Trabajo Monográfico sobre la Predestinación parte 3 – Decretos de salvación

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¿Qué es el arrepentimiento y es éste necesario para la salvación?

“¿Qué es el arrepentimiento y es éste necesario para la salvación?”

Respuesta: Muchos entienden el término “arrepentimiento” como “volverse del pecado”. Esta no es la definición bíblica del arrepentimiento. En la Biblia, la palabra “arrepentirse” significa “cambiar tu mente” La Biblia también nos dice que el verdadero arrepentimiento tendrá como resultado un cambio de conducta (Lucas 3:8-14; Hechos 3:19). Hechos 26:20 declara, “sino que anuncié……, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.” La total definición bíblica del arrepentimiento, es cambiar de mentalidad, mismo que resulta en un cambio de acciones y actitudes.

¿Cuál es entonces la conexión entre el arrepentimiento y la salvación? El Libro de Los Hechos parece enfocarse especialmente en el arrepentimiento con respecto a la salvación. (Hechos 2:38; 3:19; 11:18; 17:30; 20:21; 26:20). El arrepentimiento, relacionado con la salvación, es cambiar tu parecer respecto a Jesucristo. En el sermón de Pedro en el día de Pentecostés (Hechos capítulo 2), él concluye con un llamado a la gente a arrepentirse (Hechos 2:38). ¿Arrepentirse de qué? Pedro está llamando a la gente que rechazaba a Jesús (Hechos 2:36), para que cambiaran su idea acerca de ÉL, que reconocieran que Él es verdaderamente “Señor y Cristo” (Hechos 2:36). Pedro está exhortando a la gente a cambiar su mentalidad del rechazo a Cristo como el Mesías, a la fe en Él como Mesías y Salvador.

El arrepentimiento y la fe pueden ser entendidos como “dos lados de la misma moneda.” Es imposible poner tu fe en Jesucristo como el Salvador, sin primeramente cambiar tu mentalidad acerca de quién es Él, y lo que Él ha hecho. Ya sea el arrepentirse de un rechazo obstinado, o arrepentirse de ignorancia y desinterés – es un cambio de mentalidad. El arrepentimiento bíblico, en relación con la salvación, es cambiar tu mentalidad del rechazo a Cristo a la fe en Cristo.

Es crucialmente importante que entendamos que el arrepentimiento no es una obra que hagamos para ganar la salvación. Nadie puede arrepentirse y venir a Dios, a menos que Dios atraiga a esa persona hacia ÉL (Juan 6:44). Hechos 5:31 y 11:17 indica que el arrepentimiento es algo que da Dios – solo es posible por Su gracia. Nadie puede arrepentirse a menos que Dios le conceda el arrepentimiento. Toda la salvación, incluyendo el arrepentimiento y la fe, es el resultado de Dios acercándonos, abriendo nuestros ojos, y cambiando nuestros corazones. La paciencia de Dios nos conduce al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), como lo hace Su bondad (Romanos 2:4).

Mientras que el arrepentimiento no es una obra que gana la salvación, el arrepentimiento para salvación da como resultado las obras. Es imposible verdadera y totalmente cambiar tu mentalidad sin que esto cause un cambio en tus actos. En la Biblia, el arrepentimiento resulta en un cambio de conducta. Esto es por lo que Juan el Bautista exhortaba a la gente a “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.” (Mateo 3:8). Una persona que verdaderamente se ha arrepentido de rechazar a Cristo y a la fe en Cristo lo hará evidente por un cambio en su vida (2 Corintios 5:17; Gálatas 5:19-23; Santiago 2:14-26). El arrepentimiento, propiamente definido, es necesario para la salvación. El arrepentimiento bíblico es cambiar tu parecer acerca de Jesucristo y volverte a Dios en fe para salvación (Hechos 3:19). Volverse del pecado no es la definición del arrepentimiento, pero es uno de los resultados de la fe genuina basada en el arrepentimiento respecto al Señor Jesucristo.

Recomendado libro: El Conocimiento del Dios Santo (J.I. Packer).

Soteriología

Soteriología

Objetivo de la materia: Estudio de la persona del Salvador en relación con las doctrinas de la salvación.

En otras religiones se tienen conceptos muy distintos:

  • En la mitología egipcia, que se refiere a la salvación del Ka y la momificación solemne, aunque no detallan un plan de salvación muy concreto.
  • En el Islam define la salvación del creyente escapando del fuego infernal cumpliendo los cinco pilares.
  • En el Budismo el fiel debe destruir el ciclo de reencarnaciones, dejando atrás el deseo como causa del sufrimiento y cultivar una moral y ética estrictas mediante el óctuple sendero
  • En el hinduismo poco o casi nada se habla de soteriología ya que aconseja al adepto llevar unas vidas ordenadas si se desea escapar de las futuras reencarnaciones.
  • En el judaísmo por lo menos se tiene una similitud soteriológica con las otras dos religiones monoteístas en cuanto a la observación de la Ley y una vida moral y físicamente buenas.

Al estudiar al hombre,vemos que es un ser en relación y que fundamentalmente estas relaciones podían resumirse en cuatro:

  • relación con Dios,
  • con sus projimos,
  • con la naturaleza y
  • consigo mismo.

El pecado, destuye estas relaciones primarias y pone al hombre en enemistad con Dios, y en conflicto también con si mismo y con su prójimo, destruyendo el mundo en que había sido colocado por el Creador, y sobre todas las cosas desintegrado interiormente, nos explica Floreal Ureta (p. 214)

El excelente libro de John Stott, ” The Cross of Christ. ” Al final del capítulo 6 escribe sobre una de las más evidentes realidades: el corazón del hombre natural es orgulloso y pecaminoso. El apóstol Pablo escribió sobre esto a los Corintios (1 Corintios 1: 18-31), cuando intenta enseñar sobre Cristo crucificado. Para el hombre natural este mensaje es una piedra de tropiezo.

Stott escribe,

El orgulloso corazón del hombre se revela ahí. Nosotros insistimos en pagar por lo que hemos hecho. No podemos tolerar la humillación de reconocer nuestra banca rota y permitir que alguien más pague lo que nosotros debemos. La noción que este alguien sea Dios mismo es demasiado para tolerar. Preferiríamos perecer que arrepentirnos, perdernos que humillarnos. Además, sólo el evangelio demanda tal auto-humillación de nuestra parte, pues sólo ella enseña la sustitución divina como el único camino de salvación. Otras religiones enseñan diferentes formas de auto-salvación. El hinduísmo por ejemplo, hace una virtud de negar admitir la pecaminosidad…Como lo escribe Brunner, ‘Todas las otras formas de religión-sin mencionar la filosofía-tratan con el problema de la culpa aparte de la intervención de Dios, y por lo tanto llegan a una conclusión barata. Para ellas el hombre evita la última humillación de conocer que el Mediador debe llevar la culpa en su lugar. Pero nosotros no podemos escapar la vergüenza de pararnos desnudos frente a Dios. No nos sirve tratar de cubrirnos como Adán y Eva en el jardín. Nuestros intentos de auto-justificación son tan inefectivos como las hojas. Debemos reconocer nuestra desnudez, ver al sustituto divino llevando nuestros trapos sucios en nuestro lugar, y permitiéndole vestirnos con su propia justicia.” página 161-162.

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  • Gracia

Como usted quizás sepa, hoy nosotros vivimos bajo el pacto de la Gracia. Este bello sistema que Dios preparó de antemano para nosotros los que creemos en Cristo. Sin embargo no ha sido sin dificultades que se ha venido predicando el evangelio de la Gracia. Sí, porque eso es el evangelio, “La Gracia de Dios”. En este estudio veremos lo que es la Gracia, los problemas de la Gracia y como podemos vivir y crecer en la Gracia.

