El gran provocador

LIBROS – Entrevista

El gran provocador

Christopher Hitchens realiza en Dios no es bueno una radical crítica a todas las religiones. “Son una promesa vacía de los totalitarismos”, sostiene el ácido y polémico escritor

JOSÉ ANDRÉS ROJO 29/03/2008

Ver Artículos relacionados con el ateísmo

El último número de Vanity Fair dedica su tema de portada a responder una pregunta: “¿Quién dice que las mujeres no son divertidas?”. El que lo sugiere es Christopher Hitchens (Portsmouth, Inglaterra, 1949), una de las firmas de referencia de la revista y que pasa por ser uno de los más ácidos polemistas del momento. Allí donde puede haber gresca, allí está Hitchens disparando sus venenosos dardos con una prosa cargada con la dinamita de su sentido del humor.

“Siempre estaré del lado de la peor versión de la democracia estadounidense frente a la mejor teocracia fundamentalista”

“Con energía nuclear o no, Irán no debería estar secuestrado por estos fundamentalistas y terroristas”

Ahora se traduce en España su último libro, Dios no es bueno (Debate), donde exhibe sus municiones más letales para arremeter contra todo tipo de religión. Habrá quien pueda cuestionar la hondura de sus reflexiones, pero lo que nadie puede discutir es su destreza para hincar su rabiosa dentadura en una de las cuestiones actualmente más polémicas. El libro está dedicado a Ian McEwan. Hitchens lo explica: “Porque es una persona espiritual. Lo ha demostrado en sus libros y en su vida: que se puede ser espiritual sin ser religioso. Yo no soy así. Todos esos rollos no existen para mí. Cualquier religión se ofrece como una solución idiota que promete arreglarlo todo. Es la promesa vacía de los totalitarismos”.

La cita tuvo lugar en febrero, durante un viaje que el escritor y periodista hizo a Ámsterdam para presentar su libro. Allí, en un restaurante italiano a la vera de un canal, Hitchens habló: “Es posible que haya personas que no busquen respuestas en la religión sino sólo consuelo. Lo que ocurre, sin embargo, es que las religiones se ocupan de que esas personas acepten una serie de explicaciones, que son pura ficción, invenciones, mitos, leyendas. Y no hay consuelo posible si uno se enfrenta a los argumentos que las religiones proponen para explicar la creación o la resurrección y otras cuestiones”.

El caso de Hitchens es muy ilustrativo de la deriva que han seguido muchos intelectuales de su generación. En 2001 publicó Juicio a Kissinger (Anagrama), donde confesaba haber abordado sólo las infracciones del político “que podrían o deberían constituir la base de una acusación penal: por crímenes de guerra, por crímenes contra la humanidad y por delitos contra el derecho consuetudinario o internacional, entre ellos el de conspiración por cometer asesinato, secuestro y tortura”. Y cargaba a fondo contra el ex secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos sacando a la luz todas sus sucias maniobras en Indochina, Bangladesh, Chile o Timor Oriental, entre otros lugares. Ya por entonces, sin embargo, ese airado discurso tan propio de un tipo de izquierdas iba resquebrajándose. A Hitchens le irritó, y dolió, profundamente la blandenguería con que la izquierda reaccionó a propósito de la fetua que Jomeini dictó contra Salman Rushdie en 1989. Los atentados del 11-S terminaron de cambiar sus simpatías. El furibundo trotskista fue convirtiéndose en un furibundo neoconservador, y el caballero que se había manifestado contra la guerra del Golfo celebró la guerra de Irak, y la defendió, como es su estilo, con uñas y dientes.

“Explicar este cambio es muy sencillo”, dice Hitchens. “Cuando Kissinger hacía sus sucias maniobras en Chile, lo que pretendía era derrocar a un régimen que había sido elegido democráticamente, y lo que terminó provocando fue la llegada de un dictador al poder, Pinochet. Lo que existía, en cambio, en Irak era un dictador, Sadam Husein, y la guerra se hizo para acabar con un sistema de dominación que tenía masacrados a los ciudadanos de aquel país. Ahora ya se han celebrado dos elecciones y vamos a por las terceras. No soy el que tiene que defender su posición sino quienes me critican. Los que no movieron un dedo para acabar con un tirano”.

Es inevitable que el rumor de fondo de las iniciativas que ha tomado el Gobierno de Bush resuenen en Dios no es bueno, pero lo cierto es que en el libro no abundan ni reproches ni apoyos explícitos a iniciativas concretas. Sí hay una posición inequívoca de largo alcance, un diagnóstico sobre el conflicto más grave, una concepción radical de lo que está en juego. Y para Hitchens la gran batalla que se libra hoy en el mundo es la que enfrenta al laicismo contra los fanatismos religiosos. Ahí en Ámsterdam lo formulaba con estas palabras: “En esa guerra, yo siempre estaré del lado de la peor versión de la democracia estadounidense frente a la mejor de las concreciones de una teocracia fundamentalista”. Hitchens se nacionalizó estadounidense el año pasado: “Quería formar parte de un país y poder pronunciarme como uno más y no como un extranjero”.

