Relación entre Teología y Hermenéutica

Relación entre Teología y Hermenéutica

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Etimología: Del griego ἑρμηνευτική, “interpretación”
Sustantivo femenino
Singular:hermenéutica
Plural: hermenéuticas

1 Teoría y método de la interpretación textual, que busca establecer el significado original de un texto para su autor o para la comunidad en la que se produjo.

2 En particular, interpretación —muchas veces alegórica— de la Biblia y otros textos que las distintas religiones consideran sagrados.

Sinónimos: exégesis

La Teología es la ciencia que estudia a Dios. La Teología es el lenguaje vivo de la iglesia. Este se profundiza y se enriquece con el paso del tiempo. La revelación progresiva encontrada en la Biblia requirió, naturalmente, una progresión de doctrina en la historia. La gente de Dios siempre buscó profundizar en lo que Dios ha revelado.

La hermenéutica es la ciencia de la interpretación, etimológicamente se deriva de verbo griego hermeneo, que significa explicar, traducir, interpretar.

Según el diccionario de la Academia se entiende por tal el arte de interpretar textos para fijar su verdadero sentido. 

Es una ciencia auxiliar de la teología, que la ayuda a interpretar correctamente los textos bíblicos.

Hermenéutica bíblica: 
Hermenéutica significa interpretación. En griego, el verbo ‘hermeneuein’ se usa con el sentido de hacer comprender, con tres matices diferentes:    

a) expresar con palabras lo que se tiene en la mente;

b) explicar, comentar.

c) traducir, pasar de una idioma a otro, o de una cultura a otra, o de un lenguaje incomprensible a otro comprensible.

Referida a la Sagrada Escritura, los antiguos manuales presentaban la hermenéutica como la teoría sobre el sentido de los libros sagrados, distinguiéndola de la exégesis, que era la práctica de la interpretación.

“Hoy hermenéutica ha tomado un significado más amplio: es la ciencia o el arte de ‘comprender’ un documento, un gesto, un acontecimiento, captando todos sus sentidos, incluso aquellos que no advirtió su autor o su actor”.

Se encuentra desde los siglos XVII y XVIII aplicada a una interpretación correcta,objetiva y comprensible de la Biblia. Baruch Spinoza es uno de los precursores de la hermenéutica bíblica.

Su intención es proveer medios para encontrar el punto de intercesión entre el pensamiento del autor bíblico y el lector, fijar los principios y normas que se deben aplicar en la interpetación de los libros de la biblia.

Pero su fin último no es solo el de interpretar corerctamente los textos bíblicos, sino además el de allanar el camino al encuentro entre el lector y Dios.

Debe procurar guiarnos a una comprensión adecuada de Dios que se nos ha revelado en Cristo, la palabra encarnada.

Esto se complica sin duda cuanto mas retrocedemos en la historia, ya que menor es la información y mayor el desconocimiento nuestro acerca de estas otras culturas que se nombran en la biblia.

Estos pueblos tenían ideas, costumbres y lenguas muy diferentes de las nuestras.  Además, el mundo y los tiempos antiguos diferían notablemente de nuestra cosmovisión occidental

El creer que no se necesita mucha ciencia para interpretar adecuadamente los textos bíblicos o que con la claridad que puede darnos el Espíritu Santo alcanza y sobra es un error, aunque esto último suena muy espiritual. La obra del Espíritu Santo no es mágica, sino que Él incorpora a su acción las facultades mentales del hombre.

Un ejemplo de esto es el apóstol Pablo, que tan profundamente dependía del Espíritu de Dios, pero no renunció jamás al uso de su enorme capacidad teológica.

Origen y evolución de la hermenéutica 

El término hermenéutica proviene del verbo griego hermēneuein que significa declarar, anunciar, esclarecer y, por último, traducir. Significa que alguna cosa es vuelta comprensible o llevada a la comprensión. Se considera que el término deriva del nombre del dios griego Hermes, el mensajero, al que los griegos atribuían el origen del lenguaje y la escritura y consideraban patrono de la comunicación y entendimiento humano; lo cierto es que este término originalmente expresaba la comprensión y explicación de una sentencia oscura y enigmática de los dioses u oráculo, que precisaba una interpretación correcta. Otros dicen que el términohermenéutica deriva del griego “ermēneutikē”, que significa “ciencia”, “técnica” que tiene por objeto la interpretación de textos religiosos o filosóficos, especialmente de las Sagradas Escrituras; “interpretación” del sentido de las palabras de los textos; “teoría”, ciencia volcada en la interpretación de los signos y de su valor simbólico.

Otro concepto y, así, en defensa de la hermenéutica aquí mismo, es que, lo hermético –lo semántico aquí- viene de la escuela instituida en Egipto y que debe su nombre a su fundador, Hermes Trismegisto. Quedando así para la historia el concepto de lo hermético –la enseñanza ocultista de una escuela, lo secreto- como aquello que solo se revela a un grupo de miembros militantes de una doctrina cualquiera tal y como se pretendía fuera esta escuela. Hermetismo es, por ende, lo secreto, lo no revelado, lo cerrado o encerrado, lo no accesible ni público, lo oculto e incluso, lo que esta –por mágico o irrazonable- más allá de la comprensión simple y así, hermenéutica, el estudio del significado de cualquier símbolo oculto detrás de algo, principalmente de la palabra. Es decir, en mucho, un intento más de minimizar la enajenación del lenguaje. La hermenéutica intenta descifrar el símbolo o significado detrás de la palabra y, con ello, intenta la exégesis de la razón misma sobre el significado. Muchos escritos –y Platón, en su Timaeus, declara decenas de miles mantenidos por más de 9,000 años en los corredores del templo de Neith en Sais, Egipto– son atribuidos a Hermes Trismegisto. Durante el medioevo y el renacimiento, los documentos que le fueron atribuidos a Hermes, fueron conocidos como “hermética”. De hecho, influenció siempre a los alquimistas y magos de la época. Por más, la frase o término: sellado herméticamente, hacía referencia a los conjuros que protegían mágicamente cualquier objeto. La hermenéutica es una herramienta magnífica del intelecto, es -como se dijo antes- exégesis de la razón misma, solo que, ligada irremesiblemente a la razón y por ello a la palabra, conoce el límite en el símbolo. La idea, trasciende la razón.

La necesidad de una disciplina hermenéutica está dada por las complejidades del lenguaje, que frecuentemente conducen a conclusiones diferentes e incluso contrapuestas en lo que respecta al significado de un texto. El camino a recorrer entre el lector y el pensamiento del autor suele ser largo e intrincado. Ello muestra la conveniencia de usar todos los medios a nuestro alcance para llegar a la meta propuesta.