Que no es la Gracia

Para poder entender lo que sí es la Gracia, tenemos que comenzar hablando acerca de lo que no es Gracia, y que mejor que hablar del Pacto de la Ley para entender el concepto.

  1. La Ley:

  2. Antes que viniera la Gracia existió la Ley. La Ley era un pacto de obras. La Biblia dice que bajo el pacto de la Ley el perdón y la salvación se obtenian por medio de las obras, aunque esto era imposible y a no ser por la gracia de Dios aun bajo la ley, nadie hubiera sido salvo. La ley decia. si obedecias recibias recompensa (bendición), pero si desobedecias recibías castigo(maldición). Asi que como nadie podia guardar la Ley, todos estaban en maldición. Nadie podia vivir bajo la ley porque nadie podia guardar u obedecer la ley en su totalidad. Si guardabas toda la Ley pero fallabas en una cosa, te hacias culpable de toda la Ley. En contraste la Gracia no es un pacto de obras sino de fe como veremos mas adelante.

  3. Las limitaciones de la Ley:

  1. No puede justificar (Galatas 2:16; 3:11)

  2. No puede dar vida (Galatas 3:21)

  3. No puede dar el Espiritu Santo (Galatas 3:2, 14)

  4. No puede dar espiritualidad (Galatas 3:21; 5:5; Romanos 8:3)

  5. No puede perfeccionar o permanente lidiar con el pecado (Hebreos 7:19)

Lo que puede hacer la Ley:

  1. Trae maldición (Galatas 3:10-12)

  2. Trae muerte, mata (II Corintios 3:6-7; Romanos 7:9-10)

  3. Trae condenación (II Corinitios 3:9)

  4. Hace que el pecado sea revelado (Romanos 7:7-13)

  5. Declara el hombre culpable (Romanos 3:19)

  6. Mantiene al hombre atado al pecado y la muerte (Galatas 4:3-5, 9, 24; Romanos 7:10-14; Romanos 3:23-(El hombre en pecado no puede cumplir la ley porque esta lo condena).

Propósito de la Ley:

  1. Proveer una patrón de Justicia y rectitud (Deut. 4:8; Salmo 19:7-9)

  2. Revela la santidad y la bondad de Dios (Deute.4:8; Rom. 7:12-14)

  3. Identificar el pecado y revelar al hombre su condición (Rom. 19f; 7:7-8; 5:20; Galatas 3:19)

  4. Llevarnos a Cristo (Galatas 3:24)

Que es la Gracia

La gracia podemos definirla como el acto miseridordioso de Dios por el cual ofrece salvación y vida eterna a todos los pecadores que ponen su fe en Cristo para ser salvos. Creo que donde mejor podemos ver el mensaje de la Gracia es en las palabras de Jesús cuando dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16.

En el libro de Efesios 2 el apóstol Pablo nos habla acerca de esta Gracia tan poderosa que hemos recibido de parte de Dios y que nos da la salvación. “Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se glorie” (Efesios 2:8-9).

Cuando leemos los versos anteriores, podemos entender que la Gracia es el despliegue de Amor, Misericordia y de Perdón de Dios hacia una humanidad que no se lo merecia. Pues Dios ofreció su perdón aún “cuando estabamos en muertos en delitos y pecados”(Efesios 2:1,5).

El mensaje es claro:

El mensaje es claro:

  1. Dios ama al mundo pecador

  2. Dios da un medio de Salvación (Jesus)- (Todos los hombres- Tito 2:11)

  3. El pecador cree (Juan 3:16; Romanos 10:10)

  4. Se recibe salvación (Vida Eterna- Juan 3:16).

La Gracia es:

  1. “la Justicia de Dios” (Romanos 3:21-26)

  2. “La Ley del Espiritu Santo; Guianza del Espiritu Santo” (Romanos 8:1-2; Galatas )

  3. “La Ley de Cristo” (I Corintios 9:21; Explicita: Galatas 5:14; Mateo 7:12; 22:40; Stgo 2:8)

  4. “Libertad en Cristo”(Galatas 2:4; 5:1, 13)

  5. “El pacto de la libertad” (Galatas 4:22-26)

La gracia de Dios se ha manifestado universalmente para todo el mundo, pero también individualmente para cada uno. Dios trata con las personas a un nivel general o global pero tambien a un nivel personal.

El problema de la Gracia

Desde los tiempos de la iglesia primitiva ha existido problema con el Evangelio de la Gracia. En aquel tiempo, muchos judaizantes querian seguir viviendo bajo los preceptos de la ley, pues no habian entendido el verdadero significado de la Gracia. Lo peor del caso era que tambien querian hacer que los gentiles que ponian su fe en Cristo, guardaran tambien la Ley de Moises como ellos. A ellos no se les hacia muy dificil entender que eran libres en Cristo. Estaban tan acostumbrados a tratar de recibir la justificación por medio de las obras que les parecía imposible el que ahora con el simple hecho de haber creído en Jesús recibieran completa justificación.

En Hechos 15 se tuvo que llevar a cabo en Jerusalem el primer concilio de la Iglesia Cristiana para resolver el problema de los judaizantes que querian seguir imponiendo cargas a los nuevos creyentes en Cristo que eran de decendencia gentil. El Espiritu Santo guió a los apostoles a ordenar a los gentiles que no tenian que guardar la ley.

Hoy en dia el concepto de la Gracia es para algunos dificil de entender porque tambien piensan que tienen que hacer algo ademas de creer para poder salvarse. Cuando no se entiende el verdadero concepto de la Gracia, el hombre en su mente humana siempre tratará de ayudarse en su salvación por medio de obras.Algunos todavía creen y enseñan que aunque la Ley pasó, todavia existen aspectos de la ley que se deben de guardar y hasta piensan que ofenden a Dios y pierden su salvación si no lo hacen.

El espiritu legalista sigue vivo aún en muchas formas distintas en algunos grupos de cristianos en este tiempo. La religiosidad les atrae, se piensa que si no hay procesiones, ritos y obras distintas, no es posible que haya salvación o relación con Dios. El apóstol Pablo nos habla en contra de dejar la Gracia y volvernos a los debiles y pobres rudimentos que esclavizan, guardando dias, meses, tiempos y los años. (Galatas 4:8-11)

Algunas iglesias han sabatizado el domingo, se añaden ritos como el bautismo, a misa, la confesión a hombres que se hacen mediadores hacia Dios, la penitencia y los sacramentos como requerimientos y parte de la salvación. Algunos llamados evangelicos tambien tienen tendencias legalistas o tradicionalistas, por eso usan vasos de agua, ordenan ayunos forzados, toman el tiempo a los que oran y de estas maneras piensan que aseguran su salvación. El Apóstol llamó esta serie de prácticas y rudimentos del mundo: “tienen a la verdad cierta reputación de sabiduria en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne” (Colosenses 2:23)

Cuando no se tiene un conocimiento pleno acerca de lo que la Gracia representa y loque en realidad es en verdad para el creyente que esta en Cristo, se tratará de añadir otras formas de tradiciones para hacer su religión mas completa. Sin embargo la Gracia de Dios es completa, y tiene grandes bendiciones las cuales veremos mas adelante:

Los Beneficios de la Gracia

La gracia trae consigo beneficios, bendiciones y promesas que nunca antes existieron.