¿Es entonces la democracia la mejor manera de combatir el auge de los fanatismos religiosos? “Me gustaría que lo fuera, pero no sé si la democracia puede ser tan eficaz. La mejor manera de librar ese combate es defendiendo el laicismo, la secularización. Eso es lo mínimo. El problema de las democracias es que se ven a menudo obligadas a hacer compromisos. Los Gobiernos están en el poder durante un tiempo limitado y cuando surgen los roces con una comunidad religiosa aceptan sobre la marcha que en los colegios se separen a los chicos de las chicas o que los obliguen a bañarse en piscinas diferentes. Pero no crea que se van a conformar con eso. La cuestión es qué tipo de compromisos puede establecer una democracia capitalista con las exigencias de las religiones. Es muy fácil decir que la democracia es la salida. Pero no. La democracia es lo que tenemos que proteger”.

El padre de Hitchens era marino y eso explica que durante la primera parte de su vida fuera dando tumbos, de base naval en base naval. Estudió Filosofía, Políticas y Económicas en Cambridge y Oxford. Entró en el Partido Laborista en 1965, pero fue expulsado en 1967 por criticar el apoyo a la guerra de Vietnam. Formó entonces parte de un minúsculo grupo trotskista próximo a Rosa Luxemburgo y empezó a trabajar como corresponsal de publicaciones de izquierda. “Sigo siendo marxista. No sabría cómo acercarme a las cosas sin una concepción materialista de la historia. Mi próximo libro se ocupa de Rosa Luxemburgo”.

En los setenta entró a trabajar en el New Statesman, donde se hizo amigo de Martin Amis e Ian McEwan y donde adquirió su merecida fama de irascible izquierdista que desenfundaba a la menor ocasión y que siempre tiraba a matar. En Experiencia, su libro autobiográfico, Amis retrata las maneras de su amigo durante una visita que le hicieron a finales de los ochenta a Saul Bellow. Le había hecho prometer que no habría excesos, que no habría “memeces siniestras”. Es decir: “Nada de profesiones vehementes de izquierdismo”. Pero salió el tema de Israel y Hitchens se tiró a la yugular de su anfitrión, con lo que la cena terminó como un funeral. Dice Amis que Bellow se fue allanando “ante la catarata de razón pura -con todo lujo de detalles concretos, precedentes históricos, candentes estadísticas, llamativas y finas distinciones- de la estampida cerebral de Christopher”.

Esa estampida cerebral también se puede encontrar en Dios no es bueno. Detalles históricos, investigaciones recientes, flechazos de actualidad y todo al servicio de atacar en cuatro frentes: las religiones cuentan de manera incorrecta los orígenes del ser humano y del cosmos, consiguen aunar el máximo de servilismo y solipsismo, desencadenan una poderosa represión sexual y se fundan en ilusiones. Hitchens comentaba en Ámsterdam: “La mayor contradicción de las religiones es que piden a sus fieles que sean modestos, humildes y que se sientan pequeños. Y al mismo tiempo les dicen que el universo ha sido diseñado pensando que ellos son el centro de todo. Con lo que los va convirtiendo en tipos orgullosos y seguros de sí mismos. Es ridículo. Si pensamos en lo mucho que tardó en crearse el cosmos, cuánta violencia y desorden hubo para que al fin hubiera vida en este minúsculo planeta, suena absurdo pensar que hubo alguien que lo estaba construyendo para ti y para mí. Tal como están las cosas, si efectivamente existiera un dios, sería un chapucero, un incompetente, un ser extremadamente cruel”.

Hitchens desarrolló la primera parte de su carrera como corresponsal. Estuvo una larga temporada en Chipre, y ha viajado por Chad, Uganda, Darfur; ha visitado Irak, Irán y Corea del Norte; ha estado en unos sesenta países. Ha escrito también crítica literaria y, entre los numerosos medios en los que ha colaborado o colabora, figuran Atlantic Monthly, The New York Times Review of Books, World Affairs, Slate, The Nation, Free Inquiry, Vanity Fair… Ha publicado más de quince libros, de los que han aparecido en España el citado sobre Kissinger, Cartas a un joven disidente (Anagrama) y La victoria de Orwell (Emecé). ¿No existe el problema de que una obra tan variada quede reducida a los latiguillos con que los medios resumen la obra de un intelectual? “La figura del intelectual surgió en Francia durante el caso Dreyfus. Y lo que dijo entonces Zola fue algo muy simple: que ese hombre era inocente y que estaba preso por un error judicial. Fueron los otros, los que pretendían representar a la gran Francia, los que defendían que las cosas eran más complejas. A veces se deben hacer preguntas sencillas. Hace poco, mi amigo Martin Amis pidió en un mitin que levantaran la mano los que se consideraban moralmente superiores a los talibanes. Sólo lo hicieron dos o tres personas. Lo que yo me pregunto es qué es lo que resulta tan complejo que impide que la gente responda una pregunta sencilla. El intelectual tiene que recordar las cosas que son obvias, evidentes, que no admiten discusión. La revista antifascista en la que colaboraban Brecht, Grosz y Heartfield se llamaba Simplicissimus. George Orwell decía que la cosa más difícil de ver es la que tienes delante de las narices. La fórmula ‘no pasarán’ era muy fácil de entender”.

Al final de Dios no es bueno, donde hace una exaltada defensa de los valores de la Ilustración, avisa: “Una versión de la Inquisición está a punto de dar con un arma nuclear”. La discusión es cómo combatir el peligroso ascenso de los fanatismos.

