Amor al dinero

EL AMOR AL DINERO

Dinero

Copyright © 2006 por Trumpet Ministries, Inc. Todos los Derechos Reservados

Texto bíblico tomado de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional, © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional

Tomado de: Juan, Capítulo Diecisiete

Traducción de Carmen Alvarez

No existe ninguna manera de escapar la crucifixión en este mundo. Quienes entran voluntariamente a la cruz de Cristo son resucitados en Su resurrección omnipotente. Quienes escogen el camino de las riquezas del mundo, confiando que su dinero les dará el poder para escapar de las tribulaciones de la vida, destruyen su relación con su Creador. Cristo nos lo ha advertido claramente: ningún hombre puede servir a Dios y al dinero.

EL AMOR AL DINERO

Mientras estaba con ellos, los protegía y los preservaba mediante el nombre que me diste, y ninguno se perdió sino aquel que nació para perderse, a fin de que se cumpliera la Escritura. (Juan 17:12 – NVI)

¡Qué terrible es perderse! Judas Iscariote se perdió – se perdió de poder estar en la Presencia de Su Creador por la eternidad. ¡Y por sólo treinta monedas de plata!

Judas Iscariote era uno de los doce discípulos. No había nada inusual acerca de Judas a excepción de su amor por el dinero. Él tenía a su cargo la bolsa del dinero, el monedero que los discípulos tenían en común. El dinero significaba tanto para Judas que fue capaz de robar el dinero perteneciente a sus camaradas, a sus compañeros discípulos.

Dijo esto (Judas), no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella. (Juan 12:6 – NVI)

Jesús se refirió a Judas, el hijo de Simón, como “el hijo de perdición” (el destructor por naturaleza). Jesús declaró, “más le valdría a ese hombre no haber nacido” (Mateo 26:24).

Ésta ciertamente es una declaración temida. ¿Cómo te gustaría a ti escuchar que tu Creador te diga que valdría mejor que no hubieras nacido?

Judas no era un hombre que no tuviera conciencia. Su conducta futura nos muestra una conciencia y un remordimiento. Pero Judas amaba el dinero. El amor al dinero abrió una puerta por la que Satanás pudo entrar en él.

En el momento en que fue efectuado el despreciable acto de Judas su conciencia le habló. Judas se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos de Israel – el precio por la vida del Cristo de Dios.

“He pecado – les dijo (Judas) – porque he entregado sangre inocente.” La tristeza de Judas no fue porque hubiera traicionado al Cristo de Israel sino porque había traicionado a un ser humano inocente.

Judas salió y se ahorcó. Ciertamente, el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.

¿Habrá sentido Judas terror al descubrir, conforme iba descendiendo al pozo sin fondo, que había entregado a los Romanos al Hijo santo de Dios? ¿Sentiremos terror nosotros si descubrimos, al entrar al reino espiritual, que le hemos fallado a Cristo debido a nuestro amor por el dinero?

¿Puedes imaginarte la agonía del alma y de la mente de Judas? Cristo no fue el único que sufrió el dolor agudo de la muerte y del Infierno durante esas horas terribles. Pero la agonía de Cristo lo condujo al trono de gloria, mientras que la agonía de Judas aumento mil veces conforme entró a las temibles cavernas de las tinieblas, a la morada de Satanás, de los ángeles caídos y de la gente más vil de toda la historia. No le era de consuelo a Judas darse cuenta que estaba rodeado de espíritus iguales al suyo.

Cristo recibió la bienvenida del Padre y de los santos ángeles. Judas fue recibido por ángeles caídos y demonios, cuyos rostros, al ser vistos, sobrepasan en horror cualquier otra experiencia posible a los seres humanos.

Hubo tres cruces en Gólgota: Dios fue crucificado, el criminal salvo fue crucificado, y el criminal que no era salvo fue crucificado. Tampoco se escapó Judas. Él también fue “crucificado”, por así decirlo.

No existe ninguna manera de escapar la crucifixión en el mundo. Quienes entran voluntariamente a la cruz de Cristo son resucitados en Su resurrección omnipotente.

Quienes escogen el camino de las riquezas del mundo, confiando que su dinero les dará el poder para escapar de las tribulaciones de la vida, destruyen su relación con su Creador. A final de cuentas, todos seremos “crucificados” de una manera u otra, y poseer mucha riqueza no puede evitarlo.

Balán, Guiezi, Judas, y Ananías y Safira nos dan testimonio desde las tinieblas eternas que las riquezas son engañosas, que el amor al dinero ciertamente es la raíz de toda clase de males.

Tenemos a ministros “Cristianos” hoy en día que están enseñando que el pueblo del Señor debe ser rico en cuanto a los bienes del mundo y que debemos ejercitar la fe para obtener riquezas. Estos profetas de Balán, adornados en los lujos del mundo actual, no pueden ver las costillas huesudas de los que están muriendo en África, ni pueden escuchar los quejidos de desesperación viniendo de los labios resecos de una madre intentando amamantar a su hijo hambriento.

Estos amadores de oro no pueden ver ni escuchar los tormentos de la población del mundo porque la búsqueda de riqueza ha cegado sus ojos y tapado sus oídos. Sin embargo, están predicando que los santos deben ir tras el dinero. Los ciegos están guiando a los ciegos. ¿Acaso soportarán su propio juicio?

Llegará la hora en que los profetas falsos amadores del dinero estarán en las tinieblas de afuera, vestidos en trapos, rogando por una probadita del agua de la vida. Los pobres de la tierra, ricos en fe, estarán festejando en las suntuosas riquezas del Reino. Estarán bailando y cantando con alegría, jugando con los niños en los prados verdes de gloria bajo un cielo radiante.

Los maestros del amor al dinero verán en la distancia, desde sus madrigueras opresivas, la riqueza y la gloria del Reino. Apenas escucharán la melodía de la música de los ángeles. Olerán un poco la fragancia del aire celestial. Pero serán mantenidos a distancia hasta el Día del Juicio.

Ellos se volvieron ricos por sus predicaciones pero ahora están empobrecidos. Debieron de haber guardado tesoros en el Cielo para que a su muerte pudieran regocijarse en la hermosura y en el amor del Paraíso espiritual. En lugar de eso, andarán en trapos aguardando comparecer ante la corte más temible de todas.

Este es el destino certero de pastores, evangelistas y maestros Cristianos que han escogido usar su profesión para obtener riquezas materiales y comodidades. Cuando mueran, atormentados crujirán sus dientes mientras los santos más pobres estarán morando en gozo y en una paz perfecta.

Uno de los aspectos sobresalientes del reino del Anticristo será el amor al dinero, a la ganancia material. El gobierno mundial y la gigantesca organización Cristiana de los últimos días serán dominados por el amor al dinero. El dinero será su ídolo y su poder. Todos serán destruidos al final.

Una oscuridad espiritual se ha asentado hoy en el mundo. Una gran parte del pueblo del Señor ya ha sido engañada. Si los creyentes no abandonan inmediatamente el amor a la ganancia material del Anticristo, sus destinos serán ser atormentados con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles y del Cordero (Apocalipsis 14:10).

¿Dónde estarán entonces sus pastores y evangelistas – aquellos que consintieron a los creyentes y les aseguraron que aunque no estuvieran portando su cruz siguiendo a Jesús no tenían de qué preocuparse? Estos profetas falsos le han enseñado a sus seguidores que Dios los ama demasiado para negarles cualquier cosa que deseen. ¿Que le dirán a su rebaño cuando todos se estén mirando unos a otros horrorizados en las tinieblas de afuera?

Algunos de los que están enseñando sobre un “rapto antes del Anticristo” quizá no se den cuenta que ellos y sus discípulos ya están sirviendo al Anticristo y predicando sobre él. Debido a que han escogido las riquezas del mundo, no se les darán las verdaderas riquezas del Reino de Dios.

Hasta donde nosotros sabemos, Judas fue un ser humano ordinario.

Anteriormente, Judas había sido un niño que jugaba alrededor de su casa. ¿Pudo el niño Judas saber que algún día su Creador le diría, “valdría mejor que no hubieras nacido”? ¿Pudo haber sabido Judas que algún día, en todo el mundo, su nombre representaría la traición?

¿Qué pasaría si Cristo dijera eso sobre mí, o sobre ti? ¿Acaso nosotros somos inmunes por algún motivo? ¿Acaso Judas era inmune? ¿Acaso Ananías y Safira, quienes retuvieron parte de lo que sacaron de la venta de su tierra debido a su deseo por el dinero, eran inmunes a la ira de Dios debido a que eran miembros de la primera Iglesia?

