La teologia de Finney parte 6- La doctrina de la regeneración

La teología de Finney parte 6- La doctrina de la regeneración

Última fecha  de actualizacion:20-10-2010

Autor:Paulo Arieu

5. La doctrina de la regeneración:

Regeneración (gr. palingenesia:   nuevo nacimiento). Indica la regeneración espiritual (Tit.3.5), es decir la comunicación de la nueva vida en Cristo que es producida por la acción de la Palabra (Ef.5.26; Stg.1.18; lPe.1.23) y por el Espíritu Santo (Jn.3.5,6).

Augustus Strong, teólogo bautista de finales del siglo 19 y principio del 20 comentó acerca de la presciencia de Dios:
“En la eternidad no pudo haber habido causa alguna de la existencia futura del Universo fuera de Dios mismo, ya que entonces solo Dios existía. En la eternidad, Dios previó que la creación del mundo y todas sus leyes harían segura la historia hasta en sus más insignificantes detalles. Pero Dios decretó la creación y la institución de estas leyes. Al crear y establecer dichas leyes Dios decretaba todo lo que iba a acontecer. Es decir, Dios previó los eventos futuros de Universo como absolutamente ciertos porque él lo había decretado; y esta determinación incluía la determinación de todos los resultados de dicha creación; es decir, Dios decretó dichos resultados” (“Teología sistemática”. Pag. 356).[1]

Es en la presciencia de Dios, que Dios nos conoció y nos escogió en Cristo Jesús.

El Dr. A. H. Strong, quien por varios años fue Presidente y Profesor del Seminario Teológico de Rochester, escribe al mismo efecto, al definir la regeneración, la definió así:

“Es el acto divino por el que la disposición dominante de nuestra alma es hecha santa, y por el cual, empleando la verdad como medio, es asegurado el primer ejercicio santo de tai disposición”.

Como es lógico suponer, Finney también se aparte de la ortodoxia bíblica en lo que respecta a la regeneración, la cual él distingue de la conversión.

“La conversión… no incluye ni implica ninguna agencia Divina, y por lo tanto no implica o expresa lo que se pretende por regeneración” (pg. 269, lect. 17).

Según él, el pecador

“es pasivo en la percepción de la verdad presentada por el Espíritu Santo” (pg. 276, lect. 17).

Esta percepción, él añade, no es parte de la regeneración, pero es simultánea con la regeneración, ya que induce a ella.

“De manera que el sujeto de la regeneración debe ser un recipiente pasivo o perceptivo de la verdad presentada por el Espíritu Santo, en el momento, y durante el acto de la regeneración” (Ibid.).

Pero ese es todo el papel que, según él, le corresponde a Dios.

“Ni Dios, ni ningún otro ser, puede regenerar lo, si él no se vuelve. Si él no cambia su elección, es imposible que sea cambiado” (Ibid.).

De manera que para Finney, la regeneración no envuelve cambio en la naturaleza constituyente del pecador, sino que consiste meramente en un cambio de elección, intención, o preferencia obrado por el pecador. Esta depende enteramente de una decisión o elección del pecador.

Es aquí precisamente donde su teología impactó tremendamente el evangelismo actual, introduciendo la doctrina pelagiana de nuevo en muchas iglesias que hoy se llaman evangélicas, aunque siguen a Finney en su perversión del evangelio.

Por la regeneración se obtienen preciosas bendiciones, como:

  • Obtener la nueva vida, la vida (gr. zoé, Jn.1.4) de Dios (Jn.5.24; cp.Ef.2.1)
  • La recepción de una nueva naturaleza, que la Biblia llama “el nuevo hombre” (Ef.4.24; Col.3.10; Gal.5.17; 2CO.5.17)
  • El creyente es bautizado “a Cristo” o “hacia Cristo” (Ro.6,3).
  • Es una operación del Espíritu Santo (1 Co.12.13).
  • El salvo queda unido vital y eternamente a Cristo Jesús.
  • La participación en la naturaleza divina (2 Pe. 1.4; 1 Jn.3.9)
  • La habitación de Cristo en el creyente (Ga.2.20)
  • El ingreso al reino de Dios (Jn.3.3, cf.v.5).

Relación entre creyentes y arminianos

Charles Spurgeon dijo una vez que

“todos los creyentes eran inicialmente arminianistas.”

Y tenía toda la razón. Los incrédulos son por naturaleza pelagianos, es decir, creen que el hombre es bueno, pero que aprende a hacer cosas malas, y que tiene la capacidad de enmendar todos sus pecados/maldades por cuenta propia. Si un hombre que es convertido habiendo tenido esta cosmovisión humanista, cómo creen que interpretará el nuevo mundo de la fe? Creo que esa es la razón por la cual el comentario de Spurgeon es válido.

Bajo este sistema doctrinal [arminianismo] el hombre cree y luego nace de nuevo. Pero es esto lo que dice la Biblia? Para aclarar este tema deseo llevarlos a un artículo de R. C. Sproul, en el cual escribe,

En la perspectiva del Agustinianismo y el Reformismo, la regeneración se ve primero que nada como un trabajo sobrenatural de Dios. La regeneración es el trabajo divino de Dios el Espíritu Santo sobre las mentes y almas de la gente caída, por el cual el Espíritu aviva a aquellos quienes están espiritualmente muertos y los hace espiritualmente vivos. Este trabajo sobrenatural rescata a esa persona de su esclavitud al pecado y su incapacidad moral de inclinarse por sí mismo hacia las cosas de Dios. La regeneración, por ser un trabajo sobrenatural, es un trabajo que obviamente no puede ser logrado por un hombre natural por sí mismo. Si fuera un trabajo natural, no requeriría la intervención de Dios el Espíritu Santo.

