Jesucristo El Buen Pastor

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La doctrina de la expiacion en Controversia

Comprendiendo que la Expiación es algo más que comprender una teoría.
Busque en Google las palabras expiación junto con iglesia emergente, y su monitor pronto se recalentará en unos cuantos grados. Un debate en vivo (y no siempre civilizado) ha surgido entre quienes defienden las teorías clasicas de la Expiación y quienes las aprecian como una variación de la caricatura que Dorothy Sawyers dibujó hace 60 años:

Dios quería maldecir a todo el mundo, pero su sadismo vengatigo fue saciado por la crucifixión de su propio Hijo, quien era verdaderamente inocente, y, por lo tanto, una victima particularmente atractiva. Ahora Él maldice solamente a las personas que no siguen a Cristo o que nunca han escuchado de Él.

Desde la muerte de Jesús hace casi 2000 años, Teólogos como Origenes, Anselmo de Canterbury, Abelardo yJuan Calvino han propuesto maneras de entenderla: Como un rescate pagado a Satanás, una Satisfacción requerida por Dios, una influencia moral para la humanidad, una sustitución penal por el castigo de la humanidad. Algunas de estas teorías, haciendo referencias a sacrificios animales y a la ira de Dios, difícilmente convencen en estos tiempos modernos.

La Cruz es la imagen central del Cristianismo, y nos da una prueba vívida que, en las palabras del novelista Flannery O’Connorha sido, por todo su escándalo, hallada por Dios como algo por lo que vale la pena morir“. Sin embargo los teólogos de alguna manera deben explicar como la muerte de Jesús difiere en esencia de la muerte de cualquier otro líder. ¿Qué lo hizo necesario, y exactamente cómo afectó nuestra relación con Dios?

Durante la Semana Santa el año pasado, me encontraba reflexionando un poco en la justificación teórica de la Expiación en sus fundamentos prácticos.

¿Que es la Expiación?

“Un acto por el cual se da satisfacción contraída por su comisión.” (Dicc. Bíblico).

Nuestro crimen era el pecado. El pecado es ofensa contra Dios. Las dos formas mediante las cuales podíamos satisfacer la justicia divina eran sufrir la pena de nuestro pecado o mediante un substituto. En el primer caso sería expiación personal en el segundo expiación vicaria. El resultado de la primera es condenación: el de la segunda es salvación, pues en este caso se efectúa un gran cambio: la culpa del pecador le es imputada a Cristo y la justicia de Cristo le es imputada al pecador, por cuya razón Cristo es crucificado y el pecador justificado. Nótese que en este caso la expiación es hecha por la parte ofendida (Dios) en lugar de ser por el ofensor. En ésto se manifiesta la gracia de Dios.

Tres ideas de esa semana:

  • La Cruz hizo posible una nueva intimidad con Dios. Tres de los evangelios mencionan que en momento de la muerte de Jesús, una gruesa cortina dentro del temlo se rasgó de arriba a abajo, exponiendo el Lugar Santísimo. Tradicionalmente, una vez al año, en el día de la Expiación (Yom Kippur), el sacerdote podía entrar el temible Lugar Santísimo. Las preparaciones incluían baños rituales, vestimentas especiales, y cinco sacrificios de animales, y aún así el sacerdote ingresaba con aprehensión de cometer una ofensa. Él llevaba puestas campanas en su cadera y una cuerda alrededor de su tobillo para que si la campana se silenciara, otros sacerdotes pudieran recuperar su cuerpo.
El libro de Hebreos expone un vívido contraste: el autor afirma que los creyentes ahora pueden “acercarse al trono de gracia con confianza(4:16). Ninguna imagen puede ser tan impactante para los judíos devotos que el entrar con franqueza en el Lugar Santísimo. Por lo tanto, concluye el autor de los Hebreos, “acerquémonos confiadamente a Dios(10:22) . Gracias a Jesús, no necesitamos una cortina protectora, Dios ha provisto un Mediador suficiente para siempre.

Mientras visitaba los Estados Unidos en 1962, el teólogo Karl Barth se enfrentó a una pregunta que precisaba cuando exactamente había sido salvado. Barth respondió “sucedió una tarde en el año 34 dc cuando Jesús murió en la cruz“. El amor encuentra su camino de sobreponerse a todos los obstaculos de unirse con el amado, sin importar el costo.

