CRISTIANISMO EN CRISIS (PDF)

CRISTIANISMO EN CRISIS (PDF)

Hank Hanegraaff ha documentado cuidadosamente uno de los grupos de creencias falsas más populares y peligrosos que jamás hayan penetrado la iglesia evangélica contemporánea.

La iglesia tiene una profunda deuda de gratitud con el líder de la organización contra la falsedad más grande del mundo, por haber desenmascarado las engañosas y venenosas doctrinas falsas del Movimiento de la Fe”.

 

 

 

Pueden ver los pdf en estos links:

  1. Cristinismo en crisis parte 1
  2. Cristinismo en crisis parte 2

Tomado de : Lumbrera

http://preparadelcamino.wordpress.com/

David Wilkerson – sobre fuego falso de hoy

David Wilkerson – sobre fuego falso de hoy

1Jn 4:1  Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

1Jn 4:2  En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;

1Jn 4:3  y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

1Jn 4:4  Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

1Jn 4:5  Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

1Jn 4:6  Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

Perfiles: Eugene H. Peterson

Perfiles: Eugene H. Peterson

Posted: 19 Nov 2008 10:00 PM PST

Eugene Peterson creció en la carniceria de su padre en Montana, Estados Unidos. De joven se la pasaba aydando en la carniceria, limpiando los estantes donde se colocaba la carne. La pasaba rodeado de gente, desde racheros, carpinteros granjeros, y gente del pueblo. Aquel Eugene que nació un 6 de Noviembre de 1932, no podía imaginarse lo relevante que sería para el haber estado en medio de tanta plática y estilos de comunicación en su futuro.

Estudió filosofía en la universidad de Seattle, luego Teología en el New York Theological Seminar, para luego continuar sus estudios en la universidad de Johns Hopkins. Fundó la Iglesia Presbiteriana Cristo nuestro Rey en Maryland, la cual pastoreó por 29 años. Durante ese período escribió muchísimos libros, pero ninguno de sus escritos fue tan bien recibido y criticado como su trabajo The Message: The Bible in Contemporary Language. (El Mensaje: La Biblia en Lenguaje Contemporáneo.)

“Cuando Pablo de Tarso escrbió sus cartas, la gente que las recibía las entendía al instante. Cuando el profeta Isaias predicaba un sermón, no puedo imaginar que la gente necesitaba ir a la libreria para entenderlas. Bajo esa premisa es que yo(Eugene) trabajé.”

Cuando se le propuso publicar su proyecto, el y su esposa Jan se tomaron 6 meses de oración y de discusión antes de dar el sí. El haber compartido ministerio con ella por tantos años lo hizo pensar que una decisión de ese tipo era tanto de ella como de el.

Su versión contemporánea fue revisada cuidadosamente por expertos en las escrituras, y ellos no sólo aprobaron la versión, sino que también coincidian con los jóvenes, entre los que nos incluimos, en que es una versión verdaderamente refrescante.

Líder protestante ve positivamente la catequesis del Papa sobre la justificación

Líder protestante ve positivamente la catequesis del Papa sobre la justificación

Declaraciones del jefe de la Iglesia Evangélica Luterana en Italia Holger Milkau

ROMA, jueves 20 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- La catequesis que ofreció este miércoles Benedicto XVI sobre la justificación, en la que analizó la teología de Martín Lutero, ha suscitado comentarios positivos por parte de hijos de la Reforma que él fundó.

El decano de la Iglesia Evangélica Luterana en Italia, Holger Milkau, ha confesado: “siempre es un gusto escuchar al Papa hablar de Lutero, sobre todo si afronta argumentos que se comparten”.

El pontífice dedicó la audiencia general a la doctrina sobre la justificación, tema central en la enseñanza de san Pablo.

“Cristo nos hace justos”, dijo el Papa. “Ser justo quiere simplemente decir estar con Cristo y en Cristo. Esto basta. No hacen falta otras observancias”.

Milkau aprueba este enunciado del pontífice, aplaudiendo también la interpretación que hizo de uno de los puntos centrales de la doctrina de Martí Lutero (1483-1546): la doctrina de la “justificación por la fe”.

Lutero, interpretando la carta a los Romanos, se convenció de que el cristiano se salvaría “sólo por la fe” y no por las “obras” que realiza.

Benedicto XVI explicó que “la expresión ‘sola fe’ de Lutero es verdadera, si no se opone a la fe y a la caridad, al amor”.

Según el decano luterano, “para los protestantes no hay problema a la hora de afirmar que el ágape es realización en la comunión con Cristo”.

Ahora bien, siguiendo sus propias fuentes teológicas, Milkau propone con una visión protestante ampliar “esta reflexión también al problema de la iglesia. Las palabras del Papa podrían también significar que para estar en Cristo no hace falta pertenecer a la misma iglesia, pues el ágape es el elemento esencial de la comunión con Cristo”.

Y sigue diciendo: “la justificación por la e y no por las obras ha sido acogida y aceptada ya como base del credo cristiano. El Papa, sin embargo, ha expresado un ‘si’, y no podía ser de otro modo. Este ‘si’ lo ve en el peligro del libertinaje que niega Pablo y, con él, también Lutero. La fe tiene que tener una consecuencia, que, según los luteranos, se expresa en el compromiso por la libertad del prójimo, compromiso a veces difícil y lleno de sufrimiento”.

“Desde nuestro punto de vista –dice Milkau–, no es por tanto suficiente definir por decreto lo que es bueno y condenar lo que no lo es. Por el contrario, hay que incentivar la capacidad de juicio para ser cada vez más autónomos y responsables, pero al mismo tiempo conscientes de ser falibles también en el amor. ‘Sola fide’ no significa no fiarse de los propios poderes, sino esperar todo de Dios”.

El 31 de octubre de 1999 se firmó la Declaración conjunta sobre la Doctrina de la Justificación entre la Iglesia católica y la Federación Luterana Mundial, que superaba desde el punto de vista doctrina una de las causas fundamentales que provocó la separación de Lutero.

EL AMOR FRATERNAL

EL AMOR FRATERNAL

2da Pedro 1:7 “a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.”

INTRODUCCIÓN:

La Biblia nos enseña que hay diferentes medios por los que nuestra fe se alimenta y fortalece: por la prueba, la virtud, el conocimiento, etc.  pero otra de estas virtudes es el amor fraternal, de allí la importancia de tener amor en la Iglesia y de lo cual podemos decir que si no tenemos amor fraternal nuestra fe es débil,por eso el apóstol Juan escribió amémonos unos a otros(1 Jn 4:7)

DESARROLLO: Cuando llegamos al Señor, El derrama de su amor (gr.  agape) en nuestro espíritu (Ro.  5:5), este se desborda y llega hasta nuestra alma la cual lo manifiesta en amor fraternal (gr.philos de philadelphia), y luego éste llega hasta el cuerpo manifestándose en amor físico (eros), en el caso de los esposos.  En este caso estudiaremos el amor fraternal; veamos algunos conceptos: fraternidad es hermandad, amistad, compañerismo, armonía; fraternizar es iniciar y sostener entre sí una relación muy afectuosa; amor fraternal se traduce de la palabra griega philadelphia que quiere decir: afecto fraternal, amor de hermanos, esta se origina de philadelphos que quiere decir amor de hermanos, y esta a su vez se compone de dos palabras que son:

Philos que significa: amigo, y de adelphos que significa hermano, en otras palabras este es el amor que se manifiesta entre amigos; por eso la necesidad de que cada uno de nosotros tengamos amigos en la iglesia.