En segundo lugar, la regeneración es un trabajo monergista. “Monergista” significa que es el trabajo de una persona que ejerce su poder. En el caso de la regeneración, es solamente Dios quien tiene la capacidad, y es solamente Dios quien ejecuta el trabajo de regeneración del alma humana. El trabajo de regeneración no es una actividad conjunta entre la persona caída y el divino Espíritu; es solamente el trabajo de Dios.

En tercer lugar, el trabajo monergista del Espíritu Santo es un trabajo inmediato. Es inmediato con respecto al tiempo, y es inmediato en relación al principio de operar sin intermediarios. El Espíritu Santo no usa nada más que Su propio poder para rescatar a una persona de la muerte espiritual a la vida espiritual, y cuando ese trabajo se logra, se logra instantáneamente. Nadie es regenerado parcialmente o casi regenerado. Aquí tenemos una situación clásica de “o es/o no es”. Una persona o es nacida de nuevo, o no es nacida de nuevo. No hay un periodo de nueve meses de gestación en relación a este nacimiento. Cuando el Espíritu cambia la disposición del alma humana, lo hace instantáneamente. Una persona puede no estar consciente de este trabajo interno logrado por Dios por algún tiempo después de que en realidad ha ocurrido. Pero aunque nuestra percepción de él puede ser gradual, la acción es instantánea.

En cuarto lugar, el trabajo de regeneración es efectivo. Esto es, cuando el Espíritu Santo regenera un alma humana, el propósito de esa regeneración es traer a esa persona a la fe salvadora en Jesucristo. Ese propósito se efectúa y es logrado como los propósitos de Dios en la intervención. La regeneración es más que darle a una persona la posibilidad de tener fe, le da la certeza de poseer esa fe salvadora.”

Les invito a leer el resto del artículo aquí.

Dice F. Lacueva, comentando la característica radical de la regeneración:

“… es un cambio tota! en el estado del hombre, ya que toda la dinámica moral y espiritual de sus facultades se ve afectada por la nueva vida: una nueva gama de criterios acerca de los verdaderos valores ilumina su mente; un nuevo complejo de aficiones e intereses disponesus sentimientos; un nuevo plantel de motivos guía ¡as deliberaciones e impulsa las decisiones de su voluntad, renovando su energía operativa en el orden espiritual. En pocas palabras, la nueva vida comporta un correcto pensar, sentir, decidir y obrar… Esta radicalidad de la regeneración significa que el cambio se ha hecho desde la raíz del ser humano, desde lo que la Biblia llama el “corazón”, pero no significa que sus facultades hayan quedado inmunizadas contra el error y el pecado. El regenerado puede todavía equivocarse y puede caer, pero el norte de su brújula queda fijado. Aunque el pecado llegue a anidar en él, será como un cuerpo extraño dentro de la nueva naturaleza (I Jn.3.8-9;Ro. 8:4) [2]

En Juan 1.13 leemos que la condición de hijos de Dios no se obtiene por ser engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Esto significa que:

• No se produce por herencia. A diferencia de la naturaleza pecaminosa que se hereda desde Adán de padres a hijos (Ro.5.12), la nueva naturaleza se obtiene solo por gracia y por una unión vital con Cristo (Ef.2.3-8)
• No se produce por voluntad carnal. Es decir, no tiene nada que ver con nada
que el hombre pueda hacer o lograr humanamente. No es producto del esfuerzo humano. No hay mérito, ni obra que pueda obtener la salvación y la consecuente nueva vida.
• Tampoco se produce por voluntad de varón, es decir, por procreación humana o por pertenecer a una determinada raza, o religión, o cualquier otra prerrogativa.

Los hijos de Dios, pues, no tienen origen en alguna causa física o biológica; tienen su origen en Dios, por la obra de Su Espíritu Santo.

Notas

[1] http://www.casadeoracionmadrid.com/Pdf/Presciencia.pdf

[2] F.La Cueva,Doctrinas de la Gracia – Curso de Formación teología evangélica,  Ed. Clie ,Pag.74-75

Articulos relacionados con la regeneracion en la teologia de Finney

bibl.consultada

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La teologia de Finney parte 5 – depravación moral

4. La doctrina de la depravación moral:

Finney también negó que por causa del pecado de Adán su descendencia poseyera una naturaleza pecaminosa. De ser así, dice él,

“entonces el pecado en acción debe ser visto como una calamidad, y no puede ser un crimen. Éste es el efecto necesario de una naturaleza pecaminosa. Esto no puede ser un crimen, ya que la voluntad no puede hacer nada con ella” (pg. 262, lect. 16).

Y otro lugar dice:

“La voluntad humana es libre, de manera que los hombres tienen poder o habilidad para hacer todos sus deberes. El gobierno moral de Dios asume e implica por todas partes la libertad de la voluntad humana, y la habilidad natural de los hombres para obedecer a Dios. Cada mandamiento, cada amenaza, cada protesta o denuncia en la Biblia implica y presupone esto” (pg. 307, lect. 20).

Por supuesto, de ser así, si las demandas morales de Dios implican la habilidad moral del hombre para poder cumplirlas, entonces deberíamos presuponer que el hombre tiene la capacidad de llegar a ser perfectos, porque es eso, y nada menos que eso, lo que la ley exige (comp. Gal. 3:10; Sant. 2:10).

