DIONISOS (BACO)

DIONISOS (BACO) – El Dios orgiástico del vino.

Los borrachos, de Velazquez

Alguien me hizo  este comentario:”No nos olvidemos de Cristo transformando el Agua en Vino, en las Bodas de Canaán, justo cómo lo hacií Dionisos-Baco.” 

Yo me pregunto ¿que tuvo que ver  un mito totalmente pagano como este con el milagro de Jesús en las Bodas de Canaan?

El milagro de Jesús esta documentado como un relato presenciado por muchas personas, en un stio especifico, que sirvió para que sus discípulos empezaran a creer en el. Juan fue testigo presencial de ese mialgro. Cada uno tiene libertad para creer o no en los escrito por Juan, pero nadie jamas presentó evidencias históricas que nieguen la veracidad del relato. Pueden llamar a Juan mentiroso, o lo que deseen, pero el relato esta ahi, y en su época, nadie lo cuestionó. Y no es un mito, es un relato, con testigos.

Aca les coloco el relato de Baco para que pueda ser comparado.

DIONISOS (BACO) – El Dios orgiástico del vino.

El mito aceptado por todos nos cuenta que Dionisos (en Grecia) al que se le llamó Baco por los romanos, era hijo de Zeus y de Semele. Zeus (Júpiter) había adoptado forma humana para seducir a la bella Semele de los cabellos azules, hija del rey Cadmo de Tebas. La celosa esposa de Zeus, la agraviada Hera (Juno), también se hace pasar por humana a fin de vengarse de la princesa y de su infiel esposo. Se transforma en la antigua nodriza de Semele y la engaña al convencerla de que sólo cuando su amante se muestre ante ella en todo su divino esplendor podrá creer que Zeus es el padre de su futuro hijo. Semele convence a Zeus y éste al mostrarse con su brillo inmenso causa la muerte de Semele, pero salvando al feto de Dionisos y portándolo en su muslo, ayudado por Hermes (Mercurio) el resto del tiempo necesario hasta su nacimiento. De su muslo salió totalmente formado y fue educado por Atamas y su esposa Ino, y es vestido con ropas femeninas por consejo de Hermes para no ser descubierto por Hera. Aún así no lo consiguen y la diosa hizo enloquecer a los cuidadores del niño.

Dionisos es atraído por los Titanes que le engatusan con diversos juguetes y causan su muerte por despedazamiento y le arrojan a un caldero hiviente, aunque Atenea salva su corazón.De la sangre de Dionisos surgió el primer granado. Zeus da sus miembros a su hijo Apolo y éste los entierra en el Parnaso. Pero la diosa Rea junta los pedazos y le concede de nuevo la vida. Le resucita.

Entonces fue transformado en corzo por Zeus y entregado a las ninfas de Nysa, quienes le escondieron en una gruta y le alimentaron con leche y miel. Zeus las recompensó colocándolas entre las estrellas como las Hiades. Cuando Dionisos fue algo mayor recuperó su forma divina. Comenzó a dedicar su atención a los viñedos del Nisa, sus seguidores portaban una vara llamada “tirso” envuelta en hiedra y coronada por una piña.

Baco, de Caravaggio

Dionisos recorrió el mundo acompañado de los sátiros, que lucían patas y cuernos de cabra (Recordad al dios Pan) y juntos participaban en orgías desenfrenadas donde corria el vino y ejercían la lujuria. También se rodeaba de mujeres que semidesnudas o vestidas con pieles le seguían, abandonando a sus familias y hogares, cantando y danzando. Las llamaban ménades o bacantes.

Dionisos es un dios singular pues por donde pasa deja huella. Donde se le quiere se goza con su espíritu festivo y además con un buen gobierno, pues fundó ciudades y restableció el orden, sin embargo en aquellos lugares en que le rechazan sólo aporta la locura, la revuelta, el caos.

Viajó por Egipto y todo el norte de Africa dando a conocer el cultivo de la vid. El rey de Tracia acabó con sus seguidores, pero Dionisos se echó al mar y Rea volvió loco a Licurgo, el rey que mató a su propio hijo confundiéndolo con una vid.

El rey de Tebas, Penteo, también tuvo un mal final por no creer en la divinidad de Dionisos. Este hizo pensar a Penteo que su madre, Agave, tenía un comportamienton denigrante al igual que las demás tebanas por las escandalosas orgias que celebraban en los montes y sugirió a Penteo que acudiera a espiarlas vestido de mujer, pues si le encontraban o sospechaban de él le despedazarían. Penteo así lo hizo y no obstante, acabó despedazado por la propia Agave pues fue confundido con un león y no comprendió la realidad hasta que regresó a Tebas, espantándose de lo que había hecho. Desde entonces en Tebas adoraron a Dionisos.

Se podrían referir otros relatos que hablan del dios, pero lo dejaremos aquí.

Podemos destacar también que a pesar de ser el dios de las orgias, el vino y el sexo, fue sin embargo fiel a su esposa, Ariadna con la que se casa, después de que ésta fuera abandonada por Teseo.

Sólo añadir que su culto fue temido tanto en Grecia como en Roma. En 186 el Senado romano aprobó severas leyes contra los ritos orgiásticos realizados en su nombre y fueron ejecutadas miles de ménades o bacantes.

Bibliografía:

  • -Enciclopedia Ilustrada de Mitos y Leyendas. Arthur Cotterell. Círculo de Lectores.
  • -Las grandes figuras mitológicas. Fernand Comte. Los Archivos del Prado.
  • -Todos los Mitos y Leyendas del Mundo. Círculo de Lectores.
  • -Los Mitos Griegos. Robert Graves. Círculo de Lectores. 

© Mayte Gual, 2006

Fuente: http://www.elloroestepario.com/mitologia.html

Quetzalcóatl

Quetzalcóatl

Para el monarca tolteca, véase Quetzalcóatl (rey).
Quetzalcóatl, Códice Borbónico.

Quetzalcóatl, Códice Borbónico.

Quetzalcóatl (náhuatl: Quetzalcōātl, ‘Serpiente emplumada’ )? es una deidad de las culturas de Mesoamérica, en especial de la azteca. Es considerado por algunos investigadores como dios principal dentro del panteón de esta cultura prehispánica, sin embargo León Portilla considera a Tezcatlipoca como el dios principal (ver ensayo “Tezcatlipoca Dios Principal”, León Portilla), y aun otros autores consideran a los dioses que dieron origen a Quetzalcóatl como los dioses principales. En contrapartida, autores como Alfredo Lopez Austin y otros dedicados al estudio de las religiones mesoamericanas, lo consideran como la deidad principal a partir de la cual se generan los demás nùmenes, por medio de un fenómeno por el cual la divinidad se desdobla en otras.

Etimología del nombre de Quetzalcóatl

Quetzalcóatl es el nombre que dieron los pueblos de habla náhuatl al Ser Supremo. Se compone de dos raíces: Quetzal, “pluma”, y Cóatl, “serpiente”. Es un término metafórico, que indica lo que repta y lo que vuela, es decir, la Totalidad.

Otros significados de las raíces del nombre “Quetzalcóatl” que ayudan a entender este concepto tolteca (tomado de los diccionarios: “Vocabulario Náhuatl-castellano”, del Padre Molina, México 1966, y “Diccionario de la Lengua Náhuatl”, de Remi Simeón, Ediciones Siglo XXI, México 2001), son los siguientes: Cóatl: “serpiente, doble, gemelo, ombligo, experiencia, generación, masculinidad, inmovilidad, pecado”. Este término da origen al aztequismo Coate, “hermano”.

La combinación Quetzal-Cóatl contiene los siguientes significados, todos relativos a las funciones de Quetzalcoatl en la teología tolteca: “serpiente con plumas”, “doble precioso”, “ave de las edades”, “gema de los ciclos”, “ombligo o centro precioso”, “serpiente acuática fecundadora”, “el de las barbas de serpiente”, “el precioso aconsejador”, “divina dualidad”, “femenino y masculino”, “pecado y perfección”, “movimiento y quietud”.

Significado teológico e histórico de Quetzalcóatl

Quetzalcóatl representa la dualidad inherente a la condición humana: la “serpiente” es cuerpo físico con sus limitaciones, y las “plumas” son los principios espirituales. Otros nombres aplicados a esta deidad era: Nahualpiltzintli, “príncipe de los naguales”, Moyocoyani, “quien se crea a sí mismo”, Ipalnemoani, “aquel por quien vivimos” y Tloque Nahuaque, “dueño del cerca y el junto”.

