John Stott – El Sermon Del Monte

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Sermón del Monte parte IV – Contexto histórico del Sermón.

Sermón del Monte parte IV – Contexto histórico del Sermón.

En España la corrupción es como un cáncer, algo muy extendido en los países latinoamericanos, dice un articulo de ayer en la BBC

El pasado sábado miles de personas protestaron públicamente en Madrid, España, en contra de las leyes del Aborto que el gobierno intentaba fueran aprobadas. Fue organizada no se sabe muy bien por quién (eran 43 las organizaciones convocantes), bajo la tutela del Cardenal Rouco y con promoción expresa en muchas parroquias de España, una importante manifestación en contra de la aprobación del “Proyecto de ley orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”; o sea, de la ley del aborto, que ya se encuentra en tramitación en el Congreso de los Diputados.

Los organizadores, Derecho a Vivir, Hazte Oír, Médicos por la Vida y Provida Madrid, han hablado de una asistencia de medio millón de personas, aunque según la información difundida por la Policía y citada por la Cadena SER, eran unas 10.000 personas.

La imagen de la manifestación celebrada este domingo contra la reforma de la Ley del Aborto que prepara el Gobierno ha sido la de parejas jóvenes, empujando carritos de bebé y con dos o tres niños de la mano. También había gente mayor y algunos jóvenes. Las más entusiastas eran, sin duda, las mujeres. “Es peligrosísimo matar, yo no conozco una especie animal que lo haga, el aborto es un espanto”, decía una mujer de unos 40 años que había ido a la marcha con sus amigas.

Gentes pacíficas, muchas de las cuales nunca antes habían salido a la calle para protestar, nos dimos cita otra vez el pasado sábado para continuar una racha que empezó el 18 de junio de 2005 bajo el lema “La familia sí importa”, también en Cibeles, para implementar un programa negativo: que se retirase el proyecto de ley de matrimonio homosexual. Ya habíamos pasado por la ley del divorcio rápido y por multitud de leyes de parejas de hecho.  Ver mas….

En Estados Unidos, un grupo de jueces consultaban la Biblia en busca de aprobar la pena de muerte para un delincuente. Khristian Oliver, de 32 años, será ejecutado el próximo 5 de noviembre en el Estado de Texas después de que los miembros del jurado utilizasen durante sus deliberaciones varios pasajes de la Biblia que aparentemente apoyan la pena de muerte, según informa Amnistía Internacional (AI). Ver mas…

El presidente iraní, Mahmud Ahmadienyad, aseguró este domingo que “Muerte a Israel” será el grito eterno del pueblo de Irán. Ver mas…

Cuanta dureza de corazón por todos lados, cuanta insensibilidad, cuantas señales de que vivimos al final de esta civilización occidental.

Cuanta necesidad hay que en medio de esta ola de inseguridad, dureza de corazón, apatía espiritual, de apostasía que hay por todos lados, de mirar nuevamente el sermón del Monte y su mensaje del evangelio del reino, del Señorío de Cristo Jesús en los corazones de los hombres de nuestro planeta.

Por lo que se conoce como “El sermón del monte”, parece ser que fue Agustín de Hipona quien le dio este título, basándose en Mateo 5:1 ” Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. [0]

“Porque hablar y escribir sobre Jesús es redundar”, dijo el músico  guatemalteco Ricardo Arjona procuraré redundar en este cuarto capitulo y seguiré escribiendo sobre el Sermón del Monte para edificación de su vida personal (Y también de la mía).

El sermón del monte (el primero de los cinco discursos programáticos de Jesús) “es la carta magna del nuevo pueblo de Dios.” [1] ,” es el fundamento de un orden verdaderamente humano” [2]

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Este Sermón contiene “el epítome de la enseñanza ética de Jesús[3], ”es un compendio maravilloso de la doctrina moral del  Señor. Bien pueden considerarse como el corazón mismo del evangelio y por ende del cristianismo Nunca nadie ha dicho nada, que pueda compararse con él, hasta los mismos enemigos de nuestra religión como Renán, han reconocido que «nadie nunca podrá superar el Sermón de la Montaña»”. [4]

Jesús toca temas éticos tan actuales, tan importantes ahora como lo fueron hace 2000 años”

Joseph Ernest Renan (*Tréguier, 27 de febrero de 1823 – †París, 12 de octubre de 1892), quien fue un escritor, filólogo, filósofo e historiador francés, desde el racionalismo, siguió la corriente de la Escuela Liberal y contribuyó a la Búsqueda del Jesús histórico con su obra La vie de Jésus (París, 1863). Esta publicación le valió ser expulsado del Collège de France y el epíteto de “blasfemo europeo” por parte del papa Pío IX. Renan se atrevió a tildar a Jesús de Nazaret de “anarquista”. [5]

En él, el Señor “va perfeccionando mandamiento por mandamiento la ley de Moisés, pues si éste trataba de hacer bueno al hombre, nuestro Señor quiere que los cristianos seamos perfectos, pues A TODOS nos dice: sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto.[6]

Guillermo McGrath, en un estudio devocional sobre este sermón, comenta que “es evidente que este Sermón “es la ética básica del cristianismo. También es evidente que no es una colección hecha sin pensar de reglas diversas. Es una obra maestra de principios condensados, describiendo el carácter y la disposición de los que pertenecen al reino de Dios. Nunca fue destinado a ser una guía para el gobierno civil u hombres no regenerados. Aunque muchos lo reconocen como una obra maestra de literatura, sin el poder y el fruto del Espíritu Santo no lo pueden practicar. Ya que es la esencia de la ética del Nuevo Pacto, esperáramos que fuera repetido y ensanchado por todo el Nuevo Testamento. Podemos ver que no hay enseñanza ética desde Mateo a Apocalipsis que no está imbuido con los principios del Sermón del Monte.” [7]

Guillermo McGrath, cita una frase de Eerdman’s Book of Christian Classics, que dice así:

“Los mares de la historia son turbados por las mareas continuas de venganza. El hombre no se ha levantado más allá del mandato del lex talionis (la ley de la garra): ‘Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie’. A pesar del hecho que la venganza no soluciona problemas sociales, los hombres siguen tras su guía desastroso. La historia está atestada con las ruinas de naciones e individuos que siguieron este camino contraproducente.

Jesús afirmó elocuentemente desde la cruz una ley más alta. El sabía que la filosofía antigua de ojo por ojo dejaría ciego a todo el mundo. El no buscó vencer a la maldad con maldad. El venció a la maldad con el bien. Aunque crucificado por el odio, él respondió con amor agresivo.

¡Qué lección más magnífica! Generaciones se levantan y caen; los hombres continuarán adorando al dios de venganza e inclinándose ante el altar del desquite pero vez tras vez esta noble lección del Calvario será un persistente recordatorio de que solamente el bien puede expulsar la maldad y solamente el amor puede vencer al odio”. [8]

Ilustrativo es lo que escribe el novelista G. K. Chesterton, dice: “La primera vez que uno lee el Sermón del Monte, piensa que lo trastorna todo, volviéndolo boca abajo, pero la segunda vez descubre que en realidad lo que hace es colocarlo todo en su debido lugar. A la primera, siente que es algo imposible de realizar, pero a la segunda, llega a pensar que lo único posible es precisamente esto…” [9]

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Sermón de la montaña y curación del leproso

Un autor muy representativo del pensamiento dispensacionalista, como Charles Ryrie, por ejemplo, dice en referencia al Sermón: “Para todos nosotros, es una revelación detallada de la justicia de Dios, y sus principios se aplican a los hijos de Dios hoy.”

C.I. Scofíeld reconoce también el valor presente del sermón como ya ha sido citado. Chaffer argumenta también en la misma línea.

La impactante afirmación «El Verbo se hizo carne» (Jn 1,14), declara que “el cristianismo tiene sus raíces en la historia. El cristianismo no es una filosofía, un mito o una especulación; el cristianismo es un acontecimiento cuyas raíces se hunden en la historia de los hombres, y que tiene su centro en la revelación histórica de Dios en Jesús de Nazaret: en Aquel concreto Hijo de María, que nació y vivió en un tiempo y en un lugar determinado.

Desde el segundo siglo no hay un bloque de la Escritura de tamaño comparable ha ejercido una influencia tan grande como el sermón. En el período pre-Nicea, pasajes de este discurso se cita o alusión a los más de la de cualquier otra parte de la Biblia. Para el día de hoy estas palabras siguen desafío profundamente cristianos y no cristianos por igual. Esto causó Tolstoi a cambiar completamente su teoría social e influido en el desarrollo del uso de Gandhi de la no-violencia como una fuerza política. Incluso Nietzche, que se opone a las enseñanzas del sermón, no hacer caso omiso de ellos. [10]

“Si alguien se pone a reflexionar, con calma y devoción, sobre el sermón que nuestro Señor Jesucristo pronunció en el monte, tal como lo leemos en el evangelio de Mateo, creo que en él encontrará, de acuerdo con las más elevadas normas de la moralidad, la muestra perfecta de la vida cristiana. Esto no nos atrevemos a prometerlo por casualidad: es una conclusión basada en las palabras pronunciadas por el Señor mismo. Porque en la conclusión del sermón se habla de modo que quede evidente que el sermón contiene todos los reglamentos que nos hacen falta para la vida… Así indicó suficiente mente, me parece, que estas palabras que pronunció en el monte tan perfectamente forman la vida de los que quieren vivir de acuerdo con ellas, y con razón se termina comparándolas a quien construyó sobre una piedra. Esto lo digo para que quede claro que este sermón se ha creado de todos los preceptos que a la vida cristiana le den vida” [11]

Para darse cuenta de la autoridad y el desafío espiritual del Sermón de la Montaña, basta con que consideremos simplemente estas dos frases de El:amad a vuestros enemigos”, “devolver bien por mal”. Las que deben sonar como un tremendo disparate a los que no están convertidos aún.

Después de pasar una noche en solemne meditación y la oración solitaria en la montaña alcance al oeste de la cuenca del lago de Galilea (Lucas 6:12), a la mañana siguiente el Señor le llamó a sus discípulos, y de entre ellos eligió doce, que De ahora en adelante se formó para ser sus apóstoles (Marcos 3:14, 15). Después de esta solemne consagración de los doce, que descienden de la montaña de los picos de demanda a un nivel más puntual (Lucas 6:17), y allí se sentó y entregó el “sermón de la montaña” (Mateo 5-7 y Lucas 6:20-49) a la multitud montado. La montaña hablado aquí de que, probablemente, fue conocido por el nombre de “Cuernos de Hattin” (Kurun Hattin), una cordillera que corre de este y el oeste, no muy lejos de Capernaúm. Fue posteriormente llamado el “monte de las Bienaventuranzas”.

Es un error creer que las Bienaventuranzas son el Sermón de la Montaña, ellas son tan sólo una parte mínima de él, comprenden únicamente 9 versículos y el Sermón tiene 109 versículos, pues comprende los capítulos V, VI y VII, de San Mateo.

El marco histórico en Mt. 4.23–5.1 nos induce a esperar un importante discurso que se entrega en una ocasión determinada y concreta. Dentro del sermón mismo aparecen distintas secuencias que parecen ser “pequeños sermones” de Jesús y no una colección de lógica independientes. Si se lo compara con el sermón de Lucas se descubren suficientes puntos de coincidencia (ambos comienzan con las bienaventuranzas, terminan con la parábola de los dos edificadores, y el material de Lucas que aparece entre estas dos porciones—sobre el amor a los enemigos (6.27–36) y la costumbre de juzgar a otros (6.37–42)—sigue el mismo orden en Mateo) como para pensar que los dos relatos tienen un mismo origen.

Ya que el sermón se incluye en el ministerio de Jesús en Galilea, es natural la suposición de que el lugar donde se predicó sería una de las colinas que rodeaban la llanura septentrional. Como poco después Jesús entró en Capernaum (Mt. 8.5), quizás se hallara en esas inmediaciones. Una tradición latina, que data del siglo XIII, menciona un monte de dos picos, el Karn Hattin, ubicado un poco más al SS sur, pero solamente los cicerones y los turistas aceptan esta identificación con alguna seriedad.

Tanto Mateo como Lucas ubican el Sermón del monte en el primer año del ministerio público de Jesús; Mateo un poco antes que Lucas, quien lo ubica inmediatamente después de la elección de los Doce, con lo cual sugiere que debía entenderse como una especie de “sermón de ordenación”. En cualquier caso, se produjo antes de que los maestros religiosos lograran organizar su oposición, pero con suficiente tiempo como para permitir que la fama de Jesús haya podido extenderse por todo el país. Los primeros meses de su ministerio en Galilea estuvieron dedicados a la predicación en las sinagogas, pero pronto el entusiasmo de las multitudes hizo necesaria alguna forma de predicación al aire libre. Como consecuencia se puede notar un correspondiente cambio en el carácter de su mensaje. La primera proclamación: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 4.17), ha dado lugar a la exposición sobre la naturaleza del reino para aquellos que realmente querían aprender.

El sermón está dirigido principalmente a los discípulos. Este parecería ser el significado tanto de Mt. 5.1–2 como de Lc. 6.20. El hecho de que Lucas haya usado la segunda persona en las bienaventuranzas, en dichos tales como: “Vosotros sois la sal de la tierra” (Mt. 5.13), y la sublime ética del sermón en su conjunto, sólo puede significar que estaba destinado a aquellos que habían abandonado el paganismo a cambio de la vida en el reino. Sin embargo, al finalizar cada relato (Mt. 7.28–29; Lc. 7.1) descubrimos la presencia de otros. La solución parece ser que la multitud estaba presente y escuchó a Jesús cuando enseñaba, pero que el discurso en sí estaba dirigido en primera instancia al círculo de los discípulos. Alguna que otra manifestación de Jesús, como ser los “ayes” de Lc. 6.24–26, salvo que fueran recursos retóricos, parecen ser “apartes” para algunos que podrían estar escuchando y necesitaran tales amonestaciones.

Dietrich Bonhoeffer dijo “Creo tener la certeza de que no lograré la clarividencia y la sinceridad interiores a menos que empiece a actuar consecuentemente con el Sermón de la Montaña… Y es que hay cosas por las que merece la pena comprometerse del todo. Y me parece que la paz y la justicia social, o sea Cristo en el fondo, lo merecen.” [12]

Gandhi fue un gran conocedor de las enseñanzas de Jesús de Nazaret, pero sabía que no todo lo que lleva el nombre de cristiano lo es. El se refirió abiertamente en la siguiente cita al gran abismo que desde hace casi 2000 años existe entre el verdadero cristianismo originario y las instituciones llamadas cristianas: “Si sólo existiera el Sermón de la Montaña y mi propia interpretación de él, no titubearía en decir, oh sí, soy cristiano. Pero desafortunadamente mucho de lo que se llama cristiano es una negación del Sermón de la Montaña.” Es decir, un decir no a éste. O bien: “Seguramente yo sería cristiano, si los cristianos lo fueran 24 horas al día”.

De él escuchamos: “Estoy totalmente convencido de que la Europa actual no realiza el Espíritu de Dios o el cristianismo, sino el espíritu de Satanás. Y Satanás tiene el mayor éxito cuando aparece con el nombre de Dios en los labios. En la actualidad Europa es únicamente cristiana de nombre. En realidad adora a Mamón, el dios dinero”. Y aún hay más declaraciones sobre el cristianismo, él dijo por ejemplo: “No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesús. En realidad no hay nada que criticar a la fe cristiana. El problema sois vosotros los cristianos. Ni siquiera os esforzáis en vivir según vuestras propias enseñanzas.”

¿Quien o quienes han impedido que Mahatma Gandhi u otras muchas personas a lo largo de la historia hayan incorporado en sus vidas las grandes y verdaderas enseñanzas de Jesús de Nazaret?, ¿Quienes impusieron en Europa la imagen de un Dios iracundo y vengativo?. Sin duda, las instituciones eclesiásticas, las mismas que han calificado El Sermón de la Montaña de Jesús, donde se encuentran las verdaderas claves para la vida, de utópico.

El novedoso programa de televisión Informativo El Hombre y la Tierra, nos reveló datos sobre que la canciller alemana en visita reciente a la India, descubrió a un Gandhi que quiso poner como ejemplo en su vida, decisión que va a llenar de satisfacción a millones de alemanes cuando descubran por ejemplo que se pone en práctica el principio de la igualdad y se elevan los sueldos de los mas desfavorecidos; también a millones de animales que son sacrificados cruelmente en mataderos o utilizados en laboratorios, cuando se modifique la Constitución y se promulguen leyes que den a los animales derechos fundamentales, en primer lugar el derecho a la vida.[13]

“Por el poder de la verdad, mientras viva, habré conquistado el universo” ? (fausto)

¿Cual fue la ocasión de este sermón?

Justamente había escogido a doce hombres, comenzando así la organización de su movimiento. Estos doce hombres habrían de compartir con él la carga de la responsabilidad y de las labores, y era muy importante que fuesen instruidos en los primeros principios del reino que El anunciaba. Era igualmente necesario que los más de sus discípulos entendiesen aquellos principios fundamentales, y que la multitud heterogénea y siempre variable, reunida por las esperanzas que tenían de un Rey y por la expectación del establecimiento de una monarquía que derrotara la supremacía romana y diera a Judea la soberanía del universo, digo pues, que era necesario que los conceptos equivocados acerca de la naturaleza del reino de Jesucristo que este heterogéneo populacho tenía fuesen quitados de una vez y para siempre.

Las circunstancias o el fondo del sermón nunca deben pasarse por alto. Las multitudes, incitadas principalmente por el deseo de ser aliviadas de dolores físicos, temporales y externos—reconociendo apenas, aun los mejores instruidos y más espirituales, las más grandes necesidades del alma—constituyeron la ocasión del Sermón del Monte.

En tiempos pasados se daba por sentado que el Sermón del Monte constituía un sólo discurso pronunciado por Jesús en una ocasión determinada. No hay duda de que parecería ser así según ha sido registrado en Mateo.

Los discípulos se sentaron (v. 1), Jesús abrió su boca y les enseñó (v. 2), y cuando terminó la multitud quedó maravillada de sus enseñanzas (7.28). No obstante, la mayoría de los estudiosos opina que este sermón es en realidad una compilación de dichos del Señor. “Una especie de epítome de todos los sermones que Jesús jamás predicó”

Su designio se ha sugerido en parte por la ocasión, pero debemos erigir justamente aquí una columna de amonestación. El designio tiene un aspecto negativo así como positivo.

No tenía por designio, como han supuesto algunos, el hacer un resumen de doctrinas ni de moral, ni de lo uno ni de lo otro. Dista mucho de ser una sinopsis de las doctrinas de Jesucristo. No hay ni una palabra directa acerca de la regeneración. No hay nada en él acerca de la doctrina de la propiciación vicaria y la justificación por fe, tan elaboradamente manifestadas por el Salvador mismo y por sus discípulos. Y hay algunos puntos de moralidad que no se inculcan aquí. De modo que el que tenga el Sermón del Monte como un modelo de vida, se equivoca mucho. Oímos decir a veces: “Si yo vivo conforme al Sermón del Monte haré bien.” Digo que este sermón no contiene todo el modelo.

Su designio fue introductorio—un discurso de apertura o rudimentario manifestando los principios fundamentales del Reino Mesiánico, mostrando que estos principios son internos, espirituales, prácticos; y no externos, ritualistas, teóricos; mostrando las características, los privilegios y la felicidad de los sujetos del Mesías en las bienaventuranzas. Mostrando en seguida la importancia, influencia y responsabilidad de los sujetos del Mesías, comparándolos con la luz del mundo y la sal de la tierra. Entonces sigue una discusión de las relaciones del Reino Mesiánico. ¿Relaciones a qué? Relaciones a la ley Judaica, sea ceremonial, civil o moral; a los profetas; a las tradiciones rabínicas; al mundo; a la vida práctica, y al destino. Tal fue el Sermón sobre el Monte, Cristo pensaba enseñar y desarrollar después otras doctrinas relacionadas con éstas como en efecto lo hizo, haciendo que toda su vida presentara la plenitud de su doctrina y de su moralidad.

De modo que el Sermón en el Monte no es una colección de hermosos dichos no relacionados entre sí, sino que exhibe una unidad extraordinaria como un discurso, como se observará cuando manifieste brevemente su bosquejo y su análisis. En verdad, dudo mucho que se haya hecho jamás algún discurso más notable por su unidad que el Sermón sobre el Monte.

También la materia de este sermón es en su totalidad común y práctica, pero aunque es así, es tan profunda y tan importante como lo es la vida humana y el destino. Es una grande equivocación suponer que la grande enseñanza no toca otra cosa sino lo extraño, lo excepcional y lo sorprendente. La mejor y más sublime enseñanza en la tierra concierne a la vida diaria, y tal es la materia de este sermón.

Los siguientes adjetivos describirán el estilo:

Es sencillo, familiar, directo, sentencioso, paradójico, llamativo, ilustrativo, conversable, práctico y autoritativo.

Es una plática sencilla. Quiero decir que cualquiera persona de aquel auditorio pudo entenderlo. No pretendía usar palabras altisonantes; el lenguaje de la gente común, como ellos lo hablaban y lo entendían fue usado por nuestro Salvador. Era familiar y tan sencillo en sus frases como si estuviera sentado al lado de la chimenea, o sobre el terrado al fresco de la tarde, o parado a la orilla de la calle hablando con la gente que pasaba. No era una oración, porque no tiene nada del estilo de la declamación, alocución y retórica dramáticas, como debe ser en todos los grandes maestros. Quiero decir que no hay ninguna indicación de un solo esfuerzo mental para valerse de la fraseología redondeada, dicción eufórica, impresión retórica, gesticulación dramática. Es directo. Quiero decir que no procura herir indirectamente. Se dirige directamente al cumplimiento de su objeto.

El estilo es paradójico. Una paradoja es una cosa que parece ser contradictoria pero que no lo es, como por ejemplo, “felices son los infelices” — esto es, “Bienaventurados los que lloran.” Esta es una paradoja, pero no hay nada contradictorio en ella. Hay una comparación entre la actual infelicidad y la futura felicidad. Como Lucas lo presenta, “Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados.” “Hay de vosotros ricos, porque algún día seréis pobres.” Sí, es intensamente paradójico.  Es ilustrativo.   Las ilustraciones no tienen qué explicarse, como sucede con las explicaciones de algunos. Simplemente ilustran.  Ellas solas predican un sermón—esto es, su lenguaje familiar tiene clara aplicación.   Escoge asuntos que son bien conocidos al pueblo y tan completamente familiares que no puede haber equivocación en cuanto a su significación. A veces ilustra refiriéndose a una gallina y a sus polluelos; a veces a un lirio; otras veces a rocas, cardos, ovejas y pájaros. Es conversable en su estilo, como lo fue el Dr. Broadus.

Pero la característica distintiva de su estilo que impresionó más a su auditorio, fue que, a causa de su poder intrínseco y su notable desemejanza a los métodos de los maestros religiosos que oían por lo regular, enseñaba como quien tenía autoridad, y no como los escribas y fariseos. El estilo, pues, era autoritativo. Considerad la diferencia. Un Rabí se pondría en pie delante del pueblo y con los ojos bajos comenzaría a decir: “El Rabí Ben Israel dice en el Talmud que el Rabí José dijo que el Rabí Amos dijo que puede ser que tal sea la interpretación del pasaje, pero el Rabí Isacar dice que el Rabí Efraím dice que el Rabí Eleazar pensaba que significaba otra cosa.” Todo era indeterminado, inseguro;  no  tomaba ninguna forma positiva.

El discípulo estaba perplejo por el balancear de probabilidades que se contradecían. Un maestro dijo dudosamente “He aquí está,” mientras otro dijo desconfiadamente, “puede ser que esté allí.” Pero Jesús habló con autoridad—con autoridad propia.  No se apoyaba en cosas humanas—no procuraba defender su doctrina, ni vindicarla. Habló como habla Dios, y sin detenerse para explicar su manera.

Realmente ningún ser humano común y corriente podía haber producido el Sermón en el Monte.

«La vejez y la sabiduría se inclinan con reverencia ante la sublimidad y la sencillez de esta enseñanza incomparable. Los niños absorben dulcemente su espíritu como si fuera leche, y los santos ancianos sacan de él el alimento sustancioso que les renueva sus fuerzas. Los niños en Cristo con su ayuda dan el primer paso en la vida práctica cristiana, mientras los hombres y las mujeres en Cristo Jesús por medio de El se remontan como con alas de águila a las anticipaciones del mundo celestial. Es sin igual, divino.» [14]

Los que piensan que el Sermón no es un solo discurso, esgrimen los siguientes argumentos:

Por ej . Phillip Berryman, teólogo de la Liberación, escribe que el “Sermón de la montaña”, por ejemplo, no es un registro palabra por palabra de Jesús, sino una colección de dichos atribuidos a él. Sólo en los últimos veinticinco años ha aceptado totalmente el catolicismo los resultados de la erudición bíblica moderna.” [15]

Razones que se dan:

(1) Que incluye un gran exceso de material, demasiado concentrado para que pueda incluirse en un solo sermón. Los discípulos, que no se destacaban por una aguda percepción espiritual, nunca podrían haber asimilado tanta riqueza de enseñanza ética.

(2) Que la gran variedad de tópicos (descripción de las bendiciones del reino, consejos sobre el divorcio, admoniciones respecto a la ansiedad) es inconsistente con la unidad de un solo discurso.

(3) La brusquedad con que surgen ciertas secciones en el sermón (p. ej. la enseñanza sobre la oración en Mt. 6.1–11) se destaca claramente.

(4) Aparecen 34 versículos en otros contextos, a menudo más apropiados, a través de Lucas (p. ej. el Padrenuestro en Lucas se introduce al solicitar los discípulos que Jesús les enseñe a orar, Lc. 11.1; el dicho acerca de la puerta angosta surge como respuesta a la pregunta, “¿Son pocos los que se salvan?” Lc. 13.23), y es más probable que Mateo haya incluido dichos de Jesús en el sermón y no que Lucas los haya encontrado allí y luego los haya diseminado por su evangelio.

(5) Es característico de Mateo el juntar material de enseñanza bajo ciertos encabezamientos a fin de insertarlos en la narración de la vida de Jesús  y el Sermón del monte sería, por lo tanto, simplemente la primera de estas secciones didácticas.

(Otras secciones se ocupan de los temas del discipulado (9.35–10.42), el reino de los cielos (13), la verdadera grandeza (18), y el fin del siglo (24–25).

Estas consideraciones, sin embargo, no nos obligan a opinar que todo el sermón constituye una composición arbitraria.

Antes que estos evangelistas comenzaran a escribir existía con toda probabilidad un bosquejo primitivo que correspondía a un discurso real pronunciado en una ocasión

concreta. Aun se debate entre los entendidos si el sermón, tal como se registra en Mateo, está más de acuerdo con el original que la versión de Lucas, o si Mateo se valió de un marco proporcionado por alguna fuente más antigua. Para los fines que nos proponemos es suficiente llegar a la conclusión de que Mateo se valió de un sermón primitivo que luego amplió para los fines especiales que tenía por delante mediante la introducción de material pertinente.

En el curso de la generación pasada los estudios arameos nos han enseñado mucho acerca de “la poesía de nuestro Señor”. Aún a través de la traducción se pueden apreciar distintos tipos de paralelismos característicos de la poesía semítica. Por ejemplo, en Mt. 7.6 tenemos una hermosa ilustración de paralelismo “sinónimo”: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos.”

Parece ser que el Padrenuestro es un poema de dos estrofas, cada una de las cuales tiene tres líneas de cuatro compases. El valor práctico de reconocer la presencia de poesía donde ella aparece es que no seremos tan propensos a interpretar el texto con un literalismo tan inflexible como hacemos cuando interpretamos prosa. Qué trágico sería que alguno (como alguna vez ha sucedido en la historia) se “sacara el ojo” o “se cortara la mano” literalmente en un intento de eliminar el pecado de la concupiscencia. A. M. Hunter observa que “los proverbios son en realidad principios expresados en forma extrema”. Siempre debemos evitar la interpretación de paradojas con crudo literalismo, y en cambio buscar más bien el principio que gobierna al proverbio).

En esta conexión consideremos la cualidad de lo absoluto en los imperativos morales de Jesús. Por mucho tiempo han preocupado a los hombres versículos como Mt. 5.48: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” Parte de la respuesta se halla en el hecho de que estas no constituyen “leyes nuevas” sino principios básicos presentados en función de acciones. Pertenecen a la categoría de los mandamientos proféticos, que siempre fueron más profundos y exigían más que la mera letra de la ley. Además representaban la ética de la nueva era, propuesta para aquellos que habían de recibir un nuevo poder.

El sermón de la montaña, es el primer mensaje largo de Jesús que se nos menciona en Mateo. Es por esa razón que tiene un fuerte carácter fundamental. “Es el único discurso de Jesús que contiene casi exclusivamente preceptos suyos”. El sermón de la montaña no es teología sino praxis, estilo de vida promulgado para los discípulos de Jesús.

El sermón del monte es una instrucción de Jesús a sus discípulos, para que no actúen como los fariseos y letrados (5:20). Por el contrario exigen la predicación de Cristo (5:10-12). Poner en obra las palabras del sermón hace que los hombres ponga en alto al Dios y Padre del cielo (5:16). Lo que se quiere conseguir es que las palabras de la predicación se conviertan en obra y no lo contrario. “El sermón de la montaña afecta a todo el mundo a través de la predicación de los discípulos”.

Es por eso que este sermón de la montaña es para aquellos que ya son discípulos de Cristo, a la vez es un discurso ético de las conductas espirituales del Reino de Dios. Lo que a Jesús le importa es lo interno, es por eso que la primera sección del sermón de la montaña, se ocupa de los que pertenecen al Reino de Dios, las bienaventuranzas. Haciendo énfasis en el carácter de los discípulos y súbditos, ya que ellos tienen que asemejarse a Jesús en todo. [16]

Como escribió Arjona, “Jesús convertía en hechos todos sus sermones”

Quien por una vez se esfuerce en analizar lo que Dios quiere, aprenderá a reconocer la verdadera vida en la profundidad de las palabras del Sermón de la Montaña… Muchas personas, precisamente los cargos oficiales de las instituciones eclesiásticas, rechazan el Sermón de la Montaña diciendo que es una utopía, una forma de vida que no es para esta Tierra. Mirado más detalladamente, sí es para esta Tierra, pero no para la sociedad actual, es decir, no para este mundo con su hambre de poder, con sus deseos de lucha, con su explotación, con los ricos opulentos y con los pobres más miserables… [17]

Notas

[0] http://www.teologia.com.es/index.php/El_sermón_del_monte

[1] http://www.bible.claret.org/bibles/lbnp/NT/482-Mateo_C-FINAL.doc.

[2] http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=21558

[3] http://www.mb-soft.com/believe/tswm/sermonmt.htm

[4] http://www.laverdadcatolica.org/ElSermonDeLaMontana.htm

[5] Wikipedia

[6] http://www.laverdadcatolica.org/ElSermonDeLaMontana.htm

[7] http://www.elcristianismoprimitivo.com/sermonmonte8.htm

[8] ibid

[9] http://www.teologia.com.es/index.php/El_sermón_del_monte

[10] http://www.mb-soft.com/believe/tswm/sermonmt.htm

[11] http://www.claiweb.org/ribla/ribla30/el%20sermon%20del%20monte.html

[12] http://www.g-daf-es.net/bonhoeffer/sermon.htm , (Dietrich Bonhoeffer: Carta dirigida, el 14 de enero de 1935, a su hermano Karl-Friedrich)

[13]http://www.laopinion.es/lectores/3021/impidio-gandhi-hiciera-cristiano/124405.html

[14] B.H.Carroll ,Com. Bíblico Los cuatro evangelios (I), Págs. 409-414, ed. Clie

[15] http://www.ensayistas.org/critica/liberacion/berryman/cap3.htm

[16] http://www.teologia.com.es/index.php/El_sermón_del_monte

[17] http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/38271

Fuente bibliográficas consultadas:

Sermón del Monte. Contexto histórico. Parte 3

Sermón del Monte. Contexto histórico. Parte 3

Autor: Paulo Arieu

El sermón del monte es la doctrina radical del reino de Dios. Pese a que muchas personas de hoy que se dicen cristianas no practican la enseñanza del sermón del monte, sí están vigentes sus mandamientos.

Título que tradicionalmente se da a las enseñanzas de Jesús consignadas en Mt 5-7.

