Dios y La Ciencia No Estan en Conflicto

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Dios y la Ciencia

Dios y la Ciencia

“El sentido de la vida y de la muerte es una cuestión con la que se enfrenta el hombre desde el origen: es el único ser que piensa en la muerte, que piensa su muerte. Y para iluminar su camino en las tinieblas no tiene más que dos faros: la religión y la ciencia .”

“Para la mayor parte de los espíritus ilustrados la ciencia y la religión se oponen mutuamente. La ciencia refuta a la religión en cada uno de sus descubrimientos; la religión por su parte, prohibe a la ciencia ocuparse de la Causa Primera o interpretar la palabra bíblica.”

En el libro “Dios y la Ciencia”, de dónde se han extraído los dos párrafos anteriores, Jean Guitton reflexiona junto a los conocidos doctores en física Grichka e Igor Bogdanov sobre el viejo conflicto entre el creyente y el sabio, mostrándonos que los avances científicos revelan que nuestro universo se vuelve cada vez menos material: ya no es comparable a una inmensa máquina, sino más bien a un vasto pensamiento. Se trata de un libro apasionante cuyo riquísimo contenido trato de resumir a continuación.

El Comienzo

La física moderna nos dice que el universo nació de una gigantesca explosión que provocó la expansión de la materia. Todavía hoy podemos observarla en las galaxias que continúan alejándose unas de otras por el empuje de esa explosión originaria.

Basta medir la velocidad con que estas galaxias se separan para inducir que hace quince mil millones de años se encontraban concentradas en una partícula de un tamaño miles de veces inferior a una cabeza de alfiler. El universo entero, con todo lo que contendrá más tarde: las galaxias, los planetas, la Tierra, sus árboles, sus flores, estaba contenido en lo que los astrofísicos poéticamente han llamado “partícula X”.

Los físicos no tienen la menor idea acerca de lo que podría explicar la aparición del universo. Pueden remontarse hasta una millonésima de segundo después de la creación (10-43 segundos). pero no más allá. Tropiezan entonces con el famoso Muro de Planck, llamado así porque el célebre físico alemán fue el primero en señalar que la ciencia es incapaz de explicar el comportamiento de los átomos cuando la fuerza de la gravedad llega a ser extrema. Es el límite último de nuestros conocimientos. Detrás de este muro, se esconde una realidad inimaginable. Un físico, nos cuenta Igor Bogdanov, afirmaba que en la juventud sus trabajos le habían permitido echar un vistazo furtivo al otro lado del muro. Murmuraba que había advertido una realidad vertiginosa. El sabio anciano hablaba de ello como de una especie de alucinación metafísica que le había conmocionado para siempre.

El Misterio de lo Viviente

Hace cuatro mil millones de años, lo que llamamos vida no existía todavía. Sobre la tierra barrida por los vientos eternos, las nacientes moléculas eran agitadas sin tregua por el rayo, el calor, las radiaciones y los ciclones.

Las moléculas, que incluyen en su estructura cadenas de átomos en alternancia -especialmente el carbono, el nitrógeno y el oxígeno- al unirse, comenzaron a formar aminoácidos arrastrando la materia hacia lo alto, hasta engendrar sistemas bioquímicos estables, protegidos del exterior por membranas celulares.

¿Cuál es exactamente la diferencia entre lo inerte y lo viviente? A nivel molecular, es decir, en la escala de las partículas elementales, ambos son rigurosamente idénticos. Un escalón por encima, en el nivel atómico, se manifiestan algunas diferencias, pero son todavía reducidas.

El salto decisivo se da en el nivel de las macromoléculas. En ese estadio, lo viviente parece infinitamente más estructurado, más ordenado que lo inerte. La única diferencia de fondo entre lo inerte y lo viviente es que uno es simplemente más rico en información que el otro.

Según los nuevos enfoques, la vida es una propiedad que emerge de la materia, un fenómeno que obedece a una especie de necesidad inscrita en el corazón mismo de lo inanimado.

El segundo principio de la termodinámica establece que en el curso del tiempo los sistemas cerrados pasen inevitablemente del orden al desorden: la entropía. Sin embargo la vida no es sino la historia de un orden cada vez más elevado y general.

La evolución de la materia hacia la vida y la consciencia es buena muestra de un orden. Pero, ¿porqué la naturaleza produce orden? “Si en un principio algunas de las grandes constantes universales -por ejemplo, la constante de gravitación, la velocidad de la luz o la constante de Plank- hubiera sido sometida a una ínfima alteración, el universo no habría tenido posibilidad de albergar seres vivos e inteligentes” subraya el astrofísico Hubert Reeves.

Para el astrofísico inglés Brandon Carter “las cosas son lo que son simplemente porque no habrían podido ser de otra manera”. No hay sitio para un universo diferente del que nos ha engendrado. El universo sabía que el hombre llegaría en su momento.

