Serie La Biblia Parte 2

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Bibliología

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Serie La Biblia Parte 1

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Que Significa La Inspiracion Divina de Las Escrituras

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La Biblia: ¿Es la Palabra de Dios?

La Biblia: ¿Es la Palabra de Dios?

El tema es que este no es un asunto menor: Si es solamente un buen libro, con máximas morales y recomendaciones saludables puede ocupar un lugar destacado en nuestras bibliotecas, pero no mucho mas que eso… pero, si se trata de la Palabra de Dios estamos hablando de algo muy distinto, ya que su contenido nos mostraría algo trascendente y crucial para cada uno de nosotros… si Dios es el Creador, entonces la Biblia sería el Manual de Instrucciones… y sabemos bien lo que nos sucede cuando no hacemos caso a las recomendaciones que el fabricante nos da para el buen uso de sus productos…

La Biblia: ¿Es la Palabra de Dios?

Información extractada del Artículo 
“Evidencias Científicas de la Inspiración de la Biblia” 
De Bert Thompson

Todos nosotros en alguna u otra medida conocemos La Biblia.  Ya sea por causa de la lectura personal o por las opiniones de terceros.  Muchos amamos sus bellas historias y nos conmovemos al considerar la trama que se desarrolla en la misma donde encontramos a Dios interesado en la humanidad perdida al punto de generar un Plan maravilloso que incluye el Sacrificio Perfecto de Jesucristo a favor de los pecadores…

Sea cual sea la razón por la cual nos acercamos a este Libro es posible que también en muchas ocasiones nos hayamos preguntado si verdaderamente es confiable como Palabra de Dios o es simplemente un escrito ingenioso que pretende ser mucho más de lo que verdaderamente es.

El tema es que este no es un asunto menor: Si es solamente un buen libro, con máximas morales y recomendaciones saludables puede ocupar un lugar destacado en nuestras bibliotecas, pero no mucho mas que eso… pero, si se trata de la Palabra de Dios estamos hablando de algo muy distinto, ya que su contenido nos mostraría algo trascendente y crucial para cada uno de nosotros… si Dios es el Creador, entonces la Biblia sería el Manual de Instrucciones… y sabemos bien lo que nos sucede cuando no hacemos caso a las recomendaciones que el fabricante nos da para el buen uso de sus productos…

Es importante entonces informarnos adecuadamente y evaluar las evidencias que nos demuestran claramente que nos encontramos ante el Libro de Dios al cual debemos prestar la debida atención para conocer Su Maravilloso Plan para nosotros…

Los escritores de la Biblia reiteradamente declararon que escribieron bajo la guía e inspiración de Dios. Los siguientes pasajes documentan claramente dicho reclamo:

  • Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17)
  • …entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:20-21)
  • Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual (1 Corintios 2:12-13)

La pregunta que debe ser respondida en consecuencia es: ¿Este reclamo es verdadero o falso? Si es verdadero, entonces la Biblia es inspirada por Dios. Pero, si es falso, nos encontramos ante dos opciones para considerar:

  • En primer lugar, se podría dar el caso que los mas de 40 autores que escribieron la Biblia durante mas de 1600 años en tres idiomas diferentes (hebreo, arameo y griego) hayan sido engañados. Es decir, ellos pensaron que lo que estaban escribiendo venía directamente de Dios, pero no era así, lo cual implicaría que eran sinceros pero estaban equivocados.
  • En segundo lugar, se puede dar el caso que los autores eran directamente mentirosos. Es decir, sabían que lo que escribían no era la Palabra inspirada de Dios, pero a pesar de ello mintieron intencionalmente.  De ser así serían responsables de haber planeado el engaño más grande que se puede atribuir al ser humano en su historia.

¿Cuál de estas opciones es la correcta? La única manera de determinar la respuesta a esa pregunta, y resolver la cuestión si la Biblia es inspirada o no, es examinar la evidencia que prueba, o desaprueba, la afirmación que la Biblia es la Palabra Inspirada de Dios.

En todas las áreas del empeño humano (por ejemplo la filosofía, la ciencia, etc.), existen reglas básicas, principios o leyes que gobiernan los procesos del pensamiento. Por ejemplo, la Ley de la Racionalidad declara que una persona debería escoger solamente aquellas conclusiones que son justificadas por medio de la evidencia adecuada.

