Comentario Exegetico y Explicativo de La Biblia – 1 Tomos. a-t

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¿Cómo explicar la nieve…?

¿Cómo explicar la nieve…?

El padre Giocondo ha traducido la Biblia al sindao

Alfa & Omega, 10/12/09 – El padre Giocondo Pendin, misionero comboniano de origen italiano, lleva en Mozambique desde el año 1972, cuando aún era colonia portuguesa. Es uno de tantos misioneros que llevan más años viviendo en el país de misión que en su propio país, de modo que, si no fuera porque el color de la piel le delata, podría decirse que tiene ya más de africano que de europeo.
El padre Jocondo fue uno de tantos que prefirió quedarse durante la larga guerra civil que asoló el país, y no porque estuviera exento de peligros: fue testigo de «barbaridades y de actos heroicos», como él mismo recuerda, sin poder viajar ni moverse del lugar durante 15 años, para no poner en peligro su vida, pasando la noche en el suelo para pasar más desapercibido, y, aún así, no pudo evitar recibir un tiro en el cuello que le mantuvo una parte del cuerpo paralizado durante años.
Durante los últimos 7 años, el padre Jocondo ha estado ocupado en una tarea muy particular que, por fin, hace ya un año, ha podido ver la luz, y es la traducción de la Biblia al sindao, el dialecto que hablan en la misión de Machanga, de la que es párroco. No se trata de una simple traducción de un idioma a otro.
Es mucho más. Es trasladar conceptos que allí no podrían entenderse nunca, que son evidentes para un occidental, e incomprensibles en África. «Cuando se leen expresiones -explica el padre Jocondo- como blancos como la nieve, ¿cómo explicar qué es la nieve, que jamás han visto ni conocen?… O Tú serás la piedra sobre la que edificaré mi Iglesia es extraño para ellos, porque aquí las casas no se construyen sobre piedra. Por otro lado, para un africano Dios debe ser descrito con la ternura de una madre, no de un padre, porque, debido a la poligamia, algunos padres no saben siquiera cuántos hijos tienen, muchos hijos ni conocen a sus padres, y la relación con la madre siempre es mucho más profunda, y en ocasiones, la única.
Es necesario cambiarlo para poder suscitar un sentimiento de amor y ternura». Para el padre Jocondo, aún no ha nacido el genio que entienda el cristianismo y la cultura africana profundamente para poder hacer una síntesis que realmente les llegue al corazón y sea plenamente entendido.

Un buen ejemplo… ¡de como no debemos interpretar la Biblia!

Un buen ejemplo…

¡de como no debemos interpretar la Biblia!

El hermano venezolano, Jaime Orlando Barboza Salas, circula por correo electrónico muchos artículos, generalmente largos y detallados y a menudo sobre el Apocalipsis. Lamentablemente, sus interpretaciones suelen ser muy dudosas, aptas más bien para confundir al pueblo de Dios. También lamentablemente, su interpretación es típica de la de muchos otros intérpretes, con los mismos errores de métodos de interpretar el texto (hermenéutica) y de sacar conclusiones (exégesis; teología). Por eso es necesario analizar un poco sus argumentos.

En un reciente artículo, con el título “La verdad: ¿Quiénes eran los nicolaítas?”, don Jaime Orlando formula el siguiente argumento:

Nicolaíta proviene del griego NICO que significa dominio o conquista sobre otros y LAOS que significa pueblo… De ahí podemos analizar la composición NICOLAOS que viene a ser algo así como DOMINIO SOBRE EL PUEBLO

Éfeso significa “Deseada”, pero Pérgamo significa “Casamiento”. La pregunta que brota inevitablemente es ¿Con quien se casó la iglesia de Pérgamo? …

“Podemos saber con quien se casó la iglesia de Pérgamo. Ella no considera que deba estar alejada del mundo y a salir de él… Pérgamo tipifica al compromiso que la iglesia asumió con el estado y con el mundo… Muchos ubican el período de esta iglesia aproximadamente por el año 320 DC en pleno gobierno de Constantino…

“La obra y doctrina de los nicolaítas, consistió en jerarquizar a la iglesia. Así nace el clero (Nico ) y el laicado ( Laos )”.

En este argumento el autor cae en dos errores graves: primero, argumentar desde supuestos orígenes etimológicos de los términos, y segundo, interpretar las siete cartas de Apoc 3-4 como etapas sucesivas de la historia europea. Veámoslo con más detalle:

La falacia etimológica: Este error es tan notorio que tiene su propio nombre, “la falacia etimológica”. Consiste en basar el sentido de una palabra en su origen o en su larga historia a través de los siglos. El estudio de la etimología es una ciencia cuya tarea es explicar como una palabra actual tomó la forma exacta que tiene, desde sus orígenes en el mismo idioma o en otro. La etimología en sí es una ciencia legítima, que estudia el origen y la historia de las palabras. El error es suponer que una palabra, en el momento histórico en que es empleada, tiene ese mismo sentido de su origen. La lingüística distingue el aspecto diacrónico del lenguaje (sus cambios a través del tiempo y la geografía) y el aspecto sincrónico (su uso en un tiempo y un lugar específicos).

Muchas veces es imposible determinar con seguridad el origen de una palabra; basta pensar en el deporte de proponer posibles etimologías del término “gringo” o del adjetivo “guapo”. ¡Nadie sabe su origen, pero todos entendemos su significado! Es más, aun cuando una etimología es relativamente cierta, las más de las veces no afecta el sentido que ha tomado la palabra en su uso a través del tiempo; nadie, al escuchar esa palabra, va a pensar en ese significado original. Al escuchar hoy la palabra “humor”, ¿quién pensaría que viene del latín “umor” que significa “líquido de cualquier clase; los humores del cuerpo humano”. Casos parecidos son “sueldo” (de “solidus”, una moneda; el “soldado” recibe su “solidus”), “salario” (se pagaba con sal) e “histeria” (de “hystera”, vientre). Típicamente, estos vocablos se han emigrado bien lejos de su sentido original. Por eso, interpretar palabras según su origen etimológico es una empresa muy precaria.

En la interpretación bíblica, aun cuando determinada explicación etimológica parece ser válida, casi nunca ilumina el significado de un texto. Es probable que “Ur” en hebreo se derivó de AôR, que significa “luz”, y que “Canaán” viene deKeNâYaN, comerciante, pero sería ridículo concluir que Abraham salió de “tierra de luz” para ir a “tierra de comerciantes”. Al contrario, son simples nombres geográficos, como Jujuy o Niquinomo o Mulucucú, sin el menor significado exegético o teológico.

El hermano Jaime comete dos errores con sus etimologías: primero de basar su interpretación en ellas, y segundo de proponer etimologías totalmente especulativas. En el griego no existe una palabra “Nico” que significara “dominio, conquista”. Las palabra correspondientes son nikós (vencedor, en Apoc 2-3), nikáw (vencer) y niké (victoria). En el contexto, en cada una de las cartas a las iglesias estos términos se usan de los vencedores, pero no en el sentido de dominación. Además, como no tenemos conocimiento de una palabra “nicolaíta” que significara “dominio sobre el pueblo”, el argumento de don Jaime es pura especulación. De todas maneras, el hermano tendría que demostrar que de hecho este es el origen del término en Apoc 2, cosa que no hace ni puede hacer. El término podría derivarse también de alguien llamado “Nicolás”, relacionado literal o simbólicamente con el movimiento nicolaíta, o quizá otra explicación.

Las mismas dudas valen en cuanto a Éfeso como “deseado” y Pérgamo como “casamiento”. Don Jaime no da razones para aceptar tales etimologías; más bien, parecen ser pura especulación, transmitidas de un autor a otro sin examinar su validez. Además, el mismo error nicolaíta existía en Tiatira, pues 2:20 reproduce para Tiatira lo que 2:14 denuncia en Pérgamo. Entonces sería necesario también explicar la etimología de “Tiatira” e incorporarlo en el esquema de interpretación. Pero según las especulaciones de los mismos dispensacionalistas, Tiatira significa “sacrificio continuo” (Evis Carballosa p73), lo que no cuadra muy bien con este esquema de interpretación.

Lo más grave del caso es que don Jaime emplea estas vanas especulaciones para sacar conclusions exegéticas y teológicias. ¡Ninguna sorpresa, que le sale muy mal!

(Entre paréntesis: a los predicadores les encantan estas etimologías ficticias. Una favorita es “sincero” como “sin cera”, un invento que merece tener patente y derecho de autor).

Segundo problema: interpretación historicista de las siete cartas. Antes muchos comentaristas dispensacionalistas querían ver en los siete mensajes de Apoc 2-3 una predicción inspirada de la historia futura de Europa hasta la venida de Cristo. El argumento del hermano Jaime sigue esa línea. Pero dicha interpretación es tan especulativa, y tiene tan pocas evidencias fidedignas, que la gran mayoría de los dispensacionalistas la han abandonado. Tal interpretación solía basarse precisamente en las etimologías infundadas de los nombres de las siete ciudades. Pero aun si todas esas etimologías fuesen ciertas (y de ninguna manera lo son), dicho detalle no podría ser clave de interpretación muchos siglos después del supuesto significado de cada nombre.

Hay muchas razones por no aceptar esa interpretación de Apoc 2-3. La principal es que Juan era un pastor y escribía a las siete congregaciones que él atendía. Sería lo más anti-pastoral escribir a Tiatira sobre situaciones de la Edad Media, a Sardes sobre la Reforma del siglo XVI y a Laodicea sobre el modernismo y el secularismo de hoy. Tampoco cuadran todos los enunciados de cada carta con este sistema de interpretación. Además, nada indica que Juan anticipara una larga historia de veintiún siglos antes de la venida de Cristo, ni que el Espíritu Santo se lo hubiera revelado.

Otro detalle contradictorio: el esquema propuesta se enfoca estrictamente en la historia europea. Si se tratara del extremo oriente, del medio oriente, de África o aun de América Latina, el análisis tendría que ser muy diferente, mucho menos eurocéntrico. Pero Juan no vivía en Europa ni pensaba como europeo. Pero Juan vivía en Asia Menor, pastoreaba iglesias en Asia Menor, e inspirado por el Espíritu de Dios envió sus mensajes a esas siete iglesias, en ese contexto, y no a “expertos” modernos que lo que más hacen es tergiversar el texto.

Tercer problema:polémica contra el pastorado. A pesar del título de este escrito, don Jaime dedica sólo página y media al tema anunciado de los nicoláitas, y después da unas siete páginas a su aconstumbrado ataque contra la jerarquización (sin definirla bien), el pastorado y los pastores. Hay cierto elemento de engaño, sin duda inconsciente, en anunciar un tema para después salir con otro. Pero con don Jaime este tema es obsesivo, con elementos de advertencia contra extremos pero desde un extremismo que me parece aun peor.

Ya que nuestro interés se centra en los puntos anteriores, y además estas páginas del artículo son bastante enredadas, sólo mencionaré uno o dos puntos. Casi todos los versículos citados, que son muchos, están tomados fuera de contexto (primera ley de la hermenúetica: “el texto fuera del contexto es un pretexto”). Además, por su prejuicio, don Jaime no toma en cuenta cambios positivos en nuestro tiempo, como la teología del laicado y el movimiento laico, el Concilio Vaticano y otras reformas tanto en el catolicismo como en el protestantismo. Algunos de sus argumentos tienen algo de razón, contra abusos de autoridad (p.ej. de “apóstoles” y “profetas”, pero mucho menos de pastores), pero otros son exagerados y equivocados.

Toda comunidad necesita alguna estructura, y todo movimiento tiende necesariamente a organizarse de alguna manera jerárquica. Don Jaime no toma en serio esta realidad sociológica. La tarea hoy día no es la de destruir al pastorado sino rescatarlo, dignificarlo y actualizarlo. Los pastores hoy necesitan nuestras oraciones, no nuestros ataques destructivos.

Juan Stam

http://www.ticosnet.com/dnn/Blogs/tabid/110/EntryID/281/Default.aspx

Interpretación Bíblica

Esta es la serie completa de la clase dominical que Dios le permitió impartir en la IBRL al Dr. Eduardo Flores. Espero que les sea de bendición para ustedes.

  1. Introducción
  2. Doctrina de la Revelación: La Biblia
  3. Historia de la Interpretación
  4. Historia Contemporánea de la Interpretación
  5. Uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento
  6. Método Gramático-Histórico
  7. Hermenéutica (Resumen)
  8. Reglas Prácticas para la Interpretación-Parte 1
  9. Reglas Prácticas para la Interpretación-Parte 2
  10. Cómo Interpretar las Narraciones Históricas, la Profecía y el Apocalipsis?
  11. Cómo Interpretar los Proverbios, Job y los Salmos?
  12. Cómo Interpretar los Salmos y el Cantar de los Cantares?
  13. Cómo Interpretar las Epístolas?

Si tienen alguna pregunta no duden en hacerla aca

sujetosalaroca.org

La biblia y su interpretación

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No Hay Otro Evangelio

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Exegesis Del Nuevo Testamento

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Violando el texto Bíblico

En las clases de Hermenéutica que he estado impartiendo en la IBRL hemos visto algunos de los principales problemas con la interpretación bíblica. La Biblia es muy clara con respecto a muchísimas doctrinas y es especialmente clara en cuanto a la exclusividad del cristianismo como el camino para llegar a Dios. Para muchos teólogos y creyentes de tendencia liberal esta interpretación es equivocada.

Cuando Cristo dice en Juan 14: 6, Yo soy el camino, la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí, muchos de estos liberales contextualizan el mensaje y, en palabras de José Martínez, “violan el texto bíblico,“  pues interpretan a Cristo diciendo lo siguiente, “Yo soy un camino, una verdad, y una vida. Unos van al Padre por mí.

Pero, es este tipo de interpretación válida? La respuesta es no! Toda la Biblia afirma que la única manera de que una persona sea reconciliada con el Dios al que ha ofendido es por medio de la fe exclusivamente en Jesucristo. No hay otra manera. No hay otro camino. No hay otra verdad. Y la prueba de que esto es así está en un hecho ocurrido hace más de dos mil años: la resurrección de Jesucristo. Ese fue el evento que confirmó que todo lo que la Biblia dice es verdad. Ninguna otra religión es valida desde la perspectiva bíblica. Todas las demás religiones fuera del cristianismo son invenciones humanas (Romanos 1: 18-25).

Y lo que quiero mostrarles es un artículo publicado en el Washington Post titulado, “La búsqueda por dilucidar religiones competitivas y comparables.” Kathleen Parker, la autora escribe el artículo con respecto a Franklin Graham, a quien le fue negada la posibilidad de dirigir el Día Nacional de la Oración en los Estados Unidos debido a que se negó a afirmar la veracidad de todas las religiones, especialmente el islam. Parker escribe,

La ofensa de Graham fue expresar su creencia que sólo los cristianos tienen el oído de Dios, que el islam es malvado, y que los indúes y musulmanes no le oran al mismo Dios suyo.”

De nuevo, es triste como se le ha permitido a las personas interpretar la Biblia a su placer, sin que hagan lo mismo con un periódico o cualquier otro libro histórico. Me pregunto como estaría el mundo si se interpretaran las leyes de la constitución de un país de esa manera. De hecho, esa es la razón por la que el mundo está así, porque se han negado a someterse a la verdad revelada por Dios en la Biblia. Y esa verdad es esta: Jesús es el único camino que lleva a Dios!

Un Excelente Recurso

Para todos aquellos estudiantes de griego, éste es un excelente recurso en sus estudio de la Biblia. Se trata de Great Treasures (Grandes Tesoros), un sitio en internet en donde el estudiante ya sea principiante, intermedio o avanzado puede realizar estudios de palabras para la traducción del texto del Nuevo Testamento. Además, se encuentra disponible repasos de la Gramática del griego. Espero que este recurso sea de bendición para ustedes.

SURGIMIENTO Y DESARROLLO DEL “MITO” COMO CATEGORÍA HERMENÉUTICA Y SU APLICACIÓN BÍBLICA

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ASUNTOS HERMENÉUTICOS EN LA CARTA A LOS ROMANOS

ASUNTOS HERMENÉUTICOS EN LA CARTA A LOS ROMANOS

JUAN DAVID GÓMEZ

SANDRO GUTÍERREZ

ABEL LÓPEZ

JOHAN LUQUE

Docente: Dr. DAVID FORD

FUNDACIÓN UNIVERSITARIA SEMINARIO BÍBLICO DE COLOMBIA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

AREA DE HERMENÉUTICA

MEDELLÍN

2006

INTRODUCCIÓN

1. El CONTEXTO CULTURAL

1.1 PABLO

1.2  LA IGLESIA EN ROMA

1.3  JUDÍOS Y GENTILES

2.         EL ESTILO ARGUMENTATIVO EN EL LIBRO DE ROMANOS

2.1  LA TESIS

2.2  LA DIATRIBA

2.3  LAS APARÉNTES CONTRADICCIONES

2.4  LA SECUENCIA LÓGICA DE IDEAS

2.5  LA IMPORTANCIA DE CIERTAS CONJUNCIONES

3.          LEXICOGRAFÍA

4. EL ANTIGUO TESTAMENTO EN ROMANOS

5. TIPOLOGÍA, ANALOGÍAS

BIBLIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN

A continuación se trabajaran 5 asuntos hermenéuticos que se consideran importantes para el entendimiento de la carta a los romanos. 

