Un comentario al libro “Roma Dulce Hogar” (de Scott y Kimberly Hahn)

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El Misterio de La Reina Del Cielo

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Culto a las imagenes

Culto a las imagenes

  • “No te harás escultura alguna…”

1. Dice la iglesia católica que:

2129 El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano del hombre. El Deuteronomio lo explica así: Puesto que no visteis figura alguna el día en que el Señor os habló en el Horeb de en medio del fuego, no vayáis a prevaricar y os hagáis alguna escultura de cualquier representación que sea…” (Dt 4, 15-16). Quien se revela a Israel es el Dios absolutamente Trascendente. “Él lo es todo”, pero al mismo tiempo “está por encima de todas sus obras” (Si 43, 27- 28). Es la fuente de toda belleza creada (cf. Sb 13, 3).

2130 Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce (cf Nm 21, 4-9; Sb 16, 5-14; Jn 3, 14-15), el arca de la Alianza y los querubines (cf Ex 25, 10-12; 1 R 6, 23-28; 7, 23-26).

2131 Fundándose en el misterio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, pero también las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva “economía” de las imágenes.

2132 El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos. En efecto, “el honor dado a una imagen se remonta al modelo original” (San Basilio Magno, Liber de Spiritu Sancto, 18, 45), “el que venera una imagen, venera al que en ella está representado” (Concilio de Nicea II: DS 601; cf Concilio de Trento: DS 1821-1825; Concilio Vaticano II: SC 125; LG 67). El honor tributado a las imágenes sagradas es una “veneración respetuosa”, no una adoración, que sólo corresponde a Dios:

«El culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que ella es imagen» (Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, 2-2, q. 81, a. 3, ad 3).

Emilio afirma que “eso no es idolatría. Que se corre peligro de idolatría o superstición, -que en el fondo es una forma de idolatría- sí lo admito. Por ejemplo, hay personas poco religiosas, que le tienen fe a una representación, o dicen cosas tales como que “esa imagen es muy milagrosa”. Pero las imágenes en sí son buenas, porque nos ayudan a acercarnos a Dios. Dios ya no es solo Espíritu, está Encarnado, y puede ser representado. Por la humanidad de Cristo, se nos abre la puerta de la divinidad. Y la humanidad implica esa limitación de lo concreto, que no por ser limitación es error.” [1]

La controversia iconoclasta

La controversia de las imágenes se dio ya en la Iglesia en el siglo VIII. Los cristianos de todos los lugares usaban imágenes para rezar, pero aparecieron los iconoclastas en Oriente. Decían que al representar a Cristo se le privaba de su realidad divina, y que las imágenes eran idolatría. Se prohibieron las imágenes, y se destruyeron muchas por la fuerza, -salvo las del emperador, claro-. Toda la Iglesia reaccionó contra esto, y un gran defensor de ellas, san Juan Damasceno escribió “Contra calumniatores imaginorum”, apovechando que vivía en terreno musulmám y allí, curiosamente, estaba más seguro. Corría el año 749. En el II Concilio de Nicea, se sentó doctrina firme sobre ello. Hace ahora 12 siglos de esto, y en la Carta Pastoral “Duodecimum saeculum”, escrita en conmemoración de este santo Concilio, se dice, entre otras cosas:

Porque ver representado el rostro humano del Hijo de Dios “imagen del Dios invisible” (Col 1, 15), es ver al Verbo hecho carne (cf. Jn 1, 14), al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo (cf. Jn 1, 29). El arte puede representar, pues, la forma, la efigie del rostro humano de Dios y llevar al que lo contempla al inefable misterio de este Dios hecho hombre por nuestra salvación. Así el Papa Adriano pudo escribir: “Las sagradas imágenes son honradas por todos los fieles, de forma que, por medio de un rostro visible, nuestro espíritu sea transportado por atracción espiritual hacia la Majestad invisible de la Divinidad a través de la contemplación de la imagen, en la que está representada la carne que el Hijo de Dios se ha dignado tomar para nuestra salvación. De esta manera adoramos y alabamos, glorificándolo en espíritu, a este mismo Redentor, puesto que, como está escrito, Dios es espíritu y por esto adoramos espiritualmente su divinidad” [32].