El que este título pueda con toda propiedad aplicarse al pasaje en cierto modo paralelo en Lc. (6.20–49) depende de la interpretación que se dé a la relación literaria entre ambos pasajes. Este último se ha llamado a menudo el Sermón en la llanura porque se entiende que fue dado en “un lugar llano” (Lc. 6.17) más bien que “en el monte” (Mt. 5.1). Pero ambas expresiones probablemente se refieran al mismo lugar, visto desde dos direcciones distintas. [0]

El canónigo Liddon, en sus “Bampton Lectures”, hace referencia a este sermón como “ese original bosquejo de cristianismo esencial”. Si esto se interpreta como que el Sermón del monte es el mensaje del cristianismo al mundo pagano, debemos responder advirtiendo que se trata, manifiestamente, de didajeµ (enseñanza), y no kerygma (proclamación). Por ningún esfuerzo de la imaginación se lo puede considerar como “buenas nuevas” para quien dependa del cumplimiento de sus demandas para poder entrar en el reino. (Imaginemos a un hombre sin Cristo, carente de la ayuda que ofrece el Espíritu Santo, procurando exceder la justicia de los escribas y fariseos.) Es más bien un boceto del carácter de aquellos que ya han entrado en el reino, y una descripción de la calidad de vida ética que, como consecuencia, se espera de ellos. En este sentido, es verdad, se trata de “cristianismo esencial”. [1]

Fue dictado por Jesucristo mismo. El problema no fue el dictante, comenta Adrian Montes, profesor de Nuevo Testamento,“sino el problema era y es la cruz que uno tiene que cargar para poner por obra los mandatos del sermón del monte.”

Estas palabras inmortales han creado una impresión imborrable en las mentes de los hombres.

El Sermón del monte o de la montaña fue, de acuerdo al Evangelio según Mateo, un sermón dado por Jesús de Nazareth cerca del 30 d. C. a sus discípulos y a una gran multitud (Mat. 5:1; 7:28). La tradición dice se desarrolló en la ladera de una montaña (de ahí su nombre). Algunos cristianos contemporáneos creen que se trataba de un monte al norte del Mar de Galilea, cerca de Capernaum.

El Sermón del Monte puede ser considerado como similar (pero más preciso) al Sermón del Llano como se menciona en el Evangelio según Lucas (Lucas 6:17–49). Algunos comentaristas creen que puede tratarse de versiones distintas del mismo texto, mientras que otros dicen que Jesús predicaba frecuentemente temas similares en diferentes lugares. En tercer lugar, hay quienes creen que ninguno de los sermones realmente existió, sino que ambos son compilaciones de las primeras enseñanzas de Jesús tal como se muestran en Mateo y Lucas.

El pasaje paralelo es el “Sermón del Llano” (Lc 6.20-49), cuya relación literaria con el Sermón del Monte se discute aún. Mateo y Lucas ubican el Sermón del Monte en el primer año del ministerio público de Jesús, aunque Mateo un poco más temprano que Lucas. Este lo sitúa inmediatamente después de la elección de los doce e implica que es una especie de sermón de ordenación (6.12-19; cf. Mt 10.1-4). El Sermón del Monte supone una evolución en el contenido del mensaje desde los primeros días de la predicación en las sinagogas (“Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado”, Mt 4.17); trata de una exposición al aire libre sobre la naturaleza REINO. Aunque es imposible precisar en cuál monte se pronunció el Sermón, es común optar por una de las colinas que rodean el llano septentrional de Galilea. Según Mt 8.5, Jesús entró después en CAPERNAUM; el monte no dista mucho de allí, según parece.

El Sermón se dirige primordialmente a los discípulos. La ética exaltada y las estrictas demandas del Sermón, suponen un auditorio que ha dejado la religión en boga para aceptar las normas delineadas por Jesús (cf. Mt 5.13, como también el uso de “vosotros” en Lc 6.20-23). Sin embargo, al final del Sermón (Mt 7.28s; Lc 7.1) aprendemos que la asistencia es grande (cf. Mt 5.1s) y no consta solamente de discípulos (cf. Lc 6.24ss). La muchedumbre oye el mensaje pero solo puede poner por obra sus enseñanzas si se adhiere al Maestro mismo.

Debemos reconocer que el lenguaje de este sermón es primorosamente bello. Es poético, demuestra paralelismo hebreo (que repite la misma verdad en varias maneras) y es rítmico (como en el padrenuestro). Es pictórico, desde los retratos de los fariseos hipócritas hasta los lirios del campo que son más gloriosos que Salomón. Es proverbial, expresando grandes principios en palabras atinadas. Se ha dicho que es la esencia destilada del Antiguo Testamento, dando énfasis en que debemos amar a Dios y a nuestro prójimo.

La importancia del Sermón del Monte es notoria si consideramos el lugar prominente que ocupa en el evangelio de Mateo. Cuanto más si observamos que Lucas también recogió las enseñanzas el mismo. Se ha discutido mucho si se trata del mismo Sermón. Al comparar ambos relatos (Mat. 5-7 ;Lc.6: 17-49) a simple vista se nota que el relato de Lucas es mucho más breve. Tienen los siguientes puntos en común:

a) Se asemejan tanto al comienzo como al final.

b) Tanto Mateo como Lucas dan detalles importantes respecto al lugar y la audiencia.

c) Entre los oyentes estaban los discípulos y las multitudes.

Pero también hay diferencias notables entre ambos:

a) En el evangelio de Mateo se nos dice que Jesús subió al monte en tanto que en Lucas se nos dice que “Descendió con ellos y se subió a la llanura”. Empero tal discrepancia se resolvería diciendo que el Señor proclamó el sermón en la ladera del Monte.

b) El evangelio de Mateo sitúa la elección de los doce después de la predicación del sermón en tanto que Lucas lo sitúa antes.

c) Ambos comienzan con las bienaventuranzas pero Mateo presenta ocho en tanto que Lucas sólo cuatro.

d) En algunas bienaventuranzas encontramos importantes diferencias. Veamos cada una de ellas:

Mateo dice: “Bienaventurados los pobres en espíritu.” en tanto que Lucas dice: “Bienaventurados vosotros los pobres”. Como se podrá apreciar esta es uno de las más destacadas diferencias porque un pobre de espíritu puede ser una persona rica materialmente pero Lucas no permite semejante interpretación.

También hay una diferencia en la conclusión de la misma ya que en Mateo dice: “‘porque de ellos es el reino de los cielos” en tanto que en Lucas dice: “porque vuestro es el reino de Dios” Las expresiones “Reino de los cielos” y “Reino de Dios” para muchos son sinónimas pero otros no están de acuerdo en esto. Según Scofield la expresión “Reino de los cielos” es propia Mateo y significa siempre el “gobierno mesiánico de Jesucristo”. En tanto que según el mismo autor el Reino de Dios se distingue del anterior por:

(a) Su carácter universal, es decir a todos los seres morales que se sujetan voluntariamente a Dios es decir que incluye a los santos de todas las épocas y a los ángeles que han permanecido sumisos a la autoridad de Dios,

(b) Al reino de Dios se ingresa únicamente mediante el nuevo nacimiento en tanto que al reino de los cielos en el presente es “la esfera de profesión de la fe cristiana, profesión que puede ser falsa o genuina”[2]

(c) “Puesto que el reino de los cielos es la esfera terrenal del reino de Dios, ambos tienen casi todas las cosas en común. Por esta razón las parábolas y otras enseñanzas que se presentan en el Evangelio de Mateo, en Marcos y Lucas se refieren al reino de Dios.”. Señala que al comparar las parábolas las omisiones son muy interesado que, por ejemplo, las parábolas del trigo y la cizaña y la de la red no se usan en cuanto al reino de Dios porque en este reino no hay malos peses ni cizaña,

(d) El reino de Dios no se manifiesta exteriormente, en tanto que la instauración del reino de los cielos manifestará, su gloria sobre esta tierra.

Mateo dice “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de Justicia” pero Lucas dice: “bienaventurados los que tienen hambre.”. La diferencia es importante. Una cosa es tener hambre de ti otra muy distinta es tener hambre.

Otra diferencia aunque en este caso no tan importante la encontramos en aquella bienaventuranza que dice según Mateo: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” pero “Bienaventurados los que lloran, porque ellos reirán.”.

El relato de Lucas incluye cuatro “Ayes” que no se encuentran en la versión presentada por Lucas omite toda comparación entre las tradiciones y la ley que en el sermón presentado ocupan un lugar importante.

e) Lucas omite la enseñanza acerca de la oración modelo insertándola en otro pasaje como consecuencia de una pregunta de los discípulos.

h) Lucas inserta una ilustración acerca del hombre que busca un buen tesoro en el corazón en tanto el hombre malo lleva mal fruto.

Aunque hay entre ambos relatos similitudes, las diferencias son muy notables al punto que se discute si Lucas presenta un resumen del mismo Sermón o bien relata otro distinto.

El Señor bien pudo repetir más de una vez una misma enseñanza. Lo cierto es que tal como sostiene Hendriksen ambos registros son resúmenes de las palabras del Señor por tanto bien puede tratarse del mismo discurso. Las diferencias son conciliables. De todos modos, debe decirse, que no contamos con elementos de juicio suficientes como para decir concluyentemente que se trata de uno o dos sermones.

Se tarda solamente dieciocho minutos para leer en voz alta el Sermón del Monte de Jesucristo que se encuentra en los capítulos 5, 6 y 7 de Mateo.

Gandhi las llamó las palabras mayores en toda literatura y trató de hacerlas un programa de acción política. Tristemente, él nunca aceptó al Autor de ellas como su Salvador y Señor personal. Nietzsche, el filósofo loco de Alemania quien inventó las palabras “Dios está muerto”, protestó furiosamente contra el Sermón del Monte, llamándolo la moralidad de esclavos.

Martín Lutero afirmó que era imposible vivirlo y que fue dado por Dios solamente para mostrarnos nuestra extrema necesidad de la gracia. Scofield dijo que no era para la iglesia, sino para un milenio futuro. Tolstoi quiso practicarlo sin adorar a Jesucristo como Salvador, y fracasó.

Ninguno de estos hombres encontró el significado verdadero del Sermón del Monte. Nuestro Señor mismo dijo del Sermón: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mt. 7.24). Lo importante es que el Sermón del Monte no os un código de ética para acción política por hombres no regenerados, sino que es el Manifiesto de Cristo que describe el carácter de los que son salvos por su sangre, nacidos de nuevo por su Espíritu, y que pertenecen a su reino.

El Sermón del Monte no es una colección de reglamentos y normas, sino una revelación de la afable disposición de los que han sido trasladados del reino de las tinieblas al reino del Hijo de Dios, una nueva posición, por la gracia redentora de Dios.

De hecho, el sermón del monte fue usado para enseñar a conversos antes de su bautismo. Queda evidente que el Sermón del Monte es la ética básica del cristiano, que vemos repetida, explicada y ensanchada a través del resto del Nuevo Testamento. Los anabaptistas lo miraron como fundamental. Los fundamentalistas y los pietistas, siguiendo a Lutero y a Scofield con sus compromisos en la Iglesia estatal y política; la transigencia católica de Constantino, generalmente han tratado de evitar o aplazar le ética del Sermón del Monte. ¡Aun se quejan de que no hable de la cruz y que por lo tanto no tiene nada que ver con la salvación!

La cruz es central y fundamental al Sermón del Monte. ¡Es la ética de los que se han arrepentido de sus pecados porque el reino de los cielos se ha acercado! ¡La persona que puede leer el Sermón del Monte y no ver la centralidad del perdón y reconciliación, en verdad, ella es ciega! No solamente es ésta la roca en que se basa la salvación cristiana por la obra redentora y perdonadora de Cristo, sino que Cristo mismo es el Camino; la mente de Cristo es nuestro modelo del carácter cristiano. ¡Si nuestra posición nueva en la gracia no nos da una disposición nueva y afable, no se ha llevado a cabo la salvación! Lee Mateo 5.23, 24; 6.12-15

El fondo del Sermón del Monte claramente da por sentado que Cristo primeramente predicó el Evangelio y reunió a sus discípulos a quienes procedió a enseñar el Sermón del Monte como una exposición del carácter y las credenciales de su iglesia:
“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mt. 4.17)…Venid en pos de mi, y os haré pescadores de hombres (Mt. 4.19), …Y recordó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino (Mt. 4.23). Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba” (Mt. 5.1,2).

Como dice Juan: “Y contemplamos su gloria…como la gloria del Unigénito del Padre. (Juan 1:14)

En los Evangelios vemos a Cristo tal y como es. Recordemos que lo que fue es lo que él es y lo que es también es lo que tenemos, si es usted cristiano. Toda la plenitud de su carácter, de su ser y de su vida la tenemos a nuestra disposición y solo nos enteramos de cuáles son esos recursos al verle a él tal y como fue y tal y como es. Por eso es por lo que los evangelios son tan importantes para nosotros.

Con frecuencia la gente se pregunta por qué tenemos cuatro Evangelios, pero hay una buena razón para que sea así. Es interesante darse cuenta de que cada uno de estos Evangelios es una afirmación exclamativa que se encuentra en el Antiguo Testamento. En cuatro ocasiones diferentes, y solo en cuatro, en el Antiguo Testamento apareció una afirmación exclamativa que se hizo con respecto al Mesías, presentado siempre por las palabras “he aquí. En otro lugar leemos “¡He aquí el hombre! En un tercer lugar leemos “¡He aquí mi siervo! y en un cuarto leemos “¡He aquí vuestro Dios! Estas cuatro afirmaciones se amplían y desarrollan en los cuatro Evangelios, en Mateo: el Evangelio del Rey, Marcos: el Evangelio del Siervo, Lucas: el Evangelio del Hijo del hombre y Juan: el Evangelio de Dios, la presentación del Hijo de Dios.

Incluso hay una película de cine titulada “He aquí el Hombre” es una obra poco conocida del autor inglés Michael Moorcock.

Michael John Moorcock (18 de diciembre, 1939) es un prolífico escritor británico de ciencia ficción y fantasía, quien también es editor, periodista, crítico o compositor y músico de grupos de rock como Hawkwind. (Wikipedia)

La trama de esta película, trata de un individuo (Karl Glogauer), con problemas de autoestima y que ha perdido la fe en todo, con una vida abocada a una espiral descendiente hacia un abismo personal, acepta un trabajo que le llevará a ser el protagonista de una aventura sin igual: Viajar al pasado (y, con suerte, poder volver).El escenario elegido resulta ser la supuesta infancia de Jesús. Allí, en la Galilea de hace dos mil años, descubre otras historias dentro del desarrollo general de la trama, que desembocará en un final IMPREVISIBLE.
Creo que no ha existido persona en el mundo que sea tan controversial como la persona de nuestro Señor Jesucristo.

No ha caminado jamás entre los hombres un personaje más asombroso. Al leer los relatos de los Evangelios, tengo la esperanza que algo de esa fascinación llegue a nuestros corazón al verle, como un ser vivo, en las páginas de estos Evangelios, revelado a usted por medio del Espíritu, al verle tal y como es.

Millones lo han amado y adorado y muchos son los que lo han odiado y rechazado.
Y encima nosotros, los cristianos en Latinoamérica, por años hemos predicado un evangelio aguado, un mensaje de ofertas, venga y reciba, crea y tenga.
Por eso creo que el Sermón del Monte es preminente para esta hora, con su mensaje del Reino de Dios. En una hora donde no existe autoridad en el mundo mas que la ciencia, creo que debemos volver a mirar las doctrinas del Señorío de Jesús.

Me viene a la mente el titulo de una canción una canción de protesta semi herética titulada JESÚS VERBO NO SUSTANTIVO, de Ricardo Arjona, que se había puesto de moda hace unos años. El caradura le pide a Jesús que no regrese por segunda vez para que no lo vuelvan a crucificar????

John Lennon en una entrevista afirmó una vez en una conferencia, que los Beatles eran en ese momento más famosos que Jesucristo. Los Beatles pasaron a la historia, Cristo sigue vivo.

Aun muchos de aquellos que rechazan la iglesia institucionalizada, no pueden dejar de sentirse atraídos por Jesús.

Jorge Himitian, predicador argentino, comenta como era la mentalidad de la iglesia primitiva:

Los primeros cristianos eran hombres que preferían confesar que Cristo era el Señor, y morir si fuera necesario, antes de seguir con vida, negándole. Comprendían muy bien lo dicho por su maestro:

A cualquiera… que me confíese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. Mateo 10.32

Verdaderamente, el César era el Kyrios de todo el Imperio Romano, el Jefe, el que mandaba, el Dueño de todo el imperio, de todo su territorio. Aun cuando la gente tenía chacras, terrenos, etc. a su nombre, eso era solamente para permitir una mejor administración económica del imperio. En última instancia todo pertenecía al César. Cuando él decía: “Quiero veinte hectáreas de tal sector de la ciudad para hacer una plaza,” no tenía que pagar indemnización a nadie. Era el dueño. Por eso cuando le preguntaron a Cristo si debían pagar el impuesto a César, él respondió:

—A ver una moneda… ¿De quién es esta imagen?

—Del César.

—Dad a César lo que es de César.

Todas las monedas del imperio tenían grabada la imagen del César, porque todo el dinero y aun el imperio eran de su propiedad. Cada cual tenía en su poder dinero propio solamente para hacer posible el desenvolvimiento económico general. El César se había constituido en el amo de todas las almas que vivían bajo su dominio. Disponía de cada persona como quería. No era necesario pasar por los tribunales para ser condenado a muerte. Parece que cierto día, dijo: “La plaza está muy mal iluminada. Quiero mejor iluminación. Traigan cuarenta antorchas más. Pero que estas sean hombres; de los cristianos que están en la cárcel.”

Trajeron, entonces, cuarenta cristianos, los ataron a los postes de la plaza, los cubrieron de alquitrán y les prendieron fuego. El César podía hacer cuanto quería. Era el amo, el Kyrios.

¡Qué fuerza tenía, entonces, la palabra Kyrios en esos días! Representaba al Soberano, a la Máxima autoridad del imperio.

Durante los días de este imperio, Pablo vislumbró otro imperio que comenzaba a tomar fuerza y a extenderse sobre la tierra: el de Jesucristo. Dondequiera que él establecía iglesias, lo hacía sobre este fundamento: Jesucristo es el Señor. Cada persona que se agregaba a la primitiva comunidad cristiana, reconocía que  Cristo era el Señor de su vida [3]

Creo que difiere un poco del evangelio Light de nuestros días

Volviendo a los evangelios, vemos que “Los cuatro Evangelios” nos presentan cuatro aspectos del carácter y la persona del Señor, aunque no son, estrictamente hablando, biográficos. En realidad son bocetos acerca de la Persona de Cristo, son testimonios de aquellos que le conocieron personalmente, de aquellos que se relacionaron con él. Por lo tanto, suenan auténticas y transmiten a nuestros corazones esa primera y maravillosa impresión que causó nuestro Señor a sus propios discípulos y después a las multitudes que le siguieron.

Probablemente la porción más conocida de este Sermón, son las Bienaventuranzas que se encuentran al inicio. También contiene el Padrenuestro, así como la versión de Jesús de la Regla de Oro. Otros versículos citan a menudo la referencia de “sal de la tierra”, “luz del mundo” y otras. Para muchos, el Sermón del Monte contiene las disciplinas principales del cristianismo y es considerado como tal por muchos pensadores morales y religiosos como Tolstoy y Gandhi.

Tenney, explica que en el Sermón del Monte, vemos como los principios espirituales del reino son incorporados. Mateo nos da la más completa versión. En él se define la posición que Jesús adopta con relación a la Ley, porque dijo que “no había venido a destruirla, sino a cumplirla” (5:17).

Demandó una justicia que excedía a la norma del legalismo judío, porque era interna, no externa; espontánea, no legalista; medida por una persona, y no por un código. Su más alta norma era Dios mismo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (5:48). En este sentido Él fue mucho más allá de la Ley cuando dijo: Oísteis que fue dicho a los antiguos… mas yo os digo” (5.21, 22). El Sermón del Monte es una afirmación directa del derecho de Jesús a trascender la Ley. No vino a abrogar la Ley pero la sobrepasó por medío de la absoluta santidad de su persona.

El criterio de la justicia que se sustenta en el Sermón del Monte no guarda conformidad con los ideales humanos, sino que consiste en el conocimiento de Cristo, en escuchar sus palabras y en obedecerlas (7:23,24). El significado completo de la persona de Cristo y su obra todavía estaba por realizarse, pero la necesidad de hacerlo a Él mismo el centro de toda su enseñanza y de todo lo relativo a la fe queda asentado aquí en forma inequívoca.

La predicación del Mesías no era precisamente la proclamación de un nuevo ideal, pero sí tenía que ser la demostración de un nuevo poder, un concepto que el libro de Los Hechos afirma que se convirtió en realidad en la vida posterior de la iglesia: “Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos” (Hechos 4:33).

Semejantes realizaciones maravillosas, ya fuesen de nuestro Señor Jesucristo mismo o de sus discípulos, no fueron esporádicos, ni desorientadas muestras de poder. Jesús procuraba enseñar a la multitud inaugurando un programa para su reino más bien que desconcertar o asombrar a las multitudes.[4]

Debemos señalar un aspecto importante de las enseñanzas de Jesús, que sus dichos del Señor ofrecen al intérprete ciertas dificultades.

C. Ryrie dice al respecto:

Las enseñanzas de Cristo posiblemente sean la parte más difícil de interpretar precisamente de la Biblia entera. ¿Por qué esto? Porque nuestro Señor vivió bajo la ley mosaica y la cumplió perfectamente; pero El también se presentó a Israel como su Rey; y cuando fue rechazado como Rey, introdujo una parte nueva en el programa de Dios, la iglesia, y dio alguna enseñanza enseñanza tocante a ella. En otras palabras, Él vivió y enseñó con relación a tres aspectos diferentes del programa de Dios para este mundo: la ley, la iglesia, y el reino. El mantener estos aspectos de la enseñanza distinguibles y sin confusión no es siempre fácil. [5]

Mattew Henry dijo que “Nadie hallará felicidad en este mundo o en el venidero si no la busca en Cristo por el gobierno de su palabra. Él les enseñó lo que era el mal que ellos debían aborrecer, y cual es el bien que deben buscar y en el cual abundar.” [6]

El tema general del Sermón, notorio desde las Bienaventuranzas, es “la vida en el reino, su naturaleza y su conducta”. Jesús pone de relieve su autoridad absoluta como intérprete de la voluntad divina, Señor y juez escatológico; de manera que habla no solo como súbdito y ejemplo del reino, sino como Rey. El Sermón carece de una lógica estricta en su desarrollo, y pasa a veces de un pensamiento a otro por medio de palabras clave o de aliteración (en el arameo original, reconstituido).

En el transcurso de los siglos el Sermón del Monte se ha interpretado de muchas maneras. Para Agustín, obispo de Hipona (395-430), era “el reglamento perfecto de la vida cristiana”, una nueva ley que contrastaba con la antigua. Las órdenes monásticas lo interpretaban como un “consejo de perfección”, elaborado no para las masas de cristianos sino para los religiosos. Los reformadores lo vieron como expresión inexorable de la justicia divina dirigida hacia todos y preludio a la aceptación de la gracia divina. Weiss y Schweitzer (a fines del siglo XIX y a principios del XX) consideraban demasiado radicales las demandas del Sermón para aplicarse a todos los tiempos; las suponían como una “ética interina” para los cristianos primitivos que esperaban el pronto fin de la época. Otros, haciendo hincapié en el lenguaje figurado, tratan el Sermón como una forma noble de pensar, como una enseñanza sobre qué debe ser el hombre, en vez de qué debe hacer.

Los estudios sobre el arameo que hablaba Jesús y sobre la forma poética de los dichos del Sermón nos advierten contra un literalismo excesivo en su interpretación. El sacar un ojo o cortar una mano en la lucha contra la lujuria (5.29s) sería sin sentido. Hay que dejar campo a la expresión proverbial, a veces paradójica e hiperbólica. Pero siempre quedan demandas que el hombre, sin el auxilio divino, no puede cumplir; la ética propuesta es de dimensiones inauditas. Sin embargo, no es de índole legalista, sino consta de principios fundamentales iluminados por ejemplos concretos. No es un ideal para el que no es cristiano, ni mucho menos un programa para mejorar el mundo, sino una moral dirigida al hombre regenerado. Su ética pertenece a ese orden trascendental que irrumpió en la historia con la persona de Jesucristo, y que continúa su existencia en la iglesia, pero que espera su realización plena después de la venida gloriosa del Salvador.[7]

Notas

[0] Dicc. Bíblico ed. Certeza

[1] Ibid

[2] Scofield. Biblia Anotada, Miami, publicaciones españolas, 1966, Págs.963.

[3] Jorge Himitian, Jesucristo el Señor, p. 23-24, ed. Logos

[4] Cerril C. Tenney, Nuestro Nuevo Testamento, p. 186, ed. Portavoz

[5] Charles C. Ryre, Teología Básica. Miami. Editorial Unilit, 1993, Pág.289

[6] Com. Bíblico Mattew Henry, ed. Clie

[7] Diccionario Nelson

Bibliografía consultada

  • Wikipedia
  • Scofield. Biblia Anotada, Miami, publicaciones españolas, 1966
  • Charles C. Ryre, Teología Básica. Miami. Editorial Unilit, 1993,
  • Jorge Himitan, Jesucristo el Señor, ed. Logos
  • Cerril C. Tenney, Nuestro Nuevo Testamento, ed. Portavoz
  • Notas Evangeli0s Sinopticos II, de Adrian Montes, instituto teológico Jorge Muller

Sermón del monte II. Marxismo vs Cristianismo

Sermon del monte II. Marxismo vs Cristianismo

“El único poder sale de la boca del fusil (Mao)” [0]

Más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía.”(Simón Bolívar)

Que pensamientos tan opuestos,no es cierto, con apenas algo menos de dos siglos de diferencia.!!!

La pregunta que uno se hace es cual es la razón por la cual el marxismo se opone al cristianismo? ¿Qué fin perseguían en su lucha contra el idealismo en general y contra el cristianismo en particular?

Josif Ton comenta que tanto como “Marx, Lenin y Stalin estaban profundamente interesados en la religión en su juventud. La estudiaban seriamente y escribían al respecto positivamente.” [1]

¿Qué hizo que estos hombres se volvieran contra la religión y hallaran necesario luchar por destruirla y expulsarla de la mente y la vida de la gente?

Una de las posibles razones, cita Josif Ton, trata de explicar la aversión de los marxistas-leninistas por la religión en “términos de ciertas experiencias traumáticas que habían tenido con la iglesia y con el cristianismo en general:

a. Marx sufrió al lado de su padre, un judío que se convirtió al cristianismo con miras a lograr una promoción en la maquinaria administrativa de la Alemania antisemítica.

b.Lenin, sufrió el choque de la pequeñez de la iglesia en ocasión de la ejecución de su hermano.
“Lenin pasó por dos tragedias en su juventud: en 1886, su padre murió de una hemorragia cerebral. Al año siguiente, en mayo de 1887, su hermano mayor, Aleksandr Uliánov, fue detenido y fusilado. Aleksandr Kérenski escribió que «la ejecución de un hermano como Aleksandr Uliánov hubiera tenido necesariamente un efecto demoledor y destructivo sobre cualquier mente normal». Sin embargo, según el historiador Robert K. Massie, el efecto que tuvo la muerte de su hermano es un tema discutible. [2]

c. Stalin sufrió una desilusión un seminario teológico de Tbilisi, donde estaba estudiando. en 1894 ingresó en el seminario teológico de Tbilisi, pero su adhesión a la ideología marxista motivó su expulsión en 1899.

Estas experiencias traumáticas los convirtieron en enemigos de la religión en general.” [3]

Pero es inadecuado atribuir un vasto fenómeno social a las infortunadas experiencias de un puñado de personas, aunque éstas hayan sido los creadores del marxismo-leninismo.

Josif Ton comenta que “una idea no puede echar raíces y convertirse en un fenómeno de masas a menos que encuentre condicioné políticas y sociales favorables” [4]

Sin duda hubo condiciones políticas y sociales especiales que determinaron este curso de acción. Fueren cuales fueren las experiencias personales de Marx y Lenin, éstas deben haberse limitado a lo personal. Normalmente no se hubieran transformado en un movimiento de masas.

“Marx pasó la mayor parte de su vida en Inglaterra, donde en ese entonces casi el 65 % de la población asistía a la iglesia todos los domingos. La mayoría de la población estaba conformada por cristianos practicantes, un alto porcentaje de los cuales eran de la clase obrera. En Inglaterra, Marx descubrió el mecanismo de los explotadores capitalistas y percibió el modelo de revolución que pondría fin a la explotación. Para él la revolución proletaria tenía que realizarse en el país que en ese entonces había alcanzado el mayor desarrollo industrial y el proletariado más numeroso. En este punto la proyectada revolución se estrelló contra la concepción religiosa del mundo. Cuando la clase obrera cree en la vida mejor en el cielo y confía en un Dios que mitiga la violencia, no puede haber revolución. El que cree en una vida más allá de la tumba no se arriesgará a perder la eternidad aventurándose en esta guerra por la felicidad en esta vida efímera, especialmente si la victoria es incierta. El que cree que Dios castiga al homicida, jamás levantará la mano contra el explotador: dejará la venganza y la liberación de su miseria en manos de Dios, sea que éstas se hagan efectivas ahora o en la eternidad. Para los creadores del marxismo-leninismo la religión era un obstáculo en el camino de la revolución y esto llevó a los maestros marxistas a luchar contra el idealismo en general y el cristianismo en particular.
El problema principal era que para persuadir a un hombre a empuñar las armas en protesta contra «el sistema cruel e injusto», era necesario que aquél llegara a dos estados psicológicos.
1. En primer lugar tenía que convertirse en un hombre desesperado, un hombre sin esperanza en una vida de ultratumba, para quien la vida presente se constituyera en la única oportunidad.
2. En segundo lugar tenía que convertirse en un hombre inescrupuloso que no creyera en un Dios que pudiera castigarlo (o recompensarlo) y que, consecuentemente, no tuviera problemas de conciencia al encarar la posibilidad dé usar la violencia armada contra quienes detentaban el poder material.
Los marxistas-leninistas creían que sólo el ateísmo podría producir tal hombre.En general, estaban convencidos de que cierta ideología produciría en el hombre un carácter determinado, y esta convicción fundamental y de vital importancia sería significativa para el futuro del socialismo.
Entendían que la ideología atea inevitablemente produciría un hombre desesperado e inescrupuloso, capaz de llevar a cabo una revolución sangrienta. La realización de la revolución demandaba la formulación mecánica de ese carácter y esto fue lo quo condujo a los maestros marxistas a lanzar su ataque contra la religión, adoctrinando a la clase obrera con una ideología atea, acción que ellos denominaban «la preparación ideológica para la revolución». Claramente, la simple experiencia traumática con la religión por parte de algunos individuos no produjo un fenómeno de proporciones masivas. El nuevo descubrimiento por parte de Marx, Engels y Lenin de que la Biblia no era la verdad no los hubiera hecho luchar por su derrota, desperdiciando el precioso tiempo revolucionario en una discusión que para ellos era meramente académica. Su vivo y sincero deseo de librar a las masas obreras de la explotación fue lo que los movió a la acción. La necesidad de una formulación mecánica de una clase especial de hombre revolucionario hizo que atacaran a la fe cristiana, sin importarles la verdad o falsedad del cristianismo.
Los maestros marxista-leninistas no esperaban que el desesperado e inescrupuloso hombre que iba a llevar a cabo la revolución fuese un ingrediente esencial de la sociedad comunista establecida por medio de la revolución. Al contrario, en relación a esa sociedad introdujeron un nuevo concepto: el del «nuevo hombre».
El «nuevo hombre» tiene dos atributos principales. En primer término, ese hombre en el socialismo no debe estar alienado de los medios de producción. Todos los medios de producción serán de propiedad común. Por lo tanto, el hombre dedicará todas sus energías, espontáneamente, al proceso de producir bienes materiales para toda la sociedad, y así se realizará en el proceso creativo. En segundo término, ese hombre, liberado de la corrupción gracias a la fortaleza del sistema socialista, administrará los bienes honradamente y los distribuirá generosamente, tomando para sí únicamente lo que necesite, a fin de que quede suficiente para los demás. Será un hombre que pondrá todas sus capacidades a disposición de otros, un verdadero altruista. Este era un sueño que los maestros marxista-leninistas tenían en relación al «nuevo hombre» socialista, sin el cual, como lo demostraron claramente, el comunismo no podría realizarse. Estaban convencidos de que ese cambio radical y esencial del hombre sucedería automáticamente con el cambio del sistema económico, social y político.
Hoy en día, muchos años después de la revolución, es obvio que el carácter del hombre socialista no ha cambiado. Sigue siendo lo que era en la sociedad capitalista: egoista,lleno de vicios, vacio de justicia. [5]

