FE Y CIENTÍFICOS DEL SIGLO XX

FE Y CIENTÍFICOS DEL SIGLO XX

[SOLO ALGUNOS DE LOS MUCHOS]

WERNHER VON BRAUM(n. 1912)

Ingeniero e inventor. Dedicado desde temprana edad a la Astronáutica. Alemán, en 1955 toma la ciudadanía americana. Autor del emplazamiento en órbita del primer satélite estadounidense Explorer I. Es llamado “rocket genius”, el genio de los cohetes. Trabaja como directivo en la NASA, en los proyectos del cohete Saturno y en el proyecto Apolo (cohete tripulado a la Luna). Posee un profundo sentido religioso:

«Los materialistas del siglo XIX y sus herederos los marxistas del siglo XX nos dicen que el creciente conocimiento científico de la creación permite rebajar la fe en un Creador. Pero toda nueva respuesta ha suscitado nuevas preguntas. Cuanto más comprendemos la complejidad de la estructura atómica, la naturaleza de la vida o el camino de las galaxias, tanto más encontramos nuevas razones para asombrarnos ante los esplendores de la creación divina… El hombre tiene necesidad de fe como tiene necesidad de paz, de agua y de aire… Tenemos necesidad de creer en Dios!»



ALEXIS CARREL (1873 – 1944)

«Yo quiero creer, yo creo todo aquello que la Iglesia Católica quiere que crea mas y, para hacer esto, no encuentro ninguna dificultad, porque no encuentro en la verdad de la Iglesia ninguna oposición real con los datos seguros de la ciencia.»

«Yo no soy filósofo ni teólogo; hablo y escribo solamente como hombre de ciencia».

«Los leyes de la Naturaleza son inducidas de la observación sistemática de los hechos. Y para someterse a ellas deben observarse reglas que son análogas a las de la moral cristiana. Está, por lo tanto, bien claro que las leyes observadas de este modo son idénticas a la voluntad de Dios, puesto que el Creador del mundo es Él».

Ver sección FE Y CIENCIA



LECOMTE DU NOUY

Físico Químico (1883-1947)

«Que aquellos que, sinceros y honestos. no admiten la necesidad de una fuerza organizadora trascendente, se limiten a decir: no sé. Pero que se abstengan de influir en los demás. Aquellos que, sin prueba alguna se esfuerzan sistemáticamente en destruir la idea de Dios, obran de un modo vil y anticientífico. Lejos de ser apoyado y ayudado por una creencia indestructible en Dios, como otros hombres de ciencia a quienes envidio, me dispuse para la vida con el escepticismo destructor que entonces estaba de moda. Me han sido precisos treinta años de laboratorio para llegar a convencerme de que aquellos que tenían el deber de iluminarme, aun sólo reconociendo su ignorancia, no habían mentido deliberadamente. Mi convicción actual es racional. He llegado a ella por los caminos de la biología y de la física y estoy convencido de que resulta imposible a todo hombre de ciencia que reflexione, no llegar a la misma conclusión. a menos que sea ciego u obre de mala fe. Pero el camino que yo he seguido es tortuoso; no es bueno. Y para evitar a los otros la inmensa pérdida de tiempo en los esfuerzos que yo he realizado, me levanto violentamente contra el espiritu maléfico de los malos pastores.»



JORDAN, Pascual (n. 1902)

Físico y naturalista, conocido por sus trabajos en mecánica cuántica.

«No sin razón he titulado este libro El hombre de ciencia ante el problema religioso. Su intención era explicar cómo todos los impedimentos, todos los mitos que la ciencia antigua había levantado para obstruir el camino de acceso a la religión hoy han desaparecido.

«Ese muro levantado por la filosofía materialista ayudada por la antigua ciencia, excluye al pensador científico del dominio espiritual de la fe religiosa. Pero la moderna ciencia al debilitar los presupuestos cientiticos de la filosofía materialista, ha dejado de lado ese muro.

«…La afirmación de la concepción determirtista de que Dios se había quedado sin trabajo en una naturaleza que seguía su curso regularmente, ha perdido ahora su fundamento. (…) En la innumerable cantidad de resultados siempre nuevos e indeterminados se puede ver la acción, la voluntad, el señorio de Dios.

«No afirmamos que la accion de Dios en la naturaleza se haya hecho científicamente visible o denostrable (…) sino que, en lo que concierne a la fe religiosa, la nueva física ha negado aquella negación: ha probado que son erróneas aquellas concepciones de la vieja ciencia que habían sido aducidas antes como pruebas en contra de la existencia de Dios.

«Pero ahí encuentra sus límites la pretensión de este libro; de ningún modo era tarea suya exponer lo que nos espera, si de hecho nos adentrantramos por ese camino que vuelve a estar libre. Nos conformamos con haber mostrado que el camino está expedito. La competencia del autor termina ahí. Nos quedamos ante la religión sin hablar de ella más de lo necesario, para reconocer ese camino cuya viabilidad intentábamos examinar».



MARAÑON, Gregorio (1887-1960)

«Es evidente que la ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy parece inexplicable; pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo misterioso a cuya puerta llamará angustioso nuestro ¿por qué?, sin que nos den otra respuesta que una palabra: Dios. El hombre dotado de auténtica sabiduría, está siempre enfrentado quiéralo o no, con la divinidad: huirla sólo conduce a la superstición de la ciencia misma y, por tanto, a dejar de avanzar para dar vueltas sin fin.»



ROBERT JASTROW

Astrónomo, director del Goddard Institute of Space Studies de la NASA.
La causa del Universo no puede ser investigada estudiando sólo causas y efectos dentro del Universo. Citando a mi amigo Steven Katz, profesor del Dartmouth College, «el extremismo de la ciencia moderna consiste en rechazar la teleología, la causa final; pero, con todo, hemos de reconocer que la teleología es un concepto metafísico, cuya última realidad no puede ser afirmada ni negada a base de evidencias empíricas.

Para el científico que ha vivido de la creencia en el poder de la razón, la historia de la ciencia concluye como una pesadilla. Ha escalado la montaña de la ignorancia y está a punto de conquistar el pico más alto; y cuando está trepando el último peñasco salen a darle la bienvenida un montón de teólogos que habían estado sentados allí arriba durante bastantes siglos».



JOHN ECCLES

Neurobiólogo, director del departamento de Bioquímicade la Univ. De Cambridge

LA SUPERSTICION MATERIALISTA

Tengo grandes esperanzas de que pronto remontemos el largo y profundo bache de monismo materialista que se había extendido sobre el mundo intelectual como una oscura niebla que apagaba toda la brillantez y luminosidad de los ideales y de la capacidad creadora de los seres humanos. Confío en que podremos recuperarnos, mantener relaciones más sanas con el misterio de la existencia y liberarnos cada vez más de esta tiranía de las afirmaciones dogmáticas de los materialistas, que sólo pueden conducir a la desesperanza y al nihilismo. Me agradaría contemplar una vuelta a la esperanza y a los valores y a un sentido más alto de la vida, e incluso a una concepción de la vida humana donde Dios esté presente.

Creo que el materialismo hipotético es aún la creencia más extendida entre los científicos. Pero no contiene más que una promesa: que todo quedara explicado, incluso las formas más íntimas de la experiencia humana, en términos de células nerviosas… Esto no es más que un tipo de fe religiosa; o mejor, es una superstición que no está fundada en evidencias dignas de consideración. Cuanto más progresamos a la hora de comprender la conformación del cerebro humano, más clara resulta la singularidad del ser humano respecto a cualquier otra cosa del mundo materiales



NORMAN GEISLERr

El ateísmo siempre ha tenido dificultades en el campo de la ética. Por una parte desean mantener algún fundamento ético objetivo para atacar a Dios desde el problema del mal; pero a la vez quieren proclamar la subjetividad de las normas éticas en términos de sociedad o de individuo. Por una parte, el ateo no querría separarse de los teístas cuando condenan las atrocidades nazis o el holocausto nuclear; pero a la vez, quieren mantener que todo depende de las circunstancias. ¿Cabe estar en ambas partes a la vez?

El primer Manifiesto humanista (1930) fue firmado entre otros filósofos ateos por Dewey, declaraba que era inaceptable para la ciencia moderna cualquier garantía sobrenatural o cósmica de los valores humanos. El segundo Manifiesto (1973), firmado por Asimov, Skinner, Julian Huxley y Monod, decía también que los valores morales se originan en la experiencia humana. La ética es autónoma y de situación…, procede de la necesidad y el interés. La vida humana tiene sentido porque nosotros creamos y desarrollamos nuestro futuro.

Pero la conducta y hasta el mismo lenguaje de estos ateos traiciona su rechazo de una moral absoluta. Esta incoherencia aparece en los citados Manifiestos. Allí se leen fuertes imperativos como: «Este mundo debe renunciar a los resortes de la violencia» o «es un imperativo planetario reducir el nivel de gastos bélicos y destinar esas riquezas a usos pacíficos y populares». El segundo Manifiesto invoca un cometido «que trasciende iglesias, estados, partidos, clases o razas».