1.         El CONTEXTO CULTURAL

Para una correcta comprensión del libro es importante entender quien era Pablo, los judíos, los gentiles y la iglesia en Roma.

1.1 PABLO

Pablo fue el escritor de esta carta. “De la tribu de Benjamín, y miembro celoso del partido de los fariseos (Ro. 11.1; Fil. 3.5; Hch. 23.6), había nacido en Tarso como ciudadano romano (Hch. 16.37; 21.39; 22.25ss). Perseguidor de la iglesia (Hch 26:10), poseía dos nombres; uno Judío “Saulo” y el helenista ” Pablo” (Hch. 13:9) [1] , es llamado por revelación en Damasco (Hch. 9:1-19) donde inicia su ministerio. Discípulo de Gamaliel, buen conocedor del A.T. y de las enseñanzas rabínicas. Pablo puede beneficiarse de la cultura griega en el sentido de poder citar a autores clásicos (Hch. 17:28; 1Co. 15:33) y de elaborar argumentos en diatriba, Cínico – Estoico[2] . Esto permite entender que se identifique como judío y que conozca acerca de los gentiles.

1.2 LA IGLESIA EN ROMA.

Roma era una ciudad portuaria y capital del imperio Romano. En la época del NT Roma se encontraba en pleno apogeo de su crecimiento con una población de más de un millón de personas procedentes de todas partes.

No se sabe como inicio la iglesia en Roma, ni cuales eran sus características [3] . Aunque parece que muchos de los fundadores de la iglesia en Roma eran judíos Cristianos (Hch. 2:10). En el tiempo de Pablo, estaba formada por judíos y gentiles. La expulsión de los judíos de Roma (que seguramente había incluido a judíos cristianos, Lc.18:2) muestra que ser cristiano en Roma significaba persecución y luchar con la idea de una liberación del yugo de los romanos. Al respecto Pablo habla en 13:1-7 de la importancia de someterse a las autoridades ya que ellas han sido establecidas por Dios en un contexto de que esa es la voluntad de Dios (12:2b) y que se debe hacer lo bueno delante de los hombres (12:17b).

1.3 JUDÍOS Y GENTILES

Las tensiones que se presentaban entre judíos y  gentiles son una de las razones por las cuales esta carta fue escrita.

·        Judíos. (VIoudai/oj aparece 11 veces en Romanos): Pablo se refiere a los judíos como grupo étnico al cual ha sido revelada la Palabra de Dios (Rom. 2:17-20), los presenta como la primicia histórica (1:16-17)  por medio de los cuales llega a todo hombre la acción salvadora  de Dios en el Evangelio, testificado por las Escrituras (3:1-8 y Cap. 9-11). Pertenecientes al pueblo de Israel, ahora con iguales derechos que los gentiles.

·        Gentiles (e;qnosj, aparece 26 veces en Romanos: pueblo, nación, gentiles). Los gentiles son considerados por Pablo como todos aquellos hombres que no hacen parte del pueblo Judío.

Pablo usa estos términos en un sentido universal, para conciliar las diferencias que se estaban dando en la iglesia en Roma; dejando claro que ya no hay diferencia entre judíos y gentiles (10:12)

LEYES DE INTERPRETACION DE LAS ESCRITURAS

LEYES DE INTERPRETACION DE LAS ESCRITURAS

Cualquier libro escrito tiene palabras, ideas u oraciones que necesitan explicación. ¡Cuánto más la Biblia! Es un libro escrito con temas que abarcan el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad, lo visible y lo invisible, lo material y lo espiritual; un libro que fue escrito por personas de varias naturalezas y en épocas remotas, en países distantes entre sí y en medio de gentes de costumbres diferentes y más que eso, en un idioma que no es el nuestro. Es cierto que todos los hombres tienen derecho de leer e interpretar las Sagradas Escrituras, pero no caprichosamente; lo que ha traído por consecuencia tantos errores y tantas herejías, sino ciñendose a las leyes de interpretación. El estudio de las leyes de interpretación de las Escrituras se le llama Hermenéutica. En seguida se encuentran algunas leyes de interpretación.
1. La misma Biblia es el mejor intérprete de la Biblia.
Esta es la regla fundamental, el principio básico para entender o interpretar la Palabra de Dios. Sin peligro de poder añadir o quitar lo que sabemos que es condenado por el mismo libro. (Apoc. 22:18-19) Un pasaje aclara otro, o da la interpretación correcta. Es Dios mismo interpretando SU PALABRA. Por lo tanto, esta interpretación debe ser preferida y respetada por encima de todas las que el hombre quiere formular. Ninguna persona está tan autorizada para interpretar su documento como su propio autor; por lo cual Dios, que es el autor de la Biblia, es el mejor que puede explicarla. (Sal. 22:18 y Mat. 27:35, Juan 16:16 y 16:19).

2.Un pasaje debe entenderse literalmente, a menos que el contexto o las condiciones del caso hagan que tal interpretación sea imposible o poco probable.
En la Biblia, como en cualquier libro, hay dos maneras de expresión: literal o figurada. Es literal la expresión: literal o figurada. Es literal la expresión donde las palabras se usan en un sentido o significado recto y absoluto. Ejemplo: “y lloró Jesús”, “ycerca de la cuarta vigilia de la noche, vino a ellos andando sobre el mar”. Ahí no hay nada que interpretar. Cuando dice que “lloró”, significa que lloró como lo hacen todas las personas y cuando dice que “andaba sobre las aguas:, quiere decir que andaba sobre ellas como anda uno de nosotros sobre la tierra. Es lenguaje figurado aquel en el cual las palabras no conservan su propio significado.

Por ejemplo: “Toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”. Las palabras “carne” y “camino” están usadas en sentido figurado; “carne” está usada en lugar de “persona” y “camino” en sentido de “costumbre, modo de proceder o religión”. El versículo quiere decir: Toda persona había corrumpido sus costumbres, modo de proceder a su religión. En muchas ocasiones se ha abusado de esto y se ha creído que todo es figurado.

Algunas al interpretar el Sal. 8:7-8 en forma figurado han dicho que los bueyes y las ovejas allí mencionadas se refieren a los creyentes y las aves y los peces se refieren a los inconversos; formulando de esto la doctrina de que todos los hombres, quieren o no, estan en las manos del Señor. Todo el error se debe a que el pasaje no es figurado sino literal.

Por lo tanto se establece esta ley de interpretar la Biblia literalmente hasta donde las circunstancias lo permitan. Hay pasajes que al solo verlos se sabe si son literales o figurados. En otros casos debemos estudiar el contexto y los pasajes paralelos para saber como hemos de tomas las palabras para una recta interpretación.

3. Entre dos interpretaciones igualmente posibles debe escogerse la más natural y evidente.
Esto no merece discutirse. Hay pasajes que cuando se estudian a fondo, ofrecen dos o tres posibles soluciones. Entre ellas el intérprete de la Biblia debe escoger la más natural y la más evidente, tratando en todo de conocer el propósito del Espíritu Santo al hablar en tal o cual forma.

4. Claves para la interpretación correcta de una palabra o frase obscura.
Tanto en la Biblia, como en cualquier otro libro, hay palabras y frases cuyo significado varía mucho, según el sentido de la oración o argumento en que se emplean. Para determinar cual es el pensamiento que se propone expresar el autor se necesita, en estos casos, un cuidadoso estudio.

A. Si se trata de una palabra cuyo significado no es claro, debe tomarse en consideración la frase en que aparece; si es una frase dudosa, debe tomarse en cuenta la oración completa. Pudiéramos decir que éste es el primer tribunal donde se juzga la palabra o frase dudosa para encontrar su recta interpretación. Por ejemplo: La palabra FE, ordinariamente significa confianza, pero tiene también otras acepciones. Leemos de Pablo, por ejemplo: “Ahora anuncio la fe que en otros tiempos destruía”. Del conjutno de esta frase vemos claramente que la fe aquí significa creencia o sea, la doctrina del Evangelio. Al decir los judíos: “Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos” usaron la palabra sangre en sentido de la culpa y sus consecuencias por haber dado muerte al inocente Hijo de Dios.

B. En muchos casos la frase o la oración no dan la luz suficiente para interpretar correctamente, entonces se apela al contexto o sea a la porción que está antes y después del texto incluyendo así todos los versículos que tengan que ver con el texto. Por ejemplo: Al decir Pablo, “Podéis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de Cristo: quedamos un poco dudosos en relación con la palabra misterio. Pero leyendo los versículos que están antes y después de éste nos damos cuenta que la palabra misterio aquí empleada se aplica a la participación de los gentiles en los beneficios del Evangelio.

C. Cuando los recursos anteriores fallan para poder interpretar correctamente una palabra o frase, debemos de tratar de explicarla a la luz del objeto y designio donde se encuentra. El propósito del libro se entiende leyendo el libro. En algunos casos el mismo libro dice claramente cual es su propósito. Por ejemplo: El propósito de toda la Biblia se encuentra en Rom. 15:4 y II Tim. 3:16-17; el propósito de los Evangleios está claro en Juan 20:31 y el de la segunda Epístola de San Pedro en II Ped. 3:2. Otro ejemplo: Las epístolas de Pablo parecen estar en contradicción con la de Santiago porque una dice lo contrario de las otras. Pablo afirma que el hombre se justifica por la fe solamente, sin necesidad de las obras, (Rom. 2:23), mientras que Santiago afirma que si alguno tiene fe y no tiene obras, su fe es muerta. (Sant. 2:14, 17,20).

La presente contradicción que hay aquí desaparece cuando se toman en consideración los designios de ambos libros. Pablo escribe para refutar el error de los que confiaban en las obras de la ley Mosaica para su justificación delante de Dios y hace bien claro que el hombre delante de Dios se justifica solamente por fe; mientras que Santiago no está hablando de la justificación delante de Dios sino delante de los hombres. Como los hombres no pueden ver la fe, tenemos que mostrársela por medio de buenas obras, que son el fruto de la justificación que hemos alcanzado delante de Dios.

Sobre todo en las epístolas es muy necesario conocer el propósito inicial con que fueron escritas para una recta y fácil interpretación de ellas.

D. La última cosa que debemos tomar en consideración para la recta interpretación es que la Biblia es un sólo libro inspirado por una sola mente, por cuya razón sus enseñanzas tienen que armonizar sin contradicciones. Por eso, no se puede formular una doctrina basada en un versículo independientemente de los demás que hablan sobre el mismo asunto. El que quiere conocer las enseñanzas de las Escrituras, libre de prejuicios y de previas interpretaciones, ha de comparar los pasajes que hablan sobre el asunto y entonces, a la luz de todos ellos formular la sana interpretación. Este es lo que se llama “analogía de la Fe.”.

5. Figuras Retóricas
Hemos establecido ya la regla de que un pasaje debe ser interpretado literalmente a menos que por medio del contexto estemos seguros de que se trata de lenguaje figurado. El lenguaje figurado consta de formas poéticas o figuras retóricas de algunas de las cuales vamos a ocuparnos a continuación.

A. Metáfota – Alguien ha dicho que metáfora es una comparación implicada. O, como dice otro autor, es “una relación de semejanza”. En el discurso del Señor, en Juan 15:5, tenemos un claro ejemplo cuando dice, “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”. La comparación clara sería: “Yo soy como la vid, vosotros como los pámpanos”, o para tener la misma fuerza de la semejanza: “Yo soy para vosotros como la vid es para los pámpanos”. Otros ejemplo son: “Yo soy la Puerta”, “Yo soy la luz” etc.

B. Símil – Esta figura distingue de la metáfora en que la comparación se establece claramente por el adverbio “como”, por la expresión semejante a, o cualquiera otra frase adverbial de comparación. Cuando el Señor pronuncia Su profecía contra Jerusalén usa esta figura: “Jerusalem, Jerusalem, cuántas veces quise juntar tus hijos como la gallina junta sus pollos debajo de sus alas”. (Mat. 23:37).

Otros ejemplos: “Como el relámpago, que sale del Oriente”, (Luc. 17:24). “El reino de los cielos es semejante a la levadura”, (Mat. 13:33).

C. Sinécdoque – Hacese uso de esta figura donde la parte se toma por el todo o el todo por la parte. Por ejemplo: El salmista pone la parte por el todo al decir: “Mi carne reposará segura”, queriendo decir: mi ser, mi todo, reposará seguro. Cuando Pablo exhorta que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, está tomando la parte por el todo, queriendo decir que debemos presentar toda nuestra vida y nuestro ser entero en sacrificio vivo.

D. Metonimia – Cuando se emplea la causa por el efecto o el símbolo por la realidad. Por ejemplo: Cuando Abraham dice al rico: “A Moisés y a los profetas tienen”, se refiere a los libros de Moisés y de los profetas usando a Moisés, que es la causa, por sus libros que son el efecto. Cuando Juan dice: “La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado”, está tomando el símbolo por la realidad queriendo decir: La muerte expiatoria es la única cosa eficaz para satisfacer por el pecado y para limpiar al hombre mismo.

E. Hipérbole – Cuando una cosa es presentada mucho más grande o más pequeña de lo que realmente es apra presentarla más viva a la imaginación, entonces, se ha usado la hipérbole. Tal fue el lenguaje que usaron los espías a su regreso de la tierra prometida: “Vimos allí gigantes – y eramos nosotros a nuestro parecer, como langostas…las ciudades son grandes y amuralladas hasta el cielo”. Ese lenguaje es el que usamos nosotros en la conversación diaria al decir, por ejemplo: “Te lo he dicho mil vece,” o “Ya todo el mundo lo sabe”; expresiones en las que se aumenta la cantidad para dar fuerza a la expresión. También se dice: “Espérame un segundo”, queriendo decir un rato. Aquí se habla de la cosa disminuyendo su valor con el mismo propósito.

F. Alegoría – Esta consta de varias metáforas unidas, representando cada una de ellas realidades correspondientes. Por ejemplo: Jesús hace una expresión alegórica al decir: “Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo”. Si alguno comiere de este pan vivirá para siempre y el pan que yo daré es mi carne. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna… La expresión de esta alegoría que empieza en Juan 6:50 y termina en el versículo 65 tiene su explicación en el mismo pasaje y especialmente en los versículos 47, 63-65 y 68.

G. Fábula – Es una figura retórica en la cual se presenta un hecho mediante la personificación de animales o cosas. Por ejemplo: En II Reyes 14:9, dice: “El cardillo que está en el Líbano envió a decir al cedro que está en el Líbano: da tu hija por mujer a mi hijo.” Aquí aparecen hablando estos dos árboles tomando el sitio o representando a los dos reyes de Israel y Judá. Otra fábula nos presenta Jotham en Jueces 9:8-15 relatando como los árboles eligieron al escaramjo por rey sobre todos; con cuya fábula hace comprender a los que habían elegido por rey a Abimelec las consecuencias funestas que les vendrían.

H. Parábola – Es una historia o relato terrenal con un significado celestial o espiritual. Este fue un método favorito usado por el Señor para presentar las grandes verdades del Evangelio. En algunos casos en el mismo pasaje está explicada la parábola. Para interpretar una parábola debe buscarse el objeto o el incidente que la motivó, esto puede ser la clave para entenderla. Al hacerse la interpretación deben tomarse en cuenta los rasgos principales solamente, pues, los rasgos de menos importancia son adornos para completar el cuadro.

I. Hebraísmos – Se entiende por hebraísmos aquellas características peculiares del idioma hebreo en que fue escrito el Antigüo Testamento.

1. Era la costumbre de los hebreos llamar a la persona hijo de la cosa que más le caracterizaba, de modo que al pacífico y bien dispuesto se le llamaba Hijo de Paz al iluminado o entendido, Hijo de Luz; a los desobedientes, Hijos de Desobediencia.

2. Las palabras “amar” y “aborrecer” se usaban para expresar preferencia de una cosa a otra, por ejemplo: “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí” debe entenderse: “Preferí a Jacob en lugar de Esaú”.

3. Con frecuencia usaban los judíos el nombre de los padres para designar a los descendientes. Decían: “Maldito sea Canaán”, por decir, “Malditos sean los descendientes de Canaán”.

4. La palabra hijo se usaba como en otros idiomas, para designar un descendiente más o menos remoto. Así es que los sacerdotes, por ejemplo, se llamaban Hijos de Leví.

fuente: http://www.jesusdios.com/2010/01/leyes-de-interpretacion-de-las.html

Hans-Georg Gadamer

Hans-Georg Gadamer (Marburgo 11 de febrero de 1900 – Heidelberg 13 de marzo de 2002) fue un filósofo alemán especialmente conocido por su obra Verdad y método (Wahrheit und Methode) y por su renovación de la Hermenéutica.

Vida

Placa conmemorativa a Gadamer en Wroclaw

El padre de Gadamer era químico farmacéutico, posteriormente también fue rector de la universidad de Marburgo. Pese a los deseos de su padre, Gadamer hizo caso omiso a sus recomendaciones que le instaban a estudiar ciencias naturales y optó por las humanidades. Así que realizó estudios en Breslau bajo los auspicios de Hönigswald, pero pronto volvió a Marburg para estudiar con los filósofos neokantianos Paul Natorp y Nicolai Hartmann, bajo cuya dirección se doctoró en el año 1922 con un trabajo sobre Platón.