Gustavo Gutiérrez, sacerdote peruano, escribió en 1971 un libro titulado Una teología de la Liberación, obra de mucha influencia.
“Aun cuando hace un profuso uso de los documentos del Concilio Vaticano 11, el mencionado sacerdote analiza toda la situación con una óptica marxista. Como afirma claramente en el citado libro, él se muestra de acuerdo con la afirmación de Sartre que dice: “El marxismo, en cuanto marco formal de todo el pensamiento contemporáneo, no puede ser superado.”. Se denuncia, por tanto, al capitalismo, y se contempla esta lucha como una lucha de clases en la que la revolución es inevitable. La iglesia ya ha pensado bastante. ¡Es la hora de la acción! Esa acción debe orientarse a conseguir la libertad, pues el concepto clave del cristianismo es la libertad. Y esa libertad significa especialmente verse libres de la opresión económica social y política.
Según deja claro el libro de Gutiérrez, la misión de la iglesia consistente en propagar el evangelio de Jesucristo no es necesaria, porque la salvación es universal. Todo el mundo es salvo y toda criatura es templo de Dios. La iglesia no debe, en consecuencia, apoyar la expansión del evangelio en ese sentido, sino que debe dar ejemplo liberando a los hombres de los males de esta época. La iglesia debe hacer ver a los hombres que están oprimidos, a fin de que ellos busquen y obtengan su liberación. Para llevar a cabo esta tarea la iglesia debe comprometerse de un modo concreto. “La iglesia debe politizar al evangelizador”, escribe Gutiérrez. Puesto que el evangelio es el mensaje de amor total, tiene una ineludible dimensión política. El Señor Jesucristo debe, por tanto, contemplarse como una figura política a quien Pilatos mató por tratarse de un cabecilla de los zelotes, puesto que en realidad Jesús también pretendía la liberación de los judios. El éxodo de Egipto fue un acontecimiento político, y el grito de iDeja marchar a mi pueblo! es el grito de liberación de todos los tiempos. Gutierrez y los demás escritores de este movimiento se expresan en esos términos.” [6]

Es que además, según el pensamiento de estos ideólogos,”la subversión, en consecuencia, es buena -afirman estos ideólogos. No importa si se llega a desafiar al gobierno al estimular la conciencia de los distintos grupos con el propósito de conducirlos a su conversión a las ideas de la liberación. Después de todo, ¿no fue Moisés un rebelde al incitar a Israel a salir de Egipto?
Dado que la erosión de la sociedad y del gobierno está justificada, la violencia es necesaria, porque el hombre debe librarse de los males de este mundo. Poco importa si ese gobierno es o no constitucionalmente legal.
No es difícil imaginar cuál es la influencia potencial de ese mensaje de liberación tal y como lo están proclamando un creciente número de sacerdotes a la masa latinoamericana. He ahí un evangelio práctico al cual deben convertirse los pobres y destituidos, y por el cual deben estar dispuestos a empuñar las armas.
Está claro que este “evangelio” es completamente humano y horizontal (de este mundo, sin dimensión vertical hacia el Dios de cielo y tierra) en su salvación (liberación) del pecado (capitalismo, pobreza, desigualdad) yasí deja a Dios fuera de la cuestión. Es más, la secularización se introduce bajo el disfraz de la teología. El resultado ha de ser un mundo sin Dios. La teología de la liberación se percata de esto, pero en un mundo sin Dios el hombre será verdaderamente libre y todo estará bajo su dominio. ” [7]

“La llegada de la revolución industrial trajo consigo la aparición de dos grupos sociales antagónicos: propietarios o capitalistas y productores o proletarios. Asimismo, la revolución industrial afianzó al sistema capitalista , en el cual la clase dominante, los propietarios, se enriquecen, mientras que la clase sometida, el proletario, se empobrece. Ante esta situación surgen distintas posturas criticas, como el socialismo utópico, pero ésta no sobrepasó los márgenes de la teoría. Frente a esta concepción surge la figura de Carlos Marx, que, aun aceptando muchos de los presupuestos del socialismo utópico, no considera que sea efectivo a la hora de la acción y, que además, excluye al proletariado de todo protagonismo revolucionario. Frente a este socialismo utópico Marx propone un socialismo científico tomando como base el anterior y llevando a cabo una crítica del idealismo hegeliano.
Marx observa que en el sistema capitalista se producen toda una serie de contradicciones sociales que están dirigidas a la explotación de la clase trabajadora . En su obra el capital Marx analiza el origen y desarrollo del régimen capitalista, en donde entre los complejos conceptos de esta ciencia el hombre queda reducido , alienado y mediatizado en el proceso productivo que se le superpone. El marxismo será por tanto la reacción a este modelo social injusto en el cual el valor del hombre se reduce a su valor en la dinámica social. ” [8]

Después que Mao fue testigo del fracaso de anteriores revoluciones — la democracia liberal’ de Sun Yatsen y la ‘revolución occidental’ de Chiang Kai-shek — llegó a la conclusión de que un cambio democrático en China estaba predestinado al fracaso, y que únicamente una revolución ideológica como el marxismo podía romper las cadenas de la sociedad y del pensamiento humano. Este último elemento, el pensamiento humano, no procede del marxismo, sino del Confucianismo, y precisamente por este elemento el pensamiento de Mao obtuvo su propio y típico estilo o carácter.
Marx enseñaba: Utopía producirá el Hombre Nuevo. Mao enseña: El Hombre Nuevo producirá la Utopía.
Uno de los puntos capitales del Marxismo es la dialéctica aplicada. Ésta proviene de los filósofos alemanes Hegel y Kant, y la doy como conocida de los lectores.
Ahora bien, de hecho el Marxismo ha aplicado bien la dialéctica, en una ocasión y no más, y precisamente esto es la razón de por qué la revolución rusa ha encallado:
— no ha podido estimular por más tiempo a las masas, por lo que muy pronto se hubo de recurrir al terror externo. Esto está totalmente en contra del concepto de Mao acerca de la evolución, como se verá después en el punto 3.
— ha traído consigo u originado revisionistas o incrédulos, y ha provisto de mártires por una causa opuesta’, por lo que se le ha hecho un gran daño al fuego revolucionario.
Para resolver ahora este problema, Mao descubrió que la revolución debe ser permanente y además tiene que ser alimentada desde dentro:
— cada cinco años debe darse un nuevo curso u orientación:
la dialéctica es preciso que nunca cierre la boca;
— nunca jamás debe permitirse que el pueblo crea que ya está’, pues entonces surgiría nuevamente una élite.
El mayor ejemplo de tal revolución dentro de una revolución es, naturalmente, la revolución Cultural, que duró de 1966 a 1968 y significó un vuelco cultural fantástico para todo el país. Uno de los mejores ejemplos de cómo Mao usó la dialéctica es su ensayo Sobre las antítesis (1957), en el que hace distinción entre antítesis dentro del pueblo o la clase, y antítesis entre pueblos y clases recíprocamente. En esto se explica cómo las antítesis no deben ser vistas como un obstáculo para el progreso, sino como el motor para el progreso, porque ellas están en disposición y son capaces de romper los intereses establecidos. Fortalezas de estabilización y tradición, que parecen demasiado fuertes para ser asaltadas, pueden ser vencidas y
eliminadas por el uso de antítesis. Una vez que captas esto, confiesas con Mao:
— todo fue hecho por la dialéctica, y sin la dialéctica ninguna cosa se hizo de las que fueron hechas’.
Dialéctica entre las clases sociales, y dialéctica dentro de las mismas, si es que puedes tratar con ellas, pues entonces verdaderamente nada es ya imposible, — como más adelante veremos.
Mucho habría ayudado a los americanos y sus aliados, si durante los últimos 20 años se hubiesen realizado cuán poderoso potencial ha alcanzado Mao en dialéctica aplicada, en guerrillas, en estrategia de guerra psicológica, en guerras de liberación, en polémica internacional en política mundial! [9]

Visionaremos el esquema marxista en cinco núcleos. [10]
NÚCLEO 1

En palabras del propio Marx, “la base de todo el orden social es la producción de bienes materiales “. El materialismo histórico de Marx , que aparece sintetizado en esta frase, gira en torno a dos ideas fundamentales:
1-Las relaciones de cada hombre con la naturaleza y con los otros hombres son de tipo material o económico.
2-Son éstas relaciones las que generan la ideología y la estructura jurídico-política del estado.
Este materialismo histórico se opone al idealismo de Hegel al reducir toda la historia de la humanidad a relaciones económicas.
NÚCLEO 2

La concepción de la historia en términos materiales constituye para Marx una teoría científica. La realidad es humana y social, formando un conjunto que impide cualquier separación de elementos. Sobre esta base Marx observa que la historia puede ser entendida por las claves que generan en determinados periodos, sin que esto implique causalidad o determinismo teleológico.
La sociedad vista desde los distintos modos de producción aparece:
-Como sociedad primitiva, con modos colectivos y propiedad común.
-Como sociedad esclavista, donde ya aparecen las relaciones de dominio y sometimiento.
-Como sociedad feudal, donde las relaciones de dominio continúan bajo una apariencia distinta.
-Como sociedad burguesa (contemporánea a Marx) o sociedad capitalista, donde igualmente han cambiado las relaciones pero se mantiene el esquema anterior, ya que pese al logro de los derechos del hombre se mantiene el sometimiento de un hombre a otro. Mientras el capitalista es propietario de las materias primas y los medios de producción el proletario solo posee su fuerza de trabajo.
Por tanto de aquí sacamos que es el sistema de producción de un determinado momento quien condiciona toda la historia humana, y que el esquema sometedor/sometido subyace a los distintos cambios.
Sobre esta base Marx diseñará lo que va a ser la nueva sociedad.

NÚCLEO 3
La contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción es el motor de la historia humana. Esta contradicción da lugar a dos cosas:
1-Al enclaustramiento de los hombres en virtud de la posición ocupada en el proceso productivo: capitalistas y proletarios.
2-Lucha de clases habida cuenta de su antagonismo.
La economía actúa de elemento estructural frente a una superestructura de valores alienantes añadidos. En términos dialécticos para Marx la afirmación o tesis estaría representada por los capitalistas, los poseedores de bienes y la negación o antítesis por los proletarios, desposeídos y débiles. Y como dialéctica significa supresión de uno de los contrarios, corresponde al proletario suprimir a la clase capitalista, dando lugar a una nueva sociedad regida por intereses comunes y no privados.
La lucha se ha convertido en mediación necesaria del progreso histórico.
NÚCLEO 4

La lucha dialéctica de clases que desemboca en la revolución del proletariado contra el capitalista. El fundamento de la revolución es intentar suprimir la causa que genera la ancestral opresión del hombre sobre el hombre y alcanzar así una sociedad sin clases. Esto se consigue aboliendo la propiedad privada, algo nunca pretendido por las revoluciones burguesas.
El proletariado se convierte por tanto en protagonista de la historia y devolver así al hombre aquella vieja armonía primitiva dislocada paulatinamente en la historia y definida por el capitalismo.
La revolución será un proceso que requerirá de distintas fases. Distinguimos tres:
Etapa democrática: La toma del poder político da lugar a una dictadura del proletariado que tendrá que obligar a la burguesía a ceder sus privilegios económicos y políticos.
Etapa socialista: El estado democrático a la vez que potencia el desarrollo de los medios de producción y fomenta la riqueza social va a abolir las clases sociales.
Etapa comunista: Meta final del proceso revolucionario. Abolida la propiedad privada y las clases sociales el estado pierde sentido y se extingue.
Proceso Revolucionario: político –económico –social. Forma una unicidad con tres momentos interconexionados.

NÚCLEO 5
La sociedad capitalista es esencialmente mala y en ella ninguna de las clases de hombres que la integran se realizan. La revolución pone fin a la sociedad capitalista y genera la sociedad socialista.
Según Marx el trabajo es esencial para el hombre, y de él depende su autodesarrollo y autoperfeccionamiento. En el trabajo confluyen hombre y naturaleza, el hombre se crea a sí mismo y transforma la naturaleza.
En el trabajo debe existir la separación productor – producto pero ambos deben reconciliarse después, el producto debe volver al trabajador y esto no ocurre en el capitalismo, en donde el trabajador queda reducido a mercancía de su propio producto.
En la sociedad comunista el hombre trabaja y a la vez percibe el fruto de su trabajo. Las relaciones personales y la cooperación serán quienes vertebren la nueva comunidad donde rige la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Por tanto se cierra aquí el círculo donde el hombre vuelve a sus orígenes, a la humanidad en su estado puro.

Como puede verse, estamos frente a una doctrina diabólica.

“14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” Mateo 7:14-16

Antes que los teologos de la liberacion, prefiero a Luter King. Martin Luther King supo juntar en su vida y su testimonio cristiano y humano dos cualidades: la de ser un soñador y, a la vez, un líder religioso que vivió con los pies afincados en la tierra. Tenía un sueño —y así lo expresó en su memorable discurso— el de ver un mundo diferente lleno de igualdad social, económica, política, religiosa, racial; un mundo sin exclusiones, sin guerras y sufrimientos.

Creía en la completa libertad de los seres humanos. Pero fue muy claro cuando desde la cárcel en Birmingham en el año 1963 en una de sus cartas escribió: “la libertad nunca es dada voluntariamente por quienes nos oprimen, la misma tiene que ser demandada por quienes están siendo oprimidos”.

Orar por la libertad no fue para el pastor bautista norteamericano un asunto de Dios, fue una seria responsabilidad cotidiana. Sobre este tema fue muchísimo más lejos cuando al reflexionar sobre el fenómeno social de la libertad rechazó y desmanteló las concepciones teológicas que acotan en la inercia y el fatalismo las acciones a las que está llamada la gente pobre, oprimida y excluida del mundo, y concretamente, de su país: los Estados Unidos. Por esa razón en su libro, /Where Do We Go From Here?/, dice enfáticamente: “la libertad no se gana a través de aceptar pasivamente el sufrimiento. La libertad se gana luchando contra el sufrimiento”. En otras palabras: muéstrame tus obras y yo te digo si tienes fe.

Son muchas las enseñanzas que dejó el reverendo King a los jóvenes de su país y de todo el mundo. Entre ellas hay que mencionar su incesante lucha por la paz. Desde las calles, concentraciones, marchas y desde el propio púlpito de las iglesias donde predicó, libró una descomunal batalla para que el gobierno norteamericano entendiera lo nefasta, violenta e injusta que era la guerra contra Viet Nam. Sobre este punto dijo: “la sabiduría nacida de la experiencia debería decirnos que las guerras son obsoletas”, y recalcó: “estoy convencido que debemos de ver a la guerra no sólo como una indignación moral, sino también como un enemigo de la gente pobre”. La historia le ha dado la razón muchas veces.

Sus palabras de entonces —dichas hace ya cuarenta años— no han perdido su hondo significado; sin embargo han caído en un hueco sin fondo. Hoy, aquellas palabras de King podrían transponerse de Viet Nam a Iraq: “Hablo como un hijo de Dios y como hermano a todos los que sufren en Viet Nam (Iraq).” Siguen siendo “los pobres en los Estados Unidos” quiénes están pagando el precio más grande, el último precio en el campo de batalla y la pérdida de la esperanza para ese país, mientras que corporaciones como Halliburton cosechan los beneficios.

La bala que cegó la vida del pastor negro norteamericano aquel 4 de abril mientras se dirigía al pueblo desde el balcón del hotel Lorraine, en Memphis, Tennessee, sigue clavada en la consciencia de la nación del Norte. Nunca, como ahora, la voz profética de Martin Luther King, Jr. continúa retumbando en las mentes y corazones de los que en Cuba, y en cualquier “oscuro rincón” de la tierra apostamos por la paz y la justicia social.
http://www.amlac.org.ar/noticias15-03-08.doc

Karl Marx creyó que había llegado el momento de dar una solución práctica a la pobreza en el mundo. Según él, el cristianismo había tenido milenio y medio para mostrar su eficacia, y no la había logrado. Era hora de recorrer otros caminos.

Así, el socialismo se presentó como solidaridad, como una forma del todo original y a-religiosa por la que la igualdad entre todos los hombres, la paz y el final de la pobreza, serían logradas. ¿Sucedió efectivamente así? Hoy conocemos la tristeza y la desolación que una teoría sin Dios y una praxis atea dejaron en los países que abrazaron o a los que se les impuso el socialismo.

¿Qué falló? ¿Efectivamente el cristianismo había sucumbido y se había mostrado ineficaz? No cabe duda que la intención socialista plasmada en el concepto de solidaridad era del todo justa. Sin embargo, carecía de una base y de una visión más amplia del hombre mismo. Marx “indicó cómo lograr el cambio total de la situación. Pero no nos dijo cómo se debería proceder después. Suponía […] que […] con la socialización de los medios de producción, se establecería la Nueva Jerusalén. En efecto, por fin el hombre y el mundo habrían visto claramente en sí mismos. Entonces todo podría proceder por sí mismo por el recto camino, porque todo pertenecería a todos y todos querrían lo mejor unos para otros” (Benedicto XVI, Spe Salvin. 21).

El error del marxismo estribó en el olvido de que “el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo” (Benedicto XVI, Spe Salvi n. 21)

Esa base que le faltaba al concepto de solidaridad estaba ya en la idea cristiana de amor. Fue precisamente por este motivo que la solidaridad pudo ser acogida dentro del catolicismo y mostrarse como una consecuencia de esa caridad que es médula de toda la fe cristiana. Fue así que la solidaridad fue bautizada.

El amor o caridad cristiana, más que ineficacia, había puesto de manifiesto la necesidad y urgencia de ser comprendida correctamente y asumir con responsabilidad sus implicaciones. La caridad ya llevaba implícito el efecto de “dar” sobre el que giraba la solidaridad. Pero el “dar” cristiano de la caridad no se vinculaba exclusivamente al aspecto material, lo comprendía pero partía y tendía a otro más necesario y de acuerdo a la naturaleza del hombre, el espiritual.

Desde el momento en que la solidaridad entró a formar parte del patrimonio cristiano, su significación se enriqueció al ampliarse. Ahora, “solidaridad significa que uno se hace responsable de los otros, el sano del enfermo, el rico del pobre, los países del norte de los países del sur. Significa que se es consciente de la responsabilidad mutua y que somos conscientes de que recibimos en tanto que damos, y que siempre podemos dar sólo lo que nos ha sido dado y que por eso jamás nos pertenecemos solamente a nosotros” (en J. Ratzinger, Caminos de Jesucristo, Cristiandad, p. 117).

La solidaridad cristiana es mucho más que un dar materialista pero tampoco permanece en un acompañar pasivo sin hechos concretos que influyan positivamente en alguien, de acuerdo a su dignidad de ser humano. La solidaridad cristiana es acción porque parte de la contemplación; es palabra pero también es obra. Es compañía, es presencia, pero también es consecuencia hecha acción que repercute para bien.

La Eucaristía es el testimonio más grande de solidaridad. Como consecuencia del amor, en ella se encuentran al unísono el “dar” espiritual y material del único Dios que se hace presencia y se da como alimento. La Eucaristía es el acto más grande de solidaridad. No podía ser de otra manera: es Dios mismo quien acompaña y sacia.

El cristiano, como imagen y semejanza de Dios, está llamado a vivir esa solidaridad. Es obvio que no podrá imitarse la actitud divina mientras no hayamos interiorizado previamente el ejemplo de ese Dios que se hace solidaridad en la Eucaristía. La meditación de su entrega generosa será la fuente y el motor que nos lleven a asumir este compromiso y, precisamente así, podremos vivir auténticamente la caridad-solidaridad cristiana respecto a nuestros prójimos y a nuestros próximos

La crítica marxista de la religión
J. A. Monroy escritor y conferenciante internacional, comenta que “Para entender con objetividad la crítica marxista de la religión hay que derivar su doctrina del momento histórico que le tocó vivir y de las circunstancias sociales y religiosas que rodearon su vida desde la juventud.
Henrich Marx, padre de Carlos Marx, fue un abogado judío. Para poder ejercer se convirtió al protestantismo. Pero jamás renunció a sus creencias judías. Entre sus parientes había varios rabinos.
Carlos Marx conocía muy bien el judaísmo. Le dedica muchas páginas en su libro de 1843, LA CUESTIÓN JUDÍA. En la Alemania de mayoría protestante y de fuerte presencia católica estudió a fondo ambas religiones, que le desencantaron totalmente y contra las que arremetió en sus escritos, metiéndolas juntas en el saco sin fondo del Cristianismo.
Cuando Carlos Marx crítica la religión estaba criticando la avaricia del judío materialista. Estaba criticando el protestantismo burgués aliado con el capitalismo. Estaba criticando la explotación del obrero por parte de las altas jerarquías católicas.
La actitud de Carlos Marx ante la religión fue la misma que adoptó la revolución francesa de 1830 contra la monarquía dictatorial y el clero cómplice, y la revolución soviética de 1917 contra la explotación de los campesinos por los zares y la Iglesia ortodoxa.
Lo que critica Marx no es el Cristianismo del Nuevo Testamento, sino el cristianismo dentro de la fe capitalista, “en su versión burguesa del protestantismo”, como dice en LA IDEOLOGÍA ALEMANA, escrita en colaboración con Engels, y el poder absolutista del Papa sobre los soberanos, ideas en las que insiste hasta la publicación de los MANUSCRITOS en 1844.
Sobre este tema conocemos bien el pensamiento de Marx quien, juntamente con Engels, habla claramente de ello en el MANIFIESTO COMUNISTA, donde leemos: “Lo mismo que el clérigo siempre anduvo de parte del feudal, así también anda el socialismo clerical junto con el feudalista”.
Más duro se muestra en una carta dirigida a Engels en 1869, en la que escribe: “En este tour por Bélgica con parada en Aquisgrán y paseo por el Rin arriba, me he convencido de que hay que proceder contra los curas de manera enérgica, sobre todo en las regiones católicas”.
La conclusión de que este tipo de religión deja al ser humano impotente e indefenso ante el poder del mediador constituye una obsesión para Carlos Marx. “Es claro — dice — que ese intermediario se convierte en un verdadero Dios.. .en un ser fuera del hombre y por encima de él, pues el mediador es el poder real sobre aquello que le convierte en mediador” (Werner Post, LA CRÍTICA DE LA RELIGIÓN EN KARL MARX, pág. 241).
Cualquier persona que conozca el Nuevo Testamento y lea este párrafo creerá que está leyendo a San Pablo. Las ideas son totalmente coincidentes.” [11]

Tanto el Consejo Mundial de Iglesias como el Concilio Internacional de Iglesias Cristianas favorecen, a cual más, el asunto de la revolución En ambos Consejos forman parte personas que sinceramente quieren promover el Reino de Dios y se entregan al problema de la humanidad y del honor de Dios, pero lamentablemente son influenciados por la dialéctica del marxismo.

Los objetivos de la teología de la liberación son:
— buscar una base bíblica para el movimiento de la liberación, de modo que tanto los cristianos perseguidos como los perseguidores se afilien y apoyen a dicho movimiento:
— reconciliar evidentes contradicciones entre Maoísmo y Cristiandad, y acentuar una nueva hermenéutica una interpretación no-religiosa de partes de la Biblia generalmente conocidas.

¿Cómo debe reaccionar el cristiano frente a esto?
El teólogo G. Gutiérrez entiende, que la Iglesia debe dejar al mundo acercarse a ella, y que debe ser evangelizada por ese mundo’ (pues la iglesia no es anti-mundo, sino humanidad o benevolencia que mantiene viviente al mundo’).
Dom Helder Camara, obispo romano-católico, brasileño, hombre que está intensamente ocupado en combatir la miseria humana, no pudo menos que llegar a la conclusión de que los cristianos ‘deben luchar juntos, codo con codo, con los comunistas contra la miseria humana’. Y dice: ‘La teología de la revolución justifica la violencia como último medio de salvación, cuando los demás han fracasado. El uso de las armas contra los opresores no es, en ningún sentido, inmoral o anticristiano’.
Y ahora, ¿donde se halla la esperanza de este mundo actual?
— en una revolución marxista, en el pensamiento de Mao, en un materialismo dialéctico, en una revolución mundial?
— debemos, sin más, replegarnos y esperar tranquilamente el retorno de Jesucristo: Maranatta’?
— o cómo puede, de otra manera, manifestarse realmente la gran preocupación de Cristo para con aquellos que viven ‘en valle de sombra de muerte’? [12]

Ante estas perspectivas tan sutiles, ante este canto de las sirenas, creo que de la fabula de Ulises, quien tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave para no ceder al encanto de las sirenas, podemos aprender que la sutileza del engaño diabólico no es para nada despreciable.Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

No ignoremos las maquinaciones de Satanás. De la misma manera que Eva fue engañáda por Stanbas, asi el marxzismo engaña a muchos crisatianos. Es por eso que creo que en nuestro contexto latinoamericano, el Sermón del Monte tiene mucho para enseñarnos y reflexionar,a fin de encontrar una aplicación practica para nuestros tiempos, cuando vemos nuestra latinoamerica sumergida prácticamente en la miseria, cuando el indice de pobreza cada año aumenta.

No necesitamos ceder a la tentación de redefinir los textos bíblicos para encontrarle un nuevo sentido al Sermón del Monte,como hiceron los teólogos de la liberación. Se trata de poner en práctica de la mejor manera posible las enseñanzas cristologicas, ya que de seguir esta politica social y económica su rumbo, nos veremos ante la urgente necesidad de partir nuestro pan con el hambriento.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrifico vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:1-2

Pablo dice “no os conforméis a este siglo”. La palabra conformar” tiene que ver con no adoptar la forma del mundo, no amoldarme a las formas o moldes del mundo. Lógicamente es mucho más fácil adoptar las formas del mundo, sus costumbres, y mundanalidades, que mantenernos en el centro de la tensión entre lo bueno y lo malo. Es más fácil moldearse a lo que la mayoría está haciendo, que ser diferentes.Pero lo que Dios desea de nosotros es luz, sal, no conformismo. ¿Cómo nos hemos ido moldeando al mundo? ¿En qué áreas de nuestra vida no se ve ninguna diferencia entre los patrones del mundo y las verdades poderosas de Dios?. Tú y yo debemos morir para que Cristo pueda vivir en nosotros y reinar en nuestras mentes y corazones. La forma de hacer esto es orar diariamente: “Entrego mi voluntad a Dios y permito que el Espíritu Santo me controle con su poder.” [13]

Una reflexión que me parece interesante a modo de ilustración y que nos puede servir para meditar, es la que hizo el Cardenal Bergoglio en Buenos Aires, en el mes de febrero de este año 2009:

“Cuánto nos acostumbramos a ver hombres y mujeres de toda edad pidiendo o revolviendo la basura, a muchos ancianos durmiendo en las esquinas o en los umbrales de los negocios, a muchos chicos durante el invierno acostados sobre las rejillas de los tragaluces de los subtes para que les suba algo de calor. Y cuántas veces –agregó– sus miradas reclamadoras nos hicieron bajar las nuestras para poder seguir de largo”.

“¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿ Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía”. Is. 58:5-10

El gran riesgo del acostumbramiento es la indiferencia: ya nada nos causa asombro, nos estremece, nos alegra, nos golpea, nos cuestiona. Algo así puede pasarnos con el triste paisaje que asoma cada vez con más fuerza en nuestras calles.[…] Con el acostumbramiento viene la indiferencia: no nos interesan sus vidas, sus historias, sus necesidades ni su futuro. Cuántas veces sus miradas reclamadoras nos hicieron bajar las nuestras para poder seguir de largo. Sin embargo es el paisaje que nos rodea y nosotros, queramos verlo o no, formamos parte de él.” [14]

1 Juan 3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él, ¿cómo puede morar el amo de Dios en él?

El hermano que tiene abundancia de bienes materiales esta en una posición de solvencia e influencia; lo que Dios espera es que abra su corazón y ayude a suplir al hermano que padece la necesidad demostrando que su amor esta en el.

Santiago 2:14-16 ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarle? Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.

“Muchos “Cristianos” han sido provistos por Dios y ahora se esconden de los hermanos necesitados dentro de iglesias de gente acomodada, sin saber que Dios puso a los pobres entre nosotros como un canal de bendición, la gente mezquina siempre pregunta “y que con aquellos que nunca prosperan” eso no nos toca juzgarlo a nosotros, si no, ayudarlos, la falta de oportunidad y empleo o la explotación de empresarios o ministros a empobrecido a algunos de nuestros hermanos, Dios lo usa para ponerlos a ser de bendición dentro de la iglesia.Ayudemos a los hermanos necesitados y a los ministros como Pablo que a causa de su labor y el mal juicio de algunas iglesias como la de Corinto se ven con escasez; si no, un día estaremos delante del que juzga con justicia (Mateo 25:41-45) como le sucedió al rico que nunca ayudo a Lázaro siendo ambos del pueblo de Dios.” [15]

No permitamos que nuestro corazón se endurezca o la indiferencia nos convierta a ella.

En el próximo artículo veremos las distintas interpretaciones posibles que hay del sermón del Monte.

Dios te bendiga y espero tus comentarios.

Paulo

Notas

0. William Keeney La estrategia social de Jesús, p.155, ed.evangelicas europeas.
1. Andres Kirk,Klaus Bockmunl,Bernard Zylstra,Josif Ton, Hombre marxista y hombre cristiano,pag.91, Barcelona : Edic. Evangélicas Europeas, 1977.
2. http://es.wikipedia.org/wiki/Lenin
3. Hombre marxista y hombre cristiano, p.91- 92
4. Ibid
5. Ibid,p.93-96
6. C. Van Dam, La teologia de la liberación,p. 14,FELIRE.
7. Ibid,p. 16-17
8. http://www.mercaba.org/TEOLOGIA/T%20MORAL/3/moral%20burguesa%20y%20moral%20personalista.doc
9. Lic. Vera 1. Kerkhof,Robert H. Matzken, EL MAOISMO,p. 31, FELIRE
10. Ibid
11. http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2103

12. http://www.felire.com/descargas%20pdf/EL%20MAOISMO.pdf

13. http://www.revistaenfoque.com/articulo.asp?articulo_id=167
14. http://www.orione2007.com.ar/sitio/index.php?option=com_content&task=view&id=525&Itemid=556

15. http://www.unnuevocamino.org/la_ayuda_al_pobre.html

El Sermón del Monte, Manifiesto de Cristo. Parte 1

El Sermón del Monte, Manifiesto de Cristo. Parte 1

Autor:Paulo Arieu

Introducción:

Desde que era un preadolecente, vengo oyendo acerca de este hermoso sermón. Sin duda, uno de los mas pasajes desafiantes que encontramos en el evangelio.

Hay muy buenos comentarios sobre este tema, excelentes, de excepcionales ministros de Dios, que nos muestran distintos enfoques de este sermon. Realmente, la vida de Jesús de Nazareth, es una fuente inagotable de reflexión.

Al decir del teólogo latinoamericano Leonardo Boff “Cuanto más se medita sobre Jesús, mas se descubre el misterio que se escondía tras su vida humilde y más lejos en el tiempo se localizan sus orígenes.” [0]

Escuché este sermón del Monte por primera vez de niño cuando estudiaba el catecismo de la Iglesia Católica Romana,y también cuando concurría a las misas.

Eran tiempos de la dictadura militar y era común oir discuros,marchas y canciones protestas, se hablaba mucho de libertad de la dictadura y se miraba  a los Estados Unidos y a los países de Europa occidental como modelos de democracia.

Recuerdo que en aquel tiempo, en la calle era común oir al cantante Piero cantar canciones de protesta como “Para el pueblo lo que es del pueblo porque el pueblo se lo ganó.Para el pueblo lo que es del pueblo;para el pueblo liberación”, donde “Estudiar era pecado; clandestino era saber,porque cuando el pueblo sabe, no le engaña un Brigadier.Prohibiremos la esperanza y prohibido está nacer.”

Esta y otras canciones de protesta en contra de la dictadura militar por el estilo eran moneda corriente en aquellos dias.

Los curas tercermundistas a cargo de la parroquia a la que concurría periódicamente, explicaban los evangelios desde la óptica de la teología de la liberación, con un fuerte discurso revolucionario.

En las misas de las 11 de la mañana, que eran las mas familiares, y que se llenaban de jóvenes,era común oir canciones como “Soy peregrino en esta tierra, marcho contento hacia Dios. Soy ciudadano de su reino, voy anunciando su amor.Soy peregrino y caminante, construir el mundo es mi misión.Traigo a los hombres el mensaje que con nosotros Dios está.Hay una estrella en mi camino, la luz divina de la Fé.Ella señala mi destino: llegar a tí, Jerusalén.” o esta otra, “Pescador de hombres”: “Tú has venido a la orilla,no has buscado ni a sabios ni a ricos,Tan sólo quieres que yo te siga.Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre.en la arena he dejado mi barca, junto a ti, buscaré otro mar.”

Todas eran canciones que me emocionaban muchísimo y mas de una vez arrancaban lágrimas de emoción de mi corazón, joven e idealista.

“Tú sabes bien lo que tengo,en mi barca no hay oro ni espada,Tan sólo redes y mi trabajo.Tú necesitas mis manos,mi trabajo que a otros descanse,Amor que quiera seguir amando.Tú pescador de otros lagos,ansia eterna de almas que esperan,Amigo bueno que así me llamas.”

Estas canciones encarnaban los ideales de la época, donde el proletariado era el campo misionero de los teólogos de la Liberación, en nuestra Patria Argentina.
Lo que no conocía es que detrás de este mensaje del reino, había toda una ideología que utilizaba los evangelios para darle un matiz teológico a sus ideas subversivas.Lejos de mi estaba imaginarme que muchos de estos nobles conceptos cristológicos, se escondía una hábil redefinición de estos vocablos por parte de los ideologos de la teologia de la Liberacion.