  1. Es un mejor Pacto (Hebreos)

  2. Nos salva (Tito 2:10; 3:4-7)

  3. Nos da vida Eterna (Juan 3:16)

  4. Nos declara justos (Romanos 5:17; I Pedro 5:12)

  5. Nos hace santos (Hebreo 10:14)

  6. Nos perfecciona (Hebreos 10:1, 14)

  7. Nos da mejores promesas (Hebreos)

  8. Nos capacita (Tito 2:11-12)

  • Para rechazar la impiedad y los deseos mundanos

  • Vivir sobriamente – Para nosotros mismos

  • Vivir justamente – Para con nuestros semejantes

  • Vivir piadosamente – Para con Dios

  • Para servir a Dios- (I Corintios 15: 9-10; Efesios 3:8; 4:7)

  1. Nos da la promesa del Espiritu Santo. (Galatas 3:2)

  2. Nos da la unción del Espiritu Santo (I Juan 2:20; II Corintios 1:21)

  3. Nos da dones (I Corintios 12; Romanos 12:3-8)

  4. Nos da la seguridad de la salvación (Efesios 1:3-14)

  5. Recibimos la plenitud de Dios (Juan 1:16-17)

  1. Viviendo y creciendo en la Gracia

La única manera de llegar a recibir la Gracia de Dios es através de la Fe.(Romanos 4:5, 16; 5:1-2)

  1. Permaneciendo Firmes y no volver al sistema de obras (Galatas 5:1)

  2. No usando la libertad como libertinaje para pecar.(Galatas 5:13)

  3. Amando a nuestro prójimo (Galatas 5:14)

  4. Siendo controlados por el Espiritu Santo, no por la carne.(Galatas 5:16; Efesios 4:18)

  5. No dando lugar a la vanagloria (Galatas 5:26)

  6. Restaurando al caído (Galatas 6:1)

  7. Sobrellevando las cargas de los otros (Galatas 6:2, 3)

  8. Sometiendo a prueba y llevando nuestra propia carga.(Galatas 6:4-5)

  9. Compartiendo con los demás (Galatas 6:6)

  10. . No cansarnos de hacer el bien (Galatas 6:9-10)

  11. . No despreciando a Cristo (Hebreos

  12. . No dejando de congregarnos (Hebreos 10:25)

  13. . No recibiendo la Gracia en vano (II Corintios 6;1; 12:9)

  14. . Confiando en la obra Cristo.


“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amo, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo  (por gracia sois salvos)”. Efesios 2:4-5

http://www.vidaeterna.org/esp/estudios/creciendo_en_gracia.htm

  • Elección
  • Predestinación
  • Propiciación:

“Es la ofrenda que apacigüa la ira de aquel contra quien se ha cometido una ofensa.”(Dicc. Bíblico).

A la luz de esta definición tan sencilla y tan clara podemos entender como Cristo es la ofrenda que apacigüa la justa ira de Dios motivada por el pecado del hombre. (Rom. 3:25, I Juan 2:2, 4:10) El pecado del hombre había violado la Justicia Divina y esa Justicia demandaba el castigo para el hombre. Cristo nos sustituye en la cruz. Dios nos castiga en Cristo, y así, habiendo satisfecho Su justicia puede ser propicia a nosotros.

  • Perdón
  • Salvación
  • Redencion:

En relación al hombre el sacrificio de Cristo es redención. El objeto de la propiciación y expiación es Dios pero el objeto de la redención, es el hombre. ¿Qué entendemos por redención? Dice el Dr. Scofield:

“La idea fundamental en los dos Testamentos es de compra mediante el pago de un precio y de liberación poderosa: ese precio es la sangre preciosa de Cristo y el pecador redimido por Su sangre es libertado del poder del pecado por el gran poder del Espíritu Santo.”

En el Antigüo Testamento el redentor tenía que ser pariente cercano. (Lev. 25:47-49) Cristo es el pariente de los judíos por cuanto es hijo de Abraham y de David. (Mat. 1:1) El es pariente cercano de todos los hombres por cuanto es hijo de Adán. (Luc. 3:23 y 38) En el libro de Exodo encontramos tipicada nuestra redención. Allí aprendemos que:

1. La rredención es obra de Dios. Isarael no podía hacer nada para salvarse del poder de Faraón en Egipto. Egipto es un tipo del mundo con su pecado y Faraón representa a Satanás como “el príncipe de este mundo”.

2. La redención se efectúa por medio de una persona, Moisés, el libertador de Israel es tipo de nuestro Gran Libertador: Cristo.

3. La redención es por derramamiento de sangre. La sangre del cordero pascual representada la sangre de Cristo. (I Pe. 1:18-19, I Cor. 5:7).

4. La redención necesitaba una manifestación especial de poder. En Exodo la sangre pagó el precio pero fue el brazo fuerte de Jehová el que libertó. En Ro 7, se presenta el creyente redimido por la sangre pero luchando con el pecado. En el capítulo 8 se presenta el poder de Dios en el Espíritu Santo para librar al creyente de la “ley del pecado y de muerte”. Hay que vivir en el capítulo 8y no en el 7.

En el Nuevo Testamento el verbo redimir lleva la idea de comprar un esclavo para ponerlo en libertad. Los hombres aparecen como esclavos “vendidos a sujeción de pecado”, (Rom. 7:14) “andando conforme a la condición de este mundo y conforme al príncipe de la potestad del aire”. (Ef. 2:2), “bajo maldición” (Gál. 3:10), “sentencia de muerte”. (I Cor. 1:10) Cristo es nuestro Redentor, habiéndonos comprado por el precio de Su preciosa sangre. (Mat. 20:28, I Tim. 2:6, I Ped. 1:18-19).

Recordemos que esta salvación es gratuita pero no barata, pues, costó el precio indecible de la sangre de Nuestro Señor. A los ya redimidos se nos dice: “Porque comprados sois por precio, glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” ( I Cor. 6:20)

En relación a Dios y el hombre el sacrificio de Cristo es reconciliación. La reconciliación de acuerdo con el teólogo J. S. Banks es:

“La deposición mutua de la enemistad”.

Esa enemistad de parte del hombre era personal y consistía en su actitud pecamnosa contra las leyes y carácter de Dios; de parte de Dios era enemistad judicial. Con el sacrificio de Cristo el hombre recibe el perdón de sus pecados y la libertad del poder del pecado: y su enemistad para con Dios es depuesta haciendo en cambio un verdadero amor para El. Dios, por Su parte, habiendo sido satisfecha Su justicia por el sacrificio de Cristo, perdona al pecador, olvida su pecado, y le restablece a la posición de hijo. (II Cor. 5:18-20, Col. 1:21, Ef. 2:16) Cuando eso sucede, el hombre y Dios han sido reconciliados.

Ya hemos visto lo que significó la redención para algunos desde el punto de vista de Cristo. Significó que Cristo dio su vida en rescate por la liberación del hombre y quien tenía prisionero o esclavo al hombre era Satanás. Dar un sentido muy preciso al concepto de rescate llevó a esta manera de pensar, pero el hombre pecador es un esclavo, ¿de Satanás? Pablo diría que el pecado es una fuerza del mal personificada y operante en el hombre (Ro. 7:14). No tenemos que forzar la figura más allá de esto. Hay una redención, una verdadera y total liberación del creyente, pero las cadenas invisibles y poderosas son las que el hombre con su propio pecado ha ido colocando en su personalidad. El querer y no poder, que es la expresión de la más cruel esclavitud del hombre, da paso en la experiencia de fe al grito triunfal: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro” (Ro. 7:25).

  • Expiación:

“Un acto por el cual se da satisfacción contraída por su comisión.” (Dicc. Bíblico).

