El cerebro anticipa el futuro y reacciona en consecuencia

El cerebro anticipa el futuro y reacciona en consecuencia

La motricidad no depende de los sentidos, sino de la capacidad de predecir de nuestras neuronas

El cerebro se adelanta un instante a lo que percibimos para reaccionar en consecuencia, señalan los resultados de una reciente investigación del Caltech. Es decir, que nuestras reacciones motoras ante lo que nos rodea se producen antes de que nuestros sentidos nos sitúen en nuestro entorno. Este “adelanto” neuronal en el tiempo, nos permite reaccionar con mayor rapidez y control. Los científicos han conseguido localizar el área del cerebro en que se produce: la corteza parietal posterior. La señal neuronal que lo permite podría, en un futuro, aprovecharse para mover correctamente extremidades artificiales sin que el que las lleva se dé cuenta, de la misma manera que movemos un brazo original, sin tener que pensarlo primero. Por Yaiza Martínez.



El manejo de las prótesis será perfeccionado con este desccubrimiento
Contrariamente a como cabría imaginarse, no interactuamos con el mundo reaccionando inmediatamente después de ver, tocar u oler cualquier cosa, en función de la información que nos trasladan nuestros sentidos.

En realidad, el proceso es más complejo de lo que parece: todo lo que sentimos o notamos en el presente, cuando nuestro cerebro lo registra, pertenece ya al pasado.

Esto es lo que afirma el científico Richard A. Andersen, del California Institute of Technology (Caltech). Andersen y sus colegas Grant Mulliken, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), y Sam Musallam, de la Universidad McGill, han realizado una investigación que ha dado como resultado las primeras evidencias neuronales de que los movimientos voluntarios de las extremidades están guiados por esas predicciones cerebrales acerca de “lo que ocurrirá dentro de un instante, en el futuro”.

Según señala Andersen en un comunicado emitido por el Caltech, “el cerebro genera su propia versión del mundo, un “modelo hacia delante (en el tiempo)” que nos permite saber dónde estamos a tiempo real”.

Predecir para actuar

El laboratorio de Andersen se dedica al estudio de los fundamentos neurobiológicos de los procesos cerebrales, incluidos aquéllos con los que se gestiona la información que nos llega de los sentidos de la vista, el oído o el tacto, así como los mecanismos neuronales de la acción.

Para este caso, los investigadores se centraron en un área de la corteza cerebral llamada corteza parietal posterior, que es donde los estímulos sensoriales son transformados en planes de movimiento.

Las lesiones en esta área producen agnosia, que es la incapacidad de percibir objetos a través de los canales sensitivos, aunque éstos se mantengan intactos.

En los experimentos realizados, los científicos enseñaron a dos monos a usar un joystick (una palanca de mando del ordenador) para mover un cursor que aparecía en la pantalla de un ordenador desde un pequeño círculo rojo hasta un círculo verde, al tiempo que mantenían sus miradas fijas en el círculo rojo.

Rápido y eficiente

Los monos producían normalmente trayectorias curvas, pero para aumentar esta curvatura uno de ellos fue entrenado para mover el cursor alrededor de un obstáculo que era un círculo azul amplio, situado entre la localización inicial del cursor y el círculo al que había que desplazar dicho cursor.

Este mono debía guiar el recorrido de éste alrededor del obstáculo, sin tocarlo, y pasando por encima del círculo verde. Mientras los monos realizaban sus tareas, la actividad neuronal de la región de la corteza parietal posterior de sus cerebros fue medida por medio de electrodos.

De esta forma, los científicos pudieron monitorear y controlar las señales neuronales vinculadas a órdenes para el movimiento a tiempo real. Así, comprobaron que las neuronas de esta región del cerebro producían señales que representaban la estimación cerebral del movimiento inminente del cursor.

Esta estimación interna del estado del cursor puede ser usada de manera inmediata por el cerebro para corregir con rapidez un movimiento, evitando tener que confiar por completo en la llegada de la información sensorial, más tardía, con un control del movimiento más lento e inestable, explican los investigadores.

Tal y como publica la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), en la que aparece un artículo de los científicos describiendo los resultados del estudio, con este sistema de procesamiento “por adelantado”, el cerebro garantiza un movimiento más útil, y de control rápido.

Pasado y futuro

En esta misma línea de investigación, hace unos años, un equipo de científicos europeos, que llevó a cabo un estudio con 22 voluntarios, comprobó que la onda cerebral que rige los movimientos se registra antes de que el movimiento -al que nuestro propio movimiento responderá- sea observado.

Es decir, que el cerebro predice los movimientos de otro antes de reaccionar ante ellos, según explicaron entonces estos científicos en la revista Nature Neuroscience. El proceso, señalaron los investigadores, consiste en que, cuando se espera un movimiento, el sistema motor se activa sin que el individuo se dé cuenta. De esta forma, de manera inconsciente, el cerebro se prepara para una reacción motriz.

Por tanto, el cerebro desencadena la actividad neuronal en función de la expectativa de un movimiento, y no en función del movimiento en sí mismo.

Las investigaciones de Andersen y sus colegas buscan una finalidad concreta: el desarrollo de prótesis que puedan ser implantadas a nivel neuronal y que se utilicen como interconexión entre las señales neuronales de individuos con parálisis severa y sus extremidades artificiales, de manera que sus pensamientos puedan controlar los movimientos de estas prótesis.

Recientemente la Universidad de Pittsburg publicó sus avances en el control, por parte de unos monos, de extremidades robóticas sólo con el pensamiento. En este caso, los monos utilizaron para tal fin lo que se denomina una “señal de trayectoria” neuronal, que representaba el “camino” que debía seguir la prótesis.

El experimento de Andersen demuestra que las señales producidas por la corteza posterior parietal (señales objetivo) también podrían utilizarse para mover prótesis, quizá de manera más directa.

Viernes 20 Junio 2008

El matrimonio homosexual

El matrimonio homosexual

Por Sugel Michelén / El Caribe

Sabado 28 de febrero del 2004

En noviembre del año pasado la Suprema Corte de Justicia de Massachusetts aprobó el matrimonio civil de parejas homosexuales, abriendo así la puerta para un debate que a todas luces parece que será largo y dificultoso. Margaret Marshall, presidenta de la Suprema Corte, declaró que es anticonstitucional privar a un individuo de la protección, beneficios y obligaciones del matrimonio, simplemente porque haya decidido compartir su vida con una persona de su mismo sexo. Planteado de ese modo, todo el que se oponga al matrimonio homosexual se opone a la Constitución y, lo que es aún peor, está manifestando falta de sensibilidad humana hacia las personas que tienen una inclinación sexual distinta. Pero esta cuestión debe ser debatida desde otra perspectiva. Lo que está en juego aquí es la definición misma del matrimonio y, lo que es aún más crucial, el fundamento que sustenta nuestros valores morales.
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“Dios ¿quién eres Tú?”

“Dios ¿quién eres Tú?”

Por Sugel Michelén / El Caribe
Sabado 21 de febrero del 2004

Uno de los problemas religiosos más profundos del hombre moderno es lo que alguien ha llamado “la trivialización de Dios”. El diccionario define la palabra “trivial” como aquello “que no sobresale de lo ordinario y común; que carece de toda importancia y novedad”. Y lamentablemente el concepto que muchos tienen de Dios ha sufrido un proceso de trivialización; la deidad ha sido reducida a una energía impersonal, una fuerza, un “algo” indescriptible que de alguna manera misteriosa incide en el mundo, pero al que no es necesario que tomemos en cuenta a la hora de actuar o tomar nuestras decisiones. Ese “dios” carece de justicia y santidad, y tal parece que su única preocupación es que nosotros la pasemos lo mejor que podamos y gocemos de la vida. Pero ¿quién es Dios, realmente? ¿Cuál es Su naturaleza, Su carácter, Su forma de pensar? ¿Qué le gusta, qué le disgusta? ¿Cuáles son Sus planes, si es que tiene alguno?
Estas interrogantes no podrían ser respondidas a menos que Dios provea las respuestas.

Independientemente de lo que cada persona piense sobre Dios, Él es quién Él es. Para que el hombre pueda conocerle Él tiene que revelarse. Un Dios que no se revela nos dejaría a merced de nuestra imaginación, con la consecuencia casi inevitable de que terminaríamos fabricando un ídolo a nuestra medida, conforme a nuestra imagen y semejanza. Cuando el hombre fabrica sus dioses termina haciendo una proyección en grande de sí mismo. Los dioses griegos ilustran esta realidad. Los dioses olímpicos manifestaban las mismas pasiones pecaminosas y las mismas inconsistencias de sus adoradores.

Pero Dios no nos ha dejado en oscuridad con respecto a la información que necesitamos para conocerle. Él se ha revelado al hombre a través de la creación y a través de Su Palabra, la Biblia. David nos dice en el Salmo 19 que “los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de Sus manos”. Y el apóstol Pablo escribe en su carta a los Romanos que “las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Romanos 1:20). La creación revela el poder del Creador, Su sabiduría, Su inmensidad.

Pero esa información, aunque fidedigna, no es suficiente. Necesitamos también una revelación verbal en la que Dios nos comunique, con proposiciones lógicas y razonables, lo que necesitamos saber sobre Sí mismo, sobre la creación y sobre la historia. Sin esa revelación verbal la palabra “dios” queda reducida a un símbolo lingüístico desprovisto de significado. Por eso no basta decir que creemos en Dios. Sin Su revelación escrita todo concepto que el hombre se forje de la Deidad no será más que un ídolo y no el Dios Trino, infinito y personal que es digno de toda gloria y honor, a quien todos los hombres deben de amar y servir con todo el corazón, con toda la mente y con todas sus fuerzas.

http://www.elcaribecdn.com/articulo_caribe.aspx?id=1692&guid=3B2C6122EB8546778365267913374EC1&Seccion=4

¿Magia blanca?

Don José María Baamonde, fundador de SPES, utiliza la palabra magia para toda «concepción mecanicista basada en el convencimiento de que existe una fuerza en la naturaleza, susceptible de ser captada merced a diversos rituales, y utilizada en beneficio o detrimento de los hombres». Este concepto –continúa– «se asienta en la creencia paralela y recíproca de dos mundos (visible o invisible), con sus respectivas fuerzas y correspondencias», de tal manera que lo actuado en el mundo visible tendrá una correspondencia determinada en el invisible, y viceversa. Popularmente, la magia se clasifica, según sus fines, en blanca y negra. La blanca, según sus defensores, tiene fines positivos y rechaza el satanismo, pero no hay que olvidar que siempre busca ejercer un poder, en la mayoría de casos sobre las personas, que pasan a ser marionetas.
El Catecismo de la Iglesia católica es muy claro al respecto: «Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas, y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo –aunque sea para curar–, son gravemente contrarias a la virtud de la religión».
La creencia en la magia y la brujería ha existido desde siempre, pero en los últimos tiempos está gozando cada vez de más aceptación y reconocimiento, incluso institucional. Por ejemplo, en otoño pasado, un tribunal holandés dictaminó que los costes de las lecciones de brujería pueden tener deducción en los impuestos por ser gastos de enseñanza. El mes de julio pasado, el Gobernador del Estado australiano de Victoria anunció su intención de derogar una ley, vigente desde el siglo XIX, en contra de la brujería, para legalizarla. En las prisiones británicas se pueden emplear sacerdotes paganos para dar consejo espiritual a los internos que así lo soliciten, y se les permite utilizar vino y varas para sus ceremonias.
Ya en 1986, una Corte de Estados Unidos reconoció la Uija como una religión. La Uija, al contrario de lo que muchos creen, no es sólo una forma de espiritismo consistente en que un alma se comunique con los hombres a través de las letras escritas en un tablero, sino que es mucho más: «una religión politeísta neopagana de la naturaleza, inspirada por varias creencias occidentales precristianas, que tiene como su deidad central a la Diosa Madre y que incluye el uso de magia herbaria», según Catherine E. Sanders, periodista americana y autora del libro El encanto de la Uija.
Es difícil estimar el número de los adheridos –entre 150.000 y 800.000 en Estados Unidos–, en parte, quizá, porque es un fenómeno sin un credo definido. También por ello se compone de muchos elementos, aunque sus seguidores compartan algunas creencias comunes, como el igual valor de todos los seres vivos –incluido el hombre, que no es imagen de Dios–, la posesión del poder divino y la capacidad de alterar la propia conciencia. El medioambientalismo y el feminismo son otras dos características de la Uija, que está teniendo un crecimiento muy notable en Norteamérica, debido, según Sanders, al hambre espiritual de los adolescentes.

