El cerebro anticipa el futuro y reacciona en consecuencia

El cerebro anticipa el futuro y reacciona en consecuencia

La motricidad no depende de los sentidos, sino de la capacidad de predecir de nuestras neuronas

El cerebro se adelanta un instante a lo que percibimos para reaccionar en consecuencia, señalan los resultados de una reciente investigación del Caltech. Es decir, que nuestras reacciones motoras ante lo que nos rodea se producen antes de que nuestros sentidos nos sitúen en nuestro entorno. Este “adelanto” neuronal en el tiempo, nos permite reaccionar con mayor rapidez y control. Los científicos han conseguido localizar el área del cerebro en que se produce: la corteza parietal posterior. La señal neuronal que lo permite podría, en un futuro, aprovecharse para mover correctamente extremidades artificiales sin que el que las lleva se dé cuenta, de la misma manera que movemos un brazo original, sin tener que pensarlo primero. Por Yaiza Martínez.



El manejo de las prótesis será perfeccionado con este desccubrimiento
Contrariamente a como cabría imaginarse, no interactuamos con el mundo reaccionando inmediatamente después de ver, tocar u oler cualquier cosa, en función de la información que nos trasladan nuestros sentidos.

En realidad, el proceso es más complejo de lo que parece: todo lo que sentimos o notamos en el presente, cuando nuestro cerebro lo registra, pertenece ya al pasado.

Esto es lo que afirma el científico Richard A. Andersen, del California Institute of Technology (Caltech). Andersen y sus colegas Grant Mulliken, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), y Sam Musallam, de la Universidad McGill, han realizado una investigación que ha dado como resultado las primeras evidencias neuronales de que los movimientos voluntarios de las extremidades están guiados por esas predicciones cerebrales acerca de “lo que ocurrirá dentro de un instante, en el futuro”.

Según señala Andersen en un comunicado emitido por el Caltech, “el cerebro genera su propia versión del mundo, un “modelo hacia delante (en el tiempo)” que nos permite saber dónde estamos a tiempo real”.

Predecir para actuar

El laboratorio de Andersen se dedica al estudio de los fundamentos neurobiológicos de los procesos cerebrales, incluidos aquéllos con los que se gestiona la información que nos llega de los sentidos de la vista, el oído o el tacto, así como los mecanismos neuronales de la acción.

Para este caso, los investigadores se centraron en un área de la corteza cerebral llamada corteza parietal posterior, que es donde los estímulos sensoriales son transformados en planes de movimiento.

Las lesiones en esta área producen agnosia, que es la incapacidad de percibir objetos a través de los canales sensitivos, aunque éstos se mantengan intactos.

En los experimentos realizados, los científicos enseñaron a dos monos a usar un joystick (una palanca de mando del ordenador) para mover un cursor que aparecía en la pantalla de un ordenador desde un pequeño círculo rojo hasta un círculo verde, al tiempo que mantenían sus miradas fijas en el círculo rojo.

Rápido y eficiente

Los monos producían normalmente trayectorias curvas, pero para aumentar esta curvatura uno de ellos fue entrenado para mover el cursor alrededor de un obstáculo que era un círculo azul amplio, situado entre la localización inicial del cursor y el círculo al que había que desplazar dicho cursor.

Este mono debía guiar el recorrido de éste alrededor del obstáculo, sin tocarlo, y pasando por encima del círculo verde. Mientras los monos realizaban sus tareas, la actividad neuronal de la región de la corteza parietal posterior de sus cerebros fue medida por medio de electrodos.

De esta forma, los científicos pudieron monitorear y controlar las señales neuronales vinculadas a órdenes para el movimiento a tiempo real. Así, comprobaron que las neuronas de esta región del cerebro producían señales que representaban la estimación cerebral del movimiento inminente del cursor.

