EL PROCESO DEL DUELO

EL PROCESO DEL DUELO

Cristianos Unidos

Adda Vélez

7Y era Moisés de edad de ciento y veinte años cuando murió: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. 8Y lloraron los hijos de Israel á Moisés en los campos de Moab treinta días: Y así se cumplieron los días del lloro del luto de Moisés. Deuteronomio 34:7-8

La muerte de un ser querido, especialmente cuando estamos hablando de una muerte súbita, no anunciada, sorpresiva, produce muchos sentimientos en las personas que lo sienten. Ansiedad, culpa, coraje y preocupación son solo algunas de ellas. El duelo primero se siente en el cuerpo físico, se llora mucho, el hambre desaparece, el cansancio te invade. Espiritualmente, se siente el dolor de los familiares y seres queridos del difunto. Se siento muy dentro y esto es aparte del duelo personal. En algunos casos, se siente un manto de oscuridad descender, especialmente cuando alguien muere, y el cielo se nubla, y llueve mucho, es como si el cielo y los elementos estuvieran de acuerdo con nuestro duelo, todo es gris y nada tiene color. En la Biblia este proceso se ha descrito muchas veces, con otras palabras, como “rasgó sus vestidos, rapó su cabeza, y se echo ceniza encima”. Quizá estas expresiones apliquen hoy en día pues muchos sentimos el duelo como algo desgarrador, como si te cortaran un miembro, o como si delante de ti, el día se convierte en ceniza.

Por lo que como la ceniza á manera de pan, Y mi bebida mezclo con lloro, Salmos 102:9

Imágenes se fijan en la mente, y repasas lo ocurrido una y otra vez. Comienzas a recordar la última vez que hablaste con esa persona, la última vez que discutiste, o que te condoliste o que lloraste, y en nuestro caso, la ultima vez que nos pusimos de acuerdo para orar juntos por algo. Esos recuerdos son poderosos, se traslapan entre la realidad y la evocación, y si no tienes cuidado, hasta puedes tener un accidente por estar “viendo” algo que no está precisamente delante de ti.

Y volví mi rostro al Señor Dios, buscándole en oración y ruego, en ayuno, y cilicio, y ceniza Daniel 9:3

En nuestro caso, cuando la pérdida de un ser querido implica la pérdida de un compañero de trabajo, amigo y consejero, no nos queda mas remedio que voltear los ojos a lo alto, buscando que Dios vuelva a llenar ese vacío que dejó la partida de ese ser querido. Pero hay algo que no cuadra, algo que nada ni nadie puede enmendar, y es el corazón hecho pedazos. Las palabras de condolencias, los amigos que vienen a checar como estamos, y aun los que creen que contando chistes pueden mitigar tu dolor, son meros intentos de ayudar en algo que sólo Dios puede arreglar. Dios es especialista en corazones rotos. Recuerdo cuando murió mi papá –hace unos 9 años-, después del asombro, pasé a la incertidumbre, para luego sentirme una huérfana. El asombro porque yo estaba segura que lo volvería a ver. La incertidumbre, porque nunca supimos si entregó su vida a Cristo o no –aunque todos sus hijos le compartimos durante su larga convalecencia que desembocó en su muerte, y por último, la orfandad, ese sentimiento de que el hombre que proveía y nos protegía. Ya no estaba más ahí.

La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé. Salmos 69:20

Entonces, en ese momento de duelo, oré a Dios y le dije: Señor, necesito saber si mi papá murió en Cristo o no. Mientras oraba, me quedé dormida, y tuve un sueño: Soñé que había una mesa larga con un mantel blanco y en ella un banquete compuesto de magníficas viandas. Había mucha gente en la mesa pero al final de ella pude ver a mi abuela materna, un hermanito mío que murió cuando yo tenia 3 años, y a mi papá, sentados los tres juntos, platicando animadamente. Mi papá se veía joven y feliz. Mi abuela se veía al menos 40 años mas joven que la última vez que la vi., y mi hermanito se veía exactamente igual que cuando murió –niñito alegre- Entonces una voz como estruendo me dijo: Deja que los niños vengan a mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Entonces me desperté y dije: Mi papa recibió a Cristo antes de morir. Entonces Dios me habló y me dijo: DESDE HOY, YO SERE TU PADRE, TU PROVEEDOR Y TU PROTECTOR, AHORA ME CONOCERAS COMO DIOS PADRE.

