dedicada a la biotecnología alcanza cada día descubrimientos mas fuertes y sólidos en su intento por crear un ser humano, ya sea por inseminación o clonación, algunos de estos alcances se han llevado a la luz pública en la última década; nuestra pregunta sería: ¿Si la ciencia puede crear un ser humano perfecto, cuál sería el papel de Dios? O ¿es el avance de la ciencia la explicación al nacimiento virginal de Jesús?

En las semanas anteriores se hizo pública la siguiente declaración:

“El instituto de Células Madres del noreste de Inglaterra, anunció que podían crear espermatozoides o semen humano a partir de células madres, aunque se supone que su movimiento y estructura no era 100% perfecto o de idénticas cualidades al natural”. (Informe publicado por CNN)

Tengamos en cuenta que las células madres son las encargadas o responsables de dar origen a todo tipo de células en el cuerpo humano. Y si dado el caso a partir de ellas se lograra crear el tipo de célula específica que se necesita para fecundar un óvulo, no sería necesaria la presencia de una pareja humana para procrear, y al final de los casos, ni siquiera al mismo ser humano.

Por otro lado y fuera de temores religiosos es evidente que la ciencia se acerca a la explicación de los sucesos bíblicos, pues, el cuestionado nacimiento partenogenético de Jesús cobra fundamento al hacerse evidente la posibilidad de que un ovario pueda ser fecundado por otra célula contenida dentro de un mismo organismo.

La problemática es que, quienes son seguidores del evangelio saben que el Cristianismo como forma de vida, mas que como doctrina, esta basado en una persona real, dicho de tal manera, si se comprobara que Jesús no es real, o no existió físicamente sobre aquellas tierras hebreas del tiempo de Herodes el grande, entonces el cristianismo como tal desaparecería, porque no esta basado en una filosofía, mas si en una persona, de allí que el Cristianismo es en realidad un Jesúscristianismo, no siendo este el caso de otras doctrinas y religiones mundiales, ya que con o sin sus líderes ellas seguirían siendo excelentes filosofías.

Mas este es el punto controversial, porque lo mas difícil de entender acerca de Jesús es su nacimiento, el cual es virginal, algo así como una clonación o inseminación operada por un milagro del Espíritu Santo, (término que uso con el fin de ayudarnos a entender lo que ocurre científicamente en el proceso que actualmente conocemos, y sin el ánimo de despertar una doctrina mas, o irreverenciar el misterioso milagro de Dios por medio del Espíritu Santo).

-Respecto a los estudios con células madres:

Elmer Huertas, especialista en salud pública, dijo a CNN que “los científicos del Instituto de Células Madres del norte de Inglaterra después de haber incubado las células madres, notaron que el 3% habían conservado la mitad de sus cromosomas (que es la característica principal de los óvulos y espermas) al hacerles un seguimiento notaron que tomaban características como para ser consideradas espermatozoides, sin embargo la investigación sigue en progreso hasta perfeccionar dicha producción. El uso idealmente ayudaría a hombres con problemas de infertilidad, a quienes se les tomarían células madres y a partir de sus propias células podría tener sus propios hijos”

Otro caso al que quiero hace alusión interesante al respecto, lo cita el Dr. Antonio Cruz Suárez (Doctor en Ciencias Biológicas – Univ. Barcelona) en su libro: Bioética Cristiana, Publicado por editorial Clie; El Dice: “en 1944 en el Hannover destrozado por la guerra. Durante el bombardeo aliado en la ciudad, una joven alemana se desplomó en la calle. Nueve meses más tarde dio a luz una niña, que parecía – a través de análisis de sangre, huellas dactilares y otros indicadores, ser la exacta gemela de su madre. La mujer juró que no había mantenido con nadie relación sexual alguna, y exhaustivos test médicos apoyaban su demanda. Los médicos que la examinaron creen que el susto del bombardeo pudo haber agitado una célula dormida en el cuerpo dentro del útero, comenzando así la reproducción”, sin embargo la genetista Dra. Helen Spurway (genetista del London University College) sugiere que la partenogénesis humana puede ocurrir en uno de cada 1,6 millones de embarazos aunque muy pocas muestras han sido documentadas con fiabilidad.

La ciencia demuestra entonces que algunos accidentes biológicos, impulsos químicos y físicos pueden producir reacciones cromosómicas capaces de impulsar una partenogénesis humana.