Un parcial sinónimo de la hermenéutica es la exégesis (del griego εξηγεσθαι, exegeiszai, “explicar, exponer, interpretar”). Evémero de Mesene (siglo IV a. C.) realizó el primer intento de interpretar racionalmente las leyendas y mitos griegos reduciendo su contenido a elementos históricos y sociales (evemerismo). En el siglo VI a.C. Teágenes de Regio intentó una empresa parecida para interpretarlos de forma alegórica y extraer su sentido profundo.

Hermenéutica y Teología

Pero el origen de los estudios hermenéuticos se encuentran realmente en la [teología] cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros sagrados de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral:

El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación. Según Tomás de Aquino, en Summa Theológica1,1,10:

Omnes sensus (sc. sácrae Scriptúrae) fúndentur súper litteralem.

Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.

  • El sentido espiritual, infuso por Dios en el hombre según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:
    • El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; de esa manera el paso del mar Rojo simboliza la victoria de Cristo y el bautismo. (cf 1 Pablo a los colosenses 10,2).
    • El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo; su fin es la instrucción (1 Co 10, 11; cf Pablo a los hebreos 3-4,11).
    • El sentido anagógico (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos de una significación eterna, que conduce (en griego anagogue) a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (cf Apocalipsis21,1-22,5)

Fuentes:

  • Hermenéutica Bíblica,José M.Martinez, ed. Clie
  • Wikipedia

Hermenéutica

Hermenéutica

La hermenéutica (del griego ερμηνευτική τέχνη, hermeneutiké tejne, “arte de explicar, traducir, o interpretar”) es laciencia y arte de la interpretación, sobre todo de textos, para determinar el significado exacto de las palabras mediante las cuales se ha expresado un pensamiento.

Clasificación 

Hermenéutica filológica

Se distinguen, por una parte, la «hermenéutica filológica», surgida históricamente en AlejandríaHomero, oscurecidos por el tiempo, en tanto que aquel es inmanente a la situación de comunicación en la que han sido producidos… por la tarea de establecer el sentido auténtico de los textos antiguos, y particularmente los grandes poemas de

Hermenéutica bíblica 

Se encuentra desde los siglos XVII y XVIII aplicada a una interpretación correcta,objetiva y comprensible de la BibliaBaruch Spinoza es uno de los precursores de la hermenéutica bíblica.

Hermenéutica filosófica 

Por otra parte, la «hermenéutica filosófica» es independiente de la lingüística y busca determinar las condiciones trascendentales de toda interpretación. Es decir, interpreta las actividades del hombre

Origen y evolución de la hermenéutica 

El término hermenéutica proviene del verbo griego hermēneuein que significa declararanunciaresclarecery, por último, traducir. Significa que alguna cosa es vuelta comprensible o llevada a la comprensión. Se considera que el término deriva del nombre del dios griego Hermes, el mensajero, al que los griegos atribuían el origen del lenguaje y la escritura y consideraban patrono de la comunicación y entendimiento humano; lo cierto es que este término originalmente expresaba la comprensión y explicación de una sentencia oscura y enigmática de los dioses u oráculo, que precisaba una interpretación correcta. Otros dicen que el términohermenéutica deriva del griego “ermēneutikē”, que significa “ciencia”, “técnica” que tiene por objeto la interpretación de textos religiosos o filosóficos, especialmente de las Sagradas Escrituras; “interpretación” del sentido de las palabras de los textos; “teoría”, ciencia volcada en la interpretación de los signos y de su valor simbólico.

Otro concepto y, así, en defensa de la hermenéutica aquí mismo, es que, lo hermético –lo semántico aquí- viene de la escuela instituida en Egipto y que debe su nombre a su fundador, Hermes Trismegisto. Quedando así para la historia el concepto de lo hermético –la enseñanza ocultista de una escuela, lo secreto- como aquello que solo se revela a un grupo de miembros militantes de una doctrina cualquiera tal y como se pretendía fuera esta escuela. Hermetismo es, por ende, lo secreto, lo no revelado, lo cerrado o encerrado, lo no accesible ni público, lo oculto e incluso, lo que esta –por mágico o irrazonable- más allá de la comprensión simple y así, hermenéutica, el estudio del significado de cualquier símbolo oculto detrás de algo, principalmente de la palabra. Es decir, en mucho, un intento más de minimizar la enajenación del lenguaje. La hermenéutica intenta descifrar el símbolo o significado detrás de la palabra y, con ello, intenta la exégesis de la razón misma sobre el significado. Muchos escritos –y Platón, en su Timaeus, declara decenas de miles mantenidos por más de 9,000 años en los corredores del templo de Neith en Sais, Egipto– son atribuidos aHermes Trismegisto. Durante el medioevo y el renacimiento, los documentos que le fueron atribuidos a Hermes, fueron conocidos como “hermética”. De hecho, influenció siempre a los alquimistas y magos de la época. Por más, la frase o término: sellado herméticamente, hacía referencia a los conjuros que protegían mágicamente cualquier objeto. La hermenéutica es una herramienta magnífica del intelecto, es -como se dijo antes- exégesis de la razón misma, solo que, ligada irremesiblemente a la razón y por ello a la palabra, conoce el límite en el símbolo. La idea, trasciende la razón.

La necesidad de una disciplina hermenéutica está dada por las complejidades del lenguaje, que frecuentemente conducen a conclusiones diferentes e incluso contrapuestas en lo que respecta al significado de un texto. El camino a recorrer entre el lector y el pensamiento del autor suele ser largo e intrincado. Ello muestra la conveniencia de usar todos los medios a nuestro alcance para llegar a la meta propuesta.

Un parcial sinónimo de la hermenéutica es la exégesis (del griego εξηγεσθαι, exegeiszai, “explicar, exponer, interpretar”). Evémero de Mesene (siglo IV a. C.) realizó el primer intento de interpretar racionalmente lasleyendas y mitos griegos reduciendo su contenido a elementos históricos y sociales (evemerismo). En el siglo VI a.C. Teágenes de Regio intentó una empresa parecida para interpretarlos de forma alegórica y extraer su sentido profundo.

Hermenéutica y Teología

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Pero el origen de los estudios hermenéuticos se encuentran realmente en la [teología] cristiana, donde la hermenéutica tiene por objeto fijar los principios y normas que han de aplicarse en la interpretación de los libros sagrados de la Biblia, que, como revelados por Dios pero compuestos por hombres, poseían dos significados distintos: el literal y el espiritual, este último dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral:

El sentido literal es el significado por las palabras de la Escritura y descubierto por la exégesis filológica que sigue las reglas de la justa interpretación. Según Tomás de Aquino, en Summa Theológica1,1,10:

Omnes sensus (sc. sácrae Scriptúrae) fúndentur súper litteralem.

Todos los sentidos de la Sagrada Escritura se fundan sobre el sentido literal.

