Protestantism in Latin America

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Avance del Pentecostalismo precoupa al Vaticano

«Los protestantes están igualados ya a los católicos como confesión religiosa cristiana en el aspecto cuantitativo, en gran parte gracias al crecimiento de la Iglesia evangélica pentecostal en América Latina (y en Asia y África); lo que preocupa a los cardenales católicos reunidos en el Vaticano. Reflejo de ello es que el crecimiento de los movimientos pentecostales, presentes desde inicios del siglo XX en América Latina, fue uno de los temas tratados en la reunión extraordinaria celebrada este pasado viernes en el Vaticano, entre más de cien cardenales católicos de todo el mundo. Ante el Papa Benedicto XVI, el cardenal alemán Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, manifestó su preocupación por el “crecimiento exponencial” de los grupos pentecostales. “Perduran las dificultades con ellos debido a sus métodos misioneros tan agresivos”, comentó el purpurado, quien presentó un informe sobre las relaciones con todas las corrientes de protestantes, de carismáticos y de ortodoxos.

El cardenal Kasper subrayó que el movimiento pentecostal cuenta hoy en día con 400 millones de personas y que “no puede ser ignorado”. Las iglesias pentecostales son la rama evangélica con más crecimiento en América Latina, llegando a constituir entre el 80% y el 85% de las diversas comunidades protestantes.

El movimiento pentecostal llegó en 1909 a América Latina y se expandió con fuerza, especialmente en los países del Caribe, en el norte de Sudamérica y en Brasil.

Con el tiempo –contradiciendo a la falsa teoría del control norteamericano- han surgido iglesias de carácter nacional, totalmente desconectadas de las de Estados Unidos, e incluso, existen iglesias “híbridas”, que integran elementos religiosos tomados del cristianismo protestante, católico e incluso de otras religiones no cristianas como la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), nacida en Brasil.»

http://historiaparaeldebate.blogcindario.com/2007/11/00029-preocupa-acardenales-

Porqué Somos Protestantes?-Sola Scriptura

Porqué Somos Protestantes?-Sola Scriptura
OCTUBRE 26, 2009

by Eduardo
Cuando escuchamos la palabra protestante siempre entendemos algo negativo. Es decir, es alguien que está protestando en contra de algo, sin embargo la palabra tiene un significado muy diferente. Este término es una palabra compuesta que se origina del latín pro testare, pro significando “por” y testare que quiere decir “testificar.” Y esta semana deseo, estando tan cerca la celebración de la Reforma, inciar un análisis de lo que fue logrado en la protesta.

Como protestantes debemos entender el término no como algo negativo, sino como algo positivo, implicando que estamos testificando a favor de la verdad. Y esto es lo que confirma la historia de la iglesia.

Durante la Edad Media la iglesia se había corrompido de tal manera, que la fe que había sido entregada por los apóstoles prácticamente era desconocida en el mundo. Se habían promulgado gran cantidad de edictos con el fin de engrandecer y enriquecer a los líderes eclesiásticos. Para poder afirmar estas cosas estos hombres habían evitado que el pueblo pudiera tener acceso a las Escrituras, habiendo mantenido la Biblia en latín. Así el pueblo común no podía objetar sus enseñanzas y podía ser fácilmente engañado.

Johann Tetzel

La fe que ahora compartimos se originó en un tiempo convulso, cuando un monje dominicano llamado Johann Tetzel, apareció en Alemania vendiendo indulgencias. En el año 1517 este monje andaba prometiendo la remisión de pecados a aquellos que escuchaban su mensaje y compraban estos certificados y además hasta prometía el perdón de pecados de aquellos que habían muerto y estaban, supuestamente, en el purgatorio.

Esta doctrina, por supuesto, había originado por la necesidad del papado de inventar alguna manera de enriquecerse. Es decir, si las personas estaban en un lugar intermedio, en donde eran purificados por los pecados que no habían sido remitidos en la tierra, podían engañar al pueblo para que por dinero ayudaran a que esta purificación fuera más rápida, y así estos muertos pudieran ir al cielo con mayor prontitud.