Nuestro crimen era el pecado. El pecado es ofensa contra Dios. Las dos formas mediante las cuales podíamos satisfacer la justicia divina eran sufrir la pena de nuestro pecado o mediante un substituto. En el primer caso sería expiación personal en el segundo expiación vicaria. El resultado de la primera es condenación: el de la segunda es salvación, pues en este caso se efectúa un gran cambio: la culpa del pecador le es imputada a Cristo y la justicia de Cristo le es imputada al pecador, por cuya razón Cristo es crucificado y el pecador justificado. Nótese que en este caso la expiación es hecha por la parte ofendida (Dios) en lugar de ser por el ofensor. En ésto se manifiesta la gracia de Dios.

  • Justificación

El texto clásico sobre el concepto de la justificación es: “Justificado’s, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1), al que podríamos añadir: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Ro. 3:28).

¿Qué significa que el hombre es justificado, o que Dios justifica al hombre? Para algunos la expresión tiene un sentido puramente forense. Se trata de que Dios no tiene en cuenta las faltas del hombre. Este sigue siendo un pecador, pero Dios, en Jesucristo, absuelve al hombre de toda culpabilidad. Pero esto, ¿es el todo de la salvación? Que el hombre es salvado, ¿significa solamente que es declarado justo por Dios? Evidentemente, la salvación es más que la justificación. Esta última es, apenas, un aspecto de la experiencia total que significa ser salvado. Nos bastará para hacer esta afirmación recordar lo que dice el apóstol Pablo:

  • “Por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Co. 1:30).

Las interminables discusiones sobre si Dios, al justificar al hombre, o ha hecho algo más que declararlo justo exactamente, o ha cambiado su naturaleza para que alcance la justicia, o solamente todo queda ceñido a esta declaración “judicial” de no imputación del pecado, pierden todo sentido si recordamos que la justificación es sólo un aspecto de la salvación. Ser justificados significa que Dios ya no pondrá al hombre que confía en la obra salvadora de Jesucristo en la obligación de responder por sus culpas. Pero Dios no solamente justifica; también por su Espíritu engendra una nueva vida en el hombre, lo santifica y lo redime, como hemos visto en el texto arriba mencionado.

  • Regeneración:

La regeneración apunta a la radical experiencia que significa la salvación. Otros términos para expresar el mismo concepto son elnuevo nacimiento” (Jn. 3:3, 6), “engendrados. . . de Dios” (Jn. 1:13; 1 Jn. 5:1), “renacer” (1 P. 1:3, 23). De acuerdo con este criterio ser salvado es andar “en vida nueva”, atreverse a manifestar la singularidad que implica la experiencia de fe. No que el bautismo produzca la regeneración, en el mejor de los casos, es el signo de ella. Se caracteriza por ser obra del Espíritu y estar más allá de las posibilidades humanas, como la fe misma (Mt. 16:17).

Hijo de Dios
Es una idea conceptualmente ligada a la anterior ya que el nuevo nacimiento es obrado en el hombre por Dios. “Mirad, qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! (1 Jn. 3:1, Biblia de Jerusalén).

A la vez, no es tan sólo una expresión figurada. Encierra una profunda realidad que el Espíritu se encarga de hacer evidente en la conciencia de cada cristiano (Ro. 8:14-17), una realidad que motiva la oración confiada (Mt. 6:9; 7:11; Le. 11:13).

Jesús también es “Hijo de Dios” pero no en el mismo sentido en que los son los cristianos (Jn. 20:17): “A mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”, expresiones de este último texto que hacen claro que hay una diferencia entre la manera en que Jesús es el Hijo de Dios y en que lo somos nosotros. La expresión sirve, con todo, para designar una nueva relación en que el hombre es colocado con Dios como consecuencia de su salvación. F.Ureta p. 215

  • Adopción

Un término que Pablo usa tanto es el sustantivo “adopción” (Ro. 8:15, 23; 9:4; Gá. 4:5) como el verbo “adoptar” (Ef. 1:5), En Romanos 8:23 tiene un sentido muy preciso qjje ¿’estaca el sentido escatológico de la adopción y la identifica con el a«’fto final de la salvación. Sin profundizar el tema, digamos que si ‘ser “hijos de Dios” señala la intimidad de la relación del salvado con Dios y destaca la inmanencia de Dios, el ser hijos por “adopción” aclara la calidad de esta relación y apunta a la trascendencia de Dios. En otras palabras, hay una diferencia “esencial” entre Dios y el hombre que la condición de ser el hombre “hijo de Dios” no puede desconocer. Vohiendo a lo que decíamos en el párrafo anterior: de nosotros se puede afirmar que somos hijos.

  • Glorificación

La glorificación del cristiano describe su completa y definitiva conformidad a la imagen de Cristo Jesús.

Es el último eslabón de la gran cadena de oro de la salvación y es tan seguro que va a suceder; el apóstol Pablo se refiere a ella como que ya ha ocurrido (Romanos 8:30).

Otra gran promesa es dada a nosotros en Filipenses 1:6. “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Dios nos hace como su Hijo. Ser glorificado es otra forma de decir que el creyente será “conformado” con el carácter de Cristo, el cual es el último propósito de Dios para el cristiano. Los cristianos no estarán más “destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El gran plan de salvación de Dios alcanza desde la eternidad por venir a la eternidad futura, y Él logrará esto perfectamente. El plan de Dios va a tener éxito. Siempre existe el ahora y el todavía en lo que respecta a nuestra salvación. Somos salvos y seremos salvos. Somos justificados y un día vamos a ser glorificados. El apóstol Pablo habla de una realidad que ha llegado y la promesa que está por venir.

El apóstol Pablo estaba absolutamente seguro de que un día cada creyente en Jesucristo sería completamente como Cristo en carácter. Ese gran hecho debe de influir en las decisiones que hacemos y en nuestro comportamiento todos los días. No hay mayor aliento en la vida diaria en el hecho de que ya compartimos la gloria de Dios. Además, hay un eterno peso de gloria que acompaña al creyente cuando va al cielo. Más sufrimiento aquí, más gloria allá.

En la gran cadena de oro de la salvación, ni una sola persona se pierde. El llamado, justificado, glorificado. Nuestra glorificación es tan segura que a los ojos de Dios es tan buena como hecha.

La elección, el llamado eficaz y la justificación ya han tenido lugar en la experiencia del creyente, pero es la glorificación que tendrá lugar en el futuro.

Sin embargo, el apóstol Pablo habla de ella como que ya ha tenido lugar. Los eruditos de la Biblia se han preguntado ¿Por qué, entonces, Pablo utiliza el mismo tiempo pasado cuando él habla de la glorificación como lo hace para los demás actos de Dios? Muchos estudiosos sugieren que Pablo esta utilizando la idea Hebrea “profética pasada” por la que predijo que un evento está marcado como seguro de cumplimiento de modo que se describe como si ya ha tenido lugar. El cristiano no ha sido glorificado, ya que es en el futuro, pero su gloria es tan segura en el propósito eterno de Dios que Pablo puede decir, “a ellos también Él glorificó.”. J. B. Phillips dice,

Dios “los levantó por el esplendor de su vida como Sus propios hijos”.

Qué pensamiento tan maravilloso que Dios se preocupa tanto por Sus hijos que Él nos permite participar incluso ahora; ya que nosotros seremos completos cuando venga la gran consumación (1 Juan 3:1-2).