Las santas Escrituras nos enseñan por mandamiento y por ejemplo que huyamos del amor al dinero, de la decepción que ocasionan las riquezas. Es imposible servir a Dios y a las riquezas. Nosotros debemos escoger entre estos dos amos exigentes.

Esaú intercambió su herencia Mesiánica por un plato de lentejas. Judas vendió a Emanuel por treinta piezas de plata. Guiezi intercambió la confianza de Eliseo, y su propia salud, por algunas ropas. Balán, Ananías y Safira cedieron sus vidas por ganancia material.

Durante el reinado del Anticristo, los miembros de la iglesia de Laodicea intercambiarán sus puestos en el Libro de la Vida del Cordero por seguridad económica.

Nosotros hemos hecho nuestra elección. ¿Qué hay de ti?

“A fin de que se cumpliera la Escritura,” oró Jesús. Cristo sabía desde el principio quien era el que lo iba a traicionar.

– ¿No los he escogido yo a ustedes doce? – repuso Jesús -. No obstante, uno de ustedes es un diablo. Se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, uno de los doce, que iba a traicionarlo. (Juan 6:70, 71 – NVI)

Judas fue mencionado por el Espíritu de Cristo hablando por medio de David:

Hasta mi mejor amigo, en quien yo confiaba y que compartía el pan conmigo, me ha puesto la zancadilla. (Salmo 41:9 – NVI)

Hay gente mala y hay gente justa. Hasta qué grado algunas personas le pertenecen a Dios antes de recibir a Jesús, y a qué grado otros son malos y no son de Dios, no lo podemos decir. Es obvio que Judas estuvo condenado desde el principio. Sin embargo, las Escrituras mantienen que si alguna persona llega a Jesús, éste será recibido.

Judas traicionó a Cristo con un beso de amistad. ¡Ciertamente es engañoso y perverso el espíritu de la codicia! La codicia realmente es idolatría. Es la adoración del dios de las riquezas, del dios del mundo. De todos los dioses paganos adorados en Su época, Cristo sólo habló con respecto a uno – el dios de las riquezas.

El Anticristo comienza estando entre el pueblo de Dios, como podemos observar con Guiezi, con Judas, y con Ananías y Safira. Pero los que son del Anticristo nunca fueron de Dios, aunque quizá tengan un don espiritual verdadero. Jesús nunca los conoció aunque hicieron milagros en Su nombre.

Aunque salieron de entre nosotros, en realidad no eran de los nuestros; si lo hubieran sido, se habrían quedado con nosotros. Su salida sirvió para comprobar que ninguno de ellos era de los nuestros. (1 Juan 2:19 – NVI)

No es verdad, como algunos enseñan, que Balán era un profeta falso. Balán era un verdadero vidente. Dios venía a él cuando él oraba.

Dios se le apareció a Balán, y le dijo: – ¿Quiénes son estos hombres que se alojan contigo? (Números 22:9 – NVI)

Si Balán hubiera sido un profeta falso, él hubiera podido maldecir a Israel sin ninguna dificultad. El problema se suscitó porque era un verdadero vidente.

Guiezi y Ananías y Safira escogieron la muerte cuando estaban teniendo comunión con la vida eterna.

Eliseo replicó: – ¿No estaba yo presente en espíritu cuando aquel hombre se bajó de su carro para recibirte? ¿Acaso es éste el momento de recibir dinero y ropa, huertos y viñedos, ovejas y bueyes, criados y criadas? (2 Reyes 5:26 – NVI)

Un hombre llamado Ananías también vendió una propiedad y, en complicidad con su esposa Safira, se quedó con parte del dinero y puso el resto a disposición de los apóstoles. (Hechos 5:1, 2 – NVI)

El que estén conscientes de su remordimiento hará que Hades sea mucho más insoportable para ellos. Judas, de igual manera, era uno de los doce que estaban más allegados a Jesús.

Nosotros no tenemos la menor duda de que el Anticristo saldrá de las iglesias Cristianas. Recuerda que el Anticristo no es lo contrario de Cristo sino la falsificación de Cristo.

El dinero falsificado bien hecho sólo puede ser detectado por un experto. Es casi idéntico al dinero genuino. Sólo difiere de la fuente de donde proviene.

Lo mismo es cierto del Anticristo. Él es casi idéntico a Cristo. Él aparece como un ángel de luz, no de la oscuridad. Él es diferente de Cristo debido a la fuente de dónde proviene. La Fuente de Cristo es Dios Padre. La fuente del Anticristo es Satanás.

No hay duda de que el Anticristo, “el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:3), saldrá de entre los creyentes Cristianos fervorosos. Judas, otro hijo de perdición, surgió de entre los doce discípulos originales.

Posiblemente, el Anticristo será el ministro de una iglesia Cristiana que ve en Cristo la manera de volverse rico y poderoso, pensando que esta es la voluntad de Dios para él. Poco a poco, él será atraído hacia el poder de Satanás, como fue verdad de Judas Iscariote, hasta que esté completamente engañado. Él guiará por mal camino, junto consigo mismo, a una multitud de creyentes así como los predicadores de dinero están guiando por mal camino a multitudes en nuestros días.

Judas no supo que fue usado por Satanás, que fue un instrumento en las manos del señor de las tinieblas. Quizá el Anticristo no se vaya a dar cuenta de que Satanás lo esté usando – por lo menos no al principio. Ningún ser humano escoge a propósito estar confinado al lago que quema con fuego y azufre.

¿Qué hay de hoy en día? ¿Acaso estamos siendo guiados a creer que debemos usar a Cristo para obtener riquezas, poder, fama, éxito, posiciones de liderazgo, mejores empleos, casas y tierras? ¿Estamos comenzando a ver la santidad de acuerdo con la ganancia material?

De ser así, debemos leer sobre Balán, sobre Judas, y sobre el Anticristo. La codicia abrirá una puerta en nuestra personalidad por la que Satanás entrará y logrará que traicionemos a Cristo. El que ama el dinero está tomando el primer paso hacia el Lago de Fuego.

Cristo nos lo ha advertido claramente. Ningún hombre puede servir a Dios y a las riquezas. Pablo nos exhortó a alejarnos de la presencia de quienes nos enseñan que la obtención de grandes ganancias refleja nuestra santidad o que la santidad es la manera de adquirir riquezas (1 Timoteo 6:5).

El discípulo del Señor Cristo Jesús debe escoger entre dos maneras de vivir. Puede escoger el camino de negarse a sí mismo y de la obediencia al Señor Jesús portadora de su cruz o puede escoger el camino de la confianza en el dinero, una senda que parece evadir la cruz y de todos modos dirigir hacia el Paraíso. Sin embargo, el creyente que busca evitar la cruz se hace a sí mismo vulnerable a la decepción.

El amor a las riquezas, que es la falsificación del amor a Dios, nos guía hacia la destrucción espiritual.

Uno de los caminos que busca evitar la cruz es el énfasis excesivo en la gracia (el perdón) de Dios. Éste camino falso hace hincapié en que la salvación la obtenemos por una profesión de fe sin las obras del arrepentimiento.

El énfasis que se hace hoy en día en una profesión de fe en la postura doctrinal que somos salvos por la gracia y no por nuestras obras abre el camino para una vida de codicia, de lujuria por las riquezas materiales, y de otras actitudes y prácticas que no son Cristianas.

Los maestros que promueven el concepto de salvación que “Jesús lo hizo todo” quizá tengan un mínimo conocimiento de las Escrituras que anuncia nuestra posición en Cristo, pero ciertamente no están conscientes de la guerra espiritual que es necesaria si la visión Divina se va a volver una realidad en nuestra personalidad. Nosotros debemos hacer todo esfuerzo si queremos entrar en el reposo de Dios, entrar en la visión Divina que representa nuestra posición en Cristo a la derecha de Dios.

Poner énfasis en nuestra postura en Cristo y no balancear esa postura con un énfasis equitativo en la guerra espiritual necesaria es una distorsión de las enseñanzas de Pablo y guiará a la destrucción de toda persona que se permita a sí misma creer que Dios y Cristo participarían en una redención tan superficial.

Usar la sangre de Jesús como una “cobertura” que nos protege mientras seguimos amando las riquezas es destruir el pacto nuevo. La sangre de Jesús debe servir como el medio por el cual nos mantenemos aceptables ante Dios mientras nosotros, por medio del Espíritu Santo, sacamos el pecado de nuestra personalidad.

La fe verdadera en el Señor Cristo Jesús produce una “criatura nueva” que manifiesta en sí misma las obras de justicia de la Naturaleza Divina de donde nació. Si no existe una criatura nueva que esté haciendo obras de justicia, que esté huyendo de la codicia del mundo, entonces el pacto nuevo no está operando en su personalidad.

