Clemente Romano y el “Sola Fide”

Clemente Romano y el “Sola Fide”
por Daniel Sapia
(Los textos Bíblicos se escribirán en ROJO)

Introducción

Es sabido que la doctrina del Sola Fide (o “sólo por la Fe”) es una de las columnas de la Reforma Protestante del siglo XVI, junto con el Sola Gracia, Sola Escritura, Sólo Cristo y Sólo gloria a Dios.

Esta doctrina enseña que no existe mérito alguno que haga al hombre pecador “merecedor” de la salvación de su alma, sino que la misma es consecuencia de la infinita misericordia de Dios, recibida por Gracia (regalo) por medio de la Fe en el sacrificio vicario y expiatorio de Jesucristo en la cruz del Calvario. Ya el apóstol San Pablo declara que somos salvos por Gracia por medio de la Fe… “no por obras para que nadie se gloríe” (para que nadie diga que se lo ha merecido), enseñando en consecuencia que la Justificación ante Dios Padre del hombre pecador se realiza SOLO POR LA FE (“Sola Fide”)

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras [1], las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas…” (Efesios 2:8-10)

Ahora bien, esta doctrina (Sola Fe-“Sola Fide”) atenta de manera directa contra la base misma de los argumentos esgrimidos por la Iglesia Católica Romana para sustentar su poder temporal: el pretendido establecimiento sobre ella de “todos los medios de salvación” [2]. Porque si la Salvación fuera realmente “Sólo por Fe”, su jerarquía se queda sin argumentos para pregonar la necesidad de subordinarse a ella [3]. Es por ello que la Iglesia Católica rechaza de plano esta doctrina, al punto de declarar anatema (maldito – excomulgado) a quien ose profesarla.

Concilio de Trento

Ya en el Concilio de Trento [4] la Iglesia Católica Romana deja bien en claro qué es lo que piensa sobre el tema controversial de “SOLA FE”:

«Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia [5] de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea excomulgado.» (Canon IX)

Clemente Romano

Presentada la base de lo que aquí se expone, veamos a continuación un escrito de Clemente Romano, que fuera dirigido a modo de carta a los habitantes de Corinto en el año 96 dC. Esta carta contiene 2 particularidades que hacen a la causa de su exposición en este artículo:

1. Que en su texto se distingue claramente la Doctrina de la SOLA FE (“Sola Fide”).

2. Que quien escribió dicha carta (Clemente) ha sido considerado por la Iglesia Católica Apostólica Romana como su cuarto Sumo Pontífice (90-99), luego de Pedro (33-64), Lino (64-76) y Anacleto (76-90) [6].

Lo que hace particular al tema es que alguien considerado Padre de la Iglesia y ADEMÁS Sumo Pontífice o Papa, predicara una doctrina anatematizada en el concilio de Trento (Enero de 1547).

Epístola a los Corintios

(Clemente Romano)

Como señalamos, esta epístola fue escrita en el año 96 dC. y dirigida a la iglesia de Corinto a causa de algunas cuestiones disciplinarias que se habían suscitado y que necesitaban ser observadas. Puede ser leída completa aquí [7].

A continuación, reproducimos el punto XXXII de la carta, el cual da motivo a este artículo:

“Si alguno los considera uno por uno con sinceridad, comprenderá la magnificencia de los dones que Él nos concede. Porque de Jacob son todos los sacerdotes y levitas que ministran en el altar de Dios; de él es el Señor Jesús con respecto a la carne; de él son reyes y gobernantes y soberanos de la línea de Judá; sí, y el resto de las tribus son tenidas en un honor no pequeño, siendo así que Dios prometió diciendo: Tu simiente será como las estrellas del cielo. Todos ellos fueron, pues, glorificados y engrandecidos, no por causa de ellos mismos o de sus obras, o sus actos de justicia que hicieron, sino por medio de su voluntad. Y así nosotros, habiendo sido llamados por su voluntad en Cristo Jesús, no nos justificamos a nosotros mismos, o por medio de nuestra propia sabiduría o entendimiento o piedad u obras que hayamos hecho en santidad de corazón, sino por medio de la fe, por la cual el Dios Todopoderoso justifica a todos los hombres que han sido desde el principio; al cual sea la gloria para siempre jamás. Amén.” (Carta a los Corintios XXXII)