Esta estimación interna del estado del cursor puede ser usada de manera inmediata por el cerebro para corregir con rapidez un movimiento, evitando tener que confiar por completo en la llegada de la información sensorial, más tardía, con un control del movimiento más lento e inestable, explican los investigadores.

Tal y como publica la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), en la que aparece un artículo de los científicos describiendo los resultados del estudio, con este sistema de procesamiento “por adelantado”, el cerebro garantiza un movimiento más útil, y de control rápido.

Pasado y futuro

En esta misma línea de investigación, hace unos años, un equipo de científicos europeos, que llevó a cabo un estudio con 22 voluntarios, comprobó que la onda cerebral que rige los movimientos se registra antes de que el movimiento -al que nuestro propio movimiento responderá- sea observado.

Es decir, que el cerebro predice los movimientos de otro antes de reaccionar ante ellos, según explicaron entonces estos científicos en la revista Nature Neuroscience. El proceso, señalaron los investigadores, consiste en que, cuando se espera un movimiento, el sistema motor se activa sin que el individuo se dé cuenta. De esta forma, de manera inconsciente, el cerebro se prepara para una reacción motriz.

Por tanto, el cerebro desencadena la actividad neuronal en función de la expectativa de un movimiento, y no en función del movimiento en sí mismo.

Las investigaciones de Andersen y sus colegas buscan una finalidad concreta: el desarrollo de prótesis que puedan ser implantadas a nivel neuronal y que se utilicen como interconexión entre las señales neuronales de individuos con parálisis severa y sus extremidades artificiales, de manera que sus pensamientos puedan controlar los movimientos de estas prótesis.

Recientemente la Universidad de Pittsburg publicó sus avances en el control, por parte de unos monos, de extremidades robóticas sólo con el pensamiento. En este caso, los monos utilizaron para tal fin lo que se denomina una “señal de trayectoria” neuronal, que representaba el “camino” que debía seguir la prótesis.

El experimento de Andersen demuestra que las señales producidas por la corteza posterior parietal (señales objetivo) también podrían utilizarse para mover prótesis, quizá de manera más directa.

Viernes 20 Junio 2008
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El matrimonio homosexual

El matrimonio homosexual

Por Sugel Michelén / El Caribe

Sabado 28 de febrero del 2004

En noviembre del año pasado la Suprema Corte de Justicia de Massachusetts aprobó el matrimonio civil de parejas homosexuales, abriendo así la puerta para un debate que a todas luces parece que será largo y dificultoso. Margaret Marshall, presidenta de la Suprema Corte, declaró que es anticonstitucional privar a un individuo de la protección, beneficios y obligaciones del matrimonio, simplemente porque haya decidido compartir su vida con una persona de su mismo sexo. Planteado de ese modo, todo el que se oponga al matrimonio homosexual se opone a la Constitución y, lo que es aún peor, está manifestando falta de sensibilidad humana hacia las personas que tienen una inclinación sexual distinta. Pero esta cuestión debe ser debatida desde otra perspectiva. Lo que está en juego aquí es la definición misma del matrimonio y, lo que es aún más crucial, el fundamento que sustenta nuestros valores morales.
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“Dios ¿quién eres Tú?”

“Dios ¿quién eres Tú?”

Por Sugel Michelén / El Caribe
Sabado 21 de febrero del 2004

Uno de los problemas religiosos más profundos del hombre moderno es lo que alguien ha llamado “la trivialización de Dios”. El diccionario define la palabra “trivial” como aquello “que no sobresale de lo ordinario y común; que carece de toda importancia y novedad”. Y lamentablemente el concepto que muchos tienen de Dios ha sufrido un proceso de trivialización; la deidad ha sido reducida a una energía impersonal, una fuerza, un “algo” indescriptible que de alguna manera misteriosa incide en el mundo, pero al que no es necesario que tomemos en cuenta a la hora de actuar o tomar nuestras decisiones. Ese “dios” carece de justicia y santidad, y tal parece que su única preocupación es que nosotros la pasemos lo mejor que podamos y gocemos de la vida. Pero ¿quién es Dios, realmente? ¿Cuál es Su naturaleza, Su carácter, Su forma de pensar? ¿Qué le gusta, qué le disgusta? ¿Cuáles son Sus planes, si es que tiene alguno?
Estas interrogantes no podrían ser respondidas a menos que Dios provea las respuestas.

