El universo da la razón a Einstein

El universo da la razón a Einstein
Los cúmulos con cientos de galaxias, objetos que se cuentan entre los más grandes que componen el universo, obedecen a la perfección a la teoría de la relatividad, según acaban de confirmar las mediciones de la sonda espacial Chandra de la NASA.

FUENTE | Público 20/04/2010

Los trabajos aportan una de las comprobaciones de la teoría de Albert Einstein a mayor escala, ya que abarcan conjuntos de hasta 1.000 galaxias que están entrelazadas por las fuerzas de la gravedad. La propuesta de Einstein para explicar la expansión del universo funciona muy bien dentro del Sistema Solar, donde se ha podido probar con mediciones reales. Pero su comportamiento en lugares más lejanos del cosmos es un misterio, especialmente desde que se descubrió que la velocidad a la que crece el universo es cada vez más rápida.

La explicación más aceptada para compatibilizar este fenómeno con la relatividad es el que predice la existencia de la energía oscura, que compondría el 74% del universo, y de la materia oscura, que formaría el 22%.

OTRAS TEORÍAS

El gran problema es que nadie ha conseguido aún observar directamente ninguno de esos dos ingredientes. Eso ha favorecido teorías alternativas, como la de la gravedad modificada. El modelo dice que la fuerza de la gravedad es distinta en diferentes puntos del espacio y que eso hace posible que el universo crezca cada vez más rápido sin necesidad de materia ni energía oscura.

Aunque ninguno de los dos nuevos estudios han conseguido detectar los esquivos ingredientes, sí confirman que los conjuntos de galaxias crecen de forma compatible con ellos. El primero, realizado por investigadores del Instituto de Tecnología de California, ha analizado la masa real de 49 cúmulos y la ha comparado con las predicciones teóricas. El estudio ha permitido analizar el universo en escalas de 130 millones de años luz. No ha encontrado en los cúmulos ninguna prueba de que la fuerza de la gravedad no sea constante. El trabajo se ha publicado en Physics Review D. El segundo trabajo ha analizado 238 cúmulos de galaxias observados por la sonda Chandra y el telescopio alemán Rosat, que funcionó hasta 1999. Los expertos compararon cuánto han crecido esos cúmulos con la talla que deberían tener según la teoría de la relatividad. La coincidencia es completa.

“La teoría de Einstein ha vuelto a acertar, esta vez calculando cuántos cúmulos se han formado debido al efecto de la gravedad durante los últimos 5.000 millones de años”, explica David Rapetti, investigador de la Universidad de Stanford (EE.UU.) y coautor del estudio, que se publicará en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Desde su lanzamiento en 1999, la sonda Chandra ha aportado importantes detalles sobre cómo se comporta la materia en el universo. Sus detectores de rayos X han permitido analizar con un detalle inusitado la aparición y muerte de estrellas, el movimiento de agujeros negros o la asimilación de una galaxia por otra más grande.

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¿Acaso el impresionante diseño del universo sirve como evidencia de la existencia de Dios?

¿Acaso el impresionante diseño del universo sirve como evidencia de la existencia de Dios?

por Rab Nejemia Coopersmith
Imagínate caminando en el desierto y encontrarte dos piedras pequeñas, una próxima a la otra. Lo más probable es que no pensarías nada al respecto. Dos piedras puestas al azar una al lado de la otra no es gran cosa.
Continúas tu caminata en el desierto y te encuentras con tres filas de piedras puestas en forma de ladrillos. Lo más probable es que rápidamente sospecharías que alguien estuvo allí y arregló estas piedras de esa forma. No ocurrió por si solo.
Continúas caminando y te encuentras un reloj a la mitad del desierto. ¿Acaso pensarías que una tormenta de viento puso las piezas juntas y creó este reloj al azar?
Alguien hizo ese reloj. No ocurrió simplemente. El diseño implica que hay un diseñador.
¿Acaso el Universo Tuvo un Diseñador?
El diseño de este mundo es asombroso – infinitamente más complejo que una simple pared de ladrillo o un reloj. El Dr. Michael Denton, en su libro “Evolución: Una teoría en Crisis” describe la impresionante organización de las células nerviosas en el cerebro (Pág. 330-331).
Hay 10 mil millones de células nerviosas en el cerebro. Cada una de las 10 mil millones de células se divide en 10.000 y 100.000 fibras para contactar a otras células en el cerebro, creando aproximadamente 1.000 millones de millones de conexiones o 10 a la 15ava potencia.
Es difícil imaginar la multitud que 10 a la 15ava potencia representa. Toma la mitad de los Estados Unidos que son un millón seiscientos mil km. cuadrados e imagina que fuera llenado con 10.000 árboles por km. cuadrado. En cada uno de los 10.000 árboles que están en cada uno de los km. cuadrados hay 100.000 hojas. Esa es la cantidad de conexiones que están dentro de tu cerebro. Y no sólo están puestas al azar. Forman un increíble sistema de conexión que no tiene paralelo en el mundo industrial.
Imagínate caminando en el desierto. La respuesta natural, cuando percibimos el diseño de tanta complejidad, nos debe hacer concluir que debe haber un diseñador detrás de la creación de este mundo. Nada ocurrió simplemente.
Muestra de Escritura al Azar
Rabeinu Bajaie, en su mayor obra filosófica “Los Deberes del Corazón” (Siglo X) presenta este argumento de la siguiente manera.
Acaso no te das cuenta de que si tinta fuera desparramada accidentalmente en una hoja blanca de papel, sería imposible que resulte de ello una escritura adecuada, líneas legibles que sean escritas con una pluma. Imagínate a una persona trayendo una hoja de manuscrito que sólo podría haber sido escrita con una pluma. Ella dice que se cayó tinta en el papel y estos son los caracteres que accidentalmente se produjeron. Lo acusaríamos de falsedad, porque podríamos estar seguros de que este resultado no pudo haber sido logrado sin el objetivo de una persona inteligente.
Y si esto parece imposible en el caso de las letras cuya formación es convencional, ¿cómo podemos pensar que algo mucho más sutil en diseño y que manifiesta en su diseño una profundidad y una complejidad mucho más allá de nuestra comprensión pudo haber ocurrido sin el propósito, poder y sabiduría de un diseñador sabio y poderoso? (“Deberes del Corazón: Puerta de la Unidad, Cáp. 6).
Las dos objeciones más grandes ante este argumento son:
1. El argumento es demasiado simple. Hay una gran diferencia entre la conclusión de que alguien hizo formaciones de piedras en el desierto, y de que hay un Creador que creó el Universo.
2. ¿Y la evolución? ¡A lo largo de un gran período de tiempo todo pudo haber ocurrido como una ocurrencia al azar! Con millones de años para jugar, ¿acaso no es posible que un tipo de orden surja así por chance?
Contestemos estas dos objeciones.
Contestando el Primer Argumento

