Estudio revela que un fuerte viento le abrió camino a Moisés sobre el Mar Rojo

Estudio revela que un fuerte viento le abrió camino a Moisés sobre el Mar Rojo
Los investigadores consideran que un viento de cien kilómetros por hora sopló desde el este durante doce horas hasta dejar al descubierto un lecho barroso de algo más de tres kilómetros de largo por casi cinco de ancho por un período de cuatro horas.
Estados Unidos | Miércoles 22 de Septiembre, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña |

(NoticiaCristiana.com).


Un estudio, asegura que un fuerte viento fue lo que le abrió el camino a Moisés sobre las aguas del Mar Rojo. Según la Universidad de Colorado, quien realizó la investigación, esta basa su teoría en catorce modelos realizados por ordenador.
La Universidad de Colorado se basa en que un viento de unos cien kilómetros por hora pudo haber provocado la separación de las aguas en el Mar Rojo y permitido el paso de los israelitas guiados por Moisés, tal como cita la Biblia en el libro del Éxodo.

El estudio publicado en el periódico ABC de España, no busca negar la intervención divina, sino examinar la posibilidad que en realidad si se abrieron las aguas del Mar Rojo y darle mayor credibilidad científica a la historia bíblica.
Según el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de Estados Unidos y la Universidad de Colorado, sitúan el paso del Mar Rojo muy cerca del Mar Mediterráneo, donde mediciones a través de satélite muestran que un antiguo brazo del delta del Nilo se acercaba al lago Tanis, de poca profundidad y próximo a la costa, cerca de la actual ciudad de Port Said. La fuerza del viento habría repartido las aguas del Mar Rojo -la lengua que sube desde Suez- entre el lago y el brazo del Nilo.
Los investigadores consideran que un viento de cien kilómetros por hora sopló desde el este durante doce horas hasta dejar al descubierto un lecho barroso de algo más de tres kilómetros de largo por casi cinco de ancho por un período de cuatro horas. Este fue el tiempo suficiente para permitir el paso de los israelitas así como para llegaran sus perseguidores egipcios, que luego fueron tragados por las aguas cuando volvieron a unirse.
Carl Drews, responsable de la investigación: “Lo que este estudio muestra es que la descripción de la partición de las aguas realmente tiene base en leyes físicas. La partición puede entenderse mediante la dinámica de fluidos. El viento mueve el agua de un modo que, de acuerdo con leyes físicas, crea un pasillo seguro con el agua a los dos lados y luego abruptamente permite que el agua vuelva a su sitio”. |

La creación: el antimito religioso (Parte 1)

06:38 01/04/2010, J.M. López Yuste, Spectrum Café Hispano

Me gustaría comentar el concepto de la creación desde la óptica de Moisés y desde nuestra inquietud científico-religiosa. Comenzaré planteándome algunos interrogantes. ¿Desde dónde escribe y nos habla este hombre de fe? ¿Podemos nosotros en el siglo XXI defender las mismas enseñanzas? ¿Debemos interpretar Génesis 1 y 2 sin discutir de cuestiones científicas con el paradigma evolucionista? ¿Cómo plantearnos preguntas que obtengan respuestas verdaderas sin caer en el dogmatismo religioso ni científico? ¿Qué límites nos imponen dichos relatos? ¿En qué nos puede ilustrar y ser útil la mitología o la filosofía de la ciencia?

En primer lugar, Moisés habla y escribe desde el éxodo. El concepto de la liberación de su pueblo le permite enseñar al Dios de Israel sin forma física, sin imagen, sin rasgos zoomórficos, sin características cosmogónicas. Dios es “voz” a semejanza humana. Dios es relación. Dios es poder liberador de la opresión socioeconómica. Dios los ha traído al Sinaí.

Me explico. Moisés no imagina ni supone un Dios que nace y engendra otros dioses. Eso sería una teogonía. Tampoco asocia cualidades de los animales a los dioses, y diosas, como es costumbre en Mesopotamia, y Egipto. A modo de ilustración, decir que estas religiones politeístas no transcenderán como el monoteísmo hebreo. Es curioso porque “la bestia”, −en cuanto que poder político, religioso, económico, demográfico, y social, − potencia invasora de Israel, no erradicará esa creencia del Dios Creador eterno e inmortal. Esto es una peculiaridad, o una profecía, ya que Israel será luz de las naciones. Hebreo procede etimológicamente de “Ibrit”, traducido por tránsito, es decir, siempre en camino. Siempre abiertos a nuevos horizontes. Siempre necesitados de nuevas interpretaciones de la realidad cambiante.

Por todo ello, Dios ha permitido narrar los relatos fundacionales de la creación así. Son poemas embrionarios de su amor. Están minimizados, pero programados para ser ampliados a medida que el ser humano necesite de ellos en su investigación. En la pantalla de su vida.

Actualmente nadie cree en la teogonía de Hesíodo ni se organiza una explicación así de la naturaleza. Sencillamente la ciencia es más plausible y funcional en su respuesta. Al menos para Occidente. Nadie se organiza la representación del espacio físico celeste como el territorio de An(u), Zeus, Urano, Uruk, Horus ( dios-Halcón, protector de faraón). Tampoco vemos divinidades en la “bóveda celeste”, cuya divinidad en Egipto se decía Nut, esposa del dios de la Tierra, Geb. Y así, con Moisés, podríamos nombrar a Ra, divinidad solar; o a Tot, dios de la Luna; o a Amón, rey de los dioses; o a la Esfinge, león con cabeza humana, símbolo del poder real faraónico; o a Apis, toro sagrado, símbolo de la virilidad y la fecundidad, encarnación del dios Ptah, dios creador y de los artesanos.

Quizá eso explique el enfado de Moisés con el episodio del becerro de oro. Una imagen sustitutoria del Dios Creador en el Sinaí. ¡Qué ridículo se sintió! Si no hay Dios creador, tampoco habrá necesidad del Dios Salvador. Quizá por ello, Moisés entendió que debía derribar para siempre la mentalidad egipcia de su pueblo. Sólo con la explicación de Génesis 1 y 2, más las vivencias de las plagas del Dios de Israel. Faraón dejó ir a los hebreos a adorar porque el Dios de dioses, como diría el salmista, hace que sus propias deidades se les vuelvan en contra. Un ejemplo, es cuando el Nilo o dios Hapi, fecundador de la tierra se vuelve sangre.

El pueblo debe entender siempre la diferencia entre la religión vista, hecha obras de arte, y la religión oída, hecha pensamiento, carácter, acción libre, y corpórea a través de su Espíritu. No a Egipto y sí a Israel. No al politeísmo ateniense, dirá muchos siglos después Pablo y sí a Cristo resucitado y glorificado.

No hay que olvidar el dictum, según el cual, “sólo Dios dice de sí mismo”, y el profeta se hace eco de sus dichos para ser nabin, los que luchan contra el olvido del pueblo. Primer encuentro con Dios, primera vuelta desde el olvido a la representación zoomórfica en el Sinaí. Trágico encuentro.

Con los relatos de la creación, Moisés, inspirado por Dios, revela una concepción peculiar, original y novedosa de contar nuestro origen. La narración de estos pasajes es un antimito. El relato no da respuesta al origen de Dios. Sencillamente, Yahvé preexiste. Su propio nombre así lo indica. Esta es la ironía que Moisés debe aceptar. Dios no se nombra. Dios no puede ser cosificado en un nombre cerrado. Dios no puede ser utilizado. Esto es un rasgo único del judaísmo. Moisés en su peculiar encuentro con la “zarza ardiente” ha llevado a cabo una deconstrucción de la religión aprehendida, y enseñada en Egipto. Moisés le dice a su pueblo que la religión zoomórfica de faraón no es verdadera ni superior a la del Dios Único, Invisible y Trascendente que los ha sacado de dicha esclavitud. Nadie mejor que él puede ser enviado por Dios a los hijos de Israel. Antes que profeta, participó de los privilegios sacerdotales egipcios como familiar de un “semidios”, faraón. Conoce todo de dicha religión. Conoce la técnica mitológica de narrar.

Moisés dice que hay un monismo que crea. No hay dioses estáticos que representen el caos ni dioses dinámicos que simbolicen el surgimiento del orden. Toda esta acción la efectúa el mismo Espíritu divino. Por dicha causa, la creación será toda ella buena en gran manera. La naturaleza ya no está sometida a lo mágico ni se ha de adorar. No pueden ser sus fenómenos interpretados como la manifestación airada de los dioses. Pensemos en los castigos que un héroe homérico como Ulises sufre a manos del dios del mar Poseidón. No, en el relato bíblico las aguas no reciben el nombre de ninguna divinidad como en la cultura sumeria, llamado Enki. Es interesante apreciar que aunque en las tradiciones mitológicas los dioses varían de nombres, e incluso se narran de diferente manera, no obstante se mantiene la misma temática de sentido. Incluso se abre dicho denominador común a diferentes tradiciones como la grecorromana.

Los dioses sumerios en su teogonía crean a los hombres para que trabajen para ellos. La idea del trabajo es negativa. El hombre tiene un origen asimétrico y desemejante con los dioses. Su destino es sufrir castigos o entretenerlos como cual bufón de sus existencias inmortales. También en el mundo griego el mito de Pandora escenifica la creación de la mujer para desgracia del hombre. Estas narrativas míticas destilan un machismo en su forma y contenido. Otro ejemplo de lo dicho, en la cosmogonía sumeria, las diosas femeninas simbolizan la maldad, caso de Tiamat, diosa del agua salada. Sin embargo, Apsu será el dios del agua dulce.

No ocurre así en el Génesis, donde hay una gradación de lo más distante a lo más emocionalmente próximo, e importante, el primer ser humano. Con el “Hagamos”, la Divinidad ofrece un modelo complementario e idóneo. La vida es un don de Dios, que sólo la mujer podrá en compañía del hombre perpetuar. Sin ella, la vida no sería posible para Adán. La mujer es la última obra sofisticada que Dios hace en su creación. Mientras que al varón lo moldea como si de una escultura se tratase, a la mujer la extrae del varón como si fuese una obra de ingeniera genética. La pareja es semejante a Dios. Es única como Dios, pero estructurada en una familia. Tendrán la posibilidad de desarrollar el privilegio de la paternidad y de la maternidad. Poblarán el Paraíso. El trabajo será autorrealización satisfactoria. Serán capaces de gobernar la creación. Tal y como apuntó en el Renacimiento Pico de la Mirandola, será superior a los animales no en base a sus sentidos, ni a su aptitudes físicas, sino en cuanto que Dios nos ha otorgado su dignidad. Nos ha distinguido con la palabra. Nos ha permitido nombrar a las especies supeditadas a nuestro señorío. Es más, su propio Hijo, Jesucristo, se ha hecho carne y sangre. Ha dignificado la corporeidad en cuanto que segundo Adán.