Poco después Gadamer visitó Friburgo de Brisgovia y comenzó a estudiar con Martin Heidegger, quien aún no era profesor titular pero sí un brillante profesor asistente. A través de Heidegger se insertó en un grupo de estudiantes que luego destacarían intelectualmente, entre ellos se encontraban: Leo Strauss, Karl Löwith y Hannah Arendt. La amistad entre Gadamer y Heidegger se hizo tan estrecha que cuando Heidegger recibió una plaza en Marburg Gadamer optó por seguirle hasta allí. Es posiblemente la fuerte influencia de Heidegger lo que ha hecho del pensamiento de Gadamer algo particularmente característico y lo que, en gran medida, ha moldeado su pensar, además, la influencia de Heidegger fue la que separó a Gadamer de las corrientes neokantianas en las que, tiempo atrás, se había formado.

Gadamer hizo su habilitación académica en el año 1929, y comenzó a enseñar en Marburg durante los primeros años de la década de los 30. A diferencia de Heidegger, Gadamer siempre rechazó visceralmente el Nazismo, de tal forma que se le puede considerar abiertamente anti-nazi. Jamás recibió un puesto remunerado durante los años de gobierno nazi y jamás entró a formar parte del partido; tan solo hacia el final de la guerra recibió un puesto en Leipzig. En 1946, tras la guerra, fue considerado «no corrompido» por el régimen nazi y pudo ocupar su puesto de rector de la universidad de Leipzig. Gadamer no sólo mostró oposición al nazismo sino que, con el nacimiento de la República Democrática Alemana, también mostró su férrea oposición al comunismo. Esto le hizo trasladarse hacia la República Federal Alemana, aceptando primero una posición en Frankfurt am Main y después el puesto en sustitución de Karl Jaspers en Heidelberg en 1949. Ésta sería la posición que ocuparía el resto de su vida, hasta su muerte en el año 2002.

A lo largo de esta etapa completó su gran obra Verdad y método, publicada en 1960 y ampliada con un segundo volumen en 1986, y se comprometió en el famoso debate que mantuvo con Jürgen Habermas acerca de la posibilidad de trascendencia histórica y cultural en busca de una situación social moldeada por el pensamiento crítico. El debate jamás concluyó pero marcó el comienzo de una calurosa amistad entre Gadamer y Habermas, incluso Gadamer facilitó la posibilidad de entrada de Habermas en el mundo académico ayudándole a lograr una plaza de profesor en Heidelberg. Otro intento similar de debate fue intentado con Jacques Derrida pero éste fue menos instructivo porque ambos pensadores tenían pensamiento con muy pocos puntos en común. Derrida consideró su error al no buscar un fondo común con Gadamer la mayor debacle de su vida intelectual y, en el obituario que dedicó a Gadamer, expresa su admiración y su respeto filosófico por el pensador alemán.

Obra

Es el fundador de la Escuela Hermenéutica. Sostenía que la interpretación debe evitar la arbitrariedad y las limitaciones surgidas de los hábitos mentales, centrando su mirada en las cosas mismas, en los textos. Afirma que siempre que nos acercamos a un texto lo hacemos desde un proyecto, con alguna idea de lo que allí se dice. A medida que profundizamos la lectura, este proyecto va variando y se va reformulando según la lectura nos vaya confirmando o alterando nuestra precomprensión. Como este proceso puede prolongarse al infinito, nunca podemos afirmar que hemos dado la interpretación última y definitiva.

El proyecto filosófico gadameriano, tal como queda definido en Verdad y método, fue elaborado en relación directa con la hermenéutica filosófica. El logro de Gadamer residiría en descubrir y mostrar la naturaleza de la comprensión humana a nivel teórico-metodológico: la verdad está íntimamente ligada al método y no puede considerarse una sin la otra. Gadamer fue muy crítico con los dos enfoques metodológicos que se emplean en las ciencias humanas (Geisteswissenchaften). Por un lado, fue crítico con los enfoques modernos que buscan modelar el método de las ciencias humanas en base al método científico. Por otro lado, también es crítico con el método tradicional de las humanidades cuyo enfoque se hace explícito en la obra de Wilhelm Dilthey, quien creía que para lograr una interpretación correcta de un texto era necesario desentrañar la intención original que manejaba el autor cuando lo escribió.

En contraste con estas dos posiciones Gadamer sostiene que la gente tiene una conciencia históricamente moldeada, esto es, que la conciencia es un efecto de la historia y que estamos insertos plenamente en la cultura e historia de nuestro tiempo y lugar y, por ello, plenamente formados por ellas. Así interpretó que un texto comprende una «fusión de horizontes» donde el estudioso encuentra la vía que la historia del texto articula en relación con nuestro propio trasfondo cultural e histórico. Al contrario que muchas de las obras canónicas de la hermenéutica filosófica, la obra de Gadamer, Verdad y método, no pretende ser una declaración programática de un nuevo método hermenéutico de interpretación de textos. Verdad y método pretende ser una descripción de lo que hacemos permanentemente cuando interpretamos cosas, incluso desconociendo que dicho proceso de interpretación se está produciendo.

Tanto la versión original de la obra en idioma alemán titulada Wahrheit und Methode como la versión inglesa Truth and Method han sido revisadas por el propio autor y se consideran igualmente válidas. La edición alemana de la obra contiene un compendio de trabajos posteriores donde Gadamer elabora algunos de sus argumentos y discute las ideas centrales de Verdad y método. Finalmente, un ensayo de Gadamer sobre Paul Celan, titulado ¿Quién soy yo, quién eres tú?, es considerado por muchos autores, incluido Heidegger y Gadamer, como el segundo volumen y continuación de los argumentos esbozados en Verdad y método.

Gadamer no sólo es conocido por sus estudios acerca de hermenéutica sino que también se dedicó con intensidad a estudios relacionados con la cultura de la Grecia clásica. Sus inicios intelectuales están íntimamente ligados al estudio de la obra de los clásicos griegos, entre ellos, destaca con particular intensidad su labor dedicada a la obra de Platón. Dicha ocupación por la filosofía griega fue interrumpida en 1933 por “prudencia política”, pues tales estudios iban referidos a la teoría sofística y platónica del Estado: Gadamer no quería tener ningún tipo de enredo con las autoridades nazis por trabajos explícitamente de carácter político. Así, se publicaron sólo aspectos parciales bajo el nombre de Plato und die Dichter (Platón y los poetas) (1943) y Platos Staat der Erziehung (El Estado como educador en Platón) (1942). Estos trabajos son considerados por algunos de mayor importancia que sus incursiones en el campo de la hermenéutica.

Los prejuicios como realidad histórica del ser

Todo individuo pertenece a una sociedad y por lo tanto está inmerso dentro de una tradición, esta tradición a la vez configura en él una serie de prejuicios que le permiten entenderse en su contexto y su momento histórico, de allí que el individuo tenga su realidad histórica en sus prejuicios.

Para Gadamer todo acercamiento a un texto significa ir al encuentro de otro de un TÚ, y este encuentro debe ser un momento de apertura para poder entrar en diálogo en el que tanto el YO como el TÚ entran en relación. Frente al texto no cabe neutralidad ni autocancelación, “sino que incluye una matizada incorporación de las propias opiniones previas y prejuicios”.

Para la Ilustración, todo prejuicio significa un juicio sin fundamento alguno. La Ilustración propone el uso de la razón para poder liberarnos de la tiranía de la autoridad, hay que atreverse a pensar por sí mismo. La Ilustración busca decirlo todo desde la razón. La tradición se convierte entonces para la Ilustración lo que para la ciencia son los sentidos, causa de error al momento de comprender las cosas tal cual son. La Ilustración tiene un prejuicio y es “el prejuicio contra todo prejuicio y con ello la desvirtuación de toda tradición” . En la Ilustración alemana los únicos prejuicios que se aceptan son los de la tradición cristiana.

Gadamer recupera el sentido constructivo del término prejuicio y lo coloca como parte importante de todo el armazón cognitivo del individuo, para él “prejuicio quiere decir un juicio que se forma antes de la convalidación definitiva de todos los momentos que son objetivamente determinantes”.

“La ciencia histórica del siglo XIX es el fruto más soberbio de la Ilustración y por ello supone una ruptura con la continuidad de sentido de la tradición”, pero debemos buscar entender el proceso histórico sobreponiéndonos incluso al prejuicio de la Ilustración y así comprender la finitud de nuestro ser y de nuestra conciencia histórica. Para Gadamer la razón es real e histórica, está dada no de manera espontánea sino que aparece “siempre referida a lo dado en lo cual se ejerce”, todo individuo se desenvuelve dentro de la historia a la cual pertenece y de la cual no puede escarpar debido a las relaciones de configuración de su ser en función a ella. El individuo es un ser histórico-espacio-temporal.

Este individuo histórico por tanto no puede entenderse desde el paradigma de la ilustración, ente él actúa también la autoridad que es aceptada en un acto racional y de libertad. La autoridad es legítima en cuanto el individuo acepta su limitado ser y confía en un TÚ que conoce mejor y más que él. Una forma de autoridad que subyace y se manifiesta anónimamente es la tradición, que determina en gran medida nuestras acciones y comportamiento. Esta se recibe en el proceso educativo y llegada la madurez se unifica con los propios criterios y decisiones. Esta autoridad, la de la tradición, se hace acción en las costumbres, las cuales se adoptan libremente y “determinan ampliamente nuestras instituciones y comportamientos”.

De este modo el individuo que pertenece a cualquier forma institucional, esta delimitado en su comportamiento por una tradición, la cual confiere a éste un conjunto de prejuicios con los cuales entiende y se entiende a sí mismo dentro del proceso histórico que vive, los prejuicios son componentes a la realidad histórica de todo individuo y le confieren categorías a priori para comprender, este comprender es una integración del pasado y del presente que se expresa en muchas formas culturales y que son indesligables del proceso histórico, de este modo los prejuicios, en el individuo, son la realidad histórica de su ser.

Significado hermenéutico de la fusión de horizonte

Para entender un texto no tratamos de entrar en la constitución psíquica del autor, sino que lo que intentamos hacer es trasladarnos hacia la “perspectiva bajo la cual el otro ha ganado su opinión” . El ideal propio de las ciencias naturales lleva a renunciar a la concreción de la conciencia histórica dentro de la hermenéutica llevando así a Schleiermacher a concluir con su “teoría del acto adivinatorio, mediante el cual el interprete entra de lleno en el autor y resuelve lo extraño y extrañante del texto” . Por otro lado, Heidegger considera que la comprensión del texto se encuentra determinada por precomprensión de manera anticipada, “el círculo del todo y las partes no se anulan en la comprensión total, sino que alcanza en ella su realización más auténtica” . Esta precomprensión se realiza desde la realidad histórica del individuo, en cada momento histórico los textos se producen de manera diferente y haciendo uso de la historia efectual de ese momento; de esta manera el verdadero sentido del texto está referido al momento del autor, pero también y en gran medida, de la situación histórica del interprete . La historia efectual es lo que determina a priori la manera en que vamos a entender un texto. El individuo está en el mundo con una determinada historia efectual que le confiere a su vez una manera de entender el mundo, así se hace expresa su finitud y evidencia sus límites, los cuales determinan su horizonte, que “es el ámbito de visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto” . Dicho horizonte tiene la posibilidad de ser ampliado y a la vez la conciencia puede encontrar nuevos horizontes. La tarea de la comprensión histórica se resuelve en la consecución de un horizonte histórico para comprender lo que uno quiere sin que eso signifique que el interprete adquiera el horizonte del autor, el horizonte histórico se gana moviéndose a una situación histórica, esto significa reconocer al otro y comprenderlo. Por tanto, la comprensión se realiza en el momento en que el horizonte del interprete, al relacionarse con el del autor, se ve ampliado y a la vez incorpora al otro; formando un nuevo horizonte “comprender es siempre el proceso de fusión de estos presuntos horizontes para sí mismos” . Desde la hermenéutica esto significa que la comprensión se da en un horizonte comprensivo en el presente que es la superación del horizonte histórico.

Traducciones al castellano

Verdad y Método I. Fundamentos de una hermenéutica filosófica, Salamanca, Sígueme, 1977. Tr.: Ana Agud Aparicio y Rafael de Agapito.

Verdad y Método II, Salamanca, Sígueme, 2002. Tr.: Manuel Olasagasti.

La dialéctica de Hegel. Cinco ensayos hermenéuticos, Madrid, Cátedra, 1988. Tr.: Manuel Garrido.

Los caminos de Heidegger, Herder, Barcelona, 2002. Tr. y ed.: Angela Ackermann Pilári.

El giro hermenéutico, Madrid, Cátedra, 1990.

Antología, Salamanca, Sígueme, 2001. Prólogo del editor Jean Grondin. Tr. Constantino Ruiz-Garrido y Manuel Olasagasti.

Mis años de aprendizaje, Barcelona, Herder, 1996. Tr.: Rafael Fernández de Maruri Duque.

El estado oculto de la salud, Barcelona, Gedisa, 1996. Tr.: Nélida Machain.

¿Quién soy yo y quién eres tú?. Comentario a Cristal de aliento de Paul Celan, Barcelona, Herder, 1999. Tr.: Adan Kovacsis.

La actualidad de lo bello, Barcelona, Paidós, 2002. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

El inicio de la sabiduría, Barcelona, Paidós, 2001. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

La educación es educarse, Barcelona, Paidós, 2000. Tr.: Francesc Pereña Blasi.

Mito y Razón, Barcelona, Paidós, 1997. Tr.: José Francisco Zúñiga García.

Arte y verdad de la palabra, Barcelona, Paidós, 1998. Tr.: José Francisco Zúñiga y Francisco Oncina.

El inicio de la filosofía occidental, Barcelona, Paidós, 1995. Tr.: Joan Josep Musarra.

Elogio de la teoría, Barcelona, Península, 2000. Tr.: Anna Poca.

Acotaciones hermenéuticas, Madrid, Trotta, 2002. Tr.: Ana Agud y Rafael de Agapito.

El problema de la conciencia histórica, Madrid, Tecnos, 2003. Tr.: Agustín Domingo.

La herencia de Europa, Barcelona, Península, 2000; prologado por Emilio Lledó. Tr. Pilar Giralt.

Historia y hermenéutica, Barcelona, Paidós, 2002, con R. Koselleck. Tr.: Ana Agud y Rafael de Agapito.

Poema y diálogo, Barcelona, Gedisa, 1993. Tr.: Daniel Najmías y Juan Navarro.

Estética y hermenéutica, Madrid, Tecnos, 2006. Tr.: Antonio Gómez Ramos.

Entrevistas

Hermenéutica de la modernidad: conversaciones con Silvio Vietta, Madrid, Trotta, 2004.

‘Las promesas del arte’ (conversación con Ger Groot), en Adelante, ¡contradígame!, Madrid, Sequitur, 2008.

‘Entrevista con H.-G. Gadamer’, en M. Jalón y F. Colina, Pasado y presente. Diálogos, Valladolid, Cuatro. ediciones, 1996.

Véase también [editar]

Martin Heidegger

Wilhelm Dilthey

Hermenéutica

Enlaces externos

[1]. Anotaciones filosóficas.

Hans-Georg Gadamer Homepage (en alemán)

Hans-Georg Gadamer en español

Gadamer, Derrida y la política del sentido por Horacio Potel

Breve biografía

Entrevista a H. G. Gadamer sobre ética en el libro “La ética en la encrucijada”

“On Hermeneutical Ethics and Education”, un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz sobre la importancia de la hermenéutica de Gadamer para nuestra comprensión de la música, la ética y la educación en ambas (en inglés)

“Gadamer y la noción de autoridad”, un artículo de Miguel Ángel Quintana Paz.

Hans-Georg Gadamer: Arte y Verdad de la Palabra

Julián Marías se refiere a Gadamer

Heidegger’s Early Years – 4:49 (vídeo, en inglés)

fuente:

wikipedia

La teoría de la evolución responde a la imagen del Dios bíblico

La teoría de la evolución responde a la imagen del Dios bíblico

Dios ha creado la libertad por un universo evolutivo

La visión evolutiva expande nuestro sentido de Dios y nos hace tomar conciencia de que el cuidado divino abraza el destino del universo en su conjunto. De aquí surge que el ser humano no puede separar sus aspiraciones privadas de la suerte que corra la creación entera. En tanto las religiones han creído en un universo estático, han podido mantener una idea de destino individualista para el otro mundo aparte de éste. La evolución, sin embargo, nos dice que estamos relacionados con un universo más vasto y con una enorme historia de la vida en un prolongado proceso por llegar-a-ser. El nuevo y fresco sentido de estar-juntos con el cosmos provee a nuestra esperanza con unos nuevos y más amplios horizontes. La evolución también brinda a nuestras vidas el sentido de ser partícipes en el progresivo proceso de la historia de una creación cósmica. Por Lucio Florio.

l cristianismo se remite a lo que denomina “revelación” para comprender aquello que cree. La revelación da a conocer la identidad de Dios y su plan de salvación (1). Eso constituye el núcleo de la visión cristiana de la realidad: el resto es relativo a dicho núcleo. Por consiguiente, cualquier interpretación filosófica o teoría científica es incorporable a una teología cristiana, en la medida en que no afecte ese núcleo central de percepción que es su originalidad.