En el caso particular de La Biblia existen numerosas opciones para investigar en nuestra búsqueda de la  verdad acerca de su inspiración sobrenatural, pero en este caso particular prestaremos nuestra atención a la precisión científica del texto sagrado, lo cual nos lleva necesariamente a considerar que dicho conocimiento no pudo llegar a sus autores sino por revelación directa de Dios. 
 
CONSIDERANDO LA ASTRONOMÍA

  • Hablando de Dios, el profeta Isaías declaró: Él está sentado sobre el círculo de la tierra”(Isaías 40:22). El término hebreo que Isaías empleó para “círculo” es la palabra khug, que indica una esfera que es redonda (como opuesta a algo plano, cuadrado, o rectangular). Desde luego, la gente del tiempo de Isaías (y por muchas generaciones a partir de entonces) enseñó que la tierra era plana. No obstante, la Biblia contenía conocimiento científico previo que fue siglos adelantado para su tiempo. ¿Cómo supo Isaías que la Tierra era redonda, en vez de plana como la opinión popular sugería? ¿Fue su cálculo exacto simplemente una conjetura afortunada? 
  • Los hombres siempre se han ocupado en intentar calcular el número de estrellas en el Universo visible. En el 150 a.C. aproximadamente, un astrónomo con el nombre de Hiparco declaró que él había contado las estrellas y encontró que el número era 1,026. Alrededor del 150 d.C., el astrónomo Ptolomeo contó las estrellas y documentó la cifra en 1,056. En el 1575 d.C., el astrónomo danés Tycho Brahé sugirió la cifra de 777. En el 1600 d.C., el astrónomo alemán quien describió las leyes del movimiento planetario, Johannes Kepler, publicó el número de estrellas como siendo 1,005. Desde luego, hoy en día nosotros sabemos que la cifra es mucho más grande. Por ejemplo, el fallecido astrónomo de la Universidad de Cornell, Carl Sagan, una vez sugirió que más de 25 sextillones de estrellas han sido documentadas (el número 25 seguido de 21 ceros [sistema estadounidense]), aunque nosotros no estamos cerca de terminar contando las estrellas en el Universo. No obstante, tanto Génesis 15:5 y Jeremías 33:22 señalan que las estrellas de los cielos simplemente son demasiadas numerosas como para ser contadas. ¿Cómo supieron Moisés y Jeremías (mucho tiempo antes que el telescopio y el satélite alguna vez fueran inventados) lo que hoy sabemos como muy exacto? Las estrellas de los cielos son literalmente innumerables. ¿Fue esto simplemente una conjetura afortunada de parte de estos dos autores?

CONSIDERANDO LA OCEANOGRAFÍA

  • El rey Salomón escribió: “Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo” (Eclesiastés 1:7). Es verdad que, a primera vista, este enunciado puede no parecer profundo. Pero cuando es considerado con evidencia adicional, y otros pasajes bíblicos, llega a ser del todo más remarcable. Por ejemplo, el río de Mississippi, cuando se mueve a velocidad normal, vierte aproximadamente 6.052.500 galones (unos 24 millones de litros) de agua por segundo en el Golfo de México. ¡Y ése es solamente un río! ¿Dónde va toda el agua? La respuesta, por su puesto, depende en el ciclo hidrológico tan bien ilustrado en la Biblia. Eclesiastés 11:3a declara que si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán”. Amós 9:6b anota, hablando acerca de Dios, que Él… llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama; Jehová es su nombre”. La idea de un ciclo completo del agua no fue completamente entendido o aceptado hasta el siglo dieciséis y diecisiete. La primera evidencia substancial vino de los experimentos de Pierre Perrault y Edme Mariotte. El astrónomo Edmund Halley también contribuyó con información valiosa para el concepto de un ciclo completo del agua. Sin embargo, más de 2.000 años antes de su trabajo, las Escrituras claramente indicaban un ciclo del agua. ¿Fue esto simplemente una conjetura fortuita de parte de los escritores?
  • Dios preguntó a Job (38:16), “¿Has entrado hasta las fuentes del mar, o andado en las profundidades del abismo?” (La Biblia de las Americas) La palabra hebrea para“profundidades” (o “zanjas”) hace referencia a lo que está escondido, y conocido solamente por investigación”. ¿Qué son estas profundidades del abismo” (la palabra hebrea para abismo es la palabra para mares u océanos)? El hombre, en siglos anteriores, consideró solamente la playa como nada más que una extensión arenosa poco profunda moviéndose poco a poco de un continente al otro. Luego, en 1873 un grupo de científicos que trabajaba en el Océano Pacífico en el barco británico Challenger descubrió un “agujero” de más de 8 mil metros de profundidad. Casi cien años más tarde, en 1960, el Challenger 2 encontró una zanja de más de 10.900 metros de profundidad dentro del Océano Pacífico. ¿Cómo pudo el escritor del libro de Job posiblemente haber sabido que estas “profundidades del abismo existían, cuando nosotros no lo descubrimos sino hasta siglos después? ¿Solo otra conjetura afortunada?

