Descubren una calle romana del siglo II en Jerusalem

Descubren una calle romana del siglo II en Jerusalem                                                                   15/11/2007
(AJN) – Arqueólogos israelíes encontraron en Jerusalem restos de un callejón perteneciente a la época en que los romanos destruyeron el Segundo Templo judío.

La Autoridad de Antigüedades de Israel anunció el descubrimiento de una calle techada y una casa de baño que pueden aportar las claves para reconstruir el diseño de la Jerusalén romana, informó el diario Haaretz.


Los arqueólogos aseguraron que el callejón, de 30 metros, era usado por los romanos como nexo entre la central calle Cardo, la casa de baño y el puente hacia el Monte del Templo, donde se ubicaba el antiguo templo judío.


“Encontramos pedazos de calles romanas todo el tiempo pero este descubrimiento ayuda a ordenar las piezas que componen la Jerusalén del Imperio de Roma”, explicó el arqueólogo regional de la capital israelí Jon Seligman. “Fue un momento de eureka”, añadió.


Los romanos arrasaron con el Segundo Templo durante el saqueo de Jerusalén en el año 70 DC y construyeron, luego, una colonia en el área, denominada Aelia Capitolina.


Según los arqueólogos, la calle está muy bien preservada y, una vez restaurada, formará parte del circuito para visitantes que recorre los túneles del muro occidental del antiguo Templo.


Este descubrimiento contribuiría a la teoría de que el complejo del Monte del Templo fue un punto central de la vida romana en la actual capital israelí.


Seligman sostuvo que el hallazgo alguna vez condujo a un importante puente sobre un barranco conocido durante el tiempo de Jesús como el Valle de los productores de queso.
LM-MF

fuente bibl:

http://shalom-mission.com.ar/arqueologia_biblica.htm

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Arqueólogos descubren en Jerusalén un túnel de la época de Cristo

Arqueólogos descubren en Jerusalén un túnel de la época de Cristo

Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Jerusalén un túnel de 70 metros que data de la época de Cristo, anunció el domingo el departamento israelí de Antigüedades.

El túnel fue utilizado por los habitantes de Jerusalén para huir de la ciudad durante el asedio romano en el año 70, aunque en realidad se trataba, según uno de sus descubridores, el arqueólogo Eli Shukrun, ‘del principal túnel que servía para drenar el agua en la época antigua y se cruza con la principal calle de la ciudad’.

‘El túnel se encuentra en excelente estado de conservación y fue descubierto por casualidad, hace dos semanas, durante una excavación en la Ciudad de David’, el casco antiguo de la capital israelí, en lo que actualmente es el barrio palestino de Silwan, explicó Shukrun a la AFP.

En algunos tramos, el túnel tiene tres metros de altura, está consolidado por piedras perfectamente alineadas y transcurre desde la piscina de Shilo hasta unos 10 metros al oeste del Muro de las Lamentaciones, último vestigio del templo judío destruido por los romanos en el año 70.

En el túnel se han encontrado monedas, lámparas de aceite y fragmentos de vasijas de la época romana. Según el historiador Flavius Josèphe, del siglo I, el túnel sirvió a los habitantes de Jerusalén para huir o esconderse durante el asedio romano.

‘Lo importante de este hallazgo es que nos permitirá aumentar nuestros conocimientos sobre la vida cotidiana de la Jerusalén de aquella época’, indicó el arqueólogo.

Fuente: http://actualidad.terra.es/
Encuentran túnel que refugió a los judíos que huían de los romanos

En septiembre 2007 encuentran Un túnel utilizado por los habitantes de Jerusalén para huir de la ciudad durante el asedio romano en el año 70 fue descubiero recientemente en Israel.

Según uno de sus descubridores, el arqueólogo Eli Shukrun, “el túnel principal que data de hace 2,000 años servía para drenar el agua en la época antigua y se cruza con la principal calle de la ciudad”.

“El túnel se encuentra en excelente estado de conservación y fue descubierto por casualidad, hace dos semanas, durante una excavación en la Ciudad de David”, el casco antiguo de la capital israelí, en lo que actualmente es el barrio palestino de Silwan, explicó Shukrun a la AFP.

En algunos tramos, el túnel tiene tres metros de altura, está consolidado por piedras perfectamente alineadas y transcurre desde la piscina de Shilo hasta unos 10 metros al oeste del Muro de las Lamentaciones, último vestigio del templo judío destruido por los romanos en el año 70.

En el túnel se han encontrado monedas, lámparas de aceite y fragmentos de vasijas de la época romana. Según el historiador Flavio Josefo, del siglo I, el túnel sirvió a los habitantes de Jerusalén para huir o esconderse durante el asedio romano.

“Lo importante de este hallazgo es que nos permitirá aumentar nuestros conocimientos sobre la vida cotidiana de la Jerusalén de aquella época”, indicó el arqueólogo.

