Benedicto XVI: los católicos y los judíos deben dar testimonio común del amor de Dios

Benedicto XVI: los católicos y los judíos deben dar testimonio común del amor de Dios

30/10/2008  Itongadol/ZENIT.-

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Ofrecemos a continuación el texto íntegro del discurso del Papa Benedicto XVI a los miembros del International Jewish Committee on Interreligious Consultations, a quienes recibió hoy en la Sala de los Papas del Palacio Apostólico Vaticano.

Estoy contento de dar la bienvenida a esta delegación del International Jewish Committee on Interreligious Consultations. Durante más de treinta años, su Comité y la Santa Sede han mantenido contactos regulares y fructíferos, que han contribuido a un mayor entendimiento y aceptación entre católicos y judíos. Aprovecho de buen grado esta ocasión para reafirmar el compromiso de la Iglesia en la realización de los principios sentados por la histórica declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II. Esta Declaración, que condena firmemente toda forma de antisemitismo, representa tanto un hito en la larga historia de las relaciones entre católicos y judíos, como también un emplazamiento a una renovada comprensión teológica de las relaciones entre la Iglesia y el Pueblo Judío.

Los cristianos hoy son cada vez más conscientes del patrimonio espiritual que comparten con el pueblo de la Torá, el pueblo elegido por Dios en su gracia inefable, un patrimonio que llama a una mayor apreciación, respeto y amor mutuos (cf. Nostra Aetate, 4). Los judíos tienen también el desafío de descubrir lo que tienen en común con todos los que creen en el Señor, el Dios de Israel, quien se reveló a sí mismo en primer lugar a través de su palabra poderosa y capaz de dar vida. Como nos recuerda el salmista, la palabra de Dios es una lámpara y una luz en nuestro camino; nos mantiene vivos y nos da nueva vida (cf. Sal 119,105). Esta palabra nos empuja a dar común testimonio del amor, la gracia y la verdad de Dios. Este es un servicio vital en nuestro tiempo, caracterizado por la pérdida de los valores morales y espirituales que garantizan la dignidad humana, la solidaridad, la justicia y la paz.

En nuestro atribulado mundo, marcado con tanta frecuencia por la pobreza, la violencia y la explotación, el diálogo entre las culturas y las religiones debería cada vez más y más verse como un deber sagrado que incumbe a todos aquellos que están comprometidos en la construcción de un mundo digno del hombre. La capacidad de aceptarnos y respetarnos unos a otro, y de decir la verdad en el amor, es esencial para superar las diferencias, prevenir las incomprensiones y evitar confrontaciones innecesarias. Como ustedes mismos han experimentado a través de los años en los encuentros del International Liaison Committee, el diálogo sólo es serio y honrado cuando respeta las diferencias y reconoce a los otros en su alteridad. Un diálogo sincero necesita tanto apertura como un firme sentido de identidad por ambas partes, en orden a enriquecerse mutuamente son los dones del otro.

En meses recientes, he tenido el placer de encontrar a las comunidades judías en Nueva York, en París y aquí en el Vaticano. Doy gracias a Dios por estos encuentros, y por el progreso de las relaciones entre católicos y judíos que reflejan. Con este espíritu, por tanto, les animo a perseverar en su importante labor con paciencia y con un compromiso renovado. Les ofrezco mis fervientes buenos deseos para la preparación del encuentro del mes que viene en Budapest entre su Comité y una delegación de la Comisión para las relaciones religiosas con los judíos de la Santa Sede, para hablar sobre el tema “La religión y la sociedad civil hoy”.

Con estos sentimientos, queridos amigos, pido al Todopoderoso que continúe velando sobre ustedes y sus familias, y guíe sus pasos por el camino de la paz.

[Traducción del inglés por Inma Álvarez]

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España tiene déficit de equipos de radioterapia para tratar el cáncer de pulmón

España tiene déficit de equipos de radioterapia para tratar el cáncer de pulmón

31.10.08 

 

(PD).-España se sitúa en la media europea en el porcentaje de muertes por cáncer de pulmón entre la población y en el tratamiento de esta grave patología, el tumor maligno más letal en Europa y que provoca cerca del 20% de los fallecimientos por cáncer. Así se desprende del “Informe comparativo sobre cáncer de pulmón en Europa”, dirigido por el profesor Nils Willking, oncólogo médico del Instituto Karolinska de Suecia, y auspiciado por la Sociedad Española de Oncología Médica.