Independientemente de lo que cada persona piense sobre Dios, Él es quién Él es. Para que el hombre pueda conocerle Él tiene que revelarse. Un Dios que no se revela nos dejaría a merced de nuestra imaginación, con la consecuencia casi inevitable de que terminaríamos fabricando un ídolo a nuestra medida, conforme a nuestra imagen y semejanza. Cuando el hombre fabrica sus dioses termina haciendo una proyección en grande de sí mismo. Los dioses griegos ilustran esta realidad. Los dioses olímpicos manifestaban las mismas pasiones pecaminosas y las mismas inconsistencias de sus adoradores.

Pero Dios no nos ha dejado en oscuridad con respecto a la información que necesitamos para conocerle. Él se ha revelado al hombre a través de la creación y a través de Su Palabra, la Biblia. David nos dice en el Salmo 19 que “los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de Sus manos”. Y el apóstol Pablo escribe en su carta a los Romanos que “las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Romanos 1:20). La creación revela el poder del Creador, Su sabiduría, Su inmensidad.

Pero esa información, aunque fidedigna, no es suficiente. Necesitamos también una revelación verbal en la que Dios nos comunique, con proposiciones lógicas y razonables, lo que necesitamos saber sobre Sí mismo, sobre la creación y sobre la historia. Sin esa revelación verbal la palabra “dios” queda reducida a un símbolo lingüístico desprovisto de significado. Por eso no basta decir que creemos en Dios. Sin Su revelación escrita todo concepto que el hombre se forje de la Deidad no será más que un ídolo y no el Dios Trino, infinito y personal que es digno de toda gloria y honor, a quien todos los hombres deben de amar y servir con todo el corazón, con toda la mente y con todas sus fuerzas.

http://www.elcaribecdn.com/articulo_caribe.aspx?id=1692&guid=3B2C6122EB8546778365267913374EC1&Seccion=4

¿Magia blanca?

Don José María Baamonde, fundador de SPES, utiliza la palabra magia para toda «concepción mecanicista basada en el convencimiento de que existe una fuerza en la naturaleza, susceptible de ser captada merced a diversos rituales, y utilizada en beneficio o detrimento de los hombres». Este concepto –continúa– «se asienta en la creencia paralela y recíproca de dos mundos (visible o invisible), con sus respectivas fuerzas y correspondencias», de tal manera que lo actuado en el mundo visible tendrá una correspondencia determinada en el invisible, y viceversa. Popularmente, la magia se clasifica, según sus fines, en blanca y negra. La blanca, según sus defensores, tiene fines positivos y rechaza el satanismo, pero no hay que olvidar que siempre busca ejercer un poder, en la mayoría de casos sobre las personas, que pasan a ser marionetas.
El Catecismo de la Iglesia católica es muy claro al respecto: «Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas, y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo –aunque sea para curar–, son gravemente contrarias a la virtud de la religión».
La creencia en la magia y la brujería ha existido desde siempre, pero en los últimos tiempos está gozando cada vez de más aceptación y reconocimiento, incluso institucional. Por ejemplo, en otoño pasado, un tribunal holandés dictaminó que los costes de las lecciones de brujería pueden tener deducción en los impuestos por ser gastos de enseñanza. El mes de julio pasado, el Gobernador del Estado australiano de Victoria anunció su intención de derogar una ley, vigente desde el siglo XIX, en contra de la brujería, para legalizarla. En las prisiones británicas se pueden emplear sacerdotes paganos para dar consejo espiritual a los internos que así lo soliciten, y se les permite utilizar vino y varas para sus ceremonias.
Ya en 1986, una Corte de Estados Unidos reconoció la Uija como una religión. La Uija, al contrario de lo que muchos creen, no es sólo una forma de espiritismo consistente en que un alma se comunique con los hombres a través de las letras escritas en un tablero, sino que es mucho más: «una religión politeísta neopagana de la naturaleza, inspirada por varias creencias occidentales precristianas, que tiene como su deidad central a la Diosa Madre y que incluye el uso de magia herbaria», según Catherine E. Sanders, periodista americana y autora del libro El encanto de la Uija.
Es difícil estimar el número de los adheridos –entre 150.000 y 800.000 en Estados Unidos–, en parte, quizá, porque es un fenómeno sin un credo definido. También por ello se compone de muchos elementos, aunque sus seguidores compartan algunas creencias comunes, como el igual valor de todos los seres vivos –incluido el hombre, que no es imagen de Dios–, la posesión del poder divino y la capacidad de alterar la propia conciencia. El medioambientalismo y el feminismo son otras dos características de la Uija, que está teniendo un crecimiento muy notable en Norteamérica, debido, según Sanders, al hambre espiritual de los adolescentes.