Quetzalcóatl es también el nombre nahuatl de los mesías mesoamericanos y el título de los sacerdotes supremos de la religión tolteca. Se manifestó en diversos profetas históricos, el último de los cuales fue Ce Acatl Topiltzin, rey de Tula que vivió entre los años 947 y 999 de la era cristiana.

Las enseñanzas de Quetzalcóatl quedaron recogidas en ciertos documentos llamados Huehuetlahtolli, “antiguas palabras”, transmitidos por tradición oral y puestos por escrito por los primeros cronistas españoles. Se han publicado traducciones parciales de los mismos, la última debida al antropoólogo Miguel León-Portilla. Este concepto también se relaciona con el sexto sol y la finalización del calendario maya en el año de 2012.

A fin de propiciar la conversión de los nativos, los cronistas crearon el mito de que Quetzalcóatl era un apóstol cristiano (Santo Tomás). En la actualidad, Los miembros mexicanos de Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han llegado a suponer que la Serpiente Emplumada es un nombre dado a Jesucristo por los pueblos mesoamericanos, dado que ségún sus creencias éste visitó las Américas.

Quetzalcoatl y Tezcatlipoca

Debido a que consideraban que todo el Universo tiene una naturaleza dual o polar, los toltecas creían que el Ser Supremo tiene una doble condición. Por un lado, crea el mundo, y por el otro lo destruye. La función destructora de Quetzalcoatl recibió el nombre de Tezcatlipoca, “su humo del espejo”, cuya etimología es la siguiente: Tezcatl, “espejo”, I, “suyo”, Poca, “humo”.

Los informantes del padre Motolinía describieron a esta deidad del siguiente modo: “Teskatlipoka era el que sabía todos los pensamientos y estaba en todo lugar y conocía los corazones. Por eso le llamaban Moyocoya(ni), que quiere decir que es Todopoderoso o que hace todas las cosas. Y no le sabían pintar sino como aire. (Teogonía e Historia de los Mexicanos)

Con un fin didáctico, el mito acentuaba la contradicción entre Quetzalcatl y Tezcatlipoca. Sin embargo, su identidad esencial queda establecida en los códices y otros testimonios gráficos, donde ambas deidades comparten los mismos atributos.

Historia

La serpiente emplumada en las grutas de Juxtlahuaca de la cultura olmeca

La serpiente emplumada en las grutas de Juxtlahuaca de la cultura olmeca

Busto en piedra de Quetzalcóatl, abundantemente repetido en el templo de Teotihuacan

Busto en piedra de Quetzalcóatl, abundantemente repetido en el templo de Teotihuacan

El dios tiene varias etapas, primero como deidad olmeca, tolteca, maya como kukulcan y más tarde en el grupo de los dioses aztecas. Es claro como la cultura tolteca tomó la figura de este dios de la tradición religiosa de Teotihuacan en donde se encuentra una piramide dedicada a la serpiente emplumada que data del siglo II de nuestra era. Este dios sin embargo tiene una raiz historica más antigua los estudios recientes demuestran que este personaje se relaciona con la Mitología olmeca y con su visión de la serpiente emplumada. El arte y la iconografía de los olmecas demuestran claramente la importancia de la Deidad de la Serpiente Emplumada en la cronología Mesoaméricana, así como en el arte olmeca. En las grutas de Juxtlahuaca hay una representación de una serpiente emplumada de estilo olmeca.

El nombre de Quetzalcóatl se compone de dos palabras de origen náhuatl: quetzal, que es un ave de hermoso plumaje que habita la selva centroamericana, y cóatl, que significa “serpiente”.

Existe otra versión cientifica según la cual es posible que este Dios tenga raíces Chichimecas. Sus influencias culturales abarcaron gran parte de Mesoamérica, incluyendo a las culturas maya, mixteca. Los mayas retomaron a Quetzalcóatl como Kukulkan o Gucumatz, aunque como se ha dicho antes es más conocida la versión de la cultura tolteca.

Los aztecas incorporaron esta deidad a su llegada al valle de México. Sin embargo, modificaron su culto, eliminando algunas partes, como la prohibición de los sacrificios humanos.

Los aztecas relacionaban a Quetzalcóatl con Venus, que se puede observar como si fuera una estrella al lado del volcán Popocatepetl durante ocho meses al año, y desaparece otros tres meses; la profecía indica que esta estrella y los dos solsticios en donde se dice que Quetzalcóatl viene a la tierra dos veces al año a traer fertilidad y cosecha, sucederán hasta la segunda venida de Quetzalcóatl.

Una de las representaciones de esta deidad es la de un hombre barbado y blanco, por lo que durante la conquista de la Nueva España (Mesoamérica) los pueblos indígenas creyeron en un principio que Hernán Cortés era Quetzalcóatl.

A fin de propiciar la conversión de los nativos, los cronistas crearon el mito de que Quetzalcóatl era un apóstol cristiano (Santo Tomás).

En tiempos recientes las religiones de origen neotolteca hablan en sus tradiciones y leyendas urbanas del renacimiento de este personaje. Este concepto esta basado en el Códice de Quetzalcóatl (leyenda urbana).

Se dice que Quetzalcoatl era un Vikingo que hizo una expedicion hacia vinland (este de Estados Unidos de America) y que siguieron el tramo de la corriente calida hacia el sur. Y que en el año 1000 d.c. llegaron a la isla sin caza (Cuba) y un huracan los golpeó y los llevo a las costas Mexicanas donde se los indigenas luego los veneraron al ver la barba roja y la capa verde que llevaba este vikingo y ellos creyeron que vieron al dios Quetzalcoatl.

Relación con otros dioses

Quetzalcóatl (rey)

Quetzalcóatl es también el nombre de un personaje tolteca legendario, Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl. Hijo de Mixcóatl y Chimalma, fue el último rey de Tollan o Toílan, ciudad que algunos estudios han identificado con la de Teotihuacan.

El significado de su nombre es como sigue: Ce: “Uno”, el primer día del calendario, Acatl: “Caña”, el nombre con que iniciaba el ciclo agrícola, Topiltzin: “Nuestro príncipe”, el nombre con que se reconocía al gobernante. Su denominación como Quetzalcóatl se debe al culto al que pertenecía.

Algunos autores creen que Tollan es hoy la ciudad de Tula, situada en el estado de Hidalgo, México. La leyenda dice que cayó por las tentaciones que los dioses presentaron al último rey de Tula y que están asociados a estados bélicos, no religiosos (precedentes al estado mexica). Teotihucán, la ciudad de los dioses, es anterior a estas urbes.

Referencias

(2003) Pancorbo, Luis: “Último vuelo de la Serpiente Emplumada” en “Río de América”. Pp. 373-385. Laertes,Barcelona. ISBN 84-7584-506-1

Véase también

Enlaces externos

Mitologia Polineasia – El mito de la creación

Mitologia Polineasia –  El mito de la creación

El cielo, Rangi y la tierra, Papa, yacieron para crear a los dioses. Luego fueron separado spor suhijo, hermano de Tangaora. En el mito Maorí, el hijo se llama Tane (el dios de la selva) aunque el nombre puede variar.

Algunos cantos polinesios sobre la creación son abstractos y filosóficos, otros hacen un relato tan detallado de la creación que incluso celebran el nacimiento del polvo en el aire por la unicón de “lo pequeño” y “lo imperceptible”.

Tane, Dios de la Selva

Tane, dios de la selva, junto con sus hermanos, Rongo, dios de las plantas cultivadas, Tangaoa, dios de los peces y reptiles, Huamia, dios de las plantas silvestres, Tu, dios de la guerra y Tawhiri, dios de las tormentas nació de la unión de Rangi y Papa, el cielo y la tierra.

La misteriosa isla de Pascua

Seven Easter Island Moai – Kaehler, Wolfgang

La isla de Pascua, la más aislada de las islas polinésicas, se considera que fue tenida por ombligo del mundo místico. Fue descubierta según la leyenda popular, como consecuencia de un sueño. Muy lejos, hacia el oeste, Haumaka, soñó que cruzaba el mar y llegaba a una tierra con playas de arena blanca. Le contó el sueño a su señor, Hotu mantua (uno de los personajes que se disputaban el trono en su país) quien envió a seis hombres a buscarla. Los hombres partieron, llevndo con ellos el fruto del árbol del pan, ñames, cocos y otras especies para plantar. Tras un largo viaje, llegaron a la isla de Pascua, una tierra cubierta de hierbas que se movían como el mar. Exploraron la tierra pero vieron que era inabitable a no beber agua. Cuando volvían a la playa, vieron dos canoas, una pertenecía a Hotu matua y la otra a Tu´u ko ihu, el sacerdote. Hotu mantua desembarcó primero, y su hijo, Tu´u ma heke nació en la playa. El sacerdote cortó el cordón umblical del niño con los dientes, lo puso en una calabaza y lo hechó al mar. Luego llegarían cientos de personas a establecerse en la isla y proclamaron rey a Hotu Mantua.