El principio “un diseño implica que hay un diseñador” se aplica en toda circunstancia, ya sea un beduino amontonando rocas en el desierto o la infinita fuente de toda la existencia. Intelectualmente es el mismo proceso lógico. De hecho hay más lógica en pensar que el mundo tiene un diseñador porque el nivel de diseño es mucho mayor.
La simplicidad no es una falta inherente en este argumento. Probablemente la razón por la cual algunas personas tienen problemas con la aplicación de esta lógica es por las consecuencias que acompaña.
Ya que el beduino no pide nada moral de nosotros, no hay resistencia de llegar a la conclusión de que alguien realizó esa formación de rocas. Pero cuando la conclusión nos lleva hasta Dios, una disonancia cognitiva se presenta, creando una oposición instintiva a lo que uno percibe como amenazador.
Cuando la interferencia de la disonancia cognitiva se remueve, ¿cuál es el standard objetivo de diseño que necesitamos ver para concluir que algo fue creado? Lo que necesitamos es un experimento de control que pruebe el argumento del diseño en un caso que no tenga consecuencias amenazadoras. “La Prueba Evidente” un libro de Gershon Robinson y Mordejai Steinman, enseña una excelente presentación del argumento del diseño y describe un experimento de control que involucra millones de personas que sacaron como conclusión que existe la necesidad de un diseñador.
El laboratorio consistía de salas de cine en todo el mundo que proyectaban la película “2001: Odisea del Espacio”. En la película, científicos americanos viviendo en una colonia en la luna descubren en una excavación la primera evidencia que muestra que vida inteligente existe en otros planetas. ¿Qué es lo que encontraron? Un simple monolito – un pedazo de piedra, liso y rectangular. Los americanos guardaron este descubrimiento tan significativo en secreto, temiendo que se presente un shock cultural por las ramificaciones sociales que esto tendría sin la preparación necesaria.
Miles de críticos del cine y millones de espectadores aceptaron la premisa básica de la película de que criaturas inteligentes más allá del hombre debieron haber hecho este monolito liso y rectangular. No ocurrió simplemente. Libre de todo soborno intelectual y emocional en la comodidad de las obscuras salas de cine con popcorn en las manos, en forma unánime la gente aceptó que esa simple piedra lisa con ángulos era una prueba concluyente de la existencia de inteligencia.
Cuando la conclusión no apunta a Dios, todos se dan cuenta de que el objeto más simple puede servir como prueba de diseño, el punto en el cual uno concluye que un objeto no pudo haber sido creado por puro accidente. El universo, infinitamente más complejo que un monolito tuvo que haber sido creado.
¿Y la Evolución al Azar?
Dando suficientes intentos en un largo período de tiempo, ¿acaso no es posible que estructuras complejas surjan accidentalmente? Después de todo, con suficientes intentos, inclusive eventos improbables eventualmente se hacen posibles.
Robert Shapiro, profesor de química de la Universidad de Nueva York, usa la lotería nacional para ilustrar este punto. (“Orígenes”, Bantam, p.121). Las probabilidades de ganar la lotería son tal vez una en un millón. Ganar sería mucha suerte. Pero si compráramos un boleto de lotería diariamente por los próximos treinta mil años, ganar sería probable. (Aunque muy caro).
Pero ¿cuáles son las probabilidades de que la vida haya surgido por pura suerte? Tomemos dos ejemplos para tomar un poco de perspectiva sobre las probabilidades que involucra una evolución al azar.
El científico Stephen Hawking, escribe en su libro “Una pequeña Historia del Tiempo”:
Es un poco como el conocido grupo de monos escribiendo en máquinas de escribir – la mayoría de lo que van a escribir es basura, pero ocasionalmente por pura chance van a escribir una de las sonatas de Shakespeare. Similarmente en el caso del universo, ¿puede ser que estemos viviendo en una región lisa y uniforme sólo por chance?
¿Podrá ser?
En respuesta a Hawking, el físico Dr. Gerald Schroeder, calculó las probabilidades de los monos escribiendo una sonata de Shakespeare en su libro “Génesis y el Big Bang”. Escogió una que empieza con “Te compararé con un día de verano”
Existen 488 letras en la sonata… La chance de escribir las 488 letras al azar y producir esta sonata es uno en 26 elevado a la 488ava potencia o uno en diez a la 690ava potencia. ¡El número 10 (690) es un 1 seguido de 690 ceros! La inmensa escala de este número está señalada cuando uno considera que desde el Big Bang, hace 15 mil millones de años, ha habido sólo 10 a la 18ava potencia número de segundos, que han sido contados.
Para escribir una sonata como la de Shakespeare al azar se necesitaría de todos los monos, más todos los demás animales en la tierra, escribiendo en todas las máquinas de escribir hechas de todo el hierro existente en la tierra sobre un período de tiempo que excede todo el tiempo desde el Big Bang, y todavía la probabilidad de la aparición de la sonata sería muy pequeña. A una chance al azar por segundo, con un simple enunciado de 16 letras, tomaría 2 cuatrillones (el universo solo ha existido por 15 mil millones de años) de años para acabar todas las posibles combinaciones.
Robert Shapiro cita el cálculo del ganador del Premio Nóbel Sir Fred Hoyle de las probabilidades de que una bacteria se genere espontáneamente (p. 127). Al principio Hoyle y su colega N.C Wickramasinghe apoyaron la generación espontánea, pero una vez que calcularon las probabilidades se retractaron de su posición.
Una bacteria típica, que es la más simple de las células, está hecha de 2.000 enzimas. Hoyle y Wickramasinghe tomaron la probabilidad de hacer una enzima al azar y multiplicaron ese número por sí mismo 2.000 veces para calcular las probabilidades de que una bacteria se haya realizado al azar.
Esas probabilidades son 1 en 10 a la 40.000ava potencia. Hoyle dijo que la probabilidad de que esto pase es comparable a la probabilidad de que un “tornado soplando en un basurero pueda formar un Boeing 747 de los materiales tirados allí”.
Estas son las probabilidades de una simple célula, que sin ella la evolución no podría ni siquiera empezar. Ni se diga las probabilidades de la formación de cosas más complicadas como un órgano o todas las enzimas del cuerpo humano.
Shapiro escribe:
La improbabilidad involucrada en generar inclusive una bacteria es tan grande que reduce todas las consideraciones de tiempo y espacio a la nada. Si es que esperaríamos, estaríamos esperando un milagro.
Por cualquier intento y propósito, un evento con la probabilidad de uno en 10 a la 40.000ava potencia es calificado en términos mundanos como algo imposible.
Algunas Cosas Son Imposibles
Imagínate que eres el juez en un caso de homicidio. Los exámenes de las balas coinciden perfectamente con la pistola encontrada en la posesión del acusado. Las probabilidades de encontrar otra pistola que haya disparado la bala que mató a la víctima son una en mil millones.
El acusado dice que es una casualidad que su pistola haya coincidido con los exámenes balísticos y que debe haber otra pistola que es la del verdadero asesino. “Después de todo”, dice, “es una posibilidad”.
Las huellas digitales del acusado son encontradas en todo el cuerpo de la víctima. Plantea que debe haber otra persona en el mundo que increíblemente tenga las mismas huellas digitales. Otra vez, es posible.
Hay también testimonios oculares que testifican haber visto un hombre disparando a la víctima que se parece mucho al acusado. El acusado declara que debe haber otra persona así en el mundo que se vea como él y que es el verdadero asesino. Después de todo, no es imposible.
Tú eres el juez, y debes tomar una decisión. ¿Qué decides?
En el mundo pragmático de la toma de decisiones, posibilidades de esta magnitud son llamadas imposibles. Uno debe evaluar la evidencia y llegar a la conclusión más razonable.
¿Acaso tiene el universo un Creador? Mira el diseño, mira las probabilidades y observa honestamente dentro de ti. ¿Dónde está la conclusión más racional?

http://www.aishlatino.com/e/f/48420037.html

Teoría Unificada del Universo

Teoría Unificada del Universo

El hombre aún está lejos, de conocer una teoría del Universo

Stephen Hawking nos dice en su libro de divulgación científica “La Historia del Tiempo”, que para la ciencia actual todavía es difícil desarrollar una teoría unificada completa de todo el universo. Existen algunas teorías parciales que tratan de explicar algunos acontecimientos pero otros son omitidos, sin embargo se han logrado importantes progresos que intentan llegar a una comprensión científica total que dan la esperanza de descubrir finalmente una teoría unificada.

Einstein no lo logró aunque los últimos años de su vida los dedicó a concentrarse en esa búsqueda, pero aún faltaba conocer más sobre las fuerzas nucleares, y además se negaba a creer en la realidad de la mecánica cuántica.

Los científicos actuales sostienen que una teoría unificada necesitará tener en cuenta el principio de incertidumbre para ser posible.

Por lo tanto un primer paso esencial es llegar a combinar la relatividad general con el principio de incertidumbre.

La mayoría de los científicos creían que probablemente la supergravedad era la clave para lograr una teoría unificada del universo.

Sin embargo, en 1984 se produjo un cambio a favor de la teoría de las cuerdas en lugar del concepto de partículas, que comenzaron a elaborarse alrededor de los años sesenta.

Estas cuerdas pueden tener extremos o pueden ser cerradas en tanto que una partícula ocupa un punto del espacio en cada instante del tiempo.