Las ramas que están en Cristo que no produzcan fruto después de un tiempo serán cortadas de la Vid (de Cristo). Los árboles que a final de cuentas no produzcan el fruto de la imagen de Cristo serán quitados del huerto.

Así tal vez en adelante dé fruto; si no, córtela. (Lucas 13:9 – NVI)

Dios está buscando lograr la adoración de Sí mismo, y la obediencia a Sí mismo, por parte de los habitantes de la tierra. Si el Evangelio de Cristo no da como resultado una conducta justa, santa y obediente, libre de la codicia, ¿cómo puede estar logrando el propósito eterno de Dios? ¿Acaso no sería inferior al pacto antiguo que por lo menos requería de la abstención de las transgresiones morales?

El fruto maduro de la imagen moral de Cristo no brota repentinamente en nuestra personalidad. El carácter Divino requiere de años de disciplina paciente conforme el Espíritu Santo lenta y completamente logra la redención en nuestra naturaleza.

La salvación Cristiana es la transformación moral y transformación de carácter. Esto es lo que es la salvación. Esto es lo que es el pacto nuevo. Definir la gracia como las obras de justicia sin que tengan relación alguna a nuestra salvación pierde completamente el punto de lo que Dios está haciendo por medio de su pacto nuevo.

Un segundo camino por el que los amadores de las riquezas están buscando evitar la cruz es el énfasis exagerado actual en el amor de Dios. Dios es Amor – esto es lo que las Escrituras nos enseñan. Las Escrituras también nos enseñan que Dios es un Fuego consumidor. Sodoma y Gomorra representan dramáticamente este hecho.

El diluvio de Noé es una advertencia a toda criatura que nos revela que Dios es un Espíritu todo-poderoso que debe ser temido. El individuo que no le teme a Dios es tonto e ignorante.

Dios no ha cambiado. Cristo no ha cambiado. El Dios de Noé y de Abraham no ha cambiado. Nosotros, gracias a Cristo, podemos presentarnos con confianza ante Dios, no porque Dios haya cambiado sino porque el sacrificio hecho en la cruz del Calvario fue adecuado. Jesús le advirtió a Sus elegidos que Él no ha cambiado. Él hizo hincapié en que así como fue en los tiempos de Noé, así también será en el día cuando Él regrese.

Un énfasis en el amor de Dios que hace que los creyentes dejen de temerle a Dios y continúen en la ilusión de que aman a Dios mientras siguen retozándose en el mundo y acumulando riquezas, es de Satanás. El espíritu que pretende simpatizar con la situación difícil del hombre, enseñándonos a reprimir la cruz de la abnegación, procede de Satanás. Nosotros tenemos las palabras de Cristo a Pedro que dicen:

Jesús se volvió y le dijo a Pedro: – ¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar; no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres. (Mateo 16:23 – NVI)

En donde no exista temor al Señor no hay sabiduría.

El santo verdadero tanto ama como teme a Dios. Él ama a Dios con todas sus fuerzas. También ha experimentado el terror del Señor. Lleva a cabo su salvación con temor y temblor.

El santo comprende que no tendrá “aceite” en exceso para compartir con los imprudentes en el Día de Cristo. Él sabe que aun aquellos que son de conducta justa con dificultad se salvan (1 Pedro 4:18).

Tomar posturas extremas sobre la gracia o sobre el amor de Dios pone en peligro la redención del creyente. Éstas son enseñanzas falsas y satánicas.

Un tercer camino que atrae a quienes confían en las riquezas, que buscan evadir la cruz, se centra alrededor de la enseñanza de la primera resurrección y ascensión de los santos. Pablo describió la primera resurrección, la resurrección del real sacerdocio, a la iglesia de los Tesalonicenses (1 Tesalonicenses 4:13-5:3).

El término “arrebato” ha sido aplicado a la ascensión que seguirá a la primera resurrección de entre los muertos. Al igual que los primeros dos errores que hemos mencionado (el extremismo con respecto a la gracia y con respecto al amor de Dios), la doctrina del “arrebato”, como es enseñado hoy en día, se ha alejado de la verdad fundamental de la Palabra de Dios. Es una mala aplicación de la verdad Divina que ocasiona daño en lugar de bendición al pueblo del Señor.

La ascensión de los santos está siendo predicada como el medio que Dios ha provisto para que escapemos de la gran tribulación. Ciertamente Dios nos ha provisto con una forma para escapar del daño espiritual que será ocasionado por la gran tribulación. Dios entrará en Sus santos en esa hora en el cumplimiento espiritual de la fiesta de los Tabernáculos del Antiguo Testamento. Los santos finalmente vencerán las decepciones del Anticristo porque más poderoso es Aquel (Cristo – el Espíritu de verdad) que está en nosotros que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).

Es verdad que los santos no sufrirán por el derramamiento de las copas del furor de Dios cuando sea la destrucción del Anticristo. Cuando los santos salgan de entre los malos de la tierra, la ira de Dios caerá sobre los impíos, así como Sodoma y Gomorra fueron destruidos en el momento en que Lot fue sacado hasta un lugar seguro por los ángeles.

Un cuarto camino que busca evitar la cruz tiene que ver con usar la “fe” para obtener riquezas, poder y éxito. Éste es un síntoma moderno del intento perenne de ser Cristiano sin tener que vivir con justicia y rectitud, sin tener que caminar en el saludable temor a Dios y sin tener que experimentar la tribulación en el mundo.

Las cuatro evasiones de la cruz tienen un común denominador: que son compatibles, cada una realza las otras tres. Ellas producen una familiaridad excesiva con Cristo y con Su Evangelio, un “reposo en Sión”, un misterio que produce una aura con respecto a la salvación Cristiana que está muy alejado del texto del Antiguo y del Nuevo Testamento.

El común denominador de los errores del misterio evangélico es el concepto de que la salvación Cristiana es una amnistía eterna e incondicional cuyo propósito es admitir al creyente al Paraíso cuando muera. Frecuentemente es verdad que quienes siguen este camino confían en las riquezas. No caminan cada día en obediencia humilde a Cristo.

El ángel del “evangelio” evangélico es rechazado hoy en día por el Espíritu del Señor Jesús debido a su amor por las riquezas y el placer. Le está diciendo al pueblo de Dios que Jesús ha hecho todo por ellos y que aunque debieran de tratar de vivir vidas santas por su apreciación de la bondad del Señor hacia ellos, no es esencialmente importante que lo hagan debido a que ya tienen seguridad eterna en su esperanza de residir eternamente en el Paraíso después de su muerte física. Es un popurrí de mitos y errores.

El santo sincero debiera de examinar cuidadosamente lo que está siendo enseñado hoy en día. Debiera estudiar la tendencia del pensamiento y de la actitud Cristiana moderna y determinar si corresponde al pensamiento y a la actitud de los Apóstoles del Cordero.

Con respecto a la doctrina actual que “podemos adquirir riquezas mediante la fe”, el Capítulo Once del Libro de Hebreos es muy claro en cuanto a que la fe sigue, no antecede, la expresión de la voluntad de Dios. La fe no consiste en decidir lo que queremos y luego exigirle a Dios que nos lo dé.

El fruto de la fe muestra ser (en Hebreos, Capítulo 11) las obras de justicia, no la obtención de comodidad en el mundo, ni dinero, ni éxito, ni lujos. Más bien, lo contrario es cierto. Dios mismo habló a los hombres y a las mujeres mencionadas en el Capítulo Once, como a Noé, a Abraham, y a Moisés. Dios les habló. Luego los santos demostraron su fe por la obediencia, el coraje, la paciencia, la confianza y la persistencia – frecuentemente al enfrentar mucho sufrimiento y adversidad.

Cuando ponemos la fe primero (presunción), antes de que Dios nos dé una dirección, nuestro egocentrismo intenta usar a Cristo para nuestro beneficio y entramos en una decepción peligrosa. Estamos usando presunción, no la fe, y la presunción es una transgresión en contra de Dios. Nos recuerda a Satanás que intenta ser como Dios sin la unión con Dios.

Maestros devotos de nuestros días están exponiendo el error de intentar adquirir riquezas y éxitos materiales ejerciendo la “fe” en Cristo. Nosotros queremos agregar nuestro apoyo al suyo deplorando la fascinación con las riquezas y la comodidad. Estos esfuerzos por ejercer “fe” ni siquiera se acercan a ser Cristianos. Sólo son un intento más por evitar la cruz. Ciegan a sus adherentes con el amor a las riquezas, que es el destructor de todo lo que es de Dios y de Cristo.

