Libro del Mormón – ¿Traducción o Adivinación?

Libro del Mormón – ¿Traducción o Adivinación?

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Texto e ilustraciones, todos los derechos reservados © 1999 Institute For Religious Research

Imagen inventado de José Smith produciendo el Libro de MormónLa Iglesia de Jesucrito de los Santos de los Últimos Días ha publicado muchos cuadros donde aparece José Smith dictando el Libro de Mormón. Estos retratos invariablemente muestran a José, sentado frente a una mesa, examinando cuidadosamente las planchas de oro que están delante de él en la mesa.1 La impresión que queda con el observador es que José tuvo contacto visual directo con las planchas de oro en el proceso de dictación.

Adivinar: “descubrir las cosas ocultas por
medio de agüeros o sortilegios.” 
Real Academia añola Diccionario de la Lengua Española
José Smith usando su piedra mágica para dictar el Libro de MormónSin embargo, este escena no concuerda con el testimonio de los que eran testigos oculares al proceso de dictar el Libro de Mormón hecho por José Smith. Estos testigos incluyen los Tres Testigos al Libro de Mormón (los mismos individuos cuyo testimonio aparece en la parte delantera de cada Libro de Mormón), y también el testimonio de la esposa de José Smith, Emma Hale Smith. Ellos cuentan una historia muy consistente de como José metía una piedra vidente mágica dentro de su sombrero, y cubriendo su cara con el sombrero empezaba a dictar el Libro de Mormón. José decía que él veía dentro del sombrero oscuro las palabras que él dictaba. Varios de los testigos comentan que las planchas de oro ni estaban a la vista mientras José dictaba el Libro de Mormón. Esta evidencia del método actual de producir el Libro de Mormón ha sido examinado en por los menos seis diferentes artículos eruditos por historiadores mormones durante los últimos 30 anos.2   

Es difícil evitar la conclusión que la iglesia mormona quiere alargarse de una evidencia fuerte, la cual indica que el Libro de Mormón fue descubierto y se produjo dentro de un contexto de adivinanza mágica. Deseamos animar a todo miembro de la iglesia mormona y otros que tienen interés en las pretensiones de esta iglesia a que examinen cuidadosamente esta evidencia importante. Aquí está el testimonio ocular sobre el método de dictar usado por José Smith, seguido por unas observaciones y conclusiones breves.

esmith-cap.jpg (31187 bytes)Emma Hale Smith, esposa de José, fue la primera persona quien ayudó a Smith como amanuense. Aquí está su testimonio tal como fue dado a su hijo, José Smith III:

“Mientras escribía para su padre frecuentemente escribí día tras día, sentándome a menudo en la mesa cercano a él, y él sentado con su cara enterrado en su sombrero, con la piedra adentro, y dictando por hora tras hora sin que nada nos separaba.” 3 

Whitmer-cap.jpg (32649 bytes)David Whitmer fue uno de los Tres Testigos del Libro de Mormón. La mayoría de la traducción tomó lugar en la casa de los Whitmer. Esto es su testimonio.

“Ahora le daré una descripción de la manera en que el Libro de Mormón fue traducido. José Smith pondría su piedra vidente dentro de un sombrero, y luego metía su cara en el sombrero, apretándolo fuertemente a su cara para excluir la luz; y dentro de la oscuridad brillaba una luz espiritual. Un pedazo de algo que se parecía a pergamino aparecería, y en el pergamino apareció lo escrito. Un carácter a la vez aparecería, y debajo de ello estaba la interpretación en inglés. Hermano José leía el inglés a Oliver Cowdery, quien era su amanuense principal, y cuando estaba escrito y repetido para averiguar que estaba correcto, entonces desaparecería [el carácter], y otro carácter con la interpretación aparecería. Así el Libro de Mormón fue traducido por el don y poder de Dios, y no por ningún poder de hombre.”4 

Yo, al igual que la familia de mi padre, la esposa de [José] Smith, Oliver Cowdery y Martín Harris, estaban presentes durante la traducción …. Él [José Smith] no utilizaba las planchas en la traducción.”5 

harris-cap.jpg (32397 bytes)Martin Harris, también uno de los tres testigos del Libro de Mormón, proporcionó esta información a su amigo Edward Stevenson, quien más tarde formaría parte del Primer Consejo de los Setenta.

“Martín Harris relató un incidente que ocurrió durante el tiempo en que él escribió aquella porción de la traducción del Libro de Mormón que le tocó a él escribir directamente de la boca del Profeta José Smith. Él dijo que el Profeta poseía una piedra vidente, por lo cual él fue facultado para traducir tanto como del Urim y Tumim, y por conveniencia él usaba la piedra vidente, Martín explicó lo de la traducción en la siguiente manera: Con la ayuda de la piedra vidente, frases aparecerían y fueron leídos por el Profeta y escrito por Martín y cuando terminaba diría “Escrito,” y si fue escrito correctamente aquella frase desaparecería y otra aparecería en su lugar, pero si no estaba escrito correctamente quedaba hasta que fue corregida, así que la traducción fue justo como estaba grabado en las planchas, precisamente en el lenguaje usado en aquel entonces.” 6 

cowdery-cap.jpg (30410 bytes)Oliver Cowdery fue el amanuense principal de José para el Libro de Mormón, y otro de los tres testigos del Libro de Mormón.

“¡Estos fueron días que nunca se olvidarán — el sentarse bajo el sonido de una voz dictado por la inspiración del cielo, despertó lo máximo de gratitud en este seno! Día tras día continué, sin interrupción, el escribir de su boca, mientras él traducía, con los Urim y Tumim, o, como hubieran dicho los nefitas, los ‘Intérpretes,’ la historia o récord, llamado ‘El libro de Mormón.” (Ortografía y énfasis preservado del original)7 

Como descrito más adelante en este artículo, el uso por Cowdery del términio “Urim y Tumim” era manera común de designar la piedra vidente de Smith.