En definitiva, Moisés cuenta un primer relato desmitificándolo de contenidos religiosos politeístas. También hace una explicación espaciotemporal de cómo se desarrolla la creación. No responde a preguntas nuestras sobre la secuenciación de los elementos naturales. No tiene pretensión científica. No tiene un énfasis en el cómo. No sigue el método científico en su discurrir. Ni mucho menos tal y como nosotros lo tenemos tipificado en la actualidad. Pero sí que nos dice que Dios primero despliega su orden, separando las unidades de tiempo y espacio. De más lejos a más cerca en función de su finalidad espacial. Hay una simetría estructural temporal: los días.

Primer día, la luz versus la oscuridad, o el día y la noche como todo un día cíclico. En el cuarto día, adornará dicho espacio con el sol y la luna. Y así sucesivamente, el segundo día, la bóveda que separe y organice las aguas de encima y de debajo. En el quinto día, aparece toda vida acuática y también las aves. En el tercer día se separa lo seco, tierra, de las aguas o mar. Se produce la vida vegetal. En el sexto día, la tierra producirá la vida animal en toda su diversidad. Esta aparición se separa de la primera pareja. Dios forma, y sopla con su propia respiración aliento de vida a Adán.

Lo explica como si se estuviera montando una tienda en el desierto. Es un lenguaje de sentido común. Todo edificio comienza por la estructura, y luego por el interiorismo. Finalmente se hace para que alguien, una familia, la habite. Sólo así tiene sentido. De igual manera explica la creación de nuestro hogar Moisés.

Parecería que la creación podía haber acabado aquí en seis días pero en el plan de Dios, no. Lo principal es el para qué crea Dios. Para dedicar tiempo a las criaturas que ama como a sí mismo. Compartir. Estar con y por ellos. Esta respuesta se da con el séptimo día o sábado. Testigo en el tiempo de la creación, semana a semana. Día de recrearse, encontrarse con su Padre. Con su Creador. Dios quiere educar y enseñar su obra creadora a su primera pareja. Formar un vínculo especial. Poderles dedicar una extraordinaria atención. Su creación es un acto de amor, libre y responsable. Con el candelabro hebreo se simboliza este primer relato de la Creación. Con el arca de la alianza se resalta la presencia de Dios. Los judíos esperan este encuentro, o shekiná. Este pacto relacional de Dios y su pueblo. Los primeros cuatro mandamientos de Éxodo 20 vienen a enseñarnos la misma finalidad que Génesis 1. La relación con Dios mediante la palabra.

La finalidad del segundo capítulo o relato de la creación es otra. No se trata ya del pacto efectuado con Dios, el Creador. Se trata de enfatizar y valorar el pacto del hombre, varón y hembra, entre sí. Es como si Moisés quisiese recordar que el matrimonio es la esencia de los restantes seis mandamientos de la ley sinaítica. Es decir, el amor al prójimo ha de ser como la relación idílica de la primera pareja. No sentían vergüenza de verse tal y como eran. Tal y como estaban desnudos. Sin secretos. Convivir en plena confianza amorosa. Sin tapujos. Sin ser uno más que otro sino dos en uno. Siendo capaces de alegrarse de la existencia del otro rostro, espejo de nuestro ser. Ni siquiera Adán podía estar pleno sólo con Dios. Necesitaba alguien a su semejanza y medida. Dios no entiende la bondad sin Eva. Ni siquiera Él puede saciar la necesidad plena del corazón humano.

Es curioso que Juan, el apóstol del amor, diga en sus cartas que no podemos decir que amamos a Dios, invisible, y al mismo tiempo, odiamos a nuestros hermanos, los seres humanos, visibles. Esta es la prueba del prójimo que Moisés nos enseña. Sin el otro no estoy completo. El amor se alegra de que el otro exista. Esto permite la ética de la mirada, y de la caricia. El encuentro íntimo. El hogar como lugar de encuentro sentimental. Todo ello desde la elección libre y responsable, ejemplificada en el simbolismo de los dos árboles. Sólo se ama si se es libre de elegirlo. Solo se es humano si elegimos amar más el árbol de la vida que el árbol del conocimiento del bien y del mal. Sólo seremos eternos comiendo de dicho árbol en la Nueva Jerusalén, descrita en Apocalipsis como ciudad de la paz, entre el hombre y su Creador, Salvador. Entre el hombre con su prójimo, su hermano adoptivo en Cristo.

Para Moisés su prójimo será su pueblo y éste debe aprehender a caminar con Dios sin idolatría ni falsedad. Por ello la ley será dada para desarrollar la semejanza con el Creador a través del conocimiento del no. La negación como límite que destruye el mal que arrastraban por haber sido esclavizados. No codiciarás…, y sí te acordarás de venir a encontrarte conmigo en el día de reposo que conmemora tu creación. Nuestra relación debe ser respetada, como respetas a tus padres, para que te vaya bien aquí y ahora. Sí al bien. No a la idolatría. Ni divina ni humana. Aprender a ser feliz de nuevo pasa por recordar su plan al crearnos.

En otro artículo, continuaremos con la finalidad del paradigma evolutivo a la luz de Génesis 1 y 2.

http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2010/04/01/la_creaci%C3%B3n_el_antimito_religioso_parte_1

El Éxodo Bíblico en los textos egipcios

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La Ley

La Ley

Autor: Paulo Arieu

Administrador del blog www.lasteologias.wordpress.com

  • Mat 5:17 BLS “No crean que vine a quitar la ley ni a decir que la enseñanza de los profetas ya no vale. Al contrario: vine a darles su verdadero valor. (Jesús)
  • «Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos» (1 Jn. 5:3).

¿Cómo sería la vida si no hubiera leyes? Sería divertido, ¿verdad? Nadie te diría a qué velocidad podrías manejar sobre la carretera – podrías ir a la velocidad que quisieras. No habría que pagar impuestos cada año. No tendrías que cuidarte de la policía, porque – ¡no habría policía! Suena como un paraíso.

Vamos a reflexionar un poco más. Si no hubiera leyes para mí, tampoco los habría para los demás. Eso significa que, si alguien quisiera meterse a mi casa a robar, nadie se lo estorbaría. Cualquier persona que se enojara conmigo, aunque fuera por la razón más insignificante, podría matarme – y nadie le diría nada. Si fuera víctima de un asalto, no podría llamar a la policía – ¡no habría policía!

De repente ya no suena tan bonita la idea. En realidad, para que los seres humanos podamos vivir en sociedad, tiene que haber leyes. Las leyes nos protegen y nos permiten vivir libremente.

Es por eso que una de las primeras cosas que hizo Dios después de liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto fue darles su ley. Era un regalo de su revelación, las normas para que su pueblo pudiera vivir en armonía y de una forma agradable a El.

  • “19:1 En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. 19:2 Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte. 19:3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 19:4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 19:5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 19:6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. 19:7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. 19:8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.” (Ex. 19:1-8 RV 1960)

Inmediatamente antes del año 1900, un artista suizo llamado Paul Robert, pintó por encargo un gran mural en el edificio del Tribunal Supremo de Suiza, que se titulaba  “La Justicia instruye a los jueces”.

Robert, que era cristiano, plasmó en su pintura toda una teoría sociológica. En el primer plano del mural el artista describe diversas clases de litigio: las esposas contra los esposos, los arquitectos contra los constructores, los comerciantes contra los artesanos, etc.

Por encima de ellos están los jueces que deben juzgar entre ellos. Y por encima de todos ellos aparece La Justicia, sin venda en los ojos y la espada apuntando hacia a un libro rotulado con estas palabras: “La Ley de Dios”.

La tesis es muy obvia: la justicia no consiste en promedios y estadísticas, necesita una base inconmovible, un marco de referencia objetivo para los imperativos morales y éticos.

Más aún, necesita un Legislador que tenga derecho pleno sobre todos los hombres. Como bien señala John Locke: “Sin la noción de un legislador, es imposible tener la noción de una ley y una obligación de observarla”.  http://todopensamientocautivo.blogspot.com/2009/06/la-justicia-instruye-los-jueces.html

Pero no debemos confundir la Ley(Torah) con la Ley primaria o Ley moral escrita en los corazones de los seres humanos.No comprender esto se presta a confusión. Podemos convertir la gracia de nuestro Dios en legalismo al confundir los mandamientos del Señor con los simbolos de la fe.

La Ley  (Torah) es la expresión escrita en tablas de la voluntad de Dios, de la Ley de Dios que fue implantada en los corazones de la humanidad al momento de ser creados a imagen y semejanza de Dios.

Según el Talmud (Makkoth Tractatus 23 ter), Deut. 33:04 dice que Moisés transmitió la “Torah” de Dios al pueblo judío:

“Moisés nos ordenó la Torah como una herencia para la comunidad de Jacob”. [0]

Chafer explica que

“Dios le dio a Moisés la ley que era para gobernar su relación con el pueblo de Israel… La ley mosaica era un pacto condicional e incorporaba el principio de que si Israel era obediente, Dios les bendeciría, pero si Israel era desobediente, Dios les maldeciría y les disciplinaría. Esto es destacado especialmente en Deuteronomio 28. Aunque ya se había anticipado que Israel fracasaría, Dios prometió que Él no abandonaría a su pueblo (Jer. 30:11). El pacto mosaico también fue temporal y terminaría en la cruz de Cristo. Aunque contenía elementos de gracia, era básicamente un pacto de obras.” Lewis Sperry Chafer, Grandes Temas Bíblicos , pag. 164-165 ed. CLIE

Moisés, obra de José
de Ribera

La Ley o también Ley de Moisés es la Torah. Comprende la totalidad del Pacto que Dios hizo con Moisés y está revelada en los libros de Éxodo, Números, Deuteronomio, Levítico del Pentateuco. Las diez palabras o diez mandamientos constituyen la introducción al pacto.