El túnel fue cavado debajo de la que se convertiría en la principal ruta de Jerusalén en la época del Segundo Templo, que los romanos destruyeron en el año 70, informaron en conferencia de prensa los arqueólogos encargados de dirigir la excavación, el profesor Ronny Reich, de la universidad de Haifa, y Eli Shukron, de la Autoridad de Antigüedades de Israel.

El túnel estaba sepultado entre los escombros del saqueo, y las partes que quedaron expuestas se han preservado intactas.

Las paredes están formadas por piedras de un metro (3 pies) de profundidad, y alcanzan en algunos lugares una altura de 3 metros (10 pies). Están cubiertas por pesadas losas que fueron el principal material de construcción de la ruta principal, dijo Shukron.

Dentro del túnel fueron encontrados piezas de cerámica, fragmentos de vasijas, y monedas de la época del Segundo Templo, señaló Reich.

El túnel muestra que los gobernantes de la ciudad se preocupaban por el bienestar de sus habitantes al organizar un sistema que drenaba el agua de lluvia y evitaba las inundaciones, indicó Reich.

El famoso historiador judeo romano Flavio Josefo informó en su “Historia de los Judíos” que muchísimas personas se refugiaron en el túnel y vivieron allí hasta que lograron huir de la ciudad a través de su extremo sur.“Fue un sitio donde las personas se ocultaron y huyeron de la incendiada, destruida Jerusalén”, dijo Shukron.

Fuente AP /AFP

fuente bibl: http://historia-antigua.blogspot.com/2007/09/arquelogos-descubren-en-jerusaln-un.html

http://elnoticierocristiano.com/index.php?option=com_content&task=view&id=94&Itemid=38

!Oh Jerusalén!

!Oh Jerusalén!

Enero 18, 2009 by Eugenio Fernandez 

J. Eugenio Fernandez
Decano de la Facultad y Profesor de Biblia y Comunicacion en IBSTE. (Instituto Biblico y Seminario Teológico de España).

Eugenio Fernandez

Nos quema en las manos. El conflicto Palestino-Israelí nos desborda. No sabemos muy bien que decir desde la teología cristiana. La brutalidad de la respuesta del ejército judío nos sobrecoge ciertamente; pero por otro lado, nuestra evidente simpatía nos inclina condescendientes al antiguo pueblo de Dios. El absoluto y justificado recelo por los pueblos islámicos es el tercer elemento en discordia, que viene a hacer de éste maldito coctel de muerte y destrucción algo indigerible para nuestra minúscula, simplista y lerda capacidad reflexiva evangélica. Esto se ha hecho evidente en estos días en la forma en la que, nos hemos agarrado como a un clavo ardiendo, al artículo de Pilar Rahola publicado por la Vanguardia sobre el conflicto de Gaza. Me han rebotado por email no se cuantas veces el susodicho articulo desde que se publicó el pasado día 2 de Enero, y ya está bien. ¿Eso es todo lo que se nos ocurre? ¿A eso se limita nuestra reacción? Porque si se dan cuenta, estamos usando el artículo para decir que, “lo que ocurre Gaza es una brutalidad; pero es que, los otros son más brutales todavía; por lo tanto, mejor es mirar a otro sitio ante la barbarie y no darle demasiadas vueltas, al fin y al cabo los otros son unos salvajes incivilizados”. Pobre muy pobre es nuestro análisis de la biblia y de la historia si todo lo que podemos decir es eso que pensamos y que no nos atrevemos a confesar en voz alta.

¿Cómo conjugar nuestra simpatía por Israel con la realidad trágica del atropello, del abuso, de la destrucción y de la masacre, que se prolonga ya por más de sesenta años desde el malogrado, (nunca mejor dicho mal-logrado), reconocimiento del estado de Israel en 1947 por las Naciones Unidas? ¿La vida y las enseñanzas del judío Jesús de Nazaret pueden echar algo de luz sobre el conflicto hebreo? ¿Es realmente una hermenéutica bíblica sana la interpretación literalista -que no histórico literal- de los pasajes proféticos y apocalípticos sobre la pretendida restauración terrenal de Israel? O algo tan pastoral e insignificante (permitidme la ironía) de, ¿Cómo explicar nuestras torpes, simplistas y xenófobas interpretaciones al nuestros hermanos de la franja de Gaza, la iglesia palestina que cree en Jesucristo y que pierden familiares, que son echados de sus casas, y que carecen de lo básico por el bloqueo? No sé, pero me da la impresión de que andamos un poco desajustados, porque nos importa más un Israel incrédulo, que nos ignora y nos ningunea cuando no nos necesita, que un hermano cristiano palestino que mira horrorizado lo que está ocurriendo con su país, su casa, su familia, y nuestro apoyo cristiano occidental al invasor sionista.