  • El sentido espiritual, infuso por Dios en el hombre según la creencia cristiana, da un sentido religioso suplementario a los signos, dividido en tres tipos diferentes:
    • El sentido alegórico, por el que es posible a los cristianos adquirir una comprensión más profunda de los acontecimientos reconociendo su significación en Cristo; de esa manera el paso del mar Rojo simboliza la victoria de Cristo y el bautismo. (cf 1 Pablo a los colosenses 10,2).
    • El sentido moral, por el cual los acontecimientos narrados en la Escritura pueden conducir a un obrar justo; su fin es la instrucción (1 Co 10, 11; cf Pablo a los hebreos 3-4,11).
    • El sentido anagógico (o sentido místico) por el cual los santos pueden ver realidades y acontecimientos de una significación eterna, que conduce (en griego anagogue) a los cristianos hacia la patria celestial. Así, la Iglesia en la tierra es signo de la Jerusalén celeste. (cf Apocalipsis21,1-22,5)

Romanticismo y Friedrich Schleiermacher

Después de permanener recluida durante varíos siglos en el ámbito de la Teología, la hermenéutica se abrió en la época del Romanticismo a todo tipo de textos escritos. En este contexto se sitúa Friedrich Schleiermacher(1768-1834), que ve en la tarea hermenéutica un proceso de reconstrucción del espíritu de nuestros antepasados. Así, Schleiermacher plantea un círculo hermenéutico para poder interpretar los textos, postula que la correcta interpretación debe tener una dimensión objetiva, relacionada con la construcción del contexto del autor, y otra subjetiva y adivinatoria, que consiste en trasladarse al lugar del autor. Para Schleiermacher la hermenéutica no es un saber teórico sino práctico, esto es, la praxis o la técnica de la buena interpretación de un texto hablado o escrito. Trátase ahí de la comprensión, que se volvió desde anataño un concepto fundamental y finalidad de toda cuestión hermenéutica. Schleiermacher define la hermenéutica como “reconstrucción histórica y adivinatoria, objetiva y subjetiva, de un discurso dado”.

Historicismo diltheiano

Esta perspectiva influirá en la aparición del Historicismo diltheiano. Wilhelm Dilthey (1833-1911) cree que toda manifestación espiritual humana, y no sólo los textos escritos, tiene que ser comprendida dentro del contexto histórico de su época. Si los acontecimientos de la naturaleza deben ser explicados, los acontecimientos históricos, los valores y la cultura deben ser comprendidos. Según Wilhelm Dilthey, estos dos métodos serían opuestos entre sí: explicacióncomprensión (propia de las ciencias del espíritu o ciencias humanas): (propia de las ciencias naturales) y

Esclarecemos por medio de procesos intelectuales, pero compreendemos por la cooperación de todas las fuerzas sentimentales en la aprehensión, por la inmersión de las fuerzas sentimentales en el objeto.

Wilhelm Dilthey fue el primero en formular la dualidad entre las “ciencias de la naturaleza” y las “ciencias del espíritu”, que se distinguen respectivamente por el uso de un método analítico esclarecedor una y el uso de un procedimiento de compresión descriptiva la otra. Comprensión y aprehensión de un significado y sentido es lo que se presenta a la comprensión como contenido. Sólo podemos determinar la compresión por el sentido y el sentido apenas por la comprensión. Toda comprensión es aprehensión de un sentido. Para Dilthey todo conocimiento de las ciencias del espítitu es una comprensión y un conocimiento histórico. Este conocimiento es posible porque la vida (el objeto de estudio de las ciencias del espíritu) genera estructuras, ya sean desde una obra pictórica a una literaria; entonces concede a la hermenéutica el papel de disciplina encargada de interpretar dichas estructuras, permitiendo el conocimiento en las ciencias del espíritu.

Paul Ricoeur 

Paul Ricoeur (Essais d’herméneutique, París: Seuil, 1969) supera en su aporte a las dos corrientes anteriores, y propone una “hermenéutica de la distancia”, lo que hace que surja una interpretación es el hecho de que haya un distancia entre el emisor y el receptor. De esta hermenéutica surge una teoría cuyo paradigma es el texto, es decir, todo discurso fijado por la escritura. Al mismo tiempo este discurso sufre, una vez emitido, un desarraigamiento de la intención del autor y cobra independencia con respecto a él. El texto ahora se encuentra desligado del emisor, y es una realidad metamorfoseada en la cual el lector, al tomar la obra, se introduce. Pero esta misma realidad metamorfoseada propone un “yo”, un “dasein”, que debe ser extraído por el lector en la tarea hermenéutica. Para Ricoeur interpetar es extraer el ser-en-el-mundo que se halla en el texto. De esta manera se propone estudiar el problema de la “apropiación del texto”, es decir, de la aplicación del significado del texto a la vida del lector. La reelaboración del texto por parte del lector es uno de los ejes de la teoría de Paul Ricoeur.

Martin Heidegger 

Ya en el siglo XX, Martin Heidegger, en su análisis de la comprensión, afirma que, cualquiera que sea, presenta una “estructura circular”:

Toda interpretación, para producir comprensión, debe ya tener comprendido lo que va a interpretar.

Heidegger introduce nuevos derroteros en la hermenéutica al dejar de considerarla únicamente como un modo de comprensión del espíritu de otras épocas y pensarla como el modo fundamental de situarse el ser humano en el mundo: existir es comprender. Desde entonces su hermenéutica de la facticidad se convierte en una filosofía que identifica la verdad con una interpretación históricamente situada (Hans-Georg Gadamer). La hermenéutica es considerada la escuela de pensamiento opuesta al positivismo.

Estructuras básicas de la comprensión

  • Estructura de horizonte: el contenido singular y aprendido en la totalidad de un contexto de sentido, que es preaprendido y coaprendido.
  • Estructura circular: la comprensión se mueve en una dialéctica entre la precomprensión y la comprensión de la cosa, es un acontecimiento que progresa en forma de espiral, en la medida que un elemento presupone otro y al mismo tiempo hace como que va adelante.
  • Estructura de diálogo: en el diálogo mantenemos nuestra comprensión abierta, para enriquecerla y corregirla.
  • Estructura de mediación: la mediación se presenta y se manifiesta en todos los contenidos, pero se interpreta como comprensión en nuestro mundo y en nuestra historia.

Bibliografía

  • Ortiz-Osés, Andrés & Lanceros, Patxi (2005), Claves de hermenéutica: para la filosofía, la cultura y la sociedad, Bilbao: Universidad de Deusto. Departamento de Publicaciones. ISBN 9788474854794.
  • — (1997-2004/2006), Diccionario de hermeneútica: una obra interdisciplinar para las ciencias humanas, H.G. Gadamer, G. Durand, P. Ricoeur, G. Vattimo, R. Panikkar, J.L. Aranguren, E. Dussel, E. Trías y otros. Quinta edición. Bilbao: Universidad de Deusto. Departamento de Publicaciones. ISBN 9788474859171.

Véase también

Wikipedia

La Hermenéutica

La Hermenéutica

Puede decirse que la hermenéutica (del griego hermeneutikós, interpretación) en términos generales es la pretensión de explicar las relaciones existentes entre un hecho y el contexto en el que acontece.