El extremismo en la gracia, el énfasis exagerado en el amor de Dios, la falta de voluntad para creer que el Señor permite que sus santos sufran tribulación, y ahora, el uso de la fe en Su nombre para volvernos ricos se suman a la actitud de “coman, beban y sean felices”. Se quiere tener “diversión en el Hijo”, como alguien alguna vez mencionó.

Si ésta es realmente la actitud del Señor Jesús, nuestra enseñanza que el discipulado Cristiano es un camino áspero de arrepentimiento, paciencia, negación a uno mismo, y obediencia a Cristo portadora de la cruz no está reflejando con certeza la voluntad del Padre del Cielo.

Sin embargo, sí apreciamos y confiamos en la gracia de Dios. Sí experimentamos el amor insondable de Dios. Sí disfrutamos de la protección del Señor. Sí andamos en una fe que obra milagros. El Señor ha suplido todas nuestras necesidades materiales.

¿Cuál es el camino correcto? Quizá Balán, Jezabel, Guiezi, Judas, Ananías y Safira, y Demas ahora podrían darnos una respuesta.

La verdad puede ser encontrada en los escritos de los Apóstoles.

Si alguien enseña falsas doctrinas, apartándose de la sana enseñanza de nuestro señor Jesucristo y de la doctrina que se ciñe a la verdadera religión, es un obstinado que nada entiende. Ese tal padece del afán enfermizo de provocar discusiones inútiles que generan envidias, discordias, insultos, suspicacias, y altercados entre personas de mente depravada, carentes de la verdad. Éste es de los que piensan que la religión es un medio de obtener ganancias. Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. (1 Timoteo 6:3-10 – NVI)

Debemos elegir entre la cruz y el mundo. Ninguna persona será destruida por el Anticristo ni por el Profeta Falso si clama continuamente a Cristo para conocer la verdad, si ora al Padre para ser guardado de la tentación, y si acepta su cruz y la porta fielmente cada día de su peregrinaje.

http://www.wor.org/Books/spanish/l/The%20Love%20of%20Money_El%20Amor%20Al%20Dinero.htm

El final de las seguridades

El final de las seguridades

En este fin de 2007 y comienzo de 2008, mirando hacia el futuro observamos que la secularización experimentada en Occidente ha hecho que ciertos teólogos se pregunten por la continuidad de la fe. ¿Estamos ante el ocaso del cristianismo? ¿desaparecerá la fe cristiana en un futuro próximo? De hecho, tales augurios se cumplirían si una generación se quedara muda y fuera incapaz de transmitir la antorcha de la fe a la siguiente. Si esto ocurriera el cristianismo podría desparecer de la faz de la tierra.

Esta es la misma cuestión que planteó Jesús a sus discípulos: “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lc. 18:8). Algo de esto parece estar ocurriendo en Europa. La tierra que fue cuna de evangelizadores y los expandió por todo el mundo, hoy ve como el escepticismo y la incredulidad proliferan por doquier. ¿Quiere esto decir que estamos condenados a ser los últimos cristianos de la historia?

No creo que sea así porque Dios, en su misericordia hacia el ser humano, no va a permitir que se apague la llama de la fe que su Hijo Jesucristo encendió. El futuro de la Iglesia depende ante todo de las previsiones del Creador y no del hombre. Él puede confundir las mejores predicciones sociológicas fundadas en hechos concretos, como ha hecho a lo largo de la historia. Por ejemplo, algunos pensadores pronosticaron en el pasado que el cristianismo sería sustituido por una religión laica que rendiría culto a la razón. Sin embargo, el tiempo se encargó de demostrar que tales creencias eran falsas y quienes deseaban sepultar la fe, murieron y fueron sepultados ellos mismos pero la fe continuó viviendo en el alma de millones de criaturas.

El apóstol Pablo se refirió en su época al ministerio cristiano que él mismo realizaba junto con otros hermanos, señalando que en ocasiones actuaban, “como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo” (2 Co. 6:9-10). Hace miles de años que el cristianismo ha venido mostrando signos de debilidad pero siempre se ha recuperado y el Espíritu Santo ha pasado de generación en generación a través de los tiempos. Además, el Señor Jesús le prometió claramente a Pedro que las fuerzas del mal no prevalecerían sobre la Iglesia (Mt. 16:18). Por tanto, existen sobrados motivos para suponer que el poder del Maligno no conseguirá jamás acabar con la Iglesia de Jesucristo.

Sin embargo, a pesar de tales certezas fundadas en la Escritura, nada garantiza que la Iglesia cristiana vaya a llegar al final de los tiempos con la misma fortaleza y vigor que tuvo en otras épocas o en otros lugares. La historia confirma que ciertas regiones y ciudades en las que durante un tiempo el cristianismo floreció de manera espectacular y se crearon numerosas congregaciones, con el transcurso de los años fueron sustituidas por otras religiones que las erradicaron casi por completo. Esto es precisamente lo que ocurrió en Asia Menor. Allí floreció la fe en Jesucristo gracias a los primeros viajes apostólicos de Pablo. Se fundaron grandes iglesias y se celebraron los primeros concilios de la Iglesia. Pero en pocos años entró el islam y desplazó radicalmente a los cristianos. De los cincuenta y tantos millones de habitantes que hoy existen en Turquía -la antigua Asia Menor- sólo quedan ciento cuarenta mil cristianos. ¿No puede ocurrir también esto mismo en la vieja Europa? ¿no está aquí ahora disminuyendo la fe cristiana, mientras surge con fuerza en Latinoamérica y en otros continentes? ¿estamos frente a la nueva Diáspora del tercer milenio? No existen garantías para afirmar que en Europa no vaya a ocurrir lo mismo que en Asia Menor. De ahí que preguntarse por el futuro del cristianismo en el Primer Mundo no sea, ni mucho menos, una cuestión descabellada.

El declive de la creencia religiosa se inicia cuando ésta empieza a convertirse en algo convencional. En el momento en que la práctica de la fe se acepta como buena y positiva porque así se ha aprendido de los mayores o porque así lo asume la sociedad, pero sin experiencia personal ni convicción propia, es cuando empiezan a surgir los creyentes convencionales. Durante los primeros siglos del cristianismo no se dio tal convencionalismo porque cada cristiano tuvo que defender sus creencias con riesgo, a veces, de la propia vida. El ambiente que les rodeaba no era propicio para su fe y eso les obligaba a ser sinceros y fieles en todo. Sin embargo, en nuestros días la situación ha cambiado mucho. Es verdad que todavía hay países en los que se persigue a los cristianos, pero, aparte de tales excepciones puntuales, lo cierto es que en la mayor parte del planeta la fe cristiana goza de protección y seguridad. Incluso, en determinados lugares, la práctica religiosa suele facilitar la integración social o se hace necesaria para ganarse la vida. Justo al revés que en la Edad Antigua.

Pues bien, este convencionalismo de la fe cristiana probablemente se va a terminar durante el siglo XXI. Quizá no seamos los últimos creyentes pero es muy posible que el futuro acabe con los privilegios y seguridades sociales de que disfrutaba el cristianismo. La fe de los discípulos de Cristo tendrá que competir en la arena de la aldea global con otras creencias y religiones procedentes de todos los rincones del planeta. Será el ocaso de los cristianos convencionales ya que la presión social arrastrará a quienes estén poco convencidos de lo que creen o sean creyentes por tradición familiar. Sólo persistirán aquellos que sepan en quien han creído y mantengan una relación personal con el Señor Jesús, escudriñen frecuentemente su Palabra y la conviertan en experiencia personal diaria. En cambio, los cristianos pasivos que no pongan en práctica su fe ni vivan la radicalidad del compromiso evangélico, pasarán a engrosar las filas de los indiferentes que ni creen, ni dejan de creer. De modo que la tibieza espiritual tenderá a convertirse poco a poco en incredulidad total, en estos tiempos postmodernos en los que se rechazan las verdades absolutas y se acepta el relativismo.

La Iglesia de Jesucristo deberá adaptarse a la nueva realidad y aprender a pasar de su antigua situación privilegiada a una nueva identidad de resistencia, frente a las saetas del Maligno que serán disparadas desde diferentes instituciones que antes le prestaban apoyo. Se tendrán que crear trincheras de aguante y vigor cristiano para contrarrestar tales influjos y, a la vez, influir en la transformación de la estructura social por medio del mensaje eterno del Evangelio.

El proyecto cristiano no deberá limitarse sólo a conseguir la salvación del individuo sino también a poner en paz con Dios todas las cosas de este mundo. La búsqueda de la reconciliación del ser humano con su Creador tiene también como consecuencia la reconciliación final de todos los hombres, como hijos de Dios, hermanos y hermanas. La voluntad de la predicación cristiana es, ante todo, que las sociedades ateas se conviertan al mensaje del Maestro para que se rechace el materialismo, se respete la familia, se satisfagan las necesidades humanas y la voluntad de Dios para este mundo se haga así realidad.