El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas. Salmos 147:3

A los hijos de Gustavo Mata les digo: Desde hoy, conocerás a Dios como tu Padre Celestial, como tu protector, tu proveedor, y tu consuelo y fortaleza. A la esposa de Gustavo le digo: Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del huérfano, y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deuteronomio 27:19. Dios tiene cuidado de ti. El será tu esposo, tu protector y tu ayuda y pronto socorro en toda circunstancia, no temas. Vaya esta palabra a todos los que han perdido un padre, o una madre, un esposo o una esposa, un amigo o una amiga, un hijo o una hija.

Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Lucas 18:3 Dios tiene cuidado de las viudas, los huérfanos y los desamparados. Su palabra lo dice cientos de veces. En este momento yo quiero orar por Reyna, Israel y Gustavo. Le pido a Dios nuestro Señor que tome sus corazones hechos pedazos, y los ponga restaurados de nuevo. Le pido a mi Padre Celestial que el cubra todas sus necesidades espirituales, físicas, de salud y económicas de acuerdo a Sus riquezas en gloria, y que El sea su protector, que sus ángeles guerreros los rodeen en su entrada y su salida, en la ciudad y en el campo, en su trabajo y en su casa, en los momentos tristes y en los momentos alegres. Yo oro por todas las personas que están pasando por ese estado de tristeza llamado duelo, y les digo que está bien llorar, está bien derramar todas tus lágrimas y ver a la persona que perdiste en todos lados. No estás loco(a), es el proceso natural del duelo. No importa que sigas chocando a ver si tu amigo está en línea para chatear con el. Aún si se te olvida que murió, y hablas de esa persona como si estuviera vivo, está bien, es parte del proceso natural del duelo. Dios estipuló que los hombres sufriríamos en nuestra carne el dolor por la partida de un ser amado, y el dolor nos hace más humanos en nuestra vulnerabilidad.

EL espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado á predicar buenas nuevas á los abatidos, á vendar á los quebrantados de corazón, á publicar libertad á los cautivos, y á los presos abertura de la cárcel; Isaías 61:1

Dios permite tribulación, tristeza y quebrantos porque ¿Cómo podríamos condolernos con los que sufren, los abatidos por diversas pruebas, los huérfanos o viudas si no lo hemos experimentado primero? Dios tiene todo bajo su control, el universo entero está en el puño de su mano. De esta prueba, saldremos más unidos que nunca. Seremos aptos para bendecir a la viuda y a los huérfanos, a todos los quebrantados de corazón, a todos los que sufren por violencia en un mundo sumido en el caos y la locura. En medio de ese mundo loco, en este tiempo nos tocó vivir y Dios quiere que seamos capaces de hacer su voluntad, de ser experimentados en quebrantos tal como El es. Jesucristo lloró la muerte de Lázaro, y María Magdalena lloró la muerte de Jesús. Ahora nosotros lloramos la muerte de Gustavo, y está bien, sólo así seremos capaces de ser como Jesús, el buen Pastor, el buen Samaritano.

33Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fue movido á misericordia; 34Y llegándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, le llevó al mesón, y cuidó de él. 35Y otro día al partir, sacó dos denarios, y se los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré. Lucas 10:33-35