Más Testimonio Ocular

Los testimonios de Emma Smith, Whitmer, Harris y Cowdery están corroborados por otros testigos oculares.

Isaac Hale, el padre de Emma Hale Smith, dijo en una declaración jurada en 1834:“La manera en que pretendía [José] leer y interpretar, fue el mismo que usó mientras miraba para los busca-tesoros, con la piedra en su sombrero, y su sombrero sobre su cara, mientras que el libro de planchas estaba al mismo tiempo escondido en el bosque.”8 

Un relato de primera mano de Michael Morse, el cuñado de Emma Smith, fue publicado en un artículo en 1879 en la publicación de los RLDS (Reorganizada Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) el Saint’s Herald [Heraldo de los Santos]: “Cuando José estaba traduciendo el Libro de Mormón [yo] tuve ocasión más que una vez estar en su presencia inmediata, y verle en su trabajo de traducir. El método constaba de José poniendo su piedra vidente en la copa de un sombrero, luego poniéndose la cara en el sombrero, para así cubrir completamente su cara, reposando sus codos en sus rodillas, y luego dictando palabra tras palabra, mientras que los amanuenses — Emma, John Whitmer, O. Cowdery, o otro más lo escribió.”9 

Joseph Knight, Sr., uno de los primeros miembros de la iglesia y un amigo íntimo de José Smith, escribió el siguiente en un documento fichado en los archivos de la iglesia mormona: “Ahora, la manera en que traducía fue que puso el Urim y Tumim dentro de su sombrero y oscureció sus ojos y luego tomaba una frase y esto aparecería en brillantes letras romanas luego él diría al escribiente y él lo escribiera luego aquello se iría y la próxima frase vendría y así sucesivamente. Pero si no fue deletreado correctamente, no se iría hasta que estaba correcto, y así veremos que fue maravilloso. En esta manera se tradujo todo.”10 

José utilizó una piedra vidente mágica años antes de que se publicó el Libro de Mormón

Ha sido bien documentado por historiadores mormones que varios años antes de producir el Libro de Mormón, José Smith fue muy involucrado con varias prácticas mágicas y ocultas, incluyendo el uso de una piedra vidente mágica.11 

Tal vez el relato más completo de esta evidencia fue dada por D. Michael Quinn, quien fue un historiador en la Universidad de Brigham Young, en su libro Early Mormonism and the Magic World View [El Mormonismo Primitivo y El Punto de Vista Mágico], (Salt Lake City: Signature Books, 1987). Es más, en 1826, cuatro años antes de la publicación del Libro de Mormón, José fue arrestado, encarcelado y examinado en un corte en Bainbridge, Nueva York, bajo el cargo de ser “una persona desordenada y un impostor” en conexión con su uso de una piedra mágica para buscar tesoro enterrado. Aunque la evidencia indica que él fue encontrado culpable del cargo, aparentemente el joven José fue soltado bajo condiciones de que se iría del area.12 

Antes del descubrimiento en 1971 del récord del corte original de estos cargos, el apologista Mormón, Hugh Nibley, de la Universidad de Brigham Young, escribió que “si este récord del corte es auténtico, es la evidencia más condenatoria en contra de José Smith.”13 Este examen judicial (ya comprobado) es de veras muy condenatorio e indecoroso, pues, significa que José Smith estaba involucrado en el fraudulento actividad de buscar tesoro con el mismo método utilizando una piedra vidente en el año 1826 — pero, de acuerdo con su historia oficial de la Primera Visión, durante este mismo período Smith decía que estaba recibiendo visitas del ángel Moroni (1823-1827) en cuanto a donde recuperar las planchas de oro del Libro de Mormón. Todo esto suscita preguntas en cuanto a su relato de encontrar y traducir planchas de oro, y si esto fue simplemente una manera de legitimar su uso de una piedra vidente mágica cambiando su uso a un contexto religioso.


Transcripción del 1826 Bill de Juez Albert Neely. (Cortesia Clerk of the Board of Supervisors Chenango County Office Building, Norwich, New York.) Vea el documento entero.

Trozo escogido del 1826 Bill del Juez Albert Neely.


 

People (Gente)
vs
Samuel May
March 22, 1826 
Assault & Battery
(Asalto con lesiones)
To my fees in this cause
Para mis gastos en esta causa 
$1.99
     
Same (Mismo)
vs
Joseph Smith
The Glass looker
(mira vidrios o 
adivinador)
March 20, 1826 
Misdemeanor
(Delito)
To my fees in examination
of the above cause
(para mis gastos en examinar
el caso de arriba) 
$2.68

¿Que Fue el “Urim y Tumim”?  

El término “Urim y Tumim” se menciona siete veces en el Antiguo Testamento (Éxodo 28:30; Levítico 8:8; Esdras 2:63; Nehemías 7:65; Deuteronomio 33:8; Números 27:21; 1 Samuel 28:6 — en los últimos dos de estos pasajes los Urim y Tumim se presentan como un medio de revelación divina, y son frecuentemente asociados con las vestiduras del Sumo Sacerdote, particularmente el efod y el pectoral. La Biblia no da descripción de los objetos que constituían Urim y Tumim, ni tampoco la manera en que fueron usados. Los Urim y Tumim no fueron usados después del tiempo de David (cerca de 1.000 a. de J. C.): “La razón básica para su traspaso parece ser que Dios estaba alejando su pueblo del uso de un método físico para revelación y más hacia un dependencia mayor de Su palabra como fue escrito o hablado por los profetas,” de acuerdo con el International Standard Bible Encyclopedia [Standard Enciclopedia de la Biblia Internacional], 2da edición, págs. 957-959).