Era ingenuo, claro que si, no sabia lo sutil que es una ideología. Era una fe en Jesús totalmente ingenua, la fe de un niño.

L.Boff dice que “la fe no exime ni dispensa del uso de la razón. La fe, para ser verdadera, debe intentar comprender, no para abolir el misterio, sino para vislumbrar sus auténticas dimensiones y cantar, asombrada, la graciosa lógica de Dios.” [1]
La ingenuidad no es virtud alguna. Pero era tan solo un adolecente.

Hace algunos pocos dias atrás, falleció la notable cantautora argentina Mercedes Sosa,quien, “se jactaba de haber sostenido, como Lenin, que: ‘Cualesquiera que sean las circunstancias de mi muerte, moriré con una fe inquebrantable en el futuro comunista. Esta fe en el hombre y su futuro me da, aún ahora, una capacidad de resistencia que ninguna religión puede otorgar.’”[2]

Lo cierto es que Mercedes Sosa no se destacó solamente como una cantante prodigiosa, sino también “como una eficaz subversora”[3], “un símbolo cultural marxista por excelencia: ‘Soy comunista, es un sentimiento’.” [4]

Pero como  a todos en esta vida, “cuando la muerte llama a la puerta nadie se puede negar a contestar. Es una convocatoria obligatoria que nos dice que el tiempo en la tierra se terminó, y que hay que presentarse ante Dios a rendir cuentas por lo que se ha hecho en la vida. “[5] Y Mercedes partió rumbo a la eternidad y solo Dios conoce su futuro eterno. Murió en horas de la madrugada en el sanatorio La Trinidad, de la ciudad de Buenos Aires el dia 4 de octubre.

Como canta Hernan Figueroa Reyes, otro conocido latino, en una zamba que se llama Zamba para no morir “Mi razón no pide piedad,Se dispone a partir.No me asusta la muerte ritual, Sólo dormir, verme borrar.”

Ante las situaciones conflictivas y de opresión, de pobreza y soledad de muchos se entonaban  canciones populares que animaban a los cantores de toda Latinoamérica (a los del Movimiento del Nuevo Cancionero en Argentina, a los de la trova cubana, a los de la nueva trova, hasta los de rock latinoamericano y los de salsa) a no quedarse callados ante las injusticias, los gobiernos dictatoriales que asolaban la región, dirigentes militares en su mayoría que aplicaban sistemáticamente la represión en las calles y la persecución indiscreta de los que buscaban la manera de vivir la vida de otra manera que bajo el yugo constante del poder que oprime. Así fueron los años de las dictaduras y golpes militares en Latinoamérica o la época del llamado “consenso por represión” (Brasil, 1964; Bolivia 1971, Chile y Uruguay, 1973; Argentina, 1976; etc.) todos acompañados de infames violaciones a las vidas de los pueblo y a los derechos humanos; y todo aderezado con el silencio cómplice de los organismos internacionales que podrían haber intervenido a favor de los pueblos.Pero tristemente, debemos reconocer que “La música subversora contaminó las mentes de ocho mil setecientos argentinos durante los años del terrorismo desencadenado contra la Nación Argentina por el ERP y Montoneros, así como inequívocamente sucedió en todos los países latinoamericanos que pasaron por el flagelo terrorista interno. En Uruguay Alfredo Zitarrosa, Los Olimareños o Daniel Viglietti emponzoñaron a la inexperiencia adolescente con el canto guerrillero.” [6]

¿Que es el comunismo?

El comunismo es una ideología política cuyos principales objetivos son el establecimiento de una sociedad sin clases sociales, basado en la propiedad social de los medios de producción, la abolición de la propiedad privada de los mismos, busca llevar a la clase trabajadora al poder, logrando así la abolición del estado al asumir la clase trabajadora todas sus funciones.[7]

La enciclopedia Wikipedia, nos lo define al comunismo como ” sociedad sin clases, que se tiene como ideal y fin último a partir de un proceso denominado socialismo”.[8]

Mientras Cristóbal Colón aún se aferraba a la idea de haber llegado a las “Indias Occidentales”, elmundus novus irrumpía en la lectura maravillada de los europeos a través de las cartas del navegante Americo Vespuccio, auténticos best-sellers para tiempos y sensibilidades renacentistas. Martín Waldseemüller se inspiraba en el florentino para publicar en 1507, en Lorena, una cartografía apenas aproximada del Nuevo Mundo descubierto, y propuso llamarlo “América”, pero estampó en sus mapas la dicción: térra incógnita. Los europeos carecían de las categorías apropiadas para conocer realmente una tan impresionante novedad geográfica, de pueblos y civilizaciones, los cuales habían vivido un desarrollo separado en la “isla continental durante muchos milenios, entre los dos grandes fosos oceánicos, desde que los habitantes del paleolítico procedentes de Eurasia atravesaron el canal helado de Bering por el Norte, y melanesios y polinesios lo hicieron en primitivas embarcaciones por el Sur. [9]

Pasaron tres siglos hasta que Marx sacudió occidente con su lamentable utopia de un paraíso terrenal sin Cristo.Creo que juntamente con la Reforma Protestante del siglo XVI, el avivamiento metodista wesleyano en el siglo XIX, la publicación del “origen de las especies de Charles Darwin” y la publicación del “Manifiesto del Partido Comunista” (Manifest der Kommunistischen Partei, por su título en alemán), uno de los tratados políticos más influyentes de la historia, una proclama encargada por la Liga de los Comunistas a Karl MarxFriedrich Engels, entre 1847 y 1848, y publicada por primera vez en Londres el 21 de febrero de 1848, han sido sin duda, los eventos que a mi parecer mas han impactado nuestra sociedad occidental. Sin olvidarnos claro, de la revolución francesa y las dos guerras mundiales del siglo XX. Y por supuesto,no podemos olvidarnos del neurótico de Freud, padre del psicoanálisis moderno.

Karl Marx , convertido en mito revolucionario a esta altura del siglo XXI, falleció el 14 de marzo de 1883 a las tres menos cuarto de la tarde hace ahora 126 años.

Marx y y F. Engels, quienes creyeron que la lucha de clases eliminarían la causa de todos los conflictos en la sociedad. Ellos creyeron que la causa de todos los males, luchas y guerras humanas se puede trazar a un mal terrible—LA PROPIEDAD PRIVADA. Si la clase oprimida destruye a la clase dominante, entonces no habrá porqué pelear y todos vivirían felices. Marxcreyó que la clase dominante, que tenía propiedades, usaba la religión para consolidar su poder y suprimir a la clase explotada. Por eso el llamó a la religión: “El opio del pueblo”. De modo que el marxismo pretendió destruir los valores cristianos, en particular, con su filosofía materialista. Para MarxEngels, el materialismo es el principio y el fin de la realidad. Los comunistas llegaron a aceptar que todo en existencia vino como resultado del movimiento incesante entre las fuerzas de la naturaleza (¿?).
Este Manifiesto, del que son especialmente famosas las frases de principio y final (Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo y el lema ¡Proletarios de todos los países, uníos!, respectivamente), favoreció una gran revolución social y política y fue la base ideológica del movimiento obrero internacional y del proceso revolucionario ruso, que culminó en 1917 con la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
El texto del Manifiesto describe sucinta y explícitamente los principios de la teoría marxista del materialismo dialéctico y anuncia los propósitos y el programa de la Liga. Sugiere un curso de acción para una revolución proletaria que derrocaría el capitalismo e instauraría la utopía de una sociedad sin clases.
El Manifiesto comienza con un análisis evolutivo de la historia, según el materialismo histórico. En él, la historia es concebida como una ininterrumpida lucha de clases, caracterizada siempre por la lucha de intereses entre opresor y oprimido.  Los señores feudales terminan con la modernidad, y la nobleza irá desapareciendo, paulatinamente, como consecuencia de la Revolución Francesa. De modo que las clases imperantes que han restado son la burguesía y el proletariado. La primera, con sus lejanos orígenes medievales irá agigantándose hasta peticionar por sus derechos políticos en el Siglo XVIII. El proletariado (que comprende también al campesinado dependiente) será la nueva clase oprimida, y que se irá conformando en amplitud a través de las Revoluciones Industriales.

El prof. Av. Guzmán M. Carriquiry, Subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos,comenta que Karl Marx hizo ” un gran elogio histórico a la burguesía. por ser protagonista del desarrollo de las fuerzas productivas que convierten en cosmopolitas la producción y el consumo de todos los países…” [10]


En el pensamiento marxista, la revolución proletaria es una necesidad histórica, que supone un proceso ineluctable; pero no puede darse sin que antes se recorra el periplo total. Los países feudales, o en los que el feudalismo se encuentra enquistado todavía, de alguna manera, no están designados para iniciar la Revolución. Lo paradójico es que haya sido Rusia, un país semifeudal, el que en 1917, estableciera el primer estado socialista. Pero Karl Marx ya no estaba para interpretar este proceso político y social aparentemente ajeno a las predicciones del materialismo histórico de la época.

Como Marx parece priorizar los elementos de tipo social respecto a los elementos personales e individuales, acerquémonos a lo que sostiene en su estudio sobre el materialismo histórico. Allí plantea que el comunismo, sería la etapa en que desaparecería la lucha de clases y se volvería a una especie de comunismo primitivo. Marx probablemente nos repetiría aquella frase: “En la fase superior, en la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la esclavizante subordinación de los individuos a la división del trabajo y, con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y manual; cuando el trabajo no sea sólo un medio de vivir, y devenga una necesidad vital; cuando, con el desarrollo múltiple de los individuos, las fuerzas productoras aumenten igualmente, y todas las fuentes de riqueza colectiva manen con abundancia, sólo entonces el estrecho horizonte del derecho burgués podrá ser superado completamente y la sociedad podrá escribir en sus banderas “de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades” [11]

Algunos marxistas,como Ernesto el Che Guevara, tan admirado por muchos a nivel mundial, nos hablan de cierta ética de valores: “Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo. En el cual se perfilan rasgos morales superiores como la intransigencia hacia la explotación, el rechazo al individualismo, el humanismo, el internacionalismo, el compañerismo, la disciplina, la veracidad, la honradez, la sencillez y la modestia”…En otras palabras, nos habla de valores, de la ética como norma de vida… Elementos importantes,claro que si,pero que fracasan a la hora de poder ponerse en practica de una manera rotunda, porque ignoran la raiz del problema del hombre que es el pecado.

Como dijo el mexicano Adolfo Sánchez Vázquez (nacido en AlgecirasCádiz, España, el 17 de septiembre de 1915) un filósofo, escritor y profesor mexicano nacido en España, “El Che es inconcebible sin el socialismo. Pero a su vez, el socialismo de Marx y Lenin es inconcebible sin el Che” [12] Adolfo Sánchez Vázquez, México, Octubre de 1967.

Conferencia de Yalta: de izquierda a derecha, Churchill, Roosevelt y Stalin.

Guzmán Carriquiry, escribe en su libro «Una apuesta por América Latina. Memoria y destino histórico de un continente», editado por «Paulus», a principios del 2005, que la conclusión de la guerra fría y del fin del mundo bipolar de Yalta dejó obsoletos muchos marcos mentales. “Sociologías de la modernización”, “teoría de la dependencia”, “teología de la liberación” y las estrategias revolucionarias no están más a la orden del día y parecen claramente inadecuadas. También se resquebrajan los paradigmas neoliberales ortodoxos del “consenso de Washington” difundidos desde comienzos de la década de 1990.[13]

Muchos mensajes incendiarios han afectado este mundo. El célebre «Manifiesto Comunista» de Karl Marx fue uno de ellos. Encendió a Rusia y produjo el régimen más temido del siglo veinte. Los incendiarios discursos de Adolfo Hitler en el Reichstagg fue otro. Estos terminaron precipitando al mundo entero hacia la Segunda Guerra Mundial.

Ahora bien, hay personas que, sin ser tan grandes o famosas como Marx y Hitler, saben escribir cartas incendiarias como las de ellos. Sus cartas destilan veneno de principio a fin. Son cartas que suelen hacer un daño irreparable, no sólo en las personas que las reciben sino también en las personas mismas que las escriben. Esas flechas son como semilla que a su tiempo germina, y a modo de bumerán regresan para tomar su venganza. Tarde o temprano cosechamos lo que sembramos.

Sin embargo, otro que ha escrito una carta incendiaria es Dios, sólo que la carta de Él no es de fuego destructivo. No hace daño. No provoca dolor. No produce llanto. No hiere. La carta de Dios es una carta de amor, de esperanza, de libertad, de salvación. Se llama «el Sermón del Monte», y produce armonía y tranquilidad.

Bertrand Russell filósofo,matemáticoescritor británico, pacifista y prominenteracionalista.dijo que “las esperanzas que inspiran al comunismo son, en lo principal, tan admirables como aquellas inculcadas por el Sermón del Monte, pero ellas se sostienen fanáticamente y son igual de probables de hacer tanto daño como ellas.” Criticó fuertemente al régimen de Stalin, y las prácticas de los estados que proclamaban al marxismo y comunismo en general. Siempre fue un entusiasta consistente de la democracia y el gobierno mundial, y abogaba por el establecimiento de un gobierno internacional democrático en algunos de los ensayos reunidos en In Praise of Idleness (1935), y también en Has Man a Future? (1961)

Russell al principio tenía muchas esperanzas en el “experimento Comunista”. Sin embargo, cuando visitó la Unión Soviética y se reunió con Lenin en 1920, encontró al sistema imperante poco impresionable. A su regreso escribió un tratado crítico llamado “La Práctica y Teoría del Bolchevismo” (The Practice and Theory of Bolshevism). Él estaba “infinitamente descontento en esta atmósfera—sofocada por su utilitarismo, su indiferencia hacia el amor y belleza y el vigor del impulso”. Creía que Lenin era similar a un fanático religioso, frío y poseído por un “desamor a la libertad”. [14]

En el libro “El comunismo bíblico”, José Manuel González Campa, considerado un prestigioso psiquiatra europeo, escribe que aunque “para el elemento público poco dado a investigar la etimología de los conceptos, el comunismo tiene un cerebro generador, Carlos Marx, y un primitivo brazo ejecutor, Lenin.”, demuestra en su libro que “esto no es así”. El comunismo, “como sistema de organización social que combate la acumulación egoísta del capital y que propugna la distribución igualitaria de los bienes de consumo se encuentra en todas las páginas de la Biblia, desde Génesis a Apocalipsis. En definitiva –escribe el autor- “los hombres no hemos inventado nada; lo único que hemos hecho es imitar a Dios…algunos de los primeros líderes del socialismo utópico eran creyentes evangélicos como nosotros; creyentes franceses e ingleses que intentaron plasmar prácticamente y reproducir en la vida de los hombres lo que estaba recomendado y revelado en la Palabra de Dios”.[15]

El Sermón del monte lo hallamos en la Biblia. La biblia es un mensaje del amor de Dios. Este sermón, contiene en su interior, un mensaje de perdón, de reconciliación y de liberación. Un mensaje que si es bien comprendido, enciende los fuegos santos de la fe, del amor, de la justicia y de la rectitud. La Biblia transmite un mensaje de Dios, quien realiza su designio de salvación en persona del Mesías.

Es en la biblia que hallamos el mensaje de esperanza para el hombre que dice «que tanto amó Dios al mundo, que dió a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16).

Pero es en el Sermón del Monte que hallamos las siguientes bienaventuranzas, frases que no se encuentran en la mente de Marx ni por sueño,que despues analizaremos en detalle

  • Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos. (Mat. 5.3)
  • Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra. (Mat. 5.4)
  • Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados. (Mat. 5.5)
  • Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados (Mat. 5.6)
  • Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia. (Mat. 5.7)
  • Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios. (Mat. 5.8)
  • Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios. (Mat. 5.9)
  • Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. (Mat. 5.10)

Después de hablar tanto sobre ética, según el Doctor Honorsis Causa, la crisis actual que vivimos en el siglo XXI es consecuencia, precisamente, de una falta de ética. “Dónde Dios está ausente, los valores pierden su forma de consenso”, dice Benedicto XVI al respecto. Ante la sociedad hedonista de consumo y espectáculo en la que vivimos, “el verdadero cambio sólo puede venir de Dios”, ha asegurado Carriquiry[16]

Si todos viviésemos con las normas del sermón del monte, creo que el mundo sería mucho más justo y no habría tantos problemas como estamos viviendo”,dijo una persona atea una vez.

Martin LLoyd Jones se expresó de esta manera respecto del comunismo:

“Casi a diario leemos que el verdadero secreto del comunismo es que parece hacer algo y dar algo a la gente. Se me dice a menudo, al hablar con jóvenes y leer libros, que el comunismo avanza tanto en el mundo moderno porque la gente siente que sus seguidores hacen algo y se sacrifican por lo que creen. Así ganan miembros. Sólo hay una manera de contrarrestar esto, y es demostrar que poseemos algo infinitamente mayor y mejor. He tenido la dicha de hablar no hace mucho con más de una persona convertida del comunismo, y en todos los casos no ha sido consecuencia de un sermón o argumentación intelectual, sino de que este comunista ha visto en algún cristiano sencillo abnegación y preocupación por los demás, más sinceras que él o ella jamás habían esperado. […]

Si leen la historia de la Iglesia verán que los verdaderos avivamientos han llegado siempre cuando los cristianos han tomado en serio este Sermón del Monte y se han enfrentado a sí mismos a la luz del mismo. Cuando el mundo ve al hombre verdaderamente cristiano, no sólo se siente condenado, sino también atraído, arrastrado. Por tanto, estudiemos con cuidado este Sermón que quiere mostrarnos lo que deberíamos ser. Examinémoslo para que podamos ver lo que podemos ser. Porque no sólo presenta lo que nos exige; señala dónde está la fuente de poder. Dios nos dé gracia para examinar el Sermón del Monte con seriedad y sinceridad y en oración hasta que nos convirtamos en ejemplos vivos del mismo, de su gloriosa enseñanza.” [17]

Jorge Himitian comenta que “el materialismo ha tenido en el pasado reciente dos diferentes ideologías que lo sustentaron: el capitalismo y el comunismo. Hoy prácticamente queda vigente solo la primera. Pero es importante señalar que ambos sistemas son materialistas.La uncia dimensión de la vida humana que se toma en cuenta es la material.Las dos ideologías se basan en la filosofía materialista de que la vida del hombre consiste en la abundancia de bienes que posee”. Y esto es anticristiano según las enseñanzas de Jesús en Lucas 12:15. [18]


Lamentablemente, como dice Juan Monroy, “el conflicto ideológico entre creyentes y ateos es tan antiguo como la existencia de Eva y el diablo. La creencia y la increencia nacieron en el huerto de Edén, vigilado y protegido por Dios.

Desde entonces, el ateísmo ha sido compañero de la fe en los avatares de la humanidad. Han vivido y convivido juntos. Si recorremos la Historia hacia atrás unos tres mil años y llegamos hasta elSalmo 14 nos encontramos con lo que Spurgeon llamó ateísmo práctico: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios”. En el siglo XVIII, con la Ilustración, el lado ateo estuvo representado por hombres como Diderot, Helvétius, D´Olbach, La Mettrie y otros.” [19]

En el articulo ATEOS que figura en el primero de los 18 tomos de la Enciclopedia de la Revolución Francesa, una joya que tengo en mi biblioteca, Voltaire llega a estas conclusiones: “Incluso si no pudiésemos demostrar la posibilidad del Ser soberanamente perfecto, estaríamos en nuestro derecho a preguntar al ateo las pruebas de lo contrario, puesto que, persuadidos, con razón, de que esta idea no encierra contradicción, le corresponde a él probarnos lo contrario; quien niega tiene el deber de aducir sus razones. Así, todo el peso del trabajo cae sobre el ateo, y quien admite un Dios puede, con toda tranquilidad, dar su asentimiento, dejando a su antagonista el cometido de demostrar la contradicción. Ahora bien, añadimos nosotros, esto es lo que nunca conseguirá”. [20]

Orestes, el personaje de LAS MOSCAS llega a su verdadera grandeza cuando cree descubrir que no hay Dios, que el hombre está solo en el Universo y es dios de sí mismo, tema esencial en la filosofía sartriana, en EL DIABLO Y EL BUEN DIOS Sartre afirma que “no hay más que Dios; el hombre es una ilusión óptica.

La idea de Sartre en esta obra es argumentar que el anuncio del Salvador no cambia nada en el frío del mundo. Y, sin embargo, lo ha cambiado todo. Sartre, que comprendió tantas cosas, vivió, como escribe Moeller, “en permanente desconocimiento del verdadero semblante de la gracia”. También Estragón, uno de los personajes de Samuel Beckett en ESPERANDO A GODOTT, tenía frío y estaba cansado de tanto esperar el personaje misterioso.

Lástima que ni Sartre ni Beckett lo entendieran a tiempo. La ausencia de Dios produce frío en el corazón, en el cuerpo, en el alma . El mejicano Octavio Paz dice en PUERTA CONDENADA que “el fuego del infierno es fuego frío”. No hay peor infierno que el rechazo voluntario de Dios. Sartre sigue teniendo frío.[21]

En el articulo ATEOS que figura en el primero de los 18 tomos de la Enciclopedia de la Revolución Francesa, Voltaire llega a estas conclusiones: “Incluso si no pudiésemos demostrar la posibilidad del Ser soberanamente perfecto, estaríamos en nuestro derecho a preguntar al ateo las pruebas de lo contrario, puesto que, persuadidos, con razón, de que esta idea no encierra contradicción, le corresponde a él probarnos lo contrario; quien niega tiene el deber de aducir sus razones. Así, todo el peso del trabajo cae sobre el ateo, y quien admite un Dios puede, con toda tranquilidad, dar su asentimiento, dejando a su antagonista el cometido de demostrar la contradicción. Ahora bien, añadimos nosotros, esto es lo que nunca conseguirá”. J.A. Monroy, ProtestanteDigital.com (España, 2009). [22]

La frase clásica sobre la crítica de la religión en Carlos Marx es una que figura en su escrito CONTRIBUCIÓN A LA CRÍTICA DE LA FILOSOFÍA DEL DERECHO DE HEGEL, de finales de 1843 y enero de 1844. Dice Marx: “La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu carente de espíritu. Es el opio del pueblo”.

Monroy comenta que posiblemente “Marx tuviera razón cuando enjuiciaba un determinado comportamiento religioso. Pero esa religión nada tiene que ver con el Cristianismo de Cristo.”

Y luego retoricamente se pregunta si acaso “fue Carlos Marx más audaz que Cristo en la crítica a las religiones acomodadas e institucionalizadas”. Pero al leer los cuatro Evangelios concluimos fácilmente que Jesús de Nazaret se anticipó dos mil años a Carlos Marx en la crítica a la religión y lo hizo con muchísimo más carácter y autoridad.A tal punto que uno se queda asombrado del celo que el Señor tenía por la fe verdadera y su antagonismo contra la hipocrecia del sistema religioso dominante.

Bastan unos textos de muestra:

“Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mateo 23:27).

“Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?” (Mateo 3:7).

En un arranque de indignación, Jesús tomó un látigo y la emprendió a latigazos contra quienes hacían de la religión una mercadería vergonzosa. “Carlos Marx no llegó a tanto”, concluye Monroy.

El cuchillo que no quiso Dios que Abraham clavara en el cuello de su hijo Isaac, permitió que se clavara en las manos, en los pies y el corazón de su propio Hijo. Por amor a nosotros, La deuda enorme que nosotros ni siquiera sospechamos cuan tremenda es, la pagó Jesús completamente en el Calvario.

La historia de Maximiliano Kolbe nos ayuda a comprender el drama de la pasion de nuestro Señor, lo qué significa que una persona inocente muera en nuestro lugar, cuando el sargento polaco Franciszek Gajowniczek de 41 años vio el cadáver de su bienhechor.

A fines de julio de 1941 se fugó un preso del campo de concentración de Auschwitz, y —según una norma intimidatoria de los nazis— por cada hombre fugado deberían morir diez. La primera elección recayó sobre Gajowniczek, quien en medio del silencio empezó a llorar: «Dios mío, tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?». Entonces Maximiliano Kolbe se ofreció para sustituir a ese hombre, diciendo: «Yo me ofrezco para sustituir a este hombre, soy sacerdote católico y polaco, y no estoy casado».

El oficial lo aceptó y el padre Kolbe fue puesto en ayuno hasta morir. Pero como —tras padecer tres semanas de hambre extrema— sobrevivió a los demás nueve presos represaliados (junto con tres más), el 14 de agosto de 1941 fue asesinado por una inyección de fenol. Tenía 47 años de edad.

Maximiliano Kolbe ha inspirado a muchos a vivir lo que algunos han llamado «la locura del amor», dispuestas a responder como este santo al llamado de Jesús en las sagradas Escrituras:«Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos» (Juan 15:13)

Cleofás y su compañero estuvieron caminando con Él por espacio de dos horas, hablaron con Él y escucharon sus palabras pero no lo descubrieron por su cerrazón de corazón y su falta de fe. Solo más tarde, cuando abrieron su mente y corazón e invitaron a Jesús a estar con ellos, lo reconocieron. “¿No ardía nuestro corazón…?” Así nos sucede a nosotros; Jesús camina a nuestro lado, nos interpela, pero no nos apercibimos de que es Él, por nuestra falta de fe y apertura.

Traemos los ojos ciegos de tristeza, de orgullo e impertinencia, y así, no se puede reconocer a Jesús. No quieras convertir tu vida en un infierno, privándote de la compañía del mejor amigo. Él nos ama y quiere que le amemos. El nos escogio a los que hemos creido en el, desde antes d ela creacion del mundo,con un amor verdadero, personal, infinito. Si algún día quiere Dios revelar el misterio del porque a Dios le agardo revelar a su hijo Jesus en nosotros,cuales fueron las razones por las cuales en su soberanía Dios nos escogio, Él sabrá; pero si no lo quiere decir, al menos a mí no me importa; me basta estar seguro de ello: Dios existe y me ama.

El marxismo “es una herejía judeocristiana.  Su ideal profético de justicia social se origina en el transfondo judeocristiano de Marx y Engels. Sin embargo, es una religión sin la cruz pero que utiliza los conflictos de clase y revolución como medios de cambios. El resultado ha de ser una sociedad sin clases, aunque no a través de los actos del Dios de Abraham, Isaac y Jacob, o el Dios y Padre de Jesucristo, sino a través del impersonal proceso dialéctico de las inevitables fuerzas de la historia” [24]
Ya san Agustín se hacía esta pregunta: “¿Quién soy yo, Señor, para que me pidas y me exijas que te ame con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas; y que te disgustas muchísimo si no lo hago…?” Ama todo lo que puedas y como mejor sepas, y habrás cumplido. [25]
La proclamación de una buena noticia, hecha por Jesús en un determinado contexto histórico, le exige la liberación del pecado y de todas las ataduras que provocan muerte. Por eso, en el “programa” de Jesús que presenta en la sinagoga de Nazaret se hace referencia a una serie de acciones orientadas todas ellas a liberar (Lc. 4,16-21).

Las curaciones, las vueltas a la vida de los muertos, el perdón de los pecados, la multiplicación de los panes y, hasta las mismas disputas con los fariseos y saduceos, pretenden liberar al pueblo para poder vivir (Mc. 1,21-28; 5,21-43; Lc. 5,17-26; Jn. 6,1-14). Obsérvense cómo se realizan estas acciones en tres dimensiones de la vida social y religiosa: Mc. 2,1-12; Mt. 12,1-8 y Lc. 13,10-17.

El alcance que el Reino de Dios está dando a la historia, significa especialmente la superación de los poderes demoníacos. La expulsión de los demonios demuestra que el Reino de Dios ya está fermentando dentro del viejo mundo (Mc. 3,27). Por eso, todo lo que produce muerte en la gente y aliena a las personas de sí mismas (“los demonios”), debe ser expulsado (Mc. 5,1-20). Los discípulos, después de un tiempo de vida con Jesús, reciben y comparten con Él esta misión (Lc. 9,1-2).

La presente lucha por expulsar de la historia el poder del mal en todas sus formas, encuentra diversas resistencias que desembocan en conflictos y tensiones anunciadas por el mismo Jesús (Mc. 1,45; 8,31-38; Mt. 16,21-28).

Wiiliam Keeney realiza una interesante observación: “La ironía ha llegado a su límite en la presente etapa histórica. Precisamente cuando parecía que las «naciones cristianas» iban a regir el mundo al disponer de las armas de destrucción final —bombas nucleares— bajo un presidente que pretendía estar gobernando de acuerdo al Sermón del Monte, las iglesias institucionales estaban ya perdiendo su influencia.

Europa estaba ingresando en la etapa de una sociedad postcristiana. Es probable que no sea mera coincidencia que el mayor desafío al dominio mundial venga de el marxismo comunista bien puede ser un adecuado juez del cristianismo apóstata que sin una cruz trata de controlar la historia a través del poder coercitivo y destructivo del estado, poniendo su confianza más en las fuerzas materiales que en las espirituales. Al tratar de usar la espada llevada a la magnitud de megamuertes con las armas nucleares, las así llamadas naciones cristianas han olvidado aparentemente que Dios puede usar una nación como vara de hierro para juzgar y controlar a otra, pero que también puede quebrar la vara de hierro que usa. Dios aún puede emplear la fuerza disuasiva de la última arma —equilibrio del terror— para mantener una cierta paz, pero el juicio viene también sobre los que son instrumento de aquélla.

La respuesta a la caída de la iglesia cuando ésta ya no puede distinguirse del resto del mundo no es tratar de vencer a la oposición en su propio juego.

Mao dice que el único poder sale de la boca del fusil. Los que confían en la fuerza militar para obtener la paz viven bajo los dictados de la primera. Los seguidores de Cristo deberán oponer al poder de Mao el poder de la cruz, el poder del amor sufriente. La manera de hacer frente a la oposición es ganándola, reconciliándola de tal forma que ya no se trate de enemigos, estimándoles como el cristiano los aprecia: «ya no desde el punto de vista humano», sino considerándoles como si estuvieran en Cristo “[26]

En el próximo capítulo veremos que es el marxismo.

Notas:

0. http://servicioskoinonia.org/biblico/textos/BoffEvangeliosDeLaInfancia.htm

L.Boff, Jesucristo el Liberador: ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo , p.172,Editorial SAL TERRAE, 1987

2. radiocristiandad.wordpress.com

3. Ibid

4. Ibid

5. Ibid

6. Ibid

7. http://es.wikipedia.org/wiki/Comunismo

8. http://portales.educared.net/wikiEducared/index.php?title=Materialismo_histórico._Marx

9. Guzmán Carriquiry, Globalización e identidad católica de América Latina, pag. 23, ed. Plaza Janes

10. radiocristiandad.wordpress.com

11. http://ramirovelasco.blogspot.com/2008/07/filosofemos-un-rato.html

12 Ibid

13 http://opiniondelibros.blogspot.com/2009/05/una-apuesta-por-america-latina-guzman.html

14 Bertrand Russell, La Práctica y Teoría del Bolchevismo, 1920,http://blasapisguncuevas.blogcindario.com/2008/12/01700-bertrand-russell-2.html

15. El comunismo bíblico, José Manuel González Campa: Editorial Los del Camino, Vigo 2008, Segunda edición. 155, cit. por Jose Monroy, Protestante digitalhttp://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2505

16 http://www.albadigital.es/2009/07/07/religion/guzman-carriquiry-construir-un-mundo-sin-dios-es-construirlo-en-contra-del-hombre/

17. D. Martyn Lloyd Jones, Estudios Sobre el Sermón del Monte

18. Jorge Himitian ,volver al evangelio, pag 22, ed. Logos

19 http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2713

20 http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2713

21. http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=66

22. http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2713

23. .A. Monroy, ProtestanteDigital.com (España, 2008),http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2117

24. William Keeney La estrategia social de Jesús, p.154, ed.evangelicas europeas.

25. http://es.catholic.net/meditaciondehoy/

26 La estrategia social de Jesús, p.154-155

bibliografia

¿Como orar?

¿Como orar?

Análisis de la oración basado en la enseñanza de Jesús en el sermón del monte:

I. Introducción.

Nos encontramos aquí ante uno de los temas más vitales en relación con nuestra vida cristiana: la oración.

La oración es la manera que Dios nos ha revelado de comunicarnos con el. Aunque Dios sabe todas las cosas, mediante este modo de relacionarnos con el, nos permite expresarnos y hacerle conocer nuestras necesidades.

Orar es hablar con Dios. No se trata de repeticiones mecánicas de expresiones aprendidas, sino de una forma de expresarnos dialogalmente.

La oración, el medio que Dios nos concedió para que a través de la fe sencilla tuviéramos comunión profunda e intima, de modo espiritual con el. La oración es, sin lugar a dudas, la actividad más elevada del alma humana. El hombre nunca es más grande que cuando, de rodillas, se halla frente a frente con Dios.

Cuando san Agustín, planteó las bases de la reflexión medieval sobre los problemas de la comunicación, distingue, frente al hombre, dos tipos de interlocutores: los otros hombres, y también los seres sobrenaturales comenzando por Dios. Esta comunicación (sobrenatural) concierne antes que nada a la oración, hecha de intenciones, de creencias, de palabras y también de gestos.

