Pregunta, se equivocó Newton?

Pregunta, se equivocó Newton?

PREGUNTA

Hola a todos:

Antes que nada quiero enviarles un cordial saludo y espero no distraerlo de sus actividades cotidianas.
Tengo una pregunta que me ha estado dando vueltas por la mente durante meses ya y no he encontrado alguna solucion real y tal vez ustedes tengan alguna idea que pueda aclararme esto.

Por favor no se limiten en dar ideas, aunque sean locas, asi somos los cientificos, algunas veces damos ideas disparatadas.

Bueno la pregunta es:

De acuerdo a la ley de Newton en dónde dice que la fuerza de atracción entre dos cuerpos es igual al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de las distancias que lo separa multiplicado por una constante G, en otras palabras F= G x (m1xm2)/d2

Cuando las dos masas estan juntas, es decir que la distancia entre ellas es 0, entonces la fuerza de atracción se hace infinita y esto no es cierto.

Ejemplo:

Supongamos que estamos en la Tierra y dejamos caer una manzana (clasico experimento Newtoniano) cuand la manzana toca el suelo, la distancia entre la manzana y la Tierra es cero, si seguimos la formula de Newton, entonces la fuerza de atracción es infinita, y no es cierto, alguien puede explicarme en que esta mal mi razonamiento?

Muchas gracias y como dice mi buen amigo Josiph buen cielo para todos

RESPUESTA

Como respuesta a tu planteamiento, cabe aclarar que la distancia que se mide entre los dos cuerpos es la distancia entre sus centros (no su superficie), es decir, que si tu redujeras el tamaño de la Tierra a cero (toda su materia reunida en su centro), y le pones una manzana encima la manzana “desaparecería! ¿Porqué? Porque en esas condiciones ¡la Tierra se habría convertido en un hoyo negro! ¡la densidad sería infinita!

Matemáticamente ése es el resultado pero en la práctica, lo que aprendemos es que no conocemos qué física impera en el interior de un hoyo negro. Por eso son objetos tan enigmáticos: no tenemos idea de qué le pasa a la materia que se comprime hacia un punto o en qué se transforma. Hasta ahora son puras conjeturas.

Saludos y cielos despejados
Pablo Lonnie Pacheco Railey

http://www.astronomos.org/?p=4329

imagen:http://www.ciencia101.com/wp-content/uploads/2009/02/uni1.jpg

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Newton y las profecías bíblicas (y III)

Newton y las profecías bíblicas (y III)

SERGIO PARRA
20 DE NOVIEMBRE DE 2009
La última retahíla de excentricidades de Newton las enumera Martin Gardner:

A Newton no le interesaban ni la música ni el arte, y en cierta ocasión describió despectivamente la poesía como “disparates ingeniosos”. Nunca hizo ejercicio, no tenía aficiones recreativas ni interés por los juegos, y estaba tan obsesionado con su trabajo que muchas veces se olvidaba de comer o comía de pie para ganar tiempo. Tenía pocos amigos, e incluso con ellos se mostraba con frecuencia pendenciero y rencoroso. En una de sus cartas a John Locke, su mejor amigo entre los filósofos británicos, le decía: “Siendo de la opinión de que siempre intentas embrollarme con tus lamentaciones y por otros medios, me sentía tan afectado por ello que cuando alguien me dijo que estabas enfermo y no vivirías, le respondí que mejor estarías muerto. Deseo que me perdones por esta falta de caridad.
Los manuscritos de Newton fueron adquiridos principalmente por el economista John Maynard Keynes en 1936 en una subasta de Sothesby´s.

Tras leerlos, pronunció una conferencia sobre Newton en 1947 en la que expresó que los conocimientos del científico en temas de alquimia le parecían “totalmente desprovistos de valor científico”. Los instintos más profundos de Newton eran “ocultistas, esotéricos, con un intenso rechazo del mundo”.

Visto lo visto, quizá Newton no fuera el primero y más grande de los científicos de la era moderna. Tal vez no era un racionalista que nos enseñara a pensar siguiendo las directrices de la razón fría y objetiva.

Quizás, Newton, en realidad, fue el último de los magos atrapado en la realidad sociocultural de los que empezaron a construir nuestro legado intelectual hace bastante menos de 10.000 años.

Vía | ¿Tenían ombligo Adán y Eva? de Martin Gardner

Newton y las profecías bíblicas (II)

Newton y las profecías bíblicas (II)


SERGIO PARRA
20 DE NOVIEMBRE DE 2009

Como Newton se tomaba muy en serio sus creencias y no quería que le tomaran por un chiflado, se tomo la molestia de demostrar que el Antiguo Testamento es una historia exacta y precisa elaborando una cronología de la historia del mundo basada en datos astronómicos como los eclipses y los movimientos de las estrellas, y leyendas como la de Jasón y los Argonautas, qué él consideraba auténtica.

Es decir, que con mucho ingenio y paciencia, finalmente consiguió armonizar la historia bíblica con las historias laicas del mundo antiguo. O algo parecido. Un esfuerzo intelectual inmenso que, de haberse reconducido de otro modo, quién sabe qué aportaciones científicas hubiera generado.

Por esa razón, en las biografías se menciona poco o nada de todos esos años en los que Newton despilfarró su genio. Por ejemplo, en la undécima edición de la Encyclopaedia Britannica, sólo se dedica un breve párrafo a sus estudios bíblicos. Pero en la decimocuarta edición, ni siquiera se menciona.