Antonio Cruz es biólogo, profesor y escritor.

Predicciones,Astrologia, ¿Declaran los cielos el destino del hombre?

Predicciones,Astrologia, ¿Declaran los cielos el destino del hombre?

preedicciones

Michael Gleghorn

Una breve introducción histórica

La astrología está basada en el concepto de que los cuerpos celestes influyen de alguna forma, o aun determinan, los sucesos en la tierra. Se cree que una comprensión precisa de estas influencias celestes, especialmente en el momento de su nacimiento, pueden darnos una perspectiva del carácter y el destino de una persona. Si bien la creencia en la astrología es muy antigua, sigue teniendo muchos adeptos aun en nuestros días. Un escritor estima que tanto como un cuarto de la población mundial “cree en la astrología y la sigue en alguna medida.”{1}Lamentablemente, los cristianos no están exentos de estas creencias. Las estimaciones indican que entre el diez y el treinta por ciento de quienes dicen ser cristianos “nacidos de nuevo” creen de alguna forma que la astrología es verdadera.{2}

Si bien hay alguna discrepancia entre los eruditos acerca de cuándo se originó el sistema occidental de astrología, el astrólogo Robert Parry señala: “La erudición convencional se inclina hacia el punto de vista de que la astrología comenzó en las antiguas civilizaciones mesopotámicas del Oriente Medio, en algún momento próximo al segundo milenio a.C.” {3} En ese tiempo no había ninguna distinción entre la astrología y la astronomía. Sin embargo, “debido a que los centros de enseñanza eran también… centros de religión, la astrología natural se corrompió con la magia y los mitos y deidades paganos. Como resultado, comenzaron a coexistir dos formas de astrología: la astrología ([o] astronomía) natural y la astrología religiosa.” {4} Fue el “astrónomo alejandrino Ptolomeo… [quien] refinó la astrología para llegar a su forma actual en el segundo siglo d.C.” {5} Esta es la versión de la astrología que ha tenido mayor influencia en Occidente. Pero no es de ningún modo la única forma que existe.

Los antiguos sistemas astrológicos que difieren de nuestra variedad occidental fueron desarrollados tanto en China como en India – además de otros lugares. Pero estos sistemas no sólo difieren del nuestro, sino que también difieren entre sí. Además, dentro de cada uno de estos tres sistemas principales encontramos también muchos subsistemas contradictorios.{6} Por ejemplo: “No todos los astrólogos occidentales concuerdan en que hay 12 signos del zodíaco. Steven Schmidt, en su libro Astrology 14 afirma que hay… un total de 14 signos. Pero algunos argumentan a favor de sólo 8, otros de 10, y unos pocos de 24.”{7}{8} ¡Fueron indudablemente estas muchas diferencias que llevó al astrólogo Richard Nolle a admitir que hay casi tantos sistemas astrológicos como astrónomos!

Pero, ¿acaso no afectan la confiabilidad de la astrología todas estas diferencias? Después de todo, ¿no arrojarán resultados diferentes los diferentes sistemas? Ciertamente lo harán. Por ejemplo, un astrólogo podrá predecir que usted tendrá un matrimonio maravilloso; otro, que nunca se casará – ¡usted puede fácilmente recibir lecturas contradictorias de astrólogos diferentes! Y la ley de la falta de contradicción dice que ambos no pueden estar en lo correcto (si bien ambos podrían estar errados). Es por razones como estas que deberíamos dudar en colocar nuestra confianza en la astrología.

Dificultades en la interpretación de las cartas

“La base de todo el trabajo astrológico es la carta natal. Esto es un mapa preciso del cielo para la fecha, hora y lugar exactos del nacimiento… Este puede ser el nacimiento de una persona… de una nación… o aún de una idea o cuestión.” {9} Una vez que el astrólogo tiene esta información, está listo para comenzar a interpretar la carta. Pero, ¿qué tipo de información es más pertinente para la interpretación de la carta?

Si bien no podemos cubrir todos los detalles, el astrólogo se ocupa principalmente del análisis de los planetas, las casas y los signos – y cómo estos se relacionan entre sí. Por lo tanto, el astrólogo Robert Parry escribe: “Cada planeta tiene un carácter diferente y distintivo que es modificado por el signo y la casa en la que está colocado. Marte, por ejemplo, es el planeta de la agresión, la extraversión, la auto confianza y la sexualidad.” {10} Los “signos” son los doce signos del zodíaco. “Todos… nacen bajo uno de estos… signos (piscis, el pez, etc.).” {11} Finalmente, “las casas son las 12 divisiones del zodíaco que se dice corresponden simbólicamente a cada área de la vida… se considera que los planetas viajan por las casas, influenciando cada área de la vida al hacerlo.”{12}

Pero el astrólogo no sólo debe prestar atención a los planetas, las casas y los signos, sino que también debe notar sus relaciones mutuas. Por ejemplo, “las relaciones angulares entre los planetas son… muy importantes. Estas relaciones se denominan ‘aspectos’…un aspecto Cuadrado (90 grados) entre dos planetas indica tensión o desacuerdo… en tanto que un aspecto Trino (120 grados) indica simpatía y cooperación.”{13}

Por lo tanto, interpretar una carta natal es un asunto muy complejo. Por cierto, ¡un astrólogo “calculó que la menor cantidad posible de combinaciones diferentes que resultan de la carta más básica… era algo así como la cantidad estimada de átomos en el universo conocido!” {14} Y esta complejidad es sólo una de muchas dificultades.

Otra es que no todos los astrólogos concuerdan en la cantidad de signos que deben ser considerados al interpretar una carta. Si bien la mayoría reconocen doce, algunos piensan que son menos y otros, más. Hay también diferencias con relación a dónde deberían colocarse las diversas casas en una carta. Y, claramente, estas diferencias llevarán a interpretaciones contradictorias.

Finalmente, está el problema de la autoridad.{15} ¿Qué base objetiva tienen los astrólogos para aseverar que un aspecto Cuadrado indica desacuerdo, en tanto que un aspecto Trino indica cooperación? ¿Por qué algunos astrólogos consideran que Saturno es un planeta “malo” y Júpiter es un planeta “bueno”? ¿Cómo sabe el astrólogo que “la primera casa representa la personalidad, la segunda… el dinero [y]… la octava… la muerte?” {16} Dado que dichas aseveraciones parecen ser arbitrarias, se deduce que los resultados serán arbitrarios también. Por lo tanto, uno debería cuidarse de aceptar los consejos de los astrólogos – ¡al menos cuando están hablando como astrólogos!

El problema de los mellizos

En su libro, In Defense of Astrology (En defensa de la astrología), Robert Parry intenta defender a la astrología de las doce objeciones más frecuentes que suelen levantarse contra ella. Consideremos sólo una de estas: el problema de los mellizos.

Algunos mellizos nacen con una separación de minutos. Sin embargo, pueden llevar vidas muy diferentes. Pero si el carácter y el destino de una persona están determinados en gran medida por las posiciones de los cuerpos celestes al momento de nacer, esperaríamos que los mellizos fueran asombrosamente similares en estos aspectos. Sin embargo, claramente este no es siempre el caso. Aun Parry admite que un mellizo puede morir muy joven mientras que “el otro muere a una edad avanzada”. {17} ¿Cómo aborda esta dificultad en su carácter de astrólogo?

Comienza señalando: “Aun unos pocos minutos pueden hacer una gran diferencia en una carta natal.” {18}{19} Concluye: “Seguramente este es un argumento a favor de la astrología, y no en contra de ella.”{20} Pero, ¿cuán convincente es este argumento, en realidad? Luego argumenta que aun cuando un mellizo muera y el otro viva, “el mismo suceso, a saber, la muerte, ha entrado en ambas vidas en el mismo instante. Un mellizo muere… el otro es tocado radicalmente por la pena… de… la muerte.”

Si bien puede ser cierto que unos pocos minutos pueden a veces hacer una gran diferencia en una carta natal, claramente este no es siempre el caso. Por cierto, algunos eruditos afirman que aun “un intervalo de varios minutos no haría mucha diferencia.” {21} Segundo, indudablemente hay una gran diferencia en que alguien muera, por un lado, y que alguien pierda a un ser querido, por el otro. Parece innegable que los destinos de estas dos personas son radicalmente diferentes. Sin duda, esto constituye una objeción legítima a la capacidad de la astrología para predecir el destino de una persona.