Cuando el hombre habla a Dios está en la cima. Es la actividad más elevada del alma humana, y en consecuencia, es también la piedra de toque final de la condición espiritual genuina del hombre. Nada hay que nos revele mejor la verdad sobre nosotros, en cuanto personas cristianas, que la vida de oración. Todo lo que hagamos en la vida cristiana es más fácil que orar. No es tan difícil dar limosnas a los necesitados —el hombre natural también hace eso, y uno puede poseer un verdadero espíritu de filantropía sin ser cristiano—. Algunos parecen haber nacido con una naturaleza y espíritu generosos; para ellos el dar limosna no ofrece ninguna dificultad. Lo mismo se aplica a la cuestión de la autodisciplina —al abstenerse de ciertas cosas y asumir ciertos deberes y tareas—. Dios sabe que es mucho más fácil predicar desde un pulpito que orar. La oración es, sin duda alguna, la piedra de toque final, porque el hombre puede hablar a los demás con mayor facilidad de lo que puede hablar con Dios. En último término, por consiguiente, el hombre descubre la verdadera condición de su vida espiritual cuando se examina a sí mismo en privado, cuando está a solas con Dios.

Nuestra posición verdadera en el sentido espiritual, la descubrimos cuando hemos abandonado el campo de actividades y procederse externos relacionados con otras personas, y nos hallamos a solas con Dios. No sólo es la actividad más elevada del alma, es también la piedra de toque final de nuestra verdadera condición espiritual.

Bien podemos decir que la característica más destacada de todas las personas santas que el mundo ha conocido ha sido que no sólo han dedicado mucho tiempo a la oración en privado, sino que han hallado una gran satisfacción en ello. No se lee la vida de ningún santo sin encontrar que así haya sucedido. Cuanto más santa es la persona, más tiempo dedica a la conversación con Dios. Así pues, es un asunto de importancia vital y absoluta. Y no cabe duda de que hace más falta la instrucción sobre este tema que sobre cualquier otro.

En este trabajo, veremos algunos aspectos de la oración, en relación con la enseñanza de Jesús en el sermón del Monte.

En los Evangelios, vemos que Juan el Bautista había estado enseñando a sus discípulos a orar. Es evidente que se habían dado cuenta de la necesidad de recibir instrucción, y le habían pedido que les enseñara. Y Juan les había enseñado a orar. Los discípulos de nuestro Señor sintieron exactamente la misma necesidad. Acudieron a Él una tarde y le dijeron, de hecho, “Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.” No cabe duda de que nació en su corazón este deseo porque eran conscientes de esta clase de dificultad natural, instintiva, inicial, que todos experimentamos; pero sin duda alguna también éste deseo se incrementó al ver la vida de oración del Señor. Lo veían levantarse mucho antes del amanecer para ir a orar a las montañas, y dedicar noches enteras a la oración. Y a veces, no lo dudo, se decían entre sí: “¿De qué habla? ¿Qué hace?!’ Quizá también pensarían, “a los pocos minutos de estar en oración ya me faltan las palabras. ¿Qué hace posible que Él se dedique tanto a la oración? ¿Qué lo conduce a este abandono y facilidad?”. “Señor, enséñanos a orar”, decían. Con esto expresaban que les gustaría poder orar como él lo hacía. ‘”Ojala conociéramos a Dios como tú lo conoces. Enséñanos a orar!’ ¿Hemos experimentado esto alguna vez? ¿Nos hemos sentido alguna vez insatisfechos con nuestra vida de oración y deseando saber más lo que en realidad es orar? Si lo hemos sentido, es una señal alentadora.

En la cristiandad griega, las Vidas de los Padres (traducidas al latín en el siglo VI) insisten sobre las actitudes ascéticas del monje del desierto.Podemos citar a Macario (quizas Macario el viejo):

«¿Cómo debemos orar?», pregunta Macario, «No es necesario usar muchas palabras. Es suficiente con mantener las manos elevadas».

Tambien podemos citar a Orígenes, quien dijo preferir a toda otra actitud, aquella que consiste en elevar las manos y los ojos, «ya que el cuerpo aporta así a la oración la imagen de las cualidades que convienen al alma».

II. Sermón del monte

El Sermón del monte o de la montaña fue, de acuerdo al Evangelio según Mateo, un sermón dado por Jesús de Nazareth cerca del 30 d. C. a sus discípulos y a una gran multitud (Mat. 5:1; 7:28). La tradición dice que la alocución se desarrolló en la ladera de una montaña (de ahí su nombre). Algunos cristianos contemporáneos creen que se trataba de un monte al norte del Mar de Galilea, cerca de Capernaum.

El Sermón del Monte puede ser considerado como similar (pero más sucinto) al Sermón del Llano como se menciona en el Evangelio según Lucas (Lucas 6:17–49). Algunos comentaristas creen que puede tratarse de versiones distintas del mismo texto, mientras que otros dicen que Jesús predicaba frecuentemente temas similares en diferentes lugares. En tercer lugar, hay quienes creen que ninguno de los sermones realmente existió, sino que ambos son compilaciones de las primeras enseñanzas de Jesús tal como se muestran en Mateo y Lucas.

Probablemente la porción más conocida son las Bienaventuranzas que se encuentran al inicio. También contiene el Padrenuestro, así como la versión de Jesús de la Regla de Oro. Otros versículos citan a menudo la referencia de “sal de la tierra”, “luz del mundo” y otras. Para muchos, el Sermón del Monte contiene las disciplinas principales del cristianismo y es considerado como tal por muchos pensadores morales y religiosos como Tolstoy y Gandhi.

II.Estructura del sermón

El Sermón del Monte comprende las siguientes secciones:
Capítulo 5

Narrativa introductoria: una multitud sigue a Jesús por su fama de sanador de enfermedades. Luego, Jesús sube a un monte y comienza a hablar (Mateo 5:1-2)

  • Bienaventuranzas (Mateo 5:3-12):
  • Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos. (Versículo 3)
  • Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra. (Versículo 4)
  • Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados. (Versículo 5)
  • Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados. (Versículo 6)
  • Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia. (Versículo 7)
  • Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios. (Versículo 8)
  • Bienaventurados los pacíficos: porque ellos serán llamados hijos de Dios. (Versículo 9)
  • Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. (Versículo 10)
  • Las metáforas de sal y luz (Mateo 5:13-16), que operan como introducción a la siguiente sección.
  • Un gran discurso conocido como la Antítesis de la Ley, que presenta una antítesis en la cual Jesús expande y adapta la Ley de Moisés (Mateo 5:17-48) y contrapone al lema ojo por ojo, diente por diente, el amor a los enemigos….

Capítulo 6
Un largo discurso que trata los temas de la limosna, la oración y el ayuno. En él se condena a quienes practican estos actos para obtener la aprobación de la gente, no realizándolos por una actitud real del corazón. El discurso condena la superficialidad del materialismo y la religiosidad hipócrita.
Dentro del discurso está el Padre nuestro, que se presenta en Mateo como un ejemplo de una correcta oración. Lucas lo inserta en un contexto diferente.

Capítulo 7
Un discurso que trata sobre el error de enjuiciar a los demás antes de juzgarse uno mismo.
El resto del capítulo 7 trata sobre:
No dar “lo santo a los perros”. (Mateo 6:6)
“Pide y recibirás, busca y encontrarás, golpea y las puertas se te abrirán”. (Mateo 7:7-11)
“Haz a otros lo que quieres que te hagan a ti”, adaptación de Jesús de la llamada ética de la reciprocidad, sintetiza la Ley de Moisés.(Mateo 7:12)
El camino delgado y difícil lleva a la vida, el amplio y fácil lleva a la destrucción: muchos toman el camino fácil y pocos encuentran el camino difícil. (Mateo 7:13-14)
Tomar cuidado de los falsos profetas: son lobos con piel de oveja; por sus “frutos” se les conoce; el buen árbol no produce mala fruta y el árbol malo no puede producir buenos frutos. (Mateo 7:15-20)
Hacer la voluntad de Dios Padre en lugar de que sólo invocar el nombre de Jesús. (Mateo 7:21-23)
“Quien quiera seguir estas palabras construirá sobre roca y sobrevivirá; quien no, construye en arena y será destruido. (Mateo 7:24-27)
Epílogo. (Mateo 7:28-29)

Interpretación
Uno de los debates más importantes sobre el Sermón consiste en determinar cómo debe ser aplicado en la vida diaria. La defensa de la completa falta de resistencia es incompatible con la supervivencia en la sociedad humana, y es por ello que todos los grupos cristianos han desarrollado formas no literales de interpretar y aplicar el Sermón. McArthur lista doce escuelas básicas de pensamiento sobre este tema.

La visión absolutista, que el Sermón deben ser tomado literalmente y debe ser aplicados universalmente por todo aquel que quiera seguir a Jesús, por lo que denominan a su visión seguimiento a Cristo”. Portavoces de esta son las Iglesias de Paz y, en el pasado, entre otros, Ignacio de Antioquía1 Policarpo de Esmirna, Ireneo de Lyon, Tertuliano, Orígenes, Prisciliano, Pedro Valdo, Francisco de Asís, Menno Simons, Jacob Hutter y otros anabaptistas, los Cuáqueros,  Leo Tolstoy y Dietrich Bonhoeffer.  quien escribió que existen innumerables posibilidades de entender e interpretar el sermón del monte; Jesús sólo conoce una: ir y obedecer.

Es un método común simplemente modificar el texto del Sermón. En tiempos antiguos esto se hacía alterando el texto del Sermón para hacerlo más llevadero. Algunos escribas cambiaron el “ama a tus enemigos” por “ora por tus enemigos”.

Suele encontrarse la postura llamada visión como hipérbole, que argumenta que lo dicho por Jesús es una hipérbole y que su aplicación en la vida real debe ser más de “bajo tono”.

Cercanamente relacionados con las interpretaciones anteriores, existe la visión de principios generales que argumenta que Jesús no estaba dando instrucciones específicas sino principios generales que uno debe observar al comportarse. Las instancias específicas citadas en el Sermón son ejemplos simples de estos principios generales.

La visión del doble estándar es la posición oficial de la Iglesia Católica Romana. Esta idea divide las enseñanzas del Sermón en preceptos generales y consejos específicos. Preconiza que la obediencia a los preceptos originales es esencial para la salvación, pero la obediencia a los consejos sólo es necesaria para alcanzar la perfección. La gran masa de la población sólo deben preocuparse de los preceptos y los consejos del sermón deben ser seguidos sólo por unos pocos piadosos como los clérigos y los monjes. Esta teoría fue iniciada por San Agustín y desarrollada más tarde por Santo Tomás de Aquino.

Martín Lutero rechaza la aproximación católica y desarrolla un sistema de dos niveles refiriéndose a ellos como la visión de dos realidades. Lutero divide el mundo en dos realidades seculares y religiosas y argumenta que el Sermón sólo se aplica a lo espiritual.

Otros reformadores expusieron la visión de la preparación para la gracia, según la cual la intención del sermón del monte no es ser obedecido, sino demostrar a los humanos su incapacidad para imitar a Dios y llevarlos a aceptar bajo ese peso aplastante que solamente pueden salvarse por un regalo de Dios.

Al mismo tiempo, la Reforma Protestante comenzaba una era de crítica bíblica encabezada por la visión de la analogía de la escritura. Una lectura más cercana de la Biblia muestra que muchos de los preceptos más rígidos del sermón fueron moderados por otras partes del Nuevo Testamento. Por ejemplo, mientras Jesús parece prohibir todo juramento, Pablo los utiliza al menos dos veces, por lo que la prohibición del Sermón tiene algunas excepciones.

En el siglo XIX se desarrollaron muchas nuevas interpretaciones. Wilhelm Hermann adoptó la noción de actitudes, no actos que provienen de San Agustín. Esta visión asegura que Jesús no está diciendo cómo debe comportarse un cristiano, sino cuál debe ser su actitud. El espíritu detrás del acto es más importante que el acto en si.

Albert Schweitzer popularizó la visión interina ética. Esta teoría muestra a Jesús convencido de que el mundo iba a terminar en un futuro muy próximo. Por tanto, la supervivencia en el mundo no importaba, ya que en los últimos tiempos lo material sería irrelevante.

En el siglo XX otro pensador alemán, Martin Dibelius, presentó una visión más, también basada en la escatología. Su visión de voluntad divina incondicional consiste en que la ética detrás del Sermón es absoluta e inquebrantable, pero el estado de vileza actual del mundo hace que sea imposible vivir de acuerdo a eso. Los humanos pueden intentarlo, pero es inevitable fracasar. Esto cambiará cuando se proclame el Reino de Dios y todos sean capaces de vivir en santidad.

Otra visión escatológica es el dispensacionalismo moderno. Divide la historia humana en una serie de épocas de dispensa. Hoy vivimos en un periodo de gracia donde las enseñanzas del sermón son imposibles, pero en el futuro milenio veremos un período donde sea posible vivir con ellas. Entonces, cumplimentarlas será un requisito de la salvación.

III. La oración

Cuando ores hazlo así:

Volvemos ahora al examen de la enseñanza de nuestro Señor respecto a la oración. Mateo 6 contiene lo que nuestro Señor dice de la cuestión general de la vida cristiana. Divide el tema en tres secciones que en realidad vienen a cubrir la totalidad de nuestra justicia o vida religiosa. Luego de analizar el aspecto de la limosna — nuestra relación hacia otros, explica la enseñanza de Jesús respecto de la cuestión de la oración y de nuestra relación con Dios. Luego, el asunto de la disciplina personal, que nos presenta bajo el título general del ayuno. Tres aspectos de la vida religiosa o vida de piedad.

Al considerar el tema de la oración, Mateo explicara también la famosa oración del padrenuestro, ya que el Señor vio claramente la necesidad, no sólo de poner sobre aviso a sus seguidores en contra de ciertos peligros referentes a la oración, sino también de darles instrucción positiva.

“Guardaos”, dice en general, “de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.”

El Señor nos advierte que no hay que ser como los hipócritas, que oran de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para que los hombres los vean. Ha dicho que las repeticiones vanas de nada valen en sí mismas y por sí mismas, y que la simple cantidad en la oración no produce beneficios especiales. También ha dicho que hay que orar en secreto, y que nunca hay que preocuparse acerca de los hombres ni acerca de lo que los hombres podrían pensar, sino que lo que es vital y esencial en esto de la oración es no sólo que hay que dejar aparte a los demás, sino encerrarse con Dios, y concentrarse en Él y en su relación con Él. Pero, como hemos dicho, el Señor ve claramente que una advertencia general de esta índole no es suficiente, y que sus discípulos necesitan instrucción más detallada. Por ello agrega. “Vosotros, pues, orareis así”, y pasa a darles esta instrucción respecto al método de oración.

Al leer este pasaje existe siempre la tendencia de considerarlo como una denuncia de los fariseos, del auténtico hipócrita. Leemos, y pensamos en la clase de persona ostentosa que en forma obvia trata de atraer la atención sobre sí misma, como lo hicieron los fariseos. En consecuencia lo consideramos solamente como denuncia de esta hipocresía manifiesta sin aplicárnoslo a nosotros mismos. Pero esto es no comprender el verdadero sentido de la enseñanza que estos versículos contienen, la cual es la denuncia devastadora que nuestro Señor hace de los efectos terribles del pecado en el alma humana, y sobre todo del pecado del orgullo. Esa es la enseñanza.

El verdadero peligro para el hombre que dirige a una congregación en un acto público de oración, es que quizá se esté dirigiendo a la congregación en vez de dirigirse a Dios. Pero cuando estamos solos en la presencia de Dios, esto ya no es posible. ¿No hemos descubierto que, en cierto modo, tenemos menos que decirle a Dios cuando estamos solos que cuando estamos en presencia de otros? No debería ser así, pero a menudo lo es.

En su De oratione, escrita antes de su conversión al montanismo, Tertuliano trata sobre todo de la plegaria pública, pero también de la plegaria privada. Prohibe en particular el sentarse tras la oración de la comunidad: ¡el cristiano no debe dar la impresión de que la oración le ha fatigado! La posición de pié es la adecuada para celebrar la resurrección del Salvador, es por eso que debe de ser realizada el domingo y durante el ciclo pascual (este uso litúrgico fue efectivamente impuesto por el concilio de Nicea a comienzos del siglo IV). La genuflexión es, el resto del tiempo, el signo de humildad del pecador. Los brazos en cruz recuerdan igualmente la Pasión de Cristo. Los días ordinarios, el cristiano debe arrodillarse, pero no los domingos ni los días de fiesta, ni de Pascua a Pentecostés, tiempo de alegría. Hay que elevar las manos para orar, pero moderadamente (cum modestia et humilitate). Los mismos consejos se encuentran al siglo siguiente en el obispo de Cartago, San Cipriano. En las Galias, el obispo Cesario de Arles (503-542) prescribe a sus fieles que inclinen su cuerpo cuando el sacerdote ora en el altar, que se arrodillen para orar, que flexionen la cabeza para recibir la bendición. Estos gestos son signos de humildad y no solamente de penitencia: incluso aquellos que estiman que no han cometido pecado deben realizarlos. Hay que seguir el ejemplo trazado por el evangelio de Lucas (XVIII): seguro de él mismo, el fariseo oraba derecho, y alababa sus propios méritos; pero Dios ha escuchado la oración del publicano, porque, totalmente encorvado, confesaba sus pecados. El ejemplo será a menudo retomado a lo largo de la Edad Media.

No cabe duda de que saber orar bien es nuestra necesidad mayor. Perdemos las bendiciones más importantes de la vida cristiana porque no sabemos orar bien. Necesitamos instrucción en todos los sentidos sobre esta cuestión. Necesitamos que se nos enseñe cómo orar, y para qué orar. Precisamente debemos dedicar algún tiempo a estudiar lo que se ha llegado a conocer entre nosotros como ‘el Padre nuestro’ porque abarca estas dos cosas de una forma sorprendente y maravillosa. Es una sinopsis perfecta de la instrucción que nuestro Señor ofrece acerca de cómo orar, y para qué orar.

El tema de la oración es muy amplio y podríamos dedicarle mucho tiempo; pero lo que queremos es ir siguiendo punto por punto el Sermón del Monte, y por consiguiente sería erróneo dedicar demasiado tiempo a este aspecto particular. Lo único que pienso hacer es explicar la enseñanza de nuestro Señor en esta oración, e incluso no lo voy a hacer con mucho detalle. Simplemente tengo la intención de subrayar y poner de relieve los que creo son los grandes principios centrales que nuestro Señor indudablemente estaba ansioso de inculcar.

Primero, pues, examinemos este tema en general antes de entrar a considerar lo que se suele llamar el Padre Nuestro. Vamos a repasar simplemente lo que se podría llamar la introducción a la oración tal como nuestro Señor la enseña en estos versículos, y creo que también aquí la forma mejor de enfocar el tema es dividiéndolo en dos secciones. Hay una forma equivocada y otra genuina de orar. Nuestro Señor se ocupa de ambas.

El problema de la forma equivocada es que su mismo enfoque es erróneo. El error esencial es que se concentra en sí misma. Es el centrar la atención en el que está orando en vez de centrarla en Aquel a quien se ofrece la oración. Ese es el problema, y nuestro Señor lo muestra en este pasaje en una forma muy gráfica y pertinente. Dice: “Cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres!’ Se colocan de pie, en las sinagogas, en una posición prominente, se paran en frente. Recordemos la parábola de nuestro Señor acerca del fariseo y del publicano que fueron al templo a orar. Aquí indica exactamente lo mismo. Nos dice que el fariseo se puso lo más adelante que pudo, en el lugar más prominente, para orar desde allí. El publica-no, por otro lado, estaba tan avergonzado y lleno de contrición que se quedó lo más lejos que pudo sin levantar la cabeza hacia el cielo, sino tan sólo exclamando “Oh Dios, ten misericordia de mí, pecador!’ También aquí nos dice nuestro Señor que los fariseos se ponen de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, en los lugares más visibles, y oran para que los hombres los vean. “De cierto os digo que ya tienen su recompensa.”

Hay ciertos aspectos generales referentes a esta oración que sin duda necesitan una palabra o dos de comentario. ‘El Padre nuestro’, como la llamamos, ha sido a menudo tema de gran controversia. Hay muchos que, por varias razones se niegan a recitarla en un acto de culto público. Hay quienes objetan en su contra por razones doctrínales, y otros que sienten que pertenece más bien al ámbito de la ley que al de la gracia, y que por tanto, no es algo adecuado para el pueblo cristiano. Tropiezan con la petición respecto al perdón de pecados. Dicen que en ese pasaje parece que el perdón está condicionado por nuestro perdón, y esto, es ley y no gracia, y así sucesivamente.

La primera es que esta oración es indudablemente una oración modelo. La misma forma que emplea nuestro Señor para presentarla lo indica así. “Vosotros, pues, oraréis así!’ Bien, dice de hecho nuestro Señor, cuando acudáis a Dios a orar, ésta es la forma en que tenéis que hacerlo. Y lo sorprendente y extraordinario acerca de ello es que en realidad lo abarca en principio todo. En cierto sentido uno no puede agregarle nada al Padrenuestro; no deja nada por decir. Esto no significa, desde luego, que al orar simplemente debemos recurrir al Padrenuestro y nada más; ni el mismo Señor lo hizo. Como ya hemos dicho, dedicaba noches enteras a la oración; en muchas ocasiones se levantaba antes del alba y oraba durante horas seguidas. Siempre se observa en la vida de los santos que oraban horas y horas. John Wesley solía decir que le merecía una opinión muy pobre el cristiano que no orara por lo menos cuatro horas al día.

Al afirmar que esta oración lo abarca todo, y que es un sumario completo, se quiere decir simplemente que en realidad contiene todos los principios. Podríamos decir que tenemos, en el Padrenuestro, una especie de esqueleto. Tomemos, por ejemplo, este acto de predicar. Tengo ante mis ojos algunas notas; no cuento con el sermón completo. Simplemente poseo encabezamientos —los principios que hay que enfatizar. Pero yo no me contento con una simple enunciación de los principios; los explico y elaboro. Así habría que considerar el Padrenuestro. En él se contienen todos los principios y nada se puede agregar en este sentido. Uno puede tomar la oración más larga que cualquier santo haya elevado en su vida, y encontrará que toda ella se puede reducir a estos principios. No habrá ninguno adicional. Tomemos esa gran oración de nuestro Señor que aparece en Juan 17 —la oración sacerdotal del Señor—. Si se analiza en términos de principios, se verá que se puede reducir a los de esta oración modelo.

El Padrenuestro lo abarca todo; y todo lo que hacemos es tomar estos principios y utilizarlos y expandirlos y basar cada petición nuestra en ellos. Así es como hay que enfocarla. Y si se hace así, creo que estarán de acuerdo con San Agustín y Martín Lutero y muchos otros santos que han dicho que nada hay más maravilloso en toda la Biblia, que el Padrenuestro. La sobriedad, la forma en que lo sintetiza todo y en que ha reducido todo a unas pocas frases, es algo que, sin lugar a dudas, proclama el hecho de que su enunciador no es otro que el mismo Hijo de Dios.

Esta oración, obviamente, les fue presentada no sólo a los discípulos sino a todos los cristianos de todos los lugares y de todos los tiempos. Al tratar de las bienaventuranzas, repetimos constantemente que son aplicables a todo cristiano. El Sermón del Monte no se dirigió sólo a los discípulos de ese tiempo y a los judíos de una era venidera del reino; es para el pueblo cristiano de ahora y de todos los tiempos, y siempre ha sido aplicable al mismo. De igual forma que tenemos que considerar la relación del cristiano con la ley, en el capítulo quinto, así también nos hallamos frente a esta oración, y a lo que nuestro Señor dice respecto a la oración en general: “Vosotros, pues, oraréis así!’ Nos habla a nosotros, hoy, de la misma forma en que habló al pueblo que lo rodeaba en su tiempo. En realidad, como ya hemos visto, a no ser que nuestra oración se ajuste a esta pauta y forma específicas, no es verdadera oración.
Quizá subsistan en la mente de muchos, ciertos interrogantes respecto al recitar el Padrenuestro como acto de adoración pública. Es legítimo debatir esto, y es legítimo diferir de opinión. Me parece, sin embargo, que nunca podemos recordar con demasiada frecuencia esta forma particular de orar; y en cuanto a mí, siempre me ha confortado el pensamiento de que a pesar de que haya olvidado muchas cosas en mis propias oraciones privadas, si he dicho el Padrenuestro, de alguna forma he abarcado todos los principios. Con la condición, desde luego, de que no repita de forma simplemente mecánica las palabras, sino que las diga de corazón, con la mente y con todo mi ser.

El punto siguiente es que hay algunos que tienen problema en cuanto al Padrenuestro porque no dice “en nombre de Cristo”, o porque no se ofrece de forma específica en el nombre de Cristo. Dicen que no puede ser oración para el pueblo cristiano porque los cristianos siempre deben orar en el nombre de Cristo. La respuesta a esto es, desde luego, que nuestro Señor, como hemos visto, simplemente quiso dejar establecidos los principios que deben siempre gobernar la relación del hombre con Dios. No quiso decir en ese instante todo lo que se podía decir acerca de esa relación. Lo que quería subrayar era que el que se pone en presencia de Dios debe siempre considerar esas cosas. Más adelante, en su vida y su ejemplo les enseñará de forma explícita a orar en su nombre. Pero es claro que incluso en el Padrenuestro, está implícito el orar en el nombre de Cristo. Nadie puede verdaderamente decir “Padre Nuestro que estás en los cielos”, a no ser que conozca al Señor Jesucristo y esté en Cristo. De manera que esa cuestión está contemplada ya desde el comienzo mismo. De todos modos, esto no afecta los principios que nuestro Señor enseña aquí en forma tan clara.
En relación con la dificultad específica respecto al perdón, nos ocuparemos de ella en detalle cuando en nuestra exposición de la oración lleguemos a esa petición.

Resumamos las observaciones generales hechas repitiendo que nada hay más sublime y más elevado que la maravillosa oración que el Señor Jesucristo enseñó a su pueblo. Recordemos también que la enseñó, no para que la repitieran mecánicamente por el resto de la vida, sino más bien para que se dijeran a sí mismos, “hay ciertas cosas que siempre debo recordar al orar. No debo orar a la ligera; no debo comenzar a hablar de inmediato sin pensar en lo que estoy haciendo. No me deben guiar los impulsos y sentimientos. Hay ciertas cosas que siempre debo recordar. He aquí los puntos generales de mi oración; he aquí el esqueleto que tengo que revestir; estas son las pautas según las cuales debo proceder!’ Confío, por tanto, en que ninguno de los lectores pensará que la señal distintiva del evangelicalismo genuino es hablar con cierto desdoro del Padrenuestro. Confío también en que ninguno de nosotros se hará reo de ese orgullo espiritual, por no decir arrogancia, que se niega a recitar el Padrenuestro con otros. Caigamos en la cuenta más bien de que nuestro Señor les decía a esa gente cómo oraba él mismo, que ese era su propio método, que esas eran las cosas que siempre tenía presentes, y que por consiguiente nada podemos hacer más elevado e importante que orar siguiendo las pautas del Padrenuestro. Nunca superaremos esta oración si oramos verdaderamente, por lo cual nunca debemos descartarla como legalismo, e imaginar que porque nos encontramos en la dispensación de la gracia ya la hemos superado. Al analizar la oración, descubriremos que está llena de gracia. De hecho, la ley de Dios estaba llena de gracia, como ya hemos visto. Nuestro Señor ha venido explicando la ley de Moisés y ha mostrado que, cuando se entiende de forma espiritual, está llena de la gracia de Dios, y que nadie la puede entender de verdad, a no ser que posea tal gracia en su corazón.

Examinemos ahora brevemente este tema de cómo orar y para qué orar. Respecto a lo primero, recordemos de nuevo la importancia vital del enfoque justo, porque esta es la clave para entender la oración fructuosa. La gente dice a menudo, “Sabe Ud., oré mucho pero no sucedió nada. No pude encontrar la paz. No encontré ninguna satisfacción en ello”. Casi todo el problema radica en que se han acercado a la oración de forma equivocada, en que no han caído en la cuenta de lo que estaban haciendo. Al orar tendemos a estar tan centrados en nosotros mismos, que cuando nos arrodillamos ante Dios, pensamos sólo en nosotros, nuestros problemas y perplejidades. Comenzamos ha hablar sobre ellos de inmediato, y, claro está, no sucede nada. Según la enseñanza de nuestro Señor, no deberíamos esperar nada. Esta no es la forma de acercarse a Dios. Antes de hablar en oración debemos hacer una pausa.

Los grandes maestros de la vida espiritual, a lo largo de los siglos, tanto católicos como protestantes, han estado de acuerdo en cuanto a esto, que el primer paso en la oración ha sido siempre lo que han llamado ‘recogimiento’. En cierto sentido, todo hombre, al comenzar a orar a Dios, debería ponerse la mano en la boca. Este fue el problema de Job. En medio de sus desgracias había estado hablando mucho. Sentía que Dios no lo había tratado bien, y él, Job, había expresado libremente su sentir. Pero cuando, hacia el final del libro, Dios comenzó a tratar con él de forma íntima, cuando comenzó a revelársele y manifestársele, ¿qué hizo Job? Sólo una cosa podía hacer. Dijo, “He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca!’ Por extrañe que parezca, se comienza a orar no diciendo nada; uno se recoge para pensar en lo que va a hacer.

Sé lo difícil que es esto. No somos más que humanos, y vivimos bajo la presión de la situación en que nos encontramos, de los cuidados, ansiedades, problemas, angustias mentales, heridas emocionales, lo que sea. Estamos tan llenos de todo esto que, como niños, comenzamos a hablar de inmediato. Pero si uno quiere establecer contacto con Dios y sentir sus brazos alrededor, hay que ponerse la mano sobre la boca por unos instantes. ¡Recogimiento! Detenerse por un momento para recordar lo que uno va a hacer. Se puede hacer con una sola frase. ¿Sabemos que la esencia de la verdadera oración se encuentra en las dos palabras del versículo 9. ‘Padre Nuestro’? Me parece que si uno puede decir de corazón, cualquiera que sea la condición en que se encuentre, ‘Padre mío’, en un cierto sentido la oración ya ha sido contestada. Lo que tristemente nos falta es precisamente tener conciencia de nuestra relación con Dios.

Quizá lo podríamos decir de otra forma. Hay quienes creen que es bueno orar porque siempre nos hace bien. Aducen varias razones sicológicas. Claro que esto no es la oración como la Biblia la entiende. La oración significa hablar a Dios, olvidarnos de nosotros mismos y darnos cuenta de su presencia. Hay otras personas también, y a veces creo que atribuirían a sí mismas un grado poco frecuente de espiritualidad, las cuales más bien creen que el distintivo de la verdadera vida de oración, de la facilidad en la oración, es que la oración debería ser muy breve y concreta. Que habría que hacer simplemente una petición específica. Pero esto no es lo que enseña la Biblia respecto a la oración. Tomemos cualquiera de las grandes oraciones que se encuentran en el Antiguo Testamento o en el Nuevo. Ninguna de ellas es lo que podríamos llamar esta clase de oración práctica que simplemente da a conocer a Dios una petición y ahí termina. Todas las oraciones que se mencionan en la Biblia, comienzan por una invocación. No importa lo desesperada que sea la circunstancia; no importa el problema específico en el que se encuentren los que oran. De forma variable comienzan con esta adoración, con esta invocación.

Un ejemplo maravilloso de esto se encuentra en el capítulo 9 de Daniel. El profeta, lleno de una angustia terrible, ora a Dios. Pero no comienza de inmediato con su petición; comienza alabando a Dios. Jeremías, también perplejo, hace lo mismo. Ante la orden de que compre un pedazo de tierra en un país al parecer condenado, Jeremías se quedó sin entenderlo; le parecía totalmente equivocado. Pero no se precipita a la presencia de Dios sólo para decirle esto; comienza adorando a Dios. Y lo mismo se encuentra en todas las oraciones de la Biblia. De hecho, incluso se ve en la gran oración sacerdotal de nuestro Señor mismo, recogida en Juan 17. También se recordará lo que Pablo escribió a los filipenses. Dice, “por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil. 4:6). Éste es el orden: siempre hay que empezar con una invocación aun antes de pensar en la petición; y en esta oración modelo se nos expone, de una vez por todas, dicha enseñanza.
Tomaría demasiado tiempo explicar cómo me gustaría que se entendiera el significado de esta afirmación. ‘Padre Nuestro’. Permítaseme decirlo de una forma que podría parecer dogmática: sólo los que son verdaderos creyentes en el Señor Jesucristo pueden decir, ‘Padre Nuestro’. Sólo aquellos a quienes se aplican las Bienaventuranzas pueden decir con confianza, ‘Padre Nuestro’. Yo sé que hoy día esta doctrina no es popular, pero es la doctrina de la Biblia. El mundo de hoy cree en la paternidad universal de Dios y en la hermandad universal de los hombres. Esto no se encuentra en la Biblia. Fue nuestro Señor quien dijo a ciertos judíos religiosos que eran de su ‘padre el diablo’, y no hijos de Abraham, hijos de Dios. Sólo a ‘los que le recibieron’ les da el derecho (la autoridad) ‘de ser hechos hijos de Dios’.