Este ajuste, de una precisión vertiginosa, ¿está hecho de puro “azar” o proviene de la voluntad de una causa primera, de una inteligencia organizadora que trasciende nuestra realidad?

En Busca de la Materia

Una gota de agua está compuesta de moléculas, formadas por átomos más pequeños y cada uno de estos átomos está compuesto de un núcleo todavía más pequeño y de electrones que “gravitan” a su alrededor. En el corazón del núcleo encontramos nuevas partículas, las más importantes de las cuales son los protones y los neutrones.

Hace pocos años se descubrieron unas partículas más pequeñas, los quarks, que alcanzan el inimaginable “tamaño¨ de´10-18 metros. Estas partículas representan una especie de “muro dimensional”. No existe ninguna magnitud física más pequeña que esa.

Reina un inmenso vacío entre las partículas elementales. Si representamos el protón de un núcleo de oxígeno por una cabeza de alfiler y la colocamos encima de una mesa, el electrón describe una circunferencia a su alrededor a cientos de kilómetros de distancia. Si todos los átomos que componen un hombre se juntaran hasta tocarse tendría el tamaño de una ínfima mota de polvo de apenas unas milésimas de milímetro.

Según algunos físicos, todo el universo está constituído sobre tres partículas: el electrón y los dos tipos de quarks, que parecen garantizar toda la prodigiosa variedad de fuerzas, de fenómenos y de formas que se encuentran en la naturaleza.

¿De qué pasta están hechas tales partículas? ¿Cuál es la “sustancia” de un fotón o de un electrón? Una descripción completa de la materia implica una fusión de las teorías de la relatividad y la mecánica cuántica en un conjunto nuevo. En esta perspectiva, una partícula no existe por sí misma sino únicamente a través de los efectos que origina. Este conjunto de efectos se llama “campo” (campo electromagnético, campo gravitatorio, campo protónico, campo electrónico); la realidad esencial es un conjunto de campos que interaccionan entre ellos, vibraciones potenciales, a las cuales están asociadas diferentes partículas elementales, que son las manifestaciones “materiales del campo”. Estas partículas virtuales, engendradas en los campos cuánticos son algo más que abstracciones; por muy fantasmales que sean, sus efectos existen en el mundo ordinario y son, por consiguiente, mensurables.

Nuestro conocimiento de la realidad está basado en una dimensión no material, cuya substancia es una nube de cifras. El universo no es otra cosa que una inmensa red de información que esconde un secreto de abstracta elegancia: un orden hipermatemático, relacionante y espiritual que hace que el universo sea orden y no caos. En este sentido, el acierto de la teoría cuántica es estar edificada al margen y, la mayoría de las veces, en contra de la razón ordinaria.

El Espíritu en la Materia

Cuando alguien exponía a Niels Bohr una idea susceptible de resolver algunos de los enigmas de la teoría cuántica, le respondía, divertido: “Su teoría es absurda, aunque no lo suficiente como para ser verdadera”. Expondremos un fenómeno que es imposible de explicar de una manera clásica y que alberga el corazón de la mecánica cuántica. Si queremos hacernos una idea de él debemos abandonar nuestra últimas referencias al mundo cotidiano.

Veamos el famoso experimento que Thomas Young realizó por primera vez en 1801. Imaginemos un dispositivo: una superficie plana, horadada por dos rendijas: una fuente luminosa, situada delante; y una pantalla, colocada detrás.

¿Qué sucede cuando los “granos de luz” que son los fotones atraviesan las dos rendijas y encuentran la pantalla que hay detrás? Se observa en la pantalla una serie de rayas verticales, alternativamente oscuras y claras, cuyo trazado general evoca inmediatamente el fenómeno de las interferencias.

Young concluyó que la luz es un fluído, que se propaga por ondas. Esa no es la conclusión de Einstein. Para él, la luz está hecha de pequeños granos, los fotones. ¿Cómo pueden miríadas de granos turbulentos, configurar las coherentes y precisas formas de las bandas alternativamente claras y oscuras?

Cerremos una de las dos rendijas, la izquierda por ejemplo, Los fotones pasarán por la única rendija existente, la derecha. Reduzcamos la intensidad de la fuente luminosa hasta que emita los fotones de uno en uno y disparemos un fotón. Un instante más tarde, el fotón pasa por la única rendija abierta y alcanza la pantalla. Como conocemos su origen, su velocidad y su dirección, podríamos, con ayuda de las leyes de Newton, predecir exactamente el punto de impacto de nuestro fotón en la pantalla.

Introduzcamos ahora en el experimento un nuevo elemento: vamos a abrir la rendija de la izquierda. Seguimos después la trayectoria de un nuevo fotón en dirección a la misma rendija, la de la derecha. Recordemos que nuestro segundo fotón parte del mismo lugar que el primero, se desplaza a la misma velocidad y en la misma dirección.