Concretamente, España ocupa el sexto puesto en supervivencia de la citada enfermedad, por detrás de Francia, Austria, Bélgica, Holanda y Suiza. A pesar de ser líder en el desarrollo de fármacos y en investigación clínica, tiene déficit en cuanto a equipos de radioterapia para tratar ese cáncer: existen menos de cuatro de estos aparatos por cada millón de habitantes.

Así, respecto al resto de Europa, el acceso a esta terapia es bajo, ya que la mayoría de los países europeos cuenta con entre cuatro y seis equipos.

El informe indica que la menor supervivencia al cáncer de pulmón en Europa está relacionada con un bajo acceso a la asistencia oncológica, en la que se incluyen la cirugía, la radioterapia y los tratamientos oncológicos. El diagnóstico tardío es también causa de bajas tasas de supervivencia. Y es que casi el 90% de los pacientes muere a los cinco años de diagnosticarles la enfermedad.

Hallan antiguo escrito hebreo en Jerusalén, un texto hebreo de 3.000 años, el más antiguo conocido

Hallan antiguo escrito hebreo en Jerusalén, un texto hebreo de 3.000 años, el más antiguo conocido

31/10/2008
Itongadol/DPA.-

Expertos de la Universidad Hebrea informaron acerca del descubrimiento de un antiguo texto judío que podría ser el más viejo del que se tenga conocimiento. clic en título


Un fragmento del escrito en cerámica con cinco líneas fue descubierto por un joven voluntario durante unas excavaciones 20 kilómetros al suroeste de Jerusalén, informó el portal de la BBC

Los especialistas de la Universidad Hebrea consideran que el texto fue escrito hace 3 mil años, es decir, mil años más que los Rollos del Mar Muerto.

Gracias a las investigaciones realizadas en la pieza se han descifrado las palabras “juez”, “esclavo” y “rey”, escritas en un lenguaje considerado como el precursor del alfabeto hebreo.

Los estudios en el texto han llevado a los especialistas a pensar que se trata de la inscripción hebrea más antigua hasta ahora localizada.

El fragmento fue hallado en el sitio de Khirbet Qeiyafa y su ubicación podría ayudar en las investigaciones sobre el periodo del rey David.

No obstante, otros especialistas consideran que no sólo los israelitas usaban ese tipo de caracteres, por lo que será necesario probar que el texto está escrito en hebreo y no en otra lengua de la región.

Arqueólogos israelíes desenterraron en las proximidades de Jerusalén el escrito hebreo más antiguo que se conoce, un fragmento cerámico de 15 por 15 centímetros y 3.000 años de antiguedad calificado como “el más importante descubrimiento arqueológico en Israel desde los Manuscritos del Mar Muerto”.

Según comunicó hoy la Universidad Hebrea de Jerusalén, el fragmento cerámico incluye cinco líneas de texto separadas por líneas negras y ha sido encontrado en excavaciones llevadas a cabo en la fortaleza de Elah, al sureste de Jerusalén, un complejo que data del siglo X antes de Cristo.

El objeto se encontraba en el suelo, en el interior de un edificio próximo a la entrada de la fortaleza. Según la universidad, las pruebas de carbono 14 efectuadas sobre el material orgánico encontrado junto al fragmento han concluido que la inscripción data de hace tres milenios, de tiempos del rey David. Por ello, es mil años más antiguo que los Manuscritos del Mar Muerto.

Pese a que la inscripción tiene que ser todavía descifrada por completo, contiene las raíces de las palabras “esclavo”, “juez” y “rey”. Se piensa que fue parte de una carta o un texto legal. La universidad espera que el texto contribuya a estudiar el desarrollo de los lenguajes alfabéticos.

Las excavaciones en Elah comenzaron en junio de 2008. La fortaleza está situada en la frontera entre Filistea y el reino bíblico de Judea y se cree que fue un importante lugar de paso en la carretera principal desde la costa a Jerusalén. Hasta el momento, sólo ha sido excavado el cinco por ciento de la fortaleza.

