APOLOGETICA CATÓLICA XIII

APOLOGETICA CATÓLICA XIII

LAS OBRAS DE SUPEREROGACIÓN (Mérito Extra)

SEGUN LA ENSEÑZA católico-romana las almas piadosas no sólo pueden hacer satisfacción completa en esta vida por los pecados veniales que han cometido, sino que pueden expiar también la pena temporal debida por los pecados mortales cuya culpa ha sido absuelta en la confesión por la absolución, pero por los que debe hacerse satisfacción completa a la justicia de Dios. Esto se realiza por medio de los actos de mortificación, ayunos, oraciones y obras meritorias. Estas obras meritorias pueden ser de índole material o espiritual. Las obras meritorias materiales incluyen dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y encarcelados, dar posada al peregrino, redimir a los cautivos y enterrar a los muertos. Las obras espirituales son enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo ha menester, consolar al triste, corregir al que obra mal sufrir las injurias, perdonar las debilidades humanas y orar por los vivos y los difuntos. Las obras meritorias no solamente benefician al que las recibe, sino también al que las hace, porque por ellas se acumulan méritos que sirven para contrarrestar y cubrir nuestras propias faltas, y, si fueran suficientes, llegarían a dar completa libertad de las penas del purgatorio más tarde.

Después de haber hecho esto, podemos con celo y perseverancia seguir más adelante con las obras de supererogación para acumular mas méritos de los que nosotros mismos necesitamos, y que podemos traspasar a lo que se lama “El Tesoro de la Iglesia” o “Tesoro de los Méritos.” La autoridad para administrar este tesoro, en el que están acumulados los méritos de Cristo al ofrecerse en la misa, los de María la madre del Señor, y los de todos los santos, está en el papa como vicario de Cristo, quien puede disponer de toda esta riqueza en beneficio de las almas que están todavía en la tierra o que se hallan en el purgatorio. Las misas y oraciones se pueden decir con “la intención” de que se apliquen a tal o cual persona que ya ha fallecido, y que puedan servirla de ayuda. Por eso se ven en las iglesias católico romanas solicitudes pidiendo oraciones para el descanso de éste o el otro, y avisos de misas que se dicen por tal o cual.

Todo esto que se ha expuesto aquí no tiene ni sombra de fundamento en las Santas Escrituras, que son nuestra única autoridad final. En otro capítulo nos ocuparemos de la doctrina de la misa. Del “Tesoro de la Iglesia, “y de cuanto está relacionado con él. diremos aquí:

1.      El mérito del Señor Jesucristo, por si mismo, es tan completo y abundante que es ampliamente suficiente para hacer frente a las necesidades de todos los hombres del pasado, presente y porvenir. I Juan 2:2. “Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” Juan 1:29. “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

2.      El mérito del Señor, en toda su plenitud, está al alcance de toda alma que lo desea con fe, sin la intervención de papa o sacerdote alguno.

 

Col. 2:8-10. “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo: porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente: y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad.”

3.      Siendo los méritos de Cristo, en su plenitud y redención, tan abundantemente suficientes y asequibles a todo el que los busca, no existe necesidad alguna de pedir las oraciones de María o de los santos, y el hacerlo es poner en duda la voluntad y suficiencia del mismo Cristo.

Hebreos 4:15, 16. “Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Lleguémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.”

4.      Ni María, la madre de nuestro Señor, ni santo alguno tiene méritos propios, que les valgan a ellos o a nosotros.

Isaías 64:6. “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.” Nótese la palabra “todos,” que se repite tres veces.

5.      Si alguno, después de haber sido salvado por la fe en el Salvador, sirve a Dios con fidelidad, recibirá su recompensa sin ningún género de duda.

Mat. 10:42. “Cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.”

Hebreos 6:10. “Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado a su nombre, habiendo asistido y asistiendo aún a los santos.”

I Cor. 3:14. “Si permaneciere la obra de alguno que sobre edificó, recibirá recompensa.”

2 Tim. 4:-7, 8. “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”

La recompensa de que se habla en estos pasajes procede únicamente de la gracia de Dios, porque “cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:10). Si no hay posibilidad de que nosotros tengamos mérito en nuestra relación con Dios, menos podremos agregar mérito. Nuestra recompensa, lo mismo que nuestra salvación, es de pura gracia. Estas recompensas se reciben personalmente, y no se pueden traspasar a otros. Menos aún están a la disposición de un papa o sacerdote.

Jesús, nombre caro al pecador,

Y al pecador consuelo:

Ahuyenta todo mi temor,

Torna el infierno en cielo. Su sola justicia quiero,

Su sola justicia quiero,

Su salvación proclamo:

“He aquí el digno Cordero,”

Grito siempre aquí abajo.

 

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Ford no está en el motor… lo inventó

 

Ford no está en el motor… lo inventó

La acción inteligente dirigida a un fin determinado se hace evidente de muchas maneras en la naturaleza. Pongamos un pequeño ejemplo sacado de la psicología animal. Si se construye un complicado laberinto en el que sólo exista una única manera de salir, después de girar correctamente a derecha e izquierda más de cien veces sin cometer ninguna equivocación, y se coloca dentro un ratón blanco con el fin de comprobar cuánto tarda en conseguirlo, lo más probable es esperar que se equivoque muchas veces antes de lograr la salida.
 

Sin embargo, ¿qué pensaría un investigador si el ratón se dirigiera veloz a la meta durante el primer intento y sin cometer ningún error? Pues, cabría creer que aquél ratón ya conocía de antemano el laberinto y había aprendido por donde pasar para salir pronto de él. Pero lo ilógico, sería pensar que sólo fue un golpe de suerte, una casualidad entre muchas posibles equivocaciones, ya que el ratón habría demostrado conocer bien el laberinto porque eligió acertadamente entre cientos de posibilidades en juego, sólo aquellas que le condujeron a la salida. 

Pues bien, en el mundo natural ocurre algo parecido. La estructura íntima del universo y de los seres vivos es tan sofisticada y compleja que sólo se puede explicar satisfactoriamente apelando a una acción inteligente, capaz de escoger unas pocas posibilidades entre millones de otras que fueron sabiamente descartadas. Esto es lo que ha empezado a descubrir la matemática actual.

Pero además, la física y la química permiten investigar también qué facultades no fueron elegidas y por qué lo fueron las otras. Lo que se está viendo es que tal elección no pudo deberse al azar o a los mecanismos de la selección natural sin propósito. Tanto la precisa sincronización del cosmos que maravilla a los cosmólogos, como los minuciosos sistemas bioquímicos que operan en el interior de las células vivas o la ingente cantidad de información albergada en los cromosomas, conducen fácilmente al diseño inteligente y descartan el diseño aparente propuesto por el naturalismo.

La idea de que el diseño empapa el universo ha dejado de pertenecer al ámbito de la filosofía o la teología para invadir los territorios de la ciencia contemporánea, especialmente de la teoría matemática de la información y la complejidad, pero también de la cosmología, física, química y biología.

Cada vez resulta más evidente que las causas naturales por sí solas resultan incapaces para dar cuenta de la inteligencia que se detecta detrás de los procesos descubiertos. De esto se sigue que la demostración del diseño racional del universo ya no puede considerarse como una especulación filosófica o metafísica, sino que debe aceptarse como una deducción lógica de la investigación científica. Como afirma el filósofo y matemático estadounidense, William Dembski: “Las causas naturales son demasiado estúpidas para avanzar al mismo paso de las causas inteligentes. Hemos sospechado esto todo el tiempo. La teoría del diseño inteligente provee una demostración científica rigurosa de esta intuición de largos años” (DEMBSKI, W. A. 1998, The Design Inference: Eliminating Chance Throgh Small Probabilities, Hardcover, USA, p. 10).