Mas el caso anteriormente mencionado aún nos muestra la imposibilidad de que el impacto que pueda causar el tipo de reacción cromosómica para producir un nacimiento partenogenético, no produciría un ser humano de naturaleza masculina (ya que la identidad cromosómica contenida en las células de una mujer no pueden determinar el sexo del embrión), que fue lo acontecido con el nacimiento de Jesús; y si aún mañana se determinará que fuese posible tal efecto, sabríamos que el impacto causado por la presencia del Espíritu Santo, y la majestuosa sombra del Omnipotente al cubrir a María fue suficientemente fuerte para activar en ella por su poder tal impulso físico-químico generando las específicas reacciones cromosómicas.

Aún el milagro sigue siendo milagro, y todas las direcciones científicas se acercan a demostrarnos que no fue una violación divina al orden de la naturaleza humana, sino que su milagro de nacimiento virginal y partenogenético es tan natural y real como la ciencia lo ha podido definir hoy.

La declaración sigue en pie: “Dios esta parado detrás de cada puerta que la ciencia abre hoy”.

http://www.noticiacristiana.com/news/print_file.php?newID=85268

La fe estimula el cerebro, incluso el de los ateos

Ciencia
La fe estimula el cerebro, incluso el de los ateos

feycerebro
Los monjes budistas y las monjas católicas aumentan el poder de sus cerebros a través de la meditación y la oración, pero incluso los ateos pueden disfrutar de los beneficios mentales que los creyentes obtienen de su fe, según un popular autor de neurociencia.

La clave, según argumenta Andrew Newberg en su nuevo libro “How God Changes Your Brain” (Cómo cambia Dios tu cerebro, en una traducción literal), reside en la concentración y los efectos calmantes que la meditación o la oración intensa tiene dentro de nuestras cabezas.

Los escáneres cerebrales muestran que la meditación intensa altera la materia gris, reforzando las regiones que hacen centrar la mente y alimentan la compasión, al tiempo que calman aquellas relacionadas con el miedo y la ira.

Tanto si quien medita cree en lo sobrenatural como si es ateo que repite un mantra, asegura, el resultado puede ser el mismo – un crecimiento de la compasión que enseña prácticamente toda religión y una reducción de los sentimientos y emociones negativas.

“En esencia, cuando piensas en las cuestiones realmente importantes en la vida – sean estas religiosas, científicas o psicológicas – tu cerebro crece”, dice Newberg, responsable del Centro para la Espiritualidad y la Mente.

gospelnews,Venezuela

de la Universidad de Pensilvania.

Creación y evolución, ¿compatibles?

Creación y evolución, ¿compatibles?
BARCELONA, La Vanguardia. / ACPress.net
El periódico La Vanguardia publicó un texto sobre el creacionismo y la evolución el pasado mes de febrero. Su contenido hablaba sobre la posibilidad de convivencia de una paradoja que no tiene por qué entrar en contradicción, y que establece la posibilidad de una compatibilidad entre creación y evolución. El autor es John Polkinghorne, físico, teólogo y pastor de la Iglesia anglicana, premio Templeton 2002 por el conjunto de su obra científica y teológica.

Uno de los grandes referentes mundiales en el diálogo entre ciencia y religión, sobre todo desde la perspectiva de la física teórica y la biología, ha participado en el seminario Teología de la Creación, organizado por la Facultat de Teologia de Catalunya. Es John Polkinghorne (Somerset, Inglaterra, 1930), físico, teólogo y pastor de la Iglesia anglicana, premio Templeton 2002 por el conjunto de su obra científica y teológica.

Este seminario ha coincidido prácticamente con el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, el 12 de febrero, y el 150 º aniversario de su obra El origen de la especies.

El físico y teólogo anglicano John Polkinghorne abona el diálogo entre fe y ciencia en el bicentenario de Darwin. Reproducimos a continuación lo publicado en “La Vanguardia”.

“FE Y CIENCIA BUSCAN LA VERDAD
Un sonriente y amable John Polkinghorne cuenta a la Vanguardia que se toma muy en serio lo que dicen la ciencia y la fe.
“Fe y ciencia –afirma- son amigas, no enemigas. Ambas buscan la verdad. La verdad es tan importante para la ciencia como para la fe. La ciencia pregunta como son las cosas. La fe pregunta por su porqué. Las religiones explican que este mundo tiene un sentido y una finalidad. No podemos disociar las preguntas del cómo y del porqué”.

“HEMOS DE DAR RAZONES DE POR QUÉ SE CREE”
El científico y creyente Polkinghorne explica lo que hay que entender por fe.
“La fe – confiesa – es un compromiso con una creencia motivada correctamente. La fe tiene implicaciones en la vida diaria. La física no implica un compromiso en la vida. Yo no puedo creer en la física ni en los grandes físicos. Yo puedo creer en Jesucristo. Puedo creer en Dios tal como se ha revelado en Jesucristo. No se trata de una fe ciega, sino de una fe iluminada por la razón. Hemos de dar razones de por qué se cree. Intento dar estas razones como científico y creyente”.