Cuando aquel grupo de hombres y mujeres hebreos salieron del país donde estaban esclavos en Egipto,  eran un puñado de personas sin orden alguno. Es así que en su peregrinar una de las primeras paradas tiene que ver con la organización de esta masa de gentes. Organización que se desarrollaría en  áreas como la moral, civil  y ceremonial  de esta nueva nación, Israel. A estas leyes, con el paso del tiempo, se le fueron sumando las interpretaciones y tanto unas como otras regían la vida de esta nación aún en tiempos de Jesús.

Lo interesante aquí es que las leyes y preceptos originales,  principalmente los ceremoniales,  perseguían un objetivo más elevado que simplemente ser normativas de la vida diaria. Este objetivo es el que muchos contemporáneos de Jesús no pudieron entender.

Habiendo estado en cautiverio y en un entorno idolátrico, Israel a partir de entonces iba a ser un pueblo totalmente devoto de Dios. Por un acto sin precedentes en la historia en la historia, ni repetido desde entonces, quedó repentinamente cambiado desde una situación desde esclavitud a la de una nación libre e independiente. Allí en el Sinaí, sobre la base de su liberación, Dios hizo un pacto  por el que sería una nación sagrada.

Para abordar este estudio trataremos de aclarar lo que significa la ley en la Biblia, porque hay quien cree que cuando la Biblia habla de la Ley se refiere, mayormente, al Decálogo o los diez mandamientos dados por Dios a Moisés en el monte Sinaí.

Dios dio a Israel, junto con los diez mandamientos, leyes para su gobierno, leyes higiénicas y de alimentación, leyes ceremoniales o rituales que se referían a los sacrificios de animales en el culto del santuario terrenal, y que prefiguraban el sacrificio de Cristo como Cordero de Dios, etc.

Israel fue instruido para preparar tres días para el establecimiento de esta alianza. A través de Moisés, Dios reveló el Decálogo, otras leyes e instrucciones para la observación de fiestas sagradas. Bajo el liderazgo de Aarón, dos de sus hijos y setenta mayores, el pueblo adoró a Dios con ofrendas de fuego y de paz. Tras de que Moisés hubo leído el libro de la alianza, ellos respondieron aceptando sus términos. La aspersión de la sangre sobre el altar y sobre el pueblo selló el acuerdo. Israel tuvo la seguridad de que sería llevado a la tierra de Canaán a su debido tiempo. La condición del pacto era obediencia. Los miembros individuales de la nación podían perder sus derechos a la alianza por la desobediencia. Sobre las llanuras de Moab, Moisés condujo a los israelitas a un público acto de renovación de todo aquello antes de su muerte.

Dios entregó a Moisés la primera copia del decálogo en el monte Sinaí. Moisés rompió aquellas tablas de piedra sobre las cuales fueron escritos los diez mandamientos por el dedo de Dios, cuando comprobó que su pueblo estaba rindiéndole culto al becerro de oro fundido. Tras de que Israel fuese debidamente castigado, pero salvado de la aniquilación mediante la plegaria intercesora de Moisés, Dios le ordenó que le proporcionase dos tablas de piedra (Deut. 10:2,4). Sobre tales tablas, Dios escribió una vez mas el decálogo.
Aquellas tablas fueron mas tarde colocadas en el Arca del Pacto.

Históricamente, «la ley fue dada por Moisés», escribió el apóstol Juan en Jn. cap. 1:17.

Pero la Biblia nos dice también que la LEY fue dada a Moisés por ángeles.

·“Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos.” Hch. 7:38

  • Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución”. Heb. 2:2

Héctor Leites, teólogo uruguayo nos dice al respecto que

“Los judíos le daban mucha importancia a los ángeles,y una de las razones es que ellos creían que la ley en el monte Sinaí fue entregada por un ángel muy especial, que le dio a Moisés toda la información de los mandamientos” [1]

La opinión de H. Leites es que

“el escritor de Hebreos no quiere poner énfasis y decir que la ley fue dada por ángeles, solo quiere decir que la palabra dada por Cristo tiene mas valor y requiere mas cuidado y atención, para no deslizarnos de la salvación tan grande.” [2]

  • Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel!. Hch.12:15

En este pasaje podemos observar que ellos aun creían que cada persona tenía un ángel que era su ángel personal y que además era muy parecido a la persona, (algo como un ángel guardián).

El escritor de Hebreos en el cap. 1:5-14 tiene que argumentar que

“Cristo es superior a los ángeles, de una manera enfática, y esto es dado que ellos le ponían demasiada, importancia tanto que para ellos era mas importante que Cristo mismo. [3]

Moisés con las tablas de la Ley, por Rembrandt.

Moisés suele ser representado con las tablas de los Diez mandamientos. Dios le dio estos mandamientos directamente a Moisés en el Monte de Sinaí durante la travesía en el desierto de Sinaí.

Moisés subió al monte a recibir las tablas del pacto, y estuvo ahí 40 días. Dios le dió dos tablas de piedra escritas con Su dedo. (Deut.9:9-10Éx. 31:18). Aunque en Éxodo 20, parece como si fuera Dios quien le dicta.

Estas tablas de la ley recogían los diez mandamientos, unas leyes básicas de obligado cumplimiento para todo el pueblo hebreo. Además de ello, le dió una serie de leyes menores que deberían ser también observadas.
Cuando Moisés bajó a notificar a su pueblo, descubrió que en su ausencia habían fundido todo el oro y habían construido un becerro de oro, representación del dios egipcio Apis y le veneraban. Moisés montó en cólera, arrojó a su pueblo las tablas de la ley (que se rompieron) y quemó la estatua de oro.

Los mandamientos de las 613 Mitzvot (en hebreo: תריג מצוות: Taryag Mitzvot, “613 mandamientos”) son las declaraciones y principios del derecho y la ética contenida en la Torah o cinco libros de Moisés. Estos principios de la ley bíblica a veces se llaman (mitzvot) o colectivamente como la “Ley de Moisés”(Torat Moshe, תורת משה), “la Ley de Moisés” o simplemente “la Ley” (aunque estos términos son ambiguos y se aplica también a la Torah).

Aunque ha habido muchos intentos de codificar y enumerar los mandamientos que figuran en la Torah, el punto de vista tradicional se basa en la enumeración de Maimónides. Los 613 mandamientos son “mandamientos positivos” para realizar un acto (mitzvot aseh) o “mandamientos negativa” de abstenerse de ciertos actos (mitzvot lo taaseh). Hay 365 mandamientos negativos, correspondientes al número de días en un año solar, y 248 mandamientos positivos, adscrito a la cantidad de huesos y órganos importantes en el cuerpo humano.

Aunque el número 613 se menciona en el Talmud, su significado real aumentó en la literatura rabínica posterior medieval, incluida la lista de muchas obras o arreglos de las mitzvot.

Tres categorías de mandamientos negativos entran en la categoría de yehareg ya’avor ve’al, que significa “Uno debe dejarse matar antes que la violan”. Estos son el asesinato, la idolatría, y prohíbe las relaciones sexuales.

Muchas de las mitzvot no pueden ser observados después de la destrucción del Segundo Templo, aunque todavía conservan un significado religioso.

Según un cálculo estándar, hay 77 negativos y 194 mandamientos positivos que se pueden observar hoy en día. Hay 26 comandos que se aplican sólo en la Tierra de Israel.

Además, hay algo de tiempo basada en los mandamientos de las mujeres que están exentos (los ejemplos incluyen shofar, sucá, lulav, tzitzittefilín).

Algunos dependen de la situación especial de una persona en el judaísmo (como Kohanim), mientras que otros se aplican sólo a los hombres y otros sólo a las mujeres. [4]

El gran Rabino Moshe ben Maimon, el Ramban o Maimonides, fue uno de los primeros codificadores de la Ley Judía. Sus catorce volúmenes de la Mishna Torah (Yad Hachazakah) cubren toda la Ley Judía, creencia y práctica.

El dividió las 613 Mitzvot -Mandamientos- en 14 libros, con 83 secciones

El dr. Eduado Flores, medico y teólogo calvinista de Costa Rica, explica que

“Bajo el antiguo pacto, la ley de Dios fue promulgada de un modo aterrador, mas no aseguró una fiel obediencia. Dios bajó al Sinaí, y todo el monte humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera.

Era tan terrible la visión de Dios manifestándose a Sí mismo en el monte Sinaí, que incluso Moisés dijo: “Estoy espantado y temblando”. De las densas tinieblas que cubrían la sublime cúspide provino el sonido de una bocina que sonaba largamente y cuyo estruendo iba aumentando en extremo, y una voz proclamó uno a uno los diez grandes estatutos y las ordenanzas de la ley moral. Creo ver a la gente a la distancia, con un término señalado alrededor del monte, encorvada y sumida en un pavor desmesurado, suplicando por fin que no se les dijeran más esas palabras directamente a ellos. Tan terrible era el sonido de la voz de Jehová, aun cuando no estaba declarando venganza sino simplemente exponiendo la justicia, que el pueblo no lo pudo soportar más: y, sin embargo, no quedó una impresión permanente en sus mentes, y sus vidas no mostraron ninguna obediencia. Los hombres pueden sentirse acobardados por el poder, pero sólo son convertidos por amor. La espada de la justicia tiene menos poder sobre los corazones humanos que el cetro de la misericordia.

Para preservar aún más esa ley, Dios mismo la grabó en dos tablas de piedra, y puso esas tablas en las manos de Moisés. ¡Qué tesoro! De cierto, ningún elemento material había sido tan honrado como estas dos losas, pues fueron tocadas por el dedo de Dios, y mostraban la impresión legible de Su mente. Pero estas leyes sobre piedra no fueron conservadas: ni las piedras ni las leyes fueron reverenciadas. Moisés no había permanecido en el monte por mucho tiempo, pero ya la gente que una vez estuvo sumida en el asombro se estaba inclinando delante del becerro de oro, olvidada del Sinaí y de su solemne voz, fabricándose la imagen de un buey que come hierba, e inclinándose delante de ella como el símbolo de la deidad. Cuando Moisés bajó del monte con las inapreciables tablas en sus manos, vio al pueblo enteramente entregado a una ruin idolatría, y en su indignación arrojó las tablas al suelo y las quebró, al ver cómo el pueblo las había quebrantado espiritualmente violando cada palabra del Altísimo. De todo esto concluyo que la ley no es realmente observada nunca como resultado del miedo servil. Puedes predicar la ira de Dios y los terrores del mundo venidero, pero no derriten el corazón como para que preste obediencia fiel. Para otros fines, es necesario que el hombre conozca la determinación de Dios de castigar el pecado, pero el corazón no es conquistado a la virtud por ese hecho. El hombre se rebela todavía más y más; es tan obstinado que entre más se le ordene, más se rebela. El decálogo en las paredes de su iglesia y en su diario servicio tiene sus fines, pero no puede ser eficaz en las vidas de los hombres, mientras no sea escrito también en sus corazones.” [5]

Juan Carlos Ortiz, conocido pastor del Ministerio Hispano de la Catedral de Cristal en Garden Grove afirmó que:

La Ley de Moises era una sombra que arrojaba la luz pura y eterna de Dios que descendia sobre algo que no se percibía ni entnedía plenamente,un futuro del cual hablaban los profetas.Ahora sabemos que ese algo era el nuevo pacto.[6]

Aspectos importantes para una buena comprension de la Ley

1. En primer lugar, la ley era particular. Se dirigía a la situación de Israel en ese momento de la historia humana. Los principios que la ley describe son universales, pero algunas de sus expresiones son particulares a la historia de Israel.