Yo creo que Jesucristo sigue siendo el buen samaritano, que cuando nos ve ahí tirados, acongojados, tristes y en duelo, viene y sana nuestras heridas echándoles aceite y vino –símbolos de Su sangre preciosa- Y no sólo eso, Jesucristo viene y después de levantarte y sanarte, se asegura que NADA TE FALTARA, el Pagó por adelantado tu deuda. El es tu pastor, nada te faltara, y si algo faltare pídele y El te dará por herencia las naciones, te bendecirá y se regocijará de amor sobre tí. El está cambiando tu lamento en gozo, porque tomó tu corazón hecho pedazos y lo sanó y restauró poniendo las piezas juntas, tocando con sus manos la fuente misma de tu vida, tu corazón. Que el mismo Dios de paz te bendiga y te guarde, que haga resplandecer su rostro sobre tí teniendo de ti misericordia, que ponga un vallado de protección permanente por todos los días de tu vida, que un escuadrón de Ángeles te defiendan del hombre malo, de los impíos e incircuncisos, todos los que no creen en el Hijo de Dios como Salvador personal, Que Dios continúe bendiciéndote a ti, tu casa, tu trabajo, tu negocio, tus relaciones y la tierra que pisan tus pies, por todos los días de tu vida, y por todas tus generaciones, en el nombre de Jesucristo así sea amén y amén.

12Vuélveme el gozo de tu salud; Y el espíritu libre me sustente. 13Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; Y los pecadores se convertirán á ti. Salmos 51:12-13

Anuncios

Afirmación por los padres

Afirmación por los padres

“Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que se desanimen.”1

En su libro, El Regalo del Honor, Gary Smalley y Johnn Trent hablan de “Keith Hernández … uno de los mejores jugadores de béisbol. Él es un bateador con un record de .300 quien ha ganado reconocimientos de los Guantes de Oro por su excelencia en el juego. Él ganó un campeonato de bateo al tener el promedio más alto, el reconocimiento como el jugador más valioso de su liga, e incluso de la serie mundial. A pesar de todos estos logros a él le hace falta algo que es crucialmente importante para él—la aceptación y el reconocimiento por parte de su padre de que todo lo que él ha logrado tiene valor. Escuche lo que él dijo en una entrevista muy sincera acerca de la relación con su padre: ‘Un día Keith le preguntó a su padre, “papá, tengo un promedio de bateo de .300. ¿Qué más desean? “Su padre contestó, “pero algún día vas a mirar atrás y vas a decir, “podría haber hecho más.”

La cantidad de personas con las que he trabajado a través de los años en trabajo de recuperación que tienen una herida profunda causada por sus padres es razón suficiente para desanimar a cualquiera. La cantidad es numerosa. Muchos hijos e hijas de exitosos hombres de negocios sentían que sus padres se preocupaban más por su trabajo que por sus hijos. Muchos hijos de pastores se sienten de la misma manera. Muchos adulto hijos de padres alcohólicos crecieron sintiéndose olvidados, recibiendo poco o nada de ayuda o de afirmación emocional por parte de sus papás. Y he trabajado con numerosa cantidad de hombres y mujeres que sentían que sus padres nunca estuvieron implicados con ellas emocionalmente, y dentro de sí se sentían abandonados por sus papás.

Muchas mujeres han buscado el amor en todos los lugares equivocados, substituyendo el amor con el sexo en un atento desesperado de llenar el vacío causado por un padre que estuvo ausente emocionalmente (Muchos hombres que se han sentido profundamente lastimados por sus madres han hecho lo mismo.)

Sin importar lo que algunos intentaren decirnos hoy, los padres tienen un papel vital en el bienestar de la familia, y por lo tanto en el bienestar de la nación. Como lo dijo el ex presidente Reagan, “Así como va la familia así va la nación.”

Una de las cosas más grandes que nosotros los padres podemos hacer por nuestros niños es el reconocer nuestras propias heridas causadas ya sea por nuestros padres y/o madres, y admitir nuestra inhabilidad para dar seguridad emocional a los que amamos. Entonces necesitamos entrar a un programa de recuperación para superar nuestros problemas y crecer en la integridad personal. Solamente entonces seremos capaces de amar completamente y ser afirmativos hacia con las personas más importantes en nuestras vidas-nuestros hijos, hijas, y nuestras parejas.

Además, una de las necesidades más grandes de cada uno de nosotros es saber y experimentar el amor y la afirmación de Dios, nuestro padre divino, en lo más profundo de nuestro ser.

Se sugiere la siguiente oración: “Dios mío, ayúdame a enfrentar y vencer las heridas causadas por mi padre—para así poder ser el padre que mis hijos necesitan. Dónde haya fracasado por favor perdóname, y sobre todo, por favor ayúdame saber y experimentar tu afirmación en lo más profundo de mi ser. Gracias por escuchar y responder a mi oración. De todo corazón en el nombre de Jesús, amén.”