Actualización Septiembre 2005

En algún lugar de la www, y comentando las expresiones del párrafo precedente, el católico Sr. José Miguel Arráiz ha modo de rechazo ha manifestado: “Clemente Romano NUNCA DIJO por medio de la “Sola” Fe, sino por medio de la fe…” En lo personal creo que no hace falta demasiado esfuerzo para notar que el “solo por medio de la fe” se encuentra implícito en la afirmación citada. De hecho, hablando de la Justificación de Dios, Clemente descarta “la sabiduría”, descarta “el entendimiento”, descarta “la piedad (caridad)” y descarta “LAS OBRAS”… pregunto entonces, si descartamos todo eso ¿que otra cosa queda para suponer que el “… por medio de la fe” no significa “sólo por medio de la fe”. Si no es ni por obras ni por caridad ni por sabiduría ni por entendimiento.. ¿será por dinero, tal vez? ¿Qué es lo que ha quedado afuera de la expresión de Clemente para no concluir, entonces, que la Justificación ante Dios es sólo por medio de la fe?

Mención a Clemente y al «Sola Fe»

Sitio web CRISTIANISMO PRIMITIVO:

«Los teólogos protestantes podrán encontrar a su vez en esta preciosa epístola, aún de tiempos apostólicos, una confirmación de la doctrina de la justificación por la sola fe en la gracia salvadora de Dios: “De igual modo nosotros, por Su voluntad llamados en Cristo Jesús, nos santificamos no por nuestros méritos, sabiduría, inteligencia, piedad o cualquier otra obra que hacemos en santidad de corazón, sino por la fe, por la cual Dios Todopoderoso ha santificado a todos desde el principio” (Clemente a los Corintios 32:4)

Tan respetada fue esta carta que incluso se incluyó tras la Biblia en el códice Alejandrino del siglo V que ahora se guarda en el Museo Británico.»

http://www.cristianismo-primitivo.org/siglo_II/clemente.htm

Sitio web MERCABA: (católico)

«Se proclama el principio paulino de la salvación por la fe y no por los méritos propios, pero al mismo tiempo se insiste en la necesidad de practicar obras de santidad y de obedecer a los mandamientos de Dios, con formulas de corte veterotestamentario. Los capítulos finales reproducen las formas de oración que se usaban en aquellas comunidades, sin duda calcadas en buena parte sobre las que se usaban en la sinagoga. Es curiosa la oración por los gobernantes. (J. VIVES)»

http://www.mercaba.org/Tesoro/c-romano.htm

Curiosidad

Nótese el versículo 16 del capítulo 2 de la Carta del apóstol san Pablo a los Gálatas, reproducida en un SITIO WEB CATOLICO ROMANO [8], que la traducción afirma que “el hombre no se justifica por las obras de la ley sino sólo por la fe en Jesucristo” (Gal 2:16)

16. conscientes de que el hombre no se justifica por las obras de la ley sino sólo por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley, pues por las obras de la ley nadie será justificado.

http://www.ziplink.net/cgi-bin/cgiwrap/kerygma/b.pl?k=Ga+2

Actualización Septiembre 2005

En algún lugar de la web, y comentando el párrafo precedente, el católico Sr. José Miguel Arráiz manifiesta “…Sapia en el intento de apoyar su doctrina de la Sola Fe cita como un sitio católico coloca un pasaje bíblico donde aparece que el hombre se justifica solo por la fe..”. A modo de aclaración de esta errada opinión, manifiesto que en el comentario inserto en el párrafo anterior jamás pretendí apoyar doctrina alguna, como equivocadamente sugiere el Sr. Arráiz. Lo que hice, como claramente el sub-título anuncia, fue mencionar un hecho CURIOSO, como es la mención del “sola Fe” en una traducción católica-romana, cuando precisamente dicha doctrina goza de un enconado rechazo por parte de la iglesia de Roma (al punto de haber merecido un “anatema” en el Concilio de Trento, Sesión VI, Canon IX).