2. En segundo lugar, la ley era parcial. No es la palabra final acerca de la voluntad de Dios, sino que incluía concesiones para la situación humana. Por ejemplo, la ley permitía el divorcio. No era porque Dios quería que la gente se divorciara, sino – en las palabras de Jesús – porque sus corazones eran duros, y El
sabía que se divorciarían. Por esto, puso ciertos límites para proteger a la mujer en el caso de divorcio.
Podemos aplicar este mismo principio a las menciones dentro de la ley de la esclavitud, por ejemplo. La esclavitud era permitida, pero con muchas limitaciones. No era porque Dios la aprobara, sino porque era parte de la sociedad, y El prefirió poner limitaciones a prohibir algo que se haría de todas formas.
La voluntad de Dios, por supuesto, es la libertad.

3.La tercera cosa acerca de la ley es que era preliminar. Era la preparación para algo que vendría después. Veamos lo que dice Gálatas 3:23-25 acerca de esto:

  • 3:23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. 3:24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. 3:25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, El propósito de la ley era de preparación. La ley vino para prepararnos para recibir por fe a Cristo. Es como un maestro de kínder que nos prepara para aprender lo que se nos enseña en la escuela.

¿Cómo es esto? La ley nos muestra nuestra necesidad de Cristo.Sin la ley, podríamos pensar que somos personas buenas, que no le debemos nada a Dios; pero la ley nos demuestra que somos pecadores que necesitan el perdón de un Salvador.
La ley también predice la obra de Cristo. Dentro de la ley encontramos diferentes normas que nos enseñan lo que Cristo vendría a hacer. Por ejemplo, las leyes acerca del sacrificio mostraban la forma en que un ser viviente podría tomar el lugar de otro y morir por su pecado. Así comprendemos el sacrificio de
Cristo en la cruz.

Venido el cumplimiento, sin embargo, ya no hace falta la preparación. Por esto dice Pablo que ya no estamos sujetos al guía, que es la ley. No se refiere a los aspectos morales de la ley; éstos se aplican a todos en todo tiempo. No matarás, no darás falso testimonio, no cometerás adulterio – estas leyes nunca caducan.

Mas bien, se refiere a los aspectos de la ley que se cumplieron en Cristo – entre otras cosas, la ley del sábado, las leyes acerca de los sacrificios, las leyes alimenticias. Se han cumplido, y ya no estamos bajo su tutoría. Hemos sido librados de todos esos detalles de la ley.

¿Para qué hemos sido librados? ¿Para vivir en libertinaje, en pecado, en maldad? De ninguna forma. Más bien, hemos sido librados para conocer a Cristo, seguir su ejemplo en el poder del Espíritu Santo. De esta forma, cumpliremos las justas demandas de la ley en el poder sublime de Dios.

La importancia de la Ley

Cuando Wyclif escribió de su Biblia inglesa que “Esta Biblia es para el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, su declaración no llamó la atención en lo que se refería a su énfasis en el carácter primordial de la ley bíblica. Todos sostenían que la ley debía ser la Ley de Dios; en lo que se diferenciaba el criterio de Wycliff de la opinión aceptada era en que las personas no solo debían leer la Ley y conocer la Ley, sino que en cierto sentido debían también gobernar y ser gobernadas por ella. En ese punto Heer tiene razón al decir que “Wyclif y Hus fueron los primeros en demostrar a Europa la posibilidad de una alianza entre la universidad y el anhelo de salvación del pueblo. Era la libertad de Oxford la que sustentaba a Wyclif.” (Friedrich Heer,The Intellectual History of Europe (Cleveland: The World Publishing Co., 1966), p. 184. cit en http://www.hombrereformado.com/Home/institucion-de-la-ley-biblica—rushdoony)

La preocupación no era tanto con la Iglesia ni el Estado como con el gobierno por la ley escrita de Dios. Brin ha dicho que el orden social hebreo difería de todos los demás en que se creía fundamentado y gobernado por la ley de Dios, que la había dado específicamente para el gobierno del hombre. ( Joseph G. Brin, “The Social Order Under Hebrew Law,” The Law Society Journal, vol. VII, no. 3 (agosto 1936), pp. 383-387. cit en http://www.hombrereformado.com/Home/institucion-de-la-ley-biblica—rushdoony)

No menos que el antiguo Israel, la Cristiandad creía que ella era el reino de Dios, porque estaba gobernada por la ley de Dios como se exponía en las Escrituras. Había interpretaciones de esa ley, variaciones de ella, y laxitud en la fidelidad a ella, pero la Cristiandad se veía como el nuevo Israel de Dios y no menos sujeta a Su ley.

Cuando la Nueva Inglaterra comenzó su existencia como entidad legal, su adopción de la ley bíblica fue tanto un regreso a la Escritura como un retorno al pasado de Europa. Era un nuevo comienzo sobre los términos de los viejos cimientos. No fue un comienzo sencillo, porque los numerosos siervos que llegaron con los Puritanos más tarde se rebelaron a gran escala contra toda ley y orden bíblicos. (Henry Bamford Parkes, “Morals and Law Enforcement in Colonial England,” The New England Quarterly, vol. 5 (Julio 1932), pp. 431-452. cit en http://www.hombrereformado.com/Home/institucion-de-la-ley-biblica—rushdoony)

No obstante, era un regreso decidido a los fundamentos del cristianismo. Así, los registros de la Colonia de New Haven muestran que la ley de Dios, sin ningún tipo de innovación, fue hecha la ley de la Colonia.
Marzo 2, 1641/2: Y según el acuerdo fundamental confeccionado y publicado con completo y general conocimiento, cuando la plantación comenzó y el gobierno fue establecido, que la ley judicial de Dios dada por Moisés y explicada en otras partes de la Escritura, como que es un muro y un vallado a la ley moral, y no es ceremonial ni típica, ni tiene ninguna referencia a Canaán, tiene en sí una equidad eterna y debe ser la regla para sus procedimientos.( Charles Hoadly, ed.,
Records of the Colony and Plantation of New Haven from 1638 to 1649 (Hartford: por el Editor, 1857), p. 69. cit en http://www.hombrereformado.com/Home/institucion-de-la-ley-biblica—rushdoony)
4 Abril 3. 1644: Fue ordenado que las leyes judiciales de Dios como fueron presentadas por Moisés… fueran una regla para todas las cortes de esta jurisdicción en sus procedimientos contra los ofensores… (Records of the Colony and Plantation of New Haven from 1638 to 1649 (Hartford: por el Editor, 1857), p. 130.cit en http://www.hombrereformado.com/Home/institucion-de-la-ley-biblica—rushdoony)

Thomas Sheppard escribió en 1649: “Porque todas las leyes, sean ceremoniales o judiciales, pueden ser referidas al Decálogo como apéndices de él, y así abarcar todas las demás leyes como un sumario suyo.” ( John A. Albro, ed.,The Works of Thomas Shepard, III, Theses Sabbatical (1649) (Boston: Doctrinal Tract and Book Society, 1853; Nueva York: AMS Press, 1967), p. 49. cit en http://www.hombrereformado.com/Home/institucion-de-la-ley-biblica—rushdoony)

Es iluso sostener que esas opiniones eran simplemente una aberración puritana en vez de una práctica bíblica verdadera y un aspecto de la vida cotidiana de la Cristiandad. Es una herejía moderna la que sostiene que la ley de Dios no tiene significado ni fuerza obligatoria para el hombre de hoy. Eso es una faceta de la influencia humanista y del pensamiento evolutivo en la iglesia, y postula un dios que evoluciona y se desarrolla. Este dios “dispensacional” se expresó mediante la ley en una época anterior; más tarde se expresó por medio de la gracia solamente, y ahora quizás se esté expresando de una tercera forma. Pero ese no es el Dios de la Escritura, cuya gracia y ley siguen siendo las mismas en cualquier época porque Él, que es el señor absoluto y soberano, no cambia ni necesita cambiar. La fortaleza del hombre está en lo absoluto de su Dios.

Intentar estudiar las Escrituras sin un estudio de su ley es negarlas. Intentar comprender la civilización occidental separada del impacto que ha tenido sobre ella la ley bíblica es buscar una Historia ficticia y rechazar veinte siglos con todo su progreso.

Los Institutos de la Ley Bíblica tienen como propósito revertir esa tendencia actual. Se les llama “Institutos” en el sentido antiguo de la palabra, es decir, principios fundamentales (en este caso, de la ley) porque se pretende que sean un comienzo, una consideración instituyente de esa ley que debe gobernar la sociedad, y que gobernará a la sociedad bajo Dios.

a. Etapas en la revelación  del conocimiento de Dios

W. T. Conner habla de cuatro etapas en la revelación del conocimiento de las cosas morales y espirituales, particularmente del conocimiento de Dios y de su voluntad, estando cada una de ellas relacionada con la idea del pecado en el Nuevo Testamento.

1. La primera es la revelación de Dios en la naturaleza o en el mundo físico. Pablo discute esto en Ro. 1:18. “Las cosas invisibles de Dios, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas.”

Pablo dice que este conocimiento de Dios que viene por medio de la naturaleza hace que el hombre sea inexcusable. Aun cuando los hombres conocieron a Dios según él se reveló, no le dieron honra en su vida. Ellos lo rechazaron, rehusando darle honor y servirlo.