Además, para quienes aceptamos la autoridad de la Biblia, es instructivo contemplar las vidas de Jacob y Esaú, dos mellizos que nacieron tan cerca en el tiempo que Jacob salió del vientre “trabada su mano al calcañar de Esaú”.{22} La astrología esperaría que estos dos hombres tuvieran personalidades y destinos similares. Pero, ¿fue así?

La Biblia registra: “Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas.”{23} Además de ser bastante diferentes en su personalidad y temperamento, eran físicamente diferentes también. Esaú era un hombre velludo, pero Jacob era lampiño. {24} Pero lo más importante es que los destinos de ambos hombres, así como sus descendientes, fueron drásticamente diferentes. Dios otorgó su favor especial sobre Jacob, pero rechazó a Esaú al declarar: “Amé a Jacob, y a Esaú aborrecí.”{25} Sin duda, si la astrología fuera cierta uno no esperaría que mellizos nacidos prácticamente en el mismo instante fueran tan completamente diferentes, tanto en su carácter como en su destino.

La astrología y la ciencia

Hay numerosos estudios que han intentado comprobar las afirmaciones de la astrología. El científico citado más a menudo por los astrólogos que ha brindado “pruebas” para algunas de sus ideas es el fallecido psicólogo Michel Gauquelin. El astrólogo Robert Parry escribe:

Los resultados de Gauquelin son asombrosos. Por ejemplo, se demuestra en forma bastante concluyente que el planeta tradicionalmente enérgico y agresivo, Marte, es fuerte más frecuentemente en las cartas de deportistas que lo que permitiría el azar normalmente… Además, estos atributos profesionales tienden a concordar con la ley astrológica tradicional, que siempre ha asociado a Marte con el espíritu competitivo.{26}

Los resultados de Gauquelin son conocidos como el “efecto Marte”. Dijo haber encontrado evidencias de este efecto en “un estudio que intentaba verificar si las fechas de nacimiento de 2088 campeones del deporte eran o no ‘estadísticamente significativas’ de acuerdo con la posición de Marte.” {27}{28} Más aún, si bien es citado frecuentemente como una persona que presta validez al tema, él “nunca dijo que validara la astrología tradicional en ningún sentido”. {29} Irónicamente, si bien se notó ciertamente alguna leve evidencia a favor de este efecto, Gauquelin “no lo consideró un efecto astrológico”.

Sin embargo, dijo encontrar alguna evidencia para el “efecto Marte”. ¿Acaso no otorga esto alguna credibilidad a la astrología? No necesariamente. “El problema para los astrólogos es que el ‘efecto Marte’ jamás ha sido confirmado en 30 años de estudios posteriores.” {30} Uno de los estudios más perjudiciales en este sentido fue publicado en 1995 por un equipo de científicos franceses. Después de un exhaustivo estudio de doce años, el “intento del equipo de replicar independientemente los hallazgos de Gauquelin fracasaron; no ofreció ‘ninguna evidencia del efecto Marte’” {31} Dado que este “efecto” suele considerarse como una confirmación fuerte de la veracidad de la astrología, parece ser que el apoyo científico en este tema es bastante difícil de obtener.

Pero, ¿no hay otras pruebas para la validez de la astrología? Por ejemplo, ¿no ofrecen todas las predicciones hechas por astrólogos una forma de verificar la precisión del tema? Ciertamente es así, pero los resultados suelen ser bastante poco convincentes. Si bien pueden ocurrir a veces predicciones exitosas, en general, “las predicciones publicadas… parecen tener un historial peor que las revelaciones hechas por los clientes”. {32}

En un estudio llevado a cabo entre 1974 y 1979, más de 3.000 predicciones hechas por astrólogos destacados como Jeane Dixon y Carroll Righter fueron examinadas. La cantidad de fracasos fue 2673 – ¡casi un 90 por ciento! Además, “a los astrólogos… se les dio el beneficio de la duda para los casos en que la predicción pudiera ser atribuida a la adivinanza sagaz, el uso ambiguo de palabras o información confidencial”.{33} ¡Sin estos beneficios, la tasa de fracasos habría sido de casi 100 por ciento! Los autores del estudio concluyeron: “Los resultados… pintan un cuadro sombrío… para la… afirmación de que ‘la astrología funciona’”{34}

La astrología y la Biblia

¿Qué dice la Biblia acerca de la astrología? Según un astrólogo, “la Biblia está llena de la filosofía de la astrología”. {35} Pero cuando uno examina cuidadosamente los pasajes que supuestamente hablan favorablemente de la astrología, tiene que concluir con los Dres. Bjornstad y Johnson que “absolutamente NINGÚN pasaje de las escrituras apoya la astrología… ni una sola referencia siquiera indica tolerancia de este arte.”{36}

La Biblia condena la fe en la astrología como fútil y mal dirigida. En Jeremías 10, Dios da esta advertencia: “No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad.” {37} Dios es a la vez el Creador y el Soberano de los cielos; por lo tanto, las personas deben confiar en Él y temerle – y no lo que Él ha hecho.

A diferencia de Dios, la astrología es impotente para liberar a los que confían en ella. En Isaías 47, “Dios condena a Babilonia y cuenta de su juicio próximo”. {38} En el versículo 13 dice: “Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.” Pero se ve que sus esfuerzos serán completamente vanos en las últimas palabras del capítulo: “No habrá quien te salve.” {39} Sea cual fuere el poder de predicción que tenga la astrología, ¡queda completamente opacado por el Señor soberano que creó todas las cosas y que gobierna todas las cosas!

Finalmente, en Deuteronomio 18:10-12, la astrología cae bajo la misma condenación que todas las otras formas de adivinación. Probablemente haya muchas razones para esto, pero déjeme mencionar una sola. Si las ideas de la astrología han sido desacreditadas en gran medida, ¿qué justifica su poder de predicción a veces asombroso? La Biblia, además de admisiones francas de algunos astrólogos, indica una participación sobrenatural o espiritual. Pero si Dios condena la astrología, ¿de qué tipo de espíritus estamos hablando? Si bien puede ser impopular decirlo, la Biblia sugiere que son demonios.{40} Y es extraño cuántos astrólogos de hecho atribuyen sus poderes de predicción a la sabiduría de sus espíritus guías. Un astrólogo profesional con doce años de antigüedad confesó: “Nunca conocí a un astrólogo exitoso… que no admitiera… que el espiritismo era el poder detrás del oficio.”{41} ¿Podría ser que la astrología funciona (cuando funciona) no debido a sus ideas desacreditadas y contradictorias sino por el poder invisible del mundo espiritual? Si es así, la condenación de Dios de la astrología podría ser motivada parcialmente por una preocupación por proteger a las personas de la influencia de estos espíritus malignos.

Para concluir, los cielos no declaran el destino del hombre sino la gloria del Dios que los creó. {42} Es Dios, y no los cielos, quien “hace todas las cosas según el designio de su voluntad.”{43}

Notas

{1} Lawrence E. Jerome, Astrology Disproved (Prometheus Books: Buffalo, NY, 1977), 1, citado en John Ankerberg and John Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs (Harvest House Publishers: Eugene, Oregon, 1996), 54.

{2} Por ejemplo, Ankerberg y Weldon mencionan una encuesta Gallup citado por el National and International Religion Report para el 4 de julio de 1988, que “estimó que el diez por ciento de los evangélicos cristianos creen en la astrología” (Ibid., 54). Además, Chuck Colson cita una cifra del libro de Wade Clark Roof, Spiritual Marketplace, que indica que un tercio de los cristianos “nacidos de nuevo” creen en la astrología (“The Feng Shui Way: The Paganization of Our Culture,” Jubilee Extra [October 2001]: 7).

{3} Robert Parry, In Defense of Astrology: Astrology’s Answers to its Critics (Llewellyn Publications: St. Paul, Minnesota, 1991), 37.

{4} Kenneth Boa, Cults, World Religions and the Occult (Victor Books: Wheaton, Illinois, 1990), 152.

{5} Ibid., 154.

{6} Ankerberg and Weldon, 58.

{7} Boa, 158.

{8} Richard Nolle, Critical Astrology: Investigating the Cosmic Connection (American Federation of Astrologers: Tempe, AZ, 1980), 22, mencionado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 58.

{9} Parry, 24.

{10} Ibid., 31.

{11} Ankerberg and Weldon, 55.

{12} Ibid.

{13} Parry, 31-32.

{14} Ankerberg and Weldon, 57.

{15} Boa, 158.

{16} Ankerberg and Weldon, 56.

{17} Parry, 88.

{18} Ibid.

{19} Ibid.

{20} Ibid.

{21} Boa, 160.

{22} Génesis 25:26.

{23} Génesis 25:27.

{24} Génesis 27:11.

{25} Malaquías 1:2-3; ver también Romanos 9:10-13.

