Origen de la religiosidad en los primates

 

Origen de la religiosidad en los primates

 

Los comportamientos religiosos resultan a menudo tan extraños que muchos científicos se han negado a explicarlos como caprichos de la cultura y han buscado para ellos una causa biológica y evolutiva. Cada vez se acumulan más pruebas de que el ritual religioso, la experiencia mística, los conceptos de tabú y pecado e incluso el estamento sacerdotal no son exclusivos de nuestra especie sino que ya existen en una forma muy rudimentaria en diversos primates no humanos. 

Un nuevo trabajo* sobre etología del papión oliva (Papio anubis) ha aportado datos muy significativos a este respecto. Aunque los autores han sido extremadamente cautos a la hora de hacer comparaciones con la religiosidad humana, su artículo ha generado una fuerte controversia y se rumorea que ha tenido serias dificultades para ser publicado. El mismo problema tuvo la famosa primatóloga Jeanne Godall, cuando describió como un “proto-tabú religioso” la aparente prohibición de comer ciertas frutas (inofensivas) que existía entre los chimpancés de algunas tribus (pero no de otras). Los chimpancés que eran sorprendidos mientras consumían la fruta prohibida sufrían agresiones y exclusión social, “maldición” que solía extenderse automáticamente a todos sus descendientes presentes y futuros. Diane Fuzzey, por su parte, tuvo que ocultar durante mucho tiempo, por miedo a represalias, su registro de una “proto-lapidación” entre los gorilas de montaña: una hembra murió como consecuencia de los palos y las pedradas propinadas por los miembros de su propio grupo social tras haber accedido a copular con un macho intruso. Los hallazgos de Birutek Goldenass sobre las “orangutanas de clausura” en Borneo tampoco obtuvieron precisamente una cálida acogida. 

Volviendo al nuevo estudio sobre los papiones, éste describe una conducta hasta ahora desconocida: todo el grupo de papiones se reúne dos, tres veces al mes en el mismo lugar, generalmente caracterizado por alguna estructura vertical llamativa (como rocas amontonadas, un tronco seco y solitario, etc.). La manada, entonces, se sienta y permanece inmóvil (crías incluidas) durante varios minutos, mientras un individuo, generalmente un macho próximo en jerarquía al jefe de la manada, corretea y gesticula vigorosamente, emitiendo vocalizaciones irregulares. En ocasiones uno de los monos, generalmente una hembra, comienza a temblar y entra en un estado de “trance”, con los ojos en blanco y espuma en la boca. 

Hace un par de años, como recordaréis, se descubría la existencia de una nueva y peculiar clase de individuos en las sociedades de chimpancés pigmeos o bonobos (Pan paniscus, una especie caracterizada por la gran diversidad de su conducta sexual). Ciertos machos, de nuevo con estrechos lazos de amistad o parentesco con los jefes de la manada, se dedican a morder y golpear sistemáticamente a los bonobos que sorprenden manteniendo relaciones homosexuales. Con frecuente sobrepeso, estos machos represores reciben asiduamente comida (regurgitada), muestras de afecto (besos en los nudillos) y de respeto (presentación del trasero) por parte del resto de los miembros de la manada. La sexualidad de estos peculiares individuos es atípica y desviada: generalmente se abtienen de realizar cópulas (aunque a veces exacerban la promiscuidad habitual de la especie llegando a tener un mayor número de hijos que el propio alfa de la manada). En no pocos casos, estos individuos se interesan exclusivamente por los simios juveniles del grupo, machos inmaduros a los que apartan de sus madres y acosan reiteradamente. 

Menos verosímil parece, a todas luces, la aportación del primatólogo lombardo Andrea Fogazzaro sobre el timbre vocálico de los monos mangabey de Tanzania Rungwecebus kipunji. Es el primero que ha estudiado sistemáticamente con espectógrafos especiales la fonética simbólica de la selva. Sus conclusiones todavía no han podido ser verificadas por la comunidad científica, pero en su extenso artículo publicado en el colectivo “In campagna è un’altra cosa” (Editora Garzanti, 2007) asegura que en tres de las cuatro comunidades estudiadas se ha encontrado con machos que emiten sonidos mucho más tenues, suaves y agudos que los demás (“voz de cura”, dice textualmente el investigador). A estos machos les correspondería, al parecer, encabezar y dirigir ciertas marchas nocturnas, que él denomina como “procesionales”, de las hembras de su comunidad, con sus crías incluidas, cuando hay luna llena. Mientras las hembras permanecen a respetuosa distancia, el atípico macho reúne a algunas crías y parece realizar con ellas juegos variados y rituales. 

Fuentes vaticanas han informado de una próxima reunión de Benedicto XVI con destacados primatólogos en su residencia de Castelgandulfo, para debatir estas cuestiones y decidir posteriormente la postura oficial de la Iglesia Católica sobre la pertinencia o no de enviar zoo-misioneros a evangelizar las comunidades de monos cercopitecoides y simios hominoides. El Papa publicará sus conclusiones en un libro titulado “Imago Dei”. 

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*Thomas Truthshaker, Linda Warhammer, Troy McClure and McLovin. 2007. Religious-like meetings in Papio anubis and the origin of human religious behavior. Primate Ethology Peipers. Dic-2007. 

NOTA IMPORTANTE: El texto es una broma con motivo del día de los Santos Inocentes. Lo que se cuenta en él no es cierto. Los estudiantes no deben utilizarlo como material escolar.

http://paleofreak.blogalia.com/historias/54412
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