Lo primero que se hace evidente de éste Israel de hoy es, que es un pueblo replegado sobre sí mismo y acosado por el entorno. Un pueblo en un permanente estado de guerra donde el vecino es el enemigo a abatir y donde la única misión es sobrevivir haciendo el mayor daño posible a fin de infundir miedo a los pueblos de alrededor más grandes y más numerosos. La venganza multiplicada por diez es la máxima para evitar que los echen al mar. ¿Dónde queda la responsabilidad de los judíos para cumplir con el pacto Abrahamico de ser bendición a todas las familias de la tierra? ¿ Donde queda el incómodo Dios de Jonás que le dice al nacionalista profeta: tanto te enojas por tu calabacera y no tendré yo piedad de Nínive aquella ciudad donde hay mas de ciento veinte mil personas y animales? (Jonas 4) ¿Por qué en vez de las buenas nuevas de parte del Dios creador y libertador se ha llegado a un punto donde lo que traen son las malas nuevas de las bombas de fosforo blanco y de la destrucción? ¿Por qué en vez de ser deseados, son el pueblo mas odiado de la historia?

Quizá la respuesta a todo esto empiece por la palabra, “pérdida”. Una pérdida doble: la del patrón moral que recibieron de Dios, y la de la memoria de su vocación y responsabilidad profética para con otros pueblos. Al menos esto es lo que personalmente yo encuentro en la reflexión siguiente sobre la historia bíblica. Hagamos un breve análisis para luego extraer unas conclusiones.
Continuará. . . . .

Batalla entre dos grupos de peregrinos cristianos en el Santo Sepulcro

Jerusalén (Archivo)

QUINCE AGENTES SOFOCARON LA REYERTA

Batalla entre dos grupos de peregrinos cristianos en el Santo Sepulcro

La Policía ha sofocado el domingo una reyerta entre peregrinos cristianos en la iglesia del Santo Sepulcro donde, según la tradición se produjo la crucifixión, enterramiento y resurrección de Cristo.

L D (EFE) Según fuentes policiales, el suceso tuvo lugar esta mañana, cuando se inició “una pelea entrefieles de la iglesia cristiana ortodoxa y cristianos ortodoxos mientras preparaban una ceremonia religiosa”, explicó a Efe Miki Rosenfeld, portavoz de la Policía israelí.

Un fuerza policial de quince agentes entró en el lugar santo para acabar con el enfrentamiento y dos hombres (uno grecocristiano y un armenio) fueron detenidos y están siendo interrogados.

La fuente añadió que se ha mantenido una “presencia policial en la iglesia del Santo Sepulcro” para vigilar que no vuelvan a producirse incidentes.

La iglesia, ubicada en la Vía Dolorosa de la Ciudad Vieja de Jerusalén, alberga la Piedra de la Unción y el Calvario o Gólgota, considerado el lugar exacto de la crucifixión de Jesucristo, lo que le convierte en uno de los lugares más sagrados del cristianismo y centro de peregrinación para fieles de todo el mundo.

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http://www.20minutos.tv/index.php?v=PiVxZuqHuw

Jerusalen – Historia

Jerusalen – Historia


Parece una amarga ironía que a esta ciudad se le llame “Princesa de la Paz”. Desde hace dos mil años no ha habido paz en Jerusalén, la ciudad en que aconteció la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. En ningún lugar santo del mundo han corrido tales ríos de sangre como aquí. En ningún lugar se ha luchado con tal ardor, se ha odiado tan profundamente como en la pequeña ciudad en las calvas, grises colinas rocosas de las montañas de Judá. Tres religiones mundiales -judaísmo, cristianismo e islamismo- hicieron de ella la manzana de la discordia de su creencia. Sin embargo, tampoco en ningún lugar se han rezado tantas oraciones como en Jerusalén. Pues, según intenta explicarlo el escritor Peter Bamm en su libro Lugares de la cristiandad primitiva:

    El motivo de las rencillas acerca de Jerusalén fue siempre la exageración de una virtud, la virtud de la piedad.