2. La otra etapa en la revelación de Dios en cuanto al pecado es su revelación en la razón y en la conciencia, o sea, en la naturaleza racional y moral del hombre. Pablo dice que los gentiles, que no tienen ley, “ellos son ley a sí mismos: mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros” (Ro. 2:14, 15).

E. Kevan explica que

“debemos admitir que los Diez Mandamientos representan esencialmente la Ley primaria que se encuentra en el corazón del hombre.”[7]

La identidad del Decálogo con la Ley primaria fue la firme convicción de los Reformadores y los puritanos que les siguieron.

Calvino escribió:

«Las mismas cosas contenidas en ambas tablas nos son dictadas, en un sentido, a nosotros por esa ley interna, la cual, como ya se ha dicho, está en alguna manera escrita y grabada sobre cada corazón… El Señor nos ha dado su Ley escrita, la cual, por sus seguros atestados, quita la oscuridad de la ley de la naturaleza»[8]

Entre los Puritanos, por ejemplo, Richard Greenham afirma que

«los patriarcas conocieron la ley moral de Dios» [9]

William Ames, anticipando una cuestión importante, escribe:

«Pero acaso se objete que, si la Ley moral era la misma que la de la naturaleza, no se necesitaba su promulgación ni de voz ni por escrito, toda vez que ya estaba escrita en los corazones de todos los hombres por la naturaleza» [10]

Ames contesta que

la Ley de la naturaleza se hallaba tan «borrada» que se hizo necesaria la revelación especial de la Ley moral para renovar el conocimiento del hombre caído. [11]

3. La tercera etapa en la revelación de Dios puede denotarse por el término ley.

La Ley fue dada en un tiempo específico y en unas circunstancias específicas; pero no hemos de considerar esto como una limitación de su propósito. Es importante, por consiguiente, no perder de vista el hecho de que la Ley del Sinaí, aunque dada al pueblo hebreo, fue fundamentalmente una revelación echa a la Humanidad en su conjunto. Era de esperar que, en una revelación históricamente condicionada, esta primera limitación a un pueblo sería inevitable. Dios usó a Israel, su «siervo», como el vehículo de la revelación al publicar de nuevo esa Ley moral que, originalmente, había estado escrita en el corazón del hombre. La entrega de la Ley debe ser considerada, pues, como formando par te del más alto propósito de Dios de revelarse a todo el mundo. [12]

Ley es el gran término que emplea Pablo al pensar en la revelación de Dios en relación con el hombre pecador. El uso que él hace concierne especialmente al Antiguo Testamento y a la ley mosaica. Algunas veces emplea el término sin el artículo, otras veces con el artículo. Cuando el artículo aparece, no hay duda que él se refiere a la ley de Moisés. Cuando el artículo no está, también se refiere especialmente a la ley de Moisés, pero él piensa de la ley como encerrando los principios universales de la justicia o requisito moral. Cuando usa el artículo está pensando en la ley de Moisés más bien como un sistema concreto de requisitos particulares. Sin el artículo, la ley de Moisés está en la mente, pero más bien como formada por los principios universales de aplicación general. [13]

La ley es la agrupación de las exigencias morales de Dios en los mandatos publicados. Los Diez Mandamientos, mirados como requisitos morales,constituyen el centro del Antiguo Testamento. La ley exige perfecta obediencia a sus preceptos. Como tal, la ley no permite ninguna excepción ni provee remisión alguna de la pena.

Pablo llama al pecado violación o trasgresión, siendo que el pecado va en contra de las demandas morales de la ley. (v. Ro. 5:12).

La función de la ley en su relación con el pecado no fue la de justificar o la de salvar del pecado, sino más bien la de despertar la conciencia de pecado, la miseria producida por el pecado y la necesidad de un Redentor. En ese sentido, la ley desempeñó el papel de un pedagogo, conduciendo al pecador a Cristo. (v. Ro. Cap. 7 y Gál. 3).

4. La cumbre de la revelación en relación con el pecado llegó en la gracia de Dios en Cristo, la cual salva del pecado.

Recordemos que el Pacto mosaico no sólo tiene una dimen sión legal sino otra salvífica. La ley fue a causa del pueblo.

  • “8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.” Ex. 19:8 RV 1960.

Observe la presunción del pueblo que expresó: “todo lo que Dios quiera de nosotros haremos”. Es entonces que se codifica la ley por medio de su líder Moisés.
La cual se puede dividir en algunos puntos para su mejor entendimiento: Ley moral que trata las normas de Dios para la vida en santidad. (Ex. 20:1-17 RV 1960)

La ley civil que trata sobre la vida legal y social de Israel como nación. Ex. 21:1-24:1. La ley ceremonial que trata la forma y las ceremonias de adoración de Israel a Dios y el sistema expiatorio. Ex. 24:12-31:18. Dios con este sistema legal quería que su pueblo viviera rectamente.

La ley reveló lo que a Dios le agradaba. El tiempo dictaminó un total fracaso del pueblo hebreo, pues ellos basaron la ley como medio para vida eterna y no en su función de gobernar la vida de un pueblo redimido.

Motivados por esta idea dieron forma a una serie de interpretaciones bíblicas y tradiciones de diferentes rabinos. Jesús se enfrentó a esta forma de pensar de acuerdo al Evangelio según Mateo en su capítulo veintitrés.

Cristo aclaró que la Ley jamás podía dar vida. Más tarde Pablo debido a la obra que querían realizar los judaizantes redactó lo mismo guiado por el Espíritu Santo. Gál. 3:21 RV 1960.

Por tanto estar bajo ley es estar bajo maldición fuera de la voluntad de Dios, sin Cristo. Gál. 3:10 RV 1960.

La ley tenía entre sus normas ceremoniales que todos los días debía derramarse sangre inocente por el perdón de aquellos que habían pecado.

  • Ex. 29:36-39 RV60  Cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado,  para las expiaciones;  y purificarás el altar cuando hagas expiación por él,  y lo ungirás para santificarlo.  (37)  Por siete días harás expiación por el altar,  y lo santificarás,  y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar,  será santificada.  (38)  Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día,continuamente.  (39)  Ofrecerás uno de los corderos por la mañana,  y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde.

No solamente la ley estaba despertando la conciencia de pecado y de un sacrificio para perdón entre el pueblo sino que, en un paso más hacia el objetivo superior, hombres apartados por Dios llamados profetas comienzan a traer luz sobre el verdadero significado. Uno de ellos decía:

  • Is. 53:3-7 RV60  Despreciado y desechado entre los hombres,  varón de dolores,  experimentado en quebranto;  y como que escondimos de él el rostro,  fue menospreciado,  y no lo estimamos.(4)  Ciertamente llevó él nuestras enfermedades,  y sufrió nuestros dolores;  y nosotros le tuvimos por azotado,  por herido de Dios y abatido.  (5)  Mas él herido fue por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él,  y por su llaga fuimos nosotros curados.  (6)  Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,  cada cual se apartó por su camino;  mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.  (7)  Angustiado él,  y afligido,  no abrió su boca;  como cordero fue llevado al matadero;  y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció,  y no abrió su boca.

La ley y los profetas habían estado martillando por siglos sobre las duras conciencias de los hombres, preparándoles para la gran revelación que tuvo por privilegio anunciar Juan el bautista

  • Jn 1:29 RV60 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él,  y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Siglos de sacrificios, siglos de profecías mesiánicas habían sido permitidas para que ahora la gente pudiera entender y creer en aquel que tres años después derramaría su sangre inocente para perdón de los pecados.

  • Heb 10:11-14 RV60  Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios,  que nunca pueden quitar los pecados;  (12)  pero Cristo,  habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados,  se ha sentado a la diestra de Dios,  (13)  de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;  (14)  porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
  • Heb 9:26-28 RV60  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo;  pero ahora,  en la consumación de los siglos,  se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.  …(28) así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos;  y aparecerá por segunda vez,  sin relación con el pecado,  para salvar a los que le esperan.

Lamentablemente no todos habían logrado entender este objetivo tan elevado de la ley y los profetas.

  • Rom 10:1-9 RV60  “Hermanos,  ciertamente el anhelo de mi corazón,  y mi oración a Dios por Israel,  es para salvación.  (2)  Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios,  pero no conforme a ciencia.  (3) Porque ignorando la justicia de Dios,  y procurando establecer la suya propia,  no se han sujetado a la justicia de Dios;  (4) porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree. (5) Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas,  vivirá por ellas.  (6)  Pero la justicia que es por la fe dice así…  (9)  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,  y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,  serás salvo.”

Cristo vino a cumplir la ley, a darle el verdadero sentido a la ley ceremonial que estipulaba cual era la forma para recibir perdón y restaurar la comunión con el Padre.  Esto Él lo logró muriendo en la cruz.

La palabra «ley» en el Antiguo Testamento tiene un doble uso.

  • A veces, sirve para expresar los imperativos divinos como a tales y, otras veces, para el conjunto total de ordenanzas salvadoras que pertenecen al pacto divino de salvación.(Parece ser meramente un ejemplo más de nombrar la totalidad por la alusión a una parte, con el reconocimiento, además, de que el pacto salvador por sí mismo, y en sí mismo, contenía obligaciones)

La palabra principal del Antiguo Testamento para referirse a la «ley» es torah, que se deriva de horáh, cuyo significado es: «señalar», y aparece en la Biblia para denotar «dirección autorizada»

El término torah no debe ser identificado con mandamiento,o Ley que manda algo, sino que su uso se refiere de manera amplia y general a todas las instrucciones dadas por Dios a su pueblo mediante el Pacto concertado con él.

En su examen de las palabras griegas para designar la Ley, C. H. Dodd es de la opinión que torah está estrechamente representada por nomos (ley), que es casi idéntica con ella.

Señala que nunca se usa por didaque (enseñanza) para traducir torah, y aunque, en un sentido, nomos no traduce bien torah, arroja luz, sin embargo, sobre lo que el judaísmo helenístico llegó a interpretar por torah y lo que llegó a ser para él (The Bible and the Greeks, 1935, p. 33).

T. W. Manson reitera lo inadecuada que es la traducción «ley» para verter el vocablo torah, pero afirma que un aspecto de la suficiencia de Dios para su pueblo, como rey del mismo,

«consiste en ser la autoridad final en todo cuanto concierne al bien y al mal», y que esta dirección autorizada se halla incorporada en la torah.

