La teologia de Finney parte 5 – relación entre la justificación y la santificación

3. La relación entre la justificación y la santificación:

ultima fecha de actualizacion: 20-07-2010

Otro aspecto en que Finney se aparta de la enseñanza bíblica es en lo tocante a la relación de la justificación con la santificación.

“Algunos teólogos – dice Finney – han hecho de la justificación una condición de la santificación, en vez de hacer la santificación una condición de justificación. Pero esto… es una perspectiva errónea del asunto” (pg. 368-369, lect. 25).

Según Finney, para que los pecados pasados del pecador sean perdonados, y para ser aceptados por Dios en el presente,

“la consagración de corazón y vida a Dios y a Su servicio es una condición inalterable”.

Esta declaración es un golpe mortal al evangelio. Como bien señala Sproul:

“Si la completa consagración de corazón y vida a Dios es una condición inalterable para el perdón, ¿quién será perdonado? Éstas no son buenas noticias, siendo la peor de todas las noticias posibles”.

McArthur citó sobre Charles Finney lo siguiente,quien escribió

“En todas partes he encontrado que las peculiaridades del hipercalvinismo han sido una gran piedra de tropiezo tanto para la iglesia como para el mundo. Una naturaleza pecaminosa en si misma, una incapacidad total para aceptar a Cristo y para obedecer a Dios, condenación a muerte eterna por el pecado de Adán y por una naturaleza pecaminosa, y todos los demás dogmas similares que son el producto de esa escuela peculiar, han sido la piedra de tropiezo para los creyentes y la ruina de los pecadores” (Charles Finney: An Autobiography [Autobiografía de Carlos Finney (Old Tappan. N.J.: Revell, s.f.), pp. 368-69). Sin embargo, las doctrinas que Finney enumera no son doctrinas únicas y exclusivas del hipercalvinismo. sino que son ortodoxia calvinista simple, y en la mayoría de los casos, enseñanzas bíblicas sencillas y claras. Finney las echó todas por la borda y de esa manera repudió el corazón de la teología bíblica.

La teología que Carlos Finney inventó estaba llena de problemas, en particular en el área de la santificación. Finney desarrolló una forma radical de perfeccionismo, lo cual a su vez engendró muchas otras ideas fanáticas entre sus seguidores. B. B. Warfield escribió una crítica completa y devastadora de la teología de Finney en su obra en dos volúmenes titulada El perfeccionismo, vol. 2. pp. 1-215.

Finney se equivocó al no considerar con el esmero suficiente que los avivamicntos más robustos del siglo dieciocho en Norteamérica incluido el denominado “great Awakening” o gran despertar, tuvieron su origen en la doctrina calvinista. Jonathan Edwards. George Whitefield, David Brainerd y los primeros bautistas fueron todos abanderados de un fuerte calvinismo, pero al mismo tiempo mantuvieron un celo enérgico y un compromiso activo por el evangelismo. Desafortunadamente, Finney tenía demasiadas ganas de prescindir de ese legado para proceder a forjar su propia rúbrica teológica. La perspectiva pragmática que fue parte esencial e in­separable del sistema de Finney ha perdurado hasta la actualidad, incluso entre muchos cristianos que deplorarían las innovaciones doctrinales de Finney. [1]

La santificacion

He leído las lastimosas confesiones de monjes que se han recluido en monasterios durante años, procurando dominar sus bajas pasiones. Pero aun así, sus malos pensamientos casi los enloquecen. No han alcanzado la victoria sobre las pasiones aislándose de la sociedad. Precisamente cuando pensaban que estaban libres de las pasiones, y que habían puesto bajo control todos los deseos carnales, caían de nuevo bajo el embrujo de pasiones desordenadas y desenfrenados pensamientos.

Cierto monje vivió durante cincuenta años en una cueva subterránea, procurando sujetar su cuerpo al espíritu. Otros se enterraron hasta el cuello en la arena calcinante, con la esperanza de “quemar” sus iniquidades.

He leído de monjes que durmieron en colchones de espinas y en pilas de vidrios rotos. Otros se ataron una pierna, caminando con un solo pie hasta que perdieron el uso del otro. Otro monje se colocó dentro de la rueda de un vehículo y se quedó allí en posición fetal durante diez años, siendo alimentado por otros.

Plancha metálica del siglo VI, conservada en elmuseo de Louvre mostrando a San Simeón Estilita sobre su columna. La serpiente representa al demonio, trátando de tentarlo.(Wikipedia)

San Simeón Estilita, monje sirio del siglo V, se entregó a la meditación, a la oración y a la predicación en lo alto de una columna, en la que vivió treinta años, y cuando se debilitó tanto que ya no podía quedarse allí, hizo erigir un poste y se encadenó a él.

Todos estos métodos de tortura los emplearon los monjes a fin de desalojar la influencia malvada que sentían en ellos. Querían aniquilar esa parte del ser que ansiaba el pecado. En la Edad Media, largas procesiones de flagelantes viajaban de país en país gimiendo, llorando, cantando himnos tristes de arrepentimiento, y flagelándose las espaldas desnudas a medida que marchaban. Miles se unían a estas procesiones con el propósito de “desalojar al diablo mediante la tortura”.

Audrey o Eteldreda, Santa (catholic.net)

Santa Eteldreda creía su carne tan corrupta e inmunda, que se negaba a lavarse. Andaba de un lado para otro, sin lavarse y cubierta de mugre, y venerada como santa porque se suponía que había conquistado su propia carne.

Leyendo la Biblia, descubro que no soy yo el único atrapado en la lucha entre el bien y el mal.

El rey David era un hombre amado por Dios. Sin embargo, cometió adulterio con Betsabé, y luego hizo asesinar a su marido a fin de que no descubriera que su mujer estaba encinta. Se sintió desesperado, y lo admitió diciendo:

  • “Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí. . . Y nada hay sano en mi carne. . . Porque mis lomos están llenos de ardor. . . No hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.”

El apóstol Pablo declaró:

  • “Mi propia conducta me desconcierta. Porque descubro que hago lo que en realidad ABORREZCO, y no hago lo que en realidad quiero hacer. . . Descubro con frecuencia que tengo el ánimo de hacer lo bueno, pero no las fuerzas. Cuando quiero hacer lo bueno, sólo el mal está a mi alcance. . . Soy cautivo de la ley del pecado que es inherente a mi cuerpo mortal. Porque, si se me deja proceder como quiero, sirvo a la ley de Dios con mi mente, pero en mi naturaleza no espiritual sirvo a la ley del pecado. ES UNA SITUACIÓN AGONIZANTE. . . ¿QUIEN PODRA LIBRARME DE LA PRISIÓN EN QUE SE ENCUENTRA MI CUERPO MORTAL?. . . ¡SOLAMENTE CRISTO!” (Romanos 7: 14-25, v. libre).

¿Dos Pablos también? ¡Sí! Se libró también en él una lucha agonizante entre una naturaleza espiritual y otra no espiritual, trabadas en constante batalla. Esta situación desdichada y agonizante, Pablo la describe como la más aterradora experiencia por la que puede pasar el hombre. Es el espantoso miedo a perder el dominio de la situación — un pavoroso miedo de provocar la ira de Dios al ceder ante los pecados secretos más de la cuenta, o peor aún, ser abandonado en manos del pecado.

La víctima que cede ante la ley del pecado comienza a pensar así: “¿Qué tengo que hacer para triunfar sobre el mal que reina en mí? He derramado un mar de lágrimas, he recurrido a la fuerza de voluntad, me he condenado a mí mismo, he hecho mil promesas de cambiar y he leído todo lo que ha caído en mis manos acerca de cómo ser santo. Pero estoy a punto de caer vencido por el agotamiento. ¿Me abandonará Dios antes de que pueda aprender cómo alcanzar la libertad? ¿Cómo puedo resistir esa fuerza avasalladora que me  impulsa hacia abajo? ¿De qué me vale?”

Aquellos que no están librando esta tremenda lucha interna, o han triunfado por medio de la fe, o no son sinceros. No se afligen por sus pecados, porque han resuelto no hacerles caso. Algunos tienen el corazón endurecido por el pecado, y la conciencia ha dejado de remorderles. Otros se han creado un esmerado sistema de excusas y justificaciones para todo lo que hacen, absolviéndose a sí mismos de toda debilidad y de toda falta.

Es una práctica común entre aquellos que descubren que hay ciertos  problemas  que controlan su vida, dedicarse a estudiar historia, sociología o religión, a fin de hallar una justificación para su conducta. Pero el que busca con sinceridad no puede excusarse con tanta facilidad y vivir feliz consigo mismo.

Tiene que darse cuenta de que hay en él un aspecto carnal repulsivo y admitir: “Soy esclavo del pecado. Nada bueno hay en mí sin Dios. Soy débil, frágil e inclinado al pecado, y necesitado de la ayuda cotidiana de Dios.”

En realidad, cuanto más santo sea un hombre, tanto más consciente estará de su propia condición de pecador.