¿Qué consecuencias se desprenden de todo esto? En primer lugar, la lógica sugiere que la inteligencia en el universo debe ser anterior a toda ley o acción natural y que no puede ser reducida a ellas. Una cosa son los mecanismos que operan en el mundo y otra muy diferente la sabiduría que los puso en funcionamiento. Por tanto, cualquier método de la ciencia humana que descarte de entrada la posibilidad de que el universo haya sido diseñado por una mente sabia y pretenda explicarlo todo como el simple producto de la casualidad, está de antemano condenado al fracaso y al error.

Esto es lo que explica el matemático cristiano, John C. Lennox, mediante la siguiente ilustración: “Supongamos un automóvil Ford. Cabe imaginar que alguien de una parte remota del mundo que lo viera por primera vez y que no tuviera ni idea de mecánica moderna pensara que dentro del motor hay un dios (el señor Ford) que hace que el coche ande. Podría incluso intuir que, si el motor funciona suavemente, es porque el Sr. Ford está de buenas, y si no funciona es porque el Sr. Ford tiene mal día. Por supuesto, si esa persona aprendiera mecánica y desmontara el motor a piezas, descubriría que dentro no hay ningún Sr. Ford, y que no es preciso implicar al Sr. Ford en el funcionamiento del coche. Para explicar cómo funciona el motor basta una cierta comprensión de los principios impersonales de la combustión interna. Hasta aquí, ningún problema. Ahora bien, si decidiera que la comprensión de los principios de funcionamiento del motor le impide creer que hubo un tal Sr. Ford que inventó el motor en un principio, nuestro personaje estaría equivocándose. ¡Sin un señor Ford que hubiera diseñado el mecanismo, no habría nada que comprender!” (LENNOX, J. C. 2003, ¿Ha enterrado la ciencia a Dios?, Clie, Terrassa, Barcelona, p. 31).

Este es precisamente el error que comete quien confunde las leyes y mecanismos del universo con su causa original o su sustentador. La comprensión de la creación no elimina la necesidad del Creador, más bien es al contrario. Cuando el prejuicio naturalista se empecina en esta actitud atea, se llega a auténticos callejones sin salida que impiden avanzar en el conocimiento de la realidad.

Desgraciadamente, esto es lo que ha venido ocurriendo desde los tiempos de la Ilustración. De ahí que ciertos sectores del conocimiento actual, pertenecientes sobre todo a las ciencias naturales y humanas, tengan que volver a analizarse desde la perspectiva del diseño inteligente. Al darle de lado y eliminar sistemáticamente el concepto de creación, la ciencia ha trabajado con muchas hipótesis equivocadas. Se ha supuesto generalmente, en contra de lo que mostraba la naturaleza, que la complejidad y el orden en el universo eran una adquisición reciente, resultado de la simplicidad y el caos inicial, generados por simple casualidad. Esto ha conducido a una visión reducida de la realidad que ha repercutido negativamente sobre la idea que hoy se tiene del mundo y del propio ser humano. Al querer eliminar al Creador, muchos filósofos y hombres de ciencia han caído en la deificación de la naturaleza. Se ha dotado a la materia de unos poderes míticos que no posee.

Pero, por otro lado, si se aceptan los planteamientos del diseño, ¿no se hace automáticamente imposible la verdadera investigación científica? Si se asume que las complejas leyes o los mecanismos naturales son así porque una inteligencia original los diseñó, ¿para qué continuar investigando si ya se conoce de entrada la respuesta fundamental? Frente a los retos que plantean la biología o la física al conocimiento humano, ¿no cabría el recurso fácil de decir: son así porque Dios los hizo así? ¿Entorpecería tal respuesta la tarea científica y sería como volver al recurso fácil del Dios tapagujeros?

La aceptación del diseño no tiene por qué detener a la ciencia sino que, al contrario, puede incentivarla sobre todo en aquellos asuntos en los que actualmente se encuentra atrapada. El darwinismo insiste todavía hoy en hacer creer cosas indemostrables, como que la compleja fisiología de los seres vivos, así como sus complicados engranajes bioquímicos, pueden explicarse perfectamente mediante el azar. Sin embargo, toda la evidencia científica se opone a esta afirmación y muchos investigadores intuyen que detrás de tales mecanismos existe algo muy ingenioso que hay que llegar a comprender.

Tal debería ser la misión de la ciencia a partir de ahora: analizar el funcionamiento de la inteligencia creadora; intentar responder a cuestiones acerca de por qué se dan ciertos procesos y no otros; si los seres vivos poseen un programa a corto plazo como es el código genético, ¿es posible que en cada especie o grupo exista también otro programa a más largo plazo que aún no se ha descubierto? ¿cómo influye el entorno en el plan interno de cada especie? ¿qué características tiene dicho programa, que hace posible la extraordinaria ubicuidad, la adaptación y el éxito de la vida en la Tierra? (CHAUVIN, R. 2000, Darwinismo. El fin de un mito, Espasa, Madrid).

La genética moderna, por ejemplo, si asume las implicaciones del diseño inteligente, tendría que abandonar la idea de que el llamado “ADN basura” de los cromosomas es un producto residual de la evolución que no sirve para nada. Pues, si todo lo vivo ha sido diseñado con una finalidad, cabría esperar que la mayor parte del ADN sirviera para algo. De hecho, esto último es precisamente lo que parecen sugerir los últimos descubrimientos. Al parecer, esta parte del genoma en las células eucariotas codifica un lenguaje que programa el crecimiento celular y el desarrollo orgánico. El desconocimiento momentáneo de sus funciones no significa que carezca de ellas.

Lo mismo se podría decir también de los denominados “órganos vestigiales” presentes en algunos animales y considerados como restos de estructuras que poseyeron cierta función en el pasado, pero que en la actualidad serían inservibles. En este sentido, antiguamente se creía que el apéndice vermiforme humano, o el coxis, eran estructuras carentes de función. Sin embargo, la investigación médica descubrió después que el primero es un componente funcional del sistema inmunitario, mientras que el segundo constituye un anclaje importante para los músculos conectados al suelo pélvico. Desde luego, ambos poseen una función concreta.

La zoología debería plantearse también, desde la perspectiva del diseño inteligente, por qué es posible clasificar a los animales en grupos perfectamente definidos y delimitados. ¿Qué lógica se esconde detrás de cada género, familia o clase? ¿es esto lo que cabría esperar si se hubiera producido una evolución como la que propuso Darwin? ¿qué programa innato conduce a las distintas especies a reaccionar con el medio ambiente, adaptarse a él y transmitir sus caracteres distintivos a la descendencia? ¿es correcto extrapolar las pequeñas variaciones que se observan dentro de las especies a los asombrosos cambios que requiere el evolucionismo? ¿cuál es el misterioso plan general de la naturaleza que se esconde detrás de esa increíble diversidad de formas y estilos de vida?

El diseño no acaba con la ciencia sino que la enriquece más aún y hace que recobre el espíritu de sus orígenes. Igual que aquellos científicos del siglo XVII, los investigadores de hoy deben acercarse a la naturaleza con respeto y con la admiración de quien está pisando terreno cultivado por la mente del universo. Si Dios ha creado, ¿por qué lo ha hecho precisamente así? ¿qué razones tenía para ello? ¿son las especies todo lo óptimas que podrían ser? ¿ha habido degradación o degeneración desde el momento de la creación? ¿cuál es el propósito de tales diseños? El diseño promueve todo un conjunto de preguntas nuevas y fomenta un nuevo estilo de investigación, capaz de sacar a la ciencia del atolladero en que se encuentra actualmente.

Si los seres naturales fueron diseñados para desenvolverse dentro de ciertos límites, ¿es adecuado, sabio y ético traspasarlos? ¿es posible descubrir tales limitaciones? ¿con qué fin fue diseñado el ser humano? Los descubrimientos científicos en este sentido tendrían importantes repercusiones sociales, bioéticas e incluso espirituales. Quizá muchos de los conflictos y problemas que padece hoy la humanidad se deban precisamente al desconocimiento de la esencia del hombre, así como al origen divino de todo lo material. El respeto a la humanidad y a la naturaleza pueden desvanecerse cuando se cree que sólo somos el producto de una casualidad improbable. Pero si, por el contrario, una inteligencia trascendente es la causa de todo lo que vemos, entonces debe ser también capaz de darse a conocer a sí misma, de manifestarse o revelarse al mayor intelecto conocido de la creación, el ser humano.