Sostiene que, aunque «la idea que sirve de base a la palabra torah no es primordialmente la formulación de una serie de mandamientos y prohibiciones en forma categórica», ello debe aceptarse como «parte de su significado» (Ethics and the Cospel, 1960, pp. 28, 29).

La impresión que se deduce de muchas de las discusiones en torno a torah y nomos es que las concesiones hechas a la idea popular de Ley son suficientemente grandes para considerar la diferencia teológica de las palabras como de poca monta.

Otras palabras para designar la «ley», y cada una con su propio énfasis particular, son:

  • a. mishpat, que significa «juicio» y, con más propiedad todavía, una decisión dada en una caso individual y luego establecida como un precedente;
  • b. hoq, huqqah, que significa «estatuto» y se deriva del verbo «grabar», con lo que alude a una ordenanza fija como si se hallara grabada sobre piedra;
  • c. mizwah, un término general que significa «mandamiento»; además se dan otros vocablos de uso menos frecuente.

La historia del Antiguo Testamento revela que la torah tuvo un carácter triple. Fue:

  • a. moral
  • b. ceremonial
  • c. judicial.

No sería correcto separar las leyes en tres divisiones —ya que la Ley mosaica constituye un todo inseparable—, pero hay ciertamente algunas diferencias de carácter que conviene observar. De no hacerlo asi, se corre el riesgo de confundir los distintos aspectos de la Ley y podemos caer en el legalismo. Unos pocos escritores recientes profesan ser incapaces de ver estas diferencias, pero sus argumentos parecen ignorar el significado de la actitud de Cristo con respecto a los aspectos ceremoniales de la Ley y también delatan su ignorancia del trato que la epístola a los Hebreos concede a la Ley.Ademas de no haber entendido la epístola que el apostol Pablo escribió a los Gálatas o no comprender el porque de la exhortación de Pablo a Pedro.

Yehuda Ribco explica que

El Decálogo es, indudablemente, la quintaesencia de toda la legislación y recibe un tratamiento tan sorprendentemente reverencial, por cuanto confiere a ésta un significado básico y especial.  La idea, o la experiencia, de Dios es el principio fundamental sobre el cual responsa el sistema de vida del judaísmo.

La Torah refiere acerca de conocer a Dios y de amarlo, pero en ningún lado habla o toca el tema de demostrar su existencia. Trata de aspecto a atinentes a la conducta, a lo manifiesto, a lo que se debe o no hacer; pero no es un manual del mundo abstracto, ni es un compendio filosófico y mucho menos un mandato acerca del mundo de las creencias. En modo alguno la Torah expresa u ordena creencias o fe. Pero sí contiene decenas y centenas de obligaciones al respecto de acciones. Si por medio del cabal cumplimiento de los preceptos, la persona llega a la convicción de la existencia y presencia del Eterno, ¡ese es uno de sus buenos frutos! Y si además de las vestiduras de los mandamientos, la persona se nutre con estudio efectivo de Torah, seguramente que su convicción será férrea, más allá de temores, aunque quizás teñida de cuestionamientos.

No hay en la Torah ninguna fórmula que podamos reconocer como un imperativo categórico de orden teológico. No es que la creencia en Dios sea algo nimio, ¡todo lo contrario, es fundamental! Sin embargo, hay buenos motivos por los cuales la Torah no ordena fe y creencias. En el Decálogo, el primero de sus mandamientos que usualmente se toma como “creer en Dios”, realmente NO expresa un mandamiento “debes creer en la existencia Dios”. La Torá describe y ordena específicamente acciones, y es a través del juicio de esas acciones la retribución de la persona. Sin embargo, no hay ninguna descripción detallada de lo que se espera que la persona crea.

Incluso en el último folio del tratado talmúdico Sanedrín, en donde se trata acerca de las personas que por sus actos no tienen parte en el mundo venidero, no se deniega al judío su identidad a causa de una incapacidad de creer en tal o cual precepto teológico (recordemos, sin embargo, que la Torah es muy explícita y definitiva en rechazar cualquier manifestación idolátrica, y que la idolatría es catalogada como una ofensa gravísima a ojos del Eterno).

La opinión de Maimónides, del siglo XI d.C, es aceptada como crucial. Sin embargo, su voz no tiene el mismo peso cuando se refiere a su sistema filosófico aristotélico. Si los Trece Principios de Maimónides han venido a ser una práctica guía o menú del pensamiento judío (no obstante la oposición teorética de gigantes como Crescas y Albo), no hay ninguna obligación de aceptar la descripción aristotélica que se infiltra en la instrucción filosófica del gran Maimónides.[14]

4 aspectos en que el término ley es usado en Romanos:[15]

  1. Ley Mosaica (2:14,18,20,23,26,27; 5:13), Los judíos eran conocedores de la ley mosaica y por eso Pablo habla respecto a esta ley.
  2. Ley como un mandamiento específico (7:2-3), Pablo toma lo que dice la ley acerca del matrimonio y lo compara con el concepto de muerte al pecado y unión con Cristo.
  3. Ley como principio general (7:21,23,25; 8:2), Pablo usa este término para indicar un patrón de conducta que se convierte en un principio o regla.
  4. Ley para referirse al Pentateuco (3:21), Pablo hace referencia al A.T. en dos formas, respecto al Pentateuco y respecto a los profetas.

Pablo enseña en Romanos los siguientes aspectos de la ley de Dios:[16]

  • 1) Todos tenemos un conocimiento básico de los preceptos morales de Dios (2:12-15;9:4);
  • 2) La ley identifica al pecado como pecado (3:20; 7:7);
  • 3) Revela el pecado (7:5,7-9);
  • 4) Condena al pecador (7:9-11);
  • 5) No justifica al pecador (3:20);
  • 6) Señala la justicia de Dios, es decir, la justicia dada por Dios por la fe (3:19-31; 9:30-32; 10:3);
  • 7) Cristo es la meta de la ley (10:4);
  • 8) una vez unido con Cristo por fe, el creyente ya no está bajo la ley, sino bajo la gracia (6:14); y
  • 9) estar bajo la gracia no da libertad para pecar (6:15-23)”

LA LEY Y EL EVANGELIO EN LA PALABRA DE DIOS

Berkhof dice:

“Las iglesias de la Reforma desde muy al principio distinguieron entre la ley y el evangelio como las dos partes de la Palabra de Dios, en su carácter de medio de gracia No se entendió que esta distinción fuera idéntica con la que existe entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, pero se consideró como la que se aplica a ambos Testamentos

Hay ley y evangelio en el Antiguo Testamento y hay ley y evangelio en el Nuevo. La ley comprende todo lo que hay en la Escritura como revelación de la voluntad de Dios en forma de mandato o de prohibición, en tanto que el evangelio abarca todo lo que hay, sea en el Antiguo o en el Nuevo Testamento, correspondiente a la obra de reconciliación y que proclama el amor de Dios en Cristo Jesús que busca y redime

Y cada una de estas dos partes tiene su propia función en la economía de la gracia. La ley procura despertar en el corazón del hombre la contrición respecto del pecado, en tanto que el evangelio quiere despertar en el hombre la fe salvadora en Cristo Jesús

La obra de la ley es en un sentido, preparatoria a la del evangelio. Ahonda la conciencia de pecado y de esta manera hace que el pecador se dé cuenta de la necesidad de la redención.

Ambas están subordinadas al mismo fin, y ambas son partes indispensables de los medios de gracia Esta verdad no ha sido siempre reconocida en forma suficiente”  Luis Berkhof, Teologia sistematica, pag. 730-731, ed.Tell

Conclusión

“En lo que concierne al aspecto de las creencias: aquel que no acepta ni cree en la vida más allá de la vida, entonces, no la recibe…. Toda la Torah es un encuentro con Dios.” [17]

La Ley de Dios consta de 613 mandamientos y ordenanzas los cuales tienen su fundamento en los Diez Mandamientos, que a su vez se resumen en dos grandes como nos enseñó el Maestro:

  • “…Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. ” Mat. 22:36.[18]

Jay E. Adams comenta que:

Existen dos formas de servir al Señor, pero sólo una de ellas rinde el servicio que Él aprueba. Una forma es teniendo una visión intelectualmente correcta de lo que Dios pide y hacer un intento de cumplir con eso. La otra forma es obtener la misma correcta visión de lo que Dios pide y decirle que tú no puedes cumplirlo. Esta última es la forma correcta.

Pero, obviamente, no basta con decirle al Señor que no puedes hacer lo que Él pide. Aquella admisión debe estar seguida inmediatamente por el reconocimiento de que Él puede, y quiere, capacitarte para hacerlo por medio de su Espíritu, lo que debe llevarte a pedir tal ayuda.

Dios bendice la humildad de quien reconoce su propia insuficiencia. Pero Él nunca toma eso como una excusa para el fallar en el cumplimiento de lo que Él pide. Él ha provisto todo lo que necesitamos para la vida y la espiritualidad, así ninguna excusa es válida. Por otro lado, no se nos dará aquello que no pidamos humildemente.

Entonces, un balance correcto de la verdad bíblica es necesario: No podemos / si podemos – por nosotros / con Su ayuda.
Así, al servir a Dios, le servimos bien cuando le servimos en nuestra insuficiencia completamente auxiliada por Su suficiencia. Incluso Jesús, El todo suficiente ministró bajo el poder del Espíritu Santo. El verdadero servicio es aquel que envuelve lo humano y lo divino. [19]

Aca encontre en internet lo mismo que explicaba antes sobre la Ley: [20]

Llamamos Ley de Moisés, o Ley Mosaica, al conjunto de preceptos que incluyen la ley moral, la ley ceremonial y la ley civil, dadas con todo detalle a Moisés por Dios mismo, unos 1400 años a. C. La dispensación de la Ley de Moisés, abarca desde el Sinai hasta el Calvario. Su propósito fue convencer a la humanidad de pecado, y exponer la magnitud de éste, al comparar sus vidas torcidas con las altas demandas de Dios. Además, la Ley debía educar a Israel para ser un modelo entre las naciones, instruir a través de él al resto del mundo, y, por medio de sus muchos tipos, ceremonias y alegorías, anunciar proféticamente el evangelio de salvación por gracia en Cristo.