Qué quiere decir Depravación? Qué enseñan las Escrituras?

En primer lugar, la depravación tiene que ver con el pecado. Parece obvio, pero la aclaración debe hacerse si queremos mantener la verdad con respecto a la depravación total de individuo.

Históricamente, aquellos que niegan la doctrina de la depravación total del hombre, son aquellos que minimizan la realidad del pecado. Por ello es que el pecado no se toma con la seriedad que merece. Para Pelagius era sólo un hábito del hombre; para los semi-pelagianos una enfermedad. Actualmente no es tomado con el horror con el que es definido en la Biblia. En el espectro eclesiástico, existen desde los más liberales que enseñan que el pecado es una aflicción o una deficiencia mental, y por lo tanto la cura para el pecado está en la rehabilitación social, en el “haz el bien”, en las reformas sociales, la reforma del carácter externo del individuo.

Las Escrituras nos brindan una opinión diferente acerca del pecado. La Biblia enfáticamente nos informa que el pecado es siempre cometido contra Dios. Esto es fundamental. Dios es el Santo, Señor soberano del cielo y la tierra. Él es infinitamente perfecto. Su santidad es tan grande y la gloria de sus perfecciones es tan brillante que ante Él los ángeles deben cubrir sus rostros y cantar día a día,

  • “Santo, Santo, Santo” (Isaías 6:3).

Es contra Él que todo pecado es cometido. Esto nunca debe ser olvidado. El pecado es una contradicción de Su Santidad. Es una rebelión contra Dios. Cada pecado, no importa que tan mínimo, o insignificante nos parezca, es siempre cometido en relación con Dios. Dios creó al hombre con el único propósito de que glorificara a su Creador. No había otro propósito. Dios no creó al hombre porque estaba solo, o porque el hombre iba a llenar un espacio vacío en el corazón de Dios. Dios está y estará eternamente completo en la Trinidad, y aparte de la Trinidad no necesita nada meas. Dios no necesita a los ángeles, y mucho menos al universo, incluyendo a los hombres (1Corintios 10:31; Efesios 1: 3-6; etc,etc,etc).

El pecado de Adán fue un pecado cometido contra Dios. Fue el pecado del orgullo y la desobediencia y la rebelión en contra del mandato de Dios. Fue un acto deliberado, determinado, conciente de dejar de hacer aquello para lo cual fue creado. Adán no quiso tener nada más que ver con Dios y Su gloria. Adán prefirió seguir el consejo de Satanás; y prefirió representar al diablo, ayudarlo en su nefasto plan de robarle la gloria a Dios. Eso fue lo que hizo al pecado tan horrible. Fue cometido contra Dios, para robar su gloria.

Hasta el día de hoy no se ha cometido un pecado que sea diferente. Esto es lo que debemos comprender. Es por eso que el castigo en contra del pecado es tan grande. La gravedad del pecado se mide dependiendo de contra quien se ha cometido. Como nuestro pecado es cometido en contra del Dios infinitamente Santo y Justo, es infinitamente grave.

El castigo fue que Dios mató a Adán. Cualquiera puede entender porque esto fue necesario. Dios formó a Adán para que Adán representara la causa de Dios en la tierra, esto es, glorificar a su Creador. Adán se negó a hacer eso, y prefirió glorificar al diablo. Ese fue el deseo de Adán. Por ello, ya no había más lugar para Adán en el mundo de Dios. Dios, por lo tanto, mató a Adán,

  • “El día que comas del fruto prohibido, de cierto morirás.”

Qué significa esto? Adán no cayó muerto a un lado del árbol. Todos sabemos esto. Significa, en primer lugar, que Dios derramó toda Su ira sobra Adán. Todo su enojo y odio. Dios odió el pecado de Adán por lo que hizo, debido a que Dios odia todo aquello que va en contra de Su naturaleza. No podía ser diferente si Dios quería mantener Su santidad y luchar por lo que lucha siempre, Su Santo Nombre. No podía amar a algo  que no era santo como Él.

Debemos entender que esto ocurre a Adán fuera de Cristo, ya que en Cristo Adán fue salvo, y amado por Dios Padre. Adán, aparte de Cristo fue separado de la presencia de Dios, pues Dios no puede mantener comunión con el pecado. Ahora el mundo era diferente para Adán, antes era gozo, alegría; ahora es sufrimiento, aflicción, problemas, muerte, etc.

En segundo lugar, el que el pecado matara a Adán significa que el pecado lo hizo totalmente depravado. Eso es lo que significa la muerte espiritual. Pablo lo expresa claramente,

  • “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”

El castigo para la increíble transgresión de Adán fue que se convirtió en un esclavo del pecado en toda su naturaleza y en todo su ser. Este fue el castigo por su pecado. Todos los hombres son completamente depravados.

Cómo es posible que todos los hombres sean depravados? Primero, todos los hombres son en Adán responsables del pecado que Adán cometió. Esto porque Adán fue la cabeza o el representante de toda la humanidad. Pablo lo describe así,

  • “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.’ (1 Corintios 15:22).

Adán fue la cabeza de todos los hombres, porque Dios así lo decidió.

Segundo, Adán fue el padre de toda la raza humana así que de Adán viene toda la corrupción y la depravación. David, en sus salmnos lo describe así,

  • “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.” (Salmo 51:5).

Qué entendemos por Depravación Total?