Maui-El-de-las Mil-Estrategemas

En la mitología de la polinesia, la creación del mundo se debe al padre cielo, Ragi y a la madre tierra Papa, o bien al dios del mar Tangora. Sin embargo, fue el héroe Maui quien pe´scó a las islas del fondo del mar utilizando un gran anzuelo. Su madre, a quien se suele llamar Hina, que significa “mujer joven” quedo embarazada misteriosamente al ponerse el taparrabos de un hombre y alumbró a Maue en forma de feto. Cuando creció, éste se convirtió en una figura heróica, inteligente y fuerte y se ganó el apodo “Maui-El-de-las Mil-Estrategemas”. Podía hacer de todo, menos vencer a la muerte e hizo mejor mundo para la humanidad. Entre otras cosas, elevó los cielos, robó el fuego del mundo subterráneo para dárselo a la humanidad y atrapó al sol. Pensaba que se movía demasiado a prisa en el cielo para frenarlo, Maui le hechó el lazo con una rueda hecha de fibra de coco, pero el sol la quemó por completo. Hizo otra cuerda con el cabello sagrada de la cabeza de su hermana y lo guardo en el extremo oriental del mar. Al amanecer, lanzó la cuerda y lo capturó por el cuello. Aunque imploraba y suplicaba, Maui no lo dejó marchar hasta que accedió a que los días fuesen más largos en verano y cortos solamente en invierno.

Canto Maorí de la Creación

De la concepción,

el crecimiento,

Del crecimiento,

el pensamiento,

Del pensamiento,

el recuerdo,

Del recuerdo,

la conciencia,

De la conciencia,

el deseo.

http://mitologiapolinesia.idoneos.com/index.php/316841#El_mito_de_la_creaci%C3%B3n

El mito de la creación – Leyenda escandinava

El mito de la creación – Leyenda escandinava

En los tiempos en que nada existía, se abría en el espacio un vasto y vacío golfo llamado Ginnunga. Tenía una longitud y anchura inconmensurable y su profundidad estaba más allá de toda comprensión. No había costa, ni tampoco olas; porque aún no había mar y la tierra no estaba formada ni tampoco los cielos. Allí en el golfo estuvo el principio de las cosas. Allí por primera vez amaneció. Y en el perpetuo crepúsculo estaba el Padre, que gobierna todos los reinos y se mueve entre todas las cosas grandes y pequeñas.

Primero se formó, hacia el norte del golfo, Nifelheim, la inmensa casa de oscuridad nebulosa y frío helador, y en el Sur, Muspelheim, la casa luminosa del calor y de la luz. En medio de Nifelheim estalló la gran fuente de donde todas las aguas fluyen y adonde todas las aguas vuelven. Se llama Hvergelmer, la “caldera rugiente”, y de allí surgieron, al comienzo, doce tremendos ríos llamados Elivagar, que fluyen hacia el Sur, hacia el Golfo.

Una vasta distancia atravesaron desde su nacimiento y, entonces, el veneno que arrastraban con ellos empezó a endurecerse como lo hace la escoria que corre por una superficie, hasta que se congelaron y se convirtieron en hielo. Allí los ríos crecieron en silencio y dejaron de moverse, y los gigantescos bloques de hielo permanecieron juntos. El vapor se elevó del hielo envenenado y se congeló en forma de escarcha; capa tras capa se fueron amontonando en formas fantásticas una sobre otras. Esa parte del golfo que se extiende hacia el Norte era la región del horror y de la lucha. Fuertes masas de vapor negro rodearon el hielo, y dentro estaban chirriantes torbellinos que nunca cesaban, y bancos de huidiza niebla. Pero hacia el Sur Muspelheim brillaba con radiación intensa, y mandaba bellas llamas y chispas de fuego brillante. El espacio que había en medio de la región de las tempestades y de la oscuridad y de la región del calor y de la luz era un crepúsculo pacífico, sereno y tranquilo como el aire sin viento.

Ahora, cuando las chispas de Muspelheim cayeron a través del vapor congelado, y el calor llegó hasta allí por el poder del Padre, las gotas de las mezclas empezaron a caer del cielo. Y fue allí y entonces cuando la vida comenzó a existir. Las gotas se hicieron más rápidas y una masa informe tomó forma humana. Así vino a existir el grande y pesado gigante de arcilla que se llamó Ymer.

Tosco y desgarbado era Ymer y cuando se estiró y comenzó a moverse fue torturado por los dolores producidos por un hambre feroz. Así que salió ansioso en busca de comida, pero no había sustancia de la que él pudiera comer. Los torbellinos le pasaban encima y las oscuras nieblas le rodeaban como un sudario.

Más gotas cayeron de los lóbregos vapores, y luego se formó una vaca gigante que se llamó Audhumala, “la vacía oscuridad”. Ymer la contempló permaneciendo allí en la oscuridad junto a los bloques de hielo y avanzó débilmente hacia ella. Maravillándose, descubrió que de sus ubres salían cuatro regueros blancos de leche, y con ansía bebió y bebió hasta que se llenó con las semillas de la vida y se vio satisfecho. Entonces una gran pesadez se vino sobre Ymer y se tumbó, cayendo en un profundo sueño libre de pesadillas. El calor y la fuerza le poseyeron, y el sudor se concentró en el sobaco de su brazo izquierdo del cual, por el poder del Padre, se formó un hijo llamado Mimer y una hija llamada Bestla. De Mimer descendieron los dioses Vana. Bajo los pies de Ymer salió un hijo monstruoso de seis cabezas, que fue el antecesor de los gigantes malignos del hielo, el temido Hrimthusar. Entonces Ymer despertó. En cuanto a Audhumala, la gran vaca, no tenía verdor del que alimentarse y permaneciendo en el borde de la oscuridad encontró sustento chupando constantemente los enormes cantos rodados que tenían incrustados sal y escarcha. Durante el espacio de un día se alimentó de esa manera, hasta que apareció el pelo de una gran cabeza.

Al segundo día la vaca volvió a los cantos rodados y, antes de que hubiera dejado de chupar, una cabeza humana quedó al descubierto. Al tercer día una noble forma salto. Estada dotada de gran belleza y era ligera y poderosa. Recibió el nombre de Bure, y fue el primero de los dioses Asa. Con el tiempo surgieron más seres gigantes, nobles y malvados dioses. Mimer, que es Mente y Memoria, tuvo hijas, cuyo jefe fue Urd, la diosa de la fortuna y la reina de la vida y de la muerte. Bure tuvo un hijo llamado Bor, que tomó por esposa a Bestla, la hermana del prudente Mimer. Tres hijos nacieron de ellos: el primero se llamó Odin (espíritu), el segundo Ve, cuyo otro nombre es Honer, y el tercero Vile, también conocido como Lodur y Loke. Odin se convirtió en el principal jefe de los dioses Asa, y Honer fue jefe de los Vans que Loke, el usurpador, se convirtió en su gobernante.

Ymer y su maligno hijo desataron su ira y enemistad contra la familia de los dioses y pronto estalló la guerra entre ellos. En ninguno de los lados hubo una pronta victoria, y fieros conflictos se libraron durante largos años antes de que la Tierra se formara. Pero, al fin, los hijos de Bor vencieron sobre los enemigos y les hicieron retroceder. Con el tiempo se sucedieron grandes asesinatos, que disminuyeron el ejército de los gigantes malignos hasta que solamente quedo uno. Fue entonces cuando los dioses consiguieron su triunfo. Ymer cayó al suelo y los victoriosos saltaron sobre él y le reventaron las latientes venas de su cuello. Un gran diluvio de sangre salió de allí y toda la raza de los gigantes se ahogó excepto Bergelmer, el anciano de la montaña, que con su mujer se refugió en los bosques del gran molino del mundo. De éstos descienden los Jotuns, que por siempre guardaron enemistad contra los dioses.

El gran molino del mundo de los dioses estaba al cuidado de Mundilfore. Nueve doncellas gigantes lo movían con gran violencia, y el rechinar de las piedras hacía un clamor tan temible que no se podían oír ni las más altas tempestades. El gran remolino es más grande que el mundo entero, porque de él se hizo el gran molde de la Tierra. Cuando Ymer murió los dioses se reunieron en consejo y se dispusieron a dar forma al mundo. Colocaron el cuerpo del gigante de arcilla sobre el molino y las doncellas lo ataron a él. Las piedras estaban manchadas de sangre, y la carne oscura salió como molde. Así se formó la Tierra y los dioses le dieron forma a su antojo.