AMÁNDONOS LOS UNOS A LOS OTROS,
 Ro.  12:10: La Biblia nos enseña que debemos amarnos; indicándonos que es un mandamiento que debemos cumplir (1 Jn.  3:11) y que es amándonos unos a otros como conocerán que somos discípulos de Jesús (Jn.  15:35); este amor debe ser hacia todos aquellos que son parte del cuerpo de Cristo sin hacer distinción de ningún tipo, siendo amigos y amando a los mas ancianos como a padres, a los jóvenes como hermanos, a las ancianas como a madres y a las jóvenes como hermanas con toda pureza (1 Ti.
5:12).

PERMANEZCA EL AMOR FRATERNAL, He.  13:1: El amor de amigos debe permanecer y manifestarse siempre en nosotros, a pesar de que hayan diferencias de opiniones, enojos, etc.
(Pr.  27:27)

a.  En todo tiempo ama el amigo, Pr.  17:17: Leemos en la Biblia que para todo hay un tiempo debajo de la tierra, tiempo de nacer, tiempo de morir, tiempo de llorar, tiempo de reír, tiempo de buscar, tiempo de perder (Ec.  3:18), tiempo de tribulación (Neh.  9:27), tiempo malo (Sal.  37:19), tiempo de angustia (Sal.  37:39), pero también enseña que a pesar de todo, aunque sea tiempo bueno o malo (Ro.  12:15), el amigo siempre ama, porque es como un aceite o perfume que alegra el corazón (Pr.  27:9)

b.  Para que no abandone al Señor, Job 6:14:
 Es necesario tener amigos porque quien no los tiene corre el peligro de apartarse del Señor, por eso hay muchas personas que empiezan a llegar a la Iglesia pero de pronto se apartan y no regresan, porque en el tiempo de la prueba, de aflicción, de dolor o tentación no contaron con un amigo que los animara, consolara, exhortara, por eso está escrito: Son mejor dos que uno…  porque si caen, el uno levantará a su compañero(Ec.  4:910).

c.  Aunque abandone al Señor, Job 6:14 (RVA): La Biblia nos enseña que no debemos abandonar a nuestros amigos (Pr.  27:10) aunque estén en pecado para restaurarlos con espíritu de mansedumbre (Gá.  6:1) y aun a pesar que se hayan apartado del Señor, porque Dios puede utilizarnos para traerlos de nuevo al Evangelio y así rescatarlos del fuego (Jud.23); es aquí donde la visitación tiene gran importancia; pero también es necesario ser cuidadosos porque hay personas que incitan a practicar cosas desagradables delante de Dios (Pr.  16:29) o aun enseñan a apartarse del Señor (Dt.  13:6).

PURIFICAR EL ALMA, 1 P.  1:22: Dios nos rescató del mundo, en donde era normal engañar, traicionar, defraudar, mentir, etc.  por eso es necesario que purifiquemos nuestras almas para que el amor fraternal sea limpio, por medio del Espíritu Santo, la Palabra, la ministración, etc.

PORQUE NO TENEMOS AMIGOS: Veamos algunas razones por las cuales el cristiano no tiene amigos:

a.  por defraudar, Pr.  26:1819 (dañar, B.  Antigua):
 Los amigos son personas en quien siempre se confía, pues a él se le cuentan cosas intimas que nadie mas conoce, se le pide consejo, se le pide ayuda, etc.  y por medio de ellos Dios muchas veces fortalece nuestra alma, por eso es desagradable delante de Dios cuando se defrauda o traiciona a un amigo (David y Jonatan; Sal.  41:9, 55:13), porque quien lo hace es como un loco que lanza dardos y flechas que tiene la intención de matar.

b.  Por el chisme, Pr.  16:28: Aunque no parezca, las palabras tienen un gran poder en nuestra vida y depende de nosotros que uso les demos, per eso la Biblia nos enseña que por el chisme muchos no tiene amigos, porque este provoca contienda y división (Pr.  26:20)
además hiere de muerte como una espada afilada (Pr.  18:8; Sal.  57:4).

COMO TENER AMIGOS: Todos necesitamos amigos y por eso la Biblia nos enseña la forma para obtenerlos:

a.  Mostrarse amigo, Pr.  18:24: Muchos en las Iglesias no tiene amigos porque no se hacen amigos, esto porque su nivel social, económico o intelectual es diferente al resto de los hermanos y por eso algunos se sienten mayores y otros se sienten inferiores y ambos están mal porque no se hacen comunes (Koinonia) en el cuerpo de Cristo (1 Jn.  1:7).

b.  Siendo fieles, Pr.  18:24:
 La fidelidad debe manifestarse a Dios, a nuestros líderes espirituales, a nuestro cónyuge pero también debe manifestarse a los amigos, un ejemplo es que no debemos hablar mal de nuestros amigos y tampoco permitir que otros lo hagan, por eso leemos en Proverbios 31:89 Abre tu boca por los mudos…  y defiende al pobre y necesitado.

c.  Cubriendo las faltas, Pr.  17:9: Amando fervientemente podremos cubrir multitud de faltas y transgresiones (1 P.4:8), esto a su vez es buscar amistad, es decir, que cubramos a nuestro amigo cuando haya cometido alguna falta, pero haciéndole ver que es necesario que se acerque a Dios y pida ayuda para ser restaurado, y si es necesario llevarlo con los ancianos de la Iglesia, porque de esta forma no seremos partícipes de su pecado (Mt.  18:15
18).

CONCLUSIÓN:
 Es necesario que el amor de amigos se manifieste en nosotros, para poder ser de bendición a otros que tienen las necesidades que nosotros tuvimos cuando empezamos en el Evangelio, y para eso necesario que nos mostremos amigos sacando toda clase de estorbos o complejos que haya en nosotros, porque está escrito: Todo valle (complejos de inferioridad) será rellenado y todo monte y colina (complejos de superioridad) bajados (Is.  40:4).  Debemos crecer y abundar en amor hacia otros (1 Ts.  3:12).  El amor fraternal hace que nos sirvamos unos a otros (Gá.  5:13).

¿Porque es necesaria la interpretación de la Biblia en la comunidad de fe?

¿Porque es necesaria la interpretación de la Biblia en la comunidad de fe?