Aunque en un principio la hermenéutica constituyó un campo cuya aplicación se vio restringida exclusivamente a cuestiones de carácter bíblico, hoy en día se emplea en el análisis e interpretación de textos y contextos filosóficos, históricos, literarios, científicos, etc.

Fueron los alemanes Friedrich Ernst Daniel Schleiermacher (1768-1834), Wilhelm Dilthey (1833-1911) y Edmund Husserl (1859-1938) quienes empleando a la hermenéutica como método pretendieron explicar toda manifestación de la vida del hombre.

Ya específicamente, para la interpretación de textos pueden citarse tresmétodos como los más importantes:

a) El análisis de contenido norteamericano, que constituye la alternativa neopositivista de investigación social empírica más utilizada.

b) La semiótica naturalista francesa.

c) La hermenéuticamisma que ha sido empleada desde hace más de dos siglos por los historiadores, principalmente.

Como dato curioso he de decir que correspondió a la hermenéutica fundamentar la separación entre las llamadas ciencias naturales y las ciencias socialesy dadas sus características originales, cedió mucho terreno frente a la postura positivista del análisis de contenido norteamericano.

Tal es la circunstancia por la cual la hermenéutica no ha tenido en México un impacto importante, aunque justo es decir que a últimas fechas han despertado un vivo interés las ideas de algunos autores de la escuela de Frankfurt, como Walter Benjamin (1892-1940), Theodor Adorno (seudónimo de Theodor Wiesengrund, 1903-1969) y Jürgen Habermas (1929- ), entre otros, quienes intentan vincular a la dialéctica marxista con la hermenéutica, aplicadas concretamente a la investigación social.

Porque mucho se ha criticado la estructura que presentan diversasinvestigaciones sociales en México, fundamentadas en un marco teóricoreferencial marxista, pero empleando procedimientos investigativos de corte positivista, en el más puro estilo norteamericano.

Los orígenes de la hermenéutica deben buscarse en las intenciones por explicar la Biblia y los clásicos grecolatinos. Más tarde, hacia el siglo XIX, la hermenéutica constituyó un auxiliar básico de la historiografía y de la jurisprudencia, y se esgrimió como concepto clave a la comprensión, infiriendo que si bien el lenguaje es comprensible por otros seres humanos, al mismo tiempo tiene elpoder de comprender a esos mismos seres humanos.

Seguramente una de las aportaciones más discutidas de la hermenéutica fue su abierto rechazo a considerar a la historia únicamente como una sucesión de hechos (positivismo histórico). Según la hermenéutica, el intérprete o hermeneuta debe separarse de su tiempo, de sus juicios personales, etc., e intentar lograr una contemporaneidad con el texto de referencia y el autor del mismo, interpretándolos, renunciando a cualquier intención o normatividad de actualidad.

En una posición más reciente, Hans Georg Gadamer postula que la interpretación, sin ser normativa, debe relacionarse con los problemas actuales.

A partir de esta consideración, Habermas afirma que el hermeneuta necesariamente debe tomar en cuenta las circunstancias de enajenación y de dominación institucional en el análisis de su posición y la del autor-texto, evidenciando la distancia existente entre la situación histórico-social del propio intérprete y la correspondiente a la del autor-texto.

Así, ya no se trata exclusivamente de interpretar al autor-texto a través de una especie de intuición psíquica como postularon Schleiermacher y Dilthey, sino de recuperar la comprensión del mundo del autor-texto, y aún superarla por medio de la reflexión.

El denominado círculo hermenéutico es un recurso explicativo a través del cual se establece, desde una óptica evidentemente dialéctica, que el todo siempre es más que la suma de sus partes, pues los elementos sólo resultan comprensibles dentro de todo el contexto, pero también el contexto se explica en función de sus partes y de las relaciones existentes entre las mismas: la palabra, dentro de la frase; la frase, dentro del capítulo; el capítulo, dentro de todo el texto; el texto, inscrito en su tiempo, etc., y viceversa.

En el plano de lo más común, tal vez uno de los principales rasgos por los cuales se descalifica al proceso hermenéutico, lo constituye la presentación del trabajofinal, mismo que no se ajusta a la tradición cientificista de presentar separadamente las reflexiones teóricas, las estructuras conceptuales clasificadas y otros criterios de categorización

Porque, al contrario, el procedimiento hermenéutico ofrece como resultado final un trabajo en forma de lectura que choca a todas luces con los correspondientes a otros derivados de procedimientos nomológicos o inductivos.

Con base en lo anterior, algunos autores, como Eduardo Weiss, consideran que la hermenéutica guarda algunas semejanzas con la etnografía, pues ambas realizan actividades comunes como, por ejemplo, las observaciones que se registran en el diario de campo, para su análisis posterior. Lo mismo puede decirse del producto final, pues en ambos casos, trátese de la hermenéutica o de la etnografía, buscan la comprensión de significado, apoyándose en el relato.

La hermenéutica, como método, ha sido empleada por la teología, la filosofía, la historia, la jurisprudencia, la lingüística y hasta por el psicoanálisis. Pero es con Schleiermacher y con Dilthey que la hermenéutica adquiere una dimensión específicamente filosófica, partiendo de dos concepciones fundamentales:

– La hermenéutica es el arte evitar el malentendido.

– Si la totalidad de una obra tiene que ser comprendida a partir de sus palabras y de la combinación de las mismas, la comprensión plena del detalle presupone que el propio conjunto ya es comprendido.

En la actualidad, entre las proposiciones hermenéuticas más importantes se encuentran la de Paul Ricoeur y la de Hans Georg Gadamer, autores que propugnan por la existencia de una sola hermenéutica, y de los que Gabriel Gutiérrez Pantoja recupera algunas ideas por demás interesantes, como podrá verse en seguida.

En el caso de Paul Ricoeur, Gutiérrez Pantoja afirma que “la interpretación delcomportamiento humano, remitiéndose a la historia, no se contrapone con las de las finalidades que persigue el ser humano, ambas se complementan, aunque dialécticamente se unen y se niegan, se integran y se transforman.

El entendimiento de esto, la comprensión, se consolida solamente mediante la interpretación de la dialéctica entre arqueología y teología. No hay dos hermenéuticas, una de la historia y otra de la aspiración, del deseo, solamente es necesaria una hermenéutica filosófica, una hermenéutica reflexiva sobre loconcreto, que una las concepciones antagónicas dialécticamente.

Con la finalidad de ilustrar los dos momentos de arché y telos en un sólo proceso, Ricoeur dice: “El hombre es el único ser que es presa de su infancia; un ser siempre en retroceso hacia su infancia; incluso atenuando el carácter demasiado histórico de tal interpretación pretérita, resulta que seguimos emplazados frente a una anterioridad simbólica; de esta forma, si interpretamos el inconsciente como el orden de los significantes-clave respecto a cualesquiera sucesos temporalmente interpretados nos remite a un sentido más simbólico de la anterioridad, pero sigue ofreciendo al orden inverso del espíritu el contrapolo que estamos buscando.