 

cvtp eluniversal.com.mx

Salud encarga un estudio para conocer la ‘población oculta’ consumidora de cocaína

Salud encarga un estudio para conocer la ‘población oculta’ consumidora de cocaína

31.10.08 |

 

(PD).-El consejero de Salud del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Nieto, y el presidente de la Sociedad Española de Toxicomanías, José Carlos Pérez, firmaron ayer un convenio de colaboración para la realización de un estudio de consumidores ocultos de cocaína en La Rioja.

Según explicó la Consejería, el acuerdo potencia la colaboración entre el Ejecutivo riojano y esta sociedad científica de reconocido prestigio, con la que se ha trabajado anteriormente en la organización de destacados encuentros en materia de drogodependencias, como el IX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Toxicomanías o el II Foro Iberoamericano de trastornos adictivos, ambos de gran importancia en el ámbito de las drogodependencias.
Mediante el acuerdo suscrito, la Consejería de Salud financia con 17.344 euros a la Sociedad Española de Toxicomanías para que desarrolle un estudio en La Rioja sobre la población oculta consumidora de cocaína. El objetivo principal de este estudio es profundizar en el conocimiento de la realidad del consumo de drogas entre los jóvenes y conocer cuáles son sus necesidades para conseguir una prevención más eficaz y mayor calidad en la asistencia de los problemas derivados de su consumo.

Humor- Robot hecho con tecnología Makro-hogareña

Religión en Cuba

Religión en Cuba

Por Orlando Márquez Hidalgo

LA HABANA, sábado, 1 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Pubicamos el editorial del último número de la edición de la revista cubana católica Palabra Nueva (http://www.palabranueva.net) escrito por su director,  Orlando Márquez Hidalgo, con el título “Pido la palabra”.

Una persona me ha prestado su “Material de Estudio/abril-junio 2008”. Se trata de dos textos que debieron estudiar los militantes del Partido y de la Juventud Comunista en los meses indicados. El primero -para estudiar del 14 de abril al 14 de mayo- trata sobre “La dualidad monetaria en Cuba. Por qué fue necesaria, sus características y las acciones encaminadas a lograr la unificación”. El segundo tema -a estudiar del 15 de mayo al 15 de junio-, se titula “Nuevas condiciones históricas del socialismo en el siglo XXI “.

Yo los estudié, y es el segundo texto el que motiva este comentario, específicamente uno de los diez párrafos que se identifican como “ajustes”, y que corresponden al capítulo final del texto: “Cambios en las condiciones, en los métodos y en las estrategias” para aplicar el socialismo en el siglo XXI.

El “ajuste 9” dice así: “La religión no necesariamente debe ser enfocada como una forma de opio social en sí misma sino como un elemento con posibilidades de asimilación y alianza para los objetivos programáticos generales pues los valores éticos que promueve no son intrínsecamente contradictorios con los del socialismo. Las relaciones que la religión promete en el cielo, el socialismo lucha por construirlas en la tierra”.

Aunque sin perder la ambigüedad, es una idea que hasta cierto punto se distancia de las antiguas concepciones leninistas sobre la religión. Hay ciertamente un cambio, una intención de adaptar la estrategia a los tiempos presentes. Eso es también hacer política. Pero las religiones no pueden entenderse desde el prisma político. La torpeza práctica de Lenin, engendrada por la idea de que la religión era un “producto y reflejo de la opresión económica”, lo llevó a intentar erradicar la religión e implantar el ateísmo, lo cual no sólo fue estéril, también contraproducente para sumar adeptos al proyecto que pretendía redimir a la especie humana. Si en ocasiones habló de la necesidad de no espantar a los cristianos y en el Proyecto de programa del Partido comunista ruso habló de eludir “cuidadosamente toda ofensa a los sentimientos de los creyentes”, lo hizo para evitar que se afianzara -por oposición- “el fanatismo religioso”. Al líder comunista se le hacía difícil controlar su desprecio por la religión, y en sus numerosos artículos, discursos y cartas no sólo se regodeó en aquello de “opio del pueblo” como argumento frente a lo que consideraba “opresión espiritual” de la que el materialismo marxista era “implacable enemigo”, sino que desató sus propios sentimientos contra “los curas mojigatos y burgueses”, contra la religión como “una de las cosas más repugnantes que existen bajo la capa del cielo”, “enemigo milenario de la cultura y el progreso”, “la infamia más incalificable”, “necrofilia ideológica”… Y en carta de regaño a Máximo Gorki, calificó a los socialistas cristianos como “el peor tipo de ‘socialismo’ y su peor tergiversación”… Con Lenin no había arreglo, diríamos hoy.