Nueva Era: el regreso del gnosticismo

La Uija pretende hundir sus raíces en el paganismo precristiano occidental y, debido a su capacidad de amoldarse a las demandas de un cliente más interesado en la experiencia espiritual que en una verdad determinada, se caracteriza por una heterogeneidad que hace muy difícil marcar los límites con otros fenómenos como magia, paganismo, etc. Para José María Baamonde, todos ellos se identifican, sobre todo, por ser creencias gnósticas, es decir, «que postulan la existencia de un conocimiento oculto. Mediante una iniciación –un ritual o un curso–, se accede a este conocimiento, por el cual se alcanzará la salvación, a diferencia de las religiones clásicas o tradicionales, donde la salvación deviene de la fe o la conducta». Baamonde explica que el gnosticismo, el poder salvarse mediante el conocimiento y el esfuerzo, sin contar con la gracia de Dios, ha sido siempre la mayor tentación en el cristianismo.
También es muy clara la relación de todos estos fenómenos con el crecimiento de la New Age (Nueva Era), que, se podría decir, los engloba. Según Baamonde, la Nueva Era «no es una secta en sí, sino un movimiento sincretista, de características socioculturales muy amplias y con contenidos gnósticos y esotéricos, del que participan cientos de grupos distintos», algunos de los cuales sí registran características sectarias. La astrología, el orientalismo, la magia y las pseudociencias son algunos de sus componentes más comunes.
La Nueva Era es una pseudoreligión light que, como explica José María Baamonde, no acepta dogmas ni ningún tipo de sacrificios, sino que busca borrar las fronteras y enarbola banderas que difícilmente pueden ser rechazadas hoy en día, como el pacifismo, la hermandad universal y la ecología, a la vez que pone al alcance de cualquiera, en este mundo consumista, una experiencia mística sensible, sin tener que pasar previamente por la ascesis de los místicos. Todo ello hace que sea una corriente enormemente atractiva, a la vez que cambiante y difusa, lo que le ha permitido irse introduciendo, muchas veces de forma inconsciente, entre católicos practicantes, «e incluso entre sacerdotes y religiosas», que desconocen su incompatibilidad con la fe cristiana. El principal motivo de esta incompatibilidad es su gnosticismo y su negación de la divinidad de Cristo, a quien «igualan con muchos otros personajes, presentándolo como un iluminado más».

Entre los católicos

Movida por la necesidad de estudiar esta invasión de las conciencias, la Fundación SPES llevó a cabo un estudio entre estudiantes de Secundaria argentinos con un grado básico de formación cristiana, impartida en los tres primeros años de la enseñanza Secundaria. En el cuestionario, se les preguntaba si creían o no en seis temas vinculados con la Nueva Era, entre los que se encontraba la magia. Todos los temas obtuvieron una adhesión superior al 50%, y en algunos casos, llegaba hasta el 88%. En el caso concreto de la magia y de la posibilidad de realizar maleficios, la adhesión fue del 60,20%, entre las chicas, y de 59,47% en los chicos. Es más, el 14,64% de las chicas afirmaba creer mucho en ello, así como el 12,80% de los chicos. Aparte del enorme atractivo de las creencias nuevaeristas, Baamonde cita también la pobre formación en la propia fe de muchos católicos como otra causa de la expansión de la Nueva Era.
Ya en mayo de 1993, el Papa Juan Pablo II hizo referencia a este problema durante la visita ad limina que realizó un grupo de obispos estadounidenses. Tras reconocer los problemas que presentan «las sectas y movimientos pseudorreligiosos, incluido el llamado New Age», recalcó que «las ideas de la New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes, que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia», pues «en su perspectiva sincretista e inmanente prestan poca atención a la Revelación; más bien intentan llegar a Dios a través del conocimiento y la experiencia, basados en elementos que toman prestados de la espiritualidad oriental y de técnicas psicológicas».
Además –continuó el Santo Padre–, «proponen a menudo una concepción panteísta de Dios, incompatible con la Sagrada Escritura y la tradición cristiana. Reemplazan la responsabilidad personal de nuestras acciones frente a Dios por un sentido del deber frente al cosmos, tergiversando así el verdadero concepto de pecado y la necesidad de la redención por medio de Cristo».
En esa misma alocución, Juan Pablo II subrayó «la crisis de los valores de la sociedad occidental», a la que estos «nuevos movimientos religiosos y terapéuticos pretenden dar respuesta». Nuestra cultura, en definitiva, está llena de almas sedientas que, sin una formación religiosa básica y una guía adecuada, buscarán saciar su sed en la espiritualidad mágica, en apariencia inofensiva, que, cada vez más, impregna la sociedad.
A quienes conozcan a esta gente, en especial jóvenes, Massimo Introvigne les recomienda no aislar a los jóvenes del interés lúdico por la magia, que impregna la cultura contemporánea, porque podría ser contraproducente, al provocar el efecto contrario al deseado. Sin embargo, cuando los jóvenes se dedican activamente al espiritismo y la magia, «es justo preocuparse e intervenir, si bien esta intervención tiene que buscar comprender el malestar que lleva a los jóvenes» a estos comportamientos. Se debe intervenir «de forma delicada, y preguntarse qué es lo que no va en la vida del joven. Hay que hacerles comprender que es una opción de vencido. Pero, sobre todo, hay que proponer. Estos problemas se resuelven cuando los chicos encuentran, quizá en compañía de sus padres o en el ámbito de la fe cristiana, experiencias más significativas y atractivas».

María Martínez López 2006.02.10

Los mitos de la brujería y la Nueva Era

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Los mitos de la brujería y la Nueva Era


Algunos defensores de la brujería y otras formas de magia insisten en la persecución de que las brujas fueron víctimas en siglos pasados, y no faltan las alusiones a la Inquisición. En algo, sin embargo, tienen razón: la creencia en la hechicería es tan antigua como la Humanidad. Y, durante algunos siglos –de mediados del XIII al XVIII–, fue capaz de instalarse muy firmemente en la mentalidad europea, y en algunos casos desencadenó una pandemia psicótica con tintes paranoides, apoyados por las tres grandes catástrofes vividas en el siglo XIV –la Guerra de los Cien Años, la Gran Hambruna y la peste negra–. Relegar estos fenómenos a la leyenda negra de la Edad Media puede convenir a muchos, pero se puede decir que coincidieron más con el Renacimiento y los inicios de la modernidad. Pese a lo que se cree, en los primeros siglos del Medievo la brujería no fue un tema relevante, y hubo escasos casos de persecución. En todo caso, eran los campesinos quienes atribuían el granizo a las brujas y las quemaban vivas, mientras que la Iglesia luchaba contra estos fenómenos, condenados en el Sínodo de Paderborn como supersticiosos. El cambio se produjo cuando, vencidas algunas herejías como la cátara, las brujas se convirtieron, seguramente por la influencia de la paranoia ambiental, en el nuevo chivo expiatorio tanto para católicos como –tras la Reforma– para protestantes, aunque, en cualquier caso, España permaneció casi al margen de esta epidemia.
Otro mito con bastante arraigo entre las personas cercanas a creencias nuevaeristas es el mito matriarcal, que postula que las creyentes en la diosa madre están reclamando la herencia de un mundo primitivo, en el que dominaba una sociedad matriarcal pacífica. Según Catherine E. Sanders, autora del libro El encanto de la Uija, no hay ninguna evidencia histórica de la existencia de esta civilización. De hecho, los rituales y conjuros de la Uija no tienen raíces anteriores al año 1900 y son el resultado de invenciones y adaptaciones de un grupo de hombres. La única herencia histórica de la que pueden hacer gala es la de ser una transformación de las creencias apocalípticas que han abundado en torno a los grandes cambios de siglo, milenio, etc.

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La vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. No puede ser una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido.

“…Para que no seamos ya niños que fluctúan y se dejan llevar de todo viento de doctrina por el engaño de los hombres, que emplean astutamente los artificios del error para engañar” (Ef 4, 14). Desde Lutero, nacieron más 30.000 denominaciones protestantes y/o sectas que se auto-declaran la ‘verdadera iglesia de Cristo basada en la Biblia’. Sectas que dejan espacio a visionarios, maníacos, místicos, sospechosos, oscuros y dudosos charlatanes como ambiguos sectarios.

¿Se puede confiar en quien que ha mentido en algo tan fundamental? No! Las sectas con sus predicadores bíblicos, interpretando según sus conveniencias, mienten y no merecen nuestra confianza. Y así se cumple el dicho evangélico de: “Por sus frutos los conoceréis”. ‘Cuando se encasquilla la razón se disparan las sectas’.

Sacrificios rituales en Londres

Sacrificios rituales en Londres


Aunque muchos de los tipos de creencia en la magia más arraigados en los países occidentales han nacido en ellos mismos, algunos fenómenos más o menos recientes apuntan a que otros casos, a veces mucho más brutales, pueden haber llegado a estos países de la mano de la inmigración. Es el caso de un informe de Scotland Yard, publicado el pasado verano, en el que se afirma que, en Londres, están teniendo lugar numerosos sacrificios rituales de niños dentro de la comunidad africana. Muchos de estos niños, de entre cuatro y siete años, son introducidos ilegalmente en el Reino Unido para ser inmolados, o también para ser esclavos domésticos y sexuales.
Al presentar el informe, donde hay numerosos testimonios pero no está sustanciado con pruebas, la policía reveló que, en tres meses, de 300 niños negros que habían llegado al aeropuerto de Heathrow, sólo dos habían podido ser localizados, aunque, por supuesto, eso no implica que todas las desapariciones estén relacionadas con este fenómeno, del que parece haber dos variantes. En una de ellas, el sacrificio de un niño varón no circuncidado es necesario para que funcionen los hechizos, a los que la gente humilde, desesperada, acude para solucionar sus problemas. El otro caso es que algún líder religioso, o los mismos familiares, crean que los niños son brujos o brujas y están poseídos por el demonio, por lo que son sometidos a malos tratos.
El profesor Hoskins, profesor de religiones africanas en el King´s College, de Londres, niega que el salvajismo de estas prácticas haya sido importado de África, y asegura que se trata de un fenómeno local, resultante de una perversa aleación de creencias y supersticiones primitivas con el fanatismo de la miríada de Iglesias evangélicas fundamentalistas informales, que incorporan a las doctrinas cristianas creencias y prácticas de origen africano, para reclutar prosélitos entre los inmigrantes. Hoskins señala que, en el Congo, rara vez se ejerce la violencia contra los niños, y las ceremonias exorcistas suelen ser benignas.

Una molécula nanotecnológica quema células cancerígenas sin dañar las sanas

Una molécula nanotecnológica quema células cancerígenas sin dañar las sanas

Formada por anticuerpos y nanotubos de carbono, destruye con infrarrojos las células enfermas

Científicos norteamericanos han conseguido quemar células cancerígenas en cultivo gracias a la creación de una molécula híbrida en la que se combinaron nanotubos de carbono con anticuerpos especializados en la búsqueda de tumores. Una vez que estas moléculas híbridas alcanzaron las células tumorales, y se adhirieron a ellas, los científicos les aplicaron radiación infrarroja para calentar los nanotubos y que éstos quemaran, con su calor, las células enfermas. Los resultados han sido muy exitosos y suponen un paso adelante en el desarrollo de terapias de nanotecnología, que se cree que, en el futuro, podrán revolucionar la medicina. Por Yaiza Martínez.

UT Southwestern Medical Center.
Investigadores norteamericanos han probado con éxito un novedoso tratamiento contra el cáncer que ataca a las células cancerígenas directamente, matándolas sin dañar los tejidos sanos que las rodean.

Según informa un comunicado del Centro Médico de la Universidad Southwestern de Tejas, en Estados Unidos, centro en el que se está realizando la presente investigación, la técnica ha podido desarrollarse gracias a la nanotecnología, que es un campo de las ciencias aplicadas dedicado al control y manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro, es decir, a nivel de átomos y moléculas.

Los científicos de dicho centro, en colaboración con expertos en nanotecnología de la UT Dallas, adhirieron anticuerpos buscadores de células cancerígenas a nanotubos de carbono.

Después, éstos fueron calentados por exposición a radiación infrarroja, emitiendo un calor que quemó directamente dichas células.

Anticuerpos especializados

Los anticuerpos utilizados por los científicos fueron unas moléculas biológicas denominadas anticuerpos monoclonales, que se aglutinan alrededor de las células tumorales.

Estos anticuerpos monoclonales se llaman así porque son producidos por un solo tipo de célula del sistema inmune, es decir, que todos los clones proceden de una sola célula madre, y tienen la característica de que son capaces de erradicar ciertas infecciones y destruir células, incluidas las cancerígenas, mediante distintos mecanismos.

Además, pueden “trabajar” solos o ser adheridos a medicamentos anti-cáncer muy potentes, como los radioisótopos, para suministrar a las células cancerígenas cualquier “carga explosiva” una vez pegados a ellas.

Los científicos del Centro Médico de la Universidad Southwestern, dirigidos por la doctora Ellen Vitetta, combinaron estos anticuerpos con los nanotubos de carbono para formar una estructura molecular que, calentada con radiación infrarroja “frió” las células cancerígenas en cultivo.

Tejidos sanos a salvo

Los nanotubos son estructuras tubulares, cuyo diámetro es del orden de un nanómetro (milmillonésima parte de un metro). Según han publicado los investigadores en un artículo aparecido en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), los nanotubos de carbono utilizados fueron de una sola pared, y emitían calor cuando absorbían la energía de la radiación infrarroja cercana.

Los tejidos del organismo son relativamente transparentes para este tipo de radiación, lo que sugirió a los científicos que dirigiendo los nanotubos de carbono hacia las células cancerígenas (gracias a los anticuerpos monoclonales), para a continuación someterlos a una exposición no invasiva a la radiación infrarroja (infrarrojo cercano, 0,78-1,1 µm), se podrían eliminar las células cancerígenas (con el calor que desprendieran los propios nanotubos).

Esta radiación, que es invisible al ojo humano, es la misma que se utiliza en los mandos a distancia de las televisiones, por ejemplo. La radiación infrarroja cercana puede penetrar los tejidos humanos a una profundidad de 1,30 centímetros aproximadamente.

