Sí, Finney era un Enemigo del Evangelio!-Parte I
Posted: 08 Jul 2011 09:56 AM PDT
Hace unas semanas un hermano y ministro en una iglesia en Australia, llamado Luis Jovel, escribió una entrada en su blog llamada, “Finney, un enemigo o amigo del evangelio?,” que hizo que en su página de Facebook se escribieran algunos buenos y muy malos comentarios.
El propósito de esa entrada, según pude entender, era criticar a los reformados y neo-calvinistas que han criticado tan duramente a Finney y hasta le han llamado un hereje. Luis escribe,
Horton, como muchos otros neo-reformados/calvinistas, confunden la santificación con la justificación, y por lo tanto, ven en Finney, y en todo aquel que cree que debe uno de buscar la santidad, como en un semi, o total pelagista. Esto es un síntoma de los neo-reformados/calvinistas, que ven que todo aquel que no se apega a su interpretación del calvinismo, no tiene el cristianismo completo, o no es cristiano.”
Yo no sé como puede afirmar alguien que Horton y los neo-reformados confunden la santificación con la justificación. He leído mucho de Horton y lo he escuchado en muchísimas ocasiones y tanto él como aquellos que le siguen y se adhieren a las mismas confesiones de fe creen en la doctrina de la justificación ortodoxa, así como en la doctrina de la santificación que ha sido mantenida por la iglesia a lo largo de los siglos. El punto es todo lo contrario.
Luis, en los comentarios dijo que lo que Finney hizo fue criticar al “Presbiterianismo muerto” que había encontrado en los Estados Unidos. Ciertamente Finney criticó a los presbitarianos del pasado y de su tiempo, pero cualquiera que lea los escritos de Finney se puede dar cuenta que este hombre criticó a los presbiterianos que redactaron la Confesión de fe de Westminster y al mismo Jonathan Edwards, por lo que creía él, eran doctrinas falsas y heréticas.
Me pregunto: puede decir alguien que Edwards o los que redactaron la confesión de Westminster eran cristianos muertos? Jamás!
Finney criticaba la posición doctrinal reformada en todos sus aspectos. Negó la doctrina del pecado original, la doctrina de la expiación sustitutiva de Cristo, la doctrina de la justificación por medio de la fe, la doctrina de la regeneración como un acto monergístico, etc. Para Finney la enseñanza calvinista de una imputación de la justicia de Cristo a un pecador redimido era una herejía. Ahora, no es esta doctrina la base del evangelio? No es el evangelio las buenas nuevas de que por medio de la fe en Jesucristo un injusto puede ser declarado justo por Dios? Si esto es así, como lo afirmamos los que creemos en las doctrinas calvinistas, entonces Finney era claramente un enemigo del evangelio.
El fin de esta y las próximas entradas es citar la Teología Sistemática de Finney en algunos puntos importantes que forman parte de doctrinas fundamentales en el cristianismo, con la intención de que ustedes puedan juzgar si Finney era o no un hereje. Espero, este resumen de citas pueda mostrar la verdad acerca de este hombre tan alabado por muchos cristianos que ignoran sus enseñanzas y que nada más conocen-por boca de otros-sus “maravillosos” avivamientos habiendo predicado un falso evangelio. Si Finney no predicó el verdadero evangelio, pudieron haber verdaderas conversiones?
Veamos, entonces, que creía Finney. Mi deseo es que esto sirva para aclarar la verdadera identidad de un hombre que ha sido ingenuamente tan exaltado dentro del evangelicalismo contemporáneo.
Los reformados a los que criticó Finney decían lo siguiente con respecto al estado natural del hombre,
I. Nuestros primeros padres, seducidos por la sutileza y tentación de Satanás, pecaron al comer del fruto prohibido. Quiso Dios, conforme a su sabio y santo propósito, permitir este pecado habiendo propuesto ordenarlo para su propia gloria.
II. Por este pecado cayeron de su rectitud original y perdieron la comunión con Dios, y por tanto quedaron muertos en el pecado, y totalmente corrompidos en todas las facultades y partes del alma y del cuerpo.
III. Siendo ellos el tronco de la raza humana, la culpa de este pecado les fue imputada, y la misma muerte en el pecado y la naturaleza corrompida se transmitieron a la posteridad que desciende de ellos según la generación ordinaria.