Desde los días de Jesucristo, la ciudad ha sido conquistada once veces y destruida totalmente cinco. Mas sus ruinas siguen guardando los recuerdos del pasado, aunque, según opinión de los arqueólogos, la Jerusalén bíblica descansa bajo una capa de cascotes de 20 m de altura. Por ello resulta tan problemático querer reencontrar, como viajero de hoy, la Jerusalén de hace 2000 años. En el año 70 d.de J.C. ocurrió lo que Cristo había predicho: “Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de las naciones.” Las legiones de Tito hicieron que la ciudad cayese pasto de las llamas. Al mismo tiempo se roturaron completamente sus alrededores en un radio de 18 km, convirtiéndolos con ello en un desierto calcáreo que aún subsiste hoy. Se derribó la triple muralla, se destruyó y se mancilló el templo de los judíos. Más tarde, los romanos destruyeron totalmente sus pobres restos, cuando los judíos intentaron desprenderse del yugo romano, bajo las órdenes de Ben Kochba (nombre transmitido hasta nosotros por medio de los “rollos del Mar Muerto”). Adriano fundó, sobre las ruinas, una nueva ciudad, Aelia Catolina. Doscientos años más tarde llegó desde Bizancio la piadosa emperatriz Elena para buscar los lugares santos. Buscó y halló el Santo Sepulcro. Desde ese instante, Jerusalén se convirtió en juguete de la historia. En el año 614 fue destruida por los persas, en 637 conquistada por el califa Omar, en 1072 por los seljúcidas, en 1099 por cruzados cristianos. En el año 1187, el sultán Saladino volvió a arrebatar la ciudad a los caballeros francos, en 1617 asaltaron sus muros turcos osmanlíes. En 1917 entró en la ciudad el ejército inglés. Y desde 1948, Jordania e Israel luchan denodadamente por la posesión de la “Ciudad Santa”. Por mediación de las Naciones Unidas se concertó un armisticio. Ambos contrincantes se quedaron con la parte de la ciudad que en aquel momento ocupaban. Surgió una frontera tan casual como absurda. Una salvaje franja con barreras antitanques y alambres de espinos dividió lo que durante milenios había sido una unidad. Un solo acceso unía ambas partes de Jerusalén: la Puerta de Mandelbaum.

El Muro de las Lamentaciones:
Los jordanos prohibieron a los judíos rezar ante el máximo santuario del pueblo hebreo, el Muro de las Lamentaciones. Este muro es el último resto del templo destruido por los romanos. Está compuesto de gigantescos sillares de hasta 1,80 m de alto y 11 m de largo. Once hiladas están cubiertas por las ruinas, catorce aún son visibles. Desde la “guerra relámpago” de Israel en la península de Sinaí en junio de 1967 y la conquista de la ciudad antigua de Jerusalén, los judíos piadosos pueden volver a cumplir sus oraciones ante el Muro de las Lamentaciones. Los viernes y días de fiesta, hombres de largas barbas grises besan las piedras, llorando la destrucción del templo. ¨Podrán arrodillarse también ante el Muro de las Lamentaciones en el futuro? Nadie conoce aún la respuesta. Aún no ha llegado a su fin la tragedia de la “Ciudad Santa”.

Santuarios cristianos:
Los santuarios cristianos en Jerusalén han tenido que soportarlas mismas desgracias que los hebreos. Para los cristianos es el monte Calvario y el Santo Sepulcro, que en realidad son un solo lugar, el polo alrededor del cual gira todo en Jerusalén. Se camina por un laberinto de intrincadas callejas y de repente se llega ante la fachada románica de la basílica del Santo Sepulcro. Hace una impresión sombría y decadente. Están representados en ella todos los estilos arquitectónicos de los últimos mil años. En la entrada se topa, para gran sorpresa, con el islam: según un antiquísimo privilegio, el portal de la basílica es abierto por una familia musulmana. En el centro del gigantesco recinto está la iglesia del Sepulcro dentro de un rosario de capillas, todas las cuales hacen referencia a la historia de la salvación. Una de las capillas está construida sobre la roca del Gólgota. Un hoyo enmarcado en plata indica el lugar donde en un tiempo debió de levantarse la cruz. Bajo la cúpula de la iglesia hay una pequeña capilla de mármol con un atrio, la llamada capilla del ángel. En ella se guarda la piedra que los ángeles apartaron del sepulcro de Jesucristo. Detrás del Santo Sepulcro. Es un espacio muy reducido, en el que caben, como máximo cuatro personas. Llenan el aire nubes de incienso. Lo iluminan 43 lámparas preciosas, cada una de las cuales pertenece a una de las confesiones cristianas. Los muros están revestidos de mármol. Los peregrinos, sumidos en oraciones, se arrodillan ante la piedra sobre la que debió haber reposado, en la tumba, el cadáver del Redentor. Cinco confesiones, la ortodoxa griega, la católica romana, la siria, copta y los jacobitas, una pequeña comunidad religiosa siria, se han repartido el señorío sobre la iglesia del Santo Sepulcro. Velan celosamente las capillas, las lámparas y limosnas. Junto a la tumba misma se revelan según un plan fijado hasta el minuto vigilando cuidadosamente de que nadie eche su óbolo en el platillo de la religión equivocada. Fue una labor científica de tipo detestivesco el fijar los Santos Lugares, con exactitud, en la Jerusalén varias veces destruida. También en lo que hace referencia a la iglesia del Santo Sepulcro, aún no se está de acuerdo en si realmente se ha construido sobre la colina del Gólgota y la tumba de José de Arimatea. Es demasiado grande el peso de los despojos del tiempo sobre los que sucedió. Se sabe que la Via Dolorosa, la calle a través de la cual Jesucristo llevó su cruz, que, en el transcurso del tiempo, ha cambiado de lugar varias veces. La calle que hoy se llama así, una estrecha callejuela, sólo quiere ser un lugar de piadoso recuerdo. Unas lápidas señalan las catorce estaciones del martirio. La primera está junto al convento de las hermanas del Sion francesas. La decimocuarta y última es la capilla del Sepulcro, en la iglesia del Santo Sepulcro. Es difícil descubrir bajo la actual Jerusalén la ciudad de Jesucristo. El ajetreo, el comercio junto a los Santos Lugares toma no pocas veces formas repulsivas. Sólo en el jardín de Getsemaní, al pie del Monte de los Olivos, hay tanta paz como hace dos mil años, cuando Jesucristo estuvo allí con sus discípulos. Hoy el jardín pertenece a los franciscanos. El Papa confió a esta orden la vigilancia de los Santos Lugares. Desde el jardín de Getsemaní se puede echar una amplia mirada sobre la ciudad con sus volubles murallas. Jesucristo entró en Jerusalén, el domingo de ramos, montado sobre una pollina, entre los gritos de Hosanna del pueblo, a través de la “Puerta Dorada”. Hasta el siglo VIII, el patriarca griego de Jerusalén entraba cada año en la ciudad por la “Puerta Dorada”. Entonces los árabes la tapiaron. Temían una antigua profecía, según la cual un conquistador cristiano entraría una vez en Jerusalén por esta puerta.