En la ley de Moisés se incluye lo siguiente:[21]

a. La ley moral, cuyo resumen es el Decálogo o Diez Mandamientos, (Éxodo 20:1-17; Deuteronomio 5:6-21).
Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo contienen nuestros deberes hacia Dios. Los seis restantes, contienen nuestros deberes hacia nuestro prójimo. Hay muchos otros preceptos morales que son una ampliación del Decálogo, o sus aplicaciones a casos particulares minuciosos. Su propósito era formar un pueblo santo, ejemplo del mundo.
b. La ley religiosa: ritos, sacrificios, ceremonias, lavamientos, purificaciones, preceptos higiénicos y dietéticos, ofrendas, etc., que se detallan desde Éxodo a Deuteronomio. Su propósito era proveer salvación al pueblo, al anunciarle proféticamente a Cristo a través de sus diferentes tipos y alegorías.
c. La ley civil: leyes sociales, prácticas humanitarias, consejos prácticos sobre la agricultura, economía, salubridad, etc. Su propósito era reglamentar todos los aspectos de la vida del pueblo escogido para hacerlo ordenado y próspero.

Don Francisco LaCueva, explicando  acerca del papel de la Ley dice que:

Basta examinar con cuidado las Epístolas de Pablo a los romanos y a los gálatas. para percatarse del exacto papel de la ley. La Ley tenía por objeto:

  1. Poner un dique a la corrupción del corazón humano.
  2. Ser expresión de la voluntad divina en el orden moral para el pueblo del pacto, o sea, Israel.
  3. Servir de ayo (“paidagógos”), o sea, de criado que lleva a los niños al Colegio, a la vez que les enseña buenas maneras y les Impone correctivos por sus travesuras.  En este caso, la Ley
a.   Convence de pecado
b. Exacerba, en cierto modo, el sentido del pecado, por la conocida reacción psicológica que nos incita a hacer lo que se nos prohibe taxativamente
c.  Nos muestra la necesidad del Evangelio de gracia y del poder del Espíritu, superior a nuestras fuerzas, para cumplir la Ley.[22]

Jesús asegura, en Mt. 5: 17, que no ha venido a abrogar la Ley, sino a cumplirla.[23]

El verbo empleado aquí ~ “plerósai”, que significa cumplir en el sentido de llenar, y expresa dos cosas:

1) que Cristo vino a cumplir por Sí mismo la Ley. El fue el único que la cumplió activamente, observándola con toda exactitud, y pasivamente, llevando sobre Si la maldición de la Ley contra sus infractores, por nosotros y en nuestro lugar, en el madero de la Cruz:

2) que Cristo vino a llenar la Ley del Espíritu que faltaba en el legalismo farisaico, poniendo el amor como único medio de cumplir la Ley rebasándola (Mt. 5:17-48).

Así no es extraño que Rom. 8:3-4; 13:8-10; 1º Cor. 9:21; Gal. 5:14; 6:2, nos aseguren que el amor, el Espíritu de Cristo y el Evangelio comportan el exacto cumplimiento de la Ley, mientras que 1º Cor. 2: 14 y Rom. 8: 7 nos dicen que el hombre no regenerado es incapaz de percibir las cosas de Dios y que no quiere ni puede cumplir la Ley de Dios.

El dr. Eduardo Flores, explica que

“Las tablas de piedra son duras, y los hombres consideran dura la obediencia a la ley de Dios: los mandamientos son juzgados como pétreos cuando el corazón es pétreo, y los hombres se endurecen porque la vía del precepto es dura para sus mentes perversas. Las piedras son proverbialmente frías, y la ley parece algo gélido y frío, y por eso, no sentimos ningún amor si sólo se recurre a nuestro miedo. Las tablas de piedra, aunque aparentemente son durables, pueden quebrarse con suficiente facilidad, e igualmente pueden ser quebrantados los mandamientos de Dios; y, en verdad, son quebrantados por nosotros diariamente, e incluso quienes tienen el más claro conocimiento de la voluntad de Dios, ofenden en Su contra. Mientras no haya algo que los detenga, excepto un servil pavor al castigo o una egoísta esperanza de recompensa, no rinden ningún homenaje fiel a los estatutos del Señor.

En este momento tengo que mostrarles la forma en que Dios asegura la obediencia a Su ley de una manera muy diferente; no la promulga con truenos desde el monte Sinaí, ni la graba en tablas de piedra, sino que viene a los corazones de los hombres en benignidad e infinita compasión, e inscribe los mandamientos de Su ley en tablas de carne, de tal manera que son gozosamente obedecidos, y los hombres son convertidos en siervos dispuestos de Dios.“[24]

Nosotros entonces reconozcamos honestamente que no podemos guardar la Ley de Dios con todas sus demandas. Reconozcamos esto y oremos en Su presencia, pidiendo que el Señor con esa gracia poderosa que se manifestó en el Monte Sinaí dándole la Ley a Moisés y también en la Cruz del Calvario al morir Cristo pro nosotros, nos asista poder agradarle en todo, como Él así nos lo demanda y aceptemos esa gracia inmerecida, quebrando  nuestro orgullo y nuestra autosuficiencia humanas.

Al pie del Monte Sinaí Israel recibió la ley e hizo pacto con Jehová. Fue organizado debidamente como nación y acep­tó a Jehová como su rey. Esta forma de gobierno se llama teocracia.

Desde el monte Sinai Dios entregó una ley al pueblo de Israel y mandó a Moisés a escribida. Por eso esa ley llegó a conocerse como la ley de Moisés. El Nuevo Testamento a veces se refiere a ella como “la ley”, mientras se refiere al nuevo orden que Cristo instituyó como “la gracia”.

Bajo aquella ley antigua Dios declaró principios morales. También instituyó un orden civil y religioso que ayudó al pueblo a guardados. Aquella ley con sus ceremonias religiosas señalaba en figuras hacia Cristo.
Si alguno no obedecía la ley de Moisés, tenía que morir.

La ley de Moisés fue provisional: fue hecha para terminarse. “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (Hebreos 10.1).

Terminó su obra y encontró su fin (propósito) en Cristo. “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10.4).

Pablo Hoff, citando a Alejandro McLaren, comenta acerca de la importancia de los diez mandamientos:

“Una oscura tribu de esclavos procedente de Egipto se su­merge en el desierto y después de cuarenta años sale con un código sintetizado en diez frases, muy breves pero completas, donde están entretejidas la moral y la religión, tan libres de peculiaridades locales o nacionales y tan estrechamente relacionadas con los deberes fundamentales, que hoy, después de tres mil años, ese código es autoridad entre la mayoría de, los pueblos civilizados”. [25]

Yehuda Ribco explica que

” La idea, o la experiencia, de Dios es el principio fundamental sobre el cual responsa el sistema de vida del judaísmo.La Torá refiere acerca de conocer a Dios y de amarlo, pero en ningún lado habla o toca el tema de demostrar su existencia.La Torá trata de aspecto a atinentes a la conducta, a lo manifiesto, a lo que se debe o no hacer; pero no es un manual del mundo abstracto, ni es un compendio filosófico y mucho menos un mandato acerca del mundo de las creencias.En modo alguno la Torá expresa u ordena creencias o fe.Pero sí contiene decenas y centenas de obligaciones al respecto de acciones.Si por medio del cabal cumplimiento de los preceptos, la persona llega a la convicción de la existencia y presencia del Eterno, ¡ese es uno de sus buenos frutos!
Y si además de las vestiduras de los mandamientos, la persona se nutre con estudio efectivo de Torá, seguramente que su convicción será férrea, más allá de temores, aunque quizás teñida de cuestionamientos…

Si Dios es la cima de la vida religiosa, entonces, ¿de qué forma busca la Torah trasmitirnos su importancia radical?

Seguramente que NO de la forma que emplean las religiones del mundo, que insisten una y otra vez en la obligación de “tener fe”, so pena de ser condenados a abismos de sufrimiento inenarrables; ni siquiera presentando un mandamiento de “debes tener fe en Dios”. Habiendo 613 mandamientos en la Torah, ¿por qué Dios no ordeno lisa y llanamente eso, “debes tener fe en Dios”?

La respuesta es bastante simple: no es porque la relación con Dios sea algo secundario o irrelevante, sino porque el Creador de todo ha preferido emplear un método diferente, y a todas luces superior, para poner en el corazón de la persona el deseo de vincularse íntimamente con Él.”[26]

Por eso, don Francisco LaCueva nos dice que

” la regeneración espiritual comporta una metánoia, o sea, un cambio de mentalidad, al recibir, con el Espíritu Santo, una nueva visión y un corazón nuevo (v. Jer. 31:33-34; Ez. 36:25-27).” [27]

Decía Wesley

«Temo que esta grande verdad, esta importante verdad, sea poco comprendida, no sólo por el mundo, sino por muchos a quienes Dios ha sacado del mundo, por muchos que son verdaderos hijos de Dios…»

¿No deberíamos hacer nuestro este temor del gran evangelista del siglo XVII?

Concluyo citando al escritor Henry Halley, quien cita de una fuente no consig­nada:

En general la ley de Moisés en su insistencia en la mo­ralidad e igualdad personales, en sus miramientos para con ancianos y niños, esclavos, enemigos y animales, y en sus reglamentos sanitarios y alimenticios, era mucho más pura, más razonable, humana y democrática que cualquier otra legislación antigua, sea babilónica, egipcia o de dondequiera, y muestra una sabiduria.mucho más avanzada que cualquiera de ellas. Era el “milagro moral” del mundo pre-cristiano. [28]

Dice Kevan que

“La Ley divina es la expresión de la voluntad divina. En lo absoluto de esta voluntad soberana se afirma el derecho de Dios a legislar tanto si el hombre consiente como si no.” [29]

Esto nos habla de la soberania de Dios y del Señorío de Cristo sobre nuestras vidas.

“Toda Ley es esencialmente Ley de Dios. Es esta norma de conducta que Dios ha escrito en todo lo que ha creado” [30]

Myer Pearlman explica que

“La ley no fue dada para el fin de hacer justa a la gente, sino para proporcionar un nivel de justicia.” Myer Perarlman, Teologia biblica y sistematica,pag. 165, ed. Vida

Pearlman explica que

La ley puede compararse con una medida que indicará el largó de una pieza de material, pero no aumentará su largo. O se puede comparar con una báscula que dice el peso que tenemos, pero no puede añadir a nuestro peso. Myer Perarlman, Teologia biblica y sistematica,pag. 165, ed. Vida

Cuando los gálatas retornaron al legalismo judaizante, San Pablo los acusó de haber negado el evangelio:

  • «De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído» (Gá 5.4 – BA).