La historia de la partícula se podría describir como una línea en el espacio tiempo en tanto que la historia de una cuerda es como una hoja. La hoja del mundo de una cuerda abierta es una cinta, la hoja del mundo de una cuerda cerrada es un cilindro o tubo.

En las teorías de cuerdas, lo que anteriormente se consideraban partículas, se describen ahora como ondas viajando por la cuerda.

Las teorías de cuerdas son consistentes sólo si el espacio tiempo tiene o diez o veintiséis dimensiones, en vez de las cuatro usuales que conocemos (longitud, superficie, volumen y tiempo).

¿Si existen tantas dimensiones por qué entonces no las vemos? Podría ser porque estas dimensiones están curvadas en un espacio muy pequeño imposible de ver y se puede presumir que en el universo primitivo todas las dimensiones habrían estado curvadas.

Parece ser que la vida, tal como la conocemos, es posible solamente en un espacio tiempo de cuatro dimensiones.

Existen tres posibilidades con respecto a la inquietud de los científicos:

Que exista efectivamente una teoría unificada completa que explique la realidad del universo; que no exista esta teoría unificada sino una cantidad de teorías infinitas cada vez más precisas o que los acontecimientos no puedan predecirse más allá de un límite humano porque ocurren por azar sin ninguna lógica.

La mecánica cuántica revela que los acontecimientos no se pueden predecir con total precisión y que siempre queda un cierto grado de incertidumbre.

El que lo desee puede atribuir esa aleatoriedad a la intervención divina aunque es difícil suponer a un Dios perfecto que actúe por azar.

En este momento la ciencia ha llegado al nivel de elaborar distintas teorías más precisas sobre la naturaleza del cosmos; no sería imposible que en pocos años estas teorías lleguen a un límite, a medida que se lleguen a manejar energías cada vez más altas, y se llegue a descubrir una teoría definitiva sobre el universo.

Si esta teoría fuese matemáticamente consistente y pudiera predecir acontecimientos que concordasen con las observaciones, se podría asegurar que se ha encontrado la teoría correcta.

Si se descubriera esta teoría sería cuestión de tiempo que todo el mundo la comprendiera, aunque de todos modos sería imposible predecir todos los acontecimientos porque sólo se podrán conocer los resultados probables de las situaciones complicadas y reales.

Se tiene aún poco éxito prediciendo el comportamiento humano a partir de cálculos matemáticos y una teoría unificada completa sólo será el primer paso para la comprensión del mundo y de nuestra existencia.

http://filosofia.laguia2000.com/ciencia-y-filosofia/teoria-unificada-del-universo

Dios en la filosofía experimental

Dios en la filosofía experimental

15 Apr 2009

El modo en que Newton concibió el espacio y el tiempo revela el papel decisivo que Dios ocupó en su visón del universo. Conviene matizar con más detalle cómo relacionó la teología natural con su filosofía experimental, y cómo, en definitiva, pudo la religión natural encontrar apoyo en la ciencia.

Siendo el objeto y el método de cada una obviamente diferentes, ¿de qué manera pudo hacerlas compatibles? Y, sobre todo, ¿cómo pudo admitir una hipótesis teológica tan determinante y sostener a la vez el lema de “no fingir hipótesis” en filosofía natural?

Ver mas en  ” Dios en La filosofía experimental”

Destino último del Universo

Destino último del Universo

Para creencias religiosas y otras creencias comunes sobre el destino final del Universo, véase Escatología (religión).

El destino último del Universo es un tema en cosmología física. Las teorías científicas rivales predicen si el Universo tendrá duración finita o infinita. Una vez que la noción de que el Universo empezó con el Big Bang se hizo popular entre los científicos, el destino final del Universo se convirtió en una pregunta cosmológica válida, dependiendo de la densidad media del Universo y la tasa de expansión.

El Universo está actualmente en expansión. Sin embargo, las mediciones que Allan R. Sandage realizó en los años 1960 con su telescopio de 200 pulgadas muestran que el ritmo de expansión actual es menor que el de hace 1.000 millones de años. Este hecho puede implicar o no que la expansión se detenga, planteándose dos alternativas para el destino último del Universo.

Según las teorías cosmológicas actuales, la cantidad de materia que hay en el Universo es la que decidirá el futuro del mismo. Se tiene una idea bastante aproximada de la cantidad de materia visible que existe, pero no de la cantidad de materia oscura, dependiendo entonces de ésta el futuro del Universo.

Se ha podido calcular que si la densidad del Universo es menor que tres átomos por metro cúbico, será insuficiente para frenar la expansión, el Universo se expandirá indefinidamente (Big Rip) y será condenado a una muerte fría en medio de la oscuridad más absoluta. En este caso eltiempo se acabaría en unos 35.000 millones de años. Pero si la masa es suficiente para detener la expansión, tendrá lugar el Big Crunch o, lo que es lo mismo, el Universo, forzado por la gran cantidad de masa, empezaría a comprimirse hasta que, dentro de unos 20.000 millones de años, acabe por colapsarse en una singularidad, algo parecido al Big Bang, pero al revés. En este caso tras el Big Crunch es posible que el Universo comience de nuevo con otro (o, según el modelo cíclico, el mismo) Big Bang.

Bases científicas emergentes  

La exploración científica teórica del destino final del Universo se hizo posible con la teoría de la relatividad general formulada por Albert Einsteinen 1915. La relatividad general se puede emplear para describir el Universo con la mayor escala posible. Hay muchas soluciones posibles a las ecuaciones de la relatividad general y cada solución implica un posible destino final del Universo. Alexander Friedmann propuso una solución en 1921. Estas ecuaciones de Friedmann implican que el Universo ha estado expandiéndose desde una singularidad inicial; es decir, esencialmente el Big Bang.

Un parámetro importante en las teorías del destino del Universo es el parámetro de densidad, Omega (O), definido como la densidad de materia media del Universo dividido por un valor crítico de esa densidad. Esto crea tres posibles destinos del Universo, dependiendo de si O es igual, menor o mayor que 1. Estos se llaman respectivamente, Universo plano, abierto y cerrado. Estos tres adjetivos se refieren a la geometría global del Universo y no a la curvatura local del espacio-tiempo causadas por pequeñas agrupaciones de masa (por ejemplo, las galaxias y lasestrellas).

Las pruebas observacionales no tardaron en llegar. En 1929Edwin Hubble publicó sus conclusiones, basado en las observaciones de las estrellas variable Cefeida en galaxias lejanas, que el Universo estaba en expansión. Desde entonces, el principio del Universo y su posible final han sido objeto de seria investigación científica. En 1933Georges Lemaître presentó una teoría que se había llamado la teoría del Big Bang del origen del Universo. En 1948Fred Hoyle propuso la teoría opuesta de un Universo estático, llamada la Teoría del Estado Estacionario. Estas dos teorías fueron contendientes activos hasta el descubrimiento de Arno Penzias y Robert Wilson en 1965, del fondo cósmico de microondas, un hecho que es una predicción sencilla de la teoría del Big Bang y una de que la Teoría del Estado Estacionario no es válida. La teoría del Big Bang inmediatamente se convirtió en el más ampliamente sostenido punto de vista del origen del Universo.

Cuando Einstein formuló la relatividad general, él y sus contemporáneos creían en un Universo estático. Cuando Einstein encontró que sus ecuaciones podían fácilmente ser resueltas de tal manera que se permitiera que el Universo estuviera en expansión y se contrajera en un futuro lejano, añadió a estas ecuaciones lo que él llamó una constante cosmológica cuyo papel era compensar el efecto de la gravedad en el Universo en conjunto de tal manera que el Universo permanezca estático. Después de que Hubble anunciara su conclusión de que el Universo estaba en expansión, Einstein escribió que su constante cosmológica era su “gran metedura de pata“.

Empezando en 1998, las observaciones de las supernovas en galaxias distantes han sido interpretadas como consistentes con un Universo cuya tasa de expansión se está acelerando. Se han formulado teorías cosmológicas posteriores para permitir esta posible aceleración, casi siempre apelando a la energía oscura y a la materia oscura. De ahí las recientes teorías sobre el destino final del Universo que permiten una constante cosmológica distinta de cero.