¿Cómo defiende Hitchens al mismo tiempo las reglas de juego internacionales y apoya la invasión de Irak que se hizo bajo la mentira de las armas de destrucción masiva? “Eso no es cierto. Se le dio a Irak una lista de las armas que poseían, y no se deshicieron de ellas. Aún no lo han hecho. Cuando se produjo la invasión, no se trataba tanto de entrar y de encontrar las armas como de obligar a Irak a cumplir con una resolución de Naciones Unidas que fue respaldada por todos los miembros del Consejo de Seguridad, y hasta por Irán y Siria. Unánime”. ¿Cómo justifica el caos que hay allí ahora? “En el curso de la guerra, hemos obligado a los libios a desarmarse. Y resulta que tenían más armas de las que pensábamos que tenían. Nos las entregaron todas. Y al examinar el arsenal de Libia pudimos descubrir que pertenecía a la mafia de Al Qaeda, que se extiende hasta el norte de Siria”. Y en el caso de Irán, ¿defiende la invasión? “Lo que es necesario es derrocar a los mulás. Con energía nuclear o no, Irán no debería estar secuestrado por estos fundamentalistas y terroristas. Si tienen sentido las leyes internacionales, habría que arrestar, juzgar y mandar a la cárcel a todos los responsables de tantos asesinatos (Berlín, Viena, el restaurante Mikonos) que están protegidos por el Gobierno de Irán que, mientras tanto, es capaz de cortarle las manos a alguien por robar. Es una banda mafiosa en un Gobierno. Mulás con armas nucleares”.

La cena termina con un par de whiskies. Por allí han pasado el papa Wojtyla (“un tipo con cojones”), Hillary Clinton (“más de lo mismo, más corrupción”), Obama (“puede transformarse y hacer algo serio”), el arzobispo de Canterbury, Yugoslavia, la dictadura argentina y la Guerra Civil española, entre otros temas. La herida en Hitchens sigue ahí: “Cuando sucedió lo de Rushdie, me dolió la capitulación de la izquierda. Siempre encuentra justificaciones para cualquier actitud agresiva contra Estados Unidos y no sabe ver ese fascismo con rostro islámico”. –

Fuente:

Anuncios

El rottweiler de Dios se muerde la cola

POLEMICAS – EL PAPA Y EL ISLAM

El rottweiler de Dios se muerde la cola

El discurso del Papa en la Universidad de Regensburg desató una ola de reacciones en el mundo musulmán que ahora el Vaticano encuentra difícil de apaciguar. Para el periodista y extraordinario polemista inglés Christopher Hitchens, Ratzinger no sólo cometió un error innecesario, sino que lo ha hecho con argumentos que deberían avergonzar a Occidente.

Por Christopher Hitchens

Hay muchos Papas dentro de la Cristiandad –la Iglesia Copta tiene uno, la Iglesia Ortodoxa Oriental también tiene un Patriarca o Santo Padre–, pero hemos adquirido el hábito de usar el término para describir sólo al obispo de Roma (como lo describen los 39 Artículos de la Iglesia Anglicana) y esto es una pena por muchas razones. Le confiere una especie de autoridad suprema al líder de apenas una secta cristiana, y por eso ayuda a darles la impresión a los no cristianos de que el representante del catolicismo romano representa mucho más de “Occidente” de lo que en realidad representa.

En un intento de revivir su Iglesia moribunda con una visita a Alemania, donde las congregaciones romanas son cada vez más escasas, Joseph Ratzinger (siempre voy a pensar en él con este nombre) se las ha arreglado para hacer un moderado daño –y para no hacer nada bueno en absoluto– en la tensa y crispada discusión que se desarrolla entre Europa y el Islam. Recomiendo que lean el texto completo de su discurso en la Universidad de Regensburg hace dos semanas.

Después de una introducción muy superficial, Ratzinger fue directo a su cita elegida, tomada del emperador bizantino del siglo XIV Manuel II. Este monarca supuestamente una vez entró en debate –el momento y lugar precisos se desconocen– con un persa anónimo. El tema era el Cristianismo y el Islam. El bizantino le pide al persa que le muestre “qué ha traído Mahoma que sea nuevo, y allí encontrará cosas que sólo son malvadas e inhumanas, como la orden de difundir la fe que predicaba con la espada”. Pero, entusiasmado en su propio tema, el monarca purpúreo de Constantinopla habría agregado: “Para convencer a un alma razonable, no se necesita un brazo fuerte, ni armas de ningún tipo, ni otras maneras de amenazar a una persona con la muerte”.

Ahora, no hace falta ser musulmán para pensar que esta cita es una perfecta hipocresía en boca del obispo de Roma. No hubiera habido una cristiandad bizantina o romana si la fe no hubiese sido inculcada y difundida y mantenida con todo tipo de violencia, crueldad y coerción. Para tomar el ejemplo favorito –y autocompasivo– del Islam: fueron los cruzados católicos quienes saquearon e incendiaron Bizancio en su camino a Palestina, y eso fue sólo después de que metódicamente atacaran a los judíos, así que el mundo musulmán fue en realidad sólo la tercera víctima de esta barbarie. (La mejor fuente de estos hechos es la Historia de las Cruzadas de Sir Steven Runciman). Sin embargo, de todas las palabras que podría haber elegido para sugerir que la religión desea quebrar su vieja conexión con la conquista, la intolerancia y la subordinación, Ratzinger tuvo que elegir un ejemplo diseñado para recordar a sus oyentes los crueles excesos del período medieval. Su mención de Manuel II evidentemente no fue accidental o anecdótica. Se refiere a él varias veces y vuelve a mencionarlo otra vez en el párrafo de cierre, como para remarcarlo.