¿Qué es esto sino un modo de formular su creencia en valores morales absolutos a través de un lenguaje humanista? Este es un síntoma más del colapso del ateísmo moderno.



DAVID MARTINA

«Algunos de los sociólogos más distinguidos de la presente generación no son en absoluto antirreligiosos: Daniel Bell, por ejemplo, escribe sobre el retorno de lo sagrado. Talcott Parsons de Harvard, que ha sido quizás el más influyente sociólogo, era un creyente y no sólo simpatizante. De hecho, una vez que hablé con él me dijo que si uno quiere llegar a conocer todo lo que invoca la sociología, puede escuchar la Pasión según San Mateo de Bach: allí están todos los temas de poder y sacrificio, y de cohesión social, y del enfrentamiento del individuo con la autoridad… y de cómo puede emerger la fe en medio de toda esta contradicción. Todo esto ha modificado gradualmente el ambiente de la sociología, desde las posturas radicales de Durkheim y Weberio.



ROBERT JASTROW

EL PRINCIPIO ANTROPICO

Según la imagen del Universo que están proponiendo los astrónomos y otros científicos, una pequeña variación en alguna de las circunstancias del mundo natural -por ejemplo, en las relaciones entre las energías de las fuerzas naturales o en las propiedades de las partículas elementales- habría determinado un Universo donde no podría darse la vida ni el hombre. Este análisis puede hacerse a partir de la energía nuclear y también desde la energía del campo electromagnético, la fuerza de gravedad o cualquier otra constante del Universo material; y se llega a la conclusión de que en un Universo ligeramente distinto no podría haber vida ni personas humanas. Por tanto, según los físicos y astrónomos, aparece el Universo como construido dentro de unos limites muy estrechos, de modo que el hombre pueda habitar en él. Esta conclusión se denomina principio antrópico y, en mi opinión, es la conclusión más teísta que puede proporcionar la ciencia.



BORIS CROYS (n. 1947)

Autor de modelos matemáticos de administración económica para el Instituto Politécnico de Leningrado.

“Como he tratado de mostrar, la dimensión universal ha estado siempre presente en la tradición cristiana de Rusia, incluso en aquellas ocasiones en que estaba siendo pervertida. Por esto, es de esperar que esta misma dimensión esté cada vez más presente en el futuro una vez que los rusos lleguen a conocer mejor su filosofía y su teología” (texto de 1990)



NATHANSON, BERNARD (N. 1927)

Ha sido llamado el “Rey del aborto”. Ha dirigido personalmente 75.000 abortos. Ha realizado el aborto de su propio hijo. En su libro “La mano de Dios” (Ed. Palabra 1997), cuenta su conversión al catolicismo todo lo que hoy sucede en el mundo del aborto, en un “testimonio brutalmente honesto por un médico relevante.



MARGENAU, Henry

ALGO MAS QUE MERA EVOLUCION

Casi todo el mundo admite claramente que el Universo ha tenido un comienzo y aunque hay algunos, como Carl Sagan, que en astronomía son vivamente antirreligiosos, otros, como Robert Jastrow, que trabajan en el mismo campo, no lo son. Y Jastrow es más prestigioso que Sagan como científico y como físico. Sagan es un publicista, Jas trow es un físico que-ha investigado la materia de la que habla. Y Jas trow es un hombre religioso. Le puedo relatar una anécdota: mi última entrevista con un químico famoso, Laars Onsager, el premio Nobel. Era vecino mío porque tenía una granja en New Hampshire y nos veíamos bastante. Es más, yo estuve en el hospital por una enfermedad muy grave y necesitaba una trasfu sión. A la media hora, él se había presentado allí y ofreció su sangre y lo que hiciese falta. Era una bellísi ma persona. Un día de otoño fuimos a verle a su granja y me dejó leer un escrito suyo sobre algunos procesos químicos relacionados con la evolu ción. Lo leí aquella misma noche y a la mañana siguiente salimos a dar un paseo por el bosque. En septiembre los bosques de plátanos de Indias están espléndidos. Me pidió mi opi nión sobre el trabajo que me había dejado y, en medio de aquella con versación, le pregunté qué le pare cía la evolución y si era darwinista.

-Bueno, contestó. Si, yo pienso que sí.

-Y piensas que la evolución tiene lugar por casualidad?

-Nunca lo he pensado desde el punto de vista filosófico -dijo-; pero supongo que si.

Entonces cogí del suelo una hoja de árbol; era roja y dorada en los bordes, perfectamente simétrica. Se la mostré y añadí: ¿Piensas que esto es sólo el resultado de la supervivencia del más fuerte? ¿Por qué ha caído al suelo lo que debía sobrevivir? ¿No eres capaz de apreciar la belleza de esta cosa? ¿Y no significa eso que elementos como belleza, y quizá designio, están involucrados en el proceso evolutivo? ¿Por qué razón iba a sobrevivir una hoja de árbol que va a pudrirse en el suelo?

El respondió: Sí, pienso que en la evolución hay algo más que la mera supervivencia del mejor adaptado, algo más que mutaciones y azar.

Fue la última vez que lo vi, porque falleció dos días más tarde.

Es absolutamente irracional rechazar la noción de un Creador apelando a la ciencia. La ciencia ha demostrado de modo definitivo que no es contradictoria la creación de la nada.



HENRY MARGENAU

Colaborador de Einstein, Heisenberg y Scheoedinger. Físico de la Universidad de Yale,fundador de tres importantes revistas científicas, ocho doctorados honoris causa, presidente de la American Association of the Philosophie et Science.



JOHN VON NEUMANN, 1903-1957

John von Neumann es un matemático húngaro considerado por muchos como la mente más genial del siglo XX, comparable solo a la de Albert Einstein. A pesar de ser completamente desconocido para el “hombre de la calle”, la trascendencia práctica de su actividad científica puede vislumbrarse al considerar que participó activamente en el Proyecto Manhattan, el grupo de científicos que creó la primera bomba atómica, que participó y dirigió la producción y puesta a punto de los primeros ordenadores o que, como científico asesor del Consejo de Seguridad de los Estados Unidos en los años cincuenta, tuvo un papel muy destacado (aunque secreto y no muy bien conocido) en el diseño de la estrategia de la guerra fría. Nicholas Kaldor dijo de él “Es sin duda alguna lo más parecido a un genio que me haya encontrado jamás”.

Nació en Budapest, Hungría, hijo de un rico banquero judío. Tuvo una educación esmerada. Se doctoró en matemáticas por la Universidad de Budapest y en químicas por la Universidad de Zurich. En 1927 empezó a trabajar en la Universidad de Berlín. En 1932 se traslada a los Estados Unidos donde trabajará en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton.

Sus aportaciones a la ciencia económica se centran en dos campos:

Es el creador del campo de la Teoría de Juegos. En 1928 publica el primer artículo sobre este tema. En 1944, en colaboración con Oskar Morgenstern, publica la Theory of Games and Economic Behavior. La teoría de juegos es un campo en el que trabajan actualmente miles de economistas y se publican a diario cientos de páginas. Pero además, las formulaciones matemáticas descritas en este libro han influido en muchos otros campos de la economía. Por ejemplo, Kenneth Arrow y Gerard Debreu se basaron en su axiomatización de la teoría de la utilidad para resolver problemas del Equilibrio General. En 1937 publica A Model of General Economic Equilibrium”, del que E. Roy Weintraub dijo en 1983 ser “el más importante artículo sobre economía matemática que haya sido escrito jamás”. En él relaciona el tipo de interés con el crecimiento económico dando base a los desarrollos sobre el “crecimiento óptimo” llevado a cabo por Maurice Allais, Tjalling C. Koopmans y otros

Hacia el final de su vida se convirtió al catolicismo.

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La ciencia no es neutral

La ciencia no es neutral

«”Es incorrecto sostener que exista un carácter neutral, interno, propio de la ciencia”, según el autor · Propone que las comunidades científicas controlen los experimentos · Y responde así a una nota de Gregorio Klimovsky

Nadie ignora que la ciencia (y la tecnología) pusieron en manos de los hombres los medios y las herramientas que les permiten en gran medida satisfacer las necesidades crecientes de su existencia y, al mismo tiempo,liberarse de constricciones y limitaciones materiales de su vida diaria. Pero, al menos desde Hiroshima, resulta mucho más transparente que antes que la evolución de estas en nuestro tiempo hace pesar sobre la humanidad elpeligro sobre su propia existencia en tanto especie.