La teoría evolutiva es una teoría –varias, en realidad– que intenta explicar un conjunto de hechos de la realidad natural. En cuanto tal, tiene una metodología precisa, dentro de la cual adquieren sentido sus afirmaciones. Tiene un núcleo epistémico que es preciso determinar y distinguir de otras disciplinas que operan con otros métodos y que formulan afirmaciones sobre objetos –muchas veces comunes (2) . En el caso de la/s teoría/s evolucionistas, es necesario no confundir su núcleo epistémico con el de otros campos del saber (ciencias humanas, filosofía, teología, arte) que incluso incorporan la visión evolutiva en sus propias explicaciones.

La distinción del núcleo epistemológico de la teoría evolutiva de sus repercusiones meta-científicas es indispensable para evitar conflictos estériles. Lo que Stephen Jay Gould señala para los ámbitos de la ciencia y la religión (“magisterios no superpuestos”) (3) ha de sostenerse para los diversos campos del saber como primer principio metodológico: son magisterios paralelos, es decir, explican con autoridad en el interior de sus campos metodológicos. Sólo en un segundo momento puede intentar hacerse una integración.

Aplicando esto al ámbito religioso y, en particular, a la fe bíblica, se puede afirmar que el evolucionismo, una teoría explicativa del modo de desenvolverse la vida y de la aparición de especies, en principio, no es contradictorio con la fe bíblica. Sin embargo, la historia de este siglo y medio ha mostrado numerosos y persistentes conflictos entre ambos. El mismo Charles Darwin los conoció y los vivió como un conflicto de conciencia.

¿Qué queda de la teología natural después de Darwin?

La visión que las ciencias biológicas ofrecen de la vida no es para nada pacífica. La pluralidad inmensa de individuos vegetales y animales procuran mantenerse en su ser en medio de una lucha despiadada. La teoría de Darwin logró explicitar este hecho a partir de la idea de la “lucha por las especies” o la “supervivencia del más apto”. A pesar de su impactante belleza, ni los bosques son un remanso de paz, ni los mares azules sólo un sorprendente reducto de biodiversidad, ni las montañas un reflejo de lo absoluto: hay en cada uno de sus ecosistemas una furiosa coexistencia determinada por la necesidad de alimento, de territorio y de reproducción.

De allí que cualquier referencia a la armonía de la naturaleza para remontarse hacia su fuente divina primera debe contar con esta estructura “trágica” de la vida sobre el planeta. Ni los argumentos platónicos acerca de la idea de la Belleza suprema, ni los de Tomás de Aquino sobre el Bien primero, ni incluso los más cercanos en la historia del deísmo acerca de un Dios relojero resultan significativos hoy sin una confrontación con la forma cruenta en la que se presenta la historia de los seres vivientes. El mismo Darwin, que se adhirió a la teología natural de William Paley siendo joven, renunció a ella debido a su observación empírica de la conducta de los animales. Algunos autores contemporáneos describen esto con notable agudeza. Tal es el caso de Richard Dawkins, quien rechaza la idea de un dios sádico, que se complace con este mecanismo perverso de aniquilación recíproca de individuos y especies en pos de la supervivencia (4).

Sin embargo, contra lo que podría pensarse, Darwin ha enriquecido la visión de la teología natural. Por una parte, porque al detectar que la lucha por la supervivencia constituye uno de los elementos centrales de la estructura de la vida, particularmente de la modificación de las especies, exige a la razón admitir que no sólo la perfección de la naturaleza es un camino hacia el dios arquitecto o plenitud de ser, sino que también la agresividad y la muerte son parte de ese proceso, cuyo resultado es paradójicamente bello. Esta dramaticidad inherente a la vida recuerda la contingencia de la vida no sólo en su dimensión individual, sino también en la específica.

Es decir, la vida es vulnerable y frágil, destinada a la muerte, incluso en cuanto especie. Ahora bien, la tentación de idealizar los elementos positivos del cosmos y transferirlos a Dios, eludiendo lo sombrío de este mundo, es un dato permanente en la historia del pensamiento. Tomás de Aquino ya señalaba que el mundo es contingente; de lo contrario, no sería mundo, sino precisamente algo divino. La evolución de las especies recuerda esta contingencia de la vida y permite remontarse hacia un principio pleno de dicha vida frágil y efímera.

Por otra parte, como bien ha señalado John Haught, la visión del conjunto del proceso evolutivo permite intuir los signos del creador precisamente en el todo de la naturaleza, no simplemente en sus expresiones particulares –como puede ser la perfección de un insecto (5). La visión complexiva de la historia de la vida es aún más sorprende respecto de la fuerza y la lógica impresa por un creador. La diversidad de seres vivientes supone la aparición y desaparición de especies enteras. Hay una belleza y un orden paradójicamente coincidente con la muerte de individuos y especies.

El concepto de azar merece un particular tratamiento, puesto que es uno de los elementos centrales de la teoría evolucionista neo-darwinista. Precisamente, el azar o el finalismo son cuestiones que dividen las aguas entre los darwinistas ortodoxos y los diversos intentos de conciliación con algún teísmo o, como en el caso del Intelligent Design, con algún tipo de racionalidad intrínseca al proceso evolutivo. Al menos hay que señalar que la postulación del azar por parte de la teoría evolutiva es formulada en el marco de sus posibilidades de experimentación y en cuanto variable explicativa de determinados fenómenos.

Una afirmación general sobre el todo del proceso (el azar regula como un “relojero ciego” -Dawkins-) ya es una aseveración ontológica, metafísica. En cuanto tal, excede al método científico. Sin embargo, la ciencia maneja hoy una metodología naturalista que implica en la práctica una ontología naturalística (6). Estas dejan afuera cualquier posible referencia a Dios. Por esto, la teología natural necesita reflexionar epistemológicamente para incluir críticamente la teoría evolutiva.

Los problemas con las lecturas de la Palabra de Dios

Una buena parte de las dificultades para aceptar la evolución por parte de muchos cristianos radica curiosamente en la lectura de la Biblia. No se trata, pues, de un problema con las ciencias naturales sino con las ciencias humanas. Es un conflicto básicamente hermenéutico. ¿Debe la Biblia ser leída literalmente, es decir, al pie de la letra? ¿O, más bien, ha de ser comprendida en su contexto, realizando una hermenéutica que respete el sentido literal de los textos pero que procure entender el sentido profundo que va más allá de los contornos del género y de la circunstancia en la que fueron redactados?

Esta disyuntiva, con numerosas variantes intermedias, está el arranque de la disputa entre creacionistas y evolucionistas en los EE.UU. (7) . En aquellas tierras, creacionistas son los que se atienen a la lectura literal de los textos del Génesis y los evolucionistas son básicamente los neodarwinistas. El diálogo entre ambos es casi imposible, en la medida en que se maneje una lectura literal de los textos bíblicos.

La historia de la cuestión en la Iglesia Católica es un interesante ejemplo de solución de problemas por caminos indirectos. En efecto, hasta tanto no se admitió oficialmente que las Sagradas Escrituras no debían ser leídas en forma literal, la cuestión de la evolución no se destrabó. La encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII (1943) permitió salir de una comprensión literal de los textos para integrarlos en una visión en consonancia con el resto de la historia bíblica. En la actualidad, el magisterio católico sitúa al método histórico-crítico como método primero e ineludible para practicar después otros tipos de aproximaciones exegéticas.

Este método procura situar el texto en su sentido objetivo primero: dónde fue escrito, para qué, en qué género literario, etc. (8) . Los textos de creación de la Biblia, especialmente el de Gen 1,1-2,4a, son entonces comprendidos en el contexto de una historia más amplia. Se trata de una afirmación de la acción creadora del Dios que se ha experimentado en la historia. No pretenden ser textos descriptivos ni científicos, sino de fundamentación de la historia de Israel experimentada como historia de encuentro con Dios.

Historia de la creación, historia evolutiva, historia de la salvación

La teoría evolutiva ayuda a situar la historia de la vida dentro de la historia del cosmos. En la macro historia del universo se ubica este pequeño aunque complejo desarrollo de vegetales y animales, incluido el del ser humano. Es en este escenario donde se desarrolla la breve historia humana y la aún más corta historia de la interacción entre Dios y el hombre.

La Biblia narra básicamente este último segmento de la historia del cosmos. Su preocupación es la de poner de relieve la iniciativa de Dios por dialogar e interactuar con una de sus criaturas, el ser humano. El diálogo de Dios con el hombre, la invitación a entrar en un vínculo de amistad y filialidad, el rescate de su condición vulnerable por el ejercicio equivocado de su libertad, constituyen el contenido del mensaje bíblico. Al referirse a la creación del universo, los textos bíblicos no pretenden explicar el modo en que éste se produjo, sino introducir el primer peldaño en la historia de la relación entre el hombre y Dios.

La creación evolutiva es el ámbito en el que se desenvuelve la historia de la salvación. Un universo de una historia probable de 13.000 millones de años con varios millones de historia de la vida en el planeta Tierra es el medio en el que se generará lo central de la narración bíblica: el encuentro del “homo sapiens” con su creador y, para el Nuevo Testamento, la asunción de lo humano por parte del Hijo de Dios y su historia en medio de la historia del cosmos, de la vida y del hombre.

En palabras de Teilhard de Chardin: hay un proceso de cosmogénesis, donde se inserta la biogénesis, la noogénesis y, finalmente, la cristogénesis (9). Expresado a través del pensamiento de Hans Urs von Balthasar: una creación que sirve de espacio para el teodrama, es decir, el ingreso de Dios en la dramaticidad de la vida y del hombre (10) . Dios se introduce activamente en el drama viviente y humano. De alguna manera, la “historia” del universo y de la vida, en su tensión creativa, preludia la dramática historia del ser humano y, en ella, la de Dios que se integra en el teatro de la historia humana.

En la versión cristiana de la Biblia, esta historia tiene su centro en la muerte y resurrección de Cristo. Este episodio, la Pascua, afecta radicalmente al ser humano en su vínculo con Dios. Pero, al tratarse el hombre de una realidad también corporal, viviente y cósmica, el acontecimiento pascual modifica misteriosamente también el ámbito físico del universo.

La teología de la evolución enriquece la imagen de Dios

Para la Biblia, Dios es un ser esencialmente bueno, que crea el universo y el ser humano y entabla un diálogo de salvación con él. Para el Nuevo Testamento, es un ser uni-trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo) que lleva hasta el extremo de su humanización y muerte en la cruz su amor por el hombre.

¿Cómo compaginar esta imagen con la aparentemente derivada de una naturaleza signada por la competencia por la supervivencia? Paradójicamente, la biología evolutiva provoca a la teología para que ajuste mejor la imagen bíblicamente basada de Dios como amor (11) . Se trata de un Ser que da su vida divina sin reservas al cosmos. Darwin exige que pensemos nuevamente a Dios como omnipotentemente efectivo en el mundo, pero necesitamos definir más cuidadosamente qué entendemos por poder.

En efecto, el Dios cristiano no es alguien que somete y fuerza a su universo conforme a un plan rígido. Al contrario, Dios quiere que el mundo llegue a ser él mismo lo más plenamente posible. Esto significa que al mundo deba serle permitido el espacio y el tiempo para dirigirse hacia su finalidad, experimentando con varias posibilidades. Así lo expresa John Haught:

“Si Dios ama al mundo, entonces podemos asumir que Dios concede al mundo un cierto grado de libertad para experimentar con un espectro de posibilidades en su gestación” (12).

Una teología de la evolución admitirá que la evolución es experimental por naturaleza, y que el cosmos y la vida deben contar con un espacio para una cierta búsqueda libre. El hecho de que nosotros vivamos en un universo en expansión es en sí mismo indicativo de que el deseo del Creador es que el mundo tenga un margen para realizar experimentos en una independencia emergente.

Un Dios que verdaderamente ama el mundo está íntimamente relacionado con él, pero en un modo que permite al mundo permanecer distinto de Dios. El proceso de la evolución es la historia del universo examinando varios caminos para llegar a ser él mismo. El poder divino, entonces, se manifiesta como restricción de sí mismo en el amor, como un dejar ser que permita al mundo emerger como otro distinto de Dios.

Por otra parte, la perspectiva evolutiva induce a colocar la trascendencia divina no exclusivamente hacia arriba sino también hacia delante. En cierto modo, no se trata sino de ajustarse más al modelo bíblico acerca de un Dios que ha prometido realidades todavía no cumplimentadas totalmente. Una teología evolutiva piensa a Dios y sus promesas en términos de futuro del ser. Con esto se recuperaría la imagen bíblica de Dios, olvidada en ciertas especulaciones teológicas que lo ubican como una especie de abstracta realidad localizada lejos de la historia.

Además, la visión evolutiva expande nuestro sentido de Dios y nos hace tomar conciencia de que el cuidado divino abraza el destino del universo en su conjunto (13) . De aquí surge que el ser humano no puede separar sus aspiraciones privadas de la suerte que corra la creación entera. En tanto las religiones han creído en un universo estático, han podido mantener una idea de destino individualista para el otro mundo aparte de éste.

La evolución, sin embargo, nos dice que estamos relacionados con un universo más vasto y con una enorme historia de la vida en un prolongado proceso por llegar-a-ser. El nuevo y fresco sentido de estar-juntos con el cosmos provee a nuestra esperanza con unos nuevos y más amplios horizontes. La evolución también brinda a nuestras vidas el sentido de ser partícipes en el progresivo proceso de la historia de una creación cósmica.

Cristología Cósmica

En las últimas décadas se ha producido una recuperación de la cristología cósmica, presente en algunos textos del Nuevo Testamento y de la primitiva tradición teológica, pero olvidada en el último milenio y medio (14). Teilhard de Chardin fue pionero de esta recuperación al relacionar la creación evolutiva con el misterio de Cristo.

Como señalaba el jesuita francés, la evolución es santa: en tanto que el universo continúa creciendo en complejidad y en conciencia, es cristificado. Para la fe cristiana, la cristología es inseparable de la cosmología. La evolución biológica y humana –inmersa dentro de un proceso de dinamismo de todo el cosmos– está misteriosamente ligada al misterio del Verbo encarnado. Como señala Papanicolau:

“La cristología cósmica…no puede eludir el dato de que el cosmos –que ha sido creado en, por y para Cristo– posee una historia evolutiva descrita por diversas ciencias, especialmente la física y la biología. El cosmos que el creyente contempla como creación amorosa de Dios, como un todo dotado de sentido y de un fin último en la voluntad de su Creador, es una realidad presentada por las ciencias como un proceso autopoiético, en constante evolución, con mecanismos y resultados que no siempre se corresponden con la idea de sentido y finalidad” (15).

Lucio Florio es Presidente de la Fundación “Diálogo entre Ciencia y Religión”. Argentina.

Notas al pie

(1) Cf. Dei Verbum, 2, Concilio Ecuménico Vaticano II.

(2) Cfr. MICHAEL RUSE El misterio de los misterios. ¿Es la evolución una construcción social?, Tusquets, Barcelona 2001, esp. pp. 27-51 y 257-276.

(3) Cfr. STEPHEN JAY GOULD, Ciencia vs. Religión. Un falso conflicto, Crítica, Barcelona 2007.

(4) Cfr. MICHAEL RUSE, op. cit., p. 150.

(5) Reponses to 101 Questions on God and Evolution, Paulist Press, Mahwah, New Jersey, 2001, p. 48.

(6) Cfr. PIOTR BYLICA and DARIUSZ SAGAN, “God, Design, and Naturalism: Implications of Methodological Naturalism in Science for Science-Religion Relation”, Pensamiento , vol. 64 (2008), num. 242, p. 621-638.

(7) Un exhaustivo análisis en: RONALD L. NUMBERS, The Creationists. From Scientific Creationism to Intelligent Design, Harvard University Press, Cambridge-London 2006. Cfr. también MICHAEL RUSE, The Evolution-Creation Struggle, Harvard University Press, Cambridge 2005. También: DANIEL BLANCO, “Breve aproximación histórica al Creacionismo moderno. Del `Creacionismo Científico´ al `Diseño Inteligente´”, en: LUCIO FLORIO (compilador), Evolución y Cristianismo. Un diálogo posible, Dunken, Buenos Aires 2007, 25-64.

(8) El documento oficial más técnico al respecto sea el de la Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, Roma 1993. A propósito de los principios del método histórico-crítico, colocado como primario y fundamental, señala: “Es un método histórico, no solamente porque se aplica a textos antiguos (en este caso los de la Biblia) y porque se estudia su alcance histórico, sino también y sobre todo, porque procura dilucidar los procesos históricos de producción del texto bíblico, procesos diacrónicos a veces complicados y de larga duración. En las diferentes etapas de su producción, los textos de la Biblia se dirigen a diferentes categorías de oyentes o de lectores, que se encontraban en situaciones espacio-temporales diferentes. Es un método crítico, porque opera con la ayuda de criterios científicos tan objetivos como sea posible en cada uno de sus pasos (de la crítica textual al estudio crítico de la redacción), para hacer accesible al lector moderno el sentido de los textos bíblicos, con frecuencia difícil de captar. Es un método analítico que estudia el texto bíblico del mismo modo que todo otro texto de la antigüedad, y lo comenta como lenguaje humano. Sin embargo, permite al exegeta, sobre todo en el estudio crítico de la redacción de los textos, captar mejor el contenido de la revelación divina”. (I, A).