Resultados exitosos

En cultivos de células cancerígenas de linfoma (de cáncer del sistema linfático), los nanotubos recubiertos con los anticuerpos monoclonales se adhirieron a dichas células cancerígenas. Cuando estas células fueron expuestas a la radiación, los nanotubos se calentaron, generando el calor necesario para quemar las células enfermas y matarlas.

Vitetta, que es la directora del Cancer Immunobiology Center de Southwestern, declaró que “la utilización de la radiación infrarroja cercana para la inducción de la hipertermia es particularmente atractiva porque los tejidos vivos no absorben fuertemente las radiaciones en este rango”.

“Una vez que los nanotubos de carbono se adhieren a las células tumorales, una fuente externa de radiación infrarroja cercana puede usarse para penetrar de manera segura en los tejidos normales y dañar sólo las células de los tumores”, afirmó la investigadora.

De hecho, el objetivo de esta investigación era demostrar que se puede matar de manera específica estas células. El uso de nanotubos de carbono para destruir las células cancerigenas está siendo estudiado actualmente por diversos grupos de investigación, pero la doctora Vitetta y su equipo han conseguido, por vez primera, demostrar que tanto los anticuerpos como los nanotubos de carbono pueden maneter sus propiedades físicas y su funcionalidad (acoplarse y acabar con las células cancerígenas).

Esto funcionó así incluso cuando la molécula nanotubo-anticuerpo fue utilizada en un medio diseñado para imitar las condiciones interiores del organismo humano.

Futuros tratamientos

Las aplicaciones biomédicas de las nanopartículas cada vez atraen más la atención de científicos clínicos. Aún quedan grandes obstáculos por superar, como la posibilidad de que los nanomateriales puedan dañar no sólo las células enfermas sino también las sanas del organismo.

Por esa razón, aún queda mucho camino por recorrer. La investigación de Ellen Vitetta y su equipo supone un paso más adelante en esta dirección, en la que se han enmarcado otras investigaciones.

Entre ellas, por ejemplo, la de un equipo del MIT que desarrolló en 2007 nanopartículas dirigidas por control remoto para curar tumores que eran sensibles al calor y que podían insertar medicamentos –que llevaban pegados con hebras de ADN- en las células cancerígenas, tras la aplicación de un ligero campo magnético.

También en 2007, tal como informamos en otro artículo, un equipo de científicos del Howard Hughes Medical Institute, de Estados Unidos, consiguió crear en laboratorio una molécula sintética capaz de inducir al suicidio a las células cancerígenas.

Dos años antes, en 2005, científicos de la Universidad de Standford utilizaron los nanotubos para destruir células cancerígenas sin dañar tejidos sanos, también utilizando radiación infrarroja cercana emitida con un láser. Estos nanotubos fueron insertados entonces en las células y calentados por dicha radiación, lo que provocó la emisión de calor que acabó con los tumores.

La diferencia de esta investigación con la de Vitetta radica en que los investigadores de Standford no incluyeron anticuerpos en sus nanotubos, sino que los recubieron con moléculas de ácido fólico porque las células cancerígenas están recubiertas con receptores de esta vitamina. De esta forma, se aseguraron que los nanotubos fueran atraídos por los tumores.

Diversos estudios han señalado que se prevé que los sistemas de administración de medicinas desarrollados con la nanotecnología aporten grandes mejoras en el tratamiento de enfermedades, y no sólo del cáncer (en cuyo caso se evitaría la destrucción de células sanas y enfermas que ocasiona la quimioterapia), sino también de la diabetes y las dolencias neurológicas.

Se cree que, en un futuro, las aplicaciones de la nanotecnología revolucionarán la medicina, abriendo posibilidades sorprendetes en cirugía y en lo que se refiere a prevención de enfermedades.

El pensamiento mágico y su relación con las sectas

El pensamiento mágico y su relación con las sectas

José María Baamonde, psicólogo especialista en el tratamiento de afectados por las sectas:

En muchas sectas y nuevos movimientos religiosos, así como también en varias de las disciplinas promovidas por la New Age, o Nueva Era, puede observarse que subyace una fuerte concepción mágica. En muchos casos, esta concepción está también presente en algunos católicos, y se manifiesta de distintas formas. Esto puede hacer que sean más susceptibles de acercarse a las sectas

La creencia popular en la magia y el temor atávico frente a la posibilidad de un maleficio, es explotado por numerosos nuevos movimientos religiosos (NMR), de características sectarias, y los anuncios clasificados de los periódicos dan sobrada prueba de ello. Lamentablemente, en los últimos años se registra un verdadero aumento, de este tipo de pensamiento y, en mayor o menor medida, casi toda la sociedad tiene algún elemento o responde a ciertos hechos con un carácter mágico.
Esto es fácilmente observable, con tan sólo agudizar un poco la mirada. Lo vemos en los adolescentes que, al obtener un boleto capicúa, creen que ese día van a ser coronados por la suerte; lo vemos en la cinta colorada, atada en derredor de la muñeca, para contrarrestar la envidia o el mal de ojo; en el niño que camina tratando de no pisar las rayas de las baldosas, porque le traería mala suerte; en el adulto que se coloca una corbata de un color específico para buscar trabajo o solicitar un aumento de sueldo; en la señora que, religiosamente, lee su horóscopo de cada día; en ciertas oraciones que se publican en los clasificados de los periódicos; o en el espejo del ciertos coches donde encontramos la cinta colorada, la ristra de ajo y los cuernitos, todo ello muy ecuménicamente agrupado.
También podemos observar estas actitudes en la deformación de lo religioso, cuando se lleva la medalla, la estampa o el rosario no como un sacramental, sino como un amuleto; en los que promueven cadenas de oración a través de correos electrónicos, exigiendo que se envíen un determinado número de copias para que lo solicitado se cumpla, anulando así el don de gratuidad de Dios y pretendiendo manejarlo como un simple títere; o en aquellos que toman las Sagradas Escrituras como un libro oracular, abriendo la Biblia en cualquier lado y al azar, tomando la lectura de un versículo descontextuado como un mensaje personal de Dios.

Puerta abierta a las sectas

El pensamiento o conciencia de tipo mágico es, a su vez, un elemento clave para la adhesión de una persona a una secta. Una de las muchas características de estos grupos consiste en el hecho de que, en el momento de la captación de nuevos adeptos, siempre realizarán una oferta de tipo mágico. Con mensajes tales como Ingresen en nuestro grupo y tendrán la vida eterna; Sigan estas enseñanzas y sanarán físicamente; o Hagan este curso de control mental y dominarán poderes parapsíquicos, inducen a creer que, por el sólo hecho de adherirse al grupo en cuestión, mágicamente se obtendría todo esto.
Por ello, el fomentar un pensamiento de tipo mágico no haría más que provocar un efecto de permeabilización o acostumbramiento que, a fin de cuentas, no hace otra cosa que facilitar la captación por parte de estos movimientos. Es decir: si se acostumbra a pensar mágicamente, más fácilmente se va a responder a un estímulo que sea mágicamente ofertado.
Aquí es donde no sólo el gusto por lo novedoso, sino la necesidad de respuestas y soluciones rápidas (mágicas), especialmente frente a estos elementos tan humanos y acuciantes como son la enfermedad, el dolor y la muerte, son aprovechados por no pocos grupos en su particular proselitismo.
Movimientos relacionados con la New Age, o Nueva Era, como Wicca, las Escuelas del Cuarto Camino y grupos gnósticos y ocultistas en general; algunos cultos evangélicos de tipo pentecostal, como Pare de sufrir, y, especialmente, cultos afroamericanos de lo más diversos, como la Santería, el Vudú, la Umbanda o la Quimbanda, entre muchos otros, que prometen solución a todos los problemas –laborales, familiares y sentimentales–, recurren a la concepción mágica en su proselitismo.
¿Cuántas veces leemos en periódicos que se desbaratan redes enteras de prostitución, especialmente aquellas que se nutren de mujeres procedentes de África, y se informa que eran forzadas a trabajar bajo la amenaza de rituales maléficos? ¿Cuántas veces escuchamos a personas que, desesperadas por dificultades económicas y laborales, acuden a estos movimientos, y por respuesta no reciben explicaciones racionales, sino que les han hecho un maleficio y que, para deshacerlo, deben pagar sumas que van desde los doscientos a los cinco mil euros, o más? Y ¿cuántas veces algunas personas, preocupadas por la enfermedad propia o de algún familiar cercano, reciben igual respuesta, abandonando tratamientos médicos con graves consecuencias?
En el mejor de los casos, sólo pierden tiempo y dinero; en otros, se puede perder también la vida del cuerpo y del alma.

José María Baamonde – 2006-02-10 Alfa y Omega.

Cristianismo, ¿religión europea?

Cristianismo, ¿religión europea?

Valores para tiempos de crisis. Aceptar el desafío del futuro es el título del último libro de Benedicto XVI, publicado en Alemania en enero de 2005, y en Francia el 23 de junio, por la editorial Parole et silence. Ofrecemos un fragmento del mismo

En las discusiones sobre la historia de la misión cristiana, es corriente hoy en día decir que, por medio de la misión, Europa (Occidente) impuso su religión al mundo: habría ejercido un colonialismo religioso, parte del sistema colonial en general. La renuncia al eurocentrismo debería implicar, entonces, renunciar a la actividad misionera.
Esta tesis merece, para empezar, algunas observaciones de orden histórico. Como sabemos, el cristianismo no nació en Europa, sino en Asia, en el Próximo Oriente, punto de contacto de los tres grandes continentes que son Asia, África y Europa. Un contacto que nunca fue exclusivamente geográfico; Asia Menor fue el lugar de encuentro de las corrientes de pensamiento de los tres continentes. En ese sentido, la interculturalidad forma parte del cristianismo desde sus propios orígenes. Durante varios siglos, la actividad misionera se extendió tanto hacia el Este como hacia el Oeste. El cristianismo, que tenía su cuna en el Próximo Oriente, en seguida penetró en la India; la misión nestoriana llegó hasta China, y en cuanto al número de fieles el cristianismo asiático y el europeo iban más o menos a la par. Fue la expansión del Islam la que, en gran medida, redujo la vitalidad del cristianismo en el Próximo Oriente y aisló a las comunidades cristianas de India y Asia de los centros de Siria, Palestina y Asia Menor, contribuyendo así de forma decisiva a su desaparición.
¿Puede decirse que el cristianismo se hizo europeo a partir de entonces? La respuesta es, a la vez, sí y no. En efecto, la herencia de los orígenes, que se había constituido fuera de Europa, seguía siendo la raíz vital del conjunto, y por ello seguía constituyendo la crisis y la crítica de lo puramente particular, de lo europeo. Lo que llamamos europeo no es una masa monolítica, sino que forma temporalmente y culturalmente un conjunto muy complejo y heterogéneo.
En primer lugar, hubo un proceso de inculturación en el mundo griego y romano, seguido por la inculturación en el mundo germánico, en el mundo eslavo y en los nuevos pueblos latinos. Todas esas culturas han recorrido un largo camino desde la antigüedad, pasando por la Edad Media y la Edad Moderna, hasta la Edad contemporánea. En cada etapa de la Historia, el cristianismo tenía que nacer de nuevo; y no era cada vez más que sí mismo. Puede resultar útil observar algunos ejemplos.
Podemos recordar la historia de la conversión de san Agustín: la lectura del libro Hortensius, de Cicerón, había abierto en él como una brecha de nostalgia de la belleza eterna, nostalgia del encuentro y del contacto con Dios. A causa de la educación que había recibido, estaba claro para él que la respuesta a esa nostalgia despertada por la filosofía había de encontrarse en el cristianismo. Pasó, pues, del Hortensius a la Biblia, y sufrió un choque cultural. Cicerón y la Biblia –dos mundos tan diferentes– entraron en colisión, dos culturas chocaron. «No, no puede ser eso», tal fue la experiencia de san Agustín. La Biblia le pareció pura barbarie que no podía llegar a la altura de las exigencias espirituales derivadas de la filosofía romana. Podemos considerar el choque cultural sufrido por san Agustín como la expresión sintomática de la novedad y de la alteridad del cristianismo: este último no surgió de lo propio del espíritu latino, que no obstante manifestaba una espera latente de Cristo. Para hacerse cristiano, san Agustín –el mundo grecorromano– tuvo que proceder a un éxodo, durante el cual, finalmente, le fue dado de nuevo lo que había perdido.
El éxodo, la ruptura cultural, el muere y transfórmate que implica, es el esquema fundamental del cristianismo. Su historia comienza con Abraham, que recibe esta llamada de Dios: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre» (Gen 12,1). El éxodo de Israel al salir de Egipto, auténtico acontecimiento fundador del pueblo de Israel, estaba anticipado en el éxodo de Abraham, que fue también una ruptura cultural. En la línea de la fe de Abraham, podemos decir de la fe cristiana que nadie la encuentra sencillamente como se encuentra algo que ya nos pertenecía. Es algo que irrumpe desde fuera. Y siempre será así. La venida al cristianismo no puede ser cada vez sino un nacer de nuevo.
Romano Guardini ha subrayado un aspecto importante de este esquema fundamental del cristianismo y de la fe cristiana, que no brota de nuestra propia interioridad, sino que nos llega desde fuera. El cristianismo, la fe cristiana –dice–, no son un producto de nuestra experiencia íntima, sino un acontecimiento que, desde fuera, viene a nuestro encuentro. La fe reposa sobre la irrupción de algo –o de alguien– que nuestra experiencia nunca podría alcanzar por sí misma. Tal es el sentido de la noción de Revelación: algo que no es mío, algo que no existe en mí, viene hacia mí y me arranca a mí mismo, me arrastra más allá de mí mismo, crea algo nuevo. Este movimiento implica también la historicidad del cristianismo, que se funda en acontecimientos, no en una percepción de las profundidades de mi propio mundo interior a la que después llamaríamos iluminación. La Trinidad no es objeto de nuestra experiencia; es algo que se nos dice desde fuera y viene a nosotros como Revelación. De igual forma, la encarnación del Verbo es un acontecimiento cuya noticia no procede de una experiencia íntima. Esta venida desde fuera escandaliza al hombre en busca de autonomía y autosuficiencia; es, para todas las culturas, un escándalo. Cuando san Pablo dice que el cristianismo es un escándalo para los judíos, una locura para las naciones paganas, quiere expresar así la particularidad de la fe cristiana que, a todos, llega desde fuera. Pero precisamente esa irrupción novedosa, al atravesar el ámbito de nuestra experiencia, al sobrepasar nuestra conciencia de la identidad de las cosas, nos hace remar mar adentro, en una realidad dilatada, y nos abre de esa manera la posibilidad de unirnos unos con otros, más allá del pluralismo.

