¿Qué dice la Biblia acerca del legalismo?

¿Qué dice la Biblia acerca del legalismo?

Respuesta: La palabra “legalismo” no se encuentra en la Biblia. Es un término que usan los cristianos evangélicos para describir una posición doctrinal enfatizando un sistema o reglas y reglamentos, para alcanzar tanto la salvación como el crecimiento espiritual. Los legalistas creen que es necesaria la estricta adherencia literal a esas reglas y reglamentos. Doctrinalmente, es una posición esencialmente opuesta a la gracia. Aquellos que sostienen una postura legalista, pueden fallar aún en ver el propósito real de la ley, especialmente el propósito de la Ley de Moisés en el Antiguo Testamento, el cual es el ser nuestro “ayo” o “tutor” para traernos a Cristo. (Gálatas 3:24).

Respecto a nuestra disposición, el legalismo es lo opuesto a ser compasivo, y así tenemos que aún los creyentes pueden ser legalistas. En vez de eso, somos enseñados a ser misericordiosos unos con otros. “Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.” (Romanos 14:1). Tristemente, existen aquellos que se sienten tan seguros acerca de su posición escatológica, que te excluirán de su círculo, antes de permitirte que expreses otra opinión. Eso, también, es legalismo. Muchos creyentes legalistas de hoy, cometen el error de demandar solidaridad incondicional a sus propias interpretaciones bíblicas, y aún a sus propias tradiciones. Por ejemplo, hay aquellos que sienten que para ser espirituales, uno simplemente debe evitar el tabaco, las bebidas alcohólicas, los bailes y el cine, etc. La verdad es que el evitar esas cosas no es ninguna garantía de espiritualidad.

Para evitar caer en la trampa del legalismo, podemos comenzar por asirnos firmemente a las palabras del apóstol Juan, “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” (Juan 1:7), y recordar el ser misericordiosos, especialmente hacia nuestros hermanos y hermanas en Cristo. “¿Tú, quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.” (Romanos 14:4). “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.” (Romanos 14:10).

Aquí es necesaria una palabra de precaución. Mientras que necesitamos ser misericordiosos unos con otros y tolerantes sobre desacuerdos y asuntos disputables, no podemos aceptar la herejía. Somos exhortados a contender por la fe que una vez nos fue confiada a los santos (Judas 1:3). Si recordamos estos lineamientos y los aplicamos en amor y misericordia, no caeremos ni en el legalismo ni en la herejía. “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced e Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios, y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene y que ahora ya está en el mundo.” (1 Juan 4:1-3).

http://www.gotquestions.org/espanol/legalismo-cristiano.html

El Día del Señor – ¿Tiene Importancia?

El Día del Señor – ¿Tiene Importancia?

Por John F. MacArthur, Jr.

Aquí estamos juntos otra vez, y es domingo. ¿Alguna vez se ha detenido a pensar acerca de por qué no es Martes? ¿Por qué no adora la Iglesia en jueves? O ¿incluso el sábado? ¿Por qué es que el modelo de los creyentes, literalmente todo el mundo, en cada país y cada cultura, en donde Jesucristo es el Señor, es que la adoración se lleva a cabo el domingo? He viajado por el mundo, y en todas partes a donde voy, siempre la Iglesia se reúne el domingo – si estoy en Kazajistán, o en el Reino Unido, o Belli (sp.), Rusia o India, o China, o las Filipinas, o Nueva Zelanda o Australia, o Brasil, o Sudáfrica, o Israel, o el Ecuador, o en donde sea – este último viaje en las últimas semanas en Francia y Alemania y Suiza – los creyentes siempre se reunían en domingo – siempre. De hecho, ese fue claramente el patrón de todos en el mundo occidental, pero no es limitado al mundo occidental – en cualquier lugar y en todas partes del mundo donde los creyentes se reúnen. En particular el mundo occidental y el mundo influido por el Oeste con el catolicismo y el protestantismo han apartado este día en la cultura y la sociedad como un día de adoración. Que sin duda es cierto en Estados Unidos hasta hace poco.

En mi infancia, y todo el tiempo hasta que vine a Grace Community Church en 1969, y durante algunos años después, el Domingo fue siempre reconocido como un día de adoración. Incluso la nación misma reconoció el primer día de la semana estaba apartado para la adoración cristiana. Cuando vine a la iglesia Grace y por años transcurridos desde que vine aquí, todas las tiendas estaban cerradas el domingo. No había ningún evento organizado, no había eventos deportivos previstos para los niños o las familias en domingo, y había incluso leyes, a través de América, en contra de cualquier intrusión en el día reservado para la adoración. Siempre fue un día diferente al sábado.

El Sábado era cuando todas las tiendas estaban abiertas y todo el mundo hacía sus compras y su trabajo en el patio, y participaba en todas las actividades deportivas, junto con los viajes y la recreación y todo lo demás. Pero toda la nación, y francamente, el mundo occidental, y todo el resto del mundo bajo la influencia del cristianismo, reconocen básicamente el primer día de la semana como un día dedicado al culto cristiano. Incluso puedo recordar el año en que aquí las leyes locales se modificaron para permitir a las tiendas a abrir, y luego gradualmente más y más actividades se han añadido, hasta el día de hoy, el domingo es básicamente como cualquier otro día, y así lo ha sido, incluso en la Iglesia. Más y más las iglesias están teniendo servicios los sábados porque es más cómodo para algunas personas. Algunas iglesias tienen servicios el miércoles por la noche para no entrometerse en las actividades planeadas de fines de semana.

Sin embargo, el domingo, como lo llamamos, siempre ha sido y lo es hoy, entre los cristianos de todo el mundo, el día de adoración, y eso plantea la pregunta: “¿Por qué?” ¿Es arbitrario? ¿Es tradicional? ¿Quién lo inició? ¿Cómo empezó? ¿Cómo nos vamos a conducir el día de hoy?

Bueno, muchas iglesias hoy quieren darle a la gente gran parte del domingo tanto sea posible para que ellos puedan hacer lo que quieren, por lo que han reducido el culto dominical a una hora de duración, un tipo de experiencia no intrusiva que pueda tener en su camino hacia la playa, o al juego de pelota. Es muy casual, es una especie de “visita informal” para tratar de que no se inmiscuya – un tipo de “intromisión” entre el “almuerzo” y la “playa”. Y, como ya he dicho, hay muchas iglesias que ofrecen un servicio el sábado por la noche, porque es muy oscuro para jugar de todos modos, y eso deja al Domingo completamente libre para los juegos y la recreación y el centro comercial. ¿Tendrá importancia? Bueno, quiero mostrar que yo creo que sí.

Ahora, sólo una breve reseña, hemos hablado ya sobre las observancias del séptimo día en el Génesis y en Éxodo, y ya hemos mencionado que la Ley del sábado, en el Pacto Mosaico ya no es más obligatorio. Colosenses 2:16-17, Pablo dice, “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.” No hay más Sábado. No hay más obligación a la ley Sabática. Nosotros no estamos bajo la economía Mosaica, no hay más leyes de la dieta, no hay más leyes del sábado, ya no es necesario observar las fiestas, festividades, y las lunas nuevas, esto, de acuerdo con Colosenses, capítulo dos, y Gálatas, capítulo cuatro.

Así hemos aprendido que no estamos bajo ninguna ley mosaica, no estamos bajo ninguna Ley del sábado. Sin embargo, eso no significa que el séptimo día, el sábado, es un día al que no le prestamos ninguna atención, en realidad, cuando vamos a Génesis, capítulo dos, nos encontramos con que Dios bendijo el séptimo día. Hemos aprendido en nuestro estudio sobre esto, que El lo ha bendecido en este sentido, que cada séptimo día conmemora y nos recuerda que Dios creó el universo entero, como existe ahora, en seis días. Dios descansó el séptimo día de todo lo que había creado en seis días de 24 horas, y entonces bendijo el día, y en la bendición Él simplemente dijo: “Cada vez venga un séptimo día, en el calendario, es una buena oportunidad para que usted se detenga y glorifique a vuestro Creador. La obra de Dios se terminó en seis días, Dios está satisfecho, Dios se alegra. Él miró todo lo que Él había creado y dijo que era muy bueno, y así Él bendijo el día. El elevó el día.

