Viviendo con esperanza


El Sermón Dominical
Domingo 19 de Septiembre del 2010
Viviendo con esperanza
Pastor Tony Hancock
El gobierno había anunciado el lanzamiento de un nuevo proyecto:la construcción de una presa para retener las aguas de ciertorío, a fin de generar electricidad para el desarrollo de un áreaextensa. Sólo habría una consecuencia de la construcción de lapresa: una comunidad pequeña quedaría inundada.

Al principio, los residentes de aquella aldea se opusieron alproyecto. No querían abandonar las casas en las que habíancriado a sus hijos; no querían perder los lazos de amistad quese habían formado tras décadas; no querían dejar su lindopueblo. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que el progresoera inevitable, y que recibirían casas nuevas a cambio dedesocupar sus lugares.
La construcción de la represa empezaría dentro de seis meses;mientras tanto, los residentes del pequeño pueblo se prepararonpara mudarse. Durante este tiempo, se empezó a notar un cambiopaulatino en el pueblo. Una casa necesitaba pintura, pero susdueños la dejaron sin pintarse. Unos vándalos quebraron loscristales de un edificio, y nadie los cambió. ¿Para qué?
Poco a poco, aquel pueblo tan bello y limpio se convirtió en unpueblo fantasma. ¿Para qué cuidar, limpiar y componer? ¡Dentrode poco, todo quedaría bajo el agua! La gente del pueblo habíaperdido esa cualidad tan importante, la esperanza – y comoresultado, todo se desbarató.
Algo muy similar sucedió en Jerusalén, poco después de que losjudíos habían empezado a regresar del exilio en Babilonia.Lograron poner los cimientos del templo del Señor, que habíasido destruido más de cincuenta años antes en la últimainvasión. Sin embargo, después de poner los cimientos, se habíadetenido el trabajo debido al desánimo de la gente por laoposición de los pueblos vecinos.
Dios levantó a dos profetas – Hageo y Zacarías – para animar alpueblo con un mensaje de esperanza. Este mensaje tienesignificado para nosotros hasta el día de hoy, porque nosotrostambién podemos caer en la misma trampa en la que cayeron ellos.Podemos caer en el desánimo y dejar de trabajar en la obra delSeñor, porque hemos perdido de vista la esperanza que tenemos.
Hageo nació en Jerusalén antes de su destrucción. El había vistode niño la gloria del templo y la ciudad. Fue exiliado y regresócon Zorobabel y Jesúa (Josué) en la primera ola de repatriados.Abramos nuestras Biblias al libro que lleva su nombre, en elcapítulo 2. Empecemos con los versos 1 al 5:
Hageo 2:1-52:1 En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabrade Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:2:2 Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador deJudá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al restodel pueblo, diciendo:2:3 ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa ensu gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella comonada delante de vuestros ojos?2:4 Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzatetambién, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobradánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad;porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.2:5 Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis deEgipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, notemáis.
Hageo había visto el templo antes de su destrucción, y algunosde los más ancianos entre el pueblo también lo habían visto. Loscimientos que ahora se habían puesto presagiaban un edificio máspequeño y mucho menos ilustre que el templo de Salomón. Parecíapoca cosa, a comparación. Sin embargo, ¿qué dice Hageo? Diosdeclara que su Espíritu permanece entre el pueblo.
Dios es capaz de hacer algo grande con muy poco, porque – comoEl dijo a través de Zacarías más o menos al mismo tiempo: “Noserá por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi Espíritu -dice el Señor Todopoderoso-.” (Zacarías 4:6)
Nosotros también podríamos mirar la situación de nuestra Iglesia- los retos que enfrentamos con la falta de recursos y detrabajo, la situación legal y muchas otras cosas más – y sentirdesánimo. ¿Qué podemos hacer nosotros? Si el Espíritu de Diosestá en nosotros y entre nosotros, lo que más nos limita seránuestra falta de fe. La reconstrucción del templo no se habíadetenido porque Dios ya no estaba con su pueblo, sino porque elpueblo ya no confiaba en su Dios.
Leamos ahora los versos 6 al 9:
Hageo 2:6-92:6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yoharé temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierraseca;2:7 y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado detodas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dichoJehová de los ejércitos.2:8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de losejércitos.2:9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera,ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar,dice Jehová de los ejércitos.
Dios declara que El controla todas las naciones, y tiene un díapreparado para zarandear y juzgar a todo el mundo. Como muestrade esto, El traería las riquezas de las naciones a ese mismolugar. Esto sucedió varias veces en los siguientes siglos,culminando cuando el gobernador Herodes renovó y amplió estetemplo unos 20 años antes del nacimiento de Jesucristo. Eltemplo renovado fue grandioso e impresionante, embellecido conlas riquezas del imperio romano.
Después de esto, dice Dios, “llenaré de esplendor esta casa”.Como resultado, “el esplendor de esta casa será mayor que el dela primera”. Dios no se refería a la belleza física de estetemplo; su esplendor es la gloria de Dios, que llenaría estetemplo de una forma aun más grande que en el primer templo. Estose cumplió cuando Jesús llegó, trayendo la presencia misma deDios a este templo.
El pueblo del día de Hageo no se imaginaba que el templo tanpobre que ellos reconstruían vería la presencia de Dios mismo,cuando Jesús llegó – quinientos años después – para enseñarallí. Lo que ellos podían hacer les parecía muy poco, pero eragrande dentro del plan de Dios.