“CIENCIA Y FE TIENEN LIMITACIONES
Ahora bien, ¿tiene límites la fe? ¿Y la ciencia? Polkinghorne contesta:
“Ciencia y fe miran el mundo desde perspectivas diferentes. Ambas tienen limitaciones. Si se pregunta cómo es el mundo, cómo funciona…., los creyentes han de acudir a la ciencia. La ciencia no nos da toda la verdad, pero nos da verdades. Y los creyentes que buscan a Dios se alegran de las verdades que les proporciona la ciencia. La ciencia tiene una limitación más grande que la fe. Si se pregunta a un científico qué es la música, podrá decir, por ejemplo, que es una serie de unas cuantas vibraciones en el aire. Pero la música es mucho más, posee un sentido más grande y afecta a la persona en su totalidad. Muchos científicos son conscientes de la limitación que tiene la ciencia.

“DIRÍA A HAWKING QUE LA CIENCIA NO PUEDE RESPONDER A TODAS LAS PREGUNTAS
Pero, según Polkinghorne, otros científicos no son conscientes de la limitación de la ciencia, como Stephen Hawking,
“que piensa que la ciencia puede explicarlo todo”. ¿Qué les diría a estos científicos como Hawking? “Les diría – contesta – que la ciencia no puede responder todas las preguntas. Y que no todo lo que podemos hacer debemos hacerlo. Las decisiones científicas han de estar articuladas con las decisiones éticas. No todo lo que podemos hacer desde el punto de vista científico debemos llevarlo a cabo desde el punto de vista ético. Ejemplo, la investigación sobre los embriones”.

“VIVIMOS EN UN MUNDO EN EVOLUCIÓN”
Y sobre las aportaciones de Charles Darwin, Polkinghorne comenta:
“Vivimos un mundo en evolución. Estoy totalmente de acuerdo con este punto central de Darwin. La fe en la creación es compatible con la teoría de la evolución de Darwin. Desde el primer momento hubo creyentes que aceptaron con mucha satisfacción las propuestas de Darwin. Una de las personas que más lo hicieron fue Charles Kingsley, quien dijo que gracias a Darwin sabemos que Dios no ha hecho un mundo de manera instantánea o de golpe (a world ready made). El mundo está lleno de potencialidades en su interior que son efectos de la acción divina de manera que las criaturas pueden hacerse a sí mismas. Esta es la forma teológica de entender la evolución”.

“La ciencia – prosigue Polkinghorne – explica que hay momentos en el mundo en que aparecen realidades completamente nuevas. Aparece la vida cuando antes solo había materia inanimada. En sucesivos momentos aparece la vida animal, la conciencia, la autoconciencia, la conciencia de Dios. Son procesos de gran fecundidad. Teológicamente, estos pasos son expresión del mundo que Dios ha creado. La acción divina en el mundo es verosímil, pero ¿Cómo comprobarlo? Dios actúa a través de la naturaleza más que a través de cualquier otra vida como, por ejemplo, los milagros. Hay milagros, aunque son muy pocos. El más grande es la resurrección de Cristo. El milagro es, por decirlo así, resultado de una operación mágica celestial a través de la cual Dios se exhibe. El milagro es un signo de que Dios hace algo radicalmente nuevo. Dios y Jesús se encuentran en una relación única, y en la historia esto se concreta en la resurrección de Jesús, que es el signo de lo que Dios hará para todos más allá de la historia”.

VIDA DEDICADA A LA FÍSICA Y A LA TEOLOGÍA
John Polkinghorne cuenta que dedicó la primera parte de su vida, en la Universidad de Cambridge, a la física teórica y a la física de partículas. También matemático fue miembro del departamento de Matemáticas y Física Teórica al que también pertenecía el físico Stephen Hawking. Pero Polkinghorne, para quien la fe cristiana es sustancial en su vida, consideró al cabo de 25 años que tenía que reorientar su actividad investigadora, ante la sorpresa de muchos de sus colegas científicos. Comenzó a estudiar teología. Volvió a la universidad. Llegó a ser presidente del Queen’s Collage de Cambridge. Se ordenó pastor anglicano. Estuvo cinco años realizando labor pastoral en Bristol y en una parroquia próxima a Canterbury. Y confirmó que su vocación científica y teológica era y es la de dedicarse a pensar como razón y fe, mundo y Dios son compatibles. Es su principal labor desde hace 25 años.

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