De los huesos de Ymer se formaron las rocas y las montañas; sus dientes y mandíbula se dividieron en dos, y cuando iban girando alrededor las doncellas del gigante tiraron los fragmentos aquí y allí, y éstas formaron las piedras y los cantos rodados. La sangre helada del gigante se convirtió en las aguas del vasto mar. Pero las doncellas del gigante no cesaron su labor cuando el cuerpo de Ymer estaba completamente machacado y la Tierra estaba formada y puesta en orden por los dioses. Cuerpos de gigante tras gigante se fueron colocando en el molino, que está situado tras el suelo del océano, y los restos de la carne son la arena que siempre está lavada alrededor de las orillas del mundo. Cuando las aguas son lamidas por el rotante ojo de la piedra del molino se forma un temeroso remolino y se producen los flujos y reflujos del mar cuando se dirige a Hvergelmer, ‘la rugiente caldera’, en Nifel-heim y es arrojado de nuevo hacia delante. Los mismos cielos están formados para tambalearse por el gran molino del mundo alrededor de Veraldar Nagli, ‘la punta del mundo’, que es la estrella Polar.

Después, cuando los dioses habían dado forma a la Tierra, colocaron la calavera de Ymer para que fuera al cielo. En cada uno de los cuatro puntos colocaron como centinelas a fuertes enanos del Este, Oeste, Norte y Sur. La calavera de Ymer descansa sobre su anchos hombros. Pero todavía el Sol no conocía su casa ni la Luna su poder, y las estrellas no tenían lugar donde morar. Las estrellas son brillantes chispas de fuego colocadas desde el Muspel-heim por el gran golfo y están fijadas en el cielo por los dioses para dar luz al mundo y brillo sobre el mar. A cada uno de estos copos de fuego errante se asignaron un orden y movimiento, de forma que cada uno tiene su lugar, tiempo y estación. El Sol y La luna también vieron sus cursos regulados, porque son los mayores discos de fuego y salieron de Muspelheim, y para que los caminos de los cielos pudieran soportarlos los dioses hicieron que los herreros elfos, los hijos de Ivalde y los parientes de Sindre, construyeran carros de oro fino. Mundilfore, que cuida del molino del mundo, envidiaba a su rival Odin. Tenía dos bellos hijos, uno llamado Mani (luna) y el otro Sol. Los dioses se llenaron de ira por la presunción de Mundilfore, y para castigarle le quitaron sus dos hijos de los que él presumía sobradamente, para conducir los carros del cielo y contar los años para los hombres. Al bello Sol mandaron para conducir el carro del Sol. Sus corceles son Arvak, que es “el pronto amanecer”, y Aldsvid, que significa “calor abrasador”.

Bajo su cruz estaban colocadas pieles de aire helado para enfriarlo y refrescarle. Entran en el cielo del Este por la puerta de Hela, a través de la cual pasan las almas de los hombres muertos al mundo del más allá. Entonces los dioses colocan a Mani, el apuesto joven, para conducir el carro de la Luna. Con él están dos bellos niños a los que él se llevó lejos de la Tierra, un muchacho llamado Hyuki y una muchacha llamada Bil. Han sido enviados a la oscuridad de la noche por Vidfimer, su padre, para sacar canciones de hidromiel del arroyo de la montaña Byrger, “él escondido”, que salía del cauce de la fuente de Mimer, y llenaron su cubo Saegr hasta el borde de forma que el preciado hidromiel se derramó cuando lo levantaban sobre el polo Simul. Cuando comenzaron a descender la montaña, Mani los capturó y se los llevó. Los agujeros que siempre se ven por la noche en la cara de la Luna son Huyki y Bil, y los poetas invocan a la bella Bil, de forma que al oírles ella puede derramar sobre la Luna el mágico hidromiel de las canciones sobre sus labios. Bajo la custodia de Mani están un montón de cuernos que se usan para perforar a los malhechores entre los hombres para que éstos así sufran el castigo por sus males.

El sol está en constante movimiento, y también lo está la Luna. Son perseguidos por enemigos sedientos de sangre, que buscan conseguir su destrucción antes de que alcancen los bosques de Varns que les dan cobijo, tras los horizontes del Oeste. Estos son dos fieros lobos gigantes. El que tiene por nombre Skoll, “el seguidor”, persigue al Sol, al que un día devorará; el otro es Hati, “el odiador”, que corre delante de “la brillante doncella del cielo”, en incesante persecución de la Luna. Skoll y Hati son gigantes en forma de lobos. Fueron enviados por la Madre del Mal, la oscura y temible bruja, Gulveig-Hoder, y ellos son sus hijos. Vive en Iarnid, el negro bosque de árboles de acero, en el norte del mundo, que es el lugar donde habita una familia de brujos temidas por dioses y hombres. De los lobos de la bruja el más terrible es Hati, que también se llama Managarm, “el devorador de la luna”. Se alimenta de la sangre de hombres muertos. Los adivinos han predicho que cuando venga a devorar al mundo, los cielos y la tierra se volverán rojos de sangre. Luego, también, deben los asientos de los poderosos dioses enrojecerse con la sangre y el brillo del sol del verano palidecerá, mientras grandes tormentas estallarán con furia para asolar todo el mundo. Una y otra vez, en temidos eclipses, habrían tragado el Sol y la Luna estos lobos gigantes, de no haber sido porque sus malignos designios han sido frustrados por los hechizos que han sido forjados contra ellos, y el clamor de hombres aterrorizados. Nat, que es la Noche, es la morena hija del vana gigante Narve, “el Obligador”, cuyo otro nombres es Mimer. Oscuro su pelo como el de toda su raza, y sus ojos son suaves y benevolentes. Trae descanso al trabajador y refresco al cansado, y descanso y sueños a todos. Al guerrero da fuerza para que pueda obtener victoria, y le encanta llevarse las preocupaciones y los cuidados. Nat es la benefactora madre de los dioses. Tres veces se casó. Su primer marido fue Nagelfare de las estrellas, y su hijo fue Aud, el de las riquezas sin límite. Su segundo marido fue Annar, “Agua”, y su hija Jord, la diosa de la Tierra, fue esposa de Odin y madre de Thor. Su tercer marido fue Delling, el elfo rojo del amanecer, y su hijo fue Dagr, que es Día. A la madre Nat y su hijo Dagr se les dieron carros engalanados con piedras preciosas para que conduzcan alrededor de la Tierra, uno detrás del otro, en el espacio de doce horas. Nat es la que va delante. Su corcel se llama Hrim-faxin, “crin helada”. Rápido galopa por los cielos, y cada mañana la dulce espuma cae como gotas de rocío sobre la Tierra debajo de ella. El buen corcel de Dagr se llama Skin-Faxin, “crin brillante”.De su cuello dorado se emite una radiación y belleza sobre los cielos y sobre todo el mundo. De todos los caballos que existen, es el más alabado por los hombres.

Hay dos estaciones, que son invierno y verano. Vindsvall, hijo del lúgubre Vasud, “el viento helador”, fue el padre del hosco invierno, y el dulce y benefactor Svasusd fue padre del buen verano, queridos por todos. Los hombres se preguntan de dónde viene el viento que azota al océano temerosamente, que convierte a la baja chispa en llama brillante y que ningún ojo puede contemplar. En el cenit del norte del cielo se encuentra en forma de águila un gigante llamado Hraesvelgur, “el devorador de la carne de los hombres muertos”. Cuando sus anchas alas se extienden para iniciar el vuelo los vientos se agitan bajo él y se vienen rápidamente sobre la Tierra. Cuando va o viene, o viaja aquí y allá a través de los cielos, los vientos salen de sus alas. No había todavía un hombre que morara sobre la Tierra, aunque el Sol y la Luna estaban fijados en sus cursos, y los días y las estaciones estaban marcados en el orden debido.

Llegó, sin embargo, un tiempo, cuando los hijos de Bor estaban caminando por las costas del mundo, y vieron dos troncos de madera. Habían crecido del pelo de Ymer, que se había extendido como espesos bosques y abundante verdor del molde de su cuerpo, que es la Tierra. Un tronco era de un fresno, y de él los dioses formaron un hombre; y el otro, que era un aliso, lo convirtieron en una bella mujer. Tenían vida como la de un árbol hasta que los dioses les dieron mente, voluntad y deseo. Luego al hombre se le llamó Ask y a la mujer Embla, y de ellos desciende toda la raza humana, cuya morada se llama Midgard, “la sala del medio”, y Mana-heim, “casa de los hombres”. Alrededor de Midgard está el mar, y más allá, en las costas exteriores, está Jotun-heim, “la casa de los gigantes”. Contra estos los dioses se levantaron una gran masa de hielo de las cejas del turbulento Ymer, cuyo cerebro esparcieron alto en el cielo, donde se convirtieron en espesa masa de nubes esparcidas, agitándose aquí y allí.