El Sr. Arráiz concluye diciendo: “Lo que sapia Quizá ignora, es que lo que sucede es que el sitio católico que el comenta está utilizando la traducción de la Biblia de Jerusalén de 1976, error que está corregido en la actualización.”. Pues, para el conocimiento del Sr. Arráiz, de ninguna manera ignoraba que dicha cita correspondía a la traducción de la Biblia de Jerusalén, de la cual no sólo poseo un ejemplar en español (Edición Pastoral del CELAM, D.de Bouver, 1984), sino también una en su versión original en idioma francés (La Sainte Bible, Les Editions Du Cerf, 1956). De hecho, nótese la cantidad de años que transcurrieron portando la curiosidad mencionada, desde 1956 hasta 1984, o sea 28 años como mínimo, ya que si bien el Sr. Arráiz menciona que el error “está corregido”, no aclara en qué año fue. De allí la curiosidad que el Sr. Arráiz evidentemente no comprendió, a saber, de que un ANATEMA romanista se predique en una traducción católica… y por más de 28 años!, con “Nihil Obstat”, “Imprimi Potest” e “Imprimatur” incluidos…

“.. l’homme n’est pas justifié par la practique de la loi, mas seulement par la foi en Jésus-Christ,…” (Epitre aux Galates 2:16, La Sainte Bible, 1956, pp. 1.538)

“..conscientes de que el hombre no se justifica por las obras de la ley sino sólo por la fe en Jesucristo..” (Gálatas 2:16, Biblia de Jerusalén, 1984, pp. 1.764)

Creo que ha quedado demostrada la inexactitud de las expresiones del Sr. Arráiz cuando manifiesta: “Lo que si realmente es curioso es que un protestante tenga que recurrir a lo que el sabe es la única traducción católica para dar un poco de validez a una doctrina anti-bíblica..” En consecuencia, encuentro por demás lógico que, partiendo de una premisa errónea, el Sr. Arráiz termine viendo actitudes “realmente curiosas” en mis afirmaciones.

Conclusión

Volviendo al tema central de este artículo nos preguntamos: ¿Creía Clemente (supuesto 4to. Papa) en la Doctrina de la Justificación como es enseñada por la Iglesia Católica Romana? ¿o, más bien, creía que el hombre es justificado (sólo) por la Fe y no por obras hechas en santidad de corazón?

« Porque por gracia sois salvos por medio de la fe… no por obras [9]… Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. [10] »

Bendiciones en Cristo

Daniel Sapia

[1] Nótese cuán diáfama es la declaración del apóstol san Pablo. Primeramente aclara que somos salvos “por gracia por medio de la fe… NO por obras”. Y después, aclarando el papel de nuestras buenas obras, dice que fueron preparadas de antemano por Dios para que “anduviéramos en ellas”. O sea, somos salvos PARA (andar en) Buenas Obras, NO que somos salvos POR andar en ellas. Las Buenas Obras en el cristiano no son el medio para conseguir o merecer la salvación SINO que son el obrar consecuente por haberla recibido. Por ende, la Fe no puede ser “salvífica” (permítaseme el término) si no es “obradora de bien” (como refiere el apóstol Santiago en su epístola).

[2] (Resaltados agregados) «”La única Iglesia de Cristo…, Nuestro Salvador, después de su resurrección, la entregó a Pedro para que la pastoreara. Le encargó a él y a los demás apóstoles que la extendieran y la gobernaran… Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste en [“subsistit in”] la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él” (LG 8). El decreto sobre Ecumenismo del Concilio Vaticano II explicita: “Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de salvación, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación. Creemos que el Señor confió todos los bienes de la Nueva Alianza a un único colegio apostólico presidido por Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al cual deben incorporarse plenamente los que de algún modo pertenecen ya al Pueblo de Dios” (UR 3).» Catecismo Nº 816

«…En la Iglesia es en donde está depositada “la plenitud total de los medios de salvación” (UR 3).» Catecismo Nº 824

«.. La Iglesia es católica: Anuncia la totalidad de la fe; lleva en sí y administra la plenitud de los medios de salvación..» Catecismo Nº 868

«..”Están plenamente incorporados a la sociedad que es la Iglesia aquellos que, teniendo el Espíritu de Cristo, aceptan íntegramente su constitución y todos los medios de salvación establecidos en ella y están unidos, dentro de su estructura visible, a Cristo, que la rige por medio del Sumo Pontífice y de los obispos, mediante los lazos de la profesión de la fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión.» Catecismo Nº 937

[3] «El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o también cuando propone de manera definitiva verdades que tienen con ellas un vínculo necesario.» Catecismo Nº 88.

