Juan Pablo Benito Danés – Los Manuscritos del Mar Muerto

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LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO – (11QT) El Rollo del Templo


01.2 LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO.

01.24 (11QT) El Rollo del Templo.

El pergamino que contiene este manuscrito fue encontrado en la cueva 11, y paso a manos de un comerciante de Jerusalem. Después de un intento frustrado de compra por parte del Estado Israeli, finalmente fue confiscado en 1967 y entregado a Joseph Shenhar, del Museo de Israel, para traducir su contenido.

El pergamino en que fue escrito, es tan fino, que en ninguna de sus partes supera una décima de milímetro de espesor. Aunque se conserva una gran parte del mismo, varios fragmentos se han perdido.

El rollo, de una longitud de 8.75 metros, es el mas largo de los encontrados en Qumran, contiene setenta y seis columnas de texto, y fue redactado por dos copistas diferentes, a juzgar por los tipos de letra detectados. Basándose en el tipo de letra, esta copia corresponde al periodo herodiano tardío, de mediados del siglo I, aunque el texto original seria mucho mas antiguo. En la cueva 4, se encontraron otros fragmentos de este mismo documento cuyas pruebas paleográficas indican que fueron escritos entre los años 125 y 100 a.C. En base a ciertas alusiones históricas, su origen se situaría en la segunda mitad del siglo II a.C. Esta escrito en hebreo utilizando caracteres arameos cuadrados.

Esta considerado como un documento no bíblico, si bien se podría afirmar que se trata de un libro sagrado, al menos para los esenios, si bien existen dudas sobre la importancia real que este texto tuvo para los habitantes de Qumran.

El manuscrito contiene numerosos pasajes del Pentateuco, a veces capítulos enteros y en muchos casos esta redactado en primera persona, como si fuera el propio Yahweh quien lo dictara, a diferencia de los libros bíblicos que se refieren a Yahweh en tercera persona. Por ejemplo, en Números 3,4 dice: “ Y si una mujer hace un voto a Yahweh ….”, mientras que 11QT dice: “Si una mujer me hace un voto….” , de lo que se desprende que el redactor quiere dejar constancia de que es Yahweh quien directamente dicta la Ley. Incluso las leyes complementarias, que no figuran en el Pentateuco, están redactadas en primera persona. Aunque en el texto no se menciona a Moisés, la existencia de esta cita “Aarón tu hermano” (XLIV,5) demuestra que es a Moisés a quien se esta dirigiendo.

Uno de los datos que hace pensar que este documento era un texto sagrado, es la forma en la que el tetragrámmaton (YHWH) figura escrito. En los documentos no bíblicos, el tetragrámmaton esta escrito con caracteres paleo hebreos, el tipo de escritura utilizado antes del exilio, mientras que el resto del texto esta escrito con caracteres arameos cuadrados. Sin embargo, en 11QT tanto en el tetragrámaton como en el resto del texto, se utilizan caracteres arameos cuadrados , como en todos los textos bíblicos.

Los redactores del Rollo del Templo, son sin duda unos grandes conocedores del Pentateuco, reuniendo en un solo texto los diferentes pasajes que en la Biblia figuran diseminados por los cinco libros, elimina las duplicidades, y trata de armonizar las contradicciones. Se diría que se trata de una recopilación y revisión de toda la Torah, incluyendo todas aquellas omisiones que observan en el Pentateuco. Algunos investigadores han llegado a llamarlo el sexto libro.

Si solamente tenemos en cuenta la Biblia, nos encontramos con que en el Deuteronomio, Yahweh ordena a los israelitas, que cuando lleguen a la tierra prometida deben construir un templo, lo que se convierte en una de las principales tareas para los hebreos. En el Pentateuco encontramos leyes y descripciones detalladas acerca de la construcción del tabernáculo y de sus utensilios, pero no hay ni una sola indicación de cómo debía ser el Templo. No obstante, algunas referencias indican que estas instrucciones debían existir, como este pasaje de 1 Crónicas 23,11 ss, “Entonces David dio a su hijo Salomón el plano del vestíbulo del Templo y de los demás edificios…….” y en el Midrash Samuel XV,3[92] (Colección antigua de comentarios judíos de las Escrituras), este texto fragmentario puede ser una alusión a estas instrucciones: “……… que el Santo, bendito sea, entregó a Moisés ….., Moisés ….. transmitió a Josué …. y Josué ….. y Josué a los ancianos, y los ancianos a los profetas y los profetas a David y David a Salomón “.

En el ” Rollo del Templo ” encontramos instrucciones concretas y precisas de cómo debía construirse el Templo. Casi la mitad del manuscrito se ocupa de este tema, de los sacrificios y de las leyes que debían estar vigentes en la ciudad del Templo. No obstante, el Templo que se describe en este manuscrito, no se parece en nada al construido por Salomón y que posteriormente amplio Herodes el Grande.