Joseph Cardenal Ratzinger, traducción del francés de Teresa Martín- 2005-10-21

El género bíblico de “Los Testamentos” (y 4)

El género bíblico de “Los Testamentos” (y 4)

5- Los testamentos en la literatura apócrifa.
El género literario del testamento tienen su máxima expresión en la literatura apócrifa de la época intertestamentaria. Los siglos II a.C. – II d.C. son los siglos de oro de la creación literaria testamentaria o de los discursos de adiós.
Hasta nosotros ha llegado una colección de obras que, bajo el título de testamentos, sigue una estructura y una temática común. Son textos que no han entrado a formar parte del canon de la Biblia y han quedado como documentación paralela que ayuda a comprender los escritos sagrados.
En las líneas siguientes vamos a presentar brevemente los testamentos más destacados de la literatura apócrifa intertestamentaria, ilustrando cada presentación con un breve fragmento de cada documento. Hay otros escritos que se suelen enmarcar dentro del género testamentario de la literatura apócrifa (El Testamento de Adán, el Testamento de Rebeca, el Testamento de Noé, el Testamento de Amram, el Testamento de Kohath,…) de muy reducidas dimensiones y de autenticidad dudosa, que no vamos a incorporar a nuestra colección.

1- Los Testamentos de los Doce Patriarcas (TestXII).
Bajo este título se agrupa una colección de doce testamentos que llevan los títulos de los doce hijos de Jacob: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Dan, Neftalí, Gad, Aser, José y Benjamín. La totalidad de la obra mantiene, en sus doce documentos, una misma estructura literaria y de contenido, lo que convierte a la obra en el mayor exponente del género literario en la literatura apócrifa intertestamentaria.
Dada la importancia de esta colección dedicamos un capítulo íntegro de la revista a la presentación y estudio de los Testamentos de los Doce Patriarcas.

2- El Testamento de Job (TestJob).
Siguiendo la estructura del género testamentario, Job siente que va a morir de inmediato y reúne a todos sus hijos para anunciarles su partida, relatarles algunos de los acontecimiento más importantes de su vida y darles lo últimos consejos. La obra, un libro amplio de 53 capítulos, es de carácter judío y todo parece indicar que fue redactada en griego en la época helenística. Los especialistas sitúan la redacción final de la obra en torno al año 60-75 d.C. El Testamento de Job es una de las obras más representativas de este género en la época intertestamentaria. En la obra se abordan temas como el de la resurrección, el concepto de Dios y la conversión para la cual Job es un modelo de conducta. Como telón de fondo tenemos un tema común al género testamentario que es el carácter apocalíptico que rodea a la narración.
El día en que cayó enfermo y quería poner en orden los asuntos de su administración convocó a sus siete hijos y a sus tres hijas. Sus nombres son los siguientes: Tresi, Coros, Hyon, Nyke, Foros, Fifi, Krion, Hemera, Casia, y Cuerno de Amaltea (TestJob 1,2-3).

3- El Testamento de Moisés (TestMos).
Confundido en algunas ocasiones con la Asunción de Moisés, otra obra de similares características, el Testamento de Moisés intenta dar solución al enigma planteado en el Antiguo Testamento: Tras la muerte de Moisés (Dt 34,5-6) ¿qué pasó con su cuerpo? La pregunta queda sin respuesta ya que el texto que ha llegado hasta nosotros está incompleto. Sin embargo las características del escrito nos obligan a situarlo dentro del género testamentario. A la luz del contenido podemos situar la obra en torno a los años 10-30 d.C. es, por tanto, contemporánea a la vida de Jesús. Algunos han querido situar la obra dentro del marco de la literatura de Qumrán por su estilo y contenido, aunque esta valoración no deja de ser una hipótesis discutible.
[Testamento de Moisés. Lo que dispuso el año ciento veinte de su vida,] que es el año dos mil quinientos desde la creación del universo -pero según el cómputo de Oriente el … y … y … desde la salida de Fenicia-, cuando el pueblo, después del éxodo realizado por Moisés, hubo salido hasta Ammán, allende el Jordán, conforme a la profecía hecha por Moisés en el libro del Deuteronomio (TestMos 1,1-5).

4- El Testamento de Abrahán (TestAbr).
El Testamento de Abrahán es una obra con raíces judías pero con interpolaciones cristianas posteriores. Hasta nosotros ha llegado en griego en dos ediciones independientes, una más amplia que la otra. El estilo y contenido de la obra nos permite situarla cronológicamente en el siglo I de nuestra era, sin poder precisar más. La obra sigue la estructura habitual que la sitúa dentro del género testamento. El ángel Miguel comunica a Abrahán que se acaban sus días y éste, inicialmente, se resiste a aceptarla. Al final Abrahán se presenta ante sus hijos como un modelo de vida a través de sus exhortaciones y prescripciones últimas. El trasfondo apocalíptico es el denominador común de la obra como sucede con todos los escritos de este género. Temáticamente la obra destaca la misericordia de Dios en el juicio tras la muerte.
Testamento de nuestro santo padre, el justo patriarca Abrahán. Soportando también la prueba de la muerte, ha demostrado cómo debe morir cada uno. ¡Bendice! (Edición A, TestAbr 1,1); Revelación hecha por el arcángel Miguel a nuestro padre Abrahán acerca de su testamento. ¡Señor, bendice! (Edición B, TestAbr 1,1).

5- El Testamento de Isaac (TestIsaac).
Como en las obras anteriores, el Testamento de Isaac narra la muerte de Isaac con una serie de exhortaciones a Jacob como su descendiente directo y heredero de todo su legado espiritual. Aunque desconocemos en qué lengua fue escrita originariamente, la obra ha llegado hasta nosotros en copto. Se cree que estamos ante una obra tardía, algunos especialistas la sitúan hacia el año 400 d.C. Su contenido teológico revela la presencia de una o varias manos cristianas que introdujeron en el escrito numerosas interpolaciones, hasta tal punto que hoy resulta muy difícil diferenciarlas. Temáticamente la obra anuncia los castigos del infierno.
Ésta es la muerte del patriarca Isaac que descansó, el veinticuatro de Mesoré, en la paz de Dios. Amén. El patriarca Isaac escribe su testamento y deja sus enseñanzas a su hijo Jacob y a todos los que están reunidos junto a él (TestIsaac 1,1-2).

6- El Testamento de Jacob (TestJacob).
El Testamento de Jacob como obra de género testamentario, describe los últimos instantes de la vida de Jacob y el anuncio, por parte del arcángel Miguel, de su muerte inminente. Las exhortaciones y descripciones de acontecimientos de la historia del personaje, preceden a una serie de premoniciones y bendiciones por parte del patriarca antes de su muerte. Toda la obra se mueve en medio de la atmósfera apocalíptica que caracteriza a los escritos de este género. Temáticamente la obra se centra en la visión de los bienes del cielo.
Ésta es asimismo la muerte de nuestro padre el patriarca Jacob, llamado Israel, el veintiocho del mes de Mesoré, en la paz de Dios. Amén. Sucedió que llegaron los días en que había de morir nuestro amado padre el patriarca Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abrahán (TestJacob 1,1-2).

7- El Testamento de Salomón (TestSal).
Se trata de una obra tardía (siglo III) escrita, con toda seguridad, por un judeocristiano. Narra los últimos instantes de la vida del rey Salomón y cómo se arrepiente de sus pecados antes de morir. Con el trasfondo apocalíptico característico la obra desarrolla el tema de los demonios y las formas para dominarlos.
Yo Salomón, al oír tales cosas, glorifiqué al Señor y quedé asombrado de la defensa de los demonios, mas no creía en su cumplimiento ni daba crédito a sus palabras. Pero cuando se cumplieron, comprendí y, ya en trance de muerte, redacté este testamento para los hijos de Israel (TestSal 15,13-14).

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El género bíblico de “Los Testamentos” (3)

El género bíblico de “Los Testamentos” (3)

4- Los testamentos en el Nuevo Testamento.
Influenciado, sin duda, por corrientes intertestamentarias, en el Nuevo Testamento tenemos una serie de textos que podemos enmarcar en el ámbito del género testamento. En realidad podríamos decir que todo el Nuevo Testamento es un discurso de adiós o testamento de Dios que tiene a Jesús como personaje central: Jesús reúne a sus discípulos y seguidores -como herederos- y, por medio de sus exhortaciones evangélicas, les deja todo su legado. No en vano, para denominar a toda la obra en su conjunto, recurrimos al género literario y le llamamos testamento: Nuevo Testamento.
Junto a esta visión general tenemos, dentro del Nuevo Testamento, una serie de textos que, a su vez, contienen las características propias del testamento o discurso de adiós como género literario. Las cartas del Nuevo Testamento, por ejemplo, pertenecen al género epistolar pero no les faltan elementos para formar parte, también, del género testamentario.

a) Primer Testamento de Pablo (1Tim 4,1-16).
Hay muchos textos, localizados en los últimos instantes de la vida de Pablo, en los que el apóstol exhorta, a modo de despedida, a todos sus seguidores y a los miembros de las primeras comunidades cristianas como sus propios herederos. Sin embargo tenemos un documento representativo del género en el discurso de despedida que Pablo manda a Timoteo, su hijo en la fe.
El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe entregándose a espíritus engañadores y a doctrinas diabólicas, por la hipocresía de embaucadores que tienen marcada a fuego su propia conciencia (1Tim 4,1-2).
Precisamente la existencia de la segunda carta a Timoteo confirma que este testamento no fue su obra de despedida definitiva, eso no quita para que Pablo escribiese el texto utilizando el género literario, tal vez convencido de que aquel iba a ser su último escrito, despedida o testamento.

b) Segundo Testamento de Pablo (2Tim 3,1-4,10).
En la segunda carta a Timoteo, Pablo instruye a su discípulo Timoteo con todas las características de estar escribiendo su testamento. Se trata de la última carta que Pablo escribe a Timoteo, convencido del peligro que corre su vida, siente que va a morir (2Tim 4,6-8). La narración paulina conserva todos los elementos y las características de los discursos de adiós o testamentos de la época, esto es, del período intertestamentario, por lo que podemos considerar el texto como el auténtico “Testamento de Pablo” a Timoteo.
Porque yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He competido en la noble competición, he llegado a la meta en la carrera, he conservado la fe. Y desde ahora me aguarda la corona de la justicia que aquél día me entregará el Señor, el juez justo; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su manifestación (2Tim 4,6-8).

c) Testamento de Pedro (2Pe).
La segunda carta de Pedro, en su totalidad, está catalogada como una carta-testamento o testamento espiritual, de manera que podemos identificarla como del género del testamento. El autor de la carta considera cercana su muerte y reúne a los suyos para darles las últimas recomendaciones con ejemplos del pasado y de cara al futuro. Toda la obra sigue el esquema del género literario con exhortaciones y predicciones de la siguiente manera: Saludo (1,1-2); Exhortación inicial (1,3-11); Recuerdos del pasado (1,12-21); Exhortación sobre los falsos maestros (2,1-22); Exhortación sobre el Día del Señor (3,1-10); Exhortación sobre la vida sana (3,11-16); Conclusión (3,17-18).
Me parece justo, mientras me encuentro en esta tienda, estimularos con la exhortación, sabiendo que pronto tendré que dejar mi tienda, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo. Pero pondré empeño en que, en todo momento, después de mi partida, podáis recordar estas cosas (2Pe 1,13-15).

d) Nuevo Testamento de San Pablo (Hch 20,17-38).
En el libro de los Hechos de los Apóstoles Lucas relata un discurso de Pablo con carácter testamentario. Se trata del discurso de Mileto destinado a los dirigentes de la Iglesia de Éfeso. Estamos ante un documento sin una estructura definida pero en el que convergen una serie de elementos y características comunes a los escritos de género testamentario o discursos de adiós. En el texto, Pablo hace un rápido recorrido por la vida pasada y explica las razones de su cautividad, convencido de que los cristianos de esa comunidad de Éfeso no lo verán más. Por esta razón comienza una serie de exhortaciones y consejos de cara al futuro y a la permanencia en la fe.
Y ahora yo sé que ya no volveréis a ver mi rostro ninguno de vosotros, entre quienes pasé predicando el Reino. Por esto os testifico en el día de hoy que yo estoy limpio de la sangre de todos pues no me acobardé de anunciaros todo el designio de Dios (Hch 20,25-27).

e) El Testamento de Jesús (Jn 13-17).
El acontecimiento de la pasión y muerte de Jesús parecía inminente y el evangelista Juan, a través de la simbología del tiempo y de la hora, describe el último discurso de Jesús como su propio testamento y legado a sus discípulos y seguidores. Previo al relato de la pasión, el evangelista narra la última cena de Jesús (lavatorio de los pies, traición de Judas y las despedidas, el discurso del pan de vida, el anuncio del paráclito y de su retorno, así como la oración final) como todo un testamento que en el que se recogen los elementos y características del género literario propio de una situación de despedida.
Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación pero ¡ánimo!, yo he vencido al mundo (Jn 16,32-33).