En buena lógica, el fotón número dos debería golpear la pantalla exactamente en el mismo sitio que el fotón número uno. Pues bien, el fotón número dos golpea la pantalla en un sitio completamente distinto del primero. Todo sucede como si el comportamiento del fotón número dos hubiera sido modificado por la apertura de la rendija de la izquierda.

El primer misterio es éste: ¿cómo ha “descubierto” el fotón que la rendija izquierda estaba abierta?

Continuemos despachando fotones de uno en uno en dirección a la placa, sin apuntar a ninguna rendija. En contra de lo esperado, la acumulación de impactos de los fotones en la pantalla forma progresivamente la trama de interferencia producida instantáneamente en el curso del experimento inicial de Young.

¿Cómo “sabe” cada fotón qué parte de la pantalla debe golpear para formar, junto con sus vecinos, una imagen geométrica que representa una sucesión perfectamente ordenada de rayas verticales? ¿Cómo sabe la partícula que hay dos rendijas?

Supongamos que conseguimos identificar la rendija por la que pasa cada uno de los fotones que participan en el experimento. En este caso no se forma ninguna trama de interferencias en la pantalla. Si decidimos verificar experimentalmente que el fotón es una partícula que atraviesa una rendija definida, entonces nuestro fotón se comporta exactamente como una partícula que atraviesa un orificio.

Por el contrario, si no nos empeñamos en seguir la trayectoria de cada fotón durante el experimento, entonces la distribución de las partículas en la pantalla termina por formar una trama de interferencias de onda.

Se comprueba de nuevo que una partícula no existe en forma de objeto puntual, definido en el espacio y en el tiempo, más que cuando es observada directamente. La realidad observada está ligada al punto de vista adoptado por el observador. En realidad una partícula sólo existe en forma de onda de probabilidad, que atraviesa simultáneamente las dos rendijas e interfiere consigo misma en la pantalla.

Cuando intentamos observarla, esta onda de probabilidad se transforma en una partícula precisa; por el contrario, cuando no la observamos, conserva abiertas todas sus opciones.

El mundo se determina en el último momento, en el instante de la observación. Antes nada es real, en sentido estricto. Tan pronto como el fotón abandona la fuente luminosa, deja de existir como tal y se convierte en unaa probabilidad ondulatoria. El fotón original es entonces reemplazado por una serie de “fotones-fantasmas”, una infinidad de dobles que siguen itinerarios diferentes hasta llegar a la pantalla. Basta observar la pantalla para que todos los fantasmas, excepto uno solo, se desvanezcan. El fotón restante se vuelve entonces real.

Frente a la rendija A, el fotón parece saber que la rendija B está abierta o cerrada. En resumen, parece conocer el estado cuántico del universo. Ahora bien ¿qué es lo que permite al fotón elegir un itinerario u otro? ¿qué es lo que devuelve los mundos fantasmales a la nada? Simplemente, la consciencia del observador.

Es quizás en el corazón de la “otredad cuántica” donde nuestros espíritus humanos y el de ese ser transcendente que llamamos Dios son llevados a encontrarse.

A Imagen de Dios

A la luz de la teoría cuántica, muchos misterios encuentran una interpretación nueva: un fundamento universal que enlaza la materia, la vida y la conciencia. Basta con recordar un insólito experimento realizado por el físico León Foucault en 1851 cuando aún no se tenía la prueba experimental de que la Tierra giraba sobre sí misma. Foucault suspendió un peso a la bóveda del Panteón y comprobó que el plano de oscilación de su péndulo no estaba fijo, sino que giraba alrededor de un eje vertical, oscilando en dirección este-oeste y luego en dirección norte-sur. La explicación de Foucault fue que este cambio era una ilusión. Era la tierra lo que realmente giraba, mientras el péndulo permanecía fijo.

Pero ¿fijo en relación con qué? ¿Dónde encontrar un punto de referencia inmóvil? La Tierra gira alrededor del sol, que a su vez… ¿Dónde se detiene este ballet fantástico?

La conclusión del experimento de Foucault es pasmosa: el comportamiento del péndulo está determinado por el universo en conjunto y no solamente por los objetos celestes que están próximos a la Tierra. Todo lo que sucede en nuestro minúsculo planeta está en relación con la inmensidad cósmica, como si cada parte llevase dentro la totalidad del universo.

Si hago una fotografía normal de la torre Eiffel y la rompo en dos, no obtendré sino la mitad de la torre Eiffel. Pues bien, todo cambia con la imagen holográfica que la mayor parte de la gente ha visto. Por extraño que pueda parecer, si uno rompe un trozo de negativo holográfico y lo coloca bajo un proyector láser, no se obtiene una “parte” de la imagen, sino la imagen entera . Incluso si el negativo se rompe una docena de veces, cada parte contendrá la totalidad de la imagen.