Hace más de cien años, el gran predicador escocés Alejandro Whyte hizo un llamado a la sinceridad para admitir la lucha que se libra entre las dos naturalezas que hay dentro del hombre.

Al efecto escribió:

Los escritores han tenido miedo de declarar abiertamente toda la verdad acerca de sus tribulaciones. La persona veraz debe admitir que no ha existido jamás nadie tan débil y con un corazón tan malo como ella, ni vida alguna tan mala como la suya; ningún peca­dor tan asediado por tentaciones y pruebas como ella. Debe admitir su propia expe­riencia interior de pecaminosidad; saber que su pecado es dañino; que el pecado a veces ejerce dominio sobre él aún; que una maldad indescriptible está al acecho en su corazón, y que todo esto ocurre en su propio corazón. Esta es la agonía diaria que sufren todos aquellos que están conscientes de lo que pasa en su propio corazón.

De ninguna otra cosa podrá estar tan seguro y convencido como del pecado y la desdicha de su propio corazón malo y de su egoísmo, su envidia, malicia, soberbia, odio, venganza y sensualidad.

Los creyentes son descritos como “hijos obedientes” en 1 Pedro 1:14. No hemos de permanecer bebés, pero no brincamos el proceso de infancia a! crecer en el Señor, I de Pedro 1:14, 15 describe lo que significa la obediencia:

  • “No permitáis que vuestro carácter sea formado por los deseos de vuestros días de ignorancia, pero sed santos en cada parte de nuestras vidas, porque el que os ha llamado El mismo es santo” (Phillips).

La santificación que se refiere al proceso de crecimiento cristiano significa ser puesto aparte, ser santo. Como la salvación la palabra en realidad tiene tres aspectos. Nosotros somos santificados (puestos aparte) cuando somos salvos. De esta suerte, cada creyente es un santo. Si estamos creciendo, estamos constantemente en el proceso de la santificación (siendo hechos santos).

Finalmente nuestra santificación será completada (seremos hechos santos) cuando nos encontremos con Cristo en la eternidad. Los bautistas no creemos que nadie alcanza la plena santificación (perfección; impecable) en esta vida, aunque la perfección debe ser una meta hacia la cual nos debemos esforzar’.

Mateo 6:33 manda: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Jesús tiene prioridades para la forma en la que vivimos nuestras vidas. Muchas cosas claman pidiendo la prioridad en nuestras vidas.

Necesitamos aprender por medio del estudio de la Escritura a determinar lo que es importante en la vida. La vida es más importante que las posesiones materiales: (vea Lc. 12:15). Se nos manda que seamos fortalecidos en el poder de Dios (vea Ef. 6:10). Debemos vivir, enterados de nuestra responsabilidad para con Dios (vea Ro.14:12).

La meta de la vida cristiana está hermosamente expresada por Pablo en Filipenses 3:10-12:

  • “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo por ver si logro asir aquello para lo cual fué también asido por Cristo Jesús”.

En este pasaje de la Escritura Pablo nos da la razón para crecer. Uno pensaría que después de tantos años de servir a Cristo, Pablo hubiera tenido un entendimiento completo de Jesús y la vida cristiana. Pero él sabía que el crecimiento es un proceso continuo y que hay mucho más que aprender y ser.

Conocer a una persona es mucho más que conocer de ella.. Conocer de alguien tiene valor, pero conocer tiene vitalidad. El verbo conocer indica conocimiento basado en la experiencia; personal. Conocer a Cristo Jesús es entender nuestro proposito en el plan de Dios. El deseo de Pablo era cumplir todo lo que Dios tenía en mente para que él hiciera cuando lo salvó en el camino a Damasco.

Pablo confesó que no había alcanzado la completa madurez. Note la magnífica obsesión de Pablo en los versículos 13 y 14: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiendo me a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

Esta clase de compromiso trae madurez.. Es desarrollarse y no permanecer estático, creciendo continuamente hacia la perfección. Pablo estaba cogido en la misión’, el sueño, y la visión que Dios le había dado. El no quería desilusionar a Jesús, al no alcanzar el propósito para el cual: había sido salvo. Como un corredor en una carrera —el pasado estaba detrás, y la línea final estaba por delante— Pablo se estiró para alcanzar su meta.

Efesios 1:15-20 expresa una hermosa oración de Pablo por los cristianos efesios.

  • “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál fe supereminente grandeza de su poder para con nosotros-los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.,. La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales”.

Esta oración de Pablo por los efesios incluye algunas im­portantes peticiones que se relacionan con todos: los cre­yentes. Primero, Pablo oró para que los cristianos efesios tuvieran “espíritu de sabiduría” (v. 17). La palabra griega por sabiduría es sofia. Esta palabra se refiere al entendimiento práctico que viene como un don de Dios. En el contexto de este versículo se refiere a entender la revelación que’Dios ha dado de sí mismo.

En seguida Pablo oró que los ojos de sus corazones fueran alumbrados (v. 18). El corazón significa el ser interior. La idea de los ojos del corazón sugiere que los hombres necesitan más que alumbramiento intelectual. Las realidades sólo se pueden comprender por el corazón; solo se pueden ver por el ser espiritual. Las realidades que Pablo quería que los efesios vieran son “la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su he Anda en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con noso­tros los que creemos” (vv. 18,19).

Pablo no explicó cuál es la esperanza a la que hemos sido llamado, pero la idea parece ser la esfera total del logro espiritual que Dios ha hecho posible para nosotros. La herencia de la cual se habla es la herencia del pueblo de Dios, y la abrumadora abundancia de los dones de Dios a Su pueblo. El incomparable poder al cual se hace referencia en el versículo 19 es el poder de Dios que levantó a Jesús de entre los muertos y lo exaltó en los lugares celestiales (vea v. 20). La palabra para poder en este versículo es dunamis. Ella significa poder, fuerza y vitalidad. Nuestra palabra dinamita viene de esta palabra. La asombrosa verdad es que este poder está disponible para nosotros los que creemos (v. 19).

El propósito para todo lo que Dios ha dado es cumplir Su propósito en nuestras vidas. Una frase en el versículo 17 resume la meta de la vida cristiana: “el conocimiento de El”.

Articulos relacionados con esta doctrina de Finney

Bibliografía consultada

La teologia de Finney Parte 3 ¿Era Charles G. Finney evangélico?

La teologia de Finney Parte 3 ¿Era Charles G. Finney evangélico?

En los articulos anteriores, hemos estado procurando comprender acerca de la vida de Finney, y entender porque si bien puede ser llamado evangelico por su fe cristiana,no asi por su doctrina.

Analizaremos su doctrina a la luz de las escrituras.

1. La doctrina de la justificación:

  • “Sabiendo que el hombre no es justificado a base de las obras de la ley, sino por medio de la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Cristo Jesús para ser justificados a base de la fe de Cristo y no de las obras de la ley, por cuanto nadie será justificado a base de las obras de la ley.” (Gál. 2:16)

La justificación es uno de los conceptos más importantes en el Nuevo Testamento. La palabra griega que usualmente se usa para traducir la idea de justicia o rectitud; ya sea como nombre, verbo u otras formas; ocurre muchas veces. Las dos maneras de traducir la palabra indica correctamente que los dos conceptos no están separados en la Biblia.

Finney declara que es totalmente absurdo pensar que la justificación sea una transacción forense, es decir, que sea una declaración de inocencia de parte de Dios en base a la justicia perfecta de Cristo imputada al pecador por medio de la fe y en base a Su obra redentora en la cruz del calvario.

“Es… naturalmente imposible, y una contradicción sumamente palpable, afirmar que la justificación de un pecador, o de uno que ha violado la ley, es una justificación forense o judicial… Es ciertamente un sinsentido afirmar, que un pecador puede ser pronunciado justo a los ojos de la ley; que él puede ser justificado por las obras de la ley, o por la ley en algún sentido. La ley lo condena. Pero la justificación judicial o forense consiste en ser pronunciado justo en el juicio de la ley. Esto ciertamente es una imposibilidad con respecto a los pecadores” (Sistematic Theology; pg. 360-361, lecture 25; todas las citas de esta entrada fueron tomadas del libro de R. C. Sproul, Willing to Believe, pero he preferido poner las citas del libro de Finney para aquellos que poseen esta obra y no la de Sproul).

Es necesario señalar aquí que los reformadores no enseñaban que los pecadores son justificados por la ley, sino más bien que la fuente de la justificación forense es el Dador de la ley.

Aunque Finney está de acuerdo en que a través de la justificación el pecador es tratado como si fuera justo, esto no se debe a ninguna justicia imputada, sino simplemente a una declaración de perdón o amnistía de parte de Dios.

“La doctrina de una justicia imputada, o de que la obediencia de Cristo a la ley es contada como nuestra obediencia, está basada en la más falsa y absurda presuposición”, dice Finney (pg. 362, lect. 25), contradiciendo así lo que Pablo enseña en el capítulo 4 de Romanos y en muchos otros pasajes del NT.