(9) Cfr. IGNACIO NÚÑEZ DE CASTRO, “The Bio-Philosophy of Teilhard de Chardin” en: CHRISTINE HELLER DEL RIEGO (editor), God Seen by Science: Anthropic Evolution of the Universe, Universidad Pontificia de Comillas, Madrid 2008, pp. 99-126.

(10) Cfr. HANS URS VON BALTHASAR, Teodramática, vol. 1 Prolegómenos, Encuentro, Madrid 1990.

(11) Para lo siguiente seguimos a JOHN HAUGHT, Op.cit., p. 50 ss. El teólogo norteamericano ha publicado dos obras centrales sobre teología de la evolución: God after Darwin: a Theology of Evolution, Westview Press, Boulder 2000; Deeper than Darwin. The Prospect for Religion in the Age of Evolution, Westview Press, Boulder 2003-

(12) Reponses…, p. 50 (traducción nuestra).

(13) Cfr. Op. cit., p. 50.

(14) Cf. al respecto: JORGE PAPANICOLAU, Cristología cósmica, Epifanía, Buenos Aires, 2006; LUCIO FLORIO, “Cosmic Christology and Pneumatology. Updating a Traditional Theological Topic to Approach a Dynamic Univers”, en: KS. WALDEMAR CISTO – ZBIGNIEW KUBACKI, Sens Ludzkiej Prozygody, Wydawnictwo Rhetos, Warszawa 2008, 153-158.

(15) “Evolucionismo y cristología”, en L.FLORIO, Evolución y Cristianismo…, p. 186.

Lunes 7 Diciembre 2009
Lucio Florio

tendencias21.net

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¿Cuál es la Numerología Bíblica?

¿Cuál es la Numerología Bíblica?

Parece obvio que la Biblia usa los números siguiendo un patrón. ¿Quién puede negar que el 40 sea significante? Jesús estuvo en el desierto por 40 días y los Israelitas vagaron en el desierto por 40 años. Si el análisis del patrón de estos números es exacto está todavía en discusión. Les presento a Ustedes la siguiente información condensada del libro “Números en la Escritura” de Bullinger.

Una de las características interesantes del Hebreo y Griego es que en ambos idiomas escritos no existen caracteres numéricos. En nuestros idiomas tenemos números y letras, pero estos idiomas tienen sólo letras. De manera que en cada uno de estos, las letras también son usadas como números. En menor escala, en el idioma Inglés y Español, hay algo parecido. Por ejemplo, “0” es un cero o una letra del alfabeto. Cuando se usa, el contexto nos dice si es un cero o una letra y no tenemos problemas en entenderlo. Lo mismo sucede en el idioma Hebreo y Griego. Ellos sabían cuando estaban escribiendo números y cuando letras.

Pero lo interesante es que cuando una palabra es escrita, esta también tiene un número equivalente. Por ejemplo, la palabra “Jesús” en Griego es “iasous.” Debido a que cada letra tiene un número equivalente, podemos agregar cada número y obtener un valor. El valor es conocido como “gematría.” Por lo tanto, la gematría de “Jesús” en el Griego es 888 debido a que “i” es igual a 10, “a” es igual a 8, “s” es 200, “o” es 70 y “u” es igual a 200. Existen muchos “juegos” interesantes que pueden ser jugados con esta característica del Griego y del Hebreo, pero mucho de esto es absurdo. Sin embargo, es importante anotar que algunas de las relaciones numéricas son interesantes.

Si los números tienen o no relevancia está todavía en debate en muchos círculos. Aún así, les presento la siguiente información para que sea examinada por Ustedes.

1 EL NÚMERO DE LA UNIDAD: El Padre. Dt 6:4: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” Ef 4:5 “un Señor, una fe, un bautismo,””
2 EL NÚMERO DE LA DIVISIÓN. El Hijo, quien tuvo dos naturalezas: la humana y la divina. Hay 2 Testamentos: el Antiguo y el Nuevo. El ser humano es masculino y femenino. Ro 9 habla de dos vasijas: una para uso honorable y la otra para uso deshonroso. Dos clases de personas: Las Ovejas y las Cabras. Hay dos tipos de época, esta época y la que ha de venir: Mt 12:32; 13:39,40,49; Mc 10:30.
3 EL NÚMERO DE LA DIVINA PERFECCIÓN. La Trinidad consiste del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Hay tres cualidades en el universo: Tiempo, espacio y Materia. Para existir todas tres son requeridas, excepto para Dios. Cada cualidad consiste de tres elementos. Por lo tanto, vivimos en una trinidad de trinidades.
– En las tres cualidades del universo se incluyen tres en cada una

El Tiempo es uno pero tres El Espacio es uno pero tres La Materia es una pero tres
Pasado
Presente
Futuro Alto
Ancho
Profundidad Sólido
Líquido
Gas
Vivimos en una Trinidad de Trinidades: Ro 1:20 dice: “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.”
Si Usted es tricótomo, entonces el hombre está creado con tres partes:
Cuerpo Alma Espíritu
Las habilidades humanas son tres
Pensamiento Palabra Obra

Los atributos divinos están triplicados:
Dios es:

Omnisciente
Omnipresente
Omnipotente Amor
Luz
Espíritu Santo
Recto
Justo

Tres dan testimonio (1 Jn 5:8):
Espíritu Agua Sangre

Cristo es tres veces Pastor:
El Buen Pastor (Jn 10:14-15) – hablando de Su muerte
El Gran Pastor (He 13:20) – hablando de Su resurrección
El Príncipe Pastor (1 P 5:4) – hablando de Su gloria

Las Tres apariciones de Cristo:
Pasado:
Presente:
Futuro:

Se presentó una vez para siempre para quitar el pecado (He 9:26)
Se presenta ahora ante Dios (He 9:24)
Aparecerá para aquellos que lo esperan (He 9:28)

El Padre habló de los Cielos tres veces:
– Mt 3:17: “Y hubo una voz de los cielos, que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.’”
– Mt 17:5: “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.’”
– Jn 12:28: “Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: ‘Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.’”

Tanto el Tabernáculo y el Templo consistían de tres partes:
El Atrio El Lugar Santo El Lugar Santísimo
Con relación al Tabernáculo
El Lugar Santísimo era un cubo (10 pies x 10 pies x 10 pies)
Con relación al Templo:
El Lugar Santísimo era un cubo (20 pies x 20 pies x 20 pies)

4 EL NÚMERO DE LA CREACIÓN: Norte, Sur, Este, Oeste; 4 Estaciones. El Cuarto mandamiento es el primero que se refiere a la tierra. La Cuarta cláusula de la Oración del Señor es la primera que menciona la tierra. Los materiales del tabernáculo fueron cuatro así como también las cubiertas y las ornamentaciones.
5 EL NÚMERO DE LA GRACIA: Redención. David recogió 5 piedras lisas para pelear contra Goliat (1 S 17:40). El Aceite Santo de la Unción era puro y estaba compuesto de 5 partes (Ex 30:23-25).
6 EL NÚMERO DEL HOMBRE: El Hombre fue creado en el Sexto día. El hombre trabaja solamente 6 días. La serpiente fue creada en el Sexto día. El Sexto mandamiento es: “No matarás.” Seis palabras son usadas para hombre: Adán, ish, Enosh, gehver, anthropos, anar. También, 6 x 6 = 36. 36 + 35 + 34 + 33 + 32… 5 + 4 + 3 + 2 + 1 = 666. 666 es el número del anticristo. Esto significa que al nombre del anticristo en Griego se le agrega hasta 666. Esta es una farsa de la Trinidad.
7 EL NÚMERO DE LA PERFECCIÓN ESPIRITUAL: Siete días hay en una semana. Siete colores en gama de colores. Siete de los 10 mandamientos empiezan con la negación “no”. Hay 7 sellos, 7 trompetas, 7 parábolas en Mateo, y 7 promesas a las iglesias. Hay 7 “eternos” en Hebreos que son: Un sacerdote para siempre (1:6); Salvación eterna (1:9); Juicio eterno (6:2); Redención eterna (9:12); espíritu eterno (9:14); herencia eterna (9:15); y pacto eterno (13:20). Jesús dijo 7 cosas en la cruz:
1) Lc 23:34: “Y Jesús decía: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…”; 2) Lc 23:43: “Entonces Jesús le dijo: ‘De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.’”; 3) Mt 27:46: “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: ‘Elí, Elí, ¿lama sabactani?’ Esto es: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado.’”; 4) Jn 19:26: “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: ‘Mujer, he ahí a tu hijo.’”; 5) Jn 19:28: “Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: ‘Tengo sed.’”; 6) Jn 19:30: “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: ‘Consumado es.’ Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”; 7) Lc 23:46: “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.’ Y habiendo dicho esto, expiró.” “Aleluya” ocurre 28 veces o 4 x 7. “Hosanna” ocurre 7 veces. “Leche” ocurre 49 times o 7 x 7. “Abadón” ocurre 7 veces. “Según el orden de Melquisedec” ocure 7 veces.
8 EL NÚMERO DE NUEVOS PRINCIPIOS: 8 personas en el Arca (2 P 2:5); la circuncisión es al Octavo día (Gn 17:12); Dios hizo 8 pactos con Abraham.
9 EL NÚMERO DEL JUICIO: Hay 9 palabras Griegas que derivan de la raíz para la palabra juicio: dikay. Las siguientes palabras ocurren 9 veces en la Biblia: abussos (sin límites, el abismo); asebee (impío); aselgeia (lujuria, lascivia); y astrapee (una luz brillante). Los dones del Espíritu Santo son 9 en número (1 Co 12:8-10): palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe, sanidad, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas, e interpretación de lenguas.
10 EL NÚMERO DE LA DIVINA PERFECCIÓN: Hay 10 mandamientos (Ex 20); una décima parte de sus ganancias en el diezmo; hubo 10 plagas en Egipto (Ex 9:14ss); 10 x 10 formaban las basas del cimiento del Santuario (Ex 38:27); hay 10 “YO SOY” pronunciados por Jesús en Juan: 1) Yo Soy el Pan de Vida (6:35); 2) Yo soy el Pan de Vida que bajó de los cielos (6:41); 3) Yo soy el Pan Vivo (6:51); 4) Yo soy la Luz del mundo (8:12); 5) Yo soy el que doy testimonio de Mí Mismo (8:18); 6) Yo soy la Puerta de la ovejas (10:7,9); 7) Yo soy el Buen Pastor (10:14); 8) Yo soy la Resurrección y la Vida (14:6); 9) Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (11:25); y 10) Yo soy el Vino Verdadero (15:1,5).
12 EL NÚMERO PERFECTO DE GOBIERNO: Hubo 12 tribus de Israel; 12 Apóstoles, 12 cimientos den la Jerusalén celestial; 12 puertas; 12 perlas; 12 ángeles. Las medidas de la Nueva Jerusalén son 12,000 estadios, mientras que el muro de la ciudad 144 codos, 12×12. (Ap 21:16-17).
40 EL NÚMERO DE PRUEBA O TRIAL Los Israelitas vagaron por el desierto 40 años (Dt 8:2-5). Moisés estuvo en el monte por 40 días (Ex 24:18); los 40 días de Jonás y Nínive (Jonás 3:4). Jesús estuvo en el desierto por 40 días y fue tentado (Mt 4:2).
153 En Jn 21:11 y después de la resurrección los discípulos pescaron 153 pescados. La palabra en Griego es “ixthus” la cual tiene un equivalente numérico de 1224, o 8 x 153. Recuerde: Jesucristo es 888. 153 personas recibieron una bendición de Jesús en el cuarto evangelio (sin contar los 5000 y otros ejemplos como éste).

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Cristianismo desinformado = Fundamentalismo

Cristianismo desinformado = Fundamentalismo

Posted in Mayo 5th, 2009

by Jos Angel Fernndez |Lupaprotestante

Hace un tiempo denuncié en estas páginas el hecho de que las librerías evangélicas en España hayan optado por ofrecer una versión partidista del evangelio, como si el Cristianismo consistiese únicamente en aceptar o rechazar la interpretación bíblica (basada en su forma personal de leer las Escrituras) que unos cuantos nos ofrecen. Si bien es verdad que cada cristiano es libre para sacar sus propias conclusiones de su lectura y estudio de la Biblia, tampoco deja de ser cierto que si los centros educativos cristianos (ya sean iglesias, seminarios o librerías) dejan de reflejar la amplia diversidad que existe en el panorama cristiano que nos rodea, acabarán forzando una forma de pensar unilateral en los cristianos quienes, a falta de una información adecuada, creerán que ciertos asuntos no pueden ser discutidos o cuestionados.

Aunque esta situación parece de ciencia-ficción, hay indicios de sobra que apuntan a que esto, de hecho, ya está ocurriendo. Pongamos, por ejemplo, que después de escuchar un programa de TV cristiana en el que se dice que la evolución es de Satanás y que la única opción válida para un cristiano verdadero es aceptar el creacionismo, una persona cristiana quiere ser informada adecuadamente acerca del debate entre la evolución y el creacionismo para sacar sus propias conclusiones. Interesada en escuchar todos los puntos de vista (como buena protestante), decide visitar la librería evangélica que tiene en la esquina de su portal y comprar un par de libros representativos que ofrezcan los diversos puntos de vista que existen hoy día dentro del Cristianismo respecto al tema. ¿Qué encontrará esta persona en la librería? La triste realidad es que, hasta donde conozco, esta persona solamente encontrará defensas del creacionismo o del Diseño Inteligente pero no verá ningún libro cristiano que ofrezca una perspectiva a favor de la evolución. ¿Se debe este hecho a que no existen tales defensas cristianas de la evolución? Pues no. De hecho existen muchos cristianos evangélicos (y no de corte liberal precisamente) que defienden que la evolución no está reñida con el Cristianismo. Pero sus libros no se traducen, o si se traducen no se venden en las librerías evangélicas. Por tanto esta persona cristiana tendrá que conformarse con conocer la interpretación que le ofrecen los creacionistas y los defensores del Diseño Inteligente, y tendrá que vivir su Cristianismo sin suficiente información como para decidir por sí misma cuál es la verdad.

Y yo me pregunto: ¿A qué se debe este partidismo a la hora de seleccionar libros para vender en las librerías?, ¿quién controla la selección de libros que una librería ha de ofrecer al cristiano que quiere ser informado adecuadamente?, ¿qué hace que los defensores del Diseño Inteligente o del creacionismo consigan una voz en nuestras iglesias mientras que los otros, los cristianos que defienden la evolución, no la tengan?, ¿es posible que el resultado de este debate haya sido decidido ya por algunos pocos cristianos, y que esa decisión haya sido llevada a las estanterías de las librerías, seminarios e iglesias a modo de ‘dogma papal’, evitando así que cada cristiano pueda ejercer la libertad propia del creyente para leer e interpretar las Escrituras, analizar el resto de las evidencias y sacar sus propias conclusiones?, ¿es el Cristianismo evangélico español realmente protestante o tiene aún tendencias al dogmatismo jerárquico institucional?

Esta situación es una constante en nuestras iglesias evangélicas. Y la consecuencia visible es un Cristianismo crecientemente desinformado acerca de los debates que están teniendo lugar en el mundo que nos rodea. Con el corolario de que cuanto más desinformado está un grupo de personas, más fundamentalista se vuelve a la hora de defender sus convicciones (ya que el dialogo no es una opción real). Es sin duda triste que un movimiento cristiano que comenzó como una reacción en contra de la manipulación de la información que algunos pocos líderes de la Iglesia estaban llevando a cabo, acabe cayendo en una manipulación similar de los creyentes. “¿Quieres conocer qué debes creer sobre la evolución? Toma, lee estos tres libros en contra. ¿Quieres conocer qué dice la Biblia sobre el final del los tiempos? Toma, lee esta serie de Tim LaHaye, que es muy bíblica. ¿Quieres conocer…? Yo te diré lo que tienes que creer…” Y así vamos…

http://www.lupaprotestante.com/blogs/textoseideas/?p=300

SIMILES Y METAFORAS

Símiles y Metáforas

Hermenéutica es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-historico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios.  Se sigue la interpretación literal de las palabras sin ignorar las figuras literarias y retóricas, las parábolas, la poesía y la profecía.  Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.

SIMILES Y METAFORAS

El Símil

Cuando se hace una comparación formal entre dos objetos, buscando impresionar la mente con algún parecido o semejanza, la figura se llama “símil”. En Isaías 55:10‑11, hallamos un hermoso ejemplo de esto: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve y no vuelve allá sino que harta la tierra y la hace germinar y producir y da simiente al que siembra y pan al que come: así será mi palabra, que sale de mi boca, no volverá a mí vacía; antes hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para que la envié”. Las oportunas y variadas alusiones de este pasaje presentan la benéfica eficacia de la palabra de Dios, y esto en un estilo muy impresionante.