Para David Bohm, el holograma representa una sorprendente analogía con el orden global del universo: la imagen de la totalidad divina, tanto en el espacio como en el tiempo.

Hacia el Metarrrealismo

Según el físico Eddington “para un científico razonable la ciencia moderna muestra que la religión se ha vuelto posible en torno al año 1927″. Ese año es uno de los más importantes en la historia del pensamiento contemporáneo. Heisenberg expone su principio de incertidumbre, el canónigo Lemaitre da a conocer su teoría sobre la expansión del universo. Einstein propone su teoría del campo unitario, Teilhard de Chardin publica los primeros elementos de su obra. Y es el año del congreso de Copenhague, que marca la fundación oficial de la Teoría Cuántica.

Nuestras dificultades para comprender el universo proceden de que no sabemos con qué compararlo. Heinz Pagels señala:” Creo que el universo es un mensaje redactado en un código secreto, un código cósmico, y que la tarea del científico consiste en descifrar ese código”.

A través de la vía conceptual abierta por la teoría cuántica, está emergiendo una nueva representación del mundo más acá del espiritualismo, aunque mucho más allá del materialismo, que borra las fronteras entre el espíritu y la materia: el metarrealismo.

¿Tiene sentido reflexionar sobre el universo, la materia y la religión? Encuentra un eco sorprendente en la filosofía de un pensador que, en el corazón de la Edad Media, tuvo la intuición de lo que anuncia el metarrealismo: Santo Tomás de Aquino. A la vez metafísico, lógico y teólogo, Santo Tomás se propuso conciliar la fe cristiana con la filosofía racional de Aristóteles.

Si Santo Tomás de Aquino ejerce una influencia tan profunda sobre el pensamiento contemporáneo es por ser el primero en intentar instalar la armonía entre lo que se cree y lo que se sabe, entre el acto de fe y el acto de saber; en una palabra: entre Dios y la ciencia.

Enrique Araos.

Más Información:
Jean Guitton.- Dios y la Ciencia.- Emecé Editores
Este artículo fué publicado en el Nº 7 de la Revista ALCIONE

http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=146

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Tras las Huellas de Jericó capitulo 2-A

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Alegaciones contra Darwin,el Cristianismo y la religión

Alegaciones contra Darwin,el Cristianismo y la religión

trad. al esp. por google

original en ingles (aca)
La ciencia no ha roto con la religión. Sin embargo, un gran número de pensadores científicos de nuestra generación tenemos. Cuando nos preguntamos por qué, la razón devuelto es apto para ser coloreado por los sentimientos personales de la respuesta. Uno lo atribuye a la esclavitud en la que lo que habla de como “llamada ciencia moderna” ha caído, a la filosofía materialista, o incluso a la maldad satánica de corazón. Otro encuentra su explicación en la absorción de los trabajadores científicos, en esta era ocupado, en una especie de investigación que amortigua la vida espiritual y las aspiraciones espirituales dentro de ellos, y les incapacita totalmente para estimar el valor de otras formas de evidencia que los obtenidos en el crisol o bajo el microscopio. Otros suponen que es el modo crudo en que la religión se presenta a las mentes de los hombres, en estos días de papas infalibles y Ejércitos de Salvación, que insulta la inteligencia de los hombres de pensamiento e impide que sus donaciones a la verdadera esencia de la fe de la atención que se traduciría en de su aceptación. Otros, aún, imaginar que es fomentar el conocimiento en sí, que en la ciencia ha llegado a las manos en la religión con las supersticiones gastadas de una época pasada. En tal confusión de voces discordantes que es una bendición para ser capaz de doblar el oído y escuchar a uno de los trabajadores científicos, honrado por todos, como nos dice qué fue lo que le llevó a ceder su fe cristiana, e incluso, en gran medida, de que la fe común en un Dios que no se comparten con los cristianos solamente, sino con todos los hombres de pensamiento y sentimiento.
Una oportunidad poco frecuente de este tipo ha sido que nos ofrece la publicación de la vida y cartas de Charles Darwin, por su hijo, en la que se incorpora un pasaje muy notable, extraídos de algunas notas autobiográficas escritas por este gran estudioso de la naturaleza, tan tarde en 1876, con el propósito especial de seguimiento de la historia de sus opiniones religiosas. Ciertamente, nadie dudará en conceder una audiencia que le calma, y no podemos dejar de ser instruido por el aprendizaje de los procesos y bajo la presión de la mente ¿qué argumentos tan eminentemente reflexivo A se llevó a desertar de la fe en la que fue criado, y poco a poco a asumir una posición hacia el problema del origen del mundo que se puede llamar de ningún nombre más luminosa que la de agnosticismo.