El II Concilio de Nicea, por tanto, ha reafirmado solemnemente la distinción tradicional entre “la verdadera adoración (latreia), que según nuestra fe, conviene solamente a la naturaleza divina”, y “la adoración de honor” (timetiké proskynesis) atribuida a las imágenes, pues “quien se prosterna ante una imagen, se prosterna ante la persona (hipostasis) de quien está representado en ella” [33].

La iconografía de Cristo abraza, pues, toda la fe en la realidad de la Encarnación y su inagotable significación para la Iglesia y para el mundo. Si la Iglesia la practica, es porque está convencida de que el Dios revelado en Jesucristo ha rescatado y santificado la carne y todo el mundo sensible, es decir, el hombre con sus cinco sentidos, para permitirle “ser renovado sin cesar según la imagen de su Creador” (Col 3, 10). [2]

2. Respuesta razonable respecto a la violacion de la Ley de Dios

La Ley de Dios, en su aspecto espiritual y moral, continúa,y la Ley dice que no haremos imagenes ni nos inclinaremos a ellas.Cristo solo nos libra de la parte ceremonial relacionada al culto en el templo de Israel y relacionada con la parte civil de Israel,como nación, ya que nosotros somos cristianos,llamados por el Señor, de entre los gentiles. Independientemente del propósito de las imágenes, una cosa es cierta -son una transgresión a las instrucciones de Dios. Cuando Dios dio los Diez Mandamientos, el segundo fue:

  • “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”. Exodo 20:4

Dios también ordenó:

  • Ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios”. Deuteronomio 16:22

La Biblia concluye que aquellos que hacen o tienen estatuas, están corrompidos:

  • “Guardad, pues, mucho vuestras almas… para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra”. Deuteronomio 4:15-16

Dios declara su posición una vez más:

  • “Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido”. Deuteronomio 4:23

La Palabra de Dios también prohibe expresamente que las personas se inclinen ante las imágenes, lo cual es común en la Iglesia Católica. Cada vez que veas a alguien inclinado ante la imagen de María o de algun santito, debe pensar en este versículo de las Escrituras:

  • “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso”. Exodo 20:5

Uno de los diez mandamientos es de no usar ninguna imagen en nuestra adoración a Dios. Isaías aclaró,

  • “Una imagen que para nada es de provecho…lo más precioso de ellos para nada es útil” Isaías 44:9,10.

En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo explica por qué Dios se muestra inflexible respecto a los ídolos:

  • “¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios”. 1 Corintios 10:19-20

Literalmente, detrás de cada ídolo hay un demonio, y Dios no quiere que las personas tengan comunión con demonios. No es de extrañar que Dios prohiba el uso de ídolos:

  • “No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios”. Levítico 19:4

Dios aborrece la idolatría:

  • “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra… con el tal ni aun comáis”. 1 Corintios 5:11
  • “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios”.Efesios 5:5

Dios declara aquí que los idólatras no entrarán al cielo. En el siguiente versículo, El advierte:

  • “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia”.Efesios 5:6

¿Está enseñándo la Iglesia Católica con palabras vanas? Vos sos quien deberá decidirlo.Yo te digo que si, lamentablemente.Es alevoso y escandoloso ante DIos,y la razon

  • “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Mateo 15:9

Jesucristo no vino a abrogar la Ley,sino a cumplirla. Si no obedeces sus mandamientos, que clase de salvación tu tienes? Es una clase de salvación abaratada,una “gracia barata”, estás invalidando la gracia de Dios y su luz no ha iluminado tu corazón, aún estás en tinieblas, lamentablemente. Se cumple una vez mas el pasaje que dice El hombre natural no percibe las cosas del Espíritu, le son locura,ya que se han de dicernir espiritualmente”