Las Escrituras y las Confesiones de la Iglesia nos enseñan que la depravación del hombre, como lo hemos visto, es total. Pero debemos hacer la distinción que a pesar de que el hombre es totalmente depravado, es decir, que no hay una sola molécula de su cuerpo que no esté corrompida por el pecado, el hombre no es tan malo como podría serlo. El artículo 4 de los canones de Dordt dicen que

“los remanentes de luz natural que aún quedan en el hombre desde su caída”

actúan como la manera en que Dios mantiene al hombre de ser totalmente perverso. El hombre pecador aún tiene el sentido del bien y el mal. El bien que hace el hombre, es hecho por Dios y para Su gloria.

Es decir, el hombre no anda por ahí matando a otros hombres, no anda adulterando (por lo menos no la mayoría), debido a que aún puede hacer obras que estén en armonía con la Ley de Dios. El hombre no vive una vida totalmente depravada, no porque no pueda, sino porque Dios no se lo permite.

Pero con respecto al bien espiritual, que es lo más importante, la biblia es clara en que el hombre no puede hacer nada bueno. Con el bien espiritual nos referimos a lo que concierne a la salvación. Es decir, el hombre no puede hacer nada para ser salvo.

Cuando Calvino y los padres de la iglesia reformada describieron el término depravación total, lo que quisieron decir fue “muerte espiritual.” El pecador está muerto, espiritualmente muerto. Viene a este mundo de su madre, obitado. No está enfermo. No padece de una enfermedad. Esta muerto. Esto es lo que enseña la Biblia.

Esto quiere decir, que su naturaleza está tan corrompida que no puede hacer nada bueno. El pecador no puede hacer nada que sea bien visto por Dios. Su corazón está muerto. La mente del hombre está muerta, está tan oscurecida por el pecado, que a pesar de poder entender las palabras de la Biblia, no puede comprender las cosas espirituales de Dios, de hecho, lo que comprende lo odia y no quiere tener algo que ver con Dios. Jesús, en su conversación con Nicodemo le dice que el hombre debe nacer de nuevo, debido a que,

  • “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” (Juan 3: 19).

Lo mismo ocurre con la voluntad del hombre o el libre albedrío. La esclavitud de la voluntad describe perfectamente su estado–su voluntad está esclavizada al pecado. El hombre no puede ni siquiera desear lo bueno. Esta es su naturaleza. Está muerto espiritualmente. Puede un muerto pensar? Puede un muerto desear algo? Puede un muerto dar señales de vida? El hombre muerto espiritualmente no puede desear hacer ninguna cosa buena espiritualmente. Ni siquiera puede desear su salvación. Su mente está tan oscurecida que no puede ni siquiera buscar a Dios para ser salvo.

Pablo en la epístola a los Romanos nos dice,

  • “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda,No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” (Romanos 3: 9-12; Romanos 3:23; Salmo 14, 53).

Alguien puede objetar diciendo que el hombre puede hacer cosas buenas, como amar a su esposa e hijos, amar a su prójimo, etc. El hombre ha hecho cosas en la ciencia que han sido de gran ayuda para la humanidad.

Lo primero que debemos decir a esta objeción es que la descripción acerca de la total depravación del hombre no se basa en la observación, sino en la declaración que nos da Dios en la Biblia. Quién es el que conoce el corazón del hombre? Dios es el que nos dice como somos y no alrevés.

En segundo lugar, con respecto a estas buenas obras. Desde los tiempos de Agustín en el siglo V, habían personas como Pelagius que objetaban estas sentencias. Lo que Agustín muy bien decía era que en el hombre, un mal detenía otro mal.

Por ejemplo, Agustín decía que un hombre que era dominado por el deseo de hacer dinero, ese deseo, le impedía cometer adulterio, o ser un alcohólico, con el único propósito de hacerse más y más rico.

Pero entonces Agustín hacía la pregunta: Es esto bueno a la vista de Dios? Por supuesto que no. Lo mismo sucede con las ‘buenas’ obras de los hombres. El hombre lo que busca es su propia gloria y el reconocimiento de los demás.

El pecado es orgullo. El hombre está siempre buscando ser exaltado por otros hombres. Este deseo es su principal motivo. Es esto bueno? No. Dios nos creó para que Él recibiera toda la gloria de todo lo que nosotros hacemos. Es por eso que sin Dios, ningún hombre hace buenas obras, o por lo menos obras que sean agradables a Dios.

Es más Dios nos dice,

  • “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia” (Isaías 64:6).

Todas las supuestas justicias o buenas obras del hombre son como trapos de inmundicia para Dios. Esta es la sentencia de la Biblia, y a esta nos debemos someter.

Cuando un pecador puede ver la sentencia de Dios sobre la humanidad, y se da cuenta de su depravación, puede caer a los pies de Dios en arrepentimiento y clamar por perdón, al igual que David (Salmo 51). Ahí es cuando un hombre puede ver la cruz de Cristo y su necesidad. Sólo así podemos ver y comprender la gracia que fue derramada sobre nosotros, los hijos del Altísimo.

Otros textos bíblicos:

Romanos 3:23; 1 Reyes 8:46; Salmo 143:2; 1 Juan 1:8; Romanos 3: 9-12,18; Romanos 1: 18; Romanos 7: 18; Romanos 8: 5-9; Romanos 6: 17-18; Efesios 2: 1-5; Efesios 4: 17-18.

