Textos narrativos


Textos narrativos

Autor:Paulo Arieu

nenitaconlibro

Se denomina texto narrativo al relato de hechos en los que intervienen personajes y que se desarrollan en el espacio y en el tiempo. Los hechos son contados por un narrador.

El análisis narrativo: estudia únicamente los textos narrativos de la Biblia, que son la mayoría. La narración consta de estos elementos: protagonista, antagonista y los comparsas; acción, nudo y desenlace; circunstancias del relato: lugar, tiempo y orden de la acción. Tratándose de un relato bíblico, que es historia de salvación hay que dar el salto al mensaje que se esconde detrás de esa narración.

Son abundantes en el Ant. testamento. Incluye mas de la mitad del pentateuco, la totalidad de los llamados libros históricos y buena parte de los proféticos. Su pensamiento está centrado en algo que hqa acontecido y de alguna manera está ligado a eventos históricos.

La realidad objetiva de lo narrado, es una característica importante y decisiva en la interpretación y da consistencia a la contextura de la revelación bíblica

Cualquier derivación puede desvirtuar el testimonio de la escritura y conducir a concluciones que socavan la fiabilidad de esta a la par que descomponen su estructrua teológica.

Aunque algunos han negado abiertam,ente la historicidad de muchos relatos del Antiguo Testamento, estas opiniones no pasan de ser meras conjeturas basadas en postulados discutibles.

Tanto las evidencias internas de los relatos como los testimonios de los descubrimientos arqueologicos corroboran la fidedignidad de los textos.

Además, es obvio que si los acontecimientos relatados no ocurrieron en realidad, la afirmación de que el Antiguo Testamento es Palabra de Dios carece de sentido.

Otros autores han tratado de separar los “hechos” de los acontecimientos, pero esto es incorrecto, opina Klaas Rynia, ya que escribir historia real, observada, selccionada e interpretada desde un determinado punto de vista significa que los hehcos y su interpretación son vistos totalmente como una unidad inseparable (1)

Pero esta unidad no implica,sin embargo la neecsidad de que el acontecimiento tenga que ser interpetado con el mas crudo literalismo; la realidad hsitórica del relato bíblico puede ser presentada a veces envuelta en el ropaje del lenguaje simbólico, como pueden ser el caso de algunos elementos de los primeros capítulos del Géneis. Entonces las reglas relativas a la simbología o el lenguaje figurado en general deben ser tenidas en cuenta.

Algo que salta a la vista en el estudio del Antiguo Testamento es la omisión o la simple  mención tangencial de acontecimeintos de gran importancia en la historia universal, pero esto es debido al concepto de historigrafía de los antiguos que no es del mismo rigor histórico que tienen documentos históricos pertenecientes a hechos de un pasado próximo. Por eso el énfasis recae mas sobre ciertos personajes relacionados con la historia de la salvación y con un fuerte caracter didáctico u hortatorio.

“todo, en un contexto global de gran coherencia, constituye una proclamación de la grandeza de Dios, tanto en su acción creadora del principio como en su obtra salvífica, con miras a una recreación de la humanidad después de la caída de esta en el pecado y la perdición” (2)

Análisis narrativo

Gráfico ¿Cuales son los componentes de los textos narrativos? (3)

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La exégesis narrativa propone un método de comprensión y de comunicación del mensaje bíblico que corresponde a las formas de relato y de testimonio, modalidades fundamentales de la comunicación entre personas humanas, características también de la Sagrada Escritura. El Antiguo Testamento, en efecto, presenta una historia de salvación cuyo relato eficaz se convierte en sustancia de la profesión de fe, de la liturgia y de la catequesis (cf. Sl 78 3-4; Ex 12, 24-27; Dt 6, 20-25; 26, 5-11). Por su parte, la proclamación del kerigma cristiano comprende la secuencia narrativa de la vida, de la muerte y de la resurrección de Jesucristo, acontecimientos de los cuales los evangelios nos ofrecen el relato detallado. La catequesis se presenta también bajo forma narrativa (cf. 1 Cor 11, 23-25).

A propósito del acercamiento narrativo, conviene distinguir método de análisis, y reflexión teológica.

Numerosos métodos de análisis se proponen actualmente. Algunos parten del estudio de modelos narrativos antiguos. Otros se apoyan sobre tal o cual “narratología” actual, que puede tener puntos comunes con la semiótica. Particularmente atento a los elementos del texto que conciernen a la intriga, a los personajes y al punto de vista tomado por el narrador, el análisis narrativo estudia el modo como se cuenta una historia para implicar al lector en el “mundo del relato” y en su sistema de valores.