Papel de la forma del Universo 

El destino final de un Universo en expansión está determinado por si Ω es mayor, menor o igual a 1. 

El destino final de un Universo en expansión está determinado por si Ω es mayor, menor o igual a 1.

El consenso científico actual de muchos cosmólogos es que el destino final del Universo depende de su forma global y de cuántaenergía oscura contiene.

Universo cerrado  

Si Ω>1, entonces la geometría del espacio sería cerrada como la superficie de una esfera. La suma de los ángulos de un triángulo exceden 180 grados y no habría líneas paralelas, todas las líneas se encontrarían eventualmente. La geometría del Universo es, al menos en una escala muy grande, elíptico.

En un Universo cerrado carente del efecto repulsivo de la energía oscura, la gravedad eventualmente parará la expansión del Universo, después de lo que empezará a contraerse hasta que toda la materia en el Universo se colapse en un punto. Entonces existirá una singularidad final llamada el Big Crunch, por analogía con el Big Bang. Sin embargo, si el Universo tiene una gran suma de energía oscura (como sugieren los hallazgos recientes), entonces la expansión podrá continuar para siempre —incluso si Ω>1—.

Universo abierto  

Si Ω<1, la geometría del espacio es abierta, p.ej., negativamente curvada como la superficie de una silla de montar. Los ángulos de un triángulo suman menos de 180 grados y las líneas paralelas no se encuentran nunca equidistantes, tienen un punto de menor distancia y otro de mayor. La geometría del Universo sería hiperbólica.

Incluso sin energía oscura, un Universo negativamente curvado se expandirá para siempre, con la gravedad apenas ralentizando la tasa de expansión. Con energía oscura, la expansión no sólo continúa sino que se acelera. El destino final de un Universo abierto tampoco es universalmuerte caliente del Universo, el “Big Freeze” o el “Big Rip“, dónde la aceleración causada por la energía oscura eventualmente se volverá tan fuerte que completamente aplastará los efectos de las fuerzas gravitacionaleselectromagnéticas y los enlaces débiles.

Universo plano  

Si la densidad media del Universo es exactamente igual a la densidad crítica tal que Ω=1, entonces la geometría del Universo es plana: como en la geometría euclidiana, la suma de los ángulos de un triángulo es 180 grados y las líneas paralelas nunca se encuentran.

Sin energía oscura, un Universo plano se expande para siempre pero a una tasa continuamente desacelerada: la tasa de expansión se aproxima asintóticamente a cero. Con energía oscura, la tasa de expansión del Universo inicialmente baja, debido al efecto de la gravedad, pero eventualmente se incrementa. El destino final del Universo es el mismo que en un Universo abierto, la muerte caliente del Universo, el “Big Freeze” o el “Big Rip”. En 2005, se propuso la teoría del destino del Universo Fermión-bosón, proponiendo que gran parte del Universo estaría finalmente ocupada por condensado de Bose-Einstein y la quasipartícula análoga al fermión, tal vez resultando una implosión. Muchos datos astrofísicos hasta la fecha son consistentes con un Universo plano.

Véase también: Forma del Universo

Teorías sobre el final del Universo El destino del Universo viene dado por la densidad del Universo. La preponderancia de las pruebas hasta la fecha, basadas en las medidas de la tasa de expansión y de la densidad, favorecen la teoría de que el Universo no se colapsará[cita requerida].

Big Freeze o Heat Death

Artículo principal: Big Freeze

El Big Freeze es un escenario bajo el que la expansión continúa indefinidamente en un Universo que es demasiado frío para tener vida. Podría ocurrir bajo una geometría plana o hiperbólica, porque tales geometrías son una condición necesaria para un Universo que se expande por siempre. Un escenario relacionado es la Muerte Caliente, que dice que el Universo irá hacia un estado de máxima entropía en el que cada cosa se distribuye uniformemente y no hay gradientes, que son necesarios para mantener el tratamiento de la información, una forma de vida. El escenario de Muerte Caliente es compatible con cualquiera de los tres modelos espaciales, pero necesita que el Universo llegue a una eventual temperatura mínima.

Big Rip: tiempo infinito, periodo de vida finito

Artículo principal: Big Rip

En un Universo abierto, la relatividad general predice que el Universo tendrá una existencia indefinida, pero con un estado donde la vida que se conoce no puede existir. Bajo este escenario, la energía oscura causa que la tasa de expansión del Universo se acelere. Llevándolo al extremo, una aceleración de la expansión eterna significa que toda la materia del Universo, empezando por las galaxias y eventualmente todas las formas de vida, no importa cuanto de pequeñas sean, se disgregarán en partículas elementales desligadas. El estado final del Universo es una singularidad, ya que la tasa de expansión es infinita.

Big Crunch: tiempo y periodo de vida finito
Artículo principal: Big Crunch
El Big Crunch. El eje vertical se puede considerar como tiempo positivo o negativo. 

El Big Crunch. El eje vertical se puede considerar como tiempo positivo o negativo.

La teoría del Big Crunch es un punto de vista simétrico del destino final del Universo. Justo con el Big Bang empezó una expansión cosmológica, esta teoría postula que la densidad media del Universo es suficiente para parar su expansión y empezar la contracción. De ser así, se vería cómo las estrellas tienden a ultravioleta, por efecto Doppler. El resultado final es desconocido; una simple extrapolación sería que toda la materia y el espacio-tiempo en el Universo se colapsaría en una singularidad espaciotemporal adimensional, pero a estas escalas se desconocen los efectos cuánticos necesarios para ser considerados (VéaseGravedad cuántica).

Este escenario permite que el Big Bang esté precedido inmediatamente por el Big Crunch de un Universo precedente. Si esto ocurre repetidamente, se tiene un universo oscilante. El Universo podría consistir en una secuencia infinita de Universos finitos, cada Universo finito terminando con un Big Crunch que es también el Big Bang del siguiente Universo. Teóricamente, el Universo oscilante no podría reconciliarse con la segunda ley de la termodinámica: la entropía aumentaría de oscilación en oscilación y causaría la muerte caliente. Otras medidas sugieren que el Universo no es cerrado. Estos argumentos indujeron a los cosmólogos a abandonar el modelo del Universo oscilante. Una idea similar es adoptada por el modelo cíclico, pero esta idea evade la muerte caliente porque de una expansión de branas se diluye la entropía acumulada en el ciclo anterior.

Multiversos: sin final completo
Artículo principal: Multiverso

Los multiversos (o Universos paralelos) es un escenario en el que aunque el Universo puede ser de duración finita, es un Universo entre muchos. Además, la física de los multiversos podría permitirles existir indefinidamente. En particular, otros Universos podrían ser objeto de leyes físicas diferentes de las que se aplican en el Universo conocido.

Falso vacío

Artículo principal: Falso vacío

Si el vacío no es el estado de energía más bajo (un falso vacío), se podría colapsar en un estado de energía menor. Esto es llamado evento de metaestabilidad del vacío. Esto fundamentalmente alteraría el Universo, las constantes físicas podían tener valores diferentes, severamente afectando a los fundamentos de la materia.

Niveles indefinidos El modelo cosmológico multi-nivel postula la existencia de niveles indefinidos del Universo. Mientras la existencia de nuestro nivel del Universo es finita, hay un número indefinido de niveles del Universo cada uno con su principio y su fin, pero el completo tiene una existencia infinita.1

Restricciones observacionales en las teorías 

La elección entre estos escenarios rivales se hace ‘pesando’ el Universo, p.ej., midiendo las contribuciones relativas de materiaradiación,materia oscura y energía oscura a la densidad crítica. Más concretamente, compitiendo con escenarios que son evaluados contra los datos obtenidos en agrupaciones galácticas y supernovas lejanas y en anisotropías en el fondo cósmico de microondas.

Vida en un Universo mortal 

La hipótesis de la inteligencia eterna de Dyson propone que una civilización avanzada podría sobrevivir durante un periodo de tiempo infinito consumiendo sólo una suma finita de energía. Tal civilización alternaría breves periodos de actividad con largos periodos de hibernación.