“El estudio de la Biblia es, de algún modo, el alma de la teología, dice el Concilio Vaticano II (Dei Verbum, 24), en conexión con una frase de León XIII. Tal estudio no está nunca completamente concluido: cada época tendrá que buscar nuevamente, a su modo, la comprensión de los libros sagrados. En la historia de la interpretación, el surgimiento del método histórico-crítico significó el comienzo de una nueva época. Con él se abrían nuevas posibilidades de comprender la palabra bíblica en su sentido original. Como todas las cosas humanas, también este método implica riesgos, a pesar de sus positivas posibilidades: la búsqueda del sentido original puede conducir a trasponer completamente la palabra en el pasado, de modo que no se la perciba ya en su dimensión presente. Puede conducir a que solamente la dimensión humana de la palabra aparezca como real, mientras el verdadero autor, Dios, se escapa a la percepción de un método que ha sido elaborado precisamente para la comprensión de cosas humanas. “[1]

Yo insisto en que hoy mas que nunca debemos analizar con cuidado los mensajes que predican los ministros, ya que aun hasta uno mismo puede ser engañado. Nadie esta libre de errar,ni nosotros.Por eso debemos tratar de ser prudentes a la hora de escuchar sermones y predicaciones y de intepretar el texto biblico. Libre examen no es libertad para hacerle decir loq ue no quiso decir el texto.

No hay otra revelación que la entregada ya, y de lo que hagamos con esa revelación, de las doctrinas que creamoc o no, depende que sighmaos sioendo una iglesia catolica (universal) , apostólica y con su doctrina de fe basada en los textos biblicos Si no esta en los textos biblicos o está interpetado incorrectamente, dejamos de ser “apostólicos”, perdemos continuidad y compatibilidad y unidad con la iglesia de Cristo universal, quedamos aislados del resto del cuerpo de Cristo y nos tranformamos en secta.

No hay nada nuevo bajo el sol,ni nada que inventar,solo “ir y hacer discípulos, enseñandoles todas las cosas que Jesus enseñó en las escrituras”, y Jesús enseño muchas cosas en la escritura, y continuó dando revelación hasta que se cerró el canon

La Biblia no es de intepretación particular. Pero ¿Porque es necesaria la interpretación en la comunidad de la fe?

Dios no actúa en su revelación de la Palabra, de manera independiente del Cuerpo de Cristo (la iglesia) DIos puso ministerios diversos en la iglesia para edificar el cuerpo de Cristo y entre ellos están los maestros y los que disciernen. Una observación acertada que todo exegeta deberá tomar en consideración.

La Palabra de Dios ha sido dada al pueblo de Dios. A ella debe este pueblo su origen,su supervivencia y su misión. Así fue con Israel. Y asi es con la Iglesia. En la comunidad de fe el pueblo redimido ha escuchado la Palabra, se ha nutrido de ella, se ha dejado guiar,juzgar,corregir, a la par que se ha sentido estimulada.

Pero ninguna experiencia, aunque no sea desestimada puede ponerse en un plano superior al que les corresponde,pues toda experiencia va acompañada de defectos, o incluso quizas de error.

Las obras de los autores cristianos en gran medida, no son otra cosa que la expresión de estas vivencias espirituales de la comunidad creyente.

Los cristianos de Berea fueron alabados porque ellos con diligencia buscaban en las Escrituras: “Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, [los Judíos que no creían, cuales inmediatamente rechazaron las enseñanzas del apóstol Pablo que Cristo fue resucitado de la muerte], pues recibieron [los de Berea] la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).

Conclución:

“Aunque la interpretación de la Biblia sea tarea particular de los exegetas, no les pertenece, sin embargo, como monopolio, ya que comporta, en la Iglesia, aspectos que van más allá del análisis científico de los textos. La Iglesia, en efecto, no considera la Biblia simplemente como un conjunto de documentos históricos concernientes a sus orígenes. Ella la acoge como Palabra de Dios que dirige a ella y al mundo entero, en el tiempo presente.”[2]

Notas:

[1] http://www.mopal.org/es/form/IBI/IBI.htm

[2] http://www.mopal.org/es/form/IBI/IBIParte4.htm

Montanismo Redivivus: Pentecostalismo o Neo-montanismo

Montanismo Redivivus: Pentecostalismo o Neo-montanismo

20-11-2008

Artículo relacionado

Ver Montanismo Redivivus: Una Herejía Revitalizada

Como vimos ayer, estamos analizando, en esta serie, un movimiento muy interesante, el cual no es único, o por lo menos no ha sido único en la historia de la iglesia. Me refiero al Pentecostalismo. Ayer escribí acerca del montanismo, un movimiento que surgió a finales del siglo 2 de esta era, y que afirmaba ser dueño de un poder especial del Espíritu Santo.

El movimiento pentecostal toma su nombre ya que sus fundadores decían que este movimiento era un “segundo Pentecostés,” que ocurriría al final de la historia. Es también conocido como el movimiento carismático debido a que dice haber retomado y practicado los dones extraordinarios del Espíritu Santo que son mencionados en el libro de Hechos y en 1 Corintios 12-14.

Este movimiento inició hace aproximadamente unos cien años en un pueblo de Kansas, así como en Los Angeles, California. En la actualidad se estima que medio billón de personas pertenecen a este movimiento. La influencia que ha tenido este movimiento es impresionante. Primero, se ha encargado de desviar el mensaje del evangelio de remisión de pecados por medio de la fe en Cristo y su obra en la cruz, a una experiencia cristiana llamada “el bautismo del Espíritu Santo.”

Segundo, este movimiento se ha dedicado a cambiar la manera de adoración en la iglesia, como lo hizo el montanismo. Ya no es importante la predicación de la palabra, ni la administración adecuada de los sacramentos, ni mantener el principio regulador de adoración. Para este movimiento lo más importante es alabar y practicar los diversos dones impartidos por el Esp+irita Santo.

Tercero, cuando examinamos este movimiento vemos la promoción del ecumenismo. Este es un movimiento transdenominacional y transconfesional. Pero, es que el espíritu del pentecostalismo es del Espíritu Santo? Esta pregunta es importante porque en la Biblia encontramos una advertencia,

“Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” 2 Tesalonisenses 2: 3,9

Características del Movimiento

La característica principal de este movimiento es la enseñanza de una segunda obra de Dios en el cristiano posterior a la regeneración o conversión. A esta obra divina ellos la llaman el “Bautismo del Espíritu Santo.” Este evento tiene el propósito de darle al creyente una experiencia aún más maravillosa con Dios para el ministerio. Además, la evidencia de este bautismo es el hablar en lenguas, entendido por los pentecostales, no como hablar en lenguas extranjeras sin haberlas aprendido antes, pero como la habilidad de hablar lenguas desconocidas, a las cuales llaman celestiales.