3 ¿Por qué los Evangélicos no Veneran las Imágenes? [3]
Para quienes viven al margen del catolicismo romano, el problema de las imágenes no parece tener la importancia que realmente tiene. En Italia, el centro del catolicismo, la actitud hacia las imágenes aún es el criterio que usan muchos católicos para distinguir entre católicos y evangélicos. Ellos dicen: “¡Ah! ¡Usted es evangélico! Ustedes son los que no creen en los santos, ¿no es cierto?”
El dogma católico dice: “Está permitido y es beneficioso venerar las imágenes de los santos”. Estas imágenes, y los santos que representan, son sumamente importantes en la vida religiosa de la gente de Italia y de otros países católicos romanos. Esto no sólo sucede en la iglesia, sino también en la religión popular que es menos oficial. Multitud de personas que casi nunca van a una iglesia se consideran fieles católicos simplemente porque son devotos a una o más imágenes católicas.
Quizá el hecho más importante que distingue a los protestantes que creen en la Biblia, de sus vecinos católicos, es que aquellos insisten en que cada individuo necesita conocer a Dios personalmente. De hecho, la razón por la que Cristo vino a la tierra, murió por nuestros pecados y resucitó, fue para quitar los pecados que nos separan de Dios, de manera que podamos conocerlo en forma personal. La Biblia enseña que cada individuo
debe tener una relación continua y directa con Dios; no una relación de larga distancia por medio de una imagen o del santo que ella representa. Uno de los temas principales de la Biblia, comenzando desde Génesis hasta el último libro, Apocalipsis, es que Dios aborrece las imágenes. La razón es que ellas alejan a la persona del contacto directo con El, porque proveen alguien más a quien orar y en quien confiar.
El Misterio del Mandamiento Perdido [4]
La mayoría de los católicos se sorprenden al saber que uno de los Diez Mandamientos prohibe el uso de las imágenes. Cito el segundo mandamiento, no de una Biblia publicada por evangélicos, sino de la Biblia católica romana: No te hagas estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra.
  • No te postres ante esos dioses, ni les des culto, porque Yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo castigo a hijos, nietos y biznietos por la maldad de los padres cuando se rebelan contra mí. Pero me muestro favorable hasta mil generaciones con aquellos que me aman y observan mis mandamientos (Exodo 20:4-6).
Aunque la Iglesia Católica enseña los Diez Mandamientos en sus catecismos,
consistentemente elimina el mandamiento citado arriba. Sin embargo, se encuentra siempre en cualquier Biblia, ya sea publicada por una casa editora evangélica o católica.
Si usted tiene una Biblia, ¿por qué no lo busca ahora?
Si tiene un catecismo católico romano, ¿por qué no lo abre también? No notará de inmediato que el mandamiento contra las imágenes y postrarse ante ellas ha sido eliminado, porque allí todavía habrán diez mandamientos. Pero si lee los primeros tres mandamientos tanto en la Biblia como en el catecismo, verá que el segundo mandamiento, el más largo de todos, fue eliminado de la versión que se encuentra en el catecismo. La omisión se ha ocultado dividiendo el décimo mandamiento en dos.
Es así como se lee el décimo mandamiento en la Biblia católica:
  • No codicies la casa de tu prójimo. No codicies su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro. No codicies nada de lo que le pertenece (Exodo 20:17).
En el catecismo, la parte que habla de no codiciar la mujer de tu prójimo se convierte en el noveno mandamiento, y el resto que habla de los servidores, etc., se une para formar el décimo. Estos mandamientos se repiten en Deuteronomio 5. En este segundo pasaje no es tan notorio que el último mandamiento se ha dividido en dos para camuflar el robo del segundo. Quizá sea esta la razón por la que la Iglesia Católica usa generalmente la reseña de los Diez Mandamientos en Deuteronomio, en lugar de la presentación original de los mandamientos en Exodo.