{26} Parry, 188.

{27} Ankerberg and Weldon, 60.

{28} Patrick Grim, ed., Philosophy of Science and the Occult (State University of New York Press: Albany, NY, 1982), 33-46; cf. pp. 55-60, mencionado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 60.

{29} Ankerberg and Weldon, 60.

{30} Ibid.

{31} “French Committee Announces Results of Test of So-Called Mars Effect,” Skeptical Inquirer (January-February, 1995), 62, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 60.

{32} Ankerberg and Weldon, 63.

{33} Ibid.

{34} R.B. Culver and P.A. Ianna, The Gemini Syndrome: A Scientific Evaluation of Astrology (Prometheus Books: Buffalo, NY, 1984 Rev.), 169-70, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 63.

{35} Joseph F. Goodavage, Astrology: The Space Age Science (Signet: New York, 1967), XI, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 64.

{36} James Bjornstad and Shildes Johnson, Stars, Signs and Salvation in the Age of Aquarius (Bethany House: Minneapolis, MN, 1976), 43, citado en Ankerberg and Weldon, Encyclopedia of New Age Beliefs, 67.

{37} Jeremías 10:2-3a.

{38} Boa, 161.

{39} Isaías 47:15

{40} Ver especialmente Hechos 16:16-18.

{41} Correspondencia personal de Karen Winterburn a John Ankerberg y John Weldon, citada en Encyclopedia of New Age Beliefs, 71.

{42} Ver Salmos 19:1 y 8:3, además de Génesis 1:16.

{43} Efesios 1:11.

Copyright © 2002 Probe Ministries. Todos los derechos reservados.

Traducción: Alejandro Field

Acerca del autor Michael Gleghorn es un asociado en investigación de Probe Ministries. Obtuvo su B.A. en Psicología de Baylor University y un Th.M en Teología Sistemática de Dallas Theological Seminary. Antes de incorporarse al personal de Probe, enseñó Historia y Teología en Christway Academy, en Duncanville, Texas. Además de su trabajo en Probe, está involucrado en el ministerio a estudiantes internacionales de University of Texas, en Dallas. Michael y su hermosa esposa, Hannah, viven en Frisco, Texas. Si usted tiene algún comentario o pregunta sobre este artículo, envíelo por favor a espanol@probe.org. Por favor indique a qué artículo se está refiriendo.

Probe Ministries (Ministerios Probe)
Copyright 2005 Probe MinistriesCopyright/Reproducción.

www.ministeriosprobe.org

http://www.lasperseveradoras.org/es/verdadesbiblicas/AstrologiaylaBiblia.cfm

Vishnu

Vishnu

Estatua Camboyana de Vishnú del siglo XIII.

Un joven cristiano me escribió en un comentario, muy preocupado, deiciendo que habia encontrado cierta pagina donde se habla de que las creencias actuales sobre el cristianismo, y que estas eran una  mera copia de un personaje llamado Virishna o Vishnu… y que es de aqui de donde se copió y modificó la creencia cristiana.

Sin duda, el que escribió esto es relamente un ignornate. Seguramente está comparando la doctrina de la Trinidad cristiana con la trinidad hindú, pero no tienen nada que ver ambas comparaciones. El hinduismo es mucho mas antiguo que el cristianismo, pero la doctrina de la trinidad surgió en un inteno de explciar como podian haber tres personas divinas en la Biblia y un solo Dios.Ad4emas, la religion hindú es politeista y el cristianismo no.

Podemos encontrar ciertos parecidos con el poema de la creacion hebreo, esto puede ser quizas por su gran antiguedad los relatos sobre la creacion sin duda se hicieron parte de los mitos de muchas naciones antiguas, en un intento de darle razon de ser a los comienzos de estas religiones y de estos pueblos en donde la religion se desarrollaba.

Acá los dejo con Vishnu.

Representación de Vishnú

Viṣṇú (o Vishnú) es un dios hindú. Su nombre podría significar ‘omnipresente’ en alguna forma de sánscrito antiguo. Viṣṇú forma parte de la Trimurti (‘tres formas’, a veces descrita de manera inexacta como “Trinidad” hindú): Brahmā (el Creador, en la modalidad de la pasión), Viṣṇú (el Preservador, en la modalidad de la bondad) y Śivá (el Destructor, en la modalidad de la ignorancia).

Según el Padma Purana, Vishnú es el dios principal de la Trimurti, es decir, él es el creador, preservador y el destructor del universo: cuando Vishnú decidió crear el Universo se dividió a sí mismo en tres partes. Para crear dio su parte derecha, dando lugar al dios Brahmā. Para proteger dio su parte izquierda, originando a Vishnú (es decir, a sí mismo) y por último, para destruir dividió en dos partes su mitad, dando lugar a Shivá».

Es más célebremente identificado con sus avatares, más especialmente Rāma y Kṛṣṇa.

Vishnú habita en un paraíso conocido con el nombre de Vaikhunta donde todo es oro y piedras preciosas. Desde ese lugar se cree que el río Ganges surge de sus divinos pies y fluye hacia la Tierra.

A Vishnu se el conoce como la segunda persona de la Trimurti o tríada Hindú; pero a pesar de ser el segundo esto no implica en modo alguno que deba ser considerado inferior a Brahma. En algunos libros se dice que Brahma es la primera causa de todas las Cosas, en otros se afirma, fuertemente que este honor pertenece a Vishnu, mientras que en otros se le concede a Siva. Así como el principal trabajo de Brahma es la creación, el de Vishnu es el de la preservación. En el siguiente pasaje del Padma Purana se enseña que Vishnu es la causa suprema, identificándolo de este modo con Brahma, y también que su principal Tarea es la de la preservación; En el principio de la creación, el gran Vishnu, deseoso de crear el mundo entero, asumió tres formas: Creador. Conservador y Destructor. Para crear este mundo, el Espíritu Supremo se reprodujo a sí mismo. De la parte derecha de su cuerpo apareció Brahma, luego para preservar el mundo, produjo de su Lado izquierdo a Vishnu, y para destruirlo, produjo del centro de su cuerpo al eterno Siva. Algunos adoran a Brahma, otros a Vishnu y otros a Siva. Vishnu, sin embargo, crea, conserva y destruye, aunque en tres formas distintas. Por lo tanto, ¡que los hombres piadosos no hagan diferencias entre los tres¡
La esencia de la enseñanza del Víshnu Purana se resume en unas pocas líneas: “Escuchad el compendio del Purana entero. El mundo fue producido por Vishnu; existe en Él y Él es la causa de su continuidad y cesación. Él es el mundo” lnmediatamente después aparece un himno dedicado a Él que comienza como sigue “Gloria al invariable, santo, eterno, y supremo Vishnu, de naturaleza universal, el más poderoso de todos. Gloria a Él, que es Hiranyagarbha (Brahma). Hari (Vishnu) y Sankara (Siva) el Creador, Conservador y Destructor del mundo. Como se observará más tarde, a Siva se le conoce comúnmente como Mahadeva (el gran dios). Aquellos que hacen de Vishnu el sujeto de adoración suprema, le llaman Naravana, aunque originalmente era uno de los nombres de Brahma. Éstos, en su mayoría suelen menospreciar sus encarnaciones, y dirigen sus alabanzas a Él como el más grande de todos. Frecuentemente se le nombra por la palabra Ishwar (Dios) como si él fuera el dios. Pero este término se emplea más frecuentemente para designar a Siva.

Atributos teológicos 

Viṣṇú es la deidad que todo lo incluye, conocido como Puruṣa (‘varón’ o ‘disfrutador’), Mahā-Puruṣa (‘gran disfrutador’), Param-Ātmā (‘suprema alma’), Antar-yāmī (‘de lo interno, el controlador’), Śeṣa (‘final’ o totalidad, en quien están todas las almas), Bhaga-vān (‘de las glorias, el poseedor’).

Viṣṇú posee seis glorias divinas:

  • jñāna (‘conocimiento’)
  • aiśvarya (‘control’)
  • śakti (‘energía’, `potencia´)
  • bala (‘fuerza’)
  • vīriá (‘virilidad’)
  • tejas (‘resplandor’)

Su vehículo es Garudá, el dios de los pájaros.

Descripción de Viṣṇú 

Habitualmente se representa como un ser de forma humana, piel azul y cuatro brazos sosteniendo una padma o flor de loto, una caracola (ambas para alentar a sus devotos), un chakra (disco similar al que usan los ninjas, que Viṣṇú usa para degollar a los demonios) y un mazo o cetro de oro (símbolo del poder real en el Universo). Frecuentemente se le ve sentado, descansando sobre una flor de loto, con su consorte Lakṣmī sentada sobre una de sus rodillas.