(*) Extraído de Teutones. Mitos y leyendas, compilación Donald Mackenzie, ed. Studio.

http://larevista.turemanso.com.ar/leyenda/creacion.html

Rebelión cósmica- El problema del mal

Rebelión cósmica- El problema del mal

Autor: Paulo Arieu

El Ángel Ca�do (1877, Parque del Retiro, Madrid), obra de Bellver inspirada en El para�so perdido de Milton.

El Ángel Caído (1877, Parque del Retiro, Madrid), obra de Bellver inspirada en El paraíso perdido de Milton.

«La guerra espiritual tiene que ver con el mal. La guerra en sí es algo perverso y si el mal no existiera, tampoco habría guerra de ningún tipo. El mal es el problema más desconcertante que jamás ha enfrentado la humanidad. Los pensadores llevan milenios forcejeando con él. El filósofo griego Epicuro (341–270 a.C.), según Lactancio (260–340 d.C.), escribió:

O bien Dios quiere quitar los males y es incapaz de hacerlo, o puede hacerlo pero no quiere; quizás ni quiere ni puede, o tal vez quiere y puede. Si quiere pero no puede, es débil, lo cual no concuerda con su carácter; si puede pero no quiere, es envidioso, algo que también está en desacuerdo con él; si no quiere ni puede, es tanto débil como envidioso, y por lo tanto no es Dios; pero si quiere y puede, que es lo único que resulta apropiado para Él, ¿de dónde vienen entonces los males?, o ¿por qué no los quita?

Ese fue el problema que mantuvo al gran C.S. Lewis encadenado al ateísmo durante la mayor parte de su vida. Lewis se refiere a él en su sugestivo libro The Problem of Pain [El problema del dolor], donde, narrando su antigua defensa del pensamiento ateo, describe gráficamente el mal y el infortunio a los cuales se enfrentan todos los seres humanos. Y concluye diciendo:

“Si me pide que crea que esto es obra de un espíritu benigno y omnipotente, responderé que todas las pruebas apuntan en sentido contrario. O no hay espíritu detrás del universo, o es un espíritu indiferente al bien y al mal, o es un espíritu perverso.”

Y la respuesta de Lewis a su manera de pensar antigua es interesante. Dice así:” Nunca había notado que la misma fuerza y facilidad del argumento del pesimista nos plantean de inmediato un problema. Si el universo es tan malo o incluso la mitad de malo, ¿cómo pudieron jamás los seres humanos llegar a atribuirlo a la actividad de un Creador sabio y bueno? Tal vez los hombres sean necios, pero no hasta ese punto… De modo que inferir la bondad y la sabiduría de un Creador del curso de los acontecimientos en este mundo hubiera sido siempre igualmente absurdo, y jamás fue así. La religión tiene un origen distinto.”

La nota a pie de página de Lewis menciona la palabra teodicea, que viene de los vocablos griegos theós (Dios) y díke (justicia). El diccionario Webster define teodicea como «la defensa de la bondad y omnipotencia de Dios en vista de la existencia del mal».

Edgar S. Brightman, profesor de Filosofía en la Escuela de Graduados de la Universidad de Boston, por su parte, la define como «el intento de justificar el trato de Dios para con el hombre, es decir, de resolver el problema del mal a la luz de la fe en el amor y la justicia de Dios».

El problema del mal es obviamente más agudo para el teísmo que para cualquier otra clase de filosofía o teología; en caso de no poderse resolver, el teísmo debe ser abandonado, retenido por la fe en la esperanza de una futura y hasta el momento inalcanzable solución, o sostenido como una verdad por encima de la razón.

C. S. Lewis tal vez estaría de acuerdo en que la solución es inalcanzable en la actualidad. Diría “que las verdades detrás del teísmo están por encima y más allá de la razón humana.” Como se atribuye a Pascal haber afirmado: «El corazón tiene razones desconocidas para la mente». Lewis está en lo cierto al decir que la teodicea no es algo nuevo con lo que sólo se ha forcejeado de manera adecuada en la era científica moderna. En verdad el gnosticismo, la mayor división que surgió dentro de la patrística de la iglesia primitiva, se centraba en esta cuestión del mal en el universo de Dios.

En Satán: The Early Christian Tradition [Satán: La primera tradición cristiana], Jeffrey Burton Russell explica que los orígenes del gnosticismo se remontan quizás hasta una época tan anterior como la comunidad de Qumram, con su teología de conflicto cósmico entre el bien y el mal. Sin embargo, el gnosticismo fue en esencia un intento cristiano de teodicea que se desvió y amenazó con dividir a la iglesia postapostólica hacia mediados del siglo II. Gran parte de los escritos apologéticos de los padres primitivos fueron dirigidos contra esta devastadora herejía. El gnosticismo, por tanto, prestó un enorme servicio a la iglesia, haciéndola reflexionar sobre el problema del mal, en especial a los grandes apologistas como Justino Mártir, Taciano, Atenágoras, Teófilo, Ireneo y Tertuliano.

Al sacar a la palestra la cuestión de la teodicea, los gnósticos obligaron a los padres de la iglesia a idear una demonología coherente que faltaba en el Nuevo Testamento y en el pensamiento apostólico. El énfasis del gnosticismo en el poder del diablo y en la maldad del mundo material, hizo que los padres reaccionaran definiendo meticulosamente dicho poder y defendiendo la bondad esencial del mundo creado por Dios.

Tal vez la dimensión más compleja y profunda de la concepción de la realidad presente como una guerra espiritual tenga que ver con el origen de dicho conflicto. Este no comenzó en la tierra con la caída, como deja bien claro la Biblia. ¿Se originó tal vez en algún lugar o momento del reino celestial, evidentemente antes del pecado del hombre? Tal parece ser el caso. El Antiguo Testamento sugiere con claridad una rebelión cósmica contra el gobierno de Dios mediante su frecuente referencia a seres malignos sobrenaturales que buscan hacer daño a los hombres y apartarlos de una vida de obediencia al Señor.

No podemos comenzar por Génesis 3, ya que la serpiente que tienta a Eva en ningún lugar del Antiguo Testamento se describe como un ser sobrenatural. El Nuevo Testamento, en cambio, la identifica como el diablo y Satanás (II Cor. 11.3; Ap. 12.9). Una cosa es cierta: cuando los maestros judíos leían y explicaban Génesis 3 a sus oyentes, al menos en la época del período intertestamentario, identificaban a la serpiente con Satanás. La interpretación que da el Nuevo Testamento de la caída del hombre y la de los judíos es idéntica en este punto. Aunque las referencias al diablo no sean tan frecuentes en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, se menciona a Satanás varias veces: una en I Crónicas, catorce en Job 1 y 2, una en el Sal. 109.6 y tres en Zac. 3.1–2.

La primera ocasión en la que se menciona por nombre a Satanás es en I Cró. 21.1. Este pasaje revela el intento de Satanás de arrastrar a David, un hombre de Dios, a la desobediencia. Dicho pasaje sugiere una forma o patrón de actuación del diablo contra la humanidad que se repite a lo largo de toda la Escritura, puede observarse en el transcurso de la historia y es experimentado tanto por creyentes como por no creyentes en cualquier parte hoy en día. En esa forma de actuar podemos ver la estrategia más importante de Satanás, su objetivo principal y su propósito básico.

En primer lugar, descubrimos la estrategia más importante de tentación del diablo, el engaño. El escritor relata que Satanás «incitó a David a que hiciese censo de Israel» (v. 1). (Para una perspectiva típicamente veterotestamentaria del aspecto divino de esa tentación satánica, véase II Sam. 24.1.) David, como su predecesora Eva, no tenía idea del origen de los pensamientos que de repente aparecieron en su mente. Y al meditar en ellos le parecieron correctos, lógicos y necesarios. Aunque su conciencia evidentemente le molestaba (v. 8), decidió seguir adelante con su plan. Lo que David se proponía estaba mal, tanto, que el propio Joab, comandante de su ejército que no era ningún santo, vio el error de su decisión y expresó su oposición a ella (vv. 2–4).