El Diccionario de los Movimientos Pentecostales y Carismáticos describe al movimiento de la siguiente manera: “Los pentecostales se sucriben a una obra de gracia subsecuente a la conversión en donde el bautismo del Espíritu es evidente por la glosolalia (esto es, hablar en lenguas).”

Este segundo bautismo es diferente, y posterior, como ya dije, a la primera obra salvadora que hace Dios en el pecador, es decir la regeneración o conversión. Para este movimiento son dos obras diferentes, primero la obra del Espíritu Santo que le otorga al pecador a Cristo y Su salvación, y segundo, la de Cristo que le otorga al creyente al Espíritu Santo. Pero si ellos enseñan dos bautismos, que debemos pensar de lo que dijo Pablo a los Efesios,

“un Señor, una fe, un bautismo” Efesios 4: 5

El Pentecostalismo tiene una iglesia en donde solamente unos tienen sólo un bautismo, y otros han obtenido un segundo bautismo que les da una experiencia mucho mejor con Dios y mucho más poder. De acuerdo a estos hombres, este segundo bautismo está disponible para todos los creyentes, es más, Dios se lo desea otorgar a todos, pero para obtenerlo, el cristiano debe llenar ciertos requisitos.

En este bautismo generalmente el creyente logra sentir diferentes sensaciones como un hormigueo en todo el cuerpo, o caen al suelo, o se ríen descontroladamente, o incluso hasta hacen ruídos como animales.

Pero, como escribí antes, la evidencia de este segundo bautismo es el poder hablar en lenguas, que son sonidos peculiares que dicen son lenguias celestiales. Entonces, como enseñan los pentecostales, todos los cristianos deberían poder hablar en lenguas, ya que esto es un efecto del segundo bautismo que Dios desea darle a todos los creyentes. Pero, Pablo no le dice a la iglesia que no todos pueden hablar en lenguas? (1 Corintios 12:30).  Pablo en este pasaje claramente estaba diciendo que no todos los creyentes en la iglesia primitiva podían hablar en lenguas.

Otra de las enseñanzas predominantes del pentecostalismo es que los dondes espirituales impartidos por el Espíritu Santo durante la era apostólica están presentes en la iglesia actual. Con esto rechazan la clara enseñanza de la iglesia protestante a través de su historia en cuanto a que los dones extraordinarios de los que hablábamos ayer, fueron dados exclusivamente para la iglesia apostólica y que cedieron poco después de la muerte de los apóstoles. Esta es la posición que mantuvieron hombres como Agustín, Calvino, Lucero, etc.

En las próximas entradas estaré analizando los dones espirituales, su función para la iglesia y si estos están presentes en la iglesia actual.

Autor: Eduardo Flores

sujetosalaroca.org

Nota Mia

Ni Agustin,ni Calvino,ni Lutero fueron infalibles.Este artículo está superponiendo la sola scriptura a la tradición.

Además no somos protestantes. somos cristianos. Nosotros no hemos protestado contra nadie, solo hemos aceptado a Cristo Jesus como nuestro Señor

Benny Hinn es un falso profeta, como hace “milagros” y manifestaciones extrañas, miles de cristianos sinceros pero ignorantes lo siguen, peor el no es el papa de los pentecostales. No lo olvidemos.

Tambien WIlliam Soto Santiago, un profeta chileno hace milagros, y es un falso profeta, no porque haga milagros se convierte en un falso profeta, sino por sus falsas enseñanzas.

Tambien en la secta Mita en Aaron, portoriqueña, se producen milagros tremendos de sanidad, pero es otra herejia mas.

Pero nada de esto quita que Dios tenga hijos fieles y que Dios realize milagros.

Principalmente en las misiones, en lugares exóticos,de “tinieblas espirituales” Dios se revela con poder y autoridad, produciendo manifestaciones de milagros.

Y de tanto en tanto, Dios produce sanidades milagrosas o manifestaciones para provecho.

Que hoy nadie abre el Mar Rojo, es obvio.Si se habla de este tipo de manifestaciones, seguramente que se tenga razon al decir que Dios no obra esa clase de milagros hoy, al menos por el moemnto, pero que Dios no hace milagros hoy, como afirman algunos simplemnte por el hecho de que el canon bíblico está cerrado, porque lo diga San Agustin,Calvino,Lutero?

Son estos hombres infalibles? La escritura, ¿es solo es para la época apostolica, DIos solo estaba confinado a una era en especial, y ahora como tenemos la biblia, solo hay que contar la historia a otros, y dejar que los predestinados vengan al conocimiento del Señor?

El hecho que en los tiempos finales haya engañadores que harán señales milagrosas no niega el hecho de que Dios hoy haga milagros.

La creencia calvinista no anula el poder de Dios actual ni tampoco un decaimiento de la obra del Espíritu Santo…para nada, Dios siempre es el mismo..el punto es la suposición de que algunos dones son vigentes actualmente…

Con respecto al don de sanidad, que me decis, si una persona enferma por mas que alguien ore por aquella y no sana, será que falló la fé? Yo creo que no, el sufrimiento muchas veces actua como disciplina y otras veces actua como una escuela,

Ahora las manifestaciones extrañas (ladridos,comportamiento como animales.etc.. risa incontrolable) creis que eso proviene del E.S.? Yo creo que no, todo eso es “fuego falso”

Es practicamente una burla, un extasis provocado por espíritus de ocultismo, hombres que desean de Dios, pero se desvían de él, en su afan de llegar a un estado extra-espiritual..?

Yo jamás dudaría del poder de Dios, pero si quiero dejar claro que el E.S. no es un payaso. Claro que no lo es. El es Señor.

Paulo Arieu

DEL HOMOSEXUALISMO AL CRISTIANISMO

DEL HOMOSEXUALISMO AL CRISTIANISMO

TESTIMONIO DEL PASTOR EVANGELISTA VICTOR MORALES GUDIEL EX-HOMOSEXUAL

IGLESIA CRISTIANA ROCA FUERTE. PASTOR NARCISO BARQUIN (714) 476-7651

Montanismo Redivivus: Una Herejía Revitalizada

Montanismo Redivivus: Una Herejía Revitalizada

19 Nov 2008 04:00 AM

Quizás algunos se estén preguntando por el título de esta entrada. Qué es el montanismo? Qué significa redivivus? Antes de explicar la razón por la cual nombre esta entrada de esta manera, me gustaría compartir el motivo de esta próxima serie. Hace algunos meses quería hacer una serie acerca del cesacionismo y continuacionismo. Para los que aún no entienden estos términos, permítanme explicarlos. Estos término tienen que ver con los dones del Espíritu.

El cesacionismo es la doctrina teológica que asevera que los dones del Espíritu no están activos en la iglesia actual; mientras que los continuacionistas aseguran lo contrario. Pero qué dones? Es importante hacer la diferencia entre los dones del Espíritu que se describen en el Nuevo Testamento. En la primera epístola de Pablo a los Corintios vemos a el apóstol hacer mención de los dones espirituales repartidos por el Espíritu Santo. Entre estos dones se encuentran los dones extraordinarios como profecía, lenguas, interpretación de lenguas y milagros (1 Corintios 12: 6-10; 1 Corintios 14).