Ante esta contradicción se enfrentan dos corrientes de signos opuestos. Una, caracterizable como “humanismo neorromántico” en la que, con debidos matices, se agrupan intelectuales como George Orwell, Erich Fromm, Whitehead y, entre nosotros, Ernesto Sábato. En esta línea (que abarca también los movimientos de contracultura y actitudes como las de Unabomber) frente a los resultados negativos se proponen diversas soluciones, tales como detener la investigación, sustituir el concepto de conocimiento cuantitativo propio de la modernidad por el más amplio de gnosis, el imposible retorno, en fin, a una sociedad bucólica desenraizada de la evolución histórica. Esta línea tiene escasa factibilidad pero gran potencialidad crítica, que no se observa, en cambio, en las comunidades científicas ni en el pensamiento inserto en la otra perspectiva: el cientificismo dogmático.

Efectos

En un reciente artículo dedicado a la biología genética, específicamente al fenómeno de la clonación “es decir, la aplicación no solo a los vegetales y otros organismos vivos inferiores sino a los seres humanos de las experiencias de la biología y el manipuleo de los genes” Gregorio Klimovsky reitera su opinión de que no hay aquí nada intrínsecamente bueno ni malo.

La cuestión que plantea la clonación, como antes la desintegración del átomo que condujo a la bomba atómica, en una palabra, la cuestión dela diversidad de los efectos de la ciencia, es de extrema gravedad y merece un análisis más complejo que el que surge de la metáfora de Klimovsky de una ciencia intrínsecamente neutral a toda valoración, que será buena o mala según se la use. La metáfora que Klimovsky reitera aquí es la de la ciencia martillo que tanto sirve para clavar un clavo como para hundir el cráneo de una persona. Si el poder, los gobiernos, las corporaciones, los laboratorios, etcétera, la usan o la aplican para el mal tendremos el martillo rompecráneos, pero este efecto es ajeno a la ciencia.

Ahora bien; es incorrecto sostener que exista un carácter neutral, interno, propio de la ciencia. Esta posición implica considerar que la totalidad de la ciencia es básica o fundamental guiada por el espíritu de investigación, el conocimiento y la verdad, desvinculándola del otro momento que es el de laciencia aplicada, orientada a un fin. En rigor, Klimovsky confunde dos conceptos de aplicación, el interno y el externo, atribuyendo a este último toda la carga del problema. Entre las distintas modalidades humanas, la cienciano es solo saber, sino hacer. En realidad, los límites entre la ciencia basada en el conocimiento y la ciencia basada en la aplicación son hoy en día extremadamente imprecisos, débiles y diluidos. Solo una pequeña parte de las ciencias físico-naturales están orientadas al conocimiento, a la observación pasiva de la naturaleza. La mayor parte es ahora ciencia experimental. Los científicos no se ocupan de problemas surgidos de su curiosidad, ni de la sed inextinguible de conocimientos. Lo hacen en el cuadro deinvestigaciones predeterminadas, y son pocos los que tienen la libertad de elegir su objeto de investigación sin poner en riesgo sus seguridades profesionales.

Ninguna casualidad

Cuando Otto Hann descubrió en 1938 la fisión del uranio que condujo en última instancia a la bomba atómica, atravesó por tres etapas. En la primera, al bombardear con neutrones el núcleo atómico más pesado, el del uranio, su preocupación básica estaba orientada al conocimiento. En la segunda, tuvo la voluntad de acceder a una aplicación revolucionaria: el acceso a una fuente energética, con una cascada de fisiones, liberando cantidades de energía inagotables. Esta fue ya una etapa “positiva” de aplicación y no remitida a la sed de conocimientos. En la tercera, se le abrieron dos vías distintas: una que conducía a un reactor atómico, la otra, a la bomba atómica. No está aquí el subproducto fortuito, inesperado, de una investigación orientada al conocimiento, sino una investigación gigantesca con el fin de fabricar la bomba y ninguna otra cosa.

Veamos qué pasa con la ética frente a las cuestiones científicas y técnicas.

Es en el punto indicado, en el que, al margen de la responsabilidad externa, queda comprometida la responsabilidad de la ciencia y donde hubiera debido detenerse y someterse la investigación a control. Un controlcon intervención de las mismas comunidades científicas, no solo de físicos y biólogos sino con mediación de profesionales educados en nuestras tradiciones humanísticas y éticas, y el escrutinio público, como bien lo propuso Florencia Luna en su nota de esta misma sección.

El empleo de la clonación en la raza humana, ya sea con la posibilidad de crear Einsteins o Frankensteins, escapa a la tradición humanista. Imponer en la ley de la herencia una identidad no ingresa en esta tradición, además de no ser segura a largo plazo. La vida ha evolucionado enun delicado balance cuyos equilibrios entendemos solo oscuramente. Remplazar criaturas (e incluso vegetaciones) por formas inventadas por los seres humanos a su voluntad puede implicar el colapso futuro del sistema ecológico que constituye nuestro nicho. Tampoco es inteligente, aduce Robert L. Sinsheimer, asumir la responsabilidad por la estructura y cohesión del mundo animado. ¿Cómo reaccionarán los seres humanos cuando adviertan que sus genes son el producto de decisiones sociales o de decisiones secretas de científicos que trabajan para el poder?

Creo, en fin, que la tesis de Klimovsky de la neutralidad de la ciencia, aunque tenga el ponderable propósito de suministrarle un “moral condon sanitaire”no la preserva en su momento de investigacion aplicada negativa, y obstaculiza el debate, la discusión, sobre los efectos peligrosos de la ciencia, más bien poco conocidos, remitiendo la cuestión a los efectos malsanos de su uso por el poder que, por contraste, son muy conocidos.» [1]

¿Es neutral la tecnología y la ciencia?

En el formol de la reflexión si lo es. Como dice un amigo mio nada es bueno ni malo, todo depende del uso que le des. Pero en la realidad la ciencia esta dirigida y construida por personas con intereses y emociones.

La ciencia se supone neutral pero no lo es desde una visión mas amplia y natural que la occidental. Aunque asi fuese las personas son quienes deberían ser neutrales, o digamos bienintencionadas, pero tambien dependen de su entorno cultural. Como explica esta web en el articulo “Los 11 axiomas del mal” , la ciencia occidental surge de una situación cultural concreta y exclusiva: con miedo a la Naturaleza que inspira el deseo de dominarla, y apoyada por la revolución industrial y la ilustración burguesa -antropocéntrica, desarrollista y economicista-. Muchos inventos no son sino sustitutos inútiles de la fuerza natural y el sentido común negados por el entorno filosófico y socioeconómico.

Un invento es valido cuando es util y rentable, y si de paso es sano y no abusa del medioambiente mejor, pero no es necesario que cuente con ese aspecto. Por ejemplo los telefonos moviles con sus ondas nocivas.

Una ciencia diferente como por ejemplo el Taoísmo no excluye el sentido común original y su mecánica  intrínseca hace imposible manipularlo con fines interesados o dudosos, pues a la vez depende de, y causa, la salud y madurez ética y espiritual.

Por otro lado nosotros no tenemos conocimieto ni acceso a los mecanismos que deciden la direccion de la ciencia, y estos estan influidos por la economia, la politica y la ideologia dominante. Muchos cientificos han dejado de recibir ayudas o sido sustituidos al ampliar sus teorias o sugerir usos no militares de sus descubrimientos.

La ciencia podría ser neutral si se centrase sólo en el saber abstracto, pero precisamente la ciencia moderna por fuerza se centra en la dominación del saber práctico, por lo que por fuerza es un factor de poder muy apetecible para los políticos y tecnócratas de turno.

Ante este asunto, uno puede hacer el avestruz y decir eso de “ni es buena ni mala”, o bien el otro extremo de atacar la ciencia como el “progresismo” dogmático ataca las religiones sin matizar. El dilema es cómo atacar el mensaje ideológico que apoya la ciencia sin cargarse los aportes positivos de la misma. Creo que habría que dar una oportunidad a los científicos menos dispuestos a ser los acólitos de la Bestia global.

La ciencia y la tecnología fueron nuestra única arma cuando eramos una especie más, buena para ser cazada por los verdaderos depredadores. Nuestra capacidad de fabricar lanzas y flechas, nuestra inteligencia para observar a las presas, estudiar su comportamiento y elaborar una estrategia, esto fué lo que nos diferenció y dio la oportunidad de sobrevivir. El problema es que no sabemos parar, somos una especie con demasiado éxito. Nos multiplicamos y olvidamos leyes básicas de la Naturaleza: equilibrio y respeto, todo es uno. Ahora la tecnología y la ciencia que la desarrolla sirven para dominar la Vida, para tener más poder sobre ella, hasta sustituirla. Pero no somos tan sabios. A mi modo de ver sólo producimos un desastre tras otro.»[2]

Notas

[1] Enrique Mari, (filósofo), http://www.clarin.com/diario/96/05/13/mari01.html

[2] http://www.theecologist.net/foros/temas.asp?tm=12

Aspectos fundamentales para identificar una pseudociencia

Aspectos fundamentales para identificar una pseudo ciencia

Kurtz (1981), define tres aspectos fundamentales para identificar una pseudo ciencia:

1. No utilizan métodos experimentales rigurosos en sus investigaciones. En el caso del Diseño Inteligente, ni siquiera existe actividad experimental. Sus tesis se basan en meras interpretaciones bíblicas, consideraciones filosóficas y, sobre todo, crítica a las teorías evolutivas. Únicamente existen una o dos revistas que se autocalifican de “investigación”, aunque no cumplen ni siquiera con los requisitos mínimos como para ser consideradas científicas (Ver “La farsa de una revista científica creacionista“). La prueba es que en ningún debate sobre creacionismo se citan referencias experimentales que apoyen las tesis del D.I., únicamente se critican las contrarias o se muestran fuera de contexto datos obtenidos en investigaciones reales que no apoyan realmente sus tesis.