Pero a diferencia de Marx, Engels y otros teóricos y propagadores del “ateísmo científico”, Lenin puso en práctica sus ideas, las suyas y lo que interpretó de los anteriores, y su estilo, métodos y conclusiones, ahora como verdadera ideología religiosa, prevalecieron y no fueron ya cuestionados siempre que se intentó, e impuso un Estado socialista en el mundo. La causa es desgarradoramente simple: una ideología exaltada e intolerante -al menos la obra de los exaltados e intolerantes que prevalecieron-, y que a la postre demandó, para sí, el sentimiento religioso de los ciudadanos. Si el socialismo del siglo XXI deja estos sentimientos y convicciones en el siglo XX, algo se ha avanzado. Pero habría que despojarse de algo más que sentimientos.

Si en el siglo XIX muchos socialistas y comunistas propugnaban que la religión era un asunto privado con respecto al Estado (no fueron los primeros), Lenin torció la idea para llevarla en otra dirección, hacia la intolerancia religiosa propiamente: “El Partido del proletariado exige del Estado que declare la religión asunto privado; pero no considera, ni mucho menos, ‘asunto privado’ la lucha contra el opio del pueblo, la lucha contra las supersticiones religiosas, etc. ¡Los oportunistas tergiversan la cuestión como si el Partido Socialdemócrata considerase la religión un asunto privado!” Esta exigencia de Lenin al Estado fue presentada en mayo de 1909, cuando aún la revolución rusa no era un hecho, cuando el Partido de los comunistas rusos se llamaba Socialdemócrata y no se había apoderado del Estado, lo que ocurrió en 1917. Fue entonces, al alcanzar el poder, cuando la lucha contra la religión pasó a ser un asunto de Estado, en correspondencia con el Partido que regía tal Estado, reconstruido ahora para sus intereses.

Ya no era cuestión de sentimientos individuales, sino de una estrategia necesaria al programa ideológico. El patrón se repitió, con algunas variantes, en las demás naciones socialistas. Las consecuencias son harto conocidas.

En el siglo XXI, con la experiencia destrozada del socialismo real, o al menos lo que fue practicado por los seguidores de los clásicos del materialismo científico especialmente allí mismo donde nació, con la realidad de la globalización no sólo económica y cuando la fiebre por el consumo rebasa el mundo desarrollado, mientras las injusticias y desigualdades continúan siendo un reto para todo ser humano que piense un poco en sus semejantes, ¿cómo puede ser la religión “un elemento con posibilidades de asimilación y alianza para los objetivos programáticos generales” del socialismo? Si los objetivos del nuevo socialismo son el respeto a la diversidad de criterios económicos, políticos y hasta religiosos; si socialismo significa hoy socializar la cultura, la política, la economía, el pensamiento en función de la comunidad en general y no de un partido exclusivo y excluyente, sería comprensible la afirmación, aunque es preferible hablar de individuos religiosos y no de religión, pues esta remite a lo trascendente, a Dios propiamente.

La religión que intento practicar no sin dificultad cada día tiene su origen en el amor de Dios encarnado en Jesucristo, y puede expresarse en una sola frase: “Ámense unos a otros como yo los he amado”. Está claro que los valores éticos del cristianismo no sirven para sustentar el odio y la lucha de clases. Puede argumentarse que la realidad política -las relaciones interpersonales y entre naciones- es muy complicada para aplicar semejante propuesta. Por ello los cristianos, conocedores de los límites humanos para alcanzar la felicidad completa, hablamos de un reino que no es de este mundo, pero que en este mundo comienza a ser gestado mediante el compromiso en la construcción de una sociedad más justa. El Sermón de la Montaña es la invitación de Jesús a practicar el bien en este mundo; aquello de “venga a nosotros tu reino” o “danos hoy nuestro pan de cada día”, no son fugas que ofrece el Padrenuestro sino el reconocimiento de la dignidad presente en este mundo. Todo el trabajo caritativo y social desplegado por la Iglesia en el mundo da fe de ello. Para merecer la vida eterna es preciso empeñarse en esta vida. Es así, y así debe entenderse. Es algo muy distinto a la enajenante interpretación del marxismo-leninismo que sigue arrastrando el “ajuste 9”.