El cesacionismo afirma que son estos dones extraordinarios los que han cesado de existir en la iglesia, y por supuesto, los continuacionistas aseguran que estos dones son tan reales en la actualidad como lo fueron entre la iglesia primitiva. El dr. Eduardo Flores, autor de este artículo dice: “Esta serie es importante para mí, debido a que yo soy un cesacionista. Yo no niego que el Espíritu aún reparta dones como a Él le parezca, pero los dones extraordinarios que fueron experimentados en la iglesia de Corinto y en la iglesia primitiva como tal, cesaron de estar presentes en la iglesia luego de que el evangelio había avanzado lo suficiente.” Pero, antes de hacer un análisis de los dones espirituales y analizar si estos dones extraordinarios se encuentran presentes en nuestros días, quiero analizar un movimiento llamado “montanismo,” con la idea de comprender el movimiento pentecostal o carismático.

Montanismo Este movimiento inició en Frigia, Asia Menor, alrededor del año 155 d.C. Sim embargo, podemos leer de Eusebio y Jerónimo, que el movimiento inició alrededor de 173 d.C. De Asia Menor se extendió a Roma y al norte de Africa, en donde fue muy popular. El montanismo fue una amenaza para la iglesia. El principal problema para comprender lo que este movimiento afirmaba y creía se encuentra en que toda la información disponible es fragmentaria y viene de aquellos cristianos y líderes de la iglesia que se oponían al movimiento.

Para sus oponentes, el montanismo se esforzaba en cambiar toda la vida eclesiástica cristiana con la expectación de que Cristo estaba a punto de volver. Montanus, el líder del movimiento, y de quien tomó el nombre, enseñó acerca del derramamiento del Espíritu, del cual, sus seguidores eran los principales receptores. Esto, para Montanus, era una señal del fin de los tiempos. La Jerusalén celestial estaba a punto de descender a Frigia y Pepuza. Para muchos, Montanus decía ser el Parakleto del que habla el apóstol Juan en su evangelio (Juan 14:16). Lo afirman por escritos como este, “Pues Montanus habló, diciendo, ‘Yo soy el Padre, y el Hijo, y el Parakleto.’” [1]

Lo más probable es que este hombre estuviera diciendo que alguno u otro, o quizás todos los miembros de la trinidad hablaran a través de él. Lo que afirman algunos historiadores es que Montanus decía ser la boca del Espíritu Santo. Por ejemplo, Epifanio escribe de Montanus, “Ya no escucharán de mí, sino que han oído de Cristo.” [2]

Montanus y sus seguidores, principalmente dos mujeres llamadas Prisca y Maximilla, creían que el regalo de profecía era algo diferente a lo que Pablo describió en su carta a los Corintios. Para los montanistas, la profecía era un éxtasis en donde Dios tomaba el control del profeta. Había en sus profecías una pérdida del auto-control y glosolalia.

Este último, es decir, el don de lenguas era también prominente entre los montanistas, así como lo eran las visiones revelatorias. En los escritos de Eusebio encontramos a Apollinarius refutando a los montanistas. Este hombre decía que los montanistas hablaban de maneras extrañas. Por ejemplo dice,“El [Montanus] inició en éxtasis y a hablar de manera extraña.” Apollinarius se refería a los montanistas como los “profetas charlatánes.”

Para los montanistas, la profecía consistía en que el profeta entraba en una especia de trance para que Dios pudiera hablar directamente, y esto, por supuesto era una amenaza para la iglesia y la visión que esta mantenía con respecto al canon y a la Biblia como autoridad final.

El dicho, “Así dice el Señor” fue adoptado por estos hombres como ocurrencias diarias. No es esto lo que vemos en la actualidad? No hemos escuchado de iglesias pentecostales, o de sus grandes reuniones, en donde sus líderes entran en trances, dicen hablar profecías que nunca se cumplen, afirman que Cristo estará presente en alguna de sus cruzadas, hablan lenguas inexistentes, ladran como perros, o se ríen como locos?

Mañana estaremos viendo la historia y las semejanzas del movimiento pentecostal con el montanismo, y nos servirá para confirmar el viejo refrán, “La historia es circular.” Lo que ocurrió ayer, como en la moda, se torna apetecible muchos años después. Como dice Salomón, “No hay nada nuevo bajo el sol.” ___________________________________________________

Notas:

[1] Didymus. On the Trinity 3: 41,1

[2] Epifanio. Panarion, 48:12; col. 873

Autor: Eudardo Flores sujetosalaroca.org

Nota Mía:

Yo no comparto la parte cesasionista de este artículo. Creo en la soberanía de Dios para obrar libremente donde el así lo desee. No pretendo ser ni cesacionista ni continuista, sino un cristiano con una fe biblica. Ademas, no pretendo acercarme al texto bíblico con mis presupuestos teologicos ni filosóficos,porque podemos errar y no interpretar correctamente un texto. Negar la manifestación de dones en la iglesia universal es negar la Soberanía de Dios en repartir dones como el quiere. Esta basado en interpretaciones particulares del texto biblico y en tradiciones desde la época de San Agustín.

Paulo Arieu

La cristología de Ricardo Rojas en El Cristo invisible

“La cristología de Ricardo Rojas en El Cristo invisible”

Alberto Fernando Roldán

 En las imágenes de Jesús,
el hombre, busco el espíritu de Cristo,
el verdadero Dios, el Cristo invisible…
Ricardo Rojas

Introducción

Ricardo Rojas fue, sin dudas, uno de los escritores de mayor creatividad, densidad y profundidad que nos ha dado la Argentina de fines del siglo 19 y comienzos del 20. Nacido en Tucumán en el 16 de setiembre de 1882, dentro de una de las familias tradicionales de la provincia norteña, fue hijo de Absalón Rojas, senador y gobernador de Santiago del Estero. Junto a escritores como Manuel Gálvez, integró la llamada “generación del Centenario” de la nación Argentina. Desde joven se destacó por sus labores literarias y, trasladado a Buenos Aires fue colaborador de la revista Caras y caretas y del diario La Nación. De su vasta obra literaria en el presente ensayo nos ocupamos de interpretar la cristología subyacente en su texto El Cristo invisible, obra publicada por primera vez en Buenos Aires en 1927. Aquí citaremos de la tercera edición que data del año 1928.

1. Estructura de la obra

En el prólogo, Ricardo Rojas ofrece detalles que ayudan a interpretar su obra, a modo de claves hermenéuticas. Define su obra como diálogos –que a veces se tornan ásperos– mantenidos entre él y un obispo católico en una ciudad del norte argentino, quienes son presentados como “huésped” y “monseñor”, respectivamente.  Por gestiones de un sobrino del obispo, Rojas desarrolló estos diálogos que giraron en torno a la persona de Cristo ya que, en palabras del joven: –Mi tío me ha preguntado por tus ideas religiosas: he observado que no te persignaste en el almuerzo. Me gustaría que hablaras con él sobre lo que otras veces te he oído decir de Cristo; sé que él tiene deseos de escucharte (9).