Articulo relacionado con la depravacion moral en la teología de Charles Finney

bibliografia consultada:

Bibliografia relacionada

Desterrar a Finney

Durante los pocos últimas semanas he estado ocupando de la reputación de Charles Finney problemática entre los cristianos evangélicos. Finney, como he afirmado, fue ningún cristiano en todo, sino más bien el falso profeta de un Cristo-moralismo menos. Lamentablemente, es misremembered entre muchos evangélicos como evangelista sin precedentes. La confusión resultante de la importación de sus métodos en el Cristianismo dominante ha tenido una serie de efectos nocivos, incluyendo, más recientemente, el cebado de la iglesia de la repetición inevitable de sagas como la que está jugando actualmente en Lynchburg.

(Por cierto, si alguien quiere ver la documentación de más de herética posturas de Finney, lector Eric Schumacher amablemente me envió el enlace a un periódico de la escuela de su en la teología de Finney. Se ha documentado cuidadosamente todos los puntos más importantes haciendo referencia a Finney íntegra e inalterada sistemática Teología. Si usted todavía duda de mi primera conclusión en cuanto a quién y qué era Charles Finney, usted debe tener una lectura.)

La cuestión que se nos presenta es muy simple: “¿Qué hacemos al respecto?” El cáncer maligno que se Finneyism no se puede erradicar de la iglesia por la exposición de uno de sus discípulos popular. Si eso fuera cierto, Finneyism habría perecido con la pública humillación de Mike Warnke. Éstas no terminaron hasta entonces y no ha terminado con la eliminación de Ergun Caner de la Presidencia de la Libertad Seminario. Se requiere un amplio rechazo tanto de los métodos de Finney y las implicaciones de esos métodos.

Es muy tentador para mí a postular la teología reformada como el antídoto para el veneno de Finney. De hecho, es difícil imaginar un Finneyite reformada. La fe reformada, bien entendida, una enseña humildad ante Dios que es la antítesis de la exaltación de Finney del predicador. Me encantaría ver el incremento actual de reconocimiento por la doctrina reformada creciendo hasta que el cuerpo de Cristo fue conquistado. No obstante, creo que esto es necesario para que la iglesia para repudiar Finneyism. He dicho antes que verdadero, amante de la arminianos evangelio debe ser rechazada tanto por lo que Finney creía y por lo que hizo. Si Finney era un hereje, entonces él debe ser expulsado del panteón cristiano no sólo con los reformados, sino por todos los que siguen a Jesús.

Para que esto suceda, tanto las iglesias y sus pastores tienen que recuperar el sentido genuino de la gloria del Dios Trino en el evangelio. Hay que recuperar las verdades que ya conocemos – las verdades de las cuales nunca siquiera soñó Charles Finney – y debemos construir nuestro anuncio de la salvación que les rodea.

La recuperación de la Majestad de Dios en la Salvación

La una cosa Charles Finney creía que sabía era la majestad de Dios. Después de todo, el dios Finney era “el gobernador moral”, un adherente severas de los estándares absoluta que exigía obediencia absoluta de todas sus criaturas. Esto, sin convertir a los ojos de Finney, era la majestad del creador.

El cristiano debe saber mejor. La gloriosa majestad de Dios se ve más claramente en su gracia extraordinaria. Él es un juez – y un juez justo perfectamente cuyos estándares son increíblemente puro. Sin embargo, no es un tirano distante enviando rayos al azar sobre la tierra. Es más bien un verdadero rey, aquel que gobierna y defiende a su pueblo. Que la defensa de su pueblo extendido a su salvación, incluso cuando la salvación que significó la muerte dolorosa y vergonzosa de su propio Hijo.

En ninguna parte de toda la creación es la verdadera majestad de Dios más evidente que en su superintendencia del gran plan de salvación! pueblo cristiano debe mucho respeto hacia el evangelio como la mayor revelación de la grandeza de Dios. Para citar uno de los más conocidos antes de Finney arminianos: “Es todo el misterio! El inmortal muere, ¿quién puede explorar su extraño diseño?” A lo largo de la historia los que han conocido el gran misterio del evangelio tiene que manejarse con un sentido de temor reverente – a sabiendas de que ellos hablan de las verdades demasiado maravilloso para la lengua humana.

Charles Finney no sabía nada de ese temor. Crass fue un espectáculo metodología de ajuste para acompañar a una doctrina carecía por completo de las maravillas de la gracia.

¿Cuáles fueron los cristianos a esperar cuando grosería que fue invitado a las iglesias? Cuando el verdadero evangelio de la gracia se unió junto con la metodología de circo de Finney, algo estaba seguro de que se pierda. Tal vez la iglesia conserva el contorno desnudo de la verdad del evangelio, pero la rica textura de temor y reverencia ante el majestuoso Dios de la salvación se pierde inevitablemente.

Es por eso que ahora se esfuerzan predicadores de superar a los comediantes. Es por eso que los servicios de adoración se han convertido en indiscernible de conciertos. Por eso aplaudo las congregaciones como las audiencias cuando se vean satisfechas de entretenimiento – y por qué a su vez en otros lugares cuando no lo son.

Es por eso que en el tiempo un hombre de talento cómico realmente podría llegar a la prominencia en los púlpitos de América con bromas sobre su propia etnia. Es por eso que él pensó que sería conveniente empezar a hacer chistes sobre otros grupos étnicos, y es por eso que no sólo las iglesias tuvo el descaro de que pueda en sus púlpitos, pero fue tan lejos como para reírse de él! Es inimaginable que alguien hubiera intentado tal cosa antes de Finney. Cualquier persona que no podría haber sido arrestado, y no sólo en Nueva Inglaterra. Todos los cristianos de todas las tendencias se habría horrorizado ante la falta de reverencia al manipular las verdades de nuestra magnífica, salvadora de Dios.