Ahora, permítanme recordarles, en Génesis, no se dice nada acerca del hombre descansando – nada. No fue un día para el hombre diseñado para el reposo, el hombre no necesitaba de un día para descansar, se encontraba en un estado permanente de reposo, porque la “caída” no vino hasta el Génesis, capítulo tres. Antes del pecado la vida del hombre era todo reposo, incluso cuidando el jardín era una actividad agradable, y no existía nada que disipara la fuerza del hombre, porque él poseía la vida eterna – No necesitaba un día de descanso. Sin embargo, cada séptimo día que transcurría, en su permanente vida de reposo, se celebraba el hecho de que Dios era un gran creador, que en seis días creó el universo entero. Podemos disfrutar en ese sentido el séptimo día, y creo que como cristianos podemos volver al séptimo día del Génesis, y cada vez que un séptimo día transcurre tenemos que recordar el hecho de que Dios creó el universo en seis días, y tenemos que darle gloria como nuestro Creador.

Tradicionalmente, en todo tipo de influencia cristiana en la historia, ha sido en mucho la forma en que el Sábado ha sido tratado. Hemos desarrollado una semana de cinco días de trabajo y tomamos el sábado, por lo general, como el día, cuando disfrutamos de la creación. No es el día de adoración para nosotros, sino que es un día de recreación. Es un día para disfrutar de la creación, para trabajar en el patio, para salir, para hacer un viaje, o lo que sea – para deleitarse en el Dios Creador. Para que podamos mantenerlo así, pero lejos de una ley del Sábado que se adjuntó a la economía mosaica, todo eso ya pasó, todo eso terminó. El sábado sufrió un golpe mortal en la ceremonia de la cruz de Jesucristo. El séptimo día no tiene lugar en la enseñanza del Nuevo Pacto y no tiene lugar en la enseñanza del Nuevo Testamento.

La ley del sábado estaba destinada a hacer que el hombre viera a Dios como juez, para ver a Dios como el dador de la Ley, y para verse a sí mismo como un infractor de la Ley de Dios. En el día de reposo, en virtud de la ley mosaica, no podía ir a ninguna parte, usted no podía hacer ningún trabajo, simplemente se sentaba en su casa, y contemplaba su condición, y su condición delante de Dios es la de un pecador. Usted era recordado de la Ley de Dios. Era recordado que en el centro de los Diez Mandamientos estaba el mandamiento: “Recuerda el día de reposo para santificarlo”, y al buscar ese mandamiento, el número cuatro, y veía los tres de arriba que había violado en contra de Dios, y los seis que había violado en contra del hombre – recordando que el día de reposo era un día en el que básicamente se centraba en Dios como dador de la Ley y juez, y de cómo usted había violado Su ley – era un día de convicción de pecado. Realmente no era un día de celebración. Era un día en que usted podía ver a Dios como Creador, pero también tenían que darse cuenta de que su creación había sido marcada, empañada, manchada y contaminada por el pecado, y que usted formaba parte de ella.

Por lo tanto, la Ley del sábado era un día para contemplar nuestro pecado. La ley del sábado aplastaba al hombre. Usted apenas podía guardar la ley del Sábado, era tan compleja, había tantas normas y reglamentos y rutinas por seguir. Pero cuando Jesús vino y murió en la cruz Él nos sacó de estar bajo esclavitud de la Ley, rompió la parte posterior de la opresión de la ley. Terminó la ceremonia del sábado, y el ritual del sábado, y la naturaleza obligatoria de las leyes del sábado y nos libró de todas esas cosas.

Así que nosotros no observamos el sábado Mosaico, aunque como ya he dicho, cuando transcurría el Sábado podemos recordar que en seis días Dios creó los cielos y la tierra para Su gloria, El es nuestro gran y glorioso Creador. Pero cuando se trata del primer día, ese es nuestro día, porque ese es el día en que glorificamos a Dios, no como creador, no como juez y Dador de la ley, sino que glorificamos a Dios como Salvador –como Salvador.

El Nuevo Pacto, entonces, tiene su propio día – el primer día, y hay buenas razones para ello, y quiero mostrarle esa razón. A su vez, en nuestras Biblias hasta el final del Evangelio de Mateo, Mateo 28. Ahondaré un poco en esta mañana para establecer en su mente la importancia de este primer día de la semana.

Mateo 28, “Pasado el día de reposo,” el cual es el séptimo día, como ustedes saben, “al amanecer del primer día de la semana,” que es el domingo, “vinieron María Magdalena y la otra María,(quien es la madre de Jacobo) a ver el sepulcro.” Esa es la tumba de Jesús, Él murió el viernes, fue colocado en la cruz mientras todavía era viernes. Él había estado todo el sábado, el día de reposo; y ahora es domingos por la mañana.

Vinieron a ver la tumba. Estas mujeres estaban tan preocupadas por el cuerpo de Jesús, y cómo fue tratado El, “Y hubo un gran terremoto,” versículo dos, “porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve”, y los guardias, que habían sido asignados a proteger el cuerpo, de modo que nadie lo robaran y falsificara una resurrección, “Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: !!Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.

Por lo tanto, era la madrugada del domingo por la mañana, la mañana en que Jesús resucitó y se apareció a María Magdalena y María la madre de Jacobo (y esto está indicado en Mateo 27:56). Ellos literalmente, vieron a Jesús – Les apareció a ellos (versículo 9), y los saludó, y ellos se acercaron y abrazaron Sus pies, y le adoraron.

Amigo, el primer servicio de adoración de era del Nuevo Pacto se celebró en una mañana por domingo. Eso fue – el primer servicio de adoración Dominical.

Ahora, antes de que este domingo tiene absolutamente ninguna importancia en el calendario judío. Hubo sólo un caso que se produjo el domingo, durante todo el año, y voy a mencionar eso un poco más tarde. El domingo era un día como cualquier otro en el calendario judío, otro día, no tenía especial importancia – hasta que este evento, hasta la resurrección de Jesús. Dios decidió que Jesús debía resucitar el domingo. Dios decidió que serían tres días en la tumba, no dos, no cuatro, no seis, no cinco, y que cuando El saldría de la tumba sería un domingo.

A su vez, Lucas, capítulo 23, al final del capítulo, el último versículo. Una vez más, hace referencia a estas mujeres que vinieron, y ellas estaban preparando algunas especias y perfumes para ungir el cuerpo de Jesús, para tratar de retrasar el deterioro natural, porque los Judíos no embalsaman cadáveres. Pero ellas no vinieron en el día de reposo, el final del capítulo 23, versículo 56: “…y descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.” Ellas aún seguían la Ley de sábado. Sin embargo, en el capítulo 24, versículo uno, “El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado”. Y he aquí de nuevo, la notación, a partir del capítulo, “el primer día de la semana” – Jesús resucitó el primer día de la semana.

Por supuesto, el ángel les recordó que, “Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido”.

Una vez más, más información sobre la resurrección de que se produjo en domingo. Era la madrugada del domingo, y el Señor había salido de la tumba. Había resucitado, Él estaba vivo. Él se había resucitado para nuestra justificación. Había conquistado el pecado y la muerte y el infierno. Él llevó nuestros pecados en su propio cuerpo. Él se hizo pecado por nosotros, y salió triunfante de la tumba, y resucitó una mañana del domingo. Por lo tanto, este se convierte entonces en el día del Nuevo Pacto. El Sábado, el día de reposo, su cuerpo estaba muerto en la tumba, y eso era la muerte, realmente, del sábado. Cuando Jesús murió, murió el sábado. Cuando Jesús resucitó, amaneció un nuevo día – este es el día del Nuevo Pacto.

Ahora, vamos a seguir el día. El primer servicio de adoración se celebró en la mañana, como ya le he mencionado desde el relato en Mateo, pero vamos a ver qué sucedió.