Y por supuesto ahora escuchamos, predeciblemente, las patéticas y poco convincentes disculpas formuladas por su vocero y finalmente por el propio Ratzinger. Esto sólo servirá para convencer a los enfurecidos musulmanes de que, amenazando con represalias, llamando a cortar las relaciones diplomáticas con el Vaticano y desencadenando otras cuantas fatwas sanguinarias, podrán forzar otro retiro. Las cosas habituales han sucedido: el asesinato de una monja en Somalía y el ataque a iglesias cristianas en Palestina. Así continúa el “diálogo” ecuménico.

Al leer el grueso del discurso, sin embargo, es posible darse cuenta de que, si hubiera nacido en Turquía o Siria en vez de en Alemania, el obispo de Roma podría haberse convertido en un perfecto musulmán ortodoxo. Raztinger se permite desconfiar del Islam porque reclama que su revelación es la absoluta y final, pero él describe a Juan, uno de los apóstoles, como el que pronunció “la última palabra sobre el concepto bíblico de Dios”, y donde los musulmanes creen que Mahoma entró en trance y tomó dictado de un arcángel, Ratzinger acepta como verdadera la igualmente desopilante leyenda de que a San Pablo se le ordenó difundir el evangelio durante una visión experimentada en un sueño. No entiende a Mahoma cuando dice que el profeta sólo prohibió la “compulsión en la religión” cuando el Islam era débil. (La relevante sura proviene de un período de relativa confianza.) Pero podría haber citado con facilidad las muchas suras que contradicen brutalmente este mensaje aparentemente benigno. El problema común es que, si se cuestiona demasiado la revelación y el dogma de otra religión, es una invitación al cuestionamiento de la propia. Eso es lo que ha sucedido en este caso.

Los musulmanes que protestan están siendo muy desagradecidos. Cuando se incendiaron las embajadas danesas a principios de este año, Roma sólo lanzó unas palabras de protesta sobre la inconveniencia de tiras cómicas profanas. En casi todas las otras confrontaciones entre el Islam y Occidente, o entre el Islam e Israel, el Vaticano ha o bien repartido la diferencia, o ayudado a hacer de ventrílocuo de las quejas musulmanas. Más que nada, cuando se dirigió a su público en Regensburg, el hombre que modestamente se considera el vicario de Cristo en la Tierra mantuvo un ataque constante a la idea de que la razón y la conciencia individual pueden ser preferibles a la fe. Pretende que la palabra “Logos” puede significar tanto “la palabra” como “Razón”, lo que es posible en griego, pero nunca en la Biblia, donde es presentada como la verdad celestial. Menciona al pasar a Kant y Descartes, deja fuera por completo a Spinoza y Hume, y deshonestamente trata de hacer parecer que la religión y la Ilustración y la ciencia son en última instancia compatibles, cuando todo esfuerzo del pensamiento libre siempre tuvo que mantenerse, con gran riesgo, en contra de la ilusión fantástica de verdades reveladas y sus representantes terrenales. Se dice con frecuencia –y lo dijo el propio Ratzinger cuando era un subordinado del último prelado de Roma– que el Islam es incapaz de una Reforma. No tendríamos siquiera esa palabra en nuestro lenguaje si la Iglesia Católica Romana se hubiera salido con la suya. Ahora su líder reaccionario realmente ha “ofendido” al mundo musulmán, mientras simultáneamente nos pide que desconfiemos de nuestra única arma confiable, la razón, la única que poseemos en estos tiempos oscuros. Un buen trabajo, que realmente no necesitábamos.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-3278-2006-09-24.html