«.. no podrían salvarse los que sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella (LG 14).» Catecismo Nº 846.

[4] «DECRETO SOBRE LA JUSTIFICACIÓN», SESION VI, celebrada el 13 de enero de 1547.

[5] Existe una incongruencia en la expresión: “…que coopere a conseguir la gracia”. Porque si la la palabra “gracia” significa REGALO, pues, un regalo ni se consigue ni se merece, un regalo SE RECIBE, sin que haya nada que podamos hacer para cooperar en su obtención.

[6] Estas fechas de pontificados romanos deben ser consideradas sólo como “orientativas”, ya que curiosamente (y sorprendentemente también, por tratarse de parte de la tan pregonada Sucesión Apostólica que otorga autoridad a todos los Papas, hasta el día de hoy) no existe una versión única.

[7] También en http://escrituras.tripod.com/Textos/EpClemente1.htm

[8] “El Arca de Noe – El Portal Católico en Internet” http://www.elarcadenoe.org/

[9] Efesios 2:8

[10] Romanos 11:6

http://www.conocereislaverdad.org/Clemente.htm

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¿Qué fue la Reforma Protestante?

¿Qué fue la Reforma Protestante?

Para entender la historia de la Iglesia Protestante y la Reforma, es importante comprender primeramente que uno de los reclamos que hace la Iglesia Católica Romana es la de la sucesión apostólica. Esto simplemente significa que ellos claman ser la única autoridad sobre todas las otras iglesias y denominaciones, porque afirman contar con la única ascendencia de Papas católicos romanos a través de los siglos, en línea directa hasta el apóstol Pedro. En su perspectiva, esto le da a la Iglesia Católica Romana una autoridad única que invalida a todas las otras iglesias o denominaciones. De acuerdo con la Enciclopedia Católica, esta sucesión apostólica “es encontrada únicamente en la Iglesia Católica” y ninguna “Iglesia separada tiene alguna reclamación válida ante ello.”

Es por esta sucesión apostólica que la Iglesia Católica Romana reclama una autoridad única para interpretar la Escritura y para establecer la doctrina; así como la afirmación de tener un líder supremo en el Papa, el cual es infalible (sin error) cuando habla “ex cátedra” – esto es en el ejercicio de su oficio como pastor y maestro de todos los cristianos. Por lo tanto, de acuerdo con la postura católica romana; la enseñanza o tradiciones de la Iglesia Católica Romana, habiendo provenido del Papa, son tan infalibles y autoritativas como las mismas Escrituras. Esta es una de las mayores diferencias entre los católicos romanos y los protestantes, y fue una de las razones fundamentales para la Reforma Protestante.

Por supuesto los católicos romanos no son los únicos que tratan de reclamar una única autoridad a través de la sucesión apostólica, o de rastrear los antecedentes de las raíces de su iglesia hasta los apóstoles originales. Por ejemplo la Iglesia Oriental Ortodoxa también afirma esta sucesión apostólica, aunque su alegato es muy similar a la postura de los católicos romanos. La separación entre la Iglesia Oriental Ortodoxa y el catolicismo romano no ocurrió hasta el “Gran Cisma” en el 1054 d.C. Hay también algunas denominaciones protestantes o grupos que tratarán de establecer una “Línea de Sangre” que pueda seguir la huella regresiva a través de los siglos, hasta la primera iglesia y los mismos apóstoles. Mientras que estos protestantes no se apegan a la sucesión apostólica para establecer la autoridad de un “Papa” como un líder infalible; ellos sin embargo aún buscan esa conexión con la iglesia primitiva, al menos en un grado mínimo, para establecer la autoridad de sus doctrinas y prácticas.