Es un poco más tarde en el día, después de ese primer servicio de adoración con las mujeres adorándole. En el versículo 13 (Lucas 24:13), dos discípulos (no se trata de uno de los “once”, como indica el versículo 18. Uno de ellos es el llamado Cleofás. No sabemos el nombre del otro). Pero, “Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén” (al norte y al oeste de Jerusalén). “E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.” Y el versículo 16 dice, “Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen” Ellos no sabían quién era.

Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Ellos hablaban acerca del hecho de que su Mesías estaba muerto. “Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?”¿Dónde has estado? Es decir, toda la ciudad de Jerusalén había estado en un tumulto y un escándalo más sobre Jesús, y había sucedido un juicio, y allí estaba toda la multitud, y demandaron Su sangre, y que lo llevaran hasta la colina, y le ejecutaron – ¿dónde has estado, cuando sucedían todas estas cosas?

Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.” Es decir, ellos no lo podían creer – ¿ni siquiera sabías acerca de esto?

Versículo 21“Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.” Aparentemente, se había corrido la voz en torno a que El había dicho que resucitaría el tercer día, pero no habían oído hablar con seguridad de que estaba vivo – no tenían idea. Versículo 22, “Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron”(que serían pedro y Juan). Así que todavía no estaban seguros de lo que está pasando aquí.

Y aquí tienen ustedes el “primer sermón” predicado en domingo, “Entonces él les dijo: !!Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” ¿No han leído detenidamente los profetas? ¿No han leído Isaías? ¿No se han dado cuenta de lo que dicen los Salmos, de que el Mesías habría de morir, pero su cuerpo no vería corrupción – que saldría de la tumba? ¿No saben que El sería herido por sus transgresiones y molidos por vuestras iniquidades, y el castigo de su paz fue con Él, y por sus llagas fuisteis curados, no han de leído todo eso? ¿No recuerdan que el Mesías había de sufrir antes de que pudiera entrar en la gloria de su reino?

(versículo 27) “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.” Esta es la primera vez que se predicó un sermón el domingo, y es un sermón expositivo. Ahora, me alegro, me alegro de ello. Y Jesús abre la Escritura y les explica la Escritura. Así que este es un día maravilloso: en la mañana fue el primer servicio de adoración, ya que adoraron a Cristo resucitado; poco más tarde en el día, nos encontramos ahora en la tarde, es otro servicio y esta exposición cuenta con un sermón, por el Señor mismo, establece el patrón para toda predicación aquí. ¡Qué maravilloso es este momento¡ la madrugada del domingo, el Señor ha resucitado, el Señor está vivo, y predica el sermón del primer domingo y es un sermón expositivo.

Versículo 28 dice: “Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado”. Usted no deseará ir a donde usted va, es un largo camino. . . . No sé a donde estarían pensando que El iba, pero era un largo camino a la próxima aldea, y estaban a siete millas de Jerusalén. “¿Por qué no te quedas?” “Entró, pues, a quedarse con ellosY aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” Eso es lo que cada fiel predicador hace – explicar las Escrituras.

Entonces aquí tiene un servicio increíble por la tarde. Tuvimos un culto por la mañana y un servicio expositivo vespertino, pero eso no es todo, mire el versículo 33. Apenas Jesús los dejó, a pesar de que era la tarde del día, “Y levantándose en la misma hora,” no iban a permanecer en Emaús, no después de haber visto a Cristo resucitado, y teniendo todo el Antiguo Testamento muy en claro, “volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos . . .” Ellos volvieron a “los once y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.” Versículo 36, “Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos

Por ahora es de noche. Y los discípulos se reunieron, junto con otros, y Jesús se les apareció. “Entonces, espantados y atemorizados”, versículo 37, “Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

Versículo 40, un versículo controvertido, dice que “Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies”. Controvertido en el sentido de que no está en todos los manuscritos antiguos, pero sin duda es un hecho – Se las mostró a ellos y tenían la evidencia. “Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos.” Y eso demuestra positivamente que Él no era un fantasma – El comió.

Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” El Antiguo Testamento estaba dividido en tres secciones: la Ley de Moisés (el Pentateuco), los Profetas (todos los libros proféticos), y los Escritos Sagrados (el Hagiographa, denominado a veces los Salmos).

Así también, “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras” Y aquí usted tiene el servicio de la tarde del primer día del Señor, y otra exposición de las Escrituras. Abrió sus mentes para comprender las Escrituras. “y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

¡Wow! ¿Sabe usted como terminó el primer domingo? Se inició con un servicio de adoración en torno al Cristo resucitado, continuó en el camino de Emaús con el primer sermón expositivo predicado, predicándoles Jesús a los dos discípulos, pero continuó en el aposento alto esa noche, cuando Jesús se presentó, donde los once y otros estaba reunidos, y abrió de nuevo las Escrituras y le dio a sus mentes la comprensión de las Escrituras. Y no sólo eso, sino que también les dio la Gran Comisión, para fueran y predicaran a todas las naciones el mensaje de que el arrepentimiento para perdón de los pecados se encuentra disponible. Usted comienza en Jerusalén, luego va al mundo, pero antes de que usted vaya, espere a que el Espíritu Santo le de el poder para hacerlo.

Ahora, esto es un Domingo – ¿no es así? Este es el lanzamiento del día del Nuevo Pacto. Fue la noche de aquel domingo, Jesús vino a los discípulos, Él les enseñó. Él les comisionó; Él les prometió el Espíritu Santo.

Ahora, Marcos, a hay que excluirlo, pesa sobre toda esta escena – Marcos 16, el último capítulo del evangelio de Marcos. Y de nuevo, versículo uno, de Marcos 16, “Cuando pasó el día de reposo,[a] María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.

Y de nuevo, versículo dos, “Y muy de mañana, el primer día de la semana. . .” Cada vez que hay una narrativa acerca de la resurrección, o sobre los eventos, siempre se indica claramente que esto ocurrió el primer día de la semana. Por lo tanto, “vinieron al sepulcro, ya salido el sol…”, y el relato inicia a partir de ahí, indicando los mismos hechos que ya hemos descrito.

Una vez más, en el versículo nueve, “Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena” Una vez más, es como si el Señor quisiera asegurarse de que tengamos en claro, que este es el “primer día de la semana.” No sólo sigue siendo repetido y repetido y repetido. El “primer día de la semana” tiene una gran importancia.

Ahora, vaya a Juan, capítulo 20. Juan, el escritor del cuarto evangelio, comienza el capítulo 20 en el versículo uno: “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces corrió, y fue a Simón Pedro”, etcétera. Así que Juan relata la resurrección: “el primer día de la semana” y se muestra el mismo en la historia y a Pedro, llegando y corriendo a la tumba. Juan también relata la aparición de Jesús a María Magdalena, “María estaba fuera llorando junto al sepulcro”, en el versículo once, “y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras?” (Versículo 13) Ella dijo, “Porque se han llevado a mi Señor”. Eso indica lo que primero se pensaba, que alguien había robado su cuerpo. “Y no sé dónde le han puesto.” Cuando había dicho esto, ella se volteó (versículo 14), y vio a Jesús, de pie, y no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.” Jesús le dijo: Jesús le dijo: !!María! Volviéndose ella, le dijo: !!Raboni! (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.

Y, a continuación, de nuevo, empezando en el versículo 19, Juan nos cuenta la historia de esa noche del domingo “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana”, versículo 19, una vez más “el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio”. ¡Vino a través de la pared! No es de extrañar que “les dijo: Paz a vosotros.” ¡Debe haber sido un pánico instantáneo! “Les mostró las manos y el costado”, – ¿recuerda eso?

Por cierto, una pequeña nota, versículo 24, “Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.” ¡Eso es lo que pasa a las personas que no van a la iglesia el domingo por la noche!

Ahora, hay otro acontecimiento en los versículos 21 al 23, “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.”Y aquí tenemos la comisión que leemos en Lucas. “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.” Algo simbólico, simbólicamente sopló sobre ellos, “Recibid el Espíritu Santo.” Él les prometió al Espíritu Santo, por lo que aquí repite lo mismo, El le estaba encargando de llevar el mensaje del evangelio del perdón a todo el mundo, pero no antes de que el Espíritu Santo viniera, al soplar sobre ellos, El les da algo simbólico del hecho de que el Espíritu habría de venir.

Versículo 23, “Ustedes van ser capaz de perdonar los pecados, van a ser capaz de decirle a la gente que sus pecados son perdonados, o no perdonados por lo que hacen con el Evangelio.” Este es un momento maravilloso. Aquí está la promesa del Salvador y la promesa de que recibirían el Espíritu Santo en el futuro, un futuro próximo. Y que serían capaces de declarar con valentía la certeza del perdón de los pecadores por el hecho de si creyeren o no el Evangelio. Podrían decir al mundo entero: todas las naciones, que el arrepentimiento para perdón de los pecados está disponible, y si usted viene a Cristo y se arrepienten y lo aceptan como Salvador y Señor, sus pecados serán perdonados; si no lo hacen sus pecados serán retenidos.

¿Qué domingo! ¿Qué lanzamiento del día del Nuevo Pacto fue este! Y que comenzó temprano, mientras que todavía era oscuro, Jesús resucita de entre los muertos en un domingo temprano, y él aparece en aquel domingo – por la mañana, al mediodía y en la noche, es un día completo. Y el primer servicio de adoración se realiza temprano en la mañana: Se muestra a sí mismo con vida a las mujeres en aquel domingo, y tuvieron ese primer domingo de adoración. Y entonces se reunió con dos discípulos en el mismo día, y partió el pan con ellos y se les reveló y milagrosamente desapareció, pero no hasta que Él había predicado el primer sermón expositivo nunca predicado en domingo. Luego esa noche se reunió con once, menos Tomás, y dos veces pronunció la paz y comió con ellos para mostrarles que él se encontraba físicamente vivo. Y Él les enseñó una vez más esa noche, abriendo las Escrituras y dándoles entendimiento a sus mentes.

Fue en ese mismo domingo que Él dijo a sus discípulos que iban a ser enviados para llevar el mensaje del perdón a todo el mundo, y que serías capaces de anunciar a todos que se arrepientan, que había perdón de pecados por Dios, siempre a través de la muerte de Jesucristo, y que estaba a disposición de todo el mundo. Por lo tanto, en aquel domingo, El puso en marcha la misión de la evangelización en todo el mundo, comisionando a los discípulos, y diciéndoles, que ahora poseen la autoridad divina – literalmente para decirle a la gente que sus pecados fueron perdonados, si ellos creen en el evangelio, se arrepienten y reciben al Salvador. Fue en aquel domingo que Él prometió a sus discípulos que estaban facultados para ello, al recibir el Espíritu Santo, que vendría sobre ellos.

Esto es el lanzamiento del Día del Nuevo Pacto, el gran Nuevo Pacto fue ratificado el domingo. ¡Cuando Jesús murió y fue muerto y sepultado el sábado, fue el día de reposo! Cuando Jesús salió de la tumba el domingo se creó un nuevo día – un nuevo día – ¡que día! ¡Qué glorioso día!, iniciando, probablemente desde el amanecer hasta la noche. El Nuevo Pacto fue ratificado plenamente en aquel domingo, y con ese momento los domingos nunca, nunca serían lo mismo de nuevo.

El domingo se convirtió en el día de resurrección del Nuevo Pacto en sus mentes, y no era una tradición, y no fue por que ellos lo hayan escogido, ¡fue Dios quien lo ordenó! Ahora eso no es todo.

Vaya a Juan, capítulo 20, versículo 26. Ahora recuerde Tomás no estaba allí el primer domingo. Versículo 26, “Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro…” Espere un minuto, ocho días desde el domingo ¡es domingo! Los Judíos cuentan a partir de la fecha en que estaban, hasta el octavo día, sería el próximo domingo. Aquí están, ocho días más tarde reunidos. ¿Indica esto que sobre la base de lo que ocurrió el primer domingo, ese domingo se haya convertido ahora en su día? Tal vez, pero lo que estaban pensando no es realmente la cuestión. Cuál es el punto, era el domingo siguiente cuando estaban reunidos dentro, y Tomás estaba allí y Jesús vino. El no lo había visto desde el último domingo. Jesús no vino un martes, Él no vino en un miércoles, jueves o viernes, Él no vino un sábado – Esperó ocho días, hasta el domingo siguiente antes de que reapareciera.

Una vez más, “Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: !Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.”Esto ocurrió en un domingo!

Ahora, si hay alguna pregunta del primer domingo, si fue ese día o no, esto pondría fin a todo esto, porque no ven a Jesús nuevamente hasta el próximo domingo. No sé si se hayan decidido que iban a tener una reunión extraordinaria el domingo o no, pero el Señor decidió que El tendría su reunión con ellos el domingo. Fue una elección soberana de aparecer en un segundo el domingo, y que debe haber marcado sus mentes, indeleblemente, que ¡se trataba del día del Nuevo Pacto! No tomaría mucho tiempo para que comprendieran que el sábado había dejado de ser un problema – esto fue por elección divina y no por tradición humana. Es decir, ¿por cree que Juan se inspiró en decir “después de ocho días” si no fuera importante? ¿Por qué decir que sucedió, si no fuera importante?

Creo que el Señor estaba dejando de lado completamente el Sábado, y estableciendo un nuevo día, un día del Nuevo Pacto. Sí, todavía podemos ver todos los sábados que pasan, y podemos alabar a Dios como Creador, porque en seis días, Él creó el universo. Y podemos mirar al sábado, cuando pasa y dar gracias a Dios que no estamos bajo la ley. Pero nuestro día es el primer día – ¡el día de la resurrección! Y que hubo adoración y predicación, y comunión, y regocijo, y alabanza a Cristo! No era el plan de los discípulos, de hecho se sorprendieron cuando Jesús se presentó, pero fue Su plan.

Vamos a ir a Hechos, capítulo dos. Creo que esto es muy interesante, Hechos, capítulo dos. Recuerde que Jesús prometió enviar al Espíritu Santo, y cuando vino el Espíritu Santo fue fundada la Iglesia – la Iglesia se estableció. El Nuevo Pacto ya había sido ratificado, el Nuevo Pacto ya está en su lugar – cuarenta días después, Jesús sube al cielo, después de 40 días de enseñar a sus discípulos en relación a las cosas del reino.

Entonces llegamos a lo que es muy familiar para cualquier estudiante de la Biblia, el día de Pentecostés. Hechos 2:1, “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.” (120 discípulos reunidos en el aposento alto). “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, (literalmente pequeñas flamas) asentándose sobre cada uno de ellos”. Era un símbolo milagroso del hecho de que el Espíritu invisible estaba entrando en ellos. Dios les dio una señal visible de una realidad invisible.

Dice en el versículo 4, “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” Así que hubo un montón de pruebas de que algo sobrenatural estaba sucediendo. El Espíritu Santo había llegado, y fue indicado por las pequeñas flamas que estaban en las cabezas de todos en el cuarto, y también indicaba, por su capacidad de hablar idiomas que no conocían. Fue un momento milagroso la venida del Espíritu Santo, y ocurrió en el día de Pentecostés.

Ahora, cuando esto ocurrió, la Iglesia nació. Cristo mediante el envío del Espíritu crea la Iglesia, al enviar su Espíritu El crea Su único cuerpo, mediante el envío del Espíritu trajo dones a la Iglesia, mediante el envío del Espíritu faculta a la Iglesia para la evangelización mundial, “Recibiréis poder cuando haya venidos sobre vosotros el Espíritu Santo.” Fue el mismo día en que nació la Iglesia, y comenzó a crecer. Fue más tarde de ese mismo día, en el versículo 14, “Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo…” Al final de su sermón, en el versículo 41, dice: “y se añadieron aquel día como tres mil personas.”¡Así que el día en que la Iglesia nació, la iglesia creció a tres mil! ¡Se trataba de un monumental día!

Ahora, ¿por qué estoy hablando sobre el día de Pentecostés? ¿Alguna vez se ha preguntado que día fue el día de Pentecostés? ¿Qué día de la semana? ¿Alguna vez se ha preguntado? Bueno, tal vez nunca se haya hecho esa pregunta, y no es necesario, porque yo voy a decirte.

Vaya a Levítico, capítulo 23, el versículo 16 existe un argumento sobre el día de Pentecostés, y que dice esto, versículo 16, “Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo[e] contaréis cincuenta días” Comienza en un sábado; usted contar siete días de reposo y, a continuación, el 50º día. Siete días de reposo son 49 días – ¿verdad? Siete veces siete son 49, así que si usted tenía siete días de reposo y, a continuación, el 50º día de otoño qué día? ¡Domingo! ¿Verdad? La fiesta de las Semanas estaba diseñada para dedicar las primicias de la cosecha de trigo, generalmente alrededor de mayo y junio. Se llama Pentecostés, porque sucedía 50 días, “pente” es cinco. Cincuenta días después del sábado anterior a la fiesta de las primicias. Tan simples cálculos indican que Pentecostés siempre, siempre, siempre cayó en domingo – en domingo.

¡Fue un domingo de Pentecostés! Ahora ¿no es tan sorprendente? Esto es tan consistente. El Espíritu Santo no estableció la Iglesia en un martes o un jueves o un sábado – el Espíritu Santo estableció la Iglesia – ¡envió a su Espíritu Santo en un domingo!

Ahora, ¿está captando el mensaje? Está muy claro – el Señor mismo ordenó un día: los acontecimientos de la resurrección, los acontecimientos del nacimiento de la Iglesia; la realización de la salvación, la venida del Espíritu Santo – ¡todo esto en un domingo! El domingo es el Día de Nuevo Pacto.

Ahora, la otra cosa que es importante decir: no hay normas para el domingo, en ningún lugar del Nuevo Testamento. No hay advertencias sobre la violación, sólo Hebreos 10, que dice, “no dejando de congregarse…” – hacer que, cuando la Iglesia se reúne – estar allí. No hay reglas, no hay reglamentos. No dice nada sobre el trabajo; no dice nada acerca de jugar, pero no dice nada sobre lo que puede hacer – lo que no se puede hacer – ¡nada! Porque el Nuevo Pacto es libertad de la servidumbre; El Nuevo Pacto es la libertad de la Ley – esto no es el día de reposo. Y los “Sabatistas” que quieren tomar el sábado del Antiguo Testamento traerlo e imponerlo, de alguna manera, en el Día del Señor, están arrastrando los rudimentos “débiles y pobres” de un pacto muerto en un pacto de vida.

Es muy claro para mí que el Señor identificó el día de hoy – Es Su día, El lo eligió, le preocupaba, no algunas observancias externas, sino que se refería a la naturaleza espiritual de ese día – ese sería un día en el que su pueblo celebra a Dios como su Salvador.

No es igual en absoluto al día de reposo Mosaico, el cual era restrictivo y se centraba en la limitación y en las violaciones y en la sentencia y en la ley y en el castigo. Y era un día en el que usted no celebraba del todo, usted solo se agobiaba tomando conciencia de que todo lo usted había hecho era romper la ley.

No, el domingo del Nuevo Pacto es mucho más que el séptimo día de Génesis dos, es un día que Dios lo bendijo, es un día en el que se eleva como un día de honor, un día de celebración, un día de alegría – no a Dios como Creador, sino a Dios como Redentor y Salvador. Es el día en el que nos deleitamos en nuestro Salvador, no con las reglamentaciones externas y no con las reglas y figuras. En Cristo, el Edén perdido es encontrado; se recupera el Paraíso perdido – el alma se llena de alegría, de paz, y deleite. Y el reino de Dios no es comer y beber; no algo externo – es el gozo en el Espíritu Santo, dice Romanos. Es el día para recordar que la justicia de Cristo le ha sido concedida a usted, es el día para recordar que sus pecados son perdonados. La Ley del Sábado ya no tiene lugar – dice Gálatas 4, “los débiles y pobres rudimentos”, las cosas elementales, y que han desaparecido – están muertas y eliminados.

Por lo tanto, hay una razón por la cual nos reunimos el primer día – una buena razón. Esto se convierte en el patrón de la iglesia primitiva, vea Hechos 20, un pasaje muy interesante, un fascinante pasaje. Vamos a Troas con Pablo, la iglesia gentil se ha establecido. Y vamos a Troas, versículo 7, dice esto, “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan” Reunidos junto a la mesa del Señor, muy probablemente, para tener el culto de la fiesta del amor. “El primer día de la semana,” ahora ya es el patrón. Quiero decir, no podía ser cualquier otro día, no hay absolutamente ninguna manera en que podría ser cualquier otro día, porque el día de hoy es el día de la resurrección, el día de hoy es el día de la segunda aparición de Cristo, este día es la día en que el Señor estableció la Iglesia y envió al Espíritu Santo, y dotó a Su pueblo. ¡Este es el día!

Y se reunieron, y “Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.” Oh, ¡excelente! Así que había un servicio de noche. “Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos”, y se puso realmente sofocante. Estaba caluroso y humeante y usted puede sentir el ambiente sofocante. “y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo”. ¡Es también algo reconfortante saber que incluso al apóstol Pablo se le dormía la gente! “…por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.” ¡Él le resucitó de los muertos! Tal vez podríamos pensar que fue porque no fue que aun no terminaba la predicación y quería regresar arriba. Bueno, eso es lo que dice el versículo 11, “Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió.” – ¡usted tiene que disfrutar eso! Suena como Rusia. Versículo 12 “Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.” Que historia podía contar el al llegar a casa. Reunidos en un domingo por la noche, la iglesia en Troas – adorando el domingo.

Mire Primera Corintios 16 – no hay ninguna variación de esto, Pablo escribe a los Corintios, y dice, “Voy a ir, y quiero algo de dinero para llevar a los santos pobres en Jerusalén, que están teniendo un montón de luchas y ustedes hermanos, quiero que consigan algo de dinero para poder llevarlo”. Así que él está hablando de la colección para los santos, en el versículo uno. En el versículo dos, dice, “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” En otras palabras, es decir, “cuando se reúnan el primer día de la semana, den su dinero, almacénenlo, de modo que cuando yo vaya, no tenga que tomar una ofrenda especial.” Una vez más, una indicación de que la Iglesia se reunía el primer día de la semana. Allí es cuando se reunían para su culto, era cuando se entregaban a un acto de adoración.

Ahora, no es un día el cual es más sagrado que los otros días, quiero decir que todos los días son santos para el Señor. La vida del Nuevo Pacto es vivir para la gloria de Cristo, las 24 horas del día, siete días a la semana, todos los días del mes, todos los días del año, todos a por toda su vida. Nosotros no estamos diciendo que hay leyes y restricciones, estamos hablando aquí del corazón. Me alegro de que algunas personas trabajen en el Día del Señor. Odio a enfermarme e ir al hospital y no encontrar a nadie allí. Algunas personas necesitan hacer eso. Hay algunas personas que tal vez se ven obligadas a hacer ese tipo de cosas para apoyar a su familia y por necesidad, pero si no hay necesidad, entonces tenemos que hacer un verdadero examen de corazón acerca en que invertimos ese día.

Y no es que no pueda trabajar, y no es que no se pueda jugar, y no es que no se pueda disfrutar de algún compañerismo y ciertas actividades recreativas – es que el día especial del Señor, y que toda nuestra devoción debe ser levantada delante de El en ese día.

De hecho, es muy lamentable que tengamos este ridículo nombre de “domingo” y estoy seguro de que coincidirán conmigo en que ninguno de nosotros adora al sol. Por lo tanto, prefiero el nombre bíblico – vea Apocalipsis uno, y esto es lo que dice; Apocalipsis uno, es Juan el Apóstol en la isla de Patmos, donde ha sido exiliado como preso por el testimonio de Cristo y de la Palabra de Dios. En el versículo 9, Juan dice, “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.” ¡Wow! Ahora de repente el día de hoy tiene un nombre – es el día del Señor – Me encanta eso, así como siempre lo llamo. No me refiero a él como el domingo, a menos que lo haga sin pensar, es el día del Señor. ¿Qué significa eso? Es un Posesivo, que le pertenece a Él, es único para El, es Su posesión, no mediante la Ley, sino para celebrar la gracia. Es el día del Señor. No el culto al sol, sino que yo adoro al Señor. Es el día del Señor.

Por cierto, ese título, aunque está en los escritos cristianos primitivos y ha continuado a través de todo el mundo hasta el día de hoy – el día del Señor. Puesto que no adoramos al sol, les sugiero que siempre lo llamen el día del Señor. ¿No es interesante que era en el día del Señor, que el Señor tuvo que darle una visión sobre el día del Señor, Él podría haberle dado la visión en un miércoles, pero Él se la dio a en el día del Señor, ¡y es una visión de la Iglesia! Es descrito como una visión de la Iglesia en el versículo 20, “las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.” En el mensaje, la visión dada en el Libro del Apocalipsis, la visión sobre la Iglesia, se da en el día especial de la Iglesia.

Fue en un día del Señor que Juan recibió su visión por parte del Señor de la Iglesia, y el Señor de la Iglesia es visto en la visión que se desplazan entre el candelero – esta en movimiento en su Iglesia. Ninguna de las visiones de Juan, y el Libro de Apocalipsis está llena de visiones, ninguna de ellas está asociada con cualquier día de la semana – solo esta.

Entonces, ¿quién creó el día del Señor? El Señor lo hizo. Y, por cierto, no es la “hora” del Señor – no es ni siquiera la “mañana” del Señor – es Su día. No es el día del mundo, no es el día de la familia, no es el día de los niños –es el día del Señor.

Supongo que hay una razón de por qué no tenemos un servicio de sábado por la noche, no es ley, no es necesariamente malo. Usted podría tener un servicio cada día o cada hora de cada día y estaría bien, pero Dios ordenó definitivamente un día en que Cristo sería exaltado todo el tiempo. Un día que sería apartado para Él, y Él no lo llenó con la ley, El sólo lo llenó con gracia. Y Él dijo que la medida de este día no iba a ser lo que no usted no hace porque se le dice no hacerlo, la medida de este día es donde está su corazón; la medida de su observancia de este día es el honor que le da al Salvador en su corazón. Este es Su día, y mientras yo predique va a ser su día – durante todo el día – por la mañana y en la noche. Me gusta el día encerrar el día con adoración, el canto y la predicación. Siempre será su día – mañana y noche, incluso si la gente se muere.

¿Qué es lo que Dios espera de nosotros? Bueno, todo lo que puedo decir es que no hay reglas. No es legalista. No hay mandatos; la gracia no lo requiere, sin embargo, menos que una ley – sólo requiere de todo su corazón. ¿Cuánto ama a Cristo? ¿Cuánto desea adorarlo? ¿Cuánto desea honrarle? ¿Cuan agradecido está por su salvación? No hay normas externas sobre usted, y cualquiera que arrastre todo un montón de esa Ley del día de reposo y lo imponga, no entiende la gracia, y no entiende la línea trazada entre los pactos que está muerto y el Nuevo Pacto. Todo acerca del Nuevo Pacto es mejor que el Antiguo Pacto, incluyendo nuestros días. Me gusta mejor nuestro día, ¿a usted no?

¿No sería más bien vivir en el gozo y la celebración del día del Señor que bajo la presión de la ley mosaica del sábado? No necesito de un día completo de reglamentos y de cosas que son elementales para las personas inmaduras. Yo no quiero estar bajo un sistema de condenación. No quiero vivir en una sombra que apunta a una realidad, he entrado en el reposo; tengo la realidad, tengo al Salvador, el paraíso ha sido hallado, yo ya no estoy bajo la Ley, no estoy bajo servidumbre, he sido puesto en libertad, pero eso no requiere menos de mí, me exige más, y fuera de mi corazón debe ser despertado el amor y la adoración y la alabanza que llena el día del Señor.

Por lo tanto, pregúntese: “¿Qué es lo que me pide mi amor por Cristo en el día del Señor?” No es una cuestión de lo que está prohibido – nada está prohibido. Pero lo más elevado que de su corazón al Señor en su día – se centra en la adoración, se centra en los deleites, se centra en agradecimiento – busque en su corazón – ¿es realmente Su día? Eso es lo El le ordena, y que privilegio es celebrarlo como Salvador.

Padre, te damos gracias por lo que la Palabra nos enseña. Te damos las gracias de que este día tan especial haya sido dado a Ti, y es un día en que no queremos abandonar congregarnos, porque nos necesitamos el uno al otro para estimularnos al amor y a las buenas obras. Te necesitamos adorarte y alabarte. Tenemos que escuchar las Escrituras expuestas, de manera que nuestra mente pueda comprender la verdad, y tenemos que pensar en ti, incluso cuando no estamos aquí en el culto, y para deleitarnos en Ti. Y debe ser un día de alegría y felicidad y celebración, y de gratitud. Podemos disfrutar de las maravillas de Tu gracia a nosotros en Cristo, no es un día de esclavitud, no es un día de legalismo, sino un día en el que realmente medimos la devoción de nuestros corazones. Te damos las gracias por él, y podamos honrarlo para que Tu seas honrado, en el nombre de Cristo. Amén.

Trascrito por: Tony Capoccia

Tomado de: www.biblebb.comwww.gospelgems.com

Traducido por: Armando Valdez

¡Cristo nos hizo libres!

VIDA CRISTIANA

¡Cristo nos hizo libres!

por Juan Stam

Sorprende y es de lamentar que los evangélicos de hoy desdeñen el tema de la libertad cristiana. De hecho, dicho tema es, sin lugar a dudas, central en todo el movimiento de la Reforma. La Reforma fue, en su sentido más profundo, un proceso liberador en todas sus dimensiones.

Algunas reflexiones sobre la teología de los reformadores

El aporte teológico de la Reforma suele resumirse en tres puntos:

La justificación por la gracia mediante la fe (sola gratia, sola fide)
La sola autoridad normativa y definitiva de las Sagradas Escrituras (sola scriptura)
El sacerdocio universal de todos los creyentes. Pero, casi siempre, se tiende a olvidar otros dos, que son cruciales:
La libertad cristiana
«la Iglesia reformada siempre reformándose» (ecclesia reformata semper reformanda).

Sorprende y es de lamentar que los evangélicos de hoy desdeñen el tema de la libertad cristiana. De hecho, dicho tema es, sin lugar a dudas, central en todo el movimiento de la Reforma. La Reforma fue, en su sentido más profundo, un proceso liberador en todas sus dimensiones. (1)

En este marcado énfasis en la libertad cristiana, Lutero siguió de cerca a su gran precursor evangélico, nada menos que al Apóstol Pablo, quien de manera constante vinculó la justificación por la fe con la libertad cristiana. Cuando los gálatas retornaron al legalismo judaizante, San Pablo los acusó de haber negado el evangelio: «De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído» (Gá 5.4 – BA). Y su rechazo consistía no en que hubieran caído en alguna inmoralidad ni hubieran negado alguna doctrina ortodoxa, sino en que habían vuelto a insistir en la circuncisión y el legalismo como condiciones para que Dios los aceptara. Si quieren vivir bajo el sistema legalista, les advierte San Pablo, «Cristo de nada os aprovechará» (Gá 5.2 – BA), porque «para libertad fue que Cristo nos hizo libres » (Gá 5.1 – BA). Por lo tanto, los exhorta: «permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.» (Gá 5.1 – BA).

Al inicio de la misma epístola, Pablo escribe a estos creyentes en términos parecidos: «Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente» (Gá 1.5 – BA). En seguida, aclara que de hecho «no hay otro evangelio», y advierte que si alguien pretendiera predicarles otro evangelio, «que caiga bajo maldición» (1.8 – NVI). Ser evangélico, según San Pablo, es vivir desde la gracia de Dios que nos hace libres. No es posible ser evangélico y legalista a la vez.

A Martín Lutero le gustaba señalar que su apellido se origina de una palabra griega (eleútheros) que significa «libre, independiente, no ligado»; a veces se llamaba a sí mismo «Lutero el Libre». Uno de sus primeros escritos, en el año 1520, se tituló «Sobre la libertad del cristiano». Tan convencido estaba Lutero de que no es posible obtener la libertad mientras estemos bajo el pecado, como también de que el evangelio nos convierte en verdaderamente libres. Evangelio significa libertad; evangelio y servidumbre (dominación, autoritarismo) se excluyen mutuamente.

En los párrafos siguientes intentaremos demostrar que cada una de las principales afirmaciones de la Reforma sustenta la libertad cristiana. Sin la libertad cristiana, las demás verdades reformadas no se pueden entender en su sentido pleno.

La sola gratia nos libera del legalismo

Cuando Lutero descubrió la justificación por la pura gracia de Dios, comentó que se le abrieron las puertas del paraíso, porque la sola gratia lo liberó del terror a un Dios iracundo y vengativo. La doctrina de la justificación por la gracia significó para Lutero su liberación del dominio de la ley y de las obras. Para él, personalmente, la revelación de «la gloriosa libertad de los hijos e hijas de Dios» (Ro 8.21) fue la respuesta a su angustiosa búsqueda de paz y salvación. Significó liberación de las demandas de la ley. Ya que nuestra justificación es «por la gracia mediante la fe», podemos confiar firmemente en la palabra de Dios, la cual nos asegura que el Señor nos ha aceptado. A la vez, para Lutero, la fe es muchísimo más que mero asentimiento teórico. «La fe es algo activo», explicaba Lutero; es «la fe que obra por el amor» (Gá 5.6, cf. 6.9s).

Para Lutero, esta «libertad del evangelio» estaba por encima de toda autoridad y de todas las leyes humanas. Le parecía que el sistema papal era una intolerable contradicción a esta libertad evangélica; «el papa» —escribió—, «había dejado de ser un obispo, para convertirse en un dictador» (S. S. Wolin, Política y perspectiva, p. 158). Era imperativo restaurar «nuestra noble libertad cristiana», pues, «se debe permitir que cada persona escoja libremente» (ibid, pp. 156, 158).

Desde el tiempo de los fariseos, la mentalidad legalista, basada en la autosuficiencia de los méritos propios, siempre ha conducido a dos extremos: a ser fariseo o a ser publicano. El fariseo está segurísimo de su propia justicia, basado en obras de moralismo externo, pero, de hecho, no es ni justo ni realmente libre. El publicano, en cambio, se desespera por su falta de mérito y su insuperable fracaso en lograr su propia vindicación. Pero ninguno de los dos puede obrar el bien con libertad, puesto que lo realizan sólo como medio para alcanzar su propia auto-justificación.

El mensaje evangélico rompe este círculo vicioso. Dios en su gracia divina recibe al injusto y lo justifica, «no por obras, sino para buenas obras» (Ef 2.8–10). La gracia (xáris) de Dios despierta nuestra gratitud (euxaristía) y nos transforma en nuevas personas que buscamos cumplir la voluntad de aquel que nos ha redimido. (2) De esa manera, la gracia de Dios nos libera tanto del legalismo y moralismo como del fideísmo (3) y de la «gracia barata» de una fe puramente formal y verbal. La gracia nos hace libres para obrar el bien, no para lograr por nosotros mismos nuestra justificación ante Dios, sino para agradecer y glorificar a aquel que nos justificó por fe.

La sola scriptura nos libera del autoritarismo dogmático

La misma paradoja liberadora aparece en la afirmación de la sola autoridad normativa de la palabra de Dios. El principio de sola scriptura relativiza, necesariamente, toda tradición y toda autoridad humana, aun las eclesiásticas. Ninguna autoridad humana puede imponerse sobre la conciencia del creyente, si no puede fundamentarse en las Escrituras. Lo expresó Lutero elocuentemente en su defensa ante la Dieta de Worms (1521):

«Mi conciencia es cautiva de la palabra de Dios. Si no me demuestran por las Escrituras y por razones claras (no acepto la autoridad de papas y concilios, pues se contradicen), no puedo ni quiero retractarme de nada, porque ir contra la conciencia es tan peligroso como errado. Que Dios me ayude. Amén». (4)

Años después Lutero declaraba: «Soy teólogo cristiano. Quiero creer libremente y no ser esclavo de la autoridad de nadie. Confesaré con confianza lo que me parece cierto». En su monumento en Worms se escribieron estas palabras de su autoría: «Los que conocen verdaderamente a Cristo nunca pueden permanecer esclavos de ninguna autoridad humana». «La palabra de Dios,» —escribió Lutero— «que enseña la libertad plena, no debe ser limitada» (Wolin, ibid., p. 155).

¡Qué palabras de libertad teológica! Su total sumisión a la palabra de Dios lo hacía libre frente a dogmatismos, magisterios, concilios y papas. En la medida en que seamos realmente bíblicos, seremos libres para «examinarlo todo» a la luz de las Escrituras y de las evidencias, hoy no menos que en los tiempos de Lutero.

Martín Lutero insistía con vehemencia en la única, exclusiva e incondicional autoridad de la palabra de Dios, que cuidadosa y evangélicamente interpretada. Sólo el evangelio y las Escrituras poseen autoridad sobre la conciencia del creyente. Por las Escrituras y por la gracia redentora de Dios, somos libres de cualquier otra autoridad que pretenda imponerse sobre nuestra conciencia.

Estudiosos de la Reforma han denominado esta afirmación «el principio protestante»: sólo Dios mismo es absoluto, sólo su Palabra puede ostentar autoridad final. Cualquier otro absoluto no es Dios, sino un ídolo. Por lo mismo, sólo las Escrituras, fiel y cuidadosamente interpretadas en la comunidad creyente, pueden fundamentar artículos de fe. Ni el papa ni los concilios, ni las tradiciones ni los pastores ni los profesores de teología, pueden imponer sus criterios con autoridad obligatoria.

Sin embargo, a menudo pasa lo contrario (no sólo con los Testigos de Jehová sino con muchos que se llaman a sí mismos «bíblicos» y «evangélicos»): se levantan también en nuestro medio pequeños «papas protestantes» con su «santo oficio», con el cual pretenden imponer sus tradicionalismos y dogmatismos, y condenar (sin pruebas bíblicas con la más mínima seriedad) a todo aquel que no esté de acuerdo con las creencias de ellos. Sin darse cuenta, regresan al autoritarismo dogmático contra el cual Lutero se había levantado, como los judeocristianos de Galacia también habían vuelto al legalismo antievangélico y antibíblico. Pero ser bíblico es ser mentalmente libre, abierto y crítico. No se puede ser bíblico y seguir siendo cerrado y dogmático.

¡Qué libertad la de Lutero, ante toda autoridad, tradición, opinión y criterio humanos! ¿Y por qué? ¿Cómo consiguió Lutero tal osadía para reclamar esa libertad para su propia conciencia? Aunque su postura pareciera arrogante y anárquica, la fuerza de su libertad evangélica poseía una energía totalmente distinta: «Mi conciencia es cautiva de la palabra de Dios».

Para Lutero, la obediencia evangélica a Dios y a su Santa Palabra poseen como corolario la liberación evangélica de toda autoridad, tradición o heteronomía (5) que pretendieran ser absolutas (idolátricas) frente a la exclusiva autoridad normativa de la palabra viva de Dios. Lutero explicó este concepto con notable elocuencia en su tratado «Sobre la libertad cristiana», en 1520: porque el cristiano está sometido incondicionalmente a la palabra liberadora del evangelio, «el cristiano es el más libre de todos los seres humanos» (cf. Ro 6.16–18).

Bien lo expresa el himno, «Cautívame Señor, y libre en ti seré». Eso se aplica también a nuestro pensamiento y a nuestras actitudes: cuando nuestra conciencia es cautiva de la palabra de Dios y del glorioso evangelio, no podrá ser nunca cautiva de tradiciones ni de autoridades humanas que pretendan colocarse al nivel de —o incluso por encima de— la palabra de Dios. Sola scriptura, sola gratia, sola fide: ¡mensaje de auténtica libertad evangélica para la conciencia de todos los cristianos hoy también!

El sacerdocio de todos los fieles nos libera del clericalismo

La afirmación reformada del sacerdocio universal de todos los fieles (1Pe 2.9; Ap 1.6; 5.10) impulsa, lógicamente, un proceso de progresiva democratización dentro de la Iglesia, y por consiguiente dentro del mundo moderno. Para Lutero, todo cristiano es un sacerdote y un ministro de Dios, y toda la vida, todo empleo y oficio, son vocación divina dentro del mundo. «Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios», afirmaba Lutero. En un pasaje aún más atrevido, sostenía que «todos los cristianos son sacerdotes, y todas las mujeres sacerdotisas, jóvenes o viejos, señores o siervos, mujeres o doncellas, letrados o laicos, sin diferencia alguna» (W.A. 6,370; R. García-Villoslada, Martín Lutero, Tomo. I, p.467).

Aún así, ciertamente los reformadores no se guiaron por este principio hasta sus últimas consecuencias. Conservaron mucho del clericalismo heredado de largos siglos de tradición eclesiástica. Sin embargo, algunos, conocidos como anabautistas de la Reforma Radical, llevaron el principio del sacerdocio universal a un paso adelante de manera notable. Hoy día, tanto en círculos católicos como protestantes, se reconocen los carismas de todos los fieles y se cuestiona constantemente el clericalismo y el autoritarismo que, lamentablemente, han prevalecido en la iglesia protestante como también en la católica.

El paso de la Edad Media al mundo moderno significó un cuestionamiento radical del autoritarismo medieval e impulsó la marcha de una serie de libertades humanas que hoy día damos por sentadas. En ese proceso, Martín Lutero desempeñó un papel decisivo. Su mensaje de gracia evangélica nos libera del legalismo (autoritarismo ético). Su insistencia en la autoridad bíblica, interpretada crítica y científicamente, nos libera del tradicionalismo (autoritarismo doctrinal). Su enseñanza del sacerdocio universal de todos los fieles comenzó a liberarnos del clericalismo (autoritarismo eclesiástico).

Lutero lanzó una cruzada tenaz contra las estructuras autoritarias de la iglesia medieval. En su tratado «Todas y cada una de las prácticas de la Iglesia», (1520) escribió: «son estorbadas, y enredadas, y amenazadas por las pestilentes, ignorantes e irreligiosas ordenanzas artificiales. No hay esperanza de cura, a menos que todas las leyes establecidas por el hombre, cualquiera que sea su duración, sean derogadas para siempre. Cuando hayamos recobrado la libertad del evangelio, debemos juzgar y gobernar de acuerdo con él en todos los aspectos» (Woolf I, p.303, en Wolin p. 156). Al denunciar la tiranía del Vaticano, Lutero exigía a la Iglesia «restaurar nuestra noble libertad cristiana» (Wolin p.158) también en las iglesias evangélicas.

«La iglesia reformada siempre reformándose» nos libera del tradicionalismo estático

Otra consigna de la Reforma, cuya importancia no puede ser exagerada, rezaba «ecclesia reformata semper reformanda» (iglesia reformada siempre reformándose). Es impresionante que los reformadores hayan poseído la humildad y la flexibilidad de ver su movimiento como inconcluso, con necesidad de continua revisión. Sabían que su encuentro con la palabra de Dios había introducido en la historia nuevas fuerzas de transformación, pero (a lo menos en sus mejores momentos) no sostenían ilusiones de haber concluido la tarea. Su gran mérito histórico fue el de haber realizado un buen comienzo, muy dinámico, y precisamente de no pretender haber pronunciado la última palabra per saecula saeculorum.

En los movimientos históricos se observa un fenómeno típico, que consiste en que, después de comenzar con la espontánea creatividad de una búsqueda dinámica, poco a poco su ideología se va institucionalizando hasta perder casi totalmente la flexibilidad de sus inicios y su capacidad original de sorprender. En muchos casos, este proceso llega a un estado senil de arterioesclerosis institucional.

De hecho, esto es lo que pasó en gran parte con la Reforma protestante. Sus sucesores redujeron los explosivos descubrimientos de los fundadores (especialmente la «teología irregular» de Lutero mismo) en un nuevo escolasticismo ortodoxo, sea de corte luterano o calvinista. El proceso dinámico de los inicios se petrificó en un sistema rígido y cerrado. Siglos después el fundamentalismo norteamericano resucitaba a ese escolasticismo protestante en una nueva reencarnación histórica.

Los reformadores anticiparon este peligro, e implantaron en su teología defensas contra esa excesiva institucionalización y sistematización. En parte por factores adversos del siglo XVII, sobre todo el surgimiento del racionalismo escéptico, los sucesores de ellos buscaron una falsa seguridad en la «fortaleza teológica» de su ortodoxia inflexible. Contra esta postura, los ataques de pensadores como Lessing resultaron devastadores. En el siglo XX, volvió a surgir con gran energía el principio de ecclesia reformata semper reformanda.

En ningún momento todas estas libertades deben significar libertinaje, ni en doctrina ni en conducta; eso significaría elegir el extremo opuesto del legalismo. Como lo ha expresado el teólogo francés Claude Geffre, necesitamos dogma (doctrina) pero sin dogmatismo, tradición pero sin tradicionalismo, y autoridad sin autoritarismo (La iglesia ante el riesgo de la interpretación, Ediciones Cristiandad, 1983, p.69) y, podemos agregar, instituciones sin institucionalismo.

¿Qué nos dicen hoy estos postulados fundamentales de la Reforma?

(1) Nos desafían a redescubrir constantemente el significado de las Buenas Nuevas y la fuerza de la libertad evangélica, que resultaron tan caras para los reformadores.

(2) Nos llaman al continuo trabajo de exégesis bíblica, seria, científica, crítica y evangélica, individual y corporativa: sólo en la cuidadosísima interpretación de la palabra de Dios se hallará la libertad evangélica del pueblo de Dios y de la teología.

(3) Nos llaman a un profundo respeto hacia los demás hermanos y hermanas, al buscar juntos la voluntad del Señor en esa obediencia a la Palabra que es también una sana libertad ante toda palabra humana. En las muy sabias palabras de un antiguo refrán de la Iglesia: «en lo esencial (lo bíblico y evangélico), unidad; en lo no-esencial (opiniones, tradiciones, costumbres), libertad; en todo, caridad».

Bibliografía

  • García-Villoslada, Ricardo, Martín Lutero. El fraile hambriento de Dios, vol. I, Madrid, BAC, 1973.
  • Geffré, Claude, El cristianismo ante el riesgo de la interpretación, Madrid, Cristiandad, 1984.
  • Wolin, Sheldon S, Política y Perspectiva, Buenos Aries, Amorrortu, 1960.
  • El artículo es una conferencia dictada en la consulta sobre la Reforma (CIC de Cuba y CLAI) en la Habana, octubre, 2002. Se tomó del libro Haciendo teología en América Latina, Tomo I, Editorial SEBILA, San José, Costa Rica, ©2006 pp 241-247. Se usa con permiso del autor. DesarrolloCristiano.com, derechos reservados.

Notas

(1) Esto lo reconoció José Martí cuando escribió que “todo hombre libre debe colgar en su muro, como el de un redentor, el retrato de Martín Lutero” (citado por Alfonso Rodríguez en La Nueva Democracia, octubre de 1952).

(2) Karl Barth decía a menudo que las dos palabras más importantes para la fe evangélica son «gracia» (palabra central de toda la teología) y «gratitud» (motivo central de toda la ética), Cf. el inicio de la Confesión de Heidelberg.

(3) Tendencia teológica que insiste especialmente en la fe, disminuyendo la capacidad de la razón para conocer las verdades religiosas.

(4) Ponemos a un lado las preguntas sobre la historicidad de esta declaración o de su formulación precisa. No cabe duda de que corresponde al momento histórico y expresa la convicción de Lutero.

(5) Condición de la voluntad que se rige por imperativos que están fuera de ella misma.

Fuente: http://www.desarrollocristiano.com/site.asp?seccion=arti&articulo=2086