El autor estructura su obra en tres partes: La efigie de Cristo, la palabra de Cristo y el espíritu de Cristo. En cada caso coloca como epígrafe una de las tres afirmaciones de Jesús registradas por Juan 14.6: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Sobre el estilo elegido, aclara Rojas:

La forma dialogada, propicia a la controversia, proviene, como ya lo he dicho, de su origen real; y los dos interlocutores que en el diálogo intervienen, presuponen un tercer personaje tácito, el lector, a quien supongo conocedor de los Evangelios, y mentalmente activo, como parte de la controversia, a fin de que la doctrina pueda encender su propio sentimiento. (13)

Rojas admite haber incursionado en la mística española entre cuyos representantes cita específicamente a Santa Teresa de Jesús y susMoradas, y fray Luis de León y su obra Los nombres de Cristo. Consciente que sus enunciados puedan herir susceptibilidades católicas, Rojas pide que no lo condenen como hereje y a los herejes, que no lo desdeñen por supersticioso. El móvil por el cual escribió su obra es espiritualista, según define.

2. Tesis central de El Cristo invisible

En varios tramos de la obra, Rojas define la tesis central que se propone exponer. En la primera referencia, dice: “En las imágenes de Jesús, el hombre, busco el espíritu de Cristo, el verdadero Dios, el Cristo invisible” (85). Al final de la primera parte, a modo de conclusión de la efigie de Cristo, dice en lenguaje poético:  “el Cristo invisible que el vulgo adora en efigie, yace inhumano en el corazón de cada hombre, esperando su resurrección” (129). Más adelante, el huésped define su ideal y su búsqueda: “Mi ideal religioso, Monseñor, no es otro que revivir al Cristo invisible en mi conciencia, por misterio espiritual…” (318-319). Y todavía con más claridad agrega: “mi tesis se reduce a señalar la sugestión dinámica que encuentro en los múltiples iconos de Jesús, en las diferentes versiones de los cuatro Evangelios, en las varias interpretaciones del Espíritu de Cristo como Salvador” (320). A la afirmación del monseñor en el sentido de que “la Iglesia ha realizado ya lo que deseáis, presentando en Jesús el ideal del hombre en la tierra” (341), el huésped contrapone: “Mas yo no quiero hacer de Jesús un Hombre triste y un Dios inmóvil, demasiado alejado de nosotros en el espacio infinito; yo desearía humanizarlo como animador romántico y místico de cada conciencia, para perfeccionar al hombre en el entendimiento y en la acción” (341). De modo contundente afirma más adelante: “Cristo es el hombre en la plenitud de sus posibilidades espirituales” (341). Queda claro entonces, que Rojas elabora su trabajo para demostrar que más allá de la diversidad de imágenes, iconos y rostros de Cristo, hay un Cristo invisible que actúa espiritualmente en el alma y la conciencia humanas con finalidad redentora. En esa búsqueda, el autor enfatiza la humanidad de Jesucristo, su encarnación, que tuvo como meta la divinización del ser humano. Una cristología que, básicamente, coincide con la perspectiva de los padres griegos, para quienes Dios se encarnó en Jesús para divinizarnos en él.

3. La efigie de Cristo: Yo soy el camino

En la primera parte del libro, titulada “La efigie de Cristo”, el autor trabaja el tema de las imágenes que se han forjado de Jesucristo. Intenta mostrar que esas imágenes no han sido unívocas ni inmutables. Cuestiona que se pueda reconstruir el modelo original de Jesús a partir de los pocos datos con que se cuenta. Discute que se pueda afirmar que Jesús fuese un hombre de tez morena o blanca y cabellos rubios o negros, pues todas esas imágenes surgen de creencias populares con escasa fundamentación. Por eso, dice: “eso es lo que yo busco: la persona humana de Jesús, como evocación de su personalidad sobrehumana” (41-42). Rojas hace una búsqueda a partir del Jesús histórico, de la persona humana de Jesús para que, a manera de evocación de lo sobrenatural del Cristo.

En un momento del diálogo, los contertulios abordan el tema de la fe y la duda. Se genera entonces, el siguiente diálogo crítico:

MONSEÑOR: De la fe combatida por la razón nace la duda.
HUÉSPED:  De la duda fecundada por la razón puede nacer una nueva fe.
MONSEÑOR: Eso es una quimera.
HUÉSPED: La duda cuando niega no es menos subjetiva que la fe cuando afirma. La creación religiosa viene del espíritu, y la crítica no puede siempre destruirla por los métodos del conocimiento científico, porque la fe no pertenece a la realidad externa. (48)

Rojas tiene en claro que la duda puede ser un camino legítimo para la fe y no es, necesariamente opuesta a ella. La razón puede fecundar la duda y hacer surgir una nueva fe. Porque, aunque al obispo le parezca una quimera, lo cierto es que tanto la duda como la fe son dimensiones subjetivas de la persona humana y la fe no puede ser evaluada por el método científico porque no pertenece a la realidad externa sino a la interioridad, al espíritu humano. Aquí, Rojas se alinea consciente o inconscientemente con la perspectiva romántica de la teología cuyo exponente más importante y acaso su creador, fue Friedrich Schleiermacher, quien afirmaba que el núcleo de la experiencia religiosa era el “sentimiento de absoluta dependencia” y no la razón. Pero, por otro lado, también Rojas se muestra heredero del racionalismo cartesiano, ya que postula a la duda (¿metódica?) como camino viable en la búsqueda de la fe.

El diálogo retoma sus senderos iniciales en esta primera parte, es decir, ambos personajes discurren sobre las imágenes, las efigies de Cristo. El huésped insiste una y otra vez en la diversidad de imágenes de Cristo, incluso, con fisonomías opuestas. Cristo como buen pastor, Cristos adolescentes, Cristos lampiños, Cristos barbados. Cita el cuadro de Miguel Angel en la Capilla Sixtina: “Jesús maldiciendo a los réprobos”, y dice que todo eso fue creado por el genio del arte y que todo eso tiene una significación profunda que debemos buscar. A ello, replica el monseñor: “Buscándola como vos la buscáis, sólo conseguiremos multiplicar las herejías del libre examen” (56). El libre examen, considerado sin más como herejía por parte del obispo, es la libertad que el protestantismo, inicialmente el propio Lutero, reconocía en toda persona humana para examinar libremente la Sagrada Escritura. A pesar de que, como respuesta inmediata, el huésped dice que no es su intención multiplicar herejías, implícitamente pareciera aceptar el libre examen si nos atenemos a sus palabras: “En San Pablo se lee: Nada hay oculto que no deba ser descubierto. Y afirmo que por ahí llegaremos a concebir un Cristo más universal y más viviente como Salvador de los hombres. Él ha dicho: ‘Buscad y hallaréis’” (56-57). En la conclusión del primer diálogo, el huésped sintetiza:

Si así se lo entiende al Jesús visible de las imágenes, el Cristo invisible de las almas crea en nosotros su Belén para el nacimiento, su Calvario para la resurrección. Ello explica también por qué la Cruz substituye, universalmente, a la imagen humana de Jesucristo, y por qué el Maestro dijo: “El que crea en mí, cargue su cruz y sígame”, o sea, cargue con su cuerpo de dolores, para superarse en la obra espiritual, la via crucis del martirio y de su ejemplo. La Cruz de Cristo […] es la figura de sombra que proyecta en la Tierra, bajo la luz del Cielo, el cuerpo del Hombre con los brazos abiertos para el sacrificio del Amor. (130)

El autor pareciera invitar a pasar del Cristo visible de las imágenes, diversas en su concepción y hasta opuestas unas de otras, al Cristo invisible que actúa en las almas. El Cristo que se ofreció con brazos abiertos en la cruz como ofrenda motivada por el amor. Esa es la conclusión a que arriba, resueltamente, en el primer diálogo en torno al Jesús de la efigie.

4. La Palabra de Cristo: Yo soy la verdad

De la imagen corporal de Jesús, abordada en el primer diálogo, Rojas desea pasar a lo que denomina “imagen espiritual”. El diálogo comienza en torno al tema de la hermenéutica y la libre interpretación de la Escritura. Monseñor admite: “Aunque la Iglesia consiente en esa lectura, nada es por ello tan peligroso como la libre interpretación de los profanos” (134). A lo que el huésped replica: “Si la Iglesia consiente en la lectura de textos autorizados por ella, ¿cómo impedir que el lector, según su propio entendimiento, discierna lo que lee?” (134). El obispo intenta sortear el escollo presentado por su interlocutor, señalando lo peligroso del libre examen y apelando a la autoridad de la Iglesia, diciendo: “La Iglesia es la única depositaria del Evangelio, y ella, desde hace siglos, posee sus claves” (135). El huésped justifica su actitud de lectura del Evangelio a partir de su propia definición: “el buen mensaje” y, con la serenidad que dice haber logrado, tiene la esperanza de que ese buen mensaje “pueda serlo para mí, por el espíritu con que interpreto la palabra del Maestro” (135). De una forma elegante el autor ha criticado el exclusivismo de la interpretación de la Iglesia, admitiendo que es posible leer provechosamente el Evangelio si se lo hace con serenidad y en una auténtica búsqueda de su mensaje. Firme en su tesitura, el obispo insiste en la función docente exclusiva de la Iglesia, sin cuyo concurso la lectura de la Escritura puede tornarse en el origen de cismas y disputas. Y dice que “solamente la fe puede esclarecer las Escrituras” (140).” A lo cual responde el huésped: “La teología nació de la inteligencia. Francisco de Asís es el sentimiento puro; pero Tomás de Aquino es el razonamiento genial. La Iglesia tiene una filosofía” (140).” No hay, entonces, tal cosa como una fe desvinculada a la razón y a un marco teórico filosófico que, como pensamiento humano no es producto de una revelación sino más bien de creación de la inteligencia humana.

El resto de este segundo diálogo se centra en los Evangelios y sus contradicciones o divergencias. El autor revela un gran conocimiento de esta materia, a pesar de que alguna vez desliza algún error. De la enseñanza de Jesús destaca su recurso a las parábolas que son “formas traslaticias, de un dinamismo espiritual incalculable” (173). En una osada definición, el huésped afirma que los milagros “también son parábolas” (179). Una definición que sorprende al obispo, por lo cual el huésped se ve en la necesidad de precisar su idea, diciendo: “Parábolas en acción, como he de probarlo” (179). Pero hay otro debate más profundo que es el referido a la verdadera interpretación de “humildad” en el discurso de Jesús. El huésped define humildad a partir del vocablo latino humilis, que significa humilde, bajo, modesto, pobre, sumiso. Y cree que, aplicado a Jesús, puede decirse que mientras fue humilde ante Dios, fue lo contrario ante los hombres. Y cuya gracia estética y  altivez moral, lo distinguían precisa y claramente de un miserable. “Cristo predica la esperanza, no la debilidad; el estoicismo, no la cobardía” (201).

En una referencia muy creativa, el huésped rechaza las imágenes de un Cristo pordiosero, “piltrafa humana”, escabel de los pies de todos, compendio de miserias. Y su referencia en ese contexto es a la expresión de Nietzsche: “oponiendo a Cristo un Superhombre bárbaro, sin comprender que Cristo es el verdadero Superhombre” (205). Como el obispo se sorprende de tan osada definición, el huésped fundamenta: “Jesucristo es el Superhombre, puesto que Dios se ha humanado en su forma, y de su cuerpo ha resucitado el Dios, que estaba en él, Hijo del Hombre, se superó en el Hijo de Dios” (205).

Pero la densidad cristológica se va a hacer más patente hacia el final de este segundo diálogo, cuando el huésped se anima a postular al Mesías y distinguirlo de los hebreos fanáticos y de los católicos fanáticos “porque éstos se han apoderado de Él y lo niegan al resto de la humanidad” (238). Es allí donde el autor que se esconde en el personaje del huésped hace las afirmaciones cristológicas más bíblicas y contundentes:

Cristo es el Enviado de Dios, el Salvador del Hombre. Cristo es el hijo de Dios, por encarnación en la materia humana, fecunda y virgen. Cristo es el Hijo del Hombre, porque del Hombre ha renacido el Ángel, encendiendo en la carne sacrificada la luz del Espíritu, como la llama en el cirio de una ofrenda. […] La misión de un Cristo Salvador de los hombres, como Mesías universal, es más grande que la del Mesías bíblico, y está llamada a conciliar las religiones en la conciencia de cada hombre por un misterio de amor. (238-239)

Se trata de un avance en su concepción cristológica porque, partiendo de los datos bíblicos, especialmente de los Evangelios, el huésped intuye que la misión del Cristo va más allá de un marco bíblico para tener una función de conciliación universal, inclusive, dentro del universo de las religiones. Porque, agrega, “cada raza, cada siglo, cada cultura, según vamos comprobando, ha tenido su Cristo, en lo físico y en lo moral” (239). Se trata de una referencia muy cercana al importante tema de Cristo y la cultura y un atisbo de la función de Cristo y su mensaje en el diálogo interreligioso que se comienza a dar recién a fines del siglo pasado y en el presente. Y finaliza el segundo diálogo, una vez más, con lenguaje poético y en forma de oración: “su nuevo mensaje sea ahora como un canto en la noche y toda su doctrina un simple sentimiento de Amor” (246).