1. Colosenses 3:21 (NIV).

Jesús me pregunta… y evalúa mi respuesta

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?… Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Mateo 16:13-16

Jesús me pregunta… y evalúa mi respuesta

Cuando Jesús formuló esta pregunta a sus discípulos, ¿deseaba conocer la opinión de las multitudes con respecto a él? ¡No! Él nos interpela a usted y a mí: ¿Quién soy para ti? ¿Soy simplemente un gran hombre como Gandhi o el doctor Schweitzer, o un profeta como Moisés, Elías o Juan el Bautista? ¿Quién soy realmente para ti: un hombre o Dios? De su respuesta depende su eterno porvenir.
Jesús no me pide rezar un credo ni adherirme a una filosofía o religión; sino que apela a mi conciencia y a mis afectos.
Espontáneamente Pedro respondió: “Tú eres el Cristo” (el Mesías, el rey enviado por Dios), “el Hijo del Dios viviente” (no sólo hombre, sino Dios mismo, de naturaleza divina, quien tiene la vida en sí mismo y comunica la vida eterna; Mateo 16:16; Marcos 8:29; Lucas 9:20; Juan 6:69).
La pregunta también se dirige a mí. Descubriré quién es Jesús al leer la Biblia, la Palabra de Dios; al recorrer los evangelios hasta ponerme en una verdadera relación con el verdadero Dios. Entonces, a su pregunta: –¿Quién soy para ti?, estaré en condiciones de contestar: –Tú eres mi Salvador, mi Señor y mi Dios.
En otra ocasión, el mismo Pedro dijo a Jesús: “¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:68-69).


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
http://labuenasemilla.net calendarios@labuenasemilla.net
http://ediciones-biblicas.ch

El Creador y las estrellas

Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito. Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres.Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.

Salmo 147:5, 4 y 3

El Creador y las estrellas

En una noche clara, ¿quién de nosotros no ha admirado un cielo estrellado y no ha tenido esa impresión de vértigo ante la inmensidad del universo? Esta grandeza supera todo lo que puede captar la mente humana. A simple vista es posible percibir algunos millares de estrellas, pero hoy día los científicos estiman que en el universo existen millares y millares de ellas. Y la Biblia dice que Dios no sólo conoce su número exacto, sino que da un nombre a cada una de ellas (Salmo 147:4). Si somos conducidos a reconocer la infinita grandeza y majestad del Creador, quizá podría deducirse de ello que él es un Dios lejano que no se interesa por su criatura. Pero, ¿qué leemos en el mismo Salmo 147? “Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. No, Dios no es un Ser lejano e inaccesible. Él es el Creador todopoderoso, pero también el Dios de amor y de compasión. Envió a su Hijo unigénito, Jesucristo, Dios mismo quien vino a la tierra como hombre, para salvar a su criatura perdida a causa del pecado.
Si usted tiene el corazón quebrantado por las pruebas de la vida, acuda a Jesucristo. Reconozca sus pecados ante él y acéptele como su Salvador. Entonces él será su amigo y usted experimentará, como lo han hecho multitudes de cristianos, que él sanará su corazón quebrantado y vendará sus heridas.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
http://labuenasemilla.net calendarios@labuenasemilla.net
http://ediciones-biblicas.ch

Con quién comunicarse en el universo? (1)

Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.
Isaías 55:3

Este es mi Hijo amado; a él oíd.

Marcos 9:7

Bienaventurado los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

Lucas 11:28

Con quién comunicarse en el universo? (1)

Hace mucho tiempo que los científicos investigan el universo en busca de una vida inteligente. Varios observatorios atisban permanentemente señales de vida en el cosmos. Un ejemplo de ello es el de Arecibo en Puerto Rico, cuya antena mide más de 300 metros de diámetro. Sirvió para enviar al espacio un mensaje en código, formulado de tal manera que inteligencias superiores o inferiores pudieran descifrarlo. Sin embargo, este proyecto encuentra una gran dificultad: a pesar de la velocidad increíble de las ondas, una supuesta respuesta tardaría 10.000 años en volver de cierto punto de nuestra galaxia o Vía Láctea.