“Pero —dirá alguno— ¿qué quiere decir Pablo cuando afirmó, ‘linaje suyo somos’? ¿Acaso no significa esto que todos nosotros somos hijos suyos y que E 1 es el Padre Universal?” Bien, si se analiza este pasaje, se verá que Pablo habla de Dios como Creador de todas las cosas y de todas las personas, que Dios, en ese sentido, ha dado vida y ser a todo lo existente (Hch. 17). Pero ese no es el significado de Dios como Padre en el sentido en el que Pablo lo emplea en otros pasajes, aplicado a los creyentes, ni tampoco en el sentido en el que, como hemos visto, lo utiliza nuestro Señor mismo. La Biblia distingue claramente entre los que pertenecen a Dios y los que no le pertenecen. Se puede ver en la Oración Sacerdotal del Señor en Juan 17:9; “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son!’ Es una distinción absoluta, total; sólo aquellos que están en el Señor Jesucristo son verdaderamente los hijos de Dios. Pasamos a ser hijos de Dios sólo por adopción. Nacemos ‘hijos de ira’, ‘hijos del diablo’, ‘hijos de este mundo’; y hemos de ser sacados de ese reino y transferidos a otro reino antes de poder llegar a ser hijos de Dios. Pero si creemos verdaderamente en el Señor Jesucristo, somos adoptados en la familia de Dios, y recibimos “el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”.

Al hombre del mundo no le gusta esta doctrina. Dice que todos somos hijos de Dios; y sin embargo, en su corazón se alberga odio hacia Dios, y cuando, desesperado, ora a Dios no tiene confianza de que está hablando con su Padre. Siente que Dios es alguien que está en contra de él. Habla acerca de la paternidad de Dios, pero no ha recibido el Espíritu de adopción. Sólo el que está en Cristo conoce esto.
Así pues, cuando nuestro Señor dice, ‘Padre Nuestro’, obviamente piensa en el pueblo cristiano, y por eso digo que esta oración es una oración cristiana. Cualquiera puede decir, ‘Padre Nuestro’, pero la cuestión es, ¿está consciente de ello, lo cree y lo experimenta? La piedra de toque final de la profesión que cualquier hombre haga es que pueda decir con confianza y seguridad, ‘Padre Mío’, ‘Dios Mío’. ¿Es Dios su Dios? ¿Lo conocen realmente como Padre suyo? Y cuando acuden a Él en oración, ¿sienten realmente que acuden a su Padre? Esta es la forma de comenzar a darse cuenta, dice nuestro Señor, de que se ha pasado a ser hijo de Dios: por lo que Él ha hecho por uno a través del Señor Jesucristo. Esto se halla implícito en esta enseñanza de Cristo. Sugiere y esboza todo lo que iba a hacer por nosotros, todo lo que iba a hacer posible para los suyos, aunque en aquel momento no lo entendieran. Sin embargo, dice, esta es la forma de orar, así hay que orar, vais a orar así.

Fijémonos, sin embargo, que de inmediato agrega, ‘Que estás en los cielos’. Esto es algo maravilloso —Padre nuestro que estás en los cielos’. Estas dos frases deben tomarse siempre juntas. Nuestras ideas acerca de la paternidad a menudo se han deteriorado y, en consecuencia, siempre necesitan correctivos. ¿Hemos advertido con qué frecuencia el apóstol Pablo utiliza en sus cartas una frase sumamente sorprendente? Habla acerca de ‘Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo’. Esto es sumamente significativo. No es más que llamar la atención acerca de lo que nuestro Señor dice en este pasaje. ‘Padre Nuestro’. Sí; pero debido a nuestro pobre concepto de la paternidad, se apresura a decir, ‘Padre nuestro que estás en los cielos’, el ‘Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo’. Ésta es la clase de padre que tenemos.

Pero lamentablemente hay muchas personas en este mundo para quienes la idea de paternidad no es sinónima de amor. Imagínese al niño que es hijo de un borracho, que golpea a su esposa, y que no es más que una bestia cruel. Este niño no conoce nada en la vida sino golpes constantes e inmerecidos. Ve a su padre que se gasta todo el dinero en sí mismo y en sus placeres en tanto que en casa pasan hambre. Ésta es la idea que tiene de paternidad. Si uno le dice que Dios es su Padre, y no agrega nada más, de poco sirve, y es muy poco agradable. El pobre niño tiene necesariamente una idea equivocada acerca de la paternidad. Su noción de padre es la de un hombre cruel. Por ello nuestras ideas humanas y pecadoras de la paternidad necesitan corregirse constantemente.

Nuestro Señor dice, ‘Padre nuestro que estás en los cielos’; y Pablo: ‘el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo’. Cualquiera que sea como Cristo, dice Pablo, debe tener un Padre maravilloso, y, gracias a Dios, Dios es esa clase de Padre, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Es vital que cuando oremos a Dios y lo llamemos nuestro Padre, recordemos que es ‘Nuestro Padre que está en los cielos’, con toda su majestad, grandeza y poder absoluto. Cuando llenos de debilidad y de humildad caemos de rodillas delante de Dios, en medio de tormentas mentales y afectivas, recordemos que Él lo sabe todo sobre nosotros. La Biblia dice, “todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos a Aquel a quien tenemos que dar cuenta!’ Recordemos también que si a veces acudimos a la presencia de Dios y deseamos algo para nosotros mismos, o pedimos perdón por un pecado cometido, Dios ya lo ha visto todo y lo sabe todo. No sorprende que, cuando escribió el salmo 51, David dijera en medio de la angustia del corazón: “Tú amas la verdad en lo íntimo”. Si uno quiere las bendiciones de Dios, se debe ser completamente honesto; debemos tener presente que Él lo sabe todo, y que nada hay que se oculte a sus ojos. Recordemos también que tiene todo el poder para castigar, y todo el poder para bendecir. Puede salvar y puede destruir. En realidad, como lo escribió el sabio autor de Eclesiastés, es imprescindible que cuando oremos a Dios no olvidemos que ‘Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra’.

Recordemos siempre su santidad y justicia, su justicia absoluta y total. Dice el autor de la Carta a los Hebreos, que siempre que nos acerquemos a Él debemos hacerlo “con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor;’

Para orar, dice Cristo, hay que tomar estas dos cosas juntas, nunca separar estas dos verdades. Recordemos que nos acercamos a Dios todopoderoso, eterno, y santo; pero también que ese Dios, en Cristo, es nuestro Padre, quien conoce todo lo que respecta a nosotros porque es omnisciente y también porque un padre lo sabe todo acerca de su hijo. Sabe lo que es bueno para el hijo. Juntemos estas dos cosas. Dios en su omnipotencia nos mira con amor santo y conoce todas nuestras necesidades. Oye todos nuestros suspiros y nos ama con amor imperecedero. Nada desea tanto como nuestra felicidad, gozo y prosperidad. Luego recordemos esto, que él es “poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”. Como ‘Padre nuestro, que está en los cielos’, está mucho más ansioso de bendecirnos de lo que nosotros lo estamos de ser bendecidos. Tampoco su omnipotencia tiene límites. Nos puede bendecir con todas las bendiciones de los cielos. Las ha puesto todas en Cristo, y nos ha puesto a nosotros en Cristo. Por ello nuestra vida se puede ver enriquecida con toda la gloria y las riquezas de la gracia de Dios mismo.

Ésta es la forma de orar. Antes de comenzar a formular cualquier petición, antes de comenzar a pedir, incluso el pan de cada día, antes de empezar a pedir cualquier cosa, debemos ser conscientes de que nosotros, tal como somos, estamos en la presencia de un Ser así, de nuestro Padre que está en los cielos, del Padre de nuestro Señor Jesucristo. ‘Dios mío’. ‘Padre mío’.

Recordemos el ejemplo de la madre del profeta Samuel que oraba «en lo secreto de su corazón, no moviendo más que los labios y manteniendo un rostro impasible».

III. La oración

La oración, el medio que Dios nos concedió para que a través de la fe tuviéramos comunión
con el El pueblo de Israel, como ningún otro pueblo de la antigüedad, le había suma importancia a
esta práctica. Los rabinos solían estimular la oración pública y privada. Enseñaban a sus oyentes a
hacerlo con sus familias en el hogar. Pero en esta práctica había sido corrompida por los fariseos.
Barclay enumera una serie de tendencias erróneas referentes a la oración:

a.La oración tendía a convertirse en una fórmula que consistía en la repetición de tres breves
pasajes bíblicos (Dt.6:4-9, 11:13-21 y Nm. 15:37-41). En la sinagoga repetían 18 oraciones breves
que con el tiempo llegaron a ser diecinueve pero aún se las denomina “las dieciocho”.

b.La liturgia judía ofrecía oraciones especiales para todas las ocasiones.

c.Había cierta tendencia a considerar que las oraciones formuladas en las sinagogas o el
templo eran más eficaces. Por ello surgió la costumbre de ir al templo a ciertos horas para orar.

d.Como lo señala el Señor había también la inclinación a pronunciar oraciones demasiado
largas.

El Señor denunció nuevamente su hipocresía. El termino hipócrita dice Stott en primera ins­tancia designaba a un orador más tarde, vino a significar actor. “Así, en forma figurada, la palabra llegó a aplicarse a alguien que trata al mundo como un escenario en el cual desempeña un papel. Hace a un lado su verdadera identidad y asume una falsa.”  Agrega el autor que cuando el audito­rio va al teatro asume que los actores están representando un papel pero los hipócritas representan un papel de modo tal que transforma una práctica religiosa en una ficción. Aparenta orar pero ello no es más que una representación. Dios no escucha su ruego. Por lo cual su apetencia por ser vistos les condujo a emplear indignamente la oración. Por ello el Señor dio una instrucción terminante. Sus discípulos no debían hacer lo mismo.

Su falaz empleo de la oración se exteriorizaba en la elección del lugar para orar, sea las sina­gogas o las calles lo cual indica que su propósito era precisamente ser vistos por los hombres. Em­pleaban la oración como una muestra de religiosidad. La hipocresía en este caso consistía en aparen­tar estar buscando el favor de Dios cuando en realidad pretendían ser vistos ante los hombres. El ver­dadero cristiano deplora la vanidad. En la epístola a los Gálatas leemos lo siguiente: “Ahora que vi­vimos en el Espíritu, andemos en el Espíritu. No seamos vanidosos, irritándonos unos a otros y en­vidiándonos unos a otros.” (Gá.5:26).

Como en el ejemplo anterior, el Señor luego de mostrar el mal uso de la oración pasa a ense­ñar el modo correcto de efectuar esta práctica devocional:

a) Orar en secreto

Aquel que de corazón está buscando a Dios por medio de la oración debe hacer precisamente lo contrario a lo denunciado anteriormente. La instrucción es muy puntual para orar entra en tu habi­tación y cierra la puerta. La hipocresía, como hemos visto, requiere de espectadores. Si no hay espec­tadores no hay hipocresía posible. Por esto, como bien recuerda Hendriksen, el secreto se frustra cuando alguien divulga que pasa tantas horas encerrado orando o decir que antes de preparar el sermón se paso tantas horas orando. No debemos alardear del tiempo que pasamos orando porque tal cosa hace está incurriendo en el mismo error que el Señor estaba corrigiendo Dios que- ve lo secreto recompensará95 a aquel que procede con sinceridad.

Es imperioso puntualizar que este mandato de ningún modo constituye una prohibición de la oración publica. Stott considera que el mandato en singular hace referencia a la oración privada, es decir, que ningún modo prohíbe la oración en medio de la congregación. Pablo escribiendo a Timoteo estipula lo siguiente: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contiendas.” (1 1.2:8). La santidad excluye la hipocresía por lo cual el creyente que ore en público no lo hará según la mala costumbre de los fariseos y Escribas. Si es hipócrita no está levantando manos santas. Si dentro de la congregación hubiere alguien que pretenda utilizar a la oración como un medio para alcanzar prestigio esto debe ser corregido por los pastores o ancianos de la misma.

Según nuestro Señor, la razón para que oren en las esquinas de las calles es más o menos la siguiente. El hombre que se dirige hacia el templo para orar está deseoso de producir la impresión de que es un alma tan devota que ni siquiera puede esperar hasta llegar al templo. De modo que se detiene a orar en la esquina de la calle. Por esta misma razón, cuando entra al templo pasa hacia adelante al lugar más visible que puede.

b) Orar con sabiduría

La segunda instrucción general que encontramos referente a la oración indica que debemos orar con el entendimiento. A modo de ejemplo considera la metodología pagana para tal acto devocional. El dijo que “no uséis vanas repeticiones”. Esto alude a cierta costumbre importante entre las religiones paganas de repetir y repetir ciertas frases o mantras. En el Antiguo Testamento encontramos un claro ejemplo de tal procedimiento. Cuando se relata el enfrentamiento de Elías con los profetas de Baal se nos dice que estos últimos estuvieron desde la mañana hasta el mediodía diciendo: “¡Oh Baal, respóndenos!”. Semejante esfuerzo resulto vano ya que, como sabemos, el dios pagano no respondió y esto demostró a su vez la inutilidad de tales ruegos. El objeto final de estas vanas repeticiones es conseguir lo que algunos autores denominan; “estados de conciencia alterados”. Tal estado induce a sensaciones emotivas y físicas semejantes a las que provocan el uso de ciertas drogas. Para tal propósito las frases muchas veces no tienen un sentido lógico, son incoherentes. Pablo recuerda que el creyente siempre debe orar con el entendimiento (1 Cor. 14:15).

La necesidad de repetir frases hechas por parte de los paganos reside también en creencias más simples. Ellos suponían que sus dioses estaban ocupados en fiestas y festejos de modo que debían ser atraídos por los insistentes ruegos y así conceder el favor solicitado. Por ello el Señor dice que ellos intentaban ser escuchados por su palabrería, a esto el Señor intentaba enseñar que las formulas u oraciones de ningún modo son poderosas en sí mismas. Dios es quien tiene el poder para responder. Nosotros no creemos en el poder de la oración pero si en el poder de Dios. El por pura gracia escucha nuestro ruego y en su santa voluntad está dispuesto a responderlo.

“Orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.”

Hay dos errores básicos en la raíz de esta forma de orar a Dios. El primero es que mi interés, si soy como el fariseo, está en mí mismo, que soy el que ora. El segundo es que creo que la eficacia de mi oración depende de lo mucho que ore, o de la forma particular en que ore.

El primer problema, pues, es el peligro de interesarse por uno mismo. Esto se manifiesta de diferentes formas. El problema primero y básico es que esa persona está deseosa de que los demás sepan que ora. Éste es el principio de todo. Está deseosa de disfrutar de una reputación de hombre de oración; está deseosa de esto y lo ambiciona, lo cual, de por sí, ya es malo. Uno no debería estar interesado en sí mismo, como nuestro Señor explica. Así pues, si existe alguna sospecha de interés en uno mismo como persona de oración, ando equivocado, y esa condición viciará todo lo que me proponga hacer.

El siguiente paso en este proceso es que el que otros nos vean en oración, se convierte en deseo positivo y real. Lo anterior, a su vez, conduce a lo siguiente: a hacer cosas que garanticen que los otros nos vean. Esto es algo muy sutil. No siempre es evidente, como lo vimos en el caso del dar limosna. Hay un tipo de persona que se exhibe constantemente y se pone en una posición prominente de forma que siempre atrae la atención sobre sí misma. Pero hay también maneras sutiles de hacer esto mismo.

Todavía se practica en muchos países orientales donde tienen ruedas de oración. La misma tendencia se muestra también en el catolicismo, en llevar la cuenta del rosario. Pero también esto nos puede ocurrir a nosotros en una forma mucho más imperceptible. Hay personas que a menudo dan gran importancia a dedicar un tiempo determinado a la oración. En cierto sentido es bueno reservar determinado tiempo para orar; pero si lo que nos preocupa es ante todo orar durante ese tiempo determinado, y no el hecho de orar, más valdría que no lo hiciéramos. Fácilmente podemos caer en el hábito de seguir una rutina y olvidarnos de lo que en realidad estamos haciendo. Como los mahometanos, que a ciertas horas del día se postran de rodillas; también muchas personas que tienen un tiempo determinado para orar, acuden a Dios en ese momento específico, y a menudo se incomodan si alguien trata de impedírselo. Deben ponerse a orar a esa hora tan específica. Mirándolo objetivamente, ¡qué necio es esto! También que cada uno se examine al respecto.

Pero no se trata sólo del tiempo determinado; el peligro se muestra también en otra forma. Por ejemplo, grandes santos han dedicado siempre mucho tiempo a la oración y a estar en la presencia de Dios. Por consiguiente, tendemos a pensar que la forma de ser santos, es dedicar mucho tiempo a la oración y a estar en la presencia de Dios. Pero el punto importante para el gran santo no es que dedicaba mucho tiempo a orar. No se pasaba el tiempo mirando el reloj. Sabía que estaba en la presencia de Dios, había entrado en la eternidad, por así decirlo. La oración era su vida, no podía vivir sin ella. No le preocupaba recordar la duración. Cuando empezamos a hacer esto, se convierte en algo mecánico y echamos todo a perder.

Lo que nuestro Señor dice acerca de esto es: “De cierto os digo que ya tienen su recompensa:’ ¿Qué deseaban? Deseaban alabanza de los hombres, y la consiguieron. Y también hoy día se habla de ellos como de grandes hombres de oración, se habla de ellos como de personas que elevan oraciones bellas, maravillosas. Sí, obtienen todo eso. Pero, pobres almas, es todo lo que conseguirán. “De cierto os digo que ya tienen su recompensa.” Al morir se hablará de ellos como gente maravillosa en esto de la oración; no obstante, créanme, la pobre alma humilde que no puede completar una frase, pero que ha clamado a Dios en angustia, lo ha alcanzado de algún modo, y obtendrá recompensa, lo que el otro nunca conseguirá. “Ya tienen su recompensa.” Lo que deseaban era la alabanza de los hombres, y eso es lo que obtienen.

Pasemos ahora a la forma correcta. Hay un modo adecuado de orar, y también en esto el secreto radica en el enfoque. Esta es la esencia de la enseñanza de nuestro Señor. “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta ora a tu padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”. ¿Qué quiere decir? Si se formula en función del principio esencial significa lo siguiente: lo único importante al orar en cualquier lugar es que debemos caer en la cuenta de que nos estamos acercando a Dios. Esto es lo único que importa. Es simplemente este punto de ‘recogimiento’, como ha sido llamado. Con tal de que cayéramos en la cuenta de que nos acercamos a Dios, todo lo demás andaría bien.

Pero necesitamos instrucción un poco más detallada, y afortunadamente nuestro Señor nos la da. La divide en la forma siguiente. Primero hay el proceso de exclusión. Para asegurarme de que caigo en la cuenta de que me acerco a Dios, tengo que excluir ciertas cosas. He de entrar en ese aposento retirado. “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto!’ ¿Qué significa esto?

Hay algunos que quisieran persuadirse a sí mismos de que estas palabras contienen una prohibición de todas las reuniones de oración. Dicen, “No voy a reuniones de oración, oro en secreto!’ Pero aquí no se prohíben las reuniones de oración. No es prohibir la oración en público, por qué Dios mismo la enseñó y en la Biblia se recomienda. En ella se mencionan reuniones de oración que pertenecen a la esencia y vida mismas de la iglesia. No es esto lo que prohíbe. El principio es que hay ciertas cosas que debemos excluir, ya sea que oremos en público o en secreto. He aquí una de ellas. Hay que excluir y olvidar a los demás. Entonces uno se excluye y se olvida de sí mismo. Esto es lo que significa entrar en el aposento. Se puede entrar en ese aposento mientras se camina por una calle muy transitada, o mientras uno va de una habitación a otra de la casa. Se entra en ese aposento cuando se está en comunión con Dios y nadie sabe lo que uno está haciendo. Pero se puede hacer lo mismo si se trata de un acto público de oración. Me refiero a mí mismo y a todos los predicadores. Lo que trato de hacer cuando subo al pulpito es olvidarme de la congregación en cierto sentido. No estoy orando para ellos o dirigiéndome a ellos; no estoy hablándoles a ellos.

Estoy hablando a Dios, estoy dirigiendo la oración a Dios, de modo que tengo que excluir y olvidarme de los demás. Sí, y una vez hecho esto, me excluyo y me olvido de mí mismo. Eso es lo que nuestro Señor nos dice que hagamos. De nada sirve entrar en el aposento y cerrar la puerta si todo el tiempo estoy lleno de mí mismo y pensando acerca de mí mismo, y me enorgullezco de mi oración. Para eso lo mismo podría estar en la esquina de la calle. No, tengo que excluirme tanto a mí mismo como a los demás; mi corazón ha de estar abierto única y totalmente a Dios. Digo con el salmista: “Afirma mi corazón para que tema tu nombre. Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón!’ Esto pertenece a la esencia misma de la oración. Cuando oramos debemos recordar expresamente que vamos a hablar con Dios. Por consiguiente hay que excluir, dejar afuera a los demás y también a uno mismo.

El siguiente paso es comprensión. Después de la exclusión, la comprensión. ¿Comprender qué? Bien, debemos comprender que estamos en la presencia de Dios. ¿Qué significa esto? Significa comprender quién es Dios y qué es Dios. Antes de comenzar a pronunciar palabras deberíamos siempre hacer esto. Deberíamos decirnos a nosotros mismos: “Ahora voy a entrar en la presencia de Dios, el Todopoderoso, el Absoluto, el Eterno y gran Dios con todo su poder y majestad; de ese Dios que es un fuego que consume; de ese Dios que es luz, y en el cual no hay tinieblas; el Dios total y absolutamente santo. Eso es lo que voy a hacer!’ Debemos concentrarnos y entender todo esto. Pero sobre todo, nuestro Señor insiste en que deberíamos comprender que, además de eso, El es nuestro Padre. “Y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público!’ La relación es la de Padre e hijo, “porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis!’ ¡Oh si comprendiéramos esto! Si comprendiéramos que este Dios todopoderoso es nuestro Padre por medio del Señor Jesucristo. Si comprendiéramos que somos en realidad hijos suyos y que cuantas veces oramos es como el hijo que acude a su Padre. El lo sabe todo respecto a nosotros; conoce todas nuestras necesidades antes de que se las digamos. Del mismo modo que el padre se preocupa por el hijo y lo cuida, y se adelanta a las necesidades del hijo, así es Dios respecto a todos aquellos que están en Cristo Jesús. Desea bendecirnos muchísimo más de lo que nosotros deseamos ser bendecidos. Tiene un plan y programa para nosotros. Con reverencia lo digo, tiene una ambición para nosotros, que transciende nuestros pensamientos e imaginaciones más elevadas. Debemos recordar que es nuestro Padre. El Dios grande, santo, todopoderoso, es nuestro Padre. Cuida de nosotros. Ha contado los mismos cabellos de nuestra cabeza. Ha dicho que nada nos puede suceder que El no lo permita.

c) Orar con fe

En tercer lugar el versículo 8 encierra una gran paradoja. Si Dios nuestro Padre sabe las cosas que necesitamos ¿Por qué debemos orar? Tal planteo no es nuevo ya que el Antiguo Testamento, y en salmos precisamente, encontramos por un lado que el salmista sabía que Dios conocía todas sus necesidades pero también el ruega al Creador pidiendo que se apresure a escucharlo (Comparar Sal.38:9 con 69:19). Dios, por ser omnisciente, conoce nuestra necesidad. En tal sentido el no necesita que nosotros le pidamos nada. En cambio el hombre necesita orar porque al hacerlo renuncia a su orgullo, a su intento de conseguirlo todo por su esfuerzo, y reconoce su dependencia de Dios. Cuando oramos debemos tener la certeza y confianza que el Señor conoce el motivo de nuestra petición y el puede responder positivamente a la misma. Un versículo muy interesante con respecto a la oración y el conocimiento de Dios es el siguiente: “Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el intento del Espíritu, porque él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.” (Ro.8:27).

Quien escudriña los corazones es Dios Padre de modo que es el Padre quien revela a nuestro corazón, por intermedio de la oración, la voluntad del Espíritu Santo. De modo tal que la Trinidad toda participa en la oración: El Padre escuchando, respondiendo nuestras oraciones y revelando la voluntad del Espíritu para la vida del creyente, el Hijo quien capacita al creyente en virtud de su sacrificio para que este pueda acercarse al Padre y abogando en favor de los Hijos de Dios, y el Espíritu Santo inter­cediendo en socorro nuestro.

Debemos recordar que la enseñanza del Señor respecto a la oración esta en relación directa con la justicia que este demanda de sus seguidores. Martyn Lloyd-Jones señala que al estudiar la enseñanza bíblica respecto a la respuesta de Dios a las oracio­nes y al leer acerca del ejemplo que nos han legado hombres de oración llegamos a la conclusión de que la oración formulada y la respuesta tarde o temprano llegaban y cita, a modo de ejemplo, la obra de Jorge Müller. Esto es cierto pero razonar de esta forma nos hace perder de vista, señala el autor, que el objetivo de estos hombres siempre fue la gloria de Dios.

Lo que es verdad de Müller es verdad de todos los otros que recibieron tan llamativas respuestas a sus oraciones. Deseamos recibir todas las bendiciones que recibieron los santos pero olvidamos que ellos eran santos. Nos preguntamos: ¿Por qué Dios no res­ponde mi oración? Deberíamos preguntarnos: ¿Por qué no he vivido la clase de vida que ese hombre vivió?

Pablo dijo tan magníficamente en Efesios 3: El es “poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos!’ Esta es la verdadera idea de la oración, dice Cristo. Uno no va simplemente a darle vueltas a una rueda. No se trata de pasar las cuentas de un rosario. Uno no dice: “debo dedicar horas a la oración, así lo he decidido y lo debo hacer!’ Uno no debe decir que la forma de conseguir una bendición es pasar noches enteras en oración, y que como la gente no lo hace por eso no se pueden esperar bendiciones. Debemos descartar para siempre esta idea matemática de la oración. Lo que debemos hacer ante todo es comprender quién es Dios, qué es, y nuestra relación con El.

Finalmente debemos tener confianza. Debemos acudir siempre con la confianza del niño. Necesitamos una fe infantil. Necesitamos esta seguridad de que Dios es verdaderamente nuestro Padre, y por consiguiente debemos excluir de verdad toda idea de que es necesario seguir repitiendo nuestras peticiones porque ello va a producir la bendición. Dios gusta que mostremos nuestro deseo, nuestra ansiedad de algo. Nos dice que tengamos ‘hambre y sed de justicia’ y que la busquemos; nos dice que oremos y no desfallezcamos; se nos dice que oremos ‘sin cesar’. Sí; pero esto no quiere decir repeticiones mecánicas; no quiere decir creer que se nos escuchará si hablamos mucho. No quiere decir eso en absoluto. Significa que cuando oro sé que Dios es mi Padre, que se complace en bendecirme, y que está mucho más dispuesto a darme, de lo que yo estoy a recibir; y que siempre se preocupa por mi bienestar. Debo descartar ese pensamiento de que Dios se interpone entre mí mismo y mis deseos y lo que es mejor para mí. Debo ver a Dios como mi Padre, que ha comprado mi bien definitivo en Cristo, y que está esperando bendecirme con su propia plenitud en Cristo Jesús.

Así pues, excluimos, comprendemos, y entonces con confianza, presentamos ante Dios nuestras peticiones, sabiendo que El lo sabe todo antes de que empecemos a hablar. Así como al padre le complace que su hijo acuda a él repetidas veces para pedirle algo, y no que el hijo diga, “mi padre siempre me lo da”; así como al padre le gusta que el hijo siga viniendo porque le agrada el contacto personal; así Dios desea que acudamos a su presencia. Pero no debemos acudir con dudas; debemos saber que Dios está mucho más dispuesto a dar, que nosotros a recibir. La consecuencia será que “tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público!’ ¡Cuántas bendiciones están acumuladas en la diestra de Dios para los hijos de Dios! Deberíamos avergonzarnos de seguir siendo pobres cuando estamos destinados a ser príncipes; deberíamos avergonzarnos por albergar tan a menudo pensamientos equivocados e indignos acerca de Dios a este respecto. Todo se debe al temor, y a la falta de esta sencillez, de esta fe, de esta confianza, de este conocimiento de Dios como Padre nuestro. Con sólo que tuviéramos esto, las bendiciones de Dios comenzarían a descender sobre nosotros, y quizá llegarían a ser tan abrumadoras que al igual que D.L. Moody sentiríamos que son casi más de lo que nuestro cuerpo puede resistir, y clamaríamos a El diciendo “Basta, Dios!’

El puede hacer por nosotros mucho más de lo que nosotros podemos pedir o pensar. Creamos esto y entonces vayamos a El con confianza sencilla.

Fuentes:

Padre nuestro

Padre nuestro

Introducción:

Aqui coloco este artículo,copiado integramente de la enciclopedia libre Wikipedia, el padre nuestro cristiano, para que pueda ser evaludo y criticado por todos los lectores. No necesariamente debo estar de acuerdo con todo el artículo, ni tampoco ud. querido/a lector/a.

Espero su analisis y sus aportes.

Bendiciones

Paulo Arieu

Representación del episodio del Sermón del Monte en el que, según el Evangelio de MateoJesús de Nazaret dio a conocer el texto en el que se basa la oración del Padre nuestro. Obra de Carl Heinrich Bloch, conservada en el National historiske Museum på Frederiksborg SlotCastillo de FrederiksborgDinamarca

El Padre nuestro o Padrenuestro (del latínPater Noster) es el nombre de una oración cristiana dada a conocer por Jesús de Nazaret según relatan los evangelios deMateo (Mt 6:9-13) y de Lucas (Lc 11:1-4). De la diferencia en la descripción de las circunstancias y en el estilo del texto de la oración en ambos autores, derivan las diferentes versiones existentes para cada confesión cristiana.

El Padrenuestro es considerado1 la oración cristiana común por excelencia por las confesiones mayoritarias: para el Catecismo de la Iglesia Católica es el resumen de la doctrina cristiana, el modelo de oración cristiana de acuerdo a los protestantes y la oración más perfecta según los ortodoxos.

Antecedentes del Padre nuestro 

Véase también: Oración y Ritual

El Padrenuestro encuentra sus antecedentes inmediatos en el contexto de las tradiciones litúrgicas de la religión judía que eran contemporáneas al periodo histórico en el que vivió Jesús de Nazaret y en el que se desarrolló inicialmente el cristianismo.

George Novack2 asocia en general tanto éstas tradiciones como las de las grandes religiones a los rituales del hombre primitivo:

“Las grandes religiones del mundo, como el cristianismo, el budismo, el islamismo, tomaron las ideas mágicas surgidas de la impotencia e ignorancia de los primitivos. Las refinaron transformándolas en los tan comunes pares de opuestos Dios-hombre… de la misma manera sus rituales religiosos imitan los rituales del médico brujo de sus tribus.”

Desde éste punto de vista, los hombres primitivos empezaron a divinizar los aspectos que no comprendían del mundo y la naturaleza y empezaron a tener dioses de la “lluvia”, del “viento”, del “amor”. El contacto con estas fuerzas de la naturaleza divinizadas empezó a “refinarse” y se dio origen a las religiones. Para Novack, el judaísmo implicó un “avance” para su tiempo, en un contexto donde la mayoría de las culturas antiguas profesaban el politeísmo, al resumir a todos los dioses en uno solo y desarrollando una liturgia donde la oración era la forma más efectiva de acercamiento.

Otros antecedentes más remotos al Padrenuestro son considerados desde teorías teológicas que vinculan la doctrina del cristianismo con antiguas creencias paganas. El teólogo y egiptólogo catalán Llogari Pujol ha señalado lo que para él es un antecedente concreto al Padrenuestro en un texto egipcio del año 1000 a. C. donde se recoge la llamada Oración del ciego.3

Tradiciones litúrgicas en la Edad Antigua

Cómo hacían oración los “gentiles”: Roma y Grecia antiguas 

   

La estatua de Zeus creada por el escultor Fidias hacia el 435 a. C., según un grabado de Maarten van Heemskerck, siglo XVI.

Ya en los tiempos históricos, surgieron religiones organizadas y hubo templos y sacerdotes que rendían culto a fuerzas de la naturaleza, que la mayoría de las veces ya tenían la figura de dioses antropomorfos. Las religiones primitivas generalmente carecían del concepto de un Dios universal (un Dios para todos los hombres), más bien se adoraba a dioses locales, los cuales creían que iban a favorecer sólo a su pueblo. De forma análoga, se consideraban “verdaderos” a los dioses de otros pueblos. Por ejemplo, un egipcio podía considerar que Atenea ayudaba a los griegos, por tanto, él tenía que pedir ayuda a su dios Horus.