El hecho de que el segundo mandamiento sea eliminado por completo y que se oculte la omisión muestra que la Iglesia Católica no lo interpreta en forma diferente a como lo interpretan otros. Si no comprendieran que condena sus imágenes, ¿por qué quitarían este mandamiento del catecismo y de otras enseñanzas católicas populares?
Fotografías [5]
Algunos, tratando de justificar la oración a las imágenes, dicen que si tuviéramos que cumplir literalmente el segundo mandamiento, ni siquiera podríamos tener fotografías de nuestros amigos y seres queridos. La Biblia aclara este punto en un pasaje que especifica cuáles imágenes condena. Las imágenes prohibidas son las que el pueblo venera o adora:
No se hagan ídolos, ni levanten estatuas o monumentos, ni coloquen en su tierra piedras grabadas para postrarse ante ellas, porque yo soy Yavé, el Dios de ustedes (Levítico 26:1). Note que aquí, como en Exodo, habla de un propósito para usar la imagen, para adoración, o como se traduce con frecuencia la misma palabra hebrea, postrarse. Este propósito excluiría fotografías comunes de sus amigos y de su familia. Una excepción obvia es la práctica de la oración a las fotografías de los familiares muertos.
Imágenes Paganas [6]
Otros tratan de evitar la enseñanza clara de Dios afirmando en forma autoritaria que El se refiere sólo a imágenes paganas, no a sus imágenes “cristianas”. Sin embargo, notamos que:
• Moisés, al dirigirse a los hebreos, el pueblo escogido de Dios y no a los paganos, les dijo que el Señor no se reveló a ellos cuando les dio los Diez Mandamientos, por una precisa razón: Para que el pueblo de Dios no hiciera imágenes de Dios mismo -Ustedes no vieron figura alguna el día en que Yavé les habló en el monte Horeb en medio del fuego. Por tanto no vayan a corromperse: no se hagan un ídolo, o sea, un dios esculpido con forma de hombre o de mujer (Deuteronomio 4:15-16; lea también los versículos 17-19). Lo que se prohibió aquí no fue una imagen pagana, sino cualquier imagen que el pueblo escogido de Dios pudiera haber hecho de Dios, de hombres o de mujeres.
• Dios elogió a un rey de los judíos porque destruyó una serpiente de bronce que había sido hecha por orden expresa de Dios, y a la cual Su pueblo había
comenzado a adorar después de cierto tiempo. La Biblia dice de este rey: Hizo lo que es recto a los ojos de Yavé, imitando a David, su antepasado. Suprimió los santuarios de las lomas, quebró los cipos y cortó los troncos sagrados. También destruyó la serpiente de bronce que Moisés había fabricado en el desierto, pues hasta ese tiempo los israelitas le ofrecían sacrificios y la llamaban Nejustán (2 Reyes 18:3-4).
En el Nuevo Testamento se Prohiben las Imágenes [7]
Otros, tratando de eludir la clara enseñanza de la Palabra de Dios, dicen que las imágenes se prohibieron en el Antiguo Testamento, pero que ahora están permitidas porque no estamos en tiempos del Antiguo Testamento, sino en el Nuevo. El punto débil y fatal de este argumento es que ¡simplemente no es verdad! El Nuevo Testamento habla mucho de las imágenes, y siempre contra ellas, tal como lo hace el Antiguo Testamento.
Uno de los primeros pasajes que se escribieron en el Nuevo Testamento es 1 Corintios 10:14: Por eso, hermanos muy queridos, huyan del culto a los ídolos. Este tema continúa a través del Nuevo Testamento. Lo encontramos inclusive en 1 Juan 5:21, uno de los últimos libros que se escribieron en el Nuevo Testamento. Allí leemos: Hijitos, guárdense de los ídolos.