Los símiles ocurren con frecuencia en las Escrituras y teniendo por objeto ilustrar la idea del autor, no envuelven dificultades de interpretación. Cuando el salmista dice: “Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades; velo y soy como el pájaro solitario sobre el tejado” (Salmo 102:6) sus palabras son una vívida descripción de su absoluta soledad. En Mat. 28:3, se dice del ángel que movió la piedra de la puerta del sepulcro, que “su aspecto era como un relámpago y su vestido blanco como la nieve”… En Romanos 12:4, el apóstol ilustra la unidad de la Iglesia y la diversidad de sus ministros individuales por medio de la siguiente comparación: “De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros empero todos los miembros no tienen la misma operación, así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros”. Compárese, también, 1 Cor. 12:12. En todos estos casos, así como en otros, la comparación se interpreta por sí sola, en tanto que las imágenes intensifican el pensamiento principal.

Hallamos un hermoso ejemplo de símil en el final del Sermón del Monte (Mat. 7: 24‑27): “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un varón prudente que edificó su casa sobre la peña”. Tenemos, por un lado, la figura de una casa cimentada sobre la roca inconmovible, a la que ni las tormentas ni los aluviones pueden conmover; por la otra parte tenemos una casa construida sobre movible arena, incapaz de resistir la violencia de los vientos y los aluviones. La similitud así formalmente desarrollada se convierte, realmente, en una parábola y la mención de lluvias, aluviones y vientos, implica que la casa ha de ser probada por el tejado, los cimientos y los costados, ‑techo, fundamento y centro. Pero no debemos imitar a los místicos, tratando de hallar alguna forma especial y distinta de tentación en cada una de estas tres palabras. El gran símil presenta en forma muy impresionante el porvenir seguro que espera a los que creen y obedecen la palabra del Señor Jesús, como asimismo el que espera a los que oyen pero se niegan a obedecer. Compárese este símil con la alegoría de Ezequiel 13:11‑15.

Es común a todos los idiomas una clase de ilustraciones que, con propiedad, podrían llamarsecomparaciones opuestas. Hablando estrictamente no son símiles, metáforas, parábolas ni alegorías. Y, sin embargo, incluyen algunos elementos de todas ellas. Se introduce un hecho o una figura con propósitos ilustrativos y, sin embargo, no se usan palabras formales de comparación; pero el que lee o escucha percibe inmediatamente que se supone una comparación. Algunas veces esas comparaciones supuestas siguen a un símil regular. En 2 Tim. 2:3, leemos: “Tú, pues, sufre trabajos, como fiel soldado de Jesucristo”. Pero inmediatamente después de estas palabras, y conser vando la figura introducida por ellas en la mente del lector, el apóstol añade: “Ninguno que milita se embaraza en los asuntos de la vida; a fin de agradar a aquél que lo tomó por soldado”. Aquí no hay figura de lenguaje sino la declaración sencilla de un hecho plenamente reconocido en el servicio militar. Pero siguiendo al símil del verso 3, está evidentemente empleada como una extensión de la ilustración y toca a Timoteo el hacer la necesaria aplicación de ella. Luego siguen otras dos ilustraciones cuya aplicación también se presume que el lector mismo la hará. “Y aun, también, el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente. El labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero”. Estas son declaraciones claras y literales pero se supone, tácitamente, la comparación, y Timoteo no podía dejar de hacer la aplicación apropiada. La profunda consagración del verdadero ministro a la obra que está a su cargo, su sumisión cordial, su conformidad a la autoridad y orden legales y su infatigable laboriosidad, son los puntos que, especialmente, se hacen resaltar por medio de estas ilustraciones.

Un ejemplo parecido de ilustración lo hallamos en Mat.. 7:15‑20. “Guardas de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces”. Aquí tenemos una metáfora atrevida, vigorosa, que nos obliga a pensar en el falso maestro como en un lobo oculto a la vista del público por medio del disfraz que le proporciona el cuero de una oveja. Pero el versículo siguiente introduce otra figura enteramente distinta: “Por sus frutos los conoceréis”; y luego, para dar aún mayor sencillez a la figura, nuestro Señor pregunta: “¿Cojéense uvas de los espinos o higos de los abrojos?” La pregunta exige una respuesta negativa y ella misma constituye una negativa llena de énfasis. En consecuencia, procede a usar la fórmula de comparación: “Así, todo buen árbol lleva buenos frutos, mas el árbol maleado los lleva malos”; y entonces, abandonando la comparación formal, añade: “No puede el buen árbol llevar malos frutos ni el maleado llevarlos buenos. Todo árbol que no lleva buen fruto cortase y échase en el fuego. Así que (en vista de estos hechos tan bien conocidos, innegables, aducidos por mí como ilustraciones, repito la afirmación que hice hace poco), “por sus frutos los conoceréis”. En otro capítulo demostraremos que toda verdadera parábola es un símil, aunque no todos los símiles sean parábolas. Los ejemplos de comparación supuesta que hemos dado, aunque se distinguen tanto del símil como de la parábola propiamente dichos, contienen elementos esenciales de ambos.

La Metáfora

La metáfora es una comparación implicada y en todos los idiomas ocurre con mucha mayor frecuencia que el símil. Se diferencia de éste en ser una forma de expresión más breve y más contundente y en que transforma las palabras, de su significado literal a otro nuevo y notable. El pasaje que se halla en Oseas 13: 8: “Los devorare como león”, es un símil o sea una comparación formal; pero Gén. 49:9: “Cachorro de león es Judá”, es una metáfora. Podemos comparar alguna cosa con la fuerza salva je y la rapacidad del león, o con el vuelo rápido del águila, o con la brillantez del sol, o con la belleza de 1a rosa, ‑y en cada uno de esos casos empleamos las palabras en su sentido literal. Pero cuando decimos “Judá es un león”. “Jonatán era un águila”, “Jehová es un sol”, “mi amada es una rosa”, inmediatamente percibimos que las palabras “león”, “águila”, etc., no están empleadas literalmente sino que con ellas se quiere denotar, únicamente, alguna cualidad o característica de estas criaturas. De aquí que la metáfora, como su nombre lo denota (Griego, metaféro, transportar, o transferir) sea una figura de lenguaje mediante la cual el sentido de un apalabra se transfiere a otra. Este proceso de usar palabras en nuevas construcciones, marcha constantemente y, como hemos visto en capítulos anteriores, el sentido trópico de muchas palabras al fin llega a ser el único en que se usan. Por eso todo idioma es, en gran medida, un diccionario de metáforas desvanecidas.

Las fuentes de donde se extraen las metáforas bíblicas deben buscarse principalmente en el escenario natural de las tierras bíblicas, en las costumbres y antigüedades del Oriente y en el culto ritualista de los hebreos. En Jer. 2:13 hallamos dos metáforas muy expresivas: “Dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas rotas que no detienen aguas”. Una fuente de aguas vivas, especialmente en un país como Palestina, es de valor inestimable, muchísimo mayor que el de cualquier pozo o cisterna artificiales, los que, a lo sumo, sólo pueden recoger y mantener el agua de la lluvia y están expuestos a romperse y perder su contenido. ¡Cuán grande es la demencia del que abandone el manantial, la fuente viva, por la cisterna de resul tados inseguros! La ingratitud y apostasía’ de Israel están notablemente caracterizadas por la primera figura y su pretensión de suficiencia propia, por la segunda.

Las siguientes metáforas fuertes, tienen su base en los hábitos bien conocidos de los animales; “Issachar, asno huesudo, echado entre dos fardos” (Gen 49:14) ; ama el reposo, como la bestia de carga que se acomoda buscándolo. “Neftalí, cierva dejada, que dará dichos hermosos” (Gen. 49:21). Se alude, especialmente, a la elegancia y belleza de la cierva, brincando graciosamente, en goce de su libertad, y denota en la tribu de Neftalí un gusto para dichos y expresiones llenos de belleza, tales como elegantes cánticos y proverbios.

Las siguientes metáforas se basan en prácticas relacionadas con el culto y el ritual dé los hebreos. “Purifícame con hisopo y seré limpio” (Salmo 51:7) es una alusión a la forma ceremonial de dar por limpio al leproso (Lev. 14:6‑7) y su casa (v. 51) y la persona contaminada por haber tocado un cadáver (Núm. 19:18‑19) . Así también, todas las bien conocidas costumbres relacionadas con la Pascua, como el sacrificio del cordero, la remoción cuidadosa de, toda levadura y el uso de pan ázimo, forman la base del siguiente lenguaje metafórico: “Limpiad… la vieja levadura para que seáis nueva masa, como lo sois, sin levadura; porque nuestra Pascua, que es Cristo, fue sacrificada por nosotros. Así que hagamos fiesta, no en la vieja levadura ni en la de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y de verdad” (1 Cor. 5: 7‑8) . Aquí las metáforas son continuas hasta formar una alegoría.

A veces un escritor u orador, después de usar una metáfora notable pasa a elaborar las imágenes que surgen de ella y al hacerlo así construye una alegoría; a veces introduce cierto número y variedad de imágenes juntas; otras veces, dejando de lado toda figura, continúa con lenguaje sencillo y común. Así en Mat. 5:13, el Señor dice: “Vosotros sois la sal de la tierra”. No es difícil deducir la comparación implicada en esta figura, pero inmediatamente después de esta elaborada figura se introduce otra metáfora diferente la cual se lleva adelante con aún mayores detalles: “Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud mas sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz”. (Mat. 5:14‑16) . Aquí se ofrece a la mente una variedad de imágenes; una luz, una ciudad sobre una montaña, una lámpara, un sostén para lámpara y un almud romano o medida para áridos. Pero en medio de estas imágenes variadas corre la figura principal de una luz cuyo objeto es enviar lejos sus rayos e iluminar todo lo que esté a su alcance. Una metáfora tan extendida siempre se convierte, estrictamente hablando, en alegoría. San Pablo emplea con buen efecto una doble metáfora en Efes. 3:17 donde ruega “que habite Cristo, por la fe, en vuestros corazones; para que arraigados y fundados en amor…” Aquí tenemos la figura de un árbol echando sus raíces en el suelo y la de un edificio basado o fundamen tado sobre cimientos fuertes y profundos. Pero estas figuras se hallan acompañadas, antes y después, con un estilo de lenguaje de un carácter simplísimo y práctico no designado para elaborar las imágenes sugeridas por las metáforas ni aun para adherirse a ellas.

A veces el punto más notable de alusión en una metáfora puede ser asunto de duda o de incertidumbre. En el Salmo 45:1, en el original hebreo es difícil determinar el sentido que se da a la palabra que en castellano se ha traducido por “rebosa”, traducción que quizá no sea perfecta.

El punto exacto de alusión en las palabras “sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo” (Rom. 64) y “sepultados juntamente con él en el bautismo” (Col. 2:12) es asunto disputado. Los amigos de la inmersión insisten en que hay en esas palabras una alusión a la manera en la cual se celebraba el rito del bautismo de agua; y la mayoría de los intérpretes han reconocido que existe tal alusión. Se pensaba en la inmersión del bauti zado como en un entierro en el agua, pero en ambos pasajes el contexto demuestra que el gran pensamiento predo minante en la mente del apóstol era la muerte al pecado. Así, en Romanos se nos dice: “¿No sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Sepultados juntamente con él en muerte por el bautismo… plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte (v. 5) … nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él (v. 6) … morimos con Cristo (v. 8) … Así también vosotros considerad que, de cierto, estáis muertos al pecado mas vivos a Dios en Cristo Jesús” (v. 11) . Ahora bien, en tanto que la palabra “sepultado con” (sundapto)armonizaría naturalmente con la idea de una inmersión en agua, el pensamiento principal es el morir al pecado, cosa que alcanzamos mediante una unión con Cristo en la semejanza de su muerte. Las imágenes no dependen de la manera de la ejecución de Cristo, o de su sepultura, mucho menos dependen de la forma de la administración del bautismo, sino de la semejanza de su muerte (to emoio mati ton danaton auton, v. 5) considerada como un hecho cumplido. El bautismo es en muerte, no en agua; y ora el rito externo fuese celebrado por aspersión o por ablución o por inmersión, en cualquiera de los casos hubiera sido igualmente cierto que fueron “por el bautismo sepultados con él en muerte”. Pudo el apóstol haber dicho: “Por el bautismo fuimos crucificados con él en muerte”, y entonces, como ahora, habría sido el fin realizado, la muerte, no la manera de realizar el bautismo, lo que se haría resaltar. En la forma de expresión más breve que hallamos en Col. 2:12, simplemente dice: “sepultados juntamente con él en el bautismo”. Aquí, sin embargo, el contexto demuestra que el pensamiento central es el mismo que en Romanos 6:3‑11. La sepultura en bautismo (en to baptismati, en el asunto de bautismo) representaba “el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne”; es decir, el despojarse en absoluto y el arrojar de sí la antigua naturaleza carnal. En el asunto que estamos tratando no hay que pensar en el entierro como una manera de colocar un cadáver en una tumba o sepulcro sino como indicando que el cuerpo de pecado está, realmente, muerto. Habiendo así definido claramente el verdadero punto a que alude el pasaje que nos ocupa, no hay por qué negar o disputar el hecho de que la figura mencionada puede incluir, incidentalmente, una referencia a la práctica de la inmersión. Pero al basarse en semejante alusión metafórica, en la que el proceso y la forma de entierro no son puntos esen ciales, para sostener que un entierroen el agua y una resurrección del agua sean esenciales para la validez de un bautismo, nos parece una gran extravagancia.

Pasando ahora de las figuras más comunes del lenguaje llegamos a aquellos métodos trópicos peculiares de trasmitir ideas y de impresionar con la verdad, que tienen especial prominencia en las Santas Escrituras. A estos se les conoce con el nombre de fábulas, acertijos, enigmas, alegorías, parábolas, proverbios, tipos y símbolos.

A fin de apreciar y de interpretar con propiedad estas formas especiales del pensamiento, es de todo punto necesaria una comprensión clara de las figuras retóricas más comunes, de que hemos tratad; pues se hallará que la parábola corresponde con el símil y la alegoría con la metáfora y, asimismo, pueden hallarse rastros de otras analogías en otras figuras. Un análisis y tratamiento científico de estos tropos más prominentes de la Biblia nos obligarán a distinguir y discernir entre algunas cosas que en el lenguaje popular se confunden con mucha frecuencia.

De estas figuras especiales la más ordinaria en dignidad e intento es la fábula. Consiste, esencialmente, en el hecho de introducir en las imágenes del lenguaje a individuos de la creación irracional, así como a la naturaleza, tanto la animada como la que no lo es, como si estuviesen poseídos de razón, y de habla y hasta representándoles como actuando y andando, aunque ello sea contrario a las leyes de su ser. Hay un notable elemento imaginario en toda la maquinaria de las fábulas.

Sin embargo, la moral que con ellas se busca enseñar, generalmente es tan evidente que no hay dificultad .en comprenderla.

La fábula más antigua de la cual exista rastro es la de Jotham (Juec. 9: 7‑20) . Se representa a los árboles como saliendo a buscar y ungir un rey. Invitan a la oliva, la higuera y la vid a venir y reinar sobre ellos, pero todos se niegan, alegando que sus propósitos y sus productos naturales requerían todo su cuidado. Entonces los árboles invitan al escaramujo, el cual no se rehúsa pero con hiriente ironía insiste en que ¡todos los árboles vengan y se refugien bajo su sombra! ¡Que el olivo, la higuera y la vid se acojan a la sombra protectora de una zarza! Y de no hacerlo así, se añade significativamente, entonces “fuego salga del escaramujo que devore los cedros del Líbano”. El mísero, inservible escaramujo, enteramente incapaz de proteger con su sombra ni aun al arbusto más pequeño, podía muy bien, sin embargo, servir para encender un fuego que pronto devoraría hasta los más nobles árboles. De esta manera Jotham, haciendo una inmediata aplicación de su fábula, predice que el débil e inservible Abimelech, a quien los de Sichem tanto se habían apurado a constituir en rey, resultaría una maldita antorcha que quemaría sus más nobles caudillos.

Salta a la vista el hecho de que todas estas imágenes de árboles que hablan, que andan, etc., es pura fantasía. No se fundan en ningún hecho y sin embargo, presentan un cuadro vívido e impresionante de las locuras políticas de la humanidad al aceptar el patrocinio o dirección de caracteres tan indignos como el de Abimelech.

Otra fábula muy semejante a la de Jotham se halla en 2 Rey. 14:9. Los apólogos de Jotham y Jonás son las únicas verdaderas fábulas que aparecen en la Biblia. En su interpretación hay que guardarse del error de querer exprimir demasiado las imágenes. No hay porque suponer que cada palabra y alusión tenga un significado especial. Recordemos siempre que un aspecto distintivo de las fábulas es que no son paralelos exactos de las cosas que están destinadas a aplicarse. Están basadas en acciones imaginarias de criaturas irracionales o de cosas inanimadas y, por consiguiente, jamás pueden corresponder con la vida real. También debemos notar lo bien que el espíritu y propósito de la fábula armoniza con la ironía, el sarcasmo y el ridículo. De aquí que sea tan conveniente para exponer necedades y vicios del hombre. Muchos de los proverbios más útiles no son más que fábulas compendiadas (Prov. 6:6; 30:15, 25‑28). Aunque la fábula pertenece al elemento terreno de moralidad prudencial, aun de ese elemento puede echar mano y valerse la sabiduría divina.