IV. De esta corrupción original, por la cual estamos completamente impedidos, incapaces y opuestos a todo bien, y enteramente inclinados a todo mal, proceden todas nuestras transgresiones actuales.
V. Esta corrupción de naturaleza permanece durante esta vida en aquellos que son regenerados; y, aun cuando sea perdonada y amortiguada por medio de la fe en Cristo, sin embargo, ella, y todos los efectos de ella, son verdadera y propiamente pecado.
VI. Todo pecado, ya sea original o actual, siendo una transgresión de la justa ley de Dios y contrario a ella, por su propia naturaleza trae culpabilidad sobre el pecador, por lo que este queda bajo la ira de Dios, y de la maldición de la ley, y por lo tanto sujeto a la muerte, con todas las miserias espirituales, temporales y eternas.
Si resumimos lo que escribieron los reformados en la Confesión de Fe de Westminster fue lo siguiente, “todos los hombres, siendo descendientes de Adán, y habiendo ellos caído en pecado, sumieron a toda la raza humana en el pecado. Por medio de ellos toda la raza murió espiritualmente, es decir, que todas sus facultades morales y físicas están bajo el dominio del pecado, y por lo tanto no pueden ni quieren obedecer a Dios.”
Finney consideraba que esto era un error. Para Finney, el hombre no había sido constitucionalmente puesto bajo el dominio del pecado, sino que fue su libre albedrío o su capacidad de elegir. Finney escribió,
La depravación moral es la depravación del libre albedrío, no de la facultad en sí, sino de su acción libre. Consisten en una violación a la ley moral. La depravación de la voluntad, como una facultad, es, o sería depravación física, y no moral. Sería depravación de la sustancia, y no de la elección libre y responsable. La depravación moral es la depravación de la elección. Es una elección que discrepa con la ley moral, el derecho moral. Es sinónimo de pecado o pecaminosidad. Es depravación moral porque consiste en una violación de la ley moral y porque tiene carácter moral.”
Y debido a que el hombre no está constitucionalmente caído, entonces tienen la capacidad de elección. Hasta que ese hombre fuera regenerado-y veremos en las próximas entradas que Finney creía que el hombre se regeneraba a sí mismo-que este podía elegir o dejar de ser egoísta. Rechazando la confesión de Westminster y la verdad bíblica escribió,
La depravación moral, como se usa el término, no consiste, ni implica una naturaleza pecaminosa en el sentido de que la sustancia del alma humana es pecaminosa en sí misma. No es un egoísmo constitucional. No es un egoísmo involuntario. La depravación moral, como se usa el término, consiste en egoísmo, en un estado voluntario de entrega de la voluntad a la gratificación de uno mismo. Es un espíritu que va en pos de uno mismo, una consagración y entera a la gratificación del yo. Es una intención egoísta máxima, es la elección de un fin equivocado de vida, es depravación moral porque es una violación a la ley moral. Es rehusar consagrar todo el ser al bienestar supremo de Dios y del universo, y a la obediencia a la ley moral, su consagración a la gratificación del yo.”
Para Finney, el alma humana no es pecaminosa, ni está sometida al pecado. Claramente Finney estaba negando la doctrina del pecado original como ha sido entendido por la iglesia a lo largo de la historia. Noten lo que escribió más adelante,
Que la depravación moral consiste en egoísmo o en la elección de interés de uno mismo, gratificación de uno mismo, o indulgencia de uno mismo, como un fin.
Como consecuencia no puede consistir…
(1.) En una constitución pecaminosa, o en una apetencia constitucional o deseo por el pecado. Esto ha sido mostrado en una lección anterior sobre lo que se implica en la desobediencia a la ley moral.
(2.) La depravación moral es pecado en sí mismo y no la causa del pecado. No es algo previo al pecado que sostiene a él la relación de una causa, sino que es la esencia y el todo del pecado.
(3.) No puede ser un atributo de la naturaleza humana, considerado simplemente como tal, pues esto sería depravación física y no moral.
(4.) A la depravación moral entonces no se explica por atribuírsele una naturaleza o constitución pecaminosa en sí misma. Hablar de una naturaleza pecaminosa, o constitución pecaminosa, en el sentido de egoísmo físico, es atribuirle pecaminosidad al Creador, quien es el autor de la naturaleza. Es pasar por alto la naturaleza esencial del pecado, y hacer del pecado un virus físico, en lugar de una elección voluntaria y responsable.”