2. Carecen de un armazón conceptual contrastable. El Diseño Inteligente solo tiene una referencia conceptual: la Biblia. No se apoya en ningún conocimiento externo, ni encaja en ningún entorno actualmente conocido. Es más, las tesis del Diseño Inteligente contradicen los conocimientos alcanzados por prácticamente cualquier disciplina científica: Biología, Geología, Química, Física, Astronomía y Antropología. Todo el edificio del conocimiento científico elaborado por esta ciencias debería ser completamente desmontado para poder encajarlas doctrinas creacionistas.

3. Afirman haber alcanzado resultados positivos, aunque sus pruebas son altamente cuestionables, y sus generalizaciones no han sido corroboradas por investigadores imparciales. Leyendo cualquier texto creacionista podemos verificar esta afirmación. Uno de sus argumentos preferidos consiste en asegurar que los últimos resultados científicos contradicen la teoría evolutiva, lo cual es completamente falso, y realizan lecturas parciales que les llevan a formular conclusiones generales completamente falaces, como intentar demostrar la invalidez de todo el registro fósil por un caso de fraude científico (su preferido es el hombre de Piltdown) o una medida errónea del Carbono 14. Tras una serie de alegatos de este tipo, concluyen que es evidente la existencia de un diseño inteligente, sin que las evidencias existan más que en su discurso.

Por otra parte, el físico y filósofo argentino Mario Bunge indica en una de sus publicaciones (Bunge, 1997) que una pseudociencia cumple con la mayor parte de las siguientes características:

1. Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma, superego, creación divina, destino, memoria colectiva y necesidad histórica. El Diseño Inteligente lleva implícita esta característica en su propio nombre.

2. Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. No existen laboratorios creacionistas. Los centros educativos (incluso los de educación superior) de fundación religiosa que basan su enseñanza en la Biblia y el creacionismo carecen de actividad investigadora. Para los creacionistas, investigar es profundizar en las sagradas escrituras.

3. Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. La ciencia está en contínuo movimiento. Hoy no se consideran las leyes de Newton como exactas, ni la evolución humana como hace veinte años. Sin embargo, el Diseño Inteligente no mueve ni un solo ápice de sus postulados. Da igual que se descubra la imposibilidad física de un diluvio universal, o que la edad de la Tierra esté contrastada desde distintas disciplinas por diferentes métodos; ignorando los resultados empíricos, siguen con los mismos dogmas que hace dos mil años. Incluso, siguen hablando, en pleno siglo XXI, del “eslabón perdido”, ignorando los últimos cien años de descubrimientos paleontológicos.

4. Rechaza la crítica, alegando que está motivada por dogmatismo o por resistencia psicológica. Uno de los principales alegatos del Diseño Inteligente es que sus doctrinas no son aceptadas por la comunidad científica debido a la existencia de «centros de poder» e intereses fácticos que niegan cualquier alternativa a una supuesta «postura oficial». Cayendo en el victimismo, se califican como perseguidos y proscritos por ir en contra de la corriente mayoritaria. Este argumento roza la paranoia cuando acusan a los científicos de ser dogmáticos e irracionales, incapaces de abrir sus mentes a la «verdad». Cualquier crítica realizada es inmediatamente tachada de intento de abandonar a dios en aras del materialismo y la inmoralidad.

5. No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan o usan leyes generales. No solo eso, sino que la propia filosofía de la doctrina es contraria a la existencia de leyes generales. Si es preciso renunciar a la gravitación universal para explicar la creación de la Tierra, se renuncia. Si es necesario saltarse la ecuación de los gases nobles para explicar el diluvio universal, se la saltan.

6. Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia. Los postulados del Diseño Inteligente contradicen los conocimientos más elementales de la biología, física y química. La creación de la Tierra -incluso para los más extremistas, con anterioridad al Sol y hace tan solo 6.000 años-, son contradictorios con los principios básicos de la geología, la astronomía y la física. La existencia de todas las especies de seres vivos desde el origen del planeta es incompatible con los conocimientos aportados por la biología, la genética y la geología. La negación empecinada a que las especies cambien y evolucionen está totalmente enfrentada a los datos y resultados obtenidos por la microbiología, botánica, zoología y paleontología. La propia selección artificial que se practica diariamente en la agricultura y la ganadería es totalmente inexplicable bajo su interpretación de los seres vivos. Su negación de formas intermedias entre especies y la interpretación de los antiguos ecosistemas, donde el hombre convivía con dinosaurios y los hoy depredadores eran herbívoros se da de bruces con todos los datos paleontológicos, fisiológicos y paleoecológicos disponibles. La literalidad del diluvio universal es inexplicable a la luz de nuestros conocimientos actuales de física, química y climatología.

7. No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. Las ciencias forman un sistema de componentes interdependientes, pero el Diseño Inteligente se sitúa en solitario, sin recabar y sobre todo sin aportar nada a ninguna otra disciplina. La biología evolutiva aporta herramientas utilísimas para multitud de campos como la microbiología aplicada, la agronomía o la zootecnia, por mencionar únicamente ciencias aplicadas. Sin embargo, el Diseño Inteligente no aporta absolutamente nada a ninguna otra disciplina.

8. Es fácil: no requiere un largo aprendizaje, porque no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, para investigar en evolución bacteriana, se tiene que comenzar estudiando biología, especializándose posteriormente en microbiología y dedicar después varios años a trabajos de laboratorio. Por el contrario, cualquiera puede afirmar que los fósiles son falsificaciones de cemento, sin que necesite ninguna formación.

9. Sólo le interesa lo que pueda tener uso práctico: no busca la verdad desinteresada. Es evidente que la pretendida «ciencia creacionista» solo se preocupa de lo que coincide con el relato bíblico, ignorando todo lo demás. No pretende conocer el origen del hombre, dice «saber» cual es el origen del hombre y busca demostrarlo por cualquier medio.

10. Se mantiene al margen de la comunidad científica. Es decir, sus cultores no publican en revistas científicas ni participan de seminarios ni de congresos abiertos a la comunidad científica. Abogan que sus investigaciones son rechazadas por la ciencia «oficial», cuando lo único cierto es que esas investigaciones no existen o son puras perogrulladas sin método alguno. De hecho, si cualquier biólogo descubriera evidencias empíricas de alguna tesis creacionista, publicaría inmediatamente los resultados en una revista de gran impacto, dado lo novedoso del tema. Sin embargo, nunca se ha visto un artículo sobre coexistencia de hombres y dinosaurios en una revista de paleontología, ni una ponencia sobre el diluvio universal en un congreso científico.

Podría parecer que tanto Kurtz como Benge elaboraron sus relaciones de características pseudocientíficas pensando especialmente en el Diseño Inteligente, pero no fue así. Kurtz critica fundamentalmente la parapsicología, mientras que Benge se refiere preferentemente a la homeopatía y el psicoanálisis.

El dr. J.M.Henrandez[1], autor de este artículo, opina que “esto nos indica, una vez más, que los libros sobre creacionismo deberían colocarse junto a los de ufología o espiritismo, más que en las estanterías de ciencias.”

Yo no  creo que necesariamente sea ese el mejor lugar.  La ufología y el espiritismo son desviaciones de la fe cristiana, pertenecen al esoterismo y al ocultismo.

Es mejor que sean puestos en las estanterías de libros de religión o filosofía, ya que es a estas disciplinas a las que les corresponde estudiarlas.

Yo no pude conseguir ni uno en las librerías evangélicas. Acá no entran esos libros a Argentina a las librerías evangélicas

No hay mercado para esos libros.Ni siquiera se consiguen de la T.E. en las librerías. Yo conseguí hace poco uno chiquito sobre los orígenes de de la vida.,de causalidad. Lamentablemente, se ve que los evangélicos acá en Argentina no está muy interesados en este tema.

Notas:

[1] J. M.  Hernandez, es Doctor en Zoología (Entomología) por la Universidad Complutense de Madrid, trabaja en biología de insectos.(http://jmhernandez.wordpress.com/)

Obtenido de:

http://jmhernandez.wordpress.com/2008/06/22/el-diseno-inteligente-es-una-pseudociencia-ii

¿Tenían ombligo Adán y Eva?

¿Tenían ombligo Adán y Eva?