Varios métodos introducen una distinción entre “autor real” y “autor implícito”, “lector real y “lector implícito” El “autor real” es la persona que ha compuesto el relato. “Autor implícito” designa la imagen de autor (con su cultura, su temperamento, sus tendencias, su fe, etc.) que el texto engendra progresivamente en el curso de la lectura. Se llama “lector real” toda persona que tiene acceso al texto, desde los primeros destinatarios que lo han leído o escuchado leer hasta los lectores o auditores de hoy. Por “lector implícito” se entiende aquel que el texto presupone y produce, que es capaz de efectuar las operaciones mentales y afectivas requeridas para entrar en el mundo del relato, y de responder del modo pretendido por el autor real a través del autor implícito.

Un texto sigue ejerciendo su influencia en la medida en que los lectores reales (por ejemplo, nosotros mismos, al final del siglo XX) pueden identificarse con el lector implícito. Una de las tareas mayores de la exégesis es facilitar esta identificación.

Con el análisis narrativo se relaciona una manera nueva de apreciar el alcance de los textos. Mientras el método histórico-crítico considera más bien el texto como una “ventana”, que permite entregarse a observaciones sobre tal o cual época (no solamente sobre los hechos narrados, sino también sobre la situación de la comunidad para la cual han sido narrados), el análisis narrativo subraya que el texto funciona igualmente como un “espejo”, en sentido de presentar una cierta imagen del mundo -el “mundo del relato”-, que ejerce su influjo sobre los modos de ver del lector y lo lleva a adoptar ciertos valores más bien que otros.

A este género de estudio, típicamente literario, se asocia la reflexión teológica, que considera las consecuencias que comporta, para la adhesión a la fe, la naturaleza del relato -y por tanto de testimonio- de la Sagrada Escritura, y deduce de allí una hermenéutica práctica y pastoral. Se reacciona así contra la reducción del texto inspirado a una serie de tesis teológicas, frecuentemente formuladas según categorías y lenguaje no escriturísticos. Se pide a la exégesis narrativa rehabilitar, en contextos históricos nuevos, los modos de comunicación y de significación propios del relato bíblico, a fin de abrir mejor el camino a su eficacia para la salvación. Se insiste sobre la necesidad de “narrar la salvación” (aspecto “informativo” del relato) y de “narrar en vista de la salvación” (aspecto “performativo”). El relato bíblico, en efecto, contiene explícita o implícitamente, según los casos, una llamada existencial dirigida al lector.

Para la exégesis de la Biblia, el análisis narrativo presenta una utilidad evidente, porque corresponde a la naturaleza narrativa de un gran número de textos bíblicos. Puede contribuir a facilitar el paso, frecuentemente dificil, del sentido del texto en su contexto histórico -tal como el método histórico-crítico procura definirlo-, al alcance del texto para el lector de hoy. Como contrapartida, la distinción entre “autor real” y “autor implícito” aumenta la complejidad de los problemas de interpretación.

Cuando se aplica a los textos de la Biblia, el análisis narrativo no puede contentarse con aplicar modelos preestablecidos. Más bien debe esforzarse por corresponder a su carácter específico. Su acercamiento sincrónico a los textos exige ser completado por estudios diacrónicos. El análisis narrativo debe cuidarse, por otra parte, de una posible tendencia a excluir toda elaboración doctrinal de los datos que contienen los relatos de la Biblia. Se encontraría en tal caso en desacuerdo con la tradición bíblica misma, que practica este género de elaboración, y con la tradición eclesial, que ha continuado por este camino. Conviene notar, finalmente, que no se puede considerar la eficacia existencial subjetiva de la Palabra de Dios trasmitida narrativamente como un criterio suficiente de la verdad de su comprensión.

Fuentes de información:

Como y de donde obtuvieron los hagiógrafos el conocimiento de los hechos que relatan?

De acuerdo a algunas referencias bíblicas (I Re. 11:41; I Cro. 9:29;12:15) los narradores bíblicos tuvieron acceso a documentos escritos existentes en sus días. La antiguedad de la escritura es anterior a los patriarcas.

a. Material escrito con anterioridad complementado con nuevos documentos en los cuales se fijarían tradiciones orales mas antiguas.

b. El elemento de revelación divina cuando nos había otra posibilidad de conocer los hechos.(4)

Notas:

(1) nota 3 pp. 262, Hermenéutica Bíblica, Jose M.Martinez,ed. Clie

(2) pag. 263, Hermenéutica Bíblica, Jose M.Martinez,ed. Clie

(3) http://afabrega.conectate.gob.pa/servlet/SBReadResourceServlet?rid=1195754288687_1403354078_14036&partName=htmltext

(4) Aunque esto no se indica en ningún lado de la escritura, no debemos descartar esta posibilidad. De la misma manera que los profetas conocieron el futuro, también es posible que por revelación hayan podido conocer el pasado.

Fuentes:

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