Nosotros compartimos la gloria de Dios, la bendita esperanza del regreso de Cristo. Por lo tanto, nada nos separa del amor de Dios en Cristo Jesús. Desde que Dios es por nosotros, todas las cosas trabajan para nuestro bien y Su gloria. El eterno propósito de Dios está constantemente avanzando hacia el cumplimiento de un objetivo (Rom. 8:17-23, 30, Col. 3:4, 1 Pedro 4:13; 1 Cor. 15:49, 2 Cor. 3:18; Fil. 3:21, 1 Juan 3:2)

La conformidad del creyente con Cristo incluye la transformación del cuerpo de nuestra humillación a la semejanza del cuerpo de la gloria de Cristo (Filipenses 3:21). Pablo tiene en mente la conformidad con la imagen del Hijo encarnado como glorificado por Su exaltación. Sin embargo, tenga en mente que el Cristo glorificado no deja de ser el Hijo eterno y es el Hijo eterno, quién es el Hijo glorificado encarnado.

Cristo es preeminente entre muchos hermanos. Él es el ” primogénito entre muchos hermanos. Cristo no se avergüenza de llamarnos sus hermanos. “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11, La Biblia, Versión Reina Valera). La glorificación de el cristiano no tiene sentido sin la manifestación de la gloria de Cristo. Nuestra glorificación está ligada a la venida de Cristo en Su gloria. Y después, nosotros debemos de ser como Él.

La Biblia nos enseña que esto es cierto que un día estaremos con Jesucristo y seremos completamente como Él. Nosotros no vamos a ser Dios como enseñan los cultos, pero vamos a ser como Cristo en Sus atributos de amor, gozo, paz, paciencia, misericordia, sabiduría, fidelidad, gracia, bondad, auto-control, etc. ¿Se esta convirtiendo como Él hoy?

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1, La Biblia, Versión Reina Valera). Esa es la mejor preparación para nuestra glorificación venidera.

El objetivo de la salvación: el hombre

  • El hombre caido en sus pecados
  • Pecaminosidad del pecado y sus consecuencias
  • Necesidad de la redención
  • El proposito divino en la slavacion del hombre

Etapas

  • Eterno don de su gracia
  • Aparición historica de Cristo
  • Llamado personal de Dios a los pecadores por el evangelio
  • Santificacion moral a los creyentes por el Espíritu Santo
  1. El hombre caido en su pecado.
  2. La universalidad del pecado.
  3. El hombre no puede no pecar.
  4. Todos los seres humanos están bajo pecado (Ro. 3:9), influencia y consecuencia, está condenado.

2. La culpabilidad del pecado

  • Por el pecado el hombre es culpable
  • En Jesucristo se cargaba la culpa

La pecaminosidad del pecado y sus consecuencias

  • 1. Para la creacion
  • 2. Para la raza humana
  • 3. La muerte espiritual
  • 4. La muerte física
  • 5. La muerte eterna

Ramas de la teologia relacionadas con la soteriologia

  • Teologia
  • Cristologia
  • Neumatologia
  • Antropologia
  • Hamartiologia

Definición

El término soteriología se deriva de la voz griega “soter” que quiere decir salvador. Es pues, la Soteriología aquella división de la Teología General que trata de la obra principal de Cristo o sea la redención obrada por Su sacrificio. 1

(Del griego Σοτεριος, Soterios Salvación y λογος, Logos Tratado o discusión) Rama de la Teología y de la Religión, en especial de la cristiana, que estudia la Doctrina de Salvación, centrada en la persona y obra de Jesucristo y de como se hace posible la salvación espiritual en él. En algunas iglesias y sectas, se tienen diferentes conceptos derivados de la doctrina original como la Predestinación y la Salvación por Fe en el Protestantismo. 2

Heb. yasha: Amplitud =/= opresion

libertad,rescate,liberacion

Yasha: Sig: Liberar o socorrer, amparar, ayudar, conservar, defender, favorecer, guardar, libertar, librar, rescatar, salvador, salvar, victoria,auxiliar, aliviar, remediar, facilitar, traer victoria, traer salvación,poner en libertad, prosperidad, seguridad, sálvanos yá.

gr. soterio= cura,remedio,recuperación

La Salvación

Strong #

Transliteración

Idioma

Definición (# de veces usadas)

2421a

chayah

Hebreo

vivir (3)

3444

yeshuah

Hebreo

salvación (1)

3468

yesha

Hebreo

liberación, rescate, salvación, seguridad, bienestar (31)

3467

yasha

Hebreo

liberar (86)

4422

malat

Hebreo

esfumarse (8)

5127

nus

Hebreo

huir, escapar (1)

6845

tsaphan

Hebreo

esconderse, atesorar o guardar como tesoro(1)

8668

teshuah

Hebreo

liberación, salvación (16)

1295g

diasozo

Griego

traer con seguridad de (un peligro), salvar (1)

2343g

thesaurizo

Griego

almacenar, guardar (2)

4982g

sozo

Griego

salvar (36)

4990g

soter

Griego

salvador, Libertador (24)

4991g

soteria

Griego

liberación, salvación (42)

4992g

soterios

Griego

Salvo, trayendo salvación (5)

Palabras relacionadas

eleccion, expiación,propiciación,reconciliacion,regeneracion,justificacion,adopción,santificación,glorificacion

El Valor del Sacrificio

El Dr. Pendleton presenta tres ideas que ayudan a comprender el valor del sacrificio de Cristo y a ellas nos vamos a referir aquí.

A. El sacrificio de Cristo fue la consumación de los sacrificios antigüo-testamentarios.

De manera que los sacrificios del Antigüo Testamento eran representaciones o tipos del verdadero sacrificio, el de Cristo; y éste, a su vez, es el antitipo o la consumación de aquellos. (Heb. 9:9-12) El judío inteligente al ofrecer sus víctimas no miraba a ellas miraba al futuro, al gran sacrificio que Dios había prometido (Isa. 53) Por eso decimos que el valor de aquellos sacrificios era relativo mientras que el valor del sacrificio de Cristo es intrínseco, absoluto, real. Habiéndose ofrecido el verdadero sacrificio ya no hay que ofrecer más sacrificios por el pecado.

B. El Nombramiento de Dios.

Aquí mencionamos dos textos: “He aquí el Cordero de Dios” y “A éste señaló (selló) el Padre”. (Juan 1:29, 6:27) En el primer verso citado, Cristo es identificado como el Cordero de Dios, la víctima para el gran sacrificio que había sido ordenado por Dios desde la Eternidad; en el segundo se no sda la idea del cordero sellado con el sello del Templo – que en este caso es Dios quien lo señala (sella) y destina para el sacrificio, lo cual naturalmente ayuda a comprender el valor del sacrificio.

C. La Dignidad de la Persona.

Este es el argumento principal que hay que tomar en cuenta al evaluar el sacrificio de Cristo. Los sacrificios del Antigüo Testamento, según el argumento de la Epístola a los hebreos, carecían del valor para limpiar el pecado porque eran sacrificios de animales (Heb. 10:4), y por lo tanto carecían de la dignidad necesaria. En el caso de Cristo, Su divinidad añade una inigualable a Su persona y por tanto a Su sacrificio. De ahí que Su sacrificio pueda ser eficaz para el pecador, por cuanto Cristo tenía una naturaleza humana completa y perfecta y suficiente para salvar a todos los pecadores, pues, Su naturaleza divina le hace tener méritos infinitos e inagotables. (Juan 3:16, Heb. 2:9-14, I Tim. 4:10, Mat. 28:18-20).

La salvación:

Tanto la palabra salvación en hebreo (yasha) como en griego (soteria) implican ideas de liberación, seguridad, preservación, curación y salud.
Expresa y reúne en sí misma todos los actos y procesos redentores, justificación, redención, gracia, propiciación, imputación, perdón, Santificación y glorificaciòn.

Comprende tres tiempos o aspectos:

1. El creyente ha sido salvo de la culpa y la pena del pecado y está seguro en su salvación.

  • Luc. 7.50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.
  • 2 Cor 2. 5 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden;
  • Ef. 2. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
  • 2 Tim 1. 9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos

2. El creyente está siendo salvo del hábito y del dominio del pecado

  • Ro 6. 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
  • Fil 2. 2 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor
  • Ro 8. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

3. El creyente será salvo en el sentido de ser conformado a la imagen de Cristo.

  • Rom 13. 11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
  • Heb 10. 36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa (Jn 6.40).
  • 1 Ped 1. 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

La Salvación es por gracia mediante la fe, es una dádiva gratuita, y completamente aparte de las obras.

  • Rom 2. 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
  • Rom 4. 4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. 6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
  • Rom 6. 23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
  • Efe 2. 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

El orden divino es: primero la salvación, después las obras.

  • Efe 2. 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
  • Tit 3. 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. 8 Palabra fiel es ésta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

Escrituras Acerca de la Salvación

Característica

Versículos

Trae alegría Isaías 25:9
No puede ser logrado por obras de hombres

1 Corintios 3:15, Efesios 2:8, 2 Timoteo 1:8-9, Tito 3:5

Hecho por el amor de Dios

Salmos 6:4, 17:7, 31:16, 109:26, Isaías 63:9, Tito 3:4

Hecho por Dios Deuteronomio 33:29, 2 Samuel 22:3-4, 1 Crónicas 16:35, Job 22:29, Salmos 6:4, 7:10, 20:6, 9, 28:8, 34:6, 54:1, 55:16, 57:3, 60:5, 71:2, 3, 4, 76:9, 80:3, 7, 19, 86:2, 106:8, 21, 47, 107:13, 19, 108:6, 109:26, 31, 116:4, 6, 118:25, 119:94, 145:19, Isaías 19:20, 25:9, 30:15, 35:4, 38:20, 43:3, 11, 12, 45:15, 17, 21, 49:26, 59:1, 60:16, 63:8, 9, Jeremías 14:8, 9, 17:14, Oseas 13:4, Zacarías 9:16, 10:6, Lucas 1:47, 1 Timoteo 1:1, 2:3-4, 4:10, 2 Timoteo 1:8-9, Tito 1:3, 2:10, 3:4, Judas 1:5
Hecho por Jesucristo Mateo 1:21, 18:11, Lucas 2:11, 7:50, 9:56, 19:10, Juan 3:17, 4:42, 12:47, Hechos 2:47, 4:12, 5:31, 13:23, Romanos 5:9, 10, 11:26, 1 Corintios 1:18, 2 Corintios 2:15, Efesios 5:23, Filipenses 3:20, 2 Timoteo 1:10, Tito 3:6, Hebreos 7:25, 2 Pedro 1:1, 10-11, 2 Pedro 2:20
Hecho para personas que confían en Dios Salmos 37:40, 55:16, 86:2, 119:94, 145:19, Isaías 30:15, 45:22, 1 Corintios 1:21
Hecho para personas que confían en Jesús

Mateo 16:25, Marcos 8:35, 13:13, Lucas 9:24, Juan 10:9, Hechos 16:31, Romanos 10:9, Hebreos 7:25, 1 Pedro 3:21

Hecho para pecadores 1 Timoteo 1:15
Hecho para aquellos que son humildes Job 22:29, Salmos 76:9, 116:6

Hecho para aquellos que creen

Lucas 8:12, 1 Corintios 15:2
Hecho para aquellos que acuden a Dios Salmos 60:5, 71:2, 107:13, 19, 108:6, 116:4, 118:25, 145:19, Isaías 19:20, 59:1, Jeremías 31:7, Zacarías 10:6, Hechos 2:21
Hecho para aquellos que acuden a Jesús Romanos 10:9, 10:13
Hecho para aquellos que tienen fe

Lucas 7:50, Efesios 2:8

Hecho para los rectos de corazón Salmos 7:10, Jeremías 4:14
Hecho por la gracia de Dios Hechos 15:11, Efesios 2:5, 8, 2 Timoteo 1:8-9
Hecho a través del Espíritu Santo Tito 3:5
Pocos son salvados Jeremías 31:7, Lucas 13:23-24, Romanos 9:27
Dios salva nuestras almas Salmos 6:4, James 1:21, 5:20
Dios salva nuestro espíritu 1 Corintios 5:5
Incluye el perdón del pecados Mateo 1:21, Hechos 5:31
Es eterno Isaías 45:17
Jesús salva nuestros cuerpos físicos Efesios 5:23
Conduce a la vida eterna 2 Timoteo 1:10
No hecho para el rebelde Salmos 18:27
No hecho para aquellos que rechazan a Jesús Marcos 16:16, 2 Tesalonicenses 2:10
Prometido por la palabra de Dios Hechos 13:23
Recibido a través del arrepentimiento Isaías 30:15
Los Salvos son llamados (predestinados) por Dios Salmos 20:6, 28:8, 57:3, 2 Pedro 1:10-11
Salvado del juicio Salmos 76:9, 109:31

Fuentes bibliograficas

  1. http://www.interbiblia.com/estudios/soteriologia.htm
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Soteriología
  3. http://conceptosteologicos.blogspot.com/2008_09_01_archive.html
  4. http://www.abideinchrist.org/selahes/aug7.html
  5. Floreal Ureta, Elementos de Teología Cristiana, Casa Bautista de Publicaciones
  6. John Stot, La Cruz de Cristo, página 161-162,ed.Vida

El Arrepentimiento en el Evangelio de Juan

El Arrepentimiento en el Evangelio de Juan

2009 AGOSTO 25

by Armando Valdez

Un argumento contra el arrepentimiento que es invariablemente encontrado en libros que no creen en el señorío dice así: El evangelio de Juan, probablemente el único libro en la Escritura cuyo propósito es explícitamente evangelistico (Juan 20:31), nunca menciona el arrepentimiento. ¿Si el arrepentimiento fuera crucial para el mensaje del evangelio, no fuera correcto suponer que Juan hubiera incluido un llamado al arrepentimiento?

Lewis Sperry Chafer escribió, “El evangelio de Juan, el cual es escrito para presentar a Cristo como el objeto de fe hacia la vida eterna, ni una vez emplea la palabra arrepentimiento” (Systematic Theology, 3:376) [Teología sistemática, 3:376). Chafer sugiere que el cuarto evangelio sería “incompleto y desviado si al arrepentimiento debe darse un lugar distinto, e independiente de, el creer. No hay persona reflexiva que intente defender [el arrepentimiento como condición para la salvación] contra tales probabilidades, y aquellos que lo han tomado dudoso lo han hecho sin pesar en la evidencia o considerar la posición insostenible que ellos toman” (3:376-77).

Más recientemente, Charles Ryrie ha escrito,

Es sorprendente recordar que el evangelio de Juan, el evangelio de creencia, nunca usa la palabra arrepentirse o arrepentimiento en el pasaje de la conversación de Jesús con Nicodemo. Pero creer es la palabra usada (Juan 3:12, 15). Entonces si Nicodemo tuvo que arrepentirse, creer debe ser un sinónimo; ¿sino como es que el Señor pudo haber fallado a usar la palabra arrepentirse cuando hablaba con él? A la prostituta Samaritana, Dios no le dijo que se arrepintiera. Él le pidió que se arrepintiera (Juan 4:10), y cuando su testimonio y el del Señor se difundió en medio de los samaritanos, Juan no dijo que se arrepintieron sino que creyeron (versículos 39, 41-42). Y hay como otras cincuenta citas más sobre “creer” y “fe” en el evangelio de Juan, pero ninguna usa “arrepentir”. El clímax es Juan 20:31: “pero éstas se han escrito para que creáis…y para que al creer, tengáis vida en su nombre” (SGS 97-98).

Pero nadie se establece en este punto tan ferozmente como Zane Hodges:

Uno de los hechos más sorprendentes sobre la doctrina del arrepentimiento en la Biblia es que la doctrina es totalmente ausente en el evangelio de Juan. ¡No hay ni siquiera una referencia a ella en todos los veintiún capítulos de Juan! Aún un autor que cree en el señorío escribe: “No hay evangelio que omite el mensaje del arrepentimiento al cual se le puede llamar apropiadamente el evangelio, pues pecadores no pueden venir a Jesucristo aparte de un cambio radical de corazón, mente, y voluntad”.

Esta es una declaración sorprendente. Como el evangelio de Juan sí omite el mensaje del arrepentimiento, ¿debemos concluir entonces que el evangelio no es un evangelio bíblico después de todo?

La misma idea lleva su propia refutación. El cuarto evangelista explícitamente clama a estar evangelizando (Juan 20:30-31). No es la teología del evangelio de Juan que es deficiente; es la teología que se encuentra en la salvación del señorío. De acuerdo, a los esfuerzos desesperantes de maestros que creen en el señorío al leer el arrepentimiento dentro del cuarto evangelio muestran plenamente que han identificado sus propias debilidades fundamentales. Claramente, el mensaje del evangelio de Juan es completo y adecuado sin referencia al arrepentimiento si quiera (AF 146-47).

Hodges sugiere que el apóstol Juan estuvo a propósito evitando el tema del arrepentimiento (AF 149). Él no encuentra en el evangelio de Juan una palabra – ni siquiera una sílaba – del arrepentimiento. Y si hubo algún lugar perfecto para que el evangelista inyecte este tema en su evangelio, este hubiera sido el lugar.

¡Pero su silencio es ensordecedor!…

El silencio del primer capítulo persiste hasta al último capítulo del libro. El cuarto evangelio no dice nada sobre el arrepentimiento, mucho menos conecta el arrepentimiento en cualquier forma con la vida eterna.

Este hecho es el signo de muerte para la teología de señorío. Solamente una ceguera resoluta puede resistir la conclusión obvia: Juan no tomó en consideración el arrepentimiento como una condición para la vida eterna. Si lo hubiera considerado, lo hubiera dicho. Después de todo, de eso se trata su libro: obteniendo la vida eterna (AF 148).

¿Qué debemos pensar de esta sugerencia? ¿Es el “silencio” sobre el arrepentimiento del apóstol Juan verdaderamente el signo de muerte para la posición de señorío?

Hardly H.A. Ironside respondió a este problema hace más de cincuenta años atrás. Él escribió:

La disposición de los cuatro evangelios está en perfecta harmonía. En los sinópticos [Mateo, Marcos y Lucas] el llamado es al arrepentimiento. En Juan el énfasis es dado al creer. Algunos han creído que hay una inconsistencia o contradicción aquí. Pero necesitamos recordar que Juan escribió muchos años después que los viejos evangelistas, y con el objetivo definido en vista de mostrar a Jesús como el Cristo, el Hijo de Dios, y que, creyendo, podemos tener vida por medio de Su Nombre. Él no simplemente viaja sobre el piso ya bien recorrido. Sino, él le agrega y entonces suplementa los registros anteriores, incitando a la confianza en el testimonio que Dios ha dado sobre Su Hijo. Él no ignora el ministerio del arrepentimiento porque él subraya la importancia de la fe. Al contrario, él enseña a las almas arrepentidas la simplicidad de la salvación, de recibir la vida eterna, por medio de confiar en Él quien, como la verdadera luz, que arroja luz sobre todo hombre, haciendo así manifiesta la condición humana caída y la necesidad de un cambio entero de actitud hacia él mismo y hacia Dios (Except Ye Repent, 37-38) [Excepto que se arrepientan].

La afirmación de Zane Hodges que “el cuarto evangelio no dice nada sobre el arrepentimiento” (AF 148) es demostrablemente falso. Sí es verdad que Juan no usa la palabra arrepentimiento, pero como hemos observado en otros lugares, nuestro Señor también no usó la palabra gracia. Uno sospecha que los teólogos que no creen en el señorío se retrocedieran de cualquier sugerencia que la doctrina de la gracia no se encuentra en la enseñanza de Jesús.

El arrepentimiento está bordado en la misma fábrica del evangelio de Juan, aunque la palabra misma nunca es empleada. En la cuenta de Nicodemo, por ejemplo, el arrepentimiento fue claramente sugerido en el mandato de Jesús a que fuera “[nacido] de nuevo” (Juan 3:3, 5,7). El arrepentimiento fue el punto de la ilustración en el Antiguo Testamento que el Señor le dio a Nicodemo (vv. 14-15). En Juan 4, la mujer en el pozo sí se arrepintió, como podemos ver en sus acciones en versículos 28-29.

¿No esta el arrepentimiento incluido por implicación en la siguiente descripción de Juan sobre la fe salvadora?

Juan 3:19-21: Y esta es el condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

Juan 10:26-28: Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano (énfasis agregado).

Juan 12:24-26: De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor, Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Para decir que Juan recurrió a una fe que excluía el arrepentimiento es hacer erróneo el concepto del apóstol de lo que significa ser un creyente. Aunque Juan nunca usa la palabra arrepentimiento como verbo, el verbo que sí usa es aún más fuerte. Él enseña que cada creyente verdadero ama la luz (3:19), viene a la luz (3:20-21), obedece al Hijo (3:36), practica la verdad (3:21), adora en espíritu y verdad (4:23-24), honra a Dios (5:22-24), hace buenas obras (5:29), come el pan y la vida (6:48-66), ama a Dios (8:42, cp. 1 Juan 2:15), sigue a Jesús (10:26-28), y sigue los mandamientos de Jesús (14:15). ¡Esas ideas no ocurren en la salvación que no cree en el señorío! Cada uno presupone el arrepentimiento, compromiso, y un deseo a obedecer.

Así como sugieren esos términos, el apóstol tuvo cuidado de describir la conversión como una vuelta completa. Para Juan, convertirse en creyente significa resurrección de la muerte a vida, y saliendo de la oscuridad hacia la luz, abandonando mentiras por la verdad, cambiando el odio por el amor, y abandonando el mundo por Dios. ¿Qué son esos pero imágenes de una conversión radical?

Amar a Dios es la expresión que Juan usa con más frecuencia para describir el comportamiento del creyente. ¿Cómo pueden los incrédulos empezar a amar a Dios aparte de un arrepentimiento genuino? ¿Qué es lo que él implica en amor?

Finalmente, acuerde que es en el evangelio de Juan en donde se describe el ministerio del Espíritu Santo de convicción hacia un mundo incrédulo (Juan 16:8-11). ¿De qué condena a los incrédulos el Espíritu Santo? De “pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). ¿No haría caso que el ministerio del Espíritu Santo de convencer a las personas del pecado y sus consecuencias tiene el propósito específico de establecer las bases para el arrepentimiento?

En el arrepentimiento subyacen todas las escrituras de Juan. Es entendido, no necesariamente explicito. Sus lectores eran tan familiarizados con su mensaje apostólico que no tuvo que establecerse en el tema del arrepentimiento. Juan enfatizo diferentes facetas del mensaje del evangelio de aquellos subrayados en Mateo, Marcos, y Lucas. ¡Pero él con seguridad no los estaba contradiciendo! Su meta ciertamente no era idear la doctrina de salvación que no cree en el señorío.

De hecho, el propósito de Juan fue exactamente opuesto. Él estaba mostrando que Jesús es Dios (e.g., 1:1-18; 5:18; 12:37-41). Los lectores de Juan claramente entendieron la implicación de eso: Si Jesús es Dios y lo debemos recibir como Dios (Juan 1:12), nuestro primer deber en venir a Él con el arrepentimiento (cp. Lucas 5:8).

Este artículo apareció originalmente aquí en Gracia a Vosotros

http://evangelio.wordpress.com/

Predestinación.El fondo histórico-geográfico de una controversia

Predestinación.El fondo histórico-geográfico de una controversia

Aunque el término proginosko — conocer de antemano, como prognosis = presciencia, comporta en la Biblia un matiz afectivo, una predilección, lo cual nos obliga a colocar un acto de la voluntad divina por delante de todo lo que pueda acontecer después, la intrusión de los prejuicios teológicos pronto indujo a los escritores eclesiásticos de los primeros siglos a distorsionar el uso de los términos prognosis y prohorismós, dividiendo a los llamados «Padres de la Iglesia» (sobre todo, a partir del siglo iv) en dos escuelas; la intelectualista y la voluntarista.

A) La escuela intelectualista se fraguó en el Oriente (podemos representarla en Juan Crisóstomo). Según ella, Dios ejecuta Sus designios de acuerdo con su presciencia (entendiendo ésta como un mero «conocer de antemano» en sentido intelectual); por tanto, destina a cada uno al lugar al que sus propias obras lo llevan. Este concepto de predestinación «posí praevisa mérita» (a base de los méritos conocidos de antemano) surgió en Oriente como reacción contra el fatalismo maniqueo y apenas tuvo aceptación en Occidente hasta el tiempo de la Reforma, cuando fue recogido por los jesuitas, llamándose molinismo, por ser el jesuita Luís de Molina quien le dio forma definitiva.

B) La escuela voluntarista tiene su representante más típico en Agustín de Hipona, quien definió la predestinación como «la presciencia (en el sentido de predilección) y preparación de los beneficios divinos, por los que con toda certeza se salvan cuantos se salvan».[1]

Lo radical de su postura se echa de ver por el contexto posterior en que, al hablar de la «massa perditionis» de los inconversos, añade que no se les concede ni el tener ocasión de creer. Tanto Duns Scot (Escoto) como Tomás de Aquino favorecieron, de diverso modo, esta tendencia, que fue recogida y radicalizada en el siglo xvi por Juan Calvino, así como por los seguidores de Tomás de Aquino. Surgió en el siglo v como reacción contra el pelagianismo y el semipelagianísmo. Tras el Concilio de Trento, la Iglesia de Roma se ha inclinado más bien hacia el molinismo —énfasis en la libertad humana—, mientras las iglesias típicamente Reformadas se adhirieron a Calvino.

¿Qué dice la Escritura?

El mensaje de Dios ha de tomarse en su totalidad, estando dispuestos a tomar en su sentido obvio todos los lugares que traten de esta materia, y explicando los lugares oscuros a la luz de los claros, sin retorcer éstos para que encajen en un sistema determinado. Si seguimos incondicionalmente la opinión de un hombre, por muy «hombre de Dios» que haya sido, sin cotejarla cuidadosamente con la Palabra, estamos en peligro de seguir las mismas «tradiciones de hombres» (Col. 2:8), de las que decimos abominar. Veamos, pues, lo que dice claramente la Escritura:

A) La Escritura nos dice que Dios ha elegido a ciertos individuos para que lleguen a ser hijos de Dios y herederos del reino de los Cielos, y ello sin mérito alguno por nuestra parte: «Según nos escogió en El (Cristo) antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos… en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo» (Ef. 1:4-5); «Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios… de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a la cual os llamó» (2.a Tes. 2:13-14): «A los que de antemano conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de Su Hijo» (Rom. 8:29-30). Se habla aquí de «los que conforme a su propósito son llamados» (v. 28).

Si se examinan estos textos con otros citados al comienzo de esta lección, se advertirá que:

1) se trata de una elección que precede a la previsión de los méritos, pues no es porque seamos santos, sino para que lo seamos; no nos llamó por haber creído, sino para que creamos; el mismo término «elección» queda sin sentido, si Dios se limita a ver el camino que vamos a tomar, la decisión por la que nos determinamos a creer;

2) se trata de una elección incondicional, inmutable, eficaz, como lo muestra el que Dios obra el mismo querer y hacer nuestro (Filip. 2:13);

3) se hace en Cristo, por Cristo y para Cristo, como Mediador, no porque Cristo sea, con su obra, la causa de nuestra elección, sino porque El es el realizador de la salvación a la que fuimos elegidos para ser, a su tiempo, aceptos, o sea, reconciliados, en el Amado (Efesios 1:6). En otras palabras, Cristo no murió para que Dios nos amara, sino porque nos amaba (Jn. 3:16).

B) Pero la Escritura dice también que Dios quiere que todos se salven, y por eso Dios envió a Su Hijo al mundo, porque Dios amaba al mundo (Jn. 3:16). «Bueno es Jehová para con todos» (Sal. 145:9). «Y por todos murió…; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo» (2.a Cor. 5:15, 19); «El cual (Dios) quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1.a Tim. 2:4); Dios no quiere «que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2.a Ped. 3:9); «El (Jesucristo) es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1.a Jn. 2:2).

De aquí deducimos que:

1) Dios ha provisto medios de salvación para todos, de modo que podamos decir «cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia» (Rom. 5:20); [2]

2) por eso, es sincera la invitación del Señor, por medio de Pablo, en Hechos 17:30: «manda a todos los hombres, en todo lugar, que se arrepientan», y en 2.a Cor. 5:20: «¡Reconciliaos con Dios!»;

3) la inconversión es un rechazo de la gracia: «¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?» (Rom. 2:4).

C) La Escritura dice que la única causa de condenación no es la voluntad de Dios, sino el rechazo consciente de la salvación ofrecida: «¡Cuántas veces —dice Jesús a los judíos impenitentes— quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!» (Luc. 13:34); «Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y ésta es la condenación —es decir, ésta es la causa de la condenación—: que la luz (que ilumina a todo hombre —cf. Juan 1:9—) vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz» (Jn. 3:17-19); «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios» (Rom. 2:5).

D) Así que podemos concluir: Toda la salvación es de gracia (Ef. 2:8-10); toda la condenación es por la resis­tencia del hombre, que no se abre a la luz, a la gracia, al mensaje salvífico, a la obra del Espíritu (Hech. 7:51). Nos queda una pregunta que resume el misterio profundo del destino de cada hombre: ¿por qué Dios ha decretado eternamente el romper la resistencia de unos, abriendo sus corazones (Hech. 16:14), y no de otros? La respuesta (misteriosa, claro está) la encontrará el lector en Rom. 9: 14-24; 1.a Cor. 4:7; 15:10.

Terminemos con optimismo: «¡GRACIAS A DIOS POR SU DON INEFABLE!» (2.a Co­rintios 9:15).

notas

[1]. V. Rouet de Journel, Enchiridion Patristicum, n. 2000. Agustín radicalizó su postura más aún en sus últimos años, pero 1.a Timoteo 2:4 fue un texto que le llevó de cabeza.

[2]. Si la provisión de gracia está a disposición sólo de algunos, se quiebra por su base el paralelismo general del contexto (versículos 15-19).

FRANCISCO LACUEVA, Curso de Formación teológica evangélica, un Dios en Tres Personas Pag. 176-180 ,ed Clie