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El género bíblico de “Los Testamentos” (2)

El género bíblico de “Los Testamentos” (2)

3- Los testamentos en el Antiguo Testamento.
El género testamento lo podemos encontrar tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y en la literatura apócrifa. En el Antiguo Testamento tenemos una colección de textos con las características testamentarias antes reflejadas y que pertenecen, por tanto, al género testamentario. En las siguientes líneas presentaremos brevemente los más destacados.

a) Testamento de Jacob (Gén 49,1-33).
El final del libro del Génesis contiene el testamento que Jacob hace a sus doce hijos (Gén 49,1-33). En la narración, los hijos de Jacob están al lado del lecho de muerte de su padre representando a la totalidad de las tribus de Israel. En el texto bíblico -seguramente uno de los más antiguos de este género- y en sus características, se inspiraron posteriormente muchos de los autores que escribieron sus testamentos o discursos de adiós. El hecho de que el relato no siga con precisión y rigor una estructura fija, propia del género literario (faltan, por ejemplo, las habituales exhortaciones paternales), nos permite confirmar la hipótesis de su antigüedad, aunque eso no nos ayude a precisar la fecha de composición del texto que tenemos que situarla en torno a la época de la primera monarquía.
Jacob llamó a sus hijos y dijo: “Juntaos, y os anunciaré lo que os ha de acontecer en días venideros: Agrupaos y escuchad, hijos de Jacob, y escuchad a Israel vuestro padre (Gén 49,1-2).

b) Testamento de Moisés (Dt 33,1-29).
También al final del libro del Deuteronomio tenemos otro testamento o discurso de adiós. Se trata del testamento de Moisés quien, a punto de morir, bendice -de la misma manera que lo había hecho Jacob en Gén 49- a las doce tribus de Israel. La tradición a identificado las bendiciones de despedida de Moisés con las de Jacob (Gén 49) y las interpretó como profecía o visión de futuro. La imprecisión de una estructura todavía no determinada nos permite sospechar que el relato es muy antiguo, tal vez de la época de los jueces, aunque eso no exime al texto de manos redaccionales posteriores.
Esta es la bendición con la que Moisés, hombre de Dios, bendijo a los israelitas antes de morir (Dt 33,1).

c) Testamento de David (1Re 2,1-10).
Nos encontramos ante el testamento y muerte de David. El rey, en los instantes antes de su muerte y con motivo de su sucesión en el trono, narra detalladamente los acontecimientos más importantes de su vida dejando, a modo de legado, una colección de normas y prescripciones primeramente al que será nuevo rey y, posteriormente, a sus descendientes y a todo el pueblo en general. La intencionalidad del testamento es la de asegurar la sucesión a su trono, de manera que el relato podría titularse: “Historia de la sucesión y testamento de David”.
Cuando se acercaron los días de la muerte de David, dio órdenes a su hijo Salomón: Yo me voy por el camino de todos. Ten valor y sé hombre. Guarda las observancias de Yahveh tu Dios, yendo por su camino, observando sus preceptos, sus órdenes, sus sentencias y sus instrucciones, según está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en cuanto hagas y emprendas (1Re 2,1-3).

d) Testamento de Josué (Jos 23,1-16).
Al final del libro de Josué podemos leer su testamento. Se trata, nuevamente, de la descripción de los últimos instantes de la vida de Josué en la que, reunidos sus descendientes en torno a su lecho de muerte, escuchan las recomendaciones del anciano y asumen el contenido de sus palabras como herencia y legado. Estamos ante otro relato antiguo (que podíamos situar entre los años 650-600 a.C.) en el que se aprecia que la estructura del género testamento, que posteriormente se desarrollará en el período intertestamentario, está presente con muchos de sus elementos y características principales en el texto.
Sucedió, mucho tiempo después de que Yahveh concediera a Israel la paz de todos los enemigos de alrededor -Josué era ya viejo y avanzado en días-, que Josué convocó a todo Israel, a sus ancianos, sus jefes, sus jueces, sus escribas y les dijo: Yo ya soy viejo, avanzado en días… (Jos 23,1-2).

e) Testamento de Matatías (1Mac 2,49-70).
El primero de los libros de los Macabeos comienza con un relato que describe los últimos instantes de vida de Matatías, uno de los promotores de la insurrección macabea contra el poder establecido y los judíos renegados. En su testamento, Matatías reúne a sus hijos que liderarán las revueltas y les anuncia su muerte inminente y les exhorta con acontecimientos de su vida. El texto podría haber sido escrito entre los años 120-100 a.C., con lo que ya podríamos situarlo el período intertestamentario, época de mayor esplendor del género literario del testamento o discursos de adiós.
Los días de Matatías se acercaban a su fin. Dijo entonces a sus hijos: Ahora reina la insolencia y la reprobación, es tiempo de ruina y de violenta cólera. Ahora, hijos, mostrad vuestro celo por la Ley; dad vuestra vida por la alianza de nuestros padres (1Mac 2,49-50).

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El género bíblico de “Los Testamentos” (1)

El género bíblico de “Los Testamentos” (1)

1- Los testamentos son literatura intertestamentaria.
El “discurso de adiós”, la “escena de despedida” o, simplemente, los “testamentos”, son tres formas distintas de denominar un género de la Sagrada Escritura y de la literatura extrabíblica que se conoce como “género testamentario”.
Los “testamentos” que han llegado hasta nosotros a través de la literatura bíblica y fundamentalmente apócrifa, son obras que tienen como denominador común un trasfondo apocalíptico que caracteriza a todas las obras de la época. A nivel general podemos afirmar que los testamentos pertenecen a ese momento -difícil de precisar cronológicamente- en el que se sitúan una amplia serie de escritos de estilo bíblico que no han entrado a formar parte del canon de la Biblia (judía o cristiana) y que se sitúa entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Un momento de la historia de la Biblia que denominamos Intertestamento con sus propias y determinadas características. El trasfondo apocalíptico -común en todos los testamentos que han llegado hasta nuestros días- es una de las características más notables de la literatura intertestamentaria.
Todas estas obras han sufrido diversas modificaciones y actualizaciones lo cual dificulta su datación cronológica. Los textos originarios son muy antiguos y a lo largo de diferentes épocas sufrieron toda clase de modificaciones, primero por los mismos judíos y, finalmente, por los primeros cristianos con las interpolaciones que han llegado hasta nosotros.

2- El género “testamento”.
Las obras consideradas testamentos o discursos de adiós, tienen en común una serie de características que las convierten en un género propio y particular con una estructura similar y con una misma atmósfera que se mantiene como telón de fondo en cada una de ellas. Este trasfondo común y la estructura que siguen todas ellas, hace que hoy podamos hablar de los testamentos como un género literario.

a) Género literario de los testamentos.
Las obras testamentarias narran los últimos momentos de vida de destacados personajes de la tradición israelita y desarrollan una exhortación de carácter moral y de comportamiento correcto que tiene en sus descendientes a los primeros destinatarios. El testamento es, por tanto, un género de carácter narrativo que describe la herencia espiritual que el creyente recibe de sus antepasados (tenemos una magnífica presentación del género preparada por G. Aranda Pérez en su libro en colaboración, Literatura judía intertestamentaria, Verbo Divino, Estella 1996, 355-374). En cada una de las obras de este género, el autor toma como modelo la personalidad de una figura destacada del Antiguo Testamento pero sin llegar a identificarse con ella y narra una historia ficticia.

b) Estructura de los testamentos.
La estructura de los testamentos es uno de signos de identidad de este tipo de escritos. La obra comienza con la presentación del personaje en cuestión en el lecho de muerte y se describen, de forma narrativa, algunos de los momentos más destacados de la historia del personaje con carácter doctrinal. De ahí se pasa a una exhortación moral en la que se ofrecen una serie de recomendaciones sobre el comportamiento recto. Acto seguido se anuncia, con cierto sentido profético, el futuro y las consecuencias de una buena o mala gestión de las obras.

c) Trasfondo apocalíptico.
En todas las obras consideradas como testamentos hay un fondo común que las caracteriza e identifica. Se trata del trasfondo apocalíptico, muy habitual en el período intertestamentario, pero especialmente presente en este tipo de discursos de adiós o escenas de despedida en donde todo lo apocalíptico sale a la luz a través de las imágenes y el lenguaje utilizado.
La apocalíptica en este género consiste en la revelación hecha por Dios, directa o indirectamente, sobre la persona a la que se atribuye la obra, sin embargo este personaje, lejos de presentare como un nuevo profeta, asume el ambiente apocalíptico y, desde esa atmósfera, anuncia el futuro a través de las consecuencias que se derivaran de las acciones de sus descendientes.

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Betsabé: eslabón en la genealogía de Jesús (4)

Betsabé: eslabón en la genealogía de Jesús (4)


Betsabé aunque es otro eslabón en la genealogía de Jesús, no se pronuncia directamente su nombre, sino que se la conoce como la “mujer de Urías”.

El abuso de poder por parte del hombre, -en este caso de David- hace de Betsabé una mujer sin decisión propia, carece de libertad para decidir si acudir o no a la cita con David. Es obligada a presentarse ante él, forzada a mantener una relación, y si no era suficiente todo este atentado contra la libertad, es además asesinado su marido para poder justificar su embarazo -consecuencia de la violación de David- (2 Samuel 11).

La situación de Betsabé al quedarse viuda cambia considerablemente; pasa de ser mujer única a formar parte de un harem donde es una más entre muchas. Es tratada más bien como objeto de placer que como persona con sentimientos y deseos propios.

Betsabé que significa en hebreo “Hija de la plenitud” posiblemente procedería de una familia influyente, perteneciendo a la clase alta de Jerusalén, aunque esta condición que podría haberla situado por encima de otras mujeres no la protegió en este caso del abuso y violación. Es verdad que más adelante, según avance su historia ya en el palacio real, la veremos como reina madre, con cierta influencia en las decisiones del rey.

Betsabé aunque no es libre, sabe posicionarse positivamente en su nueva situación, saber sacar partido de su nuevo status, interviniendo para que su hijo Salomón sea nombrado rey, por encima del hijo mayor del rey David que según la tradición era el llamado a reinar.

Salomón –el hijo del consuelo- según 2 Sam. 12,24: “Después David consoló a su mujer Betsabé, se acostó con ella y ella le dio un hijo al que llamó Salomón”, era amado por el Señor; había sido elegido para formar parte en la genealogía de Jesús y con la ayuda de su madre llegó a ser un gran rey, sabio y poderoso.

Según el parecer de Antje Röckemann, en el libro: “Espiritualidad y fortaleza femenina”, Betsabé no es una figura que invite a identificarse con ella, porque como persona queda sin relieve, en segundo plano porque en el centro está David y su abuso de poder. Referirse a Betsabé es protestar contra la violencia que le es infligida, contra la forma de silenciar sus experiencias, sentimientos y pensamientos.

En este episodio bíblico aparece la ausencia de Dios, no se le ve intervenir en defensa de la mujer, no le hace justicia… pero si vemos la historia en su conjunto, nos damos cuenta que es El quien mueve los hilos de la misma, es El quien va transformando las equivocaciones de los hombres en motivos de salvación: el hijo de la “violada” llega a reinar convirtiéndose en alguien importante.

Aquí me vienen a la mente tantas mujeres y niño/as violados, rotos por el poder del más fuerte, ignorados y tratados como “cosas” sin valor y sin derechos… La historia vuelve a repetirse, ¿hasta cuando Señor?

Con el salmista digamos: “No se fija en el brío del caballo, ni se complace en los músculos del hombre” (Salmo 147,10) y con Míriam la profetisa: “caballos y carros ha arrojado al mar” (Ex. 15,21).

Con esta condena a la violencia del hombre, deberemos cuestionarnos si hay motivos para justificar tanta maldad y silenciar tanto abuso de poder.

http://blogs.periodistadigital.com/quepiensanlaschicasdehoy.php/2008/06/19/betsabe-eslabon-en-la-genealogia-de-jesu

Matrimonio duradero

Matrimonio duradero

1. Las plantas
Hay personas a las que les gustan las plantas. Es un trozo de naturaleza en la casa. Supone tener vida cerca y verlas crecer. Pero las plantas dan trabajo. Son necesarios unos cuidados mínimos. Regar, aunque no mucho ni de cualquier manera. Regar, lo adecuado. Abonar, podar, trasplantar, en fin, las plantas son bonitas pero reclaman atención y son trabajosas.