Juana de Arco, la amazona de Dios

Así lo contó Hilaire Belloc

Juana de Arco, la amazona de Dios

elmanifiesto.com,17 de mayo de 2008

HILAIRE BELLOC
Finalmente, la semana de Pentecostés, después de que había pasado un año desde la captura de Juana y cuatro meses de permanencia en el horrendo calabozo, el miércoles 23 de mayo, al atardecer, el padre Pedro Mauricio, que también había tomado parte en el proceso, fue a hablar con ella, haciendo apelación a su lealtad para con Dios y su honor de soldado, exhortándola, con muy buenas razones, a fin de que reconociese la autoridad del tribunal y se sometiese de buen grado a ella.
Puede ser que este clérigo no mintiese en lo hondo de su conciencia y que realmente pensase que Juana se hallaba en un error, a cuya abjuración él la incitaba piadosamente, deseando ahorrarle el suplicio de la hoguera. Durante toda esta horrible noche, Juana reflexionó sobre las palabras del sacerdote, esperando el nuevo día.
El jueves 24 de mayo, por la mañana, se pusieron a preparar la ceremonia pública que se conoce en los procesos eclesiásticos con el nombre de “abjuración”. En ella, cuando el acusado se retractaba, salvaba su vida, y era de práctica ofrecerles a todos esa posibilidad de evitar el suplicio final. Tales eran las disposiciones y usos inviolables y no había más que conformarse en practicarlos según la norma; pero esto mismo preocupaba a los enemigos de Juana, que temían verla aceptar la abjuración y, por lo tanto, escapar a la muerte que le deseaban.
Mas el obispo Cauchon tenía bien aprendido su papel y sabía que si lograba arrancar a Juana la menor confesión de brujería, tanto ella como el rey quedarían cubiertos de ignominia, y con ello tendría el indispensable pretexto de arrojarla a la hoguera consiguiendo los dos fines perseguidos: después de destruir su prestigio, llevar a cabo su venganza aniquilándola corporalmente.
Existe en la ciudad de Ruan una gran iglesia llamada de San Ouen, y cerca de ella un cementerio, que se extiende sobre un amplio espacio, situado hacia el extremo este de la misma. En aquel lugar elevaron un patíbulo, al que fue llevada Juana para que pudiera ser vista por la muchedumbre.
Una vez en la plataforma del cadalso, la hicieron sentar ante una especie de pupitre y le leyeron una larga y profusa relación de sus errores y de sus crímenes de herejía y de hechicería, con el fin de que, después de haberla oído por partes, fuese diciendo si se retractaba o no de las inculpaciones. Pero Juana no comprendía bien todo aquello.
Un cierto Erard, a quien los jueces habían encomendado esa función, leyó entonces a Juana una pequeña nota, no más larga que un Padrenuestro, de unas ocho líneas más o menos, en la cual, según se supone, se le proponía efectuar una confesión en términos generales y una abjuración de sus errores. Al mismo tiempo le prometieron de palabra, pues se cuidaron mucho de no ponerlo por escrito, que si se avenía a firmar aquello y a vestirse nuevamente de mujer, como prueba de que estaba dispuesta a enmendarse, la quitarían de su abominable prisión y por lo tanto del poder sus abyectos carceleros. Del mismo modo sería librada de grillos y cadenas, como era su derecho, aunque se lo hubieran negado, y alojado en la cárcel episcopal, custodiada por mujeres, tal como lo disponía el derecho canónico. [El quinto de los doce artículos en que constaba la acusación, a cuál más antojadizo y alevoso, se refería a la indumentaria masculina que Juana llevaba y que los inquisidores decían que no tenía derecho a ello, “según el Deuteronomio, bajo pena de merecer la abominación de Jehová”].
Juana firmó el papel, mas al hacerlo se extendió sobre sus labios una sonrisa cuyo sentido nadie fue capaz de desentrañar.
Cuando la multitud vio que había firmado, todos cuantos le tenían compasión se regocijaron viendo que, con ello, había escapado a la hoguera. Otros, en más pequeño número, que seguían teniéndola por santa, mostráronse afligidos; pero el grueso de la chusma y sobre todo los señores ingleses y su soldadesca mostrábanse terriblemente encolerizados ante la idea de que Juana se les iba de las manos. Sobrevino un gran tumulto, empezaron a llover las piedras y Juana fue llevada de allí.
El obispo Cauchon, traicionando sus deberes y su promesa, no la hizo conducir a la cárcel eclesiástica, ni la privó de las cadenas, ni la confió a la custodia de mujeres, sino que la hizo llevar de nuevo a la mazmorra del torreón feudal, cargada de hierros, dándole por carceleros a los mismos esbirros, por horror a los cuales ella había firmado. Fueron estos mismos quienes le dieron vestidos de mujer, que Juana se puso, quedando desde aquel instante a merced de tales bárbaros.
Al día siguiente se presentaron algunos sacerdotes en el patio del castillo, para someterla a un nuevo interrogatorio, pero fueron acogidos con denuestos por los mercenarios de Warwick, quienes los trataron de falsos armañacs, acusándolos de haber salvado a la bruja de la hoguera. Estos sacerdotes ignoraban, por aquellos días, que el obispo Cauchon, contestando a los reproches que le hicieran los lores, había exclamado: “No se nos escapará”.
En la mañana del domingo, Juana, queriendo levantarse, dijo a sus carceleros: “Quitadme estas cadenas para que pueda levantarme y vestirme”. Y uno de ellos retira los vestidos de mujer que estaban allí, sobre la yacija, y le muestra, metidas en un saco, las mismas ropas de hombre que ella había llevado hasta la abjuración y luego se las arroja sobre la cama sacudiendo la bolsa. Viendo que no le daban otras, Juana rehusó levantarse, diciendo: “Sabéis bien que esto me fue prohibido”.
Hacia el mediodía, no pudiendo resistir más acostada, optó por ponerse la ropa de varón.