Pero salgamos del campo de la ficción para entrar en el de los hechos: un muy importante mensaje nos llegó desde más allá de las regiones más alejadas del universo y cambió completamente la vida de todos los seres terrestres que lo recibieron. Nos informa con certeza sobre el origen de la vida, su verdadera naturaleza y su meta.

Después del mensaje mudo de la Creación (Salmo 19:1-4), Dios quiso hablar a sus criaturas inteligentes. Envió a numerosos portavoces, pero a muchos no se les escuchó. Entonces Dios vino a nosotros en la persona de su Hijo. ¿Quién sino su Hijo podía ser el mejor mensajero de Dios? Para traernos el mensaje de salvación se hizo realmente hombre sin dejar de ser Dios. ¡Qué gran misterio divino!

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

http://labuenasemilla.net

calendarios@labuenasemilla.net

http://ediciones-biblicas.ch

Jesús y la sabiduría

Domingo 15 de Junio del 2008

Jesús y la sabiduría

Pastor Tony Hancock

Introducción

¿Recuerdan lo que dijo Jesús acerca de las Escrituras del  Antiguo Testamento? “Ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Entre los libros inspirados se encuentran varios que se conocen como libros de sabiduría – Job, Proverbios y Eclesiastés, entre otros. Además de esto, el tema de la sabiduría yace en todo el Antiguo Testamento.

Pero ¿qué es la sabiduría? Encontré unos ejemplos de la sabiduría de los niños para ayudarnos a pensar en el tema en general. Estas son declaraciones de niños que muestran la sabiduría especial que tienen ellos. Por ejemplo: “Si tu papá está enojado y te pregunta: ¿crees que soy tonto? – no le respondas.”

O ésta: “Nunca le digas a tu mamá que su dieta no está funcionando.” O ésta: “Nunca dejes a tu hermanito de tres años en el mismo cuarto con tus tareas de escuela.” Y ésta: “Los plumones no son buenos para usar como lápiz labial.” Y finalmente: “Si te sacas una mala nota en la escuela, muéstrasela a tu mamá cuando esté hablando por teléfono.”

Esos son algunos ejemplos chistosos de la sabiduría de los niños. ¿Qué es la sabiduría? Es poder escoger lo mejor, saber hablar y actuar de una forma que traerá bienestar y bendición. Es la capacidad para tomar buenas decisiones, discerniendo lo malo de lo bueno.

¿Sabías que hay dos clases de sabiduría? Es muy importante entender esto. Volvamos por un momento al jardín del Edén.
Recordarán que Adán y Eva vivían en ese jardín de encantos sin ninguna regla más que la de no comer del árbol prohibido, el fruto del conocimiento del bien y del mal. Dios les dijo que, si comían de ese árbol, morirían.

La serpiente, usada aquí por Satanás, llegó a Eva y le empezó a sembrar dudas acerca de lo que Dios había dicho. Después de prepararla sutilmente para caer en su trampa, le dijo que no era cierto, que ella no moriría; que más bien, llegaría a conocer muchas cosas, y ser como Dios.

Abre ahora tu Biblia conmigo en Génesis 3:6: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”

Fíjate que había tres aspectos del fruto que atraían a Eva. El fruto era bueno para comer; le hablaba al apetito. Tenía buen aspecto; le atraía su apariencia, lo que ella veía con los ojos. Pero también le atraía algo más. Nos dice el texto que era deseable para adquirir sabiduría.

Había un efecto mental que Eva esperaba experimentar al comer la fruta. Ella esperaba adquirir conocimiento de cosas que ella ni se imaginaba. Le atraía la idea de conseguir un conocimiento
escondido, de experimentar lo desconocido.

Lo que sucedió con Adán y Eva nos afecta a todos de varias formas. En primer lugar, significa que todos nacemos con pecado original – con la culpa de su pecado, y con una inclinación hacia el pecado. Eva podría haber no pecado, pero nosotros somos incapaces de vivir de una forma perfecta.