Cada pueblo tenía su forma de comunicarse con sus dioses. Una forma de establecer contacto era por medio de palabras, más o menos ritualizadas, como si los dioses fueran personas que escuchan y responden, esto es, hacer oración. En el caso de la religión grecorromana, existía un gran contraste entre la oración dirigida a las grandes divinidades y la efectuada con los dioses familiares. En el caso de las grandes divinidades (JúpiterNeptuno, etc.) la oración era muy recargada, con ritos muy elaborados y complicados llenos de pompa y ceremonia. Se consideraba a los dioses entes bastante lejanos y no tenía caso esforzarse por establecer un diálogo con ellos; pues eran tan grandes y poderosos que seguramente no escucharían. Más bien había que evitar su ira. Por otro lado, a los dioses domésticos, los de la familia, los propios antepasados, se les oraba de un modo distinto: se les pedía consejo y protección de una manera íntima, en este caso había una cercanía y una conversación verdadera, puesto que sentían amor por estos pequeños dioses.

Dentro del cristianismo, el grupo que se volvería más numeroso es el de los creyentes de origen gentil (no judío). De hecho se debe tomar en cuenta que el Nuevo Testamento fue escrito en una lengua pagana, el griego. En la actualidad los judíos consideran a los cristianos como gentiles, mientras en la Antigüedad eran considerados una secta judía. La herencia de los gentiles es innegable en el cristianismo.

Oración en el judaísmo 

Véase también: Judaísmo y Abinu Malkenu
   

Judío yemenita usando kipá y talit mientras ora.

El judaísmo trajo consigo una gran novedad en el contexto religioso de la época antigua: la existencia de un soloDios (el monoteísmo). De forma similar al resto de pueblos, la creencia judía sostenía que su deidad los favorecía sólo a ellos, es decir, seguía siendo un Dios de un solo pueblo. La diferencia fundamental estribaba en que para los judíos todas las demás deidades eran falsas, sólo su Dios existía realmente (exclusivismo). Según el judaísmo, él creó a todos los hombres, pero escogió a Israel para ser su pueblo.

Israel se comunica con Dios a través de sus profetas, siendo el más grande de todos Moisés. Así, Yahvé habría hablado cara a cara con él en reiteradas ocasiones. Se podría decir que no hubo persona con quien tuviera una relación más perfecta, pero a la vez más humilde, que Moisés. Según los relatos bíblicos, este hijo de Israel fue el único en comunicarse con Dios directamente (los demás que lo hicieron, lo lograron a través de la mediación de ángeles). Entendiendo la oración como el diálogo con Dios, Moisés tuvo la oración más sorprendente e ideal.

Israel es un pueblo donde la oración es uno de los puntos más importantes de su identidad. Incluso los judíos menos creyentes conocen algunas oraciones. Su contacto con Yahvé se ha caracterizado en gran medida por sus oraciones. El judaísmo legó al cristianismo una gran parte de sus creencias. De hecho, el cristianismo asegura que en la figura de Jesús de Nazareth se da el cumplimiento total de sus escrituras y lo identifica como el Mesías o Cristo prometido. Jesús mismo creció dentro del contexto espiritual judío y esa identidad se ve claramente reflejada en la oración del Padre nuestro.

Ejemplos de oraciones judías

  • Schemone Esre: llamada también la oración de las Dieciocho peticiones, es una antigua oración del judaísmo que aún se conserva. Las Dieciocho bendiciones son doce veces más largas que la oración dominical en su versión más amplia. En esta oración El Eterno (Yahvé) se revela como alguien próximo a quien se eleva esta oración, es un Dios único, salvador, justo y misericordioso con su pueblo elegido.
  • Shema: el corazón de esta oración está contenido en el capítulo 6 del libro de Deuteronomio, empieza con la frase Shema Israel (Escucha Israel). Esta oración la deben rezar diariamente y su mensaje podría ser: a un Dios único corresponde un amor único, sin divisiones ni fisuras. Por lo mismo se reclama a un israelita un servicio exclusivo al Señor. Jesús la cita en Marcos 12:29-30.
  • Abbinu Malkenu: literalmente, Padre nuestro, Rey nuestro, esta oración contiene las palabras Padre nuestro en hebreo. Se le pide al Divino que permita que las bendiciones vengan a las vidas de los hombres.

Espiritualidad judía vertida en el Padre nuestro 

Diversas fuentes afirman que el Padre nuestro recoge una indudable herencia de la espiritualidad judía.

Por ejemplo, en el libro Rabbinic Literature and Gospel Teaching (Londres, 1930) se afirma que hay semejanzas entre la oración del Padre nuestro y oraciones tradicionales del judaísmo. Con tales comparaciones se pretendió demostrar en dicho libro que el Padre nuestro tiene unabase filosófica judía.

En la Liturgia para la mañana del Shabat de acuerdo al uso romano se afirma:

Padre nuestro del cielo, te deleitas en establecer tu Casa en nuestras vidas y posar Tu Presencia en las tinieblas de nuestros días.

Este texto revela que los judíos ven al Señor como su Padre, el padre de su pueblo, mensaje que viene contenido en la oración de Jesús.

Un kadish dice lo siguiente:

Permite que tu grandioso nombre sea magnificado y santificado.

Aquí los judíos engrandecen el nombre de su Dios y le piden que los hombres lo reconozcan y glorifiquen. Este mensaje viene contenido en la primera petición de la oración.

Otro kadish dice:

Permite que tu Reino llene las vidas, y los días y la vida de toda la Casa de Israel muy pronto, en un futuro cercano.

El Reino de Dios es una idea que los cristianos tomaron del judaísmo y este kadish lo demostraría.

El rabí Eleazar Magno dijo también:

Cualquiera tiene un pan en la canasta y dice: ¿Qué comeré mañana? es una persona de poca fe.

El texto griego del Padre nuestro en su traducción más fiel diría danos hoy nuestro pan del mañana, lo cual concuerda con lo dicho por Eleazar el Grande.

La Amidá dice por su parte:

Perdónanos, oh Padre nuestro, porque hemos pecado, absolvenos, Ou rey nuestro, porque hemos cometido transgresiones.

La Amida demuestra el dolor o al menos el temor que el pueblo de Israel siente por sus pecados.

Samuel el Pequeño dijo:

Si tu enemigo cae, no lo disfrutes, si sale lastimado no permitas felicidad en tu corazón, pues Dios lo verá y quitará de él Su ira.

El mensaje habla del amor a los enemigos. Perdonar a los que nos ofenden sería parte de ese amor.

La oración de Mar bar Rabna, datada en el siglo V y usada en la liturgia vespertina dice:

Sé un escudo para nosotros, aparta a nuestros enemigos, la pestilencia, la espadada…

Se le pide al Dios de los judíos en esta oración que sea una protección, al igual que Jesús le pide al padre que nos libre del mal.

El presbítero italiano Marco Adinolfi considera que el Padre nuestro pudo haber sido una oración propia del judaísmo, puesto que a lo largo de ella se sintetiza la espiritualidad judía, de forma que Jesús en el Padre nuestro dejó el mensaje más judío de toda la Biblia.

El Padre nuestro en la Iglesia primitiva 

    

Representación paleocristiana de Cristo como el Buen pastor en las catacumbas de San Calixto, Roma.

Debe hacerse notar que Jesús vivió en el contexto de la espiritualidad judía, que en los evangelios se cita frecuentemente a los textos sagrados del judaísmo y que Jesús, como judío, estaba sometido a la Torá. Seguramente rezó las Dieciocho bendiciones, el Shema, el Avinu Malkenu (Padre nuestro, Rey nuestro), los Salmos o Tehilim (alabanzas en español), entre otros muchos rezos que existían dentro del corpus religioso del judaísmo.

Se puede asegurar que si el judaísmo introdujo una gran novedad en el contexto religioso de su época, el cristianismo trajo al mundo de su tiempo una nueva visión de la Divinidad. Para el cristianismo existía una deidad, la de los judíos. Solo había un Dios verdadero, pero no era para un solo pueblo. El Señor pasó de ser un Dios local del pueblo judío a ser un Dios universal. El de los cristianos se mostraba a todos los hombres que quisieran seguirlo sin distinción de su origen. Según el cristianismo, el Señor tenía un nuevo pueblo al que cualquier hombre de buena voluntad podía pertenecer y ese nuevo pueblo era la Iglesia. Esa es la razón por la cual diferentes denominaciones cristianas se nombran a sí mismas el Nuevo Israel.

En un principio los primeros cristianos se consideraban a sí mismos parte del pueblo judío, oraban en las sinagogas y respetaban toda la Torá. En el primer Concilio de Jerusalén, narrado en el capítulo 15 del libro Hechos de los Apóstoles, se dice que los gentiles que abrazaban a Cristo no estaban obligados a cumplir la Torá dada al pueblo de Israel. Por ejemplo los cristianos de origen gentil no estaban obligados a circuncidarse o guardar el Shabat. A partir de este momento el cristianismo empieza a separarse gradualmente del judaísmo.

El Padre nuestro fue fundamental en este punto. Al separarse del judaísmo, el cristianismo tuvo que ir adquiriendo una identidad propia y el principal rasgo de la espiritualidad judía era la oración. El cristianismo tenía que buscarse su propia oración, sus propios rasgos, para no ser considerada una secta del judaísmo. El Padre nuestro pasaría a ser el rasgo principal que diferenciaría al pueblo «nuevo» del «viejo» en este punto de la historia. La diferencia aún no estaba muy clara, entre los judíos y los primeros seguidores del cristianismo.

Los primeros cristianos tenían un gran respeto por la Oración dominical. La Oración dominical no se enseñaba a cualquiera. Su rezo constituía un privilegio que solo se otorgaba a los que ya habían recibido el bautismo. Era lo último que se enseñaba a los catecúmenos y solo hasta la víspera de su bautismo. Era la máxima y más preciada joya de la fe.

Los antiguos cristianos de las Iglesias de África tomaron su profesión de la fe (quid credendum) de esta oración. Una profesión de fe es una declaración de sus creencias, un ejemplo de esto es la oración del Credo o símbolo niceno del catolicismo latino y oriental. Los que pretendían obtener el bautismo debían tener un profundo conocimiento de la oración (quid orandum). Los catecúmenos debían de seguir detenidamente la explicación del Credo y posteriormente debían recitarlo públicamente de memoria. La transición entre estos dos pasos era el Padre nuestro. La profesión de fe en el cristianismo es una parte fundamental, pues mediante ella se declaran cuales son sus creencias fundamentales y básicas. El hecho de que las Iglesias primitivas de África lo tomaran como base para su profesión de fe, demuestra que desde los albores del cristianismo estas palabras de Jesús fueron consideradas las más santas palabras.

En la Iglesia primitiva el rezo del Padre nuestro estaba reservado para el momento más alto de la celebración que a la postre el catolicismo llamaría misa. La hacían preceder de fórmulas que señalaban su respeto. Estas fórmulas han sido heredadas por Iglesias en sus liturgias actuales: en la liturgia de la Iglesia oriental se dice como introducción: «Dígnate, oh Señor, concedernos que gozosos y sin temeridad, nos atrevamos a invocarle a ti, Dios celestial, como a Padre, y que digamos: Padre nuestro…». En la primitiva liturgia romana el sacerdote precedía la oración con la frase: «nos atrevemos a decir», reconociendo la enorme audacia que hay en repetir palabras consideradas tan santas por el cristianismo.

El Padre nuestro en la Biblia

El relato en los evangelios 

En los dos evangelios, es Jesús quien enseña el Padrenuestro a sus discípulos para enseñarles el modo correcto de orar. El relato evangélico parece indicar que sus seguidores tuvieron una completa confianza en sus enseñanzas. Se debe recordar que la religiosidad judía era muy rígida y tenía ritos y oraciones muy precisos. La relación con el Ser Eterno, que según sus creencias regía todo lo que existe, era algo muy delicado y por eso le piden a Jesús que les enseñe el modo correcto de dirigirse a Él; pues de acuerdo a ellos, sólo una persona muy cercana a Dios podría conocer la manera correcta de hablarle, siendo Jesús esa persona para ellos.

Con la oración que les enseña, Jesús trata de romper con las actitudes que alejaban al hombre de Dios, y busca una sencillez que facilite el diálogo con ese Absoluto que Jesús llamó Padre.

   

Representación del evangelio de Mateo (ángel). Véase tetramorfos.

Relato de Mateo.

La oración aparece en el contexto del Sermón de la montaña. Jesús había comenzado ya su vida pública, y debido a que ya era un conocido predicador congregó a mucha gente que quería recibir sus enseñanzas. Decidió subir a un monte para que todos pudieran escucharle, y una parte importante de las enseñanzas cristianas se basa en este pasaje evangélico: las bienaventuranzas (Mt 5:1-12), la comparación de los discípulos con la luz del mundo (Mt 5:14-16), la actitud de Jesús con respecto a la Ley de Moisés (Mt 5:17-20), y sus comentarios sobre los mandamientos (Mt 5:21-37), entre otras enseñanzas fundamentales para los cristianos.

El contexto en el que Jesús expone el Padrenuestro es el del reproche hacia aquellos, tanto judíos como gentiles, que han convertido la oración, como la limosna, en un hábito meramente externo (Mt 6:5-8). Jesús recomienda orar en secreto y con sencillez, y les ofrece el Padrenuestro como ejemplo de oración sencilla para dirigirse al Padre.

   

Representación del evangelio de Lucas (toro). Véase tetramorfos.

Relato de Lucas.

En el evangelio de Lucas el Padre nuestro aparece en la sección que es denominada el viaje a Jerusalén: es precedido por la exposición de la parábola del buen samaritano (Lc 10:30-37) y por el episodio de la disputa entre Marta y María (Mt 10:38-42). El relato parece sugerir que Jesús estaba orando solo y muy concentrado en lo que el evangelio llama «cierto lugar», por lo que nadie se atrevía a interrumpirlo, y sólo cuando terminó su diálogo con el Eterno uno de sus discípulos le pidió que les enseñara a orar, como también Juan enseñaba a sus discípulos. A continuación, Jesús les explica el Padrenuestro, en una versión más corta que la de Mateo y que contiene sólo cinco peticiones. El texto de Lucas según la traducción católica de la Biblia de América dice:

«Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día el pan que necesitamos; perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos ofende; y no nos dejes caer en la tentación.» (Lc 11:2-4).

Comparación de los relatos. Lucas narra que uno de los discípulos le pidió a Cristo que les enseñase a orar después de que Jesús mismo hubo terminado su oración en solitario. En Mateo no aparece la petición del discípulo, fue iniciativa del propio Jesús enseñarles a orar con el Padre nuestro.

Las diferencias entre las dos versiones son las siguientes:

  • La invocación: Lucas invoca a Dios sólo como Padre y Mateo como Padre nuestro que estás en el Cielo;
  • En Lucas no aparece la petición de Jesús de que se realice la voluntad de Dios así en la tierra como en el cielo;
  • En Lucas no se menciona la petición «líbranos del mal».

El fondo de los dos relatos es el mismo: Jesús enseña a su gente cuál es la forma correcta de dirigirse a Dios. Sin embargo, Mateo la desarrolla de manera más extensa y profunda. El relato de Mateo sobre el Padre nuestro resulta más apasionado, puesto que en él Jesús está sobre una montaña rodeado de una muchedumbre ansiosa por escuchar sus palabras; en el relato de Lucas, en cambio, un Jesús más espiritual, orando en solitario, causa la admiración de un discípulo, quien espera pacientemente a que termine su oración para pedirle que le enseñe a orar.

Hipótesis sobre las diferencias entre Mateo y Lucas.

Hay tres hipótesis acerca de las diferencias entre los relatos del Padre nuestro entre los dos evangelios. Aceptando que Jesús pronunció solo una vez el Padre nuestro se plantean la siguiente cuestión; puede ser que las diferencias entre las versiones de Lucas y Mateo deban a la transmisión oral de la tradición, pero se plantea el problema de cual de los dos textos es el primitivo, y a partir de aquí surgen dos hipótesis:

  • El texto de Lucas contiene el relato original. Si el texto de Lucas fuera el primitivo los cristianos a la hora de transmitirlo de unos a otros tuvieron que haber añadido leves perífrasis.
  • El texto de Mateo contiene el relato original. Si el original fue Mateo entonces los cristianos recortaron la oración por olvido en la tradición recogida por Lucas.

En la tercera hipótesis se vierte la siguiente idea:

  • Jesús la pronunció en reiteradas ocasiones y los dos relatos son correctos. La oración era algo muy fundamental para Jesús, parte importantísima en el aprendizaje de sus discípulos. Surge entonces la hipótesis de que tal vez Jesús repitió varias veces esta oración para que sus apóstoles la aprendieran bien, y que Mateo y Lucas la sitúan en dos de estos distintos momentos. Esta teoría responde a la diferencia del relato de la entrega del Padre nuestro entre Mateo y Lucas.

Solo hay dos hechos que no dejan lugar a dudas: las diferencias entre las dos versiones del padre nuestro son marginales, y en la práctica la Iglesia primitiva optó por el texto de Mateo, probablemente por ser más rotundo y adornado. Por medio del método científico es difícil llegar más allá en estas averiguaciones.

La oración en griego, lengua de los evangelios.

   

Ikhthys (pez), acrónimo en griego de:Jesucristo Hijo de Dios y Salvador fue símbolo de los cristianos primitivos4

Los evangelios fueron escritos en una forma dialectal del griego, la koiné, llamado también griego alejandrino, helenístico, común o griego del Nuevo Testamento. La koiné era la lingua franca o lengua internacional del Mediterráneo oriental desde la período helenístico. Todos los textos del Nuevo Testamento se escribieron utilizando la koiné, que fue también la lengua de la difusión del cristianismo.

La palabra griego se utiliza reiteradamente para referirse a los gentiles en el Nuevo Testamento. Este término se aplicaba a todas las personas que no pertenecían al pueblo judío, aunque no procedieran de Grecia. Esto indica la gran influencia que tenían la cultura y el idioma griegos en la época de los primeros cristianos.

En el texto griego así se lee el Padre nuestro:
Original griego Transliteración Traducción
Πάτερ ἡμῶν ὁ ἐν τοῖς οὐρανοῖς Páter hemón, ho en tois ouranoís Padre nuestro del cielo.
ἁγιασθήτω τὸ ὄνομά σου• hagiastheto to ónomá sou; Proclámese ese nombre tuyo.
ἐλθέτω ἡ βασιλεία σου• eltheto he basileía sou; Llegue tu reinado.
γενηθήτω τὸ θέλημά σου, genitheto to thélemá sou Realícese tu designio
ὡς ἐν οὐρανῷ καὶ ἐπὶ τῆς γῆς• hos en uranoi, kai epí tes ges; Del Cielo aquí en la Tierra
τὸν ἄρτον ἡμῶν τὸν ἐπιούσιον δὸς ἡμῖν σήμερον• ton arton hemón ton epiousion dos hemín semeron; Nuestro pan del mañana dánoslo hoy.
καὶ ἄφες ἡμῖν τὰ ὀφελήματα ἡμῶν, kai aphes hemín ta opheilemata hemón, Y perdónanos nuestras deudas,
ὡς καὶ ἡμεῖς ἀφίεμεν τοῖς ὀφειλέταις ἡμῶν• hos kai hemeís aphíemen tois opheletais hemón; que también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
καὶ μὴ εἰσενέγκῃς ἡμᾶς εἰς πειρασμόν, kai me ensenenkes hemás eis peirasmón, Y no nos dejes ceder a la tentación,
ἀλλὰ ῥῦσαι ἡμᾶς ἀπὸ τοῦ πονηροῦ. allá rhusai hemás apó tou poneroú. sino líbranos de lo malo.
[Ὅτι σοῦ ἐστιν ἡ βασιλεία καὶ ἡ δύναμις καὶ ἡ δόξα εἰς τοὺς αἰῶνας•] [Hoti sou estin he basileía, kai he dynamis, kai he doxa eis tous aionas;] Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la Gloria, Eternamente.
ἀμήν. amín. Amén

La incorporación de la doxología final 

La última frase de la oración (Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Amén) recibe el nombre de doxología final.

Esta parte de la oración se reza al final en algunas ocasiones específicas. En esta partícula se manifiesta el total reconocimiento por parte del orante de que Dios es un ser absoluto y supremo que no tiene principio ni fin. Algunos creen que es auténtica, basándose en una alabanza del Antiguo Testamento, mientras que otros afirman que se trata de un añadido posterior.

Según,5 la doxología final surgió entre los siglos II y III de la era cristiana. Según Joachim Jeremias, era inaceptable que la oración terminara con la palabra tentación, por lo cual la Iglesia primitiva añadió para el uso litúrgico esta doxología, basándose probablemente en el texto de 1 Crónicas:29:11-13.

Algunos copistas del Nuevo Testamento fueron influidos por la liturgia (donde se incluía la doxología) y añadían, sobre todo en el texto proveniente de Mateo, la doxología final. La versión Reina-Valera es uno de los ejemplos más conocidos de traducciones bíblicas en español donde se incluye esta frase al final del Padre nuestro de Mateo.

Interpretación del catolicismo 

El texto en latín y versión católica en español

La versión católica del Padre nuestro en español se basa en la versión en latín, idioma oficial de la Santa Sede, que era también la lengua utilizada durante la Edad Media para recitar el Pater Noster, incluso por las gentes menos instruidas,6 aunque éstas utilizaban cotidianamente la variante llamada latín vulgar. Para una mejor difusión y comprensión de las Sagradas Escrituras, se encargó a San Jerónimo, religioso que dominaba las lenguas hebrea, aramea y griega, la adaptación de la Biblia latina que hasta entonces estaba disponible por las traducciones realizadas por varios autores, presentando diversos estilos en cada libro individual, dando origen a la versión llamada Vetus Latina o Vulgata.

   

Transcripción de la oración del Padre nuestro al Canto gregoriano

El texto en español es el usado por el Catecismo de la Iglesia Católica. La versión en latín es la que fue usada en la liturgia latina, antes del Concilio Vaticano II, comparada con el texto de la Vulgata:
Español Latín
Padre nuestro, que estás en el cielo, Pater noster, qui es in caelis,
santificado sea tu Nombre; sanctificetur nomen tuum.
venga a nosotros tu reino; Adveniat regnum tuum.
(Vulgata: Veniat regnum tuum (1))
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Fiat voluntas tua, sicut in caelo, et in terra.
Danos hoy nuestro pan de cada día; Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,
(Vulgata: Panem nostrum supersubstantialem da nobis hodie (1))
perdona nuestras ofensas et dimitte nobis debita nostra
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.
(Vulgata: sicut et nos dimisimus debitoribus nostris7
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo.
Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Amen Quia tuum est regnum, et potéstas, et glória in sæcula (sæculorum). Amen
Schola Gregoriana-Pater Noster.ogg

Pater Noster, canto gregoriano

Relevancia de la oración dominical

Para la Iglesia católica, el Padre nuestro es la oración por excelencia. Recibe también el nombre de oración dominical, del latín Dominicus(“Señor”), dado que Jesús de Nazaret es llamado Señor con frecuencia en los escritos cristianos y fue él quien transmitió a los apóstoles esta forma de orar.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica el Padre nuestro es el resumen de todo el EvangelioSan Agustín de Hipona escribió: «Recorran todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que puedan encontrar algo que no esté incluido en la oración del Señor.»8

Santo Tomás de Aquino dice en su Summa Theologica lo siguiente: «Que la oración dominical es perfectísima […] en la oración dominical no sólo se piden las cosas lícitamente deseables, sino que se suceden en ella las peticiones según el orden en que debemos desearlas, de suerte que la oración dominical no sólo regula, según esto, nuestras peticiones, sino que sirve de norma a todos nuestros afectos.»9

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica,10 Jesús no desea que la oración sea repetida de modo mecánico, sino que por medio de ella se establezca un diálogo con el Padre. Jesús dicta cómo debe ser la relación con Él: los hombres deben reconocer que es su Creador y, por tanto, su Padre, y rendirle la honra que merece; deben pedirle lo que necesiten, pues el Padre concede a quien le hace peticiones de manera adecuada; y deben también pedir perdón por sus pecados.

Algunas comunidades del catolicismo de rito oriental o iglesias uniatas utilizan la versión del griego koiné. Los católicos de rito latino usan la versión en su lengua nativa desde el Concilio Vaticano II, aunque antes se utilizaba la versión en latín.

La oración en la vida sacramental.

El Padre nuestro es parte fundamental en los tres sacramentos de la iniciación cristiana (bautismoconfirmación y eucaristía). En el bautismo y confirmación significa un nuevo nacimiento a la vida divina; es hablar a Dios con su misma Palabra[cita requerida]. En la liturgia de la eucaristía es la oración de toda la Iglesia, allí se utiliza en su pleno sentido, se sitúa entre la anáfora (oración eucarística) y la liturgia de la comunión.

Estructura de la oración 

En el catecismo de la Iglesia católica se estructura la oración en tres partes principales: la invocación, las siete peticiones y la doxología final. En esta oración los católicos ven la total coherencia de Jesús con sus enseñanzas, y para demostrarlo en cada parte de la oración se da una cita bíblica relatando como fue que Jesús cumplió con cada una de las cosas que habla en el Padre nuestro. Se dan también citas del Antiguo Testamento, puesto que Jesús vivía bajo la Ley de Moisés o Torá.

Invocación 

  • Padre nuestro que estás en los Cielos.

Se puede invocar a Dios como Padre según la propia revelación bíblica en el Salmo 103(102):13: «Como el padre se compadece de los hijos, así se compadece el Eterno de los que le temen» porque, según los católicos, lo ha revelado su propio Hijo hecho hombre. Esta oración nos pone en comunión con el Padre y con el Hijo. Al decirle nuestro, los católicos invocan a la nueva Alianza en Jesús, la comunión con laSantísima Trinidad y la caridad divina extendida por la Iglesia en todo el mundo[cita requerida]Que estás en el Cielo designa la majestad de Dios y su presencia en el corazón de los justos. Según los católicos el mismo Dios lo revela en Salmo 103(102):19 «El Eterno estableció en los cielos Su trono».

Siete peticiones 

  • Primera petición: Santificado sea tu nombre.

Según los cristianos que abrazan el catolicismo al pedir que sea santificado sea tu nombre los hombres entran en el plan de Dios: la santificación de su Nombre, que fue revelado a Moisés (YHVH) y después revelado en Jesús. Todas las naciones y los hombres deben reconocer a Dios según los cristianos por el texto de Salmo 103(102):1 «Bendiga todo mi ser Su santo Nombre». Jesús mismo bendice al Padre en Mt 11:25: «Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra».

  • Segunda petición: Venga a nosotros tu Reino.

La Iglesia tiene presente el regreso de Cristo y la venida definitiva del Reino de Dios. También se ora por el engrandecimiento del Reino de Dios en cada persona en su vida cotidiana, es decir, con los actos comunes y corrientes los hombres deben engrandecer el Reino de Dios. Esto ya estaba visto por Jesús en el TanajSalmos 103(102):19 «Su reino domina sobre todo».

Cristo es un proclamador del Reino de Dios, que es la realidad última que todo abarca, en la que Jesús se implica totalmente. Tanto en Mc 1:14, como en Mt 4:17 afirma claramente que su misión es proclamar el Reino de Dios y la proximidad de los Últimos Tiempos. Los Últimos Tiempos no equivalen al fin del mundo, sino que en el catolicismo comienzan cuando Jesús desciende a los infiernos y libera a los justos del Antiguo Testamento. Con su sacrificio, Jesús permite que los hombres vayan a la presencia de Dios y no se queden simplemente en el mundo de los muertos, esto es, que el Reino de Dios venga en los Últimos Tiempos.

  • Tercera petición: Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo.

En esta tercera petición los cristianos católicos ruegan al Padre que una la voluntad de los hombres a la voluntad de su Hijo para llevar a cabo el plan de Salvación en la vida del mundo. Cristo era muy consciente de esto cuando hizo la voluntad de su Padre, como demuestran sus palabras en su oración en el huerto de Getsemaní.

«Y adelantándose un poco, cayó sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras.» Mt 26:39

Otros versículos que mencionan el mismo episodio son Mc 14:36 y Lc 22:42. Los cristianos creen que Jesús, desde el momento en que dio la oración en el sermón de la montaña, sabía que estaría sometido a grandes sufrimientos. La Voluntad del Padre implicaba mucho dolor para Cristo, sin embargo, Él sabía que cumplir ese mandato era más importante que todo, y espera que los hombres imiten su ejemplo al cumplir la misión que les encomendó el Padre a pesar de cualquier obstáculo.

  • Cuarta petición: Danos hoy nuestro pan de cada día

Según el cristianismo católico, hay tres interpretaciones acerca de lo que es el pan de cada día: el sustento material, la palabra de Dios y el Cuerpo de Cristo en el Sacramento de la Eucaristía:

Sustento Material: Se expresa la confianza que tienen los hijos a su Padre del Cielo. La expresión «nuestro pan» se refiere a los elementos terrenales para la subsistencia como dice en las siguientes citas de la Biblia:

Él «…sacia de bienes tu existencia. y te rejuveneces como un águila». Salmo 103(102), 5.
«Al verla, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto?, porque no sabían lo que era. Y Moisés les dijo: Es el pan que el Señor os da para comer.» Éxodo 16, 1.

En la primera cita habla de cómo Dios llena las necesidades personales de cada individuo, que el Padre puede proveer de bienes materiales y sustento a quien se comprometa con sus mandatos, de manera consciente o inconsciente. En la seguna cita se habla de cómo Dios alimenta a Israel con maná en el desierto. El Señor no desampara a su pueblo en el aspecto material, la Iglesia se considera el Nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios y si no desamparó a su pueblo, Israel, en tiempos de Egipto, tampoco lo hará con su nuevo pueblo, la Iglesia de Cristo.

Palabra de Dios: El catolicismo y todo el cristianismo en general considera la Palabra de Dios como pan de Vida, esta enseñanza viene vertida en el llamado Antiguo Testamento de acuerdo a la interpretación cristiana, como se puede ver en la siguientes citas:

«Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor.» Dt 8,3
«Pero Él respondiendo dijo: Escrito está: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”» Mt 4,4

En la primera cita se da a entender que el hombre no solo es un cuerpo que necesita sustento material, para el cristianismo católico el hombre es una unidad cuerpo-alma: así como la comida alimenta al cuerpo, así el alma necesita lo propio, y esto se da con la Palabra de Dios. En esta petición los cristianos consideran que se pide alimento para el hombre integral, es decir, para el cuerpo y alma que son inseparables. No se puede alimentar al cuerpo sin alimentar al espíritu. En la segunda cita Jesús cita al Tanaj, precisamente en el pasaje del Deuteronomio donde es tentado en el desierto por el demonio, quien le dice que debe saciar el hambre de su cuerpo; Jesús le responde que no sólo su cuerpo necesita alimento, más bien su espíritu, demostrando una vez más la coherencia de su mensaje con la de su actuar en el relato de los evangelios.

Sacramento de la Eucaristía: Para el cristianismo católico este misterio está en el Sacramento de la Eucaristía y fundamentado en la Biblia, Jesús mismo es la comida y la bebida verdadera como dice en este texto del evangelio de Juan:

«Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Éste es el pan que descendió del cielo; no como el maná que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.» Juan 6:53-58.

Para el catolicismo la eucaristía viene contenida dentro de esta cuarta petición, para los católicos el mismo Jesús instituyó a sus apóstoles en la Última Cena para que la transmitieran a los hombres de todos los tiempos y de generación en generación.

«Y mientras comían, tomó pan, y habiéndolo bendecido lo partió, se lo dio a ellos, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.». Mc 14:22

Mateo 26:26 y Lucas 22:31-34 tocan el mismo punto, en la primera carta a los Corintios 11:23-25 también se habla de la institución del Sacramento Eucarístico.

  • Quinta petición: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Esta petición implora a la misericordia divina, la cual no se puede recibir si no se perdona a los enemigos propios como Jesús lo hizo en la Cruz Lc 23:34 «Jesús decía: ‘Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen’».. Jesús sabe que el Padre perdona con amor porque lo dice en el Salmo 103(102):3 «Él perdona todas tus iniquidades». En el mismo salmo en el versículo 10 dice: «No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.» Por eso es que se pide a Dios que perdone las culpas de los hombres en la medida que sepan perdonar, desde el punto de vista católico.

  • Sexta petición: No nos dejes caer en tentación

Los católicos piden aquí a Dios que los aleje de los caminos que los puedan conducir al pecado. Se implora al Espíritu Santo que dé discernimiento y fuerza, como Jesús las tuvo al ser tentado en el desierto Mateo 4:1-11 y con esto los católicos intentan demostrar que Jesús fue coherente son sus enseñanzas.