Nueva Era: el regreso del gnosticismo

La Uija pretende hundir sus raíces en el paganismo precristiano occidental y, debido a su capacidad de amoldarse a las demandas de un cliente más interesado en la experiencia espiritual que en una verdad determinada, se caracteriza por una heterogeneidad que hace muy difícil marcar los límites con otros fenómenos como magia, paganismo, etc. Para José María Baamonde, todos ellos se identifican, sobre todo, por ser creencias gnósticas, es decir, «que postulan la existencia de un conocimiento oculto. Mediante una iniciación –un ritual o un curso–, se accede a este conocimiento, por el cual se alcanzará la salvación, a diferencia de las religiones clásicas o tradicionales, donde la salvación deviene de la fe o la conducta». Baamonde explica que el gnosticismo, el poder salvarse mediante el conocimiento y el esfuerzo, sin contar con la gracia de Dios, ha sido siempre la mayor tentación en el cristianismo.
También es muy clara la relación de todos estos fenómenos con el crecimiento de la New Age (Nueva Era), que, se podría decir, los engloba. Según Baamonde, la Nueva Era «no es una secta en sí, sino un movimiento sincretista, de características socioculturales muy amplias y con contenidos gnósticos y esotéricos, del que participan cientos de grupos distintos», algunos de los cuales sí registran características sectarias. La astrología, el orientalismo, la magia y las pseudociencias son algunos de sus componentes más comunes.
La Nueva Era es una pseudoreligión light que, como explica José María Baamonde, no acepta dogmas ni ningún tipo de sacrificios, sino que busca borrar las fronteras y enarbola banderas que difícilmente pueden ser rechazadas hoy en día, como el pacifismo, la hermandad universal y la ecología, a la vez que pone al alcance de cualquiera, en este mundo consumista, una experiencia mística sensible, sin tener que pasar previamente por la ascesis de los místicos. Todo ello hace que sea una corriente enormemente atractiva, a la vez que cambiante y difusa, lo que le ha permitido irse introduciendo, muchas veces de forma inconsciente, entre católicos practicantes, «e incluso entre sacerdotes y religiosas», que desconocen su incompatibilidad con la fe cristiana. El principal motivo de esta incompatibilidad es su gnosticismo y su negación de la divinidad de Cristo, a quien «igualan con muchos otros personajes, presentándolo como un iluminado más».