El problema con cualquiera de estos intentos de trazar una línea regresiva de sucesión hasta los apóstoles, ya sean católicos romanos, ortodoxos orientales, o protestantes; es que todos ellos están en el intento de obtener o basar la autoridad de lo que ellos creen y enseñan, en la fuente equivocada de alguna real o percibida conexión con los apóstoles, en lugar de obtenerla de la Palabra de Dios. Es importante para los cristianos, el darse cuenta de que la sucesión apostólica no es necesaria para que una iglesia o denominación tenga autoridad. Dios ha dado y preservado la suprema autoridad para todos los asuntos de la fe y la práctica en Su Santa Palabra, la Biblia. Por lo tanto, en la actualidad, la autoridad individual de una iglesia o denominación, no viene a través de algún lazo con la iglesia del primer siglo y los apóstoles; en vez de eso, proviene solo y directamente de la Palabra escrita de Dios. Las enseñanzas de una iglesia o denominación son autoritativas y obligatorias para los cristianos solo si representan el significado verdadero y una clara enseñanza de la Escritura. Este es un punto importante a considerar, cuando se trata de entender la conexión entre el protestantismo y la Iglesia Católica Romana, y la razón por la que se llevó a cabo la Reforma Protestante.

Para comprender la historia del cristianismo y los reclamos de la sucesión apostólica, así como las afirmaciones de la Iglesia Católica Romana de ser la única verdadera Iglesia con autoridad única, es importante que consideremos un par de puntos cruciales. Primero, debemos considerar que aún en los días de los apóstoles y la iglesia del primer siglo, los falsos maestros y las falsas enseñanzas eran un problema significativo. Sabemos esto por las advertencias contra las herejías y los falsos maestros que encontramos en todos los escritos posteriores del Nuevo Testamento. Jesús Mismo, advirtió que esos falsos maestros serían como “lobos vestidos de ovejas” (Mateo 7:15), y que habría ambos “trigo y cizaña”, que coexistirían juntos hasta el día del juicio, cuando Él separaría a los salvos de los perdidos; los verdaderos creyentes “nacidos de nuevo”, de aquellos que no le recibieron verdaderamente a Él (Mateo 13:24-30). Esto es importante para entender la historia de la iglesia, porque casi desde sus inicios, los falsos maestros y falsas enseñanzas han estado invadiendo la iglesia y guiando a la gente por el camino equivocado. A pesar de esto, siempre han habido verdaderos creyentes “nacidos de nuevo” a lo largo de todas las eras, aún en el período más oscuro del oscurantismo; que se ajustaron a la doctrina bíblica de la salvación únicamente por gracia, a través de la fe en Jesucristo solamente.

La segunda cosa que debemos considerar para comprender correctamente la historia, es que la palabra “católico” simplemente significa “universal”. Esto es importante, porque en los escritos del cristianismo primitivo del primero y segundo siglos, cuando el término “católico” es usado, es en referencia a la “iglesia universal” o al “cuerpo de Cristo” que está formado por los creyentes “nacidos de nuevo”, de cada tribu, lengua y nación (Apocalipsis 5:9; 7:9). Sin embargo, como muchas palabras a través del tiempo, la palabra “católico” comenzó a tomar un nuevo significado, o a ser usada en un nuevo sentido. A través del tiempo, el concepto de una iglesia “universal” o “católica” comenzó a involucrar el concepto de que todas las iglesias se unieran para formar una, no solo espiritualmente, sino también visiblemente, extendiéndose a través del mundo. Este malentendido de la naturaleza visible de la iglesia (que siempre ha contenido ambos “trigo y cizaña”) y la iglesia invisible, (el cuerpo de Cristo, el cual está formado solamente por creyentes nacidos de nuevo) llevaría al concepto de una visible Santa Iglesia Católica, fuera de la cual no hay salvación. Es sobre este malentendido de la naturaleza de la iglesia universal, que la Iglesia Católica Romana se desarrolló.