Pero en segundo lugar, lo que les pasó también nos sirve como modelo de la forma en que nosotros caemos en pecado. ¿Cuántas veces no hemos pecado simplemente porque queremos experimentar algo nuevo? ¿Cuántos jóvenes curiosos acerca de la sexualidad se han vuelto adictos a la pornografía o a otras costumbres nocivas?

¿Cuántas personas han probado las drogas sólo para ver lo que se siente, y luego se han quedado atrapadas en su red? ¿Cuántas jóvenes han querido conocer el mundo, pero al no saber escoger bien a sus compañeros de viaje se han metido en cosas que no son provechosas? La curiosidad que Dios nos dio, el deseo de conocer más acerca del mundo, es algo bueno; pero se puede desviar hacia lo malo, si no tenemos discernimiento.

Al caer Eva en pecado, entró a la humanidad una nueva sabiduría, un nuevo conocimiento que no era el conocimiento de Dios, sino que era una sabiduría diabólica. Vamos a leer acerca de las dos clases de sabiduría en Santiago 3:13-17:

3:13 ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.
3:14 Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; 3:15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.
3:16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. 3:17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

El apóstol Santiago, medio hermano de Jesucristo, nos aclara que hay dos clases de sabiduría en este mundo. Existe una sabiduría divina, y otra diabólica. ¿Cómo se expresa la sabiduría diabólica? Se expresa en envidias, rivalidades y otras acciones malas.

Recuerden que esta es una clase de sabiduría – de vivir bien en el mundo. Es una forma de tratar de salir adelante y tener éxito. La lógica de esta sabiduría es la siguiente: si yo no me cuido a mí mismo, nadie más me va a cuidar. Por eso, si veo que alguien parece estar sobresaliendo, tengo que tratar de bajarlo. Sólo pisando a otros puedo yo sobresalir.

Si veo a un hermano en la iglesia que está siendo usado por el Señor, tengo que buscar su falla para tirarlo al suelo. Si alguien recibió un acenso en el trabajo, tengo que chismear de él para que quizás lo quiten y me pongan a mí en su lugar. Este mundo es una selva; el que sobrevive es el más feroz y letal.

Esa es la lógica humana y diabólica. Ahora dime: ¿alguna vez has pensado así? ¿Has sentido envidia de los logros de otro? ¿Has querido tomar el lugar de una persona más exitosa, a los ojos del mundo? Si lo has hecho, has estado pensando conforme a la sabiduría humana y diabólica.

En cambio, la sabiduría divina es muy diferente. La sabiduría divina es pura, pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión, imparcial y sincera. La sabiduría divina es, en otras palabras, la expresión del amor. La lógica de la sabiduría divina es ésta:Dios es amor, y Dios es Todopoderoso. Si llego a conocer ese amor de Dios y expresarlo a otros, podré vivir de veras.

Quiero que consideres tu propia vida por un momento. ¿Cuál de estas dos clases de sabiduría mejor caracteriza la forma en que vives a diario? ¿Te caracterizas como una persona que sólo se interesa por tus intereses propios, y que nadie se te oponga si no quiere salir lastimado? ¿O eres una persona cuya vida
desborda en bendición hacia otras personas?

Hay uno que representa perfectamente la sabiduría, y en quien la podemos conocer y aprender. Vamos a leer acerca de El en 1 Corintios 1:18-25 y 30:

1:18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. 1:19 Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. 1:20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está
el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? 1:21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los
creyentes por la locura de la predicación.1:22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan
sabiduría;1:23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; 1:24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. 1:25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

1:30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;

Observen lo que dice el apóstol Pablo, bajo inspiración del Espíritu Santo. El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, es decir, para los que siguen pensando con la lógica diabólica y humana.

Se les habla de la cruz de Cristo, y no lo comprenden. Algunos quieren ver una señal milagrosa para creer; sólo que, si la ven, no es suficiente. Otros exigen razones; lo quieren entender perfectamente todo antes de comprometerse. La verdad de Cristo se puede explicar en términos filosóficos, pero nadie se convierte por puro argumento.