Entre los católicos

Movida por la necesidad de estudiar esta invasión de las conciencias, la Fundación SPES llevó a cabo un estudio entre estudiantes de Secundaria argentinos con un grado básico de formación cristiana, impartida en los tres primeros años de la enseñanza Secundaria. En el cuestionario, se les preguntaba si creían o no en seis temas vinculados con la Nueva Era, entre los que se encontraba la magia. Todos los temas obtuvieron una adhesión superior al 50%, y en algunos casos, llegaba hasta el 88%. En el caso concreto de la magia y de la posibilidad de realizar maleficios, la adhesión fue del 60,20%, entre las chicas, y de 59,47% en los chicos. Es más, el 14,64% de las chicas afirmaba creer mucho en ello, así como el 12,80% de los chicos. Aparte del enorme atractivo de las creencias nuevaeristas, Baamonde cita también la pobre formación en la propia fe de muchos católicos como otra causa de la expansión de la Nueva Era.
Ya en mayo de 1993, el Papa Juan Pablo II hizo referencia a este problema durante la visita ad limina que realizó un grupo de obispos estadounidenses. Tras reconocer los problemas que presentan «las sectas y movimientos pseudorreligiosos, incluido el llamado New Age», recalcó que «las ideas de la New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes, que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia», pues «en su perspectiva sincretista e inmanente prestan poca atención a la Revelación; más bien intentan llegar a Dios a través del conocimiento y la experiencia, basados en elementos que toman prestados de la espiritualidad oriental y de técnicas psicológicas».
Además –continuó el Santo Padre–, «proponen a menudo una concepción panteísta de Dios, incompatible con la Sagrada Escritura y la tradición cristiana. Reemplazan la responsabilidad personal de nuestras acciones frente a Dios por un sentido del deber frente al cosmos, tergiversando así el verdadero concepto de pecado y la necesidad de la redención por medio de Cristo».
En esa misma alocución, Juan Pablo II subrayó «la crisis de los valores de la sociedad occidental», a la que estos «nuevos movimientos religiosos y terapéuticos pretenden dar respuesta». Nuestra cultura, en definitiva, está llena de almas sedientas que, sin una formación religiosa básica y una guía adecuada, buscarán saciar su sed en la espiritualidad mágica, en apariencia inofensiva, que, cada vez más, impregna la sociedad.
A quienes conozcan a esta gente, en especial jóvenes, Massimo Introvigne les recomienda no aislar a los jóvenes del interés lúdico por la magia, que impregna la cultura contemporánea, porque podría ser contraproducente, al provocar el efecto contrario al deseado. Sin embargo, cuando los jóvenes se dedican activamente al espiritismo y la magia, «es justo preocuparse e intervenir, si bien esta intervención tiene que buscar comprender el malestar que lleva a los jóvenes» a estos comportamientos. Se debe intervenir «de forma delicada, y preguntarse qué es lo que no va en la vida del joven. Hay que hacerles comprender que es una opción de vencido. Pero, sobre todo, hay que proponer. Estos problemas se resuelven cuando los chicos encuentran, quizá en compañía de sus padres o en el ámbito de la fe cristiana, experiencias más significativas y atractivas».

María Martínez López 2006.02.10

Los mitos de la brujería y la Nueva Era

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Los mitos de la brujería y la Nueva Era