Algunos pretenden evitarse el trabajo y los cuidados de las plantas. Han descubierto las plantas de plástico. ¡Qué invento! No necesitan agua, ni abono, ni sol, ni trasplantes. A lo más, basta quitarles el polvo de vez en cuando. La cuestión es que las plantas de plástico siempre están verdes, pero nunca están vivas y no son plantas de verdad.

Al matrimonio le pasa como a las plantas. Muchos quisieran que fuera como una planta de plástico, que no necesitara atenciones ni cuidados y que siempre estuviera verde y vistoso sin hacerle el menor caso. Pero esto no es así. El matrimonio, como todo lo vivo, ha de ser cultivado. El amor o crece o se muere, o, en el mejor de los casos, está a punto de momificarse . Y la momia de un matrimonio no es nada deseable. Los matrimonios no duran sencillamente porque no se han cuidado, porque se han abandonado y acaban muriéndose.

2. Casarse
Para que un matrimonio sea duradero lo primero y más elemental es querer que dure para siempre. Nos podemos casar para siempre o nos podemos casar para un ratito. Los que se casan para un ratito no duran. Durarán más o menos, pero al final no duran.

Porque el matrimonio es una realidad muy seria, no es un invento católico, ni una ilustración gráfica de revistas del corazón. Amar a una persona –escribe Saint Exupery– no es mirarse a los ojos y acariciarse las manos, sino mirar los dos en la misma dirección . Es una pena constatar que a muchas personas les cuesta diferenciar entre el flechazo inicial en que consiste ese enamoramiento romántico que solo atiende al sentimiento y el amor duradero.

Porque el enamoramiento puede conducir al verdadero amor, pero no siempre sucede así. Es necesario dejar pasar el tiempo, dando ocasión a que se construya una verdadera amistad basada en el conocimiento real y concreto de la otra persona. Amistad especial que puede acabar en verdadero amor, es cierto, pero amistad al fin y al cabo.

No se pide que los esposos estén cortados por el mismo patrón: que les guste lo mismo, que quieran lo mismo, que piensen lo mismo… Lo que se necesita es que las diferencias entre los esposos no sean insalvables y, por supuesto, que se quieran y quieran quererse para siempre, no solo para un ratito, aunque sea un ratito largo.

El amor conyugal no es una simple pasión ni un mero sentimiento. El verdadero amor matrimonial es una donación total, definitiva, excluyente, fruto de una acto de libertad, de una determinada y libérrima determinación de la voluntad de los esposos que se decide de manera irrevocable a querer al otro de por vida, para siempre .

Pero que los esposos se quieran mucho y quieran quererse para siempre no excluye que el hombre sigue siendo un varón y la esposa sigue siendo una mujer . El hombre hace una cosa detrás de otra mientras que la mujer es capaz de hacer cinco cosas a la vez, con el riesgo de dar tanta importancia a los detalles que pierde lo esencial. Para la mujer todo es urgente y pocas cosas son importantes. La mujer se adapta mejor a las circunstancias por eso es tan importante para el hombre saber escuchar a su mujer y aprender a traducir los gestos de su mujer que van más allá de las simples palabras.

3. Los peligros
El amor verdadero no consiste en declaraciones formales ni en ritos protocolarios. El amor se encuentra en los pequeños gestos y atenciones que cada uno de los esposos tiene para con el otro sin ninguna obligación ni necesidad, solamente porque sabe que le agradan y le alegran y, al mismo tiempo, sabe evitar esos otros gestos y actitudes que sabe que le molestan solamente porque le quiere.

Jacinto Benavente afirmaba que el amor, todo amor, pero especialmente el de varón y mujer, tiene que ir a la escuela: es preciso aprender a amar al otro cónyuge poco a poco, durante toda la vida, de manera precisa y muy particular, tal y como necesita ser amado.

Y en esto, la casuística es de lo más variada. Hay maridos que prestan más atención al coche o al ordenador que a su esposa. No digamos del tiempo hurtado a la mujer y entregado al trabajo, a las aficiones, al fútbol… Muchos hombres tienen la profunda convicción de que su única obligación consiste en llevar el sueldo a su hogar y hecho esto tienen derecho a no prestar más atención a su esposa que al periódico, o a abandonarse y no mantener la elegancia en el vestido y en el porte, en el modo de hablar o en las posturas porque para eso ya está casado y «ya sabe que la quiero».

Para el casado no existe otra mujer en el mundo –en cuanto tal persona de sexo femenino– que su esposa. A ninguna otra le debe tratar como mujer poniendo en juego su condición de varón que ya no le pertenece porque se la entregó a su esposa en el compromiso matrimonial. Las demás mujeres serán personas a las que tratará como tales, pero no como mujeres.

Sí, es verdad, un hombre ya es infiel cuando mira con deseo a otra mujer. Pero también el casado puede comenzar a ser infiel con sólo dejarse absorber excesivamente por la profesión, acumulando todo el peso de la casa y de los hijos sobre los hombros de su esposa.

Y la mujer puede comenzar a ser infiel cuando se abandona y renuncia a mantener vibrante y despierto el amor de su marido hacia ella empujándolo a otras puertas y atenciones que sólo deberían ser las suyas. El amor se construye cada día no con ideas, sino con modos y maneras humanos, de hombres y de mujeres que es lo que somos y no otra cosa. Esto supone estar en los detalles de cada momento y seducir al marido cada día y el marido conquistar a la mujer cada día también. Somos así.

El matrimonio es un compromiso de amor que implica la donación no sólo de los cuerpos, sino de la persona entera, de la vida y del corazón. Amar así supone entregarlo todo. No basta con implicarse, es necesario comprometerse de verdad.

4. Duraderos
Ser fiel no consiste en formular una declaración de intenciones y de principios, enumerar un programa y plantear unas acciones concretas. Ser fiel consiste en renovar cada mañana el amor joven y nuevo de la primera vez de tal manera que ninguna declaración sea suficiente para expresar el cariño que se tiene.

Algunos piensan que lo que une a los matrimonios son los hijos –frutos de la unión y del amor– y que los hijos suplantan el amor y el cariño que algunos se niegan. Pero no es así. Lo que une al matrimonio es el cariño de los esposos, el verdadero amor que se materializa en lo cotidiano de cada momento y de cada ocasión. Muchos están esperando las ocasiones excepcionales para quererse y para demostrarse su cariño. Como si quererse fuera algo único, raro y extraño.

El amor matrimonial es tan natural a los hombres como el respirar y, por tanto, es tan cotidiano y frecuente entre el marido y la mujer como el hablar, el conversar, pasear, resolver problemas o irse al cine. Porque la vida no consiste en ese momento mágico y especial que no sabemos si sucederá alguna vez. La vida, por el contrario, es el tiempo que trascurre cada día en los quehaceres más normales y cotidianos, los que siempre hacemos, aquellos que no recordaremos nunca salvo por el amor que supimos poner.

Y en esto, insisto, el compromiso es tan esencial al matrimonio que es insustituible. Las uniones que no se comprometen no funcionan. Desde un punto de vista sociológico la cohabitación no implica el mismo nivel de compromiso moral y legal que el matrimonio. Las parejas que cohabitan sin comprometerse son, por regla general, más débiles que los matrimonios y dan lugar a un tipo de relación más pobre . Las estadísticas dicen que el 50% de los hijos nacidos de parejas de hecho verán que su padres se han separado antes de cumplir los cinco años, mientras que entre las parejas casadas eso mismo lo experimentarán el 15% de los hijos.

Un estudio dirigido por John Crouch, director ejecutivo de la organización Americans for Divorce Reform, concluye que las ocho naciones con tasa de divorcio per cápita inferiores al 0,2% establecen periodos de espera de tres o más años y en algunos casos también consultas obligatorias.
A los propios esposos y a la sociedad nos toca cumplir y hacer cumplir nuestros propios compromisos matrimoniales. No son una carga ni una limitación. Es la manera de amarse verdaderamente entre un hombre y una mujer. El compromiso matrimonial es bueno para la sociedad, antes es bueno y positivo para las personas. Pero sobre todo, el compromiso matrimonial es una realidad necesaria para la vida y el desarrollo de las personas.

Felipe Pou Ampuero

[1] Tomás Melendo, Un matrimonio feliz y para siempre, www.fluvium.org
[2] Luis Riesgo Ménguez, ¿Cómo alcanzar el éxito en el matrimonio?, Mundo Cristiano, noviembre 2001, p. 45.
[3] Patricia Artiach Louit, Amores y flechazos, www.fluvium.org
[4] Tomás Melendo, Un matrimonio feliz y para siempre, www.fluvium.org
[5] Antonio Vázquez, Comprensión en el matrimonio, Clínica Universitaria de Navarra, folleto de Capellanía.
[6] Aceprensa, Propuestas para revitalizar el matrimonio, 18 de octubre de 2006.

http://blogs.periodistadigital.com/cauce.php/2008/06/08/matrimonio-duradero

Argentina: conflicto del campo. Fuertes críticas del clero de Córdoba

Argentina: conflicto del campo. Fuertes críticas del clero de Córdoba

Procesión del clero de Córdoba

Los sacerdotes de la arquidiócesis de Córdoba, en comunión con el arzobispo local, monseñor Carlos Ñáñez, cerraron anticipadamente la reunión anual de formación permanente del clero, que realizaban en Cosquín, con el objetivo de acompañar a sus comunidades “frente a los clamores de la hora presente” por la prolongación del conflicto del campo.

Al cabo del tiempo de reflexión, los sacerdotes difundieron un mensaje con una “mirada pastoral” de las cosas que los preocupan, y enumeraron:

* La focalización de la opinión pública y de las autoridades en el conflicto puntual del momento, dejando al margen la situación del pueblo pobre, el común, la mayoría, todos aquellos que no tienen un lugar en la estructura política ni tampoco campos, a veces ni un lote;

* El abatimiento, la desazón y el cansancio que se ha apoderado de muchos de nosotros, argentinos, frente a conflictos que nos envuelven y nos conducen a un callejón sin salida;

* Los inconstitucionales cortes de rutas generados por los reclamos de un sector de la sociedad; el país inmovilizado, con altos índices de desabastecimiento; gestos y discursos violentos y amenazadores de la paz social; despidos y suspensiones en la agroindustria, el transporte, estaciones de servicio y otros ámbitos laborales, que afectan a nuestras familias;

* Que en estos 100 días de conflicto se han puesto de manifiesto graves debilidades de nuestra democracia: la concentración hegemónica de poder en el Ejecutivo, la debilidad de un Parlamento que no sesiona permanentemente, la ausencia de la mayoría de los gobernadores en la búsqueda de soluciones, una visión del país desde Buenos Aires con la consecuente minusvaloración de los reclamos del interior, etc.;

* Que la legitimidad de la autoridad delegada mediante el voto popular sea interpretada como un “cheque en blanco” que autorizaría a las autoridades a desoír las diversas voces de la ciudadanía;

* La estigmatización y descalificación de quienes piensan de modo diverso, que impide la construcción social desde el pluralismo, y propicia una dialéctica de la división y el enfrentamiento;

* Que, junto con la necesaria política de derechos humanos y la revisión de nuestra historia, se pretendan imponer lecturas parciales y reductivas del pasado reciente de nuestro pueblo;

* La falta de políticas de Estado y de proyecto de país, que nos condenan a estar a merced de los vaivenes de quienes ejercen la representación del poder ciudadano;

* El crecimiento de la pobreza, la marginación y la exclusión que está demasiado cerca de los ojos de todos como para no verla; por más que los datos oficiales del INDEC se esfuercen por hacerla invisible, la inflación es una realidad que no se puede esconder y que reclama un urgente y global abordaje, para que no sea más gravemente afectada la canasta básica familiar, especialmente en los sectores económicamente más pobres;

* Que la construcción de la opinión pública desde algunos MCS esté en manos de grupos monopólicos que determinan la lectura de los acontecimientos según convenga a intereses sectoriales.

Los sacerdotes dijeron, además, que “junto a estos aspectos sombríos de la realidad, que parecieran robarnos la esperanza, vemos aparecer también algunas luces que nos alegran y nos alientan” y valoraron:

* La insistencia generalizada en el diálogo como valor y medio para la solución de los problemas que nos afligen; en las manifestaciones populares hemos escuchado estos gritos: ¡Democracia, federalismo, diálogo!

* Que el Poder Ejecutivo Nacional haya remitido al Parlamento la consideración de la ley de retenciones, y auguramos que en el futuro su desempeño se vea libre de presiones, haciéndose eco de las justas demandas de la comunidad nacional;

* La preocupación expresada a favor de una mayor y más justa distribución de la riqueza, puesta en práctica a partir de un debate que nos incluya a todos y se distancie de las inmorales prácticas clientelistas y de prebendas;

* La ratificación del sistema democrático, republicano y federal, a pesar de las debilidades antes señaladas; un profundo repudio en el pueblo argentino del golpismo que en el pasado nos hizo tanto daño;

* El compromiso y el patriotismo de muchos ciudadanos comunes que abandonaron el “no te metás” para constituirse en protagonistas del presente, como testimonios concretos de lo que significa pasar de ser habitantes a ser ciudadanos;

* El creciente aprendizaje de la responsabilidad cívica, expresado en el rechazo del autoritarismo, la exigencia de que las autoridades rindan cuenta al pueblo de la gestión que se les confió, y el aumento de la conciencia de que el bien común debe prevalecer sobre los intereses particulares;

* El interés y la seriedad con los que, como pueblo, estamos siguiendo el desarrollo de los acontecimientos, creciendo en capacidad de análisis crítico de los diversos mensajes;

* La confianza de los creyentes de diversas tradiciones religiosas en la Providencia divina y la espontaneidad con la que se elevaron oraciones por la Patria en todos los rincones del país;

* El espíritu solidario en algunos sectores de nuestra sociedad, que saben ponerse en el lugar de los más necesitados y compartir lo poco o mucho que tienen, sin dejar por ello de reclamar justicia;

– La condición pacífica de nuestro pueblo, que reconoce en los otros a hermanos, rechaza responder con violencia a las provocaciones, y elige el camino de la paz.