Según Finney, Cristo debía obedecer la ley por Sí mismo y no para que Su justicia sea imputada a los pecadores.

El argumento de Finney es que, en lo que respecta a Su obediencia, Cristo hizo simplemente lo que debía hacer y, por lo tanto, Su obediencia perfecta sólo podía justificarlo a El mismo.

Martín Lutero, el primero de los protestantes reformadores, creía que la Iglesia Católica ponía demasiado énfasis en la necesidad de las buenas obras para la salvación. El insistía en que era por la fe sola que somos justificados o salvados. La salvación es un don inmerecido por medio de Jesucristo; por tanto, decía Lutero, las buenas obras son (en términos de alcanzar la salvación) innecesarias e inútiles.

Lutero creía que su postura se sustentaba en la Escritura, en Ro. 3:28 (“Pues estoy convencido de que el hombre obtiene la salvación por la fe y no por el cumplimiento de la ley”) y Ro. 4:3 (“Creyó Abraham a Dios y eso le fue tenido en cuenta para obtener la salvación”).

En tiempos de Lutero, había ciertamente católicos que enfatizaban demasiado las buenas obras (tales como la compra de indulgencias o los beneficios espirituales, para uno mismo y para los seres queridos fallecidos) y a veces, estas prácticas rayaban en la superstición. Con todo, la piedad popular no siempre fue un reflejo acertado de la enseñanza oficial de la Iglesia

La justicia debe ser recta. Debe descansar en una base ética y de santidad. La rectitud debe resultar en justicia. De esta suerte, la demanda de Dios de justicia por medio de los profetas del Antiguo Testamento, se ‘cumple sólo cuando la justicia prevalece en la tierra. La conexión es igualmente segura en el Nuevo Testamento. Un Dios justo nos justifica; un Dios recto nos hace rectos.

El concepto del Antiguo Testamento de la justicia y la rectitud estaba basado en la ley. El concepto del Nuevo Testamento está basado en Jesucristo. Nosotros que creemos en Jesús como Salvador y Señor tenemos la justicia de Cristo imputada a nosotros. La justicia es servida completamente en lo que Cristo hizo por nosotros en la redención (vea Ro. 3:25). La idea que Dios no debe ser justo si perdona el pecado tan fácilmente debió ser común en los días de Pabló. Pablo argüyó que la justicia de Dios es qiimplida en la provisión que ha hecho de un medio para qué un pueblo pecaminoso sea hedió justo, en Cristo (vea Ro. 3:26). Venimos a Cristo sólo por la fe, no por las obras; Cristo como justicia para nosotros es un don de Dios para todos los que creen (vea Ro.5:17). Aquellos que procuran asegurar su salvación por las obras están regresando al concepto de justificación por la ley (vea Ru. 9:30-32).

La justificación puede parecer muy fácil para el hombre moderno, pero seguramente no fue fácil para Dios.

León Morris ilustra la dificultad en esta manera:

“Un vagabundo entra en su casa y roba algo costoso y precioso, pero a la postre usted lo perdona. Este perdón puede ser difícil pero no tan difícil como si usted descubriera que el ladrón era su mejor amigo. Ahora usted se siente traicionado, y es más difícil perdonar. Pero suponiendo que usted encuentra que el ladrón es su hijo. Toda clase de emociones surgen en usted. Usted lo perdonará, pues esa es la naturaleza paternal, pero no encontrará fácil el perdonarlo”.

Dios perdona a todos los que vienen a Cristo en fe. Su perdón no es fácil; mas El no sólo perdona sino que nos justifica también, nos hace como si no hubiéramos pecado. Él hecho de la justificación es un milagro de Dios que está rnás allá de la plena comprensión.

Ralph Neighbor ha dicho:

“Jesús jamás puede verme a mí sin mirar Su propia sangre. Porque yo le pedí que me perdonara y me limpiara con Su sangre, nadie en el cielo me puede ver oin mirarme a través de la sangre de Jesucristo”

Parea ver esta doctrina en el pensamiento de Ch.Finney (cf. http://www.gospeltruth.net/Span/sermons/lajustificacionporlafe.htm)

Roy T.Edgemon. doctrinas que creen los bautistas,p. 74-75

Soteriología

Soteriología

Objetivo de la materia: Estudio de la persona del Salvador en relación con las doctrinas de la salvación.

En otras religiones se tienen conceptos muy distintos:

  • En la mitología egipcia, que se refiere a la salvación del Ka y la momificación solemne, aunque no detallan un plan de salvación muy concreto.
  • En el Islam define la salvación del creyente escapando del fuego infernal cumpliendo los cinco pilares.
  • En el Budismo el fiel debe destruir el ciclo de reencarnaciones, dejando atrás el deseo como causa del sufrimiento y cultivar una moral y ética estrictas mediante el óctuple sendero
  • En el hinduismo poco o casi nada se habla de soteriología ya que aconseja al adepto llevar unas vidas ordenadas si se desea escapar de las futuras reencarnaciones.
  • En el judaísmo por lo menos se tiene una similitud soteriológica con las otras dos religiones monoteístas en cuanto a la observación de la Ley y una vida moral y físicamente buenas.

Al estudiar al hombre,vemos que es un ser en relación y que fundamentalmente estas relaciones podían resumirse en cuatro:

  • relación con Dios,
  • con sus projimos,
  • con la naturaleza y
  • consigo mismo.

El pecado, destuye estas relaciones primarias y pone al hombre en enemistad con Dios, y en conflicto también con si mismo y con su prójimo, destruyendo el mundo en que había sido colocado por el Creador, y sobre todas las cosas desintegrado interiormente, nos explica Floreal Ureta (p. 214)

El excelente libro de John Stott, ” The Cross of Christ. ” Al final del capítulo 6 escribe sobre una de las más evidentes realidades: el corazón del hombre natural es orgulloso y pecaminoso. El apóstol Pablo escribió sobre esto a los Corintios (1 Corintios 1: 18-31), cuando intenta enseñar sobre Cristo crucificado. Para el hombre natural este mensaje es una piedra de tropiezo.

Stott escribe,

El orgulloso corazón del hombre se revela ahí. Nosotros insistimos en pagar por lo que hemos hecho. No podemos tolerar la humillación de reconocer nuestra banca rota y permitir que alguien más pague lo que nosotros debemos. La noción que este alguien sea Dios mismo es demasiado para tolerar. Preferiríamos perecer que arrepentirnos, perdernos que humillarnos. Además, sólo el evangelio demanda tal auto-humillación de nuestra parte, pues sólo ella enseña la sustitución divina como el único camino de salvación. Otras religiones enseñan diferentes formas de auto-salvación. El hinduísmo por ejemplo, hace una virtud de negar admitir la pecaminosidad…Como lo escribe Brunner, ‘Todas las otras formas de religión-sin mencionar la filosofía-tratan con el problema de la culpa aparte de la intervención de Dios, y por lo tanto llegan a una conclusión barata. Para ellas el hombre evita la última humillación de conocer que el Mediador debe llevar la culpa en su lugar. Pero nosotros no podemos escapar la vergüenza de pararnos desnudos frente a Dios. No nos sirve tratar de cubrirnos como Adán y Eva en el jardín. Nuestros intentos de auto-justificación son tan inefectivos como las hojas. Debemos reconocer nuestra desnudez, ver al sustituto divino llevando nuestros trapos sucios en nuestro lugar, y permitiéndole vestirnos con su propia justicia.” página 161-162.

Doctrinas relacionadas con la materia

  • Gracia

Como usted quizás sepa, hoy nosotros vivimos bajo el pacto de la Gracia. Este bello sistema que Dios preparó de antemano para nosotros los que creemos en Cristo. Sin embargo no ha sido sin dificultades que se ha venido predicando el evangelio de la Gracia. Sí, porque eso es el evangelio, “La Gracia de Dios”. En este estudio veremos lo que es la Gracia, los problemas de la Gracia y como podemos vivir y crecer en la Gracia.

Que no es la Gracia

Para poder entender lo que sí es la Gracia, tenemos que comenzar hablando acerca de lo que no es Gracia, y que mejor que hablar del Pacto de la Ley para entender el concepto.

  1. La Ley:

  2. Antes que viniera la Gracia existió la Ley. La Ley era un pacto de obras. La Biblia dice que bajo el pacto de la Ley el perdón y la salvación se obtenian por medio de las obras, aunque esto era imposible y a no ser por la gracia de Dios aun bajo la ley, nadie hubiera sido salvo. La ley decia. si obedecias recibias recompensa (bendición), pero si desobedecias recibías castigo(maldición). Asi que como nadie podia guardar la Ley, todos estaban en maldición. Nadie podia vivir bajo la ley porque nadie podia guardar u obedecer la ley en su totalidad. Si guardabas toda la Ley pero fallabas en una cosa, te hacias culpable de toda la Ley. En contraste la Gracia no es un pacto de obras sino de fe como veremos mas adelante.

  3. Las limitaciones de la Ley:

  1. No puede justificar (Galatas 2:16; 3:11)

  2. No puede dar vida (Galatas 3:21)

  3. No puede dar el Espiritu Santo (Galatas 3:2, 14)

  4. No puede dar espiritualidad (Galatas 3:21; 5:5; Romanos 8:3)

  5. No puede perfeccionar o permanente lidiar con el pecado (Hebreos 7:19)

Lo que puede hacer la Ley:

  1. Trae maldición (Galatas 3:10-12)

  2. Trae muerte, mata (II Corintios 3:6-7; Romanos 7:9-10)

  3. Trae condenación (II Corinitios 3:9)

  4. Hace que el pecado sea revelado (Romanos 7:7-13)

  5. Declara el hombre culpable (Romanos 3:19)

  6. Mantiene al hombre atado al pecado y la muerte (Galatas 4:3-5, 9, 24; Romanos 7:10-14; Romanos 3:23-(El hombre en pecado no puede cumplir la ley porque esta lo condena).

Propósito de la Ley:

  1. Proveer una patrón de Justicia y rectitud (Deut. 4:8; Salmo 19:7-9)

  2. Revela la santidad y la bondad de Dios (Deute.4:8; Rom. 7:12-14)

  3. Identificar el pecado y revelar al hombre su condición (Rom. 19f; 7:7-8; 5:20; Galatas 3:19)

  4. Llevarnos a Cristo (Galatas 3:24)

Que es la Gracia

La gracia podemos definirla como el acto miseridordioso de Dios por el cual ofrece salvación y vida eterna a todos los pecadores que ponen su fe en Cristo para ser salvos. Creo que donde mejor podemos ver el mensaje de la Gracia es en las palabras de Jesús cuando dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16.

En el libro de Efesios 2 el apóstol Pablo nos habla acerca de esta Gracia tan poderosa que hemos recibido de parte de Dios y que nos da la salvación. “Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se glorie” (Efesios 2:8-9).

Cuando leemos los versos anteriores, podemos entender que la Gracia es el despliegue de Amor, Misericordia y de Perdón de Dios hacia una humanidad que no se lo merecia. Pues Dios ofreció su perdón aún “cuando estabamos en muertos en delitos y pecados”(Efesios 2:1,5).

El mensaje es claro:

El mensaje es claro:

  1. Dios ama al mundo pecador

  2. Dios da un medio de Salvación (Jesus)- (Todos los hombres- Tito 2:11)

  3. El pecador cree (Juan 3:16; Romanos 10:10)

  4. Se recibe salvación (Vida Eterna- Juan 3:16).

La Gracia es:

  1. “la Justicia de Dios” (Romanos 3:21-26)

  2. “La Ley del Espiritu Santo; Guianza del Espiritu Santo” (Romanos 8:1-2; Galatas )

  3. “La Ley de Cristo” (I Corintios 9:21; Explicita: Galatas 5:14; Mateo 7:12; 22:40; Stgo 2:8)

  4. “Libertad en Cristo”(Galatas 2:4; 5:1, 13)

  5. “El pacto de la libertad” (Galatas 4:22-26)

La gracia de Dios se ha manifestado universalmente para todo el mundo, pero también individualmente para cada uno. Dios trata con las personas a un nivel general o global pero tambien a un nivel personal.

El problema de la Gracia

Desde los tiempos de la iglesia primitiva ha existido problema con el Evangelio de la Gracia. En aquel tiempo, muchos judaizantes querian seguir viviendo bajo los preceptos de la ley, pues no habian entendido el verdadero significado de la Gracia. Lo peor del caso era que tambien querian hacer que los gentiles que ponian su fe en Cristo, guardaran tambien la Ley de Moises como ellos. A ellos no se les hacia muy dificil entender que eran libres en Cristo. Estaban tan acostumbrados a tratar de recibir la justificación por medio de las obras que les parecía imposible el que ahora con el simple hecho de haber creído en Jesús recibieran completa justificación.

En Hechos 15 se tuvo que llevar a cabo en Jerusalem el primer concilio de la Iglesia Cristiana para resolver el problema de los judaizantes que querian seguir imponiendo cargas a los nuevos creyentes en Cristo que eran de decendencia gentil. El Espiritu Santo guió a los apostoles a ordenar a los gentiles que no tenian que guardar la ley.

Hoy en dia el concepto de la Gracia es para algunos dificil de entender porque tambien piensan que tienen que hacer algo ademas de creer para poder salvarse. Cuando no se entiende el verdadero concepto de la Gracia, el hombre en su mente humana siempre tratará de ayudarse en su salvación por medio de obras.Algunos todavía creen y enseñan que aunque la Ley pasó, todavia existen aspectos de la ley que se deben de guardar y hasta piensan que ofenden a Dios y pierden su salvación si no lo hacen.

El espiritu legalista sigue vivo aún en muchas formas distintas en algunos grupos de cristianos en este tiempo. La religiosidad les atrae, se piensa que si no hay procesiones, ritos y obras distintas, no es posible que haya salvación o relación con Dios. El apóstol Pablo nos habla en contra de dejar la Gracia y volvernos a los debiles y pobres rudimentos que esclavizan, guardando dias, meses, tiempos y los años. (Galatas 4:8-11)

Algunas iglesias han sabatizado el domingo, se añaden ritos como el bautismo, a misa, la confesión a hombres que se hacen mediadores hacia Dios, la penitencia y los sacramentos como requerimientos y parte de la salvación. Algunos llamados evangelicos tambien tienen tendencias legalistas o tradicionalistas, por eso usan vasos de agua, ordenan ayunos forzados, toman el tiempo a los que oran y de estas maneras piensan que aseguran su salvación. El Apóstol llamó esta serie de prácticas y rudimentos del mundo: “tienen a la verdad cierta reputación de sabiduria en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne” (Colosenses 2:23)

Cuando no se tiene un conocimiento pleno acerca de lo que la Gracia representa y loque en realidad es en verdad para el creyente que esta en Cristo, se tratará de añadir otras formas de tradiciones para hacer su religión mas completa. Sin embargo la Gracia de Dios es completa, y tiene grandes bendiciones las cuales veremos mas adelante:

Los Beneficios de la Gracia

La gracia trae consigo beneficios, bendiciones y promesas que nunca antes existieron.

  1. Es un mejor Pacto (Hebreos)

  2. Nos salva (Tito 2:10; 3:4-7)

  3. Nos da vida Eterna (Juan 3:16)

  4. Nos declara justos (Romanos 5:17; I Pedro 5:12)

  5. Nos hace santos (Hebreo 10:14)

  6. Nos perfecciona (Hebreos 10:1, 14)

  7. Nos da mejores promesas (Hebreos)

  8. Nos capacita (Tito 2:11-12)

  • Para rechazar la impiedad y los deseos mundanos

  • Vivir sobriamente – Para nosotros mismos

  • Vivir justamente – Para con nuestros semejantes

  • Vivir piadosamente – Para con Dios

  • Para servir a Dios- (I Corintios 15: 9-10; Efesios 3:8; 4:7)

  1. Nos da la promesa del Espiritu Santo. (Galatas 3:2)

  2. Nos da la unción del Espiritu Santo (I Juan 2:20; II Corintios 1:21)

  3. Nos da dones (I Corintios 12; Romanos 12:3-8)

  4. Nos da la seguridad de la salvación (Efesios 1:3-14)

  5. Recibimos la plenitud de Dios (Juan 1:16-17)

  1. Viviendo y creciendo en la Gracia

La única manera de llegar a recibir la Gracia de Dios es através de la Fe.(Romanos 4:5, 16; 5:1-2)

  1. Permaneciendo Firmes y no volver al sistema de obras (Galatas 5:1)

  2. No usando la libertad como libertinaje para pecar.(Galatas 5:13)

  3. Amando a nuestro prójimo (Galatas 5:14)

  4. Siendo controlados por el Espiritu Santo, no por la carne.(Galatas 5:16; Efesios 4:18)

  5. No dando lugar a la vanagloria (Galatas 5:26)

  6. Restaurando al caído (Galatas 6:1)

  7. Sobrellevando las cargas de los otros (Galatas 6:2, 3)

  8. Sometiendo a prueba y llevando nuestra propia carga.(Galatas 6:4-5)

  9. Compartiendo con los demás (Galatas 6:6)

  10. . No cansarnos de hacer el bien (Galatas 6:9-10)

  11. . No despreciando a Cristo (Hebreos

  12. . No dejando de congregarnos (Hebreos 10:25)

  13. . No recibiendo la Gracia en vano (II Corintios 6;1; 12:9)

  14. . Confiando en la obra Cristo.


“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amo, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo  (por gracia sois salvos)”. Efesios 2:4-5

http://www.vidaeterna.org/esp/estudios/creciendo_en_gracia.htm

  • Elección
  • Predestinación
  • Propiciación:

“Es la ofrenda que apacigüa la ira de aquel contra quien se ha cometido una ofensa.”(Dicc. Bíblico).

A la luz de esta definición tan sencilla y tan clara podemos entender como Cristo es la ofrenda que apacigüa la justa ira de Dios motivada por el pecado del hombre. (Rom. 3:25, I Juan 2:2, 4:10) El pecado del hombre había violado la Justicia Divina y esa Justicia demandaba el castigo para el hombre. Cristo nos sustituye en la cruz. Dios nos castiga en Cristo, y así, habiendo satisfecho Su justicia puede ser propicia a nosotros.

  • Perdón
  • Salvación
  • Redencion:

En relación al hombre el sacrificio de Cristo es redención. El objeto de la propiciación y expiación es Dios pero el objeto de la redención, es el hombre. ¿Qué entendemos por redención? Dice el Dr. Scofield:

“La idea fundamental en los dos Testamentos es de compra mediante el pago de un precio y de liberación poderosa: ese precio es la sangre preciosa de Cristo y el pecador redimido por Su sangre es libertado del poder del pecado por el gran poder del Espíritu Santo.”

En el Antigüo Testamento el redentor tenía que ser pariente cercano. (Lev. 25:47-49) Cristo es el pariente de los judíos por cuanto es hijo de Abraham y de David. (Mat. 1:1) El es pariente cercano de todos los hombres por cuanto es hijo de Adán. (Luc. 3:23 y 38) En el libro de Exodo encontramos tipicada nuestra redención. Allí aprendemos que:

1. La rredención es obra de Dios. Isarael no podía hacer nada para salvarse del poder de Faraón en Egipto. Egipto es un tipo del mundo con su pecado y Faraón representa a Satanás como “el príncipe de este mundo”.

2. La redención se efectúa por medio de una persona, Moisés, el libertador de Israel es tipo de nuestro Gran Libertador: Cristo.

3. La redención es por derramamiento de sangre. La sangre del cordero pascual representada la sangre de Cristo. (I Pe. 1:18-19, I Cor. 5:7).

4. La redención necesitaba una manifestación especial de poder. En Exodo la sangre pagó el precio pero fue el brazo fuerte de Jehová el que libertó. En Ro 7, se presenta el creyente redimido por la sangre pero luchando con el pecado. En el capítulo 8 se presenta el poder de Dios en el Espíritu Santo para librar al creyente de la “ley del pecado y de muerte”. Hay que vivir en el capítulo 8y no en el 7.

En el Nuevo Testamento el verbo redimir lleva la idea de comprar un esclavo para ponerlo en libertad. Los hombres aparecen como esclavos “vendidos a sujeción de pecado”, (Rom. 7:14) “andando conforme a la condición de este mundo y conforme al príncipe de la potestad del aire”. (Ef. 2:2), “bajo maldición” (Gál. 3:10), “sentencia de muerte”. (I Cor. 1:10) Cristo es nuestro Redentor, habiéndonos comprado por el precio de Su preciosa sangre. (Mat. 20:28, I Tim. 2:6, I Ped. 1:18-19).

Recordemos que esta salvación es gratuita pero no barata, pues, costó el precio indecible de la sangre de Nuestro Señor. A los ya redimidos se nos dice: “Porque comprados sois por precio, glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” ( I Cor. 6:20)

En relación a Dios y el hombre el sacrificio de Cristo es reconciliación. La reconciliación de acuerdo con el teólogo J. S. Banks es:

“La deposición mutua de la enemistad”.

Esa enemistad de parte del hombre era personal y consistía en su actitud pecamnosa contra las leyes y carácter de Dios; de parte de Dios era enemistad judicial. Con el sacrificio de Cristo el hombre recibe el perdón de sus pecados y la libertad del poder del pecado: y su enemistad para con Dios es depuesta haciendo en cambio un verdadero amor para El. Dios, por Su parte, habiendo sido satisfecha Su justicia por el sacrificio de Cristo, perdona al pecador, olvida su pecado, y le restablece a la posición de hijo. (II Cor. 5:18-20, Col. 1:21, Ef. 2:16) Cuando eso sucede, el hombre y Dios han sido reconciliados.

Ya hemos visto lo que significó la redención para algunos desde el punto de vista de Cristo. Significó que Cristo dio su vida en rescate por la liberación del hombre y quien tenía prisionero o esclavo al hombre era Satanás. Dar un sentido muy preciso al concepto de rescate llevó a esta manera de pensar, pero el hombre pecador es un esclavo, ¿de Satanás? Pablo diría que el pecado es una fuerza del mal personificada y operante en el hombre (Ro. 7:14). No tenemos que forzar la figura más allá de esto. Hay una redención, una verdadera y total liberación del creyente, pero las cadenas invisibles y poderosas son las que el hombre con su propio pecado ha ido colocando en su personalidad. El querer y no poder, que es la expresión de la más cruel esclavitud del hombre, da paso en la experiencia de fe al grito triunfal: “Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro” (Ro. 7:25).

  • Expiación:

“Un acto por el cual se da satisfacción contraída por su comisión.” (Dicc. Bíblico).

Nuestro crimen era el pecado. El pecado es ofensa contra Dios. Las dos formas mediante las cuales podíamos satisfacer la justicia divina eran sufrir la pena de nuestro pecado o mediante un substituto. En el primer caso sería expiación personal en el segundo expiación vicaria. El resultado de la primera es condenación: el de la segunda es salvación, pues en este caso se efectúa un gran cambio: la culpa del pecador le es imputada a Cristo y la justicia de Cristo le es imputada al pecador, por cuya razón Cristo es crucificado y el pecador justificado. Nótese que en este caso la expiación es hecha por la parte ofendida (Dios) en lugar de ser por el ofensor. En ésto se manifiesta la gracia de Dios.

  • Justificación

El texto clásico sobre el concepto de la justificación es: “Justificado’s, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1), al que podríamos añadir: “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Ro. 3:28).

¿Qué significa que el hombre es justificado, o que Dios justifica al hombre? Para algunos la expresión tiene un sentido puramente forense. Se trata de que Dios no tiene en cuenta las faltas del hombre. Este sigue siendo un pecador, pero Dios, en Jesucristo, absuelve al hombre de toda culpabilidad. Pero esto, ¿es el todo de la salvación? Que el hombre es salvado, ¿significa solamente que es declarado justo por Dios? Evidentemente, la salvación es más que la justificación. Esta última es, apenas, un aspecto de la experiencia total que significa ser salvado. Nos bastará para hacer esta afirmación recordar lo que dice el apóstol Pablo:

  • “Por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Co. 1:30).

Las interminables discusiones sobre si Dios, al justificar al hombre, o ha hecho algo más que declararlo justo exactamente, o ha cambiado su naturaleza para que alcance la justicia, o solamente todo queda ceñido a esta declaración “judicial” de no imputación del pecado, pierden todo sentido si recordamos que la justificación es sólo un aspecto de la salvación. Ser justificados significa que Dios ya no pondrá al hombre que confía en la obra salvadora de Jesucristo en la obligación de responder por sus culpas. Pero Dios no solamente justifica; también por su Espíritu engendra una nueva vida en el hombre, lo santifica y lo redime, como hemos visto en el texto arriba mencionado.

  • Regeneración:

La regeneración apunta a la radical experiencia que significa la salvación. Otros términos para expresar el mismo concepto son elnuevo nacimiento” (Jn. 3:3, 6), “engendrados. . . de Dios” (Jn. 1:13; 1 Jn. 5:1), “renacer” (1 P. 1:3, 23). De acuerdo con este criterio ser salvado es andar “en vida nueva”, atreverse a manifestar la singularidad que implica la experiencia de fe. No que el bautismo produzca la regeneración, en el mejor de los casos, es el signo de ella. Se caracteriza por ser obra del Espíritu y estar más allá de las posibilidades humanas, como la fe misma (Mt. 16:17).

Hijo de Dios
Es una idea conceptualmente ligada a la anterior ya que el nuevo nacimiento es obrado en el hombre por Dios. “Mirad, qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! (1 Jn. 3:1, Biblia de Jerusalén).

A la vez, no es tan sólo una expresión figurada. Encierra una profunda realidad que el Espíritu se encarga de hacer evidente en la conciencia de cada cristiano (Ro. 8:14-17), una realidad que motiva la oración confiada (Mt. 6:9; 7:11; Le. 11:13).

Jesús también es “Hijo de Dios” pero no en el mismo sentido en que los son los cristianos (Jn. 20:17): “A mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”, expresiones de este último texto que hacen claro que hay una diferencia entre la manera en que Jesús es el Hijo de Dios y en que lo somos nosotros. La expresión sirve, con todo, para designar una nueva relación en que el hombre es colocado con Dios como consecuencia de su salvación. F.Ureta p. 215

  • Adopción

Un término que Pablo usa tanto es el sustantivo “adopción” (Ro. 8:15, 23; 9:4; Gá. 4:5) como el verbo “adoptar” (Ef. 1:5), En Romanos 8:23 tiene un sentido muy preciso qjje ¿’estaca el sentido escatológico de la adopción y la identifica con el a«’fto final de la salvación. Sin profundizar el tema, digamos que si ‘ser “hijos de Dios” señala la intimidad de la relación del salvado con Dios y destaca la inmanencia de Dios, el ser hijos por “adopción” aclara la calidad de esta relación y apunta a la trascendencia de Dios. En otras palabras, hay una diferencia “esencial” entre Dios y el hombre que la condición de ser el hombre “hijo de Dios” no puede desconocer. Vohiendo a lo que decíamos en el párrafo anterior: de nosotros se puede afirmar que somos hijos.

  • Glorificación

La glorificación del cristiano describe su completa y definitiva conformidad a la imagen de Cristo Jesús.

Es el último eslabón de la gran cadena de oro de la salvación y es tan seguro que va a suceder; el apóstol Pablo se refiere a ella como que ya ha ocurrido (Romanos 8:30).

Otra gran promesa es dada a nosotros en Filipenses 1:6. “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Dios nos hace como su Hijo. Ser glorificado es otra forma de decir que el creyente será “conformado” con el carácter de Cristo, el cual es el último propósito de Dios para el cristiano. Los cristianos no estarán más “destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). El gran plan de salvación de Dios alcanza desde la eternidad por venir a la eternidad futura, y Él logrará esto perfectamente. El plan de Dios va a tener éxito. Siempre existe el ahora y el todavía en lo que respecta a nuestra salvación. Somos salvos y seremos salvos. Somos justificados y un día vamos a ser glorificados. El apóstol Pablo habla de una realidad que ha llegado y la promesa que está por venir.

El apóstol Pablo estaba absolutamente seguro de que un día cada creyente en Jesucristo sería completamente como Cristo en carácter. Ese gran hecho debe de influir en las decisiones que hacemos y en nuestro comportamiento todos los días. No hay mayor aliento en la vida diaria en el hecho de que ya compartimos la gloria de Dios. Además, hay un eterno peso de gloria que acompaña al creyente cuando va al cielo. Más sufrimiento aquí, más gloria allá.

En la gran cadena de oro de la salvación, ni una sola persona se pierde. El llamado, justificado, glorificado. Nuestra glorificación es tan segura que a los ojos de Dios es tan buena como hecha.

La elección, el llamado eficaz y la justificación ya han tenido lugar en la experiencia del creyente, pero es la glorificación que tendrá lugar en el futuro.

Sin embargo, el apóstol Pablo habla de ella como que ya ha tenido lugar. Los eruditos de la Biblia se han preguntado ¿Por qué, entonces, Pablo utiliza el mismo tiempo pasado cuando él habla de la glorificación como lo hace para los demás actos de Dios? Muchos estudiosos sugieren que Pablo esta utilizando la idea Hebrea “profética pasada” por la que predijo que un evento está marcado como seguro de cumplimiento de modo que se describe como si ya ha tenido lugar. El cristiano no ha sido glorificado, ya que es en el futuro, pero su gloria es tan segura en el propósito eterno de Dios que Pablo puede decir, “a ellos también Él glorificó.”. J. B. Phillips dice,

Dios “los levantó por el esplendor de su vida como Sus propios hijos”.

Qué pensamiento tan maravilloso que Dios se preocupa tanto por Sus hijos que Él nos permite participar incluso ahora; ya que nosotros seremos completos cuando venga la gran consumación (1 Juan 3:1-2).

Nosotros compartimos la gloria de Dios, la bendita esperanza del regreso de Cristo. Por lo tanto, nada nos separa del amor de Dios en Cristo Jesús. Desde que Dios es por nosotros, todas las cosas trabajan para nuestro bien y Su gloria. El eterno propósito de Dios está constantemente avanzando hacia el cumplimiento de un objetivo (Rom. 8:17-23, 30, Col. 3:4, 1 Pedro 4:13; 1 Cor. 15:49, 2 Cor. 3:18; Fil. 3:21, 1 Juan 3:2)

La conformidad del creyente con Cristo incluye la transformación del cuerpo de nuestra humillación a la semejanza del cuerpo de la gloria de Cristo (Filipenses 3:21). Pablo tiene en mente la conformidad con la imagen del Hijo encarnado como glorificado por Su exaltación. Sin embargo, tenga en mente que el Cristo glorificado no deja de ser el Hijo eterno y es el Hijo eterno, quién es el Hijo glorificado encarnado.

Cristo es preeminente entre muchos hermanos. Él es el ” primogénito entre muchos hermanos. Cristo no se avergüenza de llamarnos sus hermanos. “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11, La Biblia, Versión Reina Valera). La glorificación de el cristiano no tiene sentido sin la manifestación de la gloria de Cristo. Nuestra glorificación está ligada a la venida de Cristo en Su gloria. Y después, nosotros debemos de ser como Él.

La Biblia nos enseña que esto es cierto que un día estaremos con Jesucristo y seremos completamente como Él. Nosotros no vamos a ser Dios como enseñan los cultos, pero vamos a ser como Cristo en Sus atributos de amor, gozo, paz, paciencia, misericordia, sabiduría, fidelidad, gracia, bondad, auto-control, etc. ¿Se esta convirtiendo como Él hoy?

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde esta Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1, La Biblia, Versión Reina Valera). Esa es la mejor preparación para nuestra glorificación venidera.

El objetivo de la salvación: el hombre

  • El hombre caido en sus pecados
  • Pecaminosidad del pecado y sus consecuencias
  • Necesidad de la redención
  • El proposito divino en la slavacion del hombre

Etapas

  • Eterno don de su gracia
  • Aparición historica de Cristo
  • Llamado personal de Dios a los pecadores por el evangelio
  • Santificacion moral a los creyentes por el Espíritu Santo
  1. El hombre caido en su pecado.
  2. La universalidad del pecado.
  3. El hombre no puede no pecar.
  4. Todos los seres humanos están bajo pecado (Ro. 3:9), influencia y consecuencia, está condenado.

2. La culpabilidad del pecado

  • Por el pecado el hombre es culpable
  • En Jesucristo se cargaba la culpa

La pecaminosidad del pecado y sus consecuencias

  • 1. Para la creacion
  • 2. Para la raza humana
  • 3. La muerte espiritual
  • 4. La muerte física
  • 5. La muerte eterna

Ramas de la teologia relacionadas con la soteriologia

  • Teologia
  • Cristologia
  • Neumatologia
  • Antropologia
  • Hamartiologia

Definición

El término soteriología se deriva de la voz griega “soter” que quiere decir salvador. Es pues, la Soteriología aquella división de la Teología General que trata de la obra principal de Cristo o sea la redención obrada por Su sacrificio. 1

(Del griego Σοτεριος, Soterios Salvación y λογος, Logos Tratado o discusión) Rama de la Teología y de la Religión, en especial de la cristiana, que estudia la Doctrina de Salvación, centrada en la persona y obra de Jesucristo y de como se hace posible la salvación espiritual en él. En algunas iglesias y sectas, se tienen diferentes conceptos derivados de la doctrina original como la Predestinación y la Salvación por Fe en el Protestantismo. 2

Heb. yasha: Amplitud =/= opresion

libertad,rescate,liberacion

Yasha: Sig: Liberar o socorrer, amparar, ayudar, conservar, defender, favorecer, guardar, libertar, librar, rescatar, salvador, salvar, victoria,auxiliar, aliviar, remediar, facilitar, traer victoria, traer salvación,poner en libertad, prosperidad, seguridad, sálvanos yá.

gr. soterio= cura,remedio,recuperación

La Salvación

Strong #

Transliteración

Idioma

Definición (# de veces usadas)

2421a

chayah

Hebreo

vivir (3)

3444

yeshuah

Hebreo

salvación (1)

3468

yesha

Hebreo

liberación, rescate, salvación, seguridad, bienestar (31)

3467

yasha

Hebreo

liberar (86)

4422

malat

Hebreo

esfumarse (8)

5127

nus

Hebreo

huir, escapar (1)

6845

tsaphan

Hebreo

esconderse, atesorar o guardar como tesoro(1)

8668

teshuah

Hebreo

liberación, salvación (16)

1295g

diasozo

Griego

traer con seguridad de (un peligro), salvar (1)

2343g

thesaurizo

Griego

almacenar, guardar (2)

4982g

sozo

Griego

salvar (36)

4990g

soter

Griego

salvador, Libertador (24)

4991g

soteria

Griego

liberación, salvación (42)

4992g

soterios

Griego

Salvo, trayendo salvación (5)

Palabras relacionadas

eleccion, expiación,propiciación,reconciliacion,regeneracion,justificacion,adopción,santificación,glorificacion

El Valor del Sacrificio

El Dr. Pendleton presenta tres ideas que ayudan a comprender el valor del sacrificio de Cristo y a ellas nos vamos a referir aquí.

A. El sacrificio de Cristo fue la consumación de los sacrificios antigüo-testamentarios.

De manera que los sacrificios del Antigüo Testamento eran representaciones o tipos del verdadero sacrificio, el de Cristo; y éste, a su vez, es el antitipo o la consumación de aquellos. (Heb. 9:9-12) El judío inteligente al ofrecer sus víctimas no miraba a ellas miraba al futuro, al gran sacrificio que Dios había prometido (Isa. 53) Por eso decimos que el valor de aquellos sacrificios era relativo mientras que el valor del sacrificio de Cristo es intrínseco, absoluto, real. Habiéndose ofrecido el verdadero sacrificio ya no hay que ofrecer más sacrificios por el pecado.

B. El Nombramiento de Dios.

Aquí mencionamos dos textos: “He aquí el Cordero de Dios” y “A éste señaló (selló) el Padre”. (Juan 1:29, 6:27) En el primer verso citado, Cristo es identificado como el Cordero de Dios, la víctima para el gran sacrificio que había sido ordenado por Dios desde la Eternidad; en el segundo se no sda la idea del cordero sellado con el sello del Templo – que en este caso es Dios quien lo señala (sella) y destina para el sacrificio, lo cual naturalmente ayuda a comprender el valor del sacrificio.

C. La Dignidad de la Persona.

Este es el argumento principal que hay que tomar en cuenta al evaluar el sacrificio de Cristo. Los sacrificios del Antigüo Testamento, según el argumento de la Epístola a los hebreos, carecían del valor para limpiar el pecado porque eran sacrificios de animales (Heb. 10:4), y por lo tanto carecían de la dignidad necesaria. En el caso de Cristo, Su divinidad añade una inigualable a Su persona y por tanto a Su sacrificio. De ahí que Su sacrificio pueda ser eficaz para el pecador, por cuanto Cristo tenía una naturaleza humana completa y perfecta y suficiente para salvar a todos los pecadores, pues, Su naturaleza divina le hace tener méritos infinitos e inagotables. (Juan 3:16, Heb. 2:9-14, I Tim. 4:10, Mat. 28:18-20).

La salvación:

Tanto la palabra salvación en hebreo (yasha) como en griego (soteria) implican ideas de liberación, seguridad, preservación, curación y salud.
Expresa y reúne en sí misma todos los actos y procesos redentores, justificación, redención, gracia, propiciación, imputación, perdón, Santificación y glorificaciòn.

Comprende tres tiempos o aspectos:

1. El creyente ha sido salvo de la culpa y la pena del pecado y está seguro en su salvación.

  • Luc. 7.50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.
  • 2 Cor 2. 5 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden;
  • Ef. 2. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
  • 2 Tim 1. 9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos

2. El creyente está siendo salvo del hábito y del dominio del pecado

  • Ro 6. 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
  • Fil 2. 2 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor
  • Ro 8. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

3. El creyente será salvo en el sentido de ser conformado a la imagen de Cristo.

  • Rom 13. 11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
  • Heb 10. 36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa (Jn 6.40).
  • 1 Ped 1. 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

La Salvación es por gracia mediante la fe, es una dádiva gratuita, y completamente aparte de las obras.

  • Rom 2. 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
  • Rom 4. 4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; 5 mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. 6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,
  • Rom 6. 23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
  • Efe 2. 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

El orden divino es: primero la salvación, después las obras.

  • Efe 2. 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
  • Tit 3. 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. 8 Palabra fiel es ésta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

Escrituras Acerca de la Salvación

Característica

Versículos

Trae alegría Isaías 25:9
No puede ser logrado por obras de hombres

1 Corintios 3:15, Efesios 2:8, 2 Timoteo 1:8-9, Tito 3:5

Hecho por el amor de Dios

Salmos 6:4, 17:7, 31:16, 109:26, Isaías 63:9, Tito 3:4

Hecho por Dios Deuteronomio 33:29, 2 Samuel 22:3-4, 1 Crónicas 16:35, Job 22:29, Salmos 6:4, 7:10, 20:6, 9, 28:8, 34:6, 54:1, 55:16, 57:3, 60:5, 71:2, 3, 4, 76:9, 80:3, 7, 19, 86:2, 106:8, 21, 47, 107:13, 19, 108:6, 109:26, 31, 116:4, 6, 118:25, 119:94, 145:19, Isaías 19:20, 25:9, 30:15, 35:4, 38:20, 43:3, 11, 12, 45:15, 17, 21, 49:26, 59:1, 60:16, 63:8, 9, Jeremías 14:8, 9, 17:14, Oseas 13:4, Zacarías 9:16, 10:6, Lucas 1:47, 1 Timoteo 1:1, 2:3-4, 4:10, 2 Timoteo 1:8-9, Tito 1:3, 2:10, 3:4, Judas 1:5
Hecho por Jesucristo Mateo 1:21, 18:11, Lucas 2:11, 7:50, 9:56, 19:10, Juan 3:17, 4:42, 12:47, Hechos 2:47, 4:12, 5:31, 13:23, Romanos 5:9, 10, 11:26, 1 Corintios 1:18, 2 Corintios 2:15, Efesios 5:23, Filipenses 3:20, 2 Timoteo 1:10, Tito 3:6, Hebreos 7:25, 2 Pedro 1:1, 10-11, 2 Pedro 2:20
Hecho para personas que confían en Dios Salmos 37:40, 55:16, 86:2, 119:94, 145:19, Isaías 30:15, 45:22, 1 Corintios 1:21
Hecho para personas que confían en Jesús

Mateo 16:25, Marcos 8:35, 13:13, Lucas 9:24, Juan 10:9, Hechos 16:31, Romanos 10:9, Hebreos 7:25, 1 Pedro 3:21

Hecho para pecadores 1 Timoteo 1:15
Hecho para aquellos que son humildes Job 22:29, Salmos 76:9, 116:6

Hecho para aquellos que creen

Lucas 8:12, 1 Corintios 15:2
Hecho para aquellos que acuden a Dios Salmos 60:5, 71:2, 107:13, 19, 108:6, 116:4, 118:25, 145:19, Isaías 19:20, 59:1, Jeremías 31:7, Zacarías 10:6, Hechos 2:21
Hecho para aquellos que acuden a Jesús Romanos 10:9, 10:13
Hecho para aquellos que tienen fe

Lucas 7:50, Efesios 2:8

Hecho para los rectos de corazón Salmos 7:10, Jeremías 4:14
Hecho por la gracia de Dios Hechos 15:11, Efesios 2:5, 8, 2 Timoteo 1:8-9
Hecho a través del Espíritu Santo Tito 3:5
Pocos son salvados Jeremías 31:7, Lucas 13:23-24, Romanos 9:27
Dios salva nuestras almas Salmos 6:4, James 1:21, 5:20
Dios salva nuestro espíritu 1 Corintios 5:5
Incluye el perdón del pecados Mateo 1:21, Hechos 5:31
Es eterno Isaías 45:17
Jesús salva nuestros cuerpos físicos Efesios 5:23
Conduce a la vida eterna 2 Timoteo 1:10
No hecho para el rebelde Salmos 18:27
No hecho para aquellos que rechazan a Jesús Marcos 16:16, 2 Tesalonicenses 2:10
Prometido por la palabra de Dios Hechos 13:23
Recibido a través del arrepentimiento Isaías 30:15
Los Salvos son llamados (predestinados) por Dios Salmos 20:6, 28:8, 57:3, 2 Pedro 1:10-11
Salvado del juicio Salmos 76:9, 109:31

Fuentes bibliograficas

  1. http://www.interbiblia.com/estudios/soteriologia.htm
  2. http://es.wikipedia.org/wiki/Soteriología
  3. http://conceptosteologicos.blogspot.com/2008_09_01_archive.html
  4. http://www.abideinchrist.org/selahes/aug7.html
  5. Floreal Ureta, Elementos de Teología Cristiana, Casa Bautista de Publicaciones
  6. John Stot, La Cruz de Cristo, página 161-162,ed.Vida

La Justificación: Un regalo para nuestro gozo

La Justificación: Un regalo para nuestro gozo

Posted: 28 Jun 2009 11:56 AM PDT

Ya han pasado 491 años desde que Martín Lutero clavó las 95 tesis en la catedral de Wittenberg, hecho que es considerado el punta pie de la reforma.

En uno de sus viajes a Roma, Lutero se da cuenta de cómo la iglesia católica cobraba por las indulgencias. Una indulgencia era la remisión (parcial o total) del castigo temporal por los pecados, es decir, cuando la gente pecaba iba y pagaba una cantidad de dinero y su pecado era olvidado. Esa era la forma como la iglesia decía a la gente que era justificada ante Dios.

Lutero, estudiando la Biblia, se dio cuenta que la forma de ser justificado no descansaba en ninguna obra que el hombre pudiera hacer sino que en la fe, que era un regalo de Dios.

Ahora nosotros no pagamos indulgencias, pero muchas veces creemos que Dios nos ve más justos según nuestras obras, según los méritos que nosotros podamos tener, pero Pablo nos enseña que nuestra justificación se basa sólo en los méritos de Cristo, nada se puede añadir a eso.

Lutero se dio cuenta de esto, tal como Calvino, en la lectura de la epístola de Pablo a la iglesia cristiana en Roma. De este epístola vamos a estudiar un pequeño pasaje que está en Romanos 4:23 – 5:5.

Texto:

Romanos 4:23 – 5:5

Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, 24 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, 25 el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.


3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Contexto:

El trozo bíblico que estudiaremos hoy está inserto en la epístola de Pablo a los Romanos. Esta carta es diferente a muchas otras de las escritas por el apóstol ya que no nace en el interés de la iglesia sino es motivada solamente por la voluntad del escritor. El libro es un sumario del mensaje del evangelio y su tema principal es la justificación por fe por medio de Cristo.

Después de los saludos, en el capítulo 1, Pablo habla de la necesidad que tienen todos los hombres de justificación ya que son pecadores. Luego expresa cual es el medio por el cual se puede obtener dicha justificación. En Romanos 3.21-31 encontramos lo que, para mí, es el corazón de la epístola, donde Pablo declara que significa justificación por fe. Del capítulo 5 en adelante el apóstol habla de los resultados de la justificación en los hombres.

El capítulo habla algo que es olvidado, quizás no entendido hoy por muchas iglesias: Nunca en la historia del mundo alguien a sido justificado por sus obras, incluso Abraham, el padre de los judíos fue justificado por su fe.

Aquí es donde se inserta nuestro texto: Romanos 4.23-5.5.

1.- La justificación por fe también es nuestra (4.23-25).

Así como Abraham fue justificado por su fe (Génesis 15.6 dice: Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia) nosotros también somos justificados de la misma manera.

Los versículos 23 y 24 del capítulo 4 nos dicen “Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro”

Lo que pasó a las personas del Antiguo Testamento no son sólo para que nosotros conozcamos sus casos, 1 Corintios 10:11 dice: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.” Ahora dice que lo que fue escrito a Abraham también se aplica a nosotros.

La justicia de Cristo ha sido y será imputada a todos los que creen en Él a lo largo de la historia de la humanidad.

En la antigüedad creían en uno que había de venir. Hoy creemos en uno que ya vino, en Jesús, que se hizo hombre para vivir y morir como un cordero que serviría como sacrificio por nuestros pecados. “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” dice el versículo 25.

Aquí Pablo puede estar citando el texto de Isaías 53:5 que dice “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”, este es uno de los textos que yo considero más fuertes, o más crudos, de los que nos explican la obra de Jesús por nosotros.

Pero Cristo no sólo murió por nosotros sino que también resucitó y mostró así que era el Hijo de Dios, Dios mismo hecho hombre. Si no fuera así nuestra fe en Él sería vana como dice 1 Corintios 15.14

Entonces, la justificación por fe también es nuestra forma de ser justificados. No podemos confiar que somos tan bueno que podemos merecer el cielo, Dios planificó una forma de redención, de salvación, tan perfecta que la arrogancia, el mérito humano queda totalmente afuera. Sólo un regalo de Dios puede hacernos justos delante de Él. Este regalo es la fe, es el cambió de nuestro corazón de piedra por un corazón blando, receptivo a su Palabra, un corazón que no puede decir que no a su llamado.

2.- Tenemos paz para con Dios (5.1-2).

El versículo 1 del capítulo cinco nos dice que el resultado de este tipo de justificación es la paz que ahora podemos tener con Dios.

El pecado que hay en nosotros producto de la caída y de nuestra naturaleza pecaminosa no sólo produce alejamiento de Dios sino que merece toda su ira. Hay enemistad entre nuestra voluntad y la voluntad de Dios. Romanos 8:7 dice: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios.”

Esta separación, esta enemistad no podía se resuelta por nosotros, ya que no podíamos ni queríamos hacerlo. Todo lo bueno que nosotros hacemos no nace en nuestra naturaleza sino que de Dios. Ya que Él es el que en nosotros produce así el querer como el hacer, nos enseña el mismo apóstol Pablo.

2 Corintios 5:18-19 dice “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” No nos está diciendo aquí que debemos reconciliarnos entre nosotros si estamos enojados, aunque en otras partes de la Biblia si se recomienda, sino que la palabra de reconciliación es predicar que Cristo murió por los pecados de los elegidos y por ello podemos tener paz con Dios. Dios ya no mira nuestro pecado, mira la justicia de Cristo en nosotros. Eso es algo maravilloso.

Adán, en su estado de inocencia tenía una relación con Dios que nadie más ha tenido en la historia, no había nada que separara a Adán de Dios después de caída esa relación se quebró, se terminó. Era necesario un mediador entre Dios y los hombres. Ese fue Jesús.

Por medio de Jesús hemos recibido la gracia de Dios. Hemos pasado de estar bajo la ira de Dios a estar bajo su amor, bajo sus cuidados. “También tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” nos dice el versículo 2. Y no sólo tenemos entrada en la gracia sino que estamos firmes en ella, perseveraremos en ella, podemos estar gozosos, alegres, en ella. Podemos gloriarnos y tener esperanza en ella nos dice el versículo.

¡Que grande es el amor de Dios! Mereciéndonos la muerte, la separación y el aborrecimiento por parte de Dios ahora estamos en sus cariñosas manos, bajo sus cuidados y seguros en lo que Él ha hecho por y en nosotros.

Entonces, la justificación por fe trae paz a nuestra relación con Dios y causa gozo en nuestra vida.

3.- Hay gozo en nuestra vida hasta en nuestros problemas (5.3-5).

Este gozo que recibimos como un fruto de la justificación por fe no sólo debe experimentarse en los momentos “buenos” de nuestra vida, también debe hacerse presente en nuestras tribulaciones.

Obviamente ninguno de nosotros desea tener una vida llena de problemas, pero cuando los tenemos no debemos abatirnos sino debemos gloriarnos en ellos.

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones” dice el versículo 3. No sólo nos gloriamos en la fe, en la gracia, en la esperanza sino que también el los problemas, son muchas instancias de gozo que Dios nos ha regalado.

Podemos aprender de Pedro y Juan. Hechos 5:41 nos dice que “ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre”. Gozosos de padecer afrenta, de ser avergonzados por causa de Dios.

Pero sigue Pablo en el versículo 2-5 y nos explica las causas de este gozo en la tribulación. Nos dice que la tribulación es una herramienta de Dios para nuestro crecimiento.

En última instancia la tribulación produce fe y esperanza. Y el apóstol nos da el camino en como el problema se vuelve esperanza: la tribulación produce paciencia; la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

No es que la tribulación por si misma produzca paciencia, sino que la paciencia que está en nosotros como fruto de la obra del Espíritu Santo sale a la luz, puede ser vista.

Gálatas 5:22-23 dice “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza,” esta paciencia no está en nosotros como una de nuestras características naturales sino que la paciencia es un regalo de Dios por medio del Espíritu Santo.

Continua: “la paciencia, prueba” dice la versión Reina Valera. No prueba en el sentido de tentación sino que de comprobación. La versión de Las Américas nos habla de un “carácter probado.” Cuando viene la tribulación y nosotros podemos tener paciencia en esos momentos y ver como Dios, en su tiempo, responde, vuelve todo para bien, podemos ver la comprobación de la obra de Dios, tenemos prueba de lo que Dios hace, podemos estar seguros que Dios es real, que se relaciona con sus hijos.

Debido a esa prueba podemos tener esperanza, una esperanza que no avergüenza o no desilusiona traducen otras versiones. Podemos confiar en Dios, podemos tener fe. Nada puede traer más desilusión que cuando no nos cumplen. Cuando voy a ver a mi polola y le digo que estaré en su casa a las 7 y llego a las 9 ella se desilusiona de mí, se pone triste y quizá la próxima vez no me espere a la hora que le dije.

Con Dios nunca nos pasará eso, siempre podemos ver su mano en nuestros problemas, por eso podemos tener esperanza.

Nuestra esperanza no nos avergüenzará nunca ya que está basada en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo y depositada en nuestros corazones por el Espíritu Santo como un regalo.

Conclusión:

Quiero concluir citando dos frases de Juan Calvino acerca de la justificación:

1.- Comentando el Salmo 79.8 (No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; Vengan pronto tus misericordias a encontrarnos, Porque estamos muy abatidos) dice “Solo podían alcanzar alivio de sus calamidades mediante la obtención de la reconciliación con Dios. Ese es el remedio soberano para cada tipo de adversidad; pues mientras Él esté airado contra nosotros, incluso nuestra prosperidad viene a ser improductiva de ventaja y felicidad”.

2.- Ahora comentando el Salmo 32.1 (Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.) dice “Los hombres, pues, solo serán bienaventurados después que sean gratuitamente reconciliados con Dios e imputados por Él como justos”

Calvino tenía muy clara la justificación por fe y los resultados de ella. Y de cómo sólo la reconciliación con Dios puede aliviarnos en nuestros problemas, ya que sin esa reconciliación, nada de lo que haga el hombre le traerá verdadera ventaja y felicidad.

Marcelo Sanchez Avila,http://reformadoreformandome.wordpress.com/