  • La Cruz revela los límites de los logros humanos. Pablo escribió “y despojándo a las potestades y autoridades, las exhibió en un espectáculo público, triunfando sobre ellas en la cruz(Col 2:15) . Poncio Pilato hizo que se escribiera el crimen de Jesús -“Rey de los Judios“- en tres idiomas, un tributo irónico a la parodia de justicia. De hecho fue un espectáculo público cuando las refinadas autoridades de la época se agruparon frente a un hombre inocente, y el sistema de justicia más renombrado ejecutó la sentencia.
Winter Thomas Merton señala que “nadie vió la Resurrección. Todo el mundo vió la Crucifixión. Todo el mundo ve la Crucifixión. La Cruz está en todas partes“. Debe darnos una pausa, este símbolo de contradicción, cuando somos tentados a mirar a la pólitica o la ciencia para resolver los problemas más profundos de la humanidad. Cristo expuso como dioses falsos los mismos poderes en el que hombres y mujeres se enorgullecen de invertir mayor esperanza.
  • La Cruz trae a la luz una calidad inesperada de la divinidad: humildad. Como Pablo expresa en Filipenses 2: “su actitud debiera ser la misma que Cristo Jesús: quien siendo en forma de Dios, no consideró su igualdad con Dios como cosa a que aferrarse sino que se despojó a si mismo… se humilló a si mismo y se hizo obediente hasta la muerte – ¡incluso hasta la muerte en la cruz!(v. 5-8) . El pobre y aquel que se encuentra en desventaja responden por instinto a esta identificación personal: observe los sermones en Appalachia o las comunidades de base en América Latína que se centran en la Cruz. Los novelistas también lo saben: Graham Greene, Georges Bernamos eIgnazio Silone la hicieron del sacramento conmemorando la muerte de Jesús la pieza principal de sus más finas obras.

Cualquier otra cosa que podamos decir al respecto, la Expiación cumple el principio Judío que solo uno que ha sido herido puede perdonar. En el Calvario, Dios escogió ser herido.

MUERTE DE DIOS


MUERTE DE DIOS
DC


SUMARIO: I. Muerte de Dios y ateísmo moderno.—II. Muerte de Dios, muerte del teísmo.—III. Muerte de Dios y Dios trinitatio.
No es casualidad que la noticia de la muerte de Dios” que Nietzsche lanzara al viento al terminar el siglo XIX haya acontecido en la vieja Europa, bañada en el cristianismo. El Dios cristiano sabe, en efecto, lo que es la muerte, más aún, es un Dios que, justamente por ser Dios, permite que los hombres “lo arrojen de la vida”, como vio lúcidamente D. Bonhoeffer. Esta “diferencia del Dios cristiano da a aquella noticia su significado y alcance más profundos.


I. Muerte de Dios y ateísmo moderno

La expresión muerte de Dios tuvo, en efecto, su primer hogar en la teología cristiana, pero Hegel la elevó a categoría filosófica para significar la ausencia de Dios, el sentimiento básicamente ateo de la Modernidad. La subjetividad moderna se ha emancipado de la tutela religiosa y se ha afirmado, bajo el influjo de la religión de los nuevos tiempos, el protestantismo, autónoma y autosuficiente. En cuanto tal, ha perdido a Dios del horizonte, de la objetividad, lo ha tenido que perder para ser ella misma. Aunque sufre el dolor de su ausencia, no puede no querer esta ausencia y vive así en permanente desgarro, entre la afirmación de lo finito y la nostalgia del Infinito.

Para Hegel, esta experiencia histórica de la ausencia de Dios —del Dios cristiano— en la Modernidad es una experiencia en principio positiva, incluso necesaria como momento de verdad para un estadio ulterior del Espíritu. La ausencia de Dios, el ateísmo del “viernes santo especulativo es un paso obligado, aunque ciertamente doloroso, para la “resurrección de una nueva figura del Espíritu. La muerte de Dios adquiere entonces pleno sentido, como veremos más adelante.

Muy otra es la experiencia de la que Nietzsche se hizo portador al proclamar la buena-mala noticia de la “muerte de Dios. También fue para él “el más importante de los últimos acontecimientos”, pero su significación ya no era el obligado paso del viernes santo especulativo”, sino la definitiva pérdida de Dios en la historia moderna. Nietzsche piensa, como Hegel, en el Dios cristiano, pero en realidad es, como bien interpretó Heidegger, el Dios que, fusionado con la razón griega y transformado en poder, ha servido de pivote y fundamento de la metafísica y de la cultura occidental. Podría afirmarse por eso que la muerte de este Dios también era una experiencia positiva, un paso obligado para una etapa superior del Espíritu, y así la celebró Nietzsche asumiendo sus consecuencias. Sólo que ese paso no conducía a una nueva, más auténtica, experiencia e imagen de Dios, sino, como se ha dicho, a su completa ausencia. La denominada “teología radical de la muerte de Dios” tuvo la honradez y la valentía de tomarse en serio las “sombras” que la buena-mala noticia con la que Nietzsche se adelantó a su tiempo había ya extendido sobre Europa. Pero en este loable intento terminaron, también ellos, quedándose sin Dios. Así, en concreto, W. Hamilton, que considera al teólogo radical “un hombre sin Dios que no anticipa su vuelta”, aunque la espera pacientemente en su ausencia; Th. Altizer, que, apurando a Hegel, introduce a Dios de tal modo en la inmanencia que termina reduciéndolo a ella; y, sobre todo, Van Buren, quien no sólo proclama la muerte de Dios, sino el sinsentido de su mismo planteamiento’, cediendo a la fascinación de la razón positivista-instrumental, al “mito de lo que existe”, del caso (Horkheimer-Adorno). Seguir reivindicando el derecho a hacer teología sin Dios, como lo hicieron, era una empresa poco seria que sólo podía interesar a los estetas o, peor aún, a los comerciantes de modas.