Es obvio que Finney no entendía la doctrina calvinista que tanto criticaba, pues creía que al afirmar la doctrina del pecado original estabamos culpando a Dios de pecado. Criticando el Catecismo Menor de Westminster, especialmente las preguntas 14, 16-19 en donde se habla con respecto al pecado, escribió,
Estas porciones muestran que los redactores y defensores de esta confesión de fe dan cuenta de la depravación moral de la humanidad al hacerla consistir en una naturaleza pecaminosa, heredada por la generación natural desde Adán. Consideran la constitución heredada desde Adán como pecaminosa en sí misma, y la causa de toda la transgresión actual. No hacen distinción entre la depravación física y moral.”
Para Finney, Adán no le heredó nada a su descendencia más que sus genes. Rechazó así la doctrina del pecado original. Y noten como critica a la Confesión de fe de Westminster. Interpretando Salmo 51:5 escribió lo siguiente,
De nuevo: Salmo 51:5: “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre”. Sobre esto observo que parecería, si este texto se entendiera literalmente, que el salmista intentaba afirmar el estado pecaminoso de su madre al momento de su concepción y durante su gestación. Pero, interpretar estos pasajes como la enseñanza de la constitución pecaminosa del hombre es contradecir la definición de Dios sobre el pecado, y la única definición que la razón humana o el sentido común pueden recibir; esto es, que “el pecado es la transgresión de la ley”. Esto es, sin duda, la única definición correcta del pecado. Pero hemos visto que la ley no legisla sobre la sustancia, que requiere a los hombres que tengan una cierta naturaleza, sino solamente sobre la acción moral voluntaria. Si el salmista realmente intentaba afirmar que la sustancia de su cuerpo era pecaminosa desde su concepción, entonces no sólo se coloca él mismo en contra de la definición de Dios sobre el pecado, sino también afirma puros disparates. ¡Pecaminosa la sustancia de una criatura sin nacer! ¡Es imposible! Pero ¿qué quería decir el salmista? Respondo: Este versículo se encuentra en el salmo penitencial de David. Él está profundamente convencido de pecado y estaba, como tenía una buena razón para estarlo, muy emocionado, y él mismo expresó, como todos lo hacemos en circunstancias similares, con lenguaje fuerte. Su mirada, como era natural y es común en tales casos, había sido dirigida por la senda de la vida de regreso a las memorias tempranas de su vida. Recordó los pecados entre los actos tempranos de las remembranzas de su vida. Irrumpió en el lenguaje de este texto para expresar, no el dogma anti escritural y absurdo de una constitución pecaminosa, sino para afirmar en su lenguaje fuerte y poético que había sido pecador desde el principio de ser un pecador. Éste es el lenguaje fuerte de la poesía.”
Qué clase de interpretación es esa? Porque la Biblia no sólo habla en poesía, sino también claramente en las porciones narrativas y didácticas sobre el pecado original (ver Efesios 2: 1-5; Romanos 1: 18-25; Rom 3: 9-18, etc). Y si aún no pueden ver la claridad de sus enseñanzas noten lo que dice después,
Me opongo a la doctrina de la pecaminosidad constitucional la cual hace que todo el pecado sea original y presente, una mera calamidad, y no un crimen. Para aquellos que sostienen que el pecado es una parte esencial e inseparable de nuestra naturaleza, para llamarlo un crimen, es hablar tonterías. ¡Qué! ¿Una naturaleza pecaminosa el crimen de él al cual se le vincula, sin su conocimiento o consentimiento? Si la naturaleza es pecaminosa, en tal caso que la acción debe ser necesariamente pecaminosa, que la doctrina de la Confesión de Fe, entonces el pecado en acción debe ser una calamidad, y no puede haber crimen. Es el efecto necesario de una naturaleza pecaminosa. No puede ser un crimen, ya que la voluntad no tiene nada que ver con él.”
Esta afirmación hace a Finney un pelagiano. No hay otra manera de decirlo. Finney, el “gran evangelista” negó la doctrina del pecado original y enseñó que el hombre en su estado natural es capaz de elegir entre el bien y el mal, y que en su estado natural se encuentra en un estado casi neutral, con una inclinación hacia el egoísmo que puede ser opuesta por su libre voluntad. Creyó, como Pelago, que si la doctrina del pecado original era cierta, entonces Dios no podía culpar al hombre por su pecado.
Les pregunto con respecto a este tema en particular: era ortodoxo o era un hereje como Pelagio?
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