En la Torah llama poderosamente la atención el hecho, de que no se haga prácticamente ninguna mención a como se debía gobernar Israel. El Rollo del Templo, recoge en lo que se ha dado en llamar Torah o Estatuto del Rey, una serie de normas sobre el matrimonio del rey, la movilización de las tropas en tiempo de guerra, la limitación de los derechos del rey sobre el botín de guerra, la constitución de un consejo consultivo, disposiciones para los puestos administrativos y otros temas parecidos.

Una prueba de la habilidad de los redactores del Rollo del Templo, para solucionar algunos de los problemas de interpretación del texto bíblico , la encontramos en el tratamiento que dan a este pasaje:

Deuteronomio 17,14-20 Si, cuando hayas entrado en la tierra que Yahweh tu Dios te da, la hayas tomado en posesión y habites en ella, dices: “ Querría poner un rey sobre mi como todas las naciones de alrededor”, podrás poner sobre ti un rey, el que elija Yahweh tu Dios; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no pondrás sobre ti a un extranjero, que no sea hermano tuyo. Pero no ha de multiplicar sus caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto para aumentar su caballería, porque Yahweh os ha dicho: “No volveréis a ir jamás por ese camino”. Que no multiplique sus mujeres, para que no se descarrié su corazón. Que su plata y su oro no los multiplique demasiado. Cuando suba al trono real, deberá escribir para su uso una copia de esta Ley, tomándola del libro de los sacerdotes levitas. La llevara consigo; la leerá todos los días de su vida para aprender a temer a Yahweh su Dios, observando todas las palabras de esta Ley y estos preceptos, para ponerlos en practica. Así su corazón no se engreirá sobre sus hermanos y no se desviara de estos mandamientos ni a derecha ni a izquierda. Y así prolongara los días de reino, el y sus hijos, en medio de Israel.

1 Samuel 8,10-18 Samuel repitió todas estas palabras de Yahweh al pueblo que le pedía un rey. Y añadió: “Este es el fuero del rey que va a reinar sobre vosotros. Tomara vuestros hijos y los destinara a sus carros y a sus caballos, y tendrá que correr delante de su carro. Los nombrara jefes de mil y jefes de cincuenta; les hará labrar sus campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus carros. Tomara vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Tomara vuestros campos vuestras viñas y vuestros mejores olivares y se los dará a sus servidores. Tomara el diezmo de vuestros cultivos y vuestras viñas para dárselo a sus eunucos y a sus servidores. Tomara vuestros criados y criadas, y vuestros jóvenes y asnos, y los hará trabajar para él. Tomara el diezmo de vuestros rebaños y vosotros mismo seréis sus criados. Ese día os lamentareis a causa del rey que os habéis elegido, pero entonces Yahweh no os responderá.

Existen diversar interpretaciones respecto a los preceptos que se debian incluir en el “ Estatuto del Rey “, mientras unos mantienen que el texto deuteronomico se refiere unicamente a los pocos preceptos precedentes, otros interpretan que se esta refiriendo a todo el Deuteronomio. Los redactores del Rollo del templo, solucionan el problema del siguiente modo:

” Cuando [ el Rey ] suba al trono real, ellos [ los sacerdotes ] escruburab oara él esta Ley en un libro, a partir de la que guardan los sacerdotes. Y esta es la Ley … (a continuación se enumeran todos los preceptos que debe cumplir el rey). ”

En el Pentateuco también se describen la reglas de pureza ritual que se debían aplicar al campamento durante el éxodo. Una vez establecidos en la ciudad de Jerusalem, y sustituido el Tabernáculo por el Templo, se hacia necesario adaptar estas normas a la nueva situación. Para ello la Ciudad Santa de Jerusalem, se dividió en tres sectores. Uno ocupado por el Templo, otro por las proximidades en torno al Templo y el resto de la ciudad, aplicándose las normas con mayor o menor rigor según el sector. Pero los esenios, no admitían ninguna interpretación de la Torah, sino que la aplicaban estrictamente, lo que daba lugar a algunas situaciones curiosas. En un pasaje del Deuteronomio, se dice donde debían estar instaladas las letrinas del campamento.

Deuteronomio 23, 13-14 Tendrás fuera del campamento un lugar, y saldrás allá afuera. Llevaras en tu equipo una estaca, y cuando vayas a evacuar afuera, harás un hoyo con la estaca, te darás la vuelta, y luego taparas tus excrementos.