En su sabiduría, Dios ha decidido salvarnos mediante el mensaje de la cruz. Para la persona que sigue pensando con la lógica humana, resulta ser una locura. Para la persona que recibe la salvación, en cambio, llega a ser una sabiduría que transforma su vida.

Leamos también Colosenses 2:2-3:

2:2 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, 2:3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Aquí vemos que todos los secretos de la sabiduría están escondidos en Cristo. Todo lo que tenemos que saber para tener una vida que sea realmente buena, en otras palabras, toda la sabiduría positiva que nos llevará a una vida de provecho y de propósito, se encuentra en la persona de Cristo.

Esa sabiduría se encuentra, para empezar, en el ejemplo de Cristo. El fue el único hombre que ha vivido jamás que haya vivido en perfecta sabiduría. Desde que Adán y Eva escogieron la sabiduría diabólica todos hemos vivido alejados de la sabiduría de Dios.

Cristo, en cambio, vivió en este mundo – con todas sus tentaciones y todas sus opciones – pero lo hizo perfectamente conforme a la sabiduría de Dios. Si queremos saber lo que es vivir en sabiduría, tenemos que observar el ejemplo de Jesucristo.

Esa sabiduría también se encuentra en las palabras de Cristo. Es por esto que nos dice el verso 16 del capítulo 3 de Colosenses: “Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza”. Conforme más conozcamos de la palabra de Cristo, de lo que El nos ha enseñado, más sabiduría tendremos.

Podemos aplicar esto a toda la Biblia, porque toda la Biblia fue inspirada por el Espíritu de Cristo. Al mismo tiempo, las enseñanzas de Jesús registradas en los evangelios tienen especial sabiduría para dirigirnos en todos los aspectos de la vida. Una vida que se deja guiar por las enseñanzas de Cristo es una vida sabia.

Conclusión

Ahora te pregunto: ¿cuál sabiduría está guiando tu vida? El apóstol Pablo dijo que había aprendido a estar contento en necesidad y en abundancia. Esto indica que había recibido sabiduría para vivir bien en ambas circunstancias.

Cuando tenemos necesidad, nos hace falta la sabiduría de Dios. Es muy fácil renegar, o permitir que la necesidad misma nos haga cometer pecado para tratar de resolver nuestro problema. Podemos ser tentados a robar, a ser deshonestos, a aprovecharnos de otros de alguna manera.

Por otra parte, también necesitamos sabiduría para vivir en abundancia. Cuando tenemos lo suficiente, es muy fácil olvidarnos de Dios. Podemos fácilmente buscar a Dios sólo cuando estamos necesitados. La abundancia puede ser una peor tentación que la necesidad.

Si somos sabios, aprenderemos a vivir en toda circunstancia, agradecidos y obedientes. En Cristo hay sabiduría para vivir.

¿Es válida la teomática (el uso de los números para verificar la Biblia) como defensa de las Escrituras?

¿Es válida la teomática (el uso de los números para verificar la Biblia) como defensa de las Escrituras?

Una pregunta que se nos ha hecho a menudo durante los últimos años tiene que ver con la teomática, el uso “místico” de los números que aparecen en las Escrituras. Muchas personas ven una estructura, abierta y oculta a la vez, en el uso de números en la Biblia. En consecuencia, les dan significado místico a esas estructuras. Algunos se han aventurado a decir que esos esquemas numéricos son la prueba definitiva de la existencia de Dios y la inspiración divina de las Escrituras. Así los usan como una apologética, un medio para demostrar que la Biblia es veraz.

Para comenzar, afirmamos nuestra creencia en que la Biblia es verdaderamente la Palabra inspirada de Dios y su revelación única a la humanidad. Exponemos en público las pruebas al respecto y estamos completamente comprometidos con esa creencia. No obstan­te, como en el caso de la pregunta sobre el Sudario de Turín (véase Respuestas a preguntas, difíciles), consideramos nuestro deber descubrir toda supuesta evidencia del cristianismo que no nos parece legítima. Lo mismo se aplica aquí al estudio de la “gematría” (proceso de creación de equivalentes a partir del valor numérico de las palabras) o la “teomática” que se atribuye el descubrimiento de esta maravillosa información.