“Todo esto y todo lo que hoy nos está pasando nos responsabiliza a todos. Creemos haber aprendido de la historia el papel que como Iglesia hemos de asumir para no repetir los errores del pasado y no tener que arrepentirnos en el futuro. La proximidad del contexto del Bicentenario despierta la perspectiva de una refundación de la Patria. Somos convocados a poner las bases de una Nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común. Guiados por la espiritualidad de comunión, sigamos caminando juntos; nos anima la esperanza que no defrauda”, concluyeron.

http://blogs.periodistadigital.com/iglesiaenamericalatina.php/2008/06/21/p173863

No tengáis miedo: El testimonio de Jeremías

No tengáis miedo: El testimonio de Jeremías

22.06.08

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Domingo 12. Ciclo a. Jeremías 20, 10-13 y Mateo 10, 26-33. Éste es el domingo de Jeremías, uno de los profetas que ha iluminado la vida Jesús y que sigue iluminando nuestra vida, quizá el hombre mejor conocido de la historia antigua, entre el siglo VII y VI, en el momento clave del paso de la cultura antigua (del poder absoluto y de la ley impersonal) a la libertad interior y a la experiencia personal de Dios. La tradición del evangelio le presenta como precursor de Jesús. Así, cuando pregunta a la gente ¿quién dicen que soy? le responden: «unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que eres Elías; y otros, que eres Jeremías o uno de los profetas» (Mt 16, 14; véase también Mt 2, 17; 27, 9). En esa línea, Jeremías pertenece a la historia de Jesús y de los cristianos y puede venir a convertirse en uno de los testigos básicos de nuestro tiempo, hecho de derrumbamientos y miedos, pero también nuevas fortalezas y esperanzas. La historia de Jeremías se convierte así en modelo de nuestra historia (como lo fue de la historia de Jesús). Él aparece de esa forma como testigo de la esperanza de Dios y de la Vida, en miedo del derrumbamiento de su Ciudad (Jerusalén) que es el signo del derrumbamiento de nuestra ciudad (mundo actual). Por eso quiero presentar hoy su figura con la liturgia y presentarle a él, al lado de Jesús, como testigo y garante de esperanza, en medio de los tiempos convulsos que vivimos. Superar el miedo en medio de un mundo que se derrumba, eso es creer en Dios.

Textos del domingo

Jeremías. Dijo Jeremías: “Oía el cuchicheo de la gente: “Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo.” Mis amigos acechaban mi traspié: “a ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él.” Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos. (Jer 20, 11-13)

Jesús. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: “No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones (Mt 10, 26-30). [Dejo el último versículo del texto del evangelio, porque se sitúa ya en otro plano]

Introducción. Jeremías

La vida y vocación de Jeremías, cuyos oráculos recogen, comentan y amplían en el libro de su nombre, está bien documentada. Vivió entre el siglo VII y VI a. C. Apoyó la reforma yahvista de Josías (640-609 a. C) y sufrió después, bajo Joaquín (609-597) y Sedecías (597-586), la tragedia de las invasiones babilónicas. Pidió calma ya apenas el escucharon. Tuvo que enfrentarse con muchos enemigos, sufrió persecuciones, murió en el destierro forzado de Egipto. Nos ha dejado las más impresionantes confesiones de la tradición bíblica.

(1) Vocación e investidura profética.

Hay en la Biblia diversos textos de vocación e investidura profética, desde 1 Sam 3 (Samuel) y Ex 3 (Moisés), hasta el bautismo de Jesús (Mc 1, 9-11 par) y la llamada de Pablo (Hech 9, 1-19 par). Entre ellas encontramos dos que están narradas en primera persona y que exponen de modo muy intenso la vocación e investidura profética: la de Isaías (Is 6, 1-13) y la de Jeremías.

(a) Texto. Sentido básico. «Me vino, pues, la palabra de Yahvé, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah, ah, Señor Yahvé! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Yahvé: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Yahvé. Y extendió Yahvé su mano y tocó mi boca, y me dijo: He aquí que pongo mis palabras en tu boca mira, hoy te establezco sobre las naciones y los reinos, para arrancar y destruir, arrastrar y demoler, construir y plantar…Y pronunciaré mi sentencia contra ellos (los habitantes de Jerusalén), por toda su maldad al abandonarme, pues sacrificaron a otros dioses y adoraron la obra de sus manos. Y tú cíñete los lomos: levántate y diles todo lo que yo te ordene. No tiembles ante ellos, para que no te haga temblar yo ante ellos. Mira, yo te constituyo hoy como ciudad inexpugnable, como columna de hierro y muralla de bronce frente a toda la tierra, para los reyes de Judá y sus príncipes, para los sacerdotes y el pueblo de la tierra. Lucharán contra ti, pero no te vencerán, pues yo estoy contigo para salvarte, palabra de Yahvé» (Jer 1, 1-11.16-19).

(b) Profeta contra el miedo. Esta es una ceremonia de iniciación profética que se desarrolla entre Jeremías y Dios. En una línea semejante se situaban las unciones de los reyes, consagrados con aceite para el ministerio de regir al pueblo (cf. 1 Sam 10, 1; 16, 13). Pero aquí, como en Is 6, 6-7, la investidura se realiza con un gesto directo del mismo Dios (o el serafín) que toca y transforma (consagra) los labios o boca del profeta, al que Dios confía su mensaje. Este es un rito de iniciación o consagración de Jeremías, a quien Dios ofrece su Palabra, para que con ella realice su juicio, como indica todo el resto del capítulo (Jer 1).

(2) El poder de Jeremías.

Es el poder de la palabra que se eleva por encima de todos los restantes poderes políticos y sociales. Jeremías es el profeta palabra débil, pero triunfadora. No es un sabio en técnicas de guerra o de política; no es un sociólogo que estudia los diversos elementos de conflicto de los pueblo. No es un rey, ni un hombre rico, pero saber mirar con los ojos de Dios y dice desde Dios la gran palabra. Contra el afán de lavarse las manos echando la culpa a los otros (mecanismo del chivo emisario), contra el orgullo de aquellos que dicen ser elegidos de Dios e intocables, pues tienen instituciones parecen santas (templo, monarquía), se alza el profeta diciendo que el pueblo es culpable. No tiene más fuerza ni poder que la palabra: «No tiembles ante ellos, para que no te haga temblar yo… » (1, 17).

Jeremías es un portador de la palabra; lleva en sí la fuerza de Dios y por eso debe mantenerse fuerte, porque el Dios mismo le constituye como ciudad inexpugnable. Los enemigos tomarán Jerusalén, incendiarán su templo, pero no podrán vencer a Jeremías, ni destruir su palabra. Cesó Jerusalén, cayó el templo, murieron los reyes y sacerdotes, pero la Palabra del profeta se sigue cumpliendo. En la escuela de Dios ha escuchado Jeremías la palabra y en fidelidad a Dios debe proclamarla, en un contexto muchas veces adverso.
Él ha sido lo más opuesto a un guerrero, en el sentido convencional de ese término. Y sin embargo ha debido combatir a solas (o, mejor dicho, desde la palabra de Dios) contra reyes-príncipes-sacerdotes-pueblo, en un tipo de guerra profética opuesta a las guerras de este mundo. No ha sido guerrero, pro ha lucha y la palabra de Dios le ha confortado, haciéndole ciudad inexpugnable, alguien a quien nadie logra derribar: no te vencerán.

(3) Las persecuciones de Jeremías.

Fue un profeta siempre amenazado por aquellos de círculos de poder de Jerusalén que eran contrarios a su visión de paz. Baruc, su discípulo, escribió una especie de «biografía de Jeremías», incluida ahora en el libro de su nombre. Esta obrita, que describe las persecuciones del profeta, ofrece una justificación de su actitud y sus actividades. Ordenados en forma cronológica, sus textos son, aproximadamente, los siguientes: Jer 26; 19, 1-20, 6; 36; 45; 37; 28; 29; 51, 59-64; 34, 2-6; 37, 3-21; 38, 1-23; 39-44. Aquí sólo evocamos aquellos pasajes que abordan más directamente la persecución del profeta.

(a) Sermón del templo. Apostado en el atrio del templo, al comienzo del reinado de Joaquín (609 a. C.), el profeta exige conversión. La sombra de la guerra y el testimonio de las ruinas de Silo (vieja ciudad sagrada, ya en ruinas en su tiempo) sirven de fondo para su amenaza. Conversión o muerte, este es el dilema que plantea el profeta. El pueblo no le escucha, la lleva al tribunal y quiere ajusticiarle. A duras penas logra Jeremías evitar la muerte (26, 1-24; cf. 15, 1-15). Desde ahora, a lo largo de dos decenios de tragedia (del 609 al 587 a. de C.) la vida del profeta será un rosario de advertencias y martirios. Una y otra vez se hallará en el borde de la muerte; sin embargo su palabra no será jamás amordazada. Ésta palabra de Jeremías contra el templo convertido en cueva de bandidos ha sido retomada por Jesús (Mc 11 y par); por decir lo que dijo Jeremías mataron a Jesús. Hoy también tenemos que decir un tipo de palabra en contra de una sacralidad al servicio del pode y de la mentira, una palabra a favor del Dios de la vida.

(b) La jarra rota. Han pasado algunos años y sigue la amenaza. Ante un pueblo que no quiere convertirse, Jeremías va rompiendo en trizas una jarra y hace oír la palabra del Señor: «Del mismo modo romperé yo a este pueblo y a esta ciudad; como se rompe un cacharro de loza y no puede ya recomponerse» (Jer 19, 1-2). La respuesta del sacerdote no se hace esperar: azotan al profeta y le meten en el cepo (Jer 20, 1-2). La vasija de un tipo de religión del poder debe romperse, para que quede libre la verdad de Dios.

(c) Prisión de Jeremías. Pasan unos años y la vida del profeta que es fiel a su palabra, sigue estando amenazada, de manera que sus menores gestos pueden interpretarse como traición contra el estado. Un día, cuando amainaba el cerco de los babilonios contra Jerusalén (587 a. C.), Jeremías se dispone a caminar hacia Anatot, su pueblo, para arreglar un problema de herencia. Le acusan de pasarse al enemigo, le prenden por traidor y le encarcelan largo tiempo en una celda subterránea. Sólo la compasión del rey puede mitigar el rigor de la condena, sacándole del calabozo y encerrándole en un patio del palacio (Jer 37). A pesar de ello, Jeremías sigue hablando desde la prisión: exige a los nobles del pueblo que cambien y anuncia la derrota si persisten en hacer la guerra. El rey carece de poder para ayudarle y los nobles le condenan a morir, arrojándole vivo a un aljibe de fondo lodoso y sólo la compasión de un extranjero hace posible que le salven, sacándole del hoyo. Jeremías logra evitar la muerte pero únicamente para ser testigo caída de su pueblo y de su templo (Jer 38-39).

(d) Exilado en Egipto. Tras el desastre, sobre una tierra destrozada por la guerra y por la muerte (Jer 41), el profeta es el único que está dispuesto a trazar un nuevo camino: Dios ha cumplido su castigo; ahora comienza, puede comenzar, un proceso de reconstrucción. Pero como antes no le habían creído tampoco le creen ahora, llevándole a Egipto cautivo (Jer 42-43). Así terminan las noticias de Baruc. Jeremías, el profeta, ha sido perseguido hasta el final por haber sido fiel a la Palabra.

(3) Confesiones.

Jeremías fue un hombre de gran lucidez interior, capaz de reflexionar sobre el sentido de su vida. De esa forma fue anotando, a modo de diario, los rasgos principales de su lucha personal, que se ha conservado en una serie de pasajes que podemos llamar «confesiones». En ellas expone su debilidad del profeta perseguido, su enfrentamiento patético con Dios y su vacilación y miedo ante los hombres Su misma tarea de profeta ha ido abriendo un círculo de soledad en torno a su persona. Le fueron dejando todos. Sus misma familia le abandonó: «También tus hermanos y tu familia te son desleales, también ellos te calumnian a la espalda» (Jer 12, 6). En este contexto ha proclamado algunas de las palabras más bellas e hirientes no sólo de la Biblia, sino de toda la literatura de occidente.

(a) En lucha con Dios. Nadie hasta entonces había «combatido» con Dios de esta manera: «Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste, me violaste. Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí… ¡Maldito el día en que nací; que el día que mi madre me parió no sea bendito…! ¿Para qué salí del vientre para pasar trabajos y penas y acabar mis días derrotado?» (Jer 20, 7. 14-18).