Digamos, pues, en términos muy generales: el espíritu es el orden de lo terminal; el inconsciente es el orden de lo primordial. Para explicar esta antítesis en la forma más escueta posible, yo diría: el espíritu es historia, mientras que el inconsciente es destino; destino hacia atrás de lo infantil, destino detrás de unos símbolosque ya están allá y se reiteran independientemente…”

En síntesis, según Ricoeur, durante la infancia se van adquiriendo símbolos que se asientan en el inconsciente, para manifestarse en cada momento de la historia del individuo. Esta dialéctica entre espíritu e inconsciente es el objeto de la filosofía reflexiva, que actúa como una hermenéutica filosófica. La solución entre la confrontación de las hermenéuticas, como principio, está en la dialéctica entre arqueología y teología.

Por tanto, la dialéctica se coloca en el centro de la hermenéutica para comprender el símbolo. En palabras del autor “Es preciso dialectizar el símbolo a fin de pensar conforme al símbolo, y sólo así resulta posible inscribir la dialéctica dentro de la propia interpretación y regresar a la palabra viva. Esta última fase de la reapropiación es la que constituye el paso a la reflexión concreta. Volviéndose a la escucha del lenguaje, lenguaje, es como la reflexión pasa a la plenitud del habla simplemente oída.”

“No quisiera que nos engañásemos en lo tocante al sentido de este último episodio: el retorno a lo inmediato no es un retorno al silencio, sino al habla, al lenguaje en su plenitud. No digo al habla inicial, inmediata, al enigma espeso, sino a una palabra aclarada mediante todo el proceso del sentido. Por eso la reflexión concreta no conlleva concesión alguna a lo irracional, a la efusividad. La reflexión vuelve a la palabra pero sigue siendo reflexión, es decir intelección del sentido; la reflexión se convierte en hermenéutica y no hay otra forma de poder llegar a ser concreta sin dejar de ser reflexión.”

(…) Gadamer se apoya en el círculo hermenéutico del todo y las partes, aunque aclara que “El mismo concepto del todo sólo debe entenderse como relativo. La totalidad del sentido que se trata de comprender en la historia o en la tradición no se refiere en ningún caso al sentido de la totalidad de la historia… la finitud de la propia comprensión es el modo en el que afirman su validez la realidad, laresistencia, lo absurdo e incomprensible. El que toma en serio esta finitud tiene que tomar en serio la realidad de la historia.”

Una vez hechas estas precisiones, podemos exponer la síntesis de lo que Gadamer considera como comprensión y dónde y cómo se realiza:

1. comprender es ponerse de acuerdo con alguien sobre algo;

2. el lenguaje es, por tanto, el medio universal para realizar el consenso o comprensión;

3. el diálogo es modo concreto de alcanzar la comprensión:

4. todo comprender viene a ser así un interpretar;

5. la comprensión, que se realiza siempre, fundamentalmente, en el diálogo por medio del lenguaje, se mueve en un círculo encerrado en la dialéctica de pregunta y respuesta;

6. la dimensión lingüística de la comprensión, indica que es la concreción de la conciencia de la historia efectual;

7. la tradición consiste en existir en el medio del lenguaje, en cuanto el pasado se actualiza, se reconoce su sentido a menudo con nuevas iluminaciones.”

Derivado de esto, el autor propone en su texto: “La comprensión sólo se convierte en una tarea necesaria de dirección metodológica a partir del momento en que surge la conciencia histórica, que implica una distancia fundamental del presente frente a toda transmisión histórica. La tesis de mi libro es que en toda comprensión de la tradición opera el momento de la historia efectual, y que sigue siendo operante allí donde se ha afirmado ya la metodología de la modernaciencia histórica…”

Esta idea sobre la comprensión, Gadamer la aplica a la acción traductora, es decir la acción de traducir textos.

Sobre ello, el autor dice: “Igual que en la conversación con el fin de alcanzar esteobjetivo, uno se pone en el lugar del otro para comprender su punto de vista, también el traductor intenta ponerse por completo en el lugar del autor. Pero esto no proporciona por sí solo ni el acuerdo en la conversación ni el éxito en lareproducción de la traducción. Las estructuras son claramente parecidas.

El ponerse de acuerdo en una conversación implica que los interlocutores están dispuestos a ello y que van a intentar hacer valer en sí mismos lo extraño y adverso. Cuando esto ocurre recíprocamente y cada interlocutor sopesa los contraargumentos al mismo tiempo que mantiene sus propias razones puede llegarse poco apoco a una transferencia recíproca, imperceptible y no arbitraria de los puntos de vista (lo que llamamos intercambio de pareceres) hacia una lenguacomún y una sentencia compartida.

Del mismo modo el traductor tiene que mantener a su vez el derecho de la lengua a la que traduce y sin embargo dejar valer en sí lo extraño e incluso adverso del texto y su expresión. Sin embargo, tal vez esta descripción del hacer del traductor esté demasiado recortada. Incluso en los casos extremos en los que hay que traducir de una lengua a otra el tema apenas puede separarse de la lengua. Sólo reproducirá de verdad aquel traductor que logre hacer hablar al tema que el texto le muestre, y esto quiere decir que dé con una lengua que no sólo sea la suya sino también la adecuada al original. La situación del traductor y la del intérprete vienen a ser, pues, en el fondo la misma… todo traductor es intérprete. El que algo esté en una lengua extraña no es sino un caso extremo de dificultad hermenéutica, esto es, de extrañeza y de superación de la misma.

En realidad en este sentido determinado inequívocamente son extraños todos los “objetivos” con los que tiene que ver la hermenéutica tradicional. La tarea de reproducción propia del traductor no se distingue cualitativa, sino sólo gradualmente, de la tarea hermenéutica general que plantea cualquier texto.”

El alcance de la hermenéutica va ligado según Gadamer, a los alcances de la ciencia, en donde existe un lenguaje que transmitir y comprender, o textos que traducir, se hará evidente la necesaria presencia de la hermenéutica.

Sobre las funciones de la hermenéutica el autor afirma: “El fenómeno de la comprensión y de la correcta interpretación de lo comprendido no es sólo un problema específico de las ciencias del espíritu… el problema de la hermenéutica va más allá de las fronteras impuestas por el concepto de método de la ciencia moderna.

Comprender e interpretar textos no es sólo una instancia científica, sino que pertenece con toda evidencia a la experiencia humana en el mundo… El fenómeno de la comprensión… tiene validez propia dentro de la ciencia, y se resiste a cualquier intento de transformarlo en un método científico.

La presente investigación toma pie en esta resistencia, que se afirma dentro de la ciencia moderna frente a la pretensión de universalidad de la metodología científica. Su objetivo es rastrear (lo mismo) la experiencia de la verdad, que el ámbito de control de la metodología científica ahí donde se encuentre, e indagar su legitimación.