La historia de la deriva por la que el Sr. Darwin fue separado de la fe en un orden divino en el mundo, se divide en dos períodos bien marcados. El primero de ellos, que se completó en el tiempo casi al llegar a los cuarenta años, termina con la pérdida de su cristianismo. En la segunda, que se extendieron por el resto de su vida, luchó, con varia fortuna, pero cada vez más y más desesperado, para retener su posición, al menos, como un teísta. Al final de la primera ya no creía que Dios había hablado a los hombres en su Palabra, al final de la segunda, más que dudaba de que el menor murmullo de su voz se podía distinguir en sus obras. Él nunca se preparó dogmáticamente a negar su existencia, pero la búsqueda como podía que no podía encontrar, y él sólo puede decir que si existió fue, en verdad, un Dios que se esconde.

Tomemos el asunto en forma ordenada, que el Sr. Darwin mismo ha dado, e informar con seriedad ¿cuáles fueron las objeciones al cristianismo y las dificultades en el camino de un teísmo motivado que le llevó a conclusiones tan triste.

Su cuenta de su pérdida de la cristiandad toma la forma de una historia personal. Él nos da no es tanto un argumento contra el cristianismo como un registro de los argumentos que le llevó a desprenderse de ella. Estas se dividen en dos clases: en la primera se encuentra el argumento decisivo único que realmente determina su actitud anti-cristiana, mientras que en el segundo se reúnen las diversas consideraciones de apoyo que llegaron en manadas para apoyar la conclusión de que una vez fue alcanzado. El argumento de Palmary depende de su peso en una particularidad doble de su actitud personal. Se había convencido no sólo de que las especies se originaron por un proceso de evolución, sino también que este proceso era lento, siguió de largo, y por un desarrollo puramente natural. Y él tenía, con tenacidad dogmática, la opinión de que el libro del Génesis enseña que Dios creó a cada especie por un decreto separado, súbita e inmediata. Si ambos cargos eran correctos, se sigue necesariamente que o bien su teoría o Génesis fue un error, y con él, en su defensa, naturalmente, entusiasta de su teoría, esto significaba que el Génesis que ir. Ahora estaba listo para otro paso. Génesis es una parte integral del Antiguo Testamento y el Antiguo Testamento no sólo va unida con el Nuevo Testamento en un solo volumen, pero en tal sentido una parte del cristianismo como su fundamento y la base-que el cristianismo no puede ser verdad Si el registro del Antiguo Testamento no es de fiar. A renunciar a Génesis es, por tanto, a abandonar el cristianismo. Así, su principal argumento contra el cristianismo se reduce a un conflicto entre su teoría de la evolución y su interpretación del Génesis, sobre la exactitud de las cuales hay la más grave de dudas. Esta es la forma en que él mismo se describe el proceso: “Yo había llegado gradualmente a esta fecha, es decir, desde 1836 hasta 1839, para ver que el Antiguo Testamento no era más de fiar que los libros sagrados de los hindúes. La cuestión luego aumentó continuamente en mi mente, y no sería desterrado: ¿es creíble que si Dios fuera ahora a hacer una revelación para los hindúes, que le permitiría estar conectado con la creencia en Vishnu, Shiva, etcétera, como está conectado el cristianismo con el Antiguo Testamento? Esto me pareció totalmente increíble. ”

Era imposible, sin embargo, de acuerdo con el cristianismo como si viniera reclamando nuestra aceptación uncommended por la evidencia de su cuenta. El conflicto supone con Génesis sería fatal para la teoría de la evolución, si el cristianismo en relación vital con el Génesis se confesó ser verdad demostrada por la evidencia de su propio histórico apropiado. Sr. Darwin no podía, por tanto, descansa en esta refutación corto sin llamar en su ayuda otros argumentos más directos, como sería suficiente para poner el cristianismo, al menos a la defensiva y permitir así que el argumento Palmary campo libre para trabajar su ruina. Así, leemos también: “Por más que refleja que la prueba más clara sería necesaria para que cualquier hombre sensato cree en los milagros por los que se apoya el cristianismo, y que cuanto más sabemos de las leyes inmutables de la naturaleza, más increíbles milagros convertido; que los hombres en ese momento eran ignorantes y crédulos a un grado casi incomprensible para nosotros; que los Evangelios no se puede probar que ha sido escrito de forma simultánea con los hechos, que difieren en muchos detalles importantes, demasiado importantes, ya que me parecía , para ser admitida como las imprecisiones habituales de testigos-por las reflexiones de este tipo… Poco a poco llegó a creer en el cristianismo como una revelación divina. El hecho de que muchas religiones falsas se han extendido en grandes porciones de la tierra como el fuego había algo de peso conmigo “.