Junio 23, 2008

Algunos creacionistas afirman que estudiar la teoría de la evolución es hacer mala ciencia. Quizá para ellos estudiar el origen de la biodiversidad del planeta, y aplicar esos conocimientos a aquellas invenciones que nos han hecho comprender como funcionan los seres vivos y combatir mejor nuestros parásitos, lo sea. Ellos se dedican a labores más nobles como explicar que el arca de Noé existió (científicamente demostrado, según Answer in Genesis) o que los dinosaurios y humanos corretearon juntos por el planeta como en una escena de los Picapiedra.

Pero aún hay tareas más importantes que estudiar, por ejemplo si Adan y Eva tenían ombligo. Si la pregunta de por sí ya es jocosa, más divertido es aún las “sesudas” interpretaciones a que ha lado lugar. Martin Gadner nos los expone muy bien en su artículo de su libro que lleva el mismo título.

Artículo de Martin Gadner:

Si alguna vez se encuentra usted en compañía de un fundamentalista, puede provocar una divertida argumentación planteándole una sencilla pregunta: ¿tenían ombligos Adán y Eva? Para los que creen que la Biblia es históricamente exacta, ésta no es una pregunta trivial. Si Adán y Eva no tenían ombligo, no eran seres humanos perfectos. Pero si los tenían, entonces los ombligos implicarían un nacimiento con parto que ellos jamás experimentaron.

Bruce Felton y. Mark Fowler son los autores de The Best, Worst and Most Unusual (Galahad Books, 1994). En este interesante libro de referencia, dedican varios párrafos (pp. 146-147) a lo que ellos llaman «la peor disputa teológica». Para ellos, se trata del virulento debate que viene durando desde que se escribió el libro del Génesis y que versa sobre si la primera pareja humana tenía lo que sir Thomas Browne describía en 1646 como «esa tortuosidad o complicada nudosidad que solemos llamar el Ombligo».
La opinión de Browne era que Adán y Eva, puesto que no tenían padres, debían poseer unos abdómenes perfectamente lisos.

En 1752, según Felton y Fowler, se publicó en Alemania el tratado definitivo sobre el tema. Se titulaba Untersuchung der Frage:Ob unsere ersten Uraltem, Adam und Eve, ciñen Nabel gehabt. Tras discutir todos los aspectos de esta difícil cuestión, el autor, el doctor Christian Tobías Ephraim Reinhard, llegaba por fin a la conclusión de que la famosa pareja carecía de ombligo. Tal como nos cuentan Felton y Fowler, en algunos cuadros pintados en la Edad Media y el Renacimiento, Adán y Eva exhiben ombligos; en otros, no. En la Capilla Sixtina, Miguel Ángel pintó a Adán siendo creado por el dedo de Dios, y la figura tiene ombligo. Casi todos los artistas de épocas posteriores siguieron el ejemplo de Miguel Ángel.

En 1944, el antiguo enigma experimentó un hilarante resurgimiento en el Congreso de Estados Unidos. Un folleto de Asuntos Públicos titulado «The Races of Mankind» («Las razas humanas»), escrito por las antropólogas de la Universidad de Columbia Ruth Benedict y Gene Weltfish, llevaba unas ilustraciones muy graciosas de Ad Reinhardt. Tiempo después, Reinhardt se hizo famoso como expresionista abstracto, pintando lienzos completamente negros, azules o de otro color único. En uno de sus dibujos para el Folleto n.° 85 de Asuntos Públicos, Adán y Eva aparecían con sendos puntitos negros en el abdomen.

Al congresista Cari T. Durham, de Carolina del Norte, y a su Comité de Asuntos Militares Nacionales, no les hizo ninguna gracia. Opinaban que la distribución del folleto gubernamental entre los soldados norteamericanos podía constituir un insulto para los que fueran fundamentalistas. Tal como explican Felton y Fowler, algunos cínicos sospecharon que lo que en realidad molestaba al congresista era una tabla que indicaba que los negros del Norte obtenían puntuaciones más altas que los blancos del Sur en las pruebas de inteligencia de la Fuerza Aérea. Yo sospecho que otro posible motivo para su oposición al folleto era que estaba convencido de que Weltfish era comunista, basándose en su negativa a declarar si era o no miembro del Partido Comunista. Años después, en 1953, Weltfish apareció mucho en la prensa por haber acusado a Estados Unidos de utilizar armas bacteriológicas en Corea.

La antigua cuestión de los ombligos de Adán y Eva aparecía de manera destacada en uno de los libros más raros que jamás se han escrito. Dicho libro, escrito por un eminente científico que pretendía defender la exactitud del Génesis, se tituló Omphalos: An Attempt to Unite the Geological Knot («Onfalo: Un intento de atar el nudo geológico»), y se publicó en Inglaterra en 1857, dos años antes que El origen de las especies de Darwin.

Omphalos es una palabra griega que significa «ombligo». Un bello mito de la antigüedad nos cuenta que Zeus, queriendo determinar el centro exacto”de la Tierra -plana y circular-, hizo que dos águilas volaran a la misma velocidad desde los extremos de uno de los diámetros del círculo. Se encontraron en Delfos. Para señalar el punto, se colocó en el templo de Apolo en Delfos una pieza de mármol blanco, llamada la Piedra Onfalo, con un águila de oro a cada lado. La piedra aparecía representada con frecuencia en monedas y vasijas griegas, por lo general con forma de medio huevo. El autor de Omphalos era el zoólogo británico Philip Henry Gosse (1810-1888), padre de sir William Edmund Gosse (18491928), célebre poeta y crítico inglés. Gosse padre era un fundamentalista de la secta Hermandad de Plymouth, y se daba cuenta de que los fósiles de animales y plantas indicaban la existencia de vida antes de los tiempos de Adán y Eva. Al mismo tiempo, estaba convencido de que todo el universo se había creado exactamente en seis días, aproximadamente cuatro mil años antes de Cristo.
¿Existía algún modo de armonizar esta clara contradicción entre el Génesis y el registro fósil? A Gosse se le ocurrió lo que Jorge Luis Borges llamaría tiempo después una idea «de monstruosa elegancia». Si Dios había creado a Adán y Eva con ombligo, implicando un parto que jamás había tenido lugar, ¿no podía, con la misma facilidad, haber creado un registro de historia de la vida en la Tierra que jamás había existido, excepto en la Mente Divina? Gosse comprendió que no era una mera cuestión de ombligos.

Lo mismo ocurre con todas las plantas y animales. Tal como indica Gosse, los colmillos de un elefante revelan sus fases de crecimiento anteriores, el nautilus añade cámaras a su concha, la tortuga añade láminas a sus placas, los árboles presentan los anillos anuales de crecimiento producidos por las variaciones estacionales. “Todo argumento -escribe Gosse- que permita al fisiólogo demostrar (…) que esta vaca fue antes un feto (…) se aplica exactamente con la misma fuerza para demostrar que la vaca recién creada fue un embrión años antes de la creación”. El autor desarrolla todo esto con abundantes detalles eruditos a lo largo de varios cientos de páginas, ilustradas con docenas de xilografías.

En pocas palabras: si Dios creó la Tierra tal como se describe en la Biblia, debió crearla como una “empresa en funcionamiento”. Una vez que se acepta esto como inevitable, no hay dificultad para ampliar el concepto para que incluya la historia geológica de la Tierra. La evidencia de la lenta erosión de la tierra por los nos, el plegamiento e inclinación de los estratos, las montañas calizas formadas por acumulación de restos de organismos marinos, la lava que fluyó de volcanes extinguidos hace mucho tiempo, las impresiones dejadas por los glaciares en la roca, las pisadas de animales prehistóricos, las marcas de dientes en huesos enterrados, y los millones de fósiles esparcidos por todo el planeta… todas esas cosas y otras muchas más dan testimonio de acontecimientos geológicos del pasado que en realidad nunca ocurrieron.
“Se puede objetar -escribe Gosse- que suponer que el mundo se creó con esqueletos fósiles en su corteza -esqueletos de animales que en realidad nunca existieron- es acusar al Creador de haber dado forma a objetos cuyo único propósito era engañarnos.
La respuesta es obvia. ¿Acaso los círculos concéntricos de un árbol creado se formaron sólo para engañar? ¿Las líneas de crecimiento de una concha creada sólo pretendían engañar? ¿El ombligo del Hombre creado tenía como único propósito engañarle para que creyera que había tenido padres?” Tan decidido está Gosse a abarcar todos los aspectos de la cuestión que incluso discute el hallazgo de coprolitos, o excrementos fósiles. Hasta ahora, escribe, “esto se ha considerado como una prueba más que convincente de la preexistencia”. Sin embargo, añade, no ofrece más dificultad que la existencia indudable de materiales de desecho en los intestinos del recién creado Adán. La sangre debe haber fluido por sus arterias, y la sangre presupone quilo y quimo, que a su vez presuponen un residuo indigerible en los intestinos. “A primera vista, puede parecer ridículo… –confiesa- pero la verdad es la verdad”. La argumentación de Gosse es, a decir verdad, impecable. No es preciso renunciar a una sola de las verdades de la geología y, aun así, la armonía con el Génesis es completa. Tal como indica Gosse, podemos incluso suponer que Dios creó el mundo hace tan sólo unos minutos, con todas sus ciudades y registros, y con recuerdos en las mentes de las personas, y no existe una manera lógica de refutar esto como una teoría posible.