Estaba tan mal que cuando el juicio de Dios cayó sobre Israel, David supo que era culpa suya y de inmediato se arrepintió de su pecado ( v. 8 ), confesando:

“He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente”.

Aquí descubrimos lo que encontraremos a través de toda la Biblia. El pecado humano siempre tiene un origen doble. Procede de una fuente humana, las propias decisiones equivocadas, y de otra sobrenatural, la tentación de Satanás. El diablo es quien planta en la mente y el corazón del hombre las semillas de los malos pensamientos e imaginaciones, intensificando el mal que ya hay en él (Hch. 5.1–3; I Cor. 7:5; II Cor. 11.3; I Tes. 3.5; II Cor. 10.3–5; Fil. 4.8).

Las Escrituras hablan mucho del engaño. En la Concordancia de Strong se dedican dos columnas enteras a consignar el número de veces que aparecen los términos y sus derivados en la Biblia inglesa. Esos términos los encontramos 150 veces, esparcidos por igual a lo largo de uno y otro Testamentos. W.E. Vine dice que engañar significa en esencia dar “una falsa impresión”. Esa es la forma en que Satanás se acerca a la gente y sin duda así fue como se aproximó al principio a sus congéneres, los ángeles, para guiarlos a la rebelión contra Dios.

Satanás casi siempre comienza con engaño, de ahí las advertencias de Pablo en II Cor. 11.3 y su mención de las maquinaciones del diablo en II Cor. 2.11. Sin embargo, una vez que Satanás tiene un pie dentro de la vida de una persona (Ef. 4.27), el engaño puede no ser ya tan importante y a menudo el diablo se quita la careta para atormentar y esclavizar aún más a su víctima.

En segundo lugar descubrimos su principal blanco para el engaño, los líderes. En el caso de aquellos que no aman a nuestro Dios, los ataca con engaño en todo nivel de liderazgo. Los líderes políticos, militares, económicos, educativos, sociales, familiares y de otras clases se convierten en el objetivo de sus falsedades. ¿Por qué? Porque son quienes controlan el destino de la humanidad.

Alguien ha expresado que si peca un hombre solitario, sólo él se ve afectado. Si peca un hombre de familia, su acción afecta a toda su casa. Si el pecado lo comete un dirigente local, toda la comunidad se resiente. Si es el líder que gobierna una determinada estructura social, toda la sociedad sufre las consecuencias. Si se trata de un dirigente nacional, su pecado afecta a toda la nación. Y si el culpable es un líder mundial todo el mundo resulta dañado. ¡Quién puede olvidar a Adolfo Hitler!

Cuando peca un líder del pueblo de Dios, es posible que una iglesia, una institución o un hogar cristiano resulten dañados o hasta paralizados. ¿Quién puede argumentar a esto? Todos somos en cierta medida víctimas de los actos pecaminosos de dirigentes cristianos utilizados por los medios de comunicación para el descrédito de la Iglesia de Dios.

En tercer lugar descubrimos el principal propósito del engaño del diablo, deshonrar a Dios trayendo vergüenza e incluso juicio sobre sus hijos. Mediante el engaño de su dirigente David, Satanás acarreó ignominia sobre el pueblo de Dios y también causó de manera indirecta el juicio justo del Señor sobre sus propios hijos (v. 7).

De modo que en esta primera aparición de Satanás, con explícita mención de su nombre, descubrimos en la Escritura los rasgos principales de sus perversas maquinaciones contra Dios y su pueblo. El diablo es un engañador que busca seducir a los líderes del Señor para que cometan actos de desobediencia en Su contra. El objeto de su existencia es deshonrar a Dios y perjudicar a su pueblo. Lo que declara el resto de la Biblia, con relación al satanismo, no es más que una ampliación de estas características principales del campo sobrenatural perverso.

Como revela un estudio de historia antigua, en el mundo del Antiguo Testamento la creencia en alguna forma de sobrenaturalísimo perverso era universal. El fallecido Dr. Merrill F. Unger escribe que: la historia de las diversas religiones desde los tiempos más primitivos revela que la creencia en Satanás y en los demonios era algo universal. Según la Biblia, la degeneración del monoteísmo dio como resultado el enceguecimiento de los hombres por el diablo y las formas más degradantes de idolatría (Ro.1.21–32; II Cor 4.4). Para el tiempo de Abraham (apr. 2000 a.C.), la humanidad se había hundido en un grosero politeísmo plagado de espíritus malos. Los hechizos, encantamientos, textos mágicos, exorcismos y diversos tipos de fenómenos malignos abundan en los descubrimientos arqueológicos de Sumeria y Babilonia. La antigüedad egipcia, asiria, caldea, griega y romana es rica en manifestaciones demoníacas. Las deidades adoradas eran demonios invisibles representados por ídolos e imágenes materiales.

Unger sigue citando al Dr. George W. Gilmore, en la Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge [Enciclopedia del conocimiento religioso], que dice que «todo el origen de creencias del que arranca la religión hebrea está lleno de demonismo». Más adelante Merrill F. Unger afirma que «el cristianismo primitivo rescataba a sus convertidos de los grilletes de Satanás y los demonios» (Ef. 2.2; Col. 1.13). En una medida asombrosa, la historia de la religión es un relato de creencias controladas por demonios, particularmente en su choque con la fe hebrea y, luego, con el cristianismo.

Otros indicios de la creencia en el campo sobrenatural maligno y la rebelión cósmica que sustentaba el pueblo judío se encuentran a través de todo el Antiguo Testamento. La serpiente como símbolo de un ser o seres espirituales malignos se menciona muchas veces (Génesis 3.1–24; Job 3.8; 41.1; Sal. 74.14; 104.26; Is. 27.1). Se habla de los espíritus malos unas ocho veces, siempre en relación con la posesión demoníaca de Saúl (I Sam. 16.14–23; 18.10; 19.9). Seis veces se mencionan espíritus mentirosos (1 Re. 22.21–23). Dichos versículos deben estudiarse a la luz de todo el contexto, empezando desde el primero. También se hace referencia seis veces a espíritus de adivinación (Lev. 20.27; I Sam. 28). Algunas versiones inglesas traducen la expresión hebrea «tener espíritu de adivinación» (o un espíritu familiar) por “ser médium”.

Al menos una vez, en Is. 19.13–14, se hace referencia a espíritus inmundos perversos (en la Reina Valera, revisión de 1960, “espíritu de vértigo”). John D.W. Watts, en su excelente comentario sobre Isaías, interpreta el término como “espíritu de distorsión”. Es discutible si se trata de un mal personificado o simplemente de una atmósfera de confusión. No obstante, los falsos consejos y planes de Egipto llegaron mediante adivinación. De modo que ambos significados podrían ser ciertos.

También se mencionan varias veces los espíritus de prostitución religiosa y física. Las referencias más frecuentes se encuentran en Oseas, asociadas a la idolatría, la adivinación y el baalismo. Al menos cuatro veces se habla de los demonios identificándolos exactamente con los dioses y los ídolos de las naciones paganas (Lev. 17.7; Deut. 32.17; II Crónicas 11.15; Sal. 106.19–39; I Cor. 10.20–21). Y en los libros históricos, los Salmos y Daniel se mencionan a los espíritus malos que gobiernan sobre territorios y naciones, y luchan tanto contra los ángeles como contra el pueblo de Dios. El pasaje más conocido es Dan. 10.10–21.

[..] El Antiguo Testamento insinúa que esos seres invisibles, perversos, sobrenaturales, cósmicos y creados son criaturas angélicas caídas. En algún lugar o momento, evidentemente antes de la creación de la humanidad, fueron guiados a la rebelión contra el señorío de Dios por un ángel, tal vez poderoso, llamado Lucifer. Los pasajes de Job 4.18 e Is. 24.21 parecen indicarlo así y también Is. 14.12–17 y Ez. 28.11–19 se utilizan a menudo para referirse a la rebelión cósmica. Aunque hay razones para dudar de esta interpretación secundaria tradicional (todos concuerdan en que el sentido principal tiene que ver con el rey de Babilonia y el dirigente de Tiro), la misma es consistente con el cuadro que presenta la Biblia de Satanás y sus ángeles caídos.

Sin embargo, cuando llegamos al Nuevo Testamento, dicho cuadro aparece mucho más claro. No se nos deja con meros atisbos de aquella rebelión cósmica, sino que se declara que en verdad ocurrió. Desde los Evangelios hasta el Apocalipsis nos enfrentamos a una guerra espiritual tanto en los cielos como en la tierra. El Nuevo Testamento comienza con el abierto enfrentamiento del campo sobrenatural perverso con el Hijo de Dios. En el primer capítulo de Marcos, Jesús confronta a Satanás en su tentación de los cuarenta días en el desierto (vv. 12–13). Y habiendo vencido en esa inicial y, en muchos aspectos decisiva batalla, el Señor comienza su ministerio público.