Cuando Tetzel llegó a Alemania la gente corría con su dinero para comprar estas indulgencias firmadas por el papa. El monje dominicano llegó hasta el punto de asegurar que con el simple depósito de sus monedas en la caja los pecados podían ser perdonados. Para hacer la venta más popular Teztel cantaba, “So bald der Pfenning im Kasten klingt, die Selle aus dem Fegfeuser springt.” (Tan pronto la moneda en la caja suena, el alma del purgatorio vuela).

La gente venía de todas partes de Alemania para que sus pecados fueran perdonados. Pronto las actividades de Tetzel llegaron al conocimiento del Dr. Martín Lutero quien era profesor de Teología de la Universidad de Wittemberg, quien recibió las noticias con mucha preocupación.

Lutero se enfureció y para salvar al pueblo de este perverso negocio redactó 95 tesis las cuales fue personalmente a clavar en las puertas del castillo de la ciudad. Estas tesis formaban un documento en contra de las indulgencias. Lutero ardientemente contendía que estos certificados no servían para remitir los pecados ni de ellos ni de los muertos, pero debido a que estos documentos papales venían en latín, el pueblo no podía comprender lo que verdaderamente decían y tenían que confiar en las palabras y promesas de Tetzel.

Lutero clavando sus tesis

Estas enseñanzas eran reforzadas por la enseñaza de la iglesia católico romana iniciada con el papa Sixto IV en 1460 acerca del Tesoro de los Méritos (Treasury of Merits), en donde se promulgaba la idea que la Iglesia era el custodio de los méritos de los santos quienes habían excedido en estos y por lo tanto la iglesia podía disponer de el sobrante de estos méritos y otorgárselos a otros hombres para que pudieran salir del purgatorio. Lo único que debían hacer las personas era ir al Tesoro de los Méritos y adquirir aquello que les hacía falta.

Lutero estaba tan enfurecido que retaba a los académicos a discutir y debatir sus 95 tesis para mostrar la mentira de las indulgencias. Aquellos que se unieron a la causa luterana fueron llamados protestantes. Fue entonces el 31 de octubre de 1517 cuando Lutero protestó contra los abusos de la iglesia católica. En la tesis número treinta y dos escribió,

“Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.”

Lutero inició una ardua lucha para que la iglesia volviera a la fe verdadera, sin embargo en su lucha se dio cuenta que todas estas falsas enseñazas venían con el consentimiento del papa Leo X, así como del arzobispo de Mainz, Albrecht.

Lutero protestó contra la corrupción de los líderes de la iglesia así como contra las falsas enseñazas que estaban presentes en ella, pero además como protestante testificó a favor de la verdad de Jesucristo y la Biblia. Esto es lo que caracteriza a aquellos que profesamos estar en contra de la Iglesia Católico Romana.

Esta pequeña introducción nos servirá para entender lo que salió de la Reforma. Pero, qué fue formulado en la Reforma? Cuáles son las bases del protestantismo? En los próximos días estaremos viendo las 5 Solas de la Reforma, pero el día de hoy iniciaremos con la primera, Sola Scriptura.

Sola Scriptura

El protestantismo afirmó la verdad acerca de la Palabra de Dios, es decir que es theopneustos, griego para “exhalada por Dios.” Los protestantes afirmamos que la Biblia es la Palabra que salió de la boca de Dios mismo, y por ello es lo único que puede equipar al creyente para toda buena obra (2 Timoteo 3: 16-17). Este concepto fue lo mismo que enseñó Jesucristo. En Mateo 5 el evangelista registra las siguientes palabras de nuestro Señor,

  • “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.” Mateo 5: 18

Debido a que la Biblia es la Palabra de Dios, los protestantes negamos la autoridad de las tradiciones humanas. Porqué? Porque nuestra guía es la Biblia y en ella encontramos a Jesús confrontando a los fariseos por nulificar la Palabra de Dios con sus tradiciones (Mateo 15: 6). La condenación que hizo el Señor de los fariseos y escribas era que habían malinterpretado las Escrituras y enseñaban sus tradiciones como la misma autoridad. Además la Biblia dice de sí misma lo siguiente,

  • Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.”Salmo 119: 18
  • Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.”Salmo 138: 2
  • 7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. 8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. 9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. 10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. 11 Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.”Salmo 19: 7-11

Lutero luchó contra las indulgencias precisamente porque no tenían ningún fundamento bíblico, sino que eran enseñanzas supersticiosas de hombres, con un fin malvado. El papa enfurecido exigió a Lutero ir a Roma para retractarse. Sin embargo debido a que su vida corría peligro, pues ya se había declarado a Lutero un hereje y a que fuera encarcelado si era atrapado, Federico el Sabio contendió para que el juicio fuera en Alemania.

Dieta de Worms

Fue en 1521 en la ciudad de Worms que se reunieron los líderes de la iglesia, así como príncipes alemanes y el Rey Carlos V, para que Lutero, un monje, se retractara de todo lo que había dicho. Johann von Eck le dio 24 horas a Lutero para que así hiciera, pero al día siguiente Lutero se paró frente a la Dieta y dio un discurso que cambió la historia de la iglesia para siempre. Este monje, sin ser rico, y sin poder se paró frente a estos líderes y exclamó,

“Debido a que su serena majestad y sus señores buscan una simple respuesta, la daré de esta manera: A menos que yo sea convencido por el testimonio de las Escrituras o por la clara razón (pues no confío sólo en el Papa ni en los concilios, debido a que es sabido que han errado y se han contradicho), estoy atado por las Escrituras que he citado, y mi conciencia está cautiva a la Palabra de Dios. Yo no puedo y no retractaré nada, debido a que no es seguro ni correcto ir en contra de la conciencia.” Luther’s Works. Volumen 32.

Al terminar estas palabras probablemente Lutero estaba temblando pues sabía que había puesto su vida en peligro. Lutero conocía la historia de Jan Huss quien había sido quemado en la hoguera un siglo antes por intentar reformar la iglesia. Sin embargo el emperador le dio un salvoconducto para que Lutero regresara a su pueblo sin problemas.

Lo más importante y lo que cambió la historia fue el hecho de que Lutero se aferró a la doctrina de Sola Scriptura. Como este monje agustino, los protestantes estamos cautivos “a la Palabra de Dios.” La revolución que inició Lutero luego de estas palabras fue inmensa. Pronto la Biblia fue traducida al alemán y la gente se volvió a la Biblia para encontrar las verdades que habían estado escondidas por tanto tiempo.

Hombres como Juan Calvino también se esforzaron por enseñar esta preciada doctrina, argumentando que la Biblia es la Palabra autoritaria e infalible de Dios para Su pueblo. La confesión Bautista de Londres de 1689 a la cual me adhiero dice,

“(1)Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y obediencia salvadoras.1 Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; (2) por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia;3 y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto mas cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.” CBL 1689

Hace más de 500 años Dios providencialmente causó una revolución a manos de un monje a quien le reveló la verdad. Con él, Dios continúo reuniendo a sus ovejas perdidas.

Aplicación para nuestros tiempos

La doctrina de Sola Scriptura defendida por Lutero y los reformadores durante el siglo XVI debe hacernos reflexionar. Primero, esta doctrina no surgió durante la Reforma, sino que es una verdad bíblica, creída por los apóstoles y los primeros cristianos. El pasaje más claro es 2 Timoteo 3: 16-17, en donde Pablo deja claro que las Escrituras, inclusive aquellas que así como él, los apóstoles estaban escribiendo en ese momento, eran la palabra que Dios había hablado. Por esta razón son la única regla de fé y práctica para los creyentes.