Pero las relaciones que, según el “ajuste 9”, “el socialismo lucha por construir sobre la tierra” -el reino de dios en este mundo- necesitan del Estado socialista, no de la religión, o de la Iglesia. Y si ese Estado se rige, como es nuestro caso, por un Partido que es marxista-leninista, el reto sería cambiar, soltar lastre y no continuar en el error de Lenin. El mismo Engels, al hablar sobre su idealizada sociedad sin Estado, reconocía un peligro para la “dictadura del proletariado” que Lenin y sus seguidores ignoraron: “la veneración supersticiosa del Estado y de todo lo que con él se relaciona”. “En realidad -escribió Engels en marzo de 1891- el Estado no es más que una máquina para la opresión de una clase por otra, lo mismo en la república democrática que bajo la monarquía; y en el mejor de los casos, un mal que se trasmite al proletariado triunfante en su lucha por la dominación de clase”.

¿Cómo aspirar a una sociedad más justa en la que los cubanos -no importa si socialistas, liberales, socialdemócratas, creyentes o no- puedan aportar desde su individualidad, desde su inteligencia y desde su capacidad de gestión, con sentido de pertenencia a la comunidad donde viven? El respeto a la libertad y a la ley justa debe ser privilegiado, de palabra y de obra.

¿Es necesario mirar en el pasado? Las sugerencias del padre Félix Varela al respecto son lámpara encendida. Y si la falta de fe fuera un obstáculo, si lo religioso y lo que representa produce desconfianza en algunos ideólogos del patio, ¿por qué mirar tan lejos? Para programa de república y nación tenemos a José Martí. Prefiero a Martí. Es nuestro, y en eticidad y agudeza política supera a todos los importados.

Muchos de los males que criticamos hoy en nuestra sociedad fueron previstos por Martí. No era socialista, ciertamente, tampoco fue un capitalista. Era un soñador de la república, de la convivencia de los diferentes, del consenso y de la libertad responsable. Su pensamiento agudo adelantó los males del capitalismo monopolista y salvaje; así como los peligros de las ideas socialistas que vio nacer: el odio de clases; el peligro de corromper a los pueblos al buscar solamente los fines terrestres; el excesivo peso del Estado abrumado él mismo en sus innumerables empresas y empleados públicos; el funcionarismo autocrático. “¡Mal va un pueblo de oficinistas!”, parece gritarnos desde el pasado.

Pero la gran dosis de bondad de Martí no llevaba la condena explícita a ninguna tendencia política, porque para él toda obra humana, toda organización social, como el hombre mismo que la crea, podría esparcir el mal si no es guiada por la idea superior del bien para unos y otros. Y en su crítica a aquel libro de Herbert Spencer sobre el socialismo -La futura esclavitud- dijo a los políticos, no importa de qué tendencia, lo que no fue capaz de decir Spencer a los socialistas de su época: “¡Yerra, pero consuela! Que el que consuela, nunca yerra”.

Cuando se tiene semejante convicción, cuando el político es capaz de reconocer que no tiene la verdad absoluta, que su obra no es perfecta y necesita de los demás para avanzar, cuando a esto une su compromiso de aliviar el peso inevitable de las calamidades sociales que cae sobre los ciudadanos, y para ello busca en sí y fuera de sí las fórmulas flexibles y esperanzadoras, ¿qué importa si se es socialista o liberal? Cuando la política, y quienes hacen política en Cuba, vista el sagrado manto de lo humano sobre la piel ideológica de preferencia, estaremos todos en mejores condiciones de establecer alianzas, porque lo que nos une y hará progresar, a pesar de las opciones políticas, es la condición humana compartida en esta tierra.