Cuando se supo al día siguiente que había vuelto a vestirse de hombre, ocho de los jueces vinieron a interrogarla sobre el motivo de tal desobediencia, advirtiéndole que por ello sería declarada relapsa, a lo que Juana respondió que había sido compelida a obrar así por la presencia de tales sujetos, sus guardianes; y con el semblante desfigurado por muchas y muy amargas lágrimas, les contó los ultrajes que con su cuerpo habían querido hacer y les reprochó su falta de palabra.
Al otro día, martes, el obispo Cauchon convoca a su tribu [sic, ‘tribe’ en el original, N. del T.], y juntos condenan a Juana, por apóstata y relapsa, a ser entregada al brazo secular para morir quemada al día siguiente muy temprano.
Y en las primeras horas de la mañana del día siguiente, que era miércoles, treinta de mayo del año de Nuestro Señor mil y cuatrocientos treinta y uno, dos frailes dominicos, que habían asistido al proceso, presentáronse a Juana para anunciarle que tenía que morir y el género de muerte a que había sido sentenciada.
Ante tan terrible novedad Juana se puso a llorar convulsivamente y a exhalar hondísimos gemidos. Dando muestras de gran desesperación se torcía las manos y se arrancaba los cabellos gritando que prefería morir siete veces decapitada antes que entregar a las llamas su cuerpo impoluto e intacto.
En este momento el miserable obispo Cauchon se presenta en el habitáculo que Juana ocupaba en la torre, y ésta, al verlo, le dice: “Obispo, vos sois el causante de mi muerte. Si me hubieseis mandado a la cárcel eclesiástica, con mujeres que me guardasen, como era mi derecho, esto no hubiera sucedido. ¡Por eso apelo de vos ante Dios, el Juez Supremo!”.
Alguien le preguntó si, a tales alturas, no estaba dispuesta a admitir que sus Voces la habían engañado, puesto que ahora no venían a liberarla.
Desde lo hondo de su amargura Juana tal vez murmuró un “sí”, o quizás contestó con una palabra cuya intención ella sola sabía; nosotros no podemos decirlo, pues sobre esto es muy confuso el testimonio que nos ha llegado.
Se había hecho presente la hora del diablo y se habían desatado los tenebrosos poderes. Pero una cosa era cierta: Juana había oído a sus Santas reprocharle el haber firmado, y tales reproches la hacían arrepentirse de haberlo hecho así. [Las santas que oía Juana eran santa Catalina y santa Margarita; dicho sea de paso, el artículo décimo de la acusación a “la doncella de Orleans” de herejía y hechicería aseguraba que era “transgredir los preceptos de la caridad” el afirmar que las santas Catalina y Margarita no hablaban inglés].
Cualquiera que haya sido la respuesta de Juana sobre este punto, los inquisidores dejáronse doblegar sobre el de la comunión, que, desde tanto tiempo atrás, le venían negando. No la dejaron oír misa, por la que tanto había suspirado durante aquel largo período de abandono, pero le fue permitido recibir el cuerpo del Señor.
La hicieron vestir una larga túnica blanca, y luego la hicieron subir a una carreta, acompañada del fraile dominico que habría de asistirla hasta el final.
Cuando ascendía, exclamó, dirigiéndose a Pedro Mauricio, que se encontraba allí:
– “Maese Mauricio, ¿dónde estaré esta noche?”.
A lo que éste contestó:
– “¿No tienes esperanza en Dios?”.
Y Juana repuso:
– “Sí, la tengo. Hoy mismo estaré en el Paraíso”.
Doscientos hombres, armados de picas y bastones, fueron destinados a escoltar la carreta, rodeándola durante la marcha, mientras el pueblo se agolpaba por todas partes.
Despaciosamente, el cortejo fue abriéndose paso a través de la muchedumbre en dirección a la plaza del Mercado. Juana, que iba mirando la ciudad mientras pasaba, dijo:
– “¡Oh, Ruan, Ruan!… ¿Es verdad que yo voy a morir aquí y que tú serás mi última morada?”.
Al fin llegaron a la plaza del Mercado, donde los esperaba un enorme gentío compuesto por varios miles de almas.
En medio de la plaza, un poco hacia el Poniente, había un alto montón de yeso endurecido, que tenía casi la consistencia de la piedra. En su cima enclavaron un fuerte poste y todo alrededor habían amontonado haces de leña.
Después de haber oído el sermón que le dirigieron, Juana subió pisando los haces, sin dar muestra alguna de flaqueza, y fue atada al poste.
Desde allí, dominando con la vista todo el concurso, perdonó a sus enemigos y rogó que cada uno de los sacerdotes que se hallaban presentes entre el gentío rezase una misa por el reposo de su alma.
Luego pidió una cruz. Un soldado inglés ató dos palos, cruzándolos, y se los dio. Ella tomó la cruz así formada, la besó y la metió en el pecho, bajo la blanca túnica. Pero siguió pidiendo un crucifijo. Alguien le trajo uno de la iglesia próxima y se lo alcanzaron. Juana lo tomó y lo besó con fervor, mientras los lores ingleses protestaban, dando grandes voces, contra estas demoras.
Finalmente prenden fuego a la pira y se oye a Juana, ya envuelta por el humo, proclamar con energía que su misión había sido un verdadero mandato de Dios, y elevar en seguida invocaciones a los santos. Al cabo de algunos instantes se oye de nuevo su voz, alzándose en medio de la hoguera, clamando por el Santo Nombre de Jesús, y la voz era tan fuerte que la oyeron hasta los que estaban en los extremos límites de la plaza.
Después todo quedó en silencio, no oyéndose otro ruido que el crepitar del fuego.
Cuando todo acabó, ordenaron que fuesen mostradas las cenizas a fin de que todos pudiesen comprobar que estaba bien muerta. Pero ante el temor de que sus restos pudiesen ser venerados, mandaron a los soldados que los tiraran a las aguas del Sena.
Y ellos arrojaron al río las cenizas de esta doncella, y con ellas su corazón, que las brasas no habían podido consumir…