Por esa simple razón debemos rechazar cualquier doctrina de hombres, ya sea para dirigir el modo en que el creyente debe vivir su vida para Dios, así como para conocer la verdad de Dios mismo. Es por ello que el catolicismo romano debe ser rechazado y categorizado como una falsa religión. La Iglesia Católica Romana es una falsa iglesia por la simple razón que predica un falso evangelio. Porqué? Porque en lugar de someterse a la Biblia, la cual es la máxima autoridad para la Iglesia, se han sometido a la sabiduría de hombres a quienes la historia muestra como hombres que iban tras sus vientres.

Además, debemos rechazar toda aquella enseñanza que asegure que Dios continúa hablando hoy en día fuera de la Biblia. Y esto es muy común dentro del evangelicalismo, específicamente dentro del pentecostalismo y el movimiento carismático. Es común escuchar a hombres argumentar que Dios sigue dándole profecía a la Iglesia. Por ello hay tantos autodenominados profetas hoy en día. Pero si la Biblia es lo que Pablo dijo que era, entonces nada puede dirigir la vida del creyente fuera de la Biblia. Es más, si las palabras de Cristo dadas al apóstol Juan en el libro de Apocalipsis son ciertas, no hay más palabras que deban ser escritas o agregadas a la Biblia. Si realmente existiera la profecía en la actualidad, estas palabras deberían ser escritas y agregadas a la BIblia y entregadas a todos los creyentes a través de todo el mundo. De no ser así, la Iglesia se está perdiendo la verdad revelada por Dios. Pero, por supuesto, esto no es cierto.

Debido a que el don de profecía ya cesó, una vez que se terminaron de escribir los libros del Nuevo Testamento, ya no necesitamos de otra cosa que no sea la Biblia para conocer a Dios y Su voluntad. Es por ello que como protestantes debemos adherirnos firmemente a la doctrina de Sola Scriptura.

sujetosalaroca.org

Final de Kathryn Kuhlman-El poder silencioso de Dios (II)

Final de Kathryn Kuhlman

El poder silencioso de Dios (II)   

 “Seréis libres, en verdad libres, no cuando vuestros días estén libres de cuidado ni vuestras noches de necesidad y pena. Sino, más bien, cuando esas cosas rodeen vuestra vida y, sin embargo, os elevéis sobre ellas desnudos y sin ataduras”. Estas palabras del poeta cristiano Khalil Gibran nos hablan de una libertad por encima de nuestras circunstancias, que no se circunscribe al momento, que lo trasciende. 

 
Kathryn Kuhlman eligió para reiniciar su ministerio la ciudad minera de Franklin. Tal vez, las puertas cerradas de muchas capillas y congregaciones, le devolvió a los orígenes humildes de su ministerio. En el Gospel Tabernacle, una famosa capilla de la ciudad y en la emisora WKRZ de Oil City la voz de Kathryn comenzó a escucharse de nuevo. En esta etapa incorporó a su ministerio la oración por sanidad divina. Al principio había tenido sus dudas, la confusión y los métodos de algunos predicadores no le gustaban a la predicadora, pero varios milagros se sucedieron en su congregación y, finalmente se decidió a desarrollar un ministerio de sanidad.    

Las cosas comenzaban a ir bien para Kathryn. Al poco tiempo abrió su propia iglesia llamada “Templo de Fe”. Tras varios meses de próspero ministerio la reclamó la iglesia Pittsburg, pero ella no quería abandonar a su joven congregación, por lo que dijo la famosa frase: “Tendría que caerse el techo del Templo de Fe, literalmente, para que yo creyera que Dios desea que me mude a Pittsburg”. Unos días después el techo se desplomó debido a una gran acumulación de nieve y Kathryn se trasladó a su nueva iglesia. 

La evangelista comenzó un ministerio a nivel nacional y, al poco tiempo, su programa de radio se escuchaba en todos los estados. Unos años más tarde, dio el salto a la televisión, cosechando numerosos éxitos. En medio de su ajetreada agenda, compaginaba sus programas de radio y televisión y el trabajo en la iglesia, con una reunión mensual multitudinaria en el “Auditorio Shire” en Los Ángeles, donde miles de personas acudían para escucharla predicar. 