5. El espíritu de Cristo: Yo soy la vida

Y llegamos al tercer y último diálogo entre el obispo y el huésped. Aquí, las conversaciones, en algunos momentos, se tornan ríspidas porque el huésped hace referencias a las distintas visiones religiosas, políticas, económicas y culturales entre catolicismo y protestantismo. Mientras monseñor afirma que “los del Sur practicamos la verdadera religión de Jesucristo” (253), su interlocutor reivindica a los países protestantes como Estados Unidos. Dice:

En Estados Unidos, país de origen protestante, formado por inmigraciones cosmopolitas, con libertad de cultos […] el parlamento dicta de leyes de templaza, el pueblo considera la riqueza como una predestinación de la gracia y los ricos destinan sus millones al servicio social, mientras los obreros trabajan con buen salario durante la semana y leen los Evangelios el domingo. (254)

Y, paralela a la ponderación de Estados Unidos como país protestante, el huésped no se amilana frente al obispo para criticar acerbamente a las Iglesias católicas de esta otra América porque “permanecen ajenas a las necesidades espirituales de nuestra época y de nuestros pueblos” (258). Desde ahí, se anima a instar a la iglesia católica a una mayor “tolerancia filosófica y de más adecuación a las necesidades concretas de la vida” (259). Pero el énfasis de todo el tercer diálogo radica en el espíritu de Cristo, que el huésped considera activo en la cultura. Donde el diálogo se torna tenso y ríspido es cuando se aborda el tema del liberalismo, la libertad de cultos, la escuela laica, el matrimonio civil. A todo ello responde casi pasionalmente el obispo afirmando que “por un plato de lentejas hemos vendido la primogenitura” (268). Pero el huésped apela a la historia y la cultura, para afirmar que movimientos como el liberalismo y el romanticismo provienen del cristianismo como sentimiento y critica el materialismo más reciente que se ha embanderado con el positivista Comte. Y se llega al punto de mayor conflicto cuando el huésped dice: “Catolicidad quiere decir universalidad, y la universalidad es hoy disidente, puesto que hay un cristianismo libre” (272). Entiende, al final, que el espíritu de Cristo ha actuado más allá de lo confesional y de los dogmas, para penetrar en las profundidades del alma de la humanidad.

A modo de resumen, el huésped dice que mientras en el primer diálogo se reflexionó sobre las efigies de Jesús, y en el segundo sobre los evangelios como fuente de la moral de Jesús, en este último sobre el Espíritu del Mesías “simplemente pregunto: ¿en dónde hallaremos al Dios vivo: en el templo de piedra o en el templo de carne?” (310). No hay dudas en la opción que sigue a esas alternativas. Se trata de ver al Cristo vivo en la carne humana de las personas, en su realidad cotidiana, terrestre, temporal, existencial. Porque para el huésped “hay una invisible Iglesia de las almas” que ilustra geométricamente al señalar: “cada conciencia puede comulgar en el Espíritu de Cristo, como los pequeños innumerables puntos de una circunferencia pueden unirse por sendos radios infinitos al centro que los ordena en su ley eterna” (317).

Conclusión:

En El Cristo invisible, Ricardo Rojas emprende una búsqueda por una cristología humana. Aunque admite la divinidad de Jesucristo, su búsqueda y pasión es conocer y exponer al Cristo hombre entre los hombres, y ver cómo su espíritu hoy puede perdurar y, acaso, encarnarse de nuevo en las vidas de las personas concretas.

Con un vasto conocimiento tanto del arte como de la cultura, de la historia y de la Biblia, Rojas se expresa como alguien que, sin pertenecer estrictamente al protestantismo como forma de cristianismo, simpatiza con él en temas centrales como: la centralidad de la Biblia, el libre examen de la Escritura, la crítica a un cristianismo católico fundado en el rito, la liturgia y los sacramentos, ponderando también los resultados concretos del cristianismo protestante en la vida de naciones como Estados Unidos. En su evaluación de la obra, Juan A. Mackay dice: “Lo verdaderamente interesante de este libro es que fuera escrito por Ricardo Rojas en un momento trascendental de su carrera, como expresión sincera de sus experiencias e ideas religiosas, y más todavía, que el autor relacionara a Cristo con la vida y destinos de su país” (219).”

Rojas entiende que la figura de Cristo y su mensaje no pueden ser patrimonio de ninguna institución, ni religiosa ni cultural, porque Cristo por su Espíritu, puede actuar independientemente de estructuras para forjar y vivir su vida de plenitud de la experiencia de hombres y mujeres que lo reconocen y siguen su camino que no es otro que el de la cruz. No en vano termina la obra con estas palabras: “Llevemos con dignidad, en la carne de la frente, nuestra corona de espinas, y el alma viva en el seno de su Cristo invisible, para una obra de Amor” (378). Obra polémica y densa, El Cristo invisible constituye un modelo de cristología que, a partir de los datos bíblicos, dialoga con la religión, la cultura y la historia para actualizar el mensaje cristiano en nuestro suelo.

Bibliografía

  • Mackay, Juan A. El Otro Cristo español, tercera edición, México: CUPSA, 1993.

  • Rojas, Ricardo. Obras de Ricardo Rojas, volumen 18, El Cristo invisible, 3ra. Edición, Buenos Aires: Librería “LA FACULTAD”, Juan Roldán y Cía., Florida 359, impreso por G. Hernández y Galo Sáez, Mesón de Paños, 8, Madrid, 1928.

 

[Alberto Fernando Roldán es argentino, doctor en teología por el Instituto Universitario Isedet, de Buenos Aires. Profesor de teología sistemática y hermenéutica en varias instituciones teológicas de América Latina. Escritor.
Buenos Aires, 30 de marzo de 2004]

Notas

 Ciudad donde murió el 29 de julio de 1957.

 Los libros escritos por Rojas superan los cuarenta y, entre otros, se destacan: Blasón de plata (1912), El santo de la espada (1933), El profeta de la Pampa (1945), Historia de la literatura argentina (1917-22), El pensamiento vivo de Sarmiento (1941) y el que nos ocupa en este ensayo: El Cristo Invisible (1927).

 Ibíd.., Introducción a los diálogos, p. 9. Cursivas originales.

 Ibíd.., p. 48. En otro tramo del diálogo, el huésped afirma que “toda la teología de Santo Tomás se funda en la necesidad de razonar la fe.”Ibíd.., p. 98.

 Por caso, cuando dice que “la palabra ‘Evangelio’ no aparece en San Marcos” Ibíd.., p. 165 cuando en rigor, las primeras palabras de ese evangelio son estas: “comienzo del Evangelio de Jesucristo”. En el texto griego: Arxe tou euaggelion Iesou Xrixtou.

 Ibíd.., p. 259. Reforzando su idea, el huésped define al catolicismo como una religión “de sacramentos y de símbolos.” P. 258.

http://www.ensayistas.org/critica/liberacion/TL/literatura/roldan.htm