De este modo las ciencias del espíritu vienen a confluir con formas de la experiencia que quedan fuera de la ciencia: con la experiencia de la filosofía, con la del arte y con la de la misma historia. Son formas de experiencia en las que se expresa una verdad que no puede ser verificada con los medios de que dispone la metodología científica.”

Así entendida la hermenéutica sale del contexto rígido de la metodología de la ciencia para establecerse como una metodología que busca la comprensión de la verdad, donde y como quiera que se encuentre, mediante la interpretación, el arte de la hermenéutica.”

En defensa de la hermenéutica, a la que se acusa de carecer del rigor metodológico de la ciencia moderna, Gadamer afirma que si bien la ciencia siempre buscará apoyarse en una especie de profilaxis metodológica, detrás de cualquier nuevo procedimiento metodológico siempre, también, existirá la fantasía creadora del que investiga.

Pablo Rico Gallegos,

en “La praxis posible (teoría e investigación para la práctica docente”, Unidad 164 de la Universidad Pedagógica Nacional, Zitácuaro, Michoacán, México, 2001, pp. 292-297

pabloricog[arroba]hotmail.com

Fuente:

http://www.monografias.com/trabajos35/hermeneutica/hermeneutica.shtml

La ciencia de la Hermenéutica

La ciencia de la Hermenéutica

Hermenéutica: es la ciencia de interpretar correctamente la Biblia usando el método gramático-histórico tomando en cuenta el impacto directo del contexto en el cual se dio la Palabra de Dios. Se sigue la interpretación literal de las palabras sin ignorar las figuras literarias y retóricas, las parábolas, la poesía y la profecía. Provee las herramientas para ser un buen intérprete de las Escrituras.

Caravaggio. Tomás el dudoso. 1602-1603. Óleo sobre tela. Sanssouci, Potsdam, Alemania.   

Fuente: Hermenutica, del seminarioabierto.com   

Hermenéutica (Del griego), es el arte y la ciencia que interpreta textos,especialmente de las Sagradas Escrituras. Define las leyes que los exegetas deben seguir para determinar y explicar el sentido de la Palabra revelada. Presupone que el interprete tiene conocimiento de los lenguajes bíblicos y de las ciencias que contribuyen a un mejor entendimiento de las Sagradas Escrituras. Entre estas: arqueología, historia, lingüística, patrística, etc.   

Fuente: Hermeneutica

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La hermenéutica significa también traducción, explicación, expresión o interpretación que permite la comprensión; se refiere a la interpretación de un texto, “la posibilidad de referir un signo a su designado para adquirir la comprensión. A veces se ha identificado con la exégesis, o con la reflexión metodológica sobre la interpretación. Actualmente, este término designa una teoría filosófica general de la interpretación.”  El concepto ha evolucionado desde la interpretación de los oráculos o signos ocultos divinos, a referencias del signo a su designado, y las atribuciones de dichos actos al alma. Con los estoicos la hermenéutica alegórica trabajaba en los contenidos racionales escondidos en los mitos. Posteriormente, en el pensamiento judío y cristiano, se ha asociado a las técnicas y métodos de interpretación de textos bíblicos, aunque esta exégesis muchas veces atienda sólo al análisis lingüístico y ciertos aspectos simbólicos. Más tarde, la hermenéutica profana se ha dado en la interpretación de textos clásicos, jurídicos e históricos.

Con Schleiermacher la hermenéutica cobra plena relevancia filosófica, y comienza a aparecer como una teoría general de la interpretación y la compresión. Propone que los datos históricos y filológicos sean únicamente el punto de partida de la comprensión y la interpretación, que al reconstruir la génesis del texto se genere una identificación con el autor que exceda el mero entendimiento de textos, sino que haya una comprensión del todo. Tras esta visión romántica, Dilthey concibió la hermenéutica como fundamento de las ciencias del espíritu, ya no sólo como un conjunto de cuestiones técnicas-metodológicas, sino también “como una perspectiva de naturaleza filosófica que habría de situar en la base de la conciencia histórica y de la historicidad del hombre”, con ello es posible entender mejor a un autor, una obra, una época, y entonces la comprensión resulta un proceso dirigido hacia las objetivaciones de la vida, como signos de las vivencias del espíritu. Heideggercomprendió el estatuto de las concepciones de Dilthey, en el sentido de que no consideró a la hermenéutica o el “comprender” como un instrumento a disposición del hombre, sino como una estructura constitutiva del Dasein como una dimensión intrínseca del hombre: “El hombre crece sobre sí mismo, en un haz de experiencias, y cada nueva experiencia nace sobre el trasfondo de las experiencias procedentes y las reinterpreta.”  Esta visión ontológica asume la propia autocomprensión que aparece por medio del lenguaje, es decir que la hermenéutica no resulta ser una forma particular del conocimiento sino lo que hace posible cualquier forma de conocimiento: “El hombre, en cuanto abierto al ser, es el intérprete privilegiado del ser” . Es aquí donde aparece el círculo hermenéutico que concibe la comprensión como una estructura de anticipación que muestra el carácter de lo «previo» o de la pre-comprensión: toda interpretación que haya de acarrear comprensión tiene que haber comprendido ya lo que trate de interpretar.

En Gadamer se conjugan todas estas perspectivas filosóficas de la hermenéutica, tomando en principio la descripción que Heidegger hace respecto al círculo hermenéutico:

“El círculo hermenéutico no debe degradarse a la condición de círculo vicioso, y tampoco hay que considerarlo un inconveniente insalvable. En él se oculta una positiva posibilidad del conocer más originario, posibilidad que sólo se aferra de un modo genuino si la interpretación comprende que su tarea primera, permanente y última consiste en no dejarse imponer nunca pre-disponibilidades, pre-visiones y pre-conocimientos por parte del azar o de las opiniones comunes, sino hacer que emerjan desde las cosas mismas, garantizando así la cientificidad del tema específico. 

Sin asumirlo como precepto para la práctica del comprender, Gadamer señala que al interpretar un texto se está actualizando un proyecto, replanteable continuamente en base a lo que resulte de indagaciones posteriores en el texto. En su obra, Gadamer da un giro ontológico en la identificación del ser con el lenguaje: “el ser que puede llegar a ser comprendido es el lenguaje.” 

Para Ricœur la hermenéutica debe perseguir la identificación del ser del yo —un yo que no debe reducirse sólo a sujeto de conocimiento, sino que está abierto a muchas otras experiencias. En continuo diálogo con el estructuralismo, la lingüística y la semiótica, Ricœur trata de aunar distintas estrategias hermenéuticas, incluyendo ideas de Marx, Nietzsche y Freud que hablaban, cada uno en su ámbito, del carácter escondido y disfrazado del sentido de las cosas. Al fusionar estas hermenéuticas, destaca una recuperación, una reapropiación del sujeto como resultado del desvelamiento de las ilusiones de la conciencia. Otros pensadores contemporáneos han desarrollado hermenéuticas ligadas a la crítica de las ideologías, teología, etc.