La historia paranormal de Lincoln y Kennedy

Coincidencias dignas de un libro de misterio

La historia paranormal de Lincoln y Kennedy

Elmanifiesto.com
Abraham Lincoln fue elegido para el Congreso en 1846. John F. Kennedy fue elegido para el Congreso en 1946.
Abraham Lincoln fue elegido presidente en 1860. John F. Kennedy fue elegido presidente en 1960.
Ambos se mostraron especialmente activos en el terreno de los derechos civiles. Las esposas de ambos perdieron a un hijo mientras vivían en la Casa Blanca. Ambos presidentes sufrieron un atentado en jueves. Ambos fueron tiroteados en la cabeza. Pero hay coincidencias aún más llamativas:
El secretario de Lincoln se llamaba Kennedy. El secretario de Kennedy se llamaba Lincoln. Ambos presidentes fueron asesinados por sureños. Y ambos fueron sucedidos por sureños llamados Johnson. Y atención: Andrew Johnson, que sucedió a Lincoln, había nacido en 1808, y Lyndon Johnson, que sucedió a Kennedy, había nacido en 1908. ¿Es bastante? No:
John Wilkes Booth, que asesinó a Lincoln, había nacido en 1839. Lee Harvey Oswald, que asesinó a Kennedy, había nacido en 1939. Ambos asesinos fueron conocidos por sus tres nombres. Los nombres de ambos están compuestos por quince letras. Y ahora agárrese a su asiento:
Lincoln fue asesinado en un teatro llamado “Ford”. Kennedy fue asesinado a bordo de un automóvil llamado “Lincoln” y fabricado por Ford. Lincoln fue asesinado en un teatro y su asesino huyó a refugiarse en un depósito. Kennedy fue asesinado desde un depósito y su asesino corrió a refugiarse en teatro. Por cierto que ambos asesinos, Booth y Oswald, fueron asesinados a su vez antes de sus respectivos juicios.
Y para acabar, una nota jocosa:
Una semana antes de ser asesinado, Lincoln estaba en Monroe, Maryland. Una semana antes de ser asesinado, Kennedy estaba con Marilyn Monroe.

Una nueva asignatura científica para bachilleres enoja otra vez a la Iglesia

3/6/2008

Una nueva asignatura científica para bachilleres enoja otra vez a la Iglesia

  1. Varios centros y grupos de padres creen que la materia adoctrina y estudian objetar
DAVID CASTRO
Un estudiante hojea uno de los libros de la nueva asignatura de Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Foto: DAVID CASTRO
ANTONIO M. YAGÜE
MADRID

Aunque lejos de la cruda disputa generada por Educación para la Ciudadanía, otra materia debutará el próximo curso con polémica. Se trata de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, que deberán cursar los más de 300.000 alumnos de primero de bachillerato, tanto de letras como de ciencias. Los colegios católicos y sectores de padres afines la creen innecesaria porque en ella se abordan “convicciones morales sobre temas no compartidos”, como el uso de células madre, la clonación, la fecundación in vitro y el evolucionismo, y puede ser un instrumento para “adoctrinar”. El Ministerio de Educación lo niega y mantiene que no habrá marcha atrás ni prórroga.
El planteamiento de la asignatura, según el departamento que dirige Mercedes Cabrera, es ofrecer una formación científica que permitirá a los alumnos de letras obtener una alfabetización básica en estos temas. Los de ciencias recibirán un punto de vista sobre la ciencia diferente, abierto y creativo, más allá del simple manejo de leyes y ecuaciones.

SIN DOGMAS
La secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia, aseguró que la materia tapará una laguna en el bachillerato, donde no se aborda bien el pensamiento científico y los alumnos, como ha demostrado el informe PiSA, no tienen capacidad para contextualizar estos conocimientos y ver la importancia de los avances. “No se hace un planteamiento dogmático o moralizante. Se trata de que los alumnos puedan manejar conceptos científicos y conformar su opinión”, defendió Almunia. Y apostilló: “En toda Europa existe. No tiene por qué haber problemas”.
La Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE), que agrupa a 2.000 centros y 1,5 millones de alumnos, se muestra de entrada en contra porque “resta fuerza y carga lectiva”. Pero su oposición es más frontal por la inclusión de contenidos “donde no hay una moral compartida”, como la manipulación genética y la clonación. “No es acertado introducir en el debate estudiantil temas donde éticamente las posturas están confrontadas”, advirtió su presidente Manuel de Castro.