John Barrow y Frank Tipler (1986) propusieron el principio del final antrópico: la emergencia de vida inteligente es inevitable y una vez que la vida llegue a estar en alguna parte del Universo, nunca morirá. Barrow y Tipler van incluso más allá: el destino eventual de la vida inteligente es extenderse y controlar el Universo entero en todos los aspectos menos uno: la inteligencia no puede parar el Big Crunch. Además, no se querría hacer de esta manera porque la fuente principal de energía del Universo al experimentar un Big Crunch será una mancha caliente en el cielo surgiendo de una contracción asimétrica del Universo. Se especula con que la asimetría necesaria sería ingeniada por alguna forma de vida inteligente.

El escenario del punto Omega de Tipler (Tipler 1994) concluye que el contrario de la eterna inteligencia sería el caso de una civilización en los instantes finales de un Big Crunch. Tal civilización, en efecto, experimentaría una suma infinita de tiempo “subjetivo” durante la vida finita restante del Universo, usando la enorme energía de la implosión para acelerar el tratamiento de la información más deprisa que la alternativa de la singularidad final.

Aunque es posible en teoría, no está claro si existirá alguna vez tecnología que haga que estos escenarios sean factibles. Además, las soluciones efectivas pueden ser indistinguibles desde el presente estado del Universo. En otras palabras, si los humanos no pueden parar el Universo del colapso, al menos podrán utilizar la energía del colapso para simular futuros Universos que se parecerían al final del Universo, pero con escalas de tiempo artificiales o comprimidas.

Los recientes trabajos en cosmología inflacionaria, la teoría de cuerdas y la mecánica cuántica han movido la discusión del destino final del Universo en distintas direcciones desde los escenarios establecidos por Dyson y Tipler. El trabajo teórico de Eric Chaisson y David Layzerencuentra que una expansión del espacio-tiempo da pie a un salto de entropía creciente, pone en duda la hipótesis de la muerte caliente del Universo. Invocando el trabajo de Ilya Prigogine en termodinámica lejos del equilibrio, sus análisis sugieren que este salto de entropía puede contribuir a la información y así a la formación de estructuras.

Mientras tanto, Andrei LindeAlan GuthEdward Harrison y Ernest Sternglass argumentan que la cosmología inflacionaria fuertemente sugiere la presencia de multiversos y que sería práctico incluso con el conocimiento actual para los seres inteligentes generar y transmitir informaciónde novo a un Universo distinto. Alan Guth ha especulado que una civilización en la cima de la escala de Kardashev puede crear universos personalizados como continuación de la evolución de la existencia, el crecimiento y la multiplicación.2 Además, el reciente trabajo teórico sobre el problema sin resolver de la gravedad cuántica y el principio holográfico sugieren que las cantidades físicas tradicionales se pueden describir por sí mismas, se pueden describir en términos de intercambios de información, que en cambio hace que aparezcan las preguntas sobre la aplicabilidad de los modelos cosmológicos antiguos.

Cultura popular 

Prácticamente todas las grandes religiones tienen una historia del fin del Universo. El estudio teológico del destino final del Universo o el destino final de la existencia humana se conoce como escatología. Muchos grupos religiosos están divididos en sus creencias teológicassobre cómo será el final del mundo compatibilizando con las teorías científicas del final del Universo. Por ejemplo, un texto que dice “y todas las estrellas caerán del cielo” puede implicar una mal comprensión de que las estrellas son meros puntos de luz. Pero si ese texto tiene implicaciones verdaderas actuales de una inteligencia divina, se puede referenciar como una de las teorías modernas seculares sobre el final del Universo.

Además, numerosos autores de ciencia ficción y humoristas han escrito sobre el final del Universo. Los incontables trabajos de sci-fi y fantasía utilizan la amenaza de la destrucción de Universo como su dispositivo argumental, normalmente con un malo supervillano o la incompetencia de los humanos como causas y generalmente con la ingenuidad humana que salva el día.

Libros 

  • La historia corta de Isaac Asimov La Última Pregunta propone un Universo experimentando la muerte caliente y una tecnología de computación térmica tan potente que finalmente descubre cómo revertir la muerte térmica por ignición que es, en efecto, un nuevo Big Bang. Cuando Asimov publicó esta historia, en 1959, la muerte térmica era el único escenario de este tipo en ser discutido.
  • La novela Tau Zero de Poul Anderson propone un Universo cíclico que termina en un Big Crunch seguido de una expansión con un nuevo Big Bang. Propone que la gran implosión estará rodeada por una nube de hidrógeno y que un barco estelar podría navegar con cierto rumbo para evitar la singularidad y emerger en un nuevo Universo.
  • El poema narrativo “A Long Time Dying” de Geoffrey A. Landis propone un Universo que termina en un Big Crunch.
  • Milliways, El Restaurante al Final del Universo, es un lugar de ficción en la serie de ciencia-ficción de Douglas Adams Guía del autoestopista galáctico. El restaurante entero y sus patrones son proyectados a través del tiempo vía una burbuja temporal hasta el punto en que el Universo se acaba. El techo está hecho de cristal de tal manera que los clientes pueden ver el final del Universo como un entretenimiento de la cena. El final del Universo es descrito por Zaphod Beeblebrox como un “Gnab Gib” (“Big Bang” deletreado hacia atrás).
  • La novela Excession, de Iain M. Banks, involucra a una misteriosa sonda alienígena construida por una civilización capaz de viajar entre Universos jóvenes y antiguos.
  • En la novela Sueños de Gravedad, de L.E Modesitt, Engee, un “Dios” nanobot que utiliza el personaje pricipal para investigar un Universo de antimateria que está explotando para crear nueva materia. La explicación dada por Engee a Tristan es que intenta prevenir al Universo de satisfacer su propósito reemplazando tanta energía o materia que está perdido en el proceso de creación de información.
  • En la novela El Mundo al Final del Tiempo, de Frederik Pohl, el planeta (y el resto del sistema solar) de los protagonistas, junto con algunas estrellas cercanas son lanzadas a casi la velocidad de la luz, de modo que el tiempo para ellos pasa mucho más despacio que en el Universo exterior. Cuando vuelven a frenar, descubren que están en el futuro lejano del Universo, cuando todas las demás estrellas hace tiempo que se han apagado.

Películas y programas de TV  

  • La película de Woody Allen Annie Hall tiene a la joven Alvy Singer quejándose a un médico de que si el Universo se está expandiendo, no hay ningún interés en hacer sus tareas domésticas. Su madre le pregunta “¿Cual es tu negocio?” y “¿Qué quieres hacer con el Universo?, su médico fumando un cigarrillo postula que debería simplemente disfrutar la vida.
  • En la serie de televisión Enano Rojo y también en el libro de Enano Rojo Hacia Atrás, la tripulación tropieza con una realidad donde el tiempo está viajando hacia atrás. Kryten teoriza que esto es algún tiempo en el futuro de su Universo, donde está yendo hacia un Big Crunch, causando al tiempo ir hacia atrás. Otro episodio del programa entró en la idea de los multiversos, profundizando en la idea de un número infinito de Universos paralelos, cada uno de ellos separados por diferentes bifurcaciones en la “línea del destino”.
  • En la serie de televisión Lexx, el episodio 2.20 “El Final del Universo”, toda la materia del Universo, excepto los personajes principales y su barco, son convertidos en brazos robóticos voladores autónomos con una consciencia simple del villano principal Mantrid. La fuerza gravitacional de estos brazos cerrándose uno con otro causa un Big Crunch con Lexx en el centro. Lexx es de alguna manera enviado a un Universo alternativo para continuar la temporada 3 de la serie.
  • En la serie de televisión Star Trek: Espacio Profundo Nueve (Episodio: “Chrysalis”), varios humanos ingeniados genéticamente determinan que el Universo se colapsará en un Big Crunch e intentarán desarrollar un camino para alterar la constante cosmológica del Universo para mantener su masa de colapsarse a sí misma.
  • En la famosa película de Ed Wood Plan 9 del espacio exterior, los invasores alienígenas despiertan a los muertos para prevenir a los humanos de la destrucción del Universo a través de un dispositivo que puede “explotar la luz solar”.
  • En la temporada 2006 de Doctor Who, el Torchwood Institute adquiere una misteriosa orbe que el doctor identifica como un “barco nulo”, una nave prevista para existir fuera del espacio-tiempo y así sobrevivir al Universo. Se sugiere que el Universo es cíclico u oscilatorio, diciendo que en el barco nulo se podría sobrevivir al final del Universo y a la creación del siguiente.
  • En la serie de anime Eureka 7, se dice que existe un límite de interrogantes, la cual consiste en que si demasiadas formas de vida habitan determinada región (se podría expresar como densidad biológica), tal región se empezará a colapsar en una singularidad similar a un hoyo negro que finalmente acabaría con todo el universo.