Para Paul Ricœur no existe un único método de interpretación de los signos lingüísticos, lo que explica como el conflicto de las interpretaciones. Afirma que es posible entender la interpretación como manifestación de la sospecha, o bien como restauración plena del sentido. Junto a la hermenéutica de la sospecha, en al que se desvelan significados ocultos, debe realizarse una hermenéutica de la escucha que sea capaz de captar plenamente el sentido. La primera conduce a una arqueología del sujeto que busca la identificación de las ilusiones de la conciencia más allá de los intereses o motivaciones escondidas; pero debe complementarse con la fenomenología de lo sagrado o con la fenomenología del espíritu, porque una filosofía reflexiva debe buscar la complementariedad de interpretaciones antitéticas, e incluir los resultados de los distintos métodos que intentan descifrar e interpretar los signos y símbolos. El psicoanálisis de Freud y la fenomenología del espíritu de Hegel posibilitan una ontología del sujeto que considere la conciencia a través de la confrontación de las ilusiones y los mecanismos de ocultación, y una conciencia que adquiera su sentido a través de una progresión dialéctica en que cada etapa es explicada por la anterior. Esto se relaciona entonces con el círculo hermenéutico en tanto que asume la necesidad de una comprensión previa a toda comprensión, y que Ricœur admite como una manifestación del círculo de la creencia: creer para comprender, comprender para creer, entendida la creencia como fe poscrítica.

Un texto, como escritura, espera y reclama una lectura: “La lectura es posible porque el texto no está cerrado en sí mismo, sino abierto a otra cosa; leer es, en toda hipótesis, articular un discurso nuevo al discurso del texto. Esta articulación de un discurso con un discurso denuncia, en la constitución misma del texto, una capacidad original de continuación, que es su carácter abierto. La interpretación es el cumplimiento concreto de esta articulación y de esta continuación.”
La interpretación posee un carácter de apropiación, puesto que “la interpretación de un texto se acaba en la interpretación de sí de un sujeto que desde entonces se comprende mejor, se comprende de otra manera o, incluso, comienza a comprenderse” 
La reflexión hermenéutica, pues, la constitución de sí mismo y la del sentido son contemporáneas, y es aquí donde se salva la distancia cultural en la fusión de la interpretación del texto con la de uno mismo, por lo que la dimensión semiológica del texto, alcaza una dimensión semántica porque ya no sólo tiene sentido el texto, sino un significado.

Martínez Riu, Antoni y Jordi Cortés Morató. Diccionario de Filosofía Herder. (CD ROM) Ed. Herder, Barcelona, 1996.
 Reale, Giovanni y Dario Antiseri. Historia del pensamiento filosófico y científico. Vol. 1, Tr. Juan Andrés Iglesias, 2ª ed., Ed. Herder, Barcelona, 1991. p. 555.
 Íd.
Martínez Riu, Loc. cit.
Reale, Op. cit. p. 557.
Martínez Riu, Loc. cit.
Ricoeur, Paul. Del texto a la acción. Ensayos de Hemenéutica II. F.C.E., 2ª ed., México, 2002. p. 140.
Íbid, p. 141.

Fuente: LA HERMENÉUTICA, POR: ROCÍO ARENAS CARRILLO

 

 

La verdad en la apertura de sentido de la fe

La verdad en la apertura de sentido de la fe 

martes, 19 de agosto de 2008, Nicolás Panotto, Argentina

me gustaria llevarles a reflexionar sobre algunas ideas que aportó el prestigioso filósofo y teólogo Paul Ricoeur en un precioso y fascinante texto titulado “La filosofia y la especificidad del lenguaje religioso”

¿Dónde está la verdad? ¿Hay tantas verdades como sujetos? ¿Quién dice cuál, quien o qué es la verdad? ¿Existen muchas verdades? Desde mi experiencia personal, es notable la recurrencia con la que estas preguntas emergen a mí alrededor, especialmente en espacios de reflexión teológica. Y no es para menos, partiendo del hecho de que el objeto de la fe (cristiana en este caso), el Dios trino, se presenta, desde un marco religioso, como ese Absoluto omnipresente, omnisciente y todopoderoso. Más allá de esto, el gran interrogante existencial por “la” verdad abarca diversos espacios, desde la filosofía hasta la ciencia y la ética.

Sin querer agotar el tema (ya que, obviamente, yo no tengo “la” verdad), me gustaría llevarles a reflexionar sobre algunas ideas que aportó el prestigioso filósofo y teólogo Paul Ricoeur en un precioso y fascinante texto titulado “La filosofía y la especificidad del lenguaje religioso”. Este escrito parte de tres presuposiciones: primero, que es posible identificar una fe religiosa desde su lenguaje; segundo, que el lenguaje religioso contiene un sentido de especificidad, desde donde distinguirlo de otras modalidades de lenguaje; tercero, que, en esta búsqueda, la filosofía está implicada en encontrar no solo el sentido del lenguaje sino su pretensión de veracidad.

De aquí Ricoeur pasará a desarrollar cada uno de los puntos mencionados. En primer lugar, al analizar el discurso religioso se hace necesario hacerlo en cuanto tal. Esto requiere del estudio del lenguaje como acto, contenido y forma. Esto se debe a que las formas de discurso, más que instrumentos de clasificación son instrumentos de producción. Por ello, dirá Ricoeur, el discurso es producido como una obra. Desde lo dicho, el texto bíblico, como uno de los más importantes depositarios de segmentaciones narrativas y discursivas de nuestra fe, debe ser abordado de la misma manera. “Interpretar un texto significa siempre más que sumar las significaciones de las frases aisladas. El texto en tanto totalidad se debe aprehender desde el punto de vista de la jerarquía de los topoi que lo componen”. De aquí una de las tareas centrales de la hermenéutica: identificar las diferentes formas de discurso que delimitan el espacio interpretativo desde donde puede comprenderse el discurso religioso.

El segundo punto es que la especificidad del lenguaje bíblico se encuentra en su misma confesión de fe. Por esta razón, no puede disociarse dicha confesión de las formas particulares de discurso que aparecen en cada parte del texto bíblico. Esta relación se trasluce en la ya conocida fórmula lingüística conocida por la relación contenido- forma. En este sentido, la polifonía discursiva de los textos bíblicos muestran algo central de su contenido teológico: el discurso religioso en sí mismo se muestra como una polifonía (lo que Ricoeur llama el “sistema circular” de los textos bíblicos). Esto, puesto en negativo, nos muestra que no podemos alcanzar a comprender la riqueza del discurso religioso de la fe evitando el rodeo de las polifonías bíblicas.