Lugares Santos musulmanes:
Mas Jerusalén no es tan sólo un santuario de cristianos y judíos; los musulmanes la veneran, después de La Meca y Medina, como Ciudad Santa del islam, pues Mahoma parece ser que subió al paraíso sobre la yegua alada Burak desde Jerusalén. Esto ocurrió en un venerado lugar, también considerado santo por los israelitas, el Haram-ach-Charif, sobre la colina de Moria. Ya David levantó sobre la gastada roca un ara. Salomón construyó en el mismo lugar, alrededor del año 960 a.de.J.C., el primer templo judío. Precesamente en este lugar levantaron los árabes, bajo las protestas de los judíos, un imponente monumento a la ascensión de Mahoma: la Mezquita de la Roca, símbolo de Jerusalén. La Mezquita de la Roca nunca sirvió como mezquita, como dicen muchas guías de viajes. También es falsa la tan usada denominación de “Mezquita de Omar”. El edificio de la cúpula dorada se consideró siempre un cofre para guardar la Santa Roca; nunca tuvieron lugar en él actos de culto. Pare este fin se construyó en el rincón sudoriental la mezquita Al-Aqsa. Ocho gradas que mueren bajo unas arcadas conducen desde todos los lados a lo alto de la Mezquita de la Roca. Los musulmanes llaman a estas arcadas “mavazin”, las balanzas. Según una leyenda islámica, el día del Juicio Final se tenderá una cerda de caballo desde las “balanzas” al Monte de los Olivos. Todos los resucitados deberán pasar por sobre ella. Quien haya cometido injusticias caerá a la perdición eterna. Un guía muestra, dentro de la Mezquita de la Roca, recuerdos de la ascensión a caballo de Mahoma: el arcángel Gabriel grabó en la roca una huella digital; el caballo alado, en el momento de saltar, dejó la huella de uno de sus cascos. Un hueco bajo la roca recuerda el turbante del profeta, que, al levantarse después de orar se hubiera golpeado contra la piedra si ésta no se hubiese reblandecido en ese instante. (Gööch)


Muro de las Lamentaciones Convivencia y mezcla actual:
Es difícil visitar Jerusalén incluso hoy día sin sentir la descarga espiritual, sobre todo si se ha visitado antes de la guerra de 1967, cuando la ciudad vieja de Jordania no había sido conquistada por el ejército de Israel. Esta es la ciudad de las mil caras y las mil interpretaciones. Para los musulmanes, la cúpula de la Roca de Omar es el lugar donde Mahoma ascendió a los cielos en su Viaje Nocturno; para los judíos, esa Roca es el sitio donde tuvo lugar el frustrado sacrificio de Isaac. Los judíos se dirigen hacia el Muro de las Lamentaciones, que marca el antiguo emplazamiento del Templo de Salomón, mientras que los cristianos se dirigen al Santo Sepulcro, apuntalado y siempre a punto de desplomarse. […] Más de un tercio de la humanidad tiene raíces espirituales en esta ciudad que contaba diecinueve siglos antes de que naciera Cristo. Se la cita ya en la Biblia con el nombre de Salem y los egipcios la llamaban Urusalimu, la ciudad de la paz. Una paz de la que nunca hasta el presente ha disfrutado. Fue la ciudad de Abraham, de David, de Salomón, de Nabuconodosor, de Herodes el Grande; el escenario de la condena de Cristo, del asesinato del Hijo de Dios y también de su resurrección. Como en las excavaciones arqueológicas, los restos de las religiones aparecen aparecen superpuestos una a otra, entre sus míticos valles y colinas. En el pasado fue la emperatriz Helena quien descubrió la Cruz y su hijo Constantino quien erigió la iglesia del Santo Sepulcro. […] La mezcolanza: la iglesia de Santa Ana, en la que rezan los cristianos de origen judío convertida en escuela por Saladino y que años más tarde pasó a manos de los Padres Blancos; la mezquita de Al-Aqsa, construida sobre el templo de Salomón, es hoy el tercer lugar sagrado del Islam después de La Meca y Medina; las siete puertas, el cenáculo… Ninguna ciudad del mundo, ni siquiera Roma, reúne tal densidad de edificios antiguos, de reverenciados monumentos. (Manu Leguineche y M.Antonia Velasco)