Esta es la comparecencia del señor Darwin de las evidencias cristianas. Un examen minucioso revela el importante lugar que ocupan en ella los milagros. Casi se puede decir que el Sr. Darwin se refiere a sí mismo con ninguna otra de las pruebas del cristianismo, a excepción de los milagros. Parece como si, en su oposición al cristianismo, como consecuencia del conflicto que existía en su opinión, entre el Génesis y su teoría de la evolución, se sentía frente por la fuerza de los milagros en la que, como él dice, “el cristianismo es compatible “, y se sintió obligado a poner en duda estas pruebas de rendimiento o de su teoría. En una palabra, sintió la fuerza de la evidencia de los milagros. Es instructivo observar cómo procede en el esfuerzo para romper el peso de sus pruebas. No poco afirmar, como algunas luces menor científicos están acostumbrados a afirmar, que los milagros son imposibles. Simplemente dice que se necesita una clara evidencia de su presencia real para hacernos creer en ellos, y que esto es cada vez más cierto en el reinado de la ley es cada vez mejor reconocido. Y entonces se trata de poner en duda la evidencia de su existencia: ellos aseguran haber sido forjado en una época crédulos, los documentos en los que se registran no puede ser demostrado ser contemporánea con su presencia afirmó, y están marcadas por las contradicciones internas en detalle que disminuir su fiabilidad, y no es necesario asumir el origen milagroso del cristianismo, a fin de explicar su rápida propagación. En una palabra, el Sr. desiertos Darwin lo metafísico y lo que puede llamarse la “científica” las objeciones a los milagros, con el fin de descansar su caso, sobre las objeciones históricas. No dice los milagros no pueden haber ocurrido, él dice simplemente que las pruebas en que se afirma que se ha producido algo que cae por debajo de la demostración.

Fueron objeto de nuestra crítica aquí en lugar de la exposición, sería fácil demostrar la untenableness de esta posición: no estaba en el campo de la crítica histórica de los primeros siglos cristianos que el Sr. Darwin ganó sus espuelas. Hay también muchas más fuentes de pruebas para el cristianismo de sus milagros. Es suficiente para nuestro propósito, sin embargo, tomar nota de la forma que asume el razonamiento en su propia mente. Tiene un aspecto un tanto extraño, y estaba a punto de la siguiente manera: Los milagros por los que se apoya el cristianismo no se puede demostrar que han demostrado que realmente ocurrió, por lo que el conflicto de mi teoría con el Génesis, ya través de Génesis con el cristianismo, no es un conflicto con la milagrosa pruebas, por lo que mi teoría bien podría ser cierto que el cristianismo. La validez de la inferencia parece basarse en la premisa de que ninguna suprimida, pero la evidencia milagrosa sería suficiente para dejar de lado su teoría. Y hay una sugerencia gracioso que su estado de ánimo sobre el tema no estaba muy lejos de esto: “Yo estaba muy dispuesto a renunciar a mi creencia”, escribe, “Me siento seguro de esto, que bien puede recordar a menudo y manuscritos a menudo día inventando sueños de viejas cartas entre los romanos ilustres, y se encuentran en Pompeya o en otro lugar, lo que confirma de la manera más sorprendente todo lo que estaba escrito en los Evangelios. Pero me pareció más y más difícil, con el alcance dado a la libre mi imaginación, inventar pruebas que serían suficientes para convencer a mí. Así, la incredulidad se deslizó en mí a un ritmo muy lento, pero fue pasado a una tasa completa. El era tan lento que no sentía la angustia. ” Nada menos que un milagro sería, entonces, le han convencido, y nada menos que un milagro podría haber convencido a él de un milagro. Sin duda, un hombre en ese estado de ánimo sería rechazada por un miembro del jurado en cualquier caso. En menor causas debemos hablar de él como en la esclavitud a un prejuicio invencible, en esta gran verdad es que estamos autorizados a decir que su predilección por su teoría del origen de las especies, y que en la forma exacta en que se había concebido , estaba en la raíz de su rechazo del cristianismo. Si tanto el cristianismo como no podía ser verdad, ¿por qué entonces el cristianismo ciertamente no podía ser verdad, y un examen completo de la prueba era innecesaria.

Fue algunos años después de su renuncia al cristianismo antes de su creencia en la existencia de un Dios personal se vio sacudido. Pero a medida que pasaba el tiempo esto también vino. La cuenta que figura en su autobiografía de este nuevo paso en la incredulidad no es lanzada a la forma de una historia tanto como de razonamiento ordenado. Así que tenemos, curiosamente, como parte de un cuerpo breve de notas autobiográficas, un argumento anti-teístas formal. Los jefes de la prueba teísta, que el Sr. Darwin trata en este notable pasaje, son los siguientes: (1) “El viejo argumento del diseño en la naturaleza dada por Paley”; (2) “el acuerdo benéfico general del mundo”; (3) “el argumento más habitual para la existencia de un Dios inteligente en la actualidad, en representación de la profunda convicción interior y los sentimientos que se experimentan por la mayoría de las personas”, y (4) el argumento “de la extrema dificultad o más bien la imposibilidad de concebir este inmenso y maravilloso universo, incluyendo al hombre con su capacidad de mirar lejos hacia atrás y ahora hacia el futuro, como resultado de la casualidad o la necesidad. “El pleno desarrollo de estas propuestas, mientras que sería mucho, sin duda, de agotar el argumento de la existencia de Dios, ofrecería un buen cuerpo respetable de la prueba teísta. Al ofrecer una refutación de, ellos, uno por uno, el Sr. Darwin, evidentemente, siente que es suficiente el tratamiento de toda la estructura de la argumentación teísta, y le extrae una conclusión agnóstica en consecuencia. Será muy interesante observar las respuestas a ellos, en tanto detalle como el espacio lo permita.