Y su rechazo consistía no en que hubieran caído en alguna inmoralidad ni hubieran negado alguna doctrina ortodoxa, sino en que habían vuelto a insistir en la circuncisión y el legalismo como condiciones para que Dios los aceptara. Si quieren vivir bajo el sistema legalista, les advierte San Pablo,

  • «Cristo de nada os aprovechará» (Gá 5.2 – BA), porque «para libertad fue que Cristo nos hizo libres » (Gá 5.1 – BA).

Por lo tanto, los exhorta:

  • «permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.» (Gá 5.1 – BA).

El planteamiento de Emmanuel Kant al respecto es digno de ser considerado. Según Kant, el conocimiento humano es limitado a lo que podemos percibir por los sentidos. Como Dios no puede ser percibido por los sentidos, concluye que tampoco podemos saber con certeza si en verdad El existe. Sin embargo, cuando se enfrenta con el problema de la ética y la moral, Kant se pregunta: ¿Qué sería necesario para que los imperativos éticos y morales tengan algún significado? El responde: tiene que haber justicia. Pero ya que la justicia no funciona perfectamente en este mundo, debe existir un estado futuro en el que la justicia prevalezca. Pero para que eso sea posible debe existir también un Juez perfecto, omnisciente y moralmente intachable que dé a cada cual lo que merece. En conclusión, Kant arguye que Dios debe existir para que los imperativos éticos y morales tengan algún sentido. Aunque no podamos saber con certeza si Dios existe, dice Kant, debemos vivir como si El existiera.” http://todopensamientocautivo.blogspot.com/2009/06/la-justicia-instruye-los-jueces.html

  • “Por la ley es el conocimiento del pecado“,escribió S. Pablo

Los cristianos no tenemos que buscar a tientas dónde se encuentra esa inteligencia superior, ni asumir la existencia de Dios como una posibilidad conveniente. “Los cristianos, como bien señala Peter De Vos, vemos la justicia como enraizada en la voluntad amante de Dios, una voluntad dirigida hacia el bien de los seres que El creó y ejemplificado en Su trato con los hombres”. La Justicia no es un concepto abstracto, es una Persona ante la cual todos compareceremos algún día para dar cuentas. Y tal como lo muestra Robert en su pintura, aún los jueces están bajo Su autoridad. Ellos comparecerán también delante del Gran Juez de toda la tierra, ante el cual “todas las cosas están desnudas y abiertas” (Hebreos 4:13).http://todopensamientocautivo.blogspot.com/2009/06/la-justicia-instruye-los-jueces.html

  • “6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Heb. 11:6

Quizás tú estás aquí en este día y has estado viviendo toda tu vida bajo la ley. Has tratado de obedecer las leyes de Dios, y siempre has fracasado. Claro, a veces sí lo haces; pero muchas veces has fallado, y eres culpable ante Dios. A ti te digo en esta mañana: Hay uno que obedeció perfectamente la ley de Dios, y lo hizo por ti. El murió, sin tener que hacerlo, en tu lugar y el mío.

El ahora te invita a entregarle tu vida, y aprender de El como vivir en obediencia tu Padre – no para tratar de ganar la salvación, sino porque El ya te la ganó. ¿Quieres conocerlo hoy? La ley es buena, pero tú y yo no lo somos. Por eso necesitamos un Salvador. Si no lo has recibido, ven hoy a hacerlo.

Dios te bendiga

Notas

Bibliografía consultada

Imagenes

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¿Los israelitas cruzaron el Mar Rojo?

¿Los israelitas cruzaron el Mar Rojo?

Muchas veces hemos escuchado como los israelitas cruzaron un mar y fueron librados del malvado Faraón, quien les tubo cautivos por varios años, y a pesar que Dios les envió muchas plagas al pueblo de Egipto por la dureza de su rey, al final el faraón tubo que ceder incondicionalmente, y tubo que libertar al pueblo de Israel para que partieran a su tierra.

¿Qué dice la Biblia sobre el cruce del Mar Rojo?

Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército; Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo. 5Los abismos los cubrieron; Descendieron a las profundidades como piedra.

6Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo. 7Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti. Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca. 8Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas; Se juntaron las corrientes como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio del mar. 9El enemigo dijo: Perseguiré, apresaré, repartiré despojos; Mi alma se saciará de ellos; Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.

10Soplaste con tu viento; los cubrió el mar; Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas. 11¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? 12Extendiste tu diestra; La tierra los tragó. Éxodo 15: 4-12

Para muchas personas esta es una historia de ciencia ficción y aun no acaban de comprender que esto fue un hecho de la vida real y fue obra de un Dios vivo verdadero y real.

Después de descubrir El Arca de Noe, Ron Wyatt (un arqueólogo aficionado) también se intereso en otros descubrimientos bíblicos; y encontró que todo lo descrito en la Biblia, no es más que una verdad ciega para muchos, pero para el que ha confiado en Dios, es una verdad única y real.

Primero que nada, vamos a ir al lugar en donde se dio el cruce del pueblo de Dios.

Como podrás apreciar en la siguiente imagen, esta fue la ubicación exacta en donde los israelitas cruzaron el Mar Rojo.

Después de salir de Egipto, los israelitas tuvieron que seguir el camino trazado por Dios, para lograr salir de esa esclavitud egipcia. La Biblia ubica dos ciudades que serán parte importante, para localizar el mapa de partida del pueblo israelita y su trayectoria hacia el Mar Rojo.

Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. 21Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. 22Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego. Éxodo 13: 20-22

Geográficamente podemos localizar estos dos lugares en la siguiente imagen, allí podemos ver un concepto mas claro de esta descripción bíblica.

Cuando los israelitas se dirigían hacia el Mar Rojo, tuvieron que pasar por unas montañas que solamente tenían un pasadizo hacia el Mar Rojo, ya que Dios les dirigió que siguieran ese camino. Si el pueblo de Israel hubiese tomado un camino errado ellos no hubieran podido llegar hasta la playa y cruzar, porque solo hay una forma de llegar hasta el Mar Rojo y lo puedes ver por medio de esta foto que fue tomada desde satélite. Allí veras como hay un pequeño camino (marcado en blanco) que sale de las montañas hasta la playa del cruce.

Los egipcios cuando vieron que ya no tenían a sus esclavos, decidieron que tenían que ir por ellos, y entonces fue cuando el faraón preparo a su ejercito y partió en busca del pueblo de Israel, para volverlos esclavos nuevamente.

El ejercito egipcio conocía muy bien todos esos lugares por donde partió el pueblo israelita; y pensaron que podían acorralarlos, porque ellos sabían que no podrían cruzar el Mar Rojo, y en los alrededores del camino que ellos tomaron, no había forma de escapar por las montañas.

Los carros del faraón tuvieron que pasar por este camino; conocido también como “Wadi Watir” (La ruta del Éxodo), ya que es el único camino para llegar hasta la playa en donde habían de cruzar los israelitas.

Cuando Dios le dio las instrucciones a Moisés de cómo llegar hasta el cruce del mar; varios estudiosos creen que Moisés también estaba familiarizado con la zona ya que tenía un mejor concepto del área, por el tiempo que vivió en Egipto.

Cuando el pueblo de Israel se vio acorralado y sin forma alguna de cruzar el Mar Rojo, comenzaron a renegar y a decir que estaban mejor en Egipto, y entonces fue cuando vino el poder de Dios y se manifestó en el pueblo para que pudieran cruzar.

Un detalle bastante curioso, es que muchas personas creen que los israelitas cruzaron por un área bastante profunda, pero es todo lo contrario, el pueblo de Israel fue llevado hasta un lugar que era poco profundo, podría decirse que el mar se abrió exactamente en un área poco profunda, pero esta claro que Dios tenia ya todo fríamente calculado.

Las investigaciones indican que hay una especie como de muralla sumergida en el agua, y si alguien volviera a abrir el mar, podría ver claramente la muralla y cruzar por el área menos profunda del Mar Rojo.

El reconocido arqueólogo Ron Wyatt quería cerciorarse de que la Biblia jamás fue una mentira; y entonces para complementar y asegurar la verdad de la Biblia y la investigación, decidió bucear en 1,978 dentro del área que supone cruzo el pueblo de Israel.

¡Sorpresa! Ron Wyatt encontró evidencia contundente en las profundidades del mar, y descubre ruedas de caballos del ejército egipcio, huesos de humanos y caballos, cascos que utilizaban los caballos en las pesuñas. Afortunadamente varios corales se habían adherido a las evidencias, y esto ayudo a que se mantuvieran en mejor estado hasta su descubrimiento.

Varias de las ruedas que fueron encontradas en el mar, fueron analizadas cuidadosamente y se encontró que pertenecieron a la dinastía egipcia del tiempo de Moisés. ¡Increíble!

Las preguntas que tienes que hacerte si aun no crees en esto son:

¿Porque había de encontrarse ruedas de carros egipcios en las profundidades del Mar Rojo?
¿Es posible que a varios egipcios se les ocurriera meterse a nadar con carruajes en el mar?

Dios abrió el mar como lo dice en su palabra y las evidencias son claras.

Por ultimo, en cada lado del mar, se encuentran ubicadas dos columnas, en las que se ha llegado a creer por las inscripciones; que fueron puestas allí por el rey Salomón.

Las columnas tienen las siguientes escrituras:
Mizraim (Egipto); Salomón; Edom; la muerte del faraón, Moisés y Yahvé. El rey Salomón había ofrecido estas columnas en honor de Yahvé y se las dedico por el milagro de la travesía del mar.

La Biblia es un libro hermoso, que muestra claramente como nuestro Dios de siglos pasados, jamás ha cambiado; y ahora lo que este por acontecer, será por que sus juicios y sus obras son justas.

Si aun tienes dudas y crees que todo esto es ciencia ficción, no te preocupes que ahora gracias a la tecnología podrás ir al lugar de los hechos, casi personalmente, pero de un forma virtual. Como se darán cuenta a los alrededores de este acontecimiento bíblico, ahora hay quienes montaron hoteles y centros turísticos como evidencia del gran milagro que Dios hizo con su pueblo Israel, ya que muchas personas ahora visitan ese lugar por el suceso bíblico.

Visite Nuweiba aquí.

Que Dios les bendiga

Emerson Díaz

http://www.laultimageneracion.com/2009/12/los-israelitas-cruzaron-el-mar-rojo.html

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