Antes de la conversión de Constantino al cristianismo en 315 d.C. los cristianos eran perseguidos por el gobierno romano. Con su conversión al cristianismo, éste se convirtió en la religión permitida en el Imperio Romano (y más tarde se volvió la religión oficial), y de esta manera la Iglesia “visible” llegó a unirse con el poder del gobierno romano. Este matrimonio de la iglesia y el estado llevó a la formación de la Iglesia Católica Romana, y a través del tiempo ocasionó que la Iglesia Católica refinara su doctrina y desarrollara su estructura de la manera que mejor sirviera a los propósitos del gobierno romano. Durante esa época, el oponerse a la Iglesia Católica Romana, era lo mismo que oponerse al gobierno romano, y ello acarreaba severos castigos. Por lo tanto, el no estar de acuerdo con alguna doctrina de la Iglesia Católica Romana era un cargo serio, que con frecuencia resultaba en la excomunión y algunas veces aún en la muerte.

Y sin embargo, a través de ésta época en la historia, hubieron verdaderos cristianos “nacidos de nuevo” quienes se levantaron y opusieron a la secularización de la Iglesia Católica Romana y a la perversión de la fe que le siguió. A través de esta combinación de iglesia y estado, con el correr del tiempo, la Iglesia Católica Romana, efectivamente silenció a aquellos que se oponían a cualquiera de sus doctrinas o prácticas, y realmente casi se convirtió en una iglesia universal a través del Imperio Romano. Aunque siempre hubo “focos” de resistencia ante algunas prácticas y enseñanzas anti-bíblicas de la Iglesia Católica Romana, éstos sin embargo, eran relativamente pequeños y aislados. Antes de la Reforma Protestante, en el siglo dieciséis; hombres tales como John Wycliffe en Inglaterra, John Huss en Checoslovaquia, y John Wessel en Alemania, habrían dado sus vidas por su oposición a algunas enseñanzas anti-bíblicas de la Iglesia Católica Romana.

La oposición de la Iglesia Católica Romana y sus falsas enseñanzas llegaron a su climax en el siglo dieciséis, cuando un monje católico romano llamado Martín Lutero clavó sus 95 propuestas (o tesis) contra las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana en la puerta de la iglesia del Castillo de Wittenberg, Alemania. La intención de Lutero era traer la reforma a la Iglesia Católica Romana, y al hacerlo estaba desafiando la autoridad del Papa. Con la negativa de la Iglesia Católica Romana de responder al llamado de Lutero a reformarse y regresar a las doctrinas y prácticas bíblicas, la Reforma Protestante comenzó, de la cual surgirían cuatro divisiones o tradiciones principales: La Luterana, la Reformada, la Anabaptista y la Anglicana. Durante este tiempo Dios levantó a hombres piadosos en diferentes países a fin de restaurar y volver nuevamente a las iglesias a través del mundo, a sus raíces, prácticas, y doctrinas bíblicas.

Subyacentes a la Reforma Protestante hay cuatro preguntas o doctrinas básicas en que estos reformadores creían que la Iglesia Católica Romana estaba en un error. Estas cuatro preguntas o doctrinas son: ¿Cómo es salvada una persona? ¿Dónde reside la autoridad religiosa? ¿Qué es la iglesia? y ¿Cuál es la esencia de la vida cristiana? Al responder estas preguntas los reformadores protestantes tales como Martín Lutero, Ulrich Swingli, Juan Calvino, y John Knox establecieron lo que sería conocido como las “Cinco Solas” (sola, es tomada de palabra del latín –solamente-) de la Reforma. Estos cinco puntos de doctrina fueron el corazón de la Reforma Protestante y fue por estas cinco doctrinas bíblicas esenciales que los reformadores protestantes tomarían su posición contra la Iglesia Católica Romana, resistiendo las demandas puestas sobre ellos aún al punto de morir; de retractarse de sus enseñanzas.