Nota: Las citas de Lenin son tomadas del folleto Acerca de la religión, Ed. Progreso, Moscú, 1973. La cita de Engels es tomada de su “Introducción” a Las guerras civiles, de K. Marx. Obras escogidas, t. I, Ed. Política, La Habana, 1963. 

Francis Collins: “Creo que Dios tuvo un plan para crear unas criaturas con las que pudiera relacionarse”

Francis Collins: “Creo que Dios tuvo un plan para crear unas criaturas con las que pudiera relacionarse”

Sábado, 21 Abril, 2007

Francis Collins, director del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, es uno de los científicos de mayor reconocimiento en estos momentos en el ámbito bio-médico. Explica en esta entrevista cómo reconcilia la ciencia con su profunda fe cristiana. Collins recientemente habló con Beliefnet sobre su libro “The language of God” (”El lenguaje de Dios”), un reciente éxito de ventas. Aquí te pongo la entrevista:

P. En su libro, Ud. dice que la religión y la ciencia pueden coexistir en la mente de una persona. Esto ha representado una lucha para algunas personas, especialmente en lo que se refiere a la evolución. ¿Cómo compagina Ud. la evolución con la Biblia?

R. Como alguien que ha tenido el privilegio de dirigir el proyecto sobre el genoma humano, he tenido la oportunidad de estudiar nuestro propio libro de instrucciones que es el ADN con un detalle que no había sido posible antes. Recientemente también ha sido posible comparar nuestro ADN con el de otras muchas especies. La idea de que todos los seres vivos descendemos de un precursor común se apoya en una evidencia contundente. Como cristiano que cree en la Biblia, no quisiera que fuera así necesariamente. Pero es así. Y negarlo sólo hace un flaco favor a la fe. Sin embargo, no tengo ninguna dificultad en compaginar esto con mis creencias como cristiano porque creo que Dios tuvo un plan para crear unas criaturas con las que pudiera relacionarse, en las que pudiera inspirar una ley moral, en las que pudiera infundir un alma, y a las que pudiera dar una voluntad libre como regalo para poder tomar decisiones sobre nuestro propio comportamiento; un don que nosotros a menudo utilizamos para hacer lo que no debemos. Yo creo que Dios utilizó el mecanismo de la evolución para conseguir su objetivo. Y aunque a nosotros, que estamos limitados por el tiempo, nos puede parecer que es un proceso muy largo, no fue así para Dios. Y para Dios tampoco fue un proceso al azar. Dios había planificado cómo resultaría todo al final. No había ambigüedades.

(Sigue en el resto de la entrada…)

P. Hay un tema que preocupa a muchos cristianos, por otra parte muy abiertos a la ciencia. ¿Qué les diría Ud. a los cristianos que piensan que el azar o el caos que la evolución implica es contrario a sus creencias más íntimas?

R. Les diría que comprendo muy bien lo irritante y desconcertante que esto puede ser. Les diría que la postura de algunos creyentes de rechazar la evolución equivale a rechazar la información que Dios nos ha dado, la capacidad de entender. Yo creo que, al darnos la inteligencia, Dios quiso darnos la oportunidad de investigar y de apreciar las maravillas de su creación. Dios no se ve amenazado por nuestras aventuras científicas. La respuesta a esa preocupación sobre el azar y el caos es tratar de pensar más allá de nuestras limitaciones humanas del espacio y el tiempo. Si Dios es real, y yo creo que sí, entonces Dios está fuera de la naturaleza. No está, por tanto, limitado por las leyes de la naturaleza como lo estamos nosotros. En ese mismo momento en el que el universo fue creado, en esa inimaginable explosión de energía, Dios tenía el plan de cómo todo aquello se fusionaría en estrellas y galaxias, planetas, y cómo la vida llegaría en un pequeño planeta cerca del borde externo de una galaxia espiral. Y en última instancia, después de cientos de millones de años, daría lugar a criaturas inteligentes en las que podría infundir el deseo de buscarle y el conocimiento del bien y del mal. Y todo esto ocurrió en su mente en un abrir y cerrar de ojos. Puede parecer que todo este proceso es al azar y por tanto su resultado es impredecible, pero, sin embargo, para Dios no fue así.

