Comparación del mito de creación del Cosmos y del hombre

Comparación del mito de creación del Cosmos y del hombre

creacion1

Comparación del mito de creación del Cosmos y del hombre en el Popol Vuh, en la crónica de Fray Ramón Pané, Relación acerca de las antigüedades de los indios, en el Génesis bíblico y otros códices
mesoaméricanos

Rodolfo J. Lugo-Ferrer


“He aquí nuestra era… volcada al exterminio del mito. El hombre de hoy, despojado del mito, se yergue famélico sobre su propio pasado y debe escarbar frenéticamente buscando sus raíces entre las mas remotas antigüedades”. Federico Nietzsche, El nacimiento de la tragedia


¿Qué es el mito? ¿Qué función tiene? ¿Para qué el mito?

Estas y otras muchas más preguntas podríamos hacérnoslas con relación al mito o a los muchísimos mitos existentes en todos los pueblos. La propia palabra mito entraña diversidad de interpretaciones o definiciones; puede ser una interpretación de la realidad mediante la sugerencia de verdades disfrazadas o vestidas con el ropaje de los símbolos o iconos; puede ser vida y/o valor de la existencia. Para los judeocristianos es una mentira, siempre que no justifique su propia relación con su manera particular de concebir al Cosmos, a Dios, y al propio, ser humano. Para Mircea Eliade “el mito es una realidad, y hay que contar con ella no sólo como imagen del pasado, sino también como técnica del hombre moderno utilizada para renovarse y para percibir lo eterno”. (1991: 233)

Más, sin embargo, la creación del mito, ha sido el punto de partida para muchos pueblos arcaicos establecer su origen histórico, sin entender esto como una manera de anteponer el mito a la historia. Es el mito el que ha permitido la construcción del pasado de muchos pueblos, es el mito el que le ha permitido la cohesión de muchos de los aspectos fundacionales, el que le ha propiciado una continuidad en la historia del pueblo.

La función primordial del mito, entiendo, es la de establecer una vínculo o una relación estrecha con la vida cotidiana; el mito puede trazarnos rutas, puede explicarnos hechos o situaciones. Plantea el psicoanalista Rollo May que “el origen de muchos de los problemas de nuestra sociedad, incluyendo las sectas y la adicción a drogas, puede atribuirse a la ausencia de mitos que nos den, como individuos, la seguridad interna que necesitamos para vivir adecuadamente nuestros tiempos”. (1992: 12)

Definitivamente el mito nos ayuda a construir en nuestro subconsciente, la piedra angular para enfrentarnos o construir una interpretación de nuestra propia existencia. El mito ayuda a establecer los vínculos del presente con el pasado, para así, continuar la vida con un poco de esperanza, para reforzar las bases de un futuro, siempre cambiante.

Popol Vuh, y otros mitos de origen

Veamos la comparación del mito de creación del Cosmos y del hombre en el Popol Vuh y el que aparece en la crónica de Fray Ramón Pané, Relación acerca de las antigüedades de los indios. Estimo necesario
establecer un enlace entre el Popol Wuh y otras interpretaciones que nos narran el origen del Cosmos y la fundación de los primeros hombres con sus reinos y respectivas dinastías en la región de Mesoamérica. Podemos encontrar una gran similitud o parecido en el contenido y la forma en dichos textos sagrados de pueblos o grupos étnicos diversos como son los mayas de Palenque, los mixtecos de Oaxaca, los toltecas y nahuas de México, y de los quichés de Guatemala; “estos pueblos inventaron un canon para explicar sus orígenes y conservar y transmitir su memoria. Este canon o modelo integró la fundación primigenia del cosmos con el nacimiento del sol que le insufló vida y orden a las distintas partes del mundo creado, y finalmente con el origen y desarrollo de los grupos étnicos que fundaron pueblos y naciones memorables” (Florescano, 142)

Primeras creaciones cosmogónicas
Las primeras creaciones cosmogónicas del Popol Wuh (1) exponen que en un principio domina el caos, todo es un absoluto silencio y oscuridad, (“No había cosa en orden, cosa que tuviese ser, si no es el mar y el agua que estaba todo en calma y así todo estaba en silencio y obscuridad como noche”, p.3), estando los dioses creadores en las aguas primordiales se dispone la aparición de la tierra, (Primero fue creada la tierra, los montes y los llanos”, p. 5), crean las plantas, los animales, (“Después de esto dispusieron crear a los animales, guardas de los montes: al venado, al pájaro, al puma, al jaguar, a la culebra, a la víbora y al cantil”, p. 5), e intentan tres veces la creación de los seres humanos, sin éxito, (Al punto fue hecha de madera la imagen del hombre. De tzité fue hecha la carne del hombre; de la mujer, zibaque fue su carne. Se multiplicaron y tuvieron hijos e hijas, pero salieron tontos, sin corazón ni entendimiento. Anduvieron sobre la tierra sin acordarse del Corazón del Cielo”, p. 11), entonces, vino una revuelta de todos los animales, y de las piedras y utensilios de trabajo contra los hombres de madera; y vino una inundación (los hombres de madera trataron de salvarse de la inundación…, p. 15) ( “Y así fueron destruidos todos los hombres quedando sólo las señales de ellos, los micos, que andan ahora por los montes. Por eso es que Coy, el Mico, se parece al hombre”, p. 17))

Los dioses intentan varios ensayos más en su afán por crear al hombre, antes de concluir la creación del hombre, el Popol Wuh nos relata las aventuras de los hermanos gemelos en el mundo de Xibalbá, el mundo subterráneo, así de está manera se crea el ambiente propicio o las condiciones favorables para que el cielo y la tierra reciban a los seres humanos. Una vez vencidos los dioses o señores de Xibalbá; aún reinando la obscuridad, los dioses creadores vuelven a construir a un hombre, esta vez lo hacen de maíz; así, de esta manera, nacen los primeros cuatro hombres, Balam-Quitze, Balam-Ak’ab, Mahocutah e Iqui Balam, que al recibir a su respectivas mujeres dan inicio a los primeros linajes quichés (“Los hijos que tuvieron Balam Quitzé y Cajá Paluná fueron dos: el uno se llamó Cocaib y el otro Cocawib, y de éstos descienden los de la Casa de Cawec”, p. 141)

(Balam Ak’ab tuvo dos hijos con su mujer Chomijá: Coacul y Coacutec, y fueron fundadores de la Casade Nijaib”, p. 142) (Majucutaj y Tzununijá sólo tuvieron un hijo, llamado Coajaw. De ellos descienden los de la Casa del Ajaw Quiché”, p. 143) (Estos tres tuvieron hijos pero Iquí Balam no tuvo hijo alguno”, p. 144)

Me resulta interesante el hecho de que haya uno de los primeros cuatro hombres creados por los dioses que no tenga esposa, y mucho menos, descendencia. En una reciente lectura sobre el tema del travestismo y la homosexualidad, me encontré con el libro de Walter Williams, The Spirit and the Flesh: Sexual Diversity in American Indian Culture, en donde este autor explica el fenómeno “berdache”(2) entre los indios norteamericanos; este término es utilizado por exploradores franceses en el siglo XVIII que entraron en contacto con hombres que tenían vestimenta y funciones femeninas y viceversa con relación a las mujeres. Según explica el psiquiatra norteamericano y profesor en la Escuela de Medicina de Carolina del Norte en Charlotte, Francis Mark Mondimore, esta práctica sexual estaba generalizada por el continente americano:
Se cree que la práctica berdache estaba generalizada en toda  América, y que se practicaba en todos los grupos importantes, desde los iroqueses del noroeste y a lo largo de la costa este hasta la tribus pima, navajo, illinois, arapaho y mojaves de las grandes llanuras; los yanquis y los zapotecas de México, varias tribus sudamericanas; y los esquimales de Alaska” (3)

El ser berdache se consideraba como un don especial, incluso se le adjudicaban poderes especiales de
comunicación con los dioses y espíritus, por tal motivo en muchas ocasiones eran los chamanes o
hechiceros; eran considerados seres sobrenaturales, a los cuales adoraban, aparte, de ser los grandes
artistas, ceramistas y bordadores; en el caso de las mujeres, eran excelentes cazadoras y guerreras
(actividades casi exclusivamente para los varones).

Existía entre estos pueblos una valoración de equidad en las funciones sociales de los hombres y las mujeres, entendían ellos su sexualidad como un don especial de las fuerzas espirituales, aceptándola de manera como “una forma natural la diversidad en la expresión sexual”, (Mondimore, 33). En algunos grupos se le consideraba como un tercer sexo; nos dice este mismo autor sobre esta actividad humana, “la conducta sexual cruzada y homosexual entre los indios no era sólo tolerada, sino respetada, e incluso reverenciada por algunos grupos indios”.(Mondimore, 30).

Sin embargo, no fue así en todos los grupos aborígenes de América, se conoce que los aztecas, pueblo
inminentemente machista, guerrero y patrilineal, no toleraba esta preferencia sexual, la cual castigaban con la muerte a quien practicase ésta; al igual que el adulterio y el incesto. También los colonizadores europeos cuando llegan y observan que este tipo de conducta sexual se practicaba en muchos pueblos de América, comienzan a imponerle las implicaciones morales de su tradición religiosa judeo-cristiana, e interpretan este tipo de actividad sexual como “sodomitas dedicados a prácticas infames” que “se abandonaban a las pasiones más odiosas”. (Greenberg, 41) Podríamos interpretar que, tal vez, Iquí-Balam fuese un berdache.

Recordemos que el Popol Wuh recoje un conjunto de narraciones creadas por los mayas-kiché antes de la llegada de los conquistadores españoles a las tierras conocidas como Guatemala. Pero este documento monumental es descubierto cerca del año 1700, por el dominico Fray Francisco Ximénez, en la iglesia de Chichicastenango sobre un documento que había sido redactado aproximadamente unos cien años antes; los cuales había sido recogidos de la memoria; que aunque fueron escritos en kiché, los mismo fueron traducidos con caracteres latinos. Es probable que fuese invisibilizado mediante la supresión u omisión de ciertas prácticas de sexualidad no permitidas por el canon religioso impuesto por los invasores, que impusieron su ideología judeo-cristiana.

Retomando el motivo del trabajo, a continuación estableceré la analogía del Popol Wuh con la Relación
acerca de las antigüedades de los indios de Fray Ramón Pané y el Génesis bíblico. Más adelante, enumeraré otras concepciones de las primeras creaciones cosmogónicas de la región centroamericana, según expuesto al principio de este trabajo; para este fin, he consultado a los siguientes estudiosos: Schele y Freidel, Furst y Caso y Garibay, respectivamente. Mencionaré brevemente una sinopsis de lo que recogen estos estudiosos, incluyendo el Códice de Chimalpopoca.

Veamos lo que nos dice Fray Ramón Pané en su Relación acerca de las antigüedades de los indios, (4)
sobre el origen de la vida y del hombre y la mujer taínos. Este trabajo sobre las creencias de los indios de las islas del Caribe, especialmente, La Española (República Dominicana) fue realizado por el fraile por encomienda de don Cristobal Colón. Este fraile está considerado el primer europeo en aprender una lengua americana; para muchos estudiosos, Pané es el primer etnólogo de América. Este trabajo del fraile jerónimo constituye, prácticamente, la única fuente directa sobre los mitos y ciertas creencias de los pobladores de las Antillas Mayores. El mismo está dividido en veinte y seis capítulos, que explican sobre las distintas divinidades, de donde salieron los primeros hombres y las primeras mujeres, las deidades secundarias como los cemíes y su relación con distintos rituales y ceremonias, sus relaciones o vínculos con las fuerzas de la naturaleza, de cómo son y qué hacen los muertos, de las funciones de los behiques y las prácticas medicinales, lo anterior en suma a otras cosas no tan relevantes.

Según se desprende de la lectura de la Relación, existe un Dios eterno en el cielo el cual no tiene principio, siendo inmortal y nadie puede ver, que lleva el nombre de Yúcahu Bagua Maórocoti; tiene una madre, a la cual le dan cinco nombres, a saber, los cuales son: Atabey, Yermao, Guacar, Apito y Zuimaco. (capítulo I).

Veamos como describe el origen del Cosmos, el Génesis, el primer libro bíblico, que aparece en el
Pentateuco (5), nos dice que en el principio todo era un caos, un vacío y todo estaba en tinieblas, en donde el espíritu de Dios se movía por sobre las aguas, decide crear al mundo; en el primer día, separó la luz de las tinieblas, llamando a la luz, día y a las tinieblas, noche, siendo la tarde y la mañana un sólo día (Gen. 1, 1-7); en el segundo día, llamó las cosas por su nombre, el cielo, la tierra, los mares, y más tarde creó las plantas y los frutos (Gen. 1, 8-12); en el tercer día creó a el sol, a la luna y a las estrellas (Gen. 1, 13-17); en el cuarto día creó a los reptiles y a las aves (Gen. 1, 18-22); en el quinto día creó a los seres vivientes, según su género y especies, y al hombre y a la mujer, a su viva semejanza (Gen. 1, 23-31); en el día sexto, acabó toda la creación (Gen. 1, 31); al séptimo día, lo santificó, luego, se dispuso a descansar (Gen. 2, 1-4).

Con relación a las otras interpretaciones de los mitos de origen, veamos, lo que nos dice Schele y Freidel, sobre la región de Palenque…: “el 7 de diciembre del año 3121 antes de la era actual, cuando reinaba el caos y gobernaban los 8 Señores de la Noche, nació la Primera Madre. Asimismo, el 16 de junio del año 3122 a. c., nació el Primer Padre”.

El conocido Códice de Viena (Prehispánico), Furst nos expone lo siguiente, “Reunión de los 9 Viento con los dos dioses creadores, quienes le otorgan insignias y atributos divinos, y le imponen una misión en la tierra. Descenso de 9 Vientos a la tierra, donde se separa el cielo y las aguas de la superficie terrestre. Nacimiento de los dioses y linajes mixtecos del árbol de Apoala Revelación de la tierra mixteca y de las plantas útiles” (3)

Otro mito que narra el origen mítico de la historia de los mexicanos (1531) en donde Garibay recoge lo
siguiente: “En las alturas del treceno cielo, los dioses creadores Tonacateucli y Tonacíhuatl dan origen a cuatro dioses, quienes inician la creación del cosmos, hacen el fuego, un medio sol, un hombre y una mujer, y los dioses del inframundo y del agua. luego, los cuatro dioses acordaron hacer surgir la tierra, y viendo que el sol alumbraba poco, decidieron crear uno que iluminara toda la tierra. Tezcatlipoca, Quetzacóatl, Tlatocateculi y Chalchiuhtlicue cuatro veces intentaron crear un nuevo sol y una nueva humanidad, y cuatro veces estos proyectos fueron destruidos por hecatombes cósmicas”

En la “Leyenda de los soles” del Códice de Chimalpopoca (1558) recogemos lo siguiente: “El Sol preside cuatro intentos de creación del cosmos y de la humanidad, a través de los soles 4 Tigre, 4 Viento, 4 Lluvia y 4 Agua, que acaban en catástrofes. Al desaparecer el último Sol, Titlacahuan aconseja a un hombre y una mujer horadar un ahuehuete y meterse en él para sobrevivir un diluvio. Al concluir éste, hacen fuego y asan un pescado para mitigar su hambre; pero Titlacahuan los castigó porque ahumaron el cielo y provocaron que este se estancara. Quetzacóatl bajó al inframundo a buscar los huesos de la antigua humanidad. Los dioses del inframundo se niegan a entregarsélos y discurren estratagemas para frustrar su intento. Al fin conceden dárselos, bajo la promesa de que no se los llevarán para siempre. Quetzacóatl consigue llevárselos a Tamoanchán, donde los dioses molieron los huesos y Quetzacóatl se sangró el sexo y derramó su sangre sobre ese polvo, del cual nacieron “los vasallos de los dioses”. Luego Quetzacóatl descubrió que en el Tonacatepetl se guardaba el maíz, robo unos granos, los llevó a Tamoanchán, donde los mascaron los dioses y los pusieron en la boca de los seres humanos”.

Mitos de creación del Sol, el tiempo y la vida
Veamos los mitos de la creación del tiempo y de la vida en la tierra. En el Popol Wuh, cada linaje decide
tener sus dioses particulares, van a Tullan, zona que está situada en el este, en donde cada linaje va a
recibir a su dios particular, una vez allí, el dios del fuego, Tohil les recomienda buscar el lugar en donde se establecerán definitivamente, una vez partan de Tullan. Comienza su peregrinar, en un momento la Estrella Matutina, les anuncia la aparición del Sol, quedando maravillados con la primera salida de este astro. Más adelante, los primeros jefes mueren, dejan sus restos envueltos a sus descendientes para que los honren.

En el mito palencano nos recuentan Schele y Freidel (6) “Ocho años después de este acontecimiento se completaron trece baktunes y comenzó la nueva creación, a partir de la cual empezaron a contarse los años y días transcurridos. Luego que comenzó la nueva creación, el Primer padre dispuso el orden del cosmos y le imprimió regularidad al transcurrir del tiempo. Setecientos cincuenta y cuatro años después de la creación de la nueva era nacieron los hijos de la Primera Madre y del Primer Padre. El Dios I nació el 21 de octubre del año 2360, y es un dios asociado con Venus. El 8 de noviembre del año 2360 nació el dios II, quien tiene una pierna serpentina y es el dios de los linajes y del sacrificio de la sangre. El Dios III o Dios Jaguar, nació el 25 de octubre del año 2360, es también conocido con el nombre de Ahau-Kin o Señor Sol”.

El Códice de Viena es muy escueto respecto a la creación del Sol e inicio del Tiempo y de la vida terrestre, dice lo siguiente: “Con el nacimiento del Sol e inicio del fluir del tiempo, se establecen las ceremonias y ritos para propiciar la conservación del orden terrestre y cósmico” (Furst)

Garibay en su Teogonía e historia, reescribe “La destrucción del último sol provocó que el cielo y la tierra se pegaran, por lo que los cuatro dioses deciden separarlos y fundar un mundo habitable. Tezcatlipoca y Quetzacóatl levantaron el cielo y se convirtieron en árboles para sostenerlo. Crearon luego el fuego y los macehuales, y decidieron crear un sol que alumbrara y le diera calor a la tierra. El hijo de Quetzacóatl, Nanahuatzin, se convirtió en Sol, mediante el sacrificio, y la luna comenzó a seguirlo. Luego crearon una nueva generación de macehuales, y la guerra, para alimentar con la sangre de los vencidos al Sol”.

El Códice Chimalpopoca explica que “acabados esos acontecimientos, los dioses acordaron crear al Sol,
Nanáhuatl se tiró al horno divino y se convirtió en Sol, y Napateucli en Luna. Pero luego que nació, el Sol permaneció cuatro días en el cielo sin moverse. Ante esto, los dioses reunidos en Teotihuacan se
sacrificaron, y con su sangre le dieron movimiento al Sol”.

Primeros seres humanos
Una vez establecidos los herederos de los primeros seres humanos creados, el Popol Wuh nos dice que
estos deciden regresar a Tullan, en donde recibirán los distintivos que les harán merecedores del poder
sobre la tierra, estas son entregadas por Náexit-Quetzacóatl. Comienza una larga peregrinación en donde van fundando pueblos, hasta llegar convertirse en un reino poderoso, más adelante vemos como se nos describen muchas hazañas de distintas generaciones de jefes que los protegieron.

Pané narra que en una montaña hay dos cuevas llamadas Cacibajagua y Amayaúna, de la primera provienen la mayoría de la gente que pobló la isla. Tenían a un guardián de nombre Mácocael, un día tardó en volver y el Sol se lo llevó, transformándose en piedra; dicen que un grupo de ellos se fueron a pescar y el Sol los convirtió en árboles de jobo. (Capítulo I) Más adelante, otro de nombre Guahayona le dijo a otro de nombre Yahubaba que fuese a recoger una yerba con la que se bañaban, le cogió el Sol en el camino, y se convirtió en pájaro que canta en la mañana. (Capítulo II)

En el texto palencano estudiado por Schele y Freidel, nos dice que comienza la descendencia de la primera pareja divina. “Declara que el 11 de marzo del año 993 a. c. nació U-Kix-Cham, quien fue coronado rey el 28 de marzo de 967. A partir de este rey legendario el texto da un brinco temporal, hasta encontrar al fundador de la dinastía de Chan-Bahlum, y llegar a Chan-Bahlum I, ancestro de quien Chan-Bahlum, el autor de este texto, tomó su nombre”.

El Códice de Viena narra “la historia de los linajes mixtecos, en forma de relación cronológica, que
comienza en el año 720 de la era actual, termina en el 1305″. (Furst) En la Teogonía e historia, Garibay escribe los siguiente: “el texto narra el origen de Ce Acatl Topopiltzin Quetzacóatl y la migración de los mexicanos, desde Aztlán hasta la fundación de Tenochitlán”. En la “Leyenda de los Soles”, el texto relata “el mito de los 400 mixcohuas, el nacimiento y la juventud de Ce Acatl y la destrucción del reino de Tula; la última parte, muy breve, narra los principales hechos ocurridos durante el gobierno de los reyes mexicas, desde Acamapichtli hasta Axayácatl”.

Una vez finalizada la lectura y el análisis del Popol Wuh, la Relación acerca de las antigüedades de los
indios, del Génesis, de los otros mitos de la creación del Cosmos y de los seres humanos de Mesoamérica, hemos podido apreciar la hermosa interpretación metafórica y simbólica de estos mitos, junto a muchísimos más, que aparecen en libros tales como: el Rig-Veda, el Enuma Elish, el Libro de los Muertos. Los anteriores, son sólo algunos de los libros que explican el sentido real de la existencia, el sentido real del tiempo, que nos conduce a lo eterno, mediante una interpretación mítica.

Apreciamos muchas similitudes y diferencias, por ejemplo: casi todos estos mitos concuerdan con un
periodo de caos, de tinieblas y de surgimiento de la luz, a todos los antecede unos dioses, que en la mayoría de las veces, están acompañados de figuras femeninas. De los estudiados, la excepción la hace el Génesis, en donde Dios está solo ordenándolo todo, y lo hace sólo en seis días, y todo le sale perfecto. En los otros mitos, los dioses hacen varios intentos antes de que salga perfectamente el hombre y la mujer que darán origen a los distintos pueblos. Otras similitudes que podemos encontrar son las siguientes: se utilizan las parejas de cuatro, el concepto de los gemelos, el diluvio en donde los primeros pobladores mueren, quedando otros que le continúan, dando así, continuidad a la descendencia humana, presentan la dicotomía de las fuerzas del cielo (arriba-la luz) y las del inframundo (abajo-las tinieblas); en muchos casos, hay una negociación entre las fuerzas de arriba y las de abajo, en donde el objeto negociado es el ser humano, por eso la repetición de la muerte y el renacer de los seres humanos, salen de la tierra, vuelven a la tierra y resurgen nuevamente, según el mito judeocristiano; como el ciclo del maíz, del cual son hechos los primeros seres humanos en el mundo maya-quiché del Popol Wuh, esto es un representación simbólica de la resurrección o de la reencarnación, según sea el caso.

El mito fue, es y será esencial para la existencia humana. Ya bien sea, desde una perspectiva religiosa o desde una visión racional-científica. ¿Es que acaso el Big Bang y la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin no son unas nuevas interpretaciones míticas del origen del Cosmos y del hombre y la mujer?

Notas
1.
Utilizaré la edición del Popol Wuh de la Editorial Porrúa de 1997, ilustrada con dibujos de los códices mayas y advertencias, versión y vocabulario de Albertina Saravia E.
2.
“berdache”, término francés que designa al homosexual masculino. La palabra navajo para berdache es nadle que significa “el que está transformado”.
3.
Sobre este mismo mito puede consultarse el estudio e interpretación de José Corona Núñez en
Antigüedades de México de Lord Kingsborough, México: Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1964-1967 y E. Florescano, El mito de Quetzacóatl, México: Fondo de Cultura Económica, 1993.
4.
Pedro Mártir de Anglería, cronista, una de las personalidades más importante en la construcción
narrativa de la colonización, quien sin venir a América, tuvo acceso a gran parte de la información escrita de la gestión de la conquista y la colonización española en esta parte del Mundo, utilizó este trabajo de Pané, el cual resumió en su copiosa obra De Orbe Novo Decades. También fue utilizado por Fray Bartolomé de las Casas en su obra Apologética historia de las Indias.
5.
Pentateuco es el nombre que se le da a los primeros cinco libros del Antiguo Testamento: Génesis,
Exodo, Levítico, Números y Deuternonomio.
6.
Señala E. Florescano que Schele y Freidel utilizan fechas cronológicas a la manera occidental.

Bibliografía

  • Caso, Alfonso. Reyes y reinos de la mixteca, México: Fondo de Cultura Económica, 1977.
  • Clendinnen, Inga. Códice Chimalpopoca, (Comp. y trad. por Primo Feliciano Velázquez, México: Imprenta Universitaria, 1945.
  • Eliade, Mircea. Mito y realidad, Barcelona: Editorial Labor, 1991.
  • Florescano, Enrique. El mito de Quetzacóatl, México: Fondo de Cultura Económica, 1993.
  • Furst, Jill Leslie. Codex Vindobonensis Mexicanus I: A commentary. Albany: State University of New York, Institute for Mesoamericans Studies, 1978.
  • Garibay. Teogonía e historia (fotocopia, s.e.)
  • Génesis, Biblia, Londres: Sociedad Bíblica Trinitaria, 1973.
  • Greenberg, David F. The Construction of Homosexuality, Chicago: University Press, 1988
  • May, Rollo. La necesidad del mito, Barcelona: Paidós, 1992.
  • Mondimore, Francis Mark. Una historia natural de la homosexualidad, Barcelona: Paidós, 1998
  • Pané, Ramón. Relación acerca de las antigüedades de los indios, México: Siglo XXI Editores, 1998.
  • Schele, Linda y David Freidel. A forest of kings. The untold story of the ancient maya, New York: William Morrow and Company, 1990
  • Williams, Walter. The Spirit and the Flesh: Sexual Diversity in American Indian Culture, Boston: Beacon
    Press, 1988.

http://www.rodolfolugoferrer.com/liter6.html

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.893 seguidores