Este pasaje se cita así en el Rollo del Templo:

” Construiréis un lugar para la mano (letrinas) fuera de la ciudad, donde irán … tres mil codos [ fuera de la ciudad ] para que no sea visible desde la ciudad. “

La aplicación de esta norma suponía que los esenios que vivían en Jerusalem, debían desplazarse hasta este lugar para defecar. Dado que la distancia que los separaba de las letrinas, era superior a la que podían recorrer en Sabbath, resulta que este día debían abstenerse. El historiador judío Flavio Josefo, que en su juventud vivió entre los esenios, nos confirma esta norma y menciona que en Jerusalem había una puerta a la que se llamaba “ Puerta de los Esenios “ y junto a ella, sin mencionar la distancia, dice que había un lugar llamado Bet-Soah (excusado). Otro de los preceptos curiosos que debían respetar era la prohibición de mantener relaciones sexuales dentro de la ciudad.

Otro de los aspectos de los que se ocupa el Rollo del Templo es de la celebración de las fiestas, que en ocasiones no coincidían con las oficiales, debido a que los judíos seguían un calendario lunar, mientras que el de los esenios era solar, dividido en cuatro secciones de tres meses de treinta días cada uno, mas un día intercalar en cada sección, lo que daba un año de 364 días. Aunque este dato se desconoce, debían de disponer de uno o dos días mas intercalares, que aplicarían en algún momento para mantener las estaciones. Calculaban las fiestas contando cincuenta días a partir de un Sabbath particular, y empezando a contar el mismo día de la fiesta, por lo que estas siempre empezaban en domingo.

En toda la exposición, se ha dado por hecho que este texto es puramente esenio, sin embargo existen indicios que ponen en cuestión esta hipótesis. Investigadores, como Harmut Stegemann, consideran que este texto no es puramente esenio, sino un sexto libro perdido de la Biblia, un texto compuesto por la recopilación de otro material, procedente de diversas tradiciones e introducido por los sacerdotes al principio de la época del Segundo Templo, y que habría sido rechazado por el Sumo Sacerdote Esdras en el siglo V a.C., cuando llevo a cabo la reforma religiosa y estableció el canon del Pentateuco, aunque para los esenios conservaría aun su condición de “ Sefer Torah “, libro religioso con autoridad, que habría sido dado por Yahweh en el Sinai. En realidad, los redactores del Rollo del Templo, se limitaron a añadir material al Pentateuco, sin restarle ninguna autoridad.

Llama también la atención, que solamente se encontraran dos ejemplares de este texto. Si realmente hubiera sido un libro principal, deberían haber aparecido muchos mas ejemplares. Por ejemplo, entre los textos bíblicos se han detectado veinticinco ejemplares del Deuteronomio, y dieciocho de Isais ,y entre los puramente pertenecientes a la secta, se encontraron once ejemplares de “ La Regla de la Comunidad “, y nueve de los “ Cánticos del sacrificio Sabático “. Además textos esenios como el “ Documento de Damasco “, “ La regla de la Comunidad “ o los “ Himnos de Acción de Gracias “, citan repetidamente textos del Pentateuco, pero no hacen ninguna referencia al Rollo del Templo, lo que hace pensar que en realidad este documento no tuvo tanta importancia para la secta que ocupo el enclave de Qumran. Stegemann también señala que las “halakah” (ley religiosa no escrita) recogida en el Rollo del Templo, difiere en ocasiones de la que se conoce como esenia. En el Documento de Damasco, se prohíbe a todos los judíos un segundo matrimonio en toda su vida, mientras que en el Rollo del Templo se autoriza al Rey a tomar una segunda esposa, si la primera fallece.

Otros investigadores señalan las diferencias existentes desde el puesto de vista literario y filológico. Por ejemplo, en el Rollo del Templo se designa al Sumo Sacerdote con el titulo tradicional de “ ha-kohen ha-gadol “ ( el gran sacerdote ), mientras que en los textos puramente esenios se le nombra como “Kohen ha-rosh” (sumo sacerdote) o “ha-kohen ha-mashiah” (sacerdote ungido). Así mismo, en el Rollo del Templo se llama con frecuencia a Israel, “ha-‘am” (el pueblo) o “am ha-qahal” (el pueblo de la asamblea), expresiones que nunca aparecen en los textos puramente esenios, en los que se utilizan expresiones como “edah” (congregaciona) o “yahad” (comunidad), además de algunas otras diferencia lingüísticas.

Lo que parece claro es que el Rollo del Templo fue redactado como una Torah, con ciertas ampliaciones, lo que tampoco resulta extraño si recordamos el Pentateuco Samaritano o la propia Biblia de los LXX, que también introducen algunas aplicaciones. Probablemente estas ampliaciones fueron introducidas por los sacerdotes antes de establecerse el canon. Del estudio del texto se desprende la existencia de cinco fuentes distintas, lo que explica que según que partes del texto estas están redactadas en primera o tercera persona. Además de estas cinco fuentes, también participo un redactor que reviso y añadió datos en diferentes partes del texto. Estas cinco fuentes distintas, están configuradas por intereses sacerdotales específicos, por lo que parece claro que la composición del texto original habría sido llevada a cabo a finales del siglo V a.C., como reacción al canon impuesto por Esdras. Algunos investigadores también han señalado, que el estudio del desarrollo de la lengua hebrea en Crónicas y en el Rollo del Templo, es similar, lo que apoya esta datación.

FUENTES:
-Yigael Yadin. Arqueologo director del Departamento de Arqueologia y del Instituto de Arqueologia de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Encargado de la compra e investigacion de 11QT.
-Harmut Stegemann, profesor de Ciencias del Nuevo Testamento y Director del Qumran Research Center de la Universidad de Gotinge (Alemania)
-Biblia de Jerusalem. 2006 Ediciones Folio,S.A. – Barcelona.

http://www.geomundos.com/cultura/HISTORIA_Y_RELIGION/los-manuscritos-del-mar-muerto—11qt-el-rollo-del-templo_doc_14492.html

Enigmas del mar Muerto

MONICA SIFRIM
Enigmas del mar Muerto

EN “EL EVANGELIO SEGUN VAN HUTTEN”, EDITADA POR SEIX BARRAL, ABELARDO CASTILLO ELIGE LA NOVELA DE IDEAS, PERO CON EL RITMO Y EL SUSPENSO DE UN RELATO POLICIAL, PARA DESPLEGAR UNA HISTORIA INQUIETANTE QUE INDAGA EN LEGENDARIOS SECRETOS DE LA RELIGION.

No me volví místico”, aclara el narrador Abelardo Castillo para los lectores que lo identifican por sus obras de ficción y por su participación en las polémicas literarias de la izquierda cultural. Su nueva novela, El evangelio según Van Hutten, es el homenaje que el escritor le rinde a ciertas preocupaciones religiosas que emergían en sus libros de juventud, pero que las urgencias de la época le habían obligado a postergar. Castillo devoró cientos de libros en bibliotecas especializadas, visitó museos, consultó a especialistas en historia sagrada y en idiomas semíticos. Lo hizo espontáneamente, para explicarse a sí mismo qué contenidos del cristianismo lo acercaban a Dios y cuáles eran los indicios cifrados en el mensaje de Jesús a los hombres de su época. Todas estas hipótesis fueron vertidas luego en un relato de tono policial, de ritmo ágil y prosa deliberadamente hospitalaria. Sólo que en su novela el suspenso está apoyado en las preguntas más inquietantes de la religión judeo-cristiana. Este es también, a su manera, el evangelio según Abelardo Castillo, y su autor no elude desafíos. Conjetura, interpreta y discute apasionadamente con los textos canónicos como si pudiera intervenir, con las armas de la literatura, en una contienda de otro mundo.

-Su novela parte de ese hallazgo arqueológico casual en el que dos beduinos encontraron rollos con manuscritos bíblicos en cuevas cercanas al mar Muerto. ¿Cómo logra traer esa trama a un escenario argentino? -Este personaje es un tipo de cincuenta años. Un historiador solitario que juega al ajedrez. Llega a La Cumbrecita, en Córdoba, luego de un conflicto con su mujer, que no se aclara demasiado. Lleva consigo un libro sobre la historia de las religiones. Mientras viaja, el taxista le pregunta qué está leyendo y para qué vino. El siente que, pese a que el taxista es europeo y escucha marchas alemanas, no es un interlocutor apto para conversar con él. No bien llega a La Cumbrecita empieza a sentirse vigilado.

-¿Qué busca el narrador en ese rincón apacible de Córdoba? -Allí está viviendo un arqueólogo llamado Van Hutten, que tiene ochenta años. El ha estado en la excavación del Qumran y todos lo daban ya por muerto. El lector adivina antes que el narrador que este hombre está vivo. Aquí aparece una trama que es entre policial y religiosa porque lo que ha descubierto el arqueólogo es un evangelio escrito en arameo. Eso demostraría que se trata de un texto contemporáneo de la época de Jesús. Es un evangelio muy transgresor que no coincide con los tradicionales. La trama gira en torno de ese evangelio que aparece en el libro. La pregunta sería por qué Van Hutten no mostró ese manuscrito cuando lo encontró. Y él responde que no lo mostró porque no quería perder su mundo confortable. El Hijo de Dios viene a proponer la revolución social. Junto con ese vínculo encuentra lo que va a llamar el Manifiesto comunista de Dios. Van Hutten cree en Dios, pero considera que Jesús era un hombre que dejaba huellas, se reía, podía hacer el amor con una mujer…

-¿No es un poco atrevido? -Sí. La novela es deliberadamente herética. Van Hutten es trangresor en el lenguaje y en su forma de creer en Dios. Para él lo satánico es la conciencia del hombre. Ni las tempestades ni las estrellas rompen el orden natural. Sólo el pensamiento del hombre es capaz de alterar ese orden. Ni los astros se preguntan cuál es su destino ni un maremoto es culpable de nada. El hombre, con la primera pregunta que se hizo, instaló el mal. El paraíso era toda la Tierra y de la Tierra fuimos expulsados. Me llama la atención, a propósito de esto, que mis personajes siempre son echados de alguna parte. En Crónica de un iniciado lo expulsan de Córdoba, en El que tiene sed, lo echan del manicomio que era como un paraíso, acá lo expulsan de La Cumbrecita.

-Usted no pertenece a una generación muy preocupada por las Sagradas Escrituras, ni siquiera por su enorme potencia literaria. -Es que yo me eduqué en un colegio religioso e iba a ser sacerdote, hasta los quince años, cuando perdí la fe. Y nunca hice demasiada diferencia entre cristianismo, comunismo o anarquismo. Además pasé la juventud rodeado de judíos. Tuve una formación judeo-cristiana real. Tiene que ver con mi niñez. Mi primera obra, a los veintidós, fue El otro Judas. Allí sostengo que hubo un pacto entre Jesús y Judas, no una traición. Jesús le avisa a Judas que ése era el momento de entregarlo. Porque eran las Pascuas y allí se reunían millones de judíos. Se sacrificaban doscientos cincuenta mil corderos en los mataderos del Templo. Era el momento ideal. Estaban dadas todas las condiciones para que un líder mesiánico dijera: “Bueno, terminemos con el Imperio”.

-En las cuevas se encontaron fundamentalmente rollos con manuscritos del Antiguo Testamento. -Se encontraron también rollos esenios que tienen vínculos muy cercanos con el Nuevo Testamento. Incluso aparece allí la expresión “Hijo de Dios”, tal como aparecerá después en los evangelios. Hay muchos materiales que nunca se tradujeron porque en ese tema están involucrados los tres poderes religiosos más importantes: los cristianos, los judíos y los mahometanos. A nadie le conviene que le cambien las cosas. Van Hutten dice que hay una confabulación en la que tiene que ver la Iglesia Católica y se refiere también a una intriga ligada al Museo Palestino, que cambia sucesivamente de poder pero nunca es un museo internacional. Curiosamente, detrás de cada una de las guerras del Oriente Medio hay un gran hallazgo arqueológico.

-¿Qué alega Van Hutten para ocultar esos hallazgos? -Pregunta, por ejemplo, qué hubiera pasado en los sesenta cuando todos eran zelotes y había que cambiar el mundo. El sostiene que los reformadores sociales, los Marx y los Bakunin, le tenían un miedo irracional al cristianismo y leían a Hegel cuando tenían que haber leído a San Pablo. Sin darse cuenta de que en los libros cristianos había un componente violento grandísimo.

-¿Por qué lo obsesionan estos temas ahora? -Ya te digo. No es de ahora. A los veintidós años escribí la obra de teatro El otro Judas que causó bastante escándalo. Después escribí Las piedras de Jericó, también basada en datos arqueológicos. En esa época me dijeron: “Pero vos querés escribir la Biblia en verso”. Y yo les contesté: “La Biblia ya está en verso”. Ahí ya está todo, desde el encuentro erótico del Cantar de los Cantares hasta las aventuras más sorprendentes y escabrosas. Yo no abandoné estos temas, los dejé en el fondo de mí mismo. Tal vez estaba mal visto en la época de El escarabajo de oro que un escritor ateo de izquierda se ocupara de ciertos temas. Humberto Costantini leía hebreo de entrecasa. Y después escribía cuentos realistas que respondían más al modo de ser de la época. Yo creo ser un escritor religioso. Que la fe se haya retirado de mí es una cosa al margen.

-¿Eso es posible? -Se puede ser cristiano sin creer que Jesús era el Hijo del Dios o el Mesías. Es una ética, un sentido particular del amor al prójimo. Creo que Jesús era muy duro en una época de conductores de hombres muy duros. Si te pegan en una mejilla hay que poner la otra. Pero no te dicen qué hay que hacer cuando te pegan en la segunda. Ahí sos libre. Unamuno decía que, en esos casos, hay que poner la mejilla del otro a la miseria.

-Pasan los años y hay temas que siguen despertando una curiosidad particular. La comprobación científica de los episodios bíblicos, los hallazgos arqueológicos ligados a la mitología. Parecen una fuente natural de tramas literarias de enigma. -Mi libro procesa todos los materiales de los que hablamos y los enmarca en una trama de tipo policial. Es lo que me propuse. Podría haber escrito una novela histórica, pero no quise. Investigué muchísimo y traté de darle una prosa más generosa con el lector. Hice una enorme trabajo estilístico. Quería que tuviera la seducción de lo detectivesco y que las ideas no se notaran. Que un lector que no tenga ni siquiera acceso a las ideas esenciales del libro lo pudiera leer casi como historia de aventuras.

-Los policiales de enigma tienen un componente lúdico. Este es un relato policial con materiales serios. -Esa es mi idea. Yo no podría escribir un policial absolutamente lúdico. Para mí el policial es una forma que debe trascenderse a sí misma. El modelo fue Dostoievsky. El escribió Crimen y Castigo, que en el fondo es un policial, y consiguió meter allí todas sus ideas sobre el mundo. Yo tenía que elegir entre escribir una novela histórica -esas que están de moda y que yo detesto- o escribir una novela contemporánea donde lo histórico entrara por la ventana. Que no ofrezca mayores resistencias al lector. Esta es la historia de un señor mayor que se enamora de una chica joven y finalmente la pierde. Debajo de eso está la historia, creíble o no, de un arqueológo uruguayo que sabe treinta idiomas y es un gran seductor.

-Parece capaz de defender una tesis sobre estos temas. ¿Pensó que iba a escribir una obra de gran escala? -Se me ocurrió con la idea cerrada, como para un relato corto, y así lo empecé a escribir. Después me di cuenta de que necesitaba mucho más trabajo. La prosa es más tenue, más tersa. Mi tendencia natural está más cerca de mis obras anteriores. Tiendo a una prosa atravesada. No tenía modo de escribirla como quería si no apelaba a la contemporaneidad. No quería ni una novela absolutamente teórica ni una obra situada en el siglo I de nuestra era. Yo creo en la novela de ideas. Thomas Mann es un ejemplo en La montaña mágica. Pero quería que no se notara la tesis, que el lector lea una historia y se pregunte qué está pasando acá en términos de enigma.

-Su intención, entonces, no es moral ni pedagógica. -Para nada. Todo está visto desde una visión conjetural. El narrador nunca comprobará si ese evangelio es cierto. En ese evangelio Jesús está concebido como hombre. Cuenta cómo gritó de dolor cuando lo crucificaron. Y de hecho nada se comprueba.

-Se dice que los novelistas buscan competir con Dios. -Todos los creadores, en su sentido de hacedores, compiten con Dios. Unamuno dice que los escritores toman la creación despedazada y se la devuelven a Dios. Yo quise hacerla discretamente seductora. El que quiera investigar más que vaya a los evangelios.

-El juego del ajedrez parece central en la novela. -El narrador es alguien que se defiende de la realidad jugando al ajedrez a solas o por correspondencia. El mundo abstracto del ajedrez lo aleja del mundo corrupto de la historia. La historia le impidió ser el ajedrecista que quería ser. Y también viceversa. Es un lobo estepario nacional. Un tipo que se despierta de pronto un día, se mira al espejo y se pregunta: “Quién es ese señor maduro”. Y se va a La Cumbrecita sin saber muy bien por qué, luego de haberse separado de una mujer.

-La combinación del enigma con el mundo de las ideas es característica de una línea de la literatura argentina representada sobre todo por Borges y Bioy. -Sí, exactamente. En esa me asiento y también en la de El banquete de Severo Arcángelo de Leopoldo Marechal. Es una tradición muy nacional. Los escritores de esa generación, que es la de Borges, la de Marechal e incluso la de Roberto Arlt, están pasando ideas a cada rato.

-Se refiere a este libro con espíritu alegre, como si hubiera disfrutado mucho escribiéndolo. -Creo que es un libro para mí. No pretendo revolucionar las letras con él. Lo escribí con naturalidad aunque me haya llevado mucho tiempo. Esa difícil sencillez es la esencia de la literatura. Borges dijo una vez: “Ahora tengo oficio suficiente como para escribir con simpleza”. Tratar de producir la menor cantidad de inconvenientes. Acá apliqué todo lo que había aprendido escribiendo teatro. El diálogo construye acción, la acción es a través de las palabras y es la piedra de toque de las palabras. Sin embargo sigue siendo para mí un relato comprometido. Por eso en la tapa aparece una imagen del mayo francés. No me volví místico.

fuente: http://www.literatura.org/Castillo/acR1.html

Erudito asegura: Jardín del Edén estuvo en Turquía, no en Irak.

S I N T E S I S – C U L T U R A L
Erudito asegura:
Jardín del Edén estuvo en Turquía, no en Irak.
Un erudito bíblico, que encontró recientemente lo que pueden ser los restos de Sodoma y Gomorra en el fondo del Mar Muerto, dice que por medio de fotografías de satélite de la agencia espacial de los Estados Unidos ha localizado el Jardín de Edén en el este de Turquía.
Michael Sanders, el director de expediciones para “Mysteries of The Bible Search Foundation” de Irving, California (fundación de investigaciones sobre misterios de la Biblia) dijo que el estudio cuidadoso de las fotografías tomadas por el satélite de la Administración Nacional de la Aeronáutica  y el Espacio, prueban que la Descripción Bíblica del Jardín de Edén completa es literalmente exacta.
La Biblia dice en Génesis 2.10-14: “En Edén nacía un río que regaba el jardín, y que de allí se dividía en cuatro.  El primero se llamaba Pisón, que es el que da vuelta por toda la región de Havila, donde hay oro.  El oro de esa Región es fino, y también hay resina fina y piedra de ónice.  El segundo río se llama Gihón, y es el que da vuelta por toda la Región de Cus.  El tercero era el río Tigres que es el que pasa al oriente de Asiria.  Y el cuarto era el río Eufrates (DHH).
Por años los eruditos bíblicos han debatido la ubicación exacta e incluso la existencia del jardín del edén, un paraíso del cual Adán y Eva fueron expulsados por comer la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Edén ha sido tradicionalmente localizado en el Cuerno de África, en las Islas Seychelles en el océano Indico, en la orilla del desierto de Sinaí.  Por otro lado, según las revelaciones de Joseph Smith, el fundador de la Iglesia Mormona, el edén estuvo en el oeste del estado de Missouri en Estados Unidos.
Recientemente muchos eruditos bíblicos han sugerido que el jardín del edén estuvo localizado en la cabeza del Golfo Pérsico, donde los ríos Tigres y Eufrates salen al mar.  Bajo esa teoría, el Tigres igualaría con el río de Hiddekel, el río Karun en Irán correspondería al Pisón y el río de Gihón sería el sistema apretado del río de Al-Batin que desagua una vez la parte central de la península árabe.
Algunas teorías han ido tan lejos como para sugerir que la serpiente mencionada en la historia bíblica de la creación puede haber sido una alegoría para la vía navegable árabe de Al-Arab en la confluencia del Tigres y el Eufrates.
Pero el señor Sanders ahora argumenta que el jardín del edén se puede descubrir por medio de una interpretación sencilla y literal de la historia bíblica.  “Salta a la vista en la historia bíblica cuando leemos acerca de un río que sube fuera del edén.  Los ríos no suben en el desierto”, dijo.
“Con la imagen de satélite, es apenas notable que hay verdaderamente cuatro ríos en esta región de Turquía.  Ellos son el río de Murat, que corre por Samsun en la costa del Mar Negro, el Tigres, el Eufrates y el tenedor del norte del Eufrates”.
Sanders dijo que su descubrimiento coincide con otros estudios bíblicos recientes que sugieren que muchos de los acontecimientos bíblicos como los del jardín del edén, la inundación del mundo y la construcción de la Torre de Babel ocurrieron en Turquía y no en Mesopotamia que hoy forma parte de Irak.
Un erudito bíblico, que encontró recientemente lo que pueden ser los restos de Sodoma y Gomorra en el fondo del Mar Muerto, dice que por medio de fotografías de satélite de la agencia espacial de los Estados Unidos ha localizado el Jardín de Edén en el este de Turquía.
Michael Sanders, el director de expediciones para “Mysteries of The Bible Search Foundation” de Irving, California (fundación de investigaciones sobre misterios de la Biblia) dijo que el estudio cuidadoso de las fotografías tomadas por el satélite de la Administración Nacional de la Aeronáutica  y el Espacio, prueban que la Descripción Bíblica del Jardín de Edén completa es literalmente exacta.
La Biblia dice en Génesis 2.10-14: “En Edén nacía un río que regaba el jardín, y que de allí se dividía en cuatro.  El primero se llamaba Pisón, que es el que da vuelta por toda la región de Havila, donde hay oro.  El oro de esa Región es fino, y también hay resina fina y piedra de ónice.  El segundo río se llama Gihón, y es el que da vuelta por toda la Región de Cus.  El tercero era el río Tigres que es el que pasa al oriente de Asiria.  Y el cuarto era el río Eufrates (DHH).
Por años los eruditos bíblicos han debatido la ubicación exacta e incluso la existencia del jardín del edén, un paraíso del cual Adán y Eva fueron expulsados por comer la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Edén ha sido tradicionalmente localizado en el Cuerno de África, en las Islas Seychelles en el océano Indico, en la orilla del desierto de Sinaí.  Por otro lado, según las revelaciones de Joseph Smith, el fundador de la Iglesia Mormona, el edén estuvo en el oeste del estado de Missouri en Estados Unidos.
Recientemente muchos eruditos bíblicos han sugerido que el jardín del edén estuvo localizado en la cabeza del Golfo Pérsico, donde los ríos Tigres y Eufrates salen al mar.  Bajo esa teoría, el Tigres igualaría con el río de Hiddekel, el río Karun en Irán correspondería al Pisón y el río de Gihón sería el sistema apretado del río de Al-Batin que desagua una vez la parte central de la península árabe.
Algunas teorías han ido tan lejos como para sugerir que la serpiente mencionada en la historia bíblica de la creación puede haber sido una alegoría para la vía navegable árabe de Al-Arab en la confluencia del Tigres y el Eufrates.
Pero el señor Sanders ahora argumenta que el jardín del edén se puede descubrir por medio de una interpretación sencilla y literal de la historia bíblica.  “Salta a la vista en la historia bíblica cuando leemos acerca de un río que sube fuera del edén.  Los ríos no suben en el desierto”, dijo.
“Con la imagen de satélite, es apenas notable que hay verdaderamente cuatro ríos en esta región de Turquía.  Ellos son el río de Murat, que corre por Samsun en la costa del Mar Negro, el Tigres, el Eufrates y el tenedor del norte del Eufrates”.
Sanders dijo que su descubrimiento coincide con otros estudios bíblicos recientes que sugieren que muchos de los acontecimientos bíblicos como los del jardín del edén, la inundación del mundo y la construcción de la Torre de Babel ocurrieron en Turquía y no en Mesopotamia que hoy forma parte de Irak.

S I N T E S I S – C U L T U R A L

Erudito asegura: Jardín del Edén estuvo en Turquía, no en Irak.

Un erudito bíblico, que encontró recientemente lo que pueden ser los restos de Sodoma y Gomorra en el fondo del Mar Muerto, dice que por medio de fotografías de satélite de la agencia espacial de los Estados Unidos ha localizado el Jardín de Edén en el este de Turquía.

Michael Sanders, el director de expediciones para “Mysteries of The Bible Search Foundation” de Irving, California (fundación de investigaciones sobre misterios de la Biblia) dijo que el estudio cuidadoso de las fotografías tomadas por el satélite de la Administración Nacional de la Aeronáutica  y el Espacio, prueban que la Descripción Bíblica del Jardín de Edén completa es literalmente exacta.

La Biblia dice en Génesis 2.10-14: “En Edén nacía un río que regaba el jardín, y que de allí se dividía en cuatro.  El primero se llamaba Pisón, que es el que da vuelta por toda la región de Havila, donde hay oro.  El oro de esa Región es fino, y también hay resina fina y piedra de ónice.  El segundo río se llama Gihón, y es el que da vuelta por toda la Región de Cus.  El tercero era el río Tigres que es el que pasa al oriente de Asiria.  Y el cuarto era el río Eufrates (DHH).

Por años los eruditos bíblicos han debatido la ubicación exacta e incluso la existencia del jardín del edén, un paraíso del cual Adán y Eva fueron expulsados por comer la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Edén ha sido tradicionalmente localizado en el Cuerno de África, en las Islas Seychelles en el océano Indico, en la orilla del desierto de Sinaí.  Por otro lado, según las revelaciones de Joseph Smith, el fundador de la Iglesia Mormona, el edén estuvo en el oeste del estado de Missouri en Estados Unidos.

Recientemente muchos eruditos bíblicos han sugerido que el jardín del edén estuvo localizado en la cabeza del Golfo Pérsico, donde los ríos Tigres y Eufrates salen al mar.  Bajo esa teoría, el Tigres igualaría con el río de Hiddekel, el río Karun en Irán correspondería al Pisón y el río de Gihón sería el sistema apretado del río de Al-Batin que desagua una vez la parte central de la península árabe.

Algunas teorías han ido tan lejos como para sugerir que la serpiente mencionada en la historia bíblica de la creación puede haber sido una alegoría para la vía navegable árabe de Al-Arab en la confluencia del Tigres y el Eufrates.

Pero el señor Sanders ahora argumenta que el jardín del edén se puede descubrir por medio de una interpretación sencilla y literal de la historia bíblica.  “Salta a la vista en la historia bíblica cuando leemos acerca de un río que sube fuera del edén.  Los ríos no suben en el desierto”, dijo.

“Con la imagen de satélite, es apenas notable que hay verdaderamente cuatro ríos en esta región de Turquía.  Ellos son el río de Murat, que corre por Samsun en la costa del Mar Negro, el Tigres, el Eufrates y el tenedor del norte del Eufrates”.

Sanders dijo que su descubrimiento coincide con otros estudios bíblicos recientes que sugieren que muchos de los acontecimientos bíblicos como los del jardín del edén, la inundación del mundo y la construcción de la Torre de Babel ocurrieron en Turquía y no en Mesopotamia que hoy forma parte de Irak.

Un erudito bíblico, que encontró recientemente lo que pueden ser los restos de Sodoma y Gomorra en el fondo del Mar Muerto, dice que por medio de fotografías de satélite de la agencia espacial de los Estados Unidos ha localizado el Jardín de Edén en el este de Turquía.

Michael Sanders, el director de expediciones para “Mysteries of The Bible Search Foundation” de Irving, California (fundación de investigaciones sobre misterios de la Biblia) dijo que el estudio cuidadoso de las fotografías tomadas por el satélite de la Administración Nacional de la Aeronáutica  y el Espacio, prueban que la Descripción Bíblica del Jardín de Edén completa es literalmente exacta.

Fuente:

http://74.125.47.132/search?q=cache:http://www.cristoesturuta.cl/galeria/sintesis/el_eden.htm