P. ¿Qué otras cosas ha aprendido Ud. de su trabajo con el ADN que en su opinión revelan algo sobre Dios o sobre la espiritualidad?

R. Bien. Como científico y creyente, la oportunidad de descubrir los increíbles entresijos de la creación de Dios es una ocasión de adorarle. El poder estudiar, por primera vez en la historia de la humanidad, los 3 mil millones de letras del ADN humano –que considero el lenguaje de Dios– nos permite vislumbrar el inmenso poder creador de su mente. Cada descubrimiento que hacemos es para mí una oportunidad de adorar a Dios en un sentido amplio, de apreciar un poco la impresionante grandeza de su creación. También me ayuda a apreciar que los tipos de preguntas que la ciencia puede contestar tienen límites. Y es entonces cuando me vuelvo a Dios para encontrar sus respuestas. La ciencia me dirá cómo funcionan las cosas. No me dirá porqué estamos aquí, cuál es la finalidad de la vida, o qué sucede después de la muerte. Para esto necesito la fe. Y estoy muy agradecido de poder beneficiarme de ambas formas de conocimiento para poder apreciar en su totalidad el maravilloso don de la vida que nos ha sido dado.

P. En su libro también menciona algunos de sus recelos relacionados con el ADN. Ud. habla del escenario de “Gattaca” y los niños de diseño –la posibilidad de que los padres puedan elegir qué genes quieren para sus hijos. ¿Cuáles son sus preocupaciones morales?

R. Creo que hemos recibido el don de la capacidad de entender muchos aspectos de nuestras estructuras mecánicas, incluido nuestro libro de instrucciones. Y también discuto que, por supuesto, esto no es todo. El conocimiento que tenemos sobre la biología y la genética humana no es ni bueno ni malo. Es sólo conocimiento. La aplicación que decidamos hacer de este conocimiento tiene un carácter moral. En este sentido, las personas aceptan, en general, las aplicaciones que desarrollemos para curar o prevenir enfermedades terribles. Ciertamente aliviar el sufrimiento y ayudar a aquellos que están enfermos dándoles la oportunidad de curarse es el mandato de todas las grandes religiones del mundo. Y pienso que el estudio del ADN del genoma humano es una oportunidad maravillosa y sin precedentes de poder hacerlo. Pero, ¿cuáles son los límites? ¿Aceptamos la idea de ir más allá del tratamiento de las enfermedades y de mejorar ciertas características humanas? Parte de esas discusiones se agarran a ese tipo de ciencia que no sabemos hacer. No creo que llegaremos a poder especificar las características de las generaciones futuras porque muchos aspectos no están determinados por los genes sino por la educación, el libre albedrío y todas esas cosas que nos hacen humanos y que no dependen de nuestro ADN. Pero creo que hay cuestiones serias en todo esto sobre hasta dónde queremos llegar. Ninguna de ellas es inminente, pero sería muy útil para nosotros, como sociedad, y particularmente para los creyentes, discutir de manera racional, prudente, no emocional, y decidir dónde están los límites de esta tecnología que no debemos sobrepasar.

P. Parece que en algunos casos ya está sucediendo; por ejemplo, cuando a algunos padres se les notifica que su futuro bebé tiene el síndrome de Down, deciden terminar el embarazo. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

R. A mí me preocupa el hecho de que las aplicaciones de la genética que en este momento son posibles se concretan en las áreas prenatales. Esta no es la razón por la que yo entré en esta disciplina. La razón era buscar la manera de tratar las enfermedades más que impedir que esos individuos nacieran. Pero, por supuesto, en nuestra sociedad actual las personas tienen la oportunidad de beneficiarse de estas tecnologías. Y como sociedad hemos decidido que esta capacidad de decisión se debe defender. En última instancia la genética nos va a llevar más lejos. De las situaciones a las que nos enfrentamos aprenderemos cómo tratar a los que tienen cáncer, cómo curarles de formas que ahora no podemos llevar a cabo, cómo prevenir la diabetes en alguien que está predispuesto a ella para que no termine contrayendo esta terrible enfermedad, cómo tratar enfermedades mentales mucho más efectivamente que como lo podemos hacer ahora. Estas son las verdaderas promesas de esta disciplina que se materializarán en la próxima década.