Tomó Charles Finney, que no tenía conocimiento de Dios, para engendrar una cultura de la iglesia de irreverencia. Tomó las generaciones de cristianos mal informados para permitir que la irreverencia a arrastrarse en iglesias verdaderas. La única respuesta es el pueblo de Dios a reflexionar en serio el mensaje de la salvación.

¿Has contemplado lo que significa que Cristo murió por los pecados? ¿Su corazón rato libre para pensar que sus pecados hizo su sacrificio necesario? ¿Hay días, sin importar cuánto tiempo ha sido un cristiano, cuando se piensa en el mensaje del evangelio y el eco las palabras de Wesley: “¿Cómo puede ser que Tú, mi Diosdebieras, morir por mí? ” ¿Tienes tiempo para sentarse en serio entre el pueblo de Dios y se preguntan estas cosas juntos? ¿Tiene un reverente silencio te ha pasado en la presencia de la palabra sagrada de Dios?

Si, como yo, usted tiene el gran honor de predicar este evangelio, ¿cómo la majestad de Dios, informe a su ministerio del púlpito? ¿Trabaja usted en un frenesí de comedia con el fin de cautivar a sus oyentes, o es usted mismo cautivado por una mayor verdad? ¿Es su hombre interior transfigurada por temor ante un Dios santo? ¿Buscas a pesar de sus inclinaciones pecaminosas propia para comunicar que la reverencia hacia Dios cuando usted maneja su verdad ante su pueblo? En resumen, es su predicación se caracteriza por la irreverencia crasa de Finney o por un sentido piadoso de humilde asombro ante el trono de un gran rey?

La recuperación de la centralidad de la Cruz de Cristo en la salvación

Mientras que Charles Finney imaginaba que entendía la majestad de Dios, la cruz era cualquier cosa menos central de su evangelio. Para Finney la cruz no era más que una demostración de “justicia pública” – forma en que su dios de mostrar al mundo lo duro que era. El ministro rechazó de plano la verdadera doctrina de la cruz que es fundamental para el evangelio cristiano: que Jesús murió porque Él tomó sobre sí el castigo por los pecados de los demás. Para Finney la cruz sólo podía, pues representan dos cosas: la justicia de Dios y la importancia de la obediencia. Estas cuestiones son importantes, pero no centrales. No es de extrañar que su predicación centrada más en el terror del infierno que en el infierno que Cristo soportó en el Calvario.

Su mensaje fue sólo de la obediencia: el pecador tiene que obedecer a Dios para ser salvos. Negó la idea misma de justicia imputada. No podía imaginar lo que Pablo realmente quiso decir cuando escribió, “y por nuestra causa, le hizo ser el pecado que no conoció pecado, por lo que en él nosotros fuésemos hechos justicia de Dios.” Jesús era por lo tanto es una buena ilustración, tanto de la justicia y de la obediencia. Finney podría utilizar a Jesús en la forma en que pastores cristianos puedan usar tanto Saúl y David – como una advertencia acerca al justo juicio de Dios y como un ejemplo positivo de la vida de obediencia fiel.

Pero Jesús no formaba parte de su respuesta a la necesidad del hombre de la salvación. Que se encontraba en su totalidad en el individuo. Finney por lo que no predicar la fe en Cristo no – en cualquier forma comprensible cristiano -, sino la fe en su propia determinación de seguir a Dios.

Vemos la impronta Finney en la iglesia todo el mundo que hay un mayor énfasis en la conversión que en la salvación. muchos cristianos de hoy tampoco puedo decir la diferencia entre la realización de la salvación y su aplicación. Pregúntele a diez o cien evangélicos lo que el evangelio es, es probable que se conoce más que recitan las “Cuatro Leyes Espirituales” de lo que será los que hablan de la muerte y resurrección de Cristo. La misma desconexión se puede ver en los debates populares sobre seguridad. Pregunte a los mismos diez o cien cristianos por qué están determinados a alcanzar el cielo. Muchos le dirán el día de su conversión, muchos menos le responderé que están seguros de que Jesucristo murió por los pecados y resucitó.

Los tiempos en que los cristianos piensan en términos de la apertura gloriosa del Catecismo de Heidelberg:

Pregunta: ¿Cuál es tu único consuelo en la vida y la muerte?

Respuesta: Que yo en cuerpo y alma, tanto en la vida y la muerte, no soy mío, sino que pertenecen a mi fiel Salvador Jesucristo, quien, con su preciosa sangre, ha satisfecho plenamente por todos mis pecados, y me libró de todos los poder del diablo, y así me mantiene que sin la voluntad de mi Padre celestial, no puede caer un cabello de mi cabeza, sí, que todas las cosas debe estar al servicio de mi salvación, y por lo tanto, por su Espíritu Santo, Él también asegura me de la vida eterna, y me hace sinceramente dispuestos y listos, a partir de ahora, a vivir a él.

En lugar de esa gloriosa garantía de Finney nos ha dejado: “Caminé por el pasillo y firmó una tarjeta!”