Es notable que el término “Urim y Tumim” no se encuentra en el Libro de Mormón y nunca fue usado por José Smith con referencia al producir el Libro de Mormón hasta que después del 1833. En ese año, un socio cercano de Smith, W.W. Phelps, conjeturó que los Intérpretes nefitas mencionados en el Libro de Mormón y por José Smith pudieran ser los Urim y Tumim del Antiguo Testamento. Phelps escribió en la publicación mormona llamada The Evening and Morning Star [La Estrella de la Vespertina y la Mañana] (Enero 1833) que el Libro de Mormón había sido traducido “con la ayuda de un par de intérpretes, o lentes — (tal vez conocidos en los días ancianos como el Terafin, o Urim y Tumim) … 14 Estas palabras de Phelps, “tal vezconocidos en los días ancianos como el Terafin, o Urim y Tumim” muestran que fue meramente especulación por su parte que asoció la piedra vidente mágica de José con los Urim y Tumim bíblico. La especulación de Phelps’ rápidamente ganó popularidad hasta llegar al punto en que escritores mormones usaban el términoUrim y Tumim para referirse a ambas cosas — los Intérpretes místicos que José Smith dijo estaban con las planchas de oro, y también la piedra vidente que José Smith ponía en su sombrero mientras dictaba el Libro de Mormón. Como resultado hay muchas cosas escritas por autores mormones que utilizan el término Urim y Tumim en manera sinónima para piedra vidente. Encontramos un ejemplo dado por el décimo presidente de la iglesia de los Santos de los Últimos Días, José Fielding Smith, quien dijo:

“Se ha dicho que el Urim y Tumim se hallaba sobre el altar en el Templo de Manti, cuando se dedicó ese edificio. Sin embargo, el Urim y Tumim del cual así hablaba era la piedra del vidente que poseyó el profeta José Smith en días anteriores. Este piedra del vidente ahora está en poder de la Iglesia.”15

Este doble uso del término también se refleja en el testimonio de algunos de los que eran testigos de la dictación del Libro de Mormón. Vea, por ejemplo, el testimonio de Joseph Knight, Sr., que fue citado anteriormente en este artículo. Sin embargo, de acuerdo con David Whitmer, el texto entero del Libro de Mormón que tenemos hoy día vino por medio de la piedra vidente y no por los Intérpretes nefitas. En una entrevista dada en 1885, el Sr. Zenas H. Gurley, editor del Saints’ Herald(Heraldo de los Santos), preguntó a Whitmer si José había usado su piedra vidente para hacer la traducción. Whitmer contestó:

… el usó un piedra llamada “piedra del vidente,” ya que los “Intérpretes” le habían sido quitados a causa de su transgresión. Los “Intérpretes” fueron tomados de José Smith como un castigo, después que él dejó que Martín Harris se llevara los 116 páginas del Ms [manuscrito] del Libro de Mormón, pero a él se le dejó seguir en traducir por medio de una “piedra vidente” la cual ya la tenia, la cual metía dentro de su sombrero, declarándome a mi y a otros que el carácter original se apareció en un pergamino, y bajo de ello la traducción en inglés.16

Este comentario de David Whitmer con respeto a la perdida de los “Intérpretes” y el subsecuente uso de la piedra por parte de José Smith ayuda mucho aclarar la confusión en cuanto a exactamente que fue usado por José Smith para producir el Libro de Mormón. Cuando al primero José Smith anuncio el descubierto de las planchas de oro con grabados extraños, también declaró que había unos lentes especiales llamados “Intérpretes” que se encontraban con las planchas. José dijo que estos lentes eran para ayudar el proceso de traducción. Sin embargo, después que Martín Harris perdió los primeros 116 páginas de la traducción del Libro de Mormón que José Smith le había prestado, José declaró que el ángel le había quitado las planchas y los Intérpretes como su castigo. Más tarde recibió de nuevo las planchas de oro, pero se le dijo que no iba a recibir los Intérpretes, más bien se le permitió usar su piedra vidente para producir todo el Libro de Mormón que tenemos hoy día. Al pasar el tiempo, José Smith y otros referirían a la piedra vidente como “Intérpretes” y también como el “Urim y Tumim. [Regresar al testimonio de Cowdery]

Doctrina y Convenios 10:1

Es importante notar que la mención del Urim y Tumim en Doctrina y Convenios 10:1, que tiene la fecha de “verano del 1828,” fue algo añadido a esta revelación después de su publicación inicial. En su forma original como el capítulo IX del Libro de Mandamientos (publicado en 1833) no hay ninguna referencia al Urim y Tumim.17Esta mención del Urim y Tumim en lo que ahora se designa Doctrina y Convenios 10:1, aparece por primera vez en la edición del 1835 de Doctrina y Convenios, y allí se encuentra como la sección xxxvi.


Notas  

(UN PAQUETE DE DOCUMENTACIÓN con fotocopias de varios artículos viejos y difíciles de obtener mencionados en estas notas, se puede obtener del: Institute for Religious Research, 1340 Monroe Ave. NW, Grand Rapids Michigan, 49505 EE.UU. El costo es $3.00 para enviarlo a destinarios dentro del EE.UU., y $5.00 para destinarios fuera de los EE.UU.) 

 Vea, por ejemplo, The Ensign, (revista SUD) January 1996, pág. 3; July 1993, pág. 62; November 1988, pág. 45; también, el folleto misional “Book of Mormon: Another Testament of Jesus Christ,” [Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo] (The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 1987). 

 Grant H. Palmer, An Insider’s View of Mormon Origins [Orígenes mormones del punto de vista de adentro], (Signature Books, SLC, 2002, pp. 2-7,66,169). Palmer es maestro de seminario para la iglesia mormona, y tres veces director de institutos de religión SUD (Institutes of Religion) en California y Utah; D. Michael Quinn, Early Mormonism and the Magic World View [Mormonismo primitivo y el punto de vista mágico] (Salt Lake City: Signature Books, 1987; revised, expanded 1998, pp. 41-ff); James E. Lancaster, “By the Gift and Power of God,” [Por el Don y Poder de Dios] Saints Herald, 109:22 (November 15, 1962) págs. 14-18, 22, 33; Edward H. Ashment, “The Book of Mormon — A Literal Translation,” [El Libro de Mormón — Una Traducción Literal]Sunstone, 5:2 (March-April 1980), págs. 10-14; Richard S. Van Wagoner and Steven C. Walker in “Joseph Smith: The Gift of Seeing,” [El Don de Adivino] Dialogue: A Journal of Mormon Thought, 15:2 (Summer 1982), págs. 48-68; Blake T. Ostler, “The Book of Mormon as a Modern Expansion of an Ancient Source,” [El Libro de Mormón Como Expansión Moderna de Un Fuente Antiguo] Dialogue: A Journal of Mormon Thought, 20:1 (Spring 1987), págs. 66-123; Stephen D. Ricks, “The Translation and Publication of the Book of Mormon,” [La Traducción y Publicación del Libro de Mormón] Foundation for Ancient Research & Mormon Studies, transcripción oficial del F.A.R.M.S. discurso en video, 1994, 16 págs.

 History of the RLDS Church, [Historia de la Iglesia RLDS] 8 vols. (Independence, Missouri: Herald House, 1951), “Last Testimony of Sister Emma,” [Último Testimonio de Hermana Emma] 3:356.

 David Whitmer, An Address to All Believers in Christ, [Discurso a Todo Creyente en Cristo] Richmond, Missouri: n.p., 1887, pág. 12. 

 Entrevista en inglés dada al Kansas City Journal, June 5, 1881, reimprentada por la iglesia Reorganized Church of Jesus Christ of Latter Day Saints en su Journal of History, [Jornal de Historia] vol. 8, (1910), págs. 299-300. 

 Edward Stevenson, “One of the Three Witnesses,” [Uno de los Tres Testigos] reprinted fromDeseret News, 30 Nov. 1881 in Millennial Star, 44 (6 Feb. 1882): 86-87.

 Oliver Cowdery, Messenger and Advocate, (Kirtland, Ohio, 1834), vol. 1, no. 1, p.14. 

 Declaración jurada de Isaac Hale fechada el 20 de marzo 1834, citado en Rodger I. Anderson,Joseph Smith’s New York Reputation Reexamined, [Reexaminación de la Reputación de José Smith en Nueva York] (Salt Lake City: Signature Books, 1990), págs. 126-128. 

 W.W. Blair entrevista con Michael Morse, Saints’ Herald, vol. 26, no. 12 (June 15, 1879), págs. 190-91 . 

 Citado en Dean Jessee, “Joseph Knight’s Recollection of Early Mormon History,” [Recuerdo de Joseph Knight de la Historia Mormona Primitiva] BYU Studies, vol. 17:1 (Autumn 1976), pág. 35. 

 D. Michael Quinn, Early Mormonism and the Magic World View [El Mormonismo Primitivo y El Punto de Vista Mágico], (Salt Lake City: Signature Books, 1987; también edición revisada 1998, pp. 31-ff); see also Ronald W. Walker, “The Persisting Idea of American Treasure Hunting” [La Idea Persistente de la Busqueda de Tesoro Americano] en Brigham Young University Studies, vol. 24, no. 4 (Fall 1984), págs. 429-59, and Fawn M. Brodie, No Man Knows My History: The Life of Joseph Smith the Mormon Prophet, [Ningún Hombre Conoce Mi Historia: La Vida de José Smith el Profeta Mormón], 2nd ed (New York: Alfred A. Knopf, 1986), págs. 16ff. 

 Quinn, págs. 44ff.; and H. Michael Marquardt and Wesley P. Walters, Inventing Mormonism: Tradition and the Historical Record [Inventando al Mormonismo: Tradicción y el Record Histórico] (Salt Lake City: Smith Research Associates, 1994), págs. 70ff.

 Hugh W. Nibley, The Myth Makers [Los Hacedores de Mito] (Salt Lake City: Bookcraft, 1961), pág. 142. 

 W.W. Phelps, Evening and Morning Star, [La Estrella de la Vespertina y la Mañana] vol. 1, no. 8, (Independence, Missouri, January 1833) pág. 2., tomado de la reimprenta fotomechanica del original. 

 Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, 3 vols. (edición en español, impreso en México, publicado por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, 1979), 3:212-213. El autor, J.F. Smith, atenta diminuir la idea de que José Smith usó actualmente la piedra vidente para producir el the Libro de Mormón. Sin embargo, él no provee ninguna fuente para sus ideas, ni tampoco ofrece testimonio alternativo, mas bien mantiene que toda información de este tipo es “rumores.” Es un buen ejemplo de como los líderes de la iglesia mormona han intentado ocultar los hechos verdaderos pertenecente a la historia de este movimiento. 

 “Questions asked of David Whitmer at his home in Richmond Ray County, Mo. Jan. 14-1885 relating to book of Mormon, and the history of the Church of Jesus Christ of LDS by Elder Z.H. Gurley,” [Preguntas que se hicieron a David Whitmer en su casa en Richmond, Condado de Ray, Missouri, 14 enero de 1885, en relación al Libro de Mormón, y la historia de la Iglesia de Jesucristo de los SUD por anciano Z.H. Gurley], holografo en los archivos de la Iglesia], citado por Richard S. Van Wagoner en “Joseph Smith: The Gift of Seeing,” Dialogue: A Journal of Mormon Thought, 15:2 (Summer 1982), pág. 54.

 Una reimprenta fotomecánica del libro original del 1833 Book of Commandments [Libro de Mandamientos] se puede hallar en Joseph Smith Begins His Work, [José Smith Comienza su Trabajo] vol. 2 (Wilford C. Wood, 1962). 

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Arqueología y el Libro de Mormón

Arqueología y el Libro de Mormón

Los eruditos de los Santos de los Últimos Días y otros han hecho (durante mucho tiempo) intentos de usar la arqueología para apoyar sus respectivos puntos de vista sobre los orígenes del Libro de Mormón.

Todos los grupos incluidos en los Santos de los Últimos Días consideran el Libro de Mormón como un texto sagrado inspirado. Así mismo, los estudiosos de este grupo religioso aceptan la idea de que la gente descrita en el Libro de Mormón vivió en algún lugar de América del Norte o del Sur. La mayoría de los estudiosos más importantes de los SUD han coincidido en este punto desde la publicación del Libro de Mormón.[1]

La mayoría de los Santos de los Últimos Días consideran el libro como histórico, aunque reconocen que el propósito del libro no fue el de reseñar la historia del pueblo descrito allí.[2] Si bien los estudiosos han observado que hay información histórica dispersa por todo el libro, las autoridades de la Iglesia de Jescucristo de los iglesia de los SUD subraya que el Libro de Mormón es, ante todo, una obra religiosa.[3]

Creencias culturales de los Santos de los Últimos Días sobre la arqueología del Libro de Mormón

Opiniones tradicionales sobre la población del Nuevo Mundo

Muchos miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creen que los israelitasAmérica. Se da casi por segura la influencia judía en América a raíz del hallazgo de utensilios hebreos de fecha precolombina por todo el continente, como placas con los Diez Mandamientos. También existen similitudes sorprendentes entre el idioma y la cultura de algunos pueblos nativos de América con los de los antiguos hebreos.[4] viajaron a

Algunos miembros pertenecintes a los inicios de la Iglesia creen que los tres grupos mencionados en el Libro de Mormón poblaron ellos solos América del Norte y del Sur, por entonces vacía, en breve tiempo.[5]

La opinión de los estudiosos SUD sobre la población del Nuevo Mundo

No obstante, los estudiosos de los SUD hace tiempo que adoptaron una visión más crítica sobre la creencia de que no había presencia de pueblo alguno en el Nuevo Mundo en el momento de la llegada de Lehi.

  • En 1927, Janne Sjodahl declaró que “los estudiantes del Libro de Mormón deberían quedar advertidos del error de suponer que todos los indios americanos son descendientes de Lehi, Mulek y sus compañeros”.[6] Sjodahl también sugirió que la población jaredita pudo no haber sido destruida del todo.
  • En 1938 una guía de estudio del Libro de Mormón editada por la iglesia señalaba que “el Libro de Mormón trata sólo de la historia y expansión de tres pequeñas colonias que llegaron a América y no niega ni refuta la posibilidad de que hubiera otras inmigraciones de las que sus escritores serían probablemente desconocedores”.[7]
  • A partir de 1952 Hugh Nibley, experto de los SUD, sostuvo incansablemente que era equivocada la creencia de que no había otros pueblos presentes en el Nuevo Mundo en el momento de la llegada de Lehi.
  • En 1980, Nibley, al referirse a las pruebas arqueológicas, afirmó que la idea de un Nuevo Mundo vacío representaba una “lectura simplista” del Libro de Mormón.[8] A mediados del siglo XX, la mayoría de los estudiosos SUD creían que los acontecimientos descritos en el Libro de Mormón se desarrollaron en un área limitada de mesoamérica y que ya había otros pueblos presentes en el continente en el momento de la llegada de Lehi.
  • Este modelo geográfico y de población se publicó formalmente en la revista oficial de la iglesia The Ensign en septiembre de 1984, y tuvo su desarrollo en un libro sobre el tema escrito por el antropólogo SUD John L. Sorenson en 1985.

Influencia de los artistas de los SUD sobre la percepción popular

Los artistas de los SUD han influenciado la percepción popular de lo que muestra exactamente el Libro de Mormón. Algunas ediciones del Libro de Mormón incluyen una serie de dibujos del artista de los SUD Arnold Frieburg que se hicieron con la idea de ilustrar determinados sucesos de la narración.[9] Los nefitas aparecen como individuos musculosos vestidos con corazas de estilo romano y llevan grandes espadas de acero tradicionales. En una escena en la que se muestra a Mormón y a Moroniobservando la batalla final, Moroni aparece con un casco metálico provisto de grandes cuernos y una cresta. En otra escena distinta, el capitán Moroniaparece con un casco con cresta y una coraza metálica y está rodeado de guerreros que sostienen grandes espadas de metal.

En un retrato de Helamán guiando a sus dos mil guerreros, Helamán se muestra a horcajadas de un enorme caballo que, a su vez, lleva un casco con cresta. Y sin embargo, no aparece en el Libro de Mormón que los caballos fueran animales que se utilizaran para cabalgar o para entrar en batalla.

Esfuerzos de los SUD para establecer la arqueología del Libro de Mormón

Primeras tentativas

Muchos fieles de los SUD han tratado de analizar el texto del Libro de Mormón para utilizarlo como una guía para hallar sitios arqueológicos. Aunque algunas de estas primeras tentativas se hacían con una sincera intención, al final llevaron a una mayor confusión sobre el tema debido a los dudosos estudios. Algunos han fundamentado sus conclusiones en datos arqueológicos que se consideran fraudulentos[10] Esto ha supuesto que en los últimos años muchos expertos de los SUD se hayan mostrado muy cautelosos respecto al trabajo de otros investigadores de los SUD sobre el tema. John Sorenson dice que “los propios estudiosos de los SUD han atacado a los aficionados inexpertos”.

Postura moderna

Los investigadores de los SUD han propuesto algunos sitios que ellos consideran candidaturas probables para los lugares arqueológicos de Oriente Medio que se mencionan en el Libro de Mormón. Por el contrario, elLibro de Mormón no ofrece datos igualmente claros para lugares arqueológicos en América, lo que hace más complicada la investigación en elhemisferio occidental. Tras la confusión creada con las primeras tentativas de establecer una arqueología del Nuevo Mundo, las mayoría de los expertos de los SUD han adoptado ahora una postura distinta. Se trata de analizar los hallazgos arqueológicos para después encontrar paralelismos con la información del Libro de Mormón. Si bien los expertos de los SUD no han encontrado una prueba indisputable de la historicidad del libro, sí que han reunido una gran cantidad de lo que ellos creen que es material que apoya los escritos del libro.

Además de la búsqueda de pruebas físicas positivas, algunos expertos de los SUD, como John L. Sorenson, están acumulando un importante número de estudios que tratan de aplicar la técnica de “cuerpo y sangre” a las culturas del Libro de Mormón. Este método se vale de lo que los autores llaman “conocimiento contextual” para establecer el entorno histórico. El objetivo es determinar los lugares y las épocas en que sucedieron los acontecimientos del Libro de Mormón.[11]

A partir de mediados de los años 1950 la Universidad Brigham Young, de propiedad de la Iglesia, ha venido patrocinando (bajo la enseña de laFundación Arqueológica del Nuevo Mundo o NWAF en inglés) un gran número de excavaciones arqueológicas en Mesoamérica, centrándose sobre todo en el periodo mesoamericano conocido como preclásico (antes de ca.200 a. C.).[12] Los resultados de ésta y otras investigaciones, aunque han sacado a la luz datos arqueológicos de importancia, no han conseguido una aceptación general por parte de arqueólogos del Libro de Mormón no pertenecientes a los SUD.[13] Sin embargo, sí que han logrado un mayor respeto hacia las labores arqueológicas de los SUD en este campo.[14]

Estudios genéticos

El Libro de Mormón cuenta que el pueblo de Jared, formado por varias familias de la Torre de Babel, que emigraron a América desde el Viejo Mundo antes de la época de Abraham un grupo que incuía a la familia de Lehi (La familia de Ismael, Zoram y posiblemente otros que emigraron a América desde Jerusalénsobre el 600 a. C.; y otro grupo (el pueblo de Mulek) que emigró desde Jerusalén a América ocho años después. El Libro de Mormón no hace ninguna afirmación abierta con respecto la migración o a la no migración de otros grupos a América, aunque un párrafo introductorio agregado al libro, con el que comenzaba con la edición 1981, identificó a los lamanitas como los “antepasados principales de los indios americanos”.[15]

Muchos son los que han examinado los datos genéticos existentes para determinar su relación con la gente descrita en el Libro de Mormón. Se han desarrollado varios estudios en los cuales se examinaba ADN de indígenas americanos modernos a fin de determinar los orígenes de los americanos nativos. Algunos autores han publicado trabajos en los que postulan que los actuales estudios de antropología genética basada en el ADN no sostienen el Libro de Mormón.[16] [17] Otros investigadores advierten del peligro de utilizar la genética para tratar de probar o rechazar la historicidad del Libro de Mormón diciendo que no existen genes originales y que sería improbable rastrear el DNA israelita aunque lo tuviéramos.[18] [19]

Apologética y arqueología

El diccionario Webster define la “apologética” como un “discurso argumentativo sistemático en defensa” de una postura. Numerosos investigadores creyentes en el Libro de Mormón han desviado su atención a finales del siglo XX desde la “apologética” a los “estudios”. Este cambio ha dado como fruto generalmente mejores investigaciones entre los creyentes al centrarse los investigadores más en las respuestas reales que en las polémicas argumentativas, aunque irónicamente este cambio ha proporcionado materiales mejores a los propios apologetas. De hecho, una reciente publicación evangélica se lamentaba de la falta de investigación seria que se correspondiese con la “sofisticación y la erudición” de los estudios apologéticos de los SUD.[20]El Libro de Mormón” ya no se sostienen solamente en el debate de la apología contra escepticismo, sino que se apoya más bien en un interés por investigar seriamente el propio Libro de Mormón. Para los investigadores del Libro de Mormón la “arqueología y

He aquí algunas de las razones específicas por las que muchos apologetas mormones no dan demasiada importancia a la apologética basada en la arqueología:

  1. La Iglesia de los Santos de los Últimos Días no aconseja la conversión por medio del razonamiento en lugar de la conversión por medio de la fe y la revelación personal
  2. Aunque se han establecido ciertos consensos, los estudios del Libro de Mormón aún están en su inicio.
  3. Tanto investigadores de los SUD como investigadores ajenos suelen cometer errores de concepto por los siguientes motivos:
    • Casi toda la investigación arqueológica moderna demesoamérica data del periodo posterior a la narración del Libro de Mormón. El Libro de Mormón narra sobre todo la vida de los nefitas y su idioma, religión y cultura que se fueron deteriorando con el tiempo.
    • Algunas interpretaciones del texto del Libro de Mormón sugieren que puede haber habido otros pueblos y culturas en las mismas tierras en el mismo periodo (si bien el libro se centra en los pueblos provenientes del Antiguo Mundo), seguramente grandes poblaciones y numerosas culturas distintas.[21]
    • El Libro de Mormón dice que los lamanitas persiguieron y destruyeron a los nefitas que quedaban, así como los restos de su civilización y cultura.
  4. No existen referencias geográficas que se puedan relacionar con otras referencias del Libro de Mormón tras la época de Cristo que puedan ser identificadas bien por su descripción o por su relación con otros sitios. Las que aparecen antes de las “grandes destrucciones” que tuvieron lugar en el Libro de Mormón tras la muerte de Jesús no ofrecen suficiente detalle para permitir su identificación.

Estado de la investigación arqueológica

Durante más de doscientos años de investigación arqueológica americana se han acumulado un gran número de datos. Aunque la exhaustividad de estas investigaciones se resiente en comparación con la arqueología del Viejo Mundo, sí que se ha logrado una introspectiva considerable respecto a las civilizaciones precolombinas y sus tecnologías, sus movimientos y su historia. Entre ellas están las civilizaciones mesoamericanas originarias, como la maya, la olmeca y la zapoteca (pre-clásicas), las cuales tuvieron su esplendor aproximadamente durante el periodo en el que se estima que ocurrieron los hechos del Libro de Mormón.

El Libro de Mormón describe tres civilizaciones densamente pobladas, semialfabetizadas y tecnológicamente avanzadas.[22]

El documento describe principalmente a los nefitas y los lamanitas que estuvieron en el continente americano desde el 600 a. C. hasta el 400. También describe el ascenso y la caída de la nación jaredita, que existió en América desde la época de la Torre de Babel (que muchos eruditos estrictos de la Biblia datan entre el 3100 a. C. y el 2200 a. C.) hasta el 400 a. C.Algunos discuten que los datos y los instrumentos de estos pueblos no parecen estar relacionados con la descripción que ofrece el Libro de Mormón sobre las antiguas civilizaciones[23] Otros ven aquí una muestra de pruebas que en su opinión corroboran el relato del Libro de Mormón. No obstante, muchos consideran que la arqueología de Norte y Sudamérica aún sigue siendo un campo de estudio en desarrollo.[24]

Estimaciones de la población

Aunque el libro no afirma explícitamente que estas tres civilizaciones fueran las únicas que poblaron las antiguas Américas, la mayoría de los estudiosos SUD han interpretado que algunas partes del texto indican la presencia de otros grupos de personas con las que tuvieron contacto y cuyos orígenes no aparecen definidos.[25] Aunque el libro no ofrece estadísticas completas sobre la población, existen pistas sobre el número de personas de la civilización nefita en distintos momentos de su historia. Cuatro siglos después de la llegada del grupo de Lehi, la pequeña colonia nefita de Zeniff es atacada por los lamanitas en una batalla en la que supuestamente murieron tres mil cuarenta y tres lamanitas. (cfr. El Libro de Mormón, Moses 9:18). En el 87 a. C. se dice que en una batalla murieron más de diecinueve mil nefitas y lamanitas. En uno de los momentos que se describen de la historia, algunos estudiosos mormones calculan que la población descrita en el Libro de Mormón oscilaba entre 300.000 y 1,5 millones de personas.[26] Por ejemplo, el Libro de Mormón asegura explícitamente que en una sola batalla junto al monte Cumorah se asesinó a unos ciento treinta mil soldados de uno de los bandos. Se estima que hacia el 385 el número de soldados nefitas muertos era casi de un cuarto de millón.[27] La civilización jaredita era probablemente mucho mayor: la guerra final que destruyó a la civilización jaredita mató al menos a dos millones de soldados (cfr. El Libro de Mormón, Ether 15:2).

El uso y la disputa de las evidencias arqueológicas existentes

El Libro de Mormón afirma que existían pueblos precolombinos que eran blancos, cultos, que conocían antiguas lenguas del Viejo Mundo y tenían sistemas de escritura derivados del Viejo Mundo (p.ej. 1 Nefi 13:23 y ss.). Fundieron y fabricaron armas de hierro, acero y latón (p.ej. Ether 7:9; 10:23). Tenían caballos y ganado domesticados, carros (p.ej. Alma 18:9). La población se extendía por “toda la tierra”. La civilización descrita en estos pasajes y en muchos otros del Libro de Mormón deberían ofrecer ciertos tipos de descubrimientos en los anales arqueológicos precolombinos.[28]Algunos consideran que la falta de evidencia sobre las civilizaciones del Libro de Mormón constituye un problema para el propio libro. Los eruditos SUD arguyen que se está formando un creciento corpus de pruebas sobre la autenticidad del libro. Estas pruebas, sin embargo, no son aceptadas por la mayoría de arqueólogos.[29]

Si nos basamos en las estimaciones de población del Libro de Mormón, las civilizaciones descritas tendrían aproximadamente el tamaño de algunas otras civilizaciones arqueológicamente prominentes: el antiguo Egipto, la antigua Grecia, la antigua Roma y la civilización Maya, que también estaba en su apogeo en la época de las supuestas civilizaciones del Libro de Mormón. De estas culturas han quedado numerosas muestras en forma de ruinas, tumbas, templos, piramides, carreteras, arcos y muros, frescos, estatuas, jarrones, monedas, etc.

Los escépticos plantean que si hubieran existido en el Nuevo Mundo unas civilizaciones a tan gran escala y de tan larga vida como las que se mencionan en el Libro de Mormón, entonces deberían de aparecer pruebas físicas irrefutables de sus restos en los anales de la arqueología americana.

1. Ninguna de las ciudades que se citan ha sido encontrada.

2. Ninguno de los nombres a los que hace referencia ha sido encontrado en las inscripciones del Nuevo Mundo.

3. No se ha encontrado ninguna inscripción egipcia genuina o alguna cosa similar se ha encontrado en América, la cual pudiera corresponderse con los caracteres de ´´egipcio reformado“de Joseph Smith.

4. No se han encontrado copias antiguas del Libro del Mormón.

5. No se ha encontrado ninguna mención a las personas que se citan, naciones o lugares que menciona el libro.

6. No hay evidencia alguna que respalde la creencia de que hubiesen antiguos habitantes con creencias hebreas o cristianas.

7. Existe un gran número de inexactitudes y anacronismos históricos en las escrituras mormonas.

Los estudiosos mormones responden que las pruebas de estas civilizaciones ya se han hallado y que lo que ocurre es que la principal corriente de la comunidad de arqueólogos no desea aceptarlas. Los investigadores SUD señalan la existencia de patrones de asentamientos que parecen corresponderse con los que indica el Libro de Mormón, tanto en el lugar como en el tiempo.[30]

Ver también

Notes

  1. Para un informe general sobre las principales teorías y su evolución véase a summary en el sitio web de la BYU
  2. Faust 1983
  3. Faust 1983 Faust declara que “es importante saber qué no es el Libro de Mormón. No es en general una historia, si bien mucho de su contenido sí es histórico… George Q. Canon decía que ‘el Libro de Mormón no es un manual de geografía. No fue escrito para enseñar datos geográficos. Lo que explica sobre la situación de distintas tierras y ciudades… supone por lo general una observación casual relacionada con las partes doctrinales e históricas de la obra’. (Juvenile Instructor, enero de 1890, p. 18). Y entonces, ¿qué es el Libro de Mormón? Pues es una prueba confirmatoria del nacimiento, la vida y la crucifixión de Jesús y de su obra como Mesías y Redentor. Nephi escribe sobre el Libro de Mormón: ‘todos los extremos de la tierra, escuchad estas palabras y creed en Cristo; y si no creéis en estas palabras, creed en Cristo; y si creéis en Cristo, creeréis en estas palabras, porque son las palabras de Cristo.'” (2 Ne. 33:10).
  4. William F. Dankenbring [1]
  5. Esta postura ya sólo la mantienen unos cuantos en la actualidad. Muchos de los lectores del Libro de Mormón aceptan que América ya estaba poblada por pueblos anteriores y piensan que estos grupos ejercieron una gran influencia sobre el estilo de vida y la cultura de los pueblos americanos.
  6. Sjodahl, James M. An Introduction to the Study of the Book of Mormon. Salt Lake City: Deseret News Press, 1927.
  7. Berrett, William E., Hunter, Milton R., et al. A Guide to the Study of the Book of Mormon. Department of Education of the Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 1938. Salt Lake City. p.48}}
  8. Nibley,Hugh W. The Book of Mormon and the Ruins: The Main Issues. Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1980. Provo, Utah
  9. Podemos encontrar una descripción y unas muestras de estos dibujos en The Book of Mormon Paintings of Arnold Friberg. Meridian Magazine [2]
  10. Gardner, Brant Too Good to be True: Questionable Archaeology and the Book of Mormon. The Foundation for Apologetic Information and Research. [3]
  11. Smith 1997, p. 259-260
  12. New World Archaeological Foundation, online collections at BYU.
  13. Citing the lack of specific New World geographic locations to search, Michael D. Coe, a prominent Mesoamerican archaeologist and Professor Emeritus of Anthropology at Yale University, writes (in a 1973 volume of Dialogue: A Journal of Mormon Thought): “As far as I know there is not one professionally trained archaeologist, who is not a Mormon, who sees any scientific justification for believing [the historicity of The Book of Mormon], and I would like to state that there are quite a few Mormon archaeologists who join this group”.
  14. Coe, Michael D. Mormons and Archaeology: An Outside View. Dialogue: A Journal of Mormon Thought, 1973, p.41-46. Michael Coe notes, “There can be no question that the BYU sponsored New World Archaeological Foundation’s program has been an unqualified success. Its twenty years of excavations and exploration in Chiapas have put that state on the archaeological map and have established one of the longest and best archaeological sequences for any part of the New World. Credit for this goes to the foresight of [Thomas Stewart] Ferguson and the original directors, but especially to the first-class [LDS] archaeologists who have carried out the program. First and foremost among them, I would name Gareth W. Lowe, who has been field director for a number of years and who has established himself as the outstanding expert in the field of Formative Mesoamerica. And full praise must be given to the generosity and wisdom of the [LDS] Church leadership in providing financial backing for the foundation. ‘Mormon archaeology’ is no longer something that brings chuckles in Gentile circles.”
  15. Véase la introducción al Libro de Mormón
  16. Uno de los que más han afrontado el reto de comparar el DNA con el Libro de Mormón es el Dr. Thomas W. Murphy.
  17. Southerton 2004
  18. Los genetistas han observdo la dificultad de utilizar la genética en este campo por una serie de razones. Algunas de estas razones son la falta de conocimiento sobre la descendencia de Sariah (o de otros del grupo de Lehi), que no tenemos acceso al DNA de aquel periodo (Israel del 600 a. C.) o que desconocemos qué otros grupos se habrían mezclado con éstos (o en qué proporción lo habrían hecho). Para mayor información véase Whiting, Michael F (2003). “DNA and the Book of Mormon: A Phylogenetic Perspective”. Journal of Book of Mormon Studies 12 (1): 24-35. Consultado el 2007-01-19.
  19. Para el problema de la ausencia del gen israelita para establecer comparaciones y la imposibilidad de realizar pruebas de DNA para relacionar algunos grupos véase Butler, John M (2006). Addressing Questions surrounding the Book of Mormon and DNA Research.FARMS Review 18 (1): 101-108. Consultado el 2007-01-19..
  20. 1998 “Trinity Journal,” an article entitled Mormon Scholarship, Apologetics, and Evangelical Neglect: Losing the Battle and Not Knowing It?
  21. Sorenson 1992
  22. Véase por ejemplo Jarom 1:8 donde se describe una maquinaria avanzada, Mosiah 8:5 y Mosiah 25:5Helaman 3:8 and 16 que describe la enorme población de las tribus lehitas. Referencias parecidas se pueden encontrar en relación con los jareditas, para las cuales remitimos a las civilizaciones del Libro de Esther [4] donde se habla de la semi-alfabetización de los nefitas] y
  23. Krakauer, Jon (2003). Under the Banner of Heaven. Doubleday, 68.ISBN 0-385-50951-0.
  24. Wirth, Diane E (1990). Are the Mormon Scriptures Reliable?.FARMS Review 2 (1): 209-13. Consultado el 2007-03-15. “José Smith señaló que la verdad surgirá de la tierra y yo espero que veamos en el futuro cosas que harán creer al “Tomás incrédulo” que el Libro de Mormón es ciertamente un documento histórico y tangible. La arqueología mesoamericana se encuentra en su niñez si se la compara con las numerosas excavaciones de los yacimientos egipcios. Cualquier arqueólogo mesoamericano admitiría que aún tenemos mucho que aprender, sobre todo en relación con los años que abarcan el periodo preclásico en el cual se sitúa la mayor parte de la historia del Libro de Mormón”.
  25. Sorenson 1992
  26. Smith 1997, p. 280
  27. Givens 2002, p. 139
  28. Southerton 2004, p. 156
  29. Coe, Michael D (Summer 1973). “Mormons and Archaeology: An Outside View”. Dialogue: A Journal of Mormon Thought.
  30. Sorenson 1985, pp. 96-137

Tanner, Jerald & Tanner, Sandra ({{{Year}}}).

Tozzer, Alfred M & Allen, Glover M ({{{Year}}})

Enlaces externos

Obtenido de wikipedia.org