P. ¿Qué opina sobre el reciente estudio sobre la eficacia de oración a favor de pacientes enfermos?

R. Se refiere a unos estudios en los que unas personas rezan por otras personas enfermas a los que no conocen y que no saben que otros están rezando por ellos. Me parece que es un campo de investigación interesante, que puede descubrir cosas, pero un tanto desconcertante. Pero me parece que contradicen lo que yo pienso que es la oración. Para mí, en mi creencia cristiana, la oración no es una oportunidad de manipular a Dios para que haga lo que nosotros queremos. La oración es una oportunidad de conversar con Dios para sintonizar con su voluntad. En el Padre Nuestro no decimos ‘hágase mi voluntad’ sino ‘hágase tu voluntad’. Y me parece que estos estudios se basan en la suposición de que si decimos las palabras adecuadas en unas ciertas circunstancias podemos conseguir que Dios haga lo que nosotros queremos. En mi opinión, esto no es coherente con lo que leo en la Biblia sobre el papel que la oración ha tenido en las vidas de los creyentes más grandes. Por tanto, el hecho de que estos estudios parecen dar respuestas ambiguas no me dan mucha seguridad sobre el valor de la oración. Están diseñados de manera que suponen un cierto valor a la oración que es un tanto diferente del que para mí tiene en mi propia vida.

P. ¿Tiene Ud. una oración favorita?

R. No estoy apegado a ninguna oración en particular. Hay varios pasajes de la escritura que me gustan, especialmente cuando estoy luchando y buscando respuestas. Uno de ellos es Santiago 1:5 “si uno de vosotros no tiene sabiduría, que le pida a Dios que da a todos con generosidad y sin reproches, y se le dará.” Siempre me da la impresión de que no tengo sabiduría. Esta seguridad de que uno le puede pedir a Dios que se la de y que sucederá ciertamente me da confianza. En mi experiencia esto sucede cuando estoy en actitud orante hacia Dios. Nunca le he oído a Dios hablar en voz alta. Pero a menudo, cuando estoy luchando y buscando una respuesta, buscando una forma sabia de plantear un problema difícil, una oración me ayuda de una forma que me resulta difícil de describir. No es algo que un no creyente pueda entender con facilidad. Pero para aquellos que somos creyentes, pienso que esto es en realidad en lo que consiste la oración.

P. La portada de su libro tiene un trozo de ADN como si fuera una vidriera. ¿Es esto lo que se supone que debe ser?

R. Absolutamente. Está inspirada en un par de imágenes que utilizo a menudo cuando estoy hablando a un grupo sobre ciencia y fe. Las imágenes comparan lo que uno puede ver cuando mira el rosetón de la Catedral de Westminster y cuando mira el ADN. Imagínese que está mirando el ADN a lo largo del eje de la doble hélice: se ve esta preciosa imagen circular que se parece muchísimo a una vidriera redonda de una iglesia.

P. ¿Qué es lo que Ud. desearía que las personas religiosas supieran sobre los científicos y los científicos sobre los creyentes?

R. Los científicos con frecuencia ven una caricatura de lo que es la fe. Llegan a la conclusión de que la fe es algo a lo que se llega exclusivamente por el sentimiento. No perciben la noción de que la fe puede ser una elección completamente racional, como lo fue para mí. De la misma forma que los científicos a veces están expuestos a caricaturas de las personas religiosas, pienso que las personas religiosas a menudo tienen una visión de los científicos que está basada en extremismos. El 40% de los científicos creen en un Dios personal a quien se pueden dirigir en oración y esperar una respuesta. Esto se ha comprobado en varias encuestas. Necesitamos todas las formas de conocer posibles, todas las formas de decir la verdad. La Ciencia es una. La Fe es otra. No son opuestas para nada. Son formas diferentes de contestar a las preguntas más importantes.

02-Septiembre-2006

Cfr.¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe, por Francis S. Collins

Obtenido de: Francis Collins: “Creo que Dios tuvo un plan para crear unas criaturas con las que pudiera relacionarse”

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