Sin embargo, Finney y sus hijastros tiene un problema. Predicación por su naturaleza requiere una historia. No es suficiente decirle a la gente a vivir para Dios. A cierto nivel tiene que haber una historia detrás de la llamada, lo que permanece en los hombres de la memoria del Dios que nos pide a gritos una historia. Dado que la “vieja, vieja historia” ya no desempeña un papel destacado, predicadores Finneyite debe sustituir un “testimonio”. Sólo “testimonio” no es lo que era, sino que ya no significa “dar testimonio” de la gracia y la gloria de Jesús, sino para decir a todos acerca de cómo el individuo se convirtió.

Así pues, tenemos predicadores cuya historia es todo sobre sí mismos. Nos dicen lo que los grandes pecadores eran y cómo se decidió a ponerse bien con Dios. Incluso aquellos que hablan de Jesús y Su amor es probable que obtenga el énfasis equivocado. La rapidez con que la transición de la historia de Jesús a la historia de sí mismos! “Escuché acerca de su gemido, y preciosa sangre expiatoria de su …” ¡Maravilloso! Pero entonces, “… así que me arrepentí de mi pecado y tuvo la victoria! ”

Debe ser evidente lo que sucederá cuando la historia que anima a la predicación es una historia acerca de uno mismo. ¿Quién es el mejor predicador? Obviamente, debe ser el que tiene la mejor historia! Y así, en todo el mundo evangélico, los predicadores hablan sin cesar sobre sí mismos. Las personas con historias de conversión es verdaderamente dramática son buscados. Cualquier comunicador talentoso que capta esta realidad se enfrenta a la tentación de llegar a una historia mejor de sí mismo, porque todos los predicadores realmente grande tiene una historia genial.

Es inevitable que algunos se empiezan a adornar sus historias. Los predicadores que creció en las típicas ciudades americanas como Colón descubre de repente que sería una historia mejor si vivían en Estambul! La conversión de una típica familia de inmigrantes está bien, pero la conversión de una familia yihadista extrema es mucho mejor! Deberíamos haber esperado que alguien diga que tipo de historia, y la Iglesia – siempre sediento de la narrativa gran conversión siguiente – era demasiado probable que lo beba pulg

¿Cómo podemos solucionar este problema? Simplemente recordar que ya tenemos una historia mucho mejor que contar.

Tal vez muchos de ustedes que predican son como yo. Usted tiene un aburrido “testimonio”. Usted creció en una familia típica americana con aburrida, de clase media, los padres cristianos. Usted era un pecador, pero nunca hizo nada realmente malo – sobre todo porque tenían miedo de. Dios en su gracia que ha guardado antes de adquirir cualquier grandes historias que contar. ¿Cómo se puede predicar?

La respuesta es que usted tiene una historia que contar que la historia de golpes Ergun Caner fuera del agua, y es totalmente cierto. En realidad, es la misma historia que siempre alude, aunque al cierre de su más insigne predicador falso. Es que Dios el Hijo perdido toda la gloria del cielo para vivir en la cloaca moral que nosotros llamamos nuestro hogar. Es que Él se hizo uno de nosotros, vivió una vida perfecta como uno de nosotros, y condescendió a morir en agonía horrible por nuestros pecados. Es que Él, siendo Dios, la muerte abrumado sí mismo y volvió a la vida. Es que Él amablemente ofrece la vida eterna, Él ganó a todo hombre, mujer y niño que confiará en él.

Tenemos que dejar de pensar en estas cosas como los detalles triviales que ya todos saben que deben ser fijadas al final de un gran sermón en realidad. Hermanos, esta es la carne. Es es la historia. Tenemos que predicar a Cristo, como si honestamente cree que es Él quien nos salva, y no nosotros a nosotros mismos. Dile a tus testimonios, cuando no estás candidating de un púlpito, y luego enterrarlo en un archivo en alguna parte y decirle a su congregación en lugar de Aquel que realmente los salvará. Determinar saber nada más que Cristo ya éste crucificado.

Recuperar el poder del Espíritu Santo en la Salvación

Tal vez el hoyo más abierta en la teología de Charles Finney fue la ausencia del ahorro, la transformación del trabajo del Espíritu Santo. El Espíritu es un no-show en su teología, mientras que él dio una explicación sub-cristiano de la obra del Hijo, le dio casi ninguna cuenta de la obra del Espíritu. Tal vez esto explica la falta general de reconocimiento de la obra del Espíritu entre los evangélicos de hoy.

El Espíritu Santo es la Persona de la Trinidad que realiza la obra de la salvación en el mundo de hoy. Cuando fue derramado sobre la Iglesia primitiva, los apóstoles comenzaron a predicar con poder y su mensaje fue recibido por muchos. A través de su ministerio en secreto en el corazón de los pecadores se convierten a la fe en Cristo, y por los hombres su poder se salvan. Este es y ha sido la confesión ortodoxa de la obra del Espíritu Santo por los siglos de la iglesia. Si Finney predicó una forma de religión en ausencia de espíritu, lo que tomaría su lugar?

Fue precisamente esta falta en la teología de Finney que llevó a todos sus maquinaciones con el fin de obligar a sus oyentes a hacer su “decisión”. evangelistas anterior, tanto reformada y arminiano, había comprendido que su tarea es la proclamación de la gracia salvadora de Cristo. Habían orado a Dios para que envíe avivamiento y había contado con el Espíritu para despertar los corazones de los pecadores a su cuenta y riesgo eterna, su necesidad de la gracia y la esperanza se encuentra en Jesús. Finney, que no creían en el Dios que redime, sino en uno que se limitan a los jueces, ha considerado necesario para suministrar la energía que su dios no tenía.