Jerusalem: EL MURO DE LOS LAMENTOS

    El-Hakim:
    Califa egipcio de la dinastía Fatimita, desde 996 a 1021. Los edictos dados, su comportamiento personal, su final misterioso, le hacen el personaje más extraño y difícil de la historia musulmana. Sus extravagancias tenían, sin embargo por objeto la aplicación rigurosa de los preceptos islámicos y la consolidación de la herejía escita. Espíritu atormentado por su propia fe, enfurecido por el deseo de imponerla a los demás, sus caprichos y crueles edictos, pretendían moralizar la vida del pueblo. Prohibió a los hombres las tabernas y el juego del ajedrez; a las mujeres, salir de casa (los zapateros no podían confeccionar botas femeninas). A partir de 1008, persiguió cruelmente a judíos y cristianos y ordenó la destrucción de millares de sinagogas e iglesias, entre otras, la del Santo Sepulcro. En 1014, impuso la conversión del Islam o del éxodo forzoso de Egipto. En los últimos años se declaró encarnación divina y misioneros fidelísimos a él proclamaron la nueva doctrina. Surgió así la secta de los drusos, que vener a El-Hakim. Salió para un paseo nocturno y ya no volvió más. Se dijo que se habían hallado sus vestidos ensangrentados, pero muchos se negaron a creer en su muerte y esperaron su vuelta. (G.P.)


La destrucción de Jerusalén relatada por Flavio Josefo (70 d.C.):
Su obra más antigua, La guerra de los judíos, constituye un repaso de la historia judía desde la conquista de Jerusalén por Antíoco Epífanes (siglo II a. de C.) hasta la revuelta del año 67 d.de C. A continuación narra la guerra que culminó en el año 73]. Tan solo treinta y tres años después de que Jesús la pronunció, comenzó a cumplirse la profecía acerca de Jerusalén y su templo. Las facciones radicales judías de Jerusalén estaban totalmente decididas a sacudirse el yugo romano. En el año 66 E.C., los informes a este respecto llevaron a la movilización y envío de legiones romanas acaudilladas por Cestio Galo, gobernador de Siria. Tenían la misión de sofocar la rebelión y castigar a los culpables. Tras hacer estragos en los arrabales de Jerusalén, los soldados de Cestio acamparon en torno a la ciudad amurallada. Para protegerse del enemigo, emplearon el método del testudo o tortuga: unieron los escudos formando algo parecido al caparazón de una tortuga. Josefo atestigua su eficacia: “Se deslizaban las flechas sin dañar, y […] los soldados pudieron, sin riesgo, minar la muralla y prepararse para pegar fuego a la puerta del Templo”. “Cestio -prosigue Josefo- retiró repentinamente sus tropas […] y sin razones valederas abandonó la ciudad.” Aunque seguramente Josefo no pretendía glorificar al Hijo de Dios, hizo relación del mismo suceso que los cristianos de Jerusalén habían estado esperando: el cumplimiento de la profecía de Jesucristo. Años antes, el Hijo de Dios había dado esta advertencia:

    Cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. Entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas, y los que estén en medio de Jerusalén retírense, y los que estén en los lugares rurales no entren en ella; porque estos son días para hacer justicia, para que se cumplan todas las cosas que están escritas”. (Lucas 21:20-22.)