Algunos defensores de la brujería y otras formas de magia insisten en la persecución de que las brujas fueron víctimas en siglos pasados, y no faltan las alusiones a la Inquisición. En algo, sin embargo, tienen razón: la creencia en la hechicería es tan antigua como la Humanidad. Y, durante algunos siglos –de mediados del XIII al XVIII–, fue capaz de instalarse muy firmemente en la mentalidad europea, y en algunos casos desencadenó una pandemia psicótica con tintes paranoides, apoyados por las tres grandes catástrofes vividas en el siglo XIV –la Guerra de los Cien Años, la Gran Hambruna y la peste negra–. Relegar estos fenómenos a la leyenda negra de la Edad Media puede convenir a muchos, pero se puede decir que coincidieron más con el Renacimiento y los inicios de la modernidad. Pese a lo que se cree, en los primeros siglos del Medievo la brujería no fue un tema relevante, y hubo escasos casos de persecución. En todo caso, eran los campesinos quienes atribuían el granizo a las brujas y las quemaban vivas, mientras que la Iglesia luchaba contra estos fenómenos, condenados en el Sínodo de Paderborn como supersticiosos. El cambio se produjo cuando, vencidas algunas herejías como la cátara, las brujas se convirtieron, seguramente por la influencia de la paranoia ambiental, en el nuevo chivo expiatorio tanto para católicos como –tras la Reforma– para protestantes, aunque, en cualquier caso, España permaneció casi al margen de esta epidemia.
Otro mito con bastante arraigo entre las personas cercanas a creencias nuevaeristas es el mito matriarcal, que postula que las creyentes en la diosa madre están reclamando la herencia de un mundo primitivo, en el que dominaba una sociedad matriarcal pacífica. Según Catherine E. Sanders, autora del libro El encanto de la Uija, no hay ninguna evidencia histórica de la existencia de esta civilización. De hecho, los rituales y conjuros de la Uija no tienen raíces anteriores al año 1900 y son el resultado de invenciones y adaptaciones de un grupo de hombres. La única herencia histórica de la que pueden hacer gala es la de ser una transformación de las creencias apocalípticas que han abundado en torno a los grandes cambios de siglo, milenio, etc.

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La vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. No puede ser una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido.

“…Para que no seamos ya niños que fluctúan y se dejan llevar de todo viento de doctrina por el engaño de los hombres, que emplean astutamente los artificios del error para engañar” (Ef 4, 14). Desde Lutero, nacieron más 30.000 denominaciones protestantes y/o sectas que se auto-declaran la ‘verdadera iglesia de Cristo basada en la Biblia’. Sectas que dejan espacio a visionarios, maníacos, místicos, sospechosos, oscuros y dudosos charlatanes como ambiguos sectarios.

¿Se puede confiar en quien que ha mentido en algo tan fundamental? No! Las sectas con sus predicadores bíblicos, interpretando según sus conveniencias, mienten y no merecen nuestra confianza. Y así se cumple el dicho evangélico de: “Por sus frutos los conoceréis”. ‘Cuando se encasquilla la razón se disparan las sectas’.

Sacrificios rituales en Londres

Sacrificios rituales en Londres


Aunque muchos de los tipos de creencia en la magia más arraigados en los países occidentales han nacido en ellos mismos, algunos fenómenos más o menos recientes apuntan a que otros casos, a veces mucho más brutales, pueden haber llegado a estos países de la mano de la inmigración. Es el caso de un informe de Scotland Yard, publicado el pasado verano, en el que se afirma que, en Londres, están teniendo lugar numerosos sacrificios rituales de niños dentro de la comunidad africana. Muchos de estos niños, de entre cuatro y siete años, son introducidos ilegalmente en el Reino Unido para ser inmolados, o también para ser esclavos domésticos y sexuales.
Al presentar el informe, donde hay numerosos testimonios pero no está sustanciado con pruebas, la policía reveló que, en tres meses, de 300 niños negros que habían llegado al aeropuerto de Heathrow, sólo dos habían podido ser localizados, aunque, por supuesto, eso no implica que todas las desapariciones estén relacionadas con este fenómeno, del que parece haber dos variantes. En una de ellas, el sacrificio de un niño varón no circuncidado es necesario para que funcionen los hechizos, a los que la gente humilde, desesperada, acude para solucionar sus problemas. El otro caso es que algún líder religioso, o los mismos familiares, crean que los niños son brujos o brujas y están poseídos por el demonio, por lo que son sometidos a malos tratos.
El profesor Hoskins, profesor de religiones africanas en el King´s College, de Londres, niega que el salvajismo de estas prácticas haya sido importado de África, y asegura que se trata de un fenómeno local, resultante de una perversa aleación de creencias y supersticiones primitivas con el fanatismo de la miríada de Iglesias evangélicas fundamentalistas informales, que incorporan a las doctrinas cristianas creencias y prácticas de origen africano, para reclutar prosélitos entre los inmigrantes. Hoskins señala que, en el Congo, rara vez se ejerce la violencia contra los niños, y las ceremonias exorcistas suelen ser benignas.