Videojuegos 

  • Durandal, el juego de Inteligencia Artificial rampante de la serie Marathon de Bungie Studios, muestra una preocupación e incluso obsesión, con escapar del fin del Universo, que él insiste en que es inevitable, pero puede ser evitado de alguna manera desconocida por el jugador.

 

Véase también  

Referencias  

  1.  www.slovio.com: multi-level-universe
  2.  www.universetoday.com: Advanced civilization become

Enlaces externos  

Lecturas complementarias  

No ficción  

Ficción 

El Principio del Universo

El Principio del Universo

¿Ha existido siempre el universo, o tuvo un principio en algún momento específico?

Gran parte de la discusión acerca de un Dios creador se basa en esta pregunta. Al fin y al cabo, si el universo ha existido siempre, no hay necesidad de que ningún ser o inteligencia superior lo haya diseñado y creado. Por otro lado, si el universo tuvo su origen en un momento específico, algo tuvo que ser la causa.

Los científicos no están de acuerdo en cuanto a si el universo tuvo o no un principio. Algunos creen que es posible que siempre haya existido. El físico inglés Stephen Hawking explica por qué: “Si el universo tuviera un principio, podríamos suponer que tuvo un creador. Pero si el universo fuera completamente autónomo e ilimitado, no tendría necesidad de un principio ni de un fin: sencillamente existiría” (A Brief History of Time [“Breve historia del tiempo”], 1988, pp. 140-141).

Pero este último concepto ya no es la perspectiva de los científicos en general. La mayoría de ellos ahora acepta que el universo surgió repentinamente en un momento específico.

Un descubrimiento revolucionario

A principios del siglo 20 algunos astrónomos descubrieron un fenómeno que se conoce como el desplazamiento rojo; es decir, que la luz de lejanas galaxias es desplazada hacia el rojo en el espectro de colores. El astrónomo Edwin Hubble se dio cuenta de que esto quería decir que el universo se está expandiendo. Descubrió que las galaxias y enjambres de galaxias se están alejando unas de otras en todas direcciones.

Para poder visualizar este revolucionario descubrimiento, imaginémonos unos puntos de tinta en la superficie de un globo que estemos inflando. A medida que lo inflamos, los puntos se alejan unos de otros en todas direcciones. Hubble y otros astrónomos descubrieron que en todo el universo las galaxias se están alejando unas de otras en la misma forma. También pudieron ver que mientras más alejada de nosotros esté una galaxia o un grupo de éstas, más rápido se alejan.

Dondequiera que miró, Hubble observó que el universo estaba expandiéndose. El descubrimiento fue revolucionario, ya que hasta ese momento la mayoría de los astrónomos suponían que las galaxias se movían al azar. Otros astrónomos y físicos confirmaron los descubrimientos y conclusiones de Hubble. ¿Qué significaría esto?

El Dr. John D. Barrow, profesor de astronomía en la Universidad de Sussex, Inglaterra, examina el fascinador asunto de cómo empezaron el espacio, la materia e incluso el tiempo. Con respecto a la expansión del universo, él dice: “Este fue el descubrimiento más grande de la ciencia en el siglo 20, y confirmó lo que la teoría de la relatividad de Einstein había predicho acerca del universo: que no puede permanecer estático. Si las galaxias no se estuvieran alejando a toda prisa unas de otras, la atracción gravitacional entre ellas las juntaría a todas. El universo no puede estar inmóvil.

”Si el universo está expandiéndose, entonces cuando invirtamos la dirección de la historia y miremos hacia el pasado deberemos encontrar pruebas de que surgió de un estado más pequeño y más denso, un estado que parece haber sido alguna vez de tamaño cero. Este aparente principio es lo que ha venido a conocerse como la gran explosión” (The Origin of the Universe [“El origen del universo”], 1994, pp. 3-5).

En otras palabras, la conclusión a la cual llegaron los astrónomos es que estaban viendo la secuela de una explosión inimaginablemente poderosa que lanzó materia y energía en todas direcciones, formando así el universo conocido; de ahí el nombre de “gran explosión”. Lo que estaban observando realmente era el hecho de que el universo tenía que tener un principio.

El momento de la creación

El descubrimiento estremeció a la comunidad científica. Robert Jastrow, fundador del Instituto Goddard para Estudios Espaciales y ex profesor de astronomía y geología en la Universidad de Columbia, Nueva York, dice: “Pocos astrónomos podían haber previsto que este suceso —el súbito nacimiento del universo— vendría a ser un hecho científico comprobado, pero la observación del espacio sideral por medio de telescopios los ha obligado a llegar a esa conclusión” (The Enchanted Loom: Mind in the Universe [“El telar encantado: La inteligencia en el universo”], 1981, p. 15).

También declara: “La semilla de todo lo que ha sucedido en el universo desde entonces, fue plantada en el primer instante . . . Fue literalmente el momento de la creación” (Journey to the Stars: Space Exploration—Tomorrow and Beyond [“Viaje a las estrellas: La exploración del espacio, mañana y más allá”], 1989, p. 47).

Los científicos habían descubierto un hecho importantísimo que ya había sido consignado en la Biblia desde hace unos 3.500 años: El universo no era eterno; tuvo un principio. Otros descubrimientos, entre ellos la desintegración radiactiva de ciertos elementos, probaron que la edad de estos elementos no podía ser infinita porque de ser así se habrían transformado en plomo desde hacía mucho tiempo.

Mientras los científicos y filósofos supusieron que el universo había existido desde siempre —que no tenía un principio y por consiguiente no era necesario un Creador— fácilmente podían rechazar la existencia de Dios. Pero son pocos los que aún insisten en que la Tierra y el universo son infinitos, porque hay muchas pruebas en contra. En su mayoría, los científicos se han visto obligados a reconocer que vivimos en un universo que tuvo un principio.

Ese reconocimiento da lugar a preguntas que desconciertan a muchos científicos. Antes de que el universo fuera creado, ¿qué fuerza, poder o ley existía que pudo haber sido la causa de que éste surgiera? Nuestro raciocinio nos dice que el universo no pudo haber surgido de la nada. Eso es contrario a la lógica y también a las leyes de la física. ¿Qué —o quién— creó el universo? Y ¿por qué lo hizo?

Los límites de la ciencia

Es en este punto donde la ciencia tiene que detenerse. Como comenta el profesor Jastrow: “Es posible que exista una explicación válida para el explosivo nacimiento de nuestro universo; pero si existe tal explicación, la ciencia no puede encontrar cuál es. La búsqueda retrospectiva de los científicos termina en el momento de la creación . . . Nos gustaría continuar esa investigación aún más atrás en el tiempo, pero la barrera que se opone al progreso parece insuperable. No es cuestión de otro año u otro decenio de trabajo, otros cálculos u otra teoría; en estos momentos parece que la ciencia nunca podrá descorrer el velo que oculta el misterio de la creación” (God and the Astronomers [“Dios y los astrónomos”], 1978, pp. 114-116).

El profesor Jastrow reconoce que todo lo que los científicos conocen no se extiende más allá del momento de la creación. El hecho de que el universo surgió súbitamente de la nada, desafía todas las leyes conocidas, de manera que la ciencia no puede dar una explicación coherente. No hay nada que le permita estudiar, medir o reconstruir un suceso que está más allá del entendimiento científico.