Estas cinco doctrinas esenciales de la Reforma Protestante son:

1 – “Sola Scriptura”, o Solamente la Escritura: Esto afirma la doctrina bíblica, de que solo la Biblia es la única autoridad para todos los asuntos de la fe y la práctica. La Escritura y solamente la Escritura es la norma por la cual todas las enseñanzas y doctrinas de la iglesia deben ser medidas. Como Martín Lutero declaró tan elocuentemente cuando se le pidió retractarse de sus enseñanzas: Que se me convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón —porque no le creo ni al Papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos— por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la Palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable”. “¡No puedo hacer otra cosa; esta es mi postura. Que Dios me ayude! Amen.”

2 – “Sola Gratia”, Salvación Solamente por Gracia: Esto afirma la doctrina bíblica de que la salvación es únicamente por la gracia de Dios y que somos rescatados de Su ira por Su gracia solamente. La gracia de Dios en Cristo no es solamente necesaria, sino que es la única causa eficiente de la salvación. Esta gracia es el trabajo sobrenatural del Espíritu Santo que nos trae a Cristo, al librarnos de nuestra esclavitud del pecado y levantarnos de la muerte espiritual a la vida espiritual.

3 – “Sola Fide” La Salvación Solamente por Fe: Esto afirma la doctrina bíblica de que la justificación es por gracia solamente a través de la sola fe en Jesucristo únicamente. Es por la fe en Jesucristo que Su justicia nos es imputada, como la única satisfacción posible a la perfecta justicia de Dios.

4 – “Solus Christus” En Cristo Solamente: Esto afirma la doctrina bíblica de que la salvación se encuentra solamente en Cristo y que únicamente Su vida sin pecado y Su expiación sustitutiva, son suficientes para nuestra justificación y reconciliación con Dios el Padre. El evangelio no ha sido predicado si la obra sustitutiva de Cristo no es declarada, y la fe en Cristo y Su obra no es solicitada.

5 – “Soli Deo Gloria” Solo a Dios la Gloria: Esto afirma la doctrina bíblica de que la salvación es de Dios, y que ha sido realizada solamente por Dios para Su gloria. Afirma que como cristianos debemos glorificarle siempre, y debemos vivir todas nuestras vidas ante la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios, y para Su gloria solamente.

Estas cinco importantes y fundamentales doctrinas son la razón para la Reforma Protestante. Ellas son el corazón de donde la Iglesia Católica Romana se equivocó en su doctrina, y el por qué la Reforma Protestante fue necesaria, para regresar a las iglesias a través de todo el mundo a la correcta doctrina y enseñanza bíblica. Ellas son tan importantes en la actualidad para evaluar una iglesia y sus enseñanzas, como lo fueron entonces. De muchas maneras, muchos cristianos protestantes necesitan ser retados a regresar a estas doctrinas fundamentales de la fe, al igual que los reformadores retaron a la Iglesia Católica Romana a hacerlo en el siglo dieciséis.

http://www.gotquestions.org/Espanol/Reforma-Protestante.html

Sola Fide. Justificación por Fe solamente.

Sola Fide. Justificación por Fe solamente.

El “Principio Material” de la Reforma fue la justificación por fe solamente. La Confesión de Fe Westminster establece, “La Fe, asi recibida y reposada en Cristo y su justicia, es el unico instrumento de justificacion; aunque esta no esta sola en al persona justificada, sino que esta siempre acompanada de todas las otras gracias salvificas, no siendo una Fe muerta sino mas bien una Fe que obra por el amor.”

De la misma manera, la Confession Ginebra señalo la necesidad para aquellos justificados por fe, diciendo, “Confesamos que la entrada que tenemos a los grandes tesoros y riquezas de la bondad de Dios que nos es asegurada es por fe; como tambien, con confianza cierta y seguridad de corazon, creemos en las promesas del evangelio, y recibimos a Jesucristo como nos es ofrecido por el Padre y nos es descrito por medio de la Palabra de Dios. (Artículo11)”.

Como dice la Escritura

“Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;…” (Galatas 3:6-11)

Artículo original escrito por Gregg Strawbridge, Ph. D.:

http://www.fivesolas.com/5solas.htm

Apoyo adicional:

Confesión de Fe de Westminster, Captiulo 11, Sección II

http://www.iglesiareformada.com/Confesion_Westminster.html#anchor_25