A la primera-el argumento del diseño desarrollado, por ejemplo, por Paley, él responde que “no, ahora que la ley de la selección natural ha sido descubierto.” “Ya no podemos argumentar”, añade, “que, por ejemplo, la bella charnela de un bivalvo que se han hecho por un ser inteligente, como la bisagra de la puerta por el hombre. No parece haber más diseño en la la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural que en el curso de donde sopla el viento. ” Con esto quiere decir que las adaptaciones de medios y fines, como se observa en la naturaleza, son el resultado necesario de la interacción de las fuerzas puramente mecánico de la naturaleza, y tendría como resultado de ellos si existe un Dios o no, y que por tanto no pueden invocarse como prueba de que hay un Dios. Esta concepción del trabajo de la naturaleza es el resultado de la rigurosidad con la que celebró su teoría de la evolución por selección natural, en forma naturalista exacta en la que se concibió por primera vez. El segundo argumento, que dibuja “del régimen general de beneficencia del mundo,” se encuentra por una referencia a la gran cantidad de sufrimiento en el mundo. Como un evolucionista de sonido que él cree que la felicidad decididamente prevalece sobre la miseria, pero él insiste en que la existencia de tanto sufrimiento, es un argumento contra la existencia de una causa primera inteligente “, mientras que la presencia de mucho sufrimiento y está de acuerdo con la opinión de que todos los orgánicos los seres se han desarrollado a través de la variación y la selección natural “, que parece dar por supuesto que una concepción necesariamente anti-teístas. En el tratamiento de la tercera alegación, derivada de la convicción del hombre “de profundidad hacia el interior y los sentimientos” que hay un Dios, a quien sus aspiraciones de salir, de quien depende ya quien es el responsable, el Sr. Darwin confunde la “convicción” con los “sentimientos” y establece el conjunto de un lado como no válido un argumento más para la existencia de Dios, que “los poderosos, aunque vaga, y sentimientos similares emocionado por la música.” Se recuerda con dolor el momento en que él también tenía esos sentimientos lugar dentro de él, en presencia de un paisaje magnífico, por ejemplo: cuando no podía describir de manera adecuada “los sentimientos más altos de admiración y devoción que llena su mente y elevado-, pero confiesa que no visitarlo, y que realmente podría decirse que es como un hombre que se ha convertido en daltónico y cuya pérdida de la percepción es por lo tanto no tiene valor como prueba en contra de la creencia universal de los hombres. Pero niega que la “convicción de la existencia de un Dios” (¿por qué “un” Dios?) Es universal entre los hombres, y sugiere que él cree que todos estos sentimientos pueden ser reducidos al “sentido de lo sublime”, que, sólo puede ser analizada, podría demostrarse que no implican la existencia de Dios más que las emociones similares planteados por la música. La confusión aquí es inmensa confusión de una convicción que acompaña a, o más bien engendra y gobierna, sentimientos con los sentimientos propios confusión en el análisis de una emoción en sus elementos con el descubrimiento de su causa, y por el estilo. Pero la confusión y el método de Darwin de buscar alivio a su desconcierto, son rasgos característicos que nos enseñe algo sobre el valor de su testimonio en cuanto a los aspectos científicos de la fe. El cuarto argumento, que se basa en nuestro juicio de causalidad, es la única a la que atribuye un gran valor. Él no duda en hablar de la “imposibilidad de concebir este universo inmenso y maravilloso como el resultado de la casualidad o la necesidad.” Pero surge la pregunta: Imposibilidad de quién? Y aquí de nuevo la teoría de Darwin sobre el origen del hombre, por un proceso puramente natural del desarrollo de los antepasados bruta, entró en vacío a la conclusión inevitable. “Pero”, añade, “surge la duda. ¿Puede la mente del hombre, que tiene, como estoy convencido, ha desarrollado de una mente tan baja como la que poseen los animales inferiores, confiar en que se basa conclusiones tan grandes ? O, como escribe más tarde, después de haber confesado de nuevo a “una convicción interna de que el universo no es el resultado de la casualidad.” “Pero conmigo la duda horrible siempre se plantea es si las convicciones de la mente del hombre, que se ha desarrollado de la mente de los animales inferiores, son de ningún valor en absoluto o de confianza. ¿Alguien de confianza en las convicciones de la mente de un mono, si hay condenas en la mente de este tipo? ” Así, el pasado y la prueba más fuerte no teístas, no por una falta en su validez estrictas para la mente humana, sino porque así bruta de raza como una mente del hombre no es juez de la validez de la prueba.