La resistencia demoníaca interrumpe Su ministerio en la sinagoga. Jesús silencia y despacha rápidamente a los airados y temerosos espíritus (1.21–26). En el mismo capítulo, a la mañana siguiente antes de que saliera el sol, vemos a Cristo confrontando y expulsando demonios hasta bien entrada la noche (1.29–34). Al otro día, después de su intensa actividad nocturna de liberación, empieza su ministerio itinerante. Visita las sinagogas de una ciudad tras otra. Y Marcos nos cuenta que en ellas Jesús realizaba una doble actividad: «predicaba… y echaba fuera demonios» (Mar. 1:39). ¡Increíble! ¡Un mundo de conflicto espiritual!

Y cuando comienza el relato de Juan, por primera vez la Escritura nos habla claramente del origen del mal. En Jn. 8.44, Jesús explica que empezó con Satanás. También nos dice que ha venido a atar al diablo, a romper su poder y a liberar a los que Satanás mantiene cautivos (Luc. 4.11–19; Mat. 12.22–29). Jesús revela que Satanás es el gobernante de un poderoso reino de maldad y que tiene sus propios ángeles perversos, como Dios los suyos santos (Mat. 25.41). En seguida descubrimos que son los mismos espíritus demoníacos que atan y oprimen a los hombres (Mat. 12.22–29; Luc. 13.10–16; Ap. 12.4–17; 13.1).

Lucifer es un arquetipo que proviene de la mitología romana y cristiana.

El término proviene del latín lux (‘luz’) + fero (‘llevar’) ‘portador de luz’) En la mitología romana, Lucifer es el equivalente griego de Fósforo o Eósforo (Έωσφόρος) ‘el portador de la Aurora’ proviene de la antigua dama oscura Luciferina.

Este concepto se mantuvo en la antigua astrología romana en la noción de la stella matutina (el lucero del alba) contrapuesto a la stella vespertina o el véspere (el lucero de la tarde o véspero), nombres éstos que remitían al planeta Venus, que según la época del año se puede ver cerca del horizonte antes del amanecer o después del atardecer.

La primera vez que se cita el nombre de Lucifer es en un texto del profeta Isaías (Is 14.12-14) de la Vulgata de San Jerónimo (siglo V), traducción que él hace de la Biblia, del griego (Nuevo Testamento) y hebreo (Antiguo Testamento) al latín, para designar, a la palabraLucero. Este texto aparentemente hablaba de un rey no creyente en el Dios hebreo Yahveh, pero los Padres de la Iglesia, vieron en este relato, el antiguo relato del ángel caído:

Español: “¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora! Has sido abatido a la tierra dominador de naciones! Tú que dijiste en tu corazón; ‘Al cielo subiré, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión en el extremo Norte. Subiré a las alturas del nublado, y seré como el Altísimo.” (Is 14.12-14)

Latín: “Quomodo cecidisti de caelo, lucifer, fili aurorae?! Deiectus es in terram, qui deiciebas gentes!, qui dicebas in corde tuo:In caelum conscendam, super astra Dei exaltabo solium meum, sedebo in monte conventus in lateribus aquilonis; ascendam super altitudinem nubium, similis ero Altissimo'” (Is 14.12-14)

No obstante, además del sentido grecolatino del término, Lucifer ya era identificado por la tradición veterotestamentaria con una estrella caída, ya que en el lenguaje bíblico las estrellas representan a los ángeles.

Otro texto del profeta Ezequiel (Ez 28.12-19) podría también explicar esa leyenda:

“Hijo de hombre, entona una elegía sobre el rey de Tiro. Le dirás: Así dice el Señor Yahveh: Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza. En Edén estabas, en el jardín de Dios. Toda suerte de piedras preciosas formaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda; en oro estaban labrados los aretes y pinjantes que llevabas, aderezados desde el día de tu creación. Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo, estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego. Fuiste perfecto en su conducta desde el día de tu creación, hasta el día en que se halló en ti iniquidad. Por la amplitud de tu comercio se ha llenado tu interior de violencia, y has pecado. Y yo te he degradado del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Tu corazón se ha pagado de tu belleza, has corrompido tu sabiduría por causa de tu esplendor. Yo te he precipitado en tierra, te he expuesto como espectáculo a los reyes. Por la multitud de tus culpas por la inmoralidad de tu comercio, has profanado tus santuarios. Y yo he sacado de ti mismo el fuego que te ha devorado; te he reducido a ceniza sobre la tierra, a los ojos de todos los que te miraban. Todos los pueblos que te conocían están pasmados por ti. Eres un objeto de espanto, y has desaparecido para siempre.”

Aún así, según algunos mitos hebreos no bíblicos (es decir, que no pertenecen al corpus de la Biblia propiamente dicha) Lucifer o Luzbel era un ángel muy hermoso que por soberbia se rebeló contra Dios, queriendo ser como Él, y fue expulsado del cielo por el ejército delArcángel Miguel como castigo, junto con el ejército de ángeles rebeldes que arrastró consigo. Relatos que consecuentemente adoptaría el cristianismo:

“Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de = las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra.” Apocalipsis 12, 3-4

A pesar de que el judaísmo consideraba a Lucifer y a Satanás como dos entidades separadas, el cristianismo fundió ambos conceptos para identificarlos, sin más, con el Diablo (Apocalipsis 12,9). Igualmente el gnosticismo considera a Luzbel y a Lucifer dos personajes completamente diferentes, siendo el primero un terrible demonio y el segundo la sombra del logos, el divino tentador, el entrenador psicologico, aquel que pone a prueba al adepto para lograr la iniciación.

Una vez organizado el Cristianismo consideró a Lucifer y a Satanás, como la misma persona, solo que Lucifer es el nombre del “Príncipe de los demonios” como ángel antes de su caída; y el nombre de “Satán” o Satanás, el que adopta después. Ya que “Lucifer” significa en latín “portador de luz“, mientras que “Satán” es “adversario” en hebreo.

Por lo demás, Lucifer forma parte también del panteón de deidades vuduistas, hecho éste que hace ostensible, una vez más, el carácter sincrético de este culto.

La Vulgata emplea también la palabra para “la luz de la mañana” (Job 11:17), “los signos del zodíaco” (Job 38:32), y “la aurora” (Salmo 109:3). Metafóricamente, la palabra se aplica al Rey de<!––> Babilonia <!––>. (Isaías 14:12) como preeminente entre los príncipes de su tiempo, que el sumo sacerdote Simón, hijo de Onias (Ecclesiasticus 50:6), superando por su virtud, a la gloria de los cielos (Apocalipsis 2:28), en razón de Su excelencia; finalmente a Jesús Cristo mismo (2 Pedro 1:19; Apocalipsis 22:16; el “Exultet” del Sábado Santo), la luz verdadera de nuestra vida espiritual. La versión siriaca y la versión de<!––> Aquila <!––> obtienen del Hebreo Helel sustantivo del verbo yalal “, que significa lamentar”; San Jeronimo está de acuerdo con ellos En Isaías 1:14), Lucifer es el nombre del principal ángel caído que debe lamentar la pérdida de su gloria original brillante como la estrella de la mañana. En este sentido la tradición cristiana de Lucifer ha prevalecido; sostienendo lo que los Padres del crisitanismo han dicho . Lucifer no es el nombre del demonio, pero sólo denota el estado del que ha caído (Petavius, De Angelis, III, iii, 4).