Antonio Cruz es biólogo, profesor y escritor.

© A. C. Suárez, ProtestanteDigital.com (España, 2008).

 DOMINICALES DEL/LA AUTOR/A PUBLICADOS EN P+D:

Ford no está en el motor… lo inventó (28/09/2008)
Creados con un fin (21/09/2008)
Perfección original (14/09/2008)
Inteligencia en el cosmos (07/09/2008)
Diseño inteligente, ¿apariencia o realidad? (03/08/2008)
Evolución: la ciencia y sus límites (27/07/2008)
Desarrollo embrionario y evolución (20/07/2008)
En busca del fósil perdido (12/07/2008)
La función de lo inútil (06/07/2008)
Razones del corazón que la evolución no conoce (29/06/2008)
La placenta es antidarwinista (22/06/2008)
¿Antecesor común o Diseñador único? (15/06/2008)
Semejanza darwiniana: analogía y homología (07/06/2008)
Semejanza, convergencia y evolución (31/05/2008)
El misterio de Darwin desplaza al de Aristóteles (25/05/2008)
Cuando la clasificación contradice la evolución (17/05/2008)
Fanatismo evolucionista y creacionista (11/05/2008)
La caja negra de Darwin (03/05/2008)
El mito del darwinismo social (27/04/2008)
La selección natural de Darwin (19/04/2008)
Las publicaciones e ideas de Darwin (12/04/2008)
La evolución del creacionista Darwin (05/04/2008)
El Darwin pre evolucionista (30/03/2008)
Génesis del darwinismo (23/03/2008)
Creación, Creador y criaturas (15/03/2008)
Darwin frente a Dios, el creador (08/03/2008)
Diálogo entre religiones (01/03/2008)
La verdadera espiritualidad según Dios (24/02/2008)
E-spiritualismo e-vasivo virtu@l (17/02/2008)
Tesis y praxis del Evangelio (10/02/2008)
Un Evangelio con `empatía´ (03/02/2008)
Recuperar la memoria histórica (27/01/2008)
Fetichismo e idolatría hoy (20/01/2008)
`Cristianos´ en pos del lujo y la prosperidad (13/01/2008)
El falso acento de la `milagrería´ (06/01/2008)
El final de las seguridades (23/12/2007)
El final de las seguridades (23/12/2007)
Creyentes `acostumbrados a Dios´ (16/12/2007)
Las mujeres, el Mesías y Pablo (09/12/2007)
Mujeres bajo la Ley de Moisés (02/12/2007)
El modelo de familia patriarcal ¿es cristiano? (25/11/2007)
Marginación de la mujer en la Iglesia (18/11/2007)
Diferencias entre sexos (11/11/2007)
Familia, hombre y mujer (04/11/2007)
Niños usados y abusados (28/10/2007)
Feminismo y crisis del patriarcado (21/10/2007)
La revolución de Eva (14/10/2007)
El misterio de la conciencia (07/10/2007)
El hombre ¿un mono con conciencia? (30/09/2007)
El hombre desciende de Dios (23/09/2007)
«Homo erectus» ¿humano? (16/09/2007)
No tenemos «abuelopitecos» (08/09/2007)
¿Primates o personas? (01/09/2007)
Teoría de la evolución: imaginación y dogma (26/08/2007)
Ecología nueva en odres viejos (18/08/2007)
Clonación: ¿tiene Dios © copyright? (05/08/2007)
La `no violencia´ cristiana (29/07/2007)
Jesús y la violencia (21/07/2007)
Jesús y la otra mejilla (14/07/2007)
No existe la «guerra santa» en la Biblia (07/07/2007)
¿Toma partido Dios en las guerras? (01/07/2007)
La guerra del futuro (24/06/2007)
El idiota moral (17/06/2007)
Los guerreros posmodernos (10/06/2007)
La espada de Damocles nuclear (03/06/2007)
El fantasma de la guerra (27/05/2007)
Cultura de la imagen y educar en valores (20/05/2007)
Dios ¿maestro del camuflaje? (13/05/2007)
Imágenes que engañan (06/05/2007)
Televisión y teleadicción (29/04/2007)
Riesgos del Internet (22/04/2007)
De «Homo sapiens» a «Homo videns» (15/04/2007)
El culto a la imagen virtual (08/04/2007)
Una fe planetaria (01/04/2007)
El Evangelio vivido dentro de cada cultura (25/03/2007)
Racismo y Biblia (18/03/2007)
El Dios omnisciente no sabe de razas (11/03/2007)
Iglesia sin creyentes y creyentes sin fe (04/03/2007)
Neuroteología y el gen de Dios (18/02/2007)
Diálogo entre culturas. Inculturar la fe (11/02/2007)
Defensa del extranjero (04/02/2007)
Las fronteras del hambre (28/01/2007)
El Evangelio global (21/01/2007)
Caín, Abel y la globalización (14/01/2007)
La cultura de la urgencia (07/01/2007)
La búsqueda del tiempo eterno (31/12/2006)
«Coca-colización» y nacionalismos (17/12/2006)
Corrupción y crisis de la democracia (10/12/2006)
El infierno de la criminalidad (03/12/2006)
La espada de Damocles del Cuarto Mundo (26/11/2006)
Luces y sombras de la globalización (19/11/2006)
Conciencia ecológica y teología (05/11/2006)
El problema ecológico desde la fe (29/10/2006)
Crisis ecológica: el cristianismo ¿culpable? (22/10/2006)
Bioética y ecología (15/10/2006)
Vivir el morir (08/10/2006)
El aguijón de la muerte (01/10/2006)
Eutanasia, alternativa al suicidio asistido (24/09/2006)
Suicidio y fe cristiana (17/09/2006)
Y Einstein señaló a Dios (02/07/2006)
Dios ama la libertad (28/05/2006)
E.T. y la exobiología (14/05/2006)
¿Es espíritu la materia? (30/04/2006)
¿Es dogmático el diseño inteligente? (16/04/2006)
Juega Dios a los dados? (02/04/2006)
El relato bíblico de la creación (19/03/2006)
Teoría del universo inflacionario (12/03/2006)
El universo a partir de la nada (26/02/2006)
Origen del cosmos (19/02/2006)
Michael J. Behe y el Diseño Inteligente (22/01/2006)
El valor de la vida (15/01/2006)
Dios y el tiempo (18/12/2005)

`Video polémico´: ¿la lucha de Sarah Palin contra el demonio?

 

`Video polémico´: ¿la lucha de Sarah Palin contra el demonio?

 

WASHINGTON, 28/09/2008 (20M,a3TV/ACPress.net)

Es una buena muestra de la desinformación e incultura que existe en muchos medios con el protestantismo, especialmente el pentecostal. Con el escandaloso titular de ¿La lucha de Sarah Palin contra el demonio?, un diario español se hace eco de lo publicado en una noticia de EEUU en el diario “The Independent”.

Por si queda alguna duda, añade: “Fue bendecida en una iglesia de Alaska para protegerse de la brujería”, “El cura pide a Dios que la ayude a recaudar fondos para su campaña”, “fue durante una misa pentecostal”.

Al margen de la profunda incultura –que trasciende a lo puramente periodístico- de confundir a un pastor con un cura o un sacerdote, y a un culto con una misa, la noticia afirma que la “candidata republicana a la vicepresidencia de EE UU, Sarah Palin, tiene miedo de Satán”, según “se deduce de un vídeo colgado en Youtube, en el que puede verse cómo un sacerdote bendice a la número dos de John McCain para protegerla de la `brujería”.