Entre estos versículos que he citado hay otros; son muchos para mencionarlos aquí, pero le animo a leerlos. Verá que las imágenes se prohiben prácticamente a través de todo el Nuevo Testamento: 1 Corintios 6:9; 10:7; 12:2; Hechos 7:39-42; 17:16, 29; Romanos 1:23; 1 Pedro 4:3; Apocalipsis 2:14; 9:20; 21:8; 22:15.
Historia de la Idolatría en la Iglesia [8]
Las iglesias de los primeros siglos no usaron imágenes (con la excepción del símbolo del pescado, usado como emblema y no como ídolo). Las imágenes se introdujeron en la iglesia primeramente para uso ornamental, a fines del siglo III. Por el año 400 d.C. las usaron también para la enseñanza, y sólo en los siglos siguientes las imágenes fueron consideradas sagradas. Luego, en los Concilios de Nicea en 787 d.C. y en el de Trento en 1562 d.C., la iglesia romana aceptó que las imágenes fueran veneradas.
De acuerdo a la tradición católica, cuando una persona ora a la imagen de un santo o la adora, está venerando al santo. Esta explicación, sin embargo, aunque parezca convincente, nunca puede justificar la oración a una imagen, porque Dios nos ordena que no lo hagamos. Algunas de las personas más importantes de la Iglesia Católica han comprendido esta enseñanza; se demostró claramente cuando el papa Juan XXIII sacó muchas de las imágenes de las iglesias. El papa Juan XXIII, y otros papas que lo
siguieron, también trataron de eliminar otras prácticas idólatras de la iglesia, como el llevar imágenes en procesiones.
¿De Quiénes Son las Imágenes? [9]
En la mayoría de los casos, las imágenes veneradas no son realmente imágenes de los santos, puesto que en el tiempo en que vivieron muchos de ellos no había cámaras fotográficas, y no muchos de ellos posaron para que pintaran sus retratos. La consecuencia obvia es que con frecuencia las imágenes son en realidad de modelos contratados más tarde por los artistas. Muchos artistas crearon obras de arte religiosas y no religiosas, y usaron los mismos modelos para ambas. A veces los modelos del artista eran personas muy religiosas, pero a menudo no lo eran. En otras ocasiones, la imagen
mental que se formaba el artista determinaba qué apariencia tendría el santo. Esto es obvio cuando recordamos la tez pálida común en muchas “vírgenes”, y luego recordamos las famosas “vírgenes” negras.
Cuando una señora caminaba con su perro y pasó por la puerta del estudio de un artista, comprendió que las imágenes a las que ora la gente generalmente no son de los santos. El artista salió y le preguntó a la señora si le permitiría cortar un poco de pelo de la cola del perro; lo necesitaba para las cejas de un santo que estaba haciendo. Ella con gusto le dio el pelo que deseaba. Después, al seguir caminando, se dio cuenta: “¡Esto significa que estaré inclinándome ante el pelo de la cola de mi perro!” En ese mismo momento ella decidió abandonar su idolatría.
Las Imágenes Son Uno de los Temas Principales de la Biblia [10]
El hecho de que tantos pasajes de la Biblia traten de las imágenes muestra claramente que para Dios, este es un asunto de suma importancia. He mencionado ya muchos de los pasajes en el Nuevo Testamento. Aunque el tema es muy amplio en el Antiguo Testamento para citar todos los pasajes, los siguientes son algunos de los más importantes. Al leerlos comprenderá el punto de vista que Dios tiene de las imágenes.
Además, la gran cantidad de citas no puede dejar de impresionarnos en cuanto a la importancia que este tema tiene para Dios: Exodo 23:24; 34:13; Levítico 19:4; 26:30; Números 33:52; Deuteronomio 5:8-9; 9:12-17; 16:21; 27:15; 1 Reyes 14:9, 22-23; Salmos 78:58; 97:7; 106:19-20; 115:4-9; 135:15-18; Isaías 10:10-11; 30:22; 31:6-7; 42:8-17; 44:8-20; 45:20; 46:6-7; Jeremías 10:3-16; Ezequiel 16:17-21; 30:13; Daniel 3:1-18;Oseas 11:2; 13:2-4; Miqueas 1:7; 5:12-13; Habacuc 2:18-20.