DENUNCIA
La Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa), que ha desatado una cruzada contra Ciudadanía, va más allá. “Es una materia que resta tiempo a otras fundamentales, plantea más dificultades que beneficios y aborda temas que chocan con la doctrina católica”, resumió su presidente Luis Carbonel.
De Castro anunció que “si los contenidos no están bien enfocados”, lo denunciarán e indicarán a los centros “los manuales más adecuados y acordes con la doctrina católica”. Pero el presidente de la Concapa no descarta llamar a la objeción: “Si en los textos se hacen planteamientos contrarios a la ética, la dignidad humana y la vida, no lo dudaremos”.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=515166&idseccio_PK=&h=080603

El Congreso aprueba un registro de pederastas para evitar otro ‘caso Mari Luz’

3/6/2008 LA LUCHA CONTRA LOS ABUSOS A MENORES

El Congreso aprueba un registro de pederastas para evitar otro ‘caso Mari Luz’

EFE
MADRID

El Congreso ha dado hoy luz verde a la creación de un registro específico de pederastas, al que solo tendrán acceso las autoridades judiciales y las Fuerzas de Seguridad, para que no se vuelva a repetir el “drama” de casos como el de la niña de Huelva Mari Luz Cortés, asesinada presuntamente por un pederasta reincidente.

El Congreso también se ha mostrado a favor de las enmiendas presentadas por CiU a una proposición no de ley del PP que insta al Gobierno a endurecer las penas para delitos de abusos sexuales a menores.

Al debate de la iniciativa ha asistido el padre de Mari Luz Cortés, al que los diputados que han intervenido le han mostrado su respeto y solidaridad.

Actitud “serena y ejemplar” del padre

Así la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, ha comenzado su discurso reconociendo su admiración ante la actitud “serena y ejemplar” de los padres de la niña asesinada, que, “lejos del sentimiento de venganza, han pedido que se haga justicia”.

Sáenz de Santamaría ha subrayado que la aprobación de la iniciativa propuesta por el PP supone devolver la confianza a los padres de la niña, así como convertir “ese fallo de la Justicia que acabó en tragedia en un acierto de todo el Congreso para que no se vuelvan a ver dramas como el de Huelva y se tengan que discutir en esta Cámara”.

La portavoz popular se ha mostrado a favor de la enmienda de CIU por la que se insta al Gobierno a que la información relativa a los delitos sexuales (sentencias, firmes y no firmes, medidas cautelares y requisitorias) se incluyan dentro del Registro Central de Penados y Rebeldes.

El diputado de CIU Jordi Jané ha señalado que esa enmienda presentada por su grupo “da forma” al compromiso que asumió el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, por el que aceptó la creación de un registro de pederastas que se incorporara al citado Registro Central de Penados.

Durante su intervención, Jané ha señalado que “debemos remar todos en la misma dirección” ya que ha reconocido que no sólo es suficiente elevar las penas, sino que luego el sistema en su conjunto funcione.

De cumplimiento íntegro a efectivo de penas

El diputado del PSOE Julio Villarrubia ha indicado que su grupo presentó una enmienda de sustitución a uno de los puntos de la propuesta del PP por la que sustituía la petición de “cumplimiento íntegro” de penas de los culpables de este tipo delitos por el de cumplimiento “efectivo” y que también ha sido aprobada.

El diputado socialista ha explicado en rueda de prensa que la sustitución se debe a que de la otra manera se vulneraría el principio constitucional de reinserción del penado, y en el caso de que los populares no lo hubieran aceptado, no hubiera habido consenso.

El diputado del PNV Emilio Olabarría también se ha mostrado a favor de la propuesta del PP, al que ha felicitado por su iniciativa, con las enmiendas de CIU y PSOE y ha hecho un llamamiento para mejorar el funcionamiento de la Justicia.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=515342&idseccio_PK=1021

EEUU exige registrarse por internet 72 horas antes de entrar en el país a quienes no necesiten visado

3/6/2008 MEDIDA DE SEGURIDAD

EEUU exige registrarse por internet 72 horas antes de entrar en el país a quienes no necesiten visado

  1. La medida es de aplicación en la mayoría de países de Europa occidental
EFE
LONDRES

Las personas que quieran visitar EEUU y no necesiten visado deberán registrarse por internet ante el Gobierno norteamericano al menos 72 horas antes de entrar en el país, según una medida destinada a reforzar la seguridad, según ha informado el Financial Times.

Se espera que esta disposición sea anunciada hoy por el secretario estadounidense de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, y que entre en vigor el próximo mes de enero, informa el periódico británico.

Las compañías europeas habían expresado el año pasado la preocupación de que el departamento de Seguridad Nacional de EEUU considerase exigir a los pasajeros que se registrasen 48 horas antes de entrar en el país, algo que podía dificultar las actividades de las empresas que ofrecen viajes de última hora.

La medida se aplicará a los ciudadanos que no necesitan visado para EEUU: la mayoría de Europa occidental, junto con Australia, Brunei, Japón, Nueva Zelanda y Singapur.

Dificultar la entrada de terroristas

El diario añade que EEUU ha firmado acuerdos con otros ocho países –entre ellos la República Checa, Hungría y Corea del Sur– y que les sitúa en el camino de suprimir la petición de visado.

Al parecer, con la nueva medida, se solicitará a los pasajeros la misma información que se les pide en el formulario de inmigración que debe ser completado en el avión antes de entrar en EEUU.

El registro podrá hacerse a través de agentes de viajes, espacios informáticos de las aerolíneas o a través de una página electrónica especial del Gobierno de EEUU, afirma el rotativo.

Según fuentes estadounidenses, con esta disposición se quiere dificultar la entrada en EEUU de terroristas que son nacionales de los países a los que no se les solicita visado.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=515294&idseccio_PK=1007&h=080603

Anteriores Entradas antiguas