UN CULTO PENTECOSTAL SIN MÁS
En realidad se trata de un culto pentecostal de la iglesia de las Asambleas de Dios de Wazilla, en Alaska, que se realizó en 2005, y que ahora se ha difundido en la red. La aspirante a la vicepresidencia fue bautizada por la iglesia católica cuando nació, pero tras la mayoría de edad abrazó la fe cristiana evangélica, formando parte de la membresía de la iglesia de Asambleas de Dios en Alaska, donde se bautizó. Actualmente pertenece a otra iglesia pentecostal, la Iglesia evangélica Bíblica.

El pastor de origen kenyata Thomas Muthee, en el culto grabado en video en la iglesia de Alaska, ora en la forma que es tradicional en el pentecostalismo –impartiendo las manos sobre la persona por la que se ora, que también las levanta en símbolo de oración a Dios- mientras le pide a Jesús que la proteja del mal, de Satanás (algo que, dicho sea de paso, forma parte del Padre Nuestro).

La interpretación surrealista hecha del video de algunos medios españoles y norteamericanos: entienden que al pedir que Palin sea librada del poder del mal se trata de un acto de exorcismo, de echar al demonio de Sarah Palin. Y de una especie de lucha contra la brujería, cuando en realidad es una petición, sí, pero de confianza en Dios y su protección.

Aunque un portavoz de la campaña de McCain ha declinado hacer comentarios, la iglesia de Wazilla, donde tuvo lugar el culto, ha confirmado que el vídeo se grabó en mayo de 2005, informa el diario británico The Independent.

¿EXORCISMO?
Así, esta sencilla escena ha sido utilizada para anunciarla como “un video polémico”. Para ello, añade la noticia, el pastor Muthee continúa: “Enséñale el camino, Dios, trae fondos para financiar su campaña en el nombre de Jesús (…) Úsala para reconducir esta nación”. Otro aspecto normal en cualquier evangélico, que además de pedir todo en el nombre de Jesús reúne oraciones en las que confía de manera muy práctica en Dios, como es confiar en que El guíe los aspectos materiales y prácticos de la vida. De hecho, no vamos a entrar -porque es indemostrable- si fue como respuesta a la oración o no, el hecho es que la campaña a la que se refería el pastor permitió a Palin convertirse en gobernadora de Alaska en noviembre de 2006.

En el vídeo, Sarah Palin mantiene todo el tiempo la cabeza inclinada mientras oran por ella. Palin ha explicado lo mucho que el pastor Muthee ha significado de apoyo a su vocación y carrera como política.

MULTIMEDIA
Como un dato más -en contraste con la campaña que intenta desacreditar a Sarah Palin utilizando sus convicciones religiosas- les ofrecemos un interesante artículo de Michael Gerson, en el prestigioso Washington Post, con una visión de empatía por la libertad religiosa y el pentecostalismo.

También pueden ver sobre esta última noticia el video sobre un culto pentecostal (en Alaska, Asambleas de Dios de Wazilla, en 2005) en el que oran por Sara Palin para que Jesús guíe su carrera política. Este video, como hemos mencionado en esta noticia, ha sido utilizado fuera de contexto y desvirtuando su contenido (video, 3 Mb).

Fuentes: 20M, a3TV. Redacción: ACPress.net

 

Kasper resalta el papel de María en el ecumenismo tras peregrinación anglicano-católica a Lourdes

 

Kasper resalta el papel de María en el ecumenismo tras peregrinación anglicano-católica a Lourdes

 

LOURDES, 27/09/2008 (Zenit/ACPress.net)

El cardenal Kasper presentó a la Iglesia anglicana el papel ecuménico de María: “la devoción a la Virgen María tiene un papel fundamental en el diálogo ecuménico, en el camino hacia la unidad plena y visible entre los cristianos”, afirmó Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, durante una peregrinación conjunta anglicano-católica a Lourdes.

El purpurado católico presidió este pasado miércoles una celebración en la Gruta de las Apariciones de Lourdes, en una peregrinación conjunta entre anglicanos y católicos, que había partido desde el santuario de Nuestra Señora de Walsingham (Inglaterra). La homilía la pronunció el arzobispo de Canterbury, reverendo Rowan Williams.

De hecho, admitió el cardenal Kasper, “Lourdes es conocida por sus milagros. ¿Quién habría podido imaginar, sólo hace 20 ó 30 años, que católicos y anglicanos habrían peregrinado y rezado juntos? Para quienes conocen los debates y las polémicas del pasado sobre María entre los católicos y los cristianos de las Iglesias no católicas, para cuantos conocen las reservas del mundo no católico hacia los lugares marianos de peregrinación, para todas esas personas, el acontecimiento de hoy, sin precedentes, es un milagro”, subrayó. Y tiene razón, aunque posiblemente la valortación del milagro en cuanto a positivo o negativo dependerá de quién la realice.

Pero según el cardenal Kasper, María es una pieza fundamental del movimiento ecuménico, aunque este tema “no es ni común ni obvio entre los ecumenistas”. La devoción a María es, recordó el purpurado, una cuestión plenamente compartida con los ortodoxos, “pero también existía devoción mariana en el tiempo de la Reforma”.

Entusiasmado, entró a tratar un tema cuando menos cuestionable como es la devoción mariana de Lutero: “Lutero veneró con fervor a María durante toda su vida, a la que profesaba , con los Credos antiguos y los concilios de la Iglesia del primer milenio, como Virgen y Madre de Dios. Era crítico sólo respecto a algunas prácticas, que consideraba abusos y exageraciones”, añadió. “Lo mismo sucedió con los reformistas ingleses”.

Según Kasper, el rechazo a la doctrina sobre la Virgen María se produjo, más bien, durante la Ilustración, “en un espíritu conocido como ´minimalismo mariológico´”, explicó el cardenal Kasper. Sin embargo, gracias a “una lectura y una meditación renovada de la Sagrada Escritura, observamos un cambio lento pero decisivo”, aclaró, y citó al respecto varias declaraciones conjuntas entre católicos y luteranos, que van en esta dirección.

“María no está ausente, sino que está presente en el diálogo ecuménico. Las Iglesias han llevado a cabo progresos en el acercamiento sobre la doctrina de Nuestra Señora. Nuestra Señora ya no nos divide, sino que nos reconcilia y nos une en Cristo su Hijo”, añadió.

El purpurado se refirió además a María como modelo de la Iglesia, “elegida por Dios desde la eternidad”, y se refirió a la cuestión de la salvación por la gracia divina y no por los méritos o esfuerzos propios, un punto que “ya no divide” a los cristianos, añadió.

Si los cristianos siguen divididos, afirmó el cardenal Kasper, es “porque nuestro amor y nuestra fe se han debilitado. Cada vez que el pensamiento del mundo y sus parámetros manchan a la Iglesia, la unidad de la Iglesia se encuentra en peligro”.

Por último, se refirió a la cuestión de la veneración a la Virgen y a los santos, cuestión que “provoca aún dificultades” entre los protestantes y anglicanos. “Pero como cualquier madre intercedería por sus hijos, y como toda madre, tras su muerte intercedería en el cielo y desde el cielo, también María acompaña a la Iglesia en su peregrinación”, también “en el camino hacia la unidad”.

Así que queda claro el papel de la María del catolicismo para todos los que caminan de la mano de Kasper en el ecumenismo de la Iglesia católico-romana. Anglicanos y no anglicanos.

Fuente: Zenit. Redacción: ACPress.net                          

Ola de violencia anticristiana en la India quema más de 20 iglesias los últimos 10 días

Ola de violencia anticristiana en la India quema más de 20 iglesias los últimos 10 días

 

N. DELHI, 27/09/2008 (E.press/ACPress.net)

La oleada de violencia anticristiana no cesa en la India, y se ha convertido en un problema de primera magnitud. Una muchedumbre ha quemado en las últimas horas numerosas casas cristianas y se ha amotinado contra la policía, en el distrito Kandhamal, en Orissa (India). Los radicales hindúes, han exigido de este modo la liberación de uno sus líderes detenidos por los ataques a los cristianos que se viene produciendo en las últimas semanas.   La oleada de violencia anticristiana no cesa en la India, y se ha convertido en un problema de primera magnitud. Una muchedumbre ha quemado en las últimas horas numerosas casas cristianas y se ha amotinado contra la policía, en el distrito Kandhamal, en Orissa (India). Los radicales hindúes, han exigido de este modo la liberación de uno sus líderes detenidos por los ataques a los cristianos que se viene produciendo en las últimas semanas.   