Aunque el estudio de la numerología se remonta hasta los babilo­nios, se ha popularizado en los últimos 100 años, con las obras de Ivan Panin y E. W. Bullinger. Panin, nacido en Rusia, se graduó en la Universidad de Harvard, considerándose agnóstico. Posteriormente descubrió lo que creyó que era la prueba irrefutable de que la Biblia era inspirada. La base de esta prueba era su estudio de los números.

El dice que su descubrimiento es “.. .un secreto que estaba velado para todos los demás hombres, quizá incluyendo los escritores de los libros del Antiguo Testamento y del Nuevo” (Things to Come, Las cosas futuras, VII, enero 1911). Simplemente, las afirmaciones de Panin, Bullinger y otros no son verdaderas.

John J. Davis dice lo siguiente al respecto: “Parece que por pura honradez intelectual, estos hombres deberían por lo menos hablar sobre el desarrollo de los sistemas numéricos por los discípulos de Pitágoras, las exégesis primitivas de judíos y gnósticos y los escritos de los Padres de la Iglesia. Lo que esos escritores proponen no es nada nuevo y dan la impresión de que tratan de ocultar completamente el origen de su método, por temor de caer bajo la misma condenación de los gnósticos que todo lo convertían en alegorías en los tiempos de Ireneo. Sus procedimientos matemáticos son exactamente los mismos de los pitagóricos y los gnósticos. La única diferencia es que se cambian las conclusiones para conformarlas a la teología cristiana” (Davis, Biblical Numerology, Numerología bíblica, p. 134).

Entre los métodos de los numerólogos están el recuento de las letras de un versículo, el número de palabras en una oración y el número de las palabras importantes. Panin, por ejemplo, se basa en Génesis 1:1 y en la importancia que se le da al número siete, para fundamentar su inspiración divina.

Sin embargo, Oswald T. Allis, al considerar esta línea de pensa­miento dijo: “Si el hecho de que el versículo uno sea un ejemplo perfecto de los sietes que aparecen en las palabras y las letras, significa que este texto ha sido conservado perfectamente, ¿debemos deducir que el versículo dos se nos ha transmitido imperfectamente porque tiene 52 letras? ¿O tiene este versículo una estructura numérica diferente?” (Oswald T. Allis, Biblical Númenes, Numérica bíblica, Filadelfia: Compañía Editorial Presbiteriana y Reformada, 1961, p. 7).

También se pueden observar múltiplos de siete y otros esquemas numéricos claros en cualquier documento, si se tiene la paciencia necesaria para buscarlos. Oswald Allis señala esto al usar el número 1776, que contiene dos sietes. Si se suman el primer número y el último, se tiene otro siete. Como 1776 fue el año en que se firmó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, se podrían encontrar toda clase de significados en esto (véase Oswald T. Allis, Bible Númenes, Numérica bíblica, pp. 3, 4).

Como bien afirma John Warwick Montgomery: “De nada les sirve a los argumentos legítimos sobre la infalibilidad de las Sagradas Escrituras asociarse con unas técnicas estrafalarias que bien podrían ‘probar’ la infalibilidad de un periódico” (Principalities and Powers,Principados y potestades, Bethany Fellowship, 1973, p. 92).

El uso místico de los números no lleva a nadie a Jesucristo. Aunque no se niegue la posibilidad de que alguien venga a Cristo por medio de alguien que le muestre la supuesta maravillosa unidad de los números en las Escrituras, esto no le da validez al argumento. No creemos que el fin justifique los medios.

Hay suficientes pruebas de la inspiración divina de las Escrituras y de la presencia de la mano de Dios en su composición, como lo hemos señalado antes (Answers to Tough Questions, Respuestas a preguntas difíciles, pp. 1-3; Evidencia que exige un veredicto, capítulos 1 y 4). Por lo tanto, creemos que este es un método insuficiente para argüir a favor de la inspiración de la Biblia.

Josh Mc Dowell, Don Stewart, Razones. ¿Tiene sentido la fe cristiana para el hombre de hoy?, pp.56-58,edit.Vida,4ta.impresión, 1992,Fl. E.U.

Anteriores Entradas antiguas