El acertijo difiere de la fábula en que tiene por objeto confundir y poner en perplejidad al que lo oye. Adrede se hace oscuro, a fin de poner a prueba el ingenio y penetración del que se proponga resolverlo. El salmista dice: “Acomodaré a ejemplos mi oído: declararé con el arpa mi enigma” (Salmo 494). “Abriré mi boca en parábola; derramaré enigmas de lo antiguo” (Salmo 78:2) . De modo que los acertijos, los dichos obscuros, los enigmas, que ocultan el pensamiento y al mismo tiempo incitan a la mente inquisitiva a descubrir sus ocultos significados, tienen su lugar en las Escrituras.

El célebre acertijo de Sansón tiene la forma de un pareado hebreo (Jueces 14:14) Del comedor salió comida Y del fuerte salió dulzura.

La clave de este acertijo aparece en los incidentes relatados en los versículos 8 y 9. Del cuerpo de una fiera devoradora procedió el alimento que tanto Sansón como sus padres habían comido; y de aquella osamenta que había sido una encarnación de fortaleza, procedió la dulce miel que las abejas habían depositado allí.

Un ejemplo notable de acertijo en el N. Testamento es el de que hallamos en Rev. 13:18 acerca del número profético de la bestia: “Aquí hay sabiduría. El que tiene más entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis”. (Otra lectura muy antigua, pero que es, probablemente, un error de copista, da el número seis cientos catorce). Este acertijo ha llenado de perplejidad a los críticos e intérpretes a través de todos los siglos desde la época en que fue escrito. “Número de hombre”, muy naturalmente significaría el valor numérico de las letras que componen el nombre de un hombre. Y los dos nombres que más favor han hallado en la solución de este problema han sido el griego Lateinos y el hebreo Nerón Kaiser.Cualquiera de los dos constituye el número requerido y uno u otro se aceptará según la interpretación que uno dé a la bestia simbólica de que se trata.

Uno de los “antiguos obscuros dichos” es el fragmento poético atribuido a Lamech (Gén. 4:23‑24). La oscuridad que rodea a este cántico indudablemente proviene de nuestra ignorancia de las circunstancias que lo originaron. Posible es que todo el cántico fuese un acertijo y que haya ocasionado tanta perplejidad a las mujeres de Lamech como a los intérpretes bíblicos.

Existe un elemento enigmático en el diálogo de nuestro Señor con Nicodemo (Juan 3:1‑13) . La profunda lección contenida en las palabras del versículo 3: “El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios”, llenaron de perplejidad y confusión al príncipe judío. En lo profundo de su corazón, el Señor, que “sabe lo que hay en el hombre”, descubrió su necesidad espiritual. Sus pensamientos estaban demasiado fijos en las cosas externas, lo visible, lo carnal. Los milagros de Jesús le habían impresionado grandemente y quería hacer averiguaciones de aquel gran obrador de maravillas, como de un maestro comisionado divinamente. Jesús interrumpe todos sus cumplidos y le sorprende con un dicho misterioso que parece equivalente a decir: “No hables de mis obras ni te preocupes de dónde procedo; vuelve tus ojos hacia tu ser interno. Lo que necesitas no es nuevo conocimiento sino nueva vida; y esa vida sólo puede obtenerse mediante otro conocimiento. Y cuando Nicodemo manifestó su sorpresa y maravilla, fue censurado con la observación (v. 10) “¡Tú eres el maestro de Israel y no sabes esto. ¿No había orado el salmista, pidiendo “¡Oh Dios! ¡Crea en mí un corazón limpio!”? (Salmo 51:10). ¿No habían la ley y los profetas hablado de una circuncisión divina del corazón? (Deut. 30:6; Jer. 4:4; Ezeq. 11:19). ¿Por qué, entonces, un hombre como Nicodemo se sorprendía ante los dichos profundos del Señor? Sencillamente porque su vida interna y su discernimiento espiritual eran incapaces, en ese entonces, de comprender “las cosas del Espíritu de Dios” (1 Cor. 2:14) para él resultaba como un enigma.

El mismo estilo de discurso enigmático aparece en los dichos del Señor en la sinagoga de Capernaum (Juan 6:53‑59); también en sus primeras palabras a la samaritana (Juan 4:10‑15) y en su respuesta a los discípulos cuando volvieron y “maravilláronse de que hablaba con la mujer”, y le pidieron que comiera. Su respuesta al respecto fué mal entendida por ellos, como pasó con Nicodemo y con la samaritana. Dice San Agustín: ‑”¿Cómo extrañarnos de que la samaritana no entendiera agua? ¡He aquí que los discípulos aun no entienden comida!” Pensaban si alguien le habría traído de comer durante la ausencia de ellos. Entonces Jesús habló más claramente: “Mi comida es que (ina,indicando un propósito y fin consciente) haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra”. Su éxito con la samaritana era para él de más valor que el alimento corporal porque elevaba su alma a la santa convicción y seguridad de que había de realizar con éxito toda la obra para cuya ejecución había venido al mundo. Y luego, conservando aún e1 tono y estilo de una mezcla de enigma y de alegría, agrega: “¿No decís vosotros que aún hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí, os digo, alzad vuestros ojos y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega. Y el que siega recibe salario y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce y el que siega”. Como si dijera “¡Mirad! os digo, acabo de estar sembrando la palabra y ved ya una cosecha repentina surgiendo y lista para recogerse! ¡Cómo no había de ser esto mi comida y mi gozo! ¡Oh, vosotros, mis segadores, regocijaos conmigo, el sembrador y vosotros también olvidaos de comer!”

Las palabras del Señor en Luc. 22:36 son un enigma. Estando para salir para el Getsemaní se dio cuenta de que la hora del peligro llegaba. Recordó a sus discípulos la ocasión cuando les envió sin bolsa, alforja ni zapatos (Luc. 9:6) haciéndoles confesar que nada les había faltado. y entonces les dice: “Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada”. Quería impresionarles con el sentimiento de que el momento de terrible conflicto y peligro era ahora inminente. Tienen que esperar ser asaltados y deben estar preparados para toda defensa justa. Habían de ver horas en que una espada les sería más útil que una capa. Pero es evidente que el Señor no quiso decir que debían, literalmente, armarse con espada en beneficio de su causa (Mat. 26:52; Juan 18:36) . Querían prevenirles significativamente del amargo conflicto que se acercaba y de la posición a que tendrían que hacer frente. El mundo estaría contra ellos y les asaltaría en muchas formas y, por consiguiente, debían prepararse para la defensa propia y la lucha viril. No es a la espada del Espíritu (Efes. 6:17) que el Señor se refiere aquí sino a la espada como símbolo de ese heroísmo guerrero, de esa confesión audaz e intrépida y ese propósito inflexible de sostener la verdad que pronto sería un deber y una necesidad de parte de los discípulos a fin de defender su fe. Pero los discípulos entendieron mal sus palabras y hablaron de dos espadas que tenían en su poder! Jesús no se detuvo para entrar en explicaciones y cortó esa conversación “en el tono de quien se da cuenta de que los demás aún no están en condiciones de entenderle y que, por consiguiente, sería inútil hablarles más sobre el particular”. Su lacónica respuesta: “¡Bastal” fue una “manera suave de abandonar el asunto con cierto dejo de ironía. Más que vuestras dos espadas no necesitáis!”

Un enigma análogo aparece en Juan 21:18, donde Jesús dice a Simón Pedro: “Cuando eras más mozo, te ce­ñías e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo ex tenderás tus manos y te ceñirá otro y te llevará donde no quieras”. El escritor añade inmediatamente que Jesús dio a entender con eso, (semainon) “con qué muerte había de glorificar a Dios”. Pero es sumamente improbable que en ese entonces Pedro comprendiera el significado de esas palabras. Compárese también Juan 2:19.

Hermenéutica por M. S. Terry

El mensaje sale del texto bíblico

Recursos para predicadores y maestros- mayo 2009

El mensaje sale del texto bíblico

Artículo escrito por: Francisco Schmidt

Estimado(a) lector/a:

En una predicación, ¿está bien predicar conceptos bíblicos sin hacer referencia a la Biblia? ¿Está bien leer el pasaje en la introducción y no hacer referencia al texto en el resto del mensaje?

En esta serie de artículos, venimos reflexionando en una definición de la predicación expositiva: “La predicación expositiva es la comunicación de un concepto bíblico, derivado de y trasmitido por un estudio histórico, gramatical, y literario del pasaje en su contexto, el cual el Espíritu Santo primero aplica a la personalidad y experiencia del predicador y después a través de él a los oyentes.”

En un artículo anterior, hablamos de la importancia de tener un mensaje central que unifica la prédica. En otro artículo, observamos que el uso que el predicador hace de la Palabra para sustentar esta idea o concepto central es mayormente lo que le hace una predicación expositiva o no.

La parte de la definición arriba que subrayé – “y trasmitido por” – comunica que esta idea no sólo debería venir de un buen estudio del pasaje bíblico, sino que el predicador debería comunicar a los oyentes cómo la Biblia realmente enseña esta idea. Para expresarlo en otras palabras, en su manejo de la Palabra en sus predicaciones el predicador expositivo en efecto está diciendo a cada rato, “¡Miren lo que Dios dice!” El predicador expositivo debería leer, explicar y aplicar la Palabra en varios puntos de un mensaje.

Quizá ayude contrastar lo que estoy proponiendo con otras maneras de manejar la Palabra en un sermón.

Hay iglesias en que el predicador trasmite conceptos bíblicos – cómo manejar sabiamente las finanzas, cómo criar a los hijos, por ejemplo – pero sin hacer referencia alguna en el mensaje de que estos conceptos vienen de la Palabra. Este modelo de predicación se encuentra en algunas de las iglesias conocidas como “sensibles a buscadores” en que procuran que no creyentes asistan los cultos dominicales y se esfuerzan para comunicarles el evangelio en términos muy contemporáneos. En cuanto a omitir referencias a la Biblia, el razonamiento es que, como muchos no creyentes no aceptan la Palabra como autoridad, el predicador les dará los conceptos sin decirles de dónde viene.

Algunos defienden la práctica con el ejemplo de Pablo en Hechos 17:16-34 cuando predicó a los filósofos paganos en el Areópago. Es cierto que Pablo empezó con cosas que ellos conocían y aceptaban, como el altar “al Dios desconocido” (v.23) y una cita de un poeta griega (v.28). Es también cierto que Pablo no citó el Antiguo Testamento como normalmente solía hacer cuando predicaba el evangelio, aunque los conceptos expresados en este sermón definitivamente eran muy bíblicos y teológicos.

Sin embargo, llama la atención el hecho de que Pablo, conociendo el prejuicio que estos filósofos griegos tendían en contra del concepto de la resurrección física de la muerte, no se asustó de hablar de la resurrección de Cristo en su sermón (v.31). Y era precisamente en este punto donde varios de los oyentes rechazaron el mensaje (v.32). Obviamente, la idea de Pablo no era evitar ofender a los oyentes.

Quizá otra diferencia entre la predicación de Pablo en Hechos 17 y la predicación dominical en una iglesia es que Pablo estaba en el territorio de los filósofos. Estaba en el Areópago, no en una iglesia. Si los filósofos hubieran llegado a escuchar a Pablo en el culto de una iglesia, a lo mejor su sermón hubiera sido diferente. Si la gente llega a una iglesia, es que saben que es iglesia y que ahí se habla de la Biblia.

En una iglesia, ¿no sería mejor mostrar cómo la Biblia enseña estos conceptos? La Biblia, siendo inspirada, tiene autoridad en la vida de las personas (2ª Timoteo 3:16-17). El peligro de predicar sin hacer referencia a la Biblia es que deja la impresión de que la autoridad de cada mensaje viene del conocimiento y experiencia del predicador.

Si uno tuviera oportunidad de dirigirse a una audiencia de no creyentes en su “territorio” – por ejemplo a la facultad de ciencia o de filosofía de una universidad — a lo mejor eso es el contexto oportuno para hacer lo que hizo Pablo en Hechos 17; sin embargo, no recomiendo omitir referencia a la Biblia en las predicaciones en la iglesia domingo tras domingo.

Pero hay otra práctica más común referente al uso de la Palabra durante el mensaje. Algunos predicadores leen todo el pasaje de un solo en la introducción del mensaje, pero después no muestran cómo sus puntos vienen del pasaje (aunque sí vienen del pasaje). Tampoco recomiendo esta práctica.

No es malo leer el texto entero en la introducción. De hecho, en congregaciones donde mucha gente es analfabeta, es buena idea leer no sólo el texto sobre el cual va a predicar sino capítulos enteros de la Biblia. ¿De qué otra manera muchos hermanos analfabetos van a recibir la Palabra para alimentarse?

Sin embargo, si el predicador no hace referencia al texto durante su mensaje, pocos hermanos van a poder hacer la conexión entre diferentes puntos y el texto. También corre el peligro de dejar la impresión de que la relación de la Palabra con el mensaje es como la relación entre cantar el himno nacional con un acto público: se hace al principio, y de ahí en adelante nadie piensa más en ello.

Si el predicador lee el texto entero en la introducción, está bien. Pero en el desarrollo del mensaje, que muestre la relación entre el texto y el mensaje, con un patrón así: declarar un punto principal del mensaje, leer la parte del texto que apoya este punto y después explicar el texto.

Por ejemplo, si uno fuera a predicar el Salmo 100, podría ser que su bosquejo fuera algo así:

I. “Hermanos, debemos alabar a Dios con gran gozo porque El nos hizo.”

De ahí, el predicador podría leer en voz alta vv.1-3, y después comentar que hay varias frases que comunican expresión de alabanza a Dios: “cantad alegres” (v.1), “servid a Jehová” y “venid ante su presencia” (v.2) y en v.3 “reconoced que Jehová es Dios.”

Pero también podría comentar que en estos versículos hay repetición de la manera en que debemos alabar a Dios: “alegres” (v.1), “con alegría” y “con regocijo” (v.2).

Finalmente podría mostrar en v.3 la razón por lo cual debemos alabar a Dios así: porque El es nuestro creador y tenemos una relación especial con El.

II. “Hermanos, debemos alabara a Dios con acción de gracias porque Dios es siempre bueno, misericordioso y fiel.”

El predicador podría leer en voz alta vv.4-5 y después decir que v.4 habla de alabanza de nuevo pero agrega la frase “con acción de gracias.” Y v.5 da la razón: “Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia y su verdad para todas las generaciones.”

La idea del Salmo 100 parece ser la combinación de las dos afirmaciones: debemos alabar a Dios con gozo, porque El nos hizo y con acción de gracias por Su bondad, misericordia y fidelidad. Para expresarlo en otras palabras, Salmo 100 nos da dos estrofas que dicen CÓMO debemos alabar a Dios y POR QUÉ.

Lo que espero que haya captado del ejemplo es que durante el transcurso del mensaje, el predicador debe mostrar a los hermanos los conceptos que salen del Salmo y cómo el Salmo enseña estos conceptos.

Para ser buenos predicadores expositivos, ¡mostremos a la gente cómo nuestro mensaje sale del texto bíblico!

Scott Yingling
Director General de ObreroFiel.com

Método de Estudio Inductivo

Método de Estudio Inductivo

Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni unatilde de la ley hasta que toda se cumpla.Mateo 5:18 LBLA

Este método consiste en estudiar la Biblia partiendo desde el más mínimo detalle hasta obtener unconcepto o conocimiento general. Para realizar un estudio de este tipo se utilizan: la observación,la interpretación y la aplicación.

La observación Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu enseñanza. Salmo 119:18 DHH

Observar es el acto de ver como son las cosas realmente; es el arte de hacer conciencia. La observación de la Palabra de Dios depende de dos cosas básicas

1. Una mente abierta, y

2. Un espíritu dispuesto.

Observar es el resultado de leer con diligencia, con propósito, pensando y examinando.La observación de la Palabra de Dios la podemos comparar a “Ser como esponjas”: que absorben toda el agua que está regada a nuestro paso.

No observar bien la Palabra de Dios es sercomo una persona que ve el agua que se encuentra regada por donde camina y solamente seconforma con barrerla para hacerla a un lado o pasar encima de ella con indiferencia.

Ser como esponjas: Espiritualmente hablando es llenarse, saciarse y empaparse del contenido deun texto o mensaje. Al igual que una esponja usted debe absorber todo los elementos que se encuentra en él.

Veamos como podemos hacer una observación.Analizando en varias versiones, el versículo de 2 Timoteo 2:15:1.RVA.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad2.NBH.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.3.EUN.

Esmérate por presentarte ante Dios como un hombre honrado, trabajador que no tiene de quéavergonzarse, que expone con rectitud la doctrina verdadera.4.CAS.

Procura con la mayor diligencia presentarte aprobado delante de Dios, como obrero que no tienede qué avergonzarse porque sabe analizar y exponer correctamente la palabra de Dios.5.Pratt.