Esta es la última acción de una oleada de violencia que por el momento ha acabado con la vida de al menos 36 cristianos y con docenas de iglesias dañadas en los últimos días.

La magnitud de la persecución ha sido tal que, sobre todo en Kandhamal, miles de cristianos viven ahora en campos del gobierno porque sus casas han sido destruidas. Los que han tenido más suerte temen que la ofensiva de violencia les alcance, por lo que no están dispuestos a regresar a sus hogares. “Algunas casas fueron destruidas de la noche a la mañana” ha afirmado Krishan Kumar, administrador principal de Kandhamal.

También añadió que la tensión aún continúa en la zona. La policía, en su intento por acabar con esta oleada de violencia logró ahuyentar ayer a los radicales que trataban de prender fuego a algunas casas de la zona.

Estos hechos pueden resultar insólitos para más de uno, puesto que La India no tiene antecedentes de violencia anticristiana, pero lo cierto es que la intolerancia ha aumentado considerablemente en las dos últimas décadas con el renacer del nacionalismo hindú.

Muchos nacionalistas hindúes afirman que ellos están preparados para luchar contra los cristianos, a los que acusan de convertir a los indios más pobres (de las castas inferiores) a favor de su causa. Por su parte, los cristianos aseguran que los hindúes de las castas mas bajas se convierten voluntariamente para escapar así de la discriminación que sufren en el país asiático, recuperando su dignidad como personas.

El balance es realmente desolador. En el estado del sur de Karnataka, al menos 20 iglesias han sido arrasadas por los radicales hindúes en los últimos 10 días. Las autoridades afirmaron que aún están intentando restaurar el orden en algunas de las áreas más afectadas. En Santinagar, una localidad cercana a Calcuta han sido asesinados al menos 36 cristianos.

Los nacionalistas hindúes gobiernan por completo o parcialmente en los tres estados donde los cristianos han sufrido el ataque. Desde Nueva Delhi, el gobierno central ha pedido al Partido Nacionalista Hindú Bharatiya Janata que trabaje más para acabar con la violencia anticristiana en Karnataka.

Hay que recordar que el detonante de esta explosión de violencia fue el asesinato de un líder nacionalista radical hindú y cinco de sus seguidores a finales de agosto. Ese mismo día empezaron a propagarse los incendios en iglesias y centros cristianos por todo el estado de Orissa, al ser atribuida la muerte del líder a la comunidad cristiana. Lo cierto es que un grupo maoísta reconoció la acción, pero la violencia anticristiana, lejos de cesar, se ha visto incrementada brutalmente. 

INFORME DE LA SOCIEDAD BÍBLICA DE LA INDIA
La Sociedad Bíblica de la India (SBI) ha divulgado que “la persecución a la que los cristianos se enfrentan desde hace diez o doce días ha sido la peor en la historia de la India. Se han perdido cientos de vidas, muchos cristianos han sido aniquilados, las casas han sido incendiadas. Casi todas las iglesias de varios distritos de Orissa han sido demolidas y la gente está paralizada por el miedo. Las zonas afectadas están incomunicadas por lo que la cobertura de los medios está limitada, -explica W. Paulraj director de distribución de la SBI-.

Un relato del Sunday Times of India refleja algo de lo terrible que está ocurriendo. Incluye un relato de un hombre cristiano que huyó de los disturbios en su pueblo y que vio desde un escondite en el bosque cómo quemaban a su hermano discapacitado que no pudo huir.

“Es sobrecogedor oír reiteradamente el relato de iglesias destruidas, casas incendiadas y gente quemada. Muchos creen que con la situación de Orissa ha empeorado el odio religioso en la India, y la violencia está ahora extendiéndose” dice la SBI.

Hace unas dos semanas se destruyó completamente una iglesia en la ciudad de Davanagere, a unas ciento cincuenta millas al norte de Bangalore. Las autoridades fueron espectadores silenciosos de esta atrocidad. Ahora el Gobierno indio ha emitido un informe para que se cierren todas las iglesias “no autorizadas” y los lugares de adoración, ley que obviamente no se aplica a los lugares de culto hindú. 

DONATIVOS EN ESPAÑA  

Si usted desea hacer una aportación para el trabajo que la Sociedad Bíblica de la India desarrolla entre los cristianos perseguidos, puede hacer un ingreso la cuenta de la Sociedad Bíblica de España: LA CAIXA, TITULAR: A.C. SOCIEDAD BÍBLICA, Nº CUENTA: 2100 – 2338 – 91 – 0200095973; Proyecto: PERSEGUIDOS INDIA.   Si desea desgravar sus donativos hágalo saber a Cristina – 916366301 – escrituras@sociedadbiblica.org; ó a Inés – 916366300 ext. 113 – inesr@sociedadbiblica.org 

Fuente: Europa press. Redacción: ACPress.net                          

Pablo Santomauro y sus Cortinas de Humo

Pablo Santomauro y sus Cortinas de Humo

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Pablo Santomauro

Pablo Santomauro

 

por Pablo Santomauro

¿Se le hace extraño el título? Usé este título ex-profeso porque es el mismo que usó Julio César Clavijo en uno de sus artículos donde intenta desprestigiar mi persona. El señor Clavijo es un vocal proponente de la herejía modalista sostenida por los Pentecostales del Nombre, también llamados Pentecostales Unicitarios, Modalistas, Apostólicos y Sólo Jesús (o Jesús Sólo).

Creo que es imposible vencer la tentación de contestar un artículo cuyo título lleva el nombre de uno. Debido a que yo soy capaz de resistir cualquier cosa menos la tentación, me veo obligado a responder.

Julio César Clavijo trata en su breve ensayo de contestar mi crítica al primer capítulo de su libro en línea “Un Dios Falso llamado Trinidad” [1]. Yo titulé mi crítica, La Deshonestidad Intelectual de los Pentecostales Unicitarios [2], algo que obviamente no le agradó a Clavijo. En su respuesta, Pablo Santomauro y sus Cortinas de Humo [3], mayormente escrito para su propio público, Clavijo afirma que Pablo Santomauro:

1. Acepta que la Santa Escritura no posee una declaración formal relacionada con la Trinidad.

2. Reconoce que la Escritura no contiene la doctrina formada de la Trinidad.

3. Afirma que el Nuevo Testamento no es suficiente en materia de fe, pues se quedó en una etapa de “infancia embrionaria” en sus declaraciones doctrinales, específicamente con relación a la naturaleza de Dios. (Una declaración absolutamente sectaria que aborrece por completo la verdad bíblica).

4. Reconoce que el dogma de la trinidad tuvo un desarrollo extrabíblico, en un tiempo post-bíblico, y que la formulación que hoy en día conocemos de este dogma no se encuentra en la Biblia.

5. Promueve la falsa doctrina de la “Sagrada Tradición”, reclamando para las formulaciones post-bíblicas una autoridad igual o superior al Nuevo Testamento, pese a que el concepto o la idea del dogma trinitario no se encuentra en la Biblia, y otras  muchas cosas más, que son típicas de las sectas, que se caracterizan por confiar más en las tradiciones humanas que en la Biblia misma.

(Todas las anteriores afirmaciones son hechas por Clavijo en su artículo Pablo Santomauro y sus Cortinas de Humo.) [4]

¿No es sospechoso el hecho de que Clavijo afirme que Pablo Santomauro “acepta”, “reconoce”, “afirma” y “promueve” los 5 puntos anteriores, pero no presente ninguna cita de Santomauro específica?