Por último, entramos en uno de los temas más escabrosos: la cuestión de la verdad. Nos podríamos preguntar sobre la necesidad de dicho abordaje. A ello respondemos, de manera preliminar y simplista, desde dos razonamientos. Primero, que todo discurso, al ser aprehendido, analizado y practicado en un contexto histórico determinado, pretende un mínimo sentido de veracidad para su aplicación y justificación. Segundo, como mencionamos anteriormente, todo discurso religioso, no sólo por ser un discurso sino también por su punto de partida (lo divino), pretende una aprehensión como centro de la historia, por ende de veracidad.

Para abordar esta problemática, Ricoeur partirá de la presuposición hermenéutica que denomina referencia del texto. Con ello evoca a el/los contexto/s que intervienen en el momento de interpretar el texto bíblico. De aquí que surgen las referencias de primer y segundo orden. El primero tiene que ver con el contexto particular del texto en cuanto tal y el segundo con el “contexto extendido” que adquiere el mismo al ser interpretado desde el momento particular de quien ejerce dicha interpretación.

A diferencia de la hermenéutica clásica, al estilo schleiermachiano, Ricoeur dará mayor énfasis a la referencia de segundo orden; o sea, al lugar del texto en la persona que lo analiza y sus circunstancias. Por ello afirmará, desde una noción heideggeriana, que “(…) la interpretación es el reconocimiento de la modalidad del ser-en-el-mundo proyectado por el texto”. Sigue diciendo:

Lo que propiamente se da a interpretar en un texto, es el proyecto de un mundo, de un mundo que podríamos habitar y en el cual podríamos proyectar nuestros posibles más propios. Tal es lo que denomino el mundo del texto, -el mundo apropiado de ese texto único. 

Este marco trae diversas consecuencias teológicas, específicamente en lo que refiere a la veracidad (o sea, a su justificación y lugar en la historia) del texto bíblico. En primer lugar, retomando lo antes dicho sobre la relación forma-contenido, la manera en que el texto se muestra determina profundamente la dinámica del contenido teológico. Por ello, “La tarea de la hermenéutica no consiste en suscitar una decisión del lector, sino en desplegar el mundo implicado en los textos bíblicos. Antes de toda emoción, antes de toda disposición de fe o de no-fe, un mundo es pro-puesto, ese mundo que, en el lenguaje de la Biblia, es nombrado mundo nuevo, Reino de Dios, Ser nuevo”. En segundo lugar, la noción de inspiración y revelación se mueve de su sentido exclusivista y psicologista hacia comprensión existencial. “Es necesario entonces llegar a decir que un texto es revelado en la medida en que revela un mundo”. Por último, la riqueza de la polifonía del discurso religioso (contenido en los mismos textos bíblicos), más que relativizar enriquece dicho texto, y con ello la misma comprensión de la persona divina. En palabras de Ricoeur,

El referente Dios queda focalizado por la convergencia de todos esos discursos parciales. Es, simultáneamente, el índice de su mutua pertenencia y de su inacabamiento. Es su orientación común y es, a la vez, lo que a cada uno se le escapa. 

Podríamos mencionar dos enseñanzas que nos deja la riqueza de este abordaje, dentro de las muchas otras más que nos podría arrojar. En primer lugar, el texto bíblico, como una de las principales fuentes discursivas de nuestra fe, no puede escapar de ser puesto en un marco de análisis hermenéutico y discursivo como cualquier otro. Esto nos lleva, una vez más, a dejar de lado esos vicios modernos de afirmar la veracidad del texto bíblico a través de una supuesta unicidad y uniformidad de su mensaje. La Biblia, en cuanto texto histórico y discurso de una fe, está compuesta de una poliforme melodía que, precisamente, hace a su riqueza. Evitarlo opaca su inherente impacto existencial.

Tener en cuenta esta polifonía conlleva reconocer que el texto bíblico se encuentra en sí determinado por contextos, opiniones, experiencias, lejos todos estos de un espacio único de comprensión y “revelación”. Y el hecho mismo de que las experiencias, los contextos y la historia sean elementos intrínsecos de los mensajes bíblicos, abre la práctica de interpretación y comprensión hacia las experiencias, mundos e historias presentes de quienes los leemos.

Aquí, finalmente, el segundo elemento central que Ricoeur nos deja: la veracidad del discurso religioso se encuentra, precisamente, en su intrínseco impulso hacia esta apertura histórica del sentido. Esta propuesta deja de lado todo intento de buscar una verdad universal (no en el sentido de su alcance sino de su unicidad), cuya validez se deposite en su comprobación histórica (aquí “historia” como suceso específico ocurrido en un momento concreto) o en una “fe ciega” de que así haya ocurrido. Esto, por ejemplo, transforma el concepto mismo de verdad, especialmente en su sentido de normatividad: ella no es un absoluto esencial que se retroalimenta y justifica a sí mismo sino que es un acuerdo que encuentra su veracidad en su relación con la comunidad que la confiesa y que sirve a su actuación histórica. Como dice Pascal Engel en su diálogo con Richard Rorty, el hecho de que en lo que decimos que es verdad se depositan la aserción y la creencia, no significa “(…) que la noción de verdad sea en sí misma normativa. Porque el hecho de que un enunciado o una creencia sean verdaderos es un simple hecho, una relación semántica que el enunciado o la creencia guardan con el mundo, y no una norma. Lo que resulta normativo, es el vínculo que une a la verdad con la creencia y la aserción…”. 

En esta dirección, la verdad de la fe no se deposita en los intentos muchas veces vacíos y truncos de encontrar “justificaciones” a hechos pasados o la “existencia” a relatos contados, lo que no quiere decir que dichos intentos sean inútiles. Lo que intentamos decir es que la verdad de la fe se encuentra, primordialmente, en esa apertura de sentido que provoca en la existencia de cada creyente, abriendo las coyunturas y los cerrojos de la vivencia hacia horizontes de esperanza y plenitud, así como lo evocan los símbolos bíblicos del Reino, la redención y la nueva creación. Toda búsqueda de verdad, sea cual fuere, está (o debería estar) inevitablemente adherida a dicha apertura de sentido teológico.


Notas:        

Paul Ricoeur, “La filosofía y la especificidad del lenguaje religioso” en Fe y filosofía, Docencia, Buenos Aires, 1990, pp.55-71
Ibíd., p.59
Paul Ricoeur, op. cit., p.65-66
Ibíd., p.67
Ibidem.
Ibíd., p.68
Pascal Engel y Richard Rortry, ¿Para qué sirve la verdad?, Paidós, Buenos Aires, 2007, p.34

¿Cómo consideró Jesús el Antiguo Testamento?

¿Cómo consideró Jesús el Antiguo Testamento?

Se podrían citar muchas razones por las cuales el Antiguo Testamento es Palabra de Dios, pero es el Señor Jesús mismo quien presenta el argumento más fuerte. Como Dios humanamente encarnado, Jesús habla con autoridad definitiva y su testimonio con respecto al Antiguo Testamento no deja lugar a dudas.

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