Procura con diligencia presentarte ante Dios como ministro aprobado, obrero que no tiene deque avergonzarse, manejando acertadamente la palabra de verdad.Analizando el contenido por palabras:

1.¿Qué implica ser diligente? Que debo ser cuidadoso, activo esforzado y rápido.

2.¿Qué es trazar bien? Tengo que enseñar siguiendo un plan ordenado, para lograr mi objetivo.

3.¿Por qué la Biblia me compara con un obrero? Porque soy un trabajador al servicio deDios y me ha delegado una función que debo obedecer.

4.¿Qué es interpretar correctamente? Debo exponer con veracidad o lo contrario a lo quedicen los malos o falsos maestros.

5.¿Qué implica el término, “palabra de verdad”? Es toda la escritura inspirada por el EspírituSanto. La interpretación Dame entendimiento para seguir tus preceptos, pues quiero meditar en tus maravillas. Salmo 119:27 DHH

La interpretación:
Explica el significado general del pasaje y ayuda a entender porque el EspírituSanto incluyó esta porción en las escrituras. La interpretación contesta la pregunta “¿Que significa?”

La interpretación se realiza tomando en cuenta el contexto del capítulo, del libro y la Biblia engeneral, para no interpretar al antojo. (Así como algunas reglas de hermenéutica que se enseñaranen otro estudio).

La interpretación de la Palabra de Dios la podemos comparar a “extraer el agua de un pozo”:una persona puede tener un pozo de agua fresca a su alrededor, pero solamente si está sedienta,se dará a la tarea de tomar un recipiente para sacar el agua que mitigara su sed.Cuando una persona ha experimentado una sequía y ve que otros tienen sed, se dispondrá aextraer agua del pozo, para satisfacer la necesidad de su prójimo.

Extraer el agua del pozo: Espiritualmente hablando es; trabajar buscando un método apropiado através del Espíritu Santo para estudiar la Palabra de Dios. El propósito será extraer las verdadespara satisfacer nuestra sequedad espiritual y la de nuestros hermanos. La aplicación Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica. Se parece a unhombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca.

Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida. Lucas 6:47-48

La aplicación es poner en práctica en nuestra vida la Palabra de Dios, reconociendo primeramenteel mensaje personal que Dios escribió para nosotros.

La aplicación de la palabra de Dios la podemos comparar a “beber el agua del pozo”: Beber agua nos sirve para hidratar y refrescar nuestro organismo.

Tomar el agua es satisfacer unanecesidad básica para, vivir, existir, trabajar, jugar etc., con una renovada vitalidad.

Beber el agua del pozo: Espiritualmente hablando es, creer y aplicar la Palabra de Dios en nuestravida.

Es vivir conforme a lo que ella nos dicta, para experimentar una nueva vida. El propósito deDios es que adquiramos conocimiento, pero más que eso es que cambiemos nuestra manera de vivir y que nos preparemos para la vida eterna.

Un estudio Bíblico que tiene interpretación, pero no tiene aplicación, nos lleva a un conocimiento vano.

La aplicación debe contener por lo menos los siguientes aspectos: veamos:

Aplicando la Palabra de Dios: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para “enseñar”, para“redargüir”, para “corregir”, para “instruir en justicia”, 2 Timoteo 3:16

A.Enseñar: Esto implica lo que debemos saber o conocer.

B.Redargüir: Lo que debemos evitar hacer. Es tener un argumento sincero en contra de lo quehacemos mal.

C.Corregir: Es lo que debemos rectificar o hacer en una forma diferente. Es enmendar lo quehemos hecho mal.

D.Instruir en justicia: Instruir es construir, es aprender métodos y reglas para saber lo quedebemos comenzar a hacer.Si la Palabra de Dios dice: Toda la escritura, eso implica toda y cada versículo, por lo que en la aplicación de la Palabra De Dios debemos utilizar uno, dos, tres o una combinación de estosaspectos. La aplicación debe ser hecha a nuestra vida primeramente y después debemos cambiarlas palabras para aplicarlas a otros.

Veamos los siguientes ejemplos:A.Aplicación, utilizando el inciso “Enseñar” (Que debo saber)

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse,que traza bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15 RVA

Como discípulo que estoy aprendiendo a enseñar la palabra de verdad, debo encontrar el método necesario para tener éxito en este propósito.

Necesito hacer conciencia que la Palabra me llama obrero, eso quiere decir que debo trabajar duro estudiando la Biblia y esoimplicara, invertir tiempo, esforzarme y disciplinarme en el conocimiento de la Palabra de Dios.

Debo de entender que soy un trabajador que no tiene de que avergonzarse por lo que deboser puntual y preciso para no divagar en asuntos ajenos a la investigación asignada. Debo dedicar mi tiempo a disfrutar mi trabajo y cumplir la orden de Dios.

Trazar bien significa que debo hacer un diseño y disponer los medios oportunos para lograr mi objetivo que es enseñar a otros. Debo describir elocuentemente por medio del lenguaje escrito y hablado los rasgos principales que aprenda y entienda del estudio de la Palabra de Dios.

B.Aplicación utilizando el inciso “redargüir” (Lo que debo evitar hacer) Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse,que traza bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15 RVA

Como discípulo que estoy aprendiendo a enseñar la Palabra de Dios, debo evitar serindiferente al propósito que Dios tiene en mi vida. No debo posponer el estudio de la Palabrade Dios, ni relegarla a un segundo plano o conformarme solamente con escucharpredicaciones o enseñanzas de otros ministros. Comprendo que no debo realizar mi trabajode mala gana o solamente por cumplir una obligación.Tengo claro que es Dios quien me está preparando para su servicio y es a Él a quien sirvo yno a un hombre en particular.

Trazar mal lo puedo entender como, escribir o decir la primera cosa que se me ocurrasolamente para llenar un requisito. Mi lenguaje escrito y el hablado no debe ser el producto deuna asociación de ideas improvisadas para llenar un papel o para llenar el tiempo que me danpara la predicación o enseñanza.

C.Aplicación utilizando “corregir” (Lo que debo rectificar)Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse,que traza bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15 RVA

Creo que he sido un mal discípulo de Jesucristo porque he cambiado mis prioridades.Comprendo que debo trabajar en lo secular, pero no he sido equilibrado en el trabajo quedebo ofrecer a Dios.

Generalmente he puesto de excusa que no tengo tiempo, para el estudiode la Palabra, ni para la oración, por causa de mis quehaceres, pero me he dado cuenta que esa excusa nadie la cree, porque la Biblia enseña que para todo hay un tiempo.Debo dejar de ser negligente y ya no ser un obrero avergonzado por mi propia perezaespiritual.Usualmente he hecho el trabajo de Dios sin esforzarme, solamente para ser visto, para tenerun nombre o para obtener un salario.

No trazo bien la Palabra de Dios porque no hago eltiempo suficiente para clamarle a Dios que me de sabiduría para aprender y serle un siervofiel.

D.Aplicación utilizando “instruir en justicia” (Lo que debo comenzar ha hacer)

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse,que traza bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15 RVA

Como discípulo de Jesucristo creo firmemente que Dios tiene un propósito para mi vida, seque Él me ha hecho apto para toda buena obra, por lo que continuaré con firmezaaprendiendo a conocer su Palabra.

En el tiempo fijado seré un ministro diligente porque he puesto todo mi esfuerzo por aprender de Dios, para mejorar mi vida y para enseñar a otrosque también lo hagan.Se que no soy perezoso y aunque el trabajo secular me absorba, no tengo excusa porque lafe en lo que enseño me da nueva vida y la escritura dice que el Señor renovará mis fuerzas.

Debo de seguir estudiando la Palabra de Dios anhelando la iluminación, inspiración yrevelación del Espíritu Santo para poder trazar la Palabra escrita o hablada según el plan deDios.

La enseñanza requiere de esfuerzo por lo que también investigaré en las ciencias secularespara ejemplificar de una forma sencilla y/o sofisticada el pensamiento de Dios.Posteriormente de haber hecho una o varias aplicaciones de la Palabra de Dios a mi vida, debo proponerme practicar lo que me aporta y después enseñar a otros.

Aplicación para enseñar a otros (Después de conocer lo que Dios quiere de mí, enseñaré a otroslo que puede querer de ellos, para ello puedo utilizar los incisos mencionados o una combinación de ellos)

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que trazabien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15 RVA

Todos los discípulos de Dios tenemos el deber de enseñar a otros (Mt. 28:19), por lo que debemos esmerarnos por conocer las verdades de Dios escritas en su Palabra (Jer. 33:3).

Un estudio diligente de ellas nos proporcionarán sabiduría para mejorar nuestra forma de vida y de esa maneraenseñaremos a otros con la Palabra y nuestro ejemplo (Hch. 1:1).

La escritura dice que su Santo Espíritu nos enseñara toda la verdad (Jn. 14:26), por lo que nuestra comunión con Dios nos dará lasherramientas necesarias para enseñar ordenadamente su Palabra y poder ser ministros aprobados por él (Mt. 24:45:46).

Como podemos darnos cuenta la aplicación se puede trazar de diferentes ángulos. Toda observación, interpretación y aplicación debe coincidir con el contexto general de la Biblia, por lo quees necesario ampararlas con versículos bíblicos.

Ladoctrina.org
Guate-linda, Octubre de 2006,Elaborado por Juan Chacón juan.hchacon@gmail.com
Revisado por Juan Antonio Vásquez juan.antonio.vc@gmail.com

http://www.ladoctrina.org/c.php?url=material/referencias/est/MetodoDeEstudioInductivo.pdf.

La imago Dei como clave hermenéutica

La imago Dei como clave hermenéutica

Eugenio Fernandez

J. Eugenio Fernandez
Decano de la Facultad y Profesor de Biblia y Comunicacion en IBSTE. (Instituto Biblico y Seminario Teológico de España).

Mayo 8, 2009 by Eugenio Fernandez

Una parte muy importante del ministerio de Cristo se dio en el campo de la dialéctica interpretativa. Jesús no solo ocupó tiempo enseñando a sus discípulos como afrontar la interpretación de la Ley, sino que también empleó muchas de sus energías en denunciar la falsa deontología hermenéutica de los teólogos de su tiempo.

Jesús fue escrupulosamente equilibrado en su acercamiento a la Ley, y eso le llevó a denunciar por un lado, la falta de respeto de los saduceos hacia la misma; y por otro, el literalismo ciego de los fariseos. A unos les dijo que : ignoráis el poder de Dios y las Escrituras; y a otros, que en su inútil celo echaban sobre la Ley mandamientos de hombres hasta dejarla irreconocible. La consecuencia lógica fue que Jesús fue odiado por ambos y cargó con la acusación de ir en contra de Moisés.

Ahora bien, el Maestro, nos aparece especialmente en el evangelio de Mateo, como el Rey-Mesías que viene a interpretar la Ley y los Profetas. El mismo sermón del Monte, es claramente, una síntesis de la Ley Mosaica. Cada uno de los temas que aparecen en él son asuntos recurrentes de la Ley: el ayuno, el divorcio, la limosna, el adulterio, la ofrenda, etc. Jesús en Mateo es el Hermenéuta infalible de la Ley y de los Profetas.

Es demasiado común el encontrar en nuestras iglesias lectores devotos de la biblia que, cuando llegan al Sermón del Monte, caen en la trampa de creer que Jesús se opuso a la ley de Moisés. Otros en cambio, debido a su carácter utópico y su radicalidad ética, han llegado a la torpe conclusión de que no es para nosotros. Basta, un rápido vistazo a la historia de la interpretación para darse cuenta que la hermenéutica de Jesús ha dejado fuera de juego a la Iglesia a través de los siglos. Una vez más, Jesús, el Rabí galileo, nos desborda con su hermenéutica como lo hizo a los hombres de su generación.

¿Qué quería decir Jesús cuando afirmaba que: oísteis que fue dicho, pero yo os digo? Quizás la traducción más acertada sería: Oísteis lo que os han dicho (los fariseos), puesto que Jesús no cuestionaba la Ley sino la interpretación que de la misma los fariseos habían hecho. Jesús cuando habla de la Ley, la reconoce como autoritativa puesto que ella daba testimonio de El mismo, y no solo esto, sino que le aplicaba un carácter eterno, al decir que ni una iota ni una tilde pasaran. Así pues, la controversia tocante a la ley es en realidad una controversia en cuanto a la deontología hermenéutica de la misma. Para Jesús, el espíritu de la Ley había quedado enterrado bajo los escombros de una religiosidad legalista por la mala practica interpretativa de los fariseos. Pablo, vendrá años mas tarde a denunciar esto mismo cuando afirma que …La letra mata pero el espíritu vivifica… Por lo tanto, para Jesús, todo ejercicio interpretativo que coloca a la ley como un fin en sí misma, es un práctica hermenéutica no-deontológica. Y de la misma manera, el reduccionismo saduceo saturado de elucubraciones metafísicas griegas, era otro claro ejemplo de una pésima hermenéutica que había que evitar por inútil.

¿En que pues, consistió la hermenéutica de Cristo? ¿Cómo se efectúa una hermenéutica deontológica? La razón es más simple y a la vez más compleja de lo que a primera vista pueda parecer. Su simplicidad viene dada por el principio que la sustenta, y su complejidad por la dificultad de su aplicación en ámbitos religiosos cargados de una alta exigencia normativa.
Según el Génesis de Moisés, Dios crea al ser humano , no solo a su imagen, (celem) ; sino a su semejanza, (demut). Esta segunda expresión aparece aquí como una ampliación de la primera, imprimiendo fuerza al escueto texto. La idea es que la creación a su imagen fue “muy a su imagen” y nos revela un alto grado de parecido entre Creador y criatura. Esta idea de imagen se repite en el Salmo 8 cuando el poeta se pregunta: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Y responde: le has hecho poco menor que los ángeles. Curiosamente, el texto hebreo no habla de ángeles, sino de Dios Elohim.

No es el momento de entrar en la discusión de, si el ser humano perdió la imagen de Dios en el hecho histórico de la caída, o de cuanta imagen de Dios quedó en él después de la misma. Esto es una discusión bizantina que queda bien para la gimnasia antropológica de salón, pero que a efectos prácticos no nos lleva a ningún sitio. Jesús consideró al ser humano como un elemento de primer orden y lo socorrió independientemente de cualquier otro razonamiento. Jesús entendió que el ser humano debe ser un elemento prioritario en cualquier entendimiento de la religión. Tanto es así, que lo usó como clave hermenéutica para la interpretación de la Ley. El Maestro fue beligerante a la hora de dejar bien claro, que todo el sistema religioso tiene una doble finalidad: honrar a Dios y bendecir al ser humano creado a imagen de Dios.

Si vamos al sermón de monte nos daremos cuenta que cuando trata los asuntos mencionados anteriormente, lo hace desde la perspectiva antropológica. Por ejemplo; la agresión o el adulterio no es solo un asunto físico, sino de intencionalidad. El divorcio no es justo porque deja a la parte débil desamparada. La venganza no soluciona la injusticia sino que la deforma por su capacidad destructora. El enemigo puede ser seducido por el amor. La verdadera religiosidad no es un asunto externo sino interno. Las plegarias deben ser hechas conscientes de que Dios es un Padre amante, no un Dios lejano. El juicio es un asunto peligroso porque no tiene todos los datos de las circunstancias en las que el ser humano que esta siendo juzgado puede estar viviendo.

Jesús tenia bien claro, que la Ley fue dada para bendecir y ayudar al ser humano en su difícil peregrinar por una inhóspita existencia. Por eso, pone a los fariseos contra las cuerdas con los ejemplos de David cuando tomó los panes de la proposición, o para justificar la sanidad de los enfermos en día de reposo, pone como ejemplo a los sacerdotes que violan el sábado y eran sin culpa, o pone a su propio Padre y a El mismo como quienes hasta ahora trabajan por salvar al ser humano de la miseria. En otras palabras, el intento por aliviar la necesidad del ser humano, es más importante que cualquier exigencia litúrgica o ceremonial.

Resumiendo, nuestro ejercicio interpretativo debe estar regido por el resultado que se opera sobre el ser humano creado a Imagen de Dios. De la misma manera, cualquier decisión religiosa o eclesiástica, no debiera perder de vista al ser humano creado a imagen de Dios ni convertirse en un fin en si misma. Recordemos que el ser humano no fue hecho para el día de reposo, sino el día de reposo para el ser humano. ¡Que fácil es invertir los valores del Reino y agraviar a nuestro hermano en el nombre de nuestras costumbres, de nuestras normas, de nuestras leyes o de nuestras interpretaciones privadas.

¡Claro que es difícil y arriesgado! Ahí radica la complejidad del asunto que tenemos entre las manos. Porque la experiencia nos dice que en la práctica pastoral y eclesial vamos a encontrar situaciones en las cuales será difícil armonizar el mandamiento -si es que existe- con las situaciones harto complejas de los individuos a nuestro cargo. En tales casos, no cabe otro protocolo de intervención que pedir a Dios que nos dé su sabiduría para poder ver al ser humano con sus ojos. Ver también su Palabra bajo ese prisma de humanidad, y actuar para que esa imago Dei que con tanto esmero, cariño y generosidad el Creador puso de sí mismo sobre nosotros, no sea dañada por nuestra mala práctica religiosa.

J. Eugenio Fernández

biblia.com

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