Quizá ayude leer lo que Pablo Santomauro escribió, para luego analizar las palabras de Clavijo. He aquí el texto de Santomauro al que aluden los comentarios de Clavijo:

En cierto punto del Capítulo 1, el señor Clavijo expresa:

“A continuación vamos a presentar cuatro declaraciones explícitas de lo que es la trinidad, tal y como lo han hecho algunos escritores trinitarios de las ramas protestante y católica. Usted podrá apreciar que absolutamente nada de lo que ellos afirman, se encuentra de una manera explícita en las Sagradas Escrituras.”

A continuación, Clavijo presenta cuatro definiciones de la doctrina de la
Trinidad. La primera de ellas es una cita directa de un escrito mío, honor
que me hace:

“Definición de Trinidad. Dentro de la unidad de un único Dios existen tres personas, Padre-Hijo-Espíritu Santo, y los tres comparten los mismos atributos y la misma naturaleza, por lo tanto estos tres constituyen el único Dios.”

Acto seguido, Clavijo presenta tres definiciones más, para luego escribir:

“Como puede apreciarse, las anteriores definiciones explícitas de la trinidad, brillan por su ausencia en la Palabra de Dios.”

¿Qué quiere decir Clavijo con esto? ¿Acaso piensa que para que lo anterior (la definición de la Trinidad) sea verdad debe estar registrado en la Biblia literalmente de esa forma? ¿Acaso insinúa que Jesucristo o los apóstoles debieron haber dicho exactamente las mismas palabras (de la definición de la Trinidad), ya sea desde una barca en el Mar de Galilea o desde las instalaciones del Areópago en Atenas?

La trampa de Clavijo consiste en exigir que las definiciones de la Trinidad aparezcan en la Biblia exactamente en la misma forma, con las mismas palabras o al menos en forma similar. Si no es así, si la doctrina de la Trinidad no aparece totalmente formada (formulada), entonces, según Clavijo, la doctrina no está en la Biblia.

Todo esto es una cortina de humo con el fin de evitar discutir si la doctrina puede o no encontrarse en el Nuevo Testamento en la etapa de su “infancia”. El unicitario va a escabullirse como pueda de tratar con este planteo. Por supuesto que el objetivo final de argumentos como el de Clavijo es hacerle pensar al lector que la Trinidad no está en la Biblia y que fue inventada o creada por la iglesia católica. Es la misma falacia cometida por el liberal Alvan Lamson en 1869 (autor que Clavijo va a citar de apoyo más adelante, a pesar de que Lamson era un inconverso). Por supuesto que Lamson, así como los unicitarios, no tenía el menor concepto del comienzo y el desarrollo de la doctrina.

El Surgimiento y Desarrollo de la Doctrina

La Teología es el lenguaje vivo de la iglesia. Este se profundiza y se enriquece con el paso del tiempo. La revelación progresiva encontrada en la Biblia requirió, naturalmente, una progresión de doctrina en la historia. La gente de Dios siempre buscó profundizar en lo que Dios ha revelado.

Esto significa que los formulaciones post-bíblicas de la Trinidad deben ser apreciadas como parte de la progresión histórica de la doctrina que fue revelada originalmente en el Nuevo Testamento. La formulación de la doctrina de la Trinidad es la flor que se abrió del capullo que se encuentra en la Biblia.

Como en todo proceso, tenemos un comienzo y luego el desarrollo. La Trinidad no fue una doctrina tardía, la Iglesia siempre creyó en la Trinidad ¿Por qué lo comenzó a declarar oficialmente en el concilio de Nicea? Porque hasta ese entonces no fue necesario hacerlo oficial.

Cuando los errores se introducen, los concilios se tienen que reunir para definir las doctrinas. La persona de Cristo estaba siendo atacada en su deidad y entonces se convocó el concilio. Si un grupo de teólogos  hubiera atacado la persona de Adán, la Iglesia  hubiera respondido con una doctrina acerca de quién fue Adán bíblicamente. La persona de Jesucristo fue atacada, la iglesia defendió la deidad de Cristo, y por consiguiente, la doctrina de la Trinidad comenzó a ser definida, bien sencillo.
Unos atacan la doctrina diciendo que la Trinidad no surgió hasta el Concilio de Constantinopla, en 381 d.C., otros van más adelante, hasta el credo de Atanasio. Cometen el fatal error lógico de confundir el origen de una doctrina con sus formulaciones posteriores. Algunos llegan a argumentar que la doctrina fue inventada cuando la palabra “Trinidad” se usó por primera vez. En realidad, hasta demandan que los autores del Nuevo Testamento tienen que haber usado terminología aun no desarrollada en sus días. Esto es ridículo. Es ingenuo esperar encontrar la terminología final de la formulación de la doctrina en las páginas del Nuevo Testamento.

Al decir que la doctrina de la Trinidad fue creada en cierto punto de la historia y que no existió hasta ese entonces, los enemigos del cristianismo cometen el argumento del suicidio. Paso a explicarme, para que la doctrina de la Trinidad fuera definida o formulada y defendida contra herejes que la atacaban, es obvio que la doctrina ya existía. ¡Los herejes primitivos estaban atacando algo! Estaban, obviamente, desafiando doctrinas (Trinidad, Deidad de Cristo y Espíritu Santo) que ya estaban en existencia. En otras palabras, los herejes estaban poniendo objeciones a algo que la Iglesia ya creía. El hecho de que la Iglesia defendió la Trinidad al definirla detallada y cuidadosamente a los efectos de responder a los herejes, y al desarrollar terminología nueva como parte de la defensa, prueba que la Iglesia creyó en la Trinidad desde el principio.[5]

Una simple lectura del texto anterior explica por qué Clavijo no usa ninguna cita en su refutación. El texto no contiene el mínimo apoyo para las conclusiones de Clavijo. Veamos otra vez los dos primeros puntos de Clavijo en los que afirma que Pablo Santomauro:

1. Acepta que la Santa Escritura no posee una declaración formal relacionada con la Trinidad.
2. Reconoce que la Escritura no contiene la doctrina formada de la Trinidad.

Aparentemente, según Clavijo, el hecho de que el NT no contenga en sus páginas una declaración exactamente igual (verbatim) a la definición de Trinidad tal cual fue expresada en los Credos, es prueba de que la doctrina de la Trinidad es falsa.

Clavijo parece implicar que cualquier deducción teológica surgida luego de que el NT fue escrito no es válida, a menos que encontremos esa deducción con las mismas palabras en la Biblia. Por ejemplo, veamos estas declaraciones doctrinales que son parte de los artículos de fe de la Iglesia Pentecostal Unida:

1. “Como fue explicado anteriormente, Padre, Hijo y Espíritu Santo no son nombres de personas separadas, sino títulos de posiciones sostenidas por Dios”.

2. “La base y doctrina fundamental de esta organización es el estándar bíblico de salvación total, el cual es arrepentimiento, bautismo en agua por inmersión en el nombre del Señor Jesucristo para la remisión de pecados, y el bautismo del Espíritu Santo con la señal inicial de hablar en otras lenguas dadas por el Espíritu Santo”. (énfasis nuestro)

Estas palabras exactas, o la formulación de estas doctrinas, no aparecen en el NT. Son deducciones (erróneas, dicho sea de paso) hechas por los líderes de la secta de los Pentecostales del Nombre, en cuyo caso Clavijo tendría que:

1. aceptar que la Santa Escritura no posee una declaración formal de que Padre, Hijo y Espíritu Santo no son nombres de personas separadas sino títulos de posiciones sostenidas por Dios.
2. Reconocer que la Escritura no contiene la doctrina formada de la “salvación total”.

Es obvio que la Escritura no dice formalmente u oficialmente nada parecido a los artículos de fe de la Iglesia Pentecostal Unida (IPU). La diferencia con la doctrina de la Trinidad consiste en que ésta refleja una verdad bíblica, mientras que las declaraciones de la IPU reflejan falsedades. Los ejemplos dados sólo tienen la finalidad de mostrar que el estándar de exigencia requerido por Clavijo para la doctrina de la Trinidad, una vez que se aplica a sus propias creencias, es tan  inefectivo como fraudulento.