No obstante, Omphalos no fue bien acogido. “Nunca un libro se lanzó al mundo con más expectativas de éxito que este curioso, este obstinado, este fanático volumen», escribió Gosse hijo en su libro Father and Son. “Se lo ofreció por igual, con un gesto magnánimo, a los ateos y a los cristianos. (…) Pero, por desgracia, tanto los ateos como los cristianos lo miraron, se echaron a reír y lo tiraron (…) incluso Charles Kingsley, de quien mi padre había esperado la apreciación más instantánea, escribió que “no podía creer que Dios hubiera escrito en las rocas una enorme y superflua mentira” (…). Unas tinieblas frías y lúgubres se abatieron sobre nuestras tazas de té matutino.» Tal como indica Haroíd Morowitz en su artículo “Naveis of Edén” (“Ombligos del Edén”), publicado en Science 82 (marzo de 1982), Philip Gosse era amigo de Thomas Huxiey y fue aceptado en la Royal Society por sus trabajos sobre los rotíferos. Había conocido a Charles Darwin, y durante muchos años intercambió con él cartas amistosas en las que hablaban de cuestiones referentes a plantas y animales. “No hay ni una sola palabra sobre evolución ni sobre creación —escribe Morowitz— ni sobre la enorme brecha ideológica que separaba a los dos grandes naturalistas.

Gosse podría haber escrito un poema acerca del modo en que las aguas del olvido disuelven, con mayor rapidez aún, obras disparatadas como la que escribió su padre para intentar explicar el registro fósil.

Yo suponía que ningún creacionista actual podría tomarse en serio el Omphalos. ¡Pues me equivocaba! El 22 de marzo de 1987, el Des Moines Sunday Register publicó una carta del lector John Patterson, en la que argumentaba que la existencia de una supemova de un millón de años de antigüedad contradecía la idea de que Dios creó todo el universo hacia el año 4000 a.C. En el número de abril, la revista publicaba la siguiente respuesta de una tal Donna Lowers:

Con respecto a la carta de John Patterson […] sobre la supernova como hecho científico bien documentado: ¡pues claro que sí! Sin embargo, él no puede demostrar la evolución excepto mediante pruebas circunstanciales, y los creacionistas no pueden demostrar la creación excepto mediante la palabra de Dios. Ser cristiano exige un importante elemento llamado fe. (…) Sí, creo que Dios creó el mundo en seis días. También creo que en un solo día creó árboles ya crecidos que contenían anillos que cualquier científico aseguraría que llevaban allí años. Creó depósitos de petróleo en las profundidades de la tierra, que la naturaleza tardaría millones de años en procesar. Colocó fósiles acuáticos tierra adentro, y creó explosiones de estrellas para que nos maravillaran en el siglo XX. (…) Aunque pocos creacionistas actuales aceptan la tesis del Omphalos, hay una parte del argumento de Gosse que los creyentes en la Tierra joven invocan para explicar por qué la velocidad de la luz parece demostrar la existencia de galaxias tan alejadas’de la Tierra que su luz ha tardado millones de años en llegar hasta nosotros. Insisten en que Dios creó el universo con la luz de estas lejanas galaxias ya en camino. A Gosse le habría encantado este argumento, si hubiera sabido que existían las galaxias. De hecho, a mí mismo me gusta más que la conjetura alternativa: que en el pasado la luz viajaba a una velocidad millones de veces mayor que la actual.

En cuanto al problema de los ombligos, los actuales creacionistas de la Tierra joven, que creen que Dios creó a Adán a partir del polvo de la tierra, y a Eva de una costilla de Adán, guardan un extraño silencio con respecto a los ombligos de la pareja. También callan en lo referente a otros aspectos de la vida que implican historias pasadas. Por ejemplo: si se hubieran cortado los troncos de los árboles del Paraíso Terrenal, ¿se habrían encontrado anillos de crecimiento? ¿Cómo responderían a estas preguntas Jerry Falweil y otros teleevangelistas? Muchos cristianos liberales, tanto católicos como protestantes, aceptan ya la evolución de los cuerpos de los primeros seres humanos. Sin embargo, tal como recalcó el actual Papa en su reciente declaración de que la evolución es una teoría legítima, hay que insistir en que Dios infundió almas inmortales en Adán y Eva, almas que sus antepasados antropoides no poseían. Esta es actualmente la opinión de casi todos los principales pensadores católicos. Se impone creer que los primeros humanos, ya fueran dos o más de dos, fueron criados y amamantados por madres que eran animales sin alma.

http://oldearth.wordpress.com/2008/06/23/%C2%BFtenian-ombligo-adan-y-eva/

¿Igualdad de tiempo para el Creacionismo?

¿Igualdad de tiempo para el Creacionismo?

Por: Al Seckel y John Edwards.

En 1925 John Scopes fue condenado en Dayton, Tennessee, por enseñar la teoría de la evolución en su clase de biología. -“Cuando la ciencia estaba en la infancia, la religión trató de estrangularla en la cuna” Robert G. Ingersoll, Freethought Magazine, septiembre de 1986.

Un movimiento cristiano fundamentalista que crece rápidamente está tratando de derrocar tanto a la ciencia moderna como a la Constitución de los Estados Unidos. Este movimiento está tratando de obligar a las escuelas públicas a enseñar el “creacionismo científico” (la historia bíblica de la Creación) como una hipótesis igualmente válida que las bien establecidas ciencias de la evolución, la biología, la geología, la astronomía y la antropología.

Los creacionistas, mediante fuerte presión política a nivel local y nacional, han obtenido el apoyo de muchos funcionarios del gobierno (incluyendo al expresidente Reagan) a favor de leyes creacionistas. Sus tácticas de presión han causado también que muchos editores de libros de texto de ciencias avanzadas reduzcan en gran manera, o alteren severamente, sus secciones de biología moderna y evolución. Sin mandato legal, algunos distritos escolares están ya utilizando filmes, cassettes y textos creacionistas en sus cursos de ciencias.

En su libro “Los Científicos Confrontan al Creacionismo” la profesora Laurie Godfrey declara: “La enseñanza del ‘creacionismo científico’ como ciencia en las escuelas públicas de América representa una flagrante violación del principio de separación entre iglesia y estado. Lejos de abrir los horizontes educativos a explicaciones alternativas en competencia, los creacionistas científicos construyen dicotomías artificiales que distorsionan y confunden los métodos y las funciones de la ciencia y de la religión. Moldean los ‘hechos’ científicos conforme a sus necesidades. Distorsionan los significados de ‘hechos’ y ‘teoría’. Disfrazada de jerga científica, pero no informada de los desarrollos científicos de los últimos ciento cincuenta años, la argumentación de los creacionistas científicos exige una respuesta” (2, p.14).

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¿Qué es el Creacionismo?

La Sociedad para la Investigación de la Creación, la organización dirigente del movimiento creacionista, requiere a sus miembros firmar un documento que especifique que ahora creen y continuarán creyendo en lo siguiente:

“La Biblia es la Palabra escrita de Dios, y porque creemos que toda ella es inspirada, todas sus afirmaciones son histórica y científicamente verdaderas en todos los autógrafos originales. Para el estudioso de la naturaleza, esto significa que el relato de los orígenes en el Génesis es una presentación factual de simples verdades históricas.

Todos los tipos básicos de criaturas vivientes, incluyendo al hombre, fueron hechas directamente por actos creadores de Dios durante la Semana de la Creación tal como se describe en el Génesis. Cualesquiera cambios biológicos que hayan ocurrido desde la Creación han constituido solamente cambios dentro de los tipos originales creados.

El gran Diluvio descrito en el Génesis, comúnmente llamado el Diluvio de Noé, fue un acontecimiento histórico, y mundial en su extensión y en sus efectos.

Finalmente, somos una organización de hombres de ciencia cristianos, que aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. El relato de la creación especial de Adán y Eva como un hombre y una mujer y su subsiguiente caída en el pecado, es la base de nuestra creencia en la necesidad de un Salvador para toda la humanidad. Por lo tanto, la salvación únicamente proviene de aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador” (4, p.86).

Adicionalmente, los creacionistas creen que la tierra y el universo observable son muy jóvenes, dentro del rango de sólo seis mil a diez mil años de edad.

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¿Es Ciencia el Creacionismo Científico?

El creacionismo es una pseudociencia, un sistema de creencias que afirma tener calidad científica cuando no la tiene. Difiere de la ciencia en varias formas.