Otras formas de Viṣṇú 

Mahā-Viṣṇú (el ‘gran Viṣṇú’) es su aspecto más grande: es tan gigantesco que cada molécula de su respiración es uno de los millones de universos materiales. Mahā-Viṣṇú duerme en un éxtasis denominado yoga nidra (‘sueño yóguico’) y sueña las actividades de todos los seres vivos.[1]

La refulgencia brahma-yioti (‘divino brillo’) del cuerpo de Viṣṇú es el aspecto impersonal (no-persona) de Dios: el Brahman.

Otro nombre de Viṣṇú es Harí (proveniente de la raíz sánscrita hrī que significa ‘quitar (el pecado o el sufrimiento)’.

De esta expansión de Viṣṇú proviene el nombre de la “Mata Hari” (‘la madre Dios’), que era el seudónimo de la bailarina y espía holandesa Margaretha Geertruida Zelle (1876-1917), fusilada por los franceses por espiar para los alemanes.

Viṣṇú con Lakṣmī, en el templo de Khajuraho.

Lakṣmī, la consorte 

La consorte de Viṣṇú es Lakṣmīdevi, la Diosa de la fortuna. Esta śakti (‘energía’) es la samvit (‘completo conocimiento’) del dios, mientras que los demás cinco atributos surgen de esta samvit. Śakti es la ahamata (‘personalidad y actividad’) de Viṣṇú. Es personificada en el folclore hindú y es llamada Śrī o Lakṣmī. Ella se manifiesta en: kriyā-śakti (‘actividad creativa’), y bhūti-śakti (‘creación’) de Dios.

Viṣṇú no puede ser parte de su propia energía o creatividad (ahamta). Por lo tanto él necesita que su consorte la diosa Lakṣmī esté siempre con él, sin ser tocada por nadie más. Por eso la diosa tiene que acompañar a Viṣṇú en todas sus encarnaciones.

Culto 

Viṣṇú es el principal dios del vaiṣṇavismo. En la actualidad los hindúes (que son los seguidores del hinduismo y no los habitantes de la India —los indios, que pueden ser hindúes, musulmanes, budistas, etc.—) creen que Viṣṇú se encarnó en la India como varios avatares. Es frecuentemente adorado en la forma de esos avatares.

No se sabe claramente cuándo o cómo comenzó el culto a Viṣṇú. En los Vedas (recopilaciones de las creencias de los arios), Viṣṇú es clasificado como un dios menor, estrechamente asociado con Indra. Sólo más tarde en la historia hindú llegó a ser un miembro de los Trimurti y finalmente la más importante de las deidades de la religión.

Nombres 

Como todas las deidades hindúes, Viṣṇú tiene muchos nombres, quizá más que cualquier otro, recogidos en los Vishnú Sahasra Nāma (‘Viṣṇú, mil nombres’), que aparecen en el Mahābhárata. Los nombres derivan generalmente de los supuestos an-anta kalyana gunas (‘in-finitos afortunados atributos’) del Señor. Los siguientes son algunos nombres con estatus especial:

  • Jagannatha: señor del mundo.
  • Achiuta: infalible (a: partícula negativa; chiuta: ‘que puede caer’).
  • Ananta: infinito (a: partícula negativa; anta: ‘final’). También se llama así su expansión Ananta Shesha.
  • Ananta-sayana: que se acuesta sobre la serpiente Ananta.
  • Keśavá: ‘[que posee] cabello hermoso, abundante o largo’.
  • Narayan: ‘de los hombres, el refugio’ (siendo nara: ‘hombre’, ayāna: ‘refugio’).
  • Mādhava: ‘primaveral’
  • Viṣṇú: ‘el omnipenetrante’.
  • Hrishikesh: ‘amo de los sentidos’ (siendo jriśika: ‘sentidos’ e īśa: ‘señor, controlador’).
  • Padmanabha: ‘loto-ombligo’. Así se llama a Mahā Viṣṇú, quien tiene una gigantesca flor de loto que nace de su ombligo. De esa flor nace el Señor Brahmá, creador del universo.
  • Vāmaná: ‘enano’. Viṣṇú en la forma de un enano.
  • Trivikrama: ‘el de los tres grandes pasos’.
  • Varaha: gigantesco cerdo que descubrió a la Tierra olfateando el fondo fangoso del universo, y que la reubicó en su lugar fijo en el centro del universo.
  • Parashú Rāma (‘hacha-placer’): encarnación como bráhmana que mató a miles de guerreros chatrías que se habían desviado del sendero de la religión.
  • Rāma Chandra (‘placer-luna’): rey de Ayodhya y esposo de Sītā. El rapto de ésta (como el de Helena de Troya) generó la guerra que se relata en el Rāmāyana.

Nombres de Krishná 

Al ser Krishná la encarnación más importante de Vishnú, a veces se usan indistintamente sus nombres.

La misión estratégica de Pablo (Conclusión)

La misión estratégica de Pablo (Conclusión)

Posted in Agosto 14th, 2006 

Para concluir ofrezco un intento de explicación esquemática de la historia de la Iglesia en estos dos primeros siglos.  Mi primera intuición es que las iglesias Paulinas de gentiles fueron desvaneciendose poco a poco, o bien se convirtieron en seguidoras de Marcion o de los Gnósticos.  Es un hecho que Justino Martyr, quien discute muchos de los mismos asuntos a los que tuvo que enfrentarse Pablo en sus cartas, nunca menciona el nombre de Pablo y ni siquiera cita sus escritos (en Romanos 3:11-18 leemos un una antigua cadena de estractos tomados de los Salmos; Justino reproduce una corta versión de dicha cadena, pero no está usando Romanos).  Este silencio de Justino evidencia la desaparición de las congregaciones de Gentiles que Pablo había fundado, o su absorción por la Iglesia principal.  Por supuesto sus cartas fueron preservadas y mejoradas en algunos lugares, hasta que fueron hechas parte del conjunto de escritos de la Iglesia principal.

¿Pero cuál es esta Iglesia principal de la que estoy hablando?  Esta Iglesia principal estaba compuesta, yo creo, por aquellas sinagogas judías florecientes que creían que Jesús era el Mesías y que tuvieron éxito en atraer a un gran número de creyentes gentiles a su modo de adoración.  Estas sinagogas se fueron haciendo cada vez más y más liberales en sus formas de observar la ley ceremonial, sobre todo a través de los matrimonios mixtos entre judíos cristianos y gentiles cristianos.  En otras palabras, el Cristianismo Católico fue el resultado del éxito que tuvieron las sinagogas de la Dispersión en atraer grandes números de gentiles a sus servicios.  Como Wellhausen reconoció, Theodor Mommsen, el gran historiador del Imperio Romano, había visto con una claridad ejemplar que “la Diáspora judía es la madre de la Iglesia y, debido a lo que ocurrió en el 70 C.E., la hija continua la herencia dejada por la madre”.  Es decir, que cuando uno se pregunta qué ocurrió con el Judaismo de aquellos que hablaban Griego, la respuesta parece ser que se convirtieron en el Cristianismo Católico.

Algunas sinagogas que creían en Jesús como Mesías continuaron judías del todo.  Si toleraban a otras sinagogas más liberales, entonces ellas eran también toleradas por la mayoría.  Había presión para intentar que se adaptaran a las fechas de celebración de la Pascua, pero a pesar de ello podían sobrevivir.  Aquellas sinagogas que decidieron separarse de las sinagogas más liberales dieron lugar a un Cristianismo Judío muy particular o bien acabaron desapareciendo o fueron absorbidas de nuevo por el Judaísmo.

Si tengo razón cuando digo que las iglesias Paulinas de gentiles no consiguieron florecer, las implicaciones son varias.  Una de ellas es que el Cristianismo Católico consiguió desarrollarse sin recibir ninguna influencia teológica directa de Pablo, pero que en la segunda mitad del siglo II un grupo de sus cartas fue aceptado como parte del canon y comenzó a producir una enorme influencia en toda la teología Cristiana que siguió.  Cuando las cartas de Pablo comenzaron a leerse a la luz de la teoría del siglo II que los escribas habían introducido en Hechos, el Cristianismo reaccionó en contra de los judíos de tal forma que si Pablo lo hubiese llegado a ver nunca lo habría aceptado.  El Pablo que había aceptado de forma plena que los judíos cristianos continuaran observando la ley de Moisés fue transformado en un nuevo Pablo universalista que deseaba abolir cualquier distinción entre judíos y griegos.  La misión estratégica de Pablo se ha vuelto dificil de entender para nosotros.  Si somos capaces de redescubrir su lógica, podremos ser capaces de redescubrir la verdadera teología de Pablo.