Clavijo también dice que Santomauro:

3. Afirma que el Nuevo Testamento no es suficiente en materia de fe, pues se quedó en una etapa de “infancia embrionaria” en sus declaraciones doctrinales, específicamente con relación a la naturaleza de Dios. (Una declaración absolutamente sectaria que aborrece por completo la verdad bíblica).

¿Acaso yo digo en algún lugar que “el Nuevo Testamento no es suficiente en materia de fe, pues se quedó en una etapa de ‘infancia embrionaria’ en sus declaraciones doctrinales”? Aparte de que la palabra “embrionaria” no fue usada por mí, y menos en conjunción con la palabra “infancia”, ambos términos siendo incompatibles, la conclusión a la que llega Clavijo es mal intencionada. La prueba de que el NTes suficiente en materia de fe, es que cuando la doctrina de la Trinidad fue atacada por los modalistas primero, y los arrianos más tarde, los Padres de la Iglesia defendieron y definieron la Trinidad basados en el Nuevo Testamento. Clavijo confunde infancia con insuficiencia.

Clavijo y los unicitarios en general parecen negar o no conocer que muchas de las doctrinas esenciales de la fe cristiana se formaron a través de un desarrollo histórico similar al de la Trinidad. Entiéndase bien, y aclaro porque el antitrinitario tiene usualmente dificultades de comprensión, que no estoy diciendo que tales doctrinas fueron “inventadas” en determinado momento de la historia. Más bien estoy diciendo que a medida que el tiempo avanzaba surgían nuevos ataques a la fe cristiana original, lo que llevaba a los defensores de la fe a codificar o formular estas doctrinas en sucesivos concilios y declaraciones.  Por ejemplo, los libros del Canon del Nuevo Testamento no fueron listados hasta recién el siglo cuarto. Hubo que hacer esto porque muchos herejes agregaban o sustraían libros de la Escritura. Del mismo modo, la Escritura no dice explícitamente que su contenido es inerrante en asuntos históricos y temas científicos. La inerrancia de la Escritura fue formulada recién en el siglo 19 como respuesta a aquellos teólogos liberales y escépticos que propusieron que la Biblia no era inspirada y contenía errores. Fue así como ciertas doctrinas que son enseñadas en la Escritura fueron finalmente “formuladas” (recibieron una estructura y definición formal u oficial) como respuesta a ciertas herejías.

Finalmente, las dos últimas brillantes conclusiones de Clavijo expresan que Santomauro:

4. Reconoce que el dogma de la trinidad tuvo un desarrollo extrabíblico, en un tiempo post-bíblico, y que la formulación que hoy en día conocemos de este dogma no se encuentra en la Biblia.
5. Promueve la falsa doctrina de la “Sagrada Tradición”, reclamando para las formulaciones post-bíblicas una autoridad igual o superior al Nuevo Testamento, pese a que el concepto o la idea del dogma trinitario no se encuentra en la Biblia, y otras muchas cosas más, que son típicas de las sectas, que se caracterizan por confiar más en las tradiciones humanas que en la Biblia misma.

Con respecto a la conclusión no. 4, digamos que es lo mismo que Clavijo expone en los puntos 1 y 2, con la adición de la cualificación de “tiempo post-bíblico”. Lo interesante es que si tomamos en cuenta la obsesión de Clavijo de eliminar toda conexión entre sus creencias y los primeros modalistas, nosotros podemos decir que los artículos de fe de la IPU detallados anteriormente, también tuvieron un desarrollo extrabíblico y la formulación que hoy en día conocemos de este credo no se encuentra en la Biblia. Ni que mencionar el tiempo transcurrido entre la finalización del NT y los artículos de fe de la IPU, unos 1900 años nada más. Bastante post-bíblico, ¿no diría usted?

En el punto no. 5, suficiente es decir yo nunca he reclamado que los Credos de la Iglesia tuvieran la misma autoridad que la Biblia. A lo sumo podemos decir que respecto a la Trinidad, la naturaleza de Dios, la Deidad de Cristo y el Espíritu Santo, contienen una clara y exacta descripción correspondiente con la Biblia. Todo el punto 5, además, puede darse vuelta y ser usado contra las creencias de la secta unicitaria.

Como hemos visto, todos los argumentos de Clavijo son reversibles. Nosotros no los usaríamos contra él simplemente porque son mal intencionados, persiguen un objetivo demagógico a los efectos de que los lectores no razonen, carecen de citas que los apoyen y más que cortinas de humo, son emisiones contaminantes del peor grado. <>

1. http://pentecostalesdelnombre.com/x/index.php?option=com_content&task=view&id=84
2. http://salvacioneterna.com/clavijo_02.pdf
3. http://www.pentecostalesdelnombre.com/humo.pdf
4..http://pentecostalesdelnombre.com/x/index.php?option=com_content&task=view&id=84
5. Ibid.

APOLOGETICA CATÓLICA XII

APOLOGETICA CATÓLICA XII

LA CONFESION Y LA ABSOLUCIÓN

 LA IGLESIA CATOLICO-ROMANA enseña que la confesión no es una institución humana de un papa o de un concilio, sino una institución divina que se ha observado en la iglesia desde el principio” (Buzón de Preguntas, pág. 262). Como autoridad se da la cita del Concilio de Trento:

“Si alguno niega que la confesión sacramental fue instituida o sea necesaria para la salvación, por derecho divino, o dice que la manera de confesarse secretamente al sacerdote solo, lo que ha observado la iglesia desde el principio, y aún lo observa, o que sea ajena a la institución o mandato de Cristo, y que es una institución humana, sea anatema.”

En apoyo de esta tesis cita algunos pasajes bíblicos, ninguno de los cuales se refiere a la confesión al sacerdote con miras a la absolución, ni se hace alusión alguna a la confesión en los escritos de la primitiva iglesia hasta el siglo tercero y la mayor parte de ellas mucho más tarde.

Parece que la confesión, tal cual la practica ahora la iglesia romana, tuvo su origen en la costumbre de exigir a ciertos penitentes que hicieran confesión pública de sus pecados antes de ser vueltos a admitir a la santa comunión. Dada la naturaleza del asunto, esta confesión muchas veces no era edificante, y por eso, en determinados casos, los encargados oían la confesión en privado, y daban las instrucciones pertinentes al penitente acerca de la manera en que debía hacer su confesión pública ante la asamblea. Poco a poco este procedimiento se hizo obligatorio para todos los pecados. Sin embargo, el Papa León el Grande en el año 450 prohibió la confesión pública, y fue ésta reemplazada por la confesión privada al sacerdote. La confesión privada debe hacerse después de haber cometido algún pecado mortal y en el momento de la muerte. El Cuarto Concilio Lateranense decretó en el año 1215 que la confesión debe hacerse por lo menos una vez al año. El bautismo quita el pecado original y cualquier otro pecado que se hubiere cometido antes del bautismo; la confesión y absolución son para los pecados cometidos después del bautismo, si el alma no se ha de perder por la eternidad. Sostiene Roma, aunque sin autoridad alguna de la Escritura, que el sacerdote ha sido designado por Dios para juzgar los pecados de los hombres, con poder para absolver o para condenar. Para poder ejercer este tremendo poder, el sacerdote necesita conocer todas las circunstancias de cada caso a fin de poder pronunciar un juicio verdadero, de ahí la necesidad de una “buena confesión” en la que no se oculte nada. El Buzón de Preguntas, ya mencionado, dice en la página 287:

“La confesión auricular no se menciona expresamente en ningún lugar de la Biblia, pero el mismo Cristo la ordenó divinamente al dar a sus discípulos el poder de perdonar o retener los pecados (Juan 20:23). El sacramento de la penitencia es un tribunal, que requiere que el sacerdote-juez conozca exactamente la naturaleza, número y circunstancias de los pecados cometidos. Este conocimiento no se lo puede proporcionar más que el mismo penitente, que es al mismo tiempo defensor, acusador y testigo en este tribunal divino, secreto. (Concilio de Trento, XII, Canon 6, 7.) En una palabra, el pecador debe hacer patente su alma al sacerdote, para que éste pueda conocer el estado de su conciencia, y, convencido de su arrepentimiento, imponerle una penitencia conveniente y adecuada.”