(b) Combatido por los hombres. Jeremías es un profeta público al que todos juzgan y piden cuentas. «Sáname, Señor, y quedaré sano; sálvame y quedaré salvo… Ellos me repiten ¿dónde está la palabra del Señor? ¡Que se cumpla! No me hagas temblar, tú eres mi refugio en la desgracia; fracasen mis perseguidores y no yo, sientan terror ellos y no yo, haz que les llegue el día funesto, quebrántales con doble quebranto» (Jer 17, 14-18). Ha identificado la causa de Yahvé con su propia causa. Se ha puesto al servicio del mensaje de su Dios e identifica, de algún modo, el triunfo del mensaje con el triunfo de su propia vida. Por eso necesita superar la prueba y pide a Dios: «Señor, acuérdate y ocúpate de mí, véngame de mis perseguidores, no me dejes perecer por tu paciencia, mira que soporto injurias por tu causa» (Jer 15, 15). El esquema en que se está moviendo Jeremías no es el de una confrontación directa con sus propios enemigos. No hay tal confrontación porque el profeta ruega por aquellos mismos que le persiguen (Jer 15, 15).

(4) Conclusión.

Testigo de Dios. Gran parte de su sufrimiento está causado por la misma defección de las personas de su pueblo, a las que ama con toda la intensidad que un hombre pueda amar a sus semejantes. El enfrentamiento tiene lugar entre la palabra de Dios, con la que el profeta se siente identificado, y la desobediencia de unos hombres que no tienen o quieren escucharla. Por eso, cuando se refiere a su propio triunfo, Jeremías está hablando en realidad de la victoria de Dios:

«Pero el Señor está contigo como fiero soldado, mis perseguidores tropiezan y no me podrán; sentirán la confusión de su fracaso, un sonrojo eterno e inolvidable. Señor de los ejércitos, examinador justo que ves las entrañas y el corazón, que yo vea cómo tomas venganza de ellos, pues a ti encomiendo mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró al pobre del poder de los malvados» (Jer 20, 11-13).

Del enfrentamiento personal se ha pasado al descubrimiento de la estrategia de Yahvé, que revela su presencia en medio de los pobres y perdidos. Esa certeza, y la gracia del Señor, convierte al débil profeta, Jeremías, en muralla que se mantiene firme en medio de todos los asaltos de los hombres:

«Frente a este pueblo te pondré como muralla de bronce inexpugnable; lucharán contra ti y no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte y salvarte» (Jer 15, 20). No olvidemos que estas palabras las dice un hombre que ha sido perseguido hasta el final, un hombre que no ha llegado a ver el triunfo que ha prometido hombre que muere en el exilio. Pero son palabras que en el fondo se han cumplido: el mensaje del profeta no ha estado nunca amordazado; él se ha mantenido fiel en el combate, ha resistido hasta el final, en lo más duro de la prueba.

(cf. J. M. ÁBREGO, Jeremías y el final del reino. Lectura sincrónica de Jer 36-45, San Jerónimo-Verbo Divino, Estella 1983; L. ALONSO SCHÖKEL, y J. L. SICRE, Profetas I-II, Cristiandad, Madrid 1980; J M. CABALLERO, Análisis y ambientación de los textos de Jeremías, Fac. Teología, Burgos 1971; A. NEHER, La esencia del profetismo, Sígueme, Salamanca 1975, 75-134; K. BALTZER, Die Biographie de Propheten, WMANT, Neukirchen 1975; X. PIKAZA, Dios judío, dios cristiano, Verbo Divino, Estella 1997).

El apóstol Pablo estuvo en Tarragona, según un Congreso internacional de expertos

El apóstol Pablo estuvo en Tarragona (España), según un Congreso internacional de expertos

TARRAGONA, 22/06/2008 (Efe/ACPress.net)

Los 31 teólogos e historiadores de Europa y América que participan en el congreso ´Pablo, Fructuoso y el Cristianismo Primitivo´ que se celebró en Tarragona han concluido que hay pruebas históricas suficientes para afirmar que el apóstol Pablo visitó la antigua Tarraco romana tras ser exiliado en Roma.

En el congreso, que concluyó el pasado sábado 21 de junio, expertos de Francia, Alemania, Italia, Suiza, Inglaterra, Estados Unidos, Rumanía y España han analizado los textos históricos disponibles para intentar averiguar si el apóstol Pablo estuvo o no en Tarragona.

Este congreso se engloba dentro del año dedicado a la memoria de los mártires fructuosos, asesinados por su fe cristiana en el anfiteatro romano de Tarraco (la actual Tarragona) el 21 de enero de 259.

EL EXILIO ROMANO
“Una de las claves” para dilucidar la cuestión es la ley penal romana, ya que, según la legislación imperial, el César podía sentenciar a un acusado a la pena del exilio mediante la fórmula de la deportatio (deportación) o de la relegatio (relegación), han explicado los expertos reunidos en Tarragona. “En cualquier caso, la persona exiliada perdía sus bienes y, si era ciudadano romano, podía perder igualmente su ciudadanía”, han subrayado los historiadores.

Y precisamente, la primera carta de Climent (Clemente), que es la fuente más antigua sobre un viaje de Pablo “al límite de occidente”, es decir, a Hispania, afirma de forma concreta que el apóstol Pablo fue exiliado. Otras fuentes de los siglos I y II (la segunda carta de Timoteo, las Actas de Pedro y el Canon de Muratorio), aunque también hablan de una visita a España, “se limitan a sugerir o a afirmar directamente que Pablo visitó Hispania” sin aclarar si fue o no como exiliado.

Si aceptamos el exilio de Pablo a partir de estos documentos históricos, lo que parece bastante lógico, “los precedentes de los dos hijos de Herodes, Arquelao y Antipes, que fueron exiliados a la Galia y a Hispania, apoyan la posibilidad de que Pablo fuera igualmente condenado al exilio en un lugar de las provincias hispánicas”, han explicado los historiadores.

TARRACO
En este sentido, la Tarraco romana, por su condición de capital de provincia y de ciudad comercial y administrativa de su tiempo, y por el hecho de ser el puerto natural de enlace de Hispania con Roma “tiene muchas posibilidades de ser el lugar donde Pablo fue enviado al exilio”, han consensuado los teólogos y historiadores de todo el mundo participantes en el congreso.

El profesor Rainer Riesner (de la Universidad de Dortmund, en Alemania) resume así el consenso logrado: “Es muy probable que Pablo fuera a Hispania al final de su vida y es posible que Tarragona fuera el lugar de su estancia, dado que es la ciudad que tiene más elementos a su favor. Otros lugares de Hispania son mucho más hipotéticos”.

Fuente: Efe. Redacción: ACPress.net

http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaUH.php?r=230&n=10096

«Los ataques implacables del Gobierno purifican a la Iglesia»

José Antonio Martínez Puche, director de Edibesa

«Los ataques implacables del Gobierno purifican a la Iglesia»

Por José Manuel Vidal
RD
Domingo, 22 de junio 2008
La Iglesia no vende bien su producto

Para escuchar la entrevista pulsar  

Es dominico y lo fue todo en el universo de los medios de comunicación. Desde delegado del cardenal Rouco hasta director de un programa religioso de TVE. Desde hace unos años, José Antonio Martínez Puche cambió de trinchera. Ahora, se dedica a editar libros. Con el mismo éxito. “El Evangelio de cada día” vende más de un millón de ejemplares al año. Algo insólito. Y al frente de la editorial Edibesa, que fundó y dirige, denuncia los “ataques implacables del Gobierno a la Iglesia” y pide al cardenal Rouco que se acerque más a los medios, para que la Iglesia “venda mejor su gran producto: Jesucristo”.

Libro religioso, de moda

El padre Martínez Puche asegura que “el libro religioso está de moda en gente que busca. Para esta gente, el libro religioso crea adicción”. Y el ejemplo salta a la vista. Edibesa publica todos los años “El Evangelio de cada día”. Un libro sencillo, que presenta el texto evangélico de cada día de una forma muy didáctica y asequible. “No hay libro que venda más. La cifra más alta que hemos alcanzado con él fue la de casi dos millones”.

Puche sostiene que, en España, “hay mercado para el libro religioso”, aunque reconoce que, a diferencia de Italia, en las parroquias españolas no se cuida la oferta ni la venta del libro religioso.

Y es que, según el padre Martínez Puche, sigue habiendo “ansia de infinito en la gente”, desencantada de la política. Y, por eso, “la gente busca”.

Los ataques del Gobierno a la Iglesia

El padre dominico denuncia “los ataques implacables del Gobierno a la Iglesia”, pero también ve en ellos una cara buena: “Van a posibilitar que los cristianos lo seamos de verdad. En adelante, seremos menos, pero más auténticos. De ahí que esta ofensiva antieclesial pueda servir para purificar a la Iglesia, para que siga siendo sal y luz y levadura en la masa”. Es decir, “poca cosa, pero decisiva”.
Eso sí, una Iglesia sin poder, “porque el poder está fuera del marco evangélico, como camino para llegar a Cristo”. A su juicio, “la Iglesia no puede imponer sus criterios a la sociedad”, sino limitarse a proponerlos y a ser “fermento en la masa”.

Medios de comunicación

Como gran especialista de los medios de comunicación, Puche asegura que “en la actualidad, los medios no tratan bien a la Iglesia. Más aún, hay medios empeñados en ir contra la Iglesia”.
Les reprocha, en concreto, a los medios que sólo resalten lo negativo de la institución. “La Iglesia, a pesar de estar formada por pecadores, tiene muchos cientos de miles de files que pasan por el mundo haciendo el bien”. Pero de ellos nadie habla. Por ejemplo, “de mi hermano, que está de misionero en las chabolas de Montevideo”.

Martínez Puche fue director del programa de televisión española “Pueblo de Dios” durante 18 años. Y señala que, en él, aparecieron cientos de testimonios de creyentes españoles. Unos desconocidos. Y otros, famosos, como Butragueño, Alfredo Mayo o Andrés Segovia.

Marketing eclesial

También reconoce, sin embargo, el dominico que “la Iglesia no vende bien su producto”. En ningún ámbito. Tampoco, en el editorial. “El libro religioso no entra en las librerías normales. Sólo se distribuye en las librerías religiosas y eso es pescar en pecera”.
Entre los iconos católicos que más han vendido y siguen vendiendo, el editor cita, por encima de todos, a Juan Pablo II. “Era un fuera de serie. Nunca hubo un Papa que tuviese tanto que ofrecer. Puso muy alto el listón para Benedicto XVI, que es un hombre de paz, que te mira a los ojos cuando te habla”.

La mala imagen de la Iglesia

Al padre Martínez Puche, le duele la mala imagen que tiene la Iglesia en España. Y la atribuye “a la obsesión de los que gobiernan de ir a la contra, con lo que van creando una imagen falsa y desfigurada de la institución”. Una imagen a la que, desde la Iglesia, “no se le da la réplica”. Y recuerda con nostalgia la “época de Tarancón”, cuando la Iglesia era una de las instituciones más valoradas y con mejor imagen del país.
De ahí que el que fuera delegado de medios del arzobispado de Madrid y que conoce perfectamente al cardenal Rouco Varela, su titular, le aconseje que “se acerque a los medios, como lo hacía cuando yo estaba con él”. Porque, en las distancias cortas, “Rouco pierde el reloj y se muestra muy cercano”.

A su juicio y en contra de la imagen que, a veces, se transmite de él, el cardenal de Madrid “no es un obispo arisco ni seco. Tiene una gran humanidad”. Por eso, le pide que “sea como es, cercano, cariñoso y amable y con las ideas claras”.

Edibesa

La editorial que fundó y dirige José Antonio Martínez Puche va a cumplir su 25 aniversario el próximo año. Con un gran éxito de ventas y de público. La editorial se dirige fundamentalmente a dos sectores. Al sector muy popular, de gente de la calle, y a otro más escogido con colecciones de libros de consulta.

Con libros donde se recogen todos las encíclicas de los Papas. O los discursos papales. O la “Biblioteca mariana” con tolo lo que hay que saber sobre María. O “El Nuevo año cristiano” con el santoral y el año litúrgico. O el “Diccionario doctrinal de San Agustín”, por citar sólo algunas de sus magnas obras.

Como buen emprendedor, el padre dominico no para de buscar nuevas ideas. Y acaba de lanzar la Biblia para escuchar, porque quiere “dar prioridad absoluta a la palabra de Dios”. Una obra para invidentes o gente mayor, a la que ya le cuesta leer. O para el que simplemente va de viaje, escuchando la Biblia. Porque, como dice San Pablo, “la fe entra por el oído”. Y porque, para Martínez Puche, lo primordial, con su editorial, no es hacer dinero (“nunca seré rico”), sino “difundir la palabra de Dios”.

http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=930045

¿Quién dijo que no es posible el diálogo entre religión y razón?

¿Quién dijo que no es posible el diálogo entre religión y razón?

El filósofo Eugenio Trías es el autor español vivo que más ha reflexionado, desde un punto de vista racional, sobre la vigencia del espíritu. Hace unos días, Trías era invitado a la cadena católica Popular TV (la televisión de la COPE) para debatir sobre misterio, filosofía, razón y fe. Le entrevistaba Fernando de Haro. La conversación fue admirable. Esto no lo verá usted en La Sexta, Telecinco, Cuatro, TVE ni Antena 3. Pero hay otra televisión.

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