CONSIDERANDO LA FÍSICA

  • En Génesis 2:1 Moisés declaró: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos”. Éste es un enunciado intrigante, ya que Moisés escogió el tiempo pasado definitivo hebreo para el verbo acabados”, indicando una acción completada en el pasado, sin efectos continuos en el futuro. Moisés declaró que la creación fueacabada” de una vez por todas. Eso es exactamente la implicación de la Primera Ley de la Termodinámica (a menudo referida como la Ley de la Conservación de la Energía/Materia), la cual declara que ni la materia ni la energía pueden ser creadas o destruidas. Fue a causa de esta Ley que la “Teoría del Estado Estacionario” de Don Fred Hoyle (también conocida como “Creación Continua”) fue descartada. Hoyle declaró que en puntos del Universo llamados “irtrones”, la materia estaba siendo creada sobre un fundamento continuo. Pero tal idea contradice la Primera Ley de la Termodinámica. Efectivamente, no hay “creación” ocurriendo hoy en día. Ésta fue acabada, exactamente como Moisés declaró. Pero ¿cómo pudo saber él esta clase de información científica avanzada?
  • En tres lugares en la Biblia (Hebreos 1:11; Isaías 51:6; Salmos 102:26) es dada la indicación que la Tierra, como una vestidura vieja, se está desgastando. De acuerdo con la Segunda Ley de la Termodinámica, la energía está llegando a ser menos y menos disponible para su uso. Declarado sencillamente, esto quiere decir que todo está envejeciéndose o agotándose, y que teóricamente el Universo finalmente experimentará un evento en algún lugar en el futuro designado como su “muerte térmica” (el punto en el tiempo cuando no haya más energía disponible). Los escritores de la Biblia sabían que la tierra se estaba “desgastando”. No obstante, nosotros no descubrimos este hecho sino hace poco relativamente. ¿Cómo pudieron los escritores de la Biblia haberlo sabido?

CONSIDERANDO LA MEDICINA

  • Moisés dijo a los israelitas en Levítico 17:11-14 que “la vida de la carne está en la sangre”. Moisés estuvo en lo correcto. En los seres humanos (y en muchos animales), la vida es posible debido al hecho de que los glóbulos rojos transportan oxígeno (gracias a la hemoglobina encontrada en aquellas células). De hecho, en los glóbulos rojos de los seres humanos, hay aproximadamente 270.000.000 de moléculas de hemoglobina por célula. Si hubiera algo menos, una persona no tendría suficiente oxígeno residual para sostener la vida después de, por decir, un fuerte estornudo, o un accidente que le deje sin aliento. Hoy en día sabemos que literalmente la “vida de la carne” está en la sangre, aunque nosotros no sabíamos eso en tiempos de George Washington. El padre de los Estados Unidos murió como resultado del tratamiento médico de “sangría” usado en esa época. De algún modo Moisés sabía que la vida de la carne estaba en la sangre, pero los doctores de George Washington no lo sabían. ¿Cómo pudo Moisés haber sabido tal cosa?
  • Dios dijo a Abraham en Génesis 17:12 que en el octavo día los hebreos recién nacidos varones debían ser circuncidados. ¿Por qué el octavo día? En 1935 el catedrático H. Dam propuso el nombre “Vitamina K” para el factor en los alimentos que ayudaba a prevenir las hemorragias en los bebés. Ahora nosotros sabemos que la Vitamina K es responsable de la producción de protrombina por el hígado. Si la Vitamina K no está en niveles adecuados, habrá deficiencia de protrombina y puede ocurrir hemorragia. Sin embargo, es solamente en el quinto al séptimo día de la vida del recién nacido varón que la Vitamina K comienza a ser producida (por varias bacterias en el tracto intestinal). Y, es solamente en el octavo día que el porcentaje de protrombina realmente asciende a más del 100% de lo normal. El único día en toda la vida del varón en que el elemento coagulante de la protrombina está por encima del 100% es el octavo día. Por tanto, el mejor día para la circuncisión es el octavo día. Pero ¿cómo supieron Moisés y Abraham eso en sus días de conocimiento científico limitado?
  • En Levítico 11 Moisés dio a los israelitas leyes estrictas de higiene, incluyendo las instrucciones a no comer cerdo (entre otras cosas). ¿Por qué daría Moisés tal prohibición? Hoy en día nosotros podemos a lo menos teorizar en cuanto a su razonamiento. Los cerdos, siendo animales carroñeros, comen casi cualquier cosa. Consecuentemente, éstos están más propensos a infecciones bacterianas y parasitarias que muchos otros animales. Uno de los parásitos que los cerdos algunas veces adquieren como resultado de sus hábitos alimenticios es el organismo Trichinella spiralis, la causa de la enfermedad conocida como triquinosis. Ésta es una enfermedad dolorosa, algunas veces fatal, causada por comer cerdo medio cocido o crudo que está infestado con el parásito viviente. Nosotros reconocemos que la prohibición colocada por Moisés era científicamente correcta. Pero ¿cómo pudo Moisés haber sabido tal información por sí mismo? ¿Simplemente otra conjetura afortunada?