Notas

1 https://lasteologias.wordpress.com/2010/03/30/la-responsabilidad-de-ratzinger/comment-page-4/#comment-40958

2. https://lasteologias.wordpress.com/2010/03/30/la-responsabilidad-de-ratzinger/comment-page-4/#comment-40959

3. Thomas F. Heinze, Respuestas a mis Amigos Católicos, pp. 26-32, publ. en 1996, California, USA, ed. CHICK PUBLICATIONS,ISBN 0937958530, 9780937958537

4 Ibid

5 Ibid

6 Ibid

7 Ibid

8 Ibid

9 ibid

10 ibid

CONOCER AL DIOS NO CONOCIDO

CONOCER AL DIOS NO CONOCIDO

Cuando el apóstol Pablo visitó Atenas, el centro del mundo de la cultura y de la filosofía, él fue profundamente abatido porque la ciudad entera fue entregada a la idolatría. Irónicamente, en medio de la miríada de ídolos, él encontró un altar dedicado al “dios no conocido” — un testimonio de acuerdo a su ignorancia espiritual.

El pecado tiene un efecto trágico sobre nuestra relación con Dios. Tan pronto como nuestros primeros padres desobedecieran a su Creador, Adán y Eva se avergonzaron y ocultaron de la presencia de Dios. Nosotros, su descendencia, hasta el presente, huimos también de la presencia de Dios. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas (Juan 3:20). Los pecadores caen a la deriva lejos del Dios vivo y verdadero y se pierden en la oscuridad de filosofías humanas inútiles.

El Panteísmo, por ejemplo, afirma que todo es dios, y dios es todo. Esta filosofía, así como otras religiones del oriente y la Nueva Era, quieren borrar la distinción entre el Creador y su creación. Pero el Dios verdadero es distinto de la creación; El está antes de la creación; El es de hecho la causa de la creación y El gobierna sobre ella. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en el hay, siendo señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas. (Hechos 17:24).

Otra filosofía falsa es el Deísmo – la idea que Dios no está implicado en la operación del universo; El está ausente de la creación y es vano buscarlo, según ellos dicen. Pero las Escrituras enseñan que Dios está tan interesado en todos los aspectos de la creación que no puede caer un pajarillo a tierra si el no lo permite. El no está lejos de cada uno de nosotros (Hechos 17:27).

Una vez más a través de la historia, la gente también ha creído en muchos dioses. Esta filosofía, politeísta, contradice el primer mandamiento: No tendrás dioses ajenos delante de mi. La idea popular que las religiones son válidas se puede mirar como forma de politeísmo.

Finalmente, el Ateismo es el resumen de toda forma de negar la misma existencia de Dios. Dice el necio en su corazón, no hay Dios (Salmos 53:1).

A través de la historia y en diversas culturas, la gente se ha formado una cantidad de dioses y de religiones diversas.

Dejados a nuestros propios recursos somos desamparados y desesperados mas aun perdidos; no podemos encontrar al Dios vivo y verdadero. Las Escrituras declaran: El mundo en su sabiduría no conocio a Dios (1 Corintios 1:21).

Por nosotros mismos nunca podremos venir a un conocimiento verdadero Dios. Podemos conocer a Dios solamente porque El estuvo dispuesto a mostrarse a nosotros.

Dios se manifestó de una manera general por las obras de sus manos, es decir, en su creación. Así nadie tiene una excusa válida; nadie puede alegar que él no sabía sobre Dios. Además, Dios también se complace en revelarse a nosotros de una manera especial y personal, con su palabra escrita, La Biblia. El mensaje central de la Biblia es el Señor Jesucristo. Siendo la imagen del Dios invisible ‘, Jesús revela perfectamente a Dios para nosotros. Por otra parte Cristo nos quita el pecado, la causa de nuestra enajenación y la separación, y produce la reconciliación y la paz con Dios.

Fuente: http://www.justforcatholics.org/es-07-02.htm

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