    El Kotel de noche

En conformidad con las instrucciones de Jesús, sus fieles seguidores se apresuraron a huir de la ciudad, permanecieron lejos de allí y se libraron del terrible sufrimiento que le sobrevino. Cuando los ejércitos romanos regresaron en el año 70 E.C., Josefo escribió un relato detallado y realista de las consecuencias. El general Tito, el hijo mayor de Vespasiano, marchó a conquistar Jerusalén y su grandioso templo. En la ciudad luchaban varias facciones por el poder. Recurrían a medidas drásticas que resultaban en baños de sangre. “En vista de los males internos, [algunos] deseaban la entrada de los romanos”, con idea de que la guerra “los libraría de tantas calamidades domésticas”, explicó Josefo. Llamó a los insurgentes “ladrones” que destruían las propiedades de los opulentos y asesinaban a las personalidades sospechosas de colaborar con los romanos. La vida degeneró a un grado increíble durante la guerra civil, llegándose a dejar insepultos a los difuntos. “Los sediciosos luchaban sobre montones de cadáveres, y los muertos que pisoteaban avivaban su furor.” Saqueaban y asesinaban para obtener comida y riquezas. Los lamentos de los afligidos eran incesantes. Tito exhortó a los judíos a rendir la ciudad a fin de salvar la vida. “Además encargó a Josefo que les hablara en su lengua materna, pensando que los judíos atenderían mejor a un hombre de su misma nación.” Estos, empero, reprocharon a Josefo su actitud. A continuación, Tito cercó la ciudad con estacas puntiagudas. (Lucas 19:43.) Eliminada la posibilidad de escapar o desplazarse, el hambre “devoraba familias y hogares”. La lucha continua siguió engrosando el recuento de víctimas. Sin saber que cumplía la profecía bíblica, Tito tomó Jerusalén. Más tarde, al contemplar las sólidas murallas y las torres fortificadas, exclamó: “Dios ha sido el que expulsó a los judíos de estas defensas”. Perecieron más de un millón de judíos. (Lucas 21:5, 6, 23, 24.) (Galland 2003)

Celebración de un Bar Mitzvá en la explanada frente al Muro de las Lamentaciones

Flavio Josefo:
En el año 67 d.J.C., el emperador Nerón envió al general Tito Flavio Vespasiano a Palestina para sofocar una rebelión de la población judaica, que ya hacía años que duraba. Vespasiano venció a los judíos en Galilea y, en la conquista de la ciudad de Jotapata hizo prisionero a un joven muy inteligente llamado José ben Matías, un sabio en escrituras de la escuela patriótico-ortodoxa de los fariseos, que era considerado como caudillo y jefe espiritual de los rebeldes de Galilea. Este José ben Matías no fue crucificado ni obligado a salir a la arena, como solía hacerse con los que se rebelaban contra el poder romano; al contrario, aquel cabecilla supo ganarse el favor de Vespasiano y se convirtió en el acompañante inseparable del general en todas sus campañas victoriosas por Palestina. Según la tradición, eso fue debido a que José ben Matías profetizó a Vespasiano -algo orgulloso a pesar de su probidad y fidelidad- que pronto sería emperador de Roma. No se necesitaban especiales dotes de profeta para hacer semejante vaticinio, porque quien conociera las circunstancias del momento, podía muy bien calcular que, a la caída de Nerón , subiría al trono el hombre que tuviera las legiones más fuertes, y quien poseía las legiones más fuertes era Vespasiano. Cuando al cabo de dos años, Vespasiano entró en Roma como emperador, llevó consigo a José ben Matías, le concedió la ciudadanía romana y lo nombró historiador oficial del imperio. A partir de aquel momento, el antiguo fariseo vivió en la capital del mundo y, entre otras cosas, escribió una historia del pueblo judío, de la cual algunos pasajes se incorporaron al libro bíblico de los Macabeos. Ahora se llamaba Flavio Josefo y su libro, escrito con la intención de dar a conocer al mundo grecorromano la historia de su pueblo hasta entonces casi ignorada, es considerado hasta hoy, al lado del Antiguo Testamento, una de las fuentes esenciales para la época primitiva de Palestina, de aquel país pequeño, pero aún así sumamente importante, situado en la encrucijada de las grandes culturas. (Herbert Wendt. Empezó en Babel)

Golgota – Una importante tradición sostiene que el Señor Jesucristo fue crucificado cerca de este lugar.


Relevancia de los escritos de Josefo sobre Jesús:
Josefo escribía más que nada para los paganos, no teniendo la misma sinceridad sus escritos [comparados con los de Filón]. Escuetas y sin color son sus noticias sobre Jesús, Juan Bautista, Juda el Gaulonita. Se nota que trata de presentar estos movimientos, tan judaicos de carácter y espíritu, de forma que sean inteligibles a griegos y romanos. Creo auténtico, en conjunto, el pasaje sobre Jesús. Cae dentro del gusto de Josefo y si este historiador menciona a Jesús sabe cómo hay que hablar de ello. Sólo que se advierte que una mano cristiana ha retocado el fragmento, añadiendo algunas palabras sin las cuales el texto habría resultado casi blasfemo, cortando quizás también o modificando algunas expresiones. Hay que recordar que el éxito literario de Josefo se debió a los cristianos, quienes adoptaron sus escritos como textos esenciales de su historia sacra. Se propagó una edición corregida según criterio cristiano probablemente en el siglo II. Lo que interesa de verdad en los libros de Josefo en este caso son los vivos colores con que se describen aquellos tiempos. Gracias a este historiador judío, Herodes, Herodías, Antipas, Filipo, Anás, Caifás y Pilatos son personajes casi tangibles que nos hacen vivir la realidad. (Renán)

El Primer Templo, o Templo de Salomón, fue contruido en el siglo X adC, y destruido por los babilonios en el 586 adC. El Segundo Templo, en tanto, fue reconstruido por Esdras y Nehemías a la vuelta del Exilio de Babilonia, y vuelto a destruir por los romanos en el año 70 de nuestra era, luego de la Gran Revuelta Judía. De tal modo, cada templo se mantuvo en pie por unos 400 años.