Nos sentimos tentados a desviarse y preguntar, ¿Por qué, entonces, son las pruebas teístas tan cuidadosamente examinados por el Sr. Darwin? ¿Por qué tanta validez asignado a la sentencia de la mente humana como para el valor del argumento del diseño, por ejemplo? ¿Por qué confiar en esa bestia de raza mente a través de todos los razonamientos desviados por el que la teoría de la evolución por selección natural, sobre la base de que el valor de sus conclusiones se enfrenta ahora al desafío, se llegó a? En una palabra, ¿no es cierto, si la mente del hombre es tan brutal que la sentencia de causalidad no es confiable cuando se exige una causa suficiente para que este universo, que es igualmente indigno de confianza en todas sus demandas de una causa suficiente, y que por lo tanto todos los el tejido de nuestro conocimiento cae sobre nuestros oídos, todas nuestras teorías bien, todos nuestros juicios comunes por las que vivimos? Cuando el Sr. Darwin asfixia por esta “íntima convicción” y se niega a creer lo que confiesa ser “imposible” para él que no cree, él pone el cuchillo en la garganta de todos sus condenas, incluso de su convicción de que existe y su convicción de que un mundo de mentiras sobre él, tal como él lo ve con los ojos y teoriza sobre con su mente “bestial”, y no necesariamente sale a la oscuridad de la ignorancia de todo pensamiento, toda creencia, toda la verdad.

Pero recordemos que no son críticas, pero sólo tratando de entender las razones de Darwin por negarse a creer en “lo que se llama un Dios personal.” Esto es mucho más simple, que la raíz de su agnosticismo, como de su rechazo del cristianismo, fue su aceptación entusiasta de su propia teoría de la evolución, en el sentido naturalista mecánico en el que se concibió. Nosotros no plantear cuestión de si este era un resultado inevitable, ha habido muchos evolucionistas que han sido y han permanecido teístas y cristianos. Pero este era el curso real de razonar con él. Fue porque concibe de cada forma orgánica como responsable a la variación indefinida en todas direcciones, y para el desarrollo en otras formas de la reacción natural del medio ambiente sobre estas variaciones, a través de la lucha por la existencia, que negó que la mano de Dios puede ser investigados ya sea en la línea de variación o en la selección de los tipos de vida. Fue porque incluye todos los fenómenos ecológicos, psíquica y moral como físico, en este proceso natural, que se vio incapaz de confiar en las convicciones de la mente del hombre, que fue después de todo, nada más que la fiera mente golpeado y apretados en algo de una nueva forma inmoral por la lucha por la existencia se extiende a través de tiempos inmemoriales. En una palabra, el rechazo de Darwin de la cristiandad y la pérdida de fe en un Dios personal eran simplemente el resultado de su aprobación entusiasta de una teoría especial del origen de la diferenciación orgánica, y del sometimiento sin piedad del pensamiento a sus todos sus términos.

Y ahora, volviendo a nuestra pregunta original, estamos dispuestos a responder por qué un hombre de ciencia rompió con la fe. Sr. Darwin fue honesto al abandonar la fe de su infancia y las convicciones teístas de su virilidad. Pero fue él, lógicamente, impulsado a ello? Él mismo, a pesar de sí mismo, confiesa que él no era. Hasta el final de su “condena” irreconciliables con su conclusión “.” Sin embargo, era lógico, si la evidencia a favor de la forma extremadamente naturalista de la hipótesis de la evolución es más convincente que la de Dios y la Biblia, pero lógico con una lógica que excluye la misma lógica en la que estamos dependiendo de nuestra conclusión de validez todas sus, y nos deja tiritando desnuda de toda creencia y de todo el profesorado de confianza del pensamiento. Si vamos a mantener la fe en nuestra propia existencia, el Sr. Darwin mismo se testigo, también debemos creer en el Dios que nos dio la vida y el ser. Sólo podemos explicar el fracaso de Darwin a aceptar la orientación de su convicción inextinguible aquí, al reconocer que su absorción en una sola línea de investigación y la inferencia tanto había atrofiado su mente en otras direcciones, que había dejado de ser un juez de confianza de pruebas. Cualquiera que sea cierto en otros casos, en este caso la deserción de un hombre de ciencia de la religión era claramente debido a una atrofia de las cualidades mentales por los que fue inadecuado para el cálculo de cualquier otro tipo de pruebas que no proceda de el bisturí y la de laboratorio, y ya no podía sentir la fuerza de las convicciones que son imborrables como “mucho una parte del hombre como el estómago o el corazón”.

fuente bibl. (aca)