II. Muerte de Dios, muerte del teísmo

La teología menos radical de la “muerte de Dios”, como la de G. Vahanian’ y la del obispo J. Robinson”, fue más consciente de las raíces cristianas de ese acontecimiento y su objetivo se cifró, en línea con la teología de sus mentores, F. Gogarten y D. Bonhoeffer, en superar el teísmo tradicional y el cristianismo convencional y en lograr una más genuina experiencia cristiana de Dios, un cristianismo iconoclasta” y “profético”, que diría Vahanian’°, capaz de servir al mundo sin pactar con él.

Fue, sin embargo, D. Bonhoeffer, como ya insinué, el que desarrolló la reflexión y las propuestas más serias en este sentido. Bonhoeffer se toma absolutamente en serio la muerte de Dios en la Modernidad como un verdadero “kairós” (Tillich) para reganar la genuina experiencia e imagen del Dios cristiano. La experiencia moderna de la ausencia de Dios en el mundo, del “etsi Deus non daretur”(H. Grotius), no es, según él, una experiencia de ateísmo, sino una experiencia del Dios cristiano que no sólo no compite con el hombre, sino que “nos deja vivir en el mundo sin la hipótesis de trabajo ‘Dios’, el Dios que, estando con nosotros, nos abandona (Mc 15,34).

Para Bonhoeffer, es la experiencia del genuino Dios cristiano que, a diferencia de los ídolos y también del Dios-poder del teísmo y de los filósofos, es un Dios débil que “se deja colgar por el mundo en una cruz”, se deja echar fuera del mundo y así sostiene al mundo, sufre con él y lo salva. “Dios se deja colgar por el mundo en una cruz; Dios está sin poder y débil en el mundo, y precisamente así y sólo así está entre nosotros. La ausencia de Dios en el mundo moderno, emancipado, puede ser por eso la gran oportunidad de descubrir el rostro del Dios de Jesús, que está ausente como poder pero presente como debilidad y amor, como lo que realmente es, y madurar así una fe purificada de falsa religión que rebaje a Dios a un “Deus ex machina”, una fe desnuda y gratuita que hace experiencia de Dios en la Cruz de Jesús. De aquí la necesidad, para Bonhoeffer, de una interpretación mundana,no-religiosa, del cristianismo. Pero ésta no significa en él ceder a la fascinación de la inmanencia, como sucedió en sus epígonos, los teólogos radicales de la “muerte de Dios”, sino más bien reconocer y hacerse cargo de la verdadera divinidad de Dios. Sólo una fe que se corresponda con esta divinidad será, según Bonhoeffer, capaz de afrontar con dignidad y de responder al desafio del ateísmo moderno”.


III. Muerte de Dios y Dios trinitario

Bonhoeffer supo captar con sorprendente lucidez el alcance de este desafío para la fe en el Dios cristiano. No fue mera casualidad que este descubrimiento lo hiciera en la cárcel, es decir, en la debilidad y el sufrimiento. Era justamente el lugar preferencial de acceso a la divinidad del Dios de Jesús. Y era también el lugar más ateo de este mundo moderno. Su ejecución y muerte cortaron su reflexión, la dejaron en fragmento. De otro modo, tal vez la hubiera llevado hasta el ser mismo de Dios y habría explicitado y desarrollado una teología trinitaria como respuesta a aquel desafío.

Antes que él, ya Hegel había abierto este camino pensando hasta el final las consecuencias de la muerte de Dios para el ser mismo de Dios, pensando la muerte de Dios como momento de verdad en Dios mismo, en la Idea suprema, en el Absoluto. La negación dolorosa, la muerte, pertenece a la historia misma de Dios, porque Dios es Espíritu que se despliega en lo otro de sí y retorna sobre sí plenamente pasando por lo otro. La muerte de Dios” no conduce al ateísmo, sino al Dios Trinitario. La teología de la Cruz y la doctrina de la Trinidad se fundamentan y complementan mutuamente. La reconciliación en Cristo, en la que creímos, —afirma— no tiene sentido si no se tiene conciencia de que Dios es trino’.

Esta filosofía del Crucificado en cuanto doctrina del Dios trino constituye un hito en la historia del pensamiento filosófico y teológico cristiano. Pero es una filosofía que pretende, a la vez, agotar todo el contenido de la teología; con lo cual abrió también el camino para la disolución del cristianismo, y en concreto de la idea de Dios, en pura proyección humana, como sucedió en la filosofía de Feuerbach, abocando en la “muerte de Dios del ateísmo, de cuya noticia Nietzsche se hizo eco y portador.

En la línea abierta por Bonhoeffer han sido sobre todo teólogos protestantes, como J. Moltmann o D. Sólle, quienes han desarrollado una teología trinitaria de la muerte de Dios en la Cruz de Jesús como respuesta al ateísmo del mundo moderno. La teología católica ha entrado tarde en el debate, porque tarde ha afrontado el desafío de la subjetividad moderna. Pero al entrar ha llevado el debate al terreno de la praxis, donde se decide el sentido o sinsentido del discurso de la muerte de Dios y donde el Dios cristiano se muestra como Dios de Vida y como comunidad trinitaria de amor. La teología latinoamericana de la Liberación, en efecto, ha abordado el desafio ateo de la Modernidad desde el reverso de ésta, desde el mundo de las víctimas, y allí la “muerte de Dios” se experimenta sobre todo en la muerte real de los pobres que producen los ídolos del mundo verdaderamente ateo, porque injusto e inhumano. Y esa experiencia ha conducido también a un replanteamiento del discurso sobre Dios, pero no tanto en un despliegue teórico, aunque también, sino sobre todo en cuanto discurso práctico, en cuanto praxis de liberación, de vida y de fraternidad, de las comunidadés que confiesan al Dios de Vida y Amor, al Dios trinitario. Esta es la respuesta más radical de la teología cristiana, más radical que la de la denominada teología radical, al desafio de la “muerte de Dios” en la Modernidad.

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Juan José Sánchez

Polémica en la India por imagen de Jesucristo con cigarrillo y cerveza

Polémica en la India por imagen de Jesucristo con cigarrillo y cerveza

16:16|Aparece en un texto escolar en una comunidad católica. La Arquidiócesis local ha manifestado su indignación por la “caricatura”.


BOMBAY. La imágen de Jesús con una cerveza y un cigarrillo aparece en los textos escolares.

La imagen de Jesucristo sosteniendo una lata de cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra, ha generado una fuerte reacción por parte de la Arquidiócesis de Bombay que ha considerado que es una falta de respeto para la comunidad católica.

El fotomontaje sobre la imagen del Sagrado Corazón de Jesús aparece en un libro de texto usado en clases de primaria del estado indio de Meghalaya, donde la fe cristiana es mayor, dijo el portavoz de la Conferencia Episcopal de la India, el hermano Joseph.

“Jesucristo, como persona divina, es central en la fe y la vida cristiana. El equivocado intento de empañar la imagen de Jesucristo es un acto muy censurable e incluso condenable”, manifestó Joseph.

Joseph aclaró que se ha ordenado a todos los colegios católicos dependientes de la Conferencia Episcopal de la India que prohíban en sus aulas los libros de la editorial Skyline Publication, que publicó a Jesucristo “caricaturizado”.

Por su parte, el portavoz de la Arquidiócesis de Bombay, Anthony Charanghat, indicó que “deberían prohibir el libro, porque hiere los sentimientos de los católicos y supone una falta de respeto”.

El portavoz de la Conferencia Episcopal de la India informó que se ha ordenado a todos los colegios católicos dependientes de la Conferencia Episcopal de la India que prohíban los libros de esta editorial en sus aulas.

En 2007 un diario tamil, grupo étnico de fe hindú, había provocado una polémica religiosa en Malasia al publicar un dibujo de Jesucristo en idéntica disposición.

Se trata de un dibujo dentro de un libro de texto usado en clases de primaria en el noroeste de la India. Jesús también aparece sosteniendo una lata de cerveza. El Episcopado pidió al Gobierno que tome medidas contra la editorial.

El portavoz de la arquidiócesis de Bombay, Anthony Charanghat, protestó este viernes por la inclusión de una imagen de Jesucristo fumando y sosteniendo una lata de cerveza en un libro de texto usado en clases de primaria en el noreste de la India.

“Deberían prohibir el libro, porque hiere los sentimientos de los católicos y supone una falta de respeto”, dijo a la agencia de noticias Efe por teléfono Charanghat.

La fuente dijo no haber visto el dibujo en cuestión pero aseguró estar al tanto de la polémica.

El portavoz de la Conferencia Episcopal de la India (CBCI), el hermano Joseph, instó esta semana al Gobierno a tomar medidas contra la editorial que publicó el libro, “Skyline Publication”.

Joseph informó de que la CBCI ha ordenado a todos los colegios católicos dependientes de la Conferencia Episcopal de la India que prohíban los libros de esta editorial en sus aulas.

“Jesucristo, como persona divina, es central en la fe y la vida cristiana. El equivocado intento de empañar la imagen de Jesucristo es un acto muy censurable e incluso condenable”, zanjó en declaraciones a la agencia de noticias IANS.

Según el portavoz, Jesucristo aparece “caricaturizado” en un libro de texto de primaria del estado indio nororiental de Meghalaya, donde la fe cristiana es mayoritaria, al aparecer “con un cigarrillo en una mano y una lata de cerveza en la otra”.

Curiosamente, en 2007 un diario tamil -grupo étnico de fe hindú- ya desató una polémica religiosa en Malasia al publicar un dibujo de Jesucristo en idéntica disposición.

Fuente: EFE /  Clarin.com

Dios el Hijo: Su Preexistencia

Dios el Hijo: Su Preexistencia 

por Lewis Sperry Chafer

Siendo al mismo tiempo perfectamente humano y perfectamente divino, el Señor Jesucristo es semejante y a la vez distinto a los hijos de los hombres. Las Escrituras son muy claras respecto a la semejanza de Él con los humanos (Jn. 1:14; 1 Ti. 3:16; He. 2:14-17), y lo presentan como a un hombre que nació, vivió, sufrió y murió entre los hombres. Pero de igual manera la Biblia enseña que Él es diferente a nosotros, no solamente en el carácter impecable de su vida terrenal, en su muerte vicaria y en su gloriosa resurrección y ascensión, sino también en el hecho maravilloso de su preexistencia eterna.

En cuanto a su humanidad, Él tuvo principio, pues fue concebido por el poder del Espíritu Santo y nació de una virgen. En cuanto a su divinidad, Él no tuvo principio, pues ha existido desde la eternidad. En Isaías 9:6 leemos: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado.» La distinción es obvia entre el niño que nació y el Hijo que nos es dado.

Así también en Gálatas 4:4 se declara: «Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley.» El que existía desde la eternidad, llegó a ser, en la plenitud del tiempo, «nacido (la descendencia) de mujer». Declarando que Cristo fue preexistente, meramente se afirma que Él existió antes de que se hubiera encarnado, puesto que todos los propósitos también afirman que Él existía desde toda la eternidad pasada. La idea de que Él era preexistente sólo en el sentido de ser el primero de todos los seres creados (la así llamada herejía arriana del siglo IV) no es una enseñanza moderna. Así las pruebas de su preexistencia y las pruebas para su eternidad pueden ser agrupadas juntas. Es también evidente que si Cristo es Dios, Él es eterno, y si Él es eterno, Él es Dios, y las pruebas para la deidad de Cristo y su eternidad se sostienen unas a otras.

La eternidad y deidad de Jesús es establecida por dos líneas de revelación: 1ª.) Declaraciones directas, y 2ª.) Implicaciones de la Escritura.

A. DECLARACIONES DIRECTAS DE LA ETERNIDAD Y DEIDAD DEL HIJO DE DIOS

La eternidad y deidad de Jesucristo están sostenidas en una vasta área de la Escritura, la cual afirma su infinita Persona y su existencia eterna igual con las otras Personas de la Trinidad. Este hecho no es afectado por su encarnación.

La Escritura declara en Juan 1:1-2: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.» De acuerdo a Miqueas 5:2: «pero tú, Belén Efrata, pequeño para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.»

Isaías 7:14 afirma su nacimiento virginal y le da el nombre de Emanuel, lo cual significa «Dios con nosotros». De acuerdo a Isaías 9:6-7, aunque Jesús fue un niño nacido, Él fue también dado como un Hijo y es llamado específicamente «el Dios fuerte». Cuando Cristo declaró en Juan 8:58:

«De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy», los judíos entendieron que esto era una afirmación de la deidad y la eternidad (cf. Ex. 3:14; Is. 43:13). En Juan 17:5, Cristo, en su oración, declaró: «Ahora, pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (cf. Jn. 13:3). Filipenses 2:6-7 dice que Cristo fue «en forma de Dios» antes de su encarnación. Una declaración más explícita se hace en Colosenses 1:15-19, donde se declara que Jesucristo es, antes de toda la creación, el Creador mismo, y la imagen exacta del Dios invisible. En 1 Timoteo 3:16 se declara a Jesucristo como «Dios… manifestado en carne». En Hebreos 1:2-3 el hecho de que el, Hijo es el Creador y la exacta imagen de Dios se declara nuevamente, y su eternidad se afirma en 13:8 (cf. Ef. 1:4; Ap. 1:11). La Escritura declara muy a menudo que Cristo es eterno y que Él es Dios. La educación contemporánea, la cual acepta la Biblia como la autoridad irresistible con excepción de algunas sectas-, afirma la eternidad y deidad de Cristo.

B. IMPLICACIONES DE QUE EL HIJO DE DIOS ES ETERNO

La Palabra de Dios constante y consistentemente implica la preexistencia y eternidad del Señor Jesucristo. Entre las pruebas obvias de este hecho pueden resaltarse varias:

1. Las obras de la creación son adjudicadas a Cristo (Jn. 1:3; Col. 1:16; He. 1:10). Por lo tanto, Él antecede a toda la creación.

2. El Ángel de Jehová, cuya apariencia se recuerda a menudo en el Antiguo Testamento, no es otro que el Señor JesucristoAunque Él aparece algunas veces como un ángel o aun como un hombre, Él lleva las marcas de la deidad. Él apareció a Agar (Gn. 16:7), a Abraham (Gn. 18:1; 22:11-12; véase Jn. 8:58), a Jacob (Gn. 48:15-16; véase también Gn. 31:11-13; 32:2432), a Moisés (Ex. 3:2, 14), a Josué (Jos. 5:13-14) y a Manoa (Jue. 13:19-22). Él es quien lucha por los suyos y los defiende (2 R. 19:35; 1 Cr. 21:15-16; Sal. 34:7; Zac. 14:1-4).

3. Los títulos adjudicados al Señor Jesucristo indican la eternidad de su SerÉl es precisamente lo que sus nombres sugieren. Él es «el Alfa y Omega», «el Cristo», «Admirable», «Consejero», «Dios fuerte», «Padre eterno», «Dios», «Dios con nosotros», el «gran Dios y Salvador» y «Dios bendito para siempre». Estos títulos identifican al Señor Jesucristo con la revelación del Antiguo Testamento acerca de Jehová-Dios (compárese Mt. 1:23 con Is. 7:14; Mt. 4:7 con Dt. 6:16; Mr. 5:19 con Sal. 66:16, y Sal. 110:1 con Mt. 22:42-45).
Además, los nombres que el Nuevo Testamento le da al Hijo de Dios se hallan íntimamente relacionados con los títulos del Padre y del Espíritu, lo que indica que Cristo está en un plano de igualdad con la Primera y la Tercera Personas de la Trinidad (Mt. 28:19; Hch. 2:38; 1 Co. 1:3; 2 Co. 13:14; Jn. 14:1; 17:3; Ef. 6:23; Ap. 20:6; 22:3), y explícitamente Él es llamado Dios (Ro. 9:5; Jn. 1:1; Tít. 2:13; He. 1:8).

4. La preexistencia del Hijo de Dios se sobreentiende en el hecho de que Él tiene los atributos de la Deidad: Vida (Jn. 1:4), Existencia en sí mismo (Jn. 5:26), Inmutabilidad (He. 13:8), Verdad (Jn. 14:6), Amor (1 Jn. 3:16), Santidad (He. 7:26), Eternidad (Col. 1:17; He. 1:11), Omnipresencia (Mt. 28:20), Omnisciencia (1 Co. 4:5; Col. 2:3) y Omnipotencia (Mt. 28:18; Ap. 1:8).

5. De igual manera, la preexistencia de Cristo se sobreentiende en el hecho de que Él es adorado como Dios (Jn. 20:28; Hch. 7:59-60; He. 1:6). Por lo tanto, se concluye que siendo el Señor Jesucristo Dios, Él existe de eternidad a eternidad. Este capítulo, que recalca la Deidad de Cristo, debe estar inseparablemente relacionado con el que sigue, en el cual se da énfasis a la humanidad del Hijo de Dios, realizada a través de la encarnación.

PREGUNTAS

 

 

1. Contrastar la evidencia para las naturalezas humana y divina de Cristo.

2. ¿Cuáles son algunas de las evidencias para la eternidad del Hijo de Dios?

3. ¿Cómo la eternidad de Dios prueba su deidad?

4. ¿Qué implicaciones adicionales hay de sus obras que el Hijo de Dios es eterno?

5. ¿Cómo las obras del Hijo de Dios prueban su deidad?

6. ¿Cómo está sostenida la eternidad de Cristo por sus títulos?

7. ¿Cómo está la eternidad de Cristo sostenida por sus otros atributos?

8. ¿Cómo los atributos de Cristo prueban su deidad?

9. ¿Cuán importante es para nuestra fe cristiana la doctrina de la deidad y eternidad de Jesucristo?

Fuente: http://www.seminarioabierto.com/doctrina107.htm

“La luz no es el lugar donde más cómodos se sienten quienes defienden las tesis del Opus Dei”

“La luz no es el lugar donde más cómodos se sienten quienes defienden las tesis del Opus Dei”

Imagen ampliada
Javier Fesser y Nerea Camacho, director y protagonista de la película, en septiembre en el Zinemaldia.
Foto: efe

Pamplona.”Todos los caminos son válidos, todos los que a uno le hagan feliz y no hay un solo camino como el Opus Dei propone”. Así se expresa Javier Fesser, en plena gira promocional de Camino, la historia de una niña que se enfrenta al mismo tiempo a dos acontecimientos nuevos para ella: enamorarse y morir. La película se inspira “en parte” en el caso de Alexia González-Barros, la hija menor de una familia del Opus Dei que murió de cáncer en 1985 en Pamplona y que actualmente está en proceso de canonización. Ya se han dicho y escrito demasiadas cosas sobre su trabajo, ahora habla el director.

Vi la película ayer y todavía tengo un nudo en la garganta…

Es una película que no sólo va a tardar en abandonar a quien la ve, sino que creo que crecerá en su cabeza. Y me parece que es bueno porque abre puertas para hablar de muchas cosas.

¿De qué cosas quería hablarnos con esta historia?

Hay una idea de Dios que está presente en toda la película y estoy comprobando que esa idea afecta absolutamente por igual a quien siente muy cercano o muy lejano ese concepto. Y pasa lo mismo con los comportamientos y las actitudes que refleja la película. Yo creía que el Opus Dei era más ajeno a la gente en general y resulta que muchas personas conocen algo o alguien relacionado con él y la verdad es que veo que es un asunto que suscita mucho interés. Pero, por encima de todo, Camino es una película que habla del amor y creo que eso nos toca a todos los que tenemos corazón.

La película se enfrenta a su primer fin de semana en las salas comerciales, ¿cómo espera o cómo le gustaría que la recibiera el público?

En primer lugar, me gustaría que la gente se situara delante de la película olvidando todo lo que ha oído sobre ella hasta ese momento y que deje que sea la película la que le hable. Y, luego, confío en que despierte reacciones diferentes, porque cuando no haces una historia desde una tendencia concreta ni tratas de darle ningún recado a nadie, lo lógico es que lo que abordas provoque cosas muy distintas, y deseo que, en este caso, nos lleve a un debate interesantísimo.

La película ya ha generado polémica, sobre todo del lado del Opus. ¿Qué le parece los comentarios que le han dirigido a usted personalmente y a la película en particular?

La verdad es que me he documentado tanto acerca del Opus Dei y he leído tanto sobre gente que ha estado ahí metida que en parte no me extraña lo que está pasando. De hecho, he podido comprobar cómo, caso tras caso, se repite la misma operación de manipulación y desprestigio de quien disiente de ellos o, como en este caso, de quien sólo pretende retratarles, algo que parece que no les gusta demasiado. La luz no es, precisamente, el lugar donde más a gusto se sienten quienes defienden las tesis del Opus Dei.

En parte es lógico que les haya molestado la película, sobre todo porque el Opus no sale muy bien favorecido en este retrato.

Si no sale bien parado es porque lo que defiende no se sujeta de ningún modo. La película les retrata de una forma bastante fidedigna. Además, a medida que se va exhibiendo en distintos lugares, recojo nuevos datos y testimonios. Básicamente, me están llegando muchísimas opiniones de personas que han vivido en su carne algunas de las cosas que cuento y todas ellas coinciden en señalarme que me he quedado corto.

Tras ver la película se percibe que se sustenta en una gran motivación. ¿Necesitaba contar esta historia?

Absolutamente. Necesitaba comprender cosas a las que no les encontraba el sentido. Además, esta película habla de cosas que me afectan mucho personalmente, que tienen que ver con mi educación y con lo que me preocupa y que aquí aparecen mezcladas en una sola historia que aprovecha para abordar cuestiones que a veces puede parecer que están dormidas, olvidadas o solucionadas y que no lo están tanto.

Alguna vez ha comentado que ésta es también una historia que habla del fanatismo y del monopolio de la fe que ostenta cierta gente.

Así es. Pero no hablo sólo de la gente que monopoliza la fe, sino también la idea de Dios, la figura de Jesucristo y la forma correcta de actuar. Yo me niego a pensar que el amor al prójimo esté relacionado con ninguna religión y con ninguna iglesia, templo o cualquier otro lugar del mundo.

A la familia de Alexia González-Barros, la niña en la que se inspira la película, parece no haberle gustado nada. ¿Le preocupa?

En absoluto. Me preocupa cero la opinión de quienes no han visto la película.

Otras opiniones, esta vez de profesionales que sí han visto la película, defienden que lo que puede haber molestado al Opus es el retrato desapasionado y sin aspavientos que hace de su modo de vida. ¿Ése es el tono que quería que pesara en la cinta?

Sí, es totalmente deliberado. Y creo que es precisamente eso lo que más desconcertado tiene a quien no le gusta el retrato que sale de la película. Porque, sinceramente, no se me ocurre ni una sola palabra, frase, mirada, detalle o acto, por pequeño que sea, que alguien pueda negar. Todo lo que sale es exactamente así y muchas actitudes tienen que ver con la manipulación de los sentimientos.

Y, junto a esa visión tan realista, propone también otra más fantástica, sobre todo en lo que tiene que ver con el mundo interior de Camino. ¿Es la fantasía un modo de aliviar el dolor de la protagonista?

El uso de los sueños de Camino es una herramienta para llegar a conocer lo que realmente siente, piensa y desea. Resulta difícil articular y expresar lo que pasa dentro de la cabeza de un niño de 11 años, sobre todo si, como en este caso, vive en una familia en la que no se propicia que pueda decir lo que quiere hacer con su vida y elegir cuál sería su lugar en el mundo.

En la película, quien no permite a la niña seguir su camino es la madre, a la que retrata de un modo demoledor. ¿No tuvo miedo a la hora de presentarla tan radical?

No, miedo no. Sí he sentido responsabilidad porque, en definitiva, estaba trabajando con un personaje que es un ser humano. Pero si algo tiene la película es que presenta a alguien que puede estar a años luz de un espectador que, sin embargo, en un momento dado sienta el deseo de abrazarla y calmarla. Es un personaje grandísimo y el giro que experimenta en la historia demuestra, una vez más, la objetividad de la película. Ella no es ni la mala ni la bruja, sino todo lo contrario.

Por cierto, Nerea Camacho es un descubrimiento impresionante.

Es un milagro y creo que tiene un futuro gigante por lo inteligente que es y por el talentazo que tiene. Yo la llamaba desde el primer día la máquina de emocionar gente porque creo que tiene un montón de recursos y que de cualquiera de ellos surgen emociones. Me parece que el trabajo que ha hecho ha sido riquísimo.

Seguro que le interesará saber que, durante la proyección en Pamplona, se escuchaban risas y murmullos cuando se mostraba el modo de vida en los pisos de numerarios. Como si nos pareciera increíble.

Pues es totalmente real y se repite una y otra vez. En concreto, los detalles de este tipo de comportamiento provienen del Vademécum de las sedes, que es un documento interno del Opus Dei donde se explica exactamente cómo se deben comportar las numerarias auxiliares, cómo deben servir a los numerarios, cómo se tienen que abrir y cerrar las puertas, quién tiene la llave… Y, así, un sinfín de datos, incluido el hecho de que en el botiquín de las numerarias jamás deben faltar antidepresivos. Ahí no hay nada inventado, tanto es así que hay quien me ha dicho que lo que he mostrado no es ni la mitad de la mitad de la claustrofobia que se puede sentir ahí dentro.

Decía que parece increíble porque la película muestra cosas que suceden en pisos de edificios de nuestra ciudad y que ni siquiera imaginamos.

Es que el mundo del Opus es muy cerrado, aunque presume de ser muy abierto, igual que presume de libertad. Y lo que muestra la película es rotundamente así.

También hay quienes le han acusado de maniqueo porque, según dicen, pone bien a los no creyentes y mal a los creyentes.

Pues esas personas deberían ver la película, ya que, de hecho, la única enfermera borde que sale es atea y los primeros médicos que atienden a la niña en Madrid son fríos y deshumanizados. En cambio, tanto el personal como el capellán de la clínica universitaria se presentan con mucha amabilidad. Lo que ocurre es que, en muchos casos, detrás de esa cáscara agradable se esconde un interés que, básicamente, consiste en resultar atractivo para que la gente se acerque. Es lógico, el director comercial de una fábrica no puede resultar antipático.

¿Se puede temer a una película?

Nunca, no. Soy consciente del poder del lenguaje del cine; se puede usar para construir o para destruir; yo creo que siempre lo he utilizado para construir y para que nos entendamos todos un poco mejor.

¿Recomendaría a los miembros del Opus Dei que fueran a ver su película?

Totalmente. Ayer (por el jueves), volví a ver la película en el preestreno en Madrid y volví a reafirmarme en que es imposible que ofenda a nadie que no tenga una opinión preestablecida o un prejuicio determinado. Es imposible que no te llegue de algún modo. La película está construida con tanto cariño y tanto esfuerzo que confío absolutamente en ella para deshacer cualquier entuerto. Duermo muy tranquilo y muy feliz.

Ésta ha sido su primera incursión en el drama de ficción, ¿seguirá con este género?

Seguiré por el camino de contar historias con honestidad.