A medida que el Nuevo Testamento va sacando a la luz el campo sobrenatural maligno, descubrimos que hay diferentes grados de autoridad en el reino de Satanás (Ef. 6.12 y Mat. 12.24–45; Mar. 5.2–9). Además, los demonios, espíritus malos y ángeles caídos (términos sinónimos en este libro) parecen pertenecer al menos a cuatro categorías distintas y no a tres como a menudo se afirma:

a.En primer lugar están aquellos que tienen libertad para llevar a cabo los propósitos malignos del diablo. Habitan en los lugares celestiales (Ef. 3.10 y 6.12), pero también pueden actuar en la tierra. Estos espíritus demoníacos afligen a la gente e incluso pueden mora en sus cuerpos (Mat. 12.43–45).

b.En segundo lugar están los ángeles rebeldes que ahora parece que se encuentran atados en el abismo. Es obvio que serán sueltos en algún momento futuro y causarán estragos en la tierra (Ap. 9.2–12). Satanás y todos los demonios libres se atarán en ese mismo abismo durante el reino milenial de Cristo en el mundo (Ap. 20.1).

c.En tercer lugar parece haber otro grupo de ángeles caídos que llegaron a ser tan malvados o fueron culpables de un crimen tan horrendo que no se les permitió estar ni en los lugares celestiales ni sobre la tierra. Están atados para siempre, no en el abismo, sino en el infierno. La palabra griega es Tártaros, incorrectamente traducida por «infierno». Vine dice que: “Tártaros […] no es ni el Seol ni el Hades ni el infierno, sino el lugar donde aquellos ángeles de cuyo especial pecado se habla en ese pasaje (II Pe. 2.4) están confinados para ser reservados al juicio´’. Esa región se describe como ‘abismos de oscuridad’. En realidad esos espíritus jamás serán liberados. Parecen estar retenidos en la oscuridad hasta el día de su juicio (II Pe. 2.4; Jud. 6). “

d. Finalmente, hay un cuarto grupo de ángeles malos que parece que de algún modo están atados en el interior de la tierra, si hemos de tomar las palabras de la Escritura de manera literal. Cuatro de ellos se mencionan como que se encuentran “atados junto al gran río Eufrates”. Cuando estén sueltos dirigirán a un ejército demoníaco de destrucción contra la humanidad (Ap. 9.13–21).

Pablo dice a la iglesia de Corinto que algún día los creyentes juzgarán a los ángeles (1 Cor. 6.3). Debe tratarse de los caídos, ya que a los de Dios se les llama “santos ángeles” (Mar. 8.38). Por tanto, la evidencia de que los malos espíritus y los demonios son ángeles caídos aumenta (véase Job 4.18; Is. 24.21–22).

Diferencias entre judaismo, cristianismo e islamismo

La vision que tienen las tres religiones monoteístas de Lucifer varía tremendamente. Mientras que para los judíos Lucifer y Satán son dos entidades diferentes, y Lucifer es un miembro de la Corte Celestial que ejerce como Procurador ó Fiscal del Cielo, asesorando a Dios como una especie de acusador, los cristianos ven en Lucifer y Satán a la misma entidad; un ser demoniaco, malvado, el Ángel Rebelde que inició una revolución contra Dios en aras de derrotarlo y no someterse a su voluntad. Para los cristianos, el Diablo es la personificación de toda la maldad del Universo, el origen de todo mal. En el Islam, el Diablo ó Iblís es sencillamente un djin ó genio malévolo, un espíritu de fuego pero no un ángel pues los ángeles son incapaces de rebelarse según el Corán. Incluso el nieto de Iblís se convirtió al Islam según un hadice.

Yezidismo

La religión nacional de Kurdistán, aún seguida por unos 200.000 individuos, es una religión que rinde culto a los ángeles, particularmente a Melek Taws, el Ángel Pavorreal que se supone es Lucifer y que, aunque se rebeló contra Dios para darle a la Humanidad la sabiduría, Dios lo perdonó y restauró como su ángel predilecto.

Luciferismo

Para la tradición esotérica occidental, Lucifer es el Dios del Fuego ó Portador de la Luz ó Sabiduría, y no es el Diablo ni Satán. Para los luciferinos y sus tradiciones esotéricas, Lucifer es la figura divina por excelencia, el verdadero dios espiritual de luz, opuesto al Demiurgo ó dios material, creador del universo físico (doctrina seguida por maniqueos, cátaros y gnósticos antiguos). Para muchos luciferinos la figura de Lucifer es la misma que se representa con diferentes dioses paganos como el nórdico Odín, el egipcio Thot, el griego Prometeo, el celta Cernunus y el etrusco Lupercus, etc. Diferentes tradiciones esotéricas occidentales son luciferinas como por ejemplo la Masonería, la Teosofía -la revista oficial de la Sociedad Teosófica lleva por nombre Lucifer-, la Orden Hermética del Alba Dorada, el rosacrucismo y el gnosticismo, todos los anteriores rechazan ser organizaciones satánicas y aseguran que el luciferismo y el satanismo no son la misma cosa.

La Biblia nos indica el estado privilegiado que tenía Lucifer y la razón de su caida:

Por haberse estirado en su altura levantando su copa hasta las nubes, y haberse engreído su corazón por su grandeza (Eze 31)

Tu esplendor ha caído en el Seol…¿Cómo has caído desde el cielo, brillante estrella, hijo de la Aurora?…Te decías en tu corazón: el cielo escalaré, encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono…Subiré a las alturas de las nubes, seré igual al Altísimo (Isa 14)

Tú eras el dechado de la perfección, lleno de sabiduría y de espléndida belleza. En el Edén, jardín de Dios, vivías. Innumerables piedras preciosas adornaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, carbunclo y esmeralda; de oro era el borde de tu manto, de oro las incrustaduras, todo a punto desde el día en que fuiste creado. Como un querubín protector yo te había puesto en el monte santo de Dios. Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la iniquidad. Con el progreso de tu tráfico te llenaste de violencia y pecados; y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querubín protector, de entre las brasas ardientes. Tu corazón se había engreído por tu belleza. Tu sabiduría estaba corrompida por tu esplendor. Y Yo te he derribado en tierra y te he presentado como espectáculo a los reyes (Eze 28).

EL PECADO DE LUCIFER

…no sea que llevado del orgullo venga a caer en la misma condenación en que cayó el diablo (I Tim 3)

El que obra la justicia es justo; quien peca es del Diablo, porque el Diablo es pecador desde el principio (I Juan 3)

Dios no perdonó a los ángeles pecadores, sino que, precipitados en el infierno, los entregó a las prisiones tenebrosas en espera del juicio (II Ped 2)

Dios creó al hombre para la incorrupción y le hizo a imagen de Su propio ser. Mas por la envidia del diablo entró la muerte al mundo y la experimentan los que le pertenecen (Sabiduría 2)

El Señor ha reservado en eterna prisión, en el fondo de las tinieblas, para el juicio del gran día, a los ángeles que no conservaron su dignidad sino que perdieron su propia mansión (Judas)

Por haberse estirado en su altura levantando su copa hasta las nubes, y haberse engreído su corazón por su grandeza, Yo le he entregado en manos del príncipe de las naciones para que proceda con él conforme a su maldad; le he desechado (Eze 31)

Tu esplendor ha caído al Seol…¿Cómo has caído desde el cielo, brillante estrella, hijo de la Aurora?…Te decías en tu corazón: el cielo escalaré, encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono; en el monte de la asamblea me sentaré, en lo último del Norte. Subiré a las alturas de las nubes, seré igual al Altísimo (Isa 14)

Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la iniquidad. Con el progreso de tu tráfico te llenaste de violencia y pecados; y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querubín protector, de entre las brasas ardientes. Tu corazón se había engreído por tu belleza. Tu sabiduría estaba corrompida por tu esplendor (Ezeq. 28).

LA EXPULSION DE LUCIFER DE LA PRESENCIA DE DIOS

Yo veía a Satanás cayendo del cielo como un rayo (Luc 10)

Su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo y las lanzó sobre la tierra (Apoc 12)

El Diablo ha descendido hacia vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo (Apoc 12)

Dios no perdonó a los ángeles pecadores, sino que, precipitados en el infierno, los entregó a las prisiones tenebrosas en espera del juicio (II Ped 2)

El diablo fue arrojado al estanque de fuego y de azufre, donde están la Bestia y el Falso Profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apoc 20)

El Señor ha reservado en eterna prisión, en el fondo de las tinieblas, para el juicio del gran día, a los ángeles que no conservaron su dignidad sino que perdieron su propia mansión (Judas)

Tu esplendor ha caído al Seol…¿Cómo has caído desde el cielo, brillante estrella, hijo de la Aurora?…Te decías en tu corazón: el cielo escalaré, encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono…Subiré a las alturas de las nubes, seré igual al Altísimo (Is. 14)

Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. El Dragón y sus ángeles combatieron, pero no pudieron prevalecer y no hubo puesto para ellos en el cielo. Y fue precipitado el gran Dragón, la serpiente antigua, que se llama “Diablo” y “Satanás”, el seductor del mundo entero, y sus ángeles fueron precipitados con él (Apoc 12)

Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la iniquidad. Con el progreso de tu tráfico te llenaste de violencia y pecados; y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querubín protector, de entre las brasas ardientes. Tu corazón se había engreído por tu belleza. Tu sabiduría estaba corrompida por tu esplendor. Y Yo te he derribado en tierra y te he presentado como espectáculo a los reyes (Ezeq. 28).

Fuentes: