Analisis de la carta a los filipenses de Policarpo

EL MARTIRIO DE POLICARPO
Si bien es poco o nada lo que sabemos acerca del testimonio final de Ignacio, sí tenemos amplios detalles acerca del de su amigo Policarpo, cuando le llegó su hora casi medio siglo más tarde. Corría el año 155, y todavía estaba vigente la misma política que Trajano le había señalado a su gobernador Plinio. A los cristianos no se les buscaba; pero si alguien les delataba y se negaban entonces a servir a los dioses, era necesario castigarles. Policarpo era todavía obispo de Esmirna cuando un grupo de cristianos fue acusado y condenado por los tribunales. Según nos cuenta quien dice haber sido testigo de los hechos, se les aplicaron los más dolorosos castigos, y ninguno de ellos se quejó de su suerte, pues “descansando en la gracia de Cristo tenían en menos los dolores del mundo”. Por fin le tocó al anciano Germánico presentarse ante el tribunal, y cuando se le dijo que tuviera misericordia de su edad y abandonara la fe cristiana, Germánico respondió diciendo que no quería seguir viviendo en un mundo en el que se cometían las injusticias que se estaban cometiendo ante sus ojos, y uniendo la palabra al hecho incitó a las fieras para que le devorasen más rápidamente. El valor y el desprecio de germánico enardecieron a la multitud, que empezó a gritar: “¡Que mueran los ateos!” —Es decir, los que se niegan a creer en nuestros dioses— y “¡Que traigan a Policarpo!” Cuando Policarpo supo que se le buscaba, y ante la insistencia de los miembros de su iglesia, salió de la ciudad y se refugió en una finca en las cercanías. A los pocos días, cuando los que le buscaban estaban a punto de dar con él, huyó a otra finca. Pero cuando supo que uno de los que habían quedado detrás, al ser torturado, había dicho dónde Policarpo se había escondido, el anciano obispo decidió dejar de huir y aguardar a los que les perseguían. Cuando le llevaron ante el procónsul, éste trató de persuadirle, diciéndole que pensara en su avanzada edad y que adorara al emperador. Cuando Policarpo se negó a hacerlo, el juez le pidió que gritara: “¡Abajo los ateos!” Al sugerirle esto, el juez se refería naturalmente a los cristianos, que eran tenidos por ateos. Pero Policarpo, señalando hacia la muchedumbre de paganos, dijo: “Sí. ¡Abajo los ateos!” De nuevo el juez insistió, diciéndole que si juraba por el emperador y maldecía a Cristo quedaría libre. Empero Policarpo respondió: —Llevo ochenta y seis años sirviéndole, y ningún mal me ha hecho. ¿Cómo he de maldecir a mi rey, que me salvó?
Así siguió el diálogo. Cuando el juez le pidió que convenciera a la multitud, Policarpo le respondió que si él quería trataría de persuadirle a él, pero que no consideraba a esa turba apasionada digna de escuchar su defensa. Cuando por fin el juez le amenazó, primero con las fieras, y después con ser quemado vivo, Policarpo le contestó que el fuego que el juez podía encender sólo duraría un momento, y luego se apagaría, mientras que el castigo eterno nunca se apagaría. Ante la firmeza del anciano, el juez ordenó que Policarpo fuera quemado vivo, y todo el populacho salió a buscar ramas para preparar la hoguera. Atado ya en medio de la hoguera, y cuando estaban a punto de encender el fuego, Policarpo elevó la mirada al cielo y oró en voz alta: Señor Dios soberano […] te doy gracias, porque me has tenido por digno de este momento, para que, junto a tus mártires, yo pueda tener parte en el cáliz de Cristo. […] Por ello […] te bendigo y te glorifico. […] Amén. Así entregó la vida aquel anciano obispo a quien años antes, cuando todavía era joven, el anciano Ignacio había dado consejos acerca de su labor pastoral y ejemplo de firmeza en medio de la persecución. Por otra parte, las actas del martirio de Policarpo son interesantes porque en ellas podemos ver una de las cuestiones que más turbaban a los cristianos en esa época: la de si era lícito o no entregarse espontáneamente para sufrir el martirio. Al principio de esas actas se habla de un tal Quinto, que se entregó a sí mismo, y que al ver las fieras se acobardó. Y el autor de las actas nos dice que sólo son válidos los martirios que han tenido lugar por voluntad de Dios, y no de los mártires mismos. En la historia del propio Policarpo, vemos que se escondió dos veces antes de ser arrestado, y que sólo se dejó prender cuando llegó al convencimiento de que tal era la voluntad de Dios.
La razón por la que este documento insiste tanto en la necesidad de que sea Dios quien escoja a los mártires era que había quienes se acusaban a sí mismos a fin de sufrir el martirio. Tales personas, a quienes se llamaba “espontáneos”, eran a veces gentes de mente desequilibrada que no tenían la firmeza necesaria para resistir las pruebas que venían sobre ellos, y que por lo tanto acababan por acobardarse y renunciar de su fe en el momento supremo. Pero no todos concordaban con el autor de las actas del martirio de Policarpo. A través de todo el período de las persecuciones, siempre hubo mártires espontáneos y—cuando sus martirios fueron consumados— siempre hubo también quien les venerara. Esto puede verse en otro documento de la misma época, la Apología de Justino Mártir, donde se nos cuenta que en el juicio de un cristiano se presentaron otros dos a defenderle, y la consecuencia fue que los tres murieron como mártires. Al narrar esta historia, Justino no ofrece la menor indicación de que el martirio de los dos “espontáneos” no sea tan válido como el del cristiano que fue acusado ante los tribunales.
Si bien es poco o nada lo que sabemos acerca del testimonio final de Ignacio, sí tenemos amplios detalles acerca del de su amigo Policarpo, cuando le llegó su hora casi medio siglo más tarde. Corría el año 155, y todavía estaba vigente la misma política que Trajano le había señalado a su gobernador Plinio. A los cristianos no se les buscaba; pero si alguien les delataba y se negaban entonces a servir a los dioses, era necesario castigarles. Policarpo era todavía obispo de Esmirna cuando un grupo de cristianos fue acusado y condenado por los tribunales. Según nos cuenta quien dice haber sido testigo de los hechos, se les aplicaron los más dolorosos castigos, y ninguno de ellos se quejó de su suerte, pues “descansando en la gracia de Cristo tenían en menos los dolores del mundo”. Por fin le tocó al anciano Germánico presentarse ante el tribunal, y cuando se le dijo que tuviera misericordia de su edad y abandonara la fe cristiana, Germánico respondió diciendo que no quería seguir viviendo en un mundo en el que se cometían las injusticias que se estaban cometiendo ante sus ojos, y uniendo la palabra al hecho incitó a las fieras para que le devorasen más rápidamente. El valor y el desprecio de germánico enardecieron a la multitud, que empezó a gritar: “¡Que mueran los ateos!” —Es decir, los que se niegan a creer en nuestros dioses— y “¡Que traigan a Policarpo!” Cuando Policarpo supo que se le buscaba, y ante la insistencia de los miembros de su iglesia, salió de la ciudad y se refugió en una finca en las cercanías. A los pocos días, cuando los que le buscaban estaban a punto de dar con él, huyó a otra finca. Pero cuando supo que uno de los que habían quedado detrás, al ser torturado, había dicho dónde Policarpo se había escondido, el anciano obispo decidió dejar de huir y aguardar a los que les perseguían. Cuando le llevaron ante el procónsul, éste trató de persuadirle, diciéndole que pensara en su avanzada edad y que adorara al emperador. Cuando Policarpo se negó a hacerlo, el juez le pidió que gritara: “¡Abajo los ateos!” Al sugerirle esto, el juez se refería naturalmente a los cristianos, que eran tenidos por ateos. Pero Policarpo, señalando hacia la muchedumbre de paganos, dijo: “Sí. ¡Abajo los ateos!” De nuevo el juez insistió, diciéndole que si juraba por el emperador y maldecía a Cristo quedaría libre. Empero Policarpo respondió: —Llevo ochenta y seis años sirviéndole, y ningún mal me ha hecho. ¿Cómo he de maldecir a mi rey, que me salvó?
Así siguió el diálogo. Cuando el juez le pidió que convenciera a la multitud, Policarpo le respondió que si él quería trataría de persuadirle a él, pero que no consideraba a esa turba apasionada digna de escuchar su defensa. Cuando por fin el juez le amenazó, primero con las fieras, y después con ser quemado vivo, Policarpo le contestó que el fuego que el juez podía encender sólo duraría un momento, y luego se apagaría, mientras que el castigo eterno nunca se apagaría. Ante la firmeza del anciano, el juez ordenó que Policarpo fuera quemado vivo, y todo el populacho salió a buscar ramas para preparar la hoguera. Atado ya en medio de la hoguera, y cuando estaban a punto de encender el fuego, Policarpo elevó la mirada al cielo y oró en voz alta: Señor Dios soberano […] te doy gracias, porque me has tenido por digno de este momento, para que, junto a tus mártires, yo pueda tener parte en el cáliz de Cristo. […] Por ello […] te bendigo y te glorifico. […] Amén. Así entregó la vida aquel anciano obispo a quien años antes, cuando todavía era joven, el anciano Ignacio había dado consejos acerca de su labor pastoral y ejemplo de firmeza en medio de la persecución. Por otra parte, las actas del martirio de Policarpo son interesantes porque en ellas podemos ver una de las cuestiones que más turbaban a los cristianos en esa época: la de si era lícito o no entregarse espontáneamente para sufrir el martirio. Al principio de esas actas se habla de un tal Quinto, que se entregó a sí mismo, y que al ver las fieras se acobardó. Y el autor de las actas nos dice que sólo son válidos los martirios que han tenido lugar por voluntad de Dios, y no de los mártires mismos. En la historia del propio Policarpo, vemos que se escondió dos veces antes de ser arrestado, y que sólo se dejó prender cuando llegó al convencimiento de que tal era la voluntad de Dios.La razón por la que este documento insiste tanto en la necesidad de que sea Dios quien escoja a los mártires era que había quienes se acusaban a sí mismos a fin de sufrir el martirio. Tales personas, a quienes se llamaba “espontáneos”, eran a veces gentes de mente desequilibrada que no tenían la firmeza necesaria para resistir las pruebas que venían sobre ellos, y que por lo tanto acababan por acobardarse y renunciar de su fe en el momento supremo. Pero no todos concordaban con el autor de las actas del martirio de Policarpo. A través de todo el período de las persecuciones, siempre hubo mártires espontáneos y—cuando sus martirios fueron consumados— siempre hubo también quien les venerara. Esto puede verse en otro documento de la misma época, la Apología de Justino Mártir, donde se nos cuenta que en el juicio de un cristiano se presentaron otros dos a defenderle, y la consecuencia fue que los tres murieron como mártires. Al narrar esta historia, Justino no ofrece la menor indicación de que el martirio de los dos “espontáneos” no sea tan válido como el del cristiano que fue acusado ante los tribunales.
Analisis de la carta a los filipenses de Policarpo

Policarpo fue obispo de Esmirna. La gran estima en que fue tenido se explica porque había sido discípulo de los Apóstoles. Ireneo (Eusebio, Hist. eccl. 5,20,5) refiere que Policarpo se sentaba a los pies de San Juan y que, además, fue nombrado obispo de Esmirna por los Apóstoles (Adv. haer. 3,3,4). San Ignacio le dirigió una de sus cartas como a obispo de Esmirna.

Las discusiones que Policarpo y el papa Aniceto sostuvieron en Roma, el año 155, en torno a diversos asuntos eclesiásticos de importancia, y en particular, sobre la fijación de la fecha para la celebración de la fiesta de Pascua, son otra prueba de la estima en que se tenía a Policarpo. Sin embargo, en esta cuestión candente no se halló una solución que satisficiera a ambas partes,porque Policarpo apelaba a la autoridad de San Juan y de los Apóstoles en defensa del uso cuartodecímano, mientras que Aniceto se declaró en favor de la costumbre adoptada por sus predecesores de celebrar la Pascua en domingo. A pesar de estas diferencias, el papa y el obispo se separaron en muy buenas relaciones.

Ireneo relata (Adv. haer. 3,3,4) que Marción, al encontrarse con Policarpo, le preguntó si le reconocía:

“Pues no faltaba más – replicó éste -, ¡cómo no iba a reconocer al primogénito de Satán!”
  • El principio de todos los males es el amor al dinero. La reacción fuerte de Policarpo contra la avaricia, como un vicio totalmente opuesto al espíritu del Evangelio, es uno de los temas principales de la carta.
  • Exhortaciones pastorales a las familias (mujeres y viudas)
  • Después, enseñen a sus mujeres a caminar en la fe que les ha sido dada, en la caridad, en la pureza, a amar a sus maridos con toda fidelidad,          amar a todos los otros igualmente con toda castidad y a educar a sus hijos en el conocimiento del temor de Dios.
  • Que las viudas sean sabias en la fe del Señor, que intercedan sin cesar por todos, que estén lejos de toda calumnia, murmuración, falso testimonio, amor al dinero y de todo mal; sabiendo que son el altar de Dios, que al examinará todo y que nada se le oculta de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos, de los secretos de nuestro corazón (ver 1 Co 14,25).
  • Exhortaciones pastorales a los diaconos
  • Exhortaciones de santidad a los jovenes
  • Cultivar la esperanza y la paciencia
  • Caridad fraterna
  • Reflexion sobre el caso de Valente:(De este presbítero sólo conocemos aquello que nos dice Policarpo: arrastrado por la avaricia, el amor al dinero, se vio envuelto en una falta grave que le significó la destitución de su ministerio. Sobre la avaricia como una forma de idolatría y una suerte de impureza, ver Ef 5,5; Col 3,5)Confío en que están bien ejercitados en las santas Escrituras,
  • Exhortaciones generales de santidad a los discipulos cristianos
  • Oren por todos los santos. Oren también por los reyes, por las autoridades y los príncipes, por los que los persiguen y los odian, y por los enemigos de la cruz (ver Mt 5,44; 1 Tm 2,2; Jn 15,16; 1 Tm 4,15; St 1,4; Col 2,10; Flp 3,18.); de modo que su fruto sea manifiesto para todos, y ustedes sean perfectos en él.
  • Recomendacion de Crescente, a quien recientemente les recomendé y ahora (de nuevo) les recomiendo. Se ha conducido entre nosotros de forma irreprochable;y de su hermana

a) Doctrina

La epistola contiene una fuerte advertencia contra el docetismo

La epístola defiende la doctrina cristológica de la encarnación y de la muerte de Cristo en cruz contra “las falsas doctrinas,” con estas palabras:

Porque todo el que no confesare que Jesucristo ha venido en carne, es un anticristo, y el que no confesare el testimonio de la cruz, procede del diablo, y el que torciere las sentencias del Señor en interés de sus propias concupiscencias, ese tal es primogénito de Satanás (7,1: BAC 65,666).

b) Organización

Policarpo no menciona al obispo de Filipos, pero sí habla de la obediencia debida a los ancianos y a los diáconos. Parece, pues, justificada la conclusión de que la comunidad cristiana de Filipos era gobernada por una comisión de presbíteros. La carta traza el siguiente retrato del sacerdote ideal:

Mas también los ancianos han de tener entrañas de misericordia, compasivos para con todos, tratando de traer a buen camino lo extraviado, visitando a todos los enfermos; no descuidándose de atender a la viuda, al huérfano y al pobre; atendiendo siempre al bien, tanto delante de Dios como de los hombres; muy ajenos de toda ira, de toda acepción de personas y juicio injusto; lejos de todo amor al dinero, no creyendo demasiado aprisa la acusación contra nadie, no severos en sus juicios, sabiendo que todos somos deudores de pecado (66,1: BAC 65,665-666).

c) Caridad

Se recomienda encarecidamente la limosna:

Si tenéis posibilidad de hacer bien, no lo difiráis, pues la limosna libra de la muerte. Estad todos sujetos los unos a los otros, guardando una conducta irreprochable entre los gentiles, para que de vuestras buenas obras vosotros recibáis alabanza y el nombre del Señor no sea blasfemado por culpa vuestra (10,2: BAC 65,668).

d) Iglesia y Estado

Merece notarse la actitud de la Iglesia para con el Estado. Se prescribe expresamente rogar por las autoridades civiles:

Rogad también por los reyes y autoridades y príncipes, y por los que os persiguen y aborrecen, y por los enemigos de la cruz, a fin de que vuestro fruto sea manifestado en todas las cosas y seáis perfectos en El (12,3: BAC 65,670).

Bibliografia consultada

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I Corintios – Antecedentes espirituales

” toda la Escritura es exhalada de Dios” (2 Timoteo 3:16).

“Mas la ignorancia, que es la madre de todos estos, se elimina con el conocimiento” (Ireneo de Lyon)

I Corintios – Antecedentes espirituales

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Artículos anteriores

universumUniversumFlammarion, Holzschnitt, París 1888.

I. Introducción:

Este artículo seguramente te ayudará a entener un poco mejor el contexto espiritual de la carta paulina de I Corintios.

A.Fallas en la homeostasis espiritual  de la iglesia de Corintios.

Muchos cristianos sinceros, a la hora de analizar la salud espiritual de una iglesia, solo miran comunmente un solo aspecto de ella, y por lo común es la ortodoxia, o sea analzian su doctrina, que sea correcta de acuerdo a lo que entienden seguramente desde su tradicion cristiana. El Calvinista mirará quizás de acuerdo a la soberanía de Dios, y el wesleyano, probablemente lo leera desde el libre albedrio.

No está mal; es verdad que todo error teológico debe ser corregido, pero la ortodoxia no es el único  aspecto vital de una iglesia, a la hora de analizar su salud espiritual.

B.Quiero citar unas frases que hablan sobre la fria ortodoxia:

La prédica que mata puede ser, y muchas veces es, dogmática e inviolablemente ortodoxa. Nosotros amamos la ortodoxia. Es buena. Es lo mejor. Es la   enseñanza  limpia,  bien  delineada  de  La Palabra de Dios, los trofeos ganados por la verdad en su conflicto con el error, un dique que la fe ha levantado contra las desoladoras inundaciones de honestas o teme¬rarias creencias falsas, o contra la incredulidad.

Pero la ortodoxia, clara y dura como el cristal, celosa y combatiente, no podrá ser sino letra bien formada, bien nombrada y bien aprendida, la letra que mata. Nada es tan muerto como la ortodoxia muerta, demasiado muerta para especular, demasiado muerta para pensar, para estudiar o para orar. [1]

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas la cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.” Efesios 3:20

y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder.I Corintios 2:4:

C.Tres son los puntos claves para calificar la salud de una iglesia.

  1. ortodoxia (una doctrina correcta)
  2. ortopraxis (una practica correcta)
  3. ortocardia (una vida correcta)

Luego que Pablo se hubiese ido a Éfeso, empezaron al tiempo a  llegar noticias de dramáticos problemas en la homeostasis espiritual de la iglesia, o sea, la regulación de la salud interior de esta comunidad cristiana, fundada tiempo atrás por el apostol Pablo.

Los procesos de control que realiza el organismo para mantener relativamente constantes las condiciones del medio interno se denomina homeostasis.

Una de las características básicas de los organismos vivos estriba en el hecho de que no son seres inermes ante el medio en que viven, ni están sujetos totalmente a los cambios e influencias externas. Por el contrario, poseen una capacidad, mayor cuanto más evolucionados son, para reaccionar fisiológicamente a dichos cambios y responder a ellos variando su propio estado orgánico. 

Sin embargo, por lo que leemos en la epistola a los Corintios, parecer ser que estaban fallando estos procesos regulatorios  en la iglesia de Corintios y estaba reinando un espíritu de confución.

Los tres items señalados estaban siendo violados sistemáticamente por los corintios, por lo que no debe sorpendernos el tono de autoridad apostólico que utiliza Pablo para escribirles, dado el caos reinante.

La iglesia del Señor, es un organismo vivo; la Palabra de Dios nos dice que es el “Cuerpo de Cristo”

“Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” Efesios 1:22-23 (Reina-Valera 1995)

II.Antecedentes espirituales

A.Composición social de la membresia.

Lo que sabemos  de la iglesia de Corintos nos permite saber acerca de la composición social de su membresía. 

Además de los judíos y prosélitos que acompañaron a Pablo cuando accedió retirarse de la sinagoga, la iglesia estaba compuesta por conversos posteriores, probablemente de origen tanto judío como pagano. Lo que aún se desconoce es si predominaban miembros de origen judío o paganos concvertisos.

Socialmente la iglesia abarcaba un amplio espectro, incluyendo bajo su égida al acaudalado tesorero de la ciudad, Erasto,  a un anterior presidente de la sinagoga; el refugiado judío Aquila, talabartero de ocupación y los esclavos domésticos de Cloe.

La casa de Justo se había transformado en otro “Aposento Alto”. Había un gran número de convertidos y multitudes bautizadas en el Espíritu, con todas las manifestaciones carismáticas.

También estaba Justo, quien era un prosélito del judaísmo que oyó a Pablo en la sinagoga y se había convertido.

Aquila y Priscila formaban parte del contingente de judíos recién evacuados de Roma y que llegaron a Corinto por que el emperador romano acaba de expulsarlos de Roma.

También en un principio, durante la estadia de Pablo, estuvieron Timoteo y Silvano, quienes habían llegado en un momento crítico, en el que Pablo estaba muy mal de salud y sin mucho dinero, lo que le trajo consuelo y fortaleza al apostol.

Pablo habíua predicado por los alerededores de Corinto tambien, estableciendo iglesias

B. Pablo recibe malas noticias

Pablo comenzó a oír algunos informes extraños acerca de Corinto. Había estado en Efeso un año o dos. Al fin una comisión vino para traerle una carta de la iglesia de Corinto, invitándole a que pasara por allí,alabándose bastante a sí mismos y haciendo ciertas preguntas las cuáles él contestaba en su primera carta.

Pablo se quedó en Efeso por más de dos años. Y a causa de la cantidad de viajeros que iban y venían de Corinto, el apóstol estuvo bien enterado de la situación de ellos. Parece ser que Pablo le escribió una carta  anterior a la que hoy conocemos como Primera Corintios (que ya no existe) exhortándoles a “no juntarse con los fornicarios” (ver 1 Co.5:9). No conforme con esto, Pablo va personalmente a visitarlos brevemente, según se vé en 2 Co.12:14 y 13:1 donde alude a que los visitaría por tercera vez (es decir, que aparte de su fundación como iglesia, Pablo había visitado una segunda vez donde fue a exhortarlos y hablar con ellos).

La iglesia de Corntios estaba divida. Pablo reprobó esta actitud, considerándola de carnal e inmadura. I Cor. 3:1 ss

Intentó mediante la exhortación el persuadirlos para que terminaran con esa escandaolosa desunión y desistieran de ella.

Pablo les pedía que fueran mas maduros emocionalmente y una disposicion especial para poner fin a las dsiputas partidistas que habían en su seno.

Estas violentas disputas partidistas estaban corrompiendo las vida espiritual de la congregación.

Los partidos corintios eran el resultado de influencias que estaban en juego y se muestran en otras partes del Nuevo Testamento.

  1. San Pablo y su evangelio.Un partido paulino demasiado celoso de él como fuindador de la iglesia.
  2. El intelectualsimo helensitico (Apolos). Habian quedado fascinados con la oratoria de este hombre, un intelectual griego.
  3. El conservadurismo conciliatorio o el evangelio de la circunción (Kephas) y los zelotes por la Ley hostiles al apostolado de Pablo, que se habian formado luego de la visita de Pedro. Este partido decían que Pedro era la autoridad, y se inclinaban a mezclar los ideales jdíos con el cristianismo.
  4. Tambien estaba un partido de “Cristo”, seguramente un grupo gnóstico, el cual era contrario a los demas y llegó a ser una facción.

Los del grupo de Cephas, eran el partido exclusivo de la iglesia.

Descubrir la trama diabólica de las divisiones y de las influencias gnósticas ayuda a esclarecer muchos de los consejos y enseñanzas de Pablo a los Corintios.

C.El ingreso de las influencias perversas en la iglesia de Corinto

 Los griegos (como cultura) siempre se habían distinguido por su preferencia por la especulación, por su vanidad, por su amor a los placeres, y por su espíritu partidista. Una iglesia compuesta de miembros con este trasfondo cultural, con una gran proporción de judíos convertidos, con el acoso de filosofías huecas y falsos maestros, era de esperarse que presentara el tipo de problemas que Pablo enfrenta en sus epístolas.

Algunos judíos de Palestina habían llegado allí y habían despertado algunas preocupaciones en contra de Pablo, tales como estas: que no era apóstol, que nunca había visto al Señor, que ni siquiera demandaba el sostenimiento de un apóstol, sino que trabajaba para vivir, y que Pedro era el hombre a quien debían seguir. Después de salir Pablo de Corinto, Apolo, un gran retórico de Alejandría, un orador más grande que Pablo, llegó allí, y llegaron a pensar muy bien de él. Comenzaron a decir, “Yo soy de Pedro, yo de Apolo, yo de Cristo, y yo de Pablo.”

Comenzaron a usar sus dones de una manera que traía confusión. Sus reuniones eran desordenadas; sus mujeres llegaron a portarse de una manera indecorosa. Cuando celebraron la Cena del Señor tomaron una comida ordinaria y se emborracharon. Cierto hombre en la iglesia de Corinto había tomado la esposa de su padre y la iglesia lo defendió. El corazón de Pablo estaba casi despedazado. Envió a Tito con esta carta.

D.El gnosticismo en la historia del Cristianismo

La Historia nos indica que esta influencia penetró las iglesias cristianas intentando pervertir las comunidades cristianas con las herejías gnósticas.

Recién  a fines del s. I, la apologética ortodoxa comenzó a hacer realidad la separación entre el cristianismo y el gnosticismo. Pero en la iglesia de Corinto, a la que Pablo escribió dos cartas, la ortodoxia cristiana y la herejia coexistieron en forma de partidos rivales. Sin duda la enigmática figura de Apolos (el inteelctualismo helenístico) y el evasivo partido de Cristo exigen una investigación mas amplia.

No podemos hablar del Gnosticismo como un grupo herético definido o una creencia concreta. Se trata más bien de un conjunto de ideas paganas más o menos similares, infiltradas primeramente en el judaísmo de la época y después en el cristianismo y que dio lugar a una de las más terribles herejías que se propagaron en los primeros siglos de la fe cristiana.

chagallValentin el gnóstico

Las ideas gnósticas que tan ardientemente denunciaron los apóstoles (por ejemplo Pablo en Colosenses o Juan en su primera epístola) y que hoy tanbtos incautos se tragan como históricas por causa de ciertos best-sellers de éxito, tienen una serie de puntos en común:

Algunos gnósticos famosos fueron Marción, Valentín, posiblemente los Nicolaítas que menciona el Apocalipsis y algunos grupos de carácter judaizante.

Las doctrinas gnósticas fueron poco claras hasta hace relativiamente poco tiempo. En 1944 fueron descubiertos en Egipto los manuscritos de Nag Hammadi que han aclarado buena parte de sus creencias, rituales e historia. 

El gnosticismo de Valentín, que enseñó en el s. II en Alejandría y Roma, afirma, como cualquier otro gnosticismo, que el mundo que vemos es mera ilusión. 

El libro de  Ireneo de Lyon  “Contra las herejías” constituye todo un alegato contra los gnósticos que todo cristiano debería hoy leer y analizar. 

Si bien en general los miembros de la iglesia de Corinto, no eran personas de gran alcurnia o educación (I Cor. 1:26), la iglesia probablemente ostentaba un aire de pretención intelectual.

Las herejias habian ingresado con fuerza en la comunidad, y estaba manezando destruri la unidad de la congregacion.

E.¿Que es una herejía?

Es toda doctrina que en materia de fe sustenta opiniones contrarias a las de la Palabra de Dios.(2)

Veamos que dijo Pablo a los Corintos al respecto:

“Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados.” 1 Corintios 11:19 (Reina-Valera 1995)

 

Y es considerado por el apostol Pablo un fruto de la vida carnal

“idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías,”Gálatas 5:20 (Reina-Valera 1995)

III. Conclución:

Para entender mejor las posibles razones por las cuales esta iglesia  tan rápido se desvió de las ensñanzas de Pablo, se han  procurado varias hipótesis posibles para explicar esto, desde una situación predominantemente judaíca hasta el ingreso de un gnosticismo poco menos que pleno.

Varios grupos rivales se habian formado en la iglesia, por diversos motivos, como ya vimos rapidamente mas arriba.

A modo de introducción, diré que es el gnosticismo, uno de los peligros mas grande que enfrentó la iglesia corinta:

Gnosticismo, viene de la palabra griega gnsotikós (capaz de concoer,m conocedor). Significa en teroia, el conocimeinto místico de ñlos secretos divinso por vía e una revleación. Ese conocimiento comprende una sabidruía sobrenatural, capaz de llevar a los uindividuos a un entendimiento completo y verdadero del universo y, de esa froma, a salvarse del mundo malo de la materia. Se opone radicalmente al mundo y enseña la mortificación del cuerpo y el rechazo de todo placer fisico.Es panteísta y, según algunas tradiciones no confoirmadas, lo cultivaba Simón el amgo, al cual el apóstol Pedro reprendió en Samaria (Hch. 8:9-24) (3)

En el próximo artículo de esta serie, analizaremos los distintos partidos que se habían formado en la iglesia de Corinto, trayendo división. Esa fue sin duda la raiz del problema, los distintos grupos que componían la vida de la comunidad y las distintas herejias que babían ingresado junto con ellos.

Notas:

1. Edward M.Bounds, “El Poder a través de la oración”, ed. Peniel, p.32

2.J.Cabral, “Religiones, sectas y herejías”, p.15, ed. Vida.

3. Ibid,p.23-24

Fuentes Bibliográficas:

Marción

Marción

Descargar (marcion)

Marción

Marción ha sido uno de los pensadores menos apostólicos de toda la historia cristiana.

Fue hijo de un Obispo del Ponto. Sobre el año 138 dC ingresó en la Iglesia de Roma donde se hizo de varios seguidores, abandonándola más tarde y fundando la Iglesia Marcionista, cuando en el año 144 fue excomulgado.

Su doctrina consistía en proclamar que la Iglesia había contaminado el Evangelio al querer asimilarlo al judaísmo. Marcion enseñaba que el Dios del Antiguo Testamento y estas Escrituras era malo y llegaba a la conclusión que en un mundo donde se veían tantos sufrimientos tenia que ser la obra de un dios malo, a ese dios se le llamó “demiurgo” y es el creador del mundo y de los hombres. Frente a este dios malo, estaba un dios bueno que permaneció escondido por siglos y se manifestó en Cristo, este era un dios amoroso y bueno y que trató de salvar al hombre del “dios malo” y que por lo tanto este dios “pareció” hombre, sin serlo. Marcion proclamaba que Pablo entendió y proclamó a este dios en contraste al dios del Antíguo Testamento. A partir de éste pensamiento, surgieron distintas doctrinas pentecostales liberales, con filosofías similares.

La razón oficial de la excomunión fue su rechazo de la Biblia Hebraica, el Antiguo Testamento. Pero eso no fue su objeción más grande. Marcion extendió el pensamiento de Pablo a su límite extremo; si la Ley de Moíses no era aplicable a los cristianos, eso abría una brecha entre Jesús Cristo y el Dios de Israel que dio esta ley y declaró que todas las naciones se deleitarán en ella. Ese fue el problema por el que los cristianos podrían responder solamente rechazando el dios de Israel. Este dios era enojoso y celoso, y por eso no era compatible con el dios de Jesús, quien es misericordioso y compasivo, y está dispuesto a sufrir por su gente. Marcion había reconocido la antítesis básica entre el cristianismo de Pablo y el judaismo.

Para establecer su posición, Marcion coleccionó un grupo de escrituras que compitió con la Biblia Hebraica; en aquel momento aún no existía un Nuevo Testamento, y la Sagrada Escritura de la iglesia apostólica era la Septuaginta – la traducción de la Biblia Hebraica a griego-.

La colección de Marcion incluyó diez cartas de Pablo y un evangelio, actualmente desparecido.

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