Kathryn se había convertido en una celebridad cristiana; las estrellas de cine asistían a sus reuniones. Su estrella siguió brillante hasta el final. En los últimos meses de 1975 enfermó gravemente; cuando acudieron sus amigos a verla y algunos le propusieron orar para su sanidad, ella hizo un gesto negativo y Evelyn Roberts dijo: “No quiere que oremos. Quiere irse a casa. En febrero de 1976 vio su deseo cumplido, tenía sesenta y ocho años de edad. Una mujer que supo sobreponerse a su sufrimiento y lograr una libertad que mira por encima a los problemas. 

Su epitafio final fue: El mundo me ha llamado tonta por haber dado mi vida entera a Alguien que nunca he visto. Se exactamente lo que voy a decir cuando esté en su presencia… Lo intenté. Me entregué lo mejor que pude.

Artículos anteriores de esta serie:
   
  1 Kathryn Kuhlman  

Mario Escobar es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Nueva Historia para el Debate»

© M. Escoba, ProtestanteDigital.com (España).

Origen y creencias del movimiento pentecostal (VI)

William J. Seymour

Sexto artículo de esta serie sobre las iglesias “Pentecostales” escrita por el historiador Mario Escobar Golderos.     

 

Origen y creencias del movimiento pentecostal (VI) 

Los viejos clichés siempre son ineficaces para profundizar en las verdaderas intenciones de los hombres. Las conspiraciones, las organizaciones secretas, los hombres “oscuros” que se introducen en lugares “santos”, a pesar de estar bien para las novelas, hacen un flaco favor en la difusión del Cristianismo. Si bien la Biblia nos advierte de los falsos maestros y los falsos pastores, ¿cuántas veces se ha usado este argumento para perseguir lo que no nos agrada? 

Tomas Moro en su libro Utopía nos describe de una manera magistral a ese tipo de hombre inmovilista, conformista, que se cree en la posesión de la verdad absoluta y que intenta frenar al Espíritu y al tiempo. En la carta a su amigo Peter Giles, que le sirve de excusa para introducir su libro, Moro argumenta que si se trata de uno que posee un pequeño atisbo de estudio, rechaza como trastos caseros y lugares comunes lo que no está repleto de términos viejos y apolillados y desusados. Algunos hay que sólo encuentran placer en antiguallas enmohecidas. Y algunos sólo en se sus propias acciones (1)

Algunos confunden la conspiración del Espíritu Santo para cambiar el mundo, con propia conspiración para que todo siga igual. 

WILLIAM J. SEYMOUR 
Seymour nació en el esclavista estado de Louisiana, el 2 de mayo de 1870. Sus padres habían sido esclavos y, tras la Guerra Civil, fueron liberados, pero la violencia racial obligó a muchos negros del Sur a abandonar sus casas hacia tierras más tolerantes. La familia de Seymour continuó trabajando para sus antiguos amos. Pero cuando el joven William tuvo la oportunidad, decidió emigrar a los veinticinco años para encontrar un trabajo que le sacara de la miseria. 

En Indiana, Seymour se integró en la Iglesia Metodista Episcopal Simpson Chapel, una rama de profunda tradición evangelística. Después se mudó a Ohio y tras recibir el rechazo por su condición racial, terminó integrándose en un grupo denominado Movimiento de Reforma de la Iglesia de Dios. Este grupo, radical en sus conceptos externos, le acogió muy bien. Al poco tiempo enfermó de viruela, perdiendo la visión en un ojo. Su enfermedad le animó a dedicar el resto de su vida al pastorado. Viajó a Texas y se instaló allí con unos familiares. En 1905 conoció a Parham, que realizaba una campaña evangelística en la ciudad de Houston. Poco después, Seymour se inscribió en el centro de estudios bíblicos creado por Parham en la capital de Texas. Después de completar sus estudios en la escuela bíblica, Seymour recibió una invitación de la señorita Nelly Ferry para pastorear una congregación en California. 

La llegada de Seymour a Los Ángeles no pudo ser en un mejor clima espiritual; muchas iglesias de distintas denominaciones estaban experimentando un notable crecimiento. El primer sermón de William a la pequeña congregación fue sobre el texto de Hechos 2:4 (El día de Pentecostés). Su mensaje no fue muy bien acogido por algunos miembros de la congregación. Pero logró reunir un grupo de creyentes en febrero de 1906. Las reuniones en casas humildes no hacían presagiar el imponente movimiento que se estaba gestando en la ciudad. El grupo fue creciendo y un hermano de la iglesia recibió el primer bautismo del Espíritu Santo, aunque el propio Seymour no logró ser bautizado hasta días más tarde. 

El crecimiento del grupo les animó a buscar un local para reunirse. Seymour y varios ancianos de la iglesia recorrieron las calles de Los Ángeles hasta dar con una vieja iglesia metodista abandonada, la capilla estaba en la calle Azusa. (Continuará) . 


(1) Moro, Tomás, Utopía, Orbis, Barcelona, 1991. Pág. 73.  

 

 

 

Artículos anteriores de esta serie:
   
  De Pentecostés a la Nueva Era  
  Un abismo entre Pentecostés y Nueva Era  
  Pentecostalismo, carismatismo y neocarismatismo  
  Más allá de Topeka (I)  
  Más allá de Topeka (II)  

 

Mario Escobar es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Nueva Historia para el Debate»

© M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2005).

Origen y creencias del movimiento pentecostal (V)

Más allá de Topeka (II)

Quinto artículo de esta serie sobre las iglesias “Pentecostales” escrita por el historiador Mario Escobar Golderos.  

 

Origen y creencias del movimiento pentecostal (V)

Cuando la locura habló en boca de Erasmo, tal vez no hubo nunca locura tan cuerda, riéndose de los desafortunados “maestros” retóricos, que juzgan a los hombres por la pléyades de títulos y las palabra enrevesadas e incomprensibles, dijo sin ruborizarse: “Me parece adecuado imitar en esto a los maestros retóricos de nuestros días, que creen ser ni más ni menos que dioses, si pueden mostrar, como las sanguijuelas, dos lenguas, y que consideran gran hazaña engarzar en sus discursos en latín alguna palabra griega, a manera de mosaico, aunque el lugar no sea el más a propósito para ello” (1).  

Cristo no parecía muy dispuesto, durante los tres años de su ministerio, a buscar entre las rabínicas escuelas a los portadores de su mensaje. Pablo, como un abortivo, fue la excepción que confirmaba la regla, aunque en la primera carta a los Corintios, el propio apóstol confirma la vocación de la mayor parte de los creyentes (lo vil, lo menospreciado, lo que no tiene nombre, etc.). Decir de un líder cristiano que “su biografía es lamentable, dado que no tenía los conocimientos bíblicos necesarios”, se une con la corriente actual, de que, lo académico está por encima de la experiencia y el corazón. Circula ahora por algunas iglesias ese deseo de reconocimiento “mundano(2)”, donde se pide un extenso currículum a los pastores, olvidando, en muchos casos, otros elementos de su formación pastoral. 

C.F. PARHAM 
Charles F. Parham nació el 4 de junio de 1873 en un pequeño pueblo de Iowa, llamado Muscatine. Sus padres se trasladaron con él a Kansas y le criaron como un verdadero pionero; en una tierra inhóspita rodeada de tribus indias y pistoleros. Perdió a su madre a la edad de siete años y diversas enfermedades produjeron en él una infancia triste y difícil. Desde lo nueve años sintió el llamado a predicar el Evangelio y aprovechó su postración para leer todo tipo de libros. Compaginó su formación autodidacta con el cuidado de las vacas de su padre. 

Desde muy joven Parham ayudó como profesor de la Escuela Dominical y como obrero en su iglesia. Su primer predicación fue a la edad de 15 años. Comenzó sus estudios universitarios en elSouthwestern Collage (Kansas) a los diecisiete años. Empezó la carrera de medicina y olvidó su vocación ministerial, pero una nueva enfermedad le devolvió a su deseo de ser predicador. 

Abandonó sus estudios a la edad de dieciocho años, iniciando su carrera como evangelista. Un año más tarde, pastoreaba la iglesia metodista de Edora (Kansas) y por las tardes colaboraba en otra iglesia. En seguida tuvo problemas con su denominación al predicar que ninguna denominación salvaba y abandonó el pastorado para dedicarse a su labor de evangelista. Poco tiempo después se casó con Sarah Thislewaite. 

La enfermedad de su primer hijo le empujó a orar fervientemente por él, ya que la medicina le había desahuciado y éste se curó a los pocos días. Desde entonces, Parham comenzó a incluir en sus mensajes evangelísticos el de la sanidad divina. 

Una vez instalado en Topeka (Kansas) abrió un lugar de reuniones llamado Bethel, en él se atendía todo tipo de necesidades; se recogía a los huérfanos, se ayudaba a los desempleados o se oraba por los enfermos. Parham comenzó a editar un boletín llamado “La fe apostólica”

En el año 1900 abrió un instituto bíblico llamado “Stone’s Folly”. En diciembre de aquel mismo año, comenzaron unos estudios sobre el libro de Hechos de los Apóstoles y Parham pidió a los alumnos que hicieran un trabajo sobre las evidencias bíblicas del bautismo del Espíritu Santo. Después de estudiar Hechos, una alumna llamada Agnes Ozman le pidió a Parham que orara por ella para recibir el bautismo del Espíritu Santo. Al poco tiempo la mujer comenzó a hablar en un idioma extranjero. Unas semanas después Parham predicó en su iglesia en derramamiento del Espíritu Santo con manifestación de lenguas. Él mismo recibió el bautismo espiritual y muchos miembros de su iglesia también. 

Parham recorrió varios estados predicando sobre el bautismo del Espíritu Santo, especialmente en Texas. Los viajes de Parham le llevaron a Sión, la ciudad fundada por Dowie, cuando la iglesia pasaba su peor momento y Dowie estaba apartado del ministerio. Después visitó la iglesia de Azusa en Los Ángeles, aunque de esto ya hablaremos en otro artículo, su popularidad fue notable y produjo una gran oposición en algunos sectores conservadores. 

Sus enemigos acusaron a Parham de sodomía, pero el caso fue desestimado por la corte de Texas. Libre de sus acusaciones realizó un viaje a Jerusalén. Poco después de su regreso, a la edad de sesenta y seis años murió rodeado de sus familiares y amigos. 

Miles de personas se convirtieron por medio de las predicaciones del ignorante vaquero de Iowa. El “fanático flaco y enfermizo”, el “loco” hizo verdaderas las palabras de Cicerón cuando dijo DA MIHI TESTIMONIUM MUTTUM (Dame como préstamo un testimonio). 

Próxima semana: Más allá de Topeka III. Seymour y Azusa. 


(1) De Rótterdam, Erasmo, Elogio de la Locura, Orbis, Barcelona, 1990. Pág. 26. 
(2) Entiéndase mundano como compatible con la sociedad.  

Artículos anteriores de esta serie:
   
  De Pentecostés a la Nueva Era  
  Un abismo entre Pentecostés y Nueva Era  
  Pentecostalismo, carismatismo y neocarismatismo  
  Más allá de Topeka (I)  

 

Mario Escobar es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Nueva Historia para el Debate»

© M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2005).

Origen y creencias del movimiento pentecostal (III)

Origen y creencias del movimiento pentecostal (III)

Pentecostalismo, carismatismo y neocarismatismo

Tercer artículo de esta serie sobre las iglesias “Pentecostales” escrita por el historiador Mario Escobar Golderos.   

 

John Stott en su libro “El Cristianismo Contemporáneo” afirma que el Espíritu Santo es el gran protagonista del libro de los Hechos y, por extensión de toda la historia de la Iglesia. Pentecostés siempre ha formado parte inequívoca del momento fundacional de la fe cristiana. Pentecostales, en cierto modo, los somos todos.  

La base común de Pentecostalismo, carismátismo y neocarismatismo es el énfasis que ponen estos tres movimientos en la persona del Espíritu Santo. Las diferencias entre los tres movimientos son numerosas. El pentecostalismo surge, como ya hemos apuntado en otros capítulos, del movimiento de santidad y sanidad de finales del Siglo XIX. Para los pentecostales, los dones y las sanidades milagrosas son parte esencial de la predicación del Evangelio y la edificación de la Iglesia. 

Doctrinalmente el pentecostalismo comparte la declaración de fe de cualquier iglesia evangélica. Los pentecostales forman un movimiento del que participan varias denominaciones (Asambleas de Dios, Biblia Abierta, Iglesia Apostólica Pentecostal, etc.). Al formar parte de un movimiento, su forma cúltica, el gobierno de la iglesia y estructura denominacional varían considerablemente. El pentecostalismo es heredero de los pioneros pentecostales del siglo XIX, pero ya en los primeros momentos de su historia se produjeron discrepancias internas relacionadas con la forma de entender la expresión pública de los dones, la alabanza o el uso de las lenguas espirituales. Tal vez, la primera discrepancia del movimiento pentecostal surgió entre Charles Fox Parham, responsable del avivamiento de Topeka (Kansas), y William J. Seymour, pastor de la calle Azusa (California), cuando el primero cuestionaba la forma exaltada de las reuniones que se celebraban en la iglesia del segundo. Los dos eran pentecostales, pero no compartían la forma y orden que debía de tener el culto. 

Fuera del movimiento pentecostal surgieron individuos, iglesias y, en algunos casos denominaciones, que aceptaron la mayor parte de las creencias y formas de las iglesias pentecostales, pero que no se integraron dentro de las denominaciones clásicas del pentecostalismo, conservando algunos de los rasgos de su denominación originaria. El caso más notable es el de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, surgida a principios del siglo XX de la Iglesia Metodista. Aunque el nombre de esta denominación sea pentecostal, realmente constituye un movimiento carismático dentro del metodismo. 

Junto al carismátismo de corte evangélico, surgió un carismátismo de origen católico, nacido en Estados Unidos en el año 1967 entre un grupo de estudiantes y en la actualidad aglutina a más de 100 millones de católicos. 

Las diferencias entre pentecostales clásicos y carismáticos es evidente. Los pentecostales clásicos crearon sus propias denominaciones marcando, dentro de la diversidad, unos cánones básicos de culto y doctrina; los carismáticos por el contrario, son grupos que nacen dentro de denominaciones o iglesias ya establecidas, que incorporan las doctrinas pentecostales referidas al Espíritu Santo, pero sin renunciar a su propia tradición y singularidad. 

¿Qué son los grupos neocarismáticos? Estos grupos, surgidos en los años ochenta y noventa del siglo XX, forman un movimiento en sí mismos. Su énfasis ya no es tanto la evangelización, la Biblia y la renovación, como la sanidad emocional, las manifestaciones espirituales y las expresiones externas de espiritualidad. Este énfasis en las manifestaciones externas les lleva, en algunos casos, a aparcar los estudios de la Biblia o realizar estos de una manera meramente devocional. Algunos grupos carismáticos hacen especial énfasis en la prosperidad económica de los creyentes, relacionan la enfermedad con el pecado y tienden a ser más propicios al ecumenismo, ya que no se consideran dogmáticos. 

Los tres movimientos comprenden numerosas denominaciones y están integrados como corriente en la mayoría de las iglesias cristianas. Generalizar sus prácticas, formas, doctrinas o peculiaridades, sería injusto, ya que cada uno de ellos responde a una tradición, énfasis y visión del evangelio distinta. 

Próxima semana: Orígenes históricos del pentecostalismo moderno.

Artículos anteriores de esta serie:
   
  1 De Pentecostés a la Nueva Era  
  2 Un abismo entre Pentecostés y Nueva Era  

 

Mario Escobar es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Nueva Historia para el Debate»

© M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2005).

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