Sodoma y Gomorra:Arqueología submarina


Sodoma y Gomorra:Arqueología submarina
Jueves, 16 Abril 2009 – Gerardo Jofre

En 1994 la NASA envió al espacio la lanzadera Endeavour. Su misión consistía en realizar un reportaje fotográfico de la Tierra para obtener datos geológicos. La lanzadera realizó numerosas fotografías entre las cuales había imágenes del Mar Muerto.

Si observáis la siguiente imagen pueden observarse unas anomalías captadas por la lanzadera que he marcado en círculos y que han sido investigadas por el británico Michael S. Sanders, erudito bíblico en Arqueología, egiptología y Asiriología.

Sanders localizó a través de estas fotografías un rectángulo de puntos muy regular para ser una formación natural y hay otra imagen con forma de pirámide derrumbada. El Mar Muerto debería ser llano, pero no lo es debido a esas formaciones singulares. ¿Qué son?, ¿Son obra del hombre o de la naturaleza?

Sanders cree que podrían ser restos de Sodoma, Gomorra, Zeboim y Adama. Este erudito menciona el mapa de Canaán de Thomas Fuller de 1650 donde curiosamente aparecen las cuatro ciudades dentro del Mar Muerto.

En una exposición de antiguos mapas selectos de Tierra Santa realizada hace dos años en la Galería de la Biblioteca Jorge A. Smathers de la Universidad de Florida, podéis ver este mapa de Canaán realizado en Londres en 1650 por Thomas Fuller(1608-1661), un clérigo inglés que escribió libros sobre historia y geografía de Tierra Santa. Sus medidas son 28.1 x 34.3 cm.

Ciertamente, si os fijáis, en el mapa aparece al norte la ciudad de Zeboim, más abajo Sodoma, Gomorra y finalmente Adama o Admah. Segor o Bala, la quinta ciudad según la Biblia sería la única que se habría salvado; situada al oriente meridional, significa en hebreo “pequeñez” y así la describían los antiguos peregrinos. Fray Juan Peñalver en su obra “Historia cronológica del pueblo de Dios” realiza en el siglo XVIII una descripción de Segor diciendo:”Cerca de esta ciudad se crían bálsamos y frutos de palmas, indicios de la antigua abundancia y fertilidad; dista de Jericó cuatro leguas puesta bajo el monte Engaddi. Está enteramente arruinada y sólo se hallan como unas cuarenta casas dispersas en sus ruinas”.

Para Sanders el resto de ciudades están allí hundidas, como si el Mar Muerto las hubiere engullido, pero ¿por qué Fuller dibujó dentro del Mar Muerto estas ciudades?, ¿A qué corresponde?

He hallado otro mapa de mediados del siglo XIX que da una respuesta. Podéis verlo en la siguiente fotografía:

Este mapa alude a los tiempos de Abraham y muestra el río Jordán, que pasa por la pentápolis, y en donde se puede apreciar que simplemente “No existe el Mar Muerto”. ¿Cómo es posible?.

Porque durante miles de años siempre se pensó que el Mar Muerto se había formado posteriormente a la catástrofe de Sodoma y Gomorra. Hoy en día sabemos que el Mar Muerto es una gran grieta geológica que se formó hace más de tres millones de años. Tomás Fuller arrastró ese error y lo plasmó en su mapa. Superpuso las antiguas ciudades y el Mar Muerto.

No obstante, a partir del siglo XIX los estudios bíblicos planteaban nuevas hipótesis. Y decían que tal vez el Mar Muerto ya existía antes que Sodoma y Gomorra, pero debía ser más pequeño. Dice el Abad Duclot en su libro “Vindicias de la Biblia”: «Podríamos suponer también que el lago asfáltico, al cual se dan ahora veinticuatro leguas de longitud, no tendría más que doce o quince cuando subsistía Sodoma, y ocuparía solamente la parte septentrional del terreno que ocupa en la actualidad. Cinco o seis leguas cuadradas bastarían para formar el fértil y hermoso valle donde estaban las cinco ciudades o pueblos de alguna consideración. Todo este terreno a resultas del incendio con que Dios castigó a sus habitantes ha debido casi duplicar la extensión del Mar Muerto desde Norte a Mediodía….»

Es posible que el lago hubiese aumentado debido a un gran terremoto y a una licuefacción del terreno que hubiese hundido las ciudades hacía su interior. En una disertación sobre el Mar Muerto realizada por Johann David Michaelis en 1760, este teólogo y orientalista sostenía algo similar a la licuefacción planteada actualmente por el geólogo Grahan Harris que «la pentápolis estaba indudablemente situada donde hoy se halla el Mar Muerto y que antes de la destrucción de Sodoma había una capa de betún humedecida con el agua bajo de otra capa de tierra vegetal, sobre la cual estaban fundados varios pueblos, los cuales incendiada la capa de betún, debieron hundirse con la tierra y formarse un lago».

Por tanto, ya sabemos que tradicionalmente siempre se pensó que Sodoma y Gomorra debían estar bajo las aguas del Mar Muerto y Sanders después de haber localizado esas anomalías, quería comprobarlo con sus propios ojos. Para ello Sanders negoció con la autoridades jordanas e israelíes durante dos años consecutivos para obtener autorización al objeto de una inmersión submarina. Para la exploración submarina se utilizó un mini submarino llamado “Delta” con cabida para dos personas (un piloto y un observador), capaz de resistir una presión dos o tres veces superior a la de aguas normales y con un peso de 1.200 kilogramos más de plomo adherido, para poderse hundir bajo este lago, sin apenas oxígeno y que contiene diez veces más de sal que el agua del mar. En cuanto a esta falta de oxígeno, es ideal para conservar material dentro de las aguas, pero si hay alguna construcción artificial allí abajo, estará completamente cubierta por un manto de sal.

Sanders contó con la ayuda de Zvi Ben-Avraham, director del Centro de Investigaciones del Mar Muerto, que lleva más de veinte años trabajando en esa zona. En 1998, saltó la noticia de la preparación de una expedición submarina y en noviembre de 1999, el submarino Delta comenzó la exploración con el apoyo de un sonar desde un barco. La primera inmersión se realizó a unos 67 metros de profundidad y estando muy cerca de una de las anomalías no se halló nada. Sin embargo en las siguientes inmersiones desde el lado israelí de la frontera se descubrieron unos montículos extraños, que a simple vista no podía saberse si son producidos por el hombre o son obra de la naturaleza.

En una posterior inmersión, el Delta halló aristas afiladas y a pesar del intento de hacerse con alguna muestra, mediante un brazo mecánico, fue imposible. Aquellos montículos estaban alineados, ¿ tal vez una falla?. Es posible.

Sanders no entiende porque si son obra de la naturaleza, los montículos están concentrados en una sola zona. Finalmente el equipo halla un montículo más grande teñido de rojo. Debe tener entre medio metro y un metro de altura y se halla cubierto de una coloración rojiza extraña en sus vértices. Algunos científicos sostienen que esa coloración puede provenir de una bacteria y no se trataría de signos de una estructura artificial bajo el Mar Muerto.

Finalmente debido a las limitaciones del estudio y al estar situados en un puesto fronterizo militar entre dos países, el equipo de Sanders tuvo que finalizar la misión. Pero para algunos como el doctor John Whitaker, geólogo de la Universidad Leicester lo obtenido por el equipo de Sanders es “muy significativo” y añadía que “Hay una posibilidad buena que estos montones cubran estructuras de ladrillo y sean una de las ciudades perdidas de los llanos, posiblemente aún Sodoma o Gomorra”.

En 1924 el arqueólogo W. F. Albright, condujo una expedición para localizar las ciudades de la llanura. Después de una investigación del área sin éxito, Albright concluyó que Sodoma y Gomorra fueron tragadas por el Mar Muerto, pero en 1960 se descubrieron las ruinas de Bab edh-Dhra, y Albright concluyó que esta ciudad estaba directamente relacionada con las ciudades de la llanura. A partir de esta conclusión, la localización de Sodoma y Gomorra tomaría otro rumbo.