CONSIDERANDO LA BIOLOGÍA

  • Moisés declaró más de una vez en Génesis (1:11, 12, 21, 24) que las cosas se reproducen “según su género”. Esto, desde luego, no es una sorpresa para nosotros hoy en día ya que entendemos la genética y las leyes hereditarias, las cuales garantizan que las cosas se reproduzcan según su género. Un búfalo no da origen a un caballo; un plátano no da origen a un tomate; un perro no da origen a un gato. Las cosas siempre se reproducen según su género, y aun hoy en día estas cosas son ciertas en la naturaleza. Pero ¿cómo supo Moisés estas grandes verdades—muchos años antes de la ciencia de la genética (que empezó formalmente en 1900)?
  • En Hechos 17:25, Pablo declaró que es Dios Quien da a todos vida. Por siglos los hombres han tratado de crear vida a través del proceso de la generación espontánea. Aun después de que científicos como Spallanzani, Francesco Redi, Louis Pasteur y otros documentaran que la generación espontánea es imposible, los evolucionistas todavía continuaron tratando para que de esta manera su teoría pudiera ser aceptada como cierta. Sin embargo, hasta la fecha, jamás nadie ha creado vida”. Pablo estuvo en lo correcto hace mucho tiempo atrás cuando declaró que solamente Dios podía crear vida. ¿Fue esto simplemente una conjetura afortunada de parte del apóstol?
  • Pablo también declaró en 1 Corintios 15:39 que hay cuatro tipos de carne; la de los hombres, la de las bestias, la de los peces, y la de las aves. Hoy en día, incluso los evolucionistas aceptan este concepto como un hecho de ciencia reconocido. Estas cuatro carnes son ciertamente diferentes en su composición bioquímica. ¿Cómo pudo Pablo, un predicador ambulante, haber sabido esto?

Para Meditar:

El Apóstol Pedro escribió:

  • Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones  (2 Pedro 1:19)

Las  evidencias presentadas anteriormente son contundentes, pero no son las únicas… no hay dudas que la Biblia es mucho más que un Libro singular… es la Palabra Inspirada de Dios, y como dice Pedro, hacemos bien al estar atentos a su contenido porque es Verdad esencial para nosotros…

  • ¿Sabe Ud que La Biblia dice que Dios le ama?
  • ¿Sabe Ud que La Biblia dice que su pecado le separa de Dios por la Eternidad?
  • ¿Sabe Ud que La Biblia dice que Dios pagó su cuenta pendiente por el pecado enviando a Jesucristo a morir en una cruz en su lugar?
  • ¿Sabe Ud que La Biblia dice que Cristo murió y resucitó para limpiarle de su pecado y librarle de la condenación eterna?
  • ¿Sabe Ud que La Biblia dice que si confía en Cristo y en Su Obra de Amor reconociendo sus pecados Dios le da Vida Eterna y Vida en Abundancia en el presente?
  • ¿Sabe Ud que La Biblia dice que si decide no creer está rechazando la Obra de Dios a su favor?

Todo esto está en La Biblia… a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro
Información extractada del Artículo 
“Evidencias Científicas de la Inspiración de la Biblia” 
De Bert Thompson 

Fuente: http://www.daresperanza.com.ar/articulo/12/739

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