La ciencia es un sistema abierto basado en la investigación escéptica, y su recurso definitivo es la evidencia experimental. El creacionismo es un sistema cerrado basado en la fe, y su recurso definitivo es la Biblia. Esto se pone en evidencia por la exigencia de que sus miembros firmen una declaración que afirma que aceptan la Biblia como literalmente verdadera. Es difícil imaginar a los evolucionistas firmando una declaración semejante de que nunca se desviarán de los textos literales de “El Origen de las Especies” de Charles Darwin. El dogmatismo fanático simplemente no es admisible en ciencia.

Los científicos usan el razonamiento inductivo para formular leyes generales a partir de observaciones específicas. Los creacionistas basan sus creencias en la Escritura y utilizan la lógica deductiva para tratar de explicar cómo el universo debe actuar para estar conforme a la Escritura. Cuando los hallazgos científicos entran en conflicto con la interpretación creacionista de la Biblia, los creacionistas ignoran los hechos y distorsionan las teorías. En otras palabras, los creacionistas se han entrenado a sí mismos para evitar la investigación sin trabas y el escepticismo duro que son las marcas distintivas de la ciencia.

El creacionismo también difiere de la ciencia porque no es explicable en referencia a las leyes naturales. Cuando la “evidencia” a favor del creacionismo se ha sujetado a las pruebas del método científico, se la ha encontrado inválida. Los creacionistas responden que las pruebas científicas mismas son erróneas, lo cual es absurdo, considerando el éxito que la ciencia ha logrado en dominar la naturaleza. Los creacionistas, además, no han hecho nunca descubrimientos ni avances científicos radicales. Sus “trabajos” no son publicados en revistas científicas reconocidas donde serían sujetos a revisión y pruebas imparciales. La prestigiosa Academia Nacional de Ciencias estudió el creacionismo y concluyó: “Es, por lo tanto, nuestra inequívoca conclusión que el creacionismo, con sus relatos del origen de la vida por medios sobrenaturales, no es ciencia” (5, p.91).

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La raíz de la controversia entre creación y evolución es el hecho de que la evolución contradice a la lectura literal del Génesis. Los creacionistas, sin embargo, no presentan el problema de esta manera. Afirman que la evolución ofende sus “sensibilidades científicas”. Esta afirmación es descabellada, si se consideran los absurdos científicos que abrazan en sus creencias creacionistas.

El tema de si el creacionismo es ciencia surgió porque los creacionistas afirman que sus ideas constituyen ciencia genuina en lugar de religión fundamentalista. Al llamar “ciencia” al creacionismo esperan evadir la ley basada en la Primera Enmienda que prohíbe la enseñanza de la religión en las escuelas públicas.

¿Qué Hay Sobre la Igualdad de Tiempos?

Una educación científica que imparte conocimientos de hechos no es una campaña política, es una experiencia de aprendizaje. La ciencia no se determina por el voto de la mayoría en las urnas, sino por los méritos de cada caso. Si permitimos que el creacionismo entre al salón de ciencias sobre la base de igualdad de tiempo, tendremos que permitir que también se enseñe cualquier otra teoría chiflada que tenga los suficientes adherentes como para iniciar un grupo de presión.

El método de los dos modelos también implica que la opinión científica informada está igualmente dividida en la cuestión de los orígenes. Enseñar que ése es el caso cuando en realidad no es así, y cuando la evidencia a favor de la evolución es claramente abrumadora, equivale a confundir deshonestamente a los estudiantes. Semejante acción es inmoral y traiciona la confianza pública. Es el colmo de la ironía que los creacionistas profesen hacer esto en interés de aumentar la moralidad en la sociedad (la evolución, en su opinión, promueve la amoralidad).

Cualquiera que defienda la “doctrina de lo justo” en la educación científica revela falta de comprensión de lo que es la ciencia. La ciencia no trabaja en base a lo “justo” sino en base al mérito. Con la rápida expansión del conocimiento científico, es sencillamente ineficiente malgastar tiempo y recursos en teorías erróneas que los científicos no toman en serio. La Academia Nacional de Ciencias advirtió: “Incorporar la enseñanza de tales doctrinas (del creacionismo) al programa de ciencias sofoca el desarrollo de patrones de pensamiento crítico en la mente en desarrollo, y pone en serio peligro los intereses de la educación pública. Esto podría eventualmente entorpecer el avance de la ciencia y de la tecnología cuando los estudiantes ocupen sus lugares como dirigentes de las generaciones futuras” (5, p.26).

¿Qué Debemos Hacer?

Ya es hora de tomar en serio a los creacionistas como una fuerza política peligrosa. Esto significa que ya es tiempo de educarnos en cómo combatirlos, sin disculpas. Debemos informar a nuestros hombres y mujeres del Congreso y a los educadores con influencia que la enseñanza del creacionismo simplemente no es aceptable en los programas científicos de nuestras escuelas públicas.

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Referencias y Lecturas Selectas:

  • Futuyama, Douglas. “La Ciencia a Juicio. El Caso a favor de la Evolución”. Nueva York, Pantheon Books, 1983.
  • Godfrey, Laurie (editora). “Los Científicos Confrontan al Creacionismo”. Nueva York, W.W. Norton & Co., 1983.
  • Kitcher, Phillip. “Abusando de la Ciencia: el Caso Contra el Creacionismo”. Boston, M.I.T. Press, 1983.
  • La Follette, Marcel (editor). “Creacionismo, Ciencia y la Ley. El Caso de Arkansas”. Boston, M.I.T. Press, 1983.
  • Academia Nacional de Ciencias, “Ciencia y Creacionismo”. National Academy Press, Washington D.C., 1984.
  • Ruse, Michael, “Defensa del Darwinismo. Una Guía a las Controversias Evolucionistas”. Londres, Addison-Wesley, 1982.

http://www.sindioses.org/cienciaorigenes/tiempoigual.html

El papel de padre

El papel de padre

Pastor Tony Hancock

Introducción

Uno de los eventos más emocionantes de la vida del hombre es el llegar a ser padre. Cuando un hombre está a punto de llegar a ser padre, esta emoción crea cierta confusión mental.

Se cuenta, por ejemplo, del hombre que acompañó a su esposa al hospital mientras ella daba a luz. Él recorría ansiosamente los pasillos mientras su esposa estaba de parto – estaba hecho nudos por la preocupación y la ansiedad, y el sudor de la frente mostraba su agonía. Finalmente, a las 4 a.m., una enfermera le dijo: Tiene una niña. El hombre se relajó, y dijo: Gracias a Dios que es niña. ¡Nunca tendrá que pasar la agonía que yo he pasado hoy!

¿Qué es ser padre? ¿Dónde lo aprendemos? Y, ¿qué es ser hijo? ¿Dónde podremos conocer el amor de un padre perfecto? Efesios 3:14-15 nos dice que lo que es ser padre, y pertenecer a una familia, se encuentra en Dios: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien
toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra”. Él es el patrón perfecto para cualquier padre, y es, a la vez, el único padre perfecto que podemos tener.

Dios, nuestro Padre, nos llama a ser buenos hijos y a ser padres como él. Y hay tres aspectos de Dios como Padre que podemos emular también nosotros:

I. Como Padre, el Señor tiene compasión de sus hijos – Salmo 103:13-14

Salmo 103:13-14

103:13 Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.103:14 Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.

– Dios conoce nuestra condición

Dios no es un padre perfeccionista, esperando cada oportunidad para regañarnos por hacer mal. Más bien, él conoce nuestras deficiencias, y nos tiene paciencia. Mirando nuestra vida pasada, ¿quién no puede testificar de la paciencia de Dios? Él nos esperó, y nos trata de acuerdo con nuestro nivel de madurez.

Así es que Dios nos muestra su amor: en vez de castigarnos duramente cada vez que le desobedecemos, él nos muestra gracia, y la muestra en Cristo Jesús.

Dios nunca se cansará de los que le temen. Si somos sus hijos, no tenemos que temer que algún día nos dirá – ¡Ya estoy harto de ti! ¿Por qué no eres como tu hermano? Dios conoce perfectamente bien como somos, y nos ama a pesar de nuestras múltiples fallas.
Podemos descansar en su paciencia, y abandonar la ansiedad que nos viene cuando pensamos que tenemos que ser perfectos para ganarnos su amor. Cristo murió por nosotros cuando éramos pecadores. Dios nos acepta, así como somos – si nos arrepentimos y confiamos en él. Es nuestro ejemplo como Padre:

– El buen padre tiene expectativas realistas de sus hijos Muchos padres quieren tener hijos perfectos. No saben lo que se puede esperar de un niño de cierta edad, ni toman en cuenta la personalidad de sus hijos. Es necesario conocer a los niños para saber de qué cosas son capaces, y esperar de ellos tales cosas.