Una molécula nanotecnológica quema células cancerígenas sin dañar las sanas

Una molécula nanotecnológica quema células cancerígenas sin dañar las sanas

Formada por anticuerpos y nanotubos de carbono, destruye con infrarrojos las células enfermas

Científicos norteamericanos han conseguido quemar células cancerígenas en cultivo gracias a la creación de una molécula híbrida en la que se combinaron nanotubos de carbono con anticuerpos especializados en la búsqueda de tumores. Una vez que estas moléculas híbridas alcanzaron las células tumorales, y se adhirieron a ellas, los científicos les aplicaron radiación infrarroja para calentar los nanotubos y que éstos quemaran, con su calor, las células enfermas. Los resultados han sido muy exitosos y suponen un paso adelante en el desarrollo de terapias de nanotecnología, que se cree que, en el futuro, podrán revolucionar la medicina. Por Yaiza Martínez.

UT Southwestern Medical Center.
Investigadores norteamericanos han probado con éxito un novedoso tratamiento contra el cáncer que ataca a las células cancerígenas directamente, matándolas sin dañar los tejidos sanos que las rodean.

Según informa un comunicado del Centro Médico de la Universidad Southwestern de Tejas, en Estados Unidos, centro en el que se está realizando la presente investigación, la técnica ha podido desarrollarse gracias a la nanotecnología, que es un campo de las ciencias aplicadas dedicado al control y manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro, es decir, a nivel de átomos y moléculas.

Los científicos de dicho centro, en colaboración con expertos en nanotecnología de la UT Dallas, adhirieron anticuerpos buscadores de células cancerígenas a nanotubos de carbono.

Después, éstos fueron calentados por exposición a radiación infrarroja, emitiendo un calor que quemó directamente dichas células.

Anticuerpos especializados

Los anticuerpos utilizados por los científicos fueron unas moléculas biológicas denominadas anticuerpos monoclonales, que se aglutinan alrededor de las células tumorales.

Estos anticuerpos monoclonales se llaman así porque son producidos por un solo tipo de célula del sistema inmune, es decir, que todos los clones proceden de una sola célula madre, y tienen la característica de que son capaces de erradicar ciertas infecciones y destruir células, incluidas las cancerígenas, mediante distintos mecanismos.

Además, pueden “trabajar” solos o ser adheridos a medicamentos anti-cáncer muy potentes, como los radioisótopos, para suministrar a las células cancerígenas cualquier “carga explosiva” una vez pegados a ellas.

Los científicos del Centro Médico de la Universidad Southwestern, dirigidos por la doctora Ellen Vitetta, combinaron estos anticuerpos con los nanotubos de carbono para formar una estructura molecular que, calentada con radiación infrarroja “frió” las células cancerígenas en cultivo.

Tejidos sanos a salvo

Los nanotubos son estructuras tubulares, cuyo diámetro es del orden de un nanómetro (milmillonésima parte de un metro). Según han publicado los investigadores en un artículo aparecido en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), los nanotubos de carbono utilizados fueron de una sola pared, y emitían calor cuando absorbían la energía de la radiación infrarroja cercana.

Los tejidos del organismo son relativamente transparentes para este tipo de radiación, lo que sugirió a los científicos que dirigiendo los nanotubos de carbono hacia las células cancerígenas (gracias a los anticuerpos monoclonales), para a continuación someterlos a una exposición no invasiva a la radiación infrarroja (infrarrojo cercano, 0,78-1,1 µm), se podrían eliminar las células cancerígenas (con el calor que desprendieran los propios nanotubos).