Newton, por el contrario, opinaba que sus estudios sobre las profecías bíblicas eran más importantes que sus descubrimientos sobre Física, a los que consideraba poco más que entretenimientos juveniles. Así lo expresaba él mismo cuando se comparaba con:

un niño que juega en la playa y se distrae encontrando de vez en cuando un canto más pulido o una concha más bonita de lo normal, mientras el gran océano de la verdad se extiende ante mí sin ser descubierto.

A nivel personal, por aquí ya hemos comentado que Newton era un poco rarito con el sexo, pero a su supuesta virginidad había que sumarle que parecía siempre sumido en una extraña melancolía. Aunque a veces sonreía, jamás reía. Algunos analistas freudianos han conjeturado que Newton fue un homosexual reprimido, aportando como prueba las fascinación que Newton sintió hacia un excéntrico discípulo suizo 20 años más joven que él: Nicolás Fatio de Duillier.

Gale Christianson, en su biografía de Newton In the Presence ofthe Creator (1984), indica:

Por otra parte, su correspondencia (con sus encendidos halagos, la mutua nostalgia por la separación y los melancólicos cambios de ánimo) contiene insistentes sugerencias de un idilio malogrado.

copiado de genciencia

Newton y las profecías bíblicas (I)

Newton y las profecías bíblicas (I)


SERGIO PARRA
19 DE NOVIEMBRE DE 2009

Muchos científicos son creyentes e, incluso, se dejan seducir por asuntos sobrenaturales o que se hallan extramuros de la ciencia oficial (aunque dudo que alguno apoye las ligerezas granguiñolescas de Friker Jiménez). Porque, aunque sea difícil de creer, los científicos también son seres humanos, con sus miedos, sus anhelos, sus sentimientos, sus debilidades, sus intuiciones ilógicas, sus manías persecutorias e incluso su falta de fe hacia el método científico.

Por ello no debemos caer en el error de confundir la ciencia con los científicos. El método científico es la forma más idónea que conocemos para alcanzar una verdad consensuada y temporal. Los científicos no siempre son la mejor forma de hacerlo.

Como prueba de ello, como prueba de que los científicos no pueden escapar del marco sociocultural en el que se han criado, al igual que los filósofos (los hubo misóginos, machistas y pro esclavistas) y cualquier otra profesión íntimamente ligada al intelecto, hoy voy a hablaros del eminente Newton y su obsesión por las profecías bíblicas.

De todos es sabido de la afición de Newton por la alquimia, pero su pasión se exacerbaba cuando se trataba de las profecías bíblicas. Cuando a Newton no le caían manzanas en la cabeza y resolvía cuestiones sobre la gravitación universal, invertía ingentes cantidades de energía mental en interpretar las profecías de Daniel en el Antiguo Testamento y el Libro de la Revelación en el Nuevo.

Incluso, aunque suene inverosímil, Newton escribió miles, millones de palabras sobre este peregrino asunto. No en vano, Newton se consideraba a sí mismo como la primera persona que había interpretado correctamente ambos libros.

Según su personalísima interpretación, Newton creía que la historia del mundo terminaría con la Segunda Venida de Jesús, seguida por su juicio a los vivos y los muertos. Hasta se atrevió a emitir una fecha para la Segunda Venida, como ahora hacen prestigiosísimos analistas como Rappel o Roland Emmerich en 2012. El año, según Newton, sería 1867. Afortunadamente, algún tiempo después decidió que era una tontería usar la Biblia para predecir el futuro.

Como muchos protestantes del siglo XVIII, Newton también creía que el Papa era el Anticristo profetizado en el Apocalipsis: una encarnación de Satán en su último e infructuoso intento de influir en el plan de Dios para limpiar el pecado del universo. Ahí es nada.

Sigue Martin Gardner:

Seis años después de la muerte de Newton, se publicaron en Londres sus “Observaciones sobre las profecías de Daniel y del Apocalipsis de san Juan”. El libro se reeditó en 1922, pero desde entonces, asombrosamente, ha sido imposible de encontrar. El único resumen de su contenido que conozco es un capítulo del segundo tomo de la obra de Leroy Edwin Froom The Prophetic Faith of Our Fathers (Review and Heraid, 1950-1954), un voluminoso tratado en cuatro tomos, escrito por un historiador perteneciente a los adventistas del Séptimo Día. Froom era un gran admirador de las opiniones religiosas de Newton, muchas de las cuales son compartidas por los adventistas, entre ellas la identificación del papado con el Anticristo y la creencia en que Dios creó el universo por medio de Jesús. Al igual que los adventistas, Newton entendía que las cuatro partes de la imagen metálica que se describe en el capítulo 2 del Libro de Daniel simbolizan las sucesivas potencias mundiales de Babilonia, Persia, Grecia y Roma. Como los adventistas, interpretaba que el crecimiento del “cuerno pequeño” de la cuarta bestia de Daniel representaba el auge del papado.
Más información | ¿Tenían ombligo Adán y Eva? de Martin Gardner

copiado de  Genciencia

Dios en la filosofía experimental

Dios en la filosofía experimental

15 Apr 2009

El modo en que Newton concibió el espacio y el tiempo revela el papel decisivo que Dios ocupó en su visón del universo. Conviene matizar con más detalle cómo relacionó la teología natural con su filosofía experimental, y cómo, en definitiva, pudo la religión natural encontrar apoyo en la ciencia.

Siendo el objeto y el método de cada una obviamente diferentes, ¿de qué manera pudo hacerlas compatibles? Y, sobre todo, ¿cómo pudo admitir una hipótesis teológica tan determinante y sostener a la vez el lema de “no fingir hipótesis” en filosofía natural?

Ver mas en  ” Dios en La filosofía experimental”