En el siguiente versículo se narra cómo Jesús «no cayó en tentación»:

«…y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: “A sus ángeles te encomendará”, y: “En las manos te llevarán, no sea que tu pie tropiece en piedra.” Jesús le dijo: También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios.”» Mateo 4:6-7
  • Séptima petición: Y líbranos del mal

En el texto de (Salmos 116:4) se lee: «¡Libra, oh Eterno, mi vida!». Aquí se pide a Dios que quite las dificultades del camino del creyente, esta petición coincide con la que Jesús hace en el Padre nuestro. En esta última el cristiano pide al Señor que con el apoyo de su Iglesia Católica, Jesús manifieste su victoria sobre Satán y sus planes en contra de la Salvación de los hombres. Los católicos consideran su Iglesia la Iglesia de Dios Mt 16:18: «…y las fuerzas de la muerte no prevalecerán sobre Ella (se refiere a la Iglesia de Cristo).» Para el catolicismo la muerte es consecuencia del pecado, pero la Iglesia no será vencida por el pecado o la muerte por el texto antes mencionado.

Doxología final

En el apartado 2855 del Catecismo de la Iglesia Católica se lee que el cuerpo de la doxología agregagada al final del padre nuestro es: «Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre, Señor, Amén»

El principal objetivo de esta doxología final de acuerdo al catolicismo es la adoración al Padre, rendirle el culto de adoración que se merece como Dios, que después de tratarlo como una persona cercana se le da su lugar como ser absoluto y eterno. También es una acción de gracias al Padre al restituirle los tres títulos que posee:

Reino; Dios es soberano de este mundo y del Cielo, no hay nada que pueda superar su autoridad.

Poder; Dios tiene poder de hacer cualquier cosa puesto que es la causa original de todas las cosas, incluso de la materia.

Gloria; A Dios le rinden tributo los seres celestiales y su pueblo en este mundo. Estos tres títulos Cristo se los restituyó a su Padre para que Dios sea todo en todos.

La partícula Por Siempre Señor quiere decir que Dios es eterno, es el Eterno. Daniel (6:27) dice: «Él es el Dios vivo, y eternamente subsiste». En el Salmo 101/102:26-28 dice: «Tú, en cambio, eres siempre el mismo, tus años no se acabarán». El mismo nombre divino (YHWH), que significa «yo soy el que es» y es una forma del verbo hava, existir, denota el carácter eterno de Dios.

Del uso de la palabra Amén, para concluir la oración, san Cirilo de Jerusalén dijo en su Catecismo Místico«Después de terminada la oración, dices: Amén, refrendando por medio de este Amén, que significa “Así sea” Lc 1:38, lo que contiene la oración que Dios nos enseñó».

  • Textos en la Biblia similares a la doxología.

Se cree que Jesús de Nazaret al concluir la oración pudo haber incluido esta frase para adorar a Dios, para rendirle homenaje tal como hacían los judíos del Antiguo Testamento. Se usaban este tipo de frases para enseñar al pueblo de Israel que debían completa obediencia a su Dios y que era el Soberano absoluto de este mundo y de lo que ellos llaman Olam Haba o Mundo Venidero. Las siguientes frases del Antiguo Testamento rinden adoración a Dios y se cree que Jesús o los evangelistas pudieron inspirarse en ellas debido a la estructura que tienen donde reconocen a Dios como dueño de los siguientes distintivos: rey, poderoso, glorioso y eterno.

«El Señor es rey; está vestido de esplendor, el Señor, está vestido y rodeado de poder; firme e inconmovible está la Tierra. Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad». Salmo 93
«Tuya oh Yavé, es la grandeza, la magnificencia, la duración y la gloria; pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra. Tuya, oh Yavé es la realeza; tú estás por encima de todo, en tu mano están el poder y la fortaleza y es tu mano la que todo lo engrandece y a todo da consistencia. Pues bien, Oh Dios nuestro, te celebramos y alabamos tu nombre magnífico.» 1 Crónicas 29,11-13 (Biblia Latinoamericana)

Interpretación de la Iglesia ortodoxa 

   

Cruz ortodoxa11

Éstas son dos versiones ortodoxas del Padre nuestro en español:

Iglesia Ortodoxa Rusa12 Iglesia Ortodoxa de Antioquía13
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así como es en el cielo, en la tierra. El pan nuestro sustancial de cada día dánosle hoy. Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del maligno.    

Glorificación: Pues tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.
Glorificación: Pues tuyos son el Reino, el poder y la gloria (por los siglos de los siglos). Amén

Para los cristianos ortodoxos el Padre nuestro es el modelo de la oración cristiana. Para ellos la oración se divide en una invocación, siete peticiones y una glorificación. Estudian la oración según su contenido exterior y según su contenido interior.

Contenido exterior 

Por su contenido exterior, dividen la oración en tres partes: invocación, siete peticiones, y glorificación.

Primera parte: Invocación Padre nuestro, que estás en los Cielos,
Segunda parte: Peticiones santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Glorificación Pues tuyos son el Reino, el poder y la gloria (por los siglos de los siglos). Amén

Contenido interior 

Esta división sirve para explicar el Padre nuestro de una manera más espiritual.

Primera parte o principal: Invocación y peticiones para engrandecer y alabar a Dios Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
Segunda parte: Necesidades corporales El pan nuestro de cada día dánosle hoy,
Tercera parte: Pecados personales y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.

Primera parte: Amor a Dios

  • Invocación: Un cristiano ortodoxo testifica que su verdadera patria no está en la tierra, sino en el cielo, al invocar al Padre de los Cielos.
  • Santificado sea tu nombre: Deben orar para que el nombre de Dios sea santificado, tanto en la vida personal de cada uno de los seres humanos, como en la historia humana; pero sobre todo con el testimonio de vida personal.
  • Venga tu Reino. Los ortodoxos piensan que la vida es una lucha constante entre dos principios: la luz y la oscuridad, la verdad y la falsedad, lo bueno y lo malo; se debe orar para que se produzca una victoria de la luz sobre las tinieblas y triunfe el Reino de Dios.
  • Tercera petición: Según la ortodoxia, la sabiduría real y la verdad de nuestra vida es someterse a la voluntad de Dios.

Segunda parte: Sustento material

  • Abarca sólo una petición: El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Es la única que trata de las necesidades corporales.

Tercera parte: Peticiones sobre los pecados personales

  • Quinta petición: Jesús manifiesta que Dios perdona los pecados de los hombres. La condición indispensable para que Dios perdone las faltas de sus hijos es que ellos perdonen las deudas que su prójimo tiene con ellos.
  • Sexta y séptima petición: Hablan de las causas del pecado. En la primera petición se ruega que se libere de incitaciones y tentaciones a los cristianos. En la última petición se pide que seamos liberados del influjo del maligno, de Satán.

Interpretación del cristianismo protestante 

   

Biblia de Lutero, traducción al alemán de la Biblia publicada en el siglo XVI.

Para el cristianismo protestante es muy importante el siguiente mandato de Jesús:

Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan. (Mateo 6:7-8) (BibliaNueva Versión Internacional).

Esto quiere decir que al orar el cristiano debe hacerlo bajo una profunda reflexión y no como una simple repetición mecánica de palabras. Los protestantes más que orar el Padre Nuestro repitiéndolo palabra por palabra, lo utilizan como un esquema para su oración personal al Padre:

Padre nuestro14 como esquema temático de la oración cristiana.

  • Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre: Es decir, al orar, se debiera comenzar santificando y alabando el nombre del Padre.

De acuerdo con el texto evangélico denominado «Padre nuestro: La oración de Jesús», el nombre es algo muy importante puesto que en él los padres solían expresar lo que los padres querían para los hijos, el pequeño documento evangélico que el nombre de Jesús representa la misión que tuvo en la tierra, Yeshúa o Yehoshua significa «Jehová salva», el mismo documento evangélico cita que el cardenal católico Albino Luciani eligió el nombre Juan Pablo I pues deseaba imitar las virtudes de Juan XXIII y Pablo VI solo para destacar la importancia del nombre en todos los ámbitos y no solo el protestante.

Entonces hay santificar el nombre de Dios pues el dice «Yo soy el que es» y toma ese nombre para sí (YHWH), Dando a entender que al reconocer el nombre de Dios aceptamos que es la causa primaria de todas las cosas y por tanto nuestro creador.

  • venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: Para luego aceptar de corazón que se haga su propia voluntad y no la de la persona que está en oración.

De acuerdo con el texto «Padre nuestro: La oración de Jesús» esta frase (Venga tu Reino) afirma que Jesús está reconociéndose a sí mismo como el Mesías, pues está pidiendo que llegue el reino de Dios que será el reino mesiánico y que él encabezará a raíz de su segunda venida.

Con esto Jesús afirma que se cumplirán todas y cada una de las profecías, puesto que para que exista su reinado mesiánido se deben llevar a cabo todas y cada una de las profecías de la Biblia.

  • Danos hoy nuestro pan cotidiano: Se puede pedir al Padre que se concedan ciertas peticiones, sean personales o no, y es así como se pide “el pan de cada día”.
  • Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores: Luego se pide perdón por los propios pecados y uno debe también perdonar los pecados de los demás.
  • Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno: Finalmente se le pide a Dios protección frente al maligno (Satanás).

Dentro del cristianismo protestante no se utiliza la fórmula del Padre nuestro palabra por palabra de manera frecuente. Los momentos de oración se efectúan de manera libre y personal, de acuerdo al sentimiento de cada persona, según lo que los evangélicos y pentecostalesllaman el sentir del Espíritu Santo. Esto ocurre incluso durante reuniones masivas como la adoración dominical.

La controversia sobre las deudas y el texto latino 

Según consideran varios autores15 la traducción literal “así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” de la versión tradicional latinasicut et nos dimittimus debitoribus nostris es una referencia directa a la Ley de la Torá que fue instituida en tiempos de Jesús para el perdón de las deudas monetarias y materiales, tanto en los años sabáticos (cada siete años Deuteronomio 15:1-10), como también durante el jubileo (cada cincuenta años Levítico 25:8-55).

Como Wittermayer ha indicado, en la época de Jesús se debatía intensamente sobre la aplicación de esta norma de la Ley16 a la que se oponían los ricos, y en especial, los banqueros17 argumentando que su aplicación causaba la parálisis del crédito y por ende del conjunto de la economía.18 Los acreedores se acogieron a una solución denominada “prosbul”, del griego pros boulé o “acción formalizada ante el tribunal”, mediante la cual se transfería la acreencia a una corte de justicia antes del año sabático y luego la corte la reintegraba al acreedor después del año sabático. Según el tratado Grittin de la Mishná, el rabino fariseo Hillel autorizó a los acreedores a practicar este procedimiento para evitar el perdón de las deudas.

Diferentes círculos judíos rechazaron la burla al perdón de las deudas mediante el “prosbul”. Es el caso de los esenios; en los Manuscritos del Mar Muerto se condenan repetidamente los “buscadores de interpretaciones fáciles”,19 “celosos de la riqueza.20 Un siglo después, durante la rebelión contra el Imperio Romano los zelotes pasaron a las vías de hecho, “prendieron fuego a todas las escrituras de los deudores y acreedores”.21

El debate sobre el perdón de las deudas que los deudores no podían pagar, era un tema público de primer orden. El teólogo André Trocméconsidera que Jesús claramente relacionó el perdón de los pecados por gracia de Dios, con la decisión de las personas de perdonar a los demás las ofensas, incluidas las monetarias o materiales, es decir las deudas. Así lo expone Mateo 18:23-35, en la “parábola del siervo desalmado”. En el Evangelio de Mateo 6:12, todos los manuscritos griegos usan la forma correspondiente a las palabras “deuda” ὀφείλημαopheilema y “deudor” ὀφειλέτης opheiletes (ὀφείλεταις “a los deudores”) y además el verbo “perdonar” ἀφίημι aphiemi, generalmente usado para la condonación de deudas monetarias o materiales y cuyo sustantivo ἄφεσις aphesis, es repetidamente usado por la Biblia griega oSeptuaginta como traducción de יוֹבֵל “Jubileo” o “liberación” (v.g. Levítico 25:10,28,54).22 y por Lucas 4:18-19 para referirse a la “libertad” de los cautivos y “liberación” de los oprimidos, cuando Jesús proclama el “año de gracia del Señor“, también en alusión a los Años Sabáticos y el Jubileo, pero sin que s refiera a su celebración legal cada 7 o 50 años, sino cmo realización de la promesa mesiánica a partir de “hoy” (Lucas 4:21).23

Las diferentes versiones de la Vulgata, tradujeron en el Padre nuestro en latíndebita (deuda) y debitoribus (deudores). Aunque en Mateo 6:14-15 Jesús habla de “ofensas” (παράπτωμα parapyoma), resulta24 extraño que después de dos mil años varias iglesias25 resolvieran modificar al orar el versículo Mateo 6:12 y tratar de eliminar así la referencia explícita de Jesús al perdón de las deudas monetarias. De hecho la versión de Lucas 4:21 solicita el perdón de los pecados (αμαρτιας amartias), “porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe (οφειλοντι ofeilonti)”. Ya Lucas 6:34-35 ha declarado que no es meritorio prestar a aquellos de quienes se espera recibir y ha reclamado la necesidad de “prestar sin esperar nada a cambio”. El Padre nuestro entonces, como el Año sabático y el Jubileo, une la voluntad de Dios y el perdón de los pecados, al perdón de las deudas monetarias o materiales y a la ayuda desinteresada al necesitado.

Paralelismo del Padre Nuestro en el Judaísmo e Islam modernos 

Al igual que el cristianismo, el judaísmo y el Islam son consideradas religiones monoteístas, que creen en un sólo Dios, y abrahámicas pues consideran que Abraham fue el primer monoteísta. Estas tres religiones dicen adorar al Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Judaísmo y la oración Abinu Malkenu

Abinu, Malkenu o literalmente en hebreo (copiado del arameo siriaco), Padre nuestro, Rey nuestro son las primeras palabras y el nombre de una parte solemne de la liturgia judía tradicional que se recita especialmente durante los días penitenciales que van del año nuevo judío al día de la expiación o Yom Kippur. Estas palabras proceden de pasajes bíblicos (Isa. lxiii. 16, lxiv. 8: “¡Nuestro Padre!” y también en la versión Itala de Tobit, xiii. 4, e Isa. xxxiii. 22: “Nuestro Rey”), ya se encontraban en la liturgia antigua en diversos contextos26

En su forma breve instituida por Rabbi Akiva (religioso judío del siglo I y siglo II) en el Talmud (tratado de Taanit), se recita tras la oración principal o Amidah, antes del servicio de lectura de la Torah.27 Una traducción de su transcripción fonética en español se expone en la siguiente tabla:28

Transliteración Hebreo Español
Avinu malkenu Padre nuestro, Rey nuestro
chane-nu va-ane-nu agrácianos y respóndenos.
avinu malkenu Padre nuestro, Rey nuestro
chane-nu va-ane-nu agrácianos y respóndenos
ki eyn banu maa-sim porque no tenemos acciones (para pedir a cambio de ellas)
ase i manu haz con nosotros
asei i manu haz con nosotros
asei i manu tsdaka va chesed haz con nosotros caridad y bondad
v`ho shieee-nu y sálvanos
ki eyn banu maa-sim porque no tenemos acciones (para pedir a cambio de ellas)
ase i manu haz con nosotros
asei i manu haz con nosotros
asei i manu tsdaka va chesed haz con nosotros caridad y bondad
v`ho shieee-nu y sálvanos

Para el rabino David ben Israel de la asociación Esh HaTorá está oración se relaciona con el Padrenuestro cristiano.29

Este punto de vista también es compartido por Yehuda Ribco, un polémico30 profesor de Secundaria de la Escuela Integral Hebreo Uruguaya, que se refiere al «idolátrico padre nuestro».31 Ribco indica que la oración básica y primordial es el Shema Israel (Escucha Israel), que la más completa en su estructura es la Amidá, y que la oración que se refiere a Dios como Padre nuestro reiterativamente es el Avinu malkenu.

Sin embargo, para otros investigadores menos controvertidos el Abinu Malkeinu es sencillamente un reflejo de la tradicional figura metafórica de Dios como padre32

El judaísmo tradicional, una de las diferentes corrientes contemporáneas, como explica Esh HaTorá, no acepta la condición mesiánica de Jesús de Nazaret, interpretando que no cumplió ni con las profecías mesiánicas ni con los requisitos de Mesías. También consideran que los versículos bíblicos referentes a Jesús son traducciones incorrectas y que se contradice la teología judía, cuya creencia está basada en una revelación nacional y no en la demostración de milagros33 .

No obstante, en base a que el Padre Nuestro cristiano no manifiesta literalmente la creencia cristiana en la personificación de la figura del Mesías judío en Jesús de Nazaret, es una plegaria considerada por fuente judías de referencia más bien como una oración de bella fomulación comparable con el rito completo del Addish34

Islam 

El Islam es una de las grandes religiones del mundo. La figura de Isa (Jesús) es muy importante, ya que es considerado el Mesías por elCorán y el profeta más cercano a Alá, sólo por debajo de Mahoma. Ellos consideran verdaderas sus enseñanzas, pero distorsionadas por los seguidores de Pablo de Tarso. La oración del Padre nuestro la tienen como una gran frase dicha por un gran profeta.

El Padre nuestro en credos crísticos no-nicenos 

El término niceno se refiere a los grupos religiosos que se apegan a las conclusiones que llegó el Concilio de Nicea I y que están resumidas en el símbolo niceno, lo que en el catecismo romano se conoce como la oración del Credo. La posición de las Iglesias tradicionales (católica, ortodoxa, protestantes históricas) es que quien no se apega a las doctrinas que derivaron del histórico Concilio no es cristiano, por otro lado hay organizaciones religiosas que se proclaman como cristianas y en algunos casos afirman que cualquier otra religión fuera de la suya no tiene carácter cristiano. La realidad es que la opinión más difundida es la de las Iglesias tradicionales, aunque dichas organizaciones han llegado a plantear argumentos interesantes para defender su carácter de cristianas.

  • Testigos de Jehová: uno de los grupos más numerosos dentro de estas organizaciones es el de los Testigos de Jehová, con unos seis millones de creyentes en todo el mundo. Comparten la visión protestante del esquema temático y se oponen a que la oración sea rezada de manera automática, detectándose dos diferencias con los credos protestantes: la primera diferencia con la visión protestante es que hacen énfasis en que Jesús se refiere a que el nombre de Dios bajo su forma de Jehová debe ser difundido cuando pide que se santifique el nombre del Padre; la segunda es que en la petición «hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo» ellos la interpretan como la obligación de los creyentes de seguir lo que ellos llaman la adoración verdadera, es decir, su forma de adorar a Dios y difundirla tanto como les sea posible. La interpretación del resto de la oración tiene bastantes puntos de coincidencia con el catolicismo y con el protestantismo.
  • Judíos Mesiánicos: es una corriente muy diversa, encontrándose también grupos protestantes de judíos mesiánicos. Su interpretación del Padre nuestro se ajustaría al protestantismo o al catolicismo en cada caso. Por otro lado, hay grupos dentro dentro de esta corriente que rompen con lo estipulado en Nicea, como los autodenominados natzratim, que niegan la divinidad del «meshiaj» y hacen énfasis en traducir la oración al hebreo o al arameo, puesto que Yeshúa de Natzrat era yehudí (judío) y conocía las lenguas aramea y hebrea.

El Padre nuestro como referencia de la lengua. 

   

Padre nuestro en Swahili

Véase también: Padre Nuestro en International Wikisource. Para leer el texto de la oración en diversos idiomas.

La mayoría de las lenguas vierten el nombre de esta oración con las palabras equivalentes a Padre nuestro, aunque también en muchas lenguas se le nombra con el equivalente a oración del Señor como es el caso delinglés.

Comparación de lenguas a partir del Padre nuestro 

Un ejemplo de la importancia de la oración de Jesús de Nazaret es que desde la publicación de las Mitrídates, título común para libros que contuvieran muestras de textos en varios lenguajes, diferentes traducciones de la oración dominical fueron utilizadas para comparar idiomas de manera sencilla y rápida.

A continuación se presenta una tabla esquemática que compara los nombres de la oración en algunos idiomas agrupándolos por familias lingüísticas.

  • Familia de lenguas afroasiáticas
Lenguas semíticas
Castellano Arameo Hebreo Árabe Siriaco
Padre nuestro Abwoon Avinu (אבינו) Aba-na ( أبانا) Abwoon (ܐܒܘ)
Jesús de Nazaret vivió en un mundo semita, por tanto él mismo hablaba una o varias de estas lenguas; debe notarse que en estas lenguas la palabra padre tiene un origen común que es Ab y se añade al final de esta palabra la partícula para indicar pertenencia.
  • Familia de lenguas indoeuropeas
Lenguas germánicas
Castellano Alemán Inglés Neerlandés Afrikaans
Padre nuestro Vaterunser Our Father (Lord’s Prayer) Onze Vader Ons Vader
En el caso de las lenguas germanas debe notarse que la palabra padre se pronuncia más o menos igual en todas como “fader“, que comparte la misma raíz indoeuropea que el griego o las lenguas romances.
Lenguas romances
Castellano Italiano Francés Catalán Gallego Portugués
Padre nuestro Padre Nostro Notre Père Pare Nostre Noso Pai Pai Nosso
El origen del nombre de la oración es el latín Pater noster. La palabra latina pater tiene la misma raíz indoeuropea que el griego (Pater hemon) y las lenguas germánicas, pero a su vez el latín dio origen a idiomas completamente nuevos que formaron la familia de las lenguas romances.

Rasgos particulares de la oración en español.

Una de las principales y más notorias diferencias de la oración en castellano y otras traducciones es en la partícula Venga a nosotros tu Reino. Las palabras a nosotros fueron añadidas a la oración en español sin justificación aparente; compárese con el original griego elthetō hē basileia sou que se traduce como llegue tu reinado, o con la versión en latín adveniat regnum tuum que se lee en nuestra lengua venga tu reino. En lenguas modernas compárese con el inglés Thy kingdom come que quiere decir venga tu reino. La mayoría de las traducciones modernas de la Biblia al español han retirado la partícula a nosotros de este texto.

En la quinta petición: perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, la versión española cambia el términodeudas (opheilēmata en el original griego griego, debita en latín, debiti en la oración italiana, debts en inglés), por el término ofensas (ofensasen las versiones en portugués y gallego, offenses en francés, etc.).

Diferencias con el texto griego compartidas por otras traducciones. 

En lo referente a la llamada cuarta petición; danos hoy nuestro pan de cada día, el término griego epiousion fue traducido por Jerónimo en la Vulgata como supersustancial para el Padre nuestro de Mateo. Este mismo término fue traducido como cotidiano para el texto que corresponde al Padre nuestro en el evangelio de Lucas.

  

Caligrafía árabe del Padre nuestro o أبانا (Abana)

La oración dominical está basada en el texto de Mateo que aparece en la Vulgata, sólo que la liturgia latina cambió la palabra supersustancial por el término cotidiano. Jerónimo conocía el llamado evangalio de los Hebreos (escrito en arameo) y dice que la palabra epiousion (que significa algo así como mañanero, del mañana) corresponde a la palabra mahah (mañana en arameo). Por tanto esta petición debería traducirse comonuestro pan del mañana dánoslo hoy.

Danos hoy nuestro pan cotidiano. Traducen de acuerdo a la Vulgata, danos hoy nuestro pan cotidiano, varias versiones como: la francesa, notre pain quotidien; la italiana, nostro pane quotidiano; la inglesa, Give us this day our daily bread; la española, nuestro pan de cada día, etc.

Nuestro pan del mañana dánoslo hoy. El idioma copto es actualmente una lengua muerta que se utiliza solamente en la liturgia de la Iglesia Ortodoxa Copta (de Egipto). Esta Iglesia cuenta con traducciones del evangelio que fueron hechas en tiempos cercanos a los del cristianismo primitivo. Los coptos traducen en la cuarta petición del padre nuestro: «nuestro pan del mañana dánoslo hoy». Los egipcios cristianos hacen su rezo cotidiano en árabe y en esta petición dicen «hubzaná kafáfaná a ‘iná l-yawmá»; esta frase es una traducción del copto al árabe donde se refiere al pan del mañana. La traducción del Padre nuestro al árabe por lo tanto es de las más fieles al griego en que fueron escritos los evangelios.

Agregado“júbzana kafáfana a’tina l-iaum” en árabe habla de nuestro pan “suficiente”, y no habla realmente del pan del mañana. (Kafi = suficiente. Kafaf = suficiencia).

Usos no religiosos del Padre Nuestro 

Sátira política 

Durante la segunda mitad del siglo XVII, la creciente contestación a la dominación española en América se manifestó frecuentemente mediante la sátira política especialmente dirigida contra la institución católica del Tribunal del Santo Oficio o Inquisición. La consecutiva represión que incrementó el descontento y el ejemplo de los revolucionarios franceses, provocaron una escalada en el empleo de la sátira que se extendió hacia el ámbito de la liturgia religiosa dando origen al uso de la ‘’oración pervertida’’. En este contexto, en 1799 se desarrolló en Nueva España el llamado proceso del ‘’Padre Nuestro de los Gachupines’’ conducido por el tribunal. Para la investigadora María Agueda Méndez, del Colegio de México, este uso del Padrenuestro es un ejemplo inversión de ritual en el que lo que ha sido vehículo de culto divino se ha vuelto un discurso que se emplea para atacar o halagar a los mortales y para trastornar ordenamientos políticos y sociales.35

 

Cultura popular 

La expresión Padre nuestro está contenida en numerosas obras literarias de autores creyentes y no creyentes. Poemas de Gloria Fuertes o Pablo Neruda36 entre otros, recurren al nombre o a la estructura de la oración como inspiración para sus composiciones.

En 1985 la película Padre nuestro dirigida por Francisco Regueiro y con un argumento sobre el mundo eclesiástico, fue premiada con el Grand Prix des Amériques por el festival de cine de Montreal.

Véase también 

Notas y referencias

  1.  Según opina el padre Kondothra M. Georges, profesor del Seminario Teológico de Kottayam, Kerala (India) y sacerdote ordenado de la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara de Kottoyam. Consejo Mundial de Iglesias,¿Cómo oraremos en el futuro?, disponible en wcc-coe.org
  2.  En “Orígenes de la filosofía materialista”
  3.  Entrevista en La Vanguardia, 25 de diciembre de 2001, Jesús nació 3.000 años antes de Cristo, disponible en fortunecity.es
  4.  Acronymfinder.com, Significado del acrónimo Ichtus’ en http://www.acronymfinder.com/af-query.asp?Acronym=ichthus&Find=find&string=exact
  5.  La doxología final, en http://www.bibletexts.com/versecom/mat06v09.htm
  6.  The Lord’s Payer en The Catholic Encyclopedia, Volume IX. Ed. 1910. Nueva York, disponible en newadvent.org
  7.  Lo que aparece entre paréntesis es el texto que se vierte en la Vulgata de San Jerónimo y es diferente del Paternoster del rito tridentino sólo en estas partes.
  8.  S. Agustín, Epístola 130, c.12: PL 33, 502., Citando fuente el Catecismo de de la Iglesia Católica 2762
  9.  Tomás de Aquino,Summa Theologica 2-2,83,9
  10.  Catecismo de la Iglesia Católica, apartado 2766 del CIC enhttp://www.labibliaonline.com.ar/WebSites/LaBiblia/CATIC.nsf/0/12F0F44837C64D2883256959006DD163?OpenDocument donde se explica que Jesús no desea la repetición automática de las oraciones.
  11.  En la Iglesia Ortodoxa se explica lo siguiente: La línea superior que atraviesa esta cruz se dice que representa el sitio donde Jesús posó su cabeza y la línea que cruza la parte de abajo representa los pies perforados de Jesús y su intensa agonía.
  12.  La oración en español fue tomada del sitio del Padre Alexander, sacerdote ortodoxo de la diócesis de la Iglesia Rusa Ortodoxa con sede en la ciudad de Los Ángeles, California
  13.  Esta versión se vierte a través de los sacerdotes que sirven a la Arquidiócesis Ortodoxa Antioquena de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe con sede en la Ciudad de México
  14.  No hay una versión «oficial» en castellano dentro del protestantismo, ésta es tomada del texto de Mateo 6:9-13 de una traducción protestante evangélica de la biblia, la Nueva Versión Internacional
  15.  Saulnier, Christiane y Bernard Roland (1994) Palestina en tiempos de Jesús. Estella (Navarra): Editorial Verbo Divino, p. 21.
  16.  Baron, Salo Wittemayer (1952) A Social and Religious History of Jews New York: Columbia U.P. 2 ed. p.p. 262 s.s.
  17.  Baron, S.W. loc.ci.
  18.  Yoder, John H. (1972) Jesús y la realidad política. Downers Grover, Illinois USA: Ediciones Certeza, 1985, p.p. 53
  19.  4Q169
  20.  1QS
  21.  Flavio Josefo Guerra de los Judíos II, xvii
  22.  Yoder, John H. (1972) Op.cit. p.p. 50-51
  23.  Una exposición de la visión de Jesucristo sobre el Jubileo puede encontrarse en el capítulo 3 (p.p. 43 s.s.) del libro de André Trocmé Jésus-Christ et la révolution non-violente; Genève: Labor et Fides.
  24.  Hinkelammert, Franz J. 1987 “Reflexiones sobre la deuda externa de América Latina“; Pasos 14: 16-21. San José de Costa Rica: DEI.
  25.  Vidal, José Manuel 1999 Católicos, protestantes y ortodoxos adoptan un mismo Padrenuestro El Mundo, Madrid, 17 de abril de 1999.
  26.  Kaufmann Kohler, Abinu Malkenu, artículo de The Jewish Encyclopedia, edición 1901-1906. Disponible el 13/11/2006 enhttp://www.jewishencyclopedia.com/view_page.jsp?artid=323&letter=A&pid=0
  27.  MyJewishLearning.com, Liturgical Texts, Gleanings Avinu Malkenu. Artículo electrónico 13/11/2006 enhttp://www.myjewishlearning.com/texts/liturgical_texts/Overview_High_Holiday_Machzor/Machzor_Contents/AvinuMalkenu_Gleanings3592.htm
  28.  David ben Israel, Shalom: Brujim Havaim Preguntas y respuestas: Padre nuestro en hebreo, artículo electrónico 13/11/2006http://www.aish.com/espanol/rabino/respuestas/543_avinu_malkeinu.asp
  29.  David ben Israel,Shalom: Brujim Havaim, Preguntas y respuestas: Así como los cristianos tienen el Padre Nuestro; ¿cuentan los judíos con alguna oración que consideren la más importante? artículo electrónico del 13/11/2006 en web aish.com:
    …el Padre Nuestro de los cristianos, es el mismo Padre Nuestro de los judíos, pero reformado y adaptado a las ideas cristianas. (…)El Padre Nuestro que es recitado por los judíos en la sinagoga consta en todos los libros de oraciones. Solo que este Padre Nuestro recitado por los judíos desde tiempos de antaño va dirigido pura y exclusivamente a Dios.
  30.  Lisardo Cano, UN RELIGIOSO INSULTA A JESUCRISTO POR INTERNET, artículo electrónico 13/11/2006 enhttp://www.rtvamistad.tv/noticias/rtvamistad/021c6896270088404.html
  31.  Yehuda Ribco, cual es el Padre Nuestro Judio?, artículo electrónico en su web web serjudio.com:
    Por otra parte, no creo equivocarme al decirle que cada parte del idolátrico “Padre nuestro” de boca de Jesús, ha sido tomado ilícitamente de fuentes judías puras, para trastocarlo y convertirlo en una invocación procaz. Es más, casi en su totalidad parece un plagio malintencionado del salmo 123, al cual se lo ha modificado y subvertido para darle el sentido que el presunto autor (Jesús) deseaba darle.
  32.  Carl M. Perkins, Avinu Malkeinu The language of merciful Father can still speak to us on the Day of Judgment., artículo electrónico 13/11/2006 disponible en web myjewishlearning.com
  33.  Red EshTorá, Para Reflexionar Por qué los Judíos no creen en Jesús. Artículo electrónico, 13/11/2006http://www.aish.com/espanol/para_reflexionar/por_que_los_judios.asp
  34.  Kaufmann Kohler,The Lord’s Prayer. Artíuclo de The Jewish Encyclopedia, edición 1901-1906. Disponible en ed. digital:
    …hermosa combinación o selección de formulas de plegaria en circulación entre los ambientes Hasideanos…cuya primera y principal parte es una invocación a la venida del reino de Dios identica al rito del “addish” con el cual debe compararse para su entendimiento.
  35.  Maria Agueda Méndez, “La oración pervertida en la inquisición novohispana”,Anales de literatura hispanoamericana, nº 20. Ed. Universidad Complutense, Madrid 1991
  36.  Un Canto para Bolivar, disponible en [1]

Bibliografía 

  • Catecismo de la Iglesia Católica, Segunda edición, México D.F., Ediciones paulinas, 1997. ISBN 968-6056-74-2
  • Biblia de Jerusalén, Bilbao, España, Desclee de Brower, 1976. ISBN 84-330-0283-X
  • La Santa Biblia, Versión Reina-Valera 1909, Miami, Fl., 1977.
  • Biblia de América edición popular, Madrid, 1997 ISBN 84-288-1334-5
  • Catecismo ortodoxo, Los Ángeles, EUA., St George of Russia, 2000.

Fuentes electrónicas de la investigación.

Enlaces externos 

Católicos

Ortodoxos

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