Para probar que esta confesión auricular fue instituida por el mismo Cristo, se cita a Juan 20:23. Examinemos este versículo en su contexto:

“A los que remitiereis los pecados, les son remitidos; a quienes los retuviereis, serán retenidos.” ¿A quién fueron dirigidas estas palabras? El contexto indica que fueron dirigidas a los discípulos, o apóstoles, como se les llamaba; pero esto no es todo. Hay un pasaje paralelo en Lucas 24, que también describe los acontecimientos de este primer Día de Pascua. En Lucas 24:9 leemos que las mujeres vinieron del sepulcro, y se nos dice que volvieron y “dieron nuevas de todas estas cosas a los once y (nótese bien) a todos los demás.” De modo que, además de los apóstoles, había otros. Fijémonos también en lo que dice en el versículo 33 acerca de los dos que encontraron al Señor en el camino a Emmaús: “Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y (nótese también) a los que estaban con ellos,” el grupo primero más las mujeres. Versículo 35-36: “Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo había sido conocido de ellos al partir el pan. Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, él se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.” Lucas enumera mas detalladamente que Juan quiénes eran los que allí se encontraban. Juan relata algunas cosas que dijo el Señor, que Lucas no menciona. Los dos relatos no son contradictorios, sino complementarios, y para formarse una idea exacta deben leerse los dos juntos. Cuando nuestro Señor pronunció las palabras relativas a la remisión o retención de los pecados, no solamente se hallaban allí los once apóstoles; había también otras personas, que fueron también partícipes de la bendición y de todo lo que siguió. Cualquiera que sea el significado que se dé a las palabras de Cristo, es aplicable también a los otros, además de los apóstoles. ¿Cuál es el verdadero significado de las palabras pronunciadas por nuestro Señor?

Se dan dos interpretaciones. Veamos primero la que da Roma. El Concilio de Trento la expresó con toda claridad:

“Cualquiera que afirme que las palabras de nuestro Señor y Salvador: ‘Tomad el Espíritu Santo: A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: a quienes los retuviereis, serán retenidos,’ no se han de aplicar al poder de remitir o retener los pecados en el sacramento de la penitencia, como lo ha entendido siempre la Iglesia Católica desde el principio, sino que las restringe a la autoridad de predicar el evangelio, en contraposición a la institución de este sacramento, sea anatema.”

La otra la expone con la misma claridad el Libro de Oraciones de la Iglesia Anglicana:

“El dio a sus ministros el poder y mandato de declarar y pronunciar a su pueblo la absolución y remisión de sus pecados, cuando está arrepentido; él perdón, y absuelve a todos los que se arrepienten de verdad y aceptan con sinceridad su santo evangelio.”

La primera dice que la verdadera autoridad para perdonar el pecado fue dada a los apóstoles, y en consecuencia a sus supuestos sucesores, los sacerdotes de la iglesia romana de nuestros días; la segunda dice que la autoridad reside únicamente en Cristo, y que sus ministros tienen el poder de declarar al penitente el perdón que él les da. ¿Quién está en lo cierto? Nuestro mismo Señor nos da la respuesta en los versículos 46-48 de este capítulo 24 de Lucas:

“Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas.”

Los apóstoles, y los que estaban con ellos, tenían que predicar el arrepentimiento en su nombre. Veamos por el Nuevo Testamento qué es lo que los apóstoles hicieron. ¿Absolvieron o predicaron el arrepentimiento? La respuesta es bien clara. Ni siquiera una vez leemos que alguno de los apóstoles oyera la confesión de alguien o le diera la absolución. Lo que leemos una y otra vez es que ellos testificaron de su Señor, y predicaron la remisión de sus pecados a los que se arrepentían y creían en él.

1.      Hechos 2:37, 38. Cuando la multitud, compungida de corazón, gritó en el atrio del templo el día de Pentecostés: “Varones hermanos, ¿qué haremos?“, Pedro contestó: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

Pedro proclamó el evangelio, y prometió el perdón a todos los que se arrepintieran y creyeran en Cristo; eso es todo. De hecho, eso fue todo lo que pudieron hacer en las pocas y cortas horas de aquel día. Eran las nueve de la mañana cuando Pedro comenzó su sermón, y tres mil personas se convirtieron al Señor y fueron añadidas a la iglesia. ¿Cómo hubiera sido posible oír la confesión de tres mil personas en aquel tiempo? Aquello fue el “principio” de la iglesia cristiana de que habla Roma. En esta primera ocasión en que fue predicado el evangelio, después de la venida del Espíritu Santo, Pedro declaró la salvación en los términos más sencillos posibles: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Hechos 2:21). Este sencillo mensaje no se limitó a aquella sola ocasión, sino que era para todos los tiempos en todos los lugares, pues en el versículo 39 continuó diciendo: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

2.      Hechos 5:29-32. Aquí se encuentran Pedro y los otros apóstoles haciendo su defensa ante el sumo sacerdote y el concilio.

“Y respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas.”

3.      Hechos 8:22. Pedro no llamó a Simón, el mago, para que se confesase a él, sino que le dijo: “Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazón.”

4.      Hechos 13:38, 39. Predicando Pablo en Antioquía, dijo:

“Seaos pues notorio, varones hermanos, que por éste os es anunciada remisión de pecados.”

5.      Hechos 16:29-34. En respuesta a la pregunta del carcelero de Filipos: “¿Qué es menester que yo haga para ser salvo?“, Pablo no le dice: Ven y confiésame tus pecados, sino: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.”

La afirmación que hace Roma de que las palabras que se nos dan en Juan 20:23 son un acto de entrega de autoridad a los mismos apóstoles para perdonar pecados, es abiertamente falsa, y mucho menos se puede decir que esta autoridad pueda residir en el sacerdocio romano, como si fueran sus sucesores.

Igualmente falsa es la afirmación de que el sacerdote ha sido designado juez de los pecados de los hombres. Se nos dice en Hebreos 12:23 que Dios es el Juez de Lodos.

En Juan 5:22, 23 encontramos las siguientes palabras de nuestro Señor:

“Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dio al Hijo (no al sacerdote); para que todos honren al Hijo como honran al Padre…. Y también le dio poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre” (vers. 27).

En Hechos 10:42 dice Pedro:

“Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.”

Pablo, predicando en Atenas, declara en Hechos 17:31:

“Ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.”

Para poder tener “un conocimiento exacto de la naturaleza, numero y circunstancias de los pecados cometidos,” el sacerdote depende del confesionario. El Señor no, pues en Isaías 11:2-4, se dice de él:

“Reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová…. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oyeren sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra.”

David dijo de Dios:

“Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos. Mi senda y mi acostarme has rodeado, y estás impuesto en todos mis caminos. Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda” (Salmo l39:1-5).

La confesión auricular es una injuria a Dios, pues coloca a un hombre pecador en el lugar que corresponde solamente a Dios. Moralmente es errónea y vergonzosa, pues obliga no sólo a los hombres, sino a las mujeres y niñas, a declarar aun sus pensamientos ocultos en los oídos de un hombre soltero. Es destructora del alma, pues da una absolución hecha por el hombre, que no puede en realidad absolver del pecado, y que no valdrá para nada en el día del juicio.

Existe un verdadero confesionario, pero éste se encuentra a los pies del Señor resucitado, “el cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación” (Rom. 4:25).

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad” (I Juan 1:9).

Si con nuestros pecados hemos causado daño a otros, hay lugar para hacer confesión a los hombres; pero no al sacerdote, sino a la persona a la que se ha injuriado. En este caso no basta la sola confesión, sino que es necesaria la reparación del daño causado en cuanto sea posible, como se lo dijo nuestro Señor a los judíos de su tiempo:

“Si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente” (Mat. 5:23, 24).

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