Entre 1965 y 1967 Bab edh-Dhra fue excavada bajo la dirección de Paul Lapp. Tras la muerte de Paul Lapp en 1970, los trabajos arqueológicos pasaron a la dirección de R. Thomas Schaub y Walter E. Rast. A finales del mayo de 1973, hallaron algunas semejanzas entre la cerámica de Bab edh-Dhra y la cerámica encontrada en Safi y Feifa. Entre 1973 y 1979, Walter Rast y Thomas Schaub localizaron otros cuatro lugares de entierro masivo. Estos restos humanos fueron encontrados dentro de la misma área. Uno de ellos era Feifa, que contaba con un lugar de enterramiento similar en tamaño y tipo de entierro a la de Bab edh-Dhra. También hallaron restos de una muralla y una torre. A parte de Bab edh-Dhra, Feifa y Safi, estos arqueólogos hallaron al sur de Bab edh-Dhra, el emplazamiento de Numeira. El último lugar característico del bronce temprano descubierto fue Khanazir. Este sitio contaba con todas las características comunes de los otros cuatro, a excepción del cementerio.

En estas zonas los arqueólogos han descubierto tumbas masivas sobre la península que desemboca en el Mar Muerto. Las tumbas contienen restos humanos que datan de tiempos de la Edad de Bronce. Restos de azufre o sulfuro puro, han sido encontrados en rocas cercanas. En los acantilados de la orilla jordana del Mar Muerto se han descubierto bolas de sulfuro o azufre, con una pureza de entre un 95 y un 98%. Estas bolas de azufre han sido desacreditadas por otros académicos.

El arqueólogo Ron Wyatt al investigar esta zona halló puntas de lanza de bronce oxidadas y un esqueleto cuyas extremidades estaban quemadas y otro en cenizas. Para Sanders algunos de los esqueletos presentaban signos de haber ardido en el momento de la muerte, pero Laughlin nos habla de cremación postmortem. Para John C.H. Laughlin aunque existen algunos casos de cremación en los osarios de Bab Edh-Dhra, la cremación no parece haber sido demasiado común y la razón por la que algunos cuerpos fueron incinerados es aún un misterio.

Lo que no cuadra, según Sanders, es que estos descubrimientos de enterramientos masivos estén ubicados en una zona árida y desértica, sin sus ciudades. Sin embargo, para algunos eruditos, como Bryant Wood si existen esas ciudades, pero no bajo las aguas del Mar Muerto, sino en tierra firme. De este modo Bab edh-Dhra sería Sodoma, Numeira sería Gomorra, Safi sería Zoar, Feifa sería Adama y Khanazir correspondería con Zeboim.

Para Bryant Wood hay pruebas de un terremoto y una posterior combustión en Bab edh-Dhra, handfulls, en Numeira, y en Feifa.

En conclusión, nos encontramos con dos versiones. Una primera tesis que situaría Sodoma y Gomorra bajo las aguas del Mar Muerto y por otra parte tenemos una segunda versión que localiza a Sodoma y Gomorra en tierra firme. Si bien ambas cuentan con unos hallazgos interesantes, ninguno es hasta hoy lo suficiente convincente para poder asegurar donde se hallan las ciudades del pecado. Tal vez tengamos que esperar cincuenta años más; el tiempo que según dicen los geólogos le queda al Mar Muerto por desaparecer, pues esta perdiendo cada año entre dos y seis centímetros de agua debido a la masiva extracción de agua de su mayor afluente, el río Jordán. Tal vez seamos nosotros mismos quienes acabemos con nuestras propias tradiciones, destruyendo el entorno en que estas nacieron.

http://www.arqueologos.org/arque-bibli/102-sodoma-y-gomorraarqueologia-submarina.html

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