Algunos científicos sacan conclusiones incorrectas de estos hechos suponiendo que, debido a que la ciencia no puede descubrir lo que sucedió antes de que fuera formado el universo, nada pudo haber sucedido antes de que fuera formado. Esto no nos dice nada acerca de la existencia o inexistencia de Dios, pero sí dice mucho acerca de las limitaciones de la tradicional perspectiva científica. Si queremos entender qué o quién existió antes del universo, tenemos que encontrar una fuente de información aparte de la ciencia. Y sólo hay una fuente que presenta una explicación verosímil y coherente: la Biblia.

Frente a lo que dice la Biblia, sólo hay una alternativa: Los ateos tienen que afirmar que el universo entero provino de la nada, y sin causa alguna. Tienen que refugiarse tras esta afirmación infundada e indefendible porque no hay otra forma de eludir la existencia de una causa primera.

Pero su afirmación más elemental es errónea. Se ha comprobado que el principio del universo fue un acontecimiento específico. Todos sabemos, por años y años de experiencia, que una de las verdades más básicas es que todo acontecimiento tiene una causa. Esta verdad elemental es el fundamento de las leyes que gobiernan la energía y la materia. No hay efecto sin causa. El principio del universo fue un acontecimiento que tuvo una causa específica.

Lo que dice la Biblia

En Génesis 1:1 leemos: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Esta es una frase sencilla, pero contesta la más elemental y científica de todas las preguntas: ¿De dónde vinimos?

En este versículo se nos habla del principio del universo; tuvo un principio causado por una fuerza eterna e inmutable que no es parte de este universo físico. Cuando se creó la materia, ese fue el principio del tiempo tal como nosotros lo medimos. En lo que se refiere al origen del universo, este versículo contesta las preguntas de quién, qué y cuándo; el por qué viene un poco más adelante. En Hebreos 11:3 encontramos más información: “Por la fe [la confianza en lo que Dios ha revelado] entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”.

En esta breve explicación hay dos cosas que debemos tener en cuenta. La primera es que el universo provino de algo; tuvo una causa primera. Provino de algo que no era visible; es decir, no era materia preexistente. Las Escrituras nos dicen que nuestro universo tuvo una causa; esto es verdaderamente una declaración científica. La segunda es que se nos dice que por la fe entendemos que el universo fue constituido por la palabra de Dios, pero esta no es una fe ciega. No se nos pide que creamos que el universo brotó sin causa y sin propósito, pues este es el dogma de fe de los ateos. Se nos pide que creamos que tuvo su origen en la obra voluntaria de un ser que es eterno y que posee el poder suficiente para hacer que el universo existiera.

Cómo entender Génesis 1:1-2

En los últimos 150 años, ninguna parte de la Biblia ha sido más agresivamente atacada que el relato de la creación en el primer capítulo del Génesis. Los darvinistas han hablado mucho acerca de ciertas indicaciones que parecen sugerir que nuestro planeta puede tener entre cinco y 15 mil millones de años de antigüedad. Por otro lado, otras personas, basándose en cuidadosos estudios de las genealogías bíblicas y la historia, aseguran que éste ha existido por unos 6.000 años. En esta polémica los dos primeros versículos de la Biblia son de gran importancia.

Esta controversia nos conduce a una pregunta primordial: Si la Tierra tiene miles de millones de años, y si las claras declaraciones de la Biblia acerca de la creación son erróneas, entonces ¿cómo podemos creer las demás cosas que ésta dice? Es una pregunta válida y ha dado lugar a la perspectiva que predomina en nuestros sistemas educativos, la cual pone a la ciencia en contra de la religión. Las declaraciones de la ciencia son impresionantes, pero ¿qué es lo que dice la Biblia realmente?

Algunos eruditos reconocen que la frase: “Y la tierra estaba desordenada y vacía” (Génesis 1:2) puede ser traducida como: “Y la tierra se volvió desordenada y vacía”.

El Dr. Gleason Archer, profesor de idiomas bíblicos, dice: “Debe notarse . . . que el verbo estaba en Génesis 1:2 bien puede ser traducido como ‘se volvió’, de manera que diga: ‘Y la tierra se volvió desordenada y vacía’. Sólo una catástrofe cósmica podría explicar la introducción de la caótica confusión en la perfección original de la creación de Dios. En lo que se refiere a la exégesis, esta interpretación ciertamente parece ser razonable . . .” (A Survey of Old Testament Introduction [“Introducción general al Antiguo Testamento”], 1974, p. 184). Y en una nota al margen, Archer agrega: “Por tanto, no puede haber objeción gramatical en contra de la traducción: ‘Y la tierra se volvió desordenada y vacía’ en Génesis 1:2”.

Otro estudioso de la Biblia, Arthur Custance, escribió: “Para mí, este asunto es importante, y después de estudiar el problema por unos 30 años y después de leer todo lo que pude encontrar sobre los pros y los contras, y después de acumular en mi propia biblioteca unos 300 comentarios sobre el Génesis (el más antiguo data de 1670), estoy persuadido, con base en las pruebas, de que hay mucha más razón para traducir Génesis 1:2 como: ‘Pero la tierra se había vuelto una ruina y una desolación, etc.’, que la que hay para cualesquiera de las traducciones típicas de nuestras versiones modernas” (Without Form and Void: A Study of the Meaning of Genesis 1:2 [“Desordenada y vacía: Estudio del significado de Génesis 1:2”], 1970, p. 7).

En otras palabras, Dios creó los cielos y la tierra, pero el texto hebreo original admite que la tierra después se volvió “desordenada y vacía”. Esto puede indicar que algo dañó la creación original que se describe en Génesis 1:1, por lo que luego Dios tuvo que restaurar el orden; esto pudo ocurrir durante los seis días de restauración que fueron seguidos por el reposo del séptimo día. (Si usted desea más información sobre esta perspectiva de Génesis 1:1-2, puede solicitar el folleto gratuito ¿Se puede confiar en la Biblia?)

Baste aquí con decir que Dios no crea las cosas en estado de caos (Isaías 45:18; 1 Corintios 14:33). Dios le dijo a Lucero: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad” (Ezequiel 28:15). Dios es un ser de perfección, de orden y de belleza. El caos y el desorden son el resultado del rechazo de sus leyes, la rebelión en contra de él. Las Escrituras nos muestran que ya había ángeles antes de que Dios creara el universo físico (Job 38:4-7). Algunos de los seres angélicos fueron los primeros en romper la armonía y causar confusión en la creación perfecta de Dios.

Otros versículos nos indican que hubo una creación original (Génesis 1:1) que precedió a la condición “desordenada y vacía” (en hebreo tohú y bohú, que quiere decir un estado de caos, desorden o confusión) del versículo 2. En Isaías 45:18 se nos dice justamente que Dios no creó la Tierra “en vano [tohú]”, sino “para que fuese habitada la creó”. El estado caótico que se menciona en Génesis 1:2 sobrevino después de la creación original.

Al parecer, este caos fue el resultado de la rebelión de Lucero [Satanás] y la tercera parte de los ángeles (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:15-17; Apocalipsis 12:4). Más tarde, después de un tiempo indeterminado, Dios llevó a cabo una completa restauración de la superficie del planeta durante seis días de actividad seguidos del séptimo como reposo (Génesis 1; Éxodo 20:11). Es decir, parece ser que hubo un gran intervalo de tiempo entre la creación original descrita en Génesis 1:1 y la restauración que empezó en el versículo 3. Este lapso pudo haber sido de miles de millones de años, lo que da lugar a la “profundidad de tiempo” que parecen haber descubierto algunos geólogos y otros científicos en los últimos dos siglos.

Por tanto, la Biblia misma, cuando la entendemos correctamente, nos ofrece una solución lógica para este supuesto misterio, y no existe ningún conflicto con que el universo pueda tener miles de millones de años. La Biblia sencillamente no dice qué edad tiene el universo o nuestro planeta, pero sí declara sin ambages que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

Un universo regido por leyes

¿Qué es lo que los científicos han descubierto con respecto a las leyes elementales que existían cuando se originó nuestro universo? Lejos de tener una estructura caótica, como sería de esperar si no fueran producto de una inteligencia, la conclusión general de los científicos es que el universo ha estado expandiéndose de manera ordenada desde su comienzo. No debemos suponer que esa expansión ha ocurrido sin ton ni son.