Esta radiación, que es invisible al ojo humano, es la misma que se utiliza en los mandos a distancia de las televisiones, por ejemplo. La radiación infrarroja cercana puede penetrar los tejidos humanos a una profundidad de 1,30 centímetros aproximadamente.

Resultados exitosos

En cultivos de células cancerígenas de linfoma (de cáncer del sistema linfático), los nanotubos recubiertos con los anticuerpos monoclonales se adhirieron a dichas células cancerígenas. Cuando estas células fueron expuestas a la radiación, los nanotubos se calentaron, generando el calor necesario para quemar las células enfermas y matarlas.

Vitetta, que es la directora del Cancer Immunobiology Center de Southwestern, declaró que “la utilización de la radiación infrarroja cercana para la inducción de la hipertermia es particularmente atractiva porque los tejidos vivos no absorben fuertemente las radiaciones en este rango”.

“Una vez que los nanotubos de carbono se adhieren a las células tumorales, una fuente externa de radiación infrarroja cercana puede usarse para penetrar de manera segura en los tejidos normales y dañar sólo las células de los tumores”, afirmó la investigadora.

De hecho, el objetivo de esta investigación era demostrar que se puede matar de manera específica estas células. El uso de nanotubos de carbono para destruir las células cancerigenas está siendo estudiado actualmente por diversos grupos de investigación, pero la doctora Vitetta y su equipo han conseguido, por vez primera, demostrar que tanto los anticuerpos como los nanotubos de carbono pueden maneter sus propiedades físicas y su funcionalidad (acoplarse y acabar con las células cancerígenas).

Esto funcionó así incluso cuando la molécula nanotubo-anticuerpo fue utilizada en un medio diseñado para imitar las condiciones interiores del organismo humano.

Futuros tratamientos

Las aplicaciones biomédicas de las nanopartículas cada vez atraen más la atención de científicos clínicos. Aún quedan grandes obstáculos por superar, como la posibilidad de que los nanomateriales puedan dañar no sólo las células enfermas sino también las sanas del organismo.

Por esa razón, aún queda mucho camino por recorrer. La investigación de Ellen Vitetta y su equipo supone un paso más adelante en esta dirección, en la que se han enmarcado otras investigaciones.

Entre ellas, por ejemplo, la de un equipo del MIT que desarrolló en 2007 nanopartículas dirigidas por control remoto para curar tumores que eran sensibles al calor y que podían insertar medicamentos –que llevaban pegados con hebras de ADN- en las células cancerígenas, tras la aplicación de un ligero campo magnético.

También en 2007, tal como informamos en otro artículo, un equipo de científicos del Howard Hughes Medical Institute, de Estados Unidos, consiguió crear en laboratorio una molécula sintética capaz de inducir al suicidio a las células cancerígenas.

Dos años antes, en 2005, científicos de la Universidad de Standford utilizaron los nanotubos para destruir células cancerígenas sin dañar tejidos sanos, también utilizando radiación infrarroja cercana emitida con un láser. Estos nanotubos fueron insertados entonces en las células y calentados por dicha radiación, lo que provocó la emisión de calor que acabó con los tumores.

La diferencia de esta investigación con la de Vitetta radica en que los investigadores de Standford no incluyeron anticuerpos en sus nanotubos, sino que los recubieron con moléculas de ácido fólico porque las células cancerígenas están recubiertas con receptores de esta vitamina. De esta forma, se aseguraron que los nanotubos fueran atraídos por los tumores.

Diversos estudios han señalado que se prevé que los sistemas de administración de medicinas desarrollados con la nanotecnología aporten grandes mejoras en el tratamiento de enfermedades, y no sólo del cáncer (en cuyo caso se evitaría la destrucción de células sanas y enfermas que ocasiona la quimioterapia), sino también de la diabetes y las dolencias neurológicas.

Se cree que, en un futuro, las aplicaciones de la nanotecnología revolucionarán la medicina, abriendo posibilidades sorprendetes en cirugía y en lo que se refiere a prevención de enfermedades.

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