Si Dios te ha llamado a hacer algo, no pienses que es demasiadopequeño. No es poca cosa compartir el evangelio con alguien. Noes poca cosa ofrendar para la obra del Señor. No es poca cosapasar tiempo en oración con tu familia, enseñar una clase deescuela dominical o dar un vaso de agua fresca al sediento. Enel plan de Dios, la obediencia siempre tiene significado.
La obediencia del pueblo al terminar la reconstrucción deltemplo prepararía el lugar para la venida del Mesías. Zacarías,el contemporáneo de Hageo, recibió varias visiones para animaral pueblo a seguir firme detrás de sus líderes, Zorobabel yJesúa, y terminar el templo. Dentro de estas visionesencontramos varias menciones del Mesías venidero.
Empecemos con la revelación que Dios le dio a Zacarías de supropósito final. Leamos Zacarías 2:10-11:
Zacarías 2:10-112:10 Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, ymoraré en medio de ti, ha dicho Jehová.2:11 Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y meserán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entoncesconocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti.
Dios le dice a su pueblo reunido en Jerusalén que su propósitofinal es morar en medio de ellos. Es más, no sólo Israel seríael pueblo de Dios; muchas naciones se unirían para conformar elpueblo de Dios y disfrutar de su presencia.
¡Esta profecía ya se está cumpliendo! En la Iglesia deJesucristo se unen personas de muchas naciones, razas y etnias,experimentando la presencia de Dios por medio de su Espíritu.Cuando Jesús vuelva, El nos llevará para vivir en la presenciade Dios para siempre. Este siempre ha sido el propósito de Diospara nosotros, y es la mejor cosa que podemos conocer.
Pasemos ahora al capítulo 3, versos 8 al 10:
Zacarías 3:8-103:8 Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigosque se sientan delante de ti, porque son varonessimbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.3:9 Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué;sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí yo grabarésu escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré elpecado de la tierra en un día.3:10 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno devosotros convidará a su compañero, debajo de su vid ydebajo de su higuera.
Aquí Dios habla a Josué, el sumo sacerdote. A este hombretambién se le conoce como Jesúa, para evitar la confusión conJosué, el asociado de Moisés. Dios le dice a este sacerdote queél y sus compañeros son un presagio, una señal de algo queviene.
Es muy interesante que Josué y Jesúa son simplemente lasversiones hebreas del nombre que nosotros conocemos como Jesús.Dios le decía a este sacerdote, cuyo nombre traducido es Jesús,que él era la señal de algo que venía. Luego le dice que elSiervo de Dios, el que Isaías había anunciado 200 años antescomo el Renuevo de la dinastía de David, ya estaba por llegar.
Como Siervo Sufriente, este personaje sufriría obedientemente enel lugar de otros. Como Renuevo, vendría para restablecer eltrono de David y reinar sobre el pueblo de Dios. La piedra consus siete ojos representa el conocimiento universal de Dios, yluego declara esto: “¡En un solo día borraré el pecado de estatierra!”
¿Quién sería ese Renuevo, ese Siervo señalado por el sacerdoteJesús? ¡Sería su tocayo! ¿Cuándo llegó el día en que los pecadosde la tierra fueron borrados? Fue el día en que Jesús colgaba enla cruz, cargado con los pecados de toda la tierra. Como elsacrificio perfecto, eterno, El con su sangre borró los pecadosde la tierra para todo aquel que confía en El.
Zacarías dijo varias cosas más acerca del Mesías, el Ungido deDios, pero sólo tenemos tiempo para ver una de ellas. Seencuentra en el capítulo 9, versos 9 y 10:
Zacarías 9:9-109:9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija deJerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador,humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijode asna.9:10 Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos deJerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablarápaz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desdeel río hasta los fines de la tierra.
Zacarías llama al pueblo a esperar la venida de su rey, no sobreun caballo de guerra, sino montado sobre un asno.
El día en que Jesús entró a Jerusalén, una semana antes demorir, El entró montado sobre un asno – en cumplimiento de estaprofecía. No llegó con el poder militar, humano; llegó humilde,permitiéndose maltratar cuando sus enemigos lo quisieron. Sinembargo, con esa humildad, se convirtió en el Salvador de todoel que lo sigue.
Sin embargo, no es el final de la historia. El verso 10 estátodavía por cumplirse. Un día, El volverá para establecer lapaz, derrotando a todos sus enemigos y extendiendo su dominio demar a mar. Nosotros ahora vivimos entre los versos 9 y 10. Jesúsya llegó como Salvador, humilde, pero un día volverá comoConquistador. Si lo hemos conocido ahora, si nos hemos unido aEl por fe en humildad y arrepentimiento, seremos suyos cuando Elvuelve como Conquistador.
Aquí está nuestra esperanza. Tenemos la seguridad de que laPalabra de Dios se cumple, porque podemos ver que varias deestas profecías ya se han cumplido. Por lo tanto, podemos viviren la esperanza de su regreso y el establecimiento pleno de suReino sobre la tierra.
Quizás tú no tienes esta esperanza. Nunca te has unido a Jesúspor fe; no formas parte de su Reino, porque nunca lo hasreconocido como tu Rey. Todo eso puede cambiar hoy. Hoy puedesencontrar la paz y la esperanza que siempre buscabas. Hoy puedessaber que tu pecado ha sido perdonado. Hoy puedes tener unfuturo asegurado al lado de Jesucristo.
Si lo deseas, no esperes más. Ven hoy a Cristo.
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