Sin embargo, también hay padres que tienen expectativas demasiado bajas. Cuando esperamos muy poco de nuestros hijos, nuestras expectativas casi siempre se volverán realidad. En cierta ocasión, un evangelista preguntó a un grupo de 1000 presos: ¿Cuántos de ustedes tuvieron padres que les dijeron en alguna ocasión, un día estarás en la cárcel? Casi todos levantaron la mano. Las expectativas de sus padres se volvieron realidad.

Dios nos da un precioso paquete de potencial que se llama un niño. Si esperamos demasiado del niño, lo desanimaremos; si esperamos muy poco, lo impediremos. Cuando no conocemos a los niños, y no tenemos expectativas realistas, diremos cosas tales como: ¿Por qué no eres como tu hermana? Ella sí se porta bien.
Cuando sí lo conocemos, decimos más bien: Yo sé que puedes hacer mejor trabajo. Hazlo otra vez.

Se cuenta la historia del padre de cinco niños que se ganó un juguete en una rifa. Para decidir quién jugaría con él, preguntó: ¿Quién es el más obediente de todos? ¿Quién nunca le dice que no a mamá? ¿Quién hace todo lo que se le dice? Cinco voces pequeñas respondieron: Está bien, papá. Te puedes quedar con el juguete.

Cuando esperamos niños perfectos, nos encontraremos desilusionados. Es esencial tener expectativas realistas de los niños – porque nuestro Padre celestial así es con nosotros.

II. Como Padre, el Señor cuida de sus hijos – Mateo 6:25-33

Mateo 6:25-33

6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 6:28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 6:29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

– Dios conoce nuestras necesidades

Cuando vivimos preocupados por los detalles la vida, mostramos que hemos olvidado que somos hijos de Dios. Jesús dice: los que no conocen a Dios, los paganos, viven sus vidas persiguiendo todo esto – el dinero, la seguridad, etc. Dios nos llama a estar más interesados en hacer lo que él desea que en asegurar nuestro futuro.

Por esto, cuando tenemos una preocupación, una necesidad, podemos llevarla a nuestro Dios en oración y saber que él se interesa por nosotros y nos ama.

Cuando era niño, nunca me preocupaba de qué iba a vestir, qué iba a comer o cómo iba a llegar a la escuela. Éstas eran preocupaciones de mis padres, y ellos nunca me fallaron. Yo sabía que siempre podía ir a mi papá con cualquier necesidad.
Quizás no pudiste tener esa misma confianza en tus padres, pero los que somos creyentes podemos vivir con esa confianza en Dios, sabiendo que él se interesa por nosotros, lo tiene todo bajo control y conoce perfectamente lo que necesitamos. Él es totalmente capaz de cuidarnos. De la misma forma,

– El buen padre conoce las necesidades de sus hijos

Parece muy obvio, pero los niños tiene necesidades más allá de la comida, la ropa, y el alojamiento. Pueden necesitar atención, afecto, consejos. El buen padre sabe pasar tiempo con ellos y mostrar interés en lo que les interesa.

Por ejemplo, un padre que es deportista puede pensar que los hobbies de su hijo, la lectura y la música, son aburridas – pero el amor significa mostrar interés en esas cosas, y participar con él en lo que le interesa. Todo esto envuelve amar, en vez de estar absorto en nuestros propios intereses y deseos. Pero el
precio que se paga por no hacerlo es muy alto.

Un día, un joven compareció ante cierto juez por falsificación de documentos. Resultaba que el juez había sido amigo del padre del joven, quien era nada menos que el autor conocido de varios
tomos legales. El juez se sorprendió de ver al hijo de un hombre tan ilustre acusado de un crimen tan bajo.

Muchacho, le dijo, ¿no recuerdas a tu padre, a quien has deshonrado? ¿Cómo es posible que un padre como el tuyo haya tenido un hijo tan desgraciado? El joven le respondió: Yo recuerdo perfectamente a mi padre, señor juez. Cuando lo buscaba para pedirle un consejo o simplemente para estar con él, siempre me decía: Vete, niño, estoy ocupado. Tengo que terminar mi libro. Bueno, mi papá terminó de escribir su libro, y así salí yo.

El buen padre conoce las necesidades de sus hijos, y se sacrifica por llenarlos – así como sacrificó nuestro Padre celestial a su único Hijo en la cruz para llenar nuestra necesidad suprema, la necesidad del perdón.

III. Como Padre, el Señor disciplina a sus hijos – Hebreos 12:4-11

Hebreos 12:4-11

12:4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre,combatiendo contra el pecado;12:5 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres re prendido por él; 12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el
que recibe por hijo. 12:7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 12:8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. 12:9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y
viviremos? 12:10 Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 12:11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

– Dios disciplina a sus hijos para que crezcan en santidad

Los sufrimientos de la vida, lo que tenemos que pasar, los momentos cuando aprendemos a confiar en Dios y hacer su voluntad a pesar de todo son momentos de disciplina para nosotros. La disciplina es la formación del carácter. Es como podar una planta: no es para desquitarse, ni por enojo con la planta, sino
para que crezca bien y dé buen fruto.

La disciplina de Dios tiene el mismo propósito; es para que crezcamos como sus hijos. Es muestra de que él nos ama. Ésta es la razón por la que los malos muchas veces tienen vidas muy fáciles: no son hijos de Dios, y por esto no disfrutan de su disciplina.

Un día, un viajero se encontró en sus andares con un pastor de ovejas cuidando su manada. Entre las ovejas había una con la pata vendada. El viajero le preguntó al pastor: ¿Cómo llegó la oveja a quebrarse la pierna?

El pastor le respondió: Yo mismo la quebré. Esta oveja era la más traviesa de todas, y siempre se alejaba de la manada y se ponía en peligro. Yo temía que un día se cayera por una peña o se hiciera algún otro daño. Le quebré la pata, y cuando sane, será la más obediente

De igual forma, cuando las circunstancias de la vida nos presionan, tenemos que recordar que es para nuestro bien, si somos hijos de Dios. Él está obrando algo bello en nuestro carácter a través del sufrimiento. Es en el momento del sufrimiento que aprendemos acerca de la fidelidad de Dios, que nos sentimos impulsados a sumergirnos en su Palabra, que aprendemos a depender de sus promesas.

No desprecies la disciplina del Señor; más bien, coopera con él para que esas experiencias tengan su efecto – el de ayudarte a crecer en santidad. De igual manera,

– El buen padre disciplina a sus hijos

El padre que no disciplina muestra que realmente no ama a sus hijos. Quizás tiene un lazo sentimental, pero no está dispuesto a gastar el esfuerzo que precisa la disciplina.

La disciplina es esencial para formar el carácter de los niños. No es castigarlos porque nos han hecho enojar; no es desquitarnos con ellos; es enseñarles a respetar las reglas y normas que se han puesto.

Para esto es preciso dictar las normas, así como Dios nos ha revelado lo que él espera de nosotros; no es válido castigar a un niño por desobedecer una regla que él desconocía.
Es preciso también que el castigo quede claro. La clave para la buena disciplina es la constancia. Si el niño puede faltarle el respeto a su mamá hoy, y el papá se ríe, pero mañana el niño hace lo mismo y sale el cinto – eso no es disciplina. Si los niños no aprenden a controlar sus acciones, a hacer lo que no quieren y a no hacer lo que quieren, sus vidas no serán provechosas.

Las cuerdas flojas no producen música, pero cuando se estiran y se afinan, la guitarra es bella. Una explosión de gasolina sólo destruye, pero cuando se detona dentro de una máquina, el carro avanza. Un río libre no hace nada, pero con una represa se puede generar suficiente luz para iluminar a toda una ciudad. Así también, nuestras vidas tienen que ser disciplinadas si vamos a desarrollar nuestro potencial – y esa disciplina empieza en el hogar, con reglas acerca de la tarea, los buenos modales, etc.

Conclusión

Ninguno de nosotros tuvo un padre perfecto, pero podemos tener un padre celestial perfecto. Aprendamos a disfrutar de su compasión, depender de su cuidado, y someternos a su disciplina.

Aprendamos también a seguir su ejemplo como padres. ¿En qué área fallas? ¿Cómo puedes mejorar? En cierta ocasión, un niño, asustado por una tormenta y los fuertes relámpagos, dijo: Papi, ven – estoy asustado. Hijo, dijo el padre, Dios te ama y te cuidará. Sé que Dios me ama, respondió el niño. Pero ahorita me
hace falta alguien con piel. El papel de un padre es ser y mostrar cómo es Dios, con piel.

Pastor Tony Hancock

El número de homosexuales coincide con el de mujeres muy fértiles

El número de homosexuales coincide con el de mujeres muy fértiles

20.06.08

(PD).- Andrea Camperio Ciani y Giovanni Zanzotto, de la Universidad de Padua, y Paolo Cermelli, de la Universidad de Torino, publican en PLoS ONE una original explicación sobre el origen de la homosexualidad masculina a partir de la teoría de la evolución de Charles Darwin.

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