Esta tiene dos efectos en el ministerio de Finney. En primer lugar, ideó toda la astucia de su metodología con el fin de producir la “decisión” que evangelistas antes había atribuido al traslado de los Espíritu de Dios. Entonces, cuando vio que sus oyentes habían hecho tales decisiones, que descaradamente se atribuyó el mérito para ellos. Ha publicado las estadísticas de cuántas personas había salvado a través de su ministerio y escribió sus Conferencias sobre Renacimiento como una manera de decirle a otros cómo se podría salvar a tantas personas como él tenía. En otras palabras, la parte que el Espíritu había desempeñado en los ministerios de ambos Wesley y Whitefield era una parte que Finney ha tratado de llenar!

El efecto nefasto de esta sustitución crasa del evangelista para que el Espíritu ha hecho todo menos muertos testimonio cristiano en nuestro tiempo. Considerando que los cristianos, una vez proclamado uno y trino, salvadora de Dios, los evangélicos de hoy en día se confunden las razones por las cuestiones Trinidad. Una vez que los cristianos entendió que la salvación tiene que ver con el Padre, que ordena la redención, el Hijo que la cumple y el Espíritu que se aplica. Hoy podemos decir en cambio que Jesús salva, siempre y cuando el predicador puede hablar usted (o truco que) en dejar que lo haga. Por tanto, si queremos tener avivamiento, debemos tener los predicadores que, como Finney, puede producir recuentos extraordinaria de conversión.

Ya no evaluar a los predicadores la claridad con que expresa el evangelio de Cristo y de la urgencia con que llaman a los hombres a su vez a él. En su lugar nos fijamos en los números. Si un evangelista puede obtener un buen porcentaje de cualquier congregación que presente, es un buen evangelista. Si un predicador puede crecer una iglesia (algo que ningún predicador debe imaginarse a sí mismo haciendo!) Entonces es un éxito predicador. Por supuesto, si un presidente seminario puede duplicar la matrícula de su escuela, entonces él es un extraordinario presidente. ¿Qué otros criterios podría asunto?

Y si sus métodos no son bíblicos? Si, de hecho, debe el pecado con el fin de producir resultados tan extraordinarios? ¿Quién se atreve lo condenen! Él es (literalmente) haciendo el trabajo de Dios. Pablo dijo una vez que podía desear maldito para salvar a sus compatriotas, pero entendía que podía salvar a nadie. ¿Debería sorprendernos que cuando evangelistas creen que pueden lograr la salvación no objeción en un engaño poco?

Lo que la Iglesia necesita tan desesperadamente es recordar que es Dios y quiénes son los predicadores. Dios salva, sólo nos glorificarlo por su salvación.

Si los predicadores que comienzan cada semana recordando a sí mismos de la presente, la iglesia podría empezar a recuperar su sentido de Dios que redime. Los predicadores que creen en el poder salvador de Dios no va a perder su tiempo tratando de llegar a los últimos trucos de manipulación. En su lugar, se llenan sus horas con la oración y sus mentes con el evangelio. Se convertirán en los conocedores de la gran fiesta de la salvación que están llamados a proclamar. Ellos predican el evangelio a todos los hombres lo mejor que pueda y deje los resultados a Dios. Y cuando Dios salva a nadie, que no contará golpe de Estado. Ellos reconocen que Dios ha estado trabajando, y que estaban en mejores herramientas en su mano.

Si todos los cristianos que afirman la misma verdad nos encontraríamos reevaluar la iglesia y sus líderes. Los pastores serán juzgados de acuerdo a su fidelidad a la Palabra de Dios, no el tamaño de sus iglesias. Evangelistas sería juzgado de acuerdo con el Evangelio que proclaman, no el número de “conversiones” que reclaman. Seminarios tratará de nombrar a los presidentes que se dedicaran a la ardua labor de los pastores y evangelistas de formación de esta variedad fieles. Imagine lo que la iglesia podría ser si nos acordamos de que el Espíritu de Dios!

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Alguien observó brillantemente en la meta de mi último post que no soy parte de la solución sino parte del problema. Si se refería al problema del pecado, yo digo una calurosa Amén! Ninguno de nosotros es una parte de la solución, la solución es el Dios uno y trino. Pero me pregunto si se refería al problema de la controversia actual? Permítanme decirlo una vez más; Ergun Caner no es la totalidad del problema, no es sino un síntoma. Por eso, la solución reside no sólo con él, o con su escuela, o incluso con su iglesia.

El verdadero problema que Caner y su creciente escándalo representa es una corrupción del evangelio en la iglesia evangélica. Su vergüenza es nuestra vergüenza, y su exposición nos da una oportunidad para considerar lo que significa ser como el pueblo del Dios Viviente. Si se parte de esta oportunidad y gire hacia un nuevo examen de quién adoramos y la forma en que le adoran – de quien os lo anunciamos y como lo anunciamos, – entonces esta catástrofe se puede girar para mucho bien por el bien de la iglesia. Lo que los hombres destinados a mal pero puede llegar a ser destinados a la buena de Dios.

Veamos a continuación, tratar de recuperar una visión de su majestad y que presente esa majestad en nuestra predicación. Vamos a tratar de recuperar la pasión por el mensaje de la cruz y para proclamar el mensaje con energía. Y vamos a tratar de recuperar una verdadera fe en el poder salvífico de Dios y de proceder en que la fe en todo lo que decimos y hacemos para el Reino.

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