Keith Ward, profesor de historia y de la filosofía de la religión en la Universidad de Londres, escribe: “El universo empezó a expandirse de una manera muy precisamente ordenada, de acuerdo con un conjunto de leyes y constantes matemáticas que gobernaban su transformación subsecuente en un universo como el que vemos hoy. Ya existía una complicada serie de leyes cuánticas que regían posibles interacciones de partículas básicas; y según una de las teorías principales, el universo se originó por la operación de fluctuaciones en un campo cuántico de acuerdo con esas leyes” (God, Chance & Necessity [“Dios, la casualidad y la necesidad”], 1996, p. 17).

Semejantes descubrimientos y conclusiones científicas nos traen una vez más a las preguntas básicas: ¿Quién creó las leyes originales de la astrofísica? ¿Surgieron por casualidad o accidente, o fueron establecidas por un Creador divino?

¿Leyes sin un Legislador?

Los científicos reconocen que nuestro maravilloso universo está gobernado por leyes precisas. El profesor Davies resume de esta manera los descubrimientos acerca de estas leyes: “Cada adelanto [científico] trae nuevos e inesperados descubrimientos, y desafía nuestras mentes con conceptos extraños y, en ocasiones, difíciles. Pero a través de todo se extiende el hilo familiar de la racionalidad y el orden . . . Este orden cósmico está sostenido por leyes matemáticas bien definidas que se entretejen para formar una sutil y armoniosa unidad. Las leyes poseen una elegante sencillez, y frecuentemente han llamado la atención de los científicos tan sólo por su belleza” (The Mind of God: The Scientific Basis for a Rational World [“La mente de Dios: La base científica para un mundo racional”], 1992, p. 21).

Como dijo Einstein: “Todo aquel que se dedica seriamente a la investigación científica llega a convencerse de que en las leyes del universo se manifiesta un espíritu: un espíritu sumamente superior al del hombre” (The Quotable Einstein [“Citas de Einstein”], 1996, p. 152).

¿Quiere decir que la preexistencia del intrincado y complejo sistema de leyes
naturales en el universo tuvo realmente un Legislador? ¿O puede la ciencia demostrar que el origen del universo es sólo el resultado de “causas naturales”?

El bioquímico Michael Behe escribe: “Es común, casi trivial, decir que la ciencia ha hecho grandes adelantos en el entendimiento de la naturaleza. Las leyes de la física se entienden tan bien ahora, que sondas espaciales vuelan con toda precisión para fotografiar mundos a miles de millones de kilómetros de distancia. Computadoras, teléfonos, luces eléctricas y otros ejemplos innumerables dan testimonio de cómo la ciencia y la tecnología han logrado aprovechar las fuerzas de la naturaleza . . .

”Pero entender cómo funciona algo no es lo mismo que entender cómo llegó a ser. Por ejemplo, los movimientos de los planetas en el sistema solar pueden predecirse con asombrosa exactitud; no obstante, todavía se debate mucho acerca del origen del sistema solar (es decir, cómo se originaron el sol, los planetas y sus lunas). Quizá la ciencia llegue algún día a resolver el acertijo; aun así, sigue siendo cierto que entender el origen de algo es diferente de entender su funcionamiento diario” (Darwin’s Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution [“La caja negra de Darwin: El desafío bioquímico a la evolución”], 1996, p. ix).

Muchas personas inteligentes y educadas —y que tienen una fe casi religiosa— creen que las complicadas leyes que gobiernan el universo surgieron por casualidad. Pero ¿es lógico o racional creer tal cosa? Sabemos sin duda alguna que esta postura no está basada en ninguna prueba demostrable. He aquí la verdadera pregunta: ¿Tiene sentido creer que un universo gobernado por un ordenado sistema de leyes precisas surgió espontáneamente de la nada?

La perspectiva bíblica

Aquí es donde tenemos que prestar mayor atención a lo que nos dicen las Sagradas Escrituras. Éstas nos presentan un cuadro muy diferente: “. . . Él mandó, y fueron creados [los cielos]. Los hizo ser eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada” (Salmos 148:5-6).

Aquí se nos dice que Dios creó leyes en “los cielos” que no pueden ser suspendidas. “Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con el palmo; al llamarlos yo, comparecieron juntamente” (Isaías 48:13).

En estos versículos encontramos grandes verdades, y cuando se comparan con otras alternativas —fruto del razonamiento humano— tienen mucho sentido. Es la única perspectiva que resuelve verdaderamente todas las dificultades. Observemos la reacción del astrónomo Hugh Ross cuando leyó por primera vez el relato bíblico de la creación: “Las características [del relato del Génesis] me impresionaron de inmediato. Eran sencillas, directas y específicas. Yo estaba asombrado con el número de datos históricos y científicos y con sus pormenores.

”Me tomó varias horas investigar tan sólo el primer capítulo. En lugar de otro extraño mito sobre la creación, aquí estaba algo como un registro diario de las condiciones iniciales del planeta, descritas correctamente desde el punto de vista de la astrofísica y de la geofísica, seguidas por un resumen de la secuencia de cambios por medio de los cuales la Tierra llegó a ser habitada por seres vivientes y, finalmente, por el hombre.

”El relato era sencillo, elegante y científicamente exacto. Por lo que entendí, me parece que es el punto de vista de un observador que se encontraba en la superficie de la Tierra; tanto el orden como la descripción de los acontecimientos de la creación encajaban perfectamente con el registro establecido de la naturaleza. Yo me quedé asombrado” (The Creator and the Cosmos [“El Creador y el cosmos], 1993, p. 15).

La prueba de que nuestro planeta tuvo un principio definido, con leyes preexistentes que gobernaban todos sus movimientos, es una poderosa indicación de que Dios existe y que es el Creador y Sustentador de este maravilloso universo.

Muchos de los libros escritos por científicos parten de la premisa de que la teoría de la evolución es un hecho comprobado. La mayoría de nuestros sistemas educativos se basan en esa teoría. Pero ¿qué decir de otros puntos de vista? Veamos lo que dice The Columbia History of the World [“Historia del mundo, de Columbia”], 1972, p. 3): “Ciertamente, nuestro mejor conocimiento actual, al que le falta la magia poética de la Escritura, parece en cierto modo menos creíble que el relato de la Biblia . . .”

Fred Heeren, escritor de temas científicos, hace notar que “la verdadera tendencia en la cosmología del siglo 20 . . . ha sido dejar un punto de vista que no armonizaba con el relato de la creación del Génesis, para adoptar uno que sigue muy de cerca la antigua perspectiva. De hecho . . . la revelación hebrea es la única fuente religiosa procedente de tiempos antiguos que encaja con el cuadro cosmológico moderno. Y en muchos casos, los expertos en los mitos y la arqueología del siglo 20 también se han visto obligados a cambiar los viejos conceptos que consideraban a la Biblia como un mito, por unos que la consideran como historia” (Show Me God [“Muéstreme a Dios”], 1997, prólogo).

Ya es tiempo de que nosotros le demos el debido crédito al libro del Génesis.

Fuente: http://www.iglesiadediosunida.org/literatura/folletos/ED/principio.htm

Nueva evidencia de la creación del Universo

Nueva evidencia de la creación del Universo

Autor: Mauro Apolos González

Algunas personas me dicen que no hay pruebas de que Dios existe… en realidad lo difícil es encontrar una sola prueba de que NO EXISTE. Lo que sucede es que estas personas suponen que la existencia de Dios requiere la misma índole de pruebas que la existencia de un árbol, del agua, o de cualquier otra cosa que se puede fotografiar , ver y medir.

En el caso de Dios, obviamente no puede ser visto, ni medido. Pero esto no es una excusa para “evadir la prueba”. Es parte de la esencia del propio Dios: evidentemente que si estoy hablando de un Ser responsable de la existencia de la realidad no puedo al mismo tiempo afirmar que ese Ser posee una naturaleza medible y visible desde dicha realidad.

Pensemos esto.. nosotros vivimos en la tercera dimensión. Los dibujos animados existen en la segunda. ¿Puede un dibujo animado, fruto de la creación de un ser de nuestra dimensión, vernos, entendernos o medirnos? Y estoy hablando de una brecha de tan solo una dimensión de distancia.

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