De acuerdo con la leyenda, cuando las legiones del emperador Tito destruyeron el templo, sólo una parte del muro exterior quedó en pie. Tito dejó este muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma habia vencido a Judea (de ahí el nombre de Muro de las Lamentaciones). Los judíos, sin embargo, lo atribuyeron a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza perpetua con el pueblo judío. Los judíos han rezado frente a este muro durante los últimos dos mil años, creyendo que este es el lugar accesible más sagrado de la Tierra, ya que no pueden acceder al interior de la Explanada de las Mezquitas, que sería el más sagrado de todos.

Seis Razones por las cuales el Muro es Sagrado

1. Lugar del Templo Sagrado

El Muro de los Lamentos es el único resquicio del Templo Sagrado en Jerusalém, que fue destruido por Tito en el año 70 d.e.c. El Templo, centro del mundo espiritual era el principal medio de transmisión de divinidad para nuestro mundo.

El monte del Templo es también llamado Monte Moriá. Es el lugar donde Abraham intento sacrificar a su hijo Ytzjak, y donde Yaacov soñó con la escalera que subía al cielo.

2. Recuerdo Permanente de la Existencia de Dios

Nuestros sabios profetizaron que después de la destrucción del Templo la presencia divina nunca dejaría el Muro de los Lamentos (Occidental). Él está repleto de santidad eterna. Por esta razón el nunca será destruido.

El muro simboliza al Pueblo Judío, que también sufrió varios esfuerzos para ser destruido, y, así como el Muro, sobrevivió y se mantuvo a pesar de sus enemigos, y continua fuerte. Cuando D’os hizo su alianza con Abraham, dijo que esta seria eterna, asegurando la existencia eterna del Pueblo Judío.

3. Lugar de Lágrimas y Peregrinación

Durante los tiempos del Templo, los Judíos de toda Israel peregrinaban al Templo tres veces al año. Durante los 1900 años de exilio los Judíos siempre viajaron para Jerusalém para tener la oportunidad de rezar en el Muro, orando por la redención.

De 1948 a 1967, durante la ocupación árabe de Jerusalém, a los Judíos les fue prohibido acceder al lugar del Muro. Con la liberación de Jerusalém, en 1967, el lugar quedo abierto para que el Pueblo Judío pudiese orar en su lugar más sagrado.

4. Foco de las Oraciones

Tres veces al día, por millares de años, los rezos judíos siempre fueron hechos en dirección al Muro en Jerusalém. Como decía el Rabino Yehudá HaLevi, “Estoy en occidente, pero mi corazón esta en Oriente (Jerusalém)”.

Nuestra tradición mística dice que todas nuestros rezos van para el lugar del Templo, y de allá, ascienden para el cielo. El Talmud dice que si alguien está rezando fuera de la Tierra de Israel, su corazón debe estar dirigido para Jerusalém. Como dice la Biblia: “Y ellos rezaran para Ti a través de la tierra que Tu les diste, a través de la tierra que Tu diste a sus antepasados, la ciudad que Tu escogiste, en la casa que construi en Su nombre.” (Reyes I 8:48).

5. Construido con Amor y Dedicación.

Cuando el Templo estaba siendo construido, el trabajo fue dividido entre varios sectores de la población. La construcción del Muro de los Lamentos (Occidental) quedo a cargo de los más pobres, y ellos trabajaron duro para construirlo, pues no podían contratar trabajadores para construir por ellos.

Cuando el enemigo destruyo el Templo, ángeles descendieron del cielo y protegieron al Muro construido por los más pobres, que nunca debería ser destruido.

6. Lugar de Heroísmo Judío

Cuando el Primer y el Segundo Templos fueron destruidos, y durante la Revuelta de Bar Cojba, héroes de Israel lucharon como bravos leones para defender cada piedra del Templo. Ellos sirvieron como ejemplo de coraje para el Pueblo Judío. Como ellos, los soldados israelíes, en 1967, lucharon arduamente para liberar el Muro de los Lamentos (Occidental) y el Monte del Templo y reconquistarlos para la soberanía israelí.

Las imágenes pertenecen a Salomón Aquino, quien las ha enviado